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FERIA TAURINA DE CÓRDOBA 2017


De SOL y SOMBRA.

El mundo del toro con su hermetismo y su poca claridad en cuestiones administrativas, sigue dandonos sorpresas y en esta ocasión el tema para algunos en México es ¿Porque la FIT no incluyo en sus carteles de Córdoba a su poderdante Joselito Adame recientemente triunfador en Sevilla?

Es cierto que solo son dos corridas de toros y seis puestos para matadores, pero al incluir a Roca Rey y a Cayetano la FIT demuestra dos cosas: 

1. Cómo todas las empresas del mundo ve primero por sus intereses y estos son ajenos a los del diestro mexicano.

2. Joselito Adame ya no es prioridad para sus apoderados, como en años anteriores.

Con estas acciones parece que el destinó de Joselito al menos de que en San Isidro reviente Madrid, es cada vez mas incierto en Europa.

La Feria de Córdoba

Los carteles de la Feria taurina de Córdoba ya son oficiales. 
La Feria se desarrollará los días 25, 26, 27 y 28 de mayo y contará con dos corridas de toros, un festejo de rejones y una novillada sin picadores. 
Las combinaciones son las siguientes: 

Jueves 25 de mayo. Erales de Zalduendo para Jose Antonio Alcalde “El Rubio”, Carlos Jordán, Rocío Romero, Alejandro Adame, Diego San Román y Carlos Domínguez.

Viernes 26 de mayo. Toros de Zalduendo para Morante de la Puebla, Jose María Manzanares y Roca Rey.

Sábado 27 de mayo. Toros de Juan Pedro Domecq para Enrique Ponce, Finito de Córdoba y Cayetano.

Domingo 28 de mayo. Toros de Luis Terrón para Pablo Hermoso de MendozaJoao Moura y Lea Vicens.

El próximo martes 9 de mayo, la Fusión Internacional por la Tauromaquia inaugurará la exposición “MANOLETE 1917-2017”, que tendrá lugar en la Sala Orive del Palacio de Orive a las 20 horas. Será el acto central y el particular homenaje de la empresa gestora del Coso de los Califas al maestro Manolete en el centenario de su nacimiento. Una exposición sin precedentes.

Una muestra que podrá visitarse desde el 10 de mayo hasta el 15 de junio, y en la que entre otros muchos objetos personales de gran valor del torero, cuenta como pieza central con un coche Mercedes W143 que fue propiedad de Manuel Rodríguez “Manolete”.

Además, la FIT estrenará también el documental MANOLETE 1917- 2017 el próximo 16 de mayo en el Centro de Recepción del Visitante de Córdoba, con testimonios de familiares de Manolete y de personas que compartieron momentos de la vida del IV Califa del Toreo.

Las taquillas de la Plaza de Toros de Córdoba abrirán, para el plazo de renovación de abonos y abonos nuevos, desde el 15 de mayo hasta el 18 de mayo, ambos días inclusive. Y a partir del 19 de mayo, venta de entradas sueltas.

Información y venta online de entradas en www.fitauromaquia.com, en el 689774825 y en todos los centros El Corte Inglés e Hipercor de España y Portugal.

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La FIT deja morir Córdoba en el centenario de Manolete

Por Juan Diego Maduño.

El 4 de julio de 1917 nació Manolete en el barrio de Santa Marina. Agarrar un libro de la época, alguna biografía de esos años, la del propio matador, traslada al lector a una Córdoba exuberante de toreros, banderilleros, taurinos. Las tabernas también. Hablan del barrio de la Merced como epicentro de la torería cordobesa, supongo que siesa, seria, con un padremío siempre en la boca, con esa forma de ser adusto que sólo existe allí, siseante, irónica sin gracia. Era el contexto ideal para que saliera cada cierto tiempo una figura del toreo, por la ebullición, el ambiente contaminado de toros. Todos los hombres. Los nombres, Guerrita, Machaquito y Lagartijo, formaron la base y ocurrió: surgió el cuarto califa. 

Un siglo más tarde no queda nada de aquel legado, agotado el Benítez en la anécdota, figura lejana, imposible. Córdoba es una ciudad con un enorme pasado oculto, la Roma enterrada de la tauromaquia. Todo ese recuerdo está sostenido por un frágil y comercial museo taurino, cinco bustos en la Puerta de los Califas y una afición agostada en sus casas, en el cementerio y en la propiedad de la plaza de toros, que es las dos cosas. La escuela taurina es vieja, está escondida, olvidada, apolillada, una lástima, tan cutre. La provincia es un desierto de oportunidades, enfocado todo a corridas de toros en esa órbita Matilla que exprime los contornos de las capitales. No salen toreros ni obligados: los chavales se tiran a por los libros.

Córdoba es una ciudad taurinamente muerta gobernada, desde hace dos años, por la FIT. Bailleres no da una en España. Córdoba hubiera sido una ciudad perfecta para descubrir que su apuesta europea tiene un proyecto, o algo parecido. ¡Un proyecto! Después del ridículo con la oferta de Madrid -el multimillonario sólo fue capaz de ofrecer una plica de mínimos por la primera plaza del mundo, incapaz de hacerlo a solas, agarrado a la conservadora Taurodelta- hubiera quedado genial levantando del coma una plaza de primera categoría. Claro, nada. Menos mal que no están en Las Ventas.

Ni siquiera con la excusa de Manolete, gastado por ahí, han vendido nada. Estaba a huevo. Sin embargo anuncian la originalísima idea de una exposición (van a reventar a Manolete a exposiciones, la figura de los museos). Se les ha ocurrido lo mismo que, por ejemplo, en Valencia, situada exactamente a 520 kilómetros del lugar donde nació el mostruo y mucho más lejana en cuanto a conceptos, menos torera, sí. La feria, lanzada este viernes a tres semanas de su inicio, está hecha con el piloto automático: colgar el cartel y hasta el año que viene. No hay idea detrás. Cero. Tiene mérito. Nunca antes una feria había tenido menos ambiente.

Da igual cómo resulte después. Ya han fracasado. Los malos empresarios no se preocupan ni de rentabilizar su negocio. El capricho le va a salir carísimo. “Con ese dinero dábamos toros en Times Square”, resoplan en Córdoba los pocos que quedan asfixiados por estos taurinos.

La guinda a la nefasta gestión, a la cerrazón de ideas, la ponen el feo a Romero Campos. Novillero sin caballos, estaba anunciado en el cartel de seis hasta la mañana del viernes. Una llamada a las 13.00 horas desbarató los planes, la mentalización, algo hizo crack. “Órdenes de arriba, tiene que entrar un mexicano. Ya te compensaremos con Zaragoza”. Él, de Santa Marina, no estará en la feria de su ciudad. Manolete no hubiera llegado a nada tampoco en esta época.

Publicado en El Español 

Decepción, ingratitud y paripé

Esta va de toros y de Finito de Córdoba. No es que yo sea finitista, es más, en muchas ocasiones he sido especialmente duro con el torero; por su enorme calidad no aceptaba que no diese ese paso adelante que le hubiese catapultado a los olimpos de la tauromaquia. Me revelaba ante su falta resolución en muchos momentos de su carrera. En cualquier caso Finito ha realizado en esta plaza faenas para la historia, autenticas obras de arte. Ha cuajado toros de una belleza indescriptible.

Ahora que se cumplían los 25 años de su alternativa pensaba que debía conmemorarse esa ocasión y darle el esplendor, el lustre y la grandeza que merecía el acontecimiento. Por él y por Córdoba. Es actualmente el único matador que nos identifica en el escalafón. No ha sido así, me apenó profundamente la pobre entrada que registraba el coso a la hora del espectáculo. ¿Por qué somos los cordobeses así? Las únicas corridas que se montan son en la Feria de Mayo y cada año menos. ¡Que pena! Así nos luce el pelo. No recordamos los buenos momentos propiciados por este torero. ¿Ingratos? ¿Desagradecidos? Yo pienso que sí. Próximos a él en esos duros momentos muy pocos, Benítez y Montilla. Naturalmente, no podían faltar sus fieles amigos Ricardo Gallardo y Juan José Padilla.

Y para final la crítica, en este caso benevolente. Sobró el paripé de los reconocimientos del ruedo por los subalternos. Aguantamos impávidos tres cuartos de hora la comunicación de una determinación que ya estaba adoptada de antemano.

El aguacero sirvió para tapar el bochorno que hubiese significado dar la corrida con la plaza de toros vacía. Según tengo entendido se habían vendido alrededor de mil quinientas entradas; ¿con qué ánimo iba a actuar el matador? La lluvia caída, además de limitar las perdidas a la empresa, vino, en cierto modo, a dulcificar la efeméride.

Alfonso Gómez López

Un ciclo taurino sin identidad

LA feria taurina de Nuestra Señora de la Salud ha terminado y lo ha hecho de tal modo que da la sensación, por su brevedad y por su diluida trascendencia, de que ni siquiera ha llegado a comenzar. Los carteles del ciclo de Los Califas, elaborados por la empresa mexicana FIT Tauromaquia, ya apuntaban de antemano hacia una Feria descafeinada por la falta de novedad y de ambición a la hora de componerla, pero el hecho de que la lluvia echase por tierra el festejo más significativo por su simbolismo, y con el que Finito de Córdoba iba a celebrar su 25 años de alternativa, dio pie a que la propuesta taurina de la Feria de Mayo quedase todavía más deslucida hasta el punto de resultar impropia de una ciudad como Córdoba.

Basta en ese sentido ver los carteles de otras urbes españolas y francesas con mucha menos tradición para darse cuenta de que la crisis que padece la fiesta en todo el país a raíz de la recesión económica es por aquí muchísimo más intensa que en otros lugares. Y no se trata, como querrían ver algunos, de que aquí el legítimo movimiento antitaurino, que por supuesto existe, tenga más fuerza o dinamismo que en otros lugares, sino que la gestión que se ha hecho de la fiesta en las últimas décadas ha tenido efectos calamitosos y eso ha provocado que Los Califas sea hoy una plaza poco respetada y que la afición cordobesa se haya visto disminuida hasta el punto de que sea muy infrecuente ver los tendidos como en los grandes días.

La Sociedad Propietaria del coso, que al cabo es la principal responsable de lo que ocurre en el albero, debería por su propio bien reflexionar sobre lo que aquí está sucediendo y tratar de adoptar las medidas adecuadas para que Los Califas retome la senda perdida y vuelva a ser una plaza importante y respetada en el calendario taurino español.

También la afición, que en Córdoba ofrece un perfil fraccionado y a menudo poco visible, tiene tarea por delante si quiere ponerse en marcha para que sus exigencias no caigan en saco roto un año tras otro mientras la tradición taurina cordobesa se va desdibujando hasta ser una simple caricatura de lo que fue en los buenos tiempos. Y eso no pasa sólo por esperar a la Feria, sino por mostrar un apoyo firme a la cultura taurina en su totalidad y por intentar dar respaldo a los jóvenes novilleros cordobeses que empiezan en la Escuela Taurina y que son el único signo de esperanza que ahora mismo se percibe.

Del ciclo de 2016, más allá del éxito de Hermoso de Mendoza en los rejones y de los buenos apuntes de algunos novilleros en la tarde del jueves, no queda sino decir que fue una decepción predecible que ni siquiera el mejor Finito de Córdoba podría haber salvado.

Ojalá, por el bien de una cultura que en Córdoba tiene un papel relevante desde hace décadas, algo así no se repita. Ir a peor, eso sí, parece imposible.

Rencoroso, ¿No?

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Un contrariado Finito tras la suspensión de su encerrona.

De S y S.

¿Recuerdan a Ricardo Ramírez? Sí, el empresario venezolano que en el 2014 tuvo un affaire con Finito que dejó a este fuera de la Feria y a él lo puso en la casilla de salida.

Pues esto es lo que escribió el sábado en Twitter: «El torero de Sabadell no metió ni a su familia en Los Califas. Debería retirarse».

«No me alegro, pero me corre brisa fresca por el rostro».

Rencoroso ¿No?

«Aguanté la corrida con una cornada para salir a hombros»

Por Rafael de la Haba

El 27 de mayo de 1992, Rafael González Chiquilín (Córdoba, 1968) se doctoró en Los Califas y abrió la puerta grande.

El día de su alternativa se vivió en medio de una gran expectación, con la plaza llena. ¿Cómo recuerda el ambiente que hubo?

-Ese día no se me puede olvidar. Fue muy especial. El día con el que sueña todo chaval que quiere ser torero. Y con esa plaza llena y esa Córdoba volcada, la verdad es que fue un sueño.

El lío en los corrales, con toros repescados, hizo temer por la suspensión. ¿Cómo lo vivió?

-La verdad es que, en un día tan importante, yo estaba en el hotel totalmente ajeno a eso. Lo que estaba era deseando de vestirme de torero y tomar la alternativa.

-Con un cartel de categoría.

-Ya ves. Un padrino como Curro Romero, un figurón y un mito del toreo, y de testigo Julio Aparicio, otro torero con un arte sensacional. La verdad es que para mí fue un sueño cumplido, y mucho más en tu tierra.

La crónica de Diario CÓRDOBA destacaba que supo sobreponerse a la presión de la responsabilidad, y con dos toros que, por otro lado, tuvieron sus cositas.

-Sí, la verdad es que tuvieron sus complicaciones, pero en esos momentos tienes que sobreponerte porque era un día muy importante. Los toreros sabemos llevar esas circunstancias.

Por cierto que el de la alternativa le dio una cornada de la que el público no se enteró porque usted no entró en la enfermería.

-Al entrar a matar me dio una cornada en el muslo derecho, pero sabiéndolo, y tras haber cortado una oreja, aguanté toda la corrida y maté el sexto porque mi sueño era salir por la puerta grande y triunfador de esa corrida. Después de que me sacaran a hombros [obtuvo otro apéndice en su segundo] me fui para el hospital Reina Sofía todavía vestido de torero y allí me operaron.

-¿Qué supusieron para Córdoba aquellos años de competencia entre usted y Finito?

-Muchísimo. Fue una época muy bonita que recuerdo con muchísimo cariño. Córdoba se volcó, se volvió a hablar de toros, ilusionamos a los que eran aficionados y los que no y la ciudad se dividió entre finitistas y chiquilinistas. Córdoba vivió una etapa muy bonita con nosotros. 

Publicado en www.diariocordoba.com

Feria de Córdoba 2016 – Corridas de Toros

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D S y S.

La FIT presento las combinaciones de la Feria de Nuestra Señora de la Salud de Córdoba 2016.

El ciclo se desarrollará los días 26, 27, 28 y 29 de mayo y contará con dos corridas de toros, un festejo de rejones y una novillada sin picadores. El cartel estrella será la encerrona que protagonizará el diestro Juan Serrano Finito de Córdoba para conmemorar sus 25 años de alternativa.

Ante la pregunta sobre la ausencia de José Tomás, José Cutiño uno de los empresarios ha aclarado que “Hemos puesto todos nuestros esfuerzos durante dos meses. Finalmente ha decidido no venir”.

FERIA DE CÓRDOBA

– Jueves 26 de mayo. Erales de Zalduendo para Romero Campos, Carlos Jordán, Carlos Blázquez, Fernando Navarro, Rocío Romero y Juan A. Alcalde “El Rubio”.

– Viernes 27 de mayo. Toros de Núñez del Cuvillo para Morante de la Puebla, El Juli y Alejandro Talavante.

– Sábado 28 de mayo. Toros de Fuente Ymbro, Jandilla, Núñez del Cuvillo, Garcigrande, Torrestrella y La Palmosilla para Finito de Córdoba como único espada.

– Domingo 29 de mayo. Toros de Fermín Bohórquez para Pablo Hermoso de Mendoza, Manuel Manzanares y Lea Vicens.

Twitter @Twittaurino

El regreso de Boix y de JT a Los Califas

Vuelta a la actividad

La presencia de José Tomás en diversas plazas es uno de los grandes alicientes de la nueva temporada: se habla en los mentideros de que Córdoba puede ser uno de los escenarios.

Por Salvador Giménez.
LA temporada taurina comienza a desperezarse en España. No tan lejos queda la campaña americana, donde los espadas españoles se refugian los meses de invierno. Unos, los privilegiados, para continuar viéndole la cara al toro y de paso arañar unos dólares. Otros, los más, para reivindicar un sitio que aquí en España no se les da por la cerrazón y los caprichos del sistema que rige la fiesta. No obstante hay que dejar claro que América dejó de ser El dorado. La fiesta, al igual que aquí, sufre numerosos ataques. Tanto desde el exterior, sobre todo por movimientos animalistas, como desde el interior donde se manipula al antojo de unos pocos, pensando poco en el toro y mucho menos aún en los espectadores, que han huido de las plazas.

La temporada grande mexicana ha sido un fiel espejo de lo que se cuece al otro lado del océano. Tendidos vacíos, pobres entradas, animales vacíos por dentro y de muy pobre presentación, lo que ha dado lugar a muy pobres resultados en lo artístico. De los espadas locales solo Adame ha mantenido el pulso a los españoles, que han andado por allí con una facilidad pasmosa ante un toro que no tiene nada que ver, ni en volumen ni en raza, que ya es decir, con el que se miden en España de forma habitual.

La única nota a resaltar en América fue la reaparición en tierras mexicanas del que muchos consideran primera figura actual y autentico revolucionario del toreo, el matador José Tomás. Al solo conjuro de su nombre, la maquinaria mediática comenzó a funcionar. La plaza monumental capitalina colocó el cartel de no hay billetes en la única actuación de José Tomás en el continente americano. Los tendidos, a rebosar, del coso metropolitano de Insurgentes contrastaban con los vacíos de las demás tardes. El matador español llenó una plaza que es muy difícil de llenar al solo conjuro de su nombre.

Luego, en el ruedo, lo de siempre. Emoción y entrega que fueron jaleadas por unos tendidos entregados al mesías esperado, aunque el resultado final no fuera el deseado por todos, pues Tomás solo pudo cortar una oreja en una tarde en la que el local Joselito Adame se impuso con su toreo bullidor y variado, muy de la escuela mexicana. Pero lo importante ya estaba realizado, que no era otra cosa que volver a ver al coloso de Galapagar pisar las arenas de un coso taurino, tras su voluntario retiro y haber actuado en escasas ocasiones.

Esta semana saltó la noticia. José Tomás hará campaña en España durante 2016. Jerez de la Frontera abrirá una temporada en la que el de Galapagar actuará en un número de festejos superior al de los años precedentes. Según su apoderado, Salvador Boix, que vuelve a la administración de las actuaciones del torero, José Tomás se anunciará en plazas de primera y segunda categoría para reivindicar la fiesta en estos difíciles momentos en los que es marginada y vilipendiada por un movimiento sectario que desconoce totalmente sus valores y su peso en la historia del país.

El anuncio hecho por la maquinaria mediática de José Tomás ha hecho nada más que empezar. Por lo pronto en Córdoba se comenta por los mentideros taurinos que Los Califas podría ser una de esas plazas de las que habla Boix. Sin lugar a dudas sería algo de suma importancia para la ciudad y la fiesta. Es obvio que el coso de Ciudad Jardín se llenaría a rebosar, incluso se venderían muchos más abonos para tener segura la entrada para el evento. ¿Sería eso solución para Córdoba? Respuesta difícil y compleja. Por mucho que Tomás decidiera actuar en Córdoba, todo quedaría cerrado a una fecha concreta. La feria, de seguro, no contaría con más festejos y cuando cerrase sus puertas tras el último, éstas no volverían a abrirse hasta un año más tarde. ¿Interesa esto a Córdoba? ¿Serviría como punto de inflexión para que Córdoba y los cordobeses vuelvan a Los Califas?

Por lo pronto tenemos el cartel del festival benéfico de la AECC. Una autentica piedra de toque. Hay que reventar los tendidos y llenar la plaza. Ahora no valen excusas. Tras la moción municipal de no subvencionar este tipo de festejos, Córdoba tiene que demostrar que es solidaria con los necesitados y demostrar que el toreo no es algo arcaico ni obsoleto. Hay que acudir a la plaza para decir que Córdoba, los cordobeses y la afición, reconoce en la tauromaquia valores profundamente ligados a la ciudad. Hay que apostar de verdad: hacerlo la posible tarde en que José Tomás actúe en Córdoba es hacerlo a caballo ganador, y eso es de oportunistas.

Ni circos, ni toros ni foie gras

Por Santiago Navajas.

En 2006 la ciudad de Chicago prohibió el foie gras. Se argumentaba que se maltrata a ocas y patos para engordar su hígado y convertirlo en una delicatessen gastronómica. Quizás usted no coma foie gras y le importe un bledo que no se pueda comer en los restaurantes o comprar en los supermercados, pero piense que siguiendo esa lógica mañana se puede prohibir la ternera, los cerdos y otros animales criados en ganadería intensiva.

En España, en 1989, fue el municipio valenciano de Petrer el primero que prohibió espectáculos, como el circo o las corridas de toros, en los que intervinieran animales.

Quizás usted no ha ido en su vida al circo o a una corrida de toros, pero seguramente tendrá en su armario alguna chaqueta o unos zapatos de piel que también quieren ser prohibidos por los animalistas. Puede incluso que tenga una mascota: un perro, un periquito, una tortuga, un hurón. Pues sepa que según los animalistas es usted un explotador, un “especista” al estilo de los racistas o los machistas, alguien que discrimina y usa a los animales para satisfacer de manera egoísta la necesidad de compañía.

Parafraseando a Martin Niëmoller en su requisitoria contra el totalitarismo: “Cuando prohibieron las corridas no moví un dedo porque no me gustaban los toros. Cuando censuraron los circos con animales no protesté porque no iba conmigo. Cuando prohibieron tener mascotas no dije nada porque no tenía ni un canario. Cuando censuraron el foie gras me callé porque estaba a dieta. Cuando finalmente nos obligaron a ser vegetarianos y, más tarde, veganos nos habíamos acostumbrado a ser tan sumisos que hasta el brócoli nos pareció sabroso”.

El animalismo fundamentalista se caracteriza por la preocupación por el bienestar animal, por un lado, pero también por la coacción y la censura contra todos aquellos que no comparten su programa ideológico de máximos, consistente en equiparar a los seres humanos con el resto de animales a la hora de atribuirles derechos. Si lo primero es razonable, disminuir al mínimo posible el daño infligido a los animales, lo segundo, la cruzada moralista de carácter prohibicionista, es una combinación de emociones baratas, irracionalismo político y estupidez ética que debemos denunciar y rechazar en nombre de los valores liberales que sustentan una sociedad tolerante, plural y abierta.

La moción de Ganemos, el grupo ultraizquierdista en el Ayuntamiento de Córdoba, contra el circo y las corridas de toros, apoyada por PSOE e IU, revela el carácter autoritario de una formación que se basa en el populismo antiliberal para imponerse sectariamente. Solo desde un enfermizo complejo de superioridad (moral) se explica la intolerancia como método de acción política. ¿Por qué no garantizar mediante inspecciones adecuadas que los animales en los circos viven y se adiestran adecuadamente, en lugar del hipócrita postureo mediático de la prohibición? Y si queremos garantizar una administración imparcial y laica con respecto a las preferencias culturales de la población, entonces eliminemos todas las subvenciones, dejando que cada cual se pague sus querencias sin que los grupos de amigos de los concejales izquierdistas consigan endogámicas prebendas.

Desde el poder político cabe suscitar el debate sobre temas controvertidos, pero no transformar la corporación municipal en una inquisición, ni las ordenanzas en hogueras. La moción de Ganemos, PSOE e IU no revela amor por los animales sino odio por la libertad, desprecio por los ciudadanos e incomprensión de lo que significa la democracia liberal, que no consiste en la tiranía de la mayoría sino en el respeto a la minoría. En convencer mediante razones, no en vencer a través del uso del presupuesto como si fuese su cortijo personal.

No se trata de circos, toros o foie gras. Hablamos de libertad y de no vernos arrastrados por la sensiblería exhibicionista y superficial que define a la nueva barbarie: la sentimental. Se trata de no caer en el error de querer proteger a los animales haciendo animaladas. En tiempos de la dictadura franquista los aficionados al cine tenían que exiliarse a Perpiñán para poder ver películas censuradas en España como El último tango en París (1972). De los pacatos totalitarios de derecha a los mojigatos autoritarios de izquierda.

Que cincuenta años después de aquellos atropellos los cordobeses tengan que desplazarse a Granada, Sevilla, Madrid o, de nuevo, Perpiñán para ejercer su derecho a la felicidad y a la libertad sería el peor de los síntomas: que la barbarie no es que haya vuelto, es que no se había ido. Únicamente ha cambiado de acera y de color.

* Profesor de Filosofía

Leer mas: http://www.diariocordoba.com/noticias/opinion/circos-toros-foie-gras_1012906.html

Opinión: ¿Torismo o torerismo?

Tal bipolaridad es perjudicial para la fiesta, pues si bien es cierto que el toro es el pilar básico y fundamental, hay que reconocer que el hombre es igualmente vital en el desarrollo de la liturgia.

Por Salvador Giménez.

La fiesta de los toros siempre fue de bandos. Hoy no podía ser menos. Por un lado existe un aficionado, o más bien consumidor, de cualquier tipo de festejo. Su fin y objetivo principal es pasar un rato agradable, sin importarle lo más mínimo la esencia de la fiesta, y rentabilizar al máximo el coste de la entrada por la que se ha rascado la cartera. Por otro lado y entre el sector más purista y ortodoxo, existe otra clara división. En un bando están los que defienden el lucimiento del torero sin importarles para nada el animal que tiene enfrente, y el polo opuesto, aquellos que propugnan una exaltación desaforada por el toro. Una división encontrada y por el momento irreconciliable.

Esta bipolaridad existente no deja de ser artificiosa y rebuscada. Una división que es perjudicial para la fiesta, pues si bien es cierto que el toro es el pilar básico y fundamental, hay que reconocer que el hombre, con su inteligencia y conocimiento, es igualmente vital en el desarrollo de la liturgia del toreo. Únicamente con el toro la fiesta sería inviable; al igual, como está ocurriendo en el día de hoy, un torero sin enemigo hace que la fiesta este ayuna de verdad alguna.

La integridad del toro hay que buscarla mediante la selección y la escrupulosidad de cada criador. También en evitar que personajes ajenos a los ganaderos, se inmiscuyan en su labor, llámese doctores en veterinaria o veedores de empresas y toreros. El ganadero debe de ser el máximo responsable del toro que se lidia, así como de su integridad. El público como consumidor final del producto debe de ser el que juzgue y dicte sentencia. Si el toro criado favorece el espectáculo, su criador tendrá derecho a seguir lidiando sus productos sin problemas. Si el toro adolece de sus virtudes mínimas, integridad, casta y movilidad, su criador debe de verse fuera del circuito hasta que no corrija los defectos que puedan tener los otros por ellos criados.

Al día de hoy son muchos los ganaderos que se dejan seducir por el sistema trilero y descarado imperante. Ceden a las presiones de los trust empresariales y toreros. Al objeto de vender sus camadas, en ocasiones estiradas y con pobres criterios de selección, venden su alma y dejan hacer y deshacer a personajes y personajillos inmundos, que a la larga hacen un daño, en ocasiones irreparable, a sus explotaciones ganaderas. Es el triunfo del sistema corrupto sobre una fiesta debilitada por las artimañas del mismo.

No existen ganaderías toristas o ganaderías toreristas. Existen ganaderos. El ganadero debe de ser consecuente con su papel. Conocer lo que tiene en su casa y procurar ser fiel partícipe de la fiesta en el siglo XXI. Resulta paradójico que la ganadería abanderada del sector torerista, o lo que es lo mismo la de Juan Pedro Domecq, haya copado premios en la recién acabada feria de San Isidro. Mientras tanto, las favoritas del otro bando, han pasado prácticamente desapercibidas contándose con los dedos de una mano los ejemplares que han favorecido el espectáculo.

No han tardado en surgir declaraciones sobre lo acontecido. Algún torero ha manifestado que está claro que existen dos fiestas, afirmación a nuestro juicio peregrina, y que una funciona y la otra no. La verdad es que no sabremos nunca si la fiesta que no funciona lo haría con toreros con oficio y técnica, sobrevalorada en ocasiones por los adláteres del sistema, con la que destacan ante toretes desmochados y de nula casta. Si tienen condición de figuras del toreo deberían anunciarse con cualquier tipo de toro y ganadería, no solo con aquellas que dominan fuera de la plaza.

Juan Pedro Domecq ha esgrimido que la base de su triunfo en Madrid ha venido por la férrea selección, así como la informatización de la base de datos de su ganadería. Extremo éste que le facilita la elección de los ejemplares para cada corrida. En Madrid funcionó la informática y se ha visto el trabajo recompensado. Trabajo que falló estrepitosamente el mismo día y a la misma hora en Córdoba. Mientras en Madrid todo funcionaba a la perfección con los juampedros en Los Califas el petardo era mayúsculo. Algún exploit invadió el sistema operativo.