Archivo de la categoría: Morante de la Puebla

La estremecedora fragilidad del ser

Por Quino Petit.

Mientras contemplaba la imponente cabeza de toro del personalísimo bazar de Eduardo Arroyo que exhibía hace algunos años el madrileño Círculo de Bellas Artes, sobrevolaron mi memoria unas declaraciones de este pintor que tuve la fortuna de recoger hace ocho años cuando elaboraba un perfil sobre Morante de la Puebla para El País Semanal. “Lo que me gusta de Morante es su fragilidad. Un torero no tiene que ser un atleta. La dificultad convierte al torero en algo sublime”.

Arroyo llegó a esta conclusión tras varios minutos de charla en los que, ante su manifiesta pasión pugilística (además de por el toreo con enjundia), traté de disuadirle sobre si Morante, acaso el último exponente de la magia en los ruedos, podría representar una suerte de Cassius Clay de la lidia.

Arroyo tardó poco en responder: “Más bien se me asemejaría a un Sugar Ray Robinson, al que tuve la suerte de ver ya viejo en París cuando hacía su última tournée. Sobrecogía verlo evolucionar en el ring.

Tiene razón Arroyo cuando habla de la dificultad del torero en el camino hacia lo sublime. Acaso se trata de la misma estremecedora fragilidad del ser que convertía en turbador espectáculo presenciar a Paula, Romero, y Antoñete durante sus últimos días en el ruedo.

Vestidos de torear, luciendo barrigas prominentes y el rostro acartonado cuales Sugar Ray Robinson subiendo al ring en su última tournée, estos tres hombres dejaron la impronta del toreo añejo, sabio e inevitablemente asentado que llega en el otoño de la vida. Por qué quisieron seguir toreando en público (probablemente en privado nunca se deja de torear) a edades en las que otros no son capaces de abrocharse los zapatos es algo que solo ellos saben. ¿Pasión, narcisismo, dinero, simple locura?

Quizá fuera esa denodada atracción por la muerte de la que hablaba Norman Mailer: “Lo mismo vale para el santo, el torero y el amante. El denominador común de todos ellos es su ardiente conciencia del presente, exactamente esa conciencia incandescente que las posibilidades ínsitas de la muerte han abierto para ellos. Una profunda desesperación late en la condición que permite permanecer en la vida tan solo abrazando la muerte, pero su recompensa es el conocimiento de que lo que acontece en cada instante del electrizante presente es bueno o malo para ellos, bueno o malo para su causa, su amor, su acción, su necesidad”.

Poco importan las razones. Lo que importa es lo que dejaron escrito en el ocaso de su existencia torera. Paula fue en sus últimos días de matador un hombre sin rodillas, y por extensión sin piernas. Un torero gitano que embrujaba la música callada que José Bergamín supo escuchar en sus lances. Cerca de los cincuenta años, con tres decenios de alternativa, Paula paró los relojes de Las Ventas la tarde del 28 de septiembre de 1987, momento que recoge la fotografía de Marisa Flórez en el encabezamiento de esta entrada. Y siguió y siguió como un Keith Richards reticente a bajar del escenario. Para el recuerdo queda la tarde del 5 de junio de 1997 en Aranjuez. Ya sin piernas y casi sin cuerpo, Paula recitó con el capote su sentimiento, inspiración y locura. Él mismo intentaba explicar con su intrincado verbo su concepción del arte: “Cuando la inspiración no llega, técnicamente estoy perdío”.

Antoñete, que estás en los cielos, también toreó siendo un viejo recio y altivo. Todo su parco verbo se convertía en literatura cuando sorteaba a las bestias con un simple trozo de tela en las manos. Antoñete desgranando naturales el 24 de junio de 1998, con 66 años y su mechón blanco reluciente, es simplemente un monumento a lo imposible, el milagro del toreo por encima incluso de la capacidad de respirar, prácticamente anulada por el fumeque como puede observarse hacia el final de este vídeo:

Si la imaginación propiciaba entonces soñar con carteles de toros, el cierre de una terna idílica lo rubricaba sin duda Curro Romero. Antoñete, Romero y Paula dibujaron juntos, de hecho, grandes páginas de la historia de la tauromaquia reciente en las postrimerías del siglo XX. Tan solo verles juntos hacer el paseíllo en Antequera en Agosto de 1999 representaba un desafío como pocos al paso del tiempo. Antoñete tenía entonces 67 años; Romero, 66; y Paula, 59.

Lo de Romero viejo, Faraón de Camas, fue simplemente Arte y Majestad, que cantaba Camarón. “¿Hasta cuándo seguirá Curro?”, se preguntaba el respetable entre la incredulidad y el cachondeo. Y Curro solo callaba, toreando como los ángeles cuando le venía en gana. Curro desastroso y celestial, merecedor de la gloria y la bronca a partes iguales, contradictorio como la vida. Nunca tuvo miedo de tener miedo. “No me gusta la mediocridad, afortunadamente para mí”, se excusaba el Faraón tras el bombardeo de almohadillas y broncas de mil pares de bemoles que seguían a cada uno de sus sonados petardos.

Curro, Paula y Antoñete, como tantos otros, llegaron a estremecer al público vestidos de torear dibujando formas imposibles, barriga hacia fuera, el paso torpe, pero el toreo profundo, viejo, imperfecto, natural, sabio, entonando una trágica melodía que recordaba a la de aquel demacrado Chet Baker dando tumbos por los escenarios de Europa y susurrando a la cámara de Bruce Weber la mejor manera de dejarse llevar. Como tantos otros mitos, Baker llegó a viejo contra todo pronóstico y sopló la trompeta hasta el final afrontando todo tipo de dificultades (como aprender de nuevo a embocar el instrumento tras perder la dentadura en una trifulca con un camello) que convertían su mera presencia en el escenario en un acto de belleza suprema. Romero, Paula y Antoñete también torearon hasta que la vergüenza torera o quién sabe si una luz racional les hizo decir basta para orfandad de los sedientos de la suerte cargada con naturalidad y empaque.

Los tres diestros se cortaron la coleta con el cambio de siglo. Pero hasta entonces, narraron en el ruedo sus propias leyendas a quien quisiera escucharlas. Dijeron lo mismo que los demás, pero de forma diferente. Más diferente aún si cabe cuando fueron viejos. ¿Veremos torear también a esas edades a los Morante, Tomás y Manzanares de hoy? De todos ellos quizá sea Morante quien, como apunta Eduardo Arroyo, con más intensidad transmite hoy esa fragilidad del ser que encauza la creación hacia lo sublime. Su compleja personalidad y su estudiada estética ya le hacen parecer hoy en la arena un torero viejo, de otro tiempo. Un día tuve la oportunidad de preguntarle qué significaba el duende para él.

Respondió con voz baja en la dehesa Lo Alvaro, propiedad del difunto ganadero Juan Pedro Domecq, durante una desapacible tarde de aguacero. “Me gusta cómo hablaba García Lorca del duende y del arte. El arte es pinturero, y el duende sale más de la tierra. No voy a decir que yo lo tenga, pero se tiene o no se tiene. A veces sale. Y a veces no”.

Publicado en El País

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Feria de Córdoba: Califato Morantista

De SOL y SOMBRA.

Tarde de triunfo en el coso de Los Califas de Córdoba con salida a hombros de Morante de la Puebla, que cortó dos orejas al cuarto, en un festejo donde también triunfaron Finito de Córdoba y Roca Rey, que pasearon también dos orejas, una de cada toro de sus lotes.

Se lidiaron seis toros de Juan Pedro Domecq, justos de presencia y nobles en general.

Juan Serrano Finito de Córdoba, oreja y oreja.

José Antonio Morante de la Puebla, silencio y dos orejas.

Roca Rey, oreja y oreja.

Al finalizar el paseíllo se guardó un minuto de silencio en memoria del doctor Ramón Vila y de Raúl Arce, antiguo empleado del coso cordobés.

La plaza registró más de media entrada.

Justo reparto de trofeos en la segunda del abono de Los Califas. Finito de Córdoba, Morante de la Puebla y Roca Rey obtuvieron un total de seis orejas, dos por coleta, en la última corrida de toros a pie del abono cordobés tras lidiar un asequible encierro de Juan Pedro Domecq que, sin acabar de romper, concedió opciones para el éxito.

Finito brindó a la afición la faena a su primero, al que citó a pies juntos para sacarlo del tercio con maestría antes de cambiar de terreno. En esa demarcación construyó una faena fundamentada en la diestra, toreando con técnica y largura en ocasiones, aunque a media altura, por la respuesta de la res. En la media distancia pudo ligar dos series antes de optar por el toreo al natural, donde la faena decreció. De nuevo con la derecha, Finito consiguió pasaje templado y con aplomo, levantando al respetable. Eficaz con el estoque, recibió un trofeo.

En el cuarto, Finito construyó una faena a un animal que, aparentemente, no regalaba acometidas. El de El Arrecife animó al tendido con varias series a derechas por abajo antes de pasar a la zurda, donde alargó el trazo. Faena en constante construcción que llegó al tendido y que fue premiada con otro apéndice.

Morante, que anduvo ausente ante el segundo de la tarde, se desquitó en el quinto con una faena donde hubo profundidad y largura. El torero, que contó con el acompañamiento de su rival, compuso un precioso preámbulo con ayudados por alto. Sobre la diestra enganchó por delante sin titubear para trenzar a media altura hasta que el animal, noblote, acabara dejándose por bajo.

En esas, diseñó una secuencia por ambos pitones donde el astado nunca acabó de emplearse, pero la buena consigna del matador imprimió cordura. Más gusto se vio en una cuarta serie, impregnada con el duende propio. Faena pertinente pero sin rotundidad, que fue premiada generosamente con dos orejas.

Roca Rey anduvo insistente y comprometido ante un animal, el tercero, soso y sin transmisión que sólo concedió opciones por obra y gracia del torero, que anduvo presto por ambos pitones, cuidando la colocación. Faena construida por el matador, donde hubo aplomo y perseverancia, aunque también altibajos.

En el último anduvo decidido y fresco. Sin dejar de batallar, el torero intentó un máximo despliegue con la muleta en la diestra pero la res se vino abajo, concediendo únicamente fases. La entrega y voluntad del peruano propiciaron un enfrentamiento más en la distancia corta que el público quiso premiar.

Una serie de manoletinas antes de mostrarse eficaz con el acero le valió una oreja.

Al finalizar la tarde Finito y Roca Rey salieron a pie por la puerta de cuadrillas, mientras que Morante lo hizo a hombros por la de Los Califas.

Tarde con sabor.

Morante de la Puebla, premio de la Cultura de la Comunidad de #Madrid

De SOL y SOMBRA.

“Cantando ahuyentamos los monstruos y construimos sueños para ir remando cada día”. Con estas palabras Joan Manuel Serrat ha recogido el Premio de Cultura de la Comunidad de Madrid, dotado con 18.000 euros, en la categoría de música popular, este miércoles en los Teatros del Canal.

Serrat no ha sido el único en hacerse con este reconocimiento, también el torero Morante de la Puebla ha sido premiado por su aportación a la tauromaquia.

El acto ha estado presidido por el consejero de Cultura, Jaime Jiménez de los Santos que ha querido destacar la labor de los artistas premiados que, según ha dicho, inciden en la realidad de la cultura y sociedad española, además de hacer del país un lugar mejor.

Durante su discurso Morante de la Puebla, ha querido poner de relieve que a veces nadie es profeta en su tierra al recordar que este premio se lo ha concedido la Comunidad de Madrid mientras Andalucía, según a dicho, no se acuerda de él.

El acto que ha estado amenizado por dos integrantes del grupo La Ritirata ha finalizado con estas palabras del consejero De los Santos: “hoy es el Día de la Luz. Vosotros sois la luz”. Después todos los galardonados han disfrutado de una comida a cargo del chef premiado, Abraham García.

Foto: José Ramón Ladra.

Twitter @Twittaurino

Jerez: Padilla se va a lo grande en el discreto regresó de Morante

Juan José Padilla se despide a lo grande ante sus paisanos. Penoso e impresentable encierro de Juan Pedro Domecq. En la foto Morante.

Por Pepe Reyes.

La despedida ante sus paisanos de Padilla y el anuncio del retorno a los ruedos de Morante en esta última tarde del ciclo jerezano despertó un inusitado interés entre los aficionados, hasta el punto de colgarse el cartel de «no hay billetes» varios días antes de la cita.

Unos que vienen y otros que se van, unos regresan y otros se retiran, la eterna danza del toreo, su propio e inevitable devenir representado en vivo en la corrida de este sábado.

Una terna rematada de matadores, que levantó la lógica expectación pero, como en tantas otras ocasiones, lo acontecido después en el ruedo no respondería a las desbordadas expectativas.

La contrastada clase de Morante, la profundidad de Manzanares, el poderío de Padilla necesitan enemigos de mayor enjundian y agresividad para que sus cualidades puedan ser valoradas en su justa medida.

Abrió plaza un toro de pobre presencia que, tras salir suelto a las primeras llamadas, embistió con humillada suavidad al capote de Padilla, quien meció la verónica con despaciosidad y fue desarmado en su galleo posterior. Simulada la suerte de varas, verificó el jerezano un tercio de banderillas compuesto por dos pares al cuateo y un tercero de dentro a fuera. Tras sufrir una colada al inicio del trasteo, instrumentó series en redondo, en cuyo transcurso su oponente mostraba un recorrido cada vez menor. Más ajustado resultó su toreo al natural, más suave y más largo. Sin emargo el toro, ayuno de casta, perdería pronto el brío en sus acometidas y tendió a buscar la huida. Un arrimón final junto a tablas constituyó valeroso preámbulo de una estocada desprendida.

Con dos arrebatadoras largas cambiada de rodillas rescibió Padilla al cuarto del encierro, el que sería el último ded su carrera profesional en el coso de su localidad. Un quite variado puso continuidad a su labor capotera, preámbulo de un nuevo tercio rehiletero, que resultó variado y muy aplaudido el último par al violín. Con el amor propio de un principiante, Juan José Padilla citó de hinojos desde los medios y dibujó una tanda completa de derechazos. Ya de pie, prosiguió con su toreo en redondo, en el que ligaba los pases y los alargaba en pos de una profundidad que la movilidad del toro le otorgaba. A medida que éste perdía gas, mayor era el denuedo de Padilla por agradar, extremo que conseguiría a base de molinetes, desplantes, manoletinas…Puso fin a su labor con una estocada tendida y una gran ejecución del volapié.

La reaparición de Morante

Reapareció Morante dibujando con garbo la verónica al recibir al colorado que hizo segundo y que no prolongó sus embestidas por ninguno de los pitones. Molestado el de La Puebla por el viento, hubo de omitir el quite pretendido. A pesar de que a penas se picó, el toro arribó al último tercio con evidentes problemas de tracción, lo que sumado a su total ausencia de casta, convirtió en imposible el esfuerzo de Morante para arrancarle un solo muletazo. Con dos pinchazos y una estocada caída puso fin al primer compromiso de su retorno. En el que no estuvo ni bien ni mal, simplemente no pudo estar.

Al quinto lo recibió con cuatro mecidas verónicas, lentas y esculpidas, que remató con una airosa larga cordobesa. Desistió del quite ante la desabrida embestida de la res a media altura y tomó la franela para encontrarse la misma cirunstancia. Toro sin raza e inmóvil con el que a penas pudo esbozar algún muletazo suelto con cierta enjundia y calidad. Gran esfuerzo de Morante que sacó agua de un pozo seco. Dos pinchazos y una estocada pusieron rúbrica a su labor.

Oreja para Manzanares

Perdió las manos el tercero cuando Manzanares le bajó las suyas al recibirlo de capa y después se cambiaría el tercio sin recibir castigo alguno en varas. El alicantino, muleta en mano, lo pasó por amboa pitones, al tiempo que aguantaba rebrincamientos y una embestida desesperadamente anodina del enemigo. Toro descastado y faena sin chispa ni sustancia que aburrió sobre manera al respetable. Un pinchazo hondo y un descabello pusieron fin al despropósito. Al novillote que cerraba plaza, lo veroniqueó a distancia y la lidia transcurrió rauda y soporífera. El trateo muleteril, planteado en los medios, consistió en una sucesión de pases espesos por ambos pitones frente a un enemigo sin entrega y acometiendo a sobresaltos. Un gran volapié de Manzanares puso fin al festejo.

Fuente: La Voz de Galicia

Dicen que para Morante, Jerez se le hacía el escenario idóneo porque no hay problemas de presidentes y veterinarios y el tipo de toro jerezano era el soñado para la ocasión.

Pero el destino le tenia otra jugada al de la Puebla, como bien apunto el crítico Zabala de la Serna: La figura de José Antonio irradiaba cuando apareció por el portón de cuadrillas. El vestido de torear de corte antiguo era un espectáculo en sí mismo. Negro y cuajadísimo de oro con pequeños cuadros florales. Inspirado en un terno de 1870 de Enrique Vargas “Minuto”. Las frondosas patillas de hacha, que se presumían sólo invernales, aún ilustraban su cara.

Al final la decepción del gentío que desbordaba la plaza fue mayúscula.

“No era esto, no era esto”, repetía la gente desconsolada al abandonar la remozada plaza. La obra más lograda, desgraciadamente, de Morante de la Puebla en su reaparición.

Morante reaparece este sábado en Jerez

Por Paco García.

La vuelta a los ruedos este sábado en Jerez de la Frontera del diestro sevillano José Antonio ‘Morante de la Puebla’, después de que en agosto del pasado año decidiera cortar la temporada, centra el interés taurino del fin de semana, en el que igualmente destaca la corrida de toros con el hierro de Miura que, también este sábado, lidiarán en la localidad sevillana de Osuna con Manuel Jesús ‘El Cid’, Daniel Luque y Pepe Moral.

Las combinaciones más destacadas de toros y toreros de esta semana en España son las siguientes:

Jueves, 10 de mayo

Jerez de la Frontera (Cádiz). Toros para rejones de Fermín Bohórquez para Fermín Bohórquez, Pablo Hermoso de Mendoza y Guillermo Hermoso de Mendoza.

Las Ventas (Madrid). Toros de Fuente Ymbro para Joselito Adame, Román y José Garrido.

Viernes 11

Jerez de la Frontera (Cádiz). Toros de Núñez del Cuvillo para El Juli, Alejandro Talavante y Roca Rey.

Las Ventas (Madrid). Toros de Pedraza de Yeltes para Manuel Escribano, Daniel Luque y Jiménez Fortes.

Sábado 12

Jerez de la Frontera (Cádiz). Toros de Juan Pedro Domecq para Juan José Padilla, Morante de la Puebla y José María Manzanares.

Osuna (Sevilla). Toros de Miura para Manuel Jesús ‘El Cid’, Daniel Luque y Pepe Moral.

Yecla (Murcia). Toros de Torreherberos y Torrehandilla para Finito de Córdoba, Emilio Laserna y José Ramón García “Chechu”.

Talavera de la Reina (Toledo). Toros de Ganadería del Tajo y La Reina para Enrique Ponce, Morenito de Aranda y Roca Rey.

Andújar (Jaén). Toros de Fermín Bohórquez y Manuel Blázquez Guerrero (Blázquez y Rein) para la rejoneadora Lea Vicens y los diestros Manuel Díaz ‘El Cordobés’ y El Fandi.

Valencia. Novillos de Gómez de Morales (Hnos. Clemares Pérez-Tabernero) para Cristian Climent, Jorge Isiegas y Carlos Ochoa.

Las Ventas (Madrid). Toros para rejones de Fermín Bohórquez para Raúl Martín Burgos, Rui Fernandes, João Moura hijo, Leonardo Hernández, João Telles y Andrés Romero.

Domingo 13

Valladolid. Toros de Núñez del Cuvillo para Morante de la Puebla, José María Manzanares y Alejandro Talavante.

Las Ventas (Madrid). Toros de Hdros. de Baltasar Ibán Valdés para Alberto Aguilar, Sergio Flores y Francisco José Espada.

Osuna (Sevilla). Toros para rejones de Luis Terrón Díaz para Andy Cartagena, Diego Ventura y Lea Vicens.

Los Barrios (Cádiz). Toros y novillos de Toros de El Torero para Manuel Escribano, David Galván y el novillero José Ibáñez.

Fuente SER

Morante: “La afición debe estar agradecida porque no me haya ido”

Morante: “La afición debe estar agradecida porque no me haya ido del todo”

El genio de La Puebla se sincera: dice no tener ningún trauma por no estar anunciado el Domingo de Resurrección en Sevilla y se reafirma en su circuito de 30 tardes sin televisión para la temporada 2018.

Por CARLOS CRIVELL.

Acude a una entrega de premios vestido de forma casi convencional. Chaqueta gris azulada, corbata naranja y pantalones rojos. Tan convencional que ahora solo luce unas enormes patillas, casi barbas, pero que respetan la barbilla. Le acompaña Pepe Luis. Atiende a todos; más que a nadie a un grupo de chavales de la Escuela Taurina de Sevilla que buscan la foto con el maestro. José Antonio Morante Camacho, Morante de la Puebla, abrió el fuego de su palabra en el agradecimiento. Habían leído los motivos por los que recibía el trofeo ‘a la mejor lección taurina’ de la pasada Feria de Abril. “Os lo agradezco. Habéis entendido bien mi mensaje y mi manera de estar en la plaza”. Y habló de torería, “que es lo que distingue al toreo de cualquier otro arte”.

En la conversación posterior se le preguntó por este tiempo sin torear en público; por una primavera sin Sevilla en el horizonte. “Este tiempo sin torear, ahora cuando se acerca el Domingo de Resurrección, es para pensar y me hace dudar mucho de mí y de hasta dónde quiero llegar. Estoy pendiente de lo que pasa en la Fiesta, de las corridas de las primeras ferias. Todo ello me ofrece una perspectiva sobre cómo están las cosas y sobre lo que yo quiero hacer. En el plano físico, está claro que estoy más tranquilo que otros años”.

¿Nota que la afición le reclama en las plazas?

Sí, sí; noto que hay aficionados que me están esperando. Y lo llevo bien, al menos no me hace doblegarme. Entiendo que es una responsabilidad grande, pero por otro lado la Fiesta necesita de la torería y del misterio, y creo que soy un representante adecuado para llevarlo a cabo.Sin embargo, muchos le acusan de abandonar a la Fiesta en estos momentos.No es fácil. El toro es muy duro. Yo tengo ya un recorrido y aunque ahora los toreros duran mucho más que antes, no es agradable estar continuamente jugándote la vida ante los toros y ante un público que, a veces, hace mucho daño con sus exigencias. Eso hay que superarlo, pero no es fácil. La afición debe estar agradecida porque no me he ido del todo.¿Es definitiva la fecha del 12 de mayo para la vuelta?El regreso será en Jerez el 12 de mayo. Y después hay más corridas en Valladolid, Brihuega, Santander, Sanlúcar de Barrameda, las de Sevilla en septiembre. Como vuelvo después de Sevilla y no voy a Madrid, todo está más relajado.

¿Era preciso cambiar de apoderado?

Soy culo de mal asiento. Me motiva a veces cambiar de apoderado. Era el momento de cambiar. Lo mismo que llegará el momento de cerrar una página y dejarlo todo en suspense.

¿Qué temporada quiere hacer en 2018?

Quiero torear unas 30 corridas de toros este año. Son las que hay, porque si toreo más me tendría que meter en muchos berenjenales¿Por qué no quiere televisión en sus corridas?Lo he pensado durante mucho tiempo. Entre los beneficios y los perjuicios de la televisión, ganan los segundos. El toreo es misterio. Con la actual forma de retransmitir, tan dicharachera, con gente tan experta que están todo el tiempo queriendo descifrarlo todo, yendo muchas veces por delante de lo que ocurre, creo que todo eso no es bueno porque no se mantiene ese misterio que siempre he apreciado en lo que yo veía de joven en la televisión. Se ha desvirtuado mucho. Los comentarios se quieren equiparar a los de los partidos de fútbol, y eso no tiene sentido porque acaba con la intimidad que necesita quien está viendo la corrida en su casa. Curro Romero decía que le gustaba el público del tenis. A mí me gustan los comentaristas del tenis. Cuando saca un jugador, silencio. Cuando acaba la jugada, se habla. Se ha querido magnificar una alegría popular en los comentarios y el toreo es mucho más serio que toda esa farándula. No estoy a favor de la farándula.Pero la televisión es necesaria. En una gran servicio para la afición.Me gustaría que la televisión se acomodara más a la realidad. No me gusta que se televisen feria completas muy largas. Hay que crear acontecimientos y hacerlo con corridas muy especiales, como se hizo siempre. Y que conste que el canal Toros es para aficionados que pagan para verlo, que hacen una labor conjunta muy buena, pero aprecio que se manosea mucho el festejo. Es mi opinión.

¿Hacia dónde va su tauromaquia?

Me gustaría captar a Joselito El Gallo. Pero lo más difícil es seguir a Joselito El Gallo. Mi meta sería parecerme a José cuando salía a torear. El toreo pasa por unos momentos demasiado estáticos, preconcebidos y aburridos. Me gustaría darle la vuelta a todo aquello que se puede intuir. Es un misterio y una maravilla que se debe observar y sentir, no descifrar.¿Siente no torear en Resurrección en Sevilla?No estoy en Resurrección, pero no estoy por ello muy apenado. El torero sale a jugarse la vida y repito que no es fácil torear. Decía Belmonte que si los contratos tuvieran que hacerse en un patio de cuadrillas no se firmaría ninguna. Después de una tarde de triunfo se firma lo que te pongan por delante. En mi caso el año pasado no hubo un triunfo grande en Sevilla, así que no soy el más oportuno para firmar ese tipo de corridas. Veo la dificultad. Que no se piense que estoy abrumado por no torear en Sevilla el Domingo de Resurrección. Prefiero disfrutar como aficionado y seguir con mis pensamientos sobre lo que quiero hacer en las plazas. Ya en septiembre, con el rodaje de la temporada, será otra cosa.

¿Habrá este año corridas junto a José Tomás?

Se habla mucho, pero la realidad es que no hay nada ahora mismo. De José Tomás no tengo ninguna noticia. Eso me dice Manolo Lozano. Hubo comentarios sobre corridas con José Tomás y Pepe Luis, pero fueron simples especulaciones.Me dijo en cierta ocasión que no quería irse del toro sin matar seis toros en Sevilla. ¿Cuándo será el momento?Paula me dijo a mí que no se quería ir de los toros sin matar uno bien. Lo de los seis toros se queda, de momento, en la intención. No me he sentido bien nunca al matar seis toros. Es difícil que los toros que ayuden en esas corridas. No sé, no son corridas de mi agrado ahora mismo.¿Qué quiere aportar en su vuelta este año?El deseo es abstracto en mi mente, pero me hace falta la ayuda del toro. Mi intención es darle un aire más fresco al toreo, con movilidad alegre y lejos del tancredismo que ahora domina en la Fiesta.

Y se acaba la charla realizada en el marco solemne del Salón de Carteles de la Maestranza, rodeado de las pinturas que han anunciado las ferias, tan modernas, tan contestadas, pero que son el marco para la charla con el de La Puebla. Antes de marcharse, otra vez los chavales vuelven a pedirle fotos. Nadie se quedó sin ella. Morante, relajado, al alcance de todos.

Publicado en El Mundo

Morante de la Puebla, Premio de Cultura de la Comunidad de Madrid

Morante de la Puebla, Premio de Cultura de la Comunidad de Madrid.

De SOL y SOMBRA.

La cineasta Isabel Coixet en la categoría de Cine, el torero Morante la Puebla en Tauromaquia, el cantante Joan Manuel Serrat en Música popular, la firma Sybilla en Moda y el escritor Fernando Marías en Literatura han sido reconocidos con los Premios de Cultura de la Comunidad de Madrid, unos galardones que reconocen la labor de artistas y creadores en 12 categorías.

Según ha destacado el Gobierno regional en un comunicado, la concesión de premios y distinciones es uno de los mecanismos que utiliza la Comunidad para fomentar la cultura y reconocer la trayectoria profesional y artística de profesionales de distintos campos.

En concreto, el objetivo de los Premios de Cultura es el reconocimiento a la carrera y la obra de intelectuales y artistas cuya labor incida de manera relevante en la realidad sociocultural madrileña.

Con un importe total de 216.000 euros y una dotación de 18.000 euros cada uno, estos premios son concedidos por un jurado integrado en la edición actual por la presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, el consejero de Cultura, Turismo y Deportes, Jaime de los Santos, el viceconsejero de Cultura, Turismo y Deportes, Álvaro Ballarín, la directora General de Promoción Cultural, María Pardo, la directora General de Patrimonio Cultural, Paloma Sobrini, la directora general de Turismo, Marta Blanco, el secretario general técnico de la Consejería de Presidencia, y director gerente del Centro de Asuntos Taurinos, Manuel Ángel Fernández Mateo.

Twitter @Twittaurino

Morante y su “ya dormirá usted”

Publicado por Rosario Pérez.

Qué difícil es hablar de toros y de toreo. Y qué difícil es escuchar. Pero qué sencillo y mágico resulta cuando alguien lo tiene y lo explica con la palma de la mano, cuando se descubre lo que los sentidos y la sensibilidad advertían, que sobre adelantar la muleta y bajar la mano hay mucho tópico, que en el toreo, como en el amor, ni todo es por abajo ni hay que dar la murga, y que la torería y la naturalidad… ¿Eso? ¡Eso es cosa fina!

Como fina y natural, con su enjundia de aquí y de allá, fue la conversación sobre toros y toreo de Morante de la Puebla en una inolvidable velada en el X Premio Taurino ABC. El torero que profundiza en la historia de la Tauromaquia y lee a Gregorio Corrochano separó lo natural de lo falso y artificioso, como el apóstol el trigo de la paja. Su palabra alumbraba como pepitas de oro, resplandecía como la peseta -“la moneda buena”-, y nos desveló con su verbo y su gesto el porqué de algunas emociones. No sabemos si será cierto eso de que se torea como se es, pero, definitivamente, se torea y se es como se siente.

Dejó escrito el cronista al que lee Morante que si no hay vocación, no hay periodismo, aunque se escriba en los periódicos. Como tampoco hay todas las tardes arte en el ruedo, aunque se toree (o se intente). Y dejó escrito Corrochano que cuando hay periodismo el lector se olvida del desayuno que está tomando, porque la noticia es más importante que el comer. “Este es el periodismo: dejar en el aire suspenso el tenedor o la taza de café, porque el lector no puede apartar la vista del periódico”. “Ya comerá usted”, venía a decir.

En la madrugada de ABC nadie apartaba la vista ni el oído del genio de La Puebla del Río. Sus sentencias y sus silencios eran más importantes que el dormir. En la madrugada de ABC había un torero. Y se notaba: Morante dejó en suspenso el sueño. “Ya dormirá usted”, que diría el Premio Mariano de Cavia. Y si Morante escribe como torea, habla y siente, que se prepare el escalafón de aspirantes al gran premio de Periodismo.

Fuente: ABC Blogs