Archivo de la categoría: TOROS Y TOREROS

@Taurinisimos 97 – Luis David Adame en Guadalajara, 50 Años. Invitado: Lic. Julio Téllez.

Programa @Taurinisimos de @RadioTVMx del viernes 17 de Febrero de 2017. Conducen Miriam Cardona @MyRyCar y Luis Eduardo Maya Lora @CaballoNegroII.

Producción: Miguel Ramos.

Invitado: Lic. Julio Téllez García.

Actualidad Taurina. Plaza México Temporada Grande 2016 – 2017. Paco Ureña y Sergio Flores en La México con Barralva.

50 Aniversario de la Plaza Monumental Nuevo Progreso de Guadalajara, Jalisco.

Luis David Adame a hombros con Teófilo Gómez.

Entrevista con Julio Téllez.

La próxima emisión de #Taurinísimo será el próximo viernes 24 de Febrero de 2016 a las 7 pm (Mex) a través de http://www.radiotv.mx

#EsperamosSuOpinión.

Twitter: @Taurinisimos.

Mail: taurinisimos@gmail.com

FB/Taurinísimo

Anuncios

@Taurinisimos 96: Corridas del LXXI Aniversario en La México. Ponce, Morante y “El Juli”

Programa @Taurinisimos de @RadioTVMx del viernes 10 de Febrero de 2017. Conducen Miriam Cardona @MyRyCar, Luis Eduardo Maya Lora @CaballoNegroII. Producción: Miguel Ramos.

Invitado: Gastón Esquivel (@GastonEsquivel)

Actualidad Taurina. Plaza México Temporada Grande 2016 – 2017. LXXI Aniversario de la Monumental.

Análisis Corridas de Aniversario.

6 Fernando de la Mora, 6 para “Zotoluco”, que se despide, y Enrique Ponce en Mano a Mano.

6 Teófilo Gómez, 6 para Morante de la Puebla, “El Juli” y Luis David Adame, que confirma.

La próxima emisión de #Taurinísimo será el próximo viernes 17 de Febrero de 2017 a las 7 pm (Mex) a través de http://www.radiotv.mx

#EsperamosSuOpinión.

Twitter: @Taurinisimos.

Mail: taurinisimos@gmail.com

FB/Taurinísimo

Drama contra Nobleza – Morante y “Juli” a Hombros en Sentido Aniversario.

Natural de Morante de la Puebla al castaño de Teófilo Gómez en el LXXI Aniversario de la Plaza México. FOTO: Emilio Méndez.
Natural de Morante de la Puebla al castaño de Teófilo Gómez en el LXXI Aniversario de la Plaza México. FOTO: Emilio Méndez.

En el día después, Morante y “Juli” tropiezan con la misma piedra y el mismo pie. Salen a hombros sin la sensación de haber superado una prueba real. En apariencia la corrida de Teófilo Gómez reprueba por cariavacada y anovillada, en el juego, salvo el reservón tercero, es un muestrario de falta de poder y escandalosa mansedumbre. Morante y su exquisitez rescatan al castaño cuarto rematando con tremenda estocada en la suerte natural. “Juli” se empeña en querer ganar a empujones al tercero y brinda memorable despliegue de recursos para extraer de un escandaloso y acobardado manso lo mejor posible. Luis David Adame, esperanzador pero aun muy nuevo, tristemente, se encuentra entre dos aguas. Precioso marco del Centenario de la Constitución y del propio Aniversario mal llevado en su forma por Autoridad y Empresa.

Por: Luis Eduardo Maya Lora – De SOL Y SOMBRA. Plaza México.

Suena el Himno Nacional Mexicano en plena Plaza México.

Según la Ley, éste ha de ser ejecutado en un ambiente de solemnidad y en un acto de carácter, entre otros, cultural. Qué mayor acto solemne y qué mayor muestra de cultura puede haber sino una corrida de toros. Lo tristemente lamentable, ocurre también en Querétaro el viernes, es que la Empresa y la Autoridad de Plaza no anuncian con la importancia debida este tan especial e importante acto en pleno Centenario de la Constitución, tan ligada a la Plaza México que comparten nombre. Y fecha.

Por algo la corrida inaugural se dio en, martes, 5 de Febrero, 1946, el año.

Pero no pidamos tanto.

La Autoridad se vuelve a cargar la tarde.

Ahora no ha sido Jesús Morales, aunque usted no lo crea, sino la ramplona y poco taurina decisión de Jorge Ramos, primero, al reseñar y autorizar un encierro anovillado y lamentablemente cariavacado, claro, a los teófilos los han exprimido tanto que sale en México esa corrida que apenas pasa, la de la cara lavada y cabeza de vaca, tan floja que segundo y sexto de plano se echan.

Además, Jorge Ramos dilapida un episodio clave para la tarde al no devolver el inválido segundo. Morante y “Juli” apuestan por el toro aparente de muy poca casta y exagerada nobleza haciendo bueno aquello que esta última es, efectivamente, una sofisticada y dominante cualidad en los ruedos pero que muy frecuentemente manda todo el drama lejos de la corrida. Y esta es quizá el único pecado de la Corrida de Aniversario, la repetición del agotado modelo de Fiesta donde el toro deja de ser héroe, protagonista o antagonista a del festejo.

Se reduce a comparsa.

Así tenemos que las culpas ajenas, las ganas de devorarle como torero y forzarlo a un compromiso como este, entre cornadas y accidentes, con el menor rodaje posible y las imposiciones de sus consejeros, hacen a Luis David Adame acelerar su confirmación y ponerle a alternar con las figuras en una tarde trascendental. Y el chico hidrocálido está francamente ilusionante y esforzado.

Luce en los lances de recibo y en la zapopina.

Pero como de medias historias el mundo de hoy no entiende, Luis David deja escapar un triunfo clave tras pinchar luego de encontrarse con un muy fino y carente de remate toro de confirmación que tan solo pide aplicar el temple que el propio torero tiene.

Lo triste es que le impongan o intente copiar uno o dos estilos que se alejan de lo que él es y será como torero. Porque el teófilo pide distancia, largueza y temple, tres cosas que el hidrocálido muestra. Pero el chocante péndulo prologa un trasteo de mucha muñeca, de cintura quebrada, de muleta cuadrada y puesta, de incipiente pero al fin de ritmo, que pese a ser tan mal iniciado y tan mal finalizado, muestra en su médula muchas cualidades como el toreo al natural tirando del toro y los derechazos de buen pulso.

La espada empeora todo y deja el premio seco.

Urge alejarse, dificilísima tarea, siendo un toreo de línea natural, de las formas fraternas. El estilo es al torero y éste Adame tiene un tramo más que el hermano.

Al tiempo.

Morante choca con su propia decisión y el error de Jorge Ramos. El inválido e impresentable segundo estropea todo. Luego “Juli” y su necedad de arrebatar por arrebatar muestra una faena desigual con el más toro del encierro, el precioso “Muchacho” que embiste con emoción aunque con reserva al inicio de cada tanda y con el cual, lo mismo pega pases de lija y estropajo que en toda regla, principalmente, al natural sobre las rayas del tercio. Empeorando todo en el arrimón con los circulares invertidos y los telonazos alternados.

Y el numerito de siempre con la espada: bajonazo resulta.

Entonces sale otro anovillado castaño aldinegro con el que Morante debe construir todo un andamiaje. Desde sostenerlo en las verónicas apenas con un pedacito de capote donde todo el cuerpo desde la mirada hasta el reponer el terreno, torean. Luego el precioso remate dando ritmo para dejar en suerte al caballo y dar paso a tres chicuelinas y un recorte digno del bronce o del lienzo, con la plaza en plena esperanza.

Gustavo Campos saluda y deja caliente el ambiente.

Morante entonces, confiado en sus mejores virtudes le brinda al toro lo que su sosería le quita: inicia como antiguamente, pegado a las tablas y por arriba. El aire llega al toro y pese a su falta de casta es toreado de maravilla, con la suerte muy medida, cuidando su tranco, corriendo la mano y cambiándose por arriba y por delante para un deletrado pase de pecho y así prosigue en nueva tanda derechista con el todo muy en la muleta y con una expresión nobilísima.

Acude el astado por el lado izquierdo, cansino y agobiado, Morante sus derechazos con el agua del botijo que hacen al toro andar a partir del cite casi a media altura, planchadísima la muleta y todo su ritmo de cintura sostienen al toro que apenas y puede. Luce Morante y busca asegurar la faena con una tanda final, cambiado el ayudado, casi de frente, cada natural es el milagro de brindar fuerzas al que no las tiene y posiblemente ha puesto al trasteo en posición de la segunda oreja.

Que llega gracias a la que, muy posiblemente, sea la estocada de la Temporada.

En la suerte natural, un volapié con tal despaciosidad que la suerte de estoque se convierte en un cuadro más de los muchos que deja el de Sevilla en una Temporada tremenda y en una faena que, sin el drama o la apoteosis de diciembre, reafirma su sitio y su paso por México. Morante es ya un esencial.

Leves protestas y aclamada vuelta.

Entonces “Juli” ajusta la revolución de su máquina.

Y acaricia al quinto, otro muy anovillado astado que toma flojamente el engaño desde salida que casi no es picado y que pasa en las muy ligeras y sutiles cordobinas, así como en la muy toreada lopecina que enciende a la gente.

“El Juli” domina y traza la reacción del tendido.

Así nos encontramos con el péndulo y los muletazos que hacen al toro, pese a humillar y tener cierto son, rajarse. Entonces, tras los derechazos largos y sin brusquedades, “Juli” se cambia de mano y ofrece el engaño para que el de Teófilo ahora se acobarde

Pase natural de Luis David Adame al toro de su confirmación.
Pase natural de Luis David Adame al toro de su confirmación.

terriblemente y eche para atrás de forma escandalosa, el torero se da la tarea de, en redondeces, inventarse una gama de recursos, invertida la arrucina, la capetillina, los molinetes y circurret para ligar, no dejar escapar al toro y volcar a la Afición.

“El Juli” domina, el astado reacciona favorable ante la muleta y la Afición, tan ávida de ver más y más, hace a la faena, meritoria por su aspecto técnico, elevarse a un espacio insospechado por tanta mansedumbre del toro, solo el buen toreo ha logrado el milagro. Desdén de lujo es el remate.

Pero el drama se escapa.

Con el molesto brinco y el pinchazo.

Luego la estocada, las dos orejas y el desastre de Jorge Ramos. Primero las dos orejas de salida y posteriormente la más absurda vuelta al ruedo como homenaje a un manso, sí, lee usted correctamente, un manso casi de carreta.

Pero así anda el Palco, sin vista más allá del jolgorio.

Entre Morales y Ramos tenemos la yunta de Silao, dirían los antiguos en el Toreo de la Condesa: “Tan malo Garza como el Soldao”.

En fin. Luis David a veces se entiende, a veces no con el debilísimo sexto y el peligroso y manso séptimo de regalo. Donde no hay mucho que hacer. Pena porque este torero está para tomar ritmo y marcar distancia de todos. Sin suerte solo queda esperar todo un ciclo más para que regrese a La México.

Lo que nos preocupa es que la vuelta del toro serio y del drama que trae consigo al enfrentarse a la mayor capacidad taurina en La México puede que haya sido solo la excepción más en un tiempo en que la nobleza le ha ganado a la bravura y la omisión de formas a la torería.

Solo esperamos que de las dos jornadas de aniversario gane en el contraste y en la prueba del tiempo la del mayor merito.

Que en los toros y en el arte siempre es lo que más perdura.

Texto: @CaballoNegroII.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Plaza México. Temporada Grande 2016-2017. Domingo, Febrero 5 de 2017. Décima Cuarta de Derecho de Apartado y Segundo Festejo del LXXI Aniversario de la Monumental. Más de Dos Tercios de Plaza en tarde muy agradable. De nuevo mala iluminación de la Plaza pese a nuevos reflectores.

Durante el paseillo un conjunto charro paseó el lábaro patrio y, previo a romper el paseillo de las cuadrillas, la Banda de Música ejecutó solemnemente el Himno Nacional Mexicano en conmemoración, lamentablemente no anunciada por la Empresa, del Centenario de la Promulgación de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos en momento histórico y altamente conmovedor con todos los actuantes, como corresponde, debidamente destocados. Mal el tercer espada al saludar civilmente a la bandera durante la ejecución del Himno Nacional en contravención a la Ley de la materia.

7 Toros, 6 de Teófilo (Divisa Celeste, Plomo y Blanco) Cariavacada en lo general. Anovillada y mansa, carente de fuerza y sosa, con excepción del muy serio y hermoso tercero, reservón pero con emoción en la embestida, el resto muy flojos, debió ser devuelto el corrido en segundo lugar, soso aunque con recorrido el cuarto y manso acobardado con cierto recorrido en la muleta el quinto homenajeado escandalosamente con la vuelta al ruedo. Destaca el lidiado en primer lugar pese a su falta de fuerza; y 1 Fernando de la Mora (Divisa Amarillo y Blanco) lidiado como sobrero, serio y con edad pero manso aunque embistiendo a la muleta por pitón derecho.

El tercer espada confirmó su alternativa con el cárdeno “Cantabro”, número 323 con 476 kgs., de la ganadería titular.

Escandalosamente fatal la Autoridad al ordenar el homenaje mencionado sin procedencia ni razón alguna y al no expresar claramente la ceremonia de Conmemoración del Centenario de la Constitución en el Paseillo.

Morante de la Puebla (Catafalco y Oro) Silencio y Dos Orejas con Leves Protestas. Julián López “El Juli” (Teja y Oro) Saludos y Dos Orejas. Luis David Adame (Blanco y Oro) que confirma la alternativa, Saludos, Silencio y Silencio en el de Regalo.

Primer y segundo espada salieron a hombros.

Saludan en el tercio Christian Sánchez al banderillear al tercero y Gustavo Campos al banderillear al cuarto, a la brega, destaca Álvaro Montes.

Cordobina de
Cordobina de “El Juli” al quinto toro de Teófilo Gómez. FOTO: Emilio Méndez.

La Virtud del Emperador – Concierto a Plenitud de Enrique Ponce.

El cambio de mano en plena puerta de toriles de Ponce a
El cambio de mano en plena puerta de toriles de Enrique Ponce a “Venadito”, le cortaría dos orejas. FOTO: Tadeo Alcina Rivera.

En una época de dudas, de crítica, y cómo no, a todo el establecimiento taurino, donde reina la triste desesperanza sobre el futuro, solo la cultura y el arte pueden venir a dar la “eterna primavera” que decía sobre el arte Valle Inclán. Justo cuando más se duda incluso de su gran historia en la propia Plaza México, el Emperador del toreo, Enrique Ponce Martínez, ha triunfado y dado la cara con una espléndida corrida, por su trapío y emoción, de Fernando de la Mora que se redime a sí misma, fundamentalmente, por su seriedad. He aquí pues los hechos del paso imperial de Ponce y de la despedida zotoluquista en la Plaza México.

Por: Luis Eduardo Maya Lora – De SOL Y SOMBRA. Plaza México.

Se crece la corrida de Fernando de la Mora y lo hace en el momento más necesario.

De su edad, algunos se anuncian con seis peligrosos años, no se duda. De su apariencia, algunos azucarados como los berrendos que abren y cierran festejo o los oscuros cárdenos que van del turno segundo al quinto, cabrá el recuerdo de algunas de nuestras mejores páginas de aficionados taurinos.

Memoria, decía Carlos Fuentes, es nuestro pasado.

Deseo es nuestro futuro, proseguiría aquel “Niño sin Fiesta”

Y lo grande de la corrida ocurre en dos turnos para la historia. Porque la despedida de “Zotoluco”, como ocurrió en Aguascalientes con la de Miguel Espinosa “Armillita” hace casi doce años, será recordada por el paso y el sometimiento que Enrique Ponce realiza, con imperio sin par, de las condiciones de su lote y de la sublimación de las emociones en el público.

La despedida ocurre en un momento bajo del diestro que se va, no nos habría gustado que fuera así.

Sin entenderse ante el zambombo berrendo en negro que abre plaza y que rebana y cabecea enganchando como no debía ser al diestro que se despide, “Zotoluco” se da a pinchar su primera intervención y, ante el muy serio y bravo tercero, alto y digno de La México, muy imponente y astifino, trata sinceramente incluso por un momento parece trazar el camino de ligar por abajo pero no hay más. No alcanza a caminar por el camino que él mismo, con los doblones, allana.

Pena grande, este tercero que ataca firme el puyazo trasero, bien citado y de despedida igualmente, de Ignacio Meléndez, que crece en banderillas, se recuesta y toma largo la embestida por el lado derecho, regodea con fuerza al natural y solo exige, el toro bravo no negocia, impone, que la muleta esté puesta. Solo está puesta la voluntad, no la realización.

Una estocada muy bien colocada pone en la mano la oreja.

Único momento taurinamente feliz para “Zotoluco

Adiós a “Zotoluco” el momento de la despedida acompañado por sus hijos. FOTO: Plaza México.

Pues la emotiva y larga despedida, tras poco entenderse con el manso quinto, ocurre posterior al colosal despliegue, casi marcial y virtuoso pronunciamiento del valenciano. Enrique Ponce enfrenta al cárdeno segundo, armónico pero serio, poderoso en su protestona embestida, dispuesto a embestir solo si es convencido en una sujeción al ritmo que palpa Enrique en las primeras verónicas que se mantiene en el verticalísimo remate y que, luego del breve puyazo, mantiene y detiene ralentizando la chicuelina.

Un canto al arte, con tal relajo que permite al toro tirar a la querencia.

Por ello, Ponce, al sentir la protesta que lastima la rebolera, no se queda con las ganas y, más importante aun, no permite que le impongan sino que dicta los términos y sobre el mismo pitón, el izquierdo, gira para hacia los medios tras el lance para, ahora sí, completo y limpio, rematar haciendo ver que el toro, teniendo posibilidades no es, ni por mucho, sencillo.

Como debe y tiene que ser la tauromaquia.

Emoción plena.

El inicio alternado y por bajo abre la primera parte de una faena de amplitud de trazo con un toro que, por su edad, reacciona pidiendo ser convencido y Ponce, de sobra inteligente, arrebatador por poderoso y soberbio como artista, extiende pese a la probatura en los derechazos y en los cambios de mano abajo el valor, la quietud son la clave para, tras derechazos, aguantar el parón, consumar el cambio de mano, sin echar abajo en ningún momento las posibilidades del toro.

Las tandas requieren ese extra del torero, toque a tiempo y correr la mano para dejar la muleta al frente con la sensación de que su ritmo y verticalidad, más que subrayada en la relajación y la posición de sus hombros, siempre hacia atrás, trazan el camino que emociona al público y que logran al toro mejorar. Porque éste, “Venadito” nombrado, tiende a la querencia y, con sus cabezazos, a estropear el toreo al natural.

Para Ponce parece no haber imposibles.

Así, tras vitolina liga, casi eslabonando una tanda donde en definitiva se impone al cárdeno, en redondo, sin la mínima duda en el torero ante las dudas propias del toro que le mira y puntea, Enrique extiende el muletazo al borde de exprimir la embestida y romper la voluntad del astado de intentar deslucir. Y si ha sido todo por el lado derecho, la pincelada de la doble poncina con dos cambios de mano, monumentales, por bajo vencen al cárdeno que ya canta al toril, por el lado izquierdo.

Y el de pecho, entero, rotundo y clásico.

El espadazo, al volapié, en la suerte contraria, sería el único al primer viaje del valenciano. Le otorgan las dos orejas a Enrique Ponce por parte de un Juez que no muestra, de forma, ser autoridad, que le gana la pasión y suelta el Arrastre Lento confundido por la movilidad. En fin, tan emocionado está que no da tiempo a que la petición se mostrara.

Es lo de menos.

Recuerdo la famosa reseña de la crítica inglesa sobre la fascinante capacidad del chileno Claudio Arrau para desplegar un amplísimo repertorio de música de cámara en el piano: “Ningún pianista viviente supera el amplio estilo de Arrau que es suficientemente flexible para acomodar los extremos musicales.” Y en el caso de Ponce, paralelismo con Arrau, ha sido capaz de entender, desplegar una tauromaquia y triunfar con los más variados encastes, tal como Arrau en lo suyo.

Así tenemos que la corrida, que según el cartelón rayan algunos en los seis años, encuentra episodios tan dispares como el cuarto de la tarde. Que tumba a la cabalgadura de la querencia tras no emplearse de salida y que ataca al caballo de la contraquerencia previa brega del propio Enrique que camina de espaldas al toro sometiéndolo, esos capotazos resultarían claves después. Tras nuevo puyazo y cambiado el tercio, Ponce ordena, manda a las infanterías que obtienen llevar largo al burel.

Y es aquí cuando todo el poderío se despliega en los doblones bajo la porra, tan claves en su paciencia, en su quietud por la probadura del astado, que le hacen andar y recibir por bajo, repitiendo con emoción, la primera tanda derechista. Sin embargo Enrique confía en el astado que orienta todo a los tableros y lentamente a la puerta de toriles.

Quizá la única mácula de todos sus planteamientos.

Pues este “Tumba Muros” en cuanto siente el toril lo busca y en tal cercanía ha estado Ponce, descifrando en aguas profundas y ultra profundas la condición mansa aunque encastada del toro y explorando dónde puede existir el fondo de bravura.

Así tenemos las dos tandas de naturales con los vuelos del engaño, abierto el compás, la ligazón total y los cambios de mano tras los derechazos y las vueltas contrarias, traen nuevos naturales tras magnífico cambio de mano por la espalda y, pese a un intento de brinco al callejón, nuevos derechazos genuflexos, en variación formidable y exquisita, que traen la locura del coro. Parece que a cada movimiento que ejecuta el solista, el coro del tendido se torna como una gran orquesta que responde a cada afirmación.

Como si de un gran concierto para piano se tratara.

Luego los doblones sensacionales, como en aquel mano a mano con Manolo Mejía al toro de Mimiahuapam en ’94, de emoción plena que a cada pase, como el cambio de mano abajo que parece no llegar, por ejemplo, pero que brinda el olé que es un canto del corazón, misterioso y claridoso, fulgurante de arte mayor. Solo el pinchazo, los avisos indiscriminados y un descabello tardío rompen la imperial fantasía.

No la entrega de un público que, si bien despediría y respetaría a “Zotoluco” en el siguiente turno, hace que Ponce dé la más sentida y entregada vuelta al ruedo que se pueda recordar. Luego, entre el viento y su propia insistencia, no alcanzaría a solventar el incómodo cabeceo y molesta tozudez del sexto, precioso berrendo sin mayor historia.

Trae la corrida emociones, pasiones y el reencuentro del diletante con su gusto taurino.

Un gusto real traído por un toro mejor, en todo sentido.

Qué importa su condición, si es lo único que no se puede controlar del todo.

Para eso está el toreo.

Decía Claudio Arrau que Beethoven escribía sus conciertos confrontando en su movimientos una serie de luchas espirituales pero, al final, la lucha resultaba en un triunfo de su espíritu. Esa majestad que siempre tiene el triunfo, el don, la virtud de, a través de su arte, descubrir las condiciones de un toro, confrontar la bravura y la mansedumbre para triunfar.

Y triunfante es para la historia “El Emperador” por Arrau.

Y para la historia, en la despedida de un torero en La México, el despliegue entronizado de otro Emperador, que soñamos con que nunca se vaya.

Por virtud artística, el privilegio imperial de Enrique Ponce y la majestad de su corte.

Que sea así por el resto de los años.

Texto: @CaballoNegroII.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Plaza México. Temporada Grande 2016-2017. Sábado, Febrero 4 de 2017. Décima Tercera de Derecho de Apartado y Primer Festejo del LXXI Aniversario de la Monumental. Dos Tercios de Plaza en tarde agradable hasta la lidia del sexto en donde sopla mucho el viento molestando el conjunto de la lidia. Mala iluminación de la Plaza pese a nuevos reflectores.

6 Toros 6 de Fernando de la Mora (Divisa Amarillo y Blanco) Seria y con edad, tercero y cuarto anunciados antirreglamentariamente con seis años; un poco menos serios los lidiados en primero y último turnos, berrendos en cárdeno ambos: muy retacado el primero aunque con voluntad para embestir y violento el sexto, protestando siempre cabeceando la muleta; muy serio el lidiado en tercer lugar el más bravo de la corrida y armónicos los lidiados en segundo y quinto turno, destaca el segundo, nombrado “Venadito” que pese a protestar termina injustamente homenajeado con el Arrastre Lento. Manso encastado el cuarto de nombre “Tumba Muros” recibe dos varas y tumba en la querencia durante la primera, en el último tercio intenta brincar al callejón.

Mal la Autoridad al ordenar el homenaje mencionado y al no expresar correctamente la premiación a los espadas.

Eulalio López “El Zotoluco” (Sangre de Toro y Oro) que se despide de la profesión, Saludos, Oreja y Vuelta tras Aviso. Enrique Ponce (Habano y Oro) Dos Orejas, Aclamadísima Vuelta tras dos Avisos y Palmas.

Ambos espadas salieron a hombros.

El primer espada se despidió en multitudinaria ceremonia tanto al inicio del festejo como al momento de retirarse el añadido, tras lidiar al cárdeno oscuro “Toda Una Historia” de la ganadería titular.

Tras picar lucidamente al tercero y ser ovacionado el picador potosino Ignacio Meléndez dijo adiós a la profesión sin dar una merecida vuelta al ruedo. Destaca a la brega Edmundo Navarro con el cuarto. Saluda tras banderillear al tercero Christian Sánchez.

img_6376La magistral cadencia del imperio de Enrique Ponce se recrea toda en este derechazo al segundo de la tarde. FOTO: Emilio Méndez. SuerteMatador.com

RECAPITULANDO: La Imposición de Castella – Salida a Hombros pese Fiasco del Palco.

Castella al natural es vencer en el último tiempo de la suerte. FOTO: Toca.
Sebastián Castella al natural es vencer en el último tiempo de la suerte, marca la diferencia en La México. FOTO: Edmundo Toca.

La Plaza México juzga y sin ser, quizá, la más enterada es la que mejor siente: “A corridas caras… orejas baratas” sentencia que responde al nuevo tropiezo del Palco, que con Jesús Morales no se puede. La falta de categoría de la Plaza se la lleva el otrora subalterno hoy metido a premiador taurino de orejas e injustos homenajes. Falla la esperada corrida de Los Encinos por falta de fuerza y casta siendo rescatada por la quietud y exactitud de Sebastián Castella que sale a hombros e impone una seria diferencia con su compañeros de terna.

Por: Luis Eduardo Maya Lora – De SOL Y SOMBRA. Plaza México.

Solo Jesús Morales podría haber estropeado la historia y el resultado final de la corrida para dar al festejo la interpretación equivocada.

De nuevo.

Porque gracias a él, en última instancia, se han lidiado tres ejemplares por debajo del trapío general del encierro y el admitido por la categoría de la Plaza. Así tenemos que el anovillado, aunque inicialmente bravo, para rejones crece y se encela pero no es del todo aprovechado por el potosino Hernández Gárate que varias veces tiene cosido a la grupa al astado pero no emociona porque no templa.

Equivoca al enfriar todo solicitando el sombrero de charro con el que intenta torear pero todo acaba en no romper, además de casi una caída al bajar de la cabalgadura.

Quizá a otro ritmo habría podido ser.

Esta tarde Los Encinos volvían con un encierro completo y, salvo quinto y sexto, el resto ha sido una corrida seria, quizá demasiado retacada, algo zancuda y, lastimosamente, nula para el caballo. Aun así, el encierro promete y cumple solo parcialmente. Sin embargo, una muy interesante y cabal nota, la brinda el que abre plaza, un precioso cárdeno obscuro serio de cabeza.

El ritmo, tan clave en La México,         trata de imponer Castella en cuanto el primero de lidia ordinaria sale, con las verónicas de recibo y las del quite, tras nimio puyazo.

Pero inicialmente, la realización de la lidia, no lo consigue del todo.

Esto es porque al de Los Encinos le sale la edad, para bien de todos.

Expliquemos. Un toro como este, con un pitón izquierdo claro y al que Castella busca imponerle su sitio personal y distancia por alto, cuando toma el engaño abajo tiene la reacción adulta de no tragarse el muletazo cuando tras dos pases, ayudado y del desprecio, engancha y casi derriba al francés.

Y esa ha sido el condicionante de una lidia muy interesante. Quizá, por su dificultad, la faena de la tarde.

Con Castella buscando el sitio exacto para presentar el engaño y ligar por el pitón difícil, el toro le incomoda en los remates de cada pase que incluso le lastima el rostro en un nuevo enganchón y que evita dar la sensación tan manida en esta época, bobería, y la sensación en el tendido es que hay una pelea entre la listeza mustia del toro y el ajuste, retrasado pero sincero del torero.

Por eso, toda la escena en los medios, alterna perfil y tras lo poderosos derechazos, llega la tanda definitiva, orientando la suerte hacia donde la pierna de salida marca, los naturales llegan y barren por completo con la tentación del toro de querer desarrollar mal sentido, Castella se ayuda en el molinete y otro de pecho definitivo.

En aguas profundas, arriesga y gana.

Luego ya, con el toro dominado las dosantinas someten e imponen, cerrado a las tablas, Castella gana la partida y, acaso, pasa de faena al astado al que mata fatal.

Saludos es el resultado.

Entre tanto “El Payo” con un zambombo falto de fuerza y que pone imposible el pitón derecho deja cabos sueltos en un afán de afinar el estilo, desde el vestido que consideramos no ha sido el adecuado, hasta la coletilla, aunque la personificación es sincera forma del elogio, a Octavio García no le viene bien parecerse a nadie, ni en el vestido ni en el peinado.

En esas tarda años en exprimir con su temple y toque el pitón izquierdo del toro, dudas se cargan la faena que, pese a los muy valiosos naturales, acaba pinchada.

Y Roca Rey, sin el mínimo ritmo, confrontado ante su espejo castelista vuelve a verse nublado y gris como el atardecer de tal momento, enganchado y sin fondo en su plan, solo una espléndida estocada, con temple ejecutada, hasta las cintas y de espectacular final para el toro, hacen a muchos que han ido a verle con las ganas de premiar.

Claro, Jesús Morales, no se las aguanta. Protestas y honradez del peruano al devolver el trofeo, no así en la vuelta que vaya que sobraba.

Pensemos es un tema visual.

Lo digo con respeto, por su edad.

Jesús Morales vuelve a cometer la terrible determinación de homenajear a un toro precioso de pinta, berrendo en cárdeno, careto y calcetero, pero sin mayor sustancia al no pelear con la cabalgadura, que protesta y calamochea, gustoso de doblar contrario en la muleta y rascar por ahí como no queriendo.

Esto homenajea Usía, el peor y más bajo criterio de la historia reciente.

Ante ello Castella se ha impuesto, otra vez de afuera hacia adentro, es decir, iniciar poco a poco la invasión del terreno del toro, imantando de temple cada muletazo, desde el inicio por alto y el cambio de mano inicial pese a la protesta, así como en los derechazos muy largos y esforzados de Sebastián cuya entrega trasciende al público.

Que sin ser el consentido, lo tiene entre sus favoritos.

Por su temple porque ha tapado la huida, el probar antes y durante las suertes, así como las vueltas contrarias posteriores a éstas. Y el astado que sale suelto y Castella que se interna, de atrás hacia delante, a las cercanías para el derechazo, posterior cambio de mano y un gran muletazo natural que ligó girando al de pecho.

Desafía de nuevo el retroceder del toro, quedándose muy cerca en el pase de las flores y el de pecho, cerrada la faena, mata al volapié, muy trasero.

Posiblemente la segunda oreja es excesiva, la estocada trasera y el toreo natural demasiado breve, no obstante, su tarde es de puerta grande.

“El Payo” y Roca Rey sin suerte ni temple, incluso incluye un extraño regalo de Roca Rey, se reducen a los males que aquejan al futuro taurino: nula emoción, falta de casta, poco temple y desesperanza.

Pero para eso se es torero para sortear la adversidad.

Para someterla tal como torear, la capacidad de mandar y el arte de imponer.

Texto: @CaballoNegroII.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Plaza México. Temporada Grande 2016-2017. Domingo, Enero 29 de 2017. Décima Segunda de Derecho de Apartado. Más de Un Tercio de Plaza en tarde muy agradable y soleada al principio, sopla el viento intermitente .

8 Toros, 1 para rejones de El Vergel (Divisa Verde, Morado y Amarillo) chico y bravo aunque manseó de la parte final del segundo tercio para adelante, 7 de Los Encinos (Divisa Verde, Azul y Rosa) sobrero de regalo el séptimo. Bien presentada en lo general, salvo los lidiados en quinto y sexto lugares. Débil y descastada, sosa y mansa salvo los dos primeros. Protestón y suelto, manso y calamocheante el cuarto inexplicablemente homenajeado con el Arrastre Lento pese a incontables las vueltas contrarias durante su lidia. Sin pelea mayor con el caballo toda la corrida

El Rejoneador Jorge Hernández Gárate, Silencio. Sebastián Castella (Rosa Mexicano y Oro) Saludos y Dos Orejas. Salió a hombros. Octavio García “El Payo” (Malva y Azabache) Saludos y Silencio. Andrés Roca Rey (Teja y Oro) Oreja con Protestas, Silencio y Silencio tras aviso.

Destaca la cuadrilla del primer espada.

@Taurinisimos 95 – PREVIO Corridas Aniversario LXXI @ La México. Invitado @FiesPaz.

Programa @Taurinisimos de @RadioTVMx del viernes 3 de Febrero de 2017. Conducen Miriam Cardona (@MyRyCar) y Luis Eduardo Maya Lora (@CaballoNegroII).

Producción: Miguel Ramos
Operación: Abraham Romero

Invitado: Leonardo Páez (@FiesPaz)

Actualidad Taurina. Plaza México Temporada Grande 2016 – 2017. LXXI Aniversario de la Monumental.

Análisis Previo Corridas de Aniversario:

6 Toros, 6 de Fernando de la Mora para “Zotoluco” que se despide y Enrique Ponce.

6 Toros, 6 de Teófilo Gómez para Morante de la Puebla, “El Juli” y Luis David Adame que confirma la alternativa.

La próxima emisión de #Taurinísimo será el próximo viernes 10 de Febrero de 2017 a las 7 pm (Mex) a través de http://www.radiotv.mx

#EsperamosSuOpinión.

Twitter: @Taurinisimos.

Mail: taurinisimos@gmail.com

FB/Taurinisimo

Lunes de @Taurinisimos 94 – Sebastián Castella Triunfa en la Plaza México.

Programa @Taurinisimos de @RadioTVMx del lunes 30 de Enero de 2017. Conducen Miriam Cardona (@MyRyCar) y Luis Eduardo Maya Lora (@CaballoNegroII).

Actualidad Taurina. Plaza México Temporada Grande 2016 – 2017.

Análisis corrida de Montecristo y faenas de Juan Pablo Sánchez y de Los Encinos para Sebastian Castella, “El Payo” y Diego Silveti.

Salida a hombros de Sebastián Castella en la Plaza México con los toros Jardinero y Arbolero de Los Encinos.

Reapertura de la Plaza Santamaria de Bogotá con Roca Rey a hombros.

Toros en Juriquilla: 6 De Santiago, 6 para Juan Pablo Sánchez, Diego Silveti y Sergio Flores.

Clip: Despacio – Sebastián Castella.

La próxima emisión de #Taurinísimo será el próximo viernes 3 de Febrero de 2017 a las 7 pm (Mex) a través de http://www.radiotv.mx

#EsperamosSuOpinión.

Twitter: @Taurinisimos.

Mail: taurinisimos@gmail.com

FB/Taurinísimo

La Constante Frustración – Reanuda La México con Mansos y Pinchazos.

foto2029
En el claro del derechazo ante el manso de Montecristo, Juan Pablo Sánchez brilla… solo lo opaca su espada. FOTO: Edmundo Toca.

Enero muestra, de nuevo, los males de la Fiesta en esta país: la falta de emoción en el toro, fundamentalmente, y las fallas con la espada de quienes, más que nunca, tendrían la obligación de oficiar correctamente con el alfanje. Juan Pablo Sánchez exhibe su completa estatura torera y, a la vez, el frustrante, deficiente y lamentable manejo de la espada, dejando en blanco un triunfo más que cantado. Mientras que Perera y Silveti son presas del marasmo, aburrimiento y tedio que consigo trae el terrible encierro de Montecristo dejando pasar los únicos toros con ciertas posibilidades de un encierro de mansos para olvidar.

Por: Luis Eduardo Maya Lora – De SOL Y SOMBRA. Plaza México. Fotos: Edmundo Toca.

Si un toro de salida permite hacer lo que el primero permite a Perera, es un síntoma muy palpable de que el toro no se está dando a respetar. Algunos nos dirán que esas cordobinas de salida han sido fantásticas.

Temple han tenido, cierta plástica… cero drama.

Nos habría gustado que el toro, más que pasar con la cara arriba sin exigir rematado cada lance, fuese por el capote con la agresividad necesaria de su casta y replicara por un pitón y otro, sin dejarse hacer, dejándose pasar. El puyazo, casi inexistente, muestra a las primeras de cambio que el de Montecristo es débil. El extremeño lo cuida hasta llegado el último tercio, pues la tentación del quite por gaoneras es mucha aunque la casta sea poca.

Perera está templado siempre, justo es decirlo, a media altura o arriba, largo en el trazo pero sin convencer plenamente entre las interrupciones de las caídas del toro y el amaneramiento de torear sin el estoque por ambos lados, seguramente buscando una supuesta “mayor naturalidad” que contrasta con la menor bravura y fuerza, dignidad en el juego del toro al que, pese a torear largo y ligado en un momento, pincha.

Luego vendría el cuarto.

A la postre el primero de dos que se resisten a caer a la arena.

El tancredismo, casi necedad del extremeño, no le viene bien a un toro que ha metido la cara desde salida y que, tras frenar en banderillas donde Curro Javier, fenomenal, brinda aire, distancia y alivio en los capotazos, requiere necesariamente andar con él, para adelante. Esto es algo que a Perera le parece menor que quedarse quieto. Él está a gusto estático, haciendo que se mueva el toro más no la emoción.

Desgraciadamente, todo lo templado que está en su primero, deja de estar con este cuarto que pide espacio, perderle un paso y la media altura con salida al frente pase a pase, como le engancha en uno clave con la izquierda, la cosa se difumina.

Para mal de todos y desconsuelo de unos cuantos.

Recuerdo el famoso poema de Robert Frost, “El Camino No Tomado”

La “total diferencia” de la tarde la marca Juan Pablo Sánchez.

Precisamente por no tomar el camino más recorrido últimamente -el tancredismo estéril- Juan Pablo Sánchez ha sacado de sus toros lo que estos negaban, lo que parecen no tener. Esta vez torear, además de ser el ejercicio de imposición ha sido de convencimiento, del torero y del propio toro de sus posibilidades.

Así, Sánchez evita excederse con el capote, apenas palpa la embestida y la conduce personalmente en el segundo tercio con temple, previo a tomar la muleta ante un toro débil pero con apenas un tranco más que el anterior. Juan Pablo lo siente así de salida primero abajo y luego a media altura.

Y la largueza aparece.

Justo cuando el toro está entre ser y no, Sánchez le lleva largo, le encela, primero en los medios y después fuera de la segunda raya. La muleta manda y apenas le alcanza, habrá sido tres veces, al final de las suertes, los naturales largos aunque la tanda se interrumpe por el toro. Que entonces se frena y Sánchez, con mucha serenidad de pies y ritmo en las muñecas, acorta distancias para que, con despaciosidad, sobrevengan los derechazos, las dosantinas y el extremo de la capetillina en redondo, dos veces.

Con la plaza que se entrega.

Porque el torero se entrega también a plenitud.

Y la faena prosigue, al extremo de engolosinar a Juan Pablo que tras los últimos muletazos con la derecha hay un momento en que el astado queda igualado pero en la suerte natural, cambia el terreno y Sánchez pincha. Cosa que empeoraría con su segundo. Si algo puede marcar, para muy mal, esta generación torera es su pésimo manejo del alfanje.

Más ante un encierro que desespera por débil y manso y exaspera al personal y a los toreros por tan poco quizá nulo fondo además con demasiado poca emoción, esto, como aficionado, es lo peor. Y luego se reprocha que la Afición no vaya. A cada intento de ligazón los toros dicen no, lo hacen de la peor forma, retrocediendo o, incluso, a traición como ese quinto, el de más cabeza y de peores ideas, tirando el cabeceo y levantando los pies de Juan Pablo Sánchez.

Como una terrible osadía.

Que además, tras iniciar abajo con la muleta, obliga a explorar, a jugársela a Sánchez, porque regatea, cabecea y se niega a embestir. Entonces surge la emoción, no por el toro sino por el mérito de explorar en aguas profundas, donde se venir puede la cornada o naufragar fácilmente por falta de capacidad.

Sánchez puede y se impone con los derechazos, pisando el terreno, sin ventajas y exponiendo el cuerpo y el prestigio, por ello, los naturales, dos tandas ambas con cambio de mano, muy coreadas y completas que se interrumpen por una voltereta sin consecuencia. Aquí el hidrocálido vuelve para imponerse de nuevo con toda la raza y la casta que no tiene el toro, en nuevos naturales y derechazos que quizá sobran.

Porque la listeza, casi malicia, del toro se acentúa.

De nuevo en la suerte contraria, pincha hasta el hastío, hasta la incapacidad, hasta cambiar las cañas por lanzas, casi injustas del tendido pero realistas de la situación del toro que, aunque manso, hay que matarle bien.

Sánchez cambia las palmas por los pitos.

Mientras que Silveti, cambia la suerte por la frustración de cada año.

Sin plan ante el manso tercero, lo quiere cambiar de terreno al inicio con la muleta y acaba en el mismo sitio. Y con los dos toros de mayor poder con la muleta Diego simplemente retrocede, no manda sus pies no terminan por serenarse, su brazo por mandar y el tercero, que hace una lidia donde vence a las cuadrillas al imponer su terreno, lo deja sin recursos.

Y el sexto, simplemente el mejor.

De caer en otras manos…

Lo mismo de siempre: el toro bueno en las manos menos capacitadas, el cambiado en los medios de inicio y su golpe de efecto, el toro que embiste y al torero que le enganchan, sin dejar la sonrisa pero perdiendo la confianza de la gente.

Pinchazo y frustración.

Quien venga a cambiar esto debe empezar por el toro, si es la de Los Encinos, que sea seria y para bien. Quien venga a cambiar la actitud debe hacerlo con la espada y por lo alto. 

Pero que no se diga que la Afición no está ahí, si esta, el problema es que esta se encuentra constantemente frustrada. 

¿Será que la historia de esta corrida refleja lo que la Afición no quiere? Ni mansos ni pinchazos…

Nuevamente solo nos queda la espera… la eterna espera del toreo.

Texto: @CaballoNegroII.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Plaza México. Temporada Grande 2016-2017. Domingo, Enero 22 de 2017. Décima Primera de Derecho de Apartado. Menos de Un Tercio de Plaza en tarde muy agradable y soleada, sin viento molesto.

6 Toros, 6 de Montecristo (Divisa Verde, Obispo y Oro) Mal presentada por desigual, esmirriado y estrecho el anovillado tercero, no debió siquiera embarcarse. Muy retacados primero, cuarto y sexto. El segundo estrecho aunque con cara y muy cabezón el chico quinto. Flojos y débiles en general, así como descastados. Destaca el lidiado en cuarto lugar, junto al sexto, único que soporta la lidia a pie. Mansos y descastado el resto, con peligro por pitón e izquierdo el quinto.

Miguel Ángel Perera (Sangre de Toro y Oro) Silencio tras Aviso y División. Juan Pablo Sánchez (Malva y Oro) Saludos y Pitos. Diego Silveti (Purísima y Oro) Palmas y Silencio.

Al finalizar el Paseillo se guarda un minuto de homenaje en memoria del ganadero Juan Huerta Ortega fallecido este fin de semana. Descanse en Paz.

Buen tercio de varas a cargo de César Morales ante el sexto. Fenomenal bregando Curro Javier, siempre templado con el cuarto. Destaca en banderillas durante el segundo tercio del segundo turno, Alejandro Prado y Marco Dones ante el cuarto. Medroso y ventajoso, banderilleando mal, Juan Ramón Saldaña ante el tercero.

foto2025
Así venció y convenció Juan Pablo Sánchez en la dosantina al segundo de la tarde. FOTO: Edmundo Toca.