Archivo de la categoría: Entrevista

“En España me siento valorado para seguir creciendo”: Diego San Román

Por María Fuentes.

De origen mexicano e hijo del matador de toros Oscar San Román. En Diego San Román, por tanto, el toreo corre por sus venas desde el día que vio la primera luz. Aunque su pasión inicial fue el motocross, en este mexicano se despertó la vocación taurina a los 18 años. Con la mayoría de edad llegó el valor, el arrojo y el coraje para decirle a su padre que quería ser torero. Los trastos se convirtieron entonces en sus compañeros de viaje, muchas horas de entrenamiento en su país natal hasta que surge la oportunidad de venir a España a cumplir su sueño. Y con eso llegan las esperanzas.

¿Qué le dio España que no le daba México para poder empezar a hacer camino en el toro?

La disciplina, el sacrificio. Desde que llegué aquí me sorprendió mucho la forma que tienen de vivir la Fiesta de los toros y la forma que tienen de marcar el camino a los novilleros. Tuve la oportunidad de ingresar en la Escuela Taurina de Sevilla y posteriormente en la Escuela Taurina de la Comunidad de Madrid José Cubero ‘Yiyo’, donde me dieron la oportunidad de llegar a la final del Certamen ‘Camino hacia Las Ventas’, he toreado en Sevilla, y aquí en España me siento valorado para seguir creciendo.

Su debut con picadores, sin embargo, fue en León, Guanajuato. Su país…

Sí, allí debuté con picadores porque así surgió la oportunidad. Este año ya estoy haciendo temporada como novillero aquí en España y mi presentación fue en Valencia.

La buena imagen de esa tarde es la que ha hecho que el nombre de Diego San Román suene con fuerza…

Yo no podía ni imaginar que las cosas se fueran a dar así de bien. Fue una buena novillada de Zacarías Moreno con la que me sentí muy bien y pude expresar lo que siento. Yo iba con la mentalización y la preparación que conlleva una plaza de primera y las cosas salieron aunque la gran pena fue la espada para acabar de redondear el triunfo. Es la tarde que recuerdo con más cariño hasta el momento aquí en España.

¿Cómo es Diego San Román en la plaza para quién aún no lo haya visto?

Un novillero que siempre da la cara, siempre salgo a demostrar lo que quiero ser, e intentar demostrar la pureza con la que quiero desarrollar mi toreo, siempre con entrega, pasión y con mucha verdad para que el que no me conoce cuando va a la plaza salga de ella recordando mi nombre

Y valor, según cuentan…

Eso dicen, sí. Si lo dicen, algo de razón tendrán.

Respecto a la tarde de Salamanca el próximo día 12. ¿Qué le dice el cartel? ¿Ha tenido la oportunidad de conocer a sus compañeros de terna?

No, lamentablemente no los conozco pero estoy deseando hacerlo porque me han hablado muy bien de ellos. Tampoco he tenido la oportunidad de conocer la casa de Rafa Cruz pero sí he visto bastantes novilladas y clases prácticas suyas y es una ganadería que ilusiona mucho y me encanta.

¿Quién es su persona de confianza y con quién comparte el día?

Mi persona de mayor confianza es mi apoderado, Alberto Elvira. Él y mi banderillero que es mi mano derecha, David Blázquez. Estamos los tres todo el día entrenando y si mi padre tiene la oportunidad por estar aquí un periodo de tiempo siempre me ayuda y está en el día a día.

Después de Salamanca, ¿qué más tiene?

El día 14 en Nimes, el 15 en San Agustín de Guadalix y el 16 en Los Molinos. El resto irá saliendo en base a lo que suceda en los ruedos, que confío en que será positivo, siempre por el camino del esfuerzo para ir consiguiendo metas y objetivos.

Anuncios

Roca Rey: “No me considero figura, eso lo decidirán los aficionados”

El diestro Andrés Roca Rey ha explicado en Antena 3 Noticias sus próximos retos tras conquistar Madrid, Sevilla y Pamplona. Su última plaza fue Bilbao, de donde salió a hombros tras cortar dos orejas. El torero cataloga a Bilbao como un sitio muy importante para los toreros, donde con anterioridad no había podido disfrutar como matador de toros.

Andrés Roca Rey confiesa que no se considera figura del toreo, ya que los aficionados de la tauromaquia son quien tiene el derecho de decidirlo. El objetivo cada vez que sale al ruedo es ver la plaza llena y disfruta al ver a seguidores jóvenes.

Lo que hace sentir vivo al diestro es exponer la vida ante el toro y la tauromaquia, pero sobre todo “intentar estar a la altura en la plaza y hacer feliz al público” cada vez que van a ver una corrida de toros.

Respecto al toro que blindo a Victoria Federica, el torero afirma: “Tengo mucho respeto a la Casa Real y es importante su apoyo a la tauromaquia”.

Además, añade que brindar un toro “fue un agradecimiento a esa casa que ha dado tanto a España”.

Fuente: Antena 3

MIGUEL ÁNGEL PERERA: “El único torero que fue honesto del G10 fue Sebastián Castella”

Miguel Ángel Perera en una de sus últimas actuaciones en La Malagueta dando un pase cambiado por la espalda. / MARILÚ BÁEZ.

Por Álvaro López Martín.

Su independencia y rebeldía en los ruedos y en los despachos demuestra que es un ‘verso libre’ dentro del escalafón. Perera regresa a Málaga tras su ausencia el pasado año y vuelve en su mejor momento después de haber indultado hace apenas unos días un toro en las Colombinas de Huelva.

El pasado 29 de junio probablemente vivió una de las tardes más especiales de su carrera, compartiendo cartel mano a mano en el que, por el momento, es la única actuación de José Tomás esta temporada, ¿qué recuerdos tiene de aquel día?

-Muy bonitos. La verdad que fue una tarde muy intensa y fue muy especial está acartelado con José Tomás el día de su reaparición y todo lo que pude vivir en el ruedo fue grandioso.

Finalmente, usted resultó el triunfador de aquella tarde…

-Yo salí a lo que tenía que salir, que era a disfrutar de la tarde y tuve la suerte de que me encontré con ese toro de Jandilla.

Lleva varios años siendo figura del toreo y además ha logrado seis Puertas Grandes en Madrid -una de ellas de novillero-, ¿qué sueños le quedan por cumplir en el toreo?

-Muchos. Uno mientras está en activo los sentimientos no dejan de crecer y tus objetivos. Consigues uno y van naciendo otros, y eso es la motivación que tienes para seguir en activo. El creer que todavía puedes alcanzar objetivos y faenas que aún no las has cuajado.

-¿Qué le empuja a jugarse la vida?

-El pensar que como torero puedes crecer mucho más y que quedan muchas cosas que no has podido expresar y no las has sacado y crees que habrá un toro que te permita hacer todo eso.

La falta de toreros jóvenes en los abonos, ¿a qué cree que se debe?

-Yo creo que cada torero tiene su sitio y la prueba está en que los toreros jóvenes o, incluso yo cuando he sido joven, cuando he dado motivos para estar presente en los carteles he estado y en esta época es lo mismo. Toreros que han irrumpido con una fuerza arrolladora como Roca Rey ahí está, en máxima figura, y otros toreros que vienen por detrás y también están dando sus motivos entran en carteles. No creo que haya nada que pueda frenar la realidad, y la realidad es esa.

Inicialmente la corrida para el día 14 era con toros de La Palmosilla y Javier Conde en el cartel. ¿A qué se debió ese cambio de ganadería?

-La empresa tiene reseñadas unas corridas, pero los que tienen la última palabra son las autoridades, que son los que tienen que ir al campo para ver si esas corridas valen para Málaga. Entiendo que si La Palmosilla no vino sería porque no valía para la categoría que Málaga supone.

-Y la caída del cartel de Conde a última hora, ¿qué le parece?

-Como comprenderás me da exactamente igual. Está Antonio Ferrera, que es un pedazo de torero, paisano, amigo y creo que el cartel ha quedado rematadísimo.

-¿Qué es lo que menos le gusta del sistema taurino?

-Sois vosotros, los periodistas, los que tenéis que denunciarlo, no los que estamos dentro. Nosotros tenemos que convivir con ello. Habrá cosas que quizá no serán las que más te gusten pero son así y no se pueden cambiar.

-¿Volvería a pasar por la experiencia del G10, ese grupo de figuras que reivindicabais cambios en algunos aspectos?

-No volvería a pasar por ningún grupo. El único torero que fue honesto del G10 fue Sebastián Castella. Él estaba inicialmente en el grupo, pero dijo que su opinión era distinta y decidió salirse y no defraudó a nadie. Cada uno también actuó y las cosas se desarrollaron de una manera que no fue agradable y yo fui uno de los más perjudicados en ese sentido.

-¿Qué papel cree que tiene la Picassiana dentro del calendario taurino?

-Es una corrida más de la Feria de Málaga, con un carácter especial y unas connotaciones especiales, pero lo que sí tiene peso y es representativo es que es en Málaga, una plaza de primera y una de las ferias importantes de la temporada.

Publicado en Málaga Hoy

Feria de Málaga: «La independencia de un torero es más justa que dura»

Fortes, en el patio de cuadrillas de La Malagueta instantes antes de iniciar el paseíllo. :: hugo cortés.
Fortes, en el patio de cuadrillas de La Malagueta instantes antes de iniciar el paseíllo. :: hugo cortés.

Por Marta Jiménez.

El l diestro malagueño se anuncia el próximo 17 de agosto en una corrida de Núñez del Cuvillo junto a Juan José Padilla, que se despide de la afición malagueña en su temporada de adiós definitivo a los ruedos, y Alejandro Talavante, un diestro al que admira por su inteligencia «por encima de lo normal» y que con los años ha ido creando un vínculo con el respetable local gracias a grandes triunfos. Saúl Jiménez Fortes viene a su tierra a cumplir el sueño de abrir la puerta grande de Manolo Segura.

-¿Cómo afronta su compromiso en Málaga?

-Muy motivado, porque toreo el viernes de Feria, por volver a una plaza en las que las últimas veces que he actuado, tanto en Feria como en Semana santa, me he sentido muy torero y creo que puedo aportar cosas. Además, tengo un deseo que es abrir la puerta grande de Manolo Segura que nunca la he abierto de matador.

-¿Es muy cara la puerta grande de Málaga?

-Sí. Como en todas las plazas de primera de España. Hay que cuajar una gran faena, meter una gran estocada y eso no siempre se da.

Se anuncia en su tierra después de apostar por una encerrona el año pasado. ¿Cree que el aficionado ha cambiado su percepción sobre usted?

-Quizás en Málaga y en muchos sitios cambió la percepción desde al año anterior. Hubo una faena clave (se refiere a la del 17 de agosto desde 2016 ante ‘Ropavieja’ de Torrealta) que es con la que me llevo el Capote de Paseo y abre un nueva percepción sobre el torero que era y que va encaminada a un toreo más artístico. Creo que en la encerrona se vieron varias versiones de mí: más valiente, más artística. Sí creo que se vio la versión de un torero que supo solucionar las cosas con seis toros distintos y mantener el interés durante dos horas. Sin ser una tarde muy rotunda hubo muchos más argumentos que resultados unidos a ella.

-¿Qué ha cambiado en su interior de torero desde el año pasado a aquí?

-Me conozco mejor, tengo muy claro que es lo que quiero. En el cambio de apoderamiento apuesto por un taurino que, más allá de sus conocimientos, apuesta por mí. Creo que realmente la clave soy yo, no hay otro sustento, no hay otro aval. Nacho (de la Serna) no es un apoderado empresario que te pueda facilitar las cosas. Apuesta por mí.

Háblame de Nacho de la Serna. Anunció su unión a finales de año. ¿Qué balance hace?

-Muy positivo. He conocido a una gran persona, a un tremendo aficionado que es un gran estudioso del toreo, del toreo antiguo. Es una persona que además de la dinastía que lleva detrás ha sido capaz de ir sacando a flor de piel lo que yo tenía dentro y seguimos trabajando en eso.

-¿Es muy dura la independencia?

-No. Es más justa que dura.

-¿Por qué es más justa?

-Porque se refleja lo que en proporción ocurre en la plaza. Al final consigues hacer una temporada que no estaba encima de la mesa. Es más fácil hacer contratos con un empresario pero mi intención era torear mejor no hacer contratos y para torear mejor sí necesitaba a Nacho de la Serna. Luego llegaron los contratos así que no me quejo. La intención que yo tenía se está dando

Su apoderado es periodista, ¿la aconseja además sobre comunicación?

-No. El periodismo es una faceta que desempeñó durante a lo pero ahora mismo la faceta que tiene conmigo poco tiene que ver.

Días atrás Jesulín de Ubrique, ante su reaparición, declaraba que en su época no había jefes de prensa y que ahora los toreros se aíslan más. ¿Está de acuerdo?

-Yo creo que depende del torero. Siempre ha habido toreros carismáticos y que han hecho por cuidar a su gente de una manera simpática y otros que han intentado cuidar su imagen de otra manera. En estos momentos, hay toreros que sin hablar han logrado estar presentes y otros, a través de las redes sociales están ahí. Son formas de ser distintas

En su campaña para Málaga dice que «todo merece la pena por el privilegio de una tarde eterna». ¿Es su principal búsqueda como torero?

-EI principal sueño no es esa tarde que se anuncia si no cualquier tarde. Lo bonito de una tarde de toros es que puede pasar cualquier cosa, que ni el creador de esa tarde sabe lo que va a ocurrir y puede ser recordado siempre. Eso sí es una idea romántica que tengo dentro. Quería reflejar en la imagen que uno es torero y también humano. Todos somos humanos así que todos estamos hechos de lo mismo.

Hace mención a la victoria. ¿Cuál ha sido la más importante?

-La vida. Me han dado la oportunidad de seguir viviendo, he vivido intensamente y me dedico plenamente a una vocación y a intentar contribuir con el mundo de esta manera, que es sacando lo que tengo dentro y conectado conmigo, aportar ese granito de arena de ser auténtico, sincero, generoso. Esa creo que ha sido mi mayor victoria.

También habla de miedo y en el ruedo parece que usted no sabe lo que es eso…¿Tiene miedos?

-Muchos. Cuando hablamos de que un hombre es valiente, detrás de esa distinción hay mucho miedo. Al final yo pienso que el valor es una decisión que uno toma porque si uno lo decide puede también mostrarse cobarde, y eso ocurre en cualquier aspecto de la vida. Si un toro hace un extraño y siento miedo, puedo tener el pensamiento de echar un pie atrás así que uno decide si se queda o se va. Tengo miedo a decepcionar, a no estar a la altura, tengo miedo físico porque después de todas las experiencias que he tenido ves que cualquier cosa puede ocurrir y no siempre son buenas.

-¿Qué me dice del cartel con Padilla y Talavante?

-Son dos toreros que admiro mucho con diferentes circunstancias: a Padilla por lo perseverante, por lo fiel a su concepto y por todo lo que ha conseguido superar en su vida. A Talavante lo admiro por su inteligencia natural que está por encima de lo normal y tiene muchísimas inquietudes personales que las resuelve al torear y eso se ve. Es de los toros que más me transmiten cuando hablan. Es un torero distinto. Me hace mucha ilusión torear en Málaga con él.

Publicado en Diario Sur

“No soy caprichoso. Pienso poco en el dinero”: Roca Rey

Roca Rey: “A veces la vocecita más baja de la plaza te acompaña”. Sergio González Valero.

La cita llega una semana después de su apoteosis pamplonesa (siete orejas y dos puertas grandes). Así que él viene exultante, además de alto y buen mozo, como dirían en las novelas de Miraflores, su barrio de Lima. Ojo: es menos inocente de lo que pueda parecer su mirada.

Por Luis Alemany.

En las corridas buenas, como las de Pamplona, ¿en qué momento sabe que va a pasar algo?

Nunca llegas a estar seguro de lo que pasa. Te desenvuelves, improvisas, haces lo que sientes. Hasta que no pasa todo no te das cuenta del triunfo.

Algo se intuirá.

Vas dispuesto, sabes que estás preparado para lo que venga.

Y cuando sabe que el toro es bueno, ¿da más miedo no estar a la altura que los pitones?

El miedo siempre está. El miedo a perder la vida y también el miedo escénico. La clave es convertir eso en una motivación que te haga disfrutar, que no te paralice.

¿Y el día que todo sale mal?

A pasar página.

Ésa es la teoría. En la práctica, ¿cuánto dura el enfado o la tristeza?

No es tristeza, es impotencia. Y dura… Dura hasta que toreas bien.

Cuando torea, ¿la cabeza piensa y toma decisiones racionales o se deja llevar?

Hay que pensar, saber lo que se hace y por qué se hace. Pero también hay que tener corazón. Si no, es todo muy mecánico.

Luego, cuando termina, ¿sabe cuál es el valor de lo que ha hecho? ¿O es de los que creen que van a sacar un 9 y luego sacan un 6,5?

Pero es que los toros no son un examen del instituto, dos más dos pueden no ser cuatro. Funcionas más por las sensaciones que has tenido. Y ahí, el que mejor sabe si uno ha estado bien o mal es uno mismo.

¿Se oye al público? Me refiero a las voces singulares, no al tumulto.

Se oye todo. A veces, una vocecita que ha sido la más baja de toda la plaza te llega en la soledad que sientes en la arena.

Cuando alguien le grita una impertinencia, ¿le perturba?

Puede afectar. Pero en eso también trabajamos, en hacer fuerte la mente, en estar concentrado en lo que hago, que no es una broma.

¿Qué tal duerme la noche antes y la noche después?

La noche antes duermo bien. La noche después de un día bueno me cuesta más, le doy muchas vueltas a lo que he hecho. En cambio, la noche de un día malo, quiero olvidar y duermo pronto.

¿Qué come los días de corrida?

Desayuno muy fuerte y no almuerzo. Me lo dijo un nutricionista.

¿Y al terminar tiene hambre?

Muchísima hambre.

¿Compite con sus colegas?

Siento respeto y admiración. La motivación y la competitividad están en mí, dentro, en mis ganas de ser mejor cada día.

¿Tiene amigos toreros?

Con los que toreo más a menudo tengo amistad.

¿Amistad o un trato cordial?

Amistad… Bueno, no es la relación que tengo con mis amigos, son compañeros con los que me llevo bien.

¿A qué se dedican sus amigos?

Mi mejor amigo se llama Mendel. Estudia Economía en Lima y trabaja. De vez en cuando me lo traigo.

Tiene que ser difícil tener 21 años y que tu mejor amigo sea un torero famoso y con dinero.

Un poco. Me dicen que siempre estoy rodeado de gente mayor.

¿En qué se le va el dinero?

No soy caprichoso. Alguna camisa… Pero pienso poco en dinero.

¿Suele llevar dinero encima?

Se me olvida sacar dinero. Pero sí que tengo mi tarjeta de crédito.

¿Cuánto estudió?

Todo el instituto. El último año lo hice por internet. Estoy preparado para entrar en una universidad.

¿Qué asignatura le gustaba?

Pues…

Bueno, ¿qué se le daba mal?

Las Ciencias. En Matemáticas no, en Matemáticas me iba bien. Y en Educación Física, también.

¡Ajá!

Y la Historia me gustaba. Leo Historia. Me gusta mucho leer.

¿Qué lee?

Me gusta leer biografías. Me impactó El más grande, de Muham-mad Ali, y el libro de Juan Belmonte.

¿El de Chaves Nogales?

Ése mismo. Me gustan esas historias de gente que consigue cosas importantes en su profesión. Yo también estoy en eso.

¿Ha salido ya en el ¡Hola!?

No lo sé. Creo que no.

Y el día que salga, ¿se enfadará mucho?

El día que ocurra, eso será algo que yo no pueda controlar. Si un fotógrafo me siguiese cuando doy un paseo, no dependerá de mí que me haga la foto o no. Así que espero no enfadarme

¿Le puedo preguntar por la casa en la que vive?

Vivo solo. De momento, me gusta, aunque tiene truco: paso muchos meses fuera. Pero me gusta tener ese espacio de soledad.

Publicado en El Mundo

“ESTUVE A PUNTO DE HACERME BANDERILLERO”: Octavio Chacón

“Madrid me ha dado mucho, no esperaba esa repercusión”: Octavio Chacón.

Sus éxitos, fundamentalmente el de San Isidro, como soberbio lidiador, le han convertido en el torero revelación de la temporada 2018

Por LUIS NIETO.

Octavio Chacón (Prado del Rey, Cádiz, 1984) se ha convertido en el torero revelación de la temporada 2018 tras su éxito en la plaza de Las Ventas de Madrid, donde toreaba por primera vez en San Isidro. Un triunfo ante un peligroso lote de Saltillo, al que se impuso de manera soberbia como lidiador. Tras esa actuación ha entrado en plazas de primera categoría, como la de Pamplona, donde salió a hombros en los Sanfermines.

Octavio, en primer lugar, ¿cómo se encuentra del corte en la mano izquierda que sufrió al entrar a matar en Mont de Marsan el pasado domingo?

–Bien. El martes me quitaron la escayola. Me van a poner una prótesis para que no tenga problemas. Y el día 5 estaré listo para torear en Abiul, Portugal. Gracias a Dios no perderé ninguna corrida.

–¿Qué ha supuesto el éxito de Madrid?

–Madrid me ha dado mucho, no esperaba esa repercusión. Me ha allanado el camino. Me anunciaron con la de Saltillo y tenía miedo de pasar por Madrid sin que sucediera nada importante. Era mi primer San Isidro en catorce años como matador de toros. He podido entrar en plazas de categoría como Pamplona, Albacete, Mont de Marsan.

–¿Cómo vivió esa actuación ante los saltillos?

–Fue complicada. A mí me ha servido para abrirme camino. El segundo fue un toro muy peligroso.

–¿Cuál es la clave para su evolución?

–Cuando me apoderó el maestro Galloso aprendí muchas cosas de él en el campo. Mis temporadas en Perú, donde toreaba siete u ocho corridas de media, con toros de todo tipo, algunos de media casta e incluso otros sin hierro, también fueron decisivas. También he progresado gracias a Francia. Y en España en el Valle del Tiétar –conocido como El valle del terror, por el trapío de los toros que se lidian– donde en 2015 y 2016 sumé más de veinte corridas.

–El camino ha estado plagado de espinas ¿Llegó a pensar en abandonar en algún momento?

–Estuve a punto de hacerme banderillero. Pero en 2015 indulté un toro de Escolar en Fresnedilla y eso me hizo recapacitar. Me salieron varios contratos aquel día y recuperé la ilusión.

–¿Cómo vivió aquella lucha?

–Con intensidad. Nunca pienso en lo malo. Únicamente entrenando mucho; afortunadamente vivo en la Ruta del Toro y los ganaderos me atienden.

–¿Y en qué etapa se encuentra?

–En la de la madurez y la de las ideas claras. Estoy comenzando a encajar en el sitio por el que estoy luchando, por entrar en el circuito.

–Habrán llegado ofertas de apoderamiento…

–De momento estoy muy bien con Antonio Caba. Quiero terminar con un buen número de corridas este año; una veintena sería magnífico.

–¿Qué balance hace de su temporada?

–Las dos tardes más completas han sido las de Madrid. De faena no me quedo con ninguna. Busco los tres pies al gato. Tengo un cierto maltrato piscológico conmigo mismo. Las faenas en las que más me he sentido han sido en Saint Martin de Crau y Aignan.

–¿Por dónde camina ahora su tauromaquia?

–Quiero crecer como lidiador y torear cada día más despacio, al ralentí.

–¿Y sus aspiraciones?

–Aprovechar cada oportunidad, que los toros me respeten, los públicos me vean bien y encajar en el circuito con toros de las ganaderías denominadas duras.

Publicado en El Diario de Sevilla

El capote de paseo de Joselito… una anécdota de Rafael de Paula Por Joaquín Vidal

Por Javier Vellón.

El 9 de marzo de 1996 se publicó en el periódico El País una entrevista de Joaquín Vidal a Rafael de Paula en la que el diestro jerezano exponía su punto de vista sobre Joselito y relataba la anécdota del capote de paseo de luto que había pertenecido a Maravilla.

Joaquín Vidal: ¿La guía artística de Rafael de Paula, su modelo del arte de torear, es Juan Belmonte?

-Efectivamente, yo estoy en la escuela de Belmonte. En cambio, sería incapaz de seguir la de Joselito, que fue el auténtico coloso del toreo. A Andrés Martínez de León le oí comentar: ‘A Belmonte se le puede entender; en cambio Joselito es incomprensible’. Y el famoso apoderado Camará respondió así a Manolete cuando le preguntó si Joselito había sido tan bueno como decían: ‘Hijo, si hubieras vivido en la época de José ni siquiera te habrías Podido vestir de luces”.

Una de las frustraciones de Rafael de Paula, hombre de gustos y de símbolos, es haber perdido la propiedad del capote de paseo que sacó Joselito en señal de luto por la muerte de su madre. Y que tiene su historia:

Joselito había concertado dar la alternativa a Bernardo Muñoz, Carniceríto de Málaga -padre de la madre de mis hijos-, en agosto de 1920. No pudo ser, pues a José le mató antes un toro y la alternativa se la dio Rafael el Gallo.

Tenían entonces los toreros -recuerda Paula– el gusto de hacer un regalo a los diestros que apadrinaban y Rafael, heredero del precioso capote negro y azabache, decidió regalárselo a Bernardo. “Tiempo adelante establecí con Bernardo una estrecha relación profesional y familiar, me regaló el capote y lo dejé en depósito en su casa, pues la mía era entonces muy chica. Años más tarde, Antonio Ordóñez le dio un homenaje en El Puerto a Bernardo y éste, agradecido, le regaló el capote. Poco después Ordóñez se lo dio a Ángel Luis Bienvenida, que le apoderaba. Pero no acaba aquí la historia. Llega el día de la despedida de Antonio Bienvenida en Vista Alegre y aparece luciendo el capote de Joselito. Yo toreaba esa tarde y al verlo, venir hago así y le digo: ‘Maestro, ese capote lo conozco. ¡Es mío!’. Y va y responde: ‘Lo era; ahora es mío”.

La historia no dice que Paula quedó algo amostazado y bastante insatisfecho con la respuesta.

Pero algo de eso debió de haber.

Fuente: La Gracia Toreadora

El extraño y sorprendente caso de David Adalid, inmenso torero de plata

David Adalid banderillea a un toro de Dolores Aguirre, el pasado 27 de mayo en Las Ventas. MANOLO BRIONES.

El extraño y sorprendente caso de David Adalid, inmenso torero de plata

Por Antonio Lorca.

David Adalid (Madrid, 1976) es uno de los grandes toreros de plata de la actualidad, protagonista de algunos de los tercios de banderillas más emocionantes y recordados de los últimos tiempos.

Integrado en la cuadrilla del matador Javier Castaño, alcanzó la gloria soñada en la temporada de 2013, recogió premios en las ferias más importantes y la afición lo reconoció como un torero de época. Quedará para siempre en la historia del toreo aquella tarde del 1 de junio de ese San Isidro, cuando Adalid, Fernando Sánchez, Marco Galán y el picador Tito Sandoval —miembros de la cuadrilla de Castaño— dieron una insólita vuelta al ruedo en la plaza de Las Ventas entre el alborozo de la afición, incrédula y arrebatada ante los apasionantes tercios de varas y banderillas que acababa de presenciar a un toro de Cuadri, presente en la arena mientras los toreros recogían el homenaje de los tendidos.

La gloria se esfumó al año siguiente cuando el jefe de filas decidió prescindir de Adalid sin motivo aún conocido, comenzó la desaparición del grupo, y la historia del subalterno madrileño sufrió un giro tan inesperado como incierto. Desde entonces, está fuera del circuito de las figuras, se ha vestido de torero pocas tardes a las órdenes de los matadores Morenito de Aranda y Venegas y el novillero Juan Carlos Carballo, y suple la ausencia del toro impartiendo sus conocimientos como profesor de la escuela taurina de la localidad madrileña de Navas del Rey.

“A mí lo que me importa es hacer historia”, afirma; “quiero ser recordado como un torero, por mi forma de andar en la plaza y en la vida. Y eso me interesa más que ir con una figura. Muchas veces, te tienes que mirar a ti mismo y preguntarte qué es lo que deseas en la vida, y a mí lo que me prima es ser torero por encima de todo”.

—¿Y lo está usted consiguiendo?

—Sí. En mi alma estoy contento. Lo triste es que profesionales que estamos dedicados por entero a la profesión no podamos vivir de ella.

Adalid se confiesa un romántico del toreo, —como un bohemio lo califican sus amigos—, mantiene su figura espigada y ligera de carnes, y desborda ilusión vital y taurina, señal inequívoca de que está contagiado del veneno del toro.

“Somos muchísimos profesionales y casi todos han alcanzado un gran nivel, y los festejos se han reducido drásticamente. Es verdad que las figuras han ido siempre con los mejores, pero eso era antes, cuando salía el toro exigente; hoy, la mayoría de los toreros de plata están capacitados para ‘andar’ con el animal que se lidia. Es una pena, pero se ha perdido el premio a la excelencia”.

Está convencido de que un torero de plata brillante no molesta a los matadores, y prueba de ello, a su juicio, es que maestros como Talavante, Manzanares o Perera, entre otros, dirigen cuadrillas de reconocidos subalternos a pie y a caballo.

“Un picador o un banderillero no molesta cuando realiza bien su trabajo”, asegura. “Molesta de verdad cuando hace lo que yo hice el año pasado…”, confiesa.

David Adalid ‘reapareció’ en Las Ventas en San Isidro el 4 de junio de 2017 a las órdenes de José Carlos Venegas para lidiar una corrida de Cuadri. Y, ante la sorpresa de todos los presentes, fracasó con estrépito en el tercio de banderillas ante el sexto de la tarde.

“Me faltó valor, y lo digo con el alma; traicioné mi lema de ‘triunfar o morir’ todas las tardes. Vi que aquel toro me pedía más, mucho más, y opté por no exponer mi físico. Pero ese trance me dolió muchísimo, fue la tarde más triste de mi carrera, y quedé muy fastidiado y reventado por dentro. Durante un tiempo me dio vergüenza vestir el traje de luces porque había defraudado a mi profesión y a mí mismo”.

—¿Llegó a averiguar la causa de aquel fiasco?

—Sí. Se torea como se es y se es como se torea. Cuando tienes problemas, te los llevas a la plaza. El toreo es un sentimiento, y un par de banderillas nace de las entrañas. Si sufres altibajos personales, como me ocurría en ese momento, se nota. El traje de luces es lo más transparente que existe”.

Pero la vida le ha permitido resarcirse de aquel traspié.

“La suerte es caprichosa”, afirma Adalid, “y llegué este año a Madrid con la necesidad de jugarme la vida, y sacarme la espina que tenía clavada en los más íntimo de mí mismo”.

Sucedió el pasado 27 de mayo, en el quinto toro de Dolores Aguirre, serio y con cuajo, agresivo y peligroso. Durante el tercio de banderillas se produjo el acontecimiento, consistente en que David Adalid clavó dos extraordinarios pares —especialmente, el segundo— que pusieron la plaza en pie.

“Esa corrida ha significado un antes y un después en mi carrera”, reconoce el torero. “La persona y el torero se reencontraron en Madrid”, concluye.

Adalid nació en Madrid, se crió en San Martín de Valdeiglesias, conoció el toro siendo un niño de la mano de su abuelo Julio, y a la vuelta del servicio militar —novillero sin caballos entonces— decidió hacerse banderillero. Aprendió el oficio en el llamado Valle del Terror de la provincia de Madrid, “entre golpes y castañazos, durante 14 años, que me curtieron y enseñaron la profesión”.

En la temporada 2010-2011 conoció a Javier Castaño, que lo integró en su equipo, y comenzó entonces su etapa más exitosa.

“Llegó el año bonito, 2013”, explica el torero, “que estará enmarcado para siempre en mi corazón”.

Para entonces, ya estaba formado un equipo revolucionario que fue la sensación de la tauromaquia de aquel momento, y estaba formado por el propio Adalid, sus compañeros Marcos Galán, dedicado por completo a la lidia, Fernando Sánchez, otro artista con las banderillas, y el picador Tito Sandoval. Todos ellos dirigidos por Javier Castaño, a quien Adalid concede todo el protagonismo en la gestación y formación del grupo.

“Él fue el gran responsable; todo lo que se vio fue gracias a Javier, un hombre muy generoso con la tauromaquia y con los aficionados”.

Todos ellos lidiaron aquella temporada 41 corridas en las ferias taurinas más importantes de España, y Adalid y Sánchez se desmonteraron 39 tardes, lo que da una idea del grandioso espectáculo que ofrecían.

“Creo que nosotros brindamos categoría a los toreros de plata, un auténtico revulsivo para la profesión”, explica Adalid.

—¿Y por qué se rompió aquel sueño?

—Eran todas corridas muy duras, nada es eterno, y todo se precipitó cuando, a finales de 2014, Javier Castaño decidió prescindir de mis servicios.

Cuenta Adalid que la noticia se la notificó el mozo de espadas, que no hubo problema personal alguno y que, cuando habló con Castaño para agradecerle la oportunidad que le había brindado, el jefe de filas se limitó a explicarle que quería cambiar de aires. De hecho, poco tiempo después se deshizo el grupo por completo.

Pero ahí quedó una temporada para la historia.

“Se cumplieron en un año los sueños de toda una vida, viví momentos mágicos”, —cuenta el torero— “como la vuelta al ruedo en Las Ventas, que fue una explosión de emociones”.

—¿Y el futuro?

—No soy persona de futuro. Tengo claro que me juego la vida cada tarde. Vivo el momento y no sé si ese cigarro que fumo antes del paseíllo será el último. Cada día de corrida me despido de mis dos hijas y no sé si voy a volver a verlas. Y lo único que tengo claro es que todavía no he alcanzado el techo que me he marcado. Porque lo que quiero ser figura en mi profesión.

Publicado en El País