Archivo de la categoría: José Miguel Arroyo ‘Joselito’

La verdad de Joselito, el torero de verbo libre.

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Por Ignacio Gil.

El toreo clásico nunca pasa de moda. Y José Miguel Arroyo es un clásico. Aún se habla de su torería. Y de su verbo libre, como en su exitoso libro «Joselito el verdadero». En ABC.es recopilamos algunas de sus historias y perlas, sentencias de ayer y hoy:

-MARTÍN ARRANZ: «Ha sido mi espejo. Tiene fama de duro y de agrio en el mundo del toro, pero es la persona más sencilla y honesta que he conocido en mi vida, un hombre bueno que tenía que ponerse la careta de malo para que no se lo comieran los tiburones del mundo del toro. Él es mi verdadero padre, aunque no tenga sus genes ni nos unan siquiera unos lazos de sangre que, en el fondo, nada significan».

-DISCIPLINA MILITAR: «Nos levantábamos a las seis o siete de la mañana, fuera verano o invierno, como en un cuartel. Y no había manera de escaquearse, porque Enrique siempre nos controlaba. Por eso le llamábamos el sheriff, o el massa, como el jefe de los esclavos de Raíces, la serie de Kunta Kinte. Y si nos pillaba en algunas nos montaba unas broncas terribles. Le teníamos más miedo que a un nublao».

EL CONSEJO DEL PADRE Y APODERADO: «Si estás con alguien más importante que tú, sé tú mismo. Pero si es menos, sé tú también. Ni con aquel te aflijas ni con este te crezcas. En los triunfos, no estires el cuello, pero tampoco te hundas en los fracasos. Ve siempre con la cabeza alta, pero sin arrogancia. Nunca te creas más ni menos de lo que eres».

-RESPETO: «Yo no concebía siquiera que un torero se bajara del coche de cuadrillas y entrara en la plaza sin llevar en las manos la montera y el capote de paseo, que fuera pegando abrazos y recibiendo collejas de la gente, que anduviera en la plaza como un gañán. Algunos parecían cualquier cosa menos lo que tenían que ser».

-ESTRATEGIA: «Cuando te prodigas tanto pierdes frescura y capacidad de sorpresa, tú mismo te infravaloras. No puedes crear algo nuevo toreando sin descanso un día tras otro. Esa dinámica acaba contigo en muy poco tiempo, y yo me planteé mi paso por el toreo como una carrera de fondo, no como un sprint de cuatro o cinco años arrasando con la pasta… y con la salud. Por eso tampoco quería dejarme televisar en exceso, por mantener fresca mi imagen y mi cotización de cara a los públicos y a las empresas. Un artista debe cuidar sus apariciones e intentar que la gente se quede con ganas de volver a verle. Nunca puedes ser previsible. Lo importante del toreo siempre ha sido dejar huella».

-SUS PRIMEROS BOTINES: «Desde que entré en la Escuela, cuando venía del metro camino de casa siempre me paraban las lumis a la puerta de los bares de alterne, si es que no me asomaba yo para ver si estaba mi padre dentro, y me invitaban a un refresco para que les contara mis aventuras de torero. Entre algunas de ellas y el dueño del bar La Pista acabaron juntando el dinero para los botines, los más baratos que había en Los Guerrilleros de Tirso de Molina».

-MUJERES: «De mujeres, a estas alturas, no es que hubiera poco, es que no había nada. Estaba metido en el campo, obsesionado con los toros, monotemático. No me comía una rosca ni en América, donde todo el mundo se despendolaba menos yo, que al revés de los demás me entrenaba allí como una bestia, para flagelarme y no despistarme. Y eso que tuve muchas proposiciones y oportunidades…»

-BAUTISMO DE SANGRE: «Por fin había llegado la cornada que estaba esperando y no me había venido abajo. Otro reto superado (…) El torero ha de compaginar la sensibilidad de un artista para expresarse y el valor de un guerrero para superar el valor y el miedo. Hay que poder conjugar ambas caras del toreo, que no es algo de gatas sino de tigres».

-NATURAL: «Creo que he sido transparente en el ruedo. Ni mejor ni peor que nadie, pero sí puro y cristalino. Cuando me encontraba bien, era un tío pletórico delante del toro, pero de repente cambiaban las tornas de mi cabeza y ya no podía con mi losa. Cualquier detalle de fuera de la plaza me afectaba dentro».

-CRUDA SINCERIDAD: «De no haber peleado por ser torero, a estas alturas estaría en la cárcel o me habría muerto de sobredosis».

Via:http://www.abc.es/cultura/toros/20140731/abci-verdades-joselito-torero-verbo-201407302056.html?utm_source=abc&utm_medium=rss&utm_content=uh-rss&utm_campaign=traffic-rss

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Joselito, once años despues.

http://https://vimeo.com/98286114

Por A.G. Abad.

Decíamos ayer… Y Joselito se lió a torear. Aquel ayer fue un 13 de octubre de 2003 en Zaragoza. La siguiente lección la dio ayer mismo, más de una década después, en una pequeña y coqueta plaza de toros en la Camarga francesa ante unos tres mil aficionados. Para quienes gustan de las estadísticas, cuatro orejas y un rabo cortó el maestro madrileño. Y eso, con ser mucho, fue lo de menos en una tarde en la que, por encima de todo, Joselito fue tremendamente honrado con su concepto del toreo. El más clásico, el más asentado, el de la muleta plana y siempre por delante, el de ofrecer el medio pecho, el del temple, la despaciosidad y el ritmo.

Y para explicar su toreo, para explicar el toreo, se eligió una corrida a modo de Garcigrande y Domingo Hernández, seis toros sin excesos pero con el trapío y el fuste suficiente como para complementar la lección, la cita no precisaba de más.

Joselito no se olvidó de la variedad que siempre imprimió a su capote. Las verónicas rodilla en tierra con que recibió al cuarto resultaron una inyección contra la monotonía. Con la muleta siempre a más. Los pies clavados en la arena, la figura erguida, ligando los muletazos en series sin solución de continuidad. No fue el Joselito al que se le achacaban los muletazos de uno en uno, no. Ayer las series fluyeron con el denominador común de la naturalidad. Si hubiera que quedarse con algo: una serie de naturales, dos inacabables pases de pecho a su primero y la profundidad con la derecha en el otro. Fue la versión del mejor Joselito, del más puro, el mejor de los recuerdos se volvió a hacer realidad.

¿Trofeos excesivos? Claro, especialmente las dos primeras orejas tras no rematar bien con la espada a su primero, pero quién puede ir contra el aura joselitista que envolvió la tarde. Joselito rompió este domingo su silencio, y él solo sabe si ha sido o no para siempre…

Via:http://www.abc.es/cultura/toros/20140615/abci-joselito-vuelve-explicar-toreo-201406152220.html

Twitter @Twittaurino

Vuelve José Miguel Arroyo Joselito.

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Por José Luis Marín Weil.

Ahora que todas las miradas andan puestas en Brasil, donde los próximos días la futbolitis del mundial nos absorberá permanentemente con lo que la selección española y mexicana haga o deje de hacer dentro y fuera de los estadios, permítanme que desvíe la atención hacia Francia.

En Istres, un pequeño pueblo relativamente cerca de Marsella, reaparece el domingo Jose Miguel Arroyo “Joselito”. Torero de toreros por no decir un torerazo, para muchos de los aficionados de hoy fue uno de nuestros ídolos cuando éramos niños mientras otros tenían en un pedestal a Induráin o Butragueño.  Una de las máximas figuras del toreo y sin duda, un diestro clave para entender el toreo de finales del Siglo XX.

Su historia personal, con una infancia durísima, es tremenda. Su historia taurina, grandiosa. Sucedió al “Yiyo”, recogiendo su testigo y erigiéndose en la gran figura salida de la Escuela “Marcial Lalanda” de Madrid. Alternativa precoz en La Malagueta con apenas dieciséis años, la grave cornada  de un Peñajara en el San Isidro del año siguiente, casi le cuesta la vida. Después, toda la década de los noventa para marcar un tiempo en el toreo.

Una tarde marcaría su carrera: la encerrona goyesca del 2 de mayo del 96. Aquella tarde descubrí lo que un hombre vestido de luces puede llegar a hacer en solitario frente a seis toros. La televisión amplió y magnificó la grandeza de todo lo que aquello supuso pues todo el mundo pudo verlo y ahora, pasado el tiempo, la copia del dvd de esa tarde sigue pasando de unas manos a otras. Y nosotros volvemos a frotarnos los ojos ante lo que ha sido, creo yo, lo más cerca que se ha estado de la perfección en el toreo.

Diez años después de abandonar los ruedos, vuelve. ¿Por qué vuelven los toreros? Así se titulaba un libro escrito por Conchita Cintrón. Cabe preguntarse, ¿Por qué vuelve Joselito? Para apagar la puntual sensación de volver a pasar miedo y sentirse torero. Solamente eso.

El toro le ha dado todo en la vida: la fama y la riqueza. Ahora ha volcado la suya propia en criar toros como ganadero. Varios amigos hemos removido cielo y tierra para estar presentes allí al final de esta semana para ser testigos de la vuelta de aquel torero que nos marcó. Nuestro deseo, no será cumplido pues rápidamente se agotaron las entradas y tuvimos que desistir en nuestro empeño de hacer una auténtica locura, con miles de kilómetros de por medio, para volver a ver a aquel hombre que en la calle parece un rebelde sin causa, lleno de chulería madrileña y un empaque, que lo mires por donde lo mires sabes que es un torero. Y de los grandes.

Via: http://andaluciainformacion.es/navalcardo/412548/vuelve-joselito/