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Solo para Villamelones: La llegada de un nuevo Sanromán

Por Manuel Naredo.

La llegada de un nuevo nombre de la zaga Sanromán al mundo profesional del toro se ha producido con bombo y platillo, como seguramente no sucedía en varias generaciones de novilleros mexicanos, a pesar de que algunos resultaron, en su momento, del gusto de los públicos más exigentes.

Y es que Diego Sanromán, hijo de Oscar, nieto de Agustín y sobrino nieto de Ernesto, ha despertado el interés de la prensa especializada y de los aficionados taurinos españoles nada más presentarse en un festejo con caballos en Valencia; tanto así que, desde entonces, se han anunciado en cascada más novilladas, tanto en España como en Francia, donde partirá plaza el joven diestro queretano.

Lo de Diego es una historia de vida curiosa, pues no había mostrado interés por la Tauromaquia, aunque sí por el peligro, pues fue campeón juvenil de competencias en motocicleta, donde el pellejo, como en las plazas de toros, suele jugarse constantemente.

Conoció el mundo del toro desde muy temprana edad, viendo torear a su padre y conociendo de la trayectoria de su abuelo y de su tío, además de ver de cerca las carreras de unos cuantos tíos y primos más, que en el toro encontraron razones de existencia, pero Diego no parecía haber sido llamado por ese camino, hasta que un buen día decidió, sólo y sin presiones, que quería dedicarse a la profesión de sus ancestros.

Y su aparición taurina no pudo haberse dado mejor, como triunfador en plazas españolas y mexicanas en festejos sin caballos, causando una curiosa, peculiar, expectación, sobre todo, como digo, tras u paso por Valencia, donde cuajó al novillo que cerraba plaza.

Pero ¿cuál es el estilo de Diego Sanromán? ¿Por qué ha causado tan buenas sensaciones de entrada? Debo confesar que no lo sé con certeza, pero intuyo posibilidades. Lo poco que he podido ver de su toreo me habla de un diestro no tan ortodoxo, pero con una característica tan escasa como preciada: la de la trasmisión.

El pequeño de la dinastía taurina queretana trasmite emoción, intensidad, entrega, y eso siempre rendirá frutos. Tiene momentos de sentimiento especial, chispazos de genialidad, y un estilo atrayente para los grandes públicos.

Por si lo anterior no fuera suficiente para explicar su éxito, tengo además la impresión de que Diego tiene en una muy eficiente administración uno de sus puntos fuertes; un trabajo encabezado por un profesional como Alberto Elvira, quien ha sabido llevar la carrera del novillero con mesura y con toques de inteligencia. La labor del torero en el ruedo ha tenido un respaldo administrativo cuidadoso, y ello se nota en la repercusión de su actuar.

El caso es que tenemos un nuevo torero queretano. No sé hasta donde llegará, pero lo cierto es que Diego Sanromán está dando unos primeros pasos muy seguros, sólidos, contundentes. Habrá que seguirle la pista.

Publicado en El Diario de Querétaro

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Premio al novillero Diego San Román en Valencia

El torero murciano Paco Ureña ha sido premiado por la Diputación de Valencia como el autor de la mejor faena de la recién concluida Feria de Julio de Valencia, ha confirmado la propia Diputación a través de un comunicado.

Ureña se ha hecho acreedor a este galardón merced a la faena realizada el pasado sábado, día 28, al quinto toro de la corrida de Luis Algarra, al que cortó las dos orejas.

Precisamente ese astado, de nombre “Malospelos“, ha sido elegido como el toro más bravo de toro el serial, mientras que la propia divisa de Luis Algarra ha sido también distinguida como la mejor ganadería.

Otros premiados han sido el banderillero Raúl Martí, el novillero mexicano Diego San Román y el rejoneador Sergio Galán, elegido como el mejor torero de a caballo de toda la temporada en la capital del Turia, incluida la Feria de Fallas.

Twitter @Twittaurino

Sólo para Villamelones: Diego Sanromán, novillero de dinastía

Por Manuel Naredo.

En el mundo del toro, las dinastías se dan con frecuencia. Desde los grandes toreros de antaño, cuyos descendientes arroparon la misma profesión, hasta los más recientes, cuyos hijos y nietos parecen haber sido vacunados con el mismo virus que los obliga a vestirse de luces.

Y como con los diestros, las dinastías también suelen darse con otros protagonistas de la Fiesta; lo mismo ganaderos, que banderilleros o varilargueros; igual empresarios que médicos y hasta monosabios.

Justo el viernes venidero, en la queretana plaza Santa María, se podrá apreciar un duelo entre dos dinastías toreras. Una, la de los Hermoso de Mendoza, con apenas dos generaciones de rejoneadores, y otra, la de los Silveti, que ya van por la cuarta.

Añádale usted otras muchas y famosas. Los Adame, por ejemplo, tiene un muy buen número de integrantes, y la de los Espinosa ha logrado dar lustre al apellido, y al apodo de Armillita.

Hoy quisiera ocuparme de una muy especial, que por queretana reviste para los afincados en estas tierras un significado adicional. Desde luego, me refiero a la de los Sanromán, que ya también ha dado tres generaciones de toreros, desde Agustín y Ernesto, hasta una nueva promesa novilleril, nieto del primero.

Diego Sanromán, el hijo de Oscar, quien también se distinguiera como matador de toros, e incluso dirigiera la asociación que agrupa a los toreros mexicanos, acaba de triunfar rotundamente en Tlaquepaque, en las inmediaciones de la capital jalisciense, y lo hizo de tan eficaz manera que ha sido incluido en el cartel del próximo domingo en esa misma plaza.

El más pequeño de la dinastía Sanromán se ha preparado de manera intensa en España y está siendo guiado por el matador de toros Alberto Elvira, cuajando triunfos importantes en plazas de la península ibérica y también de nuestro país, donde ha caído con el pie derecho.

No debe tener Diego muchos temores en esto de ser torero, pues creció con el ejemplo de su padre y, seguramente, de las pláticas de su abuelo, además de que, antes de pretender incursionar en los ruedos, fue destacadísimo practicante del motociclismo.

Habrá que seguirle la pista a Diego Sanromán, no sólo porque forma parte de una entrañable dinastía de toreros queretanos, sino además, y sobre todo, porque su participación en el ambiente novilleril ha entusiasmado. Tenemos pues un nuevo torero queretano, con lo que parece un brillante futuro por delante

Publicado en Diario de Querétaro