Estoque de Oro 2020: Ferrera, torerazo.

Ferrera tras el indulto. Foto la Plaza México.

Por Luis CuestaDe SOL y SOMBRA.

Antonio Ferrera toreó maravillosamente al natural en el transcurso de un faenón al segundo de la tarde. Ferrera tiene ese no se que tan solo tienen unos pocos que yo me se, y está temporada para sorpresa de muchos se ha consagrado definitivamente en la Plaza México. Ahora, decir que Antonio Ferrera ayer reinventó el toreo sería una exageración, como casi siempre sucede en la fiesta de los toros, pero de adjetivos delirantes e hipérboles surrealistas está hecha también la historia de la tauromaquia.

Un sesudo calibrador presente en el meritado acontecimiento precisaría que el faenón de Ferrera se lo hizo a un gran toro del hierro de La Joya. Eso es verdad. Cómo también es verdad que el toro era de rabo y quizás no era de indulto cómo sucedió al final. Lo que nos lleva a la conclusión de que Ferrera debió apostar por el rabo. Pero los-que- yo-me-sé, tan cantados y divinizados, tampoco apuestan en estos días por la máxima gloria.

La realidad es que Tocayo de La Joya le debe la vida a Ferrera. Sin embargo es igualmente cierto que los toros buenos descubren a los toreros malos. La historia de la fiesta está llena de grandes toros que pusieron al descubierto las carencias de muchos toreros, algunos con vitola de figuras e incluso con fama de maestros.

No fue el caso ayer, porque el faenón de Ferrera tuvo dominio, estética y armonía. Estuvo perfectamente construido desde los muletazos iniciales, hasta los finales. Instrumentó derechazos de fundamento y al pasarse la muleta a la izquierda interpretó el natural en su versión más bella. Todo esto mientras Tocayo iba embebido en la pañosa y el diestro tiraba de él con templanza, la suavidad del muletazo no desmerecía su hondura y todos los pases se producían con impecable ligazón.

Al abrochar las series el arte del torero aún se recrecía al ejecutar los pases de pecho; y hasta dibujó un interminable circular con la izquierda, que resumía el dominio, la cadencia y el temple de todo el toreo realizado.

Debió entrar a matar entonces Ferrera. La faena ya estaba hecha. Pero siguió, ahora de rodillas, lo que ya era un alarde innecesario, poniendo en evidencia no tanto su valentía, sino la excepcional nobleza del toro.

Y entonces llegó el delirio, la exageración, la euforia y la concesión del indulto para Tocayo de La Joya, para que Antonio Ferrara de esta forma se consagrara en la Plaza México.

Un apunte: Ferrera se ha convertido en el quinto matador español que logra una faena de indulto en La México y el primero en ganar un Estoque de Oro. La temporada grande 2019 – 20 tiene un nombre y un gran triunfador: Antonio Ferrera.

Pero ahí no termino todo. Afortunadamente hubo más toreo en la tarde.

José Mauricio es otro que también sabe hacer el toreo bueno, ese toreo puro que vale oro. Lo de Mauricio ayer fue parar, templar y mandar siempre cargando la suerte; ligando los pases y llevando embebido en los vuelos de la muleta a un toro con mucha clase del hierro Xajay. Se echó tarde la muleta a la izquierda -por ahí debió empezar- y el toreo al natural, en dos excelentes tandas, lo cuajó con igual fundamento. Faltaba coronar la faena con el volapié y cobró una estocada que le valió una oreja de ley, de esas que de verdad pesan.

Joselito Adame, irrumpió hace unos años en esta plaza como una moto y si algo le sobraba en esos tiempos eran facultades físicas, dinamismo y simpatía. Esta temporada regreso con renovados bríos, prueba de esto es que invito a sus alternantes –Ferrera y Luis David– a poner banderillas y banderilleó rápido y seguro. Prendió un soberano par en donde corrió y bulló como en su época de novillero…Y ahí se le debió de acabar el combustible, pues en la muleta se empleó ya sin gracia metiendo el pico exageradamente, mientras instrumentaba con superficialidad las suertes a un toro noble de la ganadería de Reyes Huerta. Recibió una cogida sin consecuencias en la parte final de la faena y regreso a la cara del toro en donde nuevamente se le vio afectadamente pinturero. Mato de una estocada trasera y recibió dos orejas fuertemente protestadas.

Existe un problema histórico en el palco de la Plaza México que al día de hoy se ha acrecentado aún más ante la proliferación de una afición cada vez más ruidosa y triunfalista. Creo que ayer el público pidió con fuerza la primera oreja para Adame I, pero no se percató que el juez ya la había concedido y por ello continuó pidiéndola, obligando a la incompetente autoridad a otorgar la segunda oreja. Todo esto cambiaría si se recurriera al uso de un tablero digital que anunciara los trofeos otorgados.

Pregunta: ¿Cuantas de las segundas orejas que ha recibido este torero en la presente temporada han sido protestadas? Extrañamente todas. Si a José Mauricio por una labor tan torera sólo le dieron una oreja y a José supuestamente le pidieron las dos por su bullidora labor, que mal están los conceptos taurinos de los que presiden en el palco de la autoridad.

Y ya no hubo más toreo.

Enrique Ponce anduvo voluntarioso y con maestría con el sobrero de La Joya, mientras que Morante y Luis David pasaron sin pena ni gloria ante un par de astados imposibles, escogidos cuidadosamente por sus veedores para la ocasión. En el pecado llevarán la penitencia.

Regresos innombrables.

Ayer fuimos nuevamente testigos del regreso de un par de hierros al que los taurinos arropan con la estupidez esa del toro artista, el equívoco del toro de vacas, la demagogia del toro que supuestamente sirve y unas cuantas mentiras más para justificar ese toro que en realidad no es un toro bravo porque no impone con su trapío, ni tiene poder y, además, se comporta como un borrego. El desastroso y previsible resultado quedo a la vista de todos.

Es lo que digo yo.

Twitter @LuisCuesta_

VARIAS GANADERÍAS / PONCE, FERRERA, MORANTE, MAURICIO, ADAME I Y ADAME II.

Toros de distintas ganaderías lidiados de la la siguiente manera: La Joya (sobrero de un toro invalido y manso de libro de Julián Hamdan), La Joya, Bernaldo de Quirós, Xajay, Reyes Huerta y Las Huertas, de distinto comportamiento, de los que destacó el 2o. que fue indultado, cuarto por su clase y quinto por su nobleza.

Enrique Ponce : Ovación.

Antonio Ferrera: Dos vueltas tras indulto.

Morante de la Puebla: Pitos tras aviso.

José Mauricio: Oreja.

Joselito Adame: Dos orejas con fuertes protestas.

Luis David: Silencio.

Incidencias: El toro indultado fue Tocayo, número 210, negro, con 498 kilos, del hierro de La Joya. Destacó en varas, Alfredo Ruiz, durante la lidia del Tocayo. Al finalizar Paco Dóddoli, director de la Asociación Nacional de Matadores, entregó El Estoque de Oro a Antonio Ferrera.

2 Comentarios »

  1. Como les encanta reventar a Joselito a ustedes. En toda la temporada no han mencionado alguna cosa buena, a pesar de que ha cortado 7 orejas, están diciendo entonces que el público que paga boleto y pide las orejas están mal y ustedes “cronistas” están bien? El día de ayer aguantó los parones del toro como pocos lo hacen y se puso donde los toros cogen, poniendo al espectador al filo de la butaca.

    Y la estocada? por favor, que media estocada ni que ocho cuartos, fue una estocada completa, si quieren pónganla como un poco caída, pero entera al final. Tengan un poco de congruencia y respeto a quien se lo merece.

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  2. El regreso de hierros innombrables será que lo haces por respeto, por no herir susceptibilidades no sé pero yo sí los nombro Julián Hadman y Bernaldo de Quiroz dos casa ganaderas, que se han distinguido en criar ganado para abasto dizque “bravo”, que a criar el verdadero toro de lidia, con su bravura primigenia y ésa proclividad de estas ganaderías mexicanas, como muchas otras, han a apostado desde hace ya muchos años, a criar al mal llamado toro artista como en su momento el ganadero español Domecq, tuvo el dislate de bautizar a sus toros, con ése mote.

    Ahora bien pasemos a lo de los toreanderos importados, que suspiran por ése tipo de toro porque también desde hace muchos años, sé acostumbraron a torear ésa clase de astados porque no están digieren el hecho de pasar fatigas lidiando y después toreando; al verdadero toro de lidia con bravura y sentido de esos que en cuánto le das un capotazo o un muletazo, ya está buscándoles las espinillas para tirar el gañafonaso.

    Tanto Enrique Ponce, como Morante de La Puebla, abusan en exceso con escoger bichos como los de ayer sin importarles un comino, el respeto, la seriedad y profesionalismo que le deben a los aficionados tanto de aquí, como de allá y acullá con el debido respeto; son unos hampones del toreo que lucran impunemente de su profesión.

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