Bernaldo toma el Mando – Así la Fiesta… Mansa. Espadazo de Morante.

Morante de la Puebla a la verónica, momento cumbre de su tarde en La México. FOTO: Emilio Méndez.

Hay una ignominiosa pugna por ser la ganadería más mansa de las que se lidian en La México. Ahí, Bernaldo de Quirós, vaya que no es nada fácil, se adelanta por varios cuerpos a Marrón y Teófilo Gómez en nuevo y escandaloso petardo ganadero que no escala a dimensiones aun mayores porque la asistencia, también, ha perdido bravura: paga, no exige, y, por ende, no manda. Mandan los toreros y la apuesta morantista cuyo triunfo evidencia el declive físico del diestro, exhibe las carencias de Adame y despliega la realidad del sobrevalorado “Calita” quien no tiene tamaños para aspirar al triunfo ni dignidad para enfrentar la derrota de la vergüenza de un toro vivo.

Por: Luis Eduardo Maya LoraDe SOL Y SOMBRA. Plaza México.

Se repite muy comúnmente que ganaderías como Bernaldo de Quirós representan “lo que embiste”, lo que “sí funciona”

La falacia se muestra hoy en La México.

Notemos lo que hace el primero, más allá del brinco al callejón. Un torito al que su capa cárdena tapa su falta de trapío, que sale sin emplearse, débil y que ni siquiera el capote de Morante logra que mejore. Con la muleta pese a que le pisa el terreno y le liga los derechazos, Morante de la Puebla exhibe su declive físico que sustituye y tapa su enorme fondo técnico y perfecta colocación. Sin embargo, no alcanza para mucho más. Al natural ocurre nada.

Morante, saliéndose de la suerte, deja un espadazo defectuoso y efectivo. Sin decir algo más que el mero trámite. Eso es precisamente lo que una corrida como la de Bernaldo de Quirós convierte al arte de torear, un simple oficio. Por ello, un torero con poca gracia artística, sin mayor temple en los trastos no puede hacer romper a un anovillado astado como lo es el segundo de la corrida.

José Adame, cuida la pose, la sonrisa estudiada. Abandona toda posibilidad de progreso.

Así, el segundo, el menos malo del encierro, muestra algo más de nervio de salida pero, ante ello, la respuesta adamista es el parón y el mantazo, tanto en el recibo como en el quite por gaoneras, enganchadas para variar un poco. El ejemplar, cárdeno claro, resiente las banderillas, busca quitarse los palos y, para la faena de muleta, requiere temple, sobarle, aguantar sutilmente la tentación de aventar, mas que presentar sin brusquedad, la zarga.

Adame carece ya no digamos, porque es público y notorio, la gracia del arte sino del necesario temple, aquel que habría curado la carencia de fuerza del toro. Lo que le va es el cartón, la tarima y la carga. Un muletazo llega pero la ligazón se detiene con el toque exaltado, el zapatillazo el giro revolucionado y un afán a pendulear la muleta invadiendo. Es lo único que ofrece al toro y, claro, a un público que le viene bien esos ademanes porque poco entiende de que torear no es un pleito expreso.

Para Adame lo es y por ello tira de un golpe bajo al citar a recibir.

Bajonazo infame pero nadie se fija en la colocación. Menos el juez, vestido de músico norteño que desorienta a la gente y que no valora la minoría silenciosa que después protesta, con toda razón, la concesión de la oreja.

Para el quinto el torero de Aguascalientes, instalado en su grisura habitual, muy preocupado está en los manotazos al monosabio que estrella otro torito, bajo y de inicial juego manso, a un costado del burladero de matadores. Parece que el toro se lastima el pitón derecho pero ese momento en banderillas provoca que se encienda algo de la casta perdida en él.

Adame lo observa, conoce del caso, pero no cuaja algo más que ciertos muletazos y nuevas cercanías, pendiente más de los desplantes, de la grada y de un arrebato postizo cuando lo que más se necesita es el toreo fundamental, el que sujeta y somete, el que templa y mejora a los toros. Metisaca y sequedad en el cierre de la corrida. Esta carencia de temple, de igual manera, quizá de forma más evidente, se observa en el otro alternante, “Calita”, tan sobrevalorado y, ahora, estrellado con su pobre realidad.

Aquí la omisión es de temple.

Porque es muy claro que el marmolillo tercero requiere urgentemente una colocación y un orden en el tranco que le imposibilite dejar de ver muleta sin que en ningún momento pueda alcanzarla. El diestro opone poca imaginación, eso sí, muleta muy baja que no sirve de nada si no se deja puesta. No puede hacerlo por la poca fuerza y la tardanza del toro pero tampoco hay inventiva sino mucha voz, una pose que nada abona e inutilidad con la espada.

Esa situación lo estrellaría ante un desastre con la muleta con el peor del encierro, el sexto, es la muestra inequívoca que, a golpe cantado, que la mansedumbre es el negocio de hoy de las ganaderías, la supuesta gran simiente que, como ocurre en el caso de Bernaldo de Quirós, es desperdiciada de dieciséis años para acá pretendiendo una docilidad a la que el oficialismo llama “calidad” para nosotros es falta de casta y bravura.

Ahí “Calita” se pierde porque su toreo está hecho a una sola cosa.

Y su espada lo deja derrotado y en el fracaso del tercer aviso su descabello donde no tiene la categoría para desafiar la derrota y cruzar la plaza desde el toril hasta el burladero de la contraquerencia, al contrario, vergonzosamente, se escabulle por dentro del callejón. Sin categoría que siempre, aun en la derrota, hay que tenerla.

Así hizo Churchill, navegó sin humillarse en las derrotas hasta ligar la buena.

Parece que de ese espíritu que inundara el siglo pasado hoy se encuentra en dejación.

Esto, que debería impregnar a todos los toreros en guerra, tiene en Morante y su encuentro con el impresentable y de lamentable juego cuarto, algo de lejano reflejo. No obviamente en guerra, situación que ya ocurrió hace como veinte años con el torero de La Puebla. Me refiero a ese aplomo que, aun ante una situación complicada, ofrece. La jugada que prepara Matilla a Morante pasa necesariamente por el toro anovillado como el cárdeno cuarto, por el toro que, forzosamente, ante el declive físico del torero, le deje estar.

Ya no es Morante de la Puebla en 2006 en franco choque con Manzanares y la corrida de La Gloria, ni el diestro que enfrentara la de Los Ébanos en mano a mano con “El Pana” en 2008, ni aquel que en 2012-2013 resultara triunfador de todas las plazas de primera que en México toreó. Aun así, tiene intacto el aplomo ante las protestas por el toro, más su enorme fundamento técnico.

Y, sobre todo, su saber ser y saber estar.

Eso es lo que ha opuesto para acallar las justificadas protestas, primero hacía la masa con las chicuelinas dejando pasar, después en cabal despliegue al torear en cuatro magníficas verónicas donde el lance es tan bien hecho y conformado desde antes del cite que para cada vez que termina una la bamba del capote hace que el toro se vaya un tranco más y el avance, vaya al frente y pegue la siguiente, cuatro han sido en ramillete abrochado con un listón azul y oro, como su terno, en la magnífica media.

De cartel.

Luego vendría un insignificante tercio de varas. Un desesperante tercio de banderillas donde sobresale el aguante de Fernando García hijo que saluda. Más un minueto morantista, reducido a mínima expresión dado lo carente del toro pero ensalzando su verticalidad, el perfecto temple que logra sostener, tras caídas, apenas lo suficiente para lograr derechazos inconfundibles, naturales breves pero intensos y, pese a la sosería y la cara alta, así como el rajarse a las tablas, el final de faena con cambios de mano es de seda.

Pero lo grande, vendría en la magnífica estocada, al volapié, en le suerte contraria. Un espadazo perfecto por rotundidad y colocación, en la cruz, por todo lo alto y, maravillosamente, sin asistencia alguna queda rodado el cárdeno.

Oreja reduccionista en importancia dado lo corto del toro que sabe a poco por tan breve enemigo.

Que aun así, tiene y guarda sello.

Se adelanta a todos Bernaldo de Quirós... pero no nos hagamos ilusiones, la mansedumbre parece que no termina.

Y, apenas, es tan solo la segunda.

Twitter: @CaballoNegroII.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Plaza México. Temporada Grande 2019-2020. Segunda corrida del Derecho de Apartado. Menos de media plaza en tarde espléndida de clima sin asomo de viento. Alumbrado deficiente e irregular, acentuando las sombras que tanto afectan.

Equivoca la Autoridad al premiar al segundo espada al finalizar el segundo turno.

6 toros, 6 de Bernaldo de Quirós (Divisa Obispo, Verde y Grana) Sospechosa de pitones. Desigual, falta de remate y categoría para la plaza. El cuarto, el más chico, es protestado de salida. Todos pitados en el arrastre. El primero salta al callejón. Mansos, sosos, débiles y descastados en lo general. El segundo muestra una mejor condición sin romper, el quinto es estrellado por un monosabio en los tableros, descastado aunque con un momento de cierta casta. Desesperante el tardo y amarrado al piso tercero.

Morante de la Puebla (Azul Rey y Oro) División y Oreja; Joselito Adame (Turquesa y Oro) Oreja con Protestas y Silencio; “Calita” (Azul Marino y Oro) División tras Aviso y Bronca tras Tres Avisos.

Salvo en el quinto turno, donde Curro Campos es derribado, los picadores son invisibles a la lidia, apareciendo únicamente como trámite. Destaca a la brega Antonio José Jiménez “Lili” ante el cuarto, turno en el cual se desmontera, tras gran actuación en banderillas, Fernando García hijo.

7 Comentarios »

  1. LO MISMO DE SIEMPRE TEMPORADA TRAS TEMPORADA FRAUDES CON OS ENCIERROS, CON LA COMPLACENCIA DE LOS “jueces de plaza”, EL ENCIERRO DEL DOMINGO PASADO, NO FUE LA EXCEPCIÓN Y CABE SEÑALAR, QUE ESTA GANADERÍA, LO ÚNICO QUE PRODUCE; ES CARNE, PARA EL RASTRO.

    REZA EL REFRÁN, ¡NO TIENE LA CULPA EL INDIO, SINO EL QUE LO HACE COMPADRE! Y DICHO REFRÁN VIENE A CONFIRMAR, QUE MIENTRAS SIGAN LOS AFICIONADOS Y ESPECTADORES OCASIONALES, ASISTIENDO A ESTOS EMBUSTES, PAGANDO ALEGREMENTE DERECHOS DE APARTADO, O COMPRANDO RELIGIOSAMENTE SUS BOLETOS CADA DOMINGO, LA EMPRESA, VA A SEGUIR PITORREÁNDOSE DE TODOS USTEDES Y MIMANDO A LOS GÁNSTERES HISPANOS QUE CADA AÑO, VIENE A RECOGER CON ASPIRADORA SU LANA SÍ LA LANA DE LA BORREGADA QUE HAY EN NUESTRA GEOGRAFÍA TAURINA.

    Y NO COMENTO MÁS, PORQUE ESTOY MUY ENCABRONADO.

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  2. Señor Rogelio trate de leer y entender que no hay equivocación alguna en el nombre de Joselito, lo pongo en diminutivo porque es lo que yo como aficionado entiendo que es ese torero muy pequeño como torero y no me refiero al físico……

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  3. Joselitito Adame ya no se engaña ni el solo, es como su nombre diminuto, es vulgar y corriente muy mal torero, si con esos animales dóciles y sin presencia no es capaz de expresar ni de aportar algo a la fiesta, no quiero decir cuando salga el toro de verdad, su mentira ya no se la cree ni él, y mucho menos el Zotoluco, que con su cara expresiva decía claramente la mentira y el fraude que se dio ayer en la plaza México.
    Del Juez vestido con saco de presentador de circo barato mejor ni hablar, mal aficionado este señor como ocupa ese puesto….. dejo claro que es un empleado mas de la empresa y de los toreros……

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  4. estas ganaderias las exigen las que disque figuras españolas lease Morante Ponce y tu Luis Eduardo ya deja de amargale la existencia a los Adame sino fueran toreros no estarian en los carteles

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