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La Pócima del Toro – Triunfa Juan Pablo con La México en Cuenta de Protección.

Torear así, dice más que todo. Natural de Juan Pablo Sánchez en la Plaza México. Foto: Emilio Mendez (SuerteMatador.com)
Torear así, dice más que todo. Natural de Juan Pablo Sánchez en la Plaza México. Foto: Emilio Mendez (SuerteMatador.com)

Ver lidiar la ganadería de Julián Hamdan, año con año se convierte en un mal acostumbrado suplicio, un calvario donde los toros a penas y se sostienen, otros de plano visitan la arena y uno, incluso, queda noqueado tras chocar con el burladero. Lo malo, es que tal cosa, ya se ve como normal hasta graciosa para algunos. Nuevo tropiezo ganadero, no solo de falta de fuerza sino incluso la anovillada presencia que hace lastimosamente ver como el toro está ausente. Miguel Ángel Perera, muy interesado en lidiar esta corrida, se queda en una simplona vuelta al ruedo, tan sin chiste como su campaña mexicana mientras que los hidrocálidos Juan Pablo Sánchez y Fermín Espinosa obtienen resultados tan diametralmente opuestos como su aptitud para el toreo.

Por: Luis Eduardo Maya Lora – De SOL Y SOMBRA. Plaza México. Foto: Emilio Méndez.

Si contamos las caídas de este encierro, sumamos las del año pasado y todas y cada una de las veces en que los toros del hierro de Julián Hamdan han “visitado la lona” en la Plaza México, simplemente no acabaríamos.

Recuerdo un día preguntarle la razón de tal flojedad, fue al aire.

“Es una cosa generalizada en todas las ganaderías, de repente salen toros flojos y otros no… Es algo que los Ganaderos… no sabemos a ciencia cierta a qué se debe, si lo supiéramos ya no se caerían los toros. Si alguien inventará la pócima mágica… sería millonario, todos los ganaderos seríamos sus clientes.” Dijo el ganadero.

La pócima mágica no ha llegado.

Como tampoco, salvo los dos primeros y el quinto, la presencia.

El lote de Fermín Espinosa ha sido lamentablemente mal presentado por desigual. Dispares entre sí, con un cuerpo cuya hondura no armoniza con la cabeza ni la cornamenta, el negro tercero de la tarde sale sin enterarse de las cosas, sin mostrar interés por la lidia pero cabecea, el muchacho Espinosa carece del carácter para imponerse a la protesta por la presencia y el hostigamiento que, por la razón que sea, se le presenta. Tampoco cuenta con la determinación para proseguir, tras los efectivos doblones iniciales, pisando el terreno del astado y darse a torear.

Aun así, liga una tanda y la gente en eso no escatima, estando cerca del toro, corriendo la mano con la derecha para ligar, le corean. Pero en este Fermín la mentalidad no es un activo. Abandona tal senda, fatal con la izquierda, termina por inexplicables manoletinas y tendencioso espadazo entero.

¿Qué ocurre con la juventud taurina?

Lo mismo o peor en el sexto, tan parecido a la madre que le ha parido que su trapío dice nada, al contrario. Este cariavacado astado derrumba su tranco varias veces, provoca en el tendido el hastío del toro anovillado y de un torero al que un pésimo manejo administrativo, poca mentalidad y amarras técnicas como no colocarse correctamente para citar con la zurda, han dejado en el limbo su carrera y sin saber a dónde ir.

Solo Dios.

Torea una “figura” como Miguel Ángel Perera que parece arropar, como en la confirmación, al tercer espada y, en este caso, a la ganadería. Muy preocupado parece estar por lidiar específicamente este hierro que solo se acartela una tarde y con una ganadería que no le viene bien a su estilo impositivo, valiente y dominante que tanto gustara en 2009 y que hasta un rabo puso en sus manos. Aquel torero parece lejos del que se presenta hoy.

Perera luce de inicio en los lances que intercala con ceñidas chicuelinas.

El toro dobla contrario.

Luego la inyección, piquete acostumbrado en varas, el temple de Curro Javier en los palos ayuda al toro que está evidentemente cayendo. Entonces para Miguel Ángel resulta natural quedarse quieto, abrirse a los medios y mérito técnico ha tenido para hacer que el astado no frene y se mantenga en pie, pese a perder la horizontal de pronto. Amplias tandas, principalmente de derechazos suceden con una dosantina entrelazada y el ritmo de Perera, circular o al natural, solo se rompe en un feo medio espadazo trasero y caído.

Derrumbado el toro, sobreviene el peligro con voltereta al puntillero que bien recuerda al “Puntillero” de Óscar Chávez: “Pasó algunos apurillos//Cuando un toro agonizante//Lo cogió por los colmillos y lo vistió de danzante…//Pasó algunos apurillos.”

Al toro no se le ha de hacer confianza… ni en el arrastre.

Jorge Ramos, tras finiquitar el cachetero al astado, aprieta correctamente ante la débil petición, derivado del feo espadazo. Perera, en descargo, da una vuelta que pudo bien haber evitado tanto como la antirreglamentaria salida del segundo sobrero que sustituye a un toro, chico igualmente, que no sobrevive la cuenta de protección al estrellarse solo con las tablas tras perseguir al banderillero.

Noqueado de pie, el torillo es cambiado y se va al trote al toril.

Reseñado está y anunciado es un Valparaíso que ilusionaría verle mientras sea algo distinto.

Pensamos que esto habría cambiado la tarde.

Pero no.

Imponen, no a la Autoridad sino a la gente que acude, el calvario de ver a Perera, connotado lidiador, triunfador de esta Plaza, reducido a cuidador de la fuerza del toro. El sobrero se duele, se desentiende del capote pese a los buenos lances quedándose por bajo. A este Perera todavía le receta el cambiado por la espalda que alborota de inicio pero que no centra al cárdeno que no termina por embestir sino por mostrar su descastamiento con esa cara alta que rompe la esperanza por completo.

Y aburre.

Tal como la Afición, cansada del medio toro a precio de oro.

Otro espadazo infame por bajo.

Menos mal, Juan Pablo Sánchez brinda una de las pocas alegrías del festejo.

Y lo hace porque, ya no solo su temple sería la llave con el serio, badanudo, negro, como la noche y de embestida incompleta, segundo, sino la paciencia y la sutileza de tratar con demasiada precaución al toro. Esto que tendría que no ser la regla se ha convertido en la constante. Sin embargo, el mérito de Sánchez es dosificar, administrar y quedarse quieto cuando el burel duda.

Entre tanta debilidad, el toro puede quebrar su voluntad.

Pero para ello está el toque de Sánchez que logra más que aliviar como dirá el oficialismo, encelar, hacer que la casta y la fuerza que no existen, aparezcan por momentos y, tras los derechazos, citar con la zurda, aguantando que la embestida, poco a poco, acuda al engaño y la mano izquierda desahogue por alto la embestida con la izquierda.

Así prosigue.

Juan Pablo Sánchez pone lo que falta, emoción, liga los naturales y si bien el drama está ausente, la emoción estética, plástica surge con la verticalidad de su planta y el trazo con la izquierda pese al cabeceo, le liga molinete y nuevo remate. Un toreo de suspiro y firmeza. Cierra la mano derecha, el astado mejora se muestra mejor de lo que es por el torero que tras molinete rubrica la faena con el giro que se resuelve con un cambio de mano, otro más este año, de campanillas.

Eso sería todo. Porque no hay más fondo en el negro astado que protesta en la dosantina y frena, su disposición a embestir, uno por uno, vuelven los derechazos previos a un feo espadazo entero pero muy caído. Siendo francos, no obstante la calidad de la faena, la espada hecha a perder todo. Pero la orejera petición se desata y en horrible color amarillo.

¿Qué será de Sánchez el día que plenamente podamos ver el real poder en su muleta?

Tendría que ser ante el toro fuerte, no el remedo.

Mientras, es de nosotros el suplicio de ver a Juan Pablo con un quinto toro de mucha cabeza que vuelve a frustrar a la Afición pues su peligro es de manso que se pone por delante a mala idea. No hay más.

Condenamos estamos, al parecer por lo que resta de la Temporada, a tolerar la ausencia. Mientras los ganaderos, porque se ha dicho que son todos, encuentran la “pócima mágica” Corran por favor, mil vueltas al potrero son necesarias, para que los toros no se caigan.

Hay otra “pócima” severa muy al uso hoy y que, esperamos, estén entendido quienes manejan esto: el veto.

Lo aplica la Afición real.

Quizá la Temporada esté si no contra las cuerdas, entablerada, si no en cuenta de protección, rota la ilusión de la Afición por marcada ausencia del Toro. Cansinamente, caída a caída, se está perdiendo, tal como pierden las manos los toros en la arena de la Monumental.

Ojalá, pronto, se encuentre, para la Afición, esa pócima.

Texto: @CaballoNegroII.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Plaza México. Temporada Grande 2016-2017. Domingo, Diciembre 4 de 2016. Sexta de Derecho de Apartado. Un Cuarto de Plaza en tarde fría con cielo despejado bastante viento intermitente que aisladamente molesta la lidia.

7 Toros, 7 de Julián Hamdan (Divisa Azul y Morado) El cuarto lidiado como sobrero, luego de inutilizarse para la lidia, tras el primer par de banderillas, el titular. Variopinta, muy débil en general y descastada, salvo los dos primeros: dos negros serios de cara y buena hechuras aunque sobrado de kilos y débiles, que brindaron opciones en la muleta. El resto desigual de presencia, suelto y descompuesto en la embestida el tercero. El sobrero duró un instante perdiendo celo e interés por el engaño. El quinto saca peligro por el lado izquierdo y el impresentable sexto, sin fuerza ni casta, queda inédito.

Fatal la Autoridad de Plaza y la Autoridad de Callejón al ceder ante la presión del representante del primer espada y no lidiar, antirreglamentariamente, el reseñado como primer sobrero de la ganadería de Valparaíso, lidiando en cambio, el segundo reserva de la ganadería titular en contravención a la fracción IX del Artículo 57 del Reglamento vigente.

Atina el Juez de Plaza, Jorge Ramos al negar la petición de la oreja tras la lidia del primero, no obstante afloja respecto del segundo espada sin valorar su uso del estoque.

Miguel Ángel Perera (Verde Olivo y Oro) Vuelta tras Petición y Silencio. Juan Pablo Sánchez (Marino y Oro) Oreja y Silencio. Fermín Espinosa “Armillita IV” (Tabaco y Oro) División y Pitos.

Se desmontera tras banderillear al primero, de la cuadrilla del primer espada, Curro Javier. El primero de la tarde, voltea al intentarle apuntillar, al puntillero Fernando Ríos luego de que este le levantara e intentara ahondar el estoque, sin consecuencias.

Derechazo de Miguel Ángel Perera al primero de la tarde. FOTO: Emilio Méndez (SuerteMatador.com)
Derechazo de Miguel Ángel Perera al primero de la tarde. FOTO: Emilio Méndez (SuerteMatador.com)

La Hecatombe del Toro – Triunfo de “El Payo” en el Último Suspiro.

Todo el brazo en el mando y toda la sutileza en la muñeca en el natural de “El Payo”. FOTO: Emilio Méndez – Suerte Matador.

De las que se ha salvado, dos van, Luis David Adame: dos mansadas. Terrible fue la de Xajay y peor ha sido la de San Isidro para otro muy forzado, de nuevo, mano a mano que tampoco convoca. Pero lo más grave es que el toro que ofrece la Plaza México, en lo general, ni es serio ni embiste en una lamentable situación que parece no tener fin. En esas, Castella apenas solventa su falta de ritmo con la imposición de su mando ante el manso quinto mientras que “El Payo” brinda una espléndida actuación pese a las limitaciones, en todo momento lamentables, de su descastado lote.

Por: Luis Eduardo Maya Lora – De SOL Y SOMBRA. Plaza México.

Suele decirse que la peor corrida es la que no se torea.

Afortunadamente para él, Luis David Adame no ha venido a confirmar a La México. Y no se malentienda esto, ha sido una pena su lesión pues uno de los atractivos de la Temporada queda fuera. Pero para bien del torero, durante el tiempo que convalece, logra indirectamente evitar dos desfiles, con mucho colorido, de mansos: Xajay y ahora San Isidro, ha librado que dos espantosos encierros estropeen su confirmación.

La actual Plaza México quiere desligarse del antiguo régimen. Me dice uno de los allegados que por eso hasta el óvalo rojo, tan posicionado, la tipografía clásica, se han abandonado. Lo que no se ha dejado del todo es la mala práctica en cuanto al toro, lo demuestra la presencia de las corridas que, excepto la de José Julián Llaguno, han tenido tal desigualdad en presencia que parece no se han ido las viejas formas.

Así tenemos la repetición de carteles pasados.

Es la segunda vez que Castella y “El Payo” alternan y con San Isidro en lo que va de la década. Algunos contamos con memoria taurina y también la suficiente paciencia para volver a ver repeticiones, otros no. Vean la entrada. Por ello, igualmente, consignamos que esta ha sido una corrida en lo general mejor presentada que la de 2012. No así, superior a la de 2009, aquella que sustituyó a la de Arroyo Zarco con la que reaparecía Miguel Espinosa “Armillita” y confirma Cayetano.

Tampoco exageremos.

Simplemente que el toro, tradicionalmente no grande de San Isidro, se ha estrellado con un trapío que ha empeorado. La armonía en trapío el encierro de hoy está presente solo en casos contados, como en el sexto, los demás, incluidos dos berrendos, algo tienen que no terminan por enamorar el ojo del taurino. Y peor aún no cumplen aquello que a mejor trapío, mejor bravura porque en realidad ninguno la ha tenido.

Para muestra el lote de Castella.

Dos de tres son picados en la querencia. El primero derriba con esas ganas de quitarse el palo y coloca en apuros a Carlos Ibarra, toma otro picotazo y se da a berrear todo el tiempo. Es entonces cuando ocurre uno de los momentos claves de la corrida. Pese a la mueca del francés, “El Payo” ha pegado un quite compuesto de tres lances y media, hacia el tercio frente a toriles, en donde muestra lo afinado de su toreo, lo torera de su planta en un perla y oro de cartel.

Aquí es claro, para este medio toro, manso de condición y protestón, la suavidad es clave. La muestra el queretano pero no prosigue en ello Castella, enganchado y rápido, desde el inicio por alto en el tercio hasta quedar cerca de tablas donde se ve brusco y atropellado. Mata mal. Luego el tercero, un berrendo de una pobreza de cara que da pena. Que vuelve a hacer picado, perfectamente, en todo lo alto en la querencia. Se enciende el astado y Castella obtiene uno de sus mejores momentos.

Las chicuelinas en los medios, lucidas y bien rematadas, han sido todo.

Resulta que el berrendo recuerda su tal condición y Castella solo atina en una tanda de derechazos y el estoconazo, el resto es luchar con la mansedumbre. Por ello, en el brindis ante el feo y exhausto cárdeno, de muy feos y cenizos pitones, que cabecea defendiéndose que abre el hocico y que al solo sentir el mando con la mano baja afloja su posible casta, Sebastián prefiere no apresurarse por fin con un manso que puede estropear cualquier esfuerzo.

Al contrario, aparece al fin la paciencia e impone su paso y su toque, a veces retrasado y con la muleta oculta, desde el alternado inicio tandas frente a Matadores y las primeras tandas, primero en los medios, después por fuera de las rayas para que el cárdeno se escape de la suerte, doble contrario y se refugie fuera de los tableros.

Simplemente desesperante.

Castella insiste hasta obtener rotundo el pase de la ranchera y soberbio el de pecho. Ahí la cosa rompe y solo un metisaca pésimo deja las cosas en saludos desde el tercio y, al parecer, en suspenso su segundo contrato al cancelarse la corrida del próximo viernes.

Veremos si regresa.

El que volverá para bien nuestro y quizá de toda la Temporada es “El Payo”.

Si lancea en el quite al primero muy plácidamente haciendo todo a favor, en el saludo al berrendo segundo no se deja nada oculto. Solo la falta de fuerza del botinero astado estropea las verónicas que casi llegan a las rayas. Ordena la lidia, pide llevar largo luego de no emplearse el berrendo en el caballo. García lo ve muy claro, sabe de la falta de fuerza y a la convicción de su capacidad y su firmeza, cosa que se nota desde el brindis general y los muletazos arriba.

Inunda “El Payo” de silencio a una plaza que está puestísima al jolgorio.

Se palpa al inicio prosigue después.

Una embestida que se desmorona que al pasito se desplaza y que se mantiene gracias a la colocación de la muleta a la media altura y al temple de los derechazos, los mejores de la tarde, y el toreo al natural, plenamente cristalino. Largo el trazo, cargando la suerte en varios pasajes y logrando insistir y ligar pese a lo agotado y tardo del toro.

Todo queda en ovación tras emplear mal la espada.

Como con el cuarto, al que tiene que descabellar en dos tiempos y con el que no hay ni entendimiento ni acoplamiento por lo falto de casta y lo desrazado parece que sus reacciones tras lo remates de la suerte no corresponden a un toro de lidia, pajarean, se escurren de la muleta, traen el bostezo y no la majestad o la admiración de su estirpe.

Incluso el sexto finta con saltar al callejón.

Por si fuera poco.

Este cárdeno oscuro, de nombre “Caporal” sale y resiente, tras el brinco que se queda en la barrera, el efecto de los lances como si algo en el lance le hiciera no seguir. Entonces “Payo” procura darle por su lado, no contradecir al que quizá sea el más toro de la corrida, con un esperanzador pitón blanco, no obstante su juego se empieza a derrumbar.

El inicio es fundamental, por arriba, alternadamente y el toro, que se derrumba de inicio, se topa con la paciencia, quietud y la lentitud del temple de “El Payo” tan preciso como su toque y ritmo en los primeros derechazos, la media altura de nuevo es la llave que permite ligar. Tal como hace en su primero, se da a pegar ese muletazo que desde niño borda, el pase contrario por bajo y a pies juntos.

Se descara y el toro, que quiere escapar saliéndose de la muleta que tiene a no humillar, se encuentra con un muletazo alumbrador, cambio de mano por delante, de una redondez que en plena circunferencia del ruedo, resuelve la tangente que busca la mansedumbre del toro, con el trazo de una la hipérbola de su muletazo, toreadísimo que despierta la callada pasión.

Sencillamente de escándalo y potenciada en el de pecho.

“El Payo” prosigue y vence.

Con el manso a media altura, derrumbando la bravura, Octavio García se va detrás del engaño y pese a tomarse de los cuartos traseros vuelve a la senda artista con el desdén. Luego los naturales elevando su estaquillador para tapar la cara del manso previo a la dosantina y el final de faena con nuevo cambio de mano y definitivo ayudado por bajo que apasiona al personal que espera la estocada que llegue para poblar de amarillos pañuelos (ver para creer) el tendido.

Solo en La México.

Cositas como estas hacen que la Monumental equivoque sus formas.

El amarillo solo en el capote.

Jorge Ramos al fin, tapa la segunda oreja, correcto. Más vale que falte y no que sobre.

Porque la estocada es caída, como de bajonazo ha sido la corrida.

En cambio por alto ha sido el toreo de “El Payo” ante la caída y derrumbe del toro de lidia.

Qué diferencia de ganadería aquella del encierro de “Arte Puro” al que “El Payo” cuajó en esta corrida de 2009 en su primera puerta grande en La México. Qué más da cuando el torero está, con o sin orejas, listo para lo que viene, el próximo sábado para empezar.

Que aunque los toros estén en horas bajas, en derrumbe o en destrozo.

Siempre queda de los toreros, el arte, la seda y el oro.

Quiera Dios.

Twitter: @CaballoNegroII.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Plaza México. Temporada Grande 2016-2017. Sábado, Diciembre 3 de 2016. Quinta de Derecho de Apartado. Un Cuarto de Plaza en tarde muy agradable con cielo despejado, luz artificial desde la lidia del segundo. Poco viento intermitente sin llegar a estropear por completo la lidia.

6 Toros, 6 de San Isidro (Divisa Azul, Rojo y Amarillo) De fea cabeza y justos de presencia, en el tipo de la casa y vario pinta con los berrendos segundo y tercero. Mansa en general con tendencia al caballo de la querencia, débil y falta de casta. Siempre doblando contrario en algún punto de la muleta y sin da la embestida completa. Inexplicablemente aplaudido en el arrastre el sexto, más por jolgorio popular que por la valoración seria de su juego que nunca muestra una embestida completa en la muleta.

Bien el Juez de Plaza, Jorge Ramos al negar la petición de la segunda oreja tras la lidia del sexto.

Sebastián Castella (Añil y Azabache) Silencio, Silencio y Saludos. Octavio García “El Payo” (Gris Perla y Oro) Saludos, Silencio tras Aviso y Oreja con Petición de la segunda con bronca a la autoridad al negarla.

El festejo se queda en Mano a Mano al no sustituir la Empresa al aun convaleciente Luis David Adame.

Carlos Ibarra es derribado al arrear el primero al caballo de la querencia. Buen puyazo de Hugo Campos al cuarto.

@Taurinisimos 88 – @FerminRiveraA (Entrevista) y @Sergio17Flores en La México.

Actualidad Taurina. Plaza México Temporada Grande 2016 – 2017.Programa @Taurinisimos de @RadioTVMx del viernes 2 de Diciembre de 2016. Conducen Miriam Cardona @MyRyCar, Luis Eduardo Maya Lora @CaballoNegroII y Miguel Ramos.

Análisis: Toros de José Julián Llaguno para Arturo Saldívar, Juan Pablo Llaguno y Ginés Marín que confirma. Toros de El Vergel Fermín Rivera, Sergio Flores y José Garrido que confirma.

Entrevista con Fermín Rivera.

La próxima emisión de #Taurinísimo será el próximo viernes 9 de Diciembre de 2016 a las 7 pm (Mex) a través de http://www.radiotv.mx

#EsperamosSuOpinión.

Twitter: @Taurinisimos.

Mail: taurinisimos@gmail.com

FB/Taurinisimo.

La Cadencia del Paso – Creciente Confrontación entre Flores y Rivera.

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El derechazo a plena luz de temple de Fermín Rivera al cuarto toro de El Vergel. FOTO: Humbert.

La corrida de El Vergel subraya el extremo de la mansedumbre, la sosería. Sonado fracaso ganadero en presencia y juego rescatado por el pequeño pero apasionante mano a mano sostenido entre Fermín Rivera y Sergio Flores, quien sale a hombros tras desorejar al único chispazo de casta de la corrida con el que responde al magnífico y rotundo toreo de Rivera cuya desconcertante espada le cierra la Puerta del Encierro, ojalá repita lo antes posible. Mala tarde del confirmante Garrido, rápido en casi todo su proceder, reducido queda, en todo sentido, a telonero de la corrida.

Por: Luis Eduardo Maya Lora – De SOL Y SOMBRA. Plaza México. FOTOS: Humbert García y Edmundo Toca Olguín.

Suma preocupación sufría el General Lucio Blanco, acuartelado en la capital mexicana, sobre el paso de sus soldados, allá en el lejano 1914.

Como Jefe Militar de la Ciudad de México, Blanco se acuartela en la fastuosa y abandonada mansión de Don Joaquín Casasús en la colonia Guerrero, calle de “Héroes”, donde miraba el paso perdido de su tropa al intentar marchar en redondo, situación que resolvió “fácilmente” el General. Blanco, cruzó la calle, se plantó en el predio de enfrente, cuyo patio vislumbra una ideal rotonda, y realizó una “petición” a su dueño.

Si la tropa no debe perder cadencia al marchar en redondo, ensayar en el predio de enfrente. Ayer en La México, cien años después, la Temporada pierde paso, sin patio donde ensayarlo o retomarlo.

Con el petardo de las cuadrillas y el de El Vergel, un encierro mitad impresentable, los tres primeros, y manso en lo general, dejan a la Monumental sin resolver su mayor problema: el toro. Las quejas contra los josé-julianes del sábado son ridículas contra de esto. A los tres primeros de El Vergel solo el mal juicio de Jesús Morales, otra vez, deja pasar.

Desastre total con el anovillado primero, chincolo y, además, espantosamente manso. Ni la voluntad de José Garrido puede ayudarle. El confirmante, sin la cabeza en sitio, sin ritmo, enganchado y matando mal, no destaca con esta birria ni por chicuelinas, peor está  con el muy violento y protestón sexto, diametralmente opuesto a la falta de seriedad del de su confirmación, le desarma y hace ver que ayer, José Garrido, no aparece.

Ejemplo de ello, la omisión de pedir permiso a Usía al devolver trastos.

Inaceptable.

En fin. Lo único que puede ocurrir, para no perder el paso entre unas cuadrillas en la peor tarde en años y un encierro en mínimos históricos de bravura y presencia, es que aparezca el milagro del buen toreo. Esto tiene nombre, dos apellidos más que ilustres y una realidad incontestable: Fermín Rivera Agüero. En nazareno y oro enfundado, con mucha más soltura, menos cercano a la solemnidad pero siempre respetuoso de las formas, se topa con dos mansos como para estrellar la ilusión.

No esta vez. Por el contrario.

Desde el capote el muy pobre segundo sale a protestar y tirar cabezazos. Fermín, sin mayor preocupación, le da por su lado manteniendo la compostura, lancea y el astado trata de quitarse el engaño, cierra con media y, tras el puyazo, prosigue una

Desahogo de la embestida, pase de pecho redondo de Rivera. FOTO: Humbert.
Desahogo de la embestida, pase de pecho redondo de Rivera. FOTO: Humbert.

característica que desde el turno anterior muestra el encierro: aquerenciarse cerca de donde son picados. Las banderillas ayudan al manso que trata de poner el freno de mano y no pasar en la muleta.

Rivera entonces procede como de él se espera.

Serenidad y temple, alterna lados y tira del manso por fuera de las rayas. La faena es pausada y reposada sin atosigar venciendo a un toro que no termina por tomar la muleta por bajo sin protestar, justo en el punto donde todo puede echarse a perder: el último tiempo de su suerte. Si en una tarde Fermín Rivera está rotundo y redondo en su toreo es en esta, su suavidad raya en la seda, la yema de sus dedos tiene su sutileza, en la media altura de su engaño y el canillazo final, el enfoque de su realidad taurina que replica el tendido estruendosamente.

Y a más. Incluso a pesar del desarme, uno en cada toro.

Fermín, poco a poco y muy medido, gana imperceptiblemente el paso a este su primero cuando se queda u obliga a quedarse cuando se raja, el burel cambia tras el embarque del primer muletazo y, principalmente, por el lado derecho  hasta se emplea, al natural vuelve el mando a devenir tras el temple ligando el toreo, los firmazos y pases de pecho son completos.

Un pinchazo y espadazo entero deja todo en saludos.

E inquietante espera.

Menos mal la corrida se convierte en el nuevo capítulo de la confrontación Fermín RiveraSergio Flores, de segundo a quinto. Y la brevedad, el buen oficio del tlaxcalteca, dan cuenta del alimañero tercero, una alhaja, chica y acobardada tras el puyazo, que desarma de salida al tercer espada y se aquerencia accidentalmente para mal fuera del burladero de matadores, quedándose con solo dos palos en un segundo tercio para el olvido donde  urgían las infanterías a tomar pues no pueden banderillear al burel que arrea.

Recuerdo el último caso de dos pares, un cárdeno claro, todo un toro Xajay que se estacionó en toriles, en 2005, César Rincón, de palo de rosa y oro, le cortaría una oreja.

De este lío del solo Rafael Romero, al hacer tremendo quite de riesgo, alcanza a librarse. Flores otorga todo el castigo posible de su muleta al manso que no tiene un pase. Así se procede y el tendido agradece los muletazos rematados a pitón contrario perfectamente empleados, justo cuando salta, ahora sí, un toro para el cuarto turno de la corrida.

Cárdeno claro y nevado, bien armado, serio, por delante.

Aquí, de nueva cuenta, el tranco y la bravura completamente rotos del toro afloran cuando el potosino lancea mostrando, de nueva cuenta, que el juego será deficiente por los cabezazos. De ahí que, tras breve puyazo, la reacción aquerenciada vuelva aparecer y Fermín le avive en la chicuelina que brinda aire y la larga, borbotón de torería. Alejandro Prado se esfuerza, consigue algún capotazo bueno pero Felipe Kingston con esa extrema preocupación de tan solo aventar los palos hace la gracia de tener que volver a pasar pues no clava.

Y cuando un manso ve que al pasar los toreros, de oro o de plata, no pasa nada, puede crecer y hacerse dueño de la situación, por ello, inmediatamente quiere poner el freno de mano y quedarse en la querencia, como si fuese él, el ofendido.

Solo que ayer Fermín Rivera está en estado de gracia.

Plenamente.

Por eso tira a los medios, al menos por fuera de la segunda raya, dónde más. Y se da a torear, a obligar y someter sin derrumbar o tropezar, los derechazos llegan con redondez, saliendo al frente, en cadencia, paso muy decidido y venciendo el tornillazo final, tan intermitente que a cualquier otro quitaría concentración. La de Rivera rebasa cualquier parangón y por ello, tras soberbia tanda con la derecha abierta con molinete, cosa rara, el de pecho y tres derechazos más el de la firma, viene el amplio y cantado cambio de mano, desencadenado hacia abajo y con tanto temple que la gente queda hipnotizada.

Y el toro imantado.

El camino a la zurda alumbrado, con la muñeca que vence y el desdén que prende el tendido pero que muestra agotadas las poca casta en el cárdeno para tristeza nuestra y toque de atención en Rivera que cambia la espada no sin antes pegar postreros derechazos, uno soberbio verticalísimo casi a pies juntos y, tras huida a tablas, nuevo cambio de mano pese al cabezazo.

Es hora de oficiar, también de decir que la estocada, prácticamente sobre las rayas, es algo defectuosa y tendida, lo mismo que trasera y algo contraria.

No opone mucho el toro hasta que el puntillero le levanta. Larga agonía de un manso que la muleta que tiene enfrente le rescata. Suena “La Veneciana”, intermezzo de “El Carro Del Sol” triunfal y sonoro lauro para Rivera que se agarra a la oreja, orgulloso, sonriente, y vencedor.

Solo Dios sabrá por qué tiene solo una tarde.

Con la corrida a más, otro manso, para variar, hace de las suyas en el lugar de honor.

Nadie duda que si hay un torero peligrosísimo en todo terreno, ante casi todos los toros es Sergio Flores. ¡Y qué peligro para él es tener esa cuadrilla! En fin. Lo cierto es que el astado no vale nada en los primeros tercios, anda suelto, como el valor de los banderilleros que pierden turno y dejan las cosas en plena nubosidad.

Pero el de Apizaco no entiende de imposibles y hay un momento al cerrar el segundo tercio cuando el cárdeno se arranca tras el brindis y el cual aprovecha tirando la muleta abajo, doblándose y castigando por derecho para sacar Sergio del manso lo último que podría esperarse, un poco de casta, protesta por el otro lado pero, poderoso, ya de pie, pega un cambio de mano a la zurda por bajo que resiente al toro, muletazo alumbrador.

Tres cambios de mano, tres, este fin de semana, Rivera y Saldívar y Flores.

De cartel…

Y los naturales llegan largos con vibración en doble tanda en los medios, aguanta el arreón quizá con mucho látigo, arrastrada la muleta y ansioso por reventar el asunto, afarolado y el de pecho. Sergio Flores podrá no ser el exquisito pero su manera de torear

evidencia la utilización tremendamente rotunda de los fundamentos. Entonces, con menos revolución, dosifica con la derecha la exigencia y cuando el toro pierde raza, la arrucina invertida mantiene el interés, pero no la raza del astado.

Por ello en la faena falta el remate, no por cosa del torero sino que el toro que escapa en los nuevos derechazos y naturales, abre con circurret que parece prender la mecha pero que solo hace que el cárdeno termine de escapar y refugie en el tercio bajo la Contraporra.

Entonces Flores no pierde tiempo.

Las joselillinas cierran faena y el estoconazo sobre las rayas rubrica perfecto con el toque abajo, es ejemplo del volapié donde el plateado estoque rompe las carnes y hasta los gavilanes deja el pomo de la espada y el derrumbe del toro, el siempre presente jolgorio y el inefable Jesús Morales dan las orejas en donde para nosotros una basta. Puerta grande.

Es lo de menos.

No es un dos por uno, paquete de corridas, tanta innovación y futuristas intentos. El toreo es arte y sus fundamentos permanecen, ahí está una posible y contrastada rivalidad que solo la ceguera y el interés pueden frenar.

Las empresas deben buscar hoy, esta tarde es muestra, lo que Don Antonio Rivas Mercado pronunció en 1910 al inaugurar su Columna a los Héroes de la Independencia Nacional: “Que el carácter del monumento es glorioso y triunfante, perpetuo de la lucha más brillante en nuestra historia y en las que en aquella contienda sucumbió”.

Lugar de honor.

No por nada Lucio Blanco hubo de detener la revolución a la reja de la casa Rivas Mercado en la Colonia dedicada al ilustre Guerrero y pedir, no ordenar, que sus soldados ensayaran marchando en redondo por la rotonda de la casa del hombre que no gustaba de “renegar de la imagen pública”, en plena Revolución.

Y así debe marchar la fiesta cuando el paso y la cadencia tropiezan.

Pena grande que alrededor de La México ni existan casas con rotondas como la de Héroes 45, que está ya restaurada. Ni tenga vecinos de la majestad de Rivas Mercado.

Al menos nos quedan Sergio Flores y Fermín Rivera para caminar.

Al paso y en redondo.

Texto: @CaballoNegroII.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Plaza México. Temporada Grande 2016-2017. Domingo, Noviembre 26 de 2016. Cuarta de Derecho de Apartado. Un Cuarto de Plaza en tarde agradable con cielo despejado, luz artificial desde la lidia del segundo deficiente y debe corregirse.

6 Toros, 6 de El Vergel (Divisa Verde, Morado y Amarillo) mal presentada por desigual, los tres primeros por ningún motivo debieron lidiarse en esta Plaza, chicos, chincolos primero y sexto. Bien presentada los últimos tres. Mansa en general y protestona, sin casta salvo el lidiado en quinto lugar que, tras mansear en los primeros tercios, dura cuatro tandas antes de rajarse. El tercero pasa solo con dos pares al acobardarse en banderillas. La mayoría de los toros desarrollan querencia accidental en el sitio en el que son picados. Pitados en el arrastre por su pésimo juego. Segundo y cuarto apenas alcanzaron a tomar la muleta gracias a la lidia que se les da.

Fatal la Autoridad al premiar inadecuadamente y permitir la lidia de los primeros tres y permitir a las cuadrillas “hacer y deshacer” en diversos pasajes del festejo sin una sola amonestación.

Fermín Rivera (Nazareno y Oro) Saludos tras aviso y Oreja. Sergio Flores (Grana y Oro) Palmas y Dos Orejas con protestas. Salió a hombros. José Garrido (Noche y Oro) que confirma la alternativa, Silencio y Pitos.

El tercer espada confirma la alternativa con el impresentable negro, girón, nevado y facado, chincolo, de la ganadería titular nombrado “Mielero” número 90 de 490 kilogramos.

Una de las peores tardes en mucho tiempo para los banderilleros, mencionar las faltas sería interminable, solo decir que Jonathan Prado, Edmundo Navarro, Tonatiuh Silva, Felipe Kingston, entre otros, han sido incapaces de completar el tercio de banderillas sin pasar en falso, atinar o dejar de violentar el Reglamento y la adecuada lidia tratando de banderillear por detrás del toro. Bien Rafael Romero al hacer gran quite de riesgo durante el segundo tercio de la lida del tercero. Muy mal el puntillero al levantar al cuarto.

El único momento de casta en la corrida, fue un instante y gracias a la mano izquierda de Sergio Flores. FOTO: Edmundo Toca O.
El único momento de casta en la corrida fue un instante y gracias a la mano izquierda de Sergio Flores. FOTO: Edmundo Toca.

La Dignidad Cinqueña – Vuelve José Julián con Desigual Encierro.

Natural de Arturo Saldívar con la embestida entregada de
Natural de Arturo Saldívar con la embestida entregada de “Recuerdo” de José Julián Llaguno.

Cuando el toro real, cinqueño, está en la Plaza casi todo vuelve a su sitio, pues implica en el ruedo, en el callejón, tendidos y barreras una exigencia para todos. Incluso la muchedumbre, con esta presencia acalla la generalmente dispersión del tendido. En una corrida cuyo resultado queda debajo de la expectación, José Julián Llaguno cumple al brindar la presencia y sensación de romper, al fin, con lo que se ofrece cotidianamente. Falla el encaste Jandilla mientras que la línea mexicana brinda dos episodios y medio de tremendo interés combinado con la aparición del buen hacer del confirmante Ginés Marín y los muy marcados síntomas de recuperación de Arturo Saldívar. Tarde terrible de Juan Pablo Llaguno que no da la talla en todo el festejo.

Por: Luis Eduardo Maya Lora – De SOL Y SOMBRA. Plaza México.

Seriedad en la presencia. Serenidad en el juicio. Sensación de constante peligro.

Los toros son un arte y verlos, al menos ayer, ha sido otro.

La corrida que marca el esperado, esperemos permanente, regreso de José Julián Llaguno a la Plaza México se parte en dos desde la ganadería, tres encaste “torrecilla”, más un toro hermoso, mexicano, el 30 de nombre “Amiguero” que se queda, sabrá Dios por qué oscuras razones, como sobrero y tres jandillas a los que pesa la falta de armonía es sus hechuras.

Estos tres toros van a condicionar el juicio del oficialismo y la cargada reinante.

En derecho penal americano, José Julián, debería declararse culpable para que sus vanidosos “jueces” taurino socarronamente se erijan en una condena reducida y digan “se los dije”, caigan en el más tramposo de los tópicos y apliquen el famoso “esto es solo fachada” y el novedoso “no puede torearse esto”. Nunca más, otra vez, equivocados.

Una ganadería brava siempre primero muerta que confesa, no puede irse sin luchar. Dignidad de cinco hierbas.

Y si la parte española falla es por fuera primero, no hay armonía sino desproporción de hechura, ahí queda el colorado tercero, zapatón, demasiado zancudo y aparentemente afectado de los cuartos traseros, protestón y a la vez soso, violento el cuarto que sale a defenderse todo el tiempo, mientras que el quinto, un pájaro vestido de negro con mucha percha y pitones, tiene demasiado calamocheo y falto de bravura.

Claro está, todo esto se acentúa y duplica gracias a la poca muleta que tiene enfrente.

La incapacidad, impotencia, miedo y displicencia de Juan Pablo Llaguno son escandalosas. Recuerdo a Pepín Liria confirmar con un lote durísimo de los primeros atanasios de Barralva de 2002, el encierro de los dos toros devueltos, que se quitó el de Murcia no sin sudar, siempre diligencia y torero. Palabras mayores. Salir de La México así rebasado es un pecado mortal, reseñar los desarmes del queretano con capote, triple con la muleta, su ineficacia con la espada, las dudas y la manera de descabellar es perder tiempo.

Tan solo decir que a la sosería del tercero, incluso a la violencia del quinto, hay que oponer la dignidad del oficio torero, los recursos atinados, el castigo de pitón a pitón, el discurso preciso del sitio, domeñar, sacar el latiguillo y castigar con trastos, utilizar bien las armas. Y claro, valor en las cuadrillas que dan dos tercios de banderillas fatales, sorprendentemente Luis Alcantar fallando en el quinto al pasar dos veces en falso.

El toro aun con juego deficiente siempre impone, obliga a poner atención.

Con los tres jandillas seguidos en horas bajas y Llaguno ahogado, la corrida luce aun peor, más el segundo de Saldívar, el cuarto, que da vuelta de campa sobre pitón derecho tras accidentadamente romper el estribo de la puerta contigua al burladero de la primera suerte más su falta de bravura defendiéndose siempre y tirando derrotes, Saldívar procede perfecto, después del desarme inicial, quitándose de encima al mulo que no merece mayor intento sino brevedad.

Que agradece la Afición.

Que también es capaz de sentir, a pesar de la pobre entrada incluso de la poca luz natural que la Empresa obsequia al empezar la corrida en lorquiana hora, los mejores valores del espectáculo taurino con los tres toros mexicanos. Principalmente, los primeros dos, dos cromos más allá de lo cinqueño, rematadísimos, negros como la noche, hondos de vientre, badanudos y anchos de pecho, reunidos de pitones, cara seria, arrugas de edad, musculosos.

El primero, atacado en kilos demás, “Caballero” nombrado, con la “J” de la simiente.

Esto no obsta para que ataque con fuerza, por bajo, de largo y se vuelva natural al capote de Ginés Marín en su confirmación de alternativa. Esa sensación de no querer escapar que ya no se ve en esta y otras plazas, trae consigo emoción, incluso exceso de confianza en el confirmante, que baja las manos y torea en el lance a la verónica llegando a las rayas donde se confía y un feo manguerazo a punto está de entablerarlo, no le puede colocar en suerte porque el cinqueño nunca sale a dejarse.

Luego tras el puyazo trasero, malamente, y fintar hacia la querencia llegan las chicuelinas emocionantes que cierran el tercio con ovación pero que provocan una serie de errores de las cuadrillas. El tercio de banderillas, breve por definición, fundamental por necesidad, pierde entre otras cosas la colocación con Manuel Punta que no sujetar la orientación del astado hacia la querencia, la cuadrilla sufre para completar el tercio y, finalizado este, pasan horas para que el confirmante llegue a la cara.

La confirmación, la absurda costumbre de pedir permiso dos veces, tiempo muerto.

Que no le viene bien al de negro que rasca pegado a tablas y toma por alto y con tardanza el inicio estatuario de Ginés demasiado inmóvil cuando quizá conviene alternar avanzando por arriba, sí, para plantear todo por fuera de la segunda raya, brindando aire a un toro que le falta fuerza. Ayudado por bajo y desdén sobre las rayas cierra el inicio.

El confirmante está fenomenalmente pulcro como su hermosísimo blanco y oro, con un solo enganchón quizá en toda la faena. Se abre a los medios y encuentra que el toro tarda en tomar el engaño pero cuando lo hace va largo, deja pasar la media altura, tan necesaria en el cite, pero liga dos y el de pecho muy coreados en lentitud. La embestida es clara y por bajo, noble, por el derecho, así prosigue.

Lo percibe el tendido pese a la brevedad de la tanda.

La mano izquierda llega pero en vez de conceder las rayas, prosigue a campo abierto, aun así el Llaguno responde el pase de pecho es completo. Solo que aquí Ginés rompe su faena con la necedad de tocar por la espalda de no volver a la derecha y solo insistir por pitón izquierdo comenzar por optar en las cercanías, un terreno que domina, donde su muestra valiente, esforzado pero que no le viene bien al toro.

Con agobio por tantos kilos.

Cada que brinda aire y cambia perfil el josé-julián responde, como en los ayudados por bajo.

Aire, fresco, bueno, a lo José Mercé es lo requerido.

Ya no es tiempo, más cercanías, dosantinas, pases por alto y desplante exagerado. Ah, joselillinas como si faltara algo, a por la espada, más tiempo. Mariano Ramos, especialista en estos toros, vale recordar, siempre cargaba la espada. En todo momento. Ginés no. Falla al dejar la estocada punto más que desprendida. Aun así se roba la vuelta, bien protestada por la gente que, aun existe, no se da coba, cual debe ser.

Entonces, restaurada la presencia del toro, la atención del público en el ruedo, la tensión en las cuadrillas, la importancia en cada muletazo, sale el segundo que es una réplica del anterior, nombrado “Recuerdo” pero mejor hecho. Mucho mejor repartidos los kilos, que teóricamente son más y mayormente emocionante porque tiene más poder en la embestida.

Se encuentra aun rejuvenecido y en mejor forma, mentalizado y dispuesto siempre.

Como en la emocionante larga cambiada al hilo de las tablas.

Tan bien hecha que el propio cinqueño se encuentra las tablas tras cambiar su viaje, sale suelto pero vuelve con fuerza centellante sobre pitón izquierdo donde exige de Saldívar torear y este responde perfecto con el capote, tal como ha estado toda la tarde, sujetando y bajando luego las manos, se gusta en lances hasta rematar donde él impone, la raya.

Y brega bien, ordena mesurar la vara y pega la tafallera de espaldas rematada, en plenos medios, con la rebolera invertida. Momento bueno de la tarde. Luego, nuevamente la cuadrilla batallaría, menos, claro está, con un toro que por cuya edad da la impresión de pensar demás y requerir mejores procedimientos pero que se arranca de largo y que tiene que esperar para la devolución de trastos.

Horas literalmente.

Aun así, Saldívar es paciente, inicia arriba con la arrancada pronta, pega molinete y tras tropiezo del toro pone espacio suficiente para colocarse y ligar dos tandas diestras, la segunda, rematada con muletazo clave que define su actuación, un casi imposible cambio de mano antes de medio derechazo por bajo, coreadísimo, que descubre el pitón izquierdo.

Del mismo sale lanzado el torero que se encuentra con la embestida de un toro que le prueba tras el primer muletazo al natural, que le pregunta en el frenón tan propio del cinqueño qué tanto está de vuelta ese torero de 2011 que arrebataba al que fuera.

La respuesta es, de vuelta.

Liga el pase, muy valorado, a la mitad de la mirada, se impone y dispone mantenerse en el sitio, incluso invadir el del toro que mete la cara en el pase exacto, el estaquillador cuadrado maravillosamente hasta llevar larguísimo, completar el de pecho rotundo previo nuevo frenón. Y prosigue Saldívar con nuevos derechazos, obligando en frenón, ligando y para el de pecho, librando el freno con aguante, pleno valor y el olé de fuego como resultado.

A pesar de la probadura, la dignidad corporal del torero exalta la del toro.

Luego los naturales en tres tiempos la tanda, impone su sitio sobre el astado y obtiene la faena que el público aguarda incluye la arrucina invertida y con ella una emoción distinta al permanente establecimiento de la puerta falsa de la aburrición.

Pero nada es perfecto, se pasa Saldívar de faena.

Nada que hacer con esas dosantinas, los derechazos sobraban y lo peor deja pasar el momento del pinchazo, que enfría mucho la posterior estocada entera, en el sitio y que saca del toro la raza, negándose a morir aun con la muerte entre las carnes, atravesar de burladero a burladero y doblar en el tercio frente a la Puerta de Arrastre.

Pero despertar la ovación al levantarse del cachetero y negarse a morir en un momento digno de Beinllure, una lucha que solo el bronce podría perpetrar. Dignísimo final de un astado de tremendo “Recuerdo” un josé-julián que no se olvidará jamás.

Como si olvidaremos los jandillas e incluso el sexto, mexicano, de seis años, que decepciona luego de sus dos primeros y emocionantes tercios que incluyen gran recibo a la verónica de Ginés Marín, buen puyazo de Luis Miguel González y dos grandes pares de Manuel Punta. Pena que solo haya sido eso.

Que haya venido la decepción.

Pero mil veces la decepción del toro de lidia, la dignidad incluso de su derrota y no de la falsedad de cuando el trapío se fuga. Ojalá que pronto, lo más digno de esta corrida se replique y se quede para siempre.

Pase lo que pase.

La plenitud de seriedad.

Texto: @CaballoNegroII.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Plaza México. Temporada Grande 2016-2017. Sábado, Noviembre 26 de 2016. Tercera de Derecho de Apartado. Un Cuarto de Plaza en tarde fría con cielo despejado pero molesto viento a partir de la lidia del tercero de la tarde.

6 Toros, 6 de José Julián Llaguno (Divisa Verde, Rosa y Amarilla) cinqueña y toda ovacionada de salida, de origen Jandilla tercero, cuarto y quinto; con seis años cumplidos, según el cartelón, el lidiado en sexto lugar. Parejos, bien presentados los lidiados en primero, segundo y sexto lugares, negros y bien armados, impresionante el precioso primero, no obstante falto de fuerza en la muleta acabando muy a menos; bravo el segundo, con las complicaciones propias de la edad pero peleando en todo momento, con bravura en el caballo y recorrido en la muleta por ambos pitones; desfondado tras dos grandes primeros dos tercios el sexto. Descastado y soso, protestón el débil colorado tercero, destartalados y ofensivos por delante los débiles y mansos cuarto y quinto.

Arturo Saldívar (Azul Turquesa y Oro) Saludos y Palmas. Juan Pablo Llaguno (Espuma de Mar y Plata) Bronca tras Dos Avisos y Pitos. Ginés Marín (Blanco y Oro) que confirma la alternativa, Vuelta por su cuenta y Palmas.

El tercer espada confirma la alternativa con el precioso e imponente negro, cinqueño, nombrado “Caballero” número 16 de 530 kilogramos.

Muy mal Luis Alcantar al pasar en falso con el sexto y correr turno, lo mismo con el capote al igual que varios de sus compañeros toda la tarde. El banderillero español Manuel Punta, primero de la cuadrilla del confirmante, no obstante estar mal con el capote con el primero, saluda por fenomenal tercio de banderillas en el sexto. Destaca a caballo el picador capitalino Luis Miguel González tras picar al cierra plaza.

@Taurinisimos 87 – PREVIO José Julián Llaguno vuelve a La México – Entrevista @JoseMaPastor12.

Programa @Taurinisimos de @RadioTVMx del viernes 25 de Noviembre de 2016. Conducen Miriam Cardona @MyRyCar, Luis Eduardo Maya Lora @CaballoNegroII y Miguel Ramos.

Segunda Temporada, Tercer Programa.

Actualidad Taurina. Plaza México Temporada Grande 2016- 2017. Análisis novilladas y tercera y cuarta corridas.

Análisis Corridas, 6 José Julián Llaguno, 6 para Arturo Saldívar, Juan Pablo Llaguno y Ginés Marín que confirma; 6 El Vergel, 6 para Fermín Rivera, Sergio Flores y José Garrido que confirma.

Entrevista con José Miguel Llaguno, ganadero de reses bravas.

Faenas de Fermín Rivera y Arturo Saldívar en FENAPO 2016.

Novilladas Finales, entrevista con José María Pastor desde Aguascalientes triunfador del Certamen “Soñadores de Gloria”

Recuerdo de José Julián Llaguno Indulto del toro “Abarrotero” de Mariano Ramos en 1974, Plaza México.

La próxima emisión de #Taurinísimo será el próximo viernes 26 de Noviembre de 2016 a las 7 pm (Mex) a través de http://www.radiotv.mx

#EsperamosSuOpinión.

Twitter: @Taurinisimos.

Mail: taurinisimos@gmail.com

FB/Taurinísimo

@Taurinisimos 86 – Inauguración La México, Previa Finales Novilladas. Recuerdo Mariano Ramos.

Programa @Taurinisimos de @RadioTVMx del viernes 18 de Noviembre de 2016. Conducen Miriam Cardona @MyRyCar, Luis Eduardo Maya Lora @CaballoNegroII y Miguel Ramos.

Segunda Temporada, Segundo Programa.

Actualidad Taurina. Plaza México Temporada Grande 2016- 2017. Jornada Inaugural.

Análisis Corridas, 6 Bernaldo de Quirós, 6 para Zotoluco, Manzanares y Talavante; 6 Xajay, 6 para Joselito y Roca Rey en Mano a Mano.

Faenas de Manzanares y Joselito.

Novilladas Finales, entrevista con José María Pastor desde Aguascalientes.

Recuerdo de Mariano Ramos en el 45 Aniversario de su alternativa, faena al toro “Tal para Cual” de Mariano Ramírez, enero 1982.

La próxima emisión de #Taurinísimo será el próximo viernes 26 de Noviembre de 2016 a las 7 pm (Mex) a través de http://www.radiotv.mx

#EsperamosSuOpinión.

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Mail: taurinisimos@gmail.com

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El toreo mediterráneo de Manzanares

Por José Cueli. 

José María Manzanares, triunfador en las principales ferias españolas, se presentó ayer en la inauguración de la temporada invernal mexicana y salió triunfador a pesar de la infumable corrida de Bernardo de Quiroz: débil, parada, descastada, contrastando con la presentación de los bureles muy guapetones.

Manzanares, conocedor de las distancias, fue envolviendo al toro en la tela roja hasta enlazar la naturalidad con el ritmo. ¡Qué maestría la del torero alicantino que cambió la lidia de un manso pegado al piso a que el mismo humillara y aceptara las tandas de pases naturales! Al final de la faena recordó a su padre en combinaciones de pases naturales rematados con el de pecho caminándole al toro al ritmo de las olas del mar Mediterráneo que lo vio crecer. ¡Que tandas de pases naturales rematadas con el pase de pecho debajo de la pala del pitón!
Manzanares, con la elegancia de su torear, logró emocionar a los aficionados a pesar de la sosería desesperante del toro, al igual que la de sus hermanos. ¡Cómo traía toreado al toro al recibirlo con el temple de su prodigiosa muleta, cargar la suerte y ligar los pases sin perder terreno!
Ante un toro agarrado al piso Manzanares se perfiló y ejecutó a la perfección la suerte de matar, pero ante un movimiento inesperado del testuz del toro se le fue el brazo cobrando la estocada muy caída. No fue la faena de locura. Más, los cabales de toda la vida nos quedamos saboreando esa manera de ejecutar el toreo.

La plaza México pasó por el cirujano plástico y le dieron su champú. Las arrugas de todos modos aparecen rápidamente. Las corridas a las que asisten ancianos como el que escribe no fuimos tomados en cuenta al anunciar las corridas a las cinco de la tarde. Las faenas no se efectuarán soleadas, sino a la luz de la Luna, los neumólogos y urólogos saldrán beneficiados.

Los toros, la parte más importante, habrá que mandarlos a tratamiento urgente a rencontrar la casta perdida. Mínimo que toleren dos puyazos. ¡Cómo toreó Manzanares a pesar de los inválidos!

Fuente: La Jornada.