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Plaza México Temporada Grande 2017: Carteles LXXI Aniversario – La Medianía y la Esperanza

Los Carteles de La México están aquí… para juicio de todos.
Los Carteles de La México están aquí… para juicio de todos.

De nuevo a medias, con retraso, dejando pasar el tiempo y la emoción de la ilusión y el tan necesario misterio que debe rodear todo acontecimiento taurino, la nueva Empresa de la Monumental presenta su “otra” Temporada Grande casi desde la sombra. Conste que hay carteles que pueden valen y mucho la pena, pero igualmente la mediana de la mediocre repetición de combinaciones ya vistas hasta la saciedad hacen cuestionar la gestión desde el punto de vista artístico y de manejo taurino. Sin respuestas, sin eco mediático, con dos tuitazos y listo, La México busca salir del rezago, cambiando horarios, ajustando precios y con las figuras por delante, dejando, por otro lado fuera al recuerdo y remembranzas taurinos, a Fermín Riviera y, sobretodo, dejando suelta la principal pregunta… ¿Y el Toro? 

Por: Luis Eduardo Maya Lora De SOL Y SOMBRA. Especial.

Sinceramente no podíamos esperar más de la Empresa.

No parece ser el brillo de las ideas o la luz de la imaginación su mayor distintivo porque con la estructura que cuentan todo parece ser un ejercicio de copiar y pegar. No me refiero a los carteles de fondo sino en la forma de comunicarlos. Nadie pide esas comidas de antaño, con mariachi y todo.

Esa época ya pasó.

Sino una estrategia de comunicación, con lo que se tenga, más efectiva.

Dos tuitazos y una entrevista tradicional es lo único que La México trae a la mesa.

Es extraño ver como la estrategia de comunicación, si la hay, se basa en el mutismo en no explicar ni vender mayor y correctamente los esfuerzos, pocos o muchos, que trae la segunda parte de la Temporada. Esto incluye dejar el misterio que rodea a todo cartel taurino de lado, más en una Plaza de Temporada. Sinceramente, adelantar los carteles tan drásticamente no queda tan bien en una Plaza que, volvemos a lo que decíamos en Octubre, no es una Feria.

Adicionalmente, da la impresión que la Empresa y su cara visible no se siente cómoda sino con ante oficialismo tradicional mediático, muchas veces servil. No hay la intención de ir más allá de promoverse en otros medios. Tristemente esto es perder terreno, no suena La México, no se promueve, no compra espacios…

Cae en el polvo del olvido.

Cede a la embestida externa.

Y esto se liga a una comunicación centrada únicamente en promover un mes de toros, menos apretado que la vez pasada que entra con retraso y a destiempo puesto que deja pasar dos domingos que pudieron haber traído ruido, empezando por el recuerdo de “El Pana”, diez años después de “Rey Mago” y “Conquistador” No hay memoria taurina. Ya sabemos, habría sido tal guiño el gesto taurino, unificador que habría hecho homenaje justo a un histórico de esta plaza.

Una Placa y su consiguiente acto era lo adecuado.

Pero lo imperdonable es no arrancar el día 15.

Porque la noticia de que los domingos vuelven en exclusiva, que la corrida es media hora más temprano habría sido mucho mejor recibida con un cartel de menos relumbrón y más sinceridad, algo así como un aperitivo a los demás carteles este domingo.

Falta sensibilidad. Que domingo sin toros no es domingo…

Y otro elemento punto más que imperdonable. Más allá de cualquier consideración de gusto personal, es la ausencia de Fermín Rivera la pieza faltante que hace a la mayoría de los carteles tropezar. La no inclusión de Fermín refleja que la Plaza México no representa los intereses de la Afición que, básicamente, no es otro que vivir la Fiesta con la mayor plenitud posible.

Tal como el momento que vive Rivera.

Porque no ha sido por no cortar orejas, de ser así ni Roca Rey, que en La México no ha demostrado ser la figura que promete ni Arturo Saldívar  que pinchó su dignísima actuación ante el encierro de José Julián Llaguno, estaríán programados. La Empresa no quiso darle a Rivera la tercera tarde pues se “desigualaría” de los demás, salvo “El Payo” La México, no entiende que para torear en enero y febrero debe pesar la categoría, el momento de cada torero y no la numeralia.

Y Fermín pudo tener sitio, incluso en la sexta, ese tan ilusionan encierro de Jaral ganadería con la que Rivera ya triunfó en La México y en la fecha que puede traer mayor entrada. Fermín debe ser, ya mismo, su propio Juez, no dejar el veredicto de su destino en manos ajenas.. Y aun lo puede tener si aprieta más desde ya, si pasa por las batallas sin tomar prisioneros y si La México se concientiza que el toreo y hacer carteles no es algo cosa de reducir todo a un solo grupo si se quiere abandonar la medianía.

O a la monotonía.

Porque, igualmente, dejar fuera a Talavante, ni más ni menos, por ya no estar apoderado por el grupo, no es de buenos taurinos. Al contrario, es otra tauro cobranza que termina por pagar la Afición respecto de un torero que quizá tenga mayor conexión con el público que Perera.

Primer cartel y primer repetición. Vuelven Perera y Sánchez, ahora con Montecristo.
Primer cartel y primer repetición. Vuelven Perera y Sánchez ahora con Silveti, ahora con Montecristo.

Con el respeto debido, la ociosa repetición de las fórmulas PereraSánchez y CastellaPayo no viene bien a la Temporada, un simple cambio de posición y la cosa cambia por completo. Cierto es que hay esperanzas en la corrida de Montecristo pero aun más en la de Los Encinos. Injustamente postergada, revive esta Temporada.

La Afición podría volver y meterse a la plaza si la Empresa no equivoca en lo clave que es el toro. Hasta el momento de que la Empresa logre convencer, apoyándose en la Autoridad, de la necesidad de un cambio sumamente necesario en la actitud de los toreros españoles, la duda que reina en la Plaza México, seguirá indefinidamente.

Cuando el taurino duda en ir a la Plaza es generalmente porque algo falta en el toro.

En La México, primera parte de la Temporada, reinó la desigualdad.

Y además de ya tener que ver estas ganaderías hasta la saciedad, otra vez, pesa la sombra del anovillamiento y la ya explorada aburrición de la mansedumbre y la sosería. Es por ello que debe la Monumental garantizar, no solo quejarse, de lo difícil que es encontrar corridas puesto que quedarán desmentidos si, como se confirma, en febrero y marzo llega el torismo a la Monumental en un posible tercer tercio de la Temporada.

Incluso se habla de una corrida de Piedras Negras

Es por ello que esperanzados estamos de que el fin de semana de Aniversario, aquí sí debieron ser tres festejos como en diciembre, las figuras no tropiecen de nuevo con la misma piedra y con el mismo pie. La llegada de Enrique Ponce, debió ser el 5, fecha en la que, a pesar de todo, “Zotoluco” debió despedirse, sin embargo todo ocurre con uno de los encierros con los que mejor se ha entendido Ponce en nuestras plazas.

Fernando de la Mora y Enrique Ponce son una combinación altamente exitosa.

Tal como ocurrió en Aguascalientes en 2005 y ese mismo año en La México, la tarde de su primer rabo, aquella corrida grande que funcionó e inauguró una gran época de este hierro puede que traiga la suerte de ver a Ponce una vez más en el epicentro de su triunfo, La México.

Pero no queda todo aquí.

Morante luego del grandioso episodio guadalupano, con Xajay excluida, se empecina en Teófilo Gómez para el cartel grande, el domingo 5 de Febrero y en el centenario de la Constitución. Pone en juego su suerte, como en Febrero de 2007. Lo malo es que lo hace con “El Juli” y todo el equipaje que lo acompaña, difícil siempre para un torero como Morante alternar con el madrileño.

Puede con ello, porque arte mata todo pero, hay que decirlo,  la Autoridad, si la Empresa no lo hace, debe de apretar a “Juli” desde los sorteos para que el piso esté parejo. En medio de eso Luis David Adame al fin llega para confirmar, como Garibay en 2001, al máximo escenario y en la máxima fecha, puede ser la fecha necesaria para proyectarse mayormente.

Ojalá todo esté en su sitio.

Pese a la ya apaciguada polémica de la Ley de Espectáculos vigente que sigue transgrediéndose.

La mayoría espera que Barralva, tras varios escándalos, esté a la altura de Paco Ureña y el murciano, como el ausente tristemente Diego Urdiales el año pasado, a la altura del hecho. Puede que así lo sea, este cartel puede ser de muy alto vuelo y emoción con el renovado Arturo Saldívar la siempre disposición férrea de Sergio Flores.

Diez corridas después, al fin regresa.

Y la vuelta de Joselito Adame, tan cuestionable como el sitio que muchos creen que tiene.

O les conviene que tengan.

Su encerrona algo deja claro: el trono está vacío y quizá en tal día pueda marcarse la diferencia si es la cualidad la que se impone para cerrar al final con el contrasta entre el oficio y lo artístico bajo la buena o gran entrada que confirmemos pueda traer Hermoso de Mendoza. Importante la corrida de Jaral de Peñas, será seria y sabemos que podría ser brava, ojalá el cerrojazo remate una segunda mitad que esté a la altura.

Pero alguien me decía en la Navidad de Uriangato que realmente nadie sabe las causas por las cuales la gente “ya no va a los toros” Una bien puede ser la monotonía. Siguen la variedad y la imaginación muy perdidas, casi todos los años torean los mismos toreros a los mismos toros, en las mismas fechas.

Dice un titular aquí en De SOL Y SOMBRA:“La ‘Selfie’ de Todos los Años”

Otra los precios, hay un ajuste, casi una vuelta al pasado, solo en mes y medio sabremos si esto ha tenido o no un efecto sobre la Afición y en qué sentido.

Por ello, una corrida de toros, siendo eso, en la presencia, con toreros de esta calidad no puede quedarse en la paradójica simpleza de repetir lo ya visto, enfrentar el juego en una situación distinta con los mismos argumentos, esperando un resultado diferente.

Recuerdo que mucha gente decía que la única virtud del cine de Roberto Gavaldón se basaba en repetir hasta la saciedad las escenas. Hasta que el corte quedara listo.

No se puede esto en el toreo.

Es un arte que no deja lugar para la duda.

Los toros son un arte, su conformación otra.

Y en ella queda la Afición, derrochando su pasión por el arte taurino, esperemos, tarde con tarde, ojalá el ajuste de formas sea suficiente, nosotros notamos falta de presencia y de nuevo omisión de formas para con la Afición.

Pero lo que digamos nosotros queda a un lado.

Realmente esperamos, tal como su magnífica respuesta anteriormente (https://desolysombra.com/2016/11/04/plaza-mexico-temporada-grande-2016-2017-carteles-entre-prisas-y-carreras/ ) sus comentarios a los carteles a continuación listados:

  1. DOMINGO 22 de Enero: 6 Montecristo, 6 para Miguel Ángel Perera, Juan Pablo Sánchez y Diego Silveti;
  2. DOMINGO 29 de Enero: Un toro para rejones de El Vergel para el rejoneador Jorge Hernández Gárate y 6 Los Encinos, 6 para Sebastián Castella, Octavio García “El Payo” y Andrés Roca Rey
  3. SÁBADO 4 de Febrero: 6 Fernando de la Mora, 6 de Eulalio López “Zotoluco” que se despide y Enrique Ponce. Mano a Mano;
  4. DOMINGO 5: Corrida del LXXI Aniversario. 6 Teófilo Gómez, 6 para “Morante de la Puebla”, Julián López “El Juli” y Luis David Adame que confirma alternativa;
  5. DOMINGO 12: 6 Barralva, 6 para Paco Ureña, que confirma alternativa, Arturo Saldívar y Sergio Flores; y
  6. DOMINGO 19: Dos toros para rejones de Los Encinos para Hermoso de Mendoza y 6 Jaral de Peñas, 6 para Joselito Adame y dos triunfadores de las anteriores corridas.

Seguiremos atendiendo todos sus comentarios, con respeto y taurinismo, ya que solo la Afición taurina puede devolver al espectáculo sus mejores virtudes.

Suerte para todos.

Twitter: @CaballoNegroII.

Los precios el ajuste llega, salvo en las barreras. ¿Llegará la Afición?
Los precios el ajuste llega, salvo en las barreras. ¿Llegará la Afición?

Los “perros” de Manizales para Morante y El Juli: ¿no les da vergüenza?

El miedo comienza a sentirse entre los aficionados mexicanos y no es para menos, ya que después de haber arrasado con toda clase de novilletes en Sudamérica, El Juli ya tiene la mira puesta en su temporada mexicana, en donde se anuncia el 5 de febrero en La Plaza México con toros de Teófilo Gómez al lado de Morante de la Puebla, socio de faenas del torero de San Blas en América. 

Cuando El Juli era un niño y andaba por México de novillero se oía hablar mucho de él. Los revisteros españoles y los periodistas mexicanos escribían que estabamos ante la reencarnación de Gallito, pero lo que en verdad nos encontramos al día de hoy ha sido otro indeseado golpe de realidad, porque el toreo del Juli evolucionó pero hacia la vulgaridad, la bastedad y el destoreo, tres rasgos que le han acompañado en su largo caminar hasta el día de hoy.

Y ya podrán cantarle odas y sinfonías los críticos, el público y los aficionados; podrán encumbrarle hasta el cielo, darle orejas, rabos y patas, inluso le pueden poner una estatua en Sevilla junto a la de Pepe Luis Vázquez o encima de la de Manolo Martínez en la Plaza México, pero la realidad es que el toreo de Julián López, comparado con los buenos toreros de otras epocas, se ha quedado muy corto para lo que alguna vez apuntaron los grandes críticos. 

Y eso, quien lo probó lo sabe. (De S y S)

Por José Antonio del Moral.

Uno lee lo que se escribe y se publica sobre algunas ferias de América y llega hasta creer las maravillas que se cuentan sobre lo hecho por los toreros.

Pero estamos en un momento sublime de los más modernos y libres medios de comunicación gracias a internet y a las redes sociales y el tinglado se viene abajo cada vez que a alguien se le ocurre publicar las fotografías de los toros que se lidiaron en el “grandioso” acontecimiento.

No hacen falta más palabras…

De Toros en Libertad.

Las Claves de Morante Por Heriberto Murrieta

Morante Por Briones.

Sonó la hora del crepúsculo cuando el esteta sevillano invitó al toro a dar juntos un garbeo saleroso hacia el centro del redondel, acariciando con la tela roja sus nobles embestidas. ¿Camina toreando o torea caminando? Sincronía de patas y pies, toro y torero a un mismo compás, mágico intercambio de andares y miradas. El soberbio cambio de mano por delante en los medios era apenas el inicio de un recital extraordinario en la cumbre de la gloria del torero de época, prodigio de soltura y naturalidad.

Las claves de la milagrería morantista se dibujan en nuestro emocionado recuerdo:

Arte. Un fallido criterio estético lleva a algunos escritores taurinos a calificar como toreros de arte a diestros que simplemente han pulido un poco sus maneras. Los diestros con arte son contados en la historia del toreo. Morante es uno de ellos. Nació con ese atributo. Siglos de historia y de belleza desembocan en el elegido que nació a unos pasos del Guadalquivir. Una milenaria forma de vivir y de sentir, proyectada por un creador que se nutre de la savia de los más grandes de la tauromaquia universal. Etéreo y eterno, Morante se expresó con hondura y empaque, ritmo y musicalidad, logrando que el diletante experimentara ese goce que estimula los sentidos hasta el paroxismo.

Pinturería. Las pinceladas, impulsos arrebatados que rezumaban pinturería, adornaron la faena a “Peregrino” como chispazos de pirotecnia. Orfebrería en oro: las chicuelinas gráciles, la revolera invertida, los molinetes aflamencados, las trincherillas sutiles, los medios muletazos y el pase con la sarga por encima de la cabeza del toro. Airoso y feliz se iba del terreno de la suerte…

Medidas. De Silverio Pérez dijo Manuel Capetillo que tenía las medidas perfectas para torear. El largo de brazos y piernas, la figura toda. Morante tiene también esas formas perfectamente proporcionadas que hacen que el conjunto escultórico de sus lances o pases tenga una plasticidad única, sin afectaciones ni tensión.

Catarsis. Somos unos privilegiados por haber estado ese día en la plaza, que entró de pronto en un estado de frenesí. La locura colectiva invadió el volcánico foro, donde se vivía un ambiente de auténtica pasión. Hace muchos años que no veía a los aficionados saltar de sus asientos, como impulsados por un resorte, cuando Morante se abandonaba.

El silencio. En una plaza a veces bullanguera que es claro reflejo idiosincrásico, donde los gritos ingeniosos o soeces cruzan como flechas de un tendido a otro, el silencio provocado por Morante fue sencillamente impactante. Un silencio respetuosísimo. José Antonio era el oficiante de un acto sacro que por momentos le hizo recordar el Domingo de Resurrección en Sevilla.

Seguridad. A pesar de que el juez Jesús Morales incomprensiblemente negó el otorgamiento del rabo tras una obra de arte histórica de grandísimo calado, Morante me dijo en entrevista que no le importaba en lo absoluto la falta de sensibilidad de usía. Y claro, cuando se torea de esa manera, cuando se ha dejado una huella profunda en los corazones, cuando se alcanzan esos niveles de calidad artística, las orejas, que para otros toreros son cruciales, se convierten en insignificantes retazos de toro (ahora bien, si se va a premiar, que se premie bien, y la autoridad de La México, tan propensa al dispendio, esta vez se quedó corta).

Dicha. ¿Qué fue lo que sentimos el domingo pasado? Emoción, felicidad, estremecimiento. Salimos del coso llenos del espíritu. Extasiados. Morante nos drenó. El genio de Sevilla es el gran reivindicador de nuestra afición.

heribertomurrieta65@gmail.com

Publicado en El Universal 

@Taurinisimos 90 – FERIA GUADALUPANA: Triunfo @DiegoSilveti e @InfoMorante en La México.

Programa @Taurinisimos de @RadioTVMx del viernes 16 de Diciembre de 2016. Conducen Miriam Cardona @MyRyCar, Luis Eduardo Maya Lora @CaballoNegroII y Miguel Ramos.

Invitado: Omar Bolaños.

Actualidad Taurina. Plaza México, Temporada Grande 2016 – 2017. Feria Guadalupana.

Recuerdo del LXX Aniversario de la gran faena de Fermín Espinosa “Armillita” a “Nacarillo” de Piedras Negras en la Plaza México el 15 de Diciembre de 1946. Cuarto rabo cortado en la historia de la Monumental.

Análisis y Faenas en la Plaza México de Fermín Rivera, “El Payo” y el triunfo de Diego Silveti con Santa María de Xalpa; Encerrona de Joselito Adame y Corrida de Teófilo Gómez: Faenas de Gerardo Rivera y Morante de la Puebla.

La próxima emisión de #Taurinísimo será el próximo viernes 23 de Diciembre de 2016 a las 7 pm (Mex) a través de http://www.radiotv.mx

#EsperamosSuOpinión.

Twitter: @Taurinisimos.

Mail: taurinisimos@gmail.com

FB/Taurinísimo

GUADALUPANAZO MORANTIANO Por El Bardo de la Taurina 

Ahora sí, que le digo a Doña Macuca, métase por sus propios remos a su cantón del Callejón del Cuajo, antes de que le pongan una camisa de fuerza y se la jalen pa’ la Castañeda, por andar comparando al de Puebla del Río, andaluz y español por ende, con el aguascalentense.  Y es que sin chauvinismo o locura ¿Qué tiene que ver un toreador con el otro?, muchísimo menos tiene similitud la faena que esculpió José Antonio Morante, con la que  hizo José Guadalupe Adame, ¡Si! ya sé que ambas fueron premiadas con dos orejas ¿y eso que? decir que aunque hubo similitudes en algunas cosas como lo fueron el que ambas las realizaron dentro de lo que la empresa  llamo  temáticamente la Feria Guadalupana  (por cierto ¿que se disputaron?, ¿quién fue la reina de la feria?)  que ambas ejecutorias se realizaron ante toros de la dehesa, hoy revaluada de Teófilo Gómez y que igual el toro ‘Peregrino’ de uno y ‘Mexicano’ de otro, fueron arrastrados como tráfico guadalupano merodeando la basílica.
Virgencita danos coherencia y sensatez, porque si le rascamos  nos encontraremos con varios hechos que terminarían desarrollando piedras en el hígado de algunos guadalupanos, comenzando por recordarles que la obra inmensaaaaaaaa que dio a luz, el maestro de la luz Morante de la Puebla, para muchísimos aficionados fue tan solo reconocida con dos peludas, cuando pa’ todos debió de haber sido galardonada con la cola, la pata y las criadillas premiación que por cierto ya ha sucedido en un albero, esto no se dio por dos causas, la primera que el juez Jesús Morales se vio iluminado por la sobriedad o que con el estallido sobrenatural, simplemente se trabo y ya no pudo sacar el pañuelillo de color verde, acción esta que por cierto ante los micrófonos fue minimizada por el genio español.

Mientras que la otra faena la de Joselito Adame, fue valorada exactamente al revés por el criterio del juez Enrique Braun, es decir; una faenilla, la magnificó.

Pero como esta columna, a como se puede, trata de brindar tema de conversación, pues por ello decir, que después del cataclismo que se vivió en la Plaza México, el domingo pasado inmediamente fenecido el festejo, el presidente de la Comisión Taurina de la Ciudad de México, y el coordinador taurino de la delegación Benito Juárez de quienes de alguna manera depende el panel de jueces, los debieron de haber citado a todos junto con sus asesores y hablar claramente sobre lo que había sucedido y que no fue cosa menor, pues Morante de la Puebla acababa de partir el toreo, en antes y después y por consecuencia debieron de dialogar hasta ponerse de acuerdo en cuál sería el criterio de valorización a partir del tiempo presente, pues se veía que después del faenón morantiano, dos orejas deberán de otorgarse solo en casos extraordinarios, lo cual además está muy bien, pues con ello se le estaría  devolviendo a la Plaza México la seriedad que nunca debió de haber perdido y como esto no se hizo a tiempo, a las veinticuatro horas ya se estaba presentando una inconformidad que se seguirá presentando durante toda la temporada, a excepción de las obras muy excepcionales y es que la comparación será por secula seaculorum y ¿cómo no lo va hacer? si ya estamos transitando por la época morantista.

Y  siguiendo con  la lidia del Alfa al Omega que brindo el divino, decir; que el quite ese que se receto  dejando a los aficionados con la boca abierta y que parece nadie sabe cómo se llama,  es el de ‘La Cigarrera’ el cual el propio torero bautizo con el gentilicio que se les da a la mujeres nacidas en Puebla del Río y a las que Morante imagina toreando con los vuelos y los holanes de sus faldas.

Contraquerencia: Bendita variedad

Morante por Briones.


Por Jesús Zarate.

Lo realizado por Morante está muy lejos de ser superado simplemente porque se trata de un artista único. La variedad se pudo apreciar al día siguiente con la comparecencia en solitario de Joselito Adame. Otro estilo, otra expresión, un camino diferente de hallar el triunfo. ¿Cuál de los dos es mejor? La respuesta es que ninguno, eso lo valora cada aficionado, precisamente de esa apreciación y su defensa venían las viejas rencillas de peñas de aficionados que apoyaban a tal o cual torero. Como aquellos que pregonaban que José El Gallo Gómez era el mejor del mundo, a lo cual los defensores de Juan Belmonte se oponían con sus propios argumentos. Esa ha sido la historia de la variedad de gustos en el toreo, como pocas veces expresada en un fin de semana en La Monumental.

La polémica es inevitable cuando se trata de equiparar la premiación de dos orejas que cada torero logró por su mejor faena de la tarde. Ahí se toca un tema que va mucho más allá de la variedad. Desde hace años, La México carece de congruencia. Los jueces de plaza un día regalan orejas, como las manoplas avientan flores al tendido, de la misma manera que otros días se muestran avaros en la concesión de trofeos. Lo mismo pasa en el rubro de los toros, en el que La México no ha sido consistente, aunque hay que reconocer que los actuales empresarios muestran intenciones de presentar un ganado mucho más digno.

Se agradece que existan toreros como Morante y Joselito, pero también se va a agradecer que La México tome una identidad que la vuelva a poner como la Catedral del toreo, eso provocará que cada torero se pueda mostrar en igualdad de condiciones y, por lo tanto, se pueda apreciar la diversidad de estilos.

Por cierto, fue muy penoso atestiguar en la transmisión de tv como el seudocomunicador Valeriano Salceda insultó al juez de plaza, Jesús Morales, por no haber concedido el rabo a Morante. Lejos de justificar su desacuerdo con el juez, Salceda lo atacó en el plano personal, con total cobardía y del modo más corriente. De esa variedad no nos hace falta, los vulgares sobran.

jesus.zarate@milenio.com

Publicado en Milenio.

Florecer en Diciembre – Violetas Guadalupanas de Morante de la Puebla.

El pass natural que aun no termina de Morante de la Puebla.
El pase natural que aun no termina de Morante de la Puebla en La México.

Cuanto más compleja es la situación taurina, cuando menos embisten los toros o la Empresa paga su noviciado, llegan las figuras a arreglar el colmao. Esto ocurre con Morante de la Puebla, en malva y azabache, ante su complicado lote de Teófilo Gómez que lidia su tercer encierro en el año con la ya acostumbrada desigualdad. En fecha tremendamente simbólica para la Monumental, las figuras se esfuerzan pese a no terminar Manzanares de redondear su paso por el Derecho de Apartado, mientras que con el mejor lote de la corrida el confirmante Rivera reafirma todas las dudas respecto de su anuncio en esta corrida.

Por: Luis Eduardo Maya Lora – De SOL Y SOMBRA. Plaza México.

Setenta años hacen hoy, 11 de Diciembre, del encuentro entre Lorenzo Garza y “Manolete” en la entonces jovencísima Plaza México. Fue en atípico miércoles. Oficialmente nadie lo ha recordado. Entonces también la Empresa padecía ciertas cosas que padece hoy. Pero, igual que hoy, cuando aparece y podemos palpar el arte del toreo, cualquier otra consideración queda a un lado y las cosas parecen tomar su sitio.

Por momentos.

Hoy, como hace setenta años, se ha incluido una confirmación, esta vez sin mayor mérito y, tal como en la efemérides, el confirmante no solo queda rebasado por las figuras sino por las bondades de su desigual lote de teófilos, anovillado el cárdeno primero, bien hecho el negro sexto, que se presentan por tercera vez en el año en La México y que brindan una tarde que empieza mal en trapío, no así en juego.

Porque este muy chico y protestado primero, sale a embestir a los trastos de Gerardo Rivera que pega la larga cambiada en el tercio ante toriles y prosigue con lances y chicuelinas previo remate. El burel es brevemente picado y las saltilleras con brionesa final del quite le vienen bien a su tranco y a su disposición a embestir. Rivera lo sabe, por ello luce en banderillas donde, espectacular, luce principalmente en el segundo cuarteo donde el toro galopa, se va largo y toma a bien el efecto de los palitroques.

De dulce, tanto el toro como la gente en los tendidos.

Y de exquisita torería la confirmación.

Morante ha de disculparse con el palco de Usía por no postrarse debajo y hasta exagerado bocinazo envía el Juez Jesús Morales exigente en la forma mas no en la aprobación del encierro, protagónico y prepotente en la pose flojo y chambón en lo realmente importante. Para variar.

Sorprende Rivera de inicio al llevar largo por la derecha, en un pase de pecho muy rotundo descubre el olé de La México y el pitón izquierdo del toro que ya no aprovecharía como tal, al dejar al descubierto su muy corto concepto torero y sustituir el toreo al natural con “circulinas” que acaban en “enredadinas” para rematar en innecesaria voltereta al echarse encima al toro que le perdona en intento de arrucina.

Desperdicia las posibilidades reales del toro que se aburre y escurre de la muleta.

Para pena de la concurrencia.

Tras el pinchazo del confirmante, comienza el encuentro de las figuras con el negro y ofensivo segundo, chico de caja pero muy serio de cara y cabeza.

Todo lo hecho por Morante ha sido en abono de un astado de cabecea, protesta y lleva la cara arriba desde salida. Osa enganchar al sevillano, pisa y desacomoda su capote pero el ajuste, la sutilísima manera de realizar el envite atemperan, lo mismo que el puyazo y el andar de Carretero con los palos, la desigual embestida del toro.

Como no quiere nada abajo, Morante hace una síntesis del toreo por alto, todo en la medida justa de mando, ayudados y el de pecho tratando de quitarle las amarras que hacen protesta al toro para darse a torear con la derecha.

A placer.

Al menos dos tandas son así, con la colocación exacta de su planta y su muleta, el toque mandón y el muletazo, además de templado, mandado y templado donde el toro se sorprende de tal despaciosidad y tal redondez, único respingo del toro que en cuanto siente que la cosa va hacia dentro vuelve la protesta desdeñada con toque por arriba, tan de Morante, que el aire de la plaza se impregna.

De torería.

El toro es lo contrario, se impregna de disgusto, de desacuerdo con el torero que le vuelve a llevar lento y en la redondez del derechazo y para cuando viene el tercero, llega la protesta. Morante contesta acariciando pero en cuanto el tercio se acaba y los tableros aparecen el astado le vuelve sobre las manos y le cabecea, vaya malagradecimiento, Morante se ve en aprieto pero el firmazo, artista y castigador, el toque abajo, poderoso, y el ayudado arriba, artista le hacen volver.

Y pelear con el toro, en el arrebato enganchado.

Las cosas no se quedan así. Con el final de faena al paso, con medios pases con la derecha y el cambio de mano hacia arriba que antecede al pinchazo.

Desafió el negro toro a Morante, éste responde aun sin trofeos.

Manzanares, pese a su disposición, no ha terminado por estar a gusto, el lote, el más serio del encierro, no ha sido para menos. Alto el cárdeno segundo, se defiende todo el tiempo, desde tumbar a “Chocolate” hasta el formidable puyazo con el que el propio piquero se impone y es ovacionado, hasta los muletazos de pitón a pitón con los que el alicantino le castiga previo a pinchar.

Y en el quinto pesan dos cosas: el genio del toro y el faenón en el cuarto de Morante.

En un solo año, dos faenas para el recuerdo.

Esta tampoco se ha encontrado, a diferencia de Enero, un toro con mayor entrega en la muleta. Este cárdeno claro, en la raya del trapío a diferencia de hace once meses, ha visto a su paso la chicuelina de salida de Morante en evocación jimenista y en elevación pues si aquello de antes dice que: “El arte del toreo//Vino del cielo//y en la tierra se llama//Manuel Chicuelo”.

Hoy en la tierra el arte, a mayor consonancia, se llama Morante de la Puebla.

Por ello el desparpajo de la chicuelina encela al cárdeno que ya para los lances cabecea. Con tal confianza, con tal asentamiento y a la vez ligereza, Morante pega el manguerazo que brinda desahoga la protesta e inunda la escena de gracia y grandeza.

A Teófilo Gómez se le ha escapado la bravura. Pasan sin emoción.

Porque los que empujan al caballo ha sido por genio, los demás, como este cárdeno han sido apenas y picados. A pesar de ello, a la manera de Ortiz, Morante pasa el capote por detrás del cuerpo y su cite anuncia el quite de oro pero, al último momento, desahoga por alto la embestida, inteligentemente, para girar en el remate a una mano en el quite, quizá, que puede ser el de la Temporada.

Al tiempo.

Luego la brega de Carretero, quien más, pone al toro y las cosas en suerte para que los banderilleros, debió ser solo Gustavo Campos, alienten a la Afición que les hace saludar. Y Morante entonces prosiga en ese aire con el brindis general, muy ovacionado.

Tenemos un animal débil, ateofilado, es decir, sin mayor emoción dramática, protesta y cabecea de inicio, el comienzo al paso, alternadamente y por bajo, a dos manos, del sevillano, quien en las siguientes dos tandas de derechazos, abierto en los medios, mece el toreo, construye dos columnas al tranco del toro, al que lleva largo con tal despaciosidad que le hace ver mejor. Vuelta contraria en el verticalísimo pase de pecho con la zurda.

Luego, pisa el terreno y toca el alma de la Afición.

Ligada, trenzada prácticamente, la mano diestra se pasa al toro por la faja, el toreo de Morante es darle vida, ánima y cadencia al mármol de los derechazos y el cambio de mano entero donde la muleta gira, la planta se aquieta y la embestida desahoga por arriba su perdido embate. Los andares y los caprichos del de la Puebla se armonizan con la preparación del toreo al natural, tres pases sin querer con el estaquillador caído son la aproximación solo previo al toreo natural en serio.

Aun así la protesta llega. Aun así, el arte también.

El canto del toreo natural ocurren en dos muletazos ligados, en el tercio y paralelo a las tablas, del último, tan arrastrado y rotundo, en redondo y fenomenal salió viendo visiones el astado que ya no se recuperaría el impacto de haber sido toreado así. Si Lorenzo Garza lo cantaba hace setenta años con la izquierda hoy Morante da la misma nota al natural de nuevo.

Ni nosotros.

Solo una tanda con la derecha más, de firmeza de roble, de aroma a naranjo. Morante ha hecho la primavera en diciembre y cambia las rosas guadalupanas por violetas o malva con la negritud de su bordado y la valentía de otra gran estocada de nuevo en la suerte natural, como la de 2008, ésta de efecto inmediato para abrochar las dos orejas.

Cómo no pesaría esto en Manzanares que se la juega pero que termina en voltereta a un toro con poder con el que confía en su muleta pero le termina por apretar y no resuelve, atacado y de prisa, salvo en una tanda ligada en el mismo sitio con mucha emoción

Será después.

El confirmante, cuatro turnos y la historia del toreo después, esfuerza en el sexto, liga derechazos, mata mal.

Y quién dirá si las cosas no se repiten, si la luna brilla en la anochecida guadalupana o las rosas o las violetas florecen diciembre, milagrosamente, en el toreo fundamental. Así el milagro de Morante revalida la Temporada. Como milagro sería repetirle en ocho días.

Florecería Diciembre, una vez más.

Texto: @CaballoNegroII.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Plaza México. Temporada Grande 2016-2017. Domingo, Diciembre 11 de 2016. Octava de Derecho de Apartado. Más de Un Tercio de Plaza en tarde fresca, con viento que no molesta la lidia.

6 Toros, 6 de Teófilo Gómez (Divisa Celeste, Plomo y Blanco) Mal presentada por desigual, impresentable el primero, protestado correctamente de salida, y, salvo los lidiados en segundo y quinto lugar, apenas en la raya de trapío. Destaca el que abra plaza no por su presentación sino por su disposición a embestir y su calidad en la muleta, queda inédito por el pitón izquierdo y es aplaudido en el arrastre; maso y protestón el segundo, difícil por geniudo y violento el tercero; manso con algunos momentos de casta por el lado derecho el cuarto, indebidamente homenajeado con inexplicable Arrastre Lento; protestón, no obstante, muestra celo por la muleta por el lado derecho, el quinto. El cierra, chico igualmente, tiene momentos de nobleza y acometividad sin terminar de romper.

Fatal la Autoridad que preside al reseñar este tan disparejo encierro y obsequiar el Arrastre Lento descrito y permitir al banderillero Luis Alcantar e la cuadrilla del segundo espada intentar banderillear tres veces durante la lidia del tercero, sin ninguna amonestación.

Morante de la Puebla (Malva y Azabache) Saludos y Dos Orejas. Salió a Hombros. José María Manzanares (Marino y Oro) Leves Palmas y Saludos. Gerardo Rivera (Sangre de Toro y Oro) que confirma la Alternativa, Ovación y Silencio.

El tercer espada confirma su alternativa con el cárdeno, número 359, nombrado “Agua Clara” de 508 kilogramos de peso.

Al finalizar el Paseillo se guarda un muy sentido minuto de homenaje en memoria del matador de toros, ganadero, arquitecto y empresario vitivinícola Manuel Espinosa Acuña, Manolo Espinosa “Armillita” fallecido la noche de ayer en Aguascalientes, nuestra mayor condolencia con los deudos de tan notable personaje. Descanse en Paz.

Sensacional tercio de varas a cargo de Pedro Morales “Chocolate” que, tras ser derribado, pega el mejor puyazo de la Temporada durante la lidia del tercero. Espléndida tarde de José Antonio Carretero a la brega, fenomenal en el cuarto. Gustavo Campos, merecidamente, y Diego Martínez, con menor mérito, saludaron en el tercio tras banderillear al cuarto.

La inesperada cualidad del arte, Morante cita a la manera de Ortiz.
La inesperada cualidad del arte, Morante cita a la manera de Ortiz en la Plaza México.

​Ocho con Ocho: El Genio Por Luis Ramón Carazo

El 11 de diciembre de 2016 nos extasiamos con la faena realizada por Morante al toro Peregrino de la ganadería de Teófilo Gómez, que estoy seguro con el tiempo se volverá inmortal, por la plasticidad rayando en lo perfecto.

En los lances de capote la suavidad, los toques sutiles para conducir la magnífica embestida del toro queretano, fueron embrujando a la concurrencia en la plaza capitalina, para que los olés fueran precedidos por el silencio de quienes estaban atentos a la creatividad del de la Puebla y así, no perder detalle.

Cuando llevó al toro hacia el picador, los lances de conducción se convirtieron en un momento brillante y luego conviene reconocer la magnífica lidia de José Antonio Carretero así como el gran par de banderillas de Gustavo Campos, lo anterior antes de recordar el inicio deslumbrante de José Antonio cuando en su primera serie de muleta, construyó, caminando un conjunto de pases que quedaran en la retina de los que los vimos, pasos entre los pases, diría el inolvidable Pepe Alameda, con la precisión de la gran técnica.

Suma irrefutable de la tauromaquia de Morante, la combinación de técnica con creatividad que cuando se unen con el buen estilo de un toro como Peregrino, es como diría alguien, es para relamerse los bigotes.

Vendrían pases de derecha e izquierda, rematados con preciosismo por las muñecas del andaluz y una estocada entera, fulminante, para que solamente el juez no se enterara de lo que habíamos visto y en lugar de darle el toro entero, le otorgó dos orejas cuando era para los máximos trofeos, lo saboreado.

Allá él y su mala cabeza, como dirían los abuelos, no le quita un ápice a la gran faena.

Los griegos imaginaban que el caballo Pegaso con una coz dio origen al nacimiento del río Parmeso de cuyas aguas se creía que beber en ellas proporcionaba la virtud de inspirar a aquél que bebiera en ellas, ignoro si bebió Morante alguna agua que lo inspirara, porqué su actuación fue categórica y le valió para escuchar con rotundidad el grito consagratorio de ¡Torero, torero!

Y más bien creo que como dijera el músico vienés Johannes Brahms “la inspiración es algo que no nos pertenece pero que podemos hacerla nuestra por derecho propio” a ese recóndito lugar del cerebro privilegiado del torero o bien si se cree en el don de Dios para su persona, acudió para dejarnos perplejos y felices de la vida.

El toro queretano fue la materia propicia de una ganadería cuyo encaste privilegia la nobleza al extremo y cuyos astados cayeron en manos de quién el domingo actúo en estado de gracia, aunque también tuvieron toros a modo el confirmante Rivera y José María Manzanares, y fuera de la actitud del tlaxcalteca y los detalles preciosistas del español, esta vez, ambos pasaron de puntitas por La México.

Si bien no se salvaron los de Teófilo Gómez de los reclamos populares en el primero por la presencia, el resto del encierro cumplió sobradamente en trapío y en esa ganadería dónde se tiene un concepto de fijeza y nobleza al extremo, deben estar contentos pues si bien a  algunos, nos gustaría más codicia, cada quién es libre de buscar como creador y criador de toros  lo que le convenza y desde el fundador así les convence y mis respetos. Por eso son preferidos por los toreros.

Por otro lado habría que destacar la muy buena actuación de Diego Silveti, el sábado 10 de diciembre con un toro de Santa María de Xalpa, entre otros muchos detalles, el quite por saltilleras queda para el recuerdo. Por su parte, Fermín Rivera sigue también en el rumbo correcto pero a Payo le tocaron dos toros imposibles de lucimiento.

En los festejos de aficionados prácticos lucieron especialmente Santiago Pérez Salazar con dos orejas de un magnífico novillo de Arroyo Zarco y el Pato Pons con una oreja, mientras que Carlos Allende perdió un trofeo por la suerte suprema dando finalmente una vuelta al redondel. Pero lo importante para ellos seguramente fue pisar el ruedo de La México.

Y no quiero concluir sin recordar a quien en ese mítico lugar tuvo tardes triunfales, Manolo Espinosa Acuña, matador de toros, arquitecto, ganadero y empresario que acudió a la cita de su Creador el 9 de diciembre, nos deja la maravillosa experiencia de haberle conocido y si alguien busca el equilibrio en la vida en que hace y logra, he ahí un gran ejemplo. 

Un abrazo a su familia a los que aprecio y les tengo gran afecto.

¡Suerte en su encerrona a Joselito