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El cordón umbilical: El Toro en México – Por el Bardo de la Taurina.

Pase natural de Adame al jabonero de Juan Pedro.

Por: El Bardo de la Taurina.

Acto I

No triunfar con la miel es tragar con la hiel.

Aunque mucho peor hubiese sido que Luis David Adame no le hubiese podido a sus toros en su presentación en este San Isidro, lo que sucedió el jueves pasado en el que Madrid le regaló una tarde apacible en lo climático, un cartel amable, unos toros con presencia sí, pero también sin fauces tiburoneras y uno de ellos, el primero del aguascalentense que era un guardián ligero de una retacería más flojas y desprendidas que la virginidad a los treinta, le ha endilgado tandas cortas y limpias que le receto el torero a un goloso de Juan Pedro Domecq, tan colaborador y tan educado que apenas reclamaba cuando el torero lo dejaba con hambre en cada capítulo de tres y remate.

Porque no llegaba el cuarto, el quinto, el sexto, que son los más complejos, los se dan con las espuelas de la ambición, tandas que nunca terminaron de romper o de calar hasta la médula ni por la derecha, ni por la izquierda, al grado que la gente coreo con más contundencia lo alegórico en lo complementario que en lo básico de los lados sólidos.

Luis David deberá de hacer un examen en el que tome conciencia que, si en verdad quiere ser alguien en este galimatías, ha llegado el momento del corte del cordón umbilical y que empiece a depender auténticamente de lo que sea capaz de hacer por sí mismo y a volar la inclusión en los carteles bajo el sistema combo, donde la base es el hermano mayor.

La reflexión es y será piedra angular del crecimiento de los hombres que tienen con qué saber en dónde están parados y hasta donde el engranaje les puede dar pa’ rodar pa’ lante, porque también se rueda pa’ atrás y a veces hay que cuestionarse ¿si a dónde se llegó, es el techo?

Y esto lo subrayo porque aquí ya se escucha que si no llegó el triunfo grande es porque Luis David toco su real nivel, en lo personal la opinión va en el sentido de la mesura que es la contraparte a las campanas del turrón y del badajo que escurre miel, y comienzo diciendo que el torero entró a la plaza de Las Ventas siendo el primogénito de uno que nació antes que él y hoy puede anunciarse simplemente como Luis David el que no necesita ya ser el remedo ese que irrespetuosamente lanza la montera por los vientos de las tolvaneras al momento del serio ritual del brindis, hoy debió de haber aprendido que con el percal se debe de ir al centro dejando las tablas pa’ los resguardos y las comodidades, también debe de saber que en esto el son, el ritmo, la duración y las pausas, las debe de imponer el torero, pa’ evitar que el toro al tercer muletazo este preguntando ¿Dónde está la sarga?

Y de una vez decir que en esto es tan importante el cite como el telar y si estos no se dan coordinados vienen los amontones, luego tendrá que saber que después de una faena corta pero sobria no caben las valentonadas de las temerarias Bernardinas que también son copia del consanguíneo

¡Ya! ¡A cortarse el cordón umbilical!

En fin, hoy solo son sensaciones las que debieron de haber sido tres llaves peludas y una cola larga con las que se estaría abriendo las puertas de las contrataciones, mas sin embargo ahora Luis David ganó el tenernos hablando de él, por lo que es él.

Acto II
Y ahora permítaseme constatar un hecho que entró dentro de lo extraño y que se suscitó el sábado inmediato, llevando como actuante a otro de los muchos de apellido Adame que se dedican a buscar sobresalir en esto de los capotazos y los muletazos, se trata de José Guadalupe, un toreador que en esto tiene más de veinte años y que fue anunciado dentro de la Feria de San Isidro con dos fechas que ya ocurrieron con el registro de que en la primera de ellas pues dejó ir un triunfo más rotundo que una zarzuela en plena calle de Alcalá.

No obstante, eso la gente dejándose llevar por la inercia que había provocado el hermano menor y de la que ya dimos cuenta, letras arriba, pues sintonizó las pantallas y se encontró con que el segundo toro de Alcurrucén que le correspondía al torero de Aguascalientes, México, traía prendidas las orejas con saliva indicando que con ellas podría abrirse la Puerta Grande sin ningún problema, salvo pa’ el toreador que como por acá se dice se le hizo bolas el engrudo y solito enterró, una vez más, cualquier ilusión.

Ante la decepción de lo que estábamos viendo y teniendo la glamorosa oferta de ver en otro canal la boda real del príncipe Harry & Meghan Markle, no en la Plaza de las Ventas sino en la capilla de San Jorge en el Castillo de Windsor, donde el mano a mano terminó en Puerta Grande, pues en tropel abandonamos la trasmisión madrileña, ya después a través del compendio, de cómo vio la prensa madrileña a José Adame nos enteramos que al extranjero y al presidente don Jesús María Gómez Martin, les fue como piñata por una congregación de pifias las que después de una hemorragia que el espadachín le provocó al difunto vacuno, desencadenó uno de los abaratamientos más patéticos que se hayan vivido en el palco.

Moraleja.

Siempre será más sencillo ser reconocido dentro de la nobleza, que aspirar a ser una figura en el reino de los elegidos.

Twitter: @BardoTaurina.

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Así vio la prensa la actuación de José Adame en Las Ventas de Madrid

Joselito Adame durante el duodécimo festejo de la Feria de San Isidro. Fernando Alvarado, EFE.

De Toros en Libertad – José Antonio del Moral: Joselito Adame se había hecho un lío con el mejor toro de la tarde, un Acurrucén de alta nota, y con el quinto un toro muy manso, se halló con el que embistió con más celo y más fijeza. Tardó en descubrirlo. Pero una vez resuelto el problema, el diestro mexicano gozó como no lo había hecho desde hace tiempo. A los de siempre no les gustó que de concedieran el trofeo. Pero a los demás que hicieron mayoría casi absoluta, sí. Por cierto, falta le hacía a Joselito que en esta temporada no andaba fino.

Joselito Adame llevaba una temporada desnortado. Uno no sabe a qué se debía porque, Joselito, lo que fue siempre es su gran capacidad. Muy por encima de su estilo. Últimamente, le han salido dos hermanos más altos, más guapos y más adornados por el arte que él. Y creo que eso le tiene – le tenía – desnortado. Oye, que debe ser muy duro que un hermano te moje la oreja. Ayer, aunque tardó, Joselito volvió a descubrir su gran capacidad. Tardó en hallarla, si, pero la halló.

Salmonetes ya no nos quedan – José Ramón Marqués: La verdad es que el pobre de don Jesús María Gómez Martín, Presidente del festejo de hoy, lleva dos días que no da una, el hombre. El otro día la lió con lo de expulsar de la Plaza a un toro que no acometía a los capotes como demostración de su supina mansedumbre, que es una de las condiciones de las reses con la que, a veces, tienen que apechugar los toreros. Y hoy se ha lucido con lo de darle a Joselito Adame la oreja (¿oreja u horeja?) tras un bajonazo de los transitivos, de los que pasan de la mente del toreador y se transfieren de él al toro por el sistema de agarrarlo en los blandos, provocando el desagradable vómito y, para más INRI, haciendo guardia, que para los que de esto no chanan significa que el extremo más alejado del mango de la espada asoma por algún lado de la anatomía del toro. Con esto el joven don Jesús María alcanza en tiempo récord a su compañero don Trinidad, que es el primero que tenemos registrado en la moda de dar oreja al espadazo que hace guardia. Con este bochorno de hoy, cada día uno, con esta orejilla devaluadísima de hoy, lo único que han han conseguido ha sido “poner en valor” como se dice ahora a la de ayer de Castella, meritísima a la vista de los inexistentes méritos de Adame, que obtiene su quinta oreja en Madrid; cinco orejas del río Lethes, que los romanos identificaron con el Sil, cuyas aguas producen el olvido.

Adame volvía a los madriles por segunda vez en la Feria del Isidro. A Óscar Bernal le tocó picar los dos toros de la tarde, al primero de tanda y al segundo estando de reserva. En el primero picó de pena, ganándose la censura del respetable, y en el segundo, un mansazo que le llegó huido del picador de tanda, agarró un puyazo en buen sitio en la puerta de cuadrillas y aguantó con entereza el arreón del manso que le llevó a él y a su cabalgadura hasta el burladero del 6. Adame inició su faena al segundo con una verbena compuesta de cinco del Celeste Imperio, tres del desprecio y uno por alto. Bonito inicio a más y, a partir de ahí faena a menos, nula de colocación y fuera de compromiso, por debajo de las condiciones del toro, que se va sin torear y marcha a esperar su juicio en el Valle de Josafat. Lo del quinto, el de la oreja, es ya como de cámara oculta. Adame se va al toro mandando al tendido la neta imagen de que de la cosa de los terrenos anda pez y de que allí hay alguien que va sin plan alguno, a ver qué pasa. Se pone a torear al manso ¡en los medios! Y el bicho en uno de cada dos se le trata de escapar a zonas de menos conflicto, viendo que aquello no progresa, se lo trae al tercio del 9 y allí, erre que erre el bicho que se quiere ir: el muletazo hacia tablas lo sigue, pero en el que da hacia los medios se le va. Adame sigue la inclinación de animal de nuevo hacia los medios con idéntico resultado que al principio y, de pronto, alguien le dice o él lo piensa que hay que llevarse al bicho hacia chiqueros. Ahí consigue al menos que no se le vaya el toro y allí vende su burra al facilón público de este sábado a base de dejar la pierna escondida, de citar desde la oreja del toro, de estar siempre por afuera y, si acaso, de aplicar cierta técnica no quitando la muleta de la cara para empalmar un cabezazo del toro con el siguiente; al producirse el empalme de los trapazos nace el ya clásico bramido de los que creen que lo está haciendo muy bien y con la degollina haciendo guardia le dan una oreja por una labor deslavazada que hace veinte años no habría sido ni para saludar desde el tercio. La verdad es que al hombre se le veía contento

De SOL y SOMBRA – Luis Cuesta: José Adame ha salvado una actuación que pudo ser desastrosa, si lo tradujéramos en términos futbolísticos, podríamos decir que en tiempos extras.

Ha estado bien con el malo, pero no ha estado a la altura del toro bueno. José Adame como Dr. Jekyll y Mr. Hyde nos ha enseñado las dos caras de su toreo, que consistieron en un toreo sin mucho selló con su primero ante un toro noble encastado que embestía con codicia, casi planeando en su muleta y un toreo con oficio y bullidor ante su segundo, con un manso perdido, pero muy noble y de temperamento muy similar a lo que suele matar en su país, al que finalmente, después de media faena de andar dandole vueltas, se atrevió a dejarle la muleta en la cara para encelarlo y conseguir ligarle unos muletazos rapidillos pero templados, que calentaron a un público entusiasta que le perdonó y le aplaudió todo, hasta una estocada entera pero algo caída.

Seguramente la oreja le supo a gloria al mayor de los Adame, pero no hay que olvidar que pudieron ser otras dos para su cuenta, si contamos el primero de su lote de Alcurrucén y otro toro de su pasada actuación.

Al final cortó una oreja, que sin duda le dará un poco de oxigeno, pero que sinceramente no tapará una actuación con muchos altibajos en el serial isidril.

La Vanguardia – Javier López: El mexicano Joselito Adame fue otro de los toreros en aprovechar las ya eternas rebajas que cierto público de Madrid mantiene por San Isidro, al cortar una oreja de muy poco peso a un manso, huidizo y deslucido toro de Alcurrucén, al que solamente robó dos tandas a derechas antes de matarlo de cualquier manera.

Porque la espada cayó muy baja, y provocó derrame al animal, que, como no podía ser de otra manera, cayó fulminado sobre el albero, algo que incomprensiblemente entusiasmó todavía más a una parroquia inmersa en una fiesta que ya se ha convertido en toda una “rave” taurina, y que no tiene pinta de finalizar hasta el próximo 10 de junio.

Y no se dan cuenta de que por el hecho de dar y regalar orejas no se mejora el espectáculo, todo lo contrario, lo adultera de tal manera que lo convierte en algo totalmente irreconocible, más todavía en una plaza donde la exigencia había sido, hasta ahora, santo y seña de una afición a la que cada vez le van comiendo más terreno esos otros espectadores más festivaleros y, por supuesto, menos entendidos.

Los mismos que vibraron de forma totalmente desmedida con la labor de Adame ante un quinto manso, huido y remiso a cualquier afrenta.

El mexicano parecía desesperarse, igual que el personal, que veía que se marchaba a casa sin nada que poder contar, de ahí que, tras dos tandas a derechas, en las que el de luces consiguió medio sujetar al manso, llegara la locura, con gente puesta en pie aplaudiendo como si Adame hubiera cuajado la faena de su vida. Y fueron dos tandas, dos, meritorias por sudadas, pero tampoco nada del otro mundo.

Ya está dicho que la espada se le fue un palmo abajo. Dio igual. Como también el aparatoso y desagradable derrame de sangre del animalito, según se desplomaba patas arriba sobre la arena. Los pañuelos no tardaron en aflorar, vistiendo los tendidos de blanco, y al usía (otra vez el mismo que le negó el triunfo a Fortes hace ocho días) no le quedó otra que asomar también el suyo.

Algo todavía más preocupante es que Adame paseó la oreja en una eterna y celebradísima vuelta al ruedo, olvidándose posiblemente del toro que se le había ido en su primer turno, el único con posibilidades del envío, aunque solo fuera por el pitón derecho.

El de Aguascaliente no se acopló en ningún momento con él. Demasiado acelerado y deslavazado, sin acabar de someter al animal por abajo, y haciendo un toreo de inercias, a media altura, sin mando y entre incontables enganchones. Pero así y todo, y tras otra estocada defectuosa, hubo algunos que ya en ese momento hasta se atrevieron a pedirle la oreja. Ver para creer.

Marca – Carlos Ilián: Pero además estos Lozano tienen suerte porque en la mansada se coló un quinto toro, igualmente manso pregonado, al que Joselito Adame se obstinó en torear en el tercio a pesar de que el toro pedía la querencia. En ese empeño de cuajar la faena en el terreno hostil para el toro el diestro mexicano tuvo la habilidad de taparle la salida, metido en el cuello fue ligando sin solución de continuidad hasta lograr derechazos que calentaron a la gente y con un bajonazo calentar la petición de oreja, que el palco concedió a pesar de las protestas.

Y ya no tuvo más historia la tarde porque el propio Adame, con un principio de faena torerísimo en su primero, fue decayendo en un trasteo anodino.

COPE – Sixto Naranjo: El lucero segundo, ancho de sienes y largo de viga, también manseó de lo lindo. Miguel Martín y Fernando Sánchez lo bordaron con las banderillas. Joselito Adame también lo bordó en el inicio de faena. Los estatuarios y los pases del desdén sacándose al toro al tercio tuvieron sabor. A derechas el toro tuvo emoción en sus humillados viajes. Entendió la distancia y la altura Adame, que templó y ligó por este pitón. Al natural no hubo igual entendimiento y la faena no recobró la intensidad hasta las manoletinas finales con las que el mexicano epilogó su labor. La estocada rinconera dio paso a una petición que no cuajó en mayoritaria.

Se protestó la presencia del zancudo y vareado quinto. Muy alejado del trapío de Madrid pese a los dos leños que coronaban su testa. No quiso caballo, se dolió en banderillas y salió suelto después de cada muletazo de Adame. Otro manso de tomo y lomo que peso aún más por la deriva de la tarde. Muy inteligente, el hidrocalido logró ligar los pases. La estocada, caída, y la muerte rápida y espectacular del toro elevó la obra al premio de la oreja que tuvo mayoría de pañuelos y que salvaba in extremis la feria de Adame. Las protestas por la concesión del trofeo acompañaron la vuelta al ruedo con el trofeo.

ABC – Andrés Amorós: He dejado para el final a Joselito Adame. El segundo se crece en el caballo, mete bien los riñones. Parean muy bien Miguel Martín y Fernando Sánchez. El toro repite, con suavidad y nobleza, se come la muleta, transmite emoción. El diestro comienza haciendo la estatua, muestra su oficio pero poco más, la faena va a peor.

En el quinto vivimos el momento más interesante de la tarde. Se le recibe con protestas, el toro se frena, mansea claramente, cocea en el caballo y las protestas aumentan. Un irónico vecino se pregunta: «¿Se devolverá otra vez a un toro sólo por manso?» Gracias a Dios, no se ha repetido. De hecho, el manso, yendo hacia chiqueros, embiste fuerte al picador de reserva. El toro está muy suelto y Adame comienza intentado hacer la faena habitual, con derechazos y naturales, en el lugar de siempre: como es lógico, el toro sigue yendo a su aire y no pasa nada. Mediada la faena, cambia de táctica y hace lo que debía haber hecho desde el comienzo: aceptar que el toro vaya a su querencia, sujetarlo por bajo, pelearse con él; es decir, lidiarlo. Para sorpresa de muchos, resulta, entonces, que el toro sí embiste, saca casta, transmite emoción. Mata bien y corta la oreja. Aunque algunos protesten el trofeo, la mayoría se ha emocionado como si hubiera visto algo insólito. Sin quitarle mérito al oficio y la decisión de Joselito, la realidad es que ha hecho lo que tantas veces ha supuesto un triunfo grande, en Las Ventas: Paco Camino, Capea, Roberto Domínguez, Fernando Lozano, Enrique Ponce, Roca Rey, bastantes más…

La Razón – Patricia Navarro: Jugó, con permiso de la palabra, con el factor sorpresa. Porque la tarde no iba. Y el toro tampoco. Hablamos del quinto, un toraco feo de hechuras y cornalón. De la corrida de Alcurrucén. Y del mexicano Joselito Adame. De un buen lleno madrileño en plena feria. Una feria que cada día respira distinto y que cada jornada Fortes vuelve a la cabeza, por aquella injusticia y otras que nos quedan con dudas. Manseó el toro con ganas, descaro incluso, como si no se avergonzara dentro de su condición de toro bravo porque, además, su encaste Nuñez se lo permite.

La tecla vino con el cambio de terrenos y dejándole al toro elegir, le correspondió el animal la generosidad descolgando algo la cara en el viaje, lo que en verdad ya había hecho en el capote y con repetición. Después de la seguridad que imprimió al trasteo, se fue detrás de la espada muy de verdad, con la misma verdad que el acero se fue abajo, caidita, eso sí de efecto fulminante. Se le pidió el trofeo. Y se le concedió. Con protestas en este caso. Y cuestionable el lugar exacto de la espada. Remendaba las grietas que había dejado en el segundo, que fue el toro con más nota del encierro.

Se desmonteraron con él Miguel Martín y Fernando Sánchez tras exponer al parear. Tuvo el toro movilidad y repetición y más entrega por el pitón diestro. Por ahí sostuvo Adame la mejora tanda, después del comienzo por estatuarios. Cuando cambió al pitón zurdo no le cogió la medida, tenía el animal menos cualidades, y tiró el mexicano por una faena de recursos, de circulares y manoletinas sin una estructura real que la mantuviera en pie.

Por el Pitón Derecho – Dario Juárez: Segundo paseíllo para Joselito Adame. En el retrovisor, la gran tarde de su hermano hace unos días y la sensación de que el devenir de lo que pudiera suceder fuera la cruz definitiva de Madrid.

Lamentable, como viene siendo habitual, fue la falta de seriedad de los tendidos al pedir la oreja del quinto tras una estocada notoriamente caída. Es cierto que el mayor de los hermanos acabó entendiendo lo que podía regalarle el animal, pues su condición fue huidiza, mansa a más no poder y sin ninguna emoción. Pero la entendió demasiado tarde. Mostró tesón para engañar al toro dejando la muleta en el hocico sin dejarlo pensar. Poco más.

Con el segundo, al que no le sobraron las fuerzas, estuvo muy apático. Quiso encauzar la embestida encastada que traía el pitón derecho con un toreo en profundidad que despedía hacia fuera. Todo ello tras un inicio de faena por estatuarios y remates por abajo muy toreros. Lo demás fue paja y pases mudos. Destacar en su haber el porte y la categoría de su cuadrilla de a pie, especialmente en la figura de un gran tercero como Fernando Sánchez.

Diario Crítico – Por Emilio Martínez: El festejo, con ciertos altibajos, rayaba lo mínimamente aceptable en cuanto a espectáculo en los dos primeros toros, que a pesar de su mansedumbre, iban y venían. Y que comparados con lo que saldría después eran de lujo. Pero a partir del tercero la escasa casta del encierro se vino abajo definitivamente y, claro, los tendidos aprovecharon una faena despegada y populachera de Joselito Adame en el quinto para divertirse y creer que aquello era el toreo. Y no.

El toro no se empleó en ninguno de lo tercios anteriores y llegó a la flámula desentendiéndose del engaño, máxime si Adame se empeñaba en torearlo en el platillo. Cuando el aburrimiento iba a alcanzar su grado máximo, el burel se fue, por decisión propia, a la querencia de chiqueros y allí, su matador, retorciéndose antiestéticamente hasta el infinito y aprovechando el viaje de su enemigo tendente a tablas, le endilgó varias series de redondos descargadísima la suerte que fueron jaleadísimos por un público en su mayoría más propio de Benidorm que de la cátedra.

Encima, Adame le pasaportó de un horrendo bajonazo y esa mayoría enloqueció creyendo que habían visto a Belmonte, a la cumbre del toreo. La verdad es que la afluencia de moqueros estaba en el límite para conceder o no el trofeo. ¿Y qué pasó? ¡Exacto! Otro usía también tipo talanqueras, Jesús María Gómez, la concedió, mientras el resto de los asistentes, la minoría que entiende, quería suicidarse y protestó con mucha fuerza.

Adame en su segundo, comenzó su labor al segundo con cinco estatuarios y pudo extraerle algunas series de redondos, pero también ventajistas y la cosa quedó en casi nada.

El País – Antonio Lorca: Joselito Adame que se las vio en quinto lugar con un manso de libro, el peor presentado del festejo, que se negó a embestir hasta que el mexicano comprendió que se estaba jugando el futuro y decidió presentar la muleta como mandan los cánones. Embistió, entonces, el toro y la faena alcanzó una intensidad inesperada; tan inesperada que le cortó una oreja, protestada con razón por parte del público.

Ese mismo torero conoció la hiel ante el segundo, el más encastado y fiero, con el que se lucieron, y bien, Miguel Martín y Fernando Sánchez en banderillas. Adame lo intentó de veras; primero, con ceñidos estatuarios, un recorte y un largo pase de pecho torerísimos. Continuó después con buen tono con la mano derecha, pero al tiempo que el quehacer del torero intentaba sin éxito alcanzar la emoción aumentaba la fijeza, la codicia y la exigencia de su oponente. Total, que quedó la certera impresión de que el toro se fue sin torear y que Joselito no le había llegado ni a las pezuñas.

El Mundo – Zabala de la Serna: Puntuó el alcurrucén que hacía segundo. Girón, chorreado, bajo, fino de pitón. Notables hechuras. Una pintura. Joselito Adame vio las posibilidades. Que las entendiese todas fue otra cosa. El toro viajaba pronto, largo y descolgado. Adame no le cogió el aire siempre. Ni el sitio para dejársela en la cara. Recogió el torero de México los cuajados aplausos en el tercio como consuelo. Más unánime sonó la ovación para Segoviano.

Cuando saltó el quinto a la arena, se comprendió pronto que entró a última hora por alguna de las bajas. Feas las hechuras de la bestia. Toro al carrer. Bou de las calles. No quería trato con nadie. Volvía grupas y se volvía al revés. La faena de Joselito derrochó fe. Paciencia y tenacidad. El “7” recriminaba cosas. Un zambombazo con la espada tiró sin puntilla al manso. Delantera la colocación. Sitio mortal el rincón. La oreja más trabajada de toda la feria sembró la polémica.

El Español – Juan Diego Madueño: El quinto tenía la frente afilada y dos puntas oscuras, dagas que nacían en la sombra de la cara, partida por la zona umbría de los ojos. Huyó siempre con la rabia comprimida. Empujó al caballo que guardaba la puerta, trasladando al autobús hasta los terrenos del 6. Con el titular no quiso nada.

Cada vez que se daba la vuelta del revés en la muleta, avanzaban un tanto el matador y él, apurando la distancia hasta chiqueros. Marcaba los terrenos el alcurrucén. Se empeñó Joselito Adame en torear en la orquilla del 9 y el 10. Intentar ganar a un toro por cabezonería es entrañable. En su territorio salía desentendido pero se dejaba agarrar con la muleta puesta. Y se paró también. Si se le atacaba a su altura y sin espacios iba y venía penosamente y Adame garabateó dos tandas que entusiasmaron, sin parar la última con todo el repertorio de remates ofrecido. Eso los volcó. No ví aquí ninguna maniobra brillante del mexicano. A Adame le sonó el despertador justo a tiempo. La estocada tuvo un efecto inmediato, caída y mortífera, derrumbando al toro panza arriba. La petición se alimentó de las protestas. La oreja vino en tromba, debatida. El público lo vivió con desenfreno. A ver por donde desemboca todo esto.

Al segundo los tramos blancos de piel le sentaban como a una cordillera las manchas de nieve, las zonas todavía por derretir. Por la barriga, la frente, el rabo, en las axilas. Con hechuras aerodinámicas, fino. Se lo reservó todo para la muleta.

El inicio de faena de Joselito Adame fue un chispazo. A la trincherilla llegó la gente metida. Esa intensidad se mantuvo en la siguiente tanda y en la otra. Joselito Adame ligó varios derechazos y el público respondía. Al natural se fue el WiFi. El toro mantuvo el gas. Salía con todo hacia la muleta. Se tantearon por ese pitón, Joselito lo desplazaba, el alcurrucén había bajado un punto, perdida completamente la conexión. Entre sus defectos la faena fue cayendo. El último tramo lo hizo lanzado el mexicano. Con el piloto automático. Hubo protestas al saludo.

Taurología – Redacción: Pese a todas sus deficiencias, hubo dos toros que tuvieron mayores opciones de las que se vieron en el ruedo. Se corresponden con el lote de Joselito Adame. Y así el 2º, el único que peleó con cierta nota ante los montados, pedía una receta diferente a la que aplicó el de Aguascalientes. Cierto que el calambrazo del final de las suertes no facilitaba las cosas, pero con un poquito más de ritmo y de argumento, el relato muletero debería haber ido a más.

El quinto llevaba el cartel de manso, pero un manso que metía la cara por abajo cuando se le provocaba. Adame tardó demasiado tiempo en en decidirse a que el de Alcurrucen se asentera en ese su lugar de paz que para el eran tableros de toriles, Allí hasta obedecía bien cuando se le ponía muleta y se trataba de llevarlo muy metido en ella, sin dejarle espacio para salirse de la suerte, hasta hilvanar las series, que ahora sí prendieron más en los tendidos. A sus dos toros los mató en el célebre rincón, de tanto y tan rápido efecto. Este fue uno de los factores por lo que un sector del público protestara la concesión de la oreja del 5º.

Twitter @Twittaurino

Última llamada para José Adame en San Isidro 2018

Llega el turno de una de las ganaderías que más triunfos está posibilitando en los últimos años en Madrid. Los toros de Alcurrucén serán lidiados por Curro Díaz, Joselito Adame y Juan del Álamo. Estos son los datos y claves por Datatoros.

Desde 2015 Alcurrucén ha posibilitado 4 Puertas Grandes en Madrid: Castella (2015), David Mora (2016), Ginés Marín y Juan del Álamo (2017). Ninguna ganadería puede presumir de estos datos en este tiempo.

El año pasado, por primera vez en la historia de Alcurrucén, dos toreros salieron a hombros en dos tardes diferentes en San Isidro con esta ganadería (Ginés Marín y Juan del Álamo).

Desde 2015, dos toros de Alcurrucén han sido premiados con la vuelta al ruedo: Jabatillo (2015) y Malagueño (2016). Con ambos abrieron la Puerta Grande Castella y David Mora, respectivamente.

Curro Díaz se puede convertir en el séptimo torero en activo con más Puertas Grandes en Madrid. Ha triunfado en dos ocasiones: 2007 y 2016. Ninguna de sus dos salidas a hombros fueron en la Feria de San Isidro.

Adame pone punto y final a su paso por San Isidro tras irse de vacío en su primera actuación y con la sombra del reciente triunfo de su hermano Luis David en el mismo ruedo venteño. En toda su carrera suma 4 orejas en Madrid, la última en 2017. Nunca ha encadenado dos años consecutivos puntuando en Las Ventas.

Luis David Adame superó el jueves uno de los registros de su hermano Joselito. Éste necesitó de 3 corridas para cortar su primera oreja en Madrid, mientras que Luis David tan sólo ha necesitado de 2.

No será una tarde fácil para Joselito, ya que además de su lote, tendrá que enfrentar a un sector del publico madrileño que le aprieta mucho y que le exige resultados más contundentes en Madrid después de 13 tardes como matador de toros.

Oportunidad para del Álamo para convertirse en este año en el matador salmantino con más Puertas Grandes en Madrid en el Siglo XXI. Hasta ahora está empatado a una con Juan Diego, que la logró en 2003. El último diestro salmantino que encadenó dos años saliendo a hombros en Madrid fue Niño de la Capea.

Del Álamo se vuelve a encontrar con Alcurrucén tras la Puerta Grande que consiguió la pasada temporada. En aquella ocasión cortó una oreja a Licenciado (El palco no le concedió la segunda) y otra más a Bocineto. Adame también corto una oreja en 2013 a Alcaparrito.

Curro Díaz no mata un toro de Alcurrucén en Madrid desde 2004, en un mano a mano con Antón Cortés. Más experiencia tiene

Joselito Adame, que ha estoqueado 6 toros con un balance de 1 oreja.
Sólo 3 toreros han desorejado un toro en Madrid un 19 de mayo en toda la historia de San Isidro: Chicuelo II (1954), Andrés Vázquez (1962) y Matías Tejela (2014).

Fuente: Datatoros

Foto: Joselito Adame prensa.

San Isidro’18. III de Feria. Otra garbanzada de Fuente Ymbro, con Adame de compango

Por José Ramón Márquez.

Hoy, después de guasearnos de comprobar el odio que le tienen los de la crítica seria a lo que se sale del carril, léase La Quinta, al mirar el programa para ver qué nos deparaba la inventiva empresarial de Domb, se acaba la risa al caernos encima el baño de realidad de que para esta tarde habían programado la segunda de las corridas con Joselito Adame, acompañado esta vez por Román y por José Garrido.

Ver la desolación que presentaban los pasillos de Las Ventas cinco minutos antes del inicio de la corrida era la más adecuada radiografía del interés que esta combinación de espadas había despertado. Luego, al entrar hacia la localidad, tuvimos la constatación de que, por tercera tarde consecutiva, la Plaza presentaba una entrada muy de finales de los años setenta. Así los jóvenes se pueden hacer una idea de cómo eran los sanisidros de cuando los empresarios eran Canorea o MartínBerrocal, que ver la Plaza en esas condiciones nos quita un buen puñado de años. Luego los de Plaza1 sacan un cartel diciendo (digan lo que quieran) que han asistido 16.783 personas o las que sean, y ahí lo dejan, como cuando ponen el peso de los toros y resulta que el más chico del encierro le saca seis arrobas al más grande en la tablilla. En realidad Plaza1 tiene fijados dos fines, uno cumplido, que es el de repercutir en el propio beneficio la bajada del IVA, y otro por cumplir que es el de que la Comunidad de Madrid les rebaje el canon que ellos mismos elevaron disparatadamente para arrebatar la plaza a los Choperón Father & Son.

Dijimos más arriba los toreros y no pusimos lo de los toros, que hoy correspondieron a los Gallardos de Fuente Ymbro. Hay que hacer notar que, en lo que llevamos de temporada, es ésta la tercera Ymbrada que nos metemos para el cuerpo: la novillada de Madrid, muy interesante, la corrida de toros de Sevilla, con sus cosas y tirando a blanda y ésta de hoy de Madrid que es casi como la continuación de la de Sevilla, y aún nos queda para rematar el año ymbrista una novillada en feria y probablemente una corrida en Otoño. Fuente Ymbro ya va por su trigésimo segundo año triunfal desde que se desgajó de Jandilla y hoy trajo a Madrid un encierro de buena presentación en el que hubo dos toros de notable interés, el primero Holgazán, número 183, y el segundo Hechizo, número 123, y uno de condiciones más bobunas, de las que tanto se estiman para el neotoreo, Soplón I, número 125, que fue el tercero. Resaltemos que, salvo el primero, el encierro nos ofreció más caídas, tropezones y planchazos de los que debería haber habido.

Cuando don Gabriel Martín, estrafalariamente vestido de barquillero, descorrió el cerrojo para que saliese al ruedo Holgazán había alguno por ahí que aún no se enteraba de que los Adame son tres, al igual que los Niño de Santa Rita, y que el que hoy estaba anunciado era José Guadalupe Adame Montoya, Joselito Adame en los carteles. Holgazán recibe poco castigo en la cosa equina principalmente porque al sentir las aristas del afilado acero de la puya en sus espaldas salió huyendo como desesperado por no pasar ese trago. Se va con fuerza a por los banderilleros y a punto está de darle un serio disgusto a Tomás López, que se cayó en su cara al salir del par, y menos mal que gracias a Dios -o a Alá- el oportunísimo capote de El Sirio le hizo un providencial quite, que ya puede López invitar a marisco al Sirio, porque le libró de una cornada cantada. Al último tercio llegó el toro con una vibrante embestida, nada tonta, y ahí se fue Joselito a darle hasta cinco derechazos todos ellos movidos y enganchados; luego se aparta del animal y le vuelve a presentar la muleta para firmar la que hasta la fecha es la mejor serie que ha dado Joselito Adame en Madrid desde que vino de novillero, quedándose medio colocado y tirando del toro. Fue una serie de cinco rematada con uno por alto donde el torero, algo despegadillo, cayó hacia adelante, ligó y templó. Luego, a continuación decidió no profundizar en esa línea, en la que los toros cogen, y estimó más oportuno tirar por la cosa aliviada, colocar la pata atrás y no meterse en jardines. La cosa es que eran las siete y veintisiete minutos cuando Adame estimó que su recital de no torear debía acabar y se fue a por el estoque de verdad con el que le metió a Holgazán un bajonazo digno del premio Princesa de Asturias al bajonazo, que mandó al toro a la presencia del Creador sin que el animal se llegase a explicar qué es lo que había hecho mal para merecer ese final, porque la verdad es que puso mucho más a favor del triunfo de Adame el toro que el propio Adame.

Al salir el segundo, Hechizo, nos entran sudores fríos al ver a Faustino en pie en el 7 aplaudiendo al bicho. Bien es sabido que, por lo general, los toros que Faustino aplaude suelen venirse abajo, y cuando el tal Hechizo empieza a hocicar y a caerse ya se percibían los efectos del aplauso. El toro es grande y feo, estrecho de sienes y degollado, y sus primeros minutos de vida pública están marcados por un caer y caer y volverse a caer. En banderillas galopa de lo lindo y acosa de manera agónica haciendo hilo hasta el burladero a El Sirio que, así es la vida, no encuentra a nadie que le haga el quite y se libra de la cornada al caer cuando el toro le lanzaba el derrote. En el último tercio Hechizo presenta una notable disposición a acudir de lejos al cite, con un bonito tranco. Román pone en marcha su desparpajo dando fiesta al toro y no tapándole su condición de ir de lejos, si bien su muleteo es poco mandón y tiende a recortar el viaje del burel. Tantas veces como le citó, el toro acudió y Román anduvo aseado en su manera de torear a la moderna, en versión optimista, como de “¡Viva la Gente!”. El toro va a más y no hay vez que se le proponga el cite que el animal no acuda con bríos, si bien es verdad que el toreo que Román le propuso era de poco quebranto para el animal. En suma Román puso su optimismo congénito a disposición de la Cátedra y si caza al toro a la primera lo mismo le piden la oreja.

Para José Garrido depararon los hados la presencia de Soplón I, a quien Óscar Bernal agarró muy bien en el primer puyazo; luego costó lo suyo ponerle al segundo y una vez que se arrancó apenas fue picado. Garrido comienza su faena con la muleta de manera harto solemne, en comparación al desparpajo de Román, y a la postre esa solemnidad nos trae inequívocos aires de San Blas, de la escuela de toreo dorsal instaurada por Julián (king of Seville) como homenaje a los fisioterapeutas, con el espantoso cite en forma de alcayata en el que según acomete el toro el torero se va irguiendo en un arco de 45 grados con evidente riesgo para los músculos lumbares. El toro tenía los pases que tenía y cuando su tiempo se cumplió, aproximadamente a las 8 y 2 minutos, sin haber recibido un solo pase digno de tal nombre, Garrido siguió a ver si se le aparecía el genio de la lámpara hasta las 8 y 9 minutos que se fue a por el estoque que introdujo en los bajos del toro lanzándose de zambullón.

Como se ve hasta aquí, cada uno de los toreros había tenido su toro. En la segunda parte del festejo las cosas ya no fueron tan sencillas. El cuarto se echó a por el caballo en que iba César Morales Hernández y entre la violencia del choque y la posición del piquero, lo descabalgó y luego echó al suelo al penco; volvieron a poner al bicho frente al caballo y Morales movió con soltura el aleluya, y cuando el toro se le vino volvió a pasar lo mismo que en el anterior, y mientras levantaban al arre, el toro se fue al otro extremo de la Plaza, donde estaba Bernal y también lo echó a suelo. El Presidente, el ínclito don Gonzalo J. de la Villa Parro, decidió cambiar el tercio por su cuenta, acaso en aplicación de la vigente Ley de Prevención de Riesgos Laborales, cosa que le fue agriamente censurada por la afición, y que se prepare cuando llegue a casa. En banderillas el toro se viene flechado hacia Fernando Sánchez, que no hace ascos a la propuesta y deja un excelente par en el que todas las ventajas fueron para Soplón I. Con este toro, de bastante más dificultad que su primero, Adame anduvo perdido y corriendo y el toro a cabezazos sin que hubiese acuerdo entre ambos, acaso porque el hidrocálido no acabó de poner sobre la mesa los argumentos de mando y firmeza que el toro pedía.

El quinto, Picarón, número 122, derriba a Pedro Iturralde, al tomar al caballo por el pecho, pasa el trámite de las banderillas y llega a la muleta de Román cayéndose y con poco fuelle. En este toro Román presenta una cara más adocenada, sin el desparpajo que, como se ha dicho varias veces ya, es su seña de identidad, todo en un tono muy plano y menor. A éste le recetó una entera atravesada ejecutada con gran facilidad.

Y para terminar, Orgulloso, número 175, que pasó de puntillas por la cosa de las puyas, donde se le castigó poco, que blandeó lo suyo, y que sabemos que le banderillearon porque las llevaba clavadas en la espalda. A la hora del muleteo, iba al cite con el mismo ánimo que iba yo a la escuela cuando niño, aunque esa desgana tampoco fue combatida por Garrido, que se contagió del humor del toro o que estimó que un toro como Orgulloso no se merecía sus maneras plenas de solemnidad.

El caso es que no presentó argumento alguno digno de reseña y, acaso lo mejor de su actuación sea la estocada con la que dio fin a esta corrida tan innecesaria.

Hoy ningún peón tomó el olivo.

Fuente: Salmonetes ya no nos quedan…

Así vio la prensa la actuación de José Adame en Las Ventas de Madrid

De SOL y SOMBRA – Luis Cuesta: Trece paseíllos como matador de toros, 26 toros y cuatro orejas para José Adame en Madrid. Los números en su historial tienen mucho merito y deben ser un motivo de orgullo para José Adame.

Pero después de lo de Sevilla, la tarde de hoy era clave al estar anunciado en un cartel juvenil con dos jóvenes promesas del toreo español y con una ganadería que es muy del gusto de los aficionados más exigentes de Madrid, como lo es la ganadería de Fuente Ymbro.

Su primero ha sido un toro encastado, además de que ha tenido fijeza y movilidad, pero también es cierto que ha faltado sometimiento y quizás un punto de actitud en la muleta del torero hidrocálido.

Se le pueden reprochar muchas cosas a un torero en Las Ventas, pero nunca la actitud y Adame se ha quedado en esta ocasión entre la delgada línea del ser y no ser.

Con su segundo, otro toro encastado pero más deslucido, Adame decidió finalizar su actuación tras una tanda por el pitón izquierdo, ante un toro que hay que señalar, tenía muchas teclas que tocarle y que conforme avanzó la faena fue desarrollando sentido.

Otra tarde, otra esperanza y para muchos aficionados otra desilusión. Todavía le queda una actuación más en este San Isidro y continúa por ahí una veladora encendida.

El picador Cesar Morales debutó en Madrid y recibió dos impresionantes tumbos al intentar picar al cuarto astado del festejo.

De Toros en Libertad – José Antonio del Moral: El alto nivel de Román no fue secundado por sus dos compañeros de terna, el mexicano Joselito Adame y el extremeño José Garrido. Ambos por bajo de sí mismos. No sé. Adame no fue ayer el de sus mejores tardes.

Por no dejar a Joselito Adame sin mayores comentarios, ayer dio la impresión de un cierto retroceso en su por ahora brillante carrera. Muy destemplado con el primer toro que se fue estropeando precisamente por la falta de limpieza del trasteo que, además, alargó demasiado hasta hartar al personal. E incómodo con el bastante peor cuarto al que mató fatal, librándose de los pitos por la bella muerte que tuvo el animal.

El Mundo – Vicente Zabala: El toro de Gallardo había atacado en banderillas con dos velocidades. Su potencia se movía en la frontera de la casta y el genio. A Joselito Adame le exigió mucho. Todo por abajo. Porque, en cuanto lo soltaba y no lo llevaba apretado abajo, el toro se violentaba. El esfuerzo de curtido oficio de Adame no sólo no fue reconocido, sino que además se le censuró en ocasiones la colocación. Exigencia en los tendidos y en el ruedo. La estocada en los blandos terminó por decantar a los tendidos a favor del fuenteymbro.

Descabalgó el aleonado cuarto por dos veces a César Morales. Y derribó también al piquero que guardaba puerta. Tal era el ímpetu. El presidente cambió el tercio, la gente quería verlo más en el caballo y el toro quedó muy entero. Entero y revoltoso. Se revolvía y soltaba la cara. Y en una serie, como un islote, pareció tomar los vuelos en orden. La solvencia del mexicano no colmó y de nuevo se le afeó el uso defectuoso de la espada.

La Razón – Patricia Navarro: Otro toro encastado inauguró la tarde. De esos que despiertan en el tendido el respeto por la fiereza y la dificultad. El bravo en su apogeo. Fue la faena de Joselito Adame correcta, pero sin romper. No acabó de gobernar las arrancadas del toro y en este tipo de animales las medianías no dan con el camino del éxito y pesan más las complicaciones. Poderoso estuvo con un cuarto al que bajó los malos humos en la primera tanda por el derecho. No fue astado agradecido de cara al público, pero tenía muchas cosas buenas. Entre ellas que descolgaba de verdad, por el diestro, no demasiado largo pero ponía la cara muy bien. La espada tampoco fue.

EFE – José Lopez: Y si la tarde era cuestión de actitud, de echar la moneda al aire, el que no sacó ni la calderilla del bolsillo fue Joselito Adame.

El mexicano anduvo lineal y periférico ante un primero al que, pese a faltarle clase y sobrarle brusquedad, se movió mucho y con emoción. Lo mejor aquí fue un providencial quite del Sirio al compañero Tomás López, que quedó a merced del animal al tropezar tras el primer par de banderillas

Y menos compromiso hubo aún con el cuarto, un toro que derribó hasta en tres ocasiones a los picadores, esperó en banderillas y exigió en la muleta de un Adame que volvió a andar siempre por las afueras y con demasiadas precauciones.

Lástima de animales, pues con una apuesta más firme… otro gallo hubiera cantado.

Marca – Carlos Ilián: Joselito Adame se enredó en una faena sin norte ante el primero, que lo desbordó y en el cuarto se acomodó, sin más, por el pitón derecho pero las pasó canutas por el izquierdo.

ABC- Andrés Amoros: El primero embiste con casta pero algo brusco. Los gritos de algunos paisanos animan a Joselito Adame pero la faena es desigual, levanta división de opiniones, y mata mal. El público se ha puesto de parte del toro. El cuarto le busca las vueltas a los caballos de picar y derriba tres veces: ¡un toro listo! Queda casi sin picar. (En los dos, luce su majeza, al banderillear, Fernando Sánchez). Metiéndose en su terreno, Adame le saca algunos muletazos pero no redondea la faena y pincha mal, entrando de lejos.

El País – Antonio Lorca: Hubo otro toro de premio, el primero, pero su matador, Joselito Adame, no atraviesa un momento artístico destacable. Muchos muletazos, y no dijo nada. Parece como si estuviera desaprendiendo el oficio. El público ni lo abroncó. Mal asunto.

Adame no mejoró en el cuarto, otro buen toro.

El Español – Juan Diego Maduño: Había intensidad. Holgazan era un sol vivo, quemando genio para convertirlo en algo parecido a la bravura. En los quites de Román el mexicano ya se vio lo que le molestaban, que eran las alturas. Joselito Adame tuvo momentos sin despegar. Le gritaban cosas propias de su tierra. Era difícil cogerle el aire al fuente ymbro. Holgazán tenía un final poderoso por bajo. Algunas veces lo ganó él, otras Adame. Y ahí quedaron, en empate. El trabajo de sus jefes de prensa ha convertido el apellido Adame en un meme de las tertulias. Quizá eso explique por qué la plaza estaba tan a la contra.

Señoría llevaba aires del Serengueti. Guepardo negro y con pitones. La cabeza un tanto descolgada daba esa impresión delante de la mole de carne. Derribó tres veces a las cabalgaduras: del picador oficial se fue al que guarda la puerta como un Glovo encargado por el 7. Ahí lo llevas. Tumbaba a los caballos con facilidad y se piraba, consagrado en ese objetivo. El cambio de tercio los cabreó. Quedó sin picar. Fernando Sánchez puso un gran par sin esos aspavientos tan cursis.

A la muleta se lanzó a veces como un depredador. Mucha seriedad en los embroques, colgando de un hilo Joselito Adame. En la plaza se respiraba la importancia del precipicio. Por el borde anduvo el matador. Al acecho estaba el toro, soltando la cara. Apretó exhausto al final Adame logrando la única tanda de una faena marcada por el planteamiento del toro. Había que salir de allí como fuese. Abierto el paracaídas, Señoría metió la cara. Ya no había marcha atrás.

COPE – Sixto Naranjo: ‘Holgazán’ se llamó el primer ‘fuenteymbro’. Seriedad sin excesos de carnes y pitones. Lo recogió con oficio Joselito Adame con el capote antes de que el toro pasase sin brillo por el caballo. El quite de Román por saltilleras fue replicado por Adame. Chicuelinas del azteca con el toro mostrando ya su escasa fijeza. Providencial fue el quite de El Sirio cuando Tomás López perdió pie tras colocar el segundo par de banderillas. Lo tenía a tiro si no llega el capote salvador. Impuso el mando por abajo el mayor de los hermanos Adame en la primera tanda en redondo. El toro lanzaba un feo tornillazo a la hora del embroque que descomponía todo. Al natural, la colocación fue otra y así se lo recordaron algunos. La violencia del toro se hizo más evidente cuando retomó la diestra. La estocada viajó caída y resultó letal.

Pese a que salía suelto, derribó con poder a los dos caballos el cuarto. Fino de hechuras el toro, puso en algún apuro a la cuadrilla de Adame en el tercio de banderillas. Apretaba siempre para los adentros el de Fuente Ymbro. Después, el pitón del astado fue el derecho. A izquierdas soltaba la cara con violencia. Pero la gente estuvo muy fría con el mexicano. Dos pinchazos precedieron a un feo bajonazo.

Obispo y Oro – Fernando Fernández Román: En puridad, habré de adelantar por mi cuenta que el toro que abrió Plaza, de nombre Holgazán, y de la ganadería de Fuente Ymbro, como toda la corrida, fue un toro serio y guapo. Joselito de Aguascalientes tragó paquete en dos tandas con la derecha de gran mérito, pero no ameritadas por un reducido sector de público que –ignoro los motivos—parece que la tienen tomada con este torero. Demasiado hizo con no descomponerse ante la insoportable estolidez de un sector de aficionados. Mató de estocada caída y un grito de cólera inundó el graderío. ¿Era para tanto?

Peligroso fue el cuarto, qué bonitos los pases con la derecha de Adame, no me explico la animadversión que denotan algunos espectadores con este torero. Pincha dos veces y mata de estocada caída. Creo que esta gente es injusta con Joselito Adame. (Estamos en Madrid, yo erre que erre).

Las Provincias – José Luis Benlloch: Joselito Adame se vio desbordado por un ambiente poco propicio y dos toros que le exigían un dominio que, a su vez, demandaba un conocimiento técnico importante.

Torosdos – Barquerito: Adame no terminó de acoplarse ni templarse con el primero, que enganchó mucho engaño por su mano buena, y, al hilo por sistema, le llegaron censuras menores cuando abusó de torear sobre la inercia. Se oyó el “¡Viva Aguascalientes!” de sus tardes felices, pero solo una vez. La faena fue, además, larguísima.

Y también la del segundo de lote, que derribó hasta tres veces, pero ninguna de ellas de bravo. Rebrincado, claudicante y sin fuelle, ese cuarto acabó gazapeando. Adame pecó de mecánico.

Foto: NTR Toros Twitter.

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3ª de Feria: Joselito Adame ante una nueva oportunidad en Las Ventas de Madrid

El difícil reto de triunfar con Fuente Ymbro por Datatoros.com

Segunda corrida de toros de la feria de San Isidro 2018.

En chiqueros esperarán seis toros de la ganadería De Fuente Ymbro que serán lidiados por Joselito Adame, Román y José Garrido. Los tres pueden logar algo que nunca ha sucedido en la historia. Te desvelamos todos los datos aquí.

Tras 49 toros lidiados en Las Ventas, ningún matador ha abierto la Puerta Grande con una corrida de Fuente Ymbro.

Tan sólo han les han cortado orejas cuatro toreros: El Juli (2003), Uceda Leal (2014) y Alejandro Talavante y Román (2016 y 2017).

Joselito Adame es el matador de toros mexicano que más orejas (4) ha cortado en Madrid en todo el Siglo XXI. Este 2018 podría encadenar dos años consecutivos cortando orejas por primera vez en su carrera en Madrid.

Este año se cumplen 46 años desde la Puerta Grande de Eloy Cavazos en Madrid. Desde entonces ningún otro torero mexicano lo ha conseguido. Joselito Adame tiene una nueva oportunidad para lograrlo.

Adame nunca ha salido a hombros por una plaza de 1ª Categoría en España. En Francia sí lo ha logrado en Nîmes y Arles.

Román se puede convertir en el primer torero en la historia en cortar orejas en la Feria de San Isidro y en la Feria de Otoño con toros de Fuente Ymbro.

De todos los toreros anunciados en la feria, sólo tres han salido a hombros de Madrid durante dos años consecutivo: El Cid (2005 y 2006), Talavante (2011, 2012 y 2013) y López Simón (2015 y 2016). Román podría ser el cuarto en sumarse a la lista. Ponce y Román son las dos grandes bazas de Valencia para esta feria de San Isidro. El de Chiva necesitó 7 temporadas para abrir la Puerta Grande de Madrid por segunda vez.

Román tomó la alternativa en 2014 y ya lo ha conseguido en una ocasión. Podría superar el registro de su compatriota en Las Ventas.

Madrid es una de las plazas que se le sigue resistiendo a José Garrido. Tras seis corridas de toros nunca ha cortado una oreja ni ha dado una vuelta al ruedo.

Garrido se puede convertir en el primer torero en la historia en salir a hombros de Madrid y Bilbao con una corrida de Fuente Ymbro. En sus dos últimas corridas con estos toros en plazas de 1ª Categoría ha puntuado: Zaragoza y Valencia.

Sólo un torero en la historia ha desorejado un toro un 10 de mayo en San Isidro: Fue Parrita…¡Hace 70 años! Aquella tarde de 1948 desorejó a un toro De Carlos Urquijo.

Algunos datos extras de Joselito Adame en Madrid:

Joselito Adame hará su paseíllo numero 13 como matador de toros en Las Ventas, en donde ha conseguido 4 orejas de 16 toros estoqueados.

Joselito es el matador de toros mexicano que más orejas ha cortado en Madrid en el presente siglo, pero también el torero mexicano con mas paseíllos en el ruedo venteño.

Algunos numeros de Adame en Madrid

En 10 años el torero hidrocálido ha pisado 14 veces el coso madrileño

– Suma 2 tardes como novillero y 12 corridas como matador de toros

– Ha cortado 4 orejas (todas como matador)

– Ha padecido una contusión severa en un tobillo y una cornada de 15 centímetros.

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Desde el Tendido Dos: La Palmosilla justifica su inclusión bajo la lluvia

La Palmosilla justifica su inclusión bajo la lluvia.

Por Ignacio SM / @isanchezmejias

Sevilla.- Cuando allá por el mes de enero nos enteramos de que la única ganadería novedad del abono 2018 iba a ser La Palmosilla, muchos juramos en arameo, quizás tanto por ser esta ganadería como por ser la única. Pero hoy ha echado una interesante corrida de toros, con clase, nobleza y recorrido. Ha bajado la nota el primero, de nulas fuerzas, el tercero que claudicaba dentro de su nobleza, siendo el sexto el único que desarrolló dificultades.

La tarde no estaba hoy de toros. Con vientos huracanados en Sevilla, que han hecho más por quitar los veladores de la Avenida que nuestro señor alcalde, y lluvia cerrada, prefería uno quedarse a cubierto más que ir a los incomodos tendidos de la Maestranza a calarse hasta los huesos. Pero los aficionados se han visto recompensados una interesante corrida de toros.

Luis Bolívar que en su flojo primero poco pudo hacer, se encontró con un cuarto noble, con recorrido y duración. Pudo con él de principio a fin, con un toreo clásico y pulcro, quizás demasiado pulcro como para poner Sevilla a revienta calderas, pero una faena de mucho calado. La estocada cayó baja y, a pesar de ello, cortó una oreja que deseamos le sirva para hacer más contratos.

Joselito Adame ha sorteado el mejor lote. Su primero era pronto, pero la faena no tomó vuelos suficientes. Su segundo fue un gran toro, muy aplaudido en el arrastre, encastado, lo que significa que no era tonto, pero que metía la cabeza y embestía de largo. Pero no lo entendió, o no le pudo, o no le quiso poder. Por el pitón izquierdo era para jugársela y reventarlo, pero le enganchó los trapos las primeras veces el torero tiró por la calle de en medio. Una pena.

Rafael Serna es el que peor suerte tuvo en el sorteo. Su primero, de mucha clase, en cuanto le exigía, perdía las manos. De forma que le compuso una faena a favor del toro, y aun así, sacó cuatro o cinco naturales de mucha calidad. El sexto, ya bajo el diluvio universal, desarrolló peligro. Otra vez será.

Publicado en blogs.sevilla.abc.es

Foto NTR Toros – Twitter

Así vio la prensa la actuación de José Adame en Sevilla…

José Adame no pasa por un buen momento ni en México ni en España, prueba máxima de ello es su actuación del día de hoy en Sevilla. Una actuación que podríamos clasificar como insípida y gris, que además nos dejo ver un torero pegapases y en momentos algo limitado de valor.

Que difícil panorama tiene por delante Adame, quien tendrá una última oportunidad en San Isidro para reivindicarse o para regresarse a casa, ya que le será muy difícil continuar su campaña española con algo de categoría sin un triunfo en Las Ventas y más  ahora que los jóvenes toreros como Roca Rey, Román, Jiménez Fortes, Garrido, Colombo y Álvaro Lorenzo entre algunos otros, están dando la cara en cada tarde.

De SOL y SOMBRA.

José Antonio del Moral – De Toros en Libertad:

Joselito Adame, actual primera figura en su patria, no dio la talla. No sé, le vi como desnortado. El mayor de los tres hermanos Adame, es bastante mejor del que vimos ayer. Pareció que le influyó el tiempo. Junto a momentos buenos, otros como de inexperto principiante. Quizá fue por el temporal. El segundo toro resultó estupendo y aunque Adame se acopló positivamente sobre ambas manos tanto por redondos como por naturales, el trasteo resultó mal estructurado, sin orden ni concierto y excesivamente largo. Tanto empeño, fue la señal de la inconformidad de Adame consigo mismo. Suele pasar… Creo que en otro momento el mismo Joselito Adame hubiera estado bastante mejor que ayer. Con el también muy noble quinto – se llevó el mejor lote – la faena fue de más a muy menos. Bien iniciada, se fue a pique en su segundo tramo. Quizá el torero tendrá la explicación de este inesperado bajón.

Andrés AmorósABC: Joselito Adame, el mayor de los tres hermanos, es figura en México y un buen profesional. En el segundo, banderillea con marchosería Fernando Sánchez, muy aplaudido. (Lo repetirá en el quinto). En un rato de sol, el diestro, jaleado por un ruidoso partidario, aguanta con valor, en los estatuarios. El toro, encastado, repite, transmite emoción pero no es fácil. Adame sabe bien lo que hace, tira de la res con soltura pero prolonga la faena y acaba recibiendo dos avisos. Es un vicio actual que no me cansaré de denunciar: las faenas tienen su medida; prolongarlas más suele ser, además de inútil, contraproducente.

El quinto también es de los buenos toros de la tarde, pronto y noble, aunque tardemos en verlo porque no lo ponen a la distancia justa del caballo. Comienza Joselito ligando derechazos estimables pero se embarulla y el toro acaba ganando la pelea. (¿Recuerdan la sabia sentencia de Juan Belmonte? «¡Dios te libre de un toro bravo!»).

Zabala de la Serna – El Mundo: El mexicano Joselito Adame alternó las manos en una extensa faena. Nunca cómodo con el punto pegajoso de Goloso. Oficio más que brillo ante la correa del toro. Echaría en falta un puyazo a ley (silencio tras dos avisos).

El quinto, uno de los tres cinqueños de la corrida, puso de nuevo a prueba la profesionalidad de Adame. Un tío que le exigió el carnet con sus complicaciones.

Paco AguadoCOPE: Resultó digno de aplauso que hasta cuatro ejemplares dieron un juego notable, con su entrega, clase y nobleza.

Dos de ellos, conformando un lote propicio para un triunfo rotundo, le correspondieron al mexicano Joselito Adame, que, paradójicamente, no llegó a sacar verdadero partido de ninguno por no aplicar en su lidia una entrega recíproca a la de los animales.

Su manera de desplazar hacia afuera las francas y vibrantes embestidas de ambos, así como la falta de asiento y de sinceridad en la forma de citar y de manejar las distancias hicieron que los dos trasteos del azteca -larguísimo además el del segundo- se vivieran con indiferencia desde los despoblados tendidos. Toda una ocasión desperdiciada.

Antonio LorcaEl País: Llamó la atención el momento de Joselito Adame. Muchas prisas, excesiva superficialidad, oportunidad perdida, cientos de pases anodinos, aburrimiento y preocupación generalizada.

Dijo ser un pegapases ante su primero, un toro que destacó por su movilidad y obediencia, con el que no se entendió en momento alguno. Comenzó por estatuarios, continuó por la derecha, por la izquierda después, y así hasta siete tandas —todo muy rápido, sin hondura alguna— y parecía que aquello no tenía fin. Y más frío y frialdad en los semblantes. Un pestiño de Joselito. Menos bondadoso fue el quinto, aunque embistió, con menos clase, pero con la obediencia debida. Tampoco se aclaró entonces el mexicano, y pasó por Sevilla con más pena que gloria.

Carlos IliánMarca: JoselitoAdame se explayó en una larguísima y espesa faena al segundo toro y anduvo a la deriva con el geniecillo y la movilidad del quinto.

Rincón Taurino: Adame se hizo aplaudir en el inicio de faena al segundo a base de estatuarios ajustados. El toro se movió bien y el torero ligó por ambos pitones en buen tono, logrando conectar más cuando se fue a los medios y ligó con la derecha. Fue labor de oficio que no logró calar por completo en el tendido. Sonó un aviso antes de coger la espada de verdad y falló con los aceros. El toro fue ovacionado en el arrastre y hubo silencio para Adame.

La faena de Joselito Adame al quinto resultó un tanto desconcertante. Comenzó bien por el pitón derecho, ligando dos series buenas que hicieron reaccionar al público. Sin embargo, al cambiar a la mano izquierda se rompió el hilo de la faena. El mexicano volvió a la derecha pero la faena, tocó a su fin.

Juan Diego MadueñoEl Español: Goloso, el segundo, fue exigente. Joselito Adame volvía a una plaza de las que deciden carreras después de su periplo por los portales. Tiene en su cuadrilla a Fernando Sánchez, que es exagerado hasta para pegarle voces al toro. Ya veo populismos en cualquier parte. Los estatuarios que abrieron la faena tuvieron emoción. El desprecio, eléctrico, cayó de bruces. Ese efectismo se lo llevó por delante Goloso embistiendo. Adame no sabía por donde meterle mano.

Pura transmisión el de La Palmosilla, con movilidad y fijeza. Ahí está la emoción. El mexicano toreó hasta el primer aviso. Le puso muletazos encima como para apagar un incendio. La estocada a recibir era otro truco y por suerte para él pinchó. El toro recibió una gran ovación camino del desolladero. Adame no.

Ignacio Sanchez MejíaBlogs ABC Sevilla: Joselito Adame ha sorteado el mejor lote. Su primero era pronto, pero la faena no tomó vuelos suficientes. Su segundo fue un gran toro, muy aplaudido en el arrastre, encastado, lo que significa que no era tonto, pero que metía la cabeza y embestía de largo. Pero no lo entendió, o no le pudo, o no le quiso poder. Por el pitón izquierdo era para jugársela y reventarlo, pero le enganchó los trapos las primeras veces el torero tiró por la calle de en medio. Una pena.

Álvaro R. del Moral – El Correo: El segundo espada del cartel era Joselito Adame, ese torero mexicano y polivalente que no suele fallar en el ruedo maestrante. Tuvo delante dos reses de muy distinta condición. La primera de ellas fue un animal de movilidad un punto engañosa al que le faltó la clase necesaria. El mayor de los Adame lo recibió, muy firme, por sabrosos estatuarios en una faena que suguió por naturales de buen trazo. En los medios, muy espatarrado y con la mano derecha, logró someter a ese toro terminando de redondar una labor correcta en las formas pero algo falta de arrebato. El toro, que iba y venía, y la cosa se acabó diluyendo mientras caían dos avisos.

El diestro manito salió dispuesto a lidiar con el quinto, un toro tan difícil como emotivo que, pese a sus dificultades y las carencias de su embestida, nunca renunció a la pelea. No fue un bocado fácil ese quinto. Demandaba andar listo y sobrado de piernas, hábil de recursos y presto con la espada. Silencio para Adame.

Carlos CrivellSevillatoro: Joselito Adame sorteó dos buenos toros, tal vez mejor en conjunto el segundo de la tarde, ambos encastados. Adame anduvo bullidor con el capote en los lances de saludo y el algunos quites, tal como unas caleserinas al cuarto. La extensa faena al segundo fue mecánica y carente de alma. Los muletazos surgía como latigazos con un golpe final de muñeca violento. No se pueden dar más pases y torear menos. Aburrió al toro, al público y creo que se aburrió el torero. Sonó un aviso antes de perfilarse en la suerte suprema. La ovación en el arrastre al de La Palmosilla lo dijo todo.

El quinto fue menos toro. Tenía casta, embistió por el derecho y no quiso hacerlo por el izquierdo. De nuevo fue un torero con prisas, mecánico, desplazando al toro afuera con un toque excesivo, en fin, que Adame no tuvo su mejor tarde en Sevilla.

Luis NietoDiario de Sevilla: Joselito Adame no llegó a encontrarse a gusto ante su lote. A su primero, un ejemplar con cara, exigente, con movilidad, lo recibió con buenas verónicas. El hidrocálido derrochó valor en una faena larguísima, desigual y en la que faltó reposo, comenzando con unos estatuarios de infarto por lo ceñidos y cerrando con unas manoletinas con el compás abierto. Con los aceros falló y recibió dos avisos.

Ante el quinto, un cinqueño también bien presentado, el mayor de los Adame se sintió tan incómodo que cortó muy pronto un trasteo que quedó en un esbozo.

Andrés Muriel – La Razón: Los paraguas se recogieron en el segundo toro. Salió fugazmente el sol y seguía la luz artificial. La tarde viajó de Galicia a Sevilla con un toro hondo, badunudo, pegado al suelo como un coche de carreras. No fue ciertamente un Fórmula 1 «Goloso»-aplaudido en el arrastre- pero sí permitió más lucimiento. De los cuarenta muletazos que le pegó Adame -apuró hasta el aviso- no es fácil recordar alguno.

«Mirlillo», el segundo de Adame, era realmente un pavo cinqueño. Y un tío embistiendo que no fue correspondido. Adame se contagió del gris que al filo de las ocho y media presentaba otra vez la tarde. De Sevilla a Galicia pasando -sin dejar huella- por México.

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