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El Desconcierto de los Avisos – Novillo Vivo… a la “Autoridad” de Plaza.

Derechazo del potosino Ricardo De Santiago a
Derechazo del potosino Ricardo De Santiago a “Sibarita” de San Lucas. Foto: TAR.

Bajan avisos, a velocidad de vértigo. La Autoridad de La México barre el Reglamento y, otra vez, reduce la categoría de la Plaza al perder la cuenta y la prudencia tras agarrar, por sus pistolas, el megáfono y darse a explicar lo que el criterio taurino debe resolver. Tras este penoso y taurino incidente, la emoción la vuelve a traer el desigual encierro y la incipiente torería del potosino Ricardo de Santiago y el muy joven pero con cierto colmillo Sebastián Ibelles que rescatan otro dislocado, moscos incluidos, extraño festejo.

Por: Luis Eduardo Maya LoraDe SOL Y SOMBRA. Plaza México.

Suenan los avisos a la altura del palco de Usía, es apenas el segundo turno.

Ocurren a velocidad de vértigo y sobrevienen más y más: hasta cinco veces en el turno.

¿Y por qué? Resulta que además de las diversas faltas de lesa torería de la nueva Empresa (equivocación en el nombre del cuarto espada hoy, los feos rótulos de los cartelones de los novillos, etc.) la ausencia del funcionamiento del Reloj no hace más que subrayar que la Autoridad, ubicada de frente al propio Reloj, está tan perdida como la hora que muestran las manecillas en la Plaza.

Igualmente sigue apareciendo el “16” en el Palco siendo que el festejo comienza a las mil setecientas, la comunicación entre Palco y Callejón es confusa y los cambios de tercio tan imprecisos que Jorge Ramos -sí, otra vez- hace de las suyas al equivocadamente enviar dos y tres avisos al segundo y al tercer espada, respectivamente, en el mismo toro, ese segundo.

Esto, sumado a esta extraña composición del cartel, deja a la tarde tan desconcertada como la actuación del colombiano Camilo Hurtado que hace las veces de primer espada. La falta ya no solo de oficio o experiencia sino de meros fundamentos taurinos aflora en el colombiano que se esfuerza por hacer pasar al primero, chabacanamente “Cachondo” nombrado, un novillo que mete la cara a pesar de rebrincar por el pitón izquierdo.

Hurtado trata todo pero su capote no sujeta, el quite es tan inoportuno que acentúa lo suelto del novillo que hace lo que le viene en gana y que en banderillas tampoco es sometido, la muestra además es que con el viento la pésima forma de presentar los engaños lo deja al descubierto sobre piernas y con el novillo por encima, tanto de él como de las cuadrillas a las que cuesta un mundo, tan solo, poder.

Fundamental verbo en el toreo.

Las volteretas al torero no sería lo más duro de su actuación.

Ya decíamos sobre los tres avisos que prácticamente de manera injusta escucha en el segundo que mata por haberse retirado Ricardo de Santiago a la enfermería.

Antes, el potosino muestra un toreo personal, con cierto sabor y buenas maneras pese al paso para atrás en los lances. El potosino se gusta y templa con el capote ante un bonito novillo con muchas ganas de doblar contrario y salir suelto. Con un poquito de más colmillo, Ricardo habría aprovechado ello para por el mismo lado, el izquierdo, y unir los lances. No obstante, se gusta en la media y La México, a pesar de un tendido tan nuevo, responde al pellizco.

Lo malo es que nadie les aconseja.

Al contrario, en vez de sujetar, de hacerse del toro, el muchacho tira de la villaltina y el novillo sigue a sus anchas a campo abierto. Luego, viene un primer alboroto en banderillas: un cuarteo preciso, un relance tras pasada por dentro emocionante y el muy coreado par por dentro tras un gañafón al hacerle un quiebro de inicio. Lo sorprendente es lo igualado en la cara, lo bien pareado y, claro, rematado.

Pero ahí no para todo.

De Santiago tira de los doblones, no obstante un tanto más preocupado de la postura, consigue hacerse del novillo, justo cuando sopla el viento con fuerza. Tarda en encontrar el sitio, pero cerca de tablas, frente a la Puerta de Arraste, se lo juega serenamente, hace falta un toque entre cada pase, no quitar el engaño pero Ricardo consigue cortar salida y tapar la cara para hacer el poste en varias ocasiones, con adornos como el invertido o los derechazos con regodeo en el centro de la suerte pese a la cara alta.

Pena grande que no rematara en tiempo la faena, decimos esto porque sus joselillinas lo único que provocan es dar aire al novillo, espacio que ya jamás perdería, al contrario, se impone el novillo porque el novillero tiene una faena hecha, no procedía acabar arriba, en estos festejos el novillo está entero y va a más, De Santiago lo aprende tarde y duramente, pese a los doblones, con volteretas al tiempo de matar, la última terrible.

Seguramente le detuvo el tiempo.

Porque, salvo los tiempos del propio novillo, nada marca el tiempo exacto en la Plaza, tal como habían sido 70 años, 70. Ni la Autoridad, que se pierde en la cuenta y al debutante potosino, le endilga dos avisos, previo a irse a la Enfermería. Y peor aun, cuando el primer espada toma los trastos, el Juez de Callejón y el Juez de Plaza se confunden fatalmente, uno, el primero, que retira indebidamente al colombiano porque malamente cree que la cuenta de avisos se prosigue.

Nada más injusto.

Uno no puede ser responsable de las causas de otros. Pues en La México sí. Y claro, en menos de cuatro minutos, tres avisos cayeron a Hurtado y un novillo con todo el aire del mundo regresando a los corrales con las cuadrillas toreando desde el callejón. Como siempre. Todo es nuevo en La México, pero estos subalternos no solo no son nuevos sino son peores que siempre.

Igual que la Autoridad.

Es entonces cuando el mejor novillo, sí, el más chico, embiste maravillosamente a la muleta de un aspirante francés que está simplemente fatal. Tratado fatalmente por Gabriel Luna, quien busca estrellarle de salida en los tableros, el cárdeno se sube en su juego al ojo del taurino. Ya sabemos que la autocomplacencia taurina en la Capital nos dirá que están empezando, que son nuevos. Pero lo cierto es que los fundamentos taurinos nos dicen que estar despacio es la condición fundamental para torear bien.

El tercer espada Baptiste Ciseé lo desperdicia vilmente, corriendo, dando mantazos y trapazos, dando coba, pendiente de la reacción del personal. Misma que se lo piensa, que complace de salida, pero que, como debe ser, recrimina el crimen de dejar a un novillo de tal calidad, descaradamente, inédito. Bravo y noble, incluso espera tras el cite para colocarse a embestir…

Jorge Ramos ni se entera, no hay homenaje. La Afición sí, ovación cerrada.

El final de la novillada y de la emoción se muestra con Sebastián Ibelles.

Este joven es el auténtico novillero sin caballos.

A pesar de su corta estatura, de que le queda grande el vestido, de su aparente fragilidad, da la nota al plantar cara primero al cuarto, al que cambia su juego inicialmente cambiante y vacilante con doblones sumamente efectivos, si un muletazo no causa efecto o impone una consecuencia inmediata en el juego del astado, las suertes no terminan por tener la rotundidad.

Incluso, con el tranquillo de citar para afuera y esperando atrás, Ibelles traza largo, se adapta a la circunstancia y pega derechazos de mucho sabor, varias tandas quizá excesivo, un trincherazo de sabor, todo cerca del burladero de matadores e incluso los naturales una tanda completa y el pase del desdén más el de pecho. Alarga la faena y mata mal.

Pero la primera impresión es la que cuenta.

Los novillos que siguen son lo suficientemente grandes y feos, estrechos y descastados, para dejar fuera de toda posibilidad a De Santiago dado el mal inicio de faena ante el áspero y descastado quinto pero con la posibilidad de ver a Ibelles superar la impotencia, el miedo y la incapacidad de toreros, supuestamente, hechos y derechos como Jorge y Gabriel Luna que se inhiben y se tapan para que el de malva y oro pare las patas del zancudo y astifino novillo para asombro de propios.

Y extraños.

Ibelles se dobla, lidia y utiliza todos sus recursos, quizá futuras mañas, para quitarse a como puede el terrible novillo que cierra una tarde con interés y desconcierto.

Porque la Autoridad debe ser, tal como los principios taurinos que rigen la Fiesta, inmutables, firmes e invariables, sin importar el cambio de los personajes, de las formas, de los modos.

De la Autoridad, de la crítica, dependen en buena medida evitar los ridículos y dejar la coba fuera de la Plaza, como la indivisibilidad del tiempo… pese a la ausencia del reloj o pese a la ausencia de los caballos de picar o del oficio taurino… del arte.

Twitter: @CaballoNegroII.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Plaza México. Temporada de Novilladas 2016. Domingo, Septiembre 19. Segundo festejo de Temporada. Novillada sin picadores. Menos de un cuarto de plaza en tarde nublada y ventosa de inicio y hasta la lidia del cuarto. Público nuevo y poco enterado. Fatal la Autoridad de Plaza al perder la cuenta de avisos en el segundo turno y retirar indebidamente al espada sustituto y utilizar la megafonía indebidamente luego de no aplicar debidamente el Reglamento.

Se guarda minuto de homenaje respetuoso por la muerte esta mañana del ganadero tlaxcalteca José González Dorantes, propietario de los hierros de La Joya y El Grullo, triunfadores de esta Plaza, en Gloria de Dios se encuentre.

6 Novillos, 6 de San Lucas (Divisa Rosa, Blanco y Negro) Sumamente desigual y sin remato. Serios de cabeza, aunque estrechos los dos últimos, muy remisos y peligrosos. Chicos, sin mucha cara aunque armónicos los primeros cuatro, con posibilidades de triunfo primero y cuarto, especialmente el tercero, “Artista” nombrado, berrendo y careto, lamentablemente inédito, aplaudido en el arrastre. Manso aunque con emoción el segundo.

Camilo Hurtado (Nazareno y Oro) Silencio y pitos tras Tres Avisos en el que intenta matar por el primer espada. Ricardo de Santiago (Azul Pavo y Oro) Palmas tras Dos Avisos previo a pasar a la Enfermería y Silencio.  Baptiste Ciseé (Salmón y Oro) Silencio. Sebastián Ibelles (Malva y Oro) Saludos en ambos. 

Todos los espadas, nuevos en esta Plaza.

El segundo y tercer espada fueron designados como triunfadores por lo que mataron los lidiados en quinto y sexto lugar.

 Tarde para el olvido de los hermanos Luna, Jorge y Gabriel, éste último toreando desde el callejón repetidamente y estrellando deliberadamente al tercero en su salida. Adolfo Sánchez fue noqueado al bregar al primero y Christian Sánchez saludo tras parear al cuarto.

Esperanza y Oro de Miguel Aguilar – Ópera Prima, Autocomplacencia Capitalina.

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Trincherazo soberbio y rotundo, el pase contrario y por bajo de Miguel Aguilar en su debut en la Plaza México. FOTO: Ángel Bernal.

La nueva era de La México inicia con sobradas omisiones: formales, de estructura y fondo, entre otras. Ausente un mayor y crítico taurinismo, la Monumental va a la autocomplacencia con una Empresa que deja las cosas sueltas, principalmente lo taurino. El mérito en lo absoluto es de los actuantes que, pese a lluvia, mansedumbre e inexperiencia, rescatan el festejo, primordialmente, el hidrocálido Miguel Aguilar quien trae el siempre necesario orden torero que casi abandona a este extraño festejo o, más bien, a este raro y lluvioso experimento.

Por: Luis Eduardo Maya LoraDe SOL Y SOMBRA. Plaza México. FOTO: Ángel Bernal.

Sucede al llegar que La México tiene otra cara.

Pero no la luminosa aquella de Mayo de 1989. La de la Reinauguración que abrió una época cerrada este año en el Aniversario LXX. Al contrario, resulta una cara más sombría y opaca, empezando por las taquillas, prosiguiendo por la arena de la Plaza, la pintura del callejón, la remoción de los techos de las contrabarreras, el Reloj…

E, inexplicablemente, su propia tipografía.

El óvalo rojo y la letra cursiva con la inscripción “Plaza México” no forman parte de esta nueva época. Afortunadamente, son, esperemos san siempre, parte de la Monumental y su historia. No olvidemos, en esto la forma es fondo, el toreo grandeza y el rigor, contrapunto del derroche o de ese “apoyo” y “unión” que “por el bien común” urge la Empresa con lógico eco en el servilismo de la taurinería militante.

Eso no va a cambiar, claro.

Esto es autocomplacencia. Y no traguemos tal muletazo, solo sospechemos que por ahorro hoy no parten Plaza los picadores y los novillos son más chicos. La Plaza México no está para experimentar ni recibir un cartel formado por el azar, tan fundamental durante el acto de la corrida pero accesorio al conformar la misma.

Por eso, casi todo el mérito de la confección del cartel se lo debemos a la suerte.

Y menos mal es sin caballos, dando oportunidad al encierro de Los García de tener esa disculpa, pues los lidiados en segundo y cuarto lugar pasan apenas, incluso en este tipo de festejos. En antaño no se habrían lidiado. Igualmente, gracias al azar, tenemos la mala suerte de ver dos toreros españoles que apenas y a aspirantes llegan, Calerito y Francisco de Manuel.

Ambos malamente lancean con la pierna de recibo atrás. El primero, pese a una verónica buena, con poco temple y despaciosidad en la muleta ante un novillo débil al que baja demás la mano y derrumba, que requiere el alivio que el propio novillero se otorga al perder pasos y apenas ligar muletazos en insípido debut. Y el segundo, un torero alto que no para nunca, siempre sobre pies en plena lluvia, banderillea pasado y muletea echando para afuera, mucho más acostumbrado al becerro que al novillo.

Mata fatal y con justicia se le recrimina.

Dos avisos y el tercero perdonado por esa magnánima “autoridad” de Jorge Ramos, en nueva y bondadosa complacencia. Eso sí que tampoco cambia. Como Jesús Morales, feliz aguardando en el Callejón su esperado debut en este año. Ya viene.

Entonces, toca el turno de los dos novilleros mexicanos, Llaguno y Aguilar, a la postre, cosas de la nueva ola, los acreedores a lidiar el cuarto y quinto turno.

Y lo hacen en dos posiciones contrapuestas.

Llaguno no es ningún novato.

Ha participado en todas las becerradas y certámenes de escuelas taurinas que podamos imaginar solo que ya este año en Aguascalientes habíamos notado su tendencia al golpe de efecto.

Que intenta replicar ante su primero, desde el arabesco de recibo, el quite a la trágala y en banderillas mucho más pendiente del tendido que de su enemigo, desigual y muy pasado el violín. En un festejo sin picadores banderillear bien es más que fundamental, poder con el novillo no solo al clavar sino durante todo el tercio lo es todo.

Juan Pedro, deja las cosas solo en efectismo y el novillo queda suelto.

Dado el cabeceo y falta de raza del astado, Llaguno trata de estar templado pero se atropella hasta perder la muleta y, salvo, algún momento suelto, un natural cuando comienza la lluvia no termina de solventar, molinetes mal dados y rebuscados le hacen ver vulgar, mata mal y algunas palmas llegan.

Sin embargo en ese segundo, la capa de Miguel Aguilar hace su aparición y, si Llaguno se ve eléctrico con la chicuelina, Aguilar se muestra con ritmo y sello en la navarra. Tras ese episodio, el novillo berrea y rebrinca con los palos, el torero entonces aplica atinadamente los doblones donde luce y se hace del novillo, quita un tanto el cabeceo e impone su dictado en un trincherazo de buen trazo y ritmo que logra, aun berreando, que el novillo apacigüe un momento su huida.

Y que Aguilar calme su ansia.

Sentir que se puede al toro reafirma el valor y, por ello, pese al desarme dada la falta de oficio y el exceso de confianza, Aguilar promete al torear largo y hacer sentir su buena planta con la zurda donde paciente espera la arrancada del novillo que lleva largo. A pesar de que viene a menos y las tandas son breves con la derecha, salvo el feo gesto de descalzarse, la oreja llega por el estoconazo entero, aunque contrario, vislumbrando que, aunque verdes terno y oficio del torero, el esperanza de su tono, puede traer la maestría y la solvencia.

Y, después, quizá, ojalá, la gloria y el oro.

Llaguno se pica tras la oreja de Aguilar y, con la ambición y afición que le caracterizan, se encuentra a un novillo de mucha nobleza y mucho son, de regodeo y paladeo en su embestida. Innecesario invitar al cuarto espada, lo único que produce es el cínico espectáculo de Diego Martínez que corre como desesperado a no poner el par excusándose que el espada en turno banderillea.

Pero lo importante es que el novillo, pastueño y de entregada embestida, hace que Llaguno se temple, desde los doblones que remata con firmazo frente a Cuadrillas, como en los primeros derechazos, muy sentidos. Incluso al natural donde gira para ligar y dejar la muleta puesta en varias ocasiones, coreado y alentado por el público. Pena grande es que, sabrá Dios quién le aconseja, tire por dos infames derechazos que traen desarme y derrumbe de la faena.

Como el novillo se aburre de no tener la muleta puesta escurre, que no ha sido tan bravo como se cree, pero la coba brota y trae un Arrastre Lento tan discutible como la discutida bravura de un novillo que, como el mismo novillero, empieza bien y no acaba a tal altura. Todo se diluye en el pinchazo.

Pero quien, aun sin tocar pelo, reafirma su condición es Aguilar con menos nervios en el sexto, con más soltura y con un novillo que en nuestro criterio, pese a su protesta y cabeceo, brinda mayor emoción. Este es el novillo ejemplar para este tipo de festejos en esta Plaza.

Que no se les olvide, a pesar de todo, es la Plaza México y su jerarquía.

Y mayormente pueda haber jerarquía en el toreo de Miguel Aguilar, de nuevo al quite con mucha quietud, el inicio muleteril por bajo, otro trincherazo superior y cuya gráfica ilustra esta crónica. Su rudimento es muy tierno, como la raíz recién plantada pero echa la muleta con gusto, siempre puesta y dispuesta a ligar, procura torear largo e, inicialmente, con la mano baja, somete al novillo que se va muy largo.

Intercala nuevo trincherazo de asombro y el olé es pleno.

Lástima, se explica la bisoñez, no haya logrado alternar los lados correctamente en las tandas o utilizar la media altura al natural que habría evitado el enganchón o el desarme. O también el calar al novillo.

Lo importante hecho está.

Como la suerte dicto, pensemos que fue la suerte, que el que triunfa no repita sino hasta tiempo después, no podremos ver a Llaguno y Aguilar, más a este último, pronto.

No, esas épocas de la Plaza México están olvidadas.

Hasta ahora.

Solo confiemos que no sea para siempre, ni la forma ni la estructura de este raro caso que solo resuelve la buena hechura de la eterna, aunque algunos lo duden, ansia torera.

Toca exigir que pronto, el orden taurino y la jerarquía, se impongan. Tal como ocurre, al imponerse la tradición, y volver a la usanza charra y española en los alguaciles.

Que esperemos siga.

Como está en los escritos.

Twitter: @CaballoNegroII.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Plaza México. Temporada de Novilladas 2016. Domingo, Septiembre 11. Primer festejo de Temporada. Novillada sin picadores. Menos de un cuarto de plaza en tarde nublada y ventosa, con lluvia a partir del segundo. Público variopinto y distraído principalmente durante la lidia del sexto dada un conato de bronca en el primer tendido de Sol cerca de la alambrada por el lado de Toriles.

6 Novillos, 6 de Los García (Divisa Verde, Amarillo y Morado) vario pinta y dispareja de presencia. Muy chicos los lidiados en primero y cuarto lugares. Débil el primero. Segundo y Cuarto duraron poco, además de mansos. El tercero dio opciones no obstante no sacó su raza en la última parte de su lidia. El quinto, número 305 nombrado “Ganador” con 378 kgs. fue generosamente homenajeado en el Arrastre Lento no obstante un gran inicio en la muleta acabó aburrido y doblando en el toril. Pese a su protesta y constante cabeceo emocionante ha sido el sexto, el mejor hecho y más rematado de todos, con viajes largos en la muleta y a más, ovacionado en el arrastre. 

Juan García “Calerito” (Corinto y Oro) Silencio. Juan Pedro Llaguno (Rosa y Oro) Leves palmas y Saludos tras Aviso.  Miguel Aguilar (Esperanza y Oro) Oreja y Saludos tras aviso. Francisco de Manuel (Azul Rey y Oro) Pitos tras Dos Avisos.

Todos los espadas, nuevos en esta Plaza.

El segundo y tercer espada fueron designados como triunfadores por lo que mataron los lidiados en quinto y sexto lugar. 

Fatal, de nuevo, Diego Martínez que hace del tercio de banderillas del quinto un relajo con tal de no poner el par, pasando en falso descaradamente sin que la Autoridad haga algo.

La dinastía que situó Bienvenida en el mapa

Manolito y Joselito Bienvenida en Nueva York

Por Estefania Zarallo.

¿Imagina una corrida de toros en Nueva York? Actualmente resultaría poco probable, pero sucedió, y contó con un nombre extremeño en su cartel: el de Bienvenida. En esta localidad del sur de la provincia de Badajoz surgió una de las dinastías más prolíficas de la historia de la tauromaquia y dos de sus miembros, Manolito y Joselito Bienvenida, se anunciaron en el mítico Coney Island Stadium el 30 de julio de 1927. Los más curiosos pueden incluso ver el cartel y una instantánea de ambos diestros paseando por las calles de la Gran Manzana en el Centro de Visitantes Dehesa y Toro ‘Dinastía Bienvenida’ que se inaugura hoy en el municipio.

Se salda así, en parte, una deuda pendiente del pueblo con su patrimonio, con su historia y con sus costumbres, con la dinastía más longeva y exitosa de la tauromaquia, que llegó a contar con diez toreros de cuatro generaciones distintas durante más de un siglo.

Es precisamente en torno a esa decena de matadores que gira todo el centro de visitantes. Cada uno de ellos tiene dedicado un espacio que se aprovecha para entroncar su historia con diversos aspectos relacionados con el toro, como la naturaleza, la evolución del traje de luces, la importancia de las Escuelas Taurinas, las artes e incluso la economía. Un enclave en el que acercarse a la fiesta y no simplemente un museo al uso en el que contemplar diversos objetos de valor.

Así, el recorrido se inicia con Manuel Mejías Luján, que nació en Bienvenida en 1844 y que fue un reconocido banderillero que estuvo a las órdenes de diestros punteros de la época como Bocanegra o Mazzantini, con quien llegó incluso a cruzar el Atlántico para torear en La Habana. En su localidad natal se casó con Teresa Rapela y tuvo cinco hijos. La segunda sala está dedicada al primero de ellos, José Mejías Rapela que se formó en las capeas de las comarcas cercanas, aunque sin duda, su segundo descendiente, Manuel Mejías Rapela es el más conocido por la afición, sobre todo por su apodo, El Papa Negro.

Con sus aptitudes para la lidia, pronto marchó a Sevilla y de ahí a las plazas más importantes del momento hasta que hizo las Américas durante más de siete años, después de haber tomado la alternativa en Zaragoza en 1905 con ‘Algabeño’ como padrino y ‘Lagartijo Chico’ como testigo.

De sus siete hijos, casi todos se dedicaron a la tauromaquia. El primero, Manuel Mejías Jiménez, no llegó a cumplir los 30 años, ya que murió de una enfermedad estomacal, pero comenzó a torear desde pequeño. De hecho, él fue uno de los protagonistas de la citada corrida de Nueva York. En el centro puede verse uno de sus trajes de luces y conocer la historia de la evolución de tan singular pieza, que fue donada a la iglesia de Bienvenida, donde ha permanecido durante años.

En el ecuador del recorrido por las diez salas se ubica la dedicada a Pepe Bienvenida, que despuntó como torero banderillero y murió en la plaza de Acho (Lima, Perú). Gracias a su figura, puede conocerse la íntima relación entre el fervor religioso y la tauromaquia. La estrecha línea que separa la vida y la muerte para un torero hace que este vínculo con la fe sea tan fuerte.

Con Rafael Bienvenida el visitante se acerca de lleno al concepto de ‘niño torero’ y conoce cómo ha cambiado la formación de los matadores, al adentrarse en sus primeros pasos como diestro en México y aprender la labor que se lleva a cabo en las Escuelas Taurinas. Rafael murió asesinado cuando tan solo contaba con 16 años de edad.

Ya en la segunda planta del edificio se encuentran los espacios destinados a Manolo Bienvenida (Manuel Mejías Jiménez), el hijo del Papa Negro que más despuntó en el panorama taurino. Competía al más alto nivel, con Marcial Lalanda, y proyectó internacionalmente la dinastía. Llegó a estoquear reses incluso en El Líbano, Japón o Mozambique. En parte, a él se debe que existan más de 40 Círculos Taurinos Amigos de la Dinastía Bienvenida repartidos por todo el mundo.

La visita concluye con las figuras de Antonio Bienvenida -que llegó a codearse con personajes destacados de la época como Orson Welles e incluso conoció a los astronautas que viajaron a la Luna-, Ángel Luis Bienvenida -que compitió con Manolete y terminó como aventurero en la selva colombiana-, Juan Bienvenida -espacio en el que se relaciona la tauromaquia con los aspectos económicos, ya que él fue apoderado y empresario- y Miguel Bienvenida, hijo de Ángel Luis y que preside el Círculo de Amigos de la Dinastía en Madrid de manera honorífica.

«Es una familia que durante más de 150 años ha refundido todos los valores de la tauromaquia y ha reencontrado los valores del siglo XIX con los del siglo XX y los ha proyectado en el siglo XXI». Son palabras de Francisco Javier Rodríguez Viñuela, historiador, cronista oficial de Bienvenida y uno de los impulsores de este proyecto, que ha estado siempre en el sentir del pueblo, pero que comenzó a materializarse cuando un grupo de aficionados -junto a Rodríguez, el periodista José Manuel Cortés y los arquitectos Carlos y Javier Robustillo– dio forma a un trabajo que empezaron a mover por distintas administraciones hasta que la Consejería de Fomento y Turismo de la Junta de Extremadura dio el sí definitivo y comenzaron los trabajos hace aproximadamente dos años.

Primero, los de rehabilitación del edificio, una antigua cámara agraria en estado de ruina, datada en la segunda mitad del siglo XIX. Tras las obras, comenzaron los trabajos para convertirlo en museo. «La familia ha participado con tesón, el coleccionista Juan Barco también se ha implicado donando algunos objetos e incluso yo he donado algunos grabados de mi colección particular», señala Javier Rodríguez, que ha realizado una ardua labor de documentación gracias a su formación como historiador.

Salvado por Pancho Villa

El extremeño ha recopilado incluso anécdotas como cuando Manuel Mejías Rapela se encontraba en México en plena revolución. «A los toreros se les reconocía por la coleta. En un tiroteo, se cuenta que el propio Pancho Villa le apartó de las balas al reconocerle por la coleta y le salvó la vida tirándole del brazo para apartarlo», subraya tras recordar que es conocida la labor diplomática que llevó a cabo la familia que nunca se desvinculó de Extremadura.

«Por cuestiones profesionales marcharon a ciudades como Sevilla o Madrid, o a países de América como Cuba, Brasil, Uruguay… Pero mantenían su relación con Bienvenida. Tras la Guerra Civil organizaron un festival para recaudar fondos para poder reconstruir el santuario de la patrona, la Virgen de los Milagros, e incluso a través de cartas hemos constatado que Manuel Mejías tenía guardados sacos con albero de La Maestranza y Las Ventas para enterrarse aquí. Quería retirarse en su pueblo y tener una casita pequeña con un huerto», narra el historiador que no olvida destacar el cartel que se muestra en el centro, de un festival organizado en 1963 a beneficio de los necesitados del pueblo.

La intención es que sea un centro abierto, en el que se puedan seguir sumando piezas y sobre todo que se convierta en el archivo de la memoria de la dinastía.

Tras la inauguración de hoy, a la que asistirán miembros de la familia y aficionados como el presidente del Club Taurino de Londres, el centro hará jornada de puertas abiertas hasta el próximo 6 de marzo. Por él podrán pasar visitantes para conocer la mítica dinastía Bienvenida, la que tomó el nombre del pueblo extremeño y lo llevó por bandera, con orgullo y honor, por todo el mundo.

Fuente: http://www.hoy.es/culturas/toros/201602/27/dinastia-situo-bienvenida-mapa-20160227004905-v.html

Soñó con ser torero y vivió la aventura de novillero, con luces y sombras

Soñó con ser torero y vivió la aventura de novillero, con luces y sombras -

Por Salvador Bellés.

Castellón vive, como cada año, las fiestas de la Magdalena, con muchos acontecimientos punteros en ellas. Uno viene a través de las corridas de toros. Son las que han instaurado la Feria de la Magdalena en todas partes y para siempre. Están en las entrañas de los sueños ancestrales de muchos castellonenses. Ya es sabido que han suscitado en nuestro mundo artístico poemas, romances, canciones, música… Un día de corrida cambia la fisonomía de las calles; hay quien dice que los toros devuelven la juventud a la ciudad, haciendo olvidar todo lo demás, aunque sean fiestas.

Un día de toros hace que de todas las comarcas de nuestra provincia vaya llegando un gentío que invade las calles, dándole un aire característico. Y eso en verdad tiene lugar en cualquier ciudad, grande o pequeña, en la que las corridas de toros son parte sustancial de las fiestas. Y aunque para algunos quede en su interior la imagen de mujeres con mantillas, con claveles en sus cabellos, a veces envueltas en vistosos mantones, a otros les hace soñar lo que ha ocurrido sobre la arena de la plaza. Son los aspirantes a toreros, envueltos en sueños y deseos. Es el caso de Pascual de la Cruz, el que fue aspirante a matador de novillos toros.

LAS ALTERNATIVAS // Durante la celebración de la Magdalena, han tenido lugar varias alternativas. La primera fue el 28 de febrero de 1932 y correspondió a Alfredo Corrochano. Se la concedieron Marcial Lalanda y Domingo Ortega. La segunda fue para Luis Castro ‘El Soldado’, mejicano, con Rafael ‘el Gallo’ como padrino. La tercera la recibió Antonio Chenel ‘Antoñete’, la tarde del 8 de marzo de 1953, de la mano de Julio Aparicio. Joaquín Bernardó fue el cuarto torero, en la corrida del 4 de marzo de 1956, con Antonio Bienvenida y Julio Aparicio en el cartel. Y la quinta es la de nuestro Antonio Rodríguez Caro, el 5 de marzo de 1961. Se la dio Chamaco, con la ganadería de Sánchez Cobaleda.

Y ahí me detengo. Estamos ya en nuestra época, la de Pascual de la Cruz y también la mía. En la calle de Enmedio, tenía su peluquería el llamado Paco Andreu, al lado de los carruajes de Toribio, muy taurino también. Mientras el padre me cortaba el pelo, allí se hablaba de las alternativas taurinas y Paquito Andreu, su hijo, tocaba el violín, interpretando piezas que él había compuesto. Tres pasodobles taurinos, dedicados a Rodríguez Caro, a Pepe Luis Ramírez y a Fernando Zabalza. Me invitaron a hacerlo y yo, mientras tanto, iba creando y recitando las letras de los tres pasodobles que, en la Magdalena siguiente, también tomaron la alternativa en la plaza de toros, con la Banda Municipal de intérprete musical.

LA VIDA // En Lucena del Cid, nació Pascual de la Cruz el día 17 de abril de 1934, hijo de Pascual de la Cruz Cabrera y María Planchadell Castillo, muy relacionados con Castellón a través de su colaboración laboral con Rafael Ribés. Al año siguiente nació Manuel, que falleció pronto.

La familia no tardó en trasladarse a Castellón y eligieron su vivienda en un piso de la avenida de los Hermanos Bou, el camí la mar. En la planta baja, instalaron su vaquería. Enfrente, la compañía permanente del conocido como “Ingenio”, esa mágica instalación eléctrica. Aquel entorno era el grupo Virgen de la Luz.

Por tanto, Pascual pasó su infancia entre vacas, en ese establecimiento donde hay ganado vacuno y se vende leche. Eran los años de la posguerra y alrededor de la vaquería no había casas, había masets, alquerías, aunque también convertidas en viviendas. Así que el oficio de Pascual fue el de ayudar a su padre a repartir con los recipientes apropiados, la leche por los alrededores, desde la Media naranja hasta el Grao. Se trataba, en realidad, de una lechería. Aún estaba muy lejos la llegada de Prica y Alcampo.

Con ese ambiente, rodeado todo el día de ganado vacuno, Pascual pensó que lo suyo era hacerse torero, matador de toros. Así que, muy pronto, en bicicleta, él y un compañero se trasladaron al Grao a torear en fiestas.

PRIMERA COGIDA // Su debut fue en la plazoleta pública frente a la iglesia. Ya se estaban celebrando las fiestas en honor de San Pedro, de 1951. Había mucha ilusión pero no acompañó la suerte. Al tercer muletazo, el becerro le dio un trompazo con su parte trasera y lo tiró contra la barrera. Resultado: rotura de clavícula.

Pero Pascual tenía ganas de convertirse en torero y no tardó en estar presente con su capote y su equipaje, sus ‘trastos’ de matar toros, en muchas de las fiestas taurinas de la provincia. Y me viene a la memoria, la imagen del Auto Pastoril de Gil Vicente, insertado en el tomo IV del legendario Cossío, que dice: ‘Tú, que andas siempre en bodas, corriendo toros y vacas…”, aludiendo a quien va en busca de encontrar su camino taurino. Y uno de sus principios tuvo lugar en agosto de 1953 en la plaza de toros de Gerona. Le acompañó un banderillero llamado Pablito Selís, hijo del popular ‘Bombero Torero’. Tuvieron un éxito destacado y Pascual cortó yo diría que su primera oreja. Siguió después en los festejos extraordinarios de Benassal, donde coincidió con varios de los compañeros de Castellón.

SEGUNDA COGIDA Y BODA // En la ya tradicional Feria de Benassal, con ‘bravas reses de casta’ como se anunciaba en los carteles de 1954, Pascual sufrió su segunda grave cogida, que le obligó a quedar ingresado durante dos semanas, siendo atendido por las monjas del pueblo y visitado cada día por muchos vecinos, ya que, antes y también después, Pascual de la Cruz cortó orejas en aquella feria y siempre fue acogido como un héroe. Hubo otras plazas y siempre muchas emociones. Y el 21 de agosto de 1955, hubo en Castellón la gran novillada con Ramírez, Zabalza y Rufino Milián y el propio Pascual de la Cruz. También sufrió una grave cogida, que le mantuvo convaleciente un mes entero en la enfermería de la plaza de toros y atendido por el cirujano Manuel Agut, aunque a quien más recuerda es al entonces conserje, Vicente Soliva y a sus hijos, Antonio y Celia.

Y llegó la boda. En Santa María y el 21 de enero de 1961. Con Adelina García Ruiz, con la que tuvo tres hijas, María José, Sara y Mercedes. Hay dos nietos ahora, Héctor y Óscar. Y sin moverse del camí la mar, ha tenido una vida feliz. Todo acabó cuando, después de Armando Moreno y su esposa Nuria Espert, también de Armando Alegre, formó parte de la empresa del Teatro Principal. Ya con traje y corbata.

El Torco, el torero cocinero

El Torco, el torero cocinero

Por FERANDO VALBUENA.

Cocherito era de Bilbao. Torquito I, sin ser de Bilbao, sin alcanzar las cumbres taurómacas del Cochero, le sobrepasó en galanuras culinarias. Torquito era de Baracaldo, cuando ser de Baracaldo era ser de hierro y horno alto, de ría y tren hullero. Debutó vestido de luces en 1905. En 1908 toreó en la recién inaugurada plaza donostiarra de Martutene, la primera plaza cubierta que hubo en España. En 1912 inauguró la de Castro Urdiales, toreando con otro paisano, el legendario Zacarías “puño de hierro” Lecumberri. Tomó la alternativa de manos del “Papa Negro”, en Barcelona el año doce. Caso curioso, el toro de la alternativa se llamaba “Vizcaíno”. Toreó por última vez en Bilbao, alternando con Cagancho y Vicente Barrera. Era el año 1929.

Pero Serafín Vigiola del Torco, además de torero templado, era soberbio cocinero. La leyenda le atribuye la creación de uno de los platos más populares del recetario vasco, la zurrukutuna. Y si no fuera de su invención, al menos parece ser cierto que la preparaba con mano diestra. Viene a ser una sopa de ajo a la que se le añaden trozos de bacalao desmigado, previamente asado. Caldo sabrosísimo, recio en boca, de atrevida factura, antañón por sus hechuras, caliente y espeso como el beso de la muerte.Plato al que algunos añaden huevo, tocino, carne de choricero y demás fantasías, pero Torquito cocinaba como toreaba, sin florituras y por derecho.

Vigorizante en extremo, tónico altamente fortificante, así debía de ser el condumio del Torco. Quizá por eso pasó lo que pasó el 13 de febrero de 1913 en la capital mexicana. Se celebraba una corrida con toros del Duque de Veragua. Lo malo, lo increíble, es que los toros llevaban años pastado en México como sementales. “Machaquito” y Merced Gómez acabaron gravemente heridos. El tercer espada, Arcadio Ramírez, en la cárcel por negarse a matar los resabiados astados. El Torco, espectador en el tendido, pidió permiso y despachó, vestido de calle, a las dos últimas alimañas. El alboroto fue monumental entre los aficionados charros que le sacaron a hombros como si de un nuevo Hércules se tratara. ¡Y todo gracias al calor vivificante de la zurrukutuna baracaldesa!

Fuente: http://www.hoy.es/sociedad/201602/23/torco-torero-cocinero-20160223224244.html

Se fue el ultimo de los”tres mosqueteros”: Jesús Cordoba

Jesus Córdoba era el último de los “tres mosqueteros” de 1948, tríada conformada por el propio diestro, Manuel Capetillo y Rafael Rodríguez, además de otro acompañante, Paco Ortiz.

El matador de toros y juez de plaza en la Monumental de México, Jesús Córdoba, falleció hoy en el hospital 20 de noviembre de la capital mexicana.

Córdoba era el último de los “tres mosqueteros” de 1948, tríada conformada por el propio diestro, Manuel Capetillo y Rafael Rodríguez, además de otro acompañante, Paco Ortiz.

El maestro Córdoba, que el próximo 7 de marzo habría cumplido 89 años de edad, nació en Estados Unidos.

Fue una grata revelación en la temporada de 1948, considerada como la mejor de todos los tiempos y que fue organizada por el empresario taurino Alfonso Gaona.

En ese mismo año tomó la alternativa de manos del maestro Fermín Espinosa “Armillita”, el 25 de diciembre en Celaya con astados de Xajay.

La confirmó en la Plaza México, el siguiente 20 de enero de 1949, siendo el maestro “Armillita” el padrino.

La confirmación en la plaza de Las Ventas de Madrid se realizó el 21 mayo de 1952, siendo el padrino Pepe Martín Vázquez. Tuvo un sitio de primera línea.

Se despidió de la profesión el 9 de abril de 1967, en la plaza de Ciudad Guzmán, en el estado de Jalisco.

Ya en retiro, siguió dentro del espectáculo siendo juez por muchos años en el biombo de la Monumental Plaza México, al igual que en la plaza Monumental de Aguascalientes y en su famosa feria.

Twitter @Twittaurino

Anuncia El Zotoluco su retiro de los ruedos

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De SOL y SOMBRA.

Tras una larga trayectoria en los ruedos y dos avisos de despedidas previas que no se cumplieron -uno cuando cambio de apoderado en la época de José Manuel Espinosa y otro durante la temporada grande 2014-15 tras su encerrona- El Zotoluco ha anunciado que se va de los ruedos definitivamente en febrero del 2017.

Acompañado por sus apoderados Alejandro Silveti y Alonso Cuevas así como del periodista Heriberto Murrieta,  anunció una larga campaña de despedida de los ruedos – de un año-  luego de 30 años como matador. La intención del Zotoluco y su administración es la de torear pocos festejos, pero de mucha categoría por las principales plazas del país y de ser posible algunos cosos españoles.

Lo que es difícil saber es cual será el legado taurino que le dejará El Zotoluco a la fiesta en México, ya que siempre ha sido una figura polémica en cuanto a su status como tal.

Pero ahí quedarán para el recuerdo sus más de mil corridas y triunfos tanto en México como fuera de nuestro país.

Tras el anuncio las redes sociales han recibido con agrado la noticia, que para muchos estaba cantanda tras su paso por la presente temporada grande.

Twitter @Twittaurino

RECAPITULANDO: La Noche Triste de José Tomás – Falla el 31-E en La México.

La Noche cae sobre José Tomás en la larga. FOTO: Emilio Mendez.

Quitemos de este relato la palabra “petardo”, que no exista. Ofrecemos no utilizarla. Lo acaecido en La México no necesita de Tesoro de Moctezuma o complejo de conquistador, ni Paso de Alvarado o de invicto Emperador para entender que hay tardes malas y también puede haberlas peores. Lo único claro ayer es que, publicidad y morbo al lado, la verdadera estatura taurina de José Tomás aflora, para mal, justo cuando se necesitaba que la leyenda empatara con la realidad. A río revuelto, ganancia de Adame, de nuevo montado en el carro de la facilidad técnica, de la bulla popular y alejado de la más mínima trascendencia taurómaca. Desfile y bronca ganadera lamentable y vergonzosa, de nuevo, en detrimento de la categoría de la Plaza.

Por: Luis Eduardo Maya Lora – De SOL Y SOMBRA. Plaza México.

Si hay algo en que no se puede fallar en la Plaza México, llena o vacía, en verano o invierno, con taurinismo o villamelonaje en los tendidos, con dinero o sin dinero, es en estar templado, es decir, jamás dejarse enganchar por más difícil que los astados sean.

Los de ayer, un desfile de pintas, debilidad, reacciones mansas y, principalmente, de emoción intermitente, también piden no enganchar ni estar de prisa. Esto es precisamente lo que la dupla ayer, respectivamente, no consigue.

Solo que esto no explica el grado mayúsculo de la decepción.

Debería hacerlo.

Porque es increíble que los auto denominados “Mejor torero del Mundo” y “Torero de México”, con todos perdones en segundo término para Alberto Balderas, hayan fallado con los trastos en lo que tendría que definir en toda medida ambos motes: temple y despaciosidad.

Solo así se explicaría que la decepción, pese a la fauna local y extranjera que compone la masa que llena sin apretaduras La México, no obedece a temas –lo apuntábamos antes- tan banales como la falta de orejas o la ausencia de brindis general del primer espada. La decepción es ver como un astado tan feo, tan débil y manso como el primero es capaz, con la lengua de fuera, de poner en aprietos serios a un torero como José Tomás, un mendigo de toro es capaz de hacer visitar el piso en dos ocasiones a la “realeza” del toreo.

Y esto ocurre porque José Tomás manda poco y templa aun menos.

Todo por caer en la trampa de este astiagudo y astifino, de hocico alargado, cárdeno, que, asaltilladamente, entre lo manso y lo débil, se cuela al inicio, se comienza a quedar abajo y cabecea, exigiendo de un torero empecinado a quedarse estático, ir y venir, lo que a José Tomás siempre más trabajo ha costado, andar con el toro. Por ello, sumando a esta necedad de forzar la pugna en lo corto el verse enganchado, el madrileño termina a merced.

Apenas los naturales, ante un toro que había derrumbado dos veces, alcanzan a ser largos, el toque es muy brusco, no se encela el toro y ni siquiera en el frenón de la embestida por derecho alcanza el pase a ser limpio. Conste que hasta el enganchón se le corea en una Plaza que históricamente, aun en sus peores momentos, no se traga la aspereza de pases como los que pega. Tan tosco que en el parón ha querido tocar desesperadamente al astado para salir enganchado en lo que ayer desahogaba la otrora sutileza de su muñeca.

Increíbles las volteretas.

Una por el afán de meterse entre los pitones de un toro que requiere espacio en plenos medios. La otra no obedece sino a verse la muleta alcanzada.

Y el diestro caído.

La estocada, entera trasera y algo tendida, solo es premiada por nueva graciosidad de Jesús Morales, el nefasto Juez de Plaza.

Protestada y fuerte, cual debe de ser, por la poca Afición que alcanza de milagro un boleto.

La mala noticia es que José Tomás solo mata un toro de Los Encinos para nueva caída en propia trampa. Jugar con dos barajas siempre es malo, tener las peores manos de ambas es el riesgo y la consecuencia.

De ahí que el río revuelto se lo lleve Joselito Adame, con un toro, el segundo que saca casta pese a rajarse al final que pone emoción a los lances del hidrocálido y con el que en el quite combinado, pese a desarmarle, consigue remontar y encender el ánimo en la villatina y posterior larga. Luego la faena, completamente, salvo una tanda deslucida, derechista, tiene emoción pero demasiada rapidez, Adame muestra buen toreo por momentos pero también velocidad ante el reservón pero emocionante astado.

Así como un pésimo manejo de la espada.

Nuevo chalecazo, hace guardia. Tal como la semana pasada.

Mal comienzo de la esperada cita.

Sin embargo, la cosa ha podido enmendarse con el berrendo en cárdeno tercero, precioso y veleto astado, demasiado retacado quizá y al que el José Tomás no alcanza a sujetar con lucimiento en el capote, apenas dos lances y al rematar, en síntoma de poco temple, se cuela y le pone en problemas.

Este azucarado astado –en referencia a Tequisquiapan– empuja de inicio pero se duerme luego en el peto. Alejandro Prado da una brega exacta y larga que solo la inutilidad de Sergio González, por segunda semana consecutiva, que no acierta con los garapullos hace que pase por cuarta vez, aquí el berrendo se descompone y de ahí la urgencia de José Tomás de cambiar el tercio con dos pares.

Pero está en La México, aunque por la asistencia no lo parezca.

Él mismo sabe que poco puede durar el toro y está en lo correcto. Pero también es preciso decir que a un toro débil como este, con la bravura tan corta y la casta inexistente, con sospecha de mansedumbre, puede ser aliviado por la llave que olvida José Tomás o acaso el óxido del casi retiro le hace dejar fuera de la espuerta: el temple.

Que aparece en su mejor y único momento de la corrida, tras inicio alternado a los medios, dos tandas con la derecha muy lentas y plácidas levantan esperanza e inyectan moral al torero, no obstante el toro muestra la tentación de salirse del engaño y, además, otra vez al final, engancha. Luego, cuando descuelga, José Tomás consigue estar algo más despacio, dos naturales cantados y largos pero que el enganchón siempre presente los desluce.

Por eso la cosa no enciende, no rompe.

Ni tampoco hay entrega.

Es entonces cuando el colmo de la necedad aparece. Tres intentos, tres de cambio de mano por la espalda para ligar al natural frustran todo intento de cohesión y ligazón, con la faena del torero cortada de tajo por la mansedumbre del toro que se va a las tablas. A campo abierto, José Tomás permite que el berrendo, sin subírsele a las barbas, haga la graciosa huida y deja la apasionada entrega…

En suspenso.

Años tarda en volver, en razón, a la derecha, sobre molinete y dos tandas ligadas, una donde se regodea, el momento más redondo de su actuación, donde se impone, no obstante lo cabeceante del berrendo que tiene una embestida larga y pastueña, que le deja estar y recrearse incluso en dos derechazos lucidos. Pero es todo, porque José Tomás se amontona en tablas, incluso cerca está de otro percance a la salida de otro pase enganchado.

Pinchazos y descabellos.

Aviso y división.

Así pues, el toro más hermoso de la corrida, un bordado de reunión de los pitones y rectitud del lomo, es de Los Encinos y toca a Adame. Con este el hidrocálido tarda años en centrarse, desde salida, con el capote, está sobre piernas y apenas sentir al toro echa para atrás y pide a los picadores salir. Un toro de una clase buena, no puede ser toreado con tan por fuera, tan esa así que se descompone cuando Joselito queda mal colocado.

Por ello echa el cuerpo para afuera, cosa que divide a la afición y echa mano de las cercanías, donde le enganchan y donde, aun así, el toro mete la cara.

Se aburre de tanto pasar. Y de tanto ser pinchado.

Entonces la bronca se desata cuando salta el quinto.

En el colmo de la decepción de la gente, irrisoriamente se devuelve un toro mejor presentado que otros tantos. Morales, el intento de Juez, hace lo que no otras tardes y devuelve al protestado, que por cierto era bien construido. Salta un Xajay feo y corralón que poco vale. José Tomás apenas le da un quite por chicuelinas, las buenas noches y se deshace de él, entre las protestas de un público que simplemente no lo ve.

Que ni si quiera una gran bronca pega.

Y el camino a la barrera parece la ruta a la antigua Tlacopac, con la noche a cuestas y el burladero a modo de callado ahuehuete. Entre una batalla alocada en los tendidos y las rechiflas a la decepción tomasista y la triste consecuencia de dejar en el banquillo los mejores años de la juventud torera de un diestro que dudamos, a diferencia de Cortés y de otras figuras caídas, regrese a Mixcoac.

A sacarse la espina.

Adame, el hidrocálido, con un festín de “Pelea de Gallos” incluida, se encuentra otro toro repetidor, el sexto, su segundo de Los Encinos que tiene la mala suerte de caer en sus bullangueros trastos o en el manido truco, cada ocho días es igual, de la cascada zapopina, movida y efectista.

Acaba haciéndole pasar pese a la falta de fuerza.

Los desplantes, la bagatela de las zapatillas y la estocada arriba hacen el trabajo y Morales, en otro bandazo, da las orejas, que nadie pide. Y una salida a hombros artificiosa. Al menos la cuota orejeril se cumple.

La expectación no.

Decía Bernal Díaz del Castillo, todos sabemos donde, que al escapar hacia Tacuba el Bachiller Alonso Pérez se dirigió a Cortés diciendo: “Señor capitán, no esté vuestra merced tan triste, que en las guerras estas cosas suelen acaecer.” Entonces el Hércules de Extremadura tan solo hizo notar que la tristeza iba por lo que costaría ganar, más bien enseñorear, la Gran Tenochtitlán.

Porque en tales hombres no cabía la mínima posibilidad de renunciar.

Estas cosas pasan en los toros pero ayer José Tomás renuncia sin querer al señorío y a lo que en sí es lo único en que quizá sí que ha pegado el petardo y sobre lo que sí valdría la pena estar triste.

Lo único que una figura del toreo no se puede permitir, jamás…

La medianía.

Twitter: @CaballoNegroII.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Plaza México. Temporada Grande 2015-2016. Domingo, Enero 31 de 2016. Décima Sexta de Derecho de Apartado. Lleno en tarde espléndida sin viento, salvo repentinamente durante el último tercio la lidia del tercero. Mucho ambiente. Se dilata la salida del primero por diversos homenajes al cuerpo médico como al aficionado Gonzalo Martínez. Fatal la Autoridad, otra vez por medio de Jesús Morales al aprobar y luego devolver al quinto y aprobar igualmente a su sobrero, así como al premiar al primer espada tras el primer turno y soltar dos inexplicables orejas tras la lidia del sexto.

7 Toros, 3 de Fernando de la Mora (Divisa Amarillo y Blanco) lidiados en segundo, tercero y quinto lugar. El quinto fue devuelto de inmediato por supuesta falta de trapío. Desiguales de presentación y vario pintos. Con emoción el segundo pese a solo verle por el pitón derecho y salir con la cara alta, noble y descastado además de débil el precioso aunque basto berrendo segundo; 1 de Xajay (Verde y Rojo) quinto bis, basto y cornalón de mal juego; y 3 de Los Encinos (Divisa Azul, Verde y Rosa) Muy feo de cara alargada, astiagudo y astifino el débil y mansurrón primero, de gran clase por pitón derecho el sexto y pese a durar menos, con lidia a más el sexto de la tarde.

José Tomás (Rosa y Oro) Oreja con fuertes Protestas, Saludos con División tras Aviso y Bronca tras aviso. Joselito Adame (Negro y Oro) Silencio tras Aviso, Leves Palmas y Dos orejas.

El segundo espada salió a hombros.

Los de plata siguen sin estar a la altura, salvo Alejandro Prado y Manuel Martín de la cuadrilla del primer espada. Saludan Héctor Rojas y Christian Sánchez en el sexto.