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El día en que El Cordobés quedó con dos ‘Beatles’ en el hotel Meliá

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Manuel Benítez El Cordobés, dos beatles y una botella de Don Perignon. Noviembre de 1966, hotel Meliá de Córdoba, el hotel de los toreros. Benítez es como un beatle en aquella España del tardofranquismo. Benítez no recuerda qué beatles eran, pero sí a su manager, según confiesa en una impagable entrevista que le ha hecho el periodista cordobés José María Martín, emitida y divulgada este jueves por Radio Córdoba Cadena SER en la que se detalla la historia de este encuentro. Un investigador del universo beatle, Enrique Sánchez, sostiene que pudieron ser George Harrison y Ringo Starr los que se tomaron el champagne con el torero, y no Paul McCartney, que también estuvo en Córdoba en noviembre de 1966, haciendo turismo de incógnito.

En la entrevista, El Cordobés detalla por vez primera que se sentó con dos de los beatles gracias a la mediación de su mozo de espadas, que conocía a Brian Epstein, manager de Los Beatles. El torero detalla que se sentó a solas con el manager y los dos músicos de Liverpool, que le ofrecieron participar en una película. Como no le gustaron las condiciones económicas que le planteaban, los músicos no volvieron a insistir y la película nunca se rodó.

Según detalla El Cordobés, le ofrecieron 30 millones de pesetas y comprarle el 50% de su parte. El diestro preguntó el motivo y Los Beatles le contestaron que ellos eran cuatro y su manager cinco. “Pues nosotros somos ocho: el mozo de espadas, dos picadores, dos banderilleros, el manager, el chófer y el ayuda del mozo de espadas”, confiesa en la entrevista, entre risas, el torero cordobés.

La presencia de estos dos beatles de incógnito por Córdoba no estaba documentada. Sí la de Paul McCartney, que incluso tiene algunas imágenes de sí mismo tomadas en la plaza de la Corredera. El bajista del grupo británico entró en España como un turista más por Irún desde Burdeos, buscando a John Lennon, que estaba rodando una película en Almería. Junto a Mal Evans, McCartney llamó a su oficina en Reino Unido a la altura de Bailén, donde le dijeron que Lennon ya se había ido de Almería. McCartney y Evans decidieron entonces buscar Sevilla y coger un avión. Pero antes pararon en Córdoba, visitaron la Mezquita, el Alcázar y la plaza de la Corredera, donde rodaron unos primeros planos impagables de muchos de sus habitantes (y de sus niños).

Publicado en Cordopolis

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@Taurinisimos 117 – Manuel Rodríguez “Manolete”, Centenario (1917-2017) #ManoleteVive.

Programa @Taurinisimos de @RadioTVMx del viernes 30 de Junio de 2017. Conducen Miriam Cardona @MyRyCar y Luis Eduardo Maya Lora @CaballoNegroII.

Recuerdo y Gloria Taurina.

Centenario Manuel Rodríguez “Manolete” (1917-2017) IV Califa de Córdoba.

#ManoleteVive.

Programa conmemorativo por el Centenario del natalicio de Manuel Laureano Rodríguez Sánchez “Manolete”, Córdoba, España, 4 de Julio de 2017.

Pasodoble “Manolete” canta Nicolás Urcelay.
Fotografías del famoso Diestro Cordobés.

Comentario de Rodrigo Nuno desde Sevilla

Faenas de “Manolete” en El Toreo a los toros:

1. “Gitano” de Torrecilla, 9.12.45.
2. “Platino” de Coaxamalucan, 16.2.46

Faenas de “Manolete” en la Plaza México a los toros:

1. “Fresnillo” de San Mateo, inauguración y primera oreja de la plaza, 5.2.46.
2. “Boticario” de San Mateo, 19.1.47. Rabo.

Testimonios de Don Neto y Fernando Marcos en relación a “Manolete” en México.

Imágenes a color de “Manolete”, “El Soldado”, “Armillita”, “Gitanillo de Triana” y Silverio en Pentecostés. Trio Calaveras canta “La Feria de las Flores”

La próxima emisión de #Taurinísimo será el próximo viernes 7 de Julio de 2017 a las 7 pm (Mex) a través de http://www.radiotv.mx

#EsperamosSuOpinión.

Twitter: @Taurinisimos.

Mail: taurinisimos@gmail.com

FB/Taurinísimo

Opinión: Cuando el toreo es arte

Por José Luis Prieto Garrido.

Enrique Ponce es, tal vez, la cabeza más privilegiada que el toreo ha dado con diferencia. Valor, estética, elegancia; puede con todo, y además tiene una capacidad de adaptación al toro de nuestros días admirable.

Se ha acusado a Ponce de ventajista al abusar de torear con el pico de la muleta, y no es cierto. Lo que ocurre es que, como a los toros de hoy no se les puede obligar porque sin fuerza y sin casta se caen, los torea por afuera sin forzarlos, pero cuando le sale un toro complicado lo domina con gran facilidad. Enrique Ponce tiene una elegancia innata que sale a relucir hasta con el toro más difícil. Si el toro es bravo, la faena alcanza la categoría de magistral. Es verdad que lo hace todo tal vez demasiado fácil, con demasiada seguridad, y esa seguridad resta emoción en el sentir del aficionado.

Además, tiene a su favor que no ha habido nadie en toda la historia del toreo que tenga una regularidad tan aplastante. Casi todos los toros le valen. Un verdadero maestro de la tauromaquia.

Comparto con Domingo Delgado de la Cámara que, desde Paco Camino, no ha habido un torero tan listo y con tan buenas cualidades como Ponce. Absolutamente nadie, a lo largo de la historia, ha sido capaz de torear tanto y con tanta regularidad.

Creo que en esta década no ha tenido rival. Su extraordinaria sabiduría, su valor frío y su privilegiada clase lo hacen difícil de desafiar. Busca la efectividad más que la propia belleza del momento.

Pero este torero es un verdadero virtuoso, un torero privilegiado del toreo de muleta, quien al servicio de sus faenas pone su inteligencia, pienso, fuera de lo común.

Su valor es enorme. Nunca, y le he visto lidiar en muchas ocasiones, ha manifestado aspavientos ni brazadas ante toros difíciles y sin transmisión.

Es muy posible que junto a la de Domingo Ortega, su mano derecha sea la más hábil de la historia del toreo, como lo hiciera la mano izquierda de Manolete o de El Cordobés.

Sus finales de faena suelen ser antológicos. Sus ayudados por bajo, bien sean de pie o con la flexión de su rodilla, son de una naturaleza única e incomparable. Si a esto unimos el temple y la ligazón perfecta que muestra Ponce, creo que estamos ante una figura del toreo difícil de superar.

Y este preámbulo, ¿para qué?

Los mortales que tuvimos la inmensa suerte de acudir el día 27 al coso de Los Califas pudimos disfrutar, pienso, de una de las faenas, en su conjunto, más completas de los últimos años en la plaza de toros cordobesa.

Considero que se debe hacer justicia a este torero, ya no solo por la faena de este día, sino por su conjunto tras los muchos años de honesta presencia en esta plaza, que con su valentía, temple, elegancia, sabiduría, humildad, estilo … merece el reconocimiento de todos los aficionados.

Faena completa. La larga, arrodillado o sus templadas verónicas fueron el preludio de lo que vendría más tarde en la muleta. La ligazón, el cambio de manos de la muleta, su toreo por abajo, su aguante ante la previsible reacción del astado, su desbordante torería, su sobriedad … Pero sobre todo, su compromiso con la afición cordobesa, pienso, merece ese reconocimiento que solo las figuras están destinadas al olimpo del toreo.

Fuente: Diario de Cordoba

Córdoba: Sabor a brindis


Desde el recuerdo a Manolete por parte de Finito hasta la bianquina, la tarde pasó entre imágenes y referencias.

Por Ignacio Luque.

Podría haber sido mejor, pero también peor. La tarde acompañó lo justito para que no desmereciera. Desde el minuto de silencio que se guardó por Cristóbal Molina Minuto, subalterno que puso el primer par de banderillas en Los Califas -fallecido en febrero-, hasta el detalle de Cayetano con Julio Benítez en el último toro. Porque la tarde fue de brindis. Finito se acordó, en el primero, de su padre, al que dedicó el astado. Y ya en el segundo se fue hasta el centro del redondel mirando al cielo para recordar al Monstruo, del que se cumple el centenario de su nacimiento. En el burladero del dos se emocionaba su sobrina, Pilar Soria.

No quedó ahí la cosa. El toro con el que Enrique Ponce abrió la puerta de Los Califas iba dedicado, precisamente, a Finito de Córdoba. Una faena que presenció Chiquilín con mirada melancólica mientras comentaba el festejo para Canal Sur. Una melancolía sobrevenida por los 25 años que se cumplen de la alternativa del maestro cordobés.

También dejó otros detalles y hasta algún susto la tarde. Entre los primeros, un nombre destaca. Para el nivel de su tauromaquia están los críticos y entendidos en eso. Pero a la hora de dejar imágenes, Cayetano es un filón. Esperaba al primero de su lote con el capote sobre el burladero, apoyando los brazos sobre el borde y la cara reposando en las manos cruzadas. Tras los lances de recibo se puso de rodillas y, cuando el animal no acudió, no tuvo otra que lanzarle la montera. Hubo quien se sorprendió, también quien silbó levemente e incluso quien aplaudió el gesto de rabia. Luego, en la muleta, dejaba otra imagen para los curiosos o para los que valoran las estampas y no tanto el contenido que tengan los protagonistas, al dirigir a sus subalternos con la toalla en la mano. 
Y, por si fuera poco, ya en el segundo, se descalzó en mitad de la faena de muleta. La faena a ese animal se la brindó a Julio Benítez.

El susto de la tarde lo protagonizó Enrique Ponce, precisamente en el toro que le dio el triunfo. Justo cuando iba a empezar la faena de muleta, al desplazar al animal hasta una zona protegida del aire, se resbaló con una de las líneas del tercio y, desde el suelo y sin soltar la muleta, evitó males mayores. Luego, durante la lidia, el de Chiva le recetó al astado una bianquina, suerte con la muleta cambiando de mano inventada en honor a su hija, Bianca. Pero lo mejor sin duda fue sentir por fin una plaza en absoluto silencio (sólo unos minutos) para poder escuchar a Ponce decirle a Ollero mientras lo muleteaba: «Mira, mira qué bonito». Y otro más: «Mira, mira qué bonito éste».

Y la noche con sabor a brindis la cerró, casi a las 22.00, el sustituto del sacrificado sexto, Noctámbulo

Cómo no.

Publicado en El Diario de Córdoba 

FERIA 2017 / TOROS: A pasármelo bien


Por Ignacio Luque.

Volvió a ocurrir, allá por el tercer (¿o era el cuarto?) toro de la tarde: «Maestro, ¡música!», pedía uno desde el seis, a lo que otro, justo delante de nosotros, respondió: «¡Vete a la Feria!», con las consabidas risotadas.
Una vez que la afición en sí ha quedado reducida de manera notable, la Fiesta queda progresivamente enclaustrada en el simple espectáculo. Y si este no se ofrece desde abajo, se busca en cualquier cosa desde arriba. ¿Que se arranca con un pasodoble la banda de música? Pues se la acompaña dando palmas como si fuera Paquito El Chocolatero. ¿Que hay un animal inabordable? Pues la consiguiente bronca para el matador. 

«¡Becerrista!», le llegaron a gritar al de La Puebla del Río, entre otras lindezas. Total, si el mejor de los tres, el peruano Roca Rey, tuvo que aguantar que le llamaran «pegapases», imagínense qué no le dijeron a Morante. «¿Qué pasa? Estamos en un país libre y yo digo que es un pegapases». Ay, libertad, cuántos crímenes se cometen en tu nombre, que decía la revolucionaria.

Y como se sigue abriendo el concepto de libertad como si de un trastero se tratase, continuaron con Morante, que le enseñó el trapo de lejísimos a la alimaña que le había tocado hasta provocar el cachondeo: «A ver si te va a pillar». Y los tendidos continuaban calentándose: «Vamos, que no está ese toro para torearlo», decía uno. «Pero se lo lleva calentito», le respondía otro. 

Manzanares intentó reconducirlo a pesar de que tampoco tenía ganado. Pero el alicantino, al menos, se llevó el reconocimiento de la gente que, en cualquier caso, ya se había fijado en Roca Rey, el «pegapases», según el en–tendido.

Se llevó una oreja el peruano y al retirarse lo hizo acompañado de varios alumnos de la escuela taurina. Alguno de los chavales, incluso, quiso echárselo a hombros, ante la insistente negativa del matador y la reprobación de los tendidos.

Pero una de las dos grandes ovaciones de la fiesta (que no Fiesta), se la llevó uno de los aspirantes a torero, todos vestidos con chaqueta. Con el pie escayolado, se recorrió el anillo a la pata coja siguiendo al matador, lo que provocó el reconocimiento de los que aún quedaban en la plaza.

Aún iba a haber un plus. Con la puerta de cuadrillas ya cerrada salió apenas un metro de humanidad, no más de cinco años. Pantalón corto verde, camiseta blanca y un capotillo no más grande que el mantel de una mesa camilla. Se puso a torear de salón y, de manera insospechada, provocó los olés de los miles que aún estaban en el recinto.

El himno de ayer era el «voy a pasármelo bien». Ocurra lo que ocurra. Tanto, que cuando le dijeron a un torero «vete a la playa», reconozco que pensé: «Pero llévame a mí contigo».

Publicado en El Diario de Córdoba 

Córdoba, viernes 26 de mayo de 2017. 1ª de Feria. Tres cuartos de plaza.

Toros de Zalduendo, aceptables de presencia, sosos, justos de fuerza y deslucidos, en general.

Morante de la Puebla, ovación y pitos.

José María Manzanares, ovación y silencio.

Andrés Roca Rey, ovación y oreja tras aviso.

FERIA TAURINA DE CÓRDOBA 2017


De SOL y SOMBRA.

El mundo del toro con su hermetismo y su poca claridad en cuestiones administrativas, sigue dandonos sorpresas y en esta ocasión el tema para algunos en México es ¿Porque la FIT no incluyo en sus carteles de Córdoba a su poderdante Joselito Adame recientemente triunfador en Sevilla?

Es cierto que solo son dos corridas de toros y seis puestos para matadores, pero al incluir a Roca Rey y a Cayetano la FIT demuestra dos cosas: 

1. Cómo todas las empresas del mundo ve primero por sus intereses y estos son ajenos a los del diestro mexicano.

2. Joselito Adame ya no es prioridad para sus apoderados, como en años anteriores.

Con estas acciones parece que el destinó de Joselito al menos de que en San Isidro reviente Madrid, es cada vez mas incierto en Europa.

La Feria de Córdoba

Los carteles de la Feria taurina de Córdoba ya son oficiales. 
La Feria se desarrollará los días 25, 26, 27 y 28 de mayo y contará con dos corridas de toros, un festejo de rejones y una novillada sin picadores. 
Las combinaciones son las siguientes: 

Jueves 25 de mayo. Erales de Zalduendo para Jose Antonio Alcalde “El Rubio”, Carlos Jordán, Rocío Romero, Alejandro Adame, Diego San Román y Carlos Domínguez.

Viernes 26 de mayo. Toros de Zalduendo para Morante de la Puebla, Jose María Manzanares y Roca Rey.

Sábado 27 de mayo. Toros de Juan Pedro Domecq para Enrique Ponce, Finito de Córdoba y Cayetano.

Domingo 28 de mayo. Toros de Luis Terrón para Pablo Hermoso de MendozaJoao Moura y Lea Vicens.

El próximo martes 9 de mayo, la Fusión Internacional por la Tauromaquia inaugurará la exposición “MANOLETE 1917-2017”, que tendrá lugar en la Sala Orive del Palacio de Orive a las 20 horas. Será el acto central y el particular homenaje de la empresa gestora del Coso de los Califas al maestro Manolete en el centenario de su nacimiento. Una exposición sin precedentes.

Una muestra que podrá visitarse desde el 10 de mayo hasta el 15 de junio, y en la que entre otros muchos objetos personales de gran valor del torero, cuenta como pieza central con un coche Mercedes W143 que fue propiedad de Manuel Rodríguez “Manolete”.

Además, la FIT estrenará también el documental MANOLETE 1917- 2017 el próximo 16 de mayo en el Centro de Recepción del Visitante de Córdoba, con testimonios de familiares de Manolete y de personas que compartieron momentos de la vida del IV Califa del Toreo.

Las taquillas de la Plaza de Toros de Córdoba abrirán, para el plazo de renovación de abonos y abonos nuevos, desde el 15 de mayo hasta el 18 de mayo, ambos días inclusive. Y a partir del 19 de mayo, venta de entradas sueltas.

Información y venta online de entradas en www.fitauromaquia.com, en el 689774825 y en todos los centros El Corte Inglés e Hipercor de España y Portugal.

La FIT deja morir Córdoba en el centenario de Manolete

Por Juan Diego Maduño.

El 4 de julio de 1917 nació Manolete en el barrio de Santa Marina. Agarrar un libro de la época, alguna biografía de esos años, la del propio matador, traslada al lector a una Córdoba exuberante de toreros, banderilleros, taurinos. Las tabernas también. Hablan del barrio de la Merced como epicentro de la torería cordobesa, supongo que siesa, seria, con un padremío siempre en la boca, con esa forma de ser adusto que sólo existe allí, siseante, irónica sin gracia. Era el contexto ideal para que saliera cada cierto tiempo una figura del toreo, por la ebullición, el ambiente contaminado de toros. Todos los hombres. Los nombres, Guerrita, Machaquito y Lagartijo, formaron la base y ocurrió: surgió el cuarto califa. 

Un siglo más tarde no queda nada de aquel legado, agotado el Benítez en la anécdota, figura lejana, imposible. Córdoba es una ciudad con un enorme pasado oculto, la Roma enterrada de la tauromaquia. Todo ese recuerdo está sostenido por un frágil y comercial museo taurino, cinco bustos en la Puerta de los Califas y una afición agostada en sus casas, en el cementerio y en la propiedad de la plaza de toros, que es las dos cosas. La escuela taurina es vieja, está escondida, olvidada, apolillada, una lástima, tan cutre. La provincia es un desierto de oportunidades, enfocado todo a corridas de toros en esa órbita Matilla que exprime los contornos de las capitales. No salen toreros ni obligados: los chavales se tiran a por los libros.

Córdoba es una ciudad taurinamente muerta gobernada, desde hace dos años, por la FIT. Bailleres no da una en España. Córdoba hubiera sido una ciudad perfecta para descubrir que su apuesta europea tiene un proyecto, o algo parecido. ¡Un proyecto! Después del ridículo con la oferta de Madrid -el multimillonario sólo fue capaz de ofrecer una plica de mínimos por la primera plaza del mundo, incapaz de hacerlo a solas, agarrado a la conservadora Taurodelta- hubiera quedado genial levantando del coma una plaza de primera categoría. Claro, nada. Menos mal que no están en Las Ventas.

Ni siquiera con la excusa de Manolete, gastado por ahí, han vendido nada. Estaba a huevo. Sin embargo anuncian la originalísima idea de una exposición (van a reventar a Manolete a exposiciones, la figura de los museos). Se les ha ocurrido lo mismo que, por ejemplo, en Valencia, situada exactamente a 520 kilómetros del lugar donde nació el mostruo y mucho más lejana en cuanto a conceptos, menos torera, sí. La feria, lanzada este viernes a tres semanas de su inicio, está hecha con el piloto automático: colgar el cartel y hasta el año que viene. No hay idea detrás. Cero. Tiene mérito. Nunca antes una feria había tenido menos ambiente.

Da igual cómo resulte después. Ya han fracasado. Los malos empresarios no se preocupan ni de rentabilizar su negocio. El capricho le va a salir carísimo. “Con ese dinero dábamos toros en Times Square”, resoplan en Córdoba los pocos que quedan asfixiados por estos taurinos.

La guinda a la nefasta gestión, a la cerrazón de ideas, la ponen el feo a Romero Campos. Novillero sin caballos, estaba anunciado en el cartel de seis hasta la mañana del viernes. Una llamada a las 13.00 horas desbarató los planes, la mentalización, algo hizo crack. “Órdenes de arriba, tiene que entrar un mexicano. Ya te compensaremos con Zaragoza”. Él, de Santa Marina, no estará en la feria de su ciudad. Manolete no hubiera llegado a nada tampoco en esta época.

Publicado en El Español 

Decepción, ingratitud y paripé

Esta va de toros y de Finito de Córdoba. No es que yo sea finitista, es más, en muchas ocasiones he sido especialmente duro con el torero; por su enorme calidad no aceptaba que no diese ese paso adelante que le hubiese catapultado a los olimpos de la tauromaquia. Me revelaba ante su falta resolución en muchos momentos de su carrera. En cualquier caso Finito ha realizado en esta plaza faenas para la historia, autenticas obras de arte. Ha cuajado toros de una belleza indescriptible.

Ahora que se cumplían los 25 años de su alternativa pensaba que debía conmemorarse esa ocasión y darle el esplendor, el lustre y la grandeza que merecía el acontecimiento. Por él y por Córdoba. Es actualmente el único matador que nos identifica en el escalafón. No ha sido así, me apenó profundamente la pobre entrada que registraba el coso a la hora del espectáculo. ¿Por qué somos los cordobeses así? Las únicas corridas que se montan son en la Feria de Mayo y cada año menos. ¡Que pena! Así nos luce el pelo. No recordamos los buenos momentos propiciados por este torero. ¿Ingratos? ¿Desagradecidos? Yo pienso que sí. Próximos a él en esos duros momentos muy pocos, Benítez y Montilla. Naturalmente, no podían faltar sus fieles amigos Ricardo Gallardo y Juan José Padilla.

Y para final la crítica, en este caso benevolente. Sobró el paripé de los reconocimientos del ruedo por los subalternos. Aguantamos impávidos tres cuartos de hora la comunicación de una determinación que ya estaba adoptada de antemano.

El aguacero sirvió para tapar el bochorno que hubiese significado dar la corrida con la plaza de toros vacía. Según tengo entendido se habían vendido alrededor de mil quinientas entradas; ¿con qué ánimo iba a actuar el matador? La lluvia caída, además de limitar las perdidas a la empresa, vino, en cierto modo, a dulcificar la efeméride.

Alfonso Gómez López

Un ciclo taurino sin identidad

LA feria taurina de Nuestra Señora de la Salud ha terminado y lo ha hecho de tal modo que da la sensación, por su brevedad y por su diluida trascendencia, de que ni siquiera ha llegado a comenzar. Los carteles del ciclo de Los Califas, elaborados por la empresa mexicana FIT Tauromaquia, ya apuntaban de antemano hacia una Feria descafeinada por la falta de novedad y de ambición a la hora de componerla, pero el hecho de que la lluvia echase por tierra el festejo más significativo por su simbolismo, y con el que Finito de Córdoba iba a celebrar su 25 años de alternativa, dio pie a que la propuesta taurina de la Feria de Mayo quedase todavía más deslucida hasta el punto de resultar impropia de una ciudad como Córdoba.

Basta en ese sentido ver los carteles de otras urbes españolas y francesas con mucha menos tradición para darse cuenta de que la crisis que padece la fiesta en todo el país a raíz de la recesión económica es por aquí muchísimo más intensa que en otros lugares. Y no se trata, como querrían ver algunos, de que aquí el legítimo movimiento antitaurino, que por supuesto existe, tenga más fuerza o dinamismo que en otros lugares, sino que la gestión que se ha hecho de la fiesta en las últimas décadas ha tenido efectos calamitosos y eso ha provocado que Los Califas sea hoy una plaza poco respetada y que la afición cordobesa se haya visto disminuida hasta el punto de que sea muy infrecuente ver los tendidos como en los grandes días.

La Sociedad Propietaria del coso, que al cabo es la principal responsable de lo que ocurre en el albero, debería por su propio bien reflexionar sobre lo que aquí está sucediendo y tratar de adoptar las medidas adecuadas para que Los Califas retome la senda perdida y vuelva a ser una plaza importante y respetada en el calendario taurino español.

También la afición, que en Córdoba ofrece un perfil fraccionado y a menudo poco visible, tiene tarea por delante si quiere ponerse en marcha para que sus exigencias no caigan en saco roto un año tras otro mientras la tradición taurina cordobesa se va desdibujando hasta ser una simple caricatura de lo que fue en los buenos tiempos. Y eso no pasa sólo por esperar a la Feria, sino por mostrar un apoyo firme a la cultura taurina en su totalidad y por intentar dar respaldo a los jóvenes novilleros cordobeses que empiezan en la Escuela Taurina y que son el único signo de esperanza que ahora mismo se percibe.

Del ciclo de 2016, más allá del éxito de Hermoso de Mendoza en los rejones y de los buenos apuntes de algunos novilleros en la tarde del jueves, no queda sino decir que fue una decepción predecible que ni siquiera el mejor Finito de Córdoba podría haber salvado.

Ojalá, por el bien de una cultura que en Córdoba tiene un papel relevante desde hace décadas, algo así no se repita. Ir a peor, eso sí, parece imposible.