Archivo de la categoría: Antonio Ferrera

Ferrera se nos queda en la memoria


Por Luis Carlos Peris.

Abajo el telón, se le da el pase de la firma a la kilométrica feria taurina que creó Livinio Stuyck en los cuarenta y que nos ha tenido a pie de televisor durante un mes. 

Se arría el telón esta tarde con la corrida de Miura, que tendrá la participación estelar de uno de la familia, de Eduardo Dávila Miura

Y con tan prestigioso y temido hierro llega la hora de los balances para recrearnos en los triunfos de puerta grande de Ginés Marín, Enrique Ponce y Juan del Álamo, pero se me ha quedado en lo mejor del arcano el paso de Antonio Ferrera por la Monumental de Las Ventas del Espíritu Santo. 

Un torero vertiginoso ha roto en un consumado y enciclopédico maestro al que da gusto verlo. No sé qué va a depararnos la de Miura, pero viendo lo que se ha visto, ese extremeño que nació en las Baleares no sólo ha revalidado lo que cuajó en Sevilla, sino que se coloca en todo lo alto.

Fuente: Diario de Sevilla

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Feria de San Isidro: Antonio Ferrera, un mago del toreo

El diestro Antonio Ferrera en la faena a su segundo toro. Kike Para.


MARTÍN/FERRERA, BAUTISTA, ESCRIBANO

Toros de Adolfo Martín, bien presentados, muy mansos, descastados y deslucidos.

Antonio Ferrera: pinchazo y estocada trasera (silencio); pinchazo -aviso- tres pinchazos -2º aviso- estocada baja y dos descabellos (palmas).

Juan Bautista: tres pinchazos y media (pitos); media (silencio).

Manuel Escribano: estocada trasera y baja (silencio); estocada baja (silencio).

Plaza de Las Ventas. Trigésima corrida de feria. 9 de junio. Casi lleno (21.796 espectadores). Se guardó un minuto de silencio en memoria del joven Ignacio Echeverría.

Por Antonio Lorca.

La corrida fue un pestiñazo de los gordos; una constatación más de lo poco que dura la alegría en la casa de los aficionados a los toros. Un triunfo tras otro no debe ser bueno para el corazón, y quizá, por eso, la de ayer fue una tarde de penitencia, una de esas en la que se pone a prueba el nivel de afición de cada cual.

La corrida de Adolfo Martín fue un fracaso sin paliativos; bien presentada y astifina, eso sí, pero sin alma brava. Muy mansa, en líneas generales, en el primer tercio, a excepción, tal vez, del segundo y tercero, pero muy descastada, sin clase, áspera, sin recorrido y sin casi nada en las entrañas. Una corrida para olvidar.

En consecuencia, hubo pocos momentos para el recuerdo; pero quedan dos y ambos son importantes.

El primero es una nueva lección de torería de ese artista transfigurado llamado Antonio Ferrera. Volvió demostrar que posee una admirable capacidad y conocimiento en la cara de los toros, que ha aprovechado, y muy bien, el año y medio que estuvo de baja por la fractura de codo, y que en este momento es uno de los pocos toreros realmente interesantes para el aficionado por su sentido de la lidia, su colocación, su variedad, su firmeza y, sorprendentemente, su naturalidad.

Ayer, por ejemplo, se las estaba viendo con su primero, soso, sin fijeza ni calidad, que embestía con la cara a media altura y no le quitaba ojo al cuerpo del torero con la insana intención de levantarle los pies del suelo. Pues por allí andaba Ferrera con una seguridad asombrosa, como si estuviera en la plaza de tientas. Y ese mismo toro le había rasgado la taleguilla de un pitonazo en la segunda verónica con la que pretendió recibirlo pegado a tablas.

Pero lo mejor llegó en el cuarto, que derribó con estrépito en el primer encuentro con el caballo, se orientó en banderillas y puso en apuros a la cuadrilla. Rajado llegó al tercio final, huidizo, negado para embestir, absolutamente inservible para la lidia.

Sin embargo, tenía delante un torero. No se conformó Ferrera con actitud tan displicente del toro, y lo tocó por allí y por acá, le mostró la muleta de mil formas distintas -y el toro, que no y que no-, hasta que, en el quinto o sexto intento, le robó dos naturales que supieron a gloria; instantes después, le siguieron otros dos con sabor a torería, y una trincherilla y el obligado de pecho que despertaron los olés en los cansinos graderíos. Y aún hubo algún muletazo por el lado derecho, y un par de naturales más…

Nadie acertaba a entender dónde estaba el truco de este mago de la lidia. Porque eso fue, toda una suerte de magia para hacer embestir a un animal que parecía imposible para el toreo. Pero había sido tan exigente el análisis, tan detenido y largo el estudio del toro, que el tiempo se le echó encima, falló con el estoque y a punto estuvo de que le devolvieran el toro al corral.

No fue así, menos mal, y quedó el regusto de una lección de auténtico mago del toreo.

No tuvo mejor suerte Escribano con un lote inservible, cortísimo de ánimo y más propio de una manada de bueyes. Esa era la actitud de su primero, que no tenía un pase; y muy valiente se mostro ante el sexto, parado y deslucido, ante el que expuso más de lo debido habida cuenta del poco rédito que podía ganar.

A ese toro le puso el par de banderillas -el segundo recuerdo- de muchas tardes; el torero, subido en el estribo de la barrera; a pocos metros, muy cerca, el toro, y el encuentro resultó ceñidísimo, y muy apretada la llegada al burladero. Un par en el que se lo jugó todo, y salió indemne de milagro. Ferrera y él había competido en el segundo tercio en sus primeros toros de manera muy discreta, y Escribano subió el nivel ante el sexto.

Bautista aburrió en demasía ante el quinto, un inválido muy protestado, al que se empeñó en muletear contra el criterio de los tendidos; y nada dijo ante el noblote segundo, tan suave como soso.

La corrida de hoy

Espectáculo de rejoneo. Toros despuntados de Fermín Bohórquez, para Hermoso de Mendoza, Sergio Galán y Lea Vicens.

Fuente: El País

@Taurinisimos 111 – Feria de San Isidro, 2017. Gines Marín, Puerta Grande. Entrevista Luis Francisco Esplá.

Programa @Taurinisimos de @RadioTVMx del viernes 26 de Mayo de 2017. Conducen Miriam Cardona @MyRyCar y Luis Eduardo Maya Lora @CaballoNegroII.

Producción Miguel Ramos. Operación Abraham Romero.

Actualidad Taurina. Plaza de Toros Monumental de Las Ventas, Madrid, San Isidro 2017. Semana Taurina.

Puerta Grande, Ginés Marín.

Faenas de Sebastián Castella, El Juli, Antonio Ferrera, Alejandro Talavante, Diego Ventura, Jesús Enrique Colombo. Toro “Hebrea” de Jandilla, vuelta al ruedo.

Enlace Jonathan Aguilera desde Madrid, Periodista Taurino.

Entrevista Luis Francisco Esplá con Luis Ramón Carazo.

Recuerdo. 1997 José Tomás y “Corchito” de Alcurrucén, Puerta Grande. XX Aniversario.

La próxima emisión de #Taurinísimo será el próximo viernes 2 de Junio de 2017 a las 7 pm (Mex) a través de http://www.radiotv.mx

#EsperamosSuOpinión.

Twitter: @Taurinisimos.

Mail: taurinisimos@gmail.com

FB/Taurinísimo

Feria de San Isidro: Antonio Ferrera dictó una lección de torería

Foto NTR Toros Twitter.

Por Antonio Lorca.

Cuando Antonio Ferrera finalizó la vuelta al ruedo tras la muerte del quinto toro, el público la tomó con el presidente y le dedicó una sonora bronca. El motivo fue la negativa del usía a concederle al torero la segunda oreja. Injusta fue la protesta y acertada la decisión del señor del palco porque si bien Ferrera se entretuvo en dictar toda una lección de sobresaliente torería, no fue el suyo un examen de matrícula de honor, pues su imprescindible colaborador, el toro, no encerraba en sus entrañas las condiciones necesarias para que la obra resultante hubiera sido conmocionante y arrebatadora.

Pero dejó a la plaza entera, eso sí, con la boca abierta. Bueno, lo cierto es que desde el inicio del festejo se mostró Ferrera como un torero nuevo, clásico y macerado por el tiempo. No había más que ver su forma de andar por el ruedo, salir de la cara del toro, las pausas… Allí había un maestro, un diestro transfigurado; y eso se nota y se siente por la megafonía del sentimiento.

Lo que dictó ayer Ferrera fue su magisterio, expresado en la seguridad, la confianza, la naturalidad, la hondura, la elegancia y la búsqueda constante de la pureza.

Su primer anuncio fue con el capote ante su primero, al que recibió con un par de excelentes verónicas rematadas con dos medias sencillamente extraordinarias. Esa tarjeta de presentación dio paso a la faena de muleta al quinto, que comenzó con pases por alto, ganando terreno, y coronados en el centro del ruedo.

Allí, asentó las zapatillas, se ajustó la chaquetilla y dijo sin hablar que prestaran atención. Y lo que siguió fue la lección de un torero en plena madurez, ni más ni menos, con exacto sentido de los terrenos, las distancias y la colocación. El animal era noble y sosón, con la cara siempre a media altura, pero mejoró, ¡qué remedio!, ante la insistencia inteligente del torero. Surgieron, primero, hondos redondos; después, dos elegantísimos cambios de manos, y una tanda de naturales, a continuación, bellísima y desbordante de plasticidad. Otra más citando de frente, y unos ayudados finales antes de volcarse sobre el morrillo del animal y cobrar una estocada que fue suficiente.

Sin algarabía, sin arrebato y sin la conmoción de las grandes tardes, Ferrera acababa así su clase de tauromaquia para paladares exquisitos. Su primero había sido una mole de carne que se paró pronto.

Bueno, lo de los toros da para una tesis. ¿Quién los habrá elegido? ¿Y quién los aprobó? Veamos: salieron tres abueletes —cumplían seis años en 2017—; a continuación, dos yogurines, —cuatro años desde enero y febrero pasados—, y el quinto, un hombre hecho y derecho. 

Los tres primeros feos y con las fuerzas justísimas. Imagínese a un señor —salvando las distancias— de la tercera edad al que preparan para participar en los Juegos Olímpicos. Pues, eso. Mucho interés, pero no acaba la carrera. Ninguno de tres la acabó, dieron todo lo que tenían en el tercio de banderillas y en el de muleta pedían a gritos una bombona de oxígeno. 

Después, resultó que ni los niños ni el hombretón tampoco derrocharon energía, lo que vino a demostrar que el problema fundamental no era la edad, sino la sangre. Que no valían como toros bravos, vamos… El único que mantuvo el tipo fue el quinto, y más bien por la pericia de su matador que por sus propias condiciones.

A pesar de todo, no se le puede poner un pero a la terna actuante. Los tres merecían toros con más riñones, con más codicia y picante (¿quién eligió esta corrida y quién la aprobó?), pero Padilla, Escribano y el ya citado Ferrera estuvieron muy por encima de sus toros.

Los tres compartieron banderillas en sus primeros toros y protagonizaron un tercio irregular y lucido; mejoraron, después, en los tres restantes (muy serio Padilla, magnífico Ferrera en un par al quiebro en tablas, y temerario y espectacular Escribano en otro quiebro sentado en el estribo).

Padilla (un perfecto director de lidia toda la tarde) nada pudo hacer ante su primero, agotado y sin fondo; recibió al cuarto, de rodillas en el tercio, con una larga cambiada, y así repitió la suerte cuatro veces más, avanzando hacia el centro hasta acabar casi en la misma boca de riego. Lo intento de veras, pero al toro mozuelo le faltaba vida. Mató con dignidad a su lote y pasó como un torero serio y comprometido, aunque falto de lucimiento por el mal juego de sus toros.

Tampoco le faltó entrega a Escribano; parado y vacío fue su primero, y algo más de vida mostró el sexto. Se fue a recibirlo a porta gayola, el toro se le paró a metro y medio, y tuvo la inspiración de resolver la papeleta con eficacia, pero el susto fue de muerte. Lo muleteó con escaso lucimiento por la sosería de su compañero y lo mató mal.

LAS RAMBLAS / PADILLA, FERRERA, ESCRIBANO



Toros de Las Ramblas, mal presentados, de feas hechuras, mansos, blandos y descastados. Noble el quinto.

Juan José Padilla: estocada trasera (silencio); estocada trasera y un descabello (ovación).

Antonio Ferrera: estocada baja (silencio); estocada (oreja y petición de la segunda).

Manuel Escribano: estocada baja (silencio); metisaca (palmas).

Plaza de Las Ventas. Undécima corrida de feria. 21 de mayo. Casi lleno. 

Publicado en El País 

Antonio Ferrera, una nueva y clásica concepción de figura del toreo

Por Antonio Lorca.

Si el mundo del toro estuviera vivo y palpitante y le preocupara recuperar la emoción perdida, estaría hoy devanándose los sesos sobre el paso trascendental, histórico y revolucionario de Antonio Ferrera por la Feria de Abril de Sevilla.

Lo de menos es que haya sido el triunfador absoluto del ciclo. Lo más importante es que se que presentó en la Maestranza con el tarro de la esencias del toreo en sus manos, conmovió a la plaza, la llenó de pasión y se erigió en la más grata e inesperada sorpresa de la feria. Por una vez, no importaron las orejas -solo paseó una en sus dos comparecencias-, sino la torería, ese concepto tan etéreo y profundo a un tiempo, que se inocula en las entrañas cuando un señor vestido de luces se siente un artista heroico.

Ferrera enamoró a Sevilla, y en su ruedo quedó ungido como gran figura del toreo. Como nueva figura, entiéndase, porque el torero venía de una muy larga convalecencia y una meritoria evolución de su trayectoria, aunque incardinada en la zona media del escalafón e incluido entre los diestros banderilleros, poseedores de una tauromaquia técnica y festiva, tan espectacular como carente de hondura.

Pero ese Ferrera ya es historia. El nuevo es un torero transfigurado, que ha aprehendido el toreo clásico y desempolvado la intensa variedad de la lidia desde que el toro se hace presente hasta que es arrastrado por las mulillas. Ferrera se emborrachó de toreo a la verónica, explicó que puede ser un arte acercar el toro al caballo y convertir en magia el instante de la salida. Ilusionó a la plaza con perdidas e ilusionantes ondulaciones de su capote; explicó, también, -nadie es perfecto- que las banderillas pueden, y deben ser, un aditamento prescindible en su interpretación torera, y se engalló, altivo, seguro, torerísimo, con la muleta ante un toro fiero y encastado como fue Platino, de Victorino Martín, con el que luchó -eso es la lidia- a vida o muerte, y desparramó gracia y sentimiento ante los toros de El Pilar.

En fin, que la Maestranza quedó arrebatada y conmocionada ante un torerazo.

¿Y ahora qué?

Pues, lo más probable es que no suceda nada, porque el sistema, los que mandan, los taurinos -en una palabra, las llamadas figuras y sus entornos- no van a permitir que Ferrera se les suba a la parra porque haya estado bien en Sevilla. No pertenece a la élite, y harán lo posible por que permanezca en la zona que, entienden, le corresponde.

Ferrera ha demostrado que otra lidia es posible y que el toreo tiene futuro.

Pero lo que ha sucedido es que Antonio Ferrera ha dejado en ridículo a los de arriba, a quienes se pasan la vida exigiendo toros, dineros, fechas y compañeros y esperan cada tarde a que suene la flauta del toro ennoblecidamente tonto.

Ferrera ha demostrado que hay toros y toreros para recuperar la emoción, que es posible otra lidia, que las variantes de capote y muleta son infinitas, y que el toreo tiene futuro.

Esa ha sido la gran aportación de su paso por Sevilla. Bueno, y algo más: que ha nacido una nueva y clásica concepción de figura, basada en la lidia total, en el poderío, la inteligencia, la técnica y el buen gusto.

¿Y, ahora, qué? Probablemente, nada. Los taurinos no permitirán la renovación

Si el mundo del toro estuviera vivo y palpitante, sometido a la dignidad y a la necesaria innovación de todo espectáculo moderno, las figuras actuales tomarían buena nota de la gesta de Ferrera, se replantearían sus toros y sus tauromaquias y aceptarían la competencia como ingrediente básico para la emoción.

Lamentablemente, y casi con toda seguridad, eso no ocurrirá. La fiesta continuará por sus derroteros de siempre; a Ferrera le costará un mundo desprenderse de su etiqueta de torero banderillero; nadie -se hacen apuestas- le ayudará a situarse en el lugar preeminente que se ha ganado en el ruedo, y todo seguirá igual, a no ser que un fenómeno extraterrestre, y, como tal, inesperado y extraño, lo modifique.

A pesar de todo, quede constancia pública de que este torero se ha convertido en la gran esperanza blanca de la tauromaquia actual; ha devuelto la ilusión a los pocos aficionados que va quedando y ha contribuido a la euforia desmedida del público festivo y alborotador que inunda las plazas.

Le queda Madrid, que no es examen liviano; su primera cita, el 21 de mayo, con toros de Las Ramblas, y la segunda, el 9 de junio, con los de Adolfo Martín.

Ojalá su paso por Las Ventas sea un reflejo de la torería que ha desparramado en la Maestranza…

Publicado en El País Blogs

Lunes de @Taurinisimos 108 – Cierre Feria de Abril, Sevilla y San Marcos 2017.

Programa @Taurinisimos de @RadioTVMx del lunes 8 de Mayo de 2017. Conducen Miriam Cardona @MyRyCar y Luis Eduardo Maya Lora @CaballoNegroII.

Actualidad Taurina.

Cierre FNSM Aguascalientes, 2017.

Enlace con Sergio Martín del Campo, crítico taurino.

Corridas Feria de Abril, Sevilla 2017.

Recuerdo de Manuel Montoliú en su XXV Aniversario Luctuoso.

Faenas de Ferrera, Morante, Roca Rey, Castella y encierros de Jandilla, Victoriano del Río, Victorino Martín, entre otros.

Foto: Muriel Feiner.

Producción: Miguel Ramos.
Operación: Abraham Romero.

La próxima emisión de #Taurinísimo será el próximo viernes 12 de Mayo de 2017 a las 7 pm (Mex) a través de http://www.radiotv.mx

#EsperamosSuOpinión.

Twitter: @Taurinisimos.

Mail: taurinisimos@gmail.com

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Antonio Ferrera: “Volveré a Valencia, Sevilla y Madrid con todas las de la ley”

Por Luis Nieto.

El matador de toros Antonio Ferrera, tras cuajar la mejor faena de la Feria de Abril 2015 a Mecanizado de Victorino Martín, sufrió una gravísima lesión en el brazo derecho el 21 de junio de ese año por un percance en la plaza balear de Muro, que le ha dejado en el dique seco hasta esta campaña, que comenzará en Olivenza, donde se doctoró hace casi dos décadas (2 de marzo de 1997). Ferrera, un torero con solera y auténtico, de esos que se han enfrentado a los toros más duros y fieros de la cabaña brava, no quiere hablar de esas horas de dolor y silencio, de rehabilitación y sufrimiento. 

Renovado, reforzado moralmente y tras profundizar en su tauromaquia este invierno, sueña ya con los compromisos en las primeras ferias, entre ellas la de Abril de Sevilla, en cuyas ediciones de 2014 y 2015 fue premiado por la mejor faena.

“HAY QUE TENER UNA GRAN PACIENCIA PARA SUPERAR LA LESIÓN Y HACERTE FUERTE PARA VOLVER EN CONDICIONES”

¿EL CARTEL ANTE TOROS DE VICTORINO EN LA FERIA DE ABRIL, JUNTO A ESCRIBANO Y UREÑA? 

“NO LO SÉ. YO LO VEO BIEN, no hay nada concreto en cuanto al cartel, aunque todo apunta a que sí. Es una plaza a la que estoy muy ligado sentimental y profesionalmente desde becerrista, luego como novillero y en la que tomé la alternativa con una corrida de Victorino Martín”.

-¿Cuántas veces ha toreado este invierno?

-No me he saturado. Llevo un tentadero o dos por semana. Lo que más me alimenta es el trabajo interno, en silencio, en el campo, toreando de salón y también trabajando la mente, que juega un papel fundamental a la hora de torear.

-¿Cómo se ha visto?

-Muy bien. He vivido momentos muy bonitos reencontrándome con el campo, con la gente del campo, con los compañeros y con las sensaciones a flor de piel.

-¿Por dónde respira ahora su tauromaquia?

-Por mi corazón. Con el corazón intento transmitir la mayor pureza y libertad posible y que los sentimientos me lleven.

-¿Qué ha sido lo más duro en este proceso interminable de rehabilitación?

-Hay que tener una gran paciencia para superar la lesión y hacerte fuerte para volver en condiciones.

¿Qué cambios le han llamado más la atención en su período de ausencia de los ruedos?

-Los toreros consagrados y los emergentes se han entregado en cuerpo y alma. Todos han estado a un gran nivel y el beneficiado es el aficionado.

‘Mejor faena’ en las ferias de Abril 2014 y 2015

En 2014 y 2015 fue premiado por las mejores faenas de esas ferias de Abril. 

¿Sueña ya con volver a hacer el paseíllo en la Maestranza?

-Por supuesto. Tengo fe en las principales ferias y volver a Valencia, a Sevilla y a Madrid con todas las de la ley.

Se comenta que la corrida de Victorino la lidiará usted junto a Escribano y Ureña.

-No lo sé. Yo lo veo bien. Sevilla me ha marcado mucho en mi carrera y en mi afición y mi corazón está dispuesto a darlo todo en la Maestranza.

-¿Qué planteamiento tiene para la temporada 2017?

-Continuaré con Manolo Tornay y Santi Ellauri, que han ejercido como apoderados y como amigos en este tiempo y con los que me he sentido muy arropado. Yo me vestiré de torero y, a partir de ahí, a andar el camino. No me fijo un número determinado de corridas.

-¿Qué objetivos se ha propuesto en su carrera?

-Sólo pienso en el día a día porque el toreo es imprevisible y, por supuesto, ir a torear a todos los sitios con más ilusión.

Publicado en el Diario de Sevilla.

Adolfos para después de una guerra.

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Por José Ramón Márquez.

No hubo nada que me sacase ayer sábado del firme convencimiento de no ir a Las Ventas. Ahí en ese cajoncito estaba el boleto y ahí se quedó muerto de risa para que la basura lisarnasiana del Puerto que Dios confunda y los tres pobrecillos que se anunciaban con ella no me fuesen a sacar del sueño, del estado de gracia, de la faena de El Cid del viernes.

Hoy, domingo, final de esta inolvidable feria en la que por unos minutos volvió el toreo a manifestarse en la vieja monumental, no se podía fallar a la llamada de una ganadería respetable y de los toreros que se han anunciado con ella. Eso mismo debieron pensar muchos, pues la plaza registraba un llenazo que daba gusto verla, para que se chinche el Frodo de Velilla, que no es capaz de llenar ni en Villaberzas de la Alfalfa, por más que le lleven cantando los cerreuves de turno lo bueno que es, desde hace más de veinte años.

Corrida de toros de Adolfo Martín, lo que se dice una corrida de toros con lo que eso conlleva, particularmente el miedo que debe dar estar enfrente de ellos armado con un trapo encarnado; con esas miradas que echan, que sólo con la manera de mirar ya te dejan petrificado, con esos ojos huecos y achinados.

Y luego, el comportamiento, que ahí estaban para hacerles a cada uno sus cosas, digo yo. Desde luego no eran toros para clavar el mentón en el esternón y ponerse a morantearlos, que eso es lo que tiene el toro a diferencia de la mona Chita, que entre el miedo que meten y lo inciertos que son no acaban de dar pie para que los del postizo se confíen y se tomen esas libertades, esas morantiñerías que se suelen tomar con las bolitas de sebo.

Es que hay toros que tienen algo que te obliga a tratarlos con respeto, como a los catedráticos de hace muchos lustros.

La corrida salió como tuvo que salir: íntegra, seria, bien presentada. Luego, el comportamiento de cada uno de ellos es la gran incógnita sobre la que deben trabajar su éxito los matadores, que para eso se llevan entrenando desde que les salieron las muelas.

Imaginemos a un pianista que en un concierto echa a perder el aria de las Variaciones Goldberg porque él sólo toca con pianos de Steinway & Sons y los Yamaha le suenan a contraestilo.

Pues esto es lo mismo solo que el instrumento da cornás. El toro es -debería ser- un enigma desde que sale del chiquero y la experiencia y las horas de entrenamiento del matador deberían servir para calibrar las condiciones del animal y para ver la manera de extraerle lo que se pueda.

Eso es, justamente, lo que hizo Ferrera con su segundo, Madroñito, número 8, que es un toro que a base de estar con él, incluso del juego del largo tercio de banderillas, fue puliendo su inicial brusquedad y sacando una boyantía que en ningún momento había demostrado.

Con ese toro Ferrera dio una buena lección de lo que es un torero asolerado, sin prisas, como aquel que dice un torero que ya está un poco al margen de la vorágine del día a día y que, al cabo de tantos años, cree en sí mismo. Hay un par o tres de detalles de mucho valor, como cuando se va a los medios a recibir con un oficio impecable a ese toro, o cuando se queda con él sujetándole en los medios a un palmo de distancia mientras el penco va a su sitio, o una espeluznante chicuelina, todo improvisación, cuando el toro sale de naja, huyendo del castigo del de la lanza, o unos suavísimos derechazos sin la ayuda en el 10, que pudieron traer la evocación de otro Juan Mora otoñal.

Los ignorantes dirán que era cosa del toro, pero yo más bien creo que ese toro lo labró el torero, porque me da la impresión de que todo lo que le hizo se lo hizo bien, es decir, de manera adecuada al interés que él perseguía. A la muerte de este toro se manifestó una extraordinaria división de opiniones, fortísima división entre los que decían ‘oreja si’ y los de ‘oreja no’. A mí las orejas ésas me importan un bledo. Ya podían quitar esa birria de galardón.

En su primero, Escribiente, número 71, un imponente cárdeno, puso un par de banderillas por los adentros de grandísima exposición.

Si Fandiño se hubiese adaptado a las condiciones de su segundo toro, Madroño, número 86, se habría ido a él con decisión, con la muleta en la izquierda y el estoque de verdad y, sin probaturas, le habría arrancado las tres series que tenía el bicho para luego echarle al suelo con una estocada hasta la gamuza.

Bien al contrario, le toqueteó, le colocó así o asado, le intentó torear por la derecha, y cuando echó cuentas de que el pitón era el izquierdo y las arrancadas doce, ya era tarde.

En su primero, Murciano, número 95, estuvo buscando la rectitud en el cite y la verdad, que ya nos hubiese gustado verle con esos argumentos el otro día frente al de Victoriano del Río. Ahí se vio al mejor Fandiño de sus dos tardes en la feria de otoño, firme, solvente y comprometido, en la línea que siempre debería practicar.

Castaño trajo dos espectáculos: el bueno el de su cuadrilla; el malo, el del mitin con la espada. Imponente la seriedad del quinto, el cárdeno Carpintero, número 56, e impresionante lo que tragó Castaño con ese toro. Lástima que lo matase de tan fea manera.

En resumen, una interesantísima y entretenida tarde de toros, en la que también destacó la cuadrilla de Fandiño, y en la que se cortó la coleta Roberto Bermejo.

Tarde variada y llena de cosas, que a los que van a los toros a buscar sólo el barbilleo y el postureo les debe haber dejado con muy mal sabor de boca.

Twitter @Twittaurino