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Nubarrones (también sobre la tauromaquia). Lo que va del orgullo a «Orgullito»

Por Jean Juan Palette-Cazajus.

Hace ya bastantes semanas agredí la paciencia del lector infligiéndole el via crucis de un largo serial sobre toros y filosofía que no estaba todavía para publicarse. Si «lo bien toreao es lo bien arrematao», como dicen que dijo Rafael el Gallo, la faena que brindé al público de Salmonetes…, además de interminable, carecía clamorosamente de remate. No diré que era para bronca, pero no merecía otra cosa que el doloroso silencio. Tenía algunas disculpas. En aquellos momentos me tenía bastante atribulado el marrajo de la salud. No es que las cosas hayan mejorado, ya que el toro que me toca lidiar es particularmente incierto. Convocado en el hospital de Pau el día 26 de marzo para un balance, las noticias resultaron bastante nubosas. Mirando por la ventana de mi habitación me dí cuenta de que también los nubarrones se acumulaban por fuera. Y como el torero lo es en todo momento y no debe atribularse con minucias, me dio por sacar una foto conmemorativa.

Si decido sacar esta foto hoy, a toro muy pasao, es porque pienso que es apta para ilustrar, además del mío, el estado mental de cierto número de aficionados, tras el paripé de Sevilla. Como no estoy para excesivos trotes creativos, mi aportación consistirá sobre todo en un popurrí de citas del malhadado trabajo, ya algo mejor «arrematao». No lo vean como cosa de cara dura, a lo sumo como cara de circunstancia.

Algo reflexioné sobre el indulto, casi a punto de concluir, en el capítulo XXIII:

«Nada como la corrida de toros celebra y recuerda la presencia-conciencia de la muerte como condición de engrandecimiento y dignificación de la existencia humana. Por esto a la infrecuente muerte del torero se opone el infrecuente indulto del toro. Por un lado, el fin trágico del torero, simbólico del sino mortal de la humanidad, debe ser «necesariamente »; pero debe ser excepcional. Por otro, el indulto que libra al toro particularmente bravo de la muerte, le concede así una humanidad metafórica. Por esta razón el indulto debe ser; y por esta misma razón, debe ser excepcional […] Y así el concepto de «indulto» es antropomórfico como lo es buena parte del vocabulario que sirve para calificar el toro. El indulto al toro bravo bebe en la misma fuente animista que sustenta la sentimentalidad animalista. Pero lo que muestra en filigrana el indulto, al convertir excepcionalmente el toro en humano metafórico, es el indicio, la indicación necesaria de que la muerte del toro nunca es libre de interrogantes. Hacer, excepcionalmente, del toro un humano metafórico es precisamente la mejor manera de recordar, por antífrasis, hasta qué punto no es humano; y también de recordar que toda muerte reviste gravedad».

Concluíamos:

«[…] Desde hace algunos años, presenciamos una auténtica proliferación de indultos en la mayoría de las plazas de toros, casi todos ellos injustificables. No nos quepa la más mínima duda, lo que el fenómeno viene indicando es cómo, entre el festivo público taurino, muchos comportamientos van quedando subrepticiamente parasitados e inducidos por la presión animalista».

Quien lo dude tenía que haber oído al inefable Simón Casas, entrevistado en el callejón de la Maestranza, tras el indulto y dirigiéndose a los antitaurinos, con su habitual y gabacha (¡qué le vamos a hacer!) ampulosidad, para encarecerles la capacidad que tiene la tauromaquia de dejar al toro en vida…

En cuanto a lo de “parasitados”, pretendía recordar al lector algo que se comentaba en el capítulo XIII:

«Se sabe que las larvas de algunos parásitos, colonizan el cerebro del animal huésped, llegando a cambiar sus comportamientos naturales por aquellos que favorecen las necesidades vitales del desarrollo de dicha larva. Por ejemplo, una de ellas, «Toxoplasma gondii» parasita el cerebro del ratón hasta el punto de que le pierde todo miedo al gato. De la misma manera, la larva animalista coloniza nuestro cerebro y nos sugiere como legítimo el debate sobre la porosidad de las fronteras entre hombre y animal»…

… Y también coloniza nuestro cerebro en el debate sobre la naturaleza y la finalidad del indulto, cabe añadir ahora.

A la hora de enjuiciar la labor de El Juli, aquel ínclito 16 de abril, seguiremos con las desvergonzadas autocitas, en este caso un pequeño extracto del capítulo V:

«[…] el diestro Domingo Ortega (1906-1988) decía que torear era conseguir que “el toro vaya por donde no quiere ir”. Ni más ni menos. Hablar de toreo interior quiere decir lo mismo. Hablar de toreo exterior supone, lo habrán deducido, pactar de forma más o menos descarada con las peores tendencias del toro y las más cómodas para el torero. Para que se vaya por sus terrenos, por donde quiere ir, por donde «coge» menos por sentirse menos exigido. Paradójicamente, el resultado, un toreo rectilíneo o apenas arqueado, suele ser más largo, más espectacular, más fácil de « ligar» que el auténtico y encandila al «espectador» mientras el aficionado se desespera. En cambio el toreo interior es curvo, sobrio, intenso, «pisa» el terreno del toro, «obliga» su naturaleza y se practica en el espacio de la «corná».

En el mismo capítulo, también me atrevía a unas breves consideraciones sobre el toro bravo. Se remataron muchas semanas antes de que se celebrase el armónico paso a dos de Cascanueces, quiero decir de «Orgullito» con El Juli:

«El profano pocas veces sabe hasta qué punto la indudable genialidad selectiva de la mayoría de los ganaderos dichos «de bravo» ha sido capaz de independizar la embestida de la bravura. Tal vez lo que sigue diferenciando al aficionado del «espectador» es la idea de que un toro no puede ser calificado de bravo si no es peligroso, si no queda en él ningún rastro de fiereza. Si no manifiesta lo que, de forma antropomórfica, llamaríamos combatividad. En ciertas circunstancias, el dominio sicológico del torero sobre el toro llega a ser real y se podría decir que lo está, literalmente, «desbravando». Pero muchas faenas actuales semejan ejercicios de amaestramiento. Curiosamente, al que manifiesta un mínimo de inteligencia, con el consiguiente peligro, llamamos negativamente «toro de sentido». Pero ponderamos como «noble» al que el gran veterinario y escritor taurino, Ramón Barga Bensusán, mostraba científicamente ser un toro tonto. No nos cansaremos de repetirlo, la indudable profesionalidad y admirable competencia genética de los ganaderos actuales han resuelto la cuadratura del círculo y creado un toro que embiste sin crear apenas peligro. Hoy, para muchos cerebros crepusculares el toro ideal es el que combina recorrido y docilidad. Entre lo mecánico y lo doméstico».

Quienquiera que haya visto la corrida o echado un vistazo al vídeo que adjuntamos se habrá dado cuenta de la atmósfera delirante, extática, que reinaba en la Maestranza aquel día 16 de abril. No pasaremos de un puñado más o menos consistente los que manifestamos otra gama de sentimientos, entre total indiferencia o indignada consternación, ante lo que fueron aquel día toro, torero y toreo. ¿Qué conclusión debemos sacar? ¿La de considerar que somos una minoría ilustrada e incomprendida en medio de un oceáno de vulgaridad e ignorancia? No la descarto del todo pero ahora mismo no me siento con valor para sostenerla. Además de cómoda, resultará mucho más probable la hipótesis de que el espectáculo del otro día represente realmente lo que queda de la tauromaquia.

La experiencia de la muerte, por definición, es aquello que no alcanzaremos jamás a conocer personalmente. Ni la nuestra propia, ni la de nuestro entorno vital, ni la de nuestra civilización, ni la de nuestra historia. Estamos programados para tal disonancia, para percibir sólo confusamente las mayores evidencias. Intenté explicitarlo en el capítulo XIX. Adelante con otra autocita:

«Y así la presencia de una conciencia de la muerte incompleta entre nosotros constituye de alguna manera la gran particularidad de nuestro proceso adaptativo al entorno vital».

«Si la conciencia de la muerte fuese una presencia realmente inmanente a la experiencia del ser, la existencia humana se haría intolerable, de todo punto imposible».

Y así la tauromaquia es una estrella muerta y la luz que todavía la alumbra debilmente viene del pasado, procede de los años -años luz- en que todavía estaba viva. La plaza de la Real Maestranza es la más brillante de las estrellas muertas y ofrece siempre el modelo de una tauromaquia educada y de buena compañía, amena y desdramatizada. Básicamente destinada al bienestar de una civilizada convivencia. En Sevilla, la plaza de toros es la continuación del inapreciable ambiente de las casetas de Feria. Durante la corrida, perdura en los tendidos el estilo de un exquisito arte de vivir y en el ruedo, el toreo debe ser un selecto arte de sociedad. De modo que mal vemos cómo podrían aceptar aquellas conciencias, siquiera la hipótesis de que la tauromaquia ofrecida en la Maestranza sea un espectáculo ya necrótico. Ciertamente no será la primera vez en la historia que el sentimiento de pertenecer a una colectividad privilegiada habrá servido para negar una realidad agónica.

Dicho lo cual ¿para qué sirve entonces, para qué servimos –si se me consiente la osadía de autoincluirme– el cónclave de los toristas de la Andanada del 9, los devotos del «cruce» y de la «pata alante»? Para sugerirlo recurriré, ya es la última vez, a la desaprensiva autocita, esta vez a finales del capítulo XXII:

«Al igual que las otras pasiones ideológicas – religiosas o políticas – [el credo de la andanada del 9] …cumple una función «endotélica». Estabiliza el eje interior del ser humano, le confiere un sentimiento de protagonismo, le brinda la ilusión de la finalidad y permite sobrenadar en un océano embravecido y tumultuoso, sin puerto a la vista».

O sea que no pintamos para nada y no existe la más mínima posibilidad de que esto cambie alguna vez.

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Ocho con Ocho: Tiempos modernos Por Luis Ramón Carazo


Hoy en día y con mayor frecuencia el público demuestra su inclinación por el indulto, un hecho que aconteció el 16 de abril de 2018 en la Maestranza de Sevilla, en la que un toro de Garcigrande con el nombre de Orgullito, fue magistralmente toreado por Julián López El Juli e inmediatamente surgieron opiniones de protesta ante el premio que otorgó el presidente, José Luque Teruel y quién ya anteriormente concedió ese mismo premio a un toro de Victorino Martín en la misma plaza, y me refiero a Cobradiezmos, lidiado por Manolo Escribano, el 13 de abril de 2016.

El presidente de la Maestranza es hijo de Andrés Luque Gago, gran subalterno y apoderado y sobrino de André Gago, quién fuera apoderado entre otros de Carlos Arruza.

Las protestas surgen porque de acuerdo a los apegados a las reglas a rajatabla (regleros en Sonora) alegan que no fue en la suerte de varas un toro muy codicioso, eso sí coinciden en que en la muleta fue un toro de una embestida fija, con codicia, humillada en su largo recorrido y además fue de menos a mucho más en su lidia final.

Además en sus casi 20 años de alternativa se ha desarrollado la innata maestría de Julián López Escobar y la faena de muleta sin olvidar que estuvo magistral en el capote, fue memorable y en conjunto con su primera actuación en la misma tarde, provocaron una fecha para guardarla en los anales de la historia del toreo, inolvidable dejando casi en el olvido lo cual no es fácil el que Enrique Ponce obtuvo un trofeo del cuarto.

En Andalucía el Reglamento Taurino en su artículo sesenta establece que el indulto se concede; si es que sea solicitado mayoritariamente por el público; que lo solicite el diestro a quién haya correspondido la lidia de la res; que muestre conformidad el ganadero o mayoral de la ganadería. Los tres requisitos se cumplieron en Sevilla.

Y he aquí una reflexión, las herramientas de selección con los que cuentan los ganaderos de toros de lidia son diversas, una de las labores en el campo más hermosas es el tentadero de hembras y de machos. Se cuenta con los libros de la ganadería, en dónde registran la calificación histórica de la ascendencia o descendencia para la selección de empadres.

Cuando el toro de cualquier ganadería se lidia en público, este último sin el antecedente del trabajo ganadero, se pronuncia por el indulto de un ejemplar que a su modo de entender, lo merece, y pasa por alto muchos detalles como la suerte de varas, si escarbó o no el toro, si tuvo distracciones en el comportamiento, etcétera.

En conjunto el público juzga el fenotipo o forma física y el genotipo o comportamiento que incluye como condición positiva, la acometividad, el acudir con fijeza y mantenerse atento a los ligeros toques de capote y muleta, su duración, alegría, que humille al máximo, el galope y el recorrido.

Los ganaderos hace muchos años no eran proclives a que a sus reses se les concediera el homenaje del indulto al saber que el destino de su res era hasta la suerte suprema, pero el tiempo cambio y hoy es distinto, el público también opina, tiene peso en la decisión.

Ahora bien expresan su sentir todos en una plaza como Sevilla; los menos con aparentemente conocimiento (de toros saben las vacas y no hablan) y la mayoría con la sensación. Pocos asisten consuetudinariamente a un número alto de festejos taurinos, como sí sucedía antaño y eso nos pone claramente en perspectiva el futuro que pudiera tener el toreo, como espectáculo masivo.

Si, el objetivo prioritario es atraer al público y en particular a las nuevas generaciones, me parece que tiene que sustentarse en la hipótesis de lo que viene y no de lo que ya fue, tratando de regresar a tiempos idos que ya no volverán, por eso antes de seguir criticando acremente a toda la ganadería actual, sería bueno no caer en extremos y entender que todo cambia.

La grandeza del toreo se consigue en el ruedo, pero la leyenda la genera el público, cuando acude no le digamos que no sabe y que se equivocó, mejor incentivemos a que regresen que con el tiempo cada uno desde su prisma decidirá que le gusta y que no.

Las imposiciones me parece nunca serán buenas, el público cuando decide, exige para el toro el honor de retornar con vida a la dehesa y dado su papel protagónico es justo tomarlo en cuenta y viene a colación relatarlo como producto de la emoción que causa relatar los hechos de la tarde en la que el comportamiento de un toro de Garcigrande y la maestría de El Juli, fueron el epicentro en Sevilla.

Opinión: El indulto…

Por Ignacio Ruiz Quintano – Abc.

Julián López indultó un toro de granja en Sevilla de nombre, oh, justicia poética, “Orgullito”, que suena a los Quintero, papás de “Malvaloca”.

–Es muy hermoso crear… –acostumbraba decir Joaquín, el hermano de Serafín–. Se siente uno Dios…

Lo hermoso, hoy, es indultar: el público se siente Dios, y el torero se ahorra matar. Adiós a la “espá” en los toros, que es como el adiós en el flamenco a la cañita del compás, que dijo Ramón Montoya.

La sensibilidad es cuestión de fechas. Doña María Cristina se ganó el apodo popular de “Doña Virtudes” al indultar al general Villacampa, sublevado en Madrid: la Reina quería, pero los ministros no, y Sagasta se valió de un error (adrede) de su “María Soraya”, Cañamaque, para concederle el capricho a la Reina Regente.

Para indultar un toro de granja en Sevilla (“Orgullito” es un toro de granja por diferenciarlo del toro de lidia, que sería “Cazarrata”) hay que rebuscar en el “Diccionario Razonado” de don Joaquín Escriche, para quien toda gracia es una derogación de la ley: si la gracia es justa, la ley es mala; pero si la ley es buena, la gracia es un atentado, pues el rigor siempre resultará menos funesto que la clemencia.

La faena de López viene en San Pablo a los romanos: “Pero donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia”. Mas en Madrid hace ilusión que el hijo de uno de sus barrios con más arte, San Blas, desaloje a Curro de la Maestranza; es como ver al japonés Horikoshi desalojar de Casa Anselma a Manolo Caracol. Aquí ya nadie recuerda que Palomo cortó un rabo en Las Ventas, para inspiración del añorado Cañabate:

–¡El rabo! ¡El rabo! El presidente se apresura a concederlo. ¿Por qué no, si la gente está muy contenta? ¿Qué significa un rabo? Cuatro pelos mal contados.

La tauromaquia está como España. El indulto de Sevilla anuncia una amnistía en Madrid. En la esfera del reloj, dice Pemán, hay siempre 5 minutos para lo revolucionario y destructor.

–Pero le quedan siempre 55 minutos a la tradición.

Feria de Sevilla: Triunfalismo desatado en la Maestranza

El Juli, Puerta del Príncipe y Orgullito, indultado:

Por Carlos Ilián.

Triunfalismo desatado en la Maestranza, en una de esas tardes de las que en esta plaza puede más la pasión que la mesura. Al final de la corrida El Juli salió en hombros por la Puerta del Príncipe después de cortar cuatro orejas, las dos últimas, simbólicas, después del indulto de Orgullito, de Garcigrande.

Hace dos años se indultó aquí otro toro, Cobradiezmos de Victorino Martín. El contraste entre ambos indultos está en la casta y bravura de aquel toro y en la extrema dulzura y duración de Orgullito, que no fue un toro bravo ni encastado, hasta escarbó al final de la faena, pero El Juli, supo exprimir hasta la última embestida y lograr el indulto. Honraba a su ganadería insignia.

Y es que a El Juli le salió todo, desde la suerte en el sorteo con dos toros para disfrutar. Ambos, hay que decirlo, de defensas impropias de una plaza de máxima categoría pero igualmente buenos para el torero. ElJuli se dosificó, estuvo muy templado y poderoso en los redondos y naturales, también hizo la noria, tan efectista como tramposa y a la vez utilizó los circulares y cambios de mano infalibles. Estoconazo en los bajos en uno e indulto en el otro. Y Puerta del Príncipe. Su mejor tarde en Sevilla.

Enrique Ponce hizo el papel de espectador del triunfo de El Juli, aunque cortó una orejita barata al cuarto, mansote, al que le endilgó su receta de templar mansos.

Talavante, con el peor lote, estuvo a la altura, es decir se inhibió en ambos y tiró la toalla, sin plantar ni un ápice de batalla al triunfador de la tarde.

Plaza de la Real Maestranza. Séptima corrida. Lleno. Toros de GARCIGRANDE/HERNÁNDEZ (7), pobres de defensas, desiguales de juego pero dos toros le suben la nota a la corrida, especialmente el 5º, Orgullito, indultado por su extrema dulzura y duración, pero no por su bravura.

ENRIQUE PONCE (5), de burdeos y oro. Pinchazo hondo y seis descabellos (silencio). Bajonazo (una oreja).

EL JULI (8), de mercurio y oro. Estocada caída (dos orejas). Dos orejas simbólicas en el toro indultado.

ALEJANDRO TALAVANTE (2), de negro y azabache. Pinchazo y estocada corta tendida (silencio). Cuatro pinchazos, media estocada y dos descabellos. Un aviso (silencio).

Publicado en Marca

Feria de Abril: “Orgullito” no debió ser indultado…

Indulto de un ‘garcigrande’ y apoteosis de El Juli:

El torero madrileño cortó cuatro orejas y salió por quinta vez por la Puerta del Príncipe.

Por Antonio Lorca.

La plaza de la Maestranza ha vuelto a vivir el inmenso gozo del indulto de un toro. Los tendidos rebosaron alegría, felicidad y emoción, pues eso implica que un animal se gane la vida en el ruedo. Y la tarde fue apoteósica para El Juli, que desplegó un derroche de poderío, técnica y buen gusto, y alcanzó el merecido triunfo de la Puerta del Príncipe, la quinta de su carrera.

Aplacados los ánimos tras el éxtasis vivido en los tendidos, la pregunta surge sola: ¿Qué hizo Orgullito, número 35, negro listón, de 528 kilos, de la ganadería de Garcigrande, para que el presidente sacara el pañuelo naranja?

Pues Orgullito fue un magnífico toro moderno, muy justo de trapío, que acudió inicialmente al capote sin codicia, hizo una muy desigual pelea en varas (en el primer puyazo empujó con un solo pitón y solo recibió un picotacito en el segundo), embistió con largura en un buen quite por verónicas de El Juli, y se descubrió en la muleta como un toro con clase extraordinaria, profundidad, repetición, humillación y fijeza; y algo más: fue de menos a más, y acabó tras una muy larga faena con embestidas más profundas y emocionantes. En fin, un grandísimo toro para la muleta que se encontró, además, con un torero en plenitud y entre ambos amasaron una faena que encandiló al público y al presidente.

Orgullito no debió ser indultado porque no demostró su bravura en el caballo; pero como el primer tercio está en vías de desaparición, nadie (ni la autoridad, y eso es lo peor) lo tiene ya en cuenta. Es más, podría decirse que se acaba de firmar la sentencia de su desaparición tras el indulto del toro de Garcigrande. Fue un toro de vuelta al ruedo.

¿Y El Juli? Es un torero poderoso, que domina como pocos el oficio y la técnica del toreo. Se amoldó a la perfección a las condiciones del toro, mecánico y despegado su toreo en el inicio de la faena de muleta, y cada vez más ligado y profundo a medida que el animal se rompió en su exquisita calidad. Una faena esencialmente con la mano derecha, en tandas largas, al hilo del pitón casi siempre, pero henchidas de aroma. Solo un intento por vanos naturales y un doble circular que provocó el entusiasmo. Unos ayudados finales, con Orgullito alegre y codicioso aún, convencieron al presidente. Momentos antes, un quite a la verónica, de tres capotazos hondos y una buena media preludiaron el éxito posterior. Conclusión: Orgullito fue un toro nobilílismo, pero no combativo, exigente, poderoso y encastado. Ese animal ya no se lleva.

He ahí la razón fundamental por la que las figuras actuales exigen este tipo de toro, ideal, también, para los públicos generosos.

El Juli había cortado otras dos orejas a su primero, anovillado animal, nobilísimo, un corderito, al que El Juli toreó con oficio, pero sin intensidad ni emoción. Es verdad, no obstante, que lo veroniqueó con gusto, hizo un ajustado quite por chicuelinas, y su faena de muleta fue limpia, ligada y, también, fuera de cacho y al hilo del pitón. No hubo arrebato, ni conmoción, porque a toda la faena le faltó el alma que debe poner un toro encastado y un torero transfigurado.

También anduvo por la plaza Enrique Ponce, un poco desvaído en su expresión, que lidió primero una mona descastada, y le cortó la oreja al cuarto, otro animal noble y de escasa codicia. Jugó con él y lo mató de una gran estocada.

Y el tercero en discordia, Talavante, no tuvo su día. Insulso y sin esbozo de calidad fue el tercero y lo mató con prontitud; mejor el sexto, con más brío, pero el ánimo del torero estaba por los suelos y no arriesgó un alamar. No entendió a su oponente o, sencillamente, no lo quiso entender.

En dos palabras: valgan el indulto del toro y el triunfo del torero si contribuyen al enaltecimiento de la fiesta de los toros. Aceptemos, pues, pulpo como animal de compañía.

Garcigrande / Ponce, El Juli, Talavante

Toros de Garcigrande-Domingo Hernández, mal presentados —primero y segundo, anovillados—, mansurrones, blandos y muy nobles. El quinto, de calidad excepcional en la muleta, fue indultado.

Enrique Ponce: pinchazo hondo y cinco descabellos (silencio); estocada (oreja).

El Juli: estocada trasera (dos orejas); (dos orejas simbólicas).

Alejandro Talavante: pinchazo y casi entera tendida (silencio); cuatro pinchazos, media caída —aviso— y dos descabellos (silencio).

Plaza de la Maestranza. Séptima corrida de la Feria de Abril. 16 de abril. Lleno.

Publicado en El País

@Taurinisimos 157 – Semana Mayor @ Sevilla, Madrid y Tlaxcala. Recuerdo de Paco Ojeda, 1988.

Ojeda en la línea de fuego, quieto y al frente, cita para el de pecho a “Dédalo” de Juan Pedro Domecq. La faena en su 30 Aniversario en este episodio de @Taurinisimos. FOTO: Arjona.

Programa @Taurinisimos de @RadioTVMx del viernes 6 de Abril de 2018. Conducen Miriam Cardona @MyRyCar y Luis Eduardo Maya Lora @CaballoNegroII.

Actualidad Taurina. Feria de Abril, Domingo de Resurrección en Sevilla y Madrid. Triunfos de Roca Rey y Puerta Grande de Álvaro Lorenzo en Las Ventas.

Retrospectiva: Faena de Paco Ojeda a “Dédalo” de Juan Pedro Domecq 30 años después, 15 de Abril de 1988.

Toros en Tlaxcala, Sábado de Gloria: 6 Felipe González, 6 para Miguel Villanueva, Raul Ponce de León y Rafaeillo, a hombros.

Indulto de Héctor Gutiérrez a “Izquierda de Oro” de D’Guadiana en la Plaza México.

La próxima emisión de @Taurinisimos será el próximo viernes 13 de Abril de 2018 a las 7 pm (Mex) a través de http://www.radiotv.mx

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Lunes @Taurinisimos 153 – Triunfa Jose María Hermosillo @ La México. Polémico Indulto @ Guadalajara.

El triunfo de José María Hermosillo en La México,  sus dos faenas en este Taurinísimo.

Programa @Taurinisimos de @RadioTVMx del viernes 12 de Marzo de 2018. Conducen Miriam Cardona @MyRyCar y Luis Eduardo Maya Lora @CaballoNegroII.

Actualidad Taurina. Plaza México Temporada Chica 2018. LXXII, Segunda Novillada: 6 Santo Tomás, 6 para Andre Lagravere, José María Pastor y José María Hermosillo.

Faenas de Pastor y Hermosillo.

Novillada en Aguascalientes: Triunfo de Ricardo De Santiago con novillos de El Garambullo y faenas de Juan Pablo Herrera y José Miguel Arellano.

Palabras de Gonzalo Caballero en Gala San Isidro.

Faenas de Antonio Ferrera y Ginés Marín en Olivenza.

Análisis Polémica Indulto en Guadalajara de Pablo Hermoso de Mendoza a “Tapatío” de Fernando de la Mora. Opinión de Javier Ángeles Rodríguez desde Guadalajara.

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@Taurinisimos 151 – Triunfa @FerminRiveraA Polémico Indulto @GanadoBravo Festejos Mérida y Guadalajara.

Programa @Taurinisimos de @RadioTVMx del lunes 26 de Febrero de 2018. Conducen Miriam Cardona @MyRyCar y Luis Eduardo Maya Lora @CaballoNegroII.

Actualidad Taurina.

Toros en Guadalajara y Mérida. Festival en Cinco Villas.

Corridas de La Estancia para Castella, El Payo y Ginés Marín y San Migue de Mimiahuapam para Rejoneador Emiliano Gamero, Joselito Adame y Sergio Flores.

Plaza Mérida, 89 años de historia por El Diario de Yucatán.

Faena de Fermín Rivera al novillo “Clase” de San Marcos, indultado en Cinco Villas, debate sobre el indulto.

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