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@Taurinisimos 86 – Inauguración La México, Previa Finales Novilladas. Recuerdo Mariano Ramos.

Programa @Taurinisimos de @RadioTVMx del viernes 18 de Noviembre de 2016. Conducen Miriam Cardona @MyRyCar, Luis Eduardo Maya Lora @CaballoNegroII y Miguel Ramos.

Segunda Temporada, Segundo Programa.

Actualidad Taurina. Plaza México Temporada Grande 2016- 2017. Jornada Inaugural.

Análisis Corridas, 6 Bernaldo de Quirós, 6 para Zotoluco, Manzanares y Talavante; 6 Xajay, 6 para Joselito y Roca Rey en Mano a Mano.

Faenas de Manzanares y Joselito.

Novilladas Finales, entrevista con José María Pastor desde Aguascalientes.

Recuerdo de Mariano Ramos en el 45 Aniversario de su alternativa, faena al toro “Tal para Cual” de Mariano Ramírez, enero 1982.

La próxima emisión de #Taurinísimo será el próximo viernes 26 de Noviembre de 2016 a las 7 pm (Mex) a través de http://www.radiotv.mx

#EsperamosSuOpinión.

Twitter: @Taurinisimos.

Mail: taurinisimos@gmail.com

FB/Taurinísimo

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La Emoción y el Rigor – Vuelve Medina Ibarra a Contraluz y en Silencio.

Así embiste
Así embiste “Enrique” de Medina Ibarra a la muleta de Román Martínez al que desbordó en La México.

Mil veces preferimos la dificultad o la complejidad de un encierro como el de hoy en La México que aburrirnos con la sosería expresa, la mansedumbre total y casi borreguna de… todas y cada una de esas ganaderías que han echado la emoción fuera de la Plaza. Sin ser el de mejor juego, el encierro de la familia Medina Ibarra trae dos novillos imponen la dureza de la bravura y el regodeo de la nobleza imponiéndose al breve oficio de los toreros mexicanos mientras Pablo Mora es el único en salir de pie ante una novillada donde los cornúpetas salen a imponer su siempre rigurosa ley incluso mandando a la enfermería a la terna.

Por: Luis Eduardo Maya LoraDe SOL Y SOMBRA. Plaza México.

Se examina Carlos Domínguez III. Hijo y nieto de picadores.

Y vaya si esto tiene un efecto en la lidia.

Claro, porque los picadores, decía Don Dificultades, no están en la plaza para dar caricias, al contrario. Tal, como los toros no están sino para dar cornadas o para tumbar al montado, tal como ocurre con el examinado. El primero de la tarde, negro, sumamente fuerte y bien hecho, no sale a vacilar, el toro bravo así debe salir, a no dejarse, a que le puedan. Dejémonos ya de cuentos, de vaciladas y perogrulladas como “toreabilidad” o cuentos como “prestarse”

O inventos como la “calidad en la embestidas”. Fuera bagatelas.

No estamos buscando “algo de fierro viejo que vendan”, sino emociones. Sin gritos, solo con el silencio más torero.

La más sincera de todas, la del toro bravo.

La mala suerte del festejo es que los dos toros con posibilidades caen en malas manos, si a los toreros debemos juzgarlos en función de lo que tienen enfrente, contrario sensu, diremos que los dos primeros se enfrentan a los menos capaces y preparados de la terna. Porque de otro modo, el mexiquense De Ávila, tan andante como sus ayudantes en el callejón, no habría tenido que dar los tableros a “Nechín” como alivio sino habría echado para adelante con los lances naturales.

Recorte al paso y entrando en la suerte de varas el ibarreño hace de las suyas al tumbar al aspirante que le pica mal, a medio lomo, al primer intento y caído después. Entonces, la conserjería novilleril, por sus pistolas, ordena cambiar la posición de los montados y el novillero, complace. Necesita picar más al bravo que, claro está, con esto, se crece. Tres puyazos, ni un solo quite.

Y las de Caín. A sufrir.

Porque en banderillas, metiendo la cara con fuerza abajo a la brega y embistiendo arriba al no templarle con los palos, hace ver su suerte a las infanterías que huyendo y a como pueden dejan los palos, cómo padece el experimentado Fernando García Araujo y cómo abusa Gabriel Luna, una vez más, con el capote fatal. El desorden se acrecienta porque el intento de sometimiento de Héctor de Ávila por bajo es infructuoso. Tras los doblones, le gana la partida el novillo al que, incapaz de sujetar, ya no digamos someter, le exhibe.

Al echar para afuera desde el cite el novillero queda descolocado, enganchado y a merced. El novillo agarra aire, sumemos el viento y la lluvia, además de los nulos recursos y el cuadro del desastre se completa, De Ávila ni aliñando atina, el miedo hace de las suyas hasta matar malamente en doble intento.

Pero no para ahí la cosa.

El segundo tiene la también la mala suerte de tocar al igualmente menos preparado Román Martínez, debutante jalisciense. Que tiene valor, inventiva, pero nula técnica ni preparación. Sale de efectista y el novillo cual centella deshace el numerito. Luego horripilantes los intentos de chicuelinas, mantazos más dados y la rebolera fea como la que más. Una pena reducir a esto el toreo con un novillo que mete la cara abajo a los banderilleros.

Esto es el prólogo del momento de la tarde.

El puyazo de Carlos Domínguez III es indudablemente digno de alabar, el aguante, la rectitud de la vara, el compromiso de la reunión y además la izquierda que en todo momento busca que la jaca mantenga la posición de privilegio. Y el efecto en el novillo que se encela que aprieta desde detrás y hasta levanta el rabo al meter la cara bajo el estribo. Este es un momento de suprema torería de la máxima emoción que surge del rigor. Porque en los toros no hay derroche sin rigor.

Ese castigo, tan temido por muchos, no lo es por el toro bravo al que el picador le deja a tono. Este lustroso, largo, reunido, acucharado de cuerna, negro como la noche de blancos pitones, embiste al capote de Román en tres estáticas gaoneras, lo mejor de su actuación abrochadas con una rebolera que enciende La México.

Sería todo.

Román impulsado por unos cuantos porristas jaliscienses, no supone que el novillo, que arranca de largo al quite y que humilla de lo linda, requiere la buena brega, la que agrande y oriente su juego abajo, no la falta de sujeción que promueve el debutante desde salida. El segundo tercio es terrible por lo improvisado y mal hecho, lo efectista antes que lo efectivo y acentúa en el novillo, al recortarle tanto, al tocarlos lados horriblemente, al pasar en falso, un cambio al otro lado de su condición inicialmente brava: brinca las tablas una vez ya picado y banderilleado.

En muestra de mansedumbre, incluso le pega un reparo a la salida del último par.

No lo disculpemos.

Lo que sí decimos es que, tras brincar por el burladero de la Porra, otra vez el astado recobra a partir de la casta, la posibilidad de atacar y arremete al cite en los medios en el cambiado. Tantos medios, tanta falta de sometimiento hacen que el novillo no termine por encontrar un enemigo digno de sí, prueba que al primer intento de derechazo viene el desarme.

Y así vendría el resto de la corrida, entre los gritos distractores, incluso canticos, la falta de quietud y mando, ningún derechazo completo y apenas una tanda de tres naturales, mezclados con desarmes y volteretas ante un novillo que humilla incluso antes de tomar el engaño, hasta llegar a la cornada al entrar a matar en la parte posterior del muslo derecho. Se apuntilla indebidamente al novillo, no cae de la estocada.

La gente ni así se calla.

Al contrario. Piden la oreja y Jesús Morales pega un nuevo moralazo, otro, al soltarla.

Y luego el Ganadero, se cuelga de la coba y sale a la vuelta, media, porque entre que el herido ya no puede y que el novillo ha manseado se regresa a las calladas por el callejón.

Nos preguntamos qué habría sido si este novillo cae en manos de Pablo Mora.

No juzguemos la historia, nos habría gustado ver esa forma de mecer el capote jugando brazos y cintura, ese remate de rebolera invertida cambiándose de mano pero con el novillo que embiste. Mora se quita al manso y soso tercero no sin antes pegar los mejores naturales de la función a un astado que no vale nada.

Para bien de nosotros y mala suerte del encierro.

Luego la hecatombe, la contraluz.

Al no salir Martínez ya, De Ávila mata dos.

A ninguno vuelve a poder con el capote. El cuarto es manso pero el quinto, al que Ángel Martínez hijo coloca un gran par para cerrar tercio, tiene posibilidad al crecerse en banderillas pero es tan mala su colocación que al pegar con el ayudado en la muleta para el de pecho con la izquierda es volteado y noqueado. Mora se quita de encima a ese quinto que pudo embestir y cae en la necedad de pegarle al sexto tres faroles seguidos.

Un torero como este de rodillas nada debe de hacer, resulta vapuleado.

A punto de cancelarse el festejo, una espera de casi quince minutos somete a la asistencia a la prueba de refrigeración con la necedad de empezar a las cinco, en horario de invierno y con una Plaza pobremente iluminada.

Pero para el frío, para la sombra, para la falta de torería quedan los toros y su bravura.

Su emoción y rigor, ese que no conoce de cobas o componendas.

Esa bravura que es capaz de acallar gritones chambones de sol y hacer perder el nervio en las barreras de sombra.

La que rigurosamente pone las cosas en el sitio con la bravura y con el silencio.

Para bien nuestro hoy la hemos oido.

Twitter: @CaballoNegroII. 

RESUMEN DEL FESTEJO.

Plaza México. Temporada de Novilladas 2016. Domingo, Octubre 30. Octavo festejo de Temporada Chica. Tercera novillada con picadores. Menos de un cuarto de plaza en tarde fría con lluvia al inicio del festejo y viento molesto en diversos pasajes de la lida.

6 Novillos, 6 Medina Ibarra (Divisa Rojo y Vino) Desigual de presentación, bien rematados y comidos los lidiados en primer y segundo lugares a la postre ovacionados en el arrastre, con bravura el primero y, aunque manso al grado de saltar la barrera tras banderillas, con fondo de casta el segundo que tuvo un gran pitón izquierdo. Tercero y cuarto, mansos y deslucidos, pese a sus complicaciones, el quinta muestra posibilidades al inicio de su lidia y sin emplearse el sexto mismo que al emplazarse termina condicionada su lidia. 

El ganadero Arq. Jorge Medina Rodríguez dio una exagerada e improcedente media vuelta al ruedo con el novillero a la muerte del segundo.

Héctor de Ávila (Menta y Azabache) División, Silencio tras Aviso y Palmas al retirarse a la Enfermería. Román Martínez (Grana y Oro) Oreja protestada en el único que mató.  Pablo Mora (Celeste y Oro) Palmas y Ovación tras Aviso.

Larga cambiada de Román Martínez al novillo de su debut.
Larga cambiada de Román Martínez al novillo de su debut.

RECAPITULANDO: La Vuelta al Tiempo – Regresan Rafael Serna y el Reloj a su sitio.

En plenos medios, cambio de mano de Rafael Serna a
En plenos medios, cambio de mano de Rafael Serna a “Lonche” de San Marcos, con Serna regresa el buen torero.

Responde Rafael Serna en su única presentación programada, cuando más falta hacía. Tendría que repetir aun sea destiempo, digo, si es que cabe aun la inteligencia taurina en el mundo y la esperanza en una Afición taurinamente confundida, por ejemplo, respecto del juego, manso, de la novillada. Corean en el arrastre al manso cuarto, único que, no obstante su condición, alcanza apenas a meter angustiosamente la cara y al que el sevillano corta una oreja de ley. Petardo en el juego del encierro y la presencia del complemento toreril del cartel con la pesadez y rigidez de Gerardo Rivera y la fantasmagórica y lamentable aparición de Manuel Gaona.

Por: Luis Eduardo Maya LoraDe SOL Y SOMBRA. Plaza México.

Segundos y minutos atrás el Reloj reaparece en la Monumental México. Con todo y sus manecillas.

Y también, a destiempo lamentablemente, regresa Rafael Serna, triunfador del año pasado. Pero entre las prisas, el nada taurino formato de confección de los carteles donde el azar y no la lógica taurina es la regla, el pretendido deslinde de la actual empresa con el pasado de la Plaza y la falta de visión, que ha tenido que ser la base de la actual Temporada y no esperar al final para volverse a mostrar.

Y a nosotros volvere a ver.

Como también ocurre hace un año. Que se cumple por estos días.

Pero todo a su tiempo, diría Don Andrés Soler, “que para chongos Zamora y pa’fresas Irapuato”, llega de Jalisco la fritanguera y espantosamente mansa novillada de San Marcos para echar a casi perder un festejo que, gracias al azar, cuenta con un poco de mayor lógica taurina: dos triunfadores de la Temporada anterior y un debutante con una ganadería de cartel que esta ocasión trae lo peor de su casa.

No por los nombres, alusivos a comida mexicana, es que fritanguera sea, sino por lo corriente de su juego, algunos de su hechuras, como el zancudo tercero o el muy feo sexto, el débil tercero o el geniudo quinto. El juego de esta novillada has sido de puesto ambulante, de los malos, para pena de La Afición.

Así tenemos que el primero estropea la reaparición de Rafael Serna, todo un año, un femoralazo y un ciclo de madurez después. Intacto de valor y reflejos, siempre dispuesto hacia el buen toreo pese al paso atrás de sus lances, pisa firme en La Monumental.

No todo puede ser perfecto.

Serna entiende desde el primer minuto que el astado tiende a espiar y a quedarse corto, mucho de ello obedece a su incapacidad para mantener la horizontal, desde el puyazo se nota lo dañado de la mano derecha y es para devolverse pero Jorge Ramos, tan lejos, tan poco pendiente del toro ni se inmuta en el Palco y gratuitamente impide al novillero mostrarse.

Es probablemente Rafael Serna, junto a Javier Jiménez, hoy triunfador de Madrid como matador de toros, el novillero triunfador al que peor trato y suerte han correspondido en la Plaza México.

Hagamos memoria.

De 2005 para acá, empezando con Rivera y Mauricio, prosiguiendo con “El Payo” y Aguilar, Víctor Mora en 2007, Sergio Flores y Santiago Fausto en 2009 o Garza Gaona en 2010, Angelino de Arriaga y Ricardo Frausto después hasta llegar a Juan Pablo Llaguno y Antonio Mendoza en 2013-2014, todos, excepto los ya aludidos, han podido repetir. Y varias veces. No le echemos la culpa al pasaporte de los toreros, ha sido la falta de visión taurina.

Es por ello que las novilladas al final, a pesar de triunfos, no terminan por romper.

Errores del camino.

Pero ahí está Rafael Serna, su planta e inteligencia, para tapar, hasta donde puede, la debilidad del primero al que despacha pronto para elevar, hasta donde no se podía inicialmente, la mínima casta, la fuerza medida y el expreso berrido del cuarto, precioso cárdeno paliabierto con el que desde los lances despierta de la aburrición que traen consigo el encierro, Gerardo Rivera y Manuel Gaona durante segundo y tercero, a la gente.

Pese a echar el pie de recibo para atrás, Serna se templa da distancia al novillo que se va de largo en las verónicas, avanza a las rayas y remata con media garbosa. Lo mismo al dejar en suerte al astado, esta vez al paso, para que el puyazo breve saque de su fondo, no de bravura, sino de un berrido molesto durante toda su lidia.

Serna toma nota y baja las manos en el quite por lances con un remate cambiándose el percal de mano.

Entonces en banderillas, pese a la brega enganchada, Rafael Romero luce al abrir y cerrar el tercio con el gualda y grana de las banderillas que anteceden al inicio por la muleta.

No brinda.

Con mucha seriedad, sin lugar a dudas, Serna dobla la rodilla y muletea hacia arriba al de San Marcos que inicialmente toma el engaño de largo aunque tardea y tiene la tentación de buscar fuera del engaño la bravura perdida.

Luego el cambio de mano y el desdén cierran el tanteo y abren la escena a los medios para la primera tanda pese a rascar el cárdeno la arena. Ejemplares los dos derechazos en tanda breve que, pese a la falta de fuerza, abrocha fenomenalmente con cambio de mano, rítmico y grande en cadencia, más el de pecho.

Al tiempo del toro, cansino, se impone el ritmo y temple del torero.

Sutil pero decidido.

Por ello al natural, a pesar del viento, arroja los vuelos y acaricia la jeró del astado, gira sobre las plantas y, de no ser, por la falta de raza del novillo habría sido una tanda de mayor cantidad, ya de por sí sustancial en calidad y fundamental en poder con el enemigo que se raja y dobla contrario hacia la puerta de arrastre.

Hasta allá va Serna con la mano derecha larga en el muletazo y la quietud que aguanta y el toque que desvía la mirada pena grande que el toro canta su derrota aquí, obliga al quedar perpendicular a tablas a sacarle con la arruzina invertida, se frena, impide la poncina y fuerza a Rafael a doblarse con él, es decir, a anticipadamente terminar con la obra que se anunciaba.

Sobre las rayas, en la suerte contraria, cobra una entera caída.

En otras circunstancias, creemos, la oreja habría que reservar pero ha de servir y dentro de todo se premia para obligar a la reaparición de un torero que merece torear por todos lados lo de calidad, no las fritangas de hoy. Vuelta al ruedo y el deseo de verle de nuevo.

Latente.

Caso contrario de los demás.

Porque lo basto, lo mal hecho, lo malencarado de Gerardo Rivera son motivo suficiente para no ahondar en la actuación de un torero que no ha querido ni banderillear, su número fuerte, y que no ha podido hacer el buen torero: silencio y pitos tras aviso en una actuación terrible. Y la facha del debutante Manuel Gaona, hacen ver que no va ni con esta Plaza ni con ese apellido, simplemente un caso más de falta de todo.

Pero el tiempo y el buen toreo, antes se decía el toro, pone las cosas en el sitio. Tal como debería poner en su sitio a varios elementos de las cuadrillas que ya no deben estar en esto, caso concreto, el incapaz Pascual Navarro, una nulidad con los palos, amo del desarme a la brega.

A falta de toros y buenos banderilleros, queda el buen toreo.

Rafael Serna es ejemplo de ello.

Urge, ¡Que repita, ya!

No vaya a ser que, otra vez, a la Empresa, a la Fiesta, a la Afición, se nos pase el tiempo.

Twitter: @CaballoNegroII.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Plaza México. Temporada de Novilladas 2016. Domingo, Octubre 24. Séptimo festejo de Temporada. Tercera novillada con picadores. Menos de un cuarto de plaza en tarde encapotada con viento intermitente y frío.

6 Novillos, 6 San Marcos (Divisa Azul Rey, Amarillo y Blanco) Desigual de presentación en su conjunto, algunos de fea cabeza como el zancudo tercero, el quinto y sexto. Algunos bien hechos y retacados aunque mansos como el primero y el cuarto, débiles en general. El cuarto, cárdeno y bonito de lámina berrea y se duele desde salida, débil y manso, aunque con un punto breve de casta no obstante su intención de huir de la muleta; inexplicablemente ovacionado en el arrastre.

Rafael Serna (Berenjena y Oro) Silencio y Oreja. Gerardo Rivera (Celeste y Oro) Silencio y Silencio tras Aviso.  Manolo Gaona (Menta y Azabache) Silencio y Pitos tras Aviso. Tercer espada nuevos en esta Plaza.

Nueva tarde fatal de las cuadrillas, principalmente en banderillas y a la brega, impresentable, entre otros, Pascual Navarro.

Lance de Rafael Serna al cuarto de la tarde.
Lance de Rafael Serna al cuarto de la tarde.

La Sombra de los Murubes – Triunfa venezolano Colombo en La México.

Natural de Colombo en su debut en La México, la zurda y la espada la diferencia. FOTO: Mundotoro.
Natural de Colombo en su debut en La México, la zurda y la espada la diferencia. FOTO: Mundotoro.

El encaste Murube regresa para festejo a pie con la reaparición de Zacatepec en La México con la mala suerte de caer en una época en que en México el toreo se trata de hacer siempre de la misma forma y por ello, aunado a la falta de fuerza y casta en su mayoría, el encierro dice muy pocas cosas. La también reaparición del triunfador Nicolás Gutiérrez se queda a medias al dejar de lado la despaciosidad tan necesaria en La México para caer en la más insulsa indiferencia mientras su paisano Hermosillo hace notar su verdor, contrastado con el salero y disposición del venezolano Colombo única luz en una tarde de sombra.

Por: Luis Eduardo Maya LoraDe SOL Y SOMBRA. Plaza México.

Sinceramente hay interés por ver los murubes de Zacatepec en La México.

Tristemente el desconocimiento reinante maneja incluso como el debut de la propia ganadería esta novillada, nada más lamentable. Por ello da gusto ver sentados en barreras y tendidos a quienes buscan indeclinablemente el tiempo del toro bravo y sueñan con esa diversidad de encastes que siempre debió mantenerse en este país. La monotonía, rectora de la Fiesta aquí, se carga cosas que los toreros no deben olvidar.

Una que encaste no solo hay uno.

Y que nunca hay que traer la faena hecha o preconcebida.

Por eso tenemos que, a pesar de lauros que la Porra Libre entrega, a pesar de incluso gustarnos en ocasiones pasadas, a Nicolás Gutiérrez se le olvida que a La México, sea cual sea la novillada a matar hay que venir despacio. Hace el paseíllo a tremenda velocidad, si no es por el recuerdo a Gonzalo Vega no se habría detenido; velocidad mucha, precisión cero al momento de bregar al primero, no interviene en quites, no sujeta en banderillas deja todo en las cuadrillas y el astado le exige firmeza.

Un novillo diferente en tipo, alto y largo, de pitones cortos y que en banderillas galopa puede tomar el engaño de largo sin estorbarle, Gutiérrez echa mano del catálogo habitual y falla, los doblones le quiebran el tranco al astado que aunque pierde fuerza en plenos medios pega muchos pases, da muchos pasos y no logra convencer.

A decir, del Maestro Fermín Rivera: “En España el torero mexicano solo debe adaptarse.” Lo decía previo al faenón en Bilbao de Curro en ’72, a un murube de Carmen de Federico que desorejó en esa Feria. Y lo hizo porque fue capaz de esperar y dar su sitio y distancia al astado que se venía para encontrarse con la muleta. Nicolás Gutiérrez le plantea los derechazos en los medios al novillo al que dobla y que le engancha deshaciendo todo posible alcance artístico de la faena, además le derrumba.

A diestras y a siniestras.

Porque hay dos naturales buenos tras el inicio de la tanda, entonces no crece el trasteo porque cuando su enemigo siente que se cae y rompe el embroque, Gutiérrez se descoloca y adelanta, el novillo descompone. No le desengaña por el pitón derecho a tiempo, trata de echar los vuelos y termina acentuando el cabeceo.

Y de ahí tropezar por el aburrimiento.

Pasando por las impresentables cuadrillas.

Luego de matar desprendido, la novillada se rompe tras el lucido tercio de banderillas del debutante venezolano Jesús Enrique Colombo, el segundo murube se da a cabecear, a rascar la arena y, por momentos, a quitarse el trapo pese a la buena planta y disposición del novillero que se arrima al extremo de la voltereta por la pantorrilla y destaca en los cambios de mano con la capa y la muleta.

Entonces el debutante Hermosillo muestra más su voz que su toreo.

Y su amontonamiento. Se la pasa gritando a su primero que lo tropieza y le hace pegar horribles intentos de caleserinas de recibo y un quite más que movido por gaoneras. Luego en el sexto, tras espantosas zapopinas, tampoco tendría suerte, sino la pésima coincidencia de que el agua quitara la atención a su debut y esfuerzo ante otro murube sin fuerza ni casta.

Así, las cosas empeoran con dos toros que se inutilizan, el cuarto de la mano derecha, al que tardan años en reemplazar, cortesía de Jesús Morales, y el malogrado quinto. Al primero le sustituye un abecerrado cárdeno de Cerro Viejo, un toro que por cuya fea presencia no debe lidiarse nunca en esta Plaza y cuyo juego decepciona por manso y geniudo, tal como Gutiérrez, a merced del toro, de la Plaza y del viento.

Tarde para el olvido del hidrocálido.

Entonces resulta que el quinto, cortesía de las cuadrillas, es estrellado por Jorge Luna en el burladero de la Porra y despitorrado queda del pitón derecho, pena porque Colombo había. Lluvia torrencial al finalla diana. trasero paso para dejar al “la mano derecha, al que tardan años en reemplazar, corteslro, alborotado el tendido con banderillas, un mes después de haberse quedado de un encierro de novilladas para picadores, sin cartelón salta al ruedo “Ojo Alegre” de San Lucas e ilusiona por su hechura y su inicial juego.

Y el venezolano luce con el capote, lancea al paso para dejar en suerte el puyazo trasero y nuevo alboroto en banderillas forja, tras dos cuarteos, un tercer par por dentro, peligroso y valentísimo, que desgrana las palmas y la dianas.

Dispara la ilusión de la gente.

Nos habría gustado ver otro planteamiento de faena puesto que al sanluqueño le vino mal esos cambiados por la espalda y al torero también.

Con percha y con clase no se debe quedar todo en pases por la espalda.

Menos mal, pese al bajón en la fuerza el astado y descastamiento, Colombo se arrima, se va a las tablas y ahí encuentra sitio, tras iniciales derechazos con el toro a menos, es entonces cuando cerca de los pitones, ayudándose primero, a pleno natural después, saca los naturales más lucidos, en lo corto pero con sabor, en plena noche pero con la luz que el pase bueno tiene.

Y así prosigue.

Con el toro a menos le encierra en tablas y alterna lados cambia de mano y vacía arriba, se gusta y gusta a la gente que mantiene el interés previo a la estocada.

Simplemente, volapié ejemplar.

Tose el toro al que sorprende por decidido y valiente al atacarle con prontitud y rotundidad en el embroque en la suerte contraria y el sitio del estoque no puede ser más perfecto, Colombo entierra con su espada al burel y le arranca la oreja con resplandor en granate y oro, como su terno. La reacción del toro ante la estocada de la tarde es patear, es abrir el hocico, resistirse y vencerse en su condición mansa.

La vuelta del torero es la condición triunfal.

No importa que la ganadería titular no tuviera suerte.

Ni fuese el debut.

La decisión y la determinación cuentan, como la planta y el alma de un torero que puede ser, mientras su misterio y su verdad, su tipo y valor realcen su proceder.

Así sea para iluminar, como ha sido esta, una tarde de sombras. Ya vendrá, esperamos verlo, el resplandor murubeño.

Twitter: @CaballoNegroII.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Plaza México. Temporada de Novilladas 2016. Domingo, Octubre 17. Sexto festejo de Temporada. Segunda novillada con picadores. Menos de un cuarto de plaza en tarde soleada de principio y nublada después con viento muy molesto y por ráfagas durante diversos momentos del festejo a partir del segundo que interrumpen y molestan durante la Lidia. Lluvia torrencial justo tras el final. Mal la Autoridad al no avisar con claridad los datos del quinto bis y no obligar a que se anuncie el novillo en los cartelones.

6 Novillos, 4 de Zacatepec (Divisa Rojo y Plomo) encaste Murube; lidiados en primero, segundo, tercero y sexto lugar, en el tipo del encaste, largos y estrechos, altos, algunos cornicortos, mansos en general y débiles, el primero ha tenido mayor fondo, el resto descastados y a menos d; 1 de Cerro Viejo (Divisa Rojo y Rosa) cuarto bis, muy chico y feo, manso y descastado sustituye al titular lastimado de la mano derecha; y 1 de San Lucas (Divisa Rosa, Blanco y Negro) quinto bis, corraleado aunque de buena hechura dura muy poco y se coloca a la defensiva manseando al final, sustituye al despitorrado titular.

Nicolás Gutiérrez (Blanco y Plata) Silencio y Silencio. Jesús Enrique Colombo (Granate y Oro) Silencio tras Aviso y Oreja.  José María Hermosillo (Celeste y Oro) Silencio y Silencio.

Segundo y tercer espadas nuevos en esta Plaza. La Porra Libre, A.C., entrega terminado el paseíllo el trofeo “Joselillo” al primer espada al ser triunfador de la Temporada Chica anterior.

Tarde terrible para las cuadrillas a pie a la brega y en banderillas, incontables las faltas y las pifias, muy mal Diego Martínez se va en banda al banderillear varias veces, estrellones a varios novillos malamente hasta despitorrar Jorge Luna al quinto. Buen puyazo de Jorge Morales al titular que ocupa el lugar de honor.

Se guarda respetuoso minuto de homenaje por la sensible pérdida del ganadero mexicano y primer actor Gonzalo Vega acaecida el pasado lunes.

Nuevo “Moralazo” (Otro) en La México – Regalo de Jesús Morales a Loaiza.

Lance de Héctor Gutiérrez, un segundo después llegó el percance. Foto: TAR.
Lance de Héctor Gutiérrez, un segundo después llegó el percance. Foto: TAR.

Al fin terminan las novilladas sin picadores, se extraña ya el tercio de varas, hace tanta falta como el Reloj en la Plaza, más al ver que varios de los lidiados bien han podido ser jugados con caballos. O como la Autoridad, amparada malamente bajo el Reglamento, regala salida a hombros sin mérito. No importa, buena prueba es para los actuantes vérselas en el máximo escenario con el toro serio e incluso con una Autoridad tan trampa y chufla como Jesús Morales, ese hombre. Así, entre cornadas e injusticias regulatorias camina la Temporada a la espera que el siguiente paso siga dando entrada a lo único indiscutible, el novillo serio.

Por: Luis Eduardo Maya LoraDe SOL Y SOMBRA. Plaza México.

Solo citaremos del Reglamento Taurino, aplicable al Festejo de esta tarde, dos artículos, la parte conducente de cada uno:

ARTICULO 6.- (…) El Juez de Plaza tendrá el carácter de autoridad superior en cada espectáculo taurino.”

ARTICULO 77.- Cuando la labor del matador provoque la petición de apéndices, por parte del público, el Juez de Plaza, para autorizar que se concedan, se sujetará a las siguientes reglas:

I.- Se otorgará una oreja cuando, tras de una labor meritoria del espada, una visible mayoría de espectadores la solicite, ondeando sus pañuelos…

El énfasis es nuestro, claro.

Y nos anticipamos al reglamentarismo de derechas que cobijará y bajo el cual se esconde Jesús Morales, así llamado el Juez que preside el festejo y que premia ayer, indebidamente, sin ninguna base taurina o mérito alguno, al debutante moreliano Tato Loaiza. Le regala dos orejas. Una en cada toro, tras quedar tan mal como su terno con dos novillos con posibilidades de El Vergel que, de nuevo, brinda una tarde con interés.

Mientras Jesús Morales pega otro petardo. ¿Cuántos más?

Recuerdo aquella manta en años cincuenta, en aquella Plaza México en puntas, aun capaz de pegar una bronca grande pero con taurinismo: “¡LÁZARO, LEVÁNTATE Y… LÁRGATE. LA AFICIÓN TE REPUDIA!” Si a Don Lázaro Martínez del Campo la gente le repudiaba o los toreros, como Luis Procuna, a una multa le respondían con un brindis de esos que ya no se usan, hoy a Jesús Morales le festejan sus gracias y se le permite brincarse el Reglamento pues olvida que en ese Palco, desde el Sorteo hasta que rinde parte a la Delegación, no es torero en el retiro.

Sino Juez. La autoridad superior, suprema, debió decir el Reglamento.

Morales se escudará en argucias y frases hechas para justificar su taurinamente falso proceder, sus amigos le taparán y como hoy no hay mantas ni afición en puntas, toca demostrar porque los novillos están por encima de los novilleros, porque la salida a hombros es postiza y las razones por las cuales premiar es improcedente.

Como la actuación el debutante que supuestamente sale a hombros.

Porque este muchacho, Tato, cual Antonio Sánchez o Edmundo Maldonado, muestra arrojo, atrevimiento, frescura con el capote con la “buena” suerte de encontrarse al cuarto, uno de los buenos novillos de El Vergel, que repite tras la primera en la que ya envía toros de triunfo.

Y de miedo. Como el primero.

Derriba al hidrocálido Héctor Gutiérrez, apenas un lance da, resbala y, al no estar ni siquiera por las rayas, es llevado a las tablas y ahí dos cornadas, una cercana al hígado, son la muestra que la lidia es, a cada instante, la encrucijada del percance y el arte, las dos caras de una misma moneda.

Gutiérrez caído y las cuadrillas a peor. Enseñan todas las mañanas, arañas y telarañas al astado, Gabriel Luna fatal, no le pega la media al novillo porque sería muy evidente. El novillo se vuelve imposible por el lado derecho para el hispano Ángel Téllez, de buena planta , siempre bien a la verónica en todas sus intervenciones, y, aunque nuevo, de interesantes maneras. Pena de que termina por matar a los tres peores del encierro. Con este lo intenta y por algún momento, tras quedarse quieto, hace que el cárdeno astifino pase y lo mata por encima para ser aplaudido.

Luego se encuentra con el pésimo segundo, insulso y débil, chico, muy soso y con el cual se arrima hasta incluso ser levantado. Aun así, alcanza a matar el quinto, tras ser considerado triunfador. Esto ocurre porque el primer novillo destacable, el tercero, acaba en manos penosamente imitadoras del algecireño Antonio Medina que muestra todos los defectos de su imitado.

No es difícil saber de quien se trata.

El novillo, cárdeno, muy bien hecho, corto de manos pero muy fijo, llega al tercio final embistiendo abajo, protestando cuando no le templan, en plenos medios arremetiendo y desarmando al presunto diestro que no puede con él, que se ve limitado sobre piernas y corriente, con unos molinetes al paso mal dados, brusquedad en los toques iniciales es la muestra de que los ejemplos de los toreros que empiezan hoy no son los mejores.

Además mata fatal.

Por ello Tellez queda con la opción de enfrentar el quinto, otro novillo chico y manso, sumamente soso y con el que trata de entenderse pero con el que se diluye entre la grisura de la nublada tarde y la expresa mansedumbre del astado. Casi pierde los papeles con la espada y… Jesús Morales los avisos. A lo mejor se pierde.

Qué no vuelva.

No. Es mucho pedir.

El que aparece es Tato Loaiza, se luce en quite al segundo por arrojado pese a su notoria tendencia a la galería. Ya sabemos que son nuevos pero conviene que los toreros más que corrección tengan atrevimiento pero sin perder la formas porque es desesperante que con un toro, el berrendo cuarto, de buen tranco, largo y armónico, fino y reunido de pitones que acomete con largueza y emoción, todo se reduzca a trapazos y muletazos sin ton y son y varios desarmes.

Pese al pinchazo, Moralazo regala la primera de dos orejas.

La segunda llega, pésimamente, con un novillo que le lastima por mal colocado y el dramón que incluye llevarlo a la Enfermería y la remoción a gritos del primer espada que a punto está de vérselas con el basto sexto que pese a su fealdad embiste, nada más que el muchacho Loaiza torea a velocidad de película silente, solo falta la pianola para amenizar un trasteo tan rápido como lenta es su vuelta al ruedo luego del segundo regalo de Jesús Morales, tras pinchazos.

La tinta nos dirá que nada hay que cuestionar.

Que las orejas hacen fiesta.

Que estas novilladas han sido un éxito, así anda la cargada taurina.

Pero el éxito real de las cosas es el novillo, aunque desigual, emociona.

Lo bueno vendrá el otro domingo, con picadores, como debe de ser con tres lotes para tres espadas. Y ya veremos que pasará con el novillo. Si sigue o es más de lo mismo.

Y qué pasará con el Reloj. Con las butaca, con los que triunfaron, ¿Habrá un circuito sin caballos? o solo ha sido para salir del paso.

Y qué pasará con La México… Dios la cuide, la proteja, de las chucherías y las marfiladas de Jesús Morales.

Twitter: @CaballoNegroII.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Plaza México. Temporada de Novilladas 2016. Domingo, Octubre 3. Cuarto festejo de Temporada. Última novillada sin picadores. Menos de un cuarto de plaza en tarde soleada de inicio y ventosa en cuatro de seis turnos molestando la lidia. Asistencia poco taurina. Fatal, otra vez, la Autoridad de Plaza al regalar oreja en cada turno al cuarto espada.

6 Novillos, 6 de El Vergel (Divisa Morado, Amarillo y verde) Muy desigual y variopinta, mal presentados por su fea cabeza los lidiados en segundo, éste muy chico, y sexto lugar. El resto serios, bien hechos y varios de ellos astifinos. Con muchos problemas y peligro por pitón derecho el primero de la tarde. Muy manso y descastado el segundo, soso igualmente. Dos novillos sacan bravura y casta en el último tercio, tercero y cuarto, siendo muy aplaudidos en el arrastre. El quinto, insulso y mustio en su juego. El sexto desarrolla y arremete a la muleta con fuerza y por abajo pese a su brusquedad e inicial mansedumbre.

Héctor Gutiérrez (Rosa Mexicano y Oro) Palmas al retirarse a la Enfermería. Ángel Téllez (Marino y Oro) Silencio en el que mató por Gutiérrez, Ovación y Pitos tras Aviso.  Antonio Medina (Azul Noche y Oro) División. Tato Loaiza (Marino y Oro) Oreja protestada en ambos, salió indebidamente a hombros del ruedo sin salir en hombros de la Plaza.

Todos los espadas, nuevos en la Monumental.

El segundo y cuarto espadas fueron designados como triunfadores por un jurado designado por la Empresa, por tal razón mataron los lidiados en quinto y sexto lugar, sin que la Autoridad de Plaza lo anuncie contrario a la fracción VII del Artículo 6 del Reglamento vigente.

Pésima tarde de las cuadrillas en la brega, muy atropelladas enganchando siempre e ineficaces en todo momento Gabriel Luna, Diego Martínez y Rafael Romero. En banderillas destaca y saluda legítimamente en el tercio, Ángel Martínez hijo, colándose, como quien no quiere la cosa, Jorge Luna a la escena.

PARTE MÉDICO DE HÉCTOR GUTIÉRREZ:

“Durante la lidia del primero el novillero Héctor Alfredo Gutiérrez Silva sufre caída siendo embestido contra la barrera. Presenta varias cornadas y otras lesiones. Recibe atención desde el mismo ruedo siendo trasladado a la enfermería por monosabios y paramédicos de manera adecuada en camilla. Presenta dos graves cornadas, una en hemitórax posterior izquierdo y otra en región lumbar derecha además de múltiples contusiones y rayones. La cornada lumbar derecha de dos trayectoria una de 20 centímetros que atravesó la masa muscular, contunde y fractura la apófisis transversa de la segunda vértebra lumbar, llegando hasta retroperitoneo, y una segunda trayectoria hacia abajo y adentro de 10 centímetros que lesiona masa muscular. La cornada en hemitórax derecho fue a nivel del décimo espacio intercostal hacia arriba y atrás, de 15 centímetros; contunde la pared del tórax, fracturando la octava y novena costilla. Estabilizado de manera apropiada para ser trasladado para procedimiento quirúrgico a Hospital donde se efectua una tomografía para valorar los diferentes órganos vitales de la región, sin encontrar lesión de los mismos. En tratamiento quirúrgico de la lesión se efectuó debridación, lavado exhaustico y reparación por planos, dejando drenajes por aspiración. Egresando de la sala de operaciones estable. De no existir complicaciones será dado de alta el próximo miércoles y podrá reaparecer en cuatro semanas.”

Dr. Rafael Vázquez Bayod.

La Fiesta Intacta – Guerra y Torería de la Afición e Isaac Fonseca en La México.

Derechazo de Isaac Fonseca. Foto: Ángel Bernal.
Derechazo de Isaac Fonseca en su presentación en la Plaza México. Foto: Ángel Bernal.

Tras hacer valer la vigencia del derecho al respeto y acceso libre, sin condición, al espectáculo taurino, éste, en su forma actual, queda por debajo de la pasión de los aficionados al fallar por falta de fuerza cuatro de seis novillos y la falta de casta de cinco de ellos. Sin embargo, en el tercero, el novillo de la tarde, aun pese a su bisoñez y su casi nacencia como torero, Isaac Fonseca, su atrevimiento, su frescura novilleril más su serenidad y entrega, traen el momento grande de un festejo que es espejo de que el mayor daño al espectáculo, a veces, no está afuera sino dentro del mismo.

Por: Luis Eduardo Maya LoraDe SOL Y SOMBRA. Plaza México.

Si nos buscan, nos encuentran.

Si nos citan embestimos y, como no tenemos ni un pase cuando no se nos llama por derecho, la cornada viene de menos a la femoral del mal enemigo, el que no tiene honor ni nobleza. Y, sépanlo bien, somos certeros. Pero para eso los taurinos necesitamos toda nuestra capacidad de embestir sin amarras y con los pitones intactos porque así, solo así, haremos valer que los toros no necesitan defensa, lo hemos dicho siempre, tan solo requerimos hacer valer su vigencia.

Porque los toros, buenos, siempre atacan.

Desde la muy nóvel afición, los niños, como el taurino veterano.

Ese que calla y que cuando habla, sentencia.

Pero el clamor de la Afición se da previo al paseíllo al pugnar por retirar, como efectivamente hace la Autoridad e, incluso, artísticamente, la Banda toca la “España Cañí” al momento de echar a los intrusos y, con ello, lo que no va con la Fiesta. Así hay que tratar al extraño enemigo y blindar de aquí hacia delante el espacio de la Plaza y al interior de la misma, para prevenir cualquier desaguisado durante la corrida.

Y actuar hacia dentro, cuando aparece todo lo que no va a favor del espectáculo. Como la falta de fuerza, bravura y casta de casi todo el encierro.

Empezando todo lo anterior por el muy bonito primero, irrenunciable tipo Rancho Seco.

Un novillo al que, a pesar de su clase, la fuerza le traiciona, desde el estrellón que se da al intentar saltar el callejón hasta llegar a banderillas, pasando por los lances a pies juntos del español Sergio Roldan y el quite por gaoneras de Íñigo Rodríguez, voluntad total con los dos. Lo cierto es y ha sido que Roldán muestra un concepto de buena línea, de intentar trazar largo y vertical pero que no ajusta alturas ni temple, pese al buen inicio alternado y por arriba el novillo engancha, un pecado que en La México es mayor.

Por ello la faena y por dejar de usar todos sus brazos, no revienta, el temple que requiere el cabezazo del novillo pide un espada más experto, es claro, pide lo más difícil en el toreo que es torear sin que se enganche, esto que lo da el tiempo lo apunta el joven Roldán y podrá obtenerlo cuando termine de asimilar esa reacción desigual del toro, violento de pronto atemperado en algún momento de su actuación.

Un medio espadazo, tras adornos y aliño, dejan la cosa en saludos y, eventualmente, en matar al quinto, un berrendo santa colomeño con el que le ocurre algo muy parecido. Un novillo sacado de una lámina antigua, coloreado en blanco y en gris, que camina y de pronto se frena y al que le engancha mucho hasta desarmarle y matarle mal.

Tiempo al tiempo, la presentación de Roldán, sin ser avasallante, es esperanzadora.

Todo lo contrario al segundo de la tarde.

Un novillo que no se debe ni de embarcar por cariavacado y esmirriado, además inválido. Y con un Juez con la torpeza de Jesús Morales se puede estropear a un joven Íñigo Rodríguez, en una festejo de concurso, su única oportunidad de mostrarse, indebidamente, Usía permite lidiar al segundo y mostrar la mala cara del espectáculo, la cara decadente de la debilidad.

Con cargo al espada en turno que recibe con la “cortesía” del Juez la mala suerte y la imposibilidad de siquiera tener enemigo al frente para ligar al menos dos pases.

Injusto pero real. El novillo derrumba y con él, el festejo.

Es entonces cuando la tarde encuentra su punto máximo, en novillo y novillero.

Ocurre con el precioso tercero, mulato, de pitones blanquísimos e intactos que trae consigo bravura, nombrado “Guardián” resguarda y hace valer los atributos mayores de la Fiesta: valor y bravura. Su encendido juego se encuentra con la igualmente prendida afición del michoacano Isaac Fonseca, un menudo y pinturero diestro que recibe con larga de rodillas, prosigue por cordobinas, carga la suerte desde los tableros y, sobre las rayas, ilumina la tarde con larga afarolada ante el tranco y el empuje de la embestida del novillo.

Olé fuerte y rotundo.

Es entonces cuando en quites, Álvaro Sánchez comienza a dar visos de no estar del todo preparado para el compromiso, se complica y hace que el novillo le gane terreno. Fonseca no pierde tiempo, vuelve a la cara y su intervención vuelve a encender la mecha tras los lances y la brionesa, ajustada, sumada al desplante. Todavía sin contemplación alguna, se queda en el sitio y en el tercio frente a toriles el remate a una mano desplante incluido que da cuenta de su desparpajo.

Necesaria condición para todo novillero.

Y su atrevimiento porque a campo abierto inicia con el pase cambiado y remata el prólogo con un desdén de categoría. Ya después su propia inexperiencia le hace caer en la manida obsesión de pegar muchos pases. A veces, con novillos como este, lo poco que se tenga hay que pegarlo, aunque no sea la borrachera de muletazos que una buena parte de gente espera. Lo que se tenga hay que darlo sin perder demasiado tiempo.

Isaac se empeña pero se trompica. Hay una tanda buena por el lado derecho pero se apaga conforme el novillo pierde las manos en momentos claves, ante esto sale el recurso del pase por la espalda y claro el ánimo del público, siempre con él. Que le espera en la estocada, calladamente y en terrenos naturales, sobre las rayas, frente al burladero de matadores.

Entera al volapié, a toma y daca, en el sitio aunque apenas contraria.

La voltereta y caído entre los pitones del astado trae el drama y su amorcillamiento que tarda un rato en echarse. El entusiasmo contagia y la Autoridad premia benévolamente la agonía que es prolongada. Palmas al novillo y la presentación de un torero que valdrá la pena darle sitio.

Ya veremos.

Luego la tarde cae en su propia falta de forma.

La lluvia que habría perdonado al festejo de darse a las cuatro de la tarde y el tiempo, ausente del reloj sin manecillas, vuelve a dejar en entre dicho la falta de atención de la Autoridad que no atina a mandar en tiempo los avisos que caen como el aguacero. Ausente de temple, ya reseñado, Roldán, y de fuerza el sexto, zancudo y cornalón, dejan a Isaac Fonseca sin oportunidad de replicar.

Y asegundar.

Gracias a Jesús Morales el sexto se lidia para decepción de los pocos que aguantan el aguacero, no lo devuelve y la Fiesta se cae.

A estos personajes, a estos eventos, también hay que sacarlos de la Plaza, porque para embestir necesitamos todos los valores de la Fiesta intactos.

Para hacer lucir el oro y la seda, cuando sean.

O si es necesario, atacar, si a acaso, tirando la cornada, para bien de nuestra Fiesta.

Twitter: @CaballoNegroII.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Plaza México. Temporada de Novilladas 2016. Domingo, Septiembre 25. Tercer festejo de Temporada. Novillada sin picadores. Menos de un cuarto de plaza en tarde nublada e intermitentemente ventosa con lluvia a partir de la lidia del quinto. Asistencia vario pinta. Fatal, otra vez, la Autoridad de Plaza al no devolver los lidiados en tercer y sexto lugar.

6 Novillos, 3 de Santo Tomás (Divisa Tinto, Rosa y Blanco) Los lidiados en primero, tercer y quinto lugar, desiguales y sin fuerza en lo general. Serio de cabeza y precioso el cárdeno que abre festejo, no obstante como sus hermanos, falto de fuerza, un tanto más encastado que el resto que perdieron emoción tras el inicio del último tercio; y 3 de El Siete (Divisa Celeste y Blanco) de procedencia Parladé. No obstante su cabeza, justo por estrecho y esmirriado además de inválido, el cariavacado segundo que debió devolverse; precioso el tercero, redondeado y muy serio con bravura por ambos pitones, ofensivo por delante pero completamente manso y además muy débil el sexto que pudo igualmente devolverse.

Sergio Roldan (Esperanza y Oro) Ovación tras Aviso y Silencio tras Dos Avisos. Íñigo Rodríguez (Turquesa y Oro) Palmas.  Isaac Fonseca (Turquesa y Oro) Oreja y Silencio tras Aviso. Álvaro Sánchez (Marfil y Oro) Pitos tras dos Avisos.

Todos los espadas, nuevos en esta Plaza.

El primer y tercer espada fueron designados como triunfadores por un jurado designado por la Empresa, por tal razón mataron los lidiados en quinto y sexto lugar. 

Mala tarde de Adolfo Sánchez entablerado al tratar de bregar al cuarto.

El paseíllo se vio retrasado dada una protesta contraria a la celebración del espectáculo por lo que la policía administrativa se dio a la tarea de efectivamente retirar a los inadaptados. Posterior al toque de cuadrillas y al despeje de alguaciles y espadas, un contingente de niños a favor de la Fiesta hizo el paseíllo no siguiendo la forma que exige esperar a que los actuantes hagan su desfile quizá, pero sí atendió el llamado a hacer valer la vigencia del espectáculo taurino.

El Desconcierto de los Avisos – Novillo Vivo… a la “Autoridad” de Plaza.

Derechazo del potosino Ricardo De Santiago a
Derechazo del potosino Ricardo De Santiago a “Sibarita” de San Lucas. Foto: TAR.

Bajan avisos, a velocidad de vértigo. La Autoridad de La México barre el Reglamento y, otra vez, reduce la categoría de la Plaza al perder la cuenta y la prudencia tras agarrar, por sus pistolas, el megáfono y darse a explicar lo que el criterio taurino debe resolver. Tras este penoso y taurino incidente, la emoción la vuelve a traer el desigual encierro y la incipiente torería del potosino Ricardo de Santiago y el muy joven pero con cierto colmillo Sebastián Ibelles que rescatan otro dislocado, moscos incluidos, extraño festejo.

Por: Luis Eduardo Maya LoraDe SOL Y SOMBRA. Plaza México.

Suenan los avisos a la altura del palco de Usía, es apenas el segundo turno.

Ocurren a velocidad de vértigo y sobrevienen más y más: hasta cinco veces en el turno.

¿Y por qué? Resulta que además de las diversas faltas de lesa torería de la nueva Empresa (equivocación en el nombre del cuarto espada hoy, los feos rótulos de los cartelones de los novillos, etc.) la ausencia del funcionamiento del Reloj no hace más que subrayar que la Autoridad, ubicada de frente al propio Reloj, está tan perdida como la hora que muestran las manecillas en la Plaza.

Igualmente sigue apareciendo el “16” en el Palco siendo que el festejo comienza a las mil setecientas, la comunicación entre Palco y Callejón es confusa y los cambios de tercio tan imprecisos que Jorge Ramos -sí, otra vez- hace de las suyas al equivocadamente enviar dos y tres avisos al segundo y al tercer espada, respectivamente, en el mismo toro, ese segundo.

Esto, sumado a esta extraña composición del cartel, deja a la tarde tan desconcertada como la actuación del colombiano Camilo Hurtado que hace las veces de primer espada. La falta ya no solo de oficio o experiencia sino de meros fundamentos taurinos aflora en el colombiano que se esfuerza por hacer pasar al primero, chabacanamente “Cachondo” nombrado, un novillo que mete la cara a pesar de rebrincar por el pitón izquierdo.

Hurtado trata todo pero su capote no sujeta, el quite es tan inoportuno que acentúa lo suelto del novillo que hace lo que le viene en gana y que en banderillas tampoco es sometido, la muestra además es que con el viento la pésima forma de presentar los engaños lo deja al descubierto sobre piernas y con el novillo por encima, tanto de él como de las cuadrillas a las que cuesta un mundo, tan solo, poder.

Fundamental verbo en el toreo.

Las volteretas al torero no sería lo más duro de su actuación.

Ya decíamos sobre los tres avisos que prácticamente de manera injusta escucha en el segundo que mata por haberse retirado Ricardo de Santiago a la enfermería.

Antes, el potosino muestra un toreo personal, con cierto sabor y buenas maneras pese al paso para atrás en los lances. El potosino se gusta y templa con el capote ante un bonito novillo con muchas ganas de doblar contrario y salir suelto. Con un poquito de más colmillo, Ricardo habría aprovechado ello para por el mismo lado, el izquierdo, y unir los lances. No obstante, se gusta en la media y La México, a pesar de un tendido tan nuevo, responde al pellizco.

Lo malo es que nadie les aconseja.

Al contrario, en vez de sujetar, de hacerse del toro, el muchacho tira de la villaltina y el novillo sigue a sus anchas a campo abierto. Luego, viene un primer alboroto en banderillas: un cuarteo preciso, un relance tras pasada por dentro emocionante y el muy coreado par por dentro tras un gañafón al hacerle un quiebro de inicio. Lo sorprendente es lo igualado en la cara, lo bien pareado y, claro, rematado.

Pero ahí no para todo.

De Santiago tira de los doblones, no obstante un tanto más preocupado de la postura, consigue hacerse del novillo, justo cuando sopla el viento con fuerza. Tarda en encontrar el sitio, pero cerca de tablas, frente a la Puerta de Arraste, se lo juega serenamente, hace falta un toque entre cada pase, no quitar el engaño pero Ricardo consigue cortar salida y tapar la cara para hacer el poste en varias ocasiones, con adornos como el invertido o los derechazos con regodeo en el centro de la suerte pese a la cara alta.

Pena grande que no rematara en tiempo la faena, decimos esto porque sus joselillinas lo único que provocan es dar aire al novillo, espacio que ya jamás perdería, al contrario, se impone el novillo porque el novillero tiene una faena hecha, no procedía acabar arriba, en estos festejos el novillo está entero y va a más, De Santiago lo aprende tarde y duramente, pese a los doblones, con volteretas al tiempo de matar, la última terrible.

Seguramente le detuvo el tiempo.

Porque, salvo los tiempos del propio novillo, nada marca el tiempo exacto en la Plaza, tal como habían sido 70 años, 70. Ni la Autoridad, que se pierde en la cuenta y al debutante potosino, le endilga dos avisos, previo a irse a la Enfermería. Y peor aun, cuando el primer espada toma los trastos, el Juez de Callejón y el Juez de Plaza se confunden fatalmente, uno, el primero, que retira indebidamente al colombiano porque malamente cree que la cuenta de avisos se prosigue.

Nada más injusto.

Uno no puede ser responsable de las causas de otros. Pues en La México sí. Y claro, en menos de cuatro minutos, tres avisos cayeron a Hurtado y un novillo con todo el aire del mundo regresando a los corrales con las cuadrillas toreando desde el callejón. Como siempre. Todo es nuevo en La México, pero estos subalternos no solo no son nuevos sino son peores que siempre.

Igual que la Autoridad.

Es entonces cuando el mejor novillo, sí, el más chico, embiste maravillosamente a la muleta de un aspirante francés que está simplemente fatal. Tratado fatalmente por Gabriel Luna, quien busca estrellarle de salida en los tableros, el cárdeno se sube en su juego al ojo del taurino. Ya sabemos que la autocomplacencia taurina en la Capital nos dirá que están empezando, que son nuevos. Pero lo cierto es que los fundamentos taurinos nos dicen que estar despacio es la condición fundamental para torear bien.

El tercer espada Baptiste Ciseé lo desperdicia vilmente, corriendo, dando mantazos y trapazos, dando coba, pendiente de la reacción del personal. Misma que se lo piensa, que complace de salida, pero que, como debe ser, recrimina el crimen de dejar a un novillo de tal calidad, descaradamente, inédito. Bravo y noble, incluso espera tras el cite para colocarse a embestir…

Jorge Ramos ni se entera, no hay homenaje. La Afición sí, ovación cerrada.

El final de la novillada y de la emoción se muestra con Sebastián Ibelles.

Este joven es el auténtico novillero sin caballos.

A pesar de su corta estatura, de que le queda grande el vestido, de su aparente fragilidad, da la nota al plantar cara primero al cuarto, al que cambia su juego inicialmente cambiante y vacilante con doblones sumamente efectivos, si un muletazo no causa efecto o impone una consecuencia inmediata en el juego del astado, las suertes no terminan por tener la rotundidad.

Incluso, con el tranquillo de citar para afuera y esperando atrás, Ibelles traza largo, se adapta a la circunstancia y pega derechazos de mucho sabor, varias tandas quizá excesivo, un trincherazo de sabor, todo cerca del burladero de matadores e incluso los naturales una tanda completa y el pase del desdén más el de pecho. Alarga la faena y mata mal.

Pero la primera impresión es la que cuenta.

Los novillos que siguen son lo suficientemente grandes y feos, estrechos y descastados, para dejar fuera de toda posibilidad a De Santiago dado el mal inicio de faena ante el áspero y descastado quinto pero con la posibilidad de ver a Ibelles superar la impotencia, el miedo y la incapacidad de toreros, supuestamente, hechos y derechos como Jorge y Gabriel Luna que se inhiben y se tapan para que el de malva y oro pare las patas del zancudo y astifino novillo para asombro de propios.

Y extraños.

Ibelles se dobla, lidia y utiliza todos sus recursos, quizá futuras mañas, para quitarse a como puede el terrible novillo que cierra una tarde con interés y desconcierto.

Porque la Autoridad debe ser, tal como los principios taurinos que rigen la Fiesta, inmutables, firmes e invariables, sin importar el cambio de los personajes, de las formas, de los modos.

De la Autoridad, de la crítica, dependen en buena medida evitar los ridículos y dejar la coba fuera de la Plaza, como la indivisibilidad del tiempo… pese a la ausencia del reloj o pese a la ausencia de los caballos de picar o del oficio taurino… del arte.

Twitter: @CaballoNegroII.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Plaza México. Temporada de Novilladas 2016. Domingo, Septiembre 19. Segundo festejo de Temporada. Novillada sin picadores. Menos de un cuarto de plaza en tarde nublada y ventosa de inicio y hasta la lidia del cuarto. Público nuevo y poco enterado. Fatal la Autoridad de Plaza al perder la cuenta de avisos en el segundo turno y retirar indebidamente al espada sustituto y utilizar la megafonía indebidamente luego de no aplicar debidamente el Reglamento.

Se guarda minuto de homenaje respetuoso por la muerte esta mañana del ganadero tlaxcalteca José González Dorantes, propietario de los hierros de La Joya y El Grullo, triunfadores de esta Plaza, en Gloria de Dios se encuentre.

6 Novillos, 6 de San Lucas (Divisa Rosa, Blanco y Negro) Sumamente desigual y sin remato. Serios de cabeza, aunque estrechos los dos últimos, muy remisos y peligrosos. Chicos, sin mucha cara aunque armónicos los primeros cuatro, con posibilidades de triunfo primero y cuarto, especialmente el tercero, “Artista” nombrado, berrendo y careto, lamentablemente inédito, aplaudido en el arrastre. Manso aunque con emoción el segundo.

Camilo Hurtado (Nazareno y Oro) Silencio y pitos tras Tres Avisos en el que intenta matar por el primer espada. Ricardo de Santiago (Azul Pavo y Oro) Palmas tras Dos Avisos previo a pasar a la Enfermería y Silencio.  Baptiste Ciseé (Salmón y Oro) Silencio. Sebastián Ibelles (Malva y Oro) Saludos en ambos. 

Todos los espadas, nuevos en esta Plaza.

El segundo y tercer espada fueron designados como triunfadores por lo que mataron los lidiados en quinto y sexto lugar.

 Tarde para el olvido de los hermanos Luna, Jorge y Gabriel, éste último toreando desde el callejón repetidamente y estrellando deliberadamente al tercero en su salida. Adolfo Sánchez fue noqueado al bregar al primero y Christian Sánchez saludo tras parear al cuarto.

@Taurinisimos 63 – @UrdialesWeb y Castella a Hombros. Alternativa Roca Rey.

Programa @Taurinisimos de @RadioTVMx del viernes 25 de Septiembre de 2015. Conducen Miriam Cardona @MyRyCar, Luis Eduardo Maya Lora @CaballoNegroII y José González @JoseNinoG.

Actualidad Taurina. Comentarios Novilladas en México y Guadalajara. Faenas de Diego Emilio y Rafael Serna en la Plaza México.

Feria de Zacatecas 2015, triunfo de Arturo Macías.

Fabián Barba en Madrid; Faenas en la Plaza México a “Mezquitero” de Santa María de Xalpa.

Clip: “El Deseo de Morir”

Alternativa de Roca Rey en Nimes. Feria de San Mateo 2015 en Logroño: 6 Fuente Ymbro, 6 para Diego Urdiales y Sebastián Castella en Mano a Mano.

La próxima emisión de #Taurinísimo será el próximo viernes 2 de Octubre de 2015 a las 7 pm (Mex) a través de http://www.radiotv.mx

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