Archivo de la categoría: Morante de la Puebla

Los brotes de Morante por Heriberto Murrieta 

Y regresó la magia. Después de su inolvidable faena a “Peregrino” de Teófilo Gómez en diciembre pasado, Morante volvió a estremecer al público capitalino con otra pieza antológica ante un toro de la misma ganadería, esta vez un castaño, el domingo anterior en la Plaza México. La magia… y el privilegio de vivir en 2017 para verlo torear.
El esteta sevillano, antítesis del toreo utilitario que pasa como una exhalación sin que nadie lo recuerde, hizo fluir el torrente de su arte con una tauromaquia de profunda interioridad, que emerge desde lo más recóndito de su ser, entrando en definitiva en el alma de los aficionados mexicanos. Decir que tiene capacidad frente a los toros —lo cual es un hecho inobjetable—, resulta demasiado técnico y frío. Lo suyo es un talento sin parangón, el virtuosismo, la pincelada milagrosa, la llama genial.

Este torero de culto no arma las faenas como un fabricante; le brotan. En la del domingo último rezumó gracia y torería, revestido el trasteo de una enorme personalidad. Hubo pases profundos con duende y una colección de detalles como el recorte a cuerpo limpio metiéndose en el viaje del toro para ponerlo ante la muralla del peto, el molinete repajolero con danza de pies, el muletazo pasando la franela por el costillar de afuera o el abaniqueo final, proyección de oleadas rojas delante de los ojos del atónito animal.

Dentro de la intensa emoción que nos hizo volver a sentir, Morante —en cada tarde un creador— se reinventó, pintó con colores desconocidos, improvisó sobre la marcha y abrió el venero de los brotes de la inspiración.

Disparate. Se dice con malicia que existen espectadores poco conocedores que no saben distinguir entre una vaca y un toro. Qué más da, mientras vayan a la plaza y pasen la voz de la grandeza del toreo. Pero lo verdaderamente grave es que un juez, que se supone conoce de tauromaquia y sabe analizar el comportamiento del rey del espectáculo, no sepa diferenciar entre un toro bravo y uno manso.

El domingo de marras en la Plaza México, el quinto de la ganadería de Teófilo Gómez no dio pelea de bravo, fue distraído, se rajó en el último tramo de la faena, buscó el refugio de las tablas y careció de raza. De no haber sido por el extraordinario poderío de “El Juli”, esos defectos hubieran sido todavía más notorios.

Sin embargo, ¡el juez Jorge Ramos lo galardonó con la vuelta al ruedo! Semejantes disparates, que provienen de un diagnóstico fallido de la conducta de los toros, no hacen sino confundir a los aficionados y abaratar las premiaciones en el coso más grande del mundo. ¡En manos de quién está el biombo! Vuelta al ruedo a un toro descastado, ¡en dónde se ha visto!

Los jueces de la Plaza México deberían aprender a analizar correcta y exigentemente el juego de los toros, obligación elemental de quienes presiden festejos.

heribertomurrieta65@gmail.com

Publicado en El Universal 

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@Taurinisimos 96: Corridas del LXXI Aniversario en La México. Ponce, Morante y “El Juli”

Programa @Taurinisimos de @RadioTVMx del viernes 10 de Febrero de 2017. Conducen Miriam Cardona @MyRyCar, Luis Eduardo Maya Lora @CaballoNegroII. Producción: Miguel Ramos.

Invitado: Gastón Esquivel (@GastonEsquivel)

Actualidad Taurina. Plaza México Temporada Grande 2016 – 2017. LXXI Aniversario de la Monumental.

Análisis Corridas de Aniversario.

6 Fernando de la Mora, 6 para “Zotoluco”, que se despide, y Enrique Ponce en Mano a Mano.

6 Teófilo Gómez, 6 para Morante de la Puebla, “El Juli” y Luis David Adame, que confirma.

La próxima emisión de #Taurinísimo será el próximo viernes 17 de Febrero de 2017 a las 7 pm (Mex) a través de http://www.radiotv.mx

#EsperamosSuOpinión.

Twitter: @Taurinisimos.

Mail: taurinisimos@gmail.com

FB/Taurinísimo

Pepe Luis Vázquez: «Morante me ha devuelto la ilusión por torear»

De S y S.

El diestro sevillano Pepe Luis Vázquez volverá a enfundarse el traje de luces próximo 11 de marzo en la plaza cubierta de Illescas (Toledo) y ha reconocido que su amistad con Morante de la Puebla «le ha devuelto la ilusión por torear».

Después de su retirada oficial en Utrera, el 8 de septiembre de 2012, Pepe Luis encabezará un paseíllo el 11 de marzo que completan Morante de la Puebla y José María Manzanares, con toros de José Vázquez.

El hijo del llamado ‘Sócrates de San Bernardo’ está desempolvando estos días la vida de torero, la atención de la prensa y los aficionados.

«Es el momento de revivir otra vez lo que hemos estado haciendo tantos años, de recuperar mi propio interior» señala Pepe Luis afirmando que, a pesar de la inactividad siempre ha vivido «como torero».

«A pesar de la responsabilidad y la preocupación es un regalo para mi espíritu», asegura el matador, que ya roza las seis décadas de vida.

Se siente especialmente confortado por la acogida de sus partidarios y sus propios compañeros: «La verdad es que me siento un poco abrumado por tantas muestras de afecto y admiración; ha sido algo muy hermoso».

Pepe Luis Vázquez destaca el papel «fundamental» que ha ejercido Morante de la Puebla en esta vuelta.


Ambos diestros han compartido tentaderos, confidencias y han profundizado una amistad que según el veterano matador ha servido «para revivir la ilusión y las ganas de volver a torear».

«Morante tiene una afición desmedida y está rescatando cosas de tauromaquias antiguas gracias a que tiene una facilidad y capacidad excepcionales», destaca el veterano torero sevillano, quien elogia también que «es una persona culta que disfruta con los entresijos del toreo y las historias antiguas; da gusto estar y conversar con él».

Pepe Luis también rescata sus espejos toreros y, además de su padre, el recordado maestro del mismo nombre, pone un especial énfasis en el nombre de Antonio Bienvenida: «Muchos aficionados me han dicho que me parecía más a él que a mi padre», recuerda.

«Tenían características muy similares: la naturalidad, la torería, la magia… son cosas que echo mucho de menos», destaca el matador.


En esa línea Pepe Luis Vázquez afirma que «el animal que sale hoy a las plazas de primera pone muy difícil interpretar ese tipo de toreo. Se ven pocos aspirantes en el campo que mantengan esa impronta, esa magia… no corren buenos tiempos para esa forma de torear».

Pepe Luis Vázquez no quiere aventurar qué pasará después de torear en Illescas, aunque no descarta volver a vestirse de luces en alguna ocasión especial.

«No hay nada preparado y a estas alturas ya no pretendo muchas más cosas pero si todo fuera bien y surgiera otra ocasión… sería algo similar», aclara.

El veterano diestro reconoce no haber perdido la forma física en los años de inactividad y confiesa que cuando se despidió en Utrera no sabía aún si sería la última.

«José Antonio (Morante) me quiso cortar la coleta pero yo le dije que sí, que ese día me despedía, pero que la dejara ahí por si acaso», bromea el matador que se siente animado por sus compañeros de profesión, aunque es una circunstancia que le «compromete y aprieta mucho»

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Drama contra Nobleza – Morante y “Juli” a Hombros en Sentido Aniversario.

Natural de Morante de la Puebla al castaño de Teófilo Gómez en el LXXI Aniversario de la Plaza México. FOTO: Emilio Méndez.
Natural de Morante de la Puebla al castaño de Teófilo Gómez en el LXXI Aniversario de la Plaza México. FOTO: Emilio Méndez.

En el día después, Morante y “Juli” tropiezan con la misma piedra y el mismo pie. Salen a hombros sin la sensación de haber superado una prueba real. En apariencia la corrida de Teófilo Gómez reprueba por cariavacada y anovillada, en el juego, salvo el reservón tercero, es un muestrario de falta de poder y escandalosa mansedumbre. Morante y su exquisitez rescatan al castaño cuarto rematando con tremenda estocada en la suerte natural. “Juli” se empeña en querer ganar a empujones al tercero y brinda memorable despliegue de recursos para extraer de un escandaloso y acobardado manso lo mejor posible. Luis David Adame, esperanzador pero aun muy nuevo, tristemente, se encuentra entre dos aguas. Precioso marco del Centenario de la Constitución y del propio Aniversario mal llevado en su forma por Autoridad y Empresa.

Por: Luis Eduardo Maya Lora – De SOL Y SOMBRA. Plaza México.

Suena el Himno Nacional Mexicano en plena Plaza México.

Según la Ley, éste ha de ser ejecutado en un ambiente de solemnidad y en un acto de carácter, entre otros, cultural. Qué mayor acto solemne y qué mayor muestra de cultura puede haber sino una corrida de toros. Lo tristemente lamentable, ocurre también en Querétaro el viernes, es que la Empresa y la Autoridad de Plaza no anuncian con la importancia debida este tan especial e importante acto en pleno Centenario de la Constitución, tan ligada a la Plaza México que comparten nombre. Y fecha.

Por algo la corrida inaugural se dio en, martes, 5 de Febrero, 1946, el año.

Pero no pidamos tanto.

La Autoridad se vuelve a cargar la tarde.

Ahora no ha sido Jesús Morales, aunque usted no lo crea, sino la ramplona y poco taurina decisión de Jorge Ramos, primero, al reseñar y autorizar un encierro anovillado y lamentablemente cariavacado, claro, a los teófilos los han exprimido tanto que sale en México esa corrida que apenas pasa, la de la cara lavada y cabeza de vaca, tan floja que segundo y sexto de plano se echan.

Además, Jorge Ramos dilapida un episodio clave para la tarde al no devolver el inválido segundo. Morante y “Juli” apuestan por el toro aparente de muy poca casta y exagerada nobleza haciendo bueno aquello que esta última es, efectivamente, una sofisticada y dominante cualidad en los ruedos pero que muy frecuentemente manda todo el drama lejos de la corrida. Y esta es quizá el único pecado de la Corrida de Aniversario, la repetición del agotado modelo de Fiesta donde el toro deja de ser héroe, protagonista o antagonista a del festejo.

Se reduce a comparsa.

Así tenemos que las culpas ajenas, las ganas de devorarle como torero y forzarlo a un compromiso como este, entre cornadas y accidentes, con el menor rodaje posible y las imposiciones de sus consejeros, hacen a Luis David Adame acelerar su confirmación y ponerle a alternar con las figuras en una tarde trascendental. Y el chico hidrocálido está francamente ilusionante y esforzado.

Luce en los lances de recibo y en la zapopina.

Pero como de medias historias el mundo de hoy no entiende, Luis David deja escapar un triunfo clave tras pinchar luego de encontrarse con un muy fino y carente de remate toro de confirmación que tan solo pide aplicar el temple que el propio torero tiene.

Lo triste es que le impongan o intente copiar uno o dos estilos que se alejan de lo que él es y será como torero. Porque el teófilo pide distancia, largueza y temple, tres cosas que el hidrocálido muestra. Pero el chocante péndulo prologa un trasteo de mucha muñeca, de cintura quebrada, de muleta cuadrada y puesta, de incipiente pero al fin de ritmo, que pese a ser tan mal iniciado y tan mal finalizado, muestra en su médula muchas cualidades como el toreo al natural tirando del toro y los derechazos de buen pulso.

La espada empeora todo y deja el premio seco.

Urge alejarse, dificilísima tarea, siendo un toreo de línea natural, de las formas fraternas. El estilo es al torero y éste Adame tiene un tramo más que el hermano.

Al tiempo.

Morante choca con su propia decisión y el error de Jorge Ramos. El inválido e impresentable segundo estropea todo. Luego “Juli” y su necedad de arrebatar por arrebatar muestra una faena desigual con el más toro del encierro, el precioso “Muchacho” que embiste con emoción aunque con reserva al inicio de cada tanda y con el cual, lo mismo pega pases de lija y estropajo que en toda regla, principalmente, al natural sobre las rayas del tercio. Empeorando todo en el arrimón con los circulares invertidos y los telonazos alternados.

Y el numerito de siempre con la espada: bajonazo resulta.

Entonces sale otro anovillado castaño aldinegro con el que Morante debe construir todo un andamiaje. Desde sostenerlo en las verónicas apenas con un pedacito de capote donde todo el cuerpo desde la mirada hasta el reponer el terreno, torean. Luego el precioso remate dando ritmo para dejar en suerte al caballo y dar paso a tres chicuelinas y un recorte digno del bronce o del lienzo, con la plaza en plena esperanza.

Gustavo Campos saluda y deja caliente el ambiente.

Morante entonces, confiado en sus mejores virtudes le brinda al toro lo que su sosería le quita: inicia como antiguamente, pegado a las tablas y por arriba. El aire llega al toro y pese a su falta de casta es toreado de maravilla, con la suerte muy medida, cuidando su tranco, corriendo la mano y cambiándose por arriba y por delante para un deletrado pase de pecho y así prosigue en nueva tanda derechista con el todo muy en la muleta y con una expresión nobilísima.

Acude el astado por el lado izquierdo, cansino y agobiado, Morante sus derechazos con el agua del botijo que hacen al toro andar a partir del cite casi a media altura, planchadísima la muleta y todo su ritmo de cintura sostienen al toro que apenas y puede. Luce Morante y busca asegurar la faena con una tanda final, cambiado el ayudado, casi de frente, cada natural es el milagro de brindar fuerzas al que no las tiene y posiblemente ha puesto al trasteo en posición de la segunda oreja.

Que llega gracias a la que, muy posiblemente, sea la estocada de la Temporada.

En la suerte natural, un volapié con tal despaciosidad que la suerte de estoque se convierte en un cuadro más de los muchos que deja el de Sevilla en una Temporada tremenda y en una faena que, sin el drama o la apoteosis de diciembre, reafirma su sitio y su paso por México. Morante es ya un esencial.

Leves protestas y aclamada vuelta.

Entonces “Juli” ajusta la revolución de su máquina.

Y acaricia al quinto, otro muy anovillado astado que toma flojamente el engaño desde salida que casi no es picado y que pasa en las muy ligeras y sutiles cordobinas, así como en la muy toreada lopecina que enciende a la gente.

“El Juli” domina y traza la reacción del tendido.

Así nos encontramos con el péndulo y los muletazos que hacen al toro, pese a humillar y tener cierto son, rajarse. Entonces, tras los derechazos largos y sin brusquedades, “Juli” se cambia de mano y ofrece el engaño para que el de Teófilo ahora se acobarde

Pase natural de Luis David Adame al toro de su confirmación.
Pase natural de Luis David Adame al toro de su confirmación.

terriblemente y eche para atrás de forma escandalosa, el torero se da la tarea de, en redondeces, inventarse una gama de recursos, invertida la arrucina, la capetillina, los molinetes y circurret para ligar, no dejar escapar al toro y volcar a la Afición.

“El Juli” domina, el astado reacciona favorable ante la muleta y la Afición, tan ávida de ver más y más, hace a la faena, meritoria por su aspecto técnico, elevarse a un espacio insospechado por tanta mansedumbre del toro, solo el buen toreo ha logrado el milagro. Desdén de lujo es el remate.

Pero el drama se escapa.

Con el molesto brinco y el pinchazo.

Luego la estocada, las dos orejas y el desastre de Jorge Ramos. Primero las dos orejas de salida y posteriormente la más absurda vuelta al ruedo como homenaje a un manso, sí, lee usted correctamente, un manso casi de carreta.

Pero así anda el Palco, sin vista más allá del jolgorio.

Entre Morales y Ramos tenemos la yunta de Silao, dirían los antiguos en el Toreo de la Condesa: “Tan malo Garza como el Soldao”.

En fin. Luis David a veces se entiende, a veces no con el debilísimo sexto y el peligroso y manso séptimo de regalo. Donde no hay mucho que hacer. Pena porque este torero está para tomar ritmo y marcar distancia de todos. Sin suerte solo queda esperar todo un ciclo más para que regrese a La México.

Lo que nos preocupa es que la vuelta del toro serio y del drama que trae consigo al enfrentarse a la mayor capacidad taurina en La México puede que haya sido solo la excepción más en un tiempo en que la nobleza le ha ganado a la bravura y la omisión de formas a la torería.

Solo esperamos que de las dos jornadas de aniversario gane en el contraste y en la prueba del tiempo la del mayor merito.

Que en los toros y en el arte siempre es lo que más perdura.

Texto: @CaballoNegroII.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Plaza México. Temporada Grande 2016-2017. Domingo, Febrero 5 de 2017. Décima Cuarta de Derecho de Apartado y Segundo Festejo del LXXI Aniversario de la Monumental. Más de Dos Tercios de Plaza en tarde muy agradable. De nuevo mala iluminación de la Plaza pese a nuevos reflectores.

Durante el paseillo un conjunto charro paseó el lábaro patrio y, previo a romper el paseillo de las cuadrillas, la Banda de Música ejecutó solemnemente el Himno Nacional Mexicano en conmemoración, lamentablemente no anunciada por la Empresa, del Centenario de la Promulgación de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos en momento histórico y altamente conmovedor con todos los actuantes, como corresponde, debidamente destocados. Mal el tercer espada al saludar civilmente a la bandera durante la ejecución del Himno Nacional en contravención a la Ley de la materia.

7 Toros, 6 de Teófilo (Divisa Celeste, Plomo y Blanco) Cariavacada en lo general. Anovillada y mansa, carente de fuerza y sosa, con excepción del muy serio y hermoso tercero, reservón pero con emoción en la embestida, el resto muy flojos, debió ser devuelto el corrido en segundo lugar, soso aunque con recorrido el cuarto y manso acobardado con cierto recorrido en la muleta el quinto homenajeado escandalosamente con la vuelta al ruedo. Destaca el lidiado en primer lugar pese a su falta de fuerza; y 1 Fernando de la Mora (Divisa Amarillo y Blanco) lidiado como sobrero, serio y con edad pero manso aunque embistiendo a la muleta por pitón derecho.

El tercer espada confirmó su alternativa con el cárdeno “Cantabro”, número 323 con 476 kgs., de la ganadería titular.

Escandalosamente fatal la Autoridad al ordenar el homenaje mencionado sin procedencia ni razón alguna y al no expresar claramente la ceremonia de Conmemoración del Centenario de la Constitución en el Paseillo.

Morante de la Puebla (Catafalco y Oro) Silencio y Dos Orejas con Leves Protestas. Julián López “El Juli” (Teja y Oro) Saludos y Dos Orejas. Luis David Adame (Blanco y Oro) que confirma la alternativa, Saludos, Silencio y Silencio en el de Regalo.

Primer y segundo espada salieron a hombros.

Saludan en el tercio Christian Sánchez al banderillear al tercero y Gustavo Campos al banderillear al cuarto, a la brega, destaca Álvaro Montes.

Cordobina de
Cordobina de “El Juli” al quinto toro de Teófilo Gómez. FOTO: Emilio Méndez.

@Taurinisimos 95 – PREVIO Corridas Aniversario LXXI @ La México. Invitado @FiesPaz.

Programa @Taurinisimos de @RadioTVMx del viernes 3 de Febrero de 2017. Conducen Miriam Cardona (@MyRyCar) y Luis Eduardo Maya Lora (@CaballoNegroII).

Producción: Miguel Ramos
Operación: Abraham Romero

Invitado: Leonardo Páez (@FiesPaz)

Actualidad Taurina. Plaza México Temporada Grande 2016 – 2017. LXXI Aniversario de la Monumental.

Análisis Previo Corridas de Aniversario:

6 Toros, 6 de Fernando de la Mora para “Zotoluco” que se despide y Enrique Ponce.

6 Toros, 6 de Teófilo Gómez para Morante de la Puebla, “El Juli” y Luis David Adame que confirma la alternativa.

La próxima emisión de #Taurinísimo será el próximo viernes 10 de Febrero de 2017 a las 7 pm (Mex) a través de http://www.radiotv.mx

#EsperamosSuOpinión.

Twitter: @Taurinisimos.

Mail: taurinisimos@gmail.com

FB/Taurinisimo

Opinión: Capricho de Pepe Luis

Por Pedro Toledano.

Estos días en los que se están negociando, no ya los carteles del abono de San José, sino las bases de lo que va a ser la temporada, se está comprobando que está aflorando con virulencia uno de los vicios que más daño hacen a la fiesta: que un empresario, en este caso el mexicano Baillères, lleve a una figura del toreo como Morante, y la utilice para vengarse de sus errores. 

Mal perdedor, peor aficionado y, lo que más duele en estos momentos, miopía total ante una Tauromaquia cuestionada.

Por eso, para desintoxicarnos de ese viciado ambiente, hemos querido poner la mirada en la noticia de la reaparición de Pepe Luis Vázquez, el sábado 11 de marzo en la plaza cubierta de Illescas, junto a Morante y Manzanares. Es sin duda una mirada nostálgica, por lo que supone de recordar un toreo muy en desuso, por mágico, medido y profundo, y también porque al ver su nombre en los carteles, hemos rememorado una época extraordinariamente bonita del toreo y también de nuestra plaza -¡cuánto ha cambiado todo!- , que hemos querido compartir con el propio Pepe Luis: 

«Entre los recuerdos más entrañables de mi carrera está mi presentación en Valencia en las fallas de 1979, paseíllo que hice con quien luego serían dos grandes figuras: Ojeda y Espartaco».

En la corta pero entrañable conversación con el torero de dinastía, hubo lugar para recordar que en agosto, también del mismo año, escribió en el coso de la calle de Xàtiva, una de las páginas más toreras, sentidas y apasionadas de la tauromaquia eterna, la del cite natural, colocado, pausa y compás. y remate impregnado de sevillana torería: «Aquel día -recuerda Pepe Luis– sentí el toreo como cuando se torea de salón, sin la tensión que supone estar ante un toro bravo. Aquella faena la he vivido mucha veces íntimamente».

También nos comentó que esta vuelta a vestirse de luces es un capricho animado por su amistad con Morante. De continuidad, con la prudencia que siempre hacen gala los toreros cabales, no se pronunció. 

Pero todo es posible.

Fuente: Las Provincias


De corazón, gracias a Morante

Por Luis Carlos Peris.

Como tanto como hay que agradecerle a Morante por su constante búsqueda de la pureza torera, esto de que podamos volver a ver a Pepe Luis Vázquez vestido de luces también figura en su haber. 

Será en una plaza toledana, en pleno camino de Madrid, donde quien fuese el príncipe que nunca alcanzó el trono de Curro retorne en carne mortal vestido de seda y oro. Ojalá las cosas salgan para que el toreo vuelva a nutrirse de la naturalidad de quien hizo norma de lo natural.

Ojalá su alma indiscutible de artista sirva para que podamos extasiarnos con lo que es capaz de sacar de sus avíos mediante esa catarata de arte que le baja del corazón directamente a las muñecas.

Será el día 11 de marzo en Illescas, sábado y a un paso de Las Ventas, y habremos de agradecérselo a Morante de la misma forma que solemos agradecerle un lance de esos que él solo sabe dar.

Gracias, torero.

Publicado en El Diario de Sevilla

“El toreo no es una factoría”: Morante 

El genio de La Puebla en La Plaza México. Foto Plaza México Internet.

Por Carlos Navarro Antolín.

Hay gente que no veranea donde no hayan estado antes los romanos, gente que no se sienta en un restaurante de mesas sin manteles, gente que desconfía de quien no bebe vino, gente que no puede entrar en un aseo de dos orinales si alguien está usando uno, gente que jamás acepta la tónica de sabores innovadores, que rechaza el asiento del tren si no es de ventana o que prefiere dormir en la moqueta de una suite antes que en una cama ajena. Hay gente de ideas fijas, de pequeñas obsesiones o de criterios tremendamente claros, según se mire. Los psiquiatras les llaman pequeñas neuras, los antropólogos meros usos o costumbres, y los analistas de cuota emplean el término de frikis para los casos más extravagantes.

José Antonio Morante Camacho (La Puebla del Río, Sevilla, 1979), conocido como Morante de la Puebla, es un matador de toros que tiene pasión por las cosas antiguas y aversión por los firmes de los ruedos que no están completamente alisados. Se pirra, por ejemplo, por comprar un mueble a un anticuario si ha formado parte del despacho de Joselito El Gallo, o por recuperar el paseo a pie hasta la plaza de toros de la Real Maestranza los días de festejo porque así lo hacía Pepe Hillo en el siglo XVIII, o incluso se mete a reeditar y prologar un libro donde se defiende con pasión el toreo (El arte de birlibirloque, de Bergamín). Le encantaría recuperar su primer vestido de torear, prestado por Domingo Valderrama para una novillada en Montellano (Sevilla). El pasado trufa el presente de un torero de éxito que sabe lo que es encallar, buscar el refugio de una posada lejos de España, darle a la tecla f5 particular y volver a empezar. Morante hizo en 2003 unas Américas muy personales que jamás olvidará. En las desgracias se conoce a los amigos, decían los sabios clásicos.

Tiene pasión por todo lo antiguo: desde muebles hasta ritos de liturgias perdidas. Cena con Vargas-Llosa y se acerca a charlar con los antitaurinos mientras come pipas.

Hoy es propietario de fincas arroceras, el sector donde precisamente trabajó su padre. La primera vez que vio un vestido de torear fue en un mercadillo. Nadie le ha encontrado antecedentes familiares relacionados con la tauromaquia. Su afición por el pasado, por los objetos rancios y los ritos atávicos contribuyen a forjar su leyenda de torero de época. Torero antiguo con gusto por las antigüedades, excéntrico, un punto histriónico y otro punto provocador. “Debo estar loco”, dice en ocasiones quien tiene claro que el toreo sin arte pierde toda la pureza. El toreo es arte o no es toreo. El toreo no es una profesión ni una técnica.

Este Morante inquieto, que parece un niño que se pregunta continuamente el por qué de las cosas, sigue al día la información política. Entre sus preferencias están las intervenciones del pensador republicano Antonio García Trevijano en la denominada Radio Libertad Constituyente.

Mucho más de Joselito que de Belmonte. Bético con residencia en la calle Betis de su pueblo. Consumidor de pipas. En Medellín estaba en un mano a mano sin suerte en los dos primeros toros, cuando, antes de que saliera el tercero, el público tuvo una reacción inusual: aplaudirle para animarle. Dicen que se quedó impresionado. Lástima que, ay, todos los días no se pueda pintar un cuadro, ni cuajar una faena de ensueño de las que colocan al toreo en el sector de la creatividad y lo sacan del de la factoría. Capaz de arreglar toda una feria en los últimos diez minutos, como ocurrió con la última de Sevilla. Perfeccionista y puntilloso. Capaz de meter la gubia en el moldeado de su propio monumento, de estar dos horas eligiendo la tela para un vestido de torear, o de echar una tarde para decidir el diseño de sus corbatas. Cuentan que fue interminable la sesión en la que decidió cómo serían las viseras que regaló al público de sol en Jerez, otra costumbre recuperada por esa afición a los hábitos del pasado. Como en España ya no se podían hacer viseras porque ya no se venden cartones de tabaco, las encargó a un amigo. Uso recuperado otra vez. Le interesa toda liturgia antigua, todo uso que haya seguido alguna ilustre figura del toreo por la que sienta admiración. Los ritos están para ser respetados. Aunque le perjudique ser cabeza de cartel por aquello del frío ambiental que sufre el primer actuante, Morante exige que se cumpla la norma. No quiere alteraciones. Ni hablar, por supuesto, de la introducción de extrañas modificaciones en la suerte del descabello. Siente horror por los ruedos con pendientes en el firme, preferidos por las empresas para reducir el riesgo de formación de charcos y, por lo tanto, idóneos para evitar la suspensión del festejo en días de lluvias. Morante quiere bien lisos los pisos de las plazas. Su concepto del toreo así lo exige. Si la Comunidad de Madrid no alisa el ruedo, no se anuncia en Madrid. Y así, además, se ahorra soportar la chacota del tendido 7, los maullidos de saludo, los pañuelos verdes a destiempo, el cabreo capitalino. Escrito está que la auténtica fiera ruge en el tendido.

Este vecino de La Puebla es un gran conservador, escaso amigo de los cambios, lo contrario a un revolucionario. Con su círculo de confort es generoso. Él lo justifica con tono de filósofo: “El toreo es grandeza”. El misterio de este torero radica en parte en no dejarse conocer con facilidad. Ser torero en los años cincuenta era ser un héroe. Serlo hoy es estar obligado a la cansina lucha de defender lo obvio. Y estar obligado también a cuidar y cultivar una imagen pública coherente con su personalidad, de guardián de las esencias del toreo, en una sociedad de medios que no existía en aquella España en sepia.

La vida son recuerdos de haber actuado en la conocida como “parte seria” del espectáculo del Bombero Torero, con aquellos hombrecitos que se consideraban a sí mismos “artistas diminutos”. La vida son los conocimientos adquiridos en las aulas de Formación Profesional en la rama del metal. La vida es ilusión por jugar todos los partidos del equipo de fútbol llamado Los Warriors, obsesión por los colores rojo y azul de la bandera de su pueblo, afición por los puros y hasta por hacer sus pinitos como boxeador. La vida es tomar el camino hacia el juzgado porque le han llamado asesino con la misma determinación que coge con celeridad el estoque de verdad si el toro no sirve para su toreo. La vida es decirle a los banderilleros que, si hay triunfo, corten un trozo mínimo de oreja, cuanto más pequeño mejor. Le horroriza dar la vuelta al ruedo con un orejón despeluchado y sanguinolento. La vida es un contraste donde en la misma semana recibe un premio y asiste al funeral de su tío carnal. Las fincas hablan de la personalidad del torero. En la de Malvaloca, en Las Cabezas de San Juan, hay una colección de fotos de grandes matadores de toros sobre la chimenea. Él no aparece en ninguna. Se ve a Pepe Luis Vázquez, Manuel Vázquez, Rafael de Paula, Curro Romero… En otro lugar de la estancia sí hay una de Morante, concretamente del día de su alternativa en Burgos apadrinado por el colombiano César Rincón con Fernando Cepeda de testigo. Pero nunca enmarca fotos suyas toreando porque, al final, le está sacando defectos al pase cada vez que las contempla. En la finca La Huerta de San Antonio, en La Puebla del Río, se concentran sus aficiones: el despacho de Joselito El Gallo, su perra, un azulejo de San Antonio recién adquirido, un escudo de los tiempos de Franco… Por cierto, en la plaza de tientas de esta finca hay dos árboles plantados en el ruedo. ¿Por qué? Las cosas del genio.

Maniático, metódico, obsesionado por la estética, temperamental que ha pagado el precio de algunos de sus impulsos. Sus ideas fijas le acompañan como su cuadrilla. “El toreo no es una factoría”. Acepta las broncas del público, pero no los ataques de los antitaurinos, con los que se acercó a hablar en Ronda mientras comía pipas. En la Puerta de Sol de Madrid se acercó a una manifestación en defensa de la memoria histórica: “¿Aquí también se recuerda a las víctimas de Paracuellos del Jarama?”. Y en Valladolid cenó con Vargas Llosa e Isabel Preysler tras un día de corrida. El escritor le confesó que nunca tiene tantos problemas como cuando escribe o hace declaraciones sobre los toros, ni siquiera recuerda tantas tensiones de su etapa como candidato a la Presidencia de Perú. Morante es de los pocos que hoy llenan las plazas y, además, ha acercado a los toros a personalidades de la cultura como Andrés Calamaro.

Sabe que le comparan, sabe que le sacan las estadísticas de puertas grandes para restarle mérito a su trayectoria, sabe que le cuestionan por las tardes aciagas. Es el precio del éxito, el coste de ser leyenda viva desde hace lustros y tener aún menos de 40 años. Si Morante hubiera existido en los años 40 hubiera sido un héroe. Su mérito quizás es que genera hoy la misma expectación que un torero de éxito de entonces, pero teniendo que sufrir en la muleta las rachas de viento añadido del odio a todo lo que simboliza cierto concepto de España.

Publicado en el El Diario de Sevilla