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¿La Fiesta En Paz? El impresentable Verde intenta reverdecer

El KKK 'animalista' en la CDMX.
El KKK ‘animalista’ en la CDMX.

Por Leonardo Páez.

Se acuerda usted del estridente pero inútil Partido Verde Ecologista de México?

Durante más de tres décadas ha sabido vivir a expensas del tricolor y del blanquiazul y de cualquier otro partido que se preste a financiar la demagogia basada en el respeto, cuidado y mejoramiento del medio ambiente y la preservación de la vida misma, según dicen sus bases doctrinarias.

Este parasitismo de origen, este vivir a costa del partido en el poder como su aliado incondicional, ha sido el principal impedimento para que la ciudadanía tome en serio a los verdes, por no mencionar las maromas presupuestarias, corruptelas y escándalos cobijados por singulares mecanismos de falsa representación política y la asignación de jugosos cargos a cambio de su sometimiento al gobierno en turno. Los muladares en que están convertidas las ciudades, por pestífero ejemplo, son una muestra de la inutilidad social de este partido.

El reciente numerito de transferir cinco de los 16 diputados del Verde a Morena para que éste tenga mayoría absoluta a cambio de que el verde gobernador de Chiapas tome posesión como senador, pida licencia, concluya su periodo y regrese al senado, refleja los malabarismos de los partidos en un sistema que convirtió las senadurías en premios, por deficiente que haya sido el desempeño del premiado. De ahí el afortunado acrónimo Moerde, compuesto por Morena y Verde.

Entre las bochornosas medallas que estos bizarros ecologistas se cuelgan está el haber sacado a los animales de los circos, consiguiendo entre otras cosas, como consigna el reportaje de Ana Mónica Rodríguez en La Jornada del martes 9 de octubre, que las empresas circenses perdieran más de la mitad de su público, ocasionando el cierre de varios de los grandes circos y el aumento del desempleo. De los animales “liberados”, además de haberlos tenido que malbaratar, se sabe que muchos murieron en un hábitat que no era natural para ellos y otros de tristeza al ser separados de sus dueños y cuidadores. ¡Esos son sus logros ecológicos!

No obstante ocupar el último lugar en la Cámara de Diputados, con apenas 2 por ciento, el Verde conserva arrestos –¿o sólo subvencionado cinismo?– para intentar por enésima vez prohibir las corridas de toros en Ciudad de México. ¿Podrán estos contumaces davides apedrear a los poderosos goliats del monopolio taurino de México? No se pierda el próximo capítulo de la predecible telenovela Los verdes también obran.

Mariano Ramos, maestro intemporal:

El pasado jueves en el fellinesco recinto de Miguel Cepeda El Breco no cabía un alfiler para conmemorar el sexto aniversario luctuoso de ese maestro enorme del toreo que fue Mariano Ramos quien, triste por los derroteros que tomaba una tauromaquia sin bravura que ya no exige poderío sino poses, se fue de este plano el 5 de octubre de 2012. Allí pude darle un abrazo a sus hermanos Marina y José, así como a Rafael Hernández, conductor de dos programas por televisión con el maestro y el cronista Guillermo Salas, y a una insólita defensora de la fiesta de toros: la diputada campechana de Morena, Irasema Buenfil, así como al flamante matador Rodrigo Cepeda, que prometió contarme su aventura venezolana; al pintor Antonio, y a Arturo Combe; al diestro Aarón Rodríguez y, desde luego, al entusiasta marianista Isaías Gómez, quien con otros amigos costeó el busto del maestro Ramos que se pretende colocar en la entrada de la Plaza México, escenario donde dignificó como pocos el arte de la lidia.

¡Salud siempre, inolvidable e insustituible maestro!

Publicado en La Jornada

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¿La Fiesta en Paz? Surge impetuosa ‘La Clonada’ // Sin el triunfador Roca Rey, la Plaza México anuncia más de lo mismo en su próxima temporada menos chica

Por Leonardo Páez.

“Al que no le gusten los toros, que no vaya”, declaraba orondo uno de los propietarios de la anterior empresa del coso de Insurgentes, que durante 23 preciosos años hizo lo que le dio la gana con su pobre concepto de espectáculo taurino, a ciencia y paciencia de gremios, crítica especializada, autoridades y público. Fueron dos largas décadas de perjudicial autorregulación del contumaz Cecetla, o Centro de Capacitación para Empresarios Taurinos de Lento Aprendizaje.

El emprendedor aquel, que sólo tiene poder económico, nunca pudo entender la diferencia entre su mezquina y colonizada oferta de espectáculo y la grandeza ética y estética de la fiesta de los toros de México y, como todo omnipotente que se respete, declaró sin decirlo pero haciéndolo: “La fiesta soy yo”. Es lo que tiene a la patria de cabeza: suponer que dinero mata neuronas y que poder económico suprime talento político. Pero esto sólo durará hasta que se acabe.

Con la “nueva” empresa denominada Tauro Plaza México, los optimistas confiaron en el cambio, no de razón social sino de concepto de bravura, valoración y competencia entre toreros y respeto por una tradición taurina mexicana de casi 500 años que contribuyó a la identidad cultural de un pueblo y al reflejo de sus cualidades mejores. Pero el peor defecto del neoliberalismo es que sólo se recicla, sin el menor propósito de enmienda, habida cuenta de que las utilidades, transparentes u opacas, son su única realidad.

Por lo anterior, de aquí en adelante la que con esperanza denominamos “nueva” empresa pasa a ser, por sus reiterados méritos, La Clonada, ya que no resultó más que un clon, ideológica y empresarialmente idéntica a su lamentable antecesora. Continúa pues la añeja falta de respeto al toro, al torero, a la tradición, al público y a un desempeño empresarial social y culturalmente responsable, junto con la acomplejada postración ante divos ventajistas de disminuida capacidad de convocatoria.

La Clonada hizo público el elenco de toros y toreros para la temporada menos chica

2018-2019 en la Plaza México, y juzgue el lector si hay alguna diferencia con el Cecetla en lo que a contratación de ganado se refiere: San Mateo, Rancho Seco, Xajay, Villa Carmela, Reyes Huerta, Boquilla del Carmen, Fernando de la Mora, Montecristo, La Estancia, Bernaldo de Quirós, Barralva, Los Encinos y la primera novedad: Arturo Gilio, que si no puede lidiar en Coahuila lo hará en la capital.

En cuanto a toreros mexicanos, se anuncia a El Conde, Pizarro, El Zapata, Jerónimo, Garibay, José Luis Angelino, Barba, Macías, Fermín Rivera, los hermanos Adame, El Payo, Sánchez, Saldívar, Silveti, Gerardo Adame, Sergio Flores, Armillita IV y el reaparecido Leo Valadez, que apenas si volvió a ver un pitón durante el año. Con otra novedad, faltaba más: el debut de Ernesto Javier Calita, y a los rejoneadores Hernández Gárate, Gamero y Santiago Zendejas, tercera novedad.

Importados de siempre como Ponce, El Juli, Morante, Castella y Padilla, más otra novedad, la cuarta: el esforzado Antonio Ferrera, y los diestros de a caballo Hermoso de Mendoza, Ventura y, quinta novedad, agárrate lector con las maestrías heredadas: Guillermo Hermoso de Mendoza, vástago de Pablo.

Desde luego no veremos manos a mano entre los ases importados, a pie o a caballo, y ya se sabe qué ganaderías de entra y sal escogerán éstos. “Renovarse o morir”, dice el dicho, y La Clonada ya eligió.

¿La fiesta en paz? Tanquete taurino en Los Azulejos con dos festivales el 13 de octubre


Por Leonardo Páez.

Cada quien su fiesta y el toro bravo en la de todos, debería ser la consigna, pero donde la puerca tuerce el rabo es a la hora de ponerse de acuerdo en lo que es un toro y lo que significa bravura, ya que para esa clasificación suelen anteponerse intereses ajenos a la esencia y vigencia de la tauromaquia.

Afortunadamente aún quedan promotores y ganaderos con una idea clara de lo que es hacer fiesta sin menoscabo de esa esencia, es decir, del respeto a la dignidad animal, del toro de lidia, de los actuantes y del público, que suele saber poco, pero siente, y mucho, cuando no es tomado en cuenta por las empresas en los carteles, con diestros importados que no importan o nacionales no consolidados. Y luego los positivos se sorprenden de que la gente no asista a las plazas con antojadizos carteles de ferias apoyadas por los gobiernos pero sin criterio taurino.

Con motivo del 25 aniversario de la alternativa del diestro jalisciense Alfredo Ríos El Conde, el sábado 13 de octubre se llevarán a cabo dos festivales en la plaza de toros Conchita Cintrón del Centro Caballar Los Azulejos, en la Zona Esmeralda de Atizapán de Zaragoza.

El primero dará inicio a las 12:30 horas, con los matadores Juan Rodolfo Islas, Luis Miguel Cuéllar, Pepe Medina y el novillero michoacano Emiliano Villafuerte El Moso, quienes lidiarán toros de La Guadalupana, del escrupuloso ganadero don Juan Flores Chávez. Como incentivo, el triunfador de este festejo tomará parte del segundo, a las 16 horas.

Este nuevo cartel lo integran, además de El Conde, el pundonoroso matador hidrocálido Fabián Barba; el triunfador José Luis Angelino, de Tlaxcala; el magnífico diestro capitalino Juan Luis Silis –además de triunfar con hierros que antes lo tuvieron al borde de la muerte, ¿qué se necesita para torear en este entreguista país?–; el recientemente alternativado José Medina; el novillero michoacano Emiliano Villafuerte, El Moso, y el debut de Karla Santoyo como rejoneadora, quienes lidiarán siete ejemplares de La Guadalupana, cuyo criador ha seleccionado de manera especial.

Por si faltara, también se podrá disfrutar del siempre vistoso espectáculo ecuestre de Santa María de los Alamares, así como de la actuación especial de la bailaora Karina Jiménez y su grupo Pasión Flamenca, sin faltar la verbena anexa, que es un agasajo. Todo esto con el claro propósito de lograr el acercamiento de los aficionados y de atraer nuevos partidarios de la fiesta en una labor proactiva; es decir, con propuestas sustentadas en criterios taurinos, con oportunidad y eficiencia, ha dicho el incansable Pepe San Martín, promotor de este suculento banquete, no sólo en lo taurino sino complementado, con carpas de alimentos y bebidas en un arbolado entorno. Esto es tomar en cuenta al toro, a los toreros y al público en un marco de categoría para honrar, de verdad, a la fiesta brava.

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¿La fiesta en paz? Mero abajo, los toros / ¿Remedios institucionales o éticos? / El Juli, agradecido

▲ “Gracias a los empresarios, que han confiado y puesto en mí tantas veces el peso de la fiesta”, señaló El Juli. Lo malo es que esa fiesta cada día pesa menos y emociona poco.Foto archivo.

Por Leonardo Páez.

Como dejó dicho el legendario filósofo de Güémez, uno de los 43 municipios del estado libre y soberano –es un decir– de Tamaulipas: Si las cosas no han cambiado es porque siguen igual.

Andamos como andamos porque somos como somos. Y si también se dice que las cosas se parecen a su dueño, ¿qué nos extraña parecernos a la mafia que permitimos que se adueñara de México? Haber reducido la fiesta de toros a algunos figurines importados, trajo consecuencias.

En el mundito taurino la grandeza de la tauromaquia se quedó en las ganaderías que no quieren ver las empresas ni los que figuran, y en la espera de los que aspiran a figurar las cosas tampoco parecen modificarse, habida cuenta de que al monopolio taurino y a sus satélites no les preocupa tanto la asistencia de público como la persistencia de sus criterios toros mansos, figurines importados, débil relevo generacional, autoridades colaboradoras y crítica alcahueta, como lo confirman San Luis y Zacatecas: mismos toreros, mismo ganado, mismas entradas.

De la época de las figuras, de toreros destacados que no sólo eran diferentes al resto, sino cuya personalidad apasionaba y generaba partidarios y adversarios que llenaban las plazas, no sólo por competitivos con celo y sello, sino porque además sabían enfrentar y triunfar con encastes diversos, se pasó al figurismo, es decir, al mangoneo sin fondo de unos cuantos que figuran con imposiciones sin categoría, ganado cómodo, faenas predecibles y rivalidades ficticias entre figurines, sin que alternantes de valía los presionen.

Han proliferado desde entonces, unas cuatro décadas, los carteles redondos, tres que figuran, y toritos de la ilusión y los cuadrados tres o cuatro que apenas torean ante reses exigentes que rechazan los figurines, gracias a la acomplejada actitud empresarial, a su menguada imaginación y estrecho concepto de tauromaquia. El público, cada vez más desinformado y agraviado, aplaude lo que hagan los toreros-marca o se conforma con dejar de ir a la plaza. No conoce otra manera de protestar ni hay quienes lo defiendan de abusos y fraudes. Como en el resto de las actividades, pues.

Entonces, no será la Unesco ni ningún otro organismo internacional filo-sajón el que reconozca y apuntale la tradición tauromáquica de México como patrimonio cultural inmaterial, si antes los adinerados taurinos del país no son capaces de honrar la dignidad animal del toro, sacudirse las inercias monopólicas y olvidarse de una vez por todas de seguir a merced de unos cuantos mandones de aquí y allá.

En una carta abierta a los medios, –deslavada, pero pretendidamente enjundiosa como su tauromaquia– el matador Julián López El Juli, ya con 20 años de alternativa y uno de los principales promotores del figurismo y sus imposiciones en el sistema taurino, agradeció a todos los que directa o indirectamente han significado algo en mi vida para que llegue a donde estoy. En su misiva, el voluntarioso diestro no se cuestiona si en dos décadas su presencia en los ruedos del mundo ha contribuido al repunte del espectáculo o a su debilitamiento; si su condición de primera figura ha propiciado la recuperación de la bravura y el surgimiento de nuevos valores o los estorba, y si el ventajismo que lo caracteriza de varios años para acá es su forma de corresponder a todo lo que la fiesta le ha dado. En la mitad de ese tiempo, las verdaderas figuras han cimbrado a la fiesta engrandeciéndola, no degradándola.

Publicado en La Jornada

¿La fiesta en paz? Simón Casas: descubrir el hilo negro y “producirlo”

Por Leonardo Páez.

En el mundito taurino que va quedando, los que sacan evidente tajada de él se instalan en positivos falsos, en demagogos partidarios de construir –sobre los mismos endebles cimientos que hunden a la fiesta–, no en negativos empeñados en destruir –denunciar las deliberadas desviaciones de un sistema reiteradamente imprevisor y cortoplacista en beneficio de unos cuantos–, mientras los primeros se llenan la boca advirtiendo que antitaurinos y politicastros subvencionados son la principal amenaza de la centenaria tradición. Mismo esquema del régimen que ha sido corrido a patadas: los culpables son otros, los vaivenes de la globalización, los precios del petróleo y el distractor Trump. Nosotros, ni robamos ni funcionamos, por eso ya nos vamos, parece decir esta runfla de autocomplacientes ladrones.

Siguiendo las consignas de una fiesta de toros predecible y globalizonza, en la que España produce toreros-marca comodinos y como taquilleros y los otros siete países ponen plazas, ganado a modo, comparsas, público y dinero, el autonombrado productor, no empresario, de origen francés, Simón Casas, cabeza visible de la Plaza de Las Ventas, supone haber descubierto el hilo negro que permita retomar el camino de la competitividad equitativa en el toreo: sortear las cuatro ganaderías y los 12 puestos con motivo de la miniferia de otoño en el coso madrileño, principal bastión de la tauromafia que hace tiempo marca las directrices de una fiesta desapasionada, precisamente porque la élite taurina sigue apostando por la comodidad y no por la competitividad ante la bravura.

Más descubridor que la dichosa rifa resultó el cachondeo declarativo del alineado productor, auténticas perlas coleccionables para los taurinos seudopositivos del orbe: En las últimas décadas, los carteles se han vuelto demasiado tecnocráticos, soltó el torero por un día, cuando no se atrevió a decir que los taurinos que mangonean prefieren sacar dinero que sacar chispas con diestros de verdad y toros con casta. Añadió que admira mucho a los toreros figuras, pero que hay que forzarlos un poquito, sí claro, no un muchito, ya que sus pretendidas innovaciones son tan auténticas como las monedas de tres euros.

Creativo como es, Simón añadió que “hay que romper el dogmatismo de la afición, mal acostumbrada al blanco y negro (sicazo que llegó hasta los despachos de los contumaces acostumbradores taurinos), cuando la vida está en los grises”. Bueno, ni Montaigne. Y ya inmerso en las profundidades de la reflexión ética, advirtió: Hay que devolverle a la Fiesta el misterio, porque en toda la historia, las grandes figuras han variado encastes y aceptado retos, si bien él y los principales empresarios sigan sometidos a las torpes exigencias de los del dinero y sus figurines favoritos, no a la bravura de hombres y bestias, diferentes aunque ya parezcan sinónimos.

Alarmado por los recientes enjuagues de Morena y los Verdes seudoecologistas, un aficionado me preguntó si el Moerde, Morena y el Verde, feliz acrónimo formado por la unión de elementos de dos o más palabras, creación de José Luis Serrano, lector de La Jornada, no serían el preámbulo de un antitaurinismo oficial, y sólo le respondí que corresponde a los ciudadanos comprometidos con el país a sumar, confiar y vigilar a los políticos y funcionarios que, junto con el pueblo, protagonizan el último cambio pacífico en México.

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¿La fiesta en paz? Aumentan los precios, no la calidad // Nueva temporada, ¿mismos criterios ?


Por Leonardo Páez.

Un desalmado aumento de precios, no a partir del ya lejano gasolinazo, sino de la falacia del libre mercado, en pleno auge del año de Hidalgo, los monopolios y la nula vigilancia por parte de la autoridá, con los últimos coletazos de uno de los sexenios más torpes de que se tenga memoria, mueven a reflexionar, chin, en torno a la próxima temporada como grande en la Plaza México, que arrancará el primer domingo de noviembre, seguramente con nuevas tarifas.

¿Con qué cara piensa subir sus precios la empresa del antiAMLO señor Bailleres?

Ojalá sólo se tratara de preferencias políticas –cada quien sus monopolios y sus cuates en el poder–, pero es la ya añeja falta de filosofía de servicio por parte del empresariado taurino, hace años instalado en un campante neofeudalismo o de poderosos consorcios autorregulados, con la connivencia de la delegación Benito Juárez y permisividad del Gobierno de la ciudad.

¿Qué consecuencias trajo para la fiesta de los toros esta torpe complicidad entre concesionarios adinerados y burócratas a modo?

La reducción, tanto de edad y bravura en las reses, cuanto de imaginación para ofrecer carteles verdaderamente competitivos, así como las posibilidades de un relevo generacional torero oportuno y apasionante, no ventajista y predecible, que propiciara el repunte del espectáculo con todo y antitaurinos.

Otras nefastas reducciones por hacer una fiesta de toros de espaldas a la esencia de la tauromaquia –técnica y arte ante un toro bravo con cuatro años cumplidos– han sido reducir las preferencias de un desinformado y deformado público a tres o cuatro apellidos importados y a confundir el arte de la lidia con torear bonito, mientras los toreros nacionales esperan en las antesalas una antojadiza oportunidad, por no mencionar a una crítica aplaudidora de las torpezas de la nueva empresa.

Ponces, Julis, Hermosos y demás cartuchos, ante escogidos y nobles novillones, ¿volverán a ser el atractivo para que la gente acuda a la plazota? Muy otros tendrán que ser los objetivos del monopolio taurino si de verdad pretende atraer al gran público. A ver, si la óptica de la poderosa empresa no da para crear e importar toreros que sean negocio y generen lealtad en los públicos, entonces que cambie de giro pues bastante daño se le ha hecho a la fiesta en los últimos 25 años.

¿Sabrán coordinar voluntades y sumar esfuerzos el alcalde electo en Benito Juárez, Santiago Taboada, y la titular del Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, en lo que se refiere a la defensa seria de la tradición taurina –492 años– de esta ciudad, o seguirán los pasos de sus antecesores?

Ambos funcionarios tienen una idea clara de lo que implica la diversidad cultural, por lo que será inexcusable si continúan dándole juego a la nefasta autorregulación taurina a costa de una expresión mexicana como la tauromaquia.

No tendrán que pelearse con nadie, sólo ser congruentes y girar instrucciones para que se cumpla el reglamento taurino, en tanto es revisado y actualizado luego de 21 años de su impune pisoteo, a ciencia y paciencia de empresa, gremios, aficionados, autoridades y una crítica especializada, sobre todo en acomodarse y llevar la fiesta en paz, aunque se la esté llevando el carajo o, si se prefiere, los taurinos de México, el pensamiento único de Washington y la tauromafia globalizonza de España.

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¿La Fiesta en Paz? Triunfos en Teziutlán, sordera en la capital

La negligencia de gobiernos seudomodernos propició que la codicia de los toros se transfiriera a la codicia de promotores autorregulados. Foto Archivo.

Por Leonardo Páez.

Los diestros mexicanos Joselito y Luis David Adame obtuvieron tres orejas y cuatro y un rabo, respectivamente, en los importantes cosos de El Burgo de Osma y Cantalejo, España, siendo en este último donde Luis David lidió una bien presentada corrida de Sánchez Arjona, cortándole a su primero dos orejas y al segundo las dos y el rabo, en reciprocidad con las apoteosis de cachondeo protagonizados aquí en las principales plazas por los ases importados con novillones dóciles y pajecitos locales, en ese deliberado subdesarrollo taurino de hace décadas, uno de los daños colaterales del neoliberalismo que impera en México.

Triunfaron en Teziutlán, en las primeras dos corridas de su feria anual, las ganaderías de Piedras Negras y Tenexac, junto con el joven poblano Héctor Gabriel, permitiendo sus reses un toreo emocionante, exigente y estético a la vez, en el que la emoción prevaleció sobre la diversión. ¿A cuenta de qué o por órdenes de quién, la clonada empresa de la Plaza México –copia lamentable de su antecesora–, no volvió a anunciar una corrida de Piedras Negras, luego del regreso triunfal de ésta, en marzo del 16? ¿Tendrán que pasar otros 22 años para que el prestigiado hierro rojinegro regrese al autorregulado coso de Insurgentes?

¿Qué méritos tiene que hacer Tenexac para contar con la displicente anuencia de los nuevos señores de la plazota? Si hoy en Teziutlán triunfan los toros de De Haro, que tampoco han regresado a la Plaza México, ¿cuánto habrá que esperar para que esta ganadería vuelva a ser anunciada? Si la oferta empresarial en México continúa reducida a los predecibles y comodones julis, ponces, hermosos y demás, es que no hay disposición a escuchar las ya lejanas advertencias del próximo Presidente de México: “…empresas, ganaderos, toreros, etc., no parecen tener mucho éxito con el espectáculo que supuestamente deberían promover… no han sabido promover toreros mexicanos que sean negocio”. Sigamos pues como el tío Lolo, soñando con la gloria y haciendo como que buscamos toreros.

El próximo sábado, en la ciudad de Táriba, Venezuela, toma la alternativa el novillero mexicano Rodrigo Cepeda El Breco, hijo del matador Miguel, de tan entregada como desaprovechada trayectoria.

El padrino será el diestro venezolano Curro Ramírez, el testigo el zacatecano Jorge Delijorge y los toros de Campolargo. Increíble que tampoco en materia taurina los latinoamericanos sepamos unir esfuerzos.

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¿La fiesta en paz? El sospechoso silencio de los taurinos // Teziutlán, capital mundial del toreo

Por Leonardo Páez.

¿A qué atribuir la añeja falta de pronunciamientos de los taurinos mexicanos ante la indiferencia o torpeza de funcionarios y los subsidiados amagos de impresentables partidos políticos? ¿No obedecerá a la prolongada impunidad de que gozan estos taurinos hace varias décadas por parte de las autoridades?

Si impune es la falta que no se castiga, ¿en este país cuándo se ha llamado a cuentas a los empresarios que han hecho lo que han querido con el pretexto de arriesgar su dinero para preservar la fiesta de toros? Durante décadas, los abusos, arbitrariedades, fraudes e irresponsabilidades de los taurinos para con el público, ¿han tenido alguna sanción o ha habido alguna consecuencia judicial? Como no sea la ridícula actuación reciente de las autoridades veracruzanas en Xico, taurinos y autoridades tienen un acuerdo de no agresión, de dejar hacer y dejar pasar, de apoyarse mutuamente para hacer como que apoyan la tradición taurina de México.

Si el próximo Presidente de México ha prometido luchar contra la corrupción, ¿no va siendo hora de que los taurinos se sumen a esta cruzada, aparentemente imposible si no se predica con el ejemplo? ¿Proseguirá por tiempo indefinido el cómplice desempeño de las autoridades taurinas en el grueso del país? Lo que va quedando de la fiesta de los toros, ¿se cuece aparte? Pronto lo sabremos.

Alma Taurina, la empresa que encabezan los hermanos Rodrigo y Javier Llarena, dio a conocer los carteles de la Feria del Toro, Teziutlán 2018, con varios meses de anticipación, como corresponde a toda empresa sustentada en el servicio y el profesionalismo. Tres corridas de toros en esa dinámica localidad poblana, famosa no sólo por ser una de las ciudades con las mujeres más guapas del país, del continente, del mundo y de otros planetas, sino con una sólida tradición taurina que se traduce en una de las plazas más funcionales de la república, El Pinal, completamente techada, para cuatro mil espectadores cómodamente sentados.

Ya son varios años que esta joven empresa lleva a cabo la organización de los festejos taurinos con motivo de la feria anual, demostrando a propios y a extraños que ofrecer corridas de toros no es ciencia, sino respeto por la dignidad animal del toro, por el valor cultural de la fiesta y por el público que, hay que repetirlo, no paga por divertirse sino por emocionarse a partir de la tauridad del toro de lidia, de una exigencia con bravura, no con bobura.

Los prestigiados hierros de Piedras Negras, Tenexac y De Haro, con el trapío que da la edad, y que desde luego no son del gusto de los comodinos importados ni de monopolios maternalistas, comparecerán en El Pinal el 5, 12 y 19 de agosto, en la también llamada Perla de la Sierra. Hoy hacen el paseíllo un renovado y enrachado Jerónimo, mano a mano con Joselito Adame, quien regresa a Teziutlán, frente a un encierro de Piedras Negras, ganadería triunfadora en la Plaza México, que la nueva empresa no ha querido volver a anunciar. El domingo 12 será la despedida de Federico Pizarro, otro triunfador relegado, la presentación de Octavio García El Payo, y el debut del joven poblano Héctor Gabriel, con reses de Tenexac. Y el 19, una corrida de De Haro para el reiterado triunfador de El Pinal, José Luis Angelino, Fabián Barba y José Mauricio. Abrirá plaza el rejoneador Luis Pimentel.

Por todo ello y por un taurinismo que no se anda con cuentos, estos tres domingos Teziutlán se convierte en la capital mundial del toreo, con perdón de los mexhincados.

Publicado en La Jornada.