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Florecer en Diciembre – Violetas Guadalupanas de Morante de la Puebla.

El pass natural que aun no termina de Morante de la Puebla.
El pase natural que aun no termina de Morante de la Puebla en La México.

Cuanto más compleja es la situación taurina, cuando menos embisten los toros o la Empresa paga su noviciado, llegan las figuras a arreglar el colmao. Esto ocurre con Morante de la Puebla, en malva y azabache, ante su complicado lote de Teófilo Gómez que lidia su tercer encierro en el año con la ya acostumbrada desigualdad. En fecha tremendamente simbólica para la Monumental, las figuras se esfuerzan pese a no terminar Manzanares de redondear su paso por el Derecho de Apartado, mientras que con el mejor lote de la corrida el confirmante Rivera reafirma todas las dudas respecto de su anuncio en esta corrida.

Por: Luis Eduardo Maya Lora – De SOL Y SOMBRA. Plaza México.

Setenta años hacen hoy, 11 de Diciembre, del encuentro entre Lorenzo Garza y “Manolete” en la entonces jovencísima Plaza México. Fue en atípico miércoles. Oficialmente nadie lo ha recordado. Entonces también la Empresa padecía ciertas cosas que padece hoy. Pero, igual que hoy, cuando aparece y podemos palpar el arte del toreo, cualquier otra consideración queda a un lado y las cosas parecen tomar su sitio.

Por momentos.

Hoy, como hace setenta años, se ha incluido una confirmación, esta vez sin mayor mérito y, tal como en la efemérides, el confirmante no solo queda rebasado por las figuras sino por las bondades de su desigual lote de teófilos, anovillado el cárdeno primero, bien hecho el negro sexto, que se presentan por tercera vez en el año en La México y que brindan una tarde que empieza mal en trapío, no así en juego.

Porque este muy chico y protestado primero, sale a embestir a los trastos de Gerardo Rivera que pega la larga cambiada en el tercio ante toriles y prosigue con lances y chicuelinas previo remate. El burel es brevemente picado y las saltilleras con brionesa final del quite le vienen bien a su tranco y a su disposición a embestir. Rivera lo sabe, por ello luce en banderillas donde, espectacular, luce principalmente en el segundo cuarteo donde el toro galopa, se va largo y toma a bien el efecto de los palitroques.

De dulce, tanto el toro como la gente en los tendidos.

Y de exquisita torería la confirmación.

Morante ha de disculparse con el palco de Usía por no postrarse debajo y hasta exagerado bocinazo envía el Juez Jesús Morales exigente en la forma mas no en la aprobación del encierro, protagónico y prepotente en la pose flojo y chambón en lo realmente importante. Para variar.

Sorprende Rivera de inicio al llevar largo por la derecha, en un pase de pecho muy rotundo descubre el olé de La México y el pitón izquierdo del toro que ya no aprovecharía como tal, al dejar al descubierto su muy corto concepto torero y sustituir el toreo al natural con “circulinas” que acaban en “enredadinas” para rematar en innecesaria voltereta al echarse encima al toro que le perdona en intento de arrucina.

Desperdicia las posibilidades reales del toro que se aburre y escurre de la muleta.

Para pena de la concurrencia.

Tras el pinchazo del confirmante, comienza el encuentro de las figuras con el negro y ofensivo segundo, chico de caja pero muy serio de cara y cabeza.

Todo lo hecho por Morante ha sido en abono de un astado de cabecea, protesta y lleva la cara arriba desde salida. Osa enganchar al sevillano, pisa y desacomoda su capote pero el ajuste, la sutilísima manera de realizar el envite atemperan, lo mismo que el puyazo y el andar de Carretero con los palos, la desigual embestida del toro.

Como no quiere nada abajo, Morante hace una síntesis del toreo por alto, todo en la medida justa de mando, ayudados y el de pecho tratando de quitarle las amarras que hacen protesta al toro para darse a torear con la derecha.

A placer.

Al menos dos tandas son así, con la colocación exacta de su planta y su muleta, el toque mandón y el muletazo, además de templado, mandado y templado donde el toro se sorprende de tal despaciosidad y tal redondez, único respingo del toro que en cuanto siente que la cosa va hacia dentro vuelve la protesta desdeñada con toque por arriba, tan de Morante, que el aire de la plaza se impregna.

De torería.

El toro es lo contrario, se impregna de disgusto, de desacuerdo con el torero que le vuelve a llevar lento y en la redondez del derechazo y para cuando viene el tercero, llega la protesta. Morante contesta acariciando pero en cuanto el tercio se acaba y los tableros aparecen el astado le vuelve sobre las manos y le cabecea, vaya malagradecimiento, Morante se ve en aprieto pero el firmazo, artista y castigador, el toque abajo, poderoso, y el ayudado arriba, artista le hacen volver.

Y pelear con el toro, en el arrebato enganchado.

Las cosas no se quedan así. Con el final de faena al paso, con medios pases con la derecha y el cambio de mano hacia arriba que antecede al pinchazo.

Desafió el negro toro a Morante, éste responde aun sin trofeos.

Manzanares, pese a su disposición, no ha terminado por estar a gusto, el lote, el más serio del encierro, no ha sido para menos. Alto el cárdeno segundo, se defiende todo el tiempo, desde tumbar a “Chocolate” hasta el formidable puyazo con el que el propio piquero se impone y es ovacionado, hasta los muletazos de pitón a pitón con los que el alicantino le castiga previo a pinchar.

Y en el quinto pesan dos cosas: el genio del toro y el faenón en el cuarto de Morante.

En un solo año, dos faenas para el recuerdo.

Esta tampoco se ha encontrado, a diferencia de Enero, un toro con mayor entrega en la muleta. Este cárdeno claro, en la raya del trapío a diferencia de hace once meses, ha visto a su paso la chicuelina de salida de Morante en evocación jimenista y en elevación pues si aquello de antes dice que: “El arte del toreo//Vino del cielo//y en la tierra se llama//Manuel Chicuelo”.

Hoy en la tierra el arte, a mayor consonancia, se llama Morante de la Puebla.

Por ello el desparpajo de la chicuelina encela al cárdeno que ya para los lances cabecea. Con tal confianza, con tal asentamiento y a la vez ligereza, Morante pega el manguerazo que brinda desahoga la protesta e inunda la escena de gracia y grandeza.

A Teófilo Gómez se le ha escapado la bravura. Pasan sin emoción.

Porque los que empujan al caballo ha sido por genio, los demás, como este cárdeno han sido apenas y picados. A pesar de ello, a la manera de Ortiz, Morante pasa el capote por detrás del cuerpo y su cite anuncia el quite de oro pero, al último momento, desahoga por alto la embestida, inteligentemente, para girar en el remate a una mano en el quite, quizá, que puede ser el de la Temporada.

Al tiempo.

Luego la brega de Carretero, quien más, pone al toro y las cosas en suerte para que los banderilleros, debió ser solo Gustavo Campos, alienten a la Afición que les hace saludar. Y Morante entonces prosiga en ese aire con el brindis general, muy ovacionado.

Tenemos un animal débil, ateofilado, es decir, sin mayor emoción dramática, protesta y cabecea de inicio, el comienzo al paso, alternadamente y por bajo, a dos manos, del sevillano, quien en las siguientes dos tandas de derechazos, abierto en los medios, mece el toreo, construye dos columnas al tranco del toro, al que lleva largo con tal despaciosidad que le hace ver mejor. Vuelta contraria en el verticalísimo pase de pecho con la zurda.

Luego, pisa el terreno y toca el alma de la Afición.

Ligada, trenzada prácticamente, la mano diestra se pasa al toro por la faja, el toreo de Morante es darle vida, ánima y cadencia al mármol de los derechazos y el cambio de mano entero donde la muleta gira, la planta se aquieta y la embestida desahoga por arriba su perdido embate. Los andares y los caprichos del de la Puebla se armonizan con la preparación del toreo al natural, tres pases sin querer con el estaquillador caído son la aproximación solo previo al toreo natural en serio.

Aun así la protesta llega. Aun así, el arte también.

El canto del toreo natural ocurren en dos muletazos ligados, en el tercio y paralelo a las tablas, del último, tan arrastrado y rotundo, en redondo y fenomenal salió viendo visiones el astado que ya no se recuperaría el impacto de haber sido toreado así. Si Lorenzo Garza lo cantaba hace setenta años con la izquierda hoy Morante da la misma nota al natural de nuevo.

Ni nosotros.

Solo una tanda con la derecha más, de firmeza de roble, de aroma a naranjo. Morante ha hecho la primavera en diciembre y cambia las rosas guadalupanas por violetas o malva con la negritud de su bordado y la valentía de otra gran estocada de nuevo en la suerte natural, como la de 2008, ésta de efecto inmediato para abrochar las dos orejas.

Cómo no pesaría esto en Manzanares que se la juega pero que termina en voltereta a un toro con poder con el que confía en su muleta pero le termina por apretar y no resuelve, atacado y de prisa, salvo en una tanda ligada en el mismo sitio con mucha emoción

Será después.

El confirmante, cuatro turnos y la historia del toreo después, esfuerza en el sexto, liga derechazos, mata mal.

Y quién dirá si las cosas no se repiten, si la luna brilla en la anochecida guadalupana o las rosas o las violetas florecen diciembre, milagrosamente, en el toreo fundamental. Así el milagro de Morante revalida la Temporada. Como milagro sería repetirle en ocho días.

Florecería Diciembre, una vez más.

Texto: @CaballoNegroII.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Plaza México. Temporada Grande 2016-2017. Domingo, Diciembre 11 de 2016. Octava de Derecho de Apartado. Más de Un Tercio de Plaza en tarde fresca, con viento que no molesta la lidia.

6 Toros, 6 de Teófilo Gómez (Divisa Celeste, Plomo y Blanco) Mal presentada por desigual, impresentable el primero, protestado correctamente de salida, y, salvo los lidiados en segundo y quinto lugar, apenas en la raya de trapío. Destaca el que abra plaza no por su presentación sino por su disposición a embestir y su calidad en la muleta, queda inédito por el pitón izquierdo y es aplaudido en el arrastre; maso y protestón el segundo, difícil por geniudo y violento el tercero; manso con algunos momentos de casta por el lado derecho el cuarto, indebidamente homenajeado con inexplicable Arrastre Lento; protestón, no obstante, muestra celo por la muleta por el lado derecho, el quinto. El cierra, chico igualmente, tiene momentos de nobleza y acometividad sin terminar de romper.

Fatal la Autoridad que preside al reseñar este tan disparejo encierro y obsequiar el Arrastre Lento descrito y permitir al banderillero Luis Alcantar e la cuadrilla del segundo espada intentar banderillear tres veces durante la lidia del tercero, sin ninguna amonestación.

Morante de la Puebla (Malva y Azabache) Saludos y Dos Orejas. Salió a Hombros. José María Manzanares (Marino y Oro) Leves Palmas y Saludos. Gerardo Rivera (Sangre de Toro y Oro) que confirma la Alternativa, Ovación y Silencio.

El tercer espada confirma su alternativa con el cárdeno, número 359, nombrado “Agua Clara” de 508 kilogramos de peso.

Al finalizar el Paseillo se guarda un muy sentido minuto de homenaje en memoria del matador de toros, ganadero, arquitecto y empresario vitivinícola Manuel Espinosa Acuña, Manolo Espinosa “Armillita” fallecido la noche de ayer en Aguascalientes, nuestra mayor condolencia con los deudos de tan notable personaje. Descanse en Paz.

Sensacional tercio de varas a cargo de Pedro Morales “Chocolate” que, tras ser derribado, pega el mejor puyazo de la Temporada durante la lidia del tercero. Espléndida tarde de José Antonio Carretero a la brega, fenomenal en el cuarto. Gustavo Campos, merecidamente, y Diego Martínez, con menor mérito, saludaron en el tercio tras banderillear al cuarto.

La inesperada cualidad del arte, Morante cita a la manera de Ortiz.
La inesperada cualidad del arte, Morante cita a la manera de Ortiz en la Plaza México.
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@Taurinisimos 51 – Jacobo Zabludovsky Taurino. Previo Novilladas 2015.

Programa @Taurinisimos de @RadioTVMx del viernes 3 de Julio de 2015. Conducen Miriam Cardona @MyRyCar, Luis Eduardo Maya Lora @CaballoNegroII y José González @JoseNinoG.

Actualidad Taurina. Análisis previo a la apertura de la Temporada de Novilladas, 2015 en la Plaza México. Diego Emilio en San Marcos 2013 y Antonio Mendoza en la Plaza México en 2014 de cara al cartel inaugural.

Recuerdo taurino en la muerte del periodista Jacobo Zabludovsky (1928-2015) Semblanza de legado taurino, recuerdos y comentarios previos a la entrevista realizada por Miriam Cardona transmitida el sábado 4 de Julio de 2015.

Faena de Enrique Ponce en la Feria de Alicante 2015, dos orejas. Joselito Adame triunfo y cornada en Burgos.

La próxima emisión de #Taurinísimo será el próximo viernes 10 de Julio de 2015 a las 7 pm (Mex) a través de http://www.radiotv.mx

#EsperamosSuOpinión.

Twitter: @Taurinisimos.

Mail: taurinisimos@gmail.com

FB/Taurinisimo.

El “Intermezzo” de la Fatalidad – Tiempo y Destiempo de Joselito Adame.

Joselito Adame al Natural en Pachuca.

Justo cuando la desigualdad y manso juego del variopinto encierro parece superada con la espada más afinada que nunca y el ritmo en las telas parece llegar, la interrupción de la corrida trae la complicidad de la autoridad, la componenda de los políticos y sus acostumbrados maestros de ceremonia que, sin darse cuenta, rompen lo que se anuncia pero… no remata. Con casi lleno, Joselito Adame, de mayor a menor, triunfa en cantidad pese a no llegar la faena que disipe dudas y aleje la idea de emboscada sobre la encerrona.

Por: Luis Eduardo Maya LoraDe SOL Y SOMBRA. Pachuca.

Se enfunda Joselito Adame en negro y oro, alamares al frente.

A lo Fernando Villalón, luce la “Negra faja y corbatín negro//Negro, con un lazo negro, sobre el oro de la manga//La chupa de los toreros”. Vestido para la ocasión, nos recuerda el terno que usara Manolo Martínez en su primera, infructuosa, encerrona en La México. Sí, esa, cuando brindo a las figuras de la Época de Oro en México.

Que también, algunas, se encerraban aunque no infructuosamente.

La encerrona de Joselito Adame sale como muchos quieren que salga: lleno el tendido, orejas en el ruedo, audiencia en televisión y… como otros querían igualmente: falta de trapío en algunos toros, una faena que no rompe como en el quinto turno y, lo mejor, la división suficiente entre los aficionados sobre su ausencia en el Derecho de Apartado en la Plaza México; “con dinero o sin dinero”, Joselito Adame es el tema.

Y la tonada.

Un experto en encerronas –doce anunciadas y otra más, accidental- como José Miguel Arroyo (otro) “Joselito” siempre ha mencionado que lo ideal en una encerrona es que el clima no juegue. Ayer en Pachuca juega a lo peor, la carretera lo confirma. Incluso el paseo es bajo cárdeno toldo pero el viento no interrumpe.

El primero es todo lo malo que puede tener el toro mexicano hoy: chico, chincolo, pobre de cara, brevísimo de trapío, sospechoso de cuerna. Por dentro, manso y escarba, echa la cara arriba, tardea y escurre sin estar dispuesto a embestir, sale a reservarse y rompe estribo de salida. Lances de inicio, tafallera en los medios por quite.

La primera oreja es de Ley. Rematada por todo lo alto, Joselito Adame vence en lo fundamental, brinda a La Afición y en los derechazos y, sobretodo, al natural, espléndido y templado, cubre la salida, embarca y abarca toda la embestida para mandar completo salvo el desarme en la capetillina. No obstante, convierte al manso en útil embestida y se le impone en doble circular que antecede el cierre.

Como el toro empieza, reservón y manseando, acaba. Y le remata en espadazo, volapié apenas tendido y en la suerte contraria del que tose el toro al sentir la espada, le levantan pero es tarde muerto queda.

Vuelta aclamada.

El nombrado “Mexicano” de Montecristo, tan recurrente en tal dehesa, sube el trapío por tipo y la belleza de su degollada cabeza pero aumenta las dudas sobre los pitones, demasiado frágiles –subrayo, es solo una duda. Vertical lance de recibo y pese a puyazo mal dado se enciende al toro en la chicuelina a compás abierto y luce en el remate.

La brega abona nada.

Brinda a Héctor Rojas. Como en el primero, se abre a los medios para tanda, vertical y periférica, de estudio, que encela el pitón izquierdo. Espléndidos los siguientes naturales, vertical siempre, en contraste con la cabeza descolgada del toro. Da aire, cambia perfil y alivia con su mano izquierda.

Con el burel a menos, Joselito estorba el cite con la derecha y llega la voltereta, innecesaria. Entonces, raja el toro y le castiga al paso, trincherazo y firmazo previos al cite en la suerte contraria a plaza callada. Siente el toro su muerte, dignamente ahoga. Aun el clima se atempera y mientras en la vuelta con la oreja, suena hermoso el pasodoble, solo entre faenas y no durante en las mismas.

Como debe de ser.

La Plaza y la tarde serenan cuando aparece el burraco cuya cabeza da la impresión no corresponder a su cuerpo, fuerte y musculado, alto y silleto su morfología. Lances genuflexos. Para variar mansea al caballo pero la cascada solferina y amarilla de la zapopina a campo abierto con serpentina de remate, trae el lucimiento a pesar de que el toro requiere mayor sometimiento.

Y protesta en banderillas. Entonces Adame, procede inteligente, se dobla y el astado afloja. De nuevo en los medios, el toro defiende expresamente, sin fondo alguno, difícil por siempre protestar, manda con la izquierda por bajo en sensacional doble trinchera. Tras desarme, inoportuno, viene de nuevo con la derecha donde cita sin claridad.

Pero Joselito supera cada obstáculo que aparece en la primera mitad de la encerrona.

Incluso los desarmes.

Vence en derechazos y doble dosantina, se le impone por sitio y domina para siempre al burraco, el más difícil de los lidiados, al extremo en el natural. Aun se lo juega en manoletinas de vertical dimensión y en la suerte natural, nuevo estoconazo. A mayor exigencia, mejor el espadazo. Nueva oreja y la tarde queda servida para rematarla con el fondo que se espera del mejor Joselito.

Solo que la fatalidad, a través de un innecesario, insípido y gravoso intermedio, llega.

Rompe el ritmo la morosa intromisión. Se pierde tiempo, desconcentra y autoriza el desfile al ruedo de una especie de ceremonia de lunes en escuela. En Pachuca esto es común. Marcha de política sobre la arena… y esos tendidos que son tianguis y hacen lo peor en un acontecimiento como este.

Aquí la tarde resquebraja. Justo cuando el sol ha aparecido.

A partir del cuarto, “Oro Negro” al que le da los adentros lanceando perfecto al paso, Joselito se nota comprometido en el intento de tapatías y falto de sitio en banderillas. En una encerrona hay que saber pensar distinto ante cada toro y quizá no es el momento de tomar los palos.

Poco salva a este burel.

Tras inicio por alto dobla contrario y flojea, en la segunda tanda al natural raja en absoluto pues ha sido solo su apariencia no su esencia, de ahí los rodillazos y el desplante no merece más, como el segundo, este acaba en tablas. Y Joselito se pierde con la espada, sumemos un grito terrible molesto y chufla. Hay que sacar la chaladura y el tianguis de la Plaza durante la lidia.

Pese a quien pese.

Entonces, lo que se ve como un lapso momentáneo que rompe la buena estela, puede solventarse y remontarse con el cárdeno Xajay, serio alto y serio de cara que ocupa el lugar de honor, derribar Al primer encuentro a Luis Miguel González que vuelve al sitio para picar caído.

Las navarras aun sin rematar con brillo, emocionan y en banderillas el toro no se define. Buena la estrategia, resulta el planteamiento de dejar al penúltimo turno al mejor presentado. Joselito se lo juega, inicia desde el estribo se dobla, aguanta una patada y la faena se anuncia…

Pero no llega.

Llega la lluvia, los derechazos buenos de inicio pero Adame aprovecha el rumor para pedir, increíblemente música, cosa que no había ocurrido en todo el festejo, justo cuando el xajay responde y resulta ideal para su estilo pese al cabezazo inicial solo destaca en el trincherazo pero hay que templarse más. Lo logra al natural son tres, los mejores de la tarde quizá sin que sepamos porqué no regresar a la izquierda.

El resto son derechazos algunos templados algunos no, espadazo en lo alto y dos orejas de jolgorio cierran la cuenta, mal la Autoridad al omitir Arrastre Lento.

El sexto decepciona, con tantos kilos da la impresión que puede reventar en cualquier momento. Y la encerrona finaliza con el triunfo esperado sin la faena prometida. Sin rematar la antología torera que toda encerrona debe de suponer que ésta misma dibujaba.

Pero con un hecho indiscutible.

Joselito Adame, sin la exquisitez, sin la donosura ha logrado captar la atención, polemizar, ser discutido en la que ha sido su primera encerrona. Torear, más que un decir es un hacer y mientras la medianía, mayoría militante dice más de lo que hace, el de Aguascalientes ha logrado llenar, torear, cortar orejas y salir a hombros.

Además, ha conseguido, aun sin todas esas virtudes toreras que los demás “tienen” lo que Lorenzo Garza, otro experto en encerronas, hacia ver sobre lo que “le faltaba” a Manolo Martínez en sus inicios como matador, dividir.

Sorprendentemente, un torero como Joselito hoy ya cuenta con los críticos suficientes para causar la división que torna la encerrona en emboscada, en cuestionamiento constante que tienen los toreros importantes, se quiera o no.

Pero también con la juventud, el tiempo suficiente para pasar de la cantidad a la calidad, de lo mayor a lo superior en toros y trasteos.

Solo el tiempo tiene la necesaria, clara y siempre polémica respuesta.

Twitter: @CaballoNegroII.

 

RESUMEN DEL FESTEJO.

Pachuca, Hidalgo. Mo0101numental Plaza de Toros “Vicente Segura”. Feria de San Francisco 2014. Domingo, Octubre 19 de 2014. Tercer festejo de Feria. Más de tres cuartos de plaza en tarde de clima cambiante con llovizna en varios turnos y sol al finalizar la lidia del tercero. Incomprensiblemente la corrida se suspende por casi treinta minutos previo a salir el cuarto de la tarde a fin de dar una serie de reconocimientos que dilatan e interrumpen el festejo.

6 Toros, 6 de Diversas Ganaderías en el siguiente orden de salida: 1 de Marrón (Divisa Verde, Marrón y Naranja) cárdeno claro, caribello mal presentado por trasijado, chincolo y paupérrimo de cabeza; 1 de Montecristo (Divisa Verde, Obispo y Oro) Degollado, negro, bajo y ofensivo de cara; 1 de Jaral de Peñas (Divisa O) Alto, silleto, burraco, fuerte y retacado con cara y cabeza pobre; 1 de Torreón de Cañas (Divisa Obispo, Oro y Azul) Trasijado, bajo de expresión seria; 1 de Xajay (Divisa Verde y Rojo) Alto de cruz y serio de cara veleta, bizco, cárdeno y careto; y 1 de Fernando de la Mora (Divisa Amarillo y Blanco) Retacado de kilos, negro con cara seria, hondo y bajo. 

Mansos en lo general, rajan en diversos momentos en el último tercio los lidiados en primero, segundo y cuarto lugar. De mal estilo, siempre arreando y defendiéndose el tercero. Encastado y con emoción en dos varas con el caballo y en la muleta, tras inicio manso en el último tercio, el quinto nombrado “Buen Amigo”, la Autoridad pasa por alto el Arrastre Lento. Débil, flojo y mando el sexto. Primero y segundo sospechosos de pitones a simple vista.

Joselito Adame (Negro y Oro) como Único Espada; Oreja, Oreja, Oreja, Ovación, Dos Orejas y Silencio. Salió a hombros.

Mal las cuadrillas con las banderillas en general. Destaca a la brega del primero y tercero, Jonathan Prado y Sergio González.

Destacan a caballo, José Prado, Curro Campos y Luis Miguel González.

Vuelta al ruedo de Joselito Adame.

La Regresión y la Inocencia – Arrastre Lento y Estrellones en La México.

“El Tuco” en el pase invertido. El novillo cabrereño espléndido también por el lado izquierdo.

Condenada al naufragio, al gafe, la tarde encuentra un bálsamo, la esperanza y un respiro con un cuarto novillo de honores en el arrastre. Lentamente, los restos del lidiado en el turno cuatro se llevaron consigo, no una ovación, sino el sino y el origen de un ya viejo encaste, un antiguo carácter. Con ese toro el triunfo asomó sin tocar la puerta en un festejo tan gris como su toldo celestial.

Por: Luis Eduardo Maya LoraDe SOL Y SOMBRA.

Se sabe, de antemano, que en México somos dados a tirar, derrumbar las cosas del pasado, por malas o buenas que estas hayan sido.

El Arquitecto Rafael Fierro Gossman, en su estudio sobre las casas de México y principalmente el que dedica a la historia de las calles del viejo Chapultepec-Polanco, ha referido a la que fuera casa de Don Jesús Cabrera Llamas como un complejo proyecto, integrador del gusto personal de su propietario y que agrupaba varios metros cuadrados en el Paseo Castelar, a solo pasos de El Reloj.

La casa, de tal Señor, con espacio de frontón ha sido necesariamente una casa taurina.

Y ahí, suponemos, han tenido que confluir algunas generaciones de gente del toro, esa fusión tan triplemente interesantísima entre los Gaona, los Garza y los Cabrera que, viendo por el espejo lateral, da la vista a Zacatecas y ahí entrelaza el rosa de Don Antonio y el verde de Don Julián, Llaguno, claro está. Por lo blanco entrelazados. Y por la brava sangre hermanados.

Hoy, como ayer había sido siempre, la histórica divisa rosa, verde y blanco regresa a La México en condiciones de México actual: nombre diferente, nuevos propietarios, olvido del actual aficionado, así como desigualdad en la presencia y el juego. Más una asistencia menos entendida y cada día menos enterada que ovaciona la mansedumbre.

Como ocurre en el arrastre al primero, para rejones.

Todo esto se acentúa con la aparición de un personaje a caballo anunciado como Joaquín Gallo, casi un inocente taurinamente. Ahondar en sus carencias sería cruel. Puede más el manso novillo en él y evidencia su precario modo de entender el toreo con tanto cambio de jacas, una a pelo, que no le sirve de nada.

Como es rejoneador a la antigua, no solo clava a la pasada, sino le alcanzan repetidamente –un alazán sale huyendo tras posible, de menos, puntazo- y además trae consigo Forcados. Él mismo solicita un tercer intento, infructuoso como los dos anteriores, de los Hidalguenses que sufren las iras del manso al que despacha el espada en turno a como puede.

Malamente. Tal como la gente al aplaudir al manso arrastrado.

Pasa demasiado tiempo. Para cuando el hermoso cárdeno segundo se parte un pitón cerca estamos de la primera hora de festejo. Una desgracia, con todo el tipo histórico de la casa, embistiendo fuerte, se estrella en el burladero de la Contraporra. Y deja las cosas en blanco para Paola San Román, injustamente colocada en este cartel tras ser ya triunfadora aquí.

El feo sobrero, arrea y complica las cosas a la queretana desde salida. Se crece en su descastamiento con la muleta y la San Román solo puede echar hacia fuera queriéndose ir todo el tiempo y termina con horrible bajonazo.

A este sobrero, Jorge Didier le hace un quite inoportuno.

En su turno, un novillo justo de presencia, intenta la caleserina, pero no pone orden previo al quite con los montados y como con la muleta le enganchan queda gusto y adelanta suertes ni el brindis ganadero le rescata. Y solo discretas palmas quedan.

Por ello, a la salida del cuarto, quienes seguimos el escalafón menor detenidamente, sabemos que hay posibilidad de salir del gris aburrimiento, que parece contagiar el cielo a los novillos. Más porque Rodolfo Mejía “El Tuco” es el espada en turno, el mismo que rompió quince años sin rabo novilleril en Aguascalientes y que tres años después llega a La México.

Saluda con rodolfina.

El nombrado, chabacanamente, “Ranger” es auténtica vuelta al pasado. Su agradabilísima cornamenta y bravura expresa, no solo de fondo, en varas es muestra de ello. Tumba dos veces. La segunda a Hugo Campos Rubio en la querencia pero la que a la postre le cuesta muy cara es justo la primera, que le propina a Juan Pablo González Villagómez quien no pica bien al recibir por dentro.

El novillo queda servido, incluso Mejía aunque tarde, se desmontera y el tercio cambia. No importa. Soslayando toda la autoridad, Juan Pablo González pega arteramente varios puyazos en el tercer encuentro a fin de cobrarse el tumbo. Y la autoridad, como la de la miscelánea sin clientela, leyendo el aviso de ocasión. En mutis.

Quita “El Tuco” y en la rebolera el novillo se emplea. El yucateco Lizama responde en su turno al quitar. Lo mismo que el novillo que incluso hace ver mal a Marco Dones al crecerse en banderillas.

Novillos como este, salen poco, con esa clase, esa espera a humillar y mostrar las palas antes de entrar a la muleta, de regodeo, deben siempre aprovecharse, aflorar el mejor concepto del toreo. “El Tuco” acostumbrado a lo instantáneo en plenos medios pega el afarolado de rodillas, cosa que incomoda a la asistencia, los pases por alto brindan aire al astado que le complica el cite, junto con el aire en la primera tanda.

En los medios, pasada la ráfaga, Mejía encuentra la forma de que sus muñecas se sintonicen con su acompasada cintura, eso le funciona perfecto. Pero, tras dos buenas tandas, de sabor y ritmo, con la derecha, no encuentra la forma de brindar espacio y trazar el toreo al natural.

Justo cuando más importa.

Por ello, usa la dosantina y la ranchera como recurso para emocionar y pasar al tercio. Entonces el novillo frena, hace mella el tercer y artero puyazo. Y peor el ahogo que de él hace “El Tuco” a quien mañas le sobran y por ello no nos extraña su tendencia al toreo invertido y a las manoletinas de rodillas. Falta la media altura, la fantasía natural que el toreo conlleva cuando deriva de un concepto genuino.

Vienen tres cuartos de acero tendidos y cierta petición. Bien negada.

El arrastre lento, por la nobleza, la bravura y la clase del novillo nos parecen buenos. Pero aplaudir en el arrastre los anteriores, más aun con la fichita que sale de quinto, un novillo feo y al parecer enfermo, es síntoma de clara confusión en la afición. Con él Ángel Lizama solo puede quitárselo a como su breve estatura taurina le permite, tras angustiosa larga cambiada en los medios, con honradez y ahínco le mata.

Aun así, la novillada cierra a tambor batiente cuando el huamantleco Emilio Macías, el tercero de tres hermanos que ya se han presentado en La México es volteado. Aun así, tras severo golpe el joven aplica medicina de capote bajo y trata de imponerse a un duro y exigente astado que llega muy sobrado al último tercio.

Poco falta para someterle pero realmente Macías no lo consigue. A pesar de estar cerca y ligar con la derecha termina desarmado. Digno, sobre todo en la gran estocada que consigue al volapié, momento brillante de la tarde.

Y no más.

Alguien me decía que lo complicado en ganadería viene en la segunda generación de propietarios. No es lo mismo que cuando ésta surge: las familias crecen, los gustos cambian y si la sangre no re-une, la bravura, el interés y la cohesión se difumina.

Algo así pasa con las casas, las grandes residencias de México. Injustamente, a las grandes obras de arte se las lleva, no el tiempo, sino los intereses, la ambición y, claro, muchas veces, la nula protección de la autoridad.

A la casa del Paseo Castelar, residencia Cabrera LlamasMartínez, muy seguramente nunca le faltó arte, como al toreo cuando es bien hecho. Tal como a la divisa rosa, verde y blanco jamás le faltó bravura.

La ganadería de Jesús Cabrera Llamas, como tal, ya no existe, se borró como ese pequeño palacio polanqueño, tan “neocolonial” en su acento, tan blanco y rosa a veces, otras tan blanco y verde que fue tristemente derruido. Pero cuando el arrastre lento a la muerte se le brinda en homenaje es porque algo queda de la esencia y realmente no se desaparece aunque se materialmente se pierda.

Cierto, no ocurre esto con el bien raíz, seguimos destruyendo lo que tanto cuesta construir.

Menos mal el intangible paso de la bravura no es tan instantáneo de eliminar, no se rinde, claro, fácilmente pero… puede que el día llegar.

Quiera Dios siga vistiendo de oro y de seda el arte y la buena sangre.

Como siempre ilumina ver hoy lo que del original Chapultepec-Polanco queda.

Twitter: @CaballoNegroII.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Plaza México. Temporada de Novilladas 2014. Domingo, Julio 27 de 2014. Segundo festejo de Temporada Chica. Menos de un cuarto de plaza en tarde cielo nublado, llovizna en el segundo e intermitente y molesto viento.

7 Novillos, 7 de D’ Guadiana (Divisa Rosa, Verde y Blanco) El primero lidiado para rejones. Segundo lidiado como sobrero tras inutilizarse el titular al partirse un pitón tras su salida. Desigual en presencia, el primero demasiado chico. Muy feo el quinto, mansos en general con excepción del cuarto, precioso cárdeno nombrado “Ranger” homenajeado con los honores del Arrastre Lento. El sexto muestra bravura seca y dura.

El Rejoneador amador, Joaquín Gallo (Usanza charra mexicana) División de Opiniones. A pie Paola San Román (Rosa y Oro) Silencio. Jorge Didier (Azul rey y Oro) Leves Palmas. Rodolfo Mejía “El Tuco” (Marfil y oro) Saludos. Ángel Lizama (Granate y Oro con remates negros) Fuertes palmas tras aviso. Emilio Mendoza (Azul noche y plata) Fuerte ovación. 

Los tres últimos espadas nuevos en esta Plaza.

Fatal la autoridad al no poner orden en el primer tercio del cuarto turno.

Destaca el picador Hugo Campos Rubio al picar en la querencia al cuarto.

Al finalizar el paseíllo se guarda un minuto de aplausos en memoria del forcado Eduardo del Villar fallecido a causa de una cornada en meses pasados.