Archivo de la categoría: Diego Ventura

Ocho con Ocho: El rabo madrileño Por Luis Ramón Carazo

En la plaza de Las Ventas en Madrid otorgar un rabo a un matador es prácticamente imposible; en su historia si no me equivoco, se cuentan hasta antes del 9 de junio de 2018, 11 los concedidos a 10 matadores de toros, el único con doblete es Juan Belmonte y el único mexicano que lo consiguió fue Lorenzo Garza, el 29 de septiembre de 1934, la misma tarde que Curro Caro lo logró con toros de Martín Alonso.

Dos hermanos Manolo y Pepe Bienvenida lo obtuvieron y el del último fue el décimo el 24 de mayo de 1939, antecedente del undécimo concedido a Palomo Linares el 22 de mayo de 1972, tarde en la que actúo al lado de Andrés Vázquez y de Curro Rivera que logró cuatro apéndices, por cuatro y el rabo para Palomo.

Muchos sin saber afirman que el presidente de aquella tarde, José Antonio Pangua le otorgó el máximo trofeo para opacar a nuestro paisano, es falso, el trofeo fue anterior a la faena de Curro y ambos salieron en hombros; Vázquez recibió un trofeo en tarde triunfal y finalmente el rabo le costó el puesto a Pangua por su atrevimiento de otorgarlo.

En Madrid aunque existe pues la posibilidad reglamentaria de otorgar el rabo, hacerlo es anatema, y por ello lo acontecido el 9 de junio de 2018 con Diego Ventura es insólito por ser el primero que se otorga en la historia de la plaza a un rejoneador.

Varias veces he planteado que los reglamentos taurinos al contemplar al espectador como participante a través de pañuelos y hoy más bien con la voz se integra en la decisión, con sus ventajas y sus riesgos, de premiar lo que le gusta o no en el ruedo.

Seguramente por ello los regleros se cuestionan el conocimiento de los asistentes, como es el caso de Diego con el buen toro de los Espartales de José Luis Iniesta y seguramente están en contra de su concesión por sentir que se pierde el rigor solemne de la plaza.

En general a los festejos de rejones, asisten un puñado de conocedores del toreo a caballo y muchos más que poco frecuentan las plazas por ello se mira con cierto desdeño el desenlace de los acontecimientos, sin embargo, y aprovechando el viaje en gran medida esto también acontece con los matadores de a pie, actualmente son menos los aficionados frecuentes y la gran mayoría, son asistentes esporádicos.

Ello no implica no celebrar el momento de madurez que vive Diego Ventura que arrasa dónde se presenta y ya acumula 16 puertas grandes en Madrid, además de ser el primero y único que ha logrado el máximo trofeo en su categoría en la historia del coso de la calle de Alcalá.

Su tarde a través de la imágenes en pantalla fue de arrebato, con sus excelsas cabalgaduras y por ello el presidente de la corrida Gonzalo de Villa con el consentimiento popular, le otorgó en la faena a su segundo muy buen ejemplar Bienplantao de los Espartales el máximo trofeo a quién parece no tener techo; Andy Cartagena se fue también en hombros por haber obtenido un trofeo en dos toros.

Curiosamente el último rabo otorgado para un matador de toros fue para Palomo Linares y el primero de rejoneador son de toreros apoderados por la Casa Lozano. Ahora se cocina el que Diego en la Feria de Otoño lidie en solitario seis ejemplares y seguramente por todo lo expuesto constituirá todo un acontecimiento.

Para aquellos que reclaman la laxitud del palco madrileño, déjenme que les cuente que varios amigos que poco hablan de toros, me han mencionado el hecho y esa me parece buena publicidad para el toreo y desde luego para Diego.

Si queremos más espectadores, no les hablemos solo de reglas sino de sentimientos me parece muy útil para el toreo, en estos tiempos.

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San Isidro: Diego Ventura corta un rabo en una decisión de injusticia histórica

Por Carlos Ilián.

El 22 de mayo de 1972 Sebastián Palomo Linares cortó un rabo en la plaza de toros de Madrid. La concesión de dicho trofeo ocasionó la destitución fulminante del presidente de la corrida, José Antonio Pangüas. Cuarenta y seis años después se vuelve a cortar un rabo en Madrid, por parte del rejoneador Diego Ventura. Lo concede el señor Gonzalo de Villa, presidente de la corrida de ayer.

No sabemos si se repetirá la historia y se procede a la destitución, pero lo cierto es que la ligereza de conceder el máximo trofeo en Madrid (no pasan de seis los rabos cortados en toda la historia taurina de la capital de España) se parece mucho a una política de abaratar esta plaza, la primera del mundo, en busca de eso que los taurinos entienden como “una fiesta divertida y atractiva para las masas”.

Por encima de todo nos encontramos con una colosal injusticia histórica.

Ni Santiago Martín “El Viti”, ni Paco Camino, para quienes se pidió un rabo, ni la incipiente petición de este trofeo para José Tomás, pudieron lograrlo. Ni ellos ni tantas glorias del toreo de todos los tiempos y ahora un rejoneador, con todos mis respetos, lo consigue. ¡Que ofensa histórica!

Por supuesto que Diego Ventura ha tenido una actuación inmensa, la mas grande que recordamos del toreo a caballo en esta plaza. Mejor en el cuarto que en el toro del rabo. En dicho ejemplar hizo un toreo de alta escuela con sus caballos Importante y Remate. En el toro del rabo estuvo enorme en los quiebros, perfectos, y un par a dos manos sin cabezal, en su caballo Dólar, que puso la plaza del revés. En el sexto vuelve a bordarlo con Nazarí toreando al estribo y una exhibición de cortas al violín. Tarde cumbre. Sin duda. Pero el rabo sobraba.

Andy Cartagena, otra vez perfecto en la doma, estuvo espectacular y populista para lograr la puerta grande junto a Ventura. (Marca)

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Histórica; así ha sido la actuación de Diego Ventura en Las Ventas.

Por Antonio Lorca.

Dicho todo lo cual, es de justicia puntualizar algunos detalles.

El rejoneo actual carece del más mínimo sentido de la exigencia ni en el toro ni en la ejecución de las suertes. Los caballeros se aprovechan con descaro de la situación y lidian toros adormilados y desmochados como los de Los Espartales de este festejo, que, más que oponentes serios, parecían ositos de peluche. No hay enemigo en el rejoneo actual. El caballo y su doman ha sustituido al toro. Tampoco hay rigor en la hora de clavar rejoncillos, banderillas y rejón de muerte, y lo único importante en que queden prendidos en lo negro.

Así las cosas, el llamado arte del rejoneo está necesitado de una profunda renovación; de lo contrario, los hermosos pollos que le tiraron a Ventura en sus vueltas al ruedo serán los toros del mañana.

Andy Cartagena también salió a hombros. Tuvo el gesto de felicitar a su compañero por su clamoroso triunfo, y él se benefició de la alegría reinante.

Cartagena está en otro nivel, más cercano a los números circenses que al rejoneo de cierta calidad. Sus caballos destacan más por sus habilidades que por su torería. El caballero está muy pendiente de los aplausos del público, y es más espectacular que efectivo. Aun así templó bien a lomos de Picasso a su primero, pasó desapercibido en el tercero y se esmeró ante el quinto, más sereno y torero que en los dos anteriores.

Diego Ventura llegó a hombros de los partidarios hasta la calle de Alcalá, y la sensación reinante en que la plaza acababa de vivir una jornada irrepetible. Sin duda, y a pesar de todo. (El País)

Don Ángel Peralta, mi maestro Por Diego Ventura

Mi historia con Don Ángel empieza en 1982, año señalado en mi vida ya que fue el año en el que nací. Tres meses de vida me bastaron para que ese Genio de La Puebla se cruzara en mi camino. Desde ese mismo instante ya creo que mi vida empezaba a tomar un rumbo…

El maestro contrató a mi padre, Joao Ventura, para trabajar en su casa y torear una serie de corridas en España. Mi padre como rejoneador en Portugal nunca tuvo la suerte de tener ayuda, ni nadie que apostara por él; Don Ángel sí lo hizo.

Llegué a casa del Genio de la Puebla con 3 meses, y mi vida transcurrió allí a su lado hasta los 12 años. Puedo decir que gracias a mi padre hoy en día soy quien soy, pero sin lugar a dudas gracias a Don Ángel fuí rejoneador. Él fue quien me montó por primera vez a caballo y la vida q tuve allí con él en su casa, fue la que marcó mi infancia para que tuviera claro que quería ser de mayor.

Con 5 años me puse delante de mi primera becerra…

Cada vez que toreaban vacas me ponía en la misma puerta de la plaza para ver si algún día me decían “Venga Dieguito, pasa”. Y así fue, Don Ángel me dijo esas palabras que yo tanto esperaba y ahí comenzó mi trayectoria y mi vida como torero a caballo.

Jamás olvidaré aquello, Maestro…

Doce años a su lado me trajeron muchas vivencias buenas y también duras. Estuve presente en uno de los accidentes más graves de él, en La Zubia (Granada), la cual marcó mi niñez, ya que ver a ese genio pegar esa caída tan aparatosa, verlo tan mal…

Siempre lo recuerdo como un momento difícil por el que tuve que pasar, pero me marcó más aún lo duro que fue él para poder superar aquello.

Yo lo admiraba y lo idolatraba, él sin embargo me vió crecer como hombre y como rejoneador. Estoy seguro que se sintió y se siente muy orgulloso de que Dieguito siguiera sus pasos y más aún que consiguiera ser figura.

Me encantaba escucharlo hablar de toros, de la vida, de todo en general con esa humildad que le caracterizaba y le caracteriza ¡siendo quien era y quien es!era un maestro del rejoneo para mi, pero sobre todo maestro de la vida. Tiene una sabiduría especial…a día de hoy aún me quedo embobado escuchándolo hablar y recitar, ¡porque es un genio también de la poesía!

Fue un “Ángel” caído del cielo en mi vida, me marcó mucho en lo profesional y en lo personal, tanto que, a pesar de ser muy atleta, su único vicio era comer helados de café (A mí me tocó compartir muchos al caer la tarde en el rancho con él…) Ahora también comparto su vicio y su oficio… cosas del destino Don Ángel.

Ojalá y le sigamos viendo en las plazas, en La Puebla, en su Rancho… porque sigues dándole al rejoneo categoría e importancia. Y a mí en lo personal, ganas de seguir sintiendo este arte del toreo a caballo de esta manera tan especial.

Publicado en El MUNDO

Y Diego Ventura cogió su fusil…

El pronunciamiento del jinete de la Puebla del Río vuelve a enseñar la ancha brecha que separa a algunas figuras de la patronal taurina. El rejoneador dejó traslucir demasiadas amarguras en la rueda de prensa convocada para explicar sus razones.

Por Álvaro R. Del Moral.

Tambores de guerra en las marismas…

Las claves de la rueda de prensa convocada ayer las tienen en El Correo. Las declaraciones completas de Diego Ventura y su apoderado, Pablo Lozano, también pueden ser consultadas en esta web. Nos interesa ahora ir más allá de los hechos para conocer sus antecedentes; también sus posibles consecuencias. El enfrentamiento con Ramón Valencia en torno a la ganadería a lidiar en la plaza de la Maestranza eclipsa otras guerras. Son las mismas que separan a gran parte de las figuras actuales -que tampoco son muchas, ésa es la verdad- con el senado de la patronal taurina: léase ANOET.

En el mismo envite, el jinete cigarrero se dolió de no estar en Sevilla pero también lamentó su ausencia de plazas como como Logroño, Pamplona, Bilbao o Jerez. Detrás de esos alejamientos se pueden encontrar algunas circunstancias, como su ruptura con los Matilla -perejiles de tantas salsas- o la entrada en escena de la rejoneadora Lea Vicens a la que apodera y ampara el ínclito productor francés Simón Casas.

Pero se puede ir aún más allá: la aplazada rivalidad con la única figura ecuestre de su mismo nivel también le ha sacado de otros escenarios. Ventura repite hasta el cansancio que la inexistente coincidencia y competencia con Pablo Hermoso de Mendoza no es cosa suya. Pero esa guerra fría también supone el veto directo o indirecto de las plazas de la órbita Chopera, reforzada con los caudales mexicanos de Alberto Bailleres.

El caso es que todos estos ingredientes sitúan al hijo adoptivo de La Puebla del Río -recibirá muy pronto el nombramiento- en las afueras de los cuatro ases del empresariado taurino que, visto lo visto, prefieren seguir haciendo palotes en vez de apostar por la excelencia y el futuro. Lo decíamos la semana pasada y lo repetimos ésta: el rejoneo, hoy por hoy, se encuentra en la cuerda floja.

La alarmante crisis de una especialidad

Con Ventura navegando en su propia orilla -haciendo la guerra por su cuenta- y Hermoso renunciando a la única rivalidad posible, la especialidad vive momentos de medio tono que a duras penas pueden enjugar otros équites que, sin desmerecer sus méritos, gravitan en otra liga muy distinta. Pero es que la situación es paradójica.

El espectáculo ecuestre, después de llegar a donde ha llegado, no puede ajarse en la lidia de ciertas ganaderías en determinadas situaciones y compromisos. El toreo a caballo ha avanzado tanto; ha logrado tantas cotas a lomos de cabalgaduras inolvidables domadas y preparadas por los propios Hermoso y Ventura -impensables en los sueños de los pioneros de la especialidad- que demanda nuevos retos, emociones renovadas y -sobre todo- la presencia de un toro bravo, de mayor codicia y durabilidad. Y ahí hay que darle la razón a Diego Ventura

El rejoneador habla como aficionado

La apuesta de encerrarse en solitario en Espartinas en coincidencia con la corrida de rejones de la Feria de Abril invita a recordar algunos antecedentes.

En la memoria próxima, el pronunciamiento de Morante de la Puebla, voluntariamente exiliado a la plaza de Jerez el 12 de octubre de 2003 después de no alcanzar un acuerdo con Eduardo Canorea y Ramón Valencia para hacerlo en Sevilla.

Descendiendo en el tiempo es inevitable recordar aquella particular guerrilla de Manuel Benítez El Cordobés y Palomo Linares, que trotaron la piel de toro con la inmensa plaza portátil que había comprado el ciclón de Palma del Río para plantar cara a las empresas en las postrimerías de la década prodigiosa de los 60.

Los tiempos han cambiado mucho y Diego Ventura se quejaba de las escasas perspectivas de este mundillo cortoplacista. “Como aficionado te preguntas muchas veces cuanto le queda al toreo porque a este paso le queda muy poco”, se cuestionó el centauro. El asunto da que pensar. Muchísimo…

Publicado en El Correo Web

Pablo Lozano: “Diego Ventura precisa otro tipo de toro con más movilidad para Sevilla”

Ventura / D.S.

Ventura se enfrenta a la empresa Pagés.

Por Luis Nieto.

Diego Ventura lidiará una corrida en solitario con seis toros de ganaderías diferentes el próximo 15 de abril, a las seis de la tarde, en la plaza de toros de Espartinas. Es la respuesta del rejoneador de La Puebla del Río a la empresa Pagés, que no le incluyó en los carteles de la Feria de Abril al desestimar el jinete la ganadería de Bohórquez. “El año próximo vendré a Sevilla si me gusta la ganadería y el cartel”, ha declarado el rejoneador.

Ventura, acompañado de su apoderado, Pablo Lozano, ha explicado a los medios de comunicación su ausencia en la Feria de Abril: “No me arrepiento de lo que dije en su momento. La empresa dijo que se enteró por la alcachofa de mis deseos. Siempre he soñado con esta plaza. Sevilla es el sueño de todos los profesionales. Mi preparación siempre va encaminada a Sevilla y Madrid. Si no puedo torear en mi plaza me quedo con el alma rota, me pregunto hacia dónde vamos, y como profesional y aficionado me muestro indignado, pero no me voy a venir abajo. Esto será un punto de inflexión. En 2008 toreé una mixta en Sevilla porque le hacía falta a la empresa y ahora no han querido”.

Pablo Lozano ha añadido: “Casi no hubo conversaciones con la empresa… Ya se sabe lo que quiere lidiar Diego en Sevilla. Y no se trata de menospreciar a la ganadería de Bohórquez, pero Diego precisa otro tipo de toro con más movilidad para Sevilla. De hecho la matará en otras plazas… Llevamos tres años intentado cambiar la ganadería en Sevilla… Queremos un ganado distinto, que galope, que provoque la emoción en los espectadores”.

El festejo de Espartinas -los hierros se harán públicos en los próximos días y pertenecerán a distintos encastes- será una corrida de toros a beneficio de la Asociación Niños Hacia el Futuro (ANEF) de La Puebla del Río, de la que Ventura es padrino. Lozano ha afirmado que “se han establecido precios “muy asequibles para todos los públicos” con el objetivo de “llenar por completo la plaza de toros de Espartinas y poder hacer una importante aportación económica a ANEF”. En el festejo intervendrá también el grupo de forcados Amadores de Alcochete, que harán pegas en dos de los toros que se lidien. Ésta de Espartinas será la cuarta ocasión en que Diego Ventura lidie una corrida en solitario. Antes lo ha hecho ya en Sevilla, Ronda y Huelva.

El torero explica: “Me hubiera encantado que hubiera sido en la Maestranza de Sevilla, sin duda, mi plaza, junto con Madrid, la que más me ha dado y a la que tanto le he dado también. Ya que no me lo han permitido, no me he querido resignar a dejar a la afición de Sevilla sin verme ni tampoco a no celebrar con ellos mi aniversario de alternativa. Y por eso nos pusimos a trabajar en esta corrida, en Espartinas, que es hacerlo a las puertas de Sevilla, de mi casa. Y a la manera en que quería hacerlo, sin que nadie me pusiera cortapisas, libre para ofrecerle a los aficionados y al público aquello que esperan de un torero al que consideran figura del toreo”.

El rejoneador ha aseverado que su relación con Fermín Bohórquez se ha resentido y en cuanto a su rivalidad con Hermoso de Mendoza ha señalado: “La relación con Pablo se ha frenado y no ha sido por nuestra parte… Es hora de que hable la otra parte y diga los motivos por los que no quieren que actuemos juntos”.

En cuanto a su ausencia en Valencia, ha relatado: “No nos han llamado. Han dado por supuesto que no quería la de Bohórquez. Me pasan cosas que me preocupan como aficionado. No he debutado ni en Pamplona ni Logroño. Llevo cuatro años sin acudir a Jerez. No he vuelto a Nimes después de un triunfo de clamor… Como profesional sigo adelante, pero como aficionado me da mucho que pensar porque estamos echando piedras al tejado de la Fiesta”.

Con respecto a San Isidro ha señalado: “No ha habido movimientos. Espero que nos llamen. Quiero seis toros en Madrid para celebrar los veinte años de alternativa que cumplo en este 2018”.

Publicado en El Diario de Sevilla

Diego Ventura y Luis David Adame brillaron en la VII Corrida Pinzoniana

Luis David Adame.

Por Javier García Baquero.

Prolegómenos especiales de una corrida muy especial que ha logrado consolidarse en ocho ediciones. Vestidos de torear pinzamientos, plaza llena, la llave la transporta una veré cetrería, que acaba este año, anécdota negándose a entregarla al torilero, feria de la tapa que nace al albur de la corrida, cartel con sabor iberoamericano de una gran figura como Diego Ventura y dos jóvenes valores de los que tienen la obligación de venir arreando…

El que arrea siempre, es el que tiene condición de figura como Diego Ventura que después de 19 años de alternativa parece que su ambición y su ganas de hacer cosas distintas y espectaculares en la plaza no encuentran límite encontró más enemigo en el buen toro de los Espartales que hizo cuarto de la tarde y ante el que con Nilo y Dólar logró poner literalmente la plaza en pie. Cuatro orejas y un rabo en la penúltima de la temporada que demuestran por dónde anda el rejoneador hispano-luso.

El peruano Galdos hecho por delante uno de Albarreal con un muy buen pitón derecho y bravo en exigente. El torero andino mostró su disposición con un toro con el que le faltò aquello con socorrido que definimos como entendimiento. En una faena a menos.

El quinto fue el más complicado de un encierro muy abierto de sementales y en el que no hubo dos toros ni parecidos,este quinto fue mirón, parado y desagradecido Galdós no tenía la tarde y todo quedó en nada tras fallar a espadas.

Luis David Adame se mostró como un torero muy versátil toda la tarde, muy listo delante de la cara del toro, muy capaz de improvisar, de pensar delante de los animales y con dos de muy distinta condición logro cortar cuatro orejas, antes de volar rumbo a tierras aztecas para la temporada americana, dejó sentadas las bases de un toreo que tiene que pulir muchos defectos pero que tiene las bases para ser importante. Le funciona la cabeza, el capote, las banderillas, la muleta y la espada.

FICHA:

Plaza de toros del Descubrimiento de Palos de la Frontera. Prácticamente lleno en tarde de calor para la VIII Corrida Pinzoniana.

Luis Terrón (1º) y Los Espartales (4º) para rejones y cuatro de Albareal destacaron segundo cuarto y sexto.

Diego Ventura: Dos orejas y dos orejas y rabo.

Joaquín Galdós: Oreja y ovación.

Luis David Adame: Dos orejas y dos orejas

Entretenida tarde de toros con importantes dosis de torería que pusieron fundamentalmente Diego Ventura y Luis David Adame.

Fuente: Huelva24.com 

Feria de San Isidro: Diego Ventura, caricatura del triunfo


Por Antonio Lorca.

El día que Diego Ventura decida enfrentarse en una plaza como esta a un toro habrá escalado el peldaño definitivo para ser reconocido como figura histórica del toreo a caballo.

Un toro bravo, se entiende, con el trapío suficiente, fortaleza, fiereza, casta, nobleza… y en puntas.

Mientras eso no ocurra, Ventura seguirá siendo un buen rejoneador, en la cima, sin duda, que enardece a los públicos generosos y festivos, pero cuya huella es pasajera y olvidable.

Ventura posee una cuadra extraordinaria y unas condiciones excepcionales como caballero y torero para no tener necesidad de engañar a nadie. Y lo de ayer, en Madrid, fue un burdo engaño; o, al menos, a eso sonaba.

Una supuesta figura del rejoneo no puede venir a Madrid con los toros de Los Espartales, una corrida impresentable, de esas que igual valen para Las Ventas que para una plaza portátil, con toros que derrocharon mansedumbre y falta de casta. Y algo peor, toros con un comportamiento extraño, enfermizo, impropio de un animal en plena madurez. Más que toros parecían perritos falderos, juguetes, muñecos de laboratorio con el ánimo corto para que planteen los menos problemas posibles.

Un perrito era su primero, sin fuerza ni casta, bondadoso hasta la extenuación, con el que Ventura jugó, se divirtió y animó a los tendidos. Se lució a lomos de Nazarí, un caballo torero, con el que templó en dos vueltas al ruedo completas, con el toro imantado a los costados de la cabalgadura. ¡Si hubiera sido un toro en lugar de un perrito faldero…!

Triunfó ante el quinto con Sueño, otro caballo para la historia, con el que templó, toreó y realizo todas las filigranas imaginables. Todo muy bonito, solo que no había toro, sino una caricatura con cuatro patas y color negro.

Salió a hombros —es ya la decimotercera vez que cruza la puerta grande de esta plaza—, y esbozaba una sonrisa de jovial y comprensible satisfacción. Pero en su fuero interno, sabe o, al menos, debe saber, que una figura solo se cincela ante toros de verdad. Y Ventura se está engañando a sí mismo y a los demás.

El caso de Andy Cartagena tiene otros argumentos. Este caballero prefiere el espectáculo circense al toreo auténtico. No tuvo toros, esa es la verdad. Su primero estaba cogido del pechito o padecía alguna enfermedad propia o sobrevenida porque su semblante era más que preocupante; parecía mareado o con sus facultades físicas muy perjudicadas. Pero no era menos sobresaliente su mansedumbre. En consecuencia, faltó toreo, emoción y torero. La lidia del cuarto fue un tormento, un sopor, un dolor… Huía de su propia sombra y buscaba una salida con lastimoso interés. Y a falta de toreo, el caballero optó por divertir al público con el caballo que anda a pie cojito, el otro que se alza de manos y un tercero que se sienta en la arena y saluda todo ufano al respetable. Un público, por otra parte, que se lo pasa en grande con estas veleidades.

Y el joven Leonardo Hernández no tuvo mejor suerte. Su primero no quería pelea y miraba hacia las tablas con desesperación; fue tal su fijación que consiguió saltar al callejón, motivo por el que se dio un tremendo costalazo sobre el cemento del que salió prácticamente lisiado. Solo la entrega del caballero consiguió algún momento de interés. Lo mismo sucedió en la lidia del sexto, otro manso de libro, al que Hernández le clavó un par de banderillas a dos manos a toro parado, lo cual también debe tener su mérito.

LOS ESPARTALES / CARTAGENA, VENTURA, HERNÁNDEZ

Toros despuntados de Los Espartales, mal presentados y de feas hechuras, muy mansos, blandos y muy descastados.

Andy Cartagena: pinchazo y rejón contrario (silencio); rejón en lo alto (ovación).

Diego Ventura: pinchazo y rejón en lo alto (oreja); pinchazo y rejón en lo alto (oreja). Salió a hombros por la puerta grande.

Leonardo Hernández: pinchazo trasero (ovación); rejón trasero y dos descabellos (silencio).

Plaza de Las Ventas. Décima corrida de feria. 20 de mayo. Lleno de ‘no hay billetes’ (23.624 espectadores).

Fuente El País 

Foto: Info. Diego Ventura

Feria de Sevilla: Un domingo al galope en la Real Maestranza

Después de las emociones de la tarde del sábado en la que la fiereza de un toro de Victorino y el valor sin cuento de Antonio Ferrera llenaron de luz torera la Maestranza nos plantamos ante la rareza de que en plena feria, no olvidar que ya comenzó este sábado, en tarde de domingo se programe una corrida de rejones. Es verdad que en los años recién tes se hizo lo mismo pero el domingo aún no era plena feria. Lo cierto es que el pragmatismo pesetero de las empresas no conoce tradiciones ni respeta la historia.

Se tira por la calle de las ganancias de una tarde barata con buenísima entrada. Y en vez de una seria corrida de toros hay que tragarse una tarde de domingo al galope. Porque vaya galopadas, vaya caballazos y que poco bueno en la de rejones de ayer. Por recuperar lo más rescatable me quedo con la actuación de Diego Ventura con el manso que salió en quinto lugar. El toro, de salida, se fue descaradamente a tablas y el portugués echó mano de recursos y técnica para vencer la querencia del de Bohórquez. Al final hizo lo que le vino en gana y hasta se dio el lujo poner un par a dos manos sin bridas, gobernando el caballo a punta de espuela. Recordó Ventura al inolvidable Gregorio Moreno Pidal que tantas tardes salió a rejonear sin cabezal.

Sergio Galán estuvo medido en su primero y muy frenético en el cuarto al que cortó una oreja. El rejoneador madrileño navega con solvencia en las grandes ferias como telonero de lujo y en otras como acompañante de Pablo Hermoso de Mendoza. 

La francesa Lea Vicens falló varias veces al clavar banderillas en el tercero y gesticuló y galopó con altibajos en el gran toro que cerró plaza.

Plaza de la Real Maestranza. Sexta corrida. Tres cuartos de entrada. Toros de FERMÍN BOHÓRQUEZ (5), algunos blandísimos, en general se mvieron y el sexto resultó muy encastado. SERGIO GALÁN (6). Rejón que descorda (saludos). Rejón (una oreja). DIEGO VENTURA (6). Rejón caído (una oreja). Pinchazo, rejón y descabello (ovación). LEA VICENS (4). Pinchazo, rejón corto y descabello (silencio). Pinchazo, pinchazo hondo y descabello (palmas).

Fuente: Marca