Archivo de la categoría: Puerta Grande

@Taurinisimos 110 – Feria de San Isidro 2017. Talavante Triunfador. Leo Valadez en Sevilla.

Programa @Taurinisimos de @RadioTVMx del viernes 19 de Mayo de 2017. Conducen Miriam Cardona @MyRyCar y Luis Eduardo Maya Lora @CaballoNegroII.

Producción: Miguel Ramos. Operación: Abraham Romero.

Actualidad Taurina.
Maestranza de Sevilla
Novillos de Guadaira: J.E. Colombo, Leo Valadez y Toñete.

Entrevista: Simón Casas por Luis Ramón Carazo.

Feria de San Isidro.

Faenas de Morenito, Talavante, Curro Díaz, Castella y David Mora. José Garrido y Jiménez Fortes.

Recuerdo de Don Paco Baruqui.

Galería de Jorge Cuesta, Apoderado.

La próxima emisión de #Taurinísimo será el próximo viernes 26 de Mayo de 2017 a las 7 pm (Mex) a través de http://www.radiotv.mx

#EsperamosSuOpinión.

Twitter: @Taurinisimos.

Mail: taurinisimos@gmail.com

FB/Taurinísimo

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@Taurinisimos 99 – Triunfadores Temporada Grande – Entrevista con @Sergio17Flores.

Programa @Taurinisimos de @RadioTVMx del viernes 3 de Marzo de 2017. Conducen Miriam Cardona (@MyRyCar) y Luis Eduardo Maya Lora (@CaballoNegroII).

Actualidad Taurina. Plaza México Temporada Grande 2016 – 2017. Programa Especial sobre los Triunfadores de la Temporada.

Cerrojazo Temporada: 6 La Estancia, 6 para Ignacio Garibay, Arturo Macías y Fermín Rivera.

Análisis faenas en La México de Morante de la Puebla, Enrique Ponce y Entrevista con Sergio Flores, triunfador de la Temporada.

Toros: “Recuerdo” de José Julián Llaguno y “Mexicano” de Teófilo Gómez.

Análisis carteles Feria de la Cuaresma.

La próxima emisión de #Taurinísimo será el próximo viernes 10 de Marzo de 2017 a las 7 pm (Mex) a través de http://www.radiotv.mx

#EsperamosSuOpinión.

Twitter: @Taurinisimos.

Mail: taurinisimos@gmail.com

FB/Taurinísimo

La Regadera de Sergio Flores – Sequedad y Realidad de José Adame.

Arremete el jaraleño a la tapatía de Sergio Flores en plenos medios. FOTO: Edmundo Toca.
Arremete el jaraleño a la tapatía de Sergio Flores en plenos medios. FOTO: Edmundo Toca.

La constante búsqueda de la excelencia taurina de Sergio Flores, su paciencia dentro y fuera del ruedo, convierte la mala programación empresarial de su Temporada en la mejor de las presencias. Pleno de entrega y realización, su promesa de triunfo se torna en la sentencia que apunta a la mejor realidad taurina. La corrida de Jaral de Peñas se topa con sus propios defectos principalmente la mansedumbre y se estrella con un torero vestido, no de azabache, sino de conformidad y contrariedad. Joselito Adame recibe un descontón que exhibe a sus panegíricos y entreguistas incondicionales que ayer lo entronizan y hoy esconden la cabeza. Hace la entrada y el toreo Hermoso que pincha hasta la saciedad de nuevo.

Por: Luis Eduardo Maya Lora – De SOL Y SOMBRA. Plaza México.

Si Hermoso de Mendoza trae la gente, Sergio Flores se la echa a la bolsa.

Y ésta se lo echa a hombros al finalizar la corrida.

Así es esto del toreo, más en una Plaza que espera año con año al navarro para hacer la mejor entrada de cada Temporada. Es más que entendible, nunca está taurinamente mal, eso parece imposible. Hermoso entra a La México, llena su tendido y deja ver que hay visos de reforma, es decir, que él también entra al sentimiento de traer toros mejor presentados.

Tomemos la palabra a las figuras.

Así, cada tarde vendría el filtro tan necesario.

Las dos faenas de Hermoso, una ante el bravo y noble primero, otra ante el manso y tardo cuarto, ocurren ante el asombro de un público que le aplaude cuando le puede y exprime en su totalidad al buen primero, “Sebastián” nombrado, con el paso preciso y templado, quizá la contrariedad es colocar el segundo rejón y la ya inexplicable y lamentable, terrible, forma de matar del navarro. Simplemente así no se puede estar.

Al primero le para magníficamente, decide colocar el segundo rejón luego de que le aprieta, Pablo torea magnífico y acaricia con la cola del equino la cara del astado, luego crece en banderillas piruetas incluidas y cuando parece que el cárdeno seguirá ese ritmo, afloja tristemente dejando lo que dibuja premio doble, al bajon grado de matar fatal y descabellar peor.

Con el cuarto repite, malamente, la dosis.

Mata fatal tras hacer andar un manso, tardo y probón, protestón, al que Hermoso de Mendoza encela muy en lo corto, aguanta cabezazos y alterna lados del toro y perfiles del equino al torear al hilo de las tablas, de nuevo piruetas exponiendo y, en momento bueno, muy airoso sale de la suerte. El de Los Encinos, manso sin mayor fondo, queda sin aire dentro para soportar el final, tristemente deficiente, del estellés.

Perdido con el rejón de muerte. ¿Qué ocurre con Pablo en el último tercio?

Francamente parece no haber solución.

Y qué habrá ocurrido con la Temporada si Empresa no desperdicia la oportunidad para que a tendido lleno, un torero como Juan Pablo Sánchez, triunfador de la Temporada, se muestre ante el gran orfeón de la Monumental. Al menos, le hacen un favor a la versión que de Joselito Adame aparece por la Puerta de Cuadrillas. Esta sombría, mediana y muy contradictoria aparición, empezando por el principio: el vestido elegido. Una muestra del estado taurino del torero, más sombra y menos luz.

Lo peor es que esto ocurre con el único toro con expresa posibilidad de triunfo, el primero de lidia ordinaria. Este castaño “Ciervo Rojo”, alto y serio, calcetero de los cuartos traseros igualmente, complica las cosas al hidrocálido que no alcanza a sujetar sin ser enganchado en el recibo, le receta doble puyazo al dejarlo ir suelto y es entonces cuando toda su pretendida pompa y prefabricada circunstancia, se derrumban justo al momento en que Sergio Flores le aprieta.

Basta una de las más hermosas tradiciones del toreo para que tal cosa ocurra, el quite.

Que a cada puyazo, tres deberían ser, corresponde un quite.

Y del segundo en adelante, toca a los alternantes. Flores echa mano

El quite de Sergio Flores al toro de Joselito, factor de cambio. FOTO: Edmundo Toca.
El quite de Sergio Flores al toro de Joselito, factor de cambio. FOTO: Edmundo Toca.

del catálogo habitual y tira de la chicuelina con emoción rematada en soberbia y vertical media verónica. En ese punto, el toro pone las cosas difíciles, Adame desespera por la incapacidad de la cuadrilla de salir al frente de un astado que echa para atrás y tira el ancla en síntoma de mansedumbre. Luego, ésta, expresa en el segundo tercio, parece desaparecer cuando José se dobla poderoso, acaso demasiado, latiguea la embestida que responde violenta en el de pecho con la derecha.

Atención, se trata de un manso con casta, es decir, de lío y que no se apacigua.

Pero Joselito, pese a un lado derecho con embestida larga y repetida, opone el tirón, el serrote y el martillo, tira del toro sin mayor temple, le enganchan de pronto y apurado se ve al rematar cada tanda. El toro, franco en su intención, no miente al anunciar que su pitón izquierdo es el complicado, donde puntea y se vuelve pronto, ante esto, no hay más que un mero ejercicio de exploración sin el mínimo esfuerzo de realización.

La vuelta a la derecha, la falta de compás, pese a despatarrarse, lo hacen ver descuadrado varias veces, no supera el cabeceo, se junta el viento y, aunque la gente le corea, pesa más en él la incomodidad que tratar de echar para adelante, cae en el ritmo del toro y no éste en su temple. La bagatela de la manoletina no disfraza la realidad.

El toro se ha ido y se va, sin haberle toreado del todo.

Hacer pasar no es torear. Feo espadazo.

En fin, así anda este torero, insuficiente ante el manso y deslucido, aunque violento, quinto, que le desarma tras la necedad de iniciar por alto, le hacer ver insolvente y le cobra la indolencia de tardes pasadas. Notorias son sus ganas de irse de la Temporada y reafirma José que, tras su encerrona, el trono queda más que vacante que nunca y, después de hoy, que no está ya siquiera en fila del mismo, su atención parece estar en todo menos en lo que importa, gana la forma al fondo y hoy sí que hay varios más que amenazan, más bien concretan, su mayor y mejor avance hacia la primera línea.

Tal es el caso de Sergio Flores. Con el mismo terno de su gran tarde hace dos años.

Porque no es causalidad que el bordado tlaxcalteca supere esta vez al deshilado hidrocálido, el berrendo y serio tercero, tal como el castaño ya descrito, es una real prueba. Y Sergio Flores hace posible lo imposible, detiene con los dedos un ventilador y no se corta, porque el berrendo, con todo y su percha, sale únicamente a calamochear y rebanar, a protestar y deslucir, a dejar mal al que viste de grana y oro .

Va a la querencia, ahí le pican, complica la brega, Flores ordena y convence.

Siempre en el sitio exacto espera el tlaxcalteca que se queda, tras iniciar abajo, en el lugar exacto para girar plantas y, como si nada, ligar con la derecha ante una protesta expresa que no trasciende sino al ojo del taurino pues al calamocheo le falta fuerza.

Flores insiste pero, pese a plantear las cosas en serio y hacerle pasar por ambos lados, la nula intención del astado, su irrenunciable protesta, le hace cortar por lo sano. Increíble que tras espadazo entero, cuando el toro se acuerda que tiene casta y aguanta a ceder en la hora final haya quien aplauda, no se confunda querido diletante, el chiste es aguantar y ser bravo en todos los tercios no solo en el final del último.

Claramente, Sergio Flores ha leído al tendido.

Compuesto por esta variopinta e incipiente, pero al fin, Afición.

Pero también ha hecho el torero y para muestra los lances, en algún momento sutiles y diáfanos, en otro desmayados y serenos,

Derechazo de Sergio Flores, a la huida del toro respondió con mando torero. FOTO: Edmundo Toca.
Derechazo de Sergio Flores, a la huida del toro respondió con mando torero. FOTO: Edmundo Toca.

sujetando al manso sexto que amaga con frenar y salir suelto, el manto de la verónica se desgrana entre su cintura que juega y las manos que al vuelo resuelven la embestida de la res como la playa la embestida del mar. Media muy toreada en los medios es el remate.

Y ahí comienza la escalada.

Porque, aunque ya lo ha hecho anteriormente, lo que se hace bajo el reflector de luz suele ser más importante que lo que se hace entre sombras, así que esta faena mirémosla como la indeclinable vocación de Sergio Flores de buscar lo mejor de un astado que mansea y que tal condición implica desplegar, no de cualquier modo, los resquicios, principalmente, de casta que posee el que cierra plaza.

Siendo la casta la agresividad ofensiva del toro, el de Jaral cuando arranca y deja de mansear toma el engaño, es bien picado y Sergio da la vuelta al intentado régimen adamista con un clásico del capote mexicano, Ortíz, la tapatía, esa suerte con el capote por detrás y por las afueras, con el lance siempre hacia los medios y el torero hacia el tercio, momento que no vivimos con tal emoción en esta Plaza desde Jorge Gutiérrez y su gran tarde en Diciembre 2001.

Esta vez no sale del todo al paso dado lo suelto del toro pero se remata airosamente alentando la esperanza de que el de negro embista.

Se complican las cosas en banderillas.

Vuelven a temblar a las cuadrillas y a mansear el jaraleño.

Entonces Flores ordena, recoge al astado y brega, hace las cosas en el sitio y, además, escucha y lee a la gente, a la que brinda sincero y entregado.

Cierto es que equivoca el inicio, tanto insistir en el repetitivo pase cambiado por la espalda a un toro tan manso viene mal, descubre la gracia en el morito de doblar contrario y hacerla varias veces. Flores, que insiste en el cambiado, lo consigue con la plaza hirviendo pero a riesgo de estropear la posible faena al tropezarse con el toro, entonces en el tercio frente a toriles, tras doblar contrario, Sergio, vertical y muy desmayado el brazo, se da, al fin, a torear.

Y no pararía.

Pese a las vueltas contrarias del toro al que castiga, lucidor, en el trincherazo, al que cita de dentro a afuera varias veces y con el que se inventa el terreno alternando arrucina invertida o molinete, atacaría desafiante su terreno pese a impedirle ligar por bajo derechazos. Entonces Flores, inteligente, dueño de su ubicación y sitio, alterna circurret, capetillina, vitolina, luminoso afarolado y cambios de mano, para quedar el toro por dentro y él en el mando por el terreno cambiado, salvo en uno de pecho larguísimo en terreno natural.

Solo así, con la Plaza en vilo, convence al manso.

Porque con la zurda, tras ligar dos y huir el toro, viene el cambio de procedimiento para hacerlo embestir por el lado izquierdo con dos pinceladas de cartel. Alguien me decía que alguna voz de ultratumba califica la poncina como “populismo”, un simple golpe de efecto. Nada más errado y trampa. Flores cita para tan mentado muletazo, genuflexo y frente al burladero de la primera suerte donde, tras pegarlo de manera circular invertida, corta la huida del toro en la primera y provoca la vuelta para un cambio de mano maravilloso en tal posición.

De cartel.

De campanillas.

Tan genial que ahí, sobrado y torerísimo, en pleno domino de su tiempo torero, cuando el toro vuelve natural, en pleno disfrute, Sergio Flores hace suya para siempre la victoria sobre el astado al trazar el pase contrario por bajo y con la izquierda más rotundo y de mayor calado, sí Señores, de toda la Temporada.

La entrega de La México es total.

Surge de lo bien toreado, de lo fundamentalmente construido y continua en el remanguillé, flor invertida del molinete, más el de pecho con el estallido de la Plaza.

Pese a la desigualdad, porque hay enganchones y un inicio en titubeo, el final de faena y la entrega en la estocada ponen la segunda oreja y una salida a hombros que ratifica que la regadera la carga siempre Sergio Flores, volverlo a traer es lo que procede y si lo hace con una corrida tlaxcalteca, atención, será el gesto de gestos.

Lástima que la Afición, sus deseos y sueños, vayan a ser ignorados.

Vilmente.

A menos que, tal como ocurre hoy, inesperadamente, regrese en unas semanas, un nuevo milagro del toreo.

Para bien y enhorabuena de todos.

Texto: @CaballoNegroII.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Plaza México. Temporada Grande 2016-2017. Domingo, Febrero 19 de 2017. Décima Sexta de Derecho de Apartado. Tres Cuartos de Plaza en tarde fresca soleada aunque con diversas ráfagas de viento durante la lidia de tercero, quinto y sexto. Falta iluminación en la Plaza para efecto de la lidia y en pasillo de la misma.

6 Toros, 2 para rejones de Los Encinos (Divisa Azul, Rosa y Verde) Serios y altos, bien presentados por sus cabezas serias y buena hechura: bravo y notable el primero mientras el cuarto resulta manso y probón, se frena en banderillas; y 4 de Jaral de Peñas (Divisa Obispo, Amarillo y Blanco) Variopintos y mansos los cuatro, serios por delante: encastado el segundo con un tremendo pitón derecho .

Indebidamente la Empresa inexplicablemente remueve a un posible tercer espada en contravención a lo originalmente anunciado como corrida de triunfadores.

Bien la Autoridad al aguantar la improcedente petición de homenaje y de máximos trofeos luego de premiar el sexto turno.

El Rejoneador Hermoso de Mendoza Ovación y División. Joselito Adame (Sangre de Toro y Oro) Palmas y Pitos. Sergio Flores (Grana y Oro) Ovación y Dos Orejas tras leve petición de Rabo.

El tercer espada salió a hombros.

Difícil tarde de las cuadrillas a pie, buen puyazo durante el primer tercio del tercer turno de Othón Salinas Ortega.

Tras la poncina, Sergio Flores se inspira en formidable muletazo que cierra la faena.

Drama contra Nobleza – Morante y “Juli” a Hombros en Sentido Aniversario.

Natural de Morante de la Puebla al castaño de Teófilo Gómez en el LXXI Aniversario de la Plaza México. FOTO: Emilio Méndez.
Natural de Morante de la Puebla al castaño de Teófilo Gómez en el LXXI Aniversario de la Plaza México. FOTO: Emilio Méndez.

En el día después, Morante y “Juli” tropiezan con la misma piedra y el mismo pie. Salen a hombros sin la sensación de haber superado una prueba real. En apariencia la corrida de Teófilo Gómez reprueba por cariavacada y anovillada, en el juego, salvo el reservón tercero, es un muestrario de falta de poder y escandalosa mansedumbre. Morante y su exquisitez rescatan al castaño cuarto rematando con tremenda estocada en la suerte natural. “Juli” se empeña en querer ganar a empujones al tercero y brinda memorable despliegue de recursos para extraer de un escandaloso y acobardado manso lo mejor posible. Luis David Adame, esperanzador pero aun muy nuevo, tristemente, se encuentra entre dos aguas. Precioso marco del Centenario de la Constitución y del propio Aniversario mal llevado en su forma por Autoridad y Empresa.

Por: Luis Eduardo Maya Lora – De SOL Y SOMBRA. Plaza México.

Suena el Himno Nacional Mexicano en plena Plaza México.

Según la Ley, éste ha de ser ejecutado en un ambiente de solemnidad y en un acto de carácter, entre otros, cultural. Qué mayor acto solemne y qué mayor muestra de cultura puede haber sino una corrida de toros. Lo tristemente lamentable, ocurre también en Querétaro el viernes, es que la Empresa y la Autoridad de Plaza no anuncian con la importancia debida este tan especial e importante acto en pleno Centenario de la Constitución, tan ligada a la Plaza México que comparten nombre. Y fecha.

Por algo la corrida inaugural se dio en, martes, 5 de Febrero, 1946, el año.

Pero no pidamos tanto.

La Autoridad se vuelve a cargar la tarde.

Ahora no ha sido Jesús Morales, aunque usted no lo crea, sino la ramplona y poco taurina decisión de Jorge Ramos, primero, al reseñar y autorizar un encierro anovillado y lamentablemente cariavacado, claro, a los teófilos los han exprimido tanto que sale en México esa corrida que apenas pasa, la de la cara lavada y cabeza de vaca, tan floja que segundo y sexto de plano se echan.

Además, Jorge Ramos dilapida un episodio clave para la tarde al no devolver el inválido segundo. Morante y “Juli” apuestan por el toro aparente de muy poca casta y exagerada nobleza haciendo bueno aquello que esta última es, efectivamente, una sofisticada y dominante cualidad en los ruedos pero que muy frecuentemente manda todo el drama lejos de la corrida. Y esta es quizá el único pecado de la Corrida de Aniversario, la repetición del agotado modelo de Fiesta donde el toro deja de ser héroe, protagonista o antagonista a del festejo.

Se reduce a comparsa.

Así tenemos que las culpas ajenas, las ganas de devorarle como torero y forzarlo a un compromiso como este, entre cornadas y accidentes, con el menor rodaje posible y las imposiciones de sus consejeros, hacen a Luis David Adame acelerar su confirmación y ponerle a alternar con las figuras en una tarde trascendental. Y el chico hidrocálido está francamente ilusionante y esforzado.

Luce en los lances de recibo y en la zapopina.

Pero como de medias historias el mundo de hoy no entiende, Luis David deja escapar un triunfo clave tras pinchar luego de encontrarse con un muy fino y carente de remate toro de confirmación que tan solo pide aplicar el temple que el propio torero tiene.

Lo triste es que le impongan o intente copiar uno o dos estilos que se alejan de lo que él es y será como torero. Porque el teófilo pide distancia, largueza y temple, tres cosas que el hidrocálido muestra. Pero el chocante péndulo prologa un trasteo de mucha muñeca, de cintura quebrada, de muleta cuadrada y puesta, de incipiente pero al fin de ritmo, que pese a ser tan mal iniciado y tan mal finalizado, muestra en su médula muchas cualidades como el toreo al natural tirando del toro y los derechazos de buen pulso.

La espada empeora todo y deja el premio seco.

Urge alejarse, dificilísima tarea, siendo un toreo de línea natural, de las formas fraternas. El estilo es al torero y éste Adame tiene un tramo más que el hermano.

Al tiempo.

Morante choca con su propia decisión y el error de Jorge Ramos. El inválido e impresentable segundo estropea todo. Luego “Juli” y su necedad de arrebatar por arrebatar muestra una faena desigual con el más toro del encierro, el precioso “Muchacho” que embiste con emoción aunque con reserva al inicio de cada tanda y con el cual, lo mismo pega pases de lija y estropajo que en toda regla, principalmente, al natural sobre las rayas del tercio. Empeorando todo en el arrimón con los circulares invertidos y los telonazos alternados.

Y el numerito de siempre con la espada: bajonazo resulta.

Entonces sale otro anovillado castaño aldinegro con el que Morante debe construir todo un andamiaje. Desde sostenerlo en las verónicas apenas con un pedacito de capote donde todo el cuerpo desde la mirada hasta el reponer el terreno, torean. Luego el precioso remate dando ritmo para dejar en suerte al caballo y dar paso a tres chicuelinas y un recorte digno del bronce o del lienzo, con la plaza en plena esperanza.

Gustavo Campos saluda y deja caliente el ambiente.

Morante entonces, confiado en sus mejores virtudes le brinda al toro lo que su sosería le quita: inicia como antiguamente, pegado a las tablas y por arriba. El aire llega al toro y pese a su falta de casta es toreado de maravilla, con la suerte muy medida, cuidando su tranco, corriendo la mano y cambiándose por arriba y por delante para un deletrado pase de pecho y así prosigue en nueva tanda derechista con el todo muy en la muleta y con una expresión nobilísima.

Acude el astado por el lado izquierdo, cansino y agobiado, Morante sus derechazos con el agua del botijo que hacen al toro andar a partir del cite casi a media altura, planchadísima la muleta y todo su ritmo de cintura sostienen al toro que apenas y puede. Luce Morante y busca asegurar la faena con una tanda final, cambiado el ayudado, casi de frente, cada natural es el milagro de brindar fuerzas al que no las tiene y posiblemente ha puesto al trasteo en posición de la segunda oreja.

Que llega gracias a la que, muy posiblemente, sea la estocada de la Temporada.

En la suerte natural, un volapié con tal despaciosidad que la suerte de estoque se convierte en un cuadro más de los muchos que deja el de Sevilla en una Temporada tremenda y en una faena que, sin el drama o la apoteosis de diciembre, reafirma su sitio y su paso por México. Morante es ya un esencial.

Leves protestas y aclamada vuelta.

Entonces “Juli” ajusta la revolución de su máquina.

Y acaricia al quinto, otro muy anovillado astado que toma flojamente el engaño desde salida que casi no es picado y que pasa en las muy ligeras y sutiles cordobinas, así como en la muy toreada lopecina que enciende a la gente.

“El Juli” domina y traza la reacción del tendido.

Así nos encontramos con el péndulo y los muletazos que hacen al toro, pese a humillar y tener cierto son, rajarse. Entonces, tras los derechazos largos y sin brusquedades, “Juli” se cambia de mano y ofrece el engaño para que el de Teófilo ahora se acobarde

Pase natural de Luis David Adame al toro de su confirmación.
Pase natural de Luis David Adame al toro de su confirmación.

terriblemente y eche para atrás de forma escandalosa, el torero se da la tarea de, en redondeces, inventarse una gama de recursos, invertida la arrucina, la capetillina, los molinetes y circurret para ligar, no dejar escapar al toro y volcar a la Afición.

“El Juli” domina, el astado reacciona favorable ante la muleta y la Afición, tan ávida de ver más y más, hace a la faena, meritoria por su aspecto técnico, elevarse a un espacio insospechado por tanta mansedumbre del toro, solo el buen toreo ha logrado el milagro. Desdén de lujo es el remate.

Pero el drama se escapa.

Con el molesto brinco y el pinchazo.

Luego la estocada, las dos orejas y el desastre de Jorge Ramos. Primero las dos orejas de salida y posteriormente la más absurda vuelta al ruedo como homenaje a un manso, sí, lee usted correctamente, un manso casi de carreta.

Pero así anda el Palco, sin vista más allá del jolgorio.

Entre Morales y Ramos tenemos la yunta de Silao, dirían los antiguos en el Toreo de la Condesa: “Tan malo Garza como el Soldao”.

En fin. Luis David a veces se entiende, a veces no con el debilísimo sexto y el peligroso y manso séptimo de regalo. Donde no hay mucho que hacer. Pena porque este torero está para tomar ritmo y marcar distancia de todos. Sin suerte solo queda esperar todo un ciclo más para que regrese a La México.

Lo que nos preocupa es que la vuelta del toro serio y del drama que trae consigo al enfrentarse a la mayor capacidad taurina en La México puede que haya sido solo la excepción más en un tiempo en que la nobleza le ha ganado a la bravura y la omisión de formas a la torería.

Solo esperamos que de las dos jornadas de aniversario gane en el contraste y en la prueba del tiempo la del mayor merito.

Que en los toros y en el arte siempre es lo que más perdura.

Texto: @CaballoNegroII.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Plaza México. Temporada Grande 2016-2017. Domingo, Febrero 5 de 2017. Décima Cuarta de Derecho de Apartado y Segundo Festejo del LXXI Aniversario de la Monumental. Más de Dos Tercios de Plaza en tarde muy agradable. De nuevo mala iluminación de la Plaza pese a nuevos reflectores.

Durante el paseillo un conjunto charro paseó el lábaro patrio y, previo a romper el paseillo de las cuadrillas, la Banda de Música ejecutó solemnemente el Himno Nacional Mexicano en conmemoración, lamentablemente no anunciada por la Empresa, del Centenario de la Promulgación de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos en momento histórico y altamente conmovedor con todos los actuantes, como corresponde, debidamente destocados. Mal el tercer espada al saludar civilmente a la bandera durante la ejecución del Himno Nacional en contravención a la Ley de la materia.

7 Toros, 6 de Teófilo (Divisa Celeste, Plomo y Blanco) Cariavacada en lo general. Anovillada y mansa, carente de fuerza y sosa, con excepción del muy serio y hermoso tercero, reservón pero con emoción en la embestida, el resto muy flojos, debió ser devuelto el corrido en segundo lugar, soso aunque con recorrido el cuarto y manso acobardado con cierto recorrido en la muleta el quinto homenajeado escandalosamente con la vuelta al ruedo. Destaca el lidiado en primer lugar pese a su falta de fuerza; y 1 Fernando de la Mora (Divisa Amarillo y Blanco) lidiado como sobrero, serio y con edad pero manso aunque embistiendo a la muleta por pitón derecho.

El tercer espada confirmó su alternativa con el cárdeno “Cantabro”, número 323 con 476 kgs., de la ganadería titular.

Escandalosamente fatal la Autoridad al ordenar el homenaje mencionado sin procedencia ni razón alguna y al no expresar claramente la ceremonia de Conmemoración del Centenario de la Constitución en el Paseillo.

Morante de la Puebla (Catafalco y Oro) Silencio y Dos Orejas con Leves Protestas. Julián López “El Juli” (Teja y Oro) Saludos y Dos Orejas. Luis David Adame (Blanco y Oro) que confirma la alternativa, Saludos, Silencio y Silencio en el de Regalo.

Primer y segundo espada salieron a hombros.

Saludan en el tercio Christian Sánchez al banderillear al tercero y Gustavo Campos al banderillear al cuarto, a la brega, destaca Álvaro Montes.

Cordobina de
Cordobina de “El Juli” al quinto toro de Teófilo Gómez. FOTO: Emilio Méndez.

La Virtud del Emperador – Concierto a Plenitud de Enrique Ponce.

El cambio de mano en plena puerta de toriles de Ponce a
El cambio de mano en plena puerta de toriles de Enrique Ponce a “Venadito”, le cortaría dos orejas. FOTO: Tadeo Alcina Rivera.

En una época de dudas, de crítica, y cómo no, a todo el establecimiento taurino, donde reina la triste desesperanza sobre el futuro, solo la cultura y el arte pueden venir a dar la “eterna primavera” que decía sobre el arte Valle Inclán. Justo cuando más se duda incluso de su gran historia en la propia Plaza México, el Emperador del toreo, Enrique Ponce Martínez, ha triunfado y dado la cara con una espléndida corrida, por su trapío y emoción, de Fernando de la Mora que se redime a sí misma, fundamentalmente, por su seriedad. He aquí pues los hechos del paso imperial de Ponce y de la despedida zotoluquista en la Plaza México.

Por: Luis Eduardo Maya Lora – De SOL Y SOMBRA. Plaza México.

Se crece la corrida de Fernando de la Mora y lo hace en el momento más necesario.

De su edad, algunos se anuncian con seis peligrosos años, no se duda. De su apariencia, algunos azucarados como los berrendos que abren y cierran festejo o los oscuros cárdenos que van del turno segundo al quinto, cabrá el recuerdo de algunas de nuestras mejores páginas de aficionados taurinos.

Memoria, decía Carlos Fuentes, es nuestro pasado.

Deseo es nuestro futuro, proseguiría aquel “Niño sin Fiesta”

Y lo grande de la corrida ocurre en dos turnos para la historia. Porque la despedida de “Zotoluco”, como ocurrió en Aguascalientes con la de Miguel Espinosa “Armillita” hace casi doce años, será recordada por el paso y el sometimiento que Enrique Ponce realiza, con imperio sin par, de las condiciones de su lote y de la sublimación de las emociones en el público.

La despedida ocurre en un momento bajo del diestro que se va, no nos habría gustado que fuera así.

Sin entenderse ante el zambombo berrendo en negro que abre plaza y que rebana y cabecea enganchando como no debía ser al diestro que se despide, “Zotoluco” se da a pinchar su primera intervención y, ante el muy serio y bravo tercero, alto y digno de La México, muy imponente y astifino, trata sinceramente incluso por un momento parece trazar el camino de ligar por abajo pero no hay más. No alcanza a caminar por el camino que él mismo, con los doblones, allana.

Pena grande, este tercero que ataca firme el puyazo trasero, bien citado y de despedida igualmente, de Ignacio Meléndez, que crece en banderillas, se recuesta y toma largo la embestida por el lado derecho, regodea con fuerza al natural y solo exige, el toro bravo no negocia, impone, que la muleta esté puesta. Solo está puesta la voluntad, no la realización.

Una estocada muy bien colocada pone en la mano la oreja.

Único momento taurinamente feliz para “Zotoluco

Adiós a “Zotoluco” el momento de la despedida acompañado por sus hijos. FOTO: Plaza México.

Pues la emotiva y larga despedida, tras poco entenderse con el manso quinto, ocurre posterior al colosal despliegue, casi marcial y virtuoso pronunciamiento del valenciano. Enrique Ponce enfrenta al cárdeno segundo, armónico pero serio, poderoso en su protestona embestida, dispuesto a embestir solo si es convencido en una sujeción al ritmo que palpa Enrique en las primeras verónicas que se mantiene en el verticalísimo remate y que, luego del breve puyazo, mantiene y detiene ralentizando la chicuelina.

Un canto al arte, con tal relajo que permite al toro tirar a la querencia.

Por ello, Ponce, al sentir la protesta que lastima la rebolera, no se queda con las ganas y, más importante aun, no permite que le impongan sino que dicta los términos y sobre el mismo pitón, el izquierdo, gira para hacia los medios tras el lance para, ahora sí, completo y limpio, rematar haciendo ver que el toro, teniendo posibilidades no es, ni por mucho, sencillo.

Como debe y tiene que ser la tauromaquia.

Emoción plena.

El inicio alternado y por bajo abre la primera parte de una faena de amplitud de trazo con un toro que, por su edad, reacciona pidiendo ser convencido y Ponce, de sobra inteligente, arrebatador por poderoso y soberbio como artista, extiende pese a la probatura en los derechazos y en los cambios de mano abajo el valor, la quietud son la clave para, tras derechazos, aguantar el parón, consumar el cambio de mano, sin echar abajo en ningún momento las posibilidades del toro.

Las tandas requieren ese extra del torero, toque a tiempo y correr la mano para dejar la muleta al frente con la sensación de que su ritmo y verticalidad, más que subrayada en la relajación y la posición de sus hombros, siempre hacia atrás, trazan el camino que emociona al público y que logran al toro mejorar. Porque éste, “Venadito” nombrado, tiende a la querencia y, con sus cabezazos, a estropear el toreo al natural.

Para Ponce parece no haber imposibles.

Así, tras vitolina liga, casi eslabonando una tanda donde en definitiva se impone al cárdeno, en redondo, sin la mínima duda en el torero ante las dudas propias del toro que le mira y puntea, Enrique extiende el muletazo al borde de exprimir la embestida y romper la voluntad del astado de intentar deslucir. Y si ha sido todo por el lado derecho, la pincelada de la doble poncina con dos cambios de mano, monumentales, por bajo vencen al cárdeno que ya canta al toril, por el lado izquierdo.

Y el de pecho, entero, rotundo y clásico.

El espadazo, al volapié, en la suerte contraria, sería el único al primer viaje del valenciano. Le otorgan las dos orejas a Enrique Ponce por parte de un Juez que no muestra, de forma, ser autoridad, que le gana la pasión y suelta el Arrastre Lento confundido por la movilidad. En fin, tan emocionado está que no da tiempo a que la petición se mostrara.

Es lo de menos.

Recuerdo la famosa reseña de la crítica inglesa sobre la fascinante capacidad del chileno Claudio Arrau para desplegar un amplísimo repertorio de música de cámara en el piano: “Ningún pianista viviente supera el amplio estilo de Arrau que es suficientemente flexible para acomodar los extremos musicales.” Y en el caso de Ponce, paralelismo con Arrau, ha sido capaz de entender, desplegar una tauromaquia y triunfar con los más variados encastes, tal como Arrau en lo suyo.

Así tenemos que la corrida, que según el cartelón rayan algunos en los seis años, encuentra episodios tan dispares como el cuarto de la tarde. Que tumba a la cabalgadura de la querencia tras no emplearse de salida y que ataca al caballo de la contraquerencia previa brega del propio Enrique que camina de espaldas al toro sometiéndolo, esos capotazos resultarían claves después. Tras nuevo puyazo y cambiado el tercio, Ponce ordena, manda a las infanterías que obtienen llevar largo al burel.

Y es aquí cuando todo el poderío se despliega en los doblones bajo la porra, tan claves en su paciencia, en su quietud por la probadura del astado, que le hacen andar y recibir por bajo, repitiendo con emoción, la primera tanda derechista. Sin embargo Enrique confía en el astado que orienta todo a los tableros y lentamente a la puerta de toriles.

Quizá la única mácula de todos sus planteamientos.

Pues este “Tumba Muros” en cuanto siente el toril lo busca y en tal cercanía ha estado Ponce, descifrando en aguas profundas y ultra profundas la condición mansa aunque encastada del toro y explorando dónde puede existir el fondo de bravura.

Así tenemos las dos tandas de naturales con los vuelos del engaño, abierto el compás, la ligazón total y los cambios de mano tras los derechazos y las vueltas contrarias, traen nuevos naturales tras magnífico cambio de mano por la espalda y, pese a un intento de brinco al callejón, nuevos derechazos genuflexos, en variación formidable y exquisita, que traen la locura del coro. Parece que a cada movimiento que ejecuta el solista, el coro del tendido se torna como una gran orquesta que responde a cada afirmación.

Como si de un gran concierto para piano se tratara.

Luego los doblones sensacionales, como en aquel mano a mano con Manolo Mejía al toro de Mimiahuapam en ’94, de emoción plena que a cada pase, como el cambio de mano abajo que parece no llegar, por ejemplo, pero que brinda el olé que es un canto del corazón, misterioso y claridoso, fulgurante de arte mayor. Solo el pinchazo, los avisos indiscriminados y un descabello tardío rompen la imperial fantasía.

No la entrega de un público que, si bien despediría y respetaría a “Zotoluco” en el siguiente turno, hace que Ponce dé la más sentida y entregada vuelta al ruedo que se pueda recordar. Luego, entre el viento y su propia insistencia, no alcanzaría a solventar el incómodo cabeceo y molesta tozudez del sexto, precioso berrendo sin mayor historia.

Trae la corrida emociones, pasiones y el reencuentro del diletante con su gusto taurino.

Un gusto real traído por un toro mejor, en todo sentido.

Qué importa su condición, si es lo único que no se puede controlar del todo.

Para eso está el toreo.

Decía Claudio Arrau que Beethoven escribía sus conciertos confrontando en su movimientos una serie de luchas espirituales pero, al final, la lucha resultaba en un triunfo de su espíritu. Esa majestad que siempre tiene el triunfo, el don, la virtud de, a través de su arte, descubrir las condiciones de un toro, confrontar la bravura y la mansedumbre para triunfar.

Y triunfante es para la historia “El Emperador” por Arrau.

Y para la historia, en la despedida de un torero en La México, el despliegue entronizado de otro Emperador, que soñamos con que nunca se vaya.

Por virtud artística, el privilegio imperial de Enrique Ponce y la majestad de su corte.

Que sea así por el resto de los años.

Texto: @CaballoNegroII.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Plaza México. Temporada Grande 2016-2017. Sábado, Febrero 4 de 2017. Décima Tercera de Derecho de Apartado y Primer Festejo del LXXI Aniversario de la Monumental. Dos Tercios de Plaza en tarde agradable hasta la lidia del sexto en donde sopla mucho el viento molestando el conjunto de la lidia. Mala iluminación de la Plaza pese a nuevos reflectores.

6 Toros 6 de Fernando de la Mora (Divisa Amarillo y Blanco) Seria y con edad, tercero y cuarto anunciados antirreglamentariamente con seis años; un poco menos serios los lidiados en primero y último turnos, berrendos en cárdeno ambos: muy retacado el primero aunque con voluntad para embestir y violento el sexto, protestando siempre cabeceando la muleta; muy serio el lidiado en tercer lugar el más bravo de la corrida y armónicos los lidiados en segundo y quinto turno, destaca el segundo, nombrado “Venadito” que pese a protestar termina injustamente homenajeado con el Arrastre Lento. Manso encastado el cuarto de nombre “Tumba Muros” recibe dos varas y tumba en la querencia durante la primera, en el último tercio intenta brincar al callejón.

Mal la Autoridad al ordenar el homenaje mencionado y al no expresar correctamente la premiación a los espadas.

Eulalio López “El Zotoluco” (Sangre de Toro y Oro) que se despide de la profesión, Saludos, Oreja y Vuelta tras Aviso. Enrique Ponce (Habano y Oro) Dos Orejas, Aclamadísima Vuelta tras dos Avisos y Palmas.

Ambos espadas salieron a hombros.

El primer espada se despidió en multitudinaria ceremonia tanto al inicio del festejo como al momento de retirarse el añadido, tras lidiar al cárdeno oscuro “Toda Una Historia” de la ganadería titular.

Tras picar lucidamente al tercero y ser ovacionado el picador potosino Ignacio Meléndez dijo adiós a la profesión sin dar una merecida vuelta al ruedo. Destaca a la brega Edmundo Navarro con el cuarto. Saluda tras banderillear al tercero Christian Sánchez.

img_6376La magistral cadencia del imperio de Enrique Ponce se recrea toda en este derechazo al segundo de la tarde. FOTO: Emilio Méndez. SuerteMatador.com

RECAPITULANDO: La Imposición de Castella – Salida a Hombros pese Fiasco del Palco.

Castella al natural es vencer en el último tiempo de la suerte. FOTO: Toca.
Sebastián Castella al natural es vencer en el último tiempo de la suerte, marca la diferencia en La México. FOTO: Edmundo Toca.

La Plaza México juzga y sin ser, quizá, la más enterada es la que mejor siente: “A corridas caras… orejas baratas” sentencia que responde al nuevo tropiezo del Palco, que con Jesús Morales no se puede. La falta de categoría de la Plaza se la lleva el otrora subalterno hoy metido a premiador taurino de orejas e injustos homenajes. Falla la esperada corrida de Los Encinos por falta de fuerza y casta siendo rescatada por la quietud y exactitud de Sebastián Castella que sale a hombros e impone una seria diferencia con su compañeros de terna.

Por: Luis Eduardo Maya Lora – De SOL Y SOMBRA. Plaza México.

Solo Jesús Morales podría haber estropeado la historia y el resultado final de la corrida para dar al festejo la interpretación equivocada.

De nuevo.

Porque gracias a él, en última instancia, se han lidiado tres ejemplares por debajo del trapío general del encierro y el admitido por la categoría de la Plaza. Así tenemos que el anovillado, aunque inicialmente bravo, para rejones crece y se encela pero no es del todo aprovechado por el potosino Hernández Gárate que varias veces tiene cosido a la grupa al astado pero no emociona porque no templa.

Equivoca al enfriar todo solicitando el sombrero de charro con el que intenta torear pero todo acaba en no romper, además de casi una caída al bajar de la cabalgadura.

Quizá a otro ritmo habría podido ser.

Esta tarde Los Encinos volvían con un encierro completo y, salvo quinto y sexto, el resto ha sido una corrida seria, quizá demasiado retacada, algo zancuda y, lastimosamente, nula para el caballo. Aun así, el encierro promete y cumple solo parcialmente. Sin embargo, una muy interesante y cabal nota, la brinda el que abre plaza, un precioso cárdeno obscuro serio de cabeza.

El ritmo, tan clave en La México,         trata de imponer Castella en cuanto el primero de lidia ordinaria sale, con las verónicas de recibo y las del quite, tras nimio puyazo.

Pero inicialmente, la realización de la lidia, no lo consigue del todo.

Esto es porque al de Los Encinos le sale la edad, para bien de todos.

Expliquemos. Un toro como este, con un pitón izquierdo claro y al que Castella busca imponerle su sitio personal y distancia por alto, cuando toma el engaño abajo tiene la reacción adulta de no tragarse el muletazo cuando tras dos pases, ayudado y del desprecio, engancha y casi derriba al francés.

Y esa ha sido el condicionante de una lidia muy interesante. Quizá, por su dificultad, la faena de la tarde.

Con Castella buscando el sitio exacto para presentar el engaño y ligar por el pitón difícil, el toro le incomoda en los remates de cada pase que incluso le lastima el rostro en un nuevo enganchón y que evita dar la sensación tan manida en esta época, bobería, y la sensación en el tendido es que hay una pelea entre la listeza mustia del toro y el ajuste, retrasado pero sincero del torero.

Por eso, toda la escena en los medios, alterna perfil y tras lo poderosos derechazos, llega la tanda definitiva, orientando la suerte hacia donde la pierna de salida marca, los naturales llegan y barren por completo con la tentación del toro de querer desarrollar mal sentido, Castella se ayuda en el molinete y otro de pecho definitivo.

En aguas profundas, arriesga y gana.

Luego ya, con el toro dominado las dosantinas someten e imponen, cerrado a las tablas, Castella gana la partida y, acaso, pasa de faena al astado al que mata fatal.

Saludos es el resultado.

Entre tanto “El Payo” con un zambombo falto de fuerza y que pone imposible el pitón derecho deja cabos sueltos en un afán de afinar el estilo, desde el vestido que consideramos no ha sido el adecuado, hasta la coletilla, aunque la personificación es sincera forma del elogio, a Octavio García no le viene bien parecerse a nadie, ni en el vestido ni en el peinado.

En esas tarda años en exprimir con su temple y toque el pitón izquierdo del toro, dudas se cargan la faena que, pese a los muy valiosos naturales, acaba pinchada.

Y Roca Rey, sin el mínimo ritmo, confrontado ante su espejo castelista vuelve a verse nublado y gris como el atardecer de tal momento, enganchado y sin fondo en su plan, solo una espléndida estocada, con temple ejecutada, hasta las cintas y de espectacular final para el toro, hacen a muchos que han ido a verle con las ganas de premiar.

Claro, Jesús Morales, no se las aguanta. Protestas y honradez del peruano al devolver el trofeo, no así en la vuelta que vaya que sobraba.

Pensemos es un tema visual.

Lo digo con respeto, por su edad.

Jesús Morales vuelve a cometer la terrible determinación de homenajear a un toro precioso de pinta, berrendo en cárdeno, careto y calcetero, pero sin mayor sustancia al no pelear con la cabalgadura, que protesta y calamochea, gustoso de doblar contrario en la muleta y rascar por ahí como no queriendo.

Esto homenajea Usía, el peor y más bajo criterio de la historia reciente.

Ante ello Castella se ha impuesto, otra vez de afuera hacia adentro, es decir, iniciar poco a poco la invasión del terreno del toro, imantando de temple cada muletazo, desde el inicio por alto y el cambio de mano inicial pese a la protesta, así como en los derechazos muy largos y esforzados de Sebastián cuya entrega trasciende al público.

Que sin ser el consentido, lo tiene entre sus favoritos.

Por su temple porque ha tapado la huida, el probar antes y durante las suertes, así como las vueltas contrarias posteriores a éstas. Y el astado que sale suelto y Castella que se interna, de atrás hacia delante, a las cercanías para el derechazo, posterior cambio de mano y un gran muletazo natural que ligó girando al de pecho.

Desafía de nuevo el retroceder del toro, quedándose muy cerca en el pase de las flores y el de pecho, cerrada la faena, mata al volapié, muy trasero.

Posiblemente la segunda oreja es excesiva, la estocada trasera y el toreo natural demasiado breve, no obstante, su tarde es de puerta grande.

“El Payo” y Roca Rey sin suerte ni temple, incluso incluye un extraño regalo de Roca Rey, se reducen a los males que aquejan al futuro taurino: nula emoción, falta de casta, poco temple y desesperanza.

Pero para eso se es torero para sortear la adversidad.

Para someterla tal como torear, la capacidad de mandar y el arte de imponer.

Texto: @CaballoNegroII.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Plaza México. Temporada Grande 2016-2017. Domingo, Enero 29 de 2017. Décima Segunda de Derecho de Apartado. Más de Un Tercio de Plaza en tarde muy agradable y soleada al principio, sopla el viento intermitente .

8 Toros, 1 para rejones de El Vergel (Divisa Verde, Morado y Amarillo) chico y bravo aunque manseó de la parte final del segundo tercio para adelante, 7 de Los Encinos (Divisa Verde, Azul y Rosa) sobrero de regalo el séptimo. Bien presentada en lo general, salvo los lidiados en quinto y sexto lugares. Débil y descastada, sosa y mansa salvo los dos primeros. Protestón y suelto, manso y calamocheante el cuarto inexplicablemente homenajeado con el Arrastre Lento pese a incontables las vueltas contrarias durante su lidia. Sin pelea mayor con el caballo toda la corrida

El Rejoneador Jorge Hernández Gárate, Silencio. Sebastián Castella (Rosa Mexicano y Oro) Saludos y Dos Orejas. Salió a hombros. Octavio García “El Payo” (Malva y Azabache) Saludos y Silencio. Andrés Roca Rey (Teja y Oro) Oreja con Protestas, Silencio y Silencio tras aviso.

Destaca la cuadrilla del primer espada.

Lunes de @Taurinisimos 94 – Sebastián Castella Triunfa en la Plaza México.

Programa @Taurinisimos de @RadioTVMx del lunes 30 de Enero de 2017. Conducen Miriam Cardona (@MyRyCar) y Luis Eduardo Maya Lora (@CaballoNegroII).

Actualidad Taurina. Plaza México Temporada Grande 2016 – 2017.

Análisis corrida de Montecristo y faenas de Juan Pablo Sánchez y de Los Encinos para Sebastian Castella, “El Payo” y Diego Silveti.

Salida a hombros de Sebastián Castella en la Plaza México con los toros Jardinero y Arbolero de Los Encinos.

Reapertura de la Plaza Santamaria de Bogotá con Roca Rey a hombros.

Toros en Juriquilla: 6 De Santiago, 6 para Juan Pablo Sánchez, Diego Silveti y Sergio Flores.

Clip: Despacio – Sebastián Castella.

La próxima emisión de #Taurinísimo será el próximo viernes 3 de Febrero de 2017 a las 7 pm (Mex) a través de http://www.radiotv.mx

#EsperamosSuOpinión.

Twitter: @Taurinisimos.

Mail: taurinisimos@gmail.com

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Florecer en Diciembre – Violetas Guadalupanas de Morante de la Puebla.

El pass natural que aun no termina de Morante de la Puebla.
El pase natural que aun no termina de Morante de la Puebla en La México.

Cuanto más compleja es la situación taurina, cuando menos embisten los toros o la Empresa paga su noviciado, llegan las figuras a arreglar el colmao. Esto ocurre con Morante de la Puebla, en malva y azabache, ante su complicado lote de Teófilo Gómez que lidia su tercer encierro en el año con la ya acostumbrada desigualdad. En fecha tremendamente simbólica para la Monumental, las figuras se esfuerzan pese a no terminar Manzanares de redondear su paso por el Derecho de Apartado, mientras que con el mejor lote de la corrida el confirmante Rivera reafirma todas las dudas respecto de su anuncio en esta corrida.

Por: Luis Eduardo Maya Lora – De SOL Y SOMBRA. Plaza México.

Setenta años hacen hoy, 11 de Diciembre, del encuentro entre Lorenzo Garza y “Manolete” en la entonces jovencísima Plaza México. Fue en atípico miércoles. Oficialmente nadie lo ha recordado. Entonces también la Empresa padecía ciertas cosas que padece hoy. Pero, igual que hoy, cuando aparece y podemos palpar el arte del toreo, cualquier otra consideración queda a un lado y las cosas parecen tomar su sitio.

Por momentos.

Hoy, como hace setenta años, se ha incluido una confirmación, esta vez sin mayor mérito y, tal como en la efemérides, el confirmante no solo queda rebasado por las figuras sino por las bondades de su desigual lote de teófilos, anovillado el cárdeno primero, bien hecho el negro sexto, que se presentan por tercera vez en el año en La México y que brindan una tarde que empieza mal en trapío, no así en juego.

Porque este muy chico y protestado primero, sale a embestir a los trastos de Gerardo Rivera que pega la larga cambiada en el tercio ante toriles y prosigue con lances y chicuelinas previo remate. El burel es brevemente picado y las saltilleras con brionesa final del quite le vienen bien a su tranco y a su disposición a embestir. Rivera lo sabe, por ello luce en banderillas donde, espectacular, luce principalmente en el segundo cuarteo donde el toro galopa, se va largo y toma a bien el efecto de los palitroques.

De dulce, tanto el toro como la gente en los tendidos.

Y de exquisita torería la confirmación.

Morante ha de disculparse con el palco de Usía por no postrarse debajo y hasta exagerado bocinazo envía el Juez Jesús Morales exigente en la forma mas no en la aprobación del encierro, protagónico y prepotente en la pose flojo y chambón en lo realmente importante. Para variar.

Sorprende Rivera de inicio al llevar largo por la derecha, en un pase de pecho muy rotundo descubre el olé de La México y el pitón izquierdo del toro que ya no aprovecharía como tal, al dejar al descubierto su muy corto concepto torero y sustituir el toreo al natural con “circulinas” que acaban en “enredadinas” para rematar en innecesaria voltereta al echarse encima al toro que le perdona en intento de arrucina.

Desperdicia las posibilidades reales del toro que se aburre y escurre de la muleta.

Para pena de la concurrencia.

Tras el pinchazo del confirmante, comienza el encuentro de las figuras con el negro y ofensivo segundo, chico de caja pero muy serio de cara y cabeza.

Todo lo hecho por Morante ha sido en abono de un astado de cabecea, protesta y lleva la cara arriba desde salida. Osa enganchar al sevillano, pisa y desacomoda su capote pero el ajuste, la sutilísima manera de realizar el envite atemperan, lo mismo que el puyazo y el andar de Carretero con los palos, la desigual embestida del toro.

Como no quiere nada abajo, Morante hace una síntesis del toreo por alto, todo en la medida justa de mando, ayudados y el de pecho tratando de quitarle las amarras que hacen protesta al toro para darse a torear con la derecha.

A placer.

Al menos dos tandas son así, con la colocación exacta de su planta y su muleta, el toque mandón y el muletazo, además de templado, mandado y templado donde el toro se sorprende de tal despaciosidad y tal redondez, único respingo del toro que en cuanto siente que la cosa va hacia dentro vuelve la protesta desdeñada con toque por arriba, tan de Morante, que el aire de la plaza se impregna.

De torería.

El toro es lo contrario, se impregna de disgusto, de desacuerdo con el torero que le vuelve a llevar lento y en la redondez del derechazo y para cuando viene el tercero, llega la protesta. Morante contesta acariciando pero en cuanto el tercio se acaba y los tableros aparecen el astado le vuelve sobre las manos y le cabecea, vaya malagradecimiento, Morante se ve en aprieto pero el firmazo, artista y castigador, el toque abajo, poderoso, y el ayudado arriba, artista le hacen volver.

Y pelear con el toro, en el arrebato enganchado.

Las cosas no se quedan así. Con el final de faena al paso, con medios pases con la derecha y el cambio de mano hacia arriba que antecede al pinchazo.

Desafió el negro toro a Morante, éste responde aun sin trofeos.

Manzanares, pese a su disposición, no ha terminado por estar a gusto, el lote, el más serio del encierro, no ha sido para menos. Alto el cárdeno segundo, se defiende todo el tiempo, desde tumbar a “Chocolate” hasta el formidable puyazo con el que el propio piquero se impone y es ovacionado, hasta los muletazos de pitón a pitón con los que el alicantino le castiga previo a pinchar.

Y en el quinto pesan dos cosas: el genio del toro y el faenón en el cuarto de Morante.

En un solo año, dos faenas para el recuerdo.

Esta tampoco se ha encontrado, a diferencia de Enero, un toro con mayor entrega en la muleta. Este cárdeno claro, en la raya del trapío a diferencia de hace once meses, ha visto a su paso la chicuelina de salida de Morante en evocación jimenista y en elevación pues si aquello de antes dice que: “El arte del toreo//Vino del cielo//y en la tierra se llama//Manuel Chicuelo”.

Hoy en la tierra el arte, a mayor consonancia, se llama Morante de la Puebla.

Por ello el desparpajo de la chicuelina encela al cárdeno que ya para los lances cabecea. Con tal confianza, con tal asentamiento y a la vez ligereza, Morante pega el manguerazo que brinda desahoga la protesta e inunda la escena de gracia y grandeza.

A Teófilo Gómez se le ha escapado la bravura. Pasan sin emoción.

Porque los que empujan al caballo ha sido por genio, los demás, como este cárdeno han sido apenas y picados. A pesar de ello, a la manera de Ortiz, Morante pasa el capote por detrás del cuerpo y su cite anuncia el quite de oro pero, al último momento, desahoga por alto la embestida, inteligentemente, para girar en el remate a una mano en el quite, quizá, que puede ser el de la Temporada.

Al tiempo.

Luego la brega de Carretero, quien más, pone al toro y las cosas en suerte para que los banderilleros, debió ser solo Gustavo Campos, alienten a la Afición que les hace saludar. Y Morante entonces prosiga en ese aire con el brindis general, muy ovacionado.

Tenemos un animal débil, ateofilado, es decir, sin mayor emoción dramática, protesta y cabecea de inicio, el comienzo al paso, alternadamente y por bajo, a dos manos, del sevillano, quien en las siguientes dos tandas de derechazos, abierto en los medios, mece el toreo, construye dos columnas al tranco del toro, al que lleva largo con tal despaciosidad que le hace ver mejor. Vuelta contraria en el verticalísimo pase de pecho con la zurda.

Luego, pisa el terreno y toca el alma de la Afición.

Ligada, trenzada prácticamente, la mano diestra se pasa al toro por la faja, el toreo de Morante es darle vida, ánima y cadencia al mármol de los derechazos y el cambio de mano entero donde la muleta gira, la planta se aquieta y la embestida desahoga por arriba su perdido embate. Los andares y los caprichos del de la Puebla se armonizan con la preparación del toreo al natural, tres pases sin querer con el estaquillador caído son la aproximación solo previo al toreo natural en serio.

Aun así la protesta llega. Aun así, el arte también.

El canto del toreo natural ocurren en dos muletazos ligados, en el tercio y paralelo a las tablas, del último, tan arrastrado y rotundo, en redondo y fenomenal salió viendo visiones el astado que ya no se recuperaría el impacto de haber sido toreado así. Si Lorenzo Garza lo cantaba hace setenta años con la izquierda hoy Morante da la misma nota al natural de nuevo.

Ni nosotros.

Solo una tanda con la derecha más, de firmeza de roble, de aroma a naranjo. Morante ha hecho la primavera en diciembre y cambia las rosas guadalupanas por violetas o malva con la negritud de su bordado y la valentía de otra gran estocada de nuevo en la suerte natural, como la de 2008, ésta de efecto inmediato para abrochar las dos orejas.

Cómo no pesaría esto en Manzanares que se la juega pero que termina en voltereta a un toro con poder con el que confía en su muleta pero le termina por apretar y no resuelve, atacado y de prisa, salvo en una tanda ligada en el mismo sitio con mucha emoción

Será después.

El confirmante, cuatro turnos y la historia del toreo después, esfuerza en el sexto, liga derechazos, mata mal.

Y quién dirá si las cosas no se repiten, si la luna brilla en la anochecida guadalupana o las rosas o las violetas florecen diciembre, milagrosamente, en el toreo fundamental. Así el milagro de Morante revalida la Temporada. Como milagro sería repetirle en ocho días.

Florecería Diciembre, una vez más.

Texto: @CaballoNegroII.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Plaza México. Temporada Grande 2016-2017. Domingo, Diciembre 11 de 2016. Octava de Derecho de Apartado. Más de Un Tercio de Plaza en tarde fresca, con viento que no molesta la lidia.

6 Toros, 6 de Teófilo Gómez (Divisa Celeste, Plomo y Blanco) Mal presentada por desigual, impresentable el primero, protestado correctamente de salida, y, salvo los lidiados en segundo y quinto lugar, apenas en la raya de trapío. Destaca el que abra plaza no por su presentación sino por su disposición a embestir y su calidad en la muleta, queda inédito por el pitón izquierdo y es aplaudido en el arrastre; maso y protestón el segundo, difícil por geniudo y violento el tercero; manso con algunos momentos de casta por el lado derecho el cuarto, indebidamente homenajeado con inexplicable Arrastre Lento; protestón, no obstante, muestra celo por la muleta por el lado derecho, el quinto. El cierra, chico igualmente, tiene momentos de nobleza y acometividad sin terminar de romper.

Fatal la Autoridad que preside al reseñar este tan disparejo encierro y obsequiar el Arrastre Lento descrito y permitir al banderillero Luis Alcantar e la cuadrilla del segundo espada intentar banderillear tres veces durante la lidia del tercero, sin ninguna amonestación.

Morante de la Puebla (Malva y Azabache) Saludos y Dos Orejas. Salió a Hombros. José María Manzanares (Marino y Oro) Leves Palmas y Saludos. Gerardo Rivera (Sangre de Toro y Oro) que confirma la Alternativa, Ovación y Silencio.

El tercer espada confirma su alternativa con el cárdeno, número 359, nombrado “Agua Clara” de 508 kilogramos de peso.

Al finalizar el Paseillo se guarda un muy sentido minuto de homenaje en memoria del matador de toros, ganadero, arquitecto y empresario vitivinícola Manuel Espinosa Acuña, Manolo Espinosa “Armillita” fallecido la noche de ayer en Aguascalientes, nuestra mayor condolencia con los deudos de tan notable personaje. Descanse en Paz.

Sensacional tercio de varas a cargo de Pedro Morales “Chocolate” que, tras ser derribado, pega el mejor puyazo de la Temporada durante la lidia del tercero. Espléndida tarde de José Antonio Carretero a la brega, fenomenal en el cuarto. Gustavo Campos, merecidamente, y Diego Martínez, con menor mérito, saludaron en el tercio tras banderillear al cuarto.

La inesperada cualidad del arte, Morante cita a la manera de Ortiz.
La inesperada cualidad del arte, Morante cita a la manera de Ortiz en la Plaza México.