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Feria de Otoño: ‘Sueño’ reapareció y subió a la gloria

Diego Ventura, a hombros tras su encerrona en Las Ventas. J.J. Guillén (Efe)
Diego Ventura, a hombros tras su encerrona en Las Ventas. J.J. Guillén – Efe.

Por Antonio Lorca.

La gloria se abrió paso al final, justo a tiempo para evitar que el espectáculo quedara hecho añicos en el fondo del precipicio por donde comenzó a despeñarse desde que el primer toro pisó el ruedo de Las Ventas. Y fue ‘Sueño’, un caballo lusitano de siete años, que reaparecía tras un año lesionado, el que protagonizó el ‘quite del perdón’, un espectacular y grandioso tercio de banderillas ante el sexto toro, que reconcilió a Ventura con la plaza y devolvió al caballero la confianza que había ido perdiendo a lo largo del plúmbeo festejo.

El toro demostró de salida su codicia al perseguir a galope en la suerte de la garrocha, y la calidad de su embestida contribuyó a la resurrección de ‘Sueño’, que se lució esplendorosamente templando a dos bandas, con los pitones pegados al pecho; después, tres pares de banderillas, los dos últimos inenarrables, con el caballo yendo hacia atrás mientras el toro acudía a su jurisdicción y acababan ambos en un quiebro imposible que hizo saltar a la gente de sus asientos.

A continuación, salió para esta única ocasión ‘Morante’, el caballo que se hizo famoso por morder a los toros, y el colofón lo puso ‘Dólar’, con el que Ventura clavó un par a dos manos sin la cabezada.

La plaza ardía, con razón, enfervorizada, pero un desgraciado bajonazo echó un jarro de agua fría al emocionantísimo espectáculo que se acababa de vivir. A pesar de todo, se le concedieron dos orejas, un premio excesivo, y al toro se le concedió la vuelta al ruedo, galardón también exagerado.

Diego Ventura había paseado otro trofeo en el quinto y salió a hombros por la puerta grande por décimo séptima vez, pero su actuación en solitario no alcanzó la meta propuesta: dar un serio aldabonazo como el gran revolucionario del rejoneo moderno que ya se le considera. Apostó fuerte y sus ganancias han sido muy pobres en función de lo invertido.

Hasta que salió el sexto toro, Diego Ventura no tuvo su tarde. No fue un rejoneador en plenitud, ni un torero a caballo desbordante de recursos, ni resucitó suertes antiguas, ni protagonizó una faena redonda, ni un tercio deslumbrante, ni entusiasmó ni electrizó a un respetable tan triunfalista como generoso.

No le ayudaron los toros, es verdad; ni los de Miura, sardinas agalgadas, -mejor el quinto-, ni los sosos y mansos de Sánchez y Cortés de Moura, a excepción del codicioso y encastado sexto, que permitió el gran triunfo de la tarde.

No hubo toros, es verdad, pero tampoco apareció en el ruedo el caballero consumado que todos esperaban. Le pudo, quizá, la presión de una tarde cargada de responsabilidad, y transmitió al tendido una inseguridad inusual en él.

Para empezar, falló en el primer rejón de castigo de la tarde, lo que no fue más que un mal augurio; y volvió a fallar al clavar una rosa, y ambos descuidos destacaron sobre los quiebros de ‘Lío’ y la torería de ‘Colombo’.

Esperó al primer miura a porta gayola con la garrocha, y el impresentable novillete se quedó parado y deslució la suerte. Fue un animal distraído y descastado con el que tampoco Ventura anduvo fino a la hora de clavar banderillas.

Falló con el rejón de muerte en el tercero y se olvidaron los sorprendentes quiebros al violín con ‘Gitano’ y el temple de ‘Fino’. Muy manso y acobardado se comportó el cuarto, lo que no evitó que Ventura y el sobresaliente Juan Manuel Munera protagonizaran un torerísimo tercio de banderillas, en el que destacó la buena técnica del rejoneador albaceteño.

Un pavo y dos gallos recogió Ventura en la vuelta al ruedo tras la muerte del quinto. Con el pavo entre las manos saludó al respetable, y estaba el animal tan mosqueado como el propio caballero, consciente de que la oreja no era merecida, pues un par de fallos con las banderillas deslucieron una actuación que no pasó de correcta.

Quedaba el sexto, y pasó lo que ya se sabe. Reapareció ‘Sueño’ y Ventura pudo tocar la gloria que se le había negado en la tarde más importante de su vida.

No fue, ni mucho menos, un espectáculo redondo, pero hay que reconocerle al rejoneador que hizo una apuesta fuerte, muy fuerte, de las que solo hacen los grandes. La plaza casi se llenó, -este festejo no era obligatorio en el abono de la feria-, lo que es ya un éxito incontestable, y el paseíllo, con los veinte caballos de su cuadra en la arena, un bello espectáculo nada habitual.

Pero, ya se sabe: a veces, se gana, y otras se pierde…

TRES GANADERÍAS/DIEGO VENTURA, EN SOLITARIO

Dos toros de Miura -segundo y quinto-, mal presentados, sosos y nobles; dos de Ángel Sánchez –primero y cuarto-, y dos de María Guiomar Cortés -tercero y sexto-, bien presentados, descastados y sosos; el sexto, más encastado y codicioso fue premiado con la vuelta al ruedo.

Diego Ventura: rejonazo y un descabello (ovación); rejón bajo (silencio); dos pinchazos y rejón trasero (silencio); rejón trasero y dos descabellos (silencio); rejonazo (oreja); bajonazo (dos orejas). Salió a hombros por la puerta grande.

Plaza de Las Ventas. 6 de octubre. Quinta corrida de la Feria de Otoño. Casi lleno (21.722 espectadores según la empresa).

Publicado en El País

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Diego Ventura, El Payo y Luis David en Querétaro

De SOL y SOMBRA.

Como ya lo habíamos anunciado en este medio el próximo 30 de noviembre regresa Diego Ventura a Querétaro. Esta sería la primera de las dos actuaciones de Ventura en la Santa María de Querétaro dentro de su campaña por ruedos mexicanos.

El cartel es de verdad interesante ya que alternará con Octavio García “El Payo” y Luis David Adame con astados de la ganadería de La Estancia.

Más adelante la empresa dará una conferencia de prensa, en donde darán a conocer todos los pormenores del festejo.

Poco a poco la campaña del rejoneador lusitano/andaluz está tomando forma y se van conociendo las fechas de su calendario, que hasta el momento supera en el papel e importancia al de Pablo y Guillermo Hermoso.

Twitter @Twittaurino

Diego Ventura, prueba de fuego en Las Ventas para demostrar que es el mejor

Diego Ventura monta a Nazarí, el caballo estrella de su cuadra, en su finca de La Puebla del Río. Paco Puentes.

Celebrará el 20º aniversario de su alternativa ante seis toros en solitario el 6 de octubre

Por Antonio Lorca.

“Creo que este es el momento idóneo para encerrarme con seis toros en Madrid; porque cumplo veinte años de alternativa, me encuentro muy bien y mi cuadra está en un momento óptimo”, comenta el rejoneador Diego Ventura (Lisboa, 1982), que el próximo 6 de octubre tiene una cita trascendental en su carrera. Ese día se enfrentará en solitario en Las Ventas a toros de Miura, Ángel Sánchez y María Guiomar, y hará así realidad un sueño que persigue desde hace años.

Ventura hace un alto en su intensa preparación para analizar el alcance de una gesta sin precedentes y su larga trayectoria como torero a caballo que, desde el escalafón más inferior, le ha llevado a la cima del rejoneo. La conversación se celebra en la hacienda ‘El Rincón de Diego’, una amplia y cuidada finca, cercana a la localidad sevillana de La Puebla del Río, donde el caballero vive con su esposa, sus dos hijos, sus padres y sus veinte caballos.

“Estoy preocupado, claro que sí, porque toda la responsabilidad y todo el peso de la tarde recaen sobre mí”, recalca; “y tengo miedo a defraudar, pero en mi cabeza fluye la idea de que todo tiene que salir bien…”

Tiene que salir bien porque, además del aniversario, de su momento excepcional y de la calidad de sus caballos, Ventura se ha planteado la corrida de Madrid como un golpe en la mesa contra todos los que le niegan el pan y la sal y lo vetan en numerosas ferias.

“Estoy vetado en 20 ferias y ya está bien”

“Es verdad. Quiero dar un paso más y demostrar que ya está bien de que las circunstancias estén siempre contra mí. Está claro que quiero ser el mejor y en la plaza lo demuestro. Salgo a rivalizar, pero me falta la competencia con otros rejoneadores”.

Ventura no cita el nombre, pero no es nuevo que Pablo Hermoso de Mendoza es el hombre que, supuestamente, lo veta allá donde el rejoneador navarro y sus mentores tienen influencia, que alcanza a muchas plazas.

“Después de todo lo que he conseguido no se entiende esa actitud; después de 16 puertas grandes y un rabo en Madrid, y diez salidas por la Puerta del Príncipe de la Maestranza, ya es hora de que algunos se quiten la venda que tienen en los ojos”.

De hecho, Diego Ventura participará este año en menos festejos de los que le corresponderían por su contrastada categoría.

“Lidiaré 45 corridas y creo que es un número aceptable. No hay que olvidar que tengo vetada la entrada en 20 ferias buenas, tales como Bilbao, Pamplona, Logroño, Valladolid, Salamanca, entre otras, lo que me produce mucho daño”.

Diego Ventura, en su finca sevillana. Paco Puentes

El rejoneador cumple veinte años desde que en 1998 tomara la alternativa, el punto y seguido a una carrera basada en el esfuerzo desde la humildad de una familia con escasos medios económicos.

“Ha habido momentos de dificultad, de necesidad y mucho sacrificio. Lo he pasado realmente mal y he sufrido tentaciones para tirar la toalla. Ser rejoneador es muy costoso, -cualquiera que pretenda intentarlo hoy necesita en torno a los 500.000 euros-, no es fácil encontrar caballos de la nada, mantener una cuadra, pagar a quienes trabajan contigo o comprar una vaca para entrenar. Tenía solo 14 años cuando comencé, pero, gracias al sacrificio de mis padres y a mi esfuerzo, ha merecido la pena”.

Diego Ventura había cumplido dos meses de vida cuando su familia se trasladó a Sevilla, y siempre ha estado ligado a los caballos. No en vano su padre se dedicaba a la compra y venta de estos animales y fue también rejoneador con la ayuda de Ángel Peralta.

“Salgo a rivalizar, pero me falta la competencia con otros rejoneadores”

“En mis inicios, teníamos los caballos que desechaban otros rejoneadores; animales resabiados, con multitud de problemas o que, simplemente, no valían. Con ese material, con muy poco dinero y menos experiencia llegabas a una plaza y te encontrabas con un toro de cinco años… No ha sido fácil, no”.

– ¿Se gana dinero a lomos de un caballo?

– Si eres uno de los dos primeros, sí; pero a partir del tercero…

– A usted parece que no le ha ido mal.

– A mí me ha ido muy bien. Hay que tener paciencia, valentía, capacidad para ser exigente, y, sobre todo, que te avalen los triunfos. Y no tener miedo a rechazar propuestas indignas a pesar de que el dinero te haga falta para comer, como a mí me ha ocurrido hace unos años.

A pocos metros de Diego Ventura le esperan Remate, Nazarí, Importante, Lío, Dólar… los veinte caballos que forman su cuadra.

“Para mí, el caballo no es un animal, sino alguien de mi familia. Sin ellos yo no sería nada. Puedes ser un buen jinete y mejor torero, pero si no cuentas con un caballo que te permita demostrar tus cualidades, estás perdido”.

“Eres un amigo, un sicólogo… Entre el caballo y tú se establece una relación de total confianza. El animal sabe que hay riesgo y se juega la vida; por eso, es necesario que confíe plenamente en ti. Y eso se consigue con constancia y un entrenamiento diario”.

Ventura se extiende sobre las actitudes toreras que adornan hoy a los potros toreros que cuentan con la carga genética necesaria.

“Tanto la doma como el rejoneo actual es más suave que hace años. El caballo de hoy tiene más calidad, y solo es cuestión de enseñarle el camino, como a un novillero con condiciones se le enseña a trazar un muletazo. Pero la exigencia es máxima, y no es lo mismo tener un caballo para rejonear en el campo que someterse al veredicto de una plaza de primera”.

El rejoneador está presto para montar a Remate y Nazarí, dos estrellas de su cuadra, para que queden reflejados en las instantáneas del fotógrafo Paco Puentes. Momentos antes, Ventura comenta que viajará con sus 20 caballos a Madrid (“todos están preparados y mi intención es sacarlos a todos en función de las circunstancias”, señala), asegura que algún día lidiará un toro en puntas (“pero solo por satisfacción personal, porque hoy se realiza un rejoneo más cercano al toro que hace unos años, cuando el toreo a caballo era más despegado y las banderillas más largas; en consecuencia, hoy, el riesgo para los caballos es mucho mayor”), y aboga por una renovación en profundidad del toreo a caballo (“necesito un toro que se mueva, ganaderías que no sean facilonas, y que la lidia tenga emoción, pero algunas empresas prefieren carteles vulgares, sin competencia y corridas económicas; si seguimos así, sin rivalidad ni emoción, la gente dejará de ir a los toros”).

– ¿Alguna vez ha soñado con vestirse de luces?

– Muchas veces. Desde pequeño he toreado a pie. Hace cinco o seis años pensé que sería bonito tomar la alternativa vestido de luces. Y me preparé para ello. Hubo momentos en que me lo creí, pero se impuso la realidad. Si accedía al escalafón de matadores era para competir con las figuras, y esa meta estaba muy lejos de mí.

El sueño de hoy es la encerrona en Las Ventas. Y en su cabeza solo ronda el mensaje del video que Ventura ha protagonizado para conmemorar su gesta: “A ti te lo debo todo; por eso, ahora, todo te doy…”

Publicado en El País

Bregando: La ventura de Ventura

Por Jaime OAXACA.

México ya está en los planes de tres rejoneadores españoles, vendrán este fin de año y parte del inicio del próximo. Ellos son: Pablo Hermoso de Mendoza (52 años de edad y 29 de alternativa), Andy Cartagena (37 y 21) y Diego Ventura (36 y 20). Hermoso trae a su hijo, que representa un puesto menos para un torero mexicano.

Los tres conocidos por la afición mexicana. Pablo en su vigésima campaña, Cartagena digamos que la tercera y Ventura por segunda vez.

Benéfico es para la tauromaquia mexicana que tres jinetes relevantes vengan a torear con mexicanos; los hispanos no actuarán juntos porque, entre otras cosas, la papeleta sería de muchos dólares o euros.

Pablo Hermoso de Mendoza Cantón es el amo del toreo en México. Si bien es cierto que su luz empieza a menguar, el navarro hace y deshace en este país. Para los empresarios representa dinero, eso es lo único sustancial, si se pisotea la fiesta mexicana, ni modo, son normales los daños adyacentes.

Cuando Pablo debutó en México hace 19 años dio muestras de su toreo vanguardista, de la evolución que él le dio al rejoneo. Con el paso del tiempo cambió. Si el público se conformaba con verlo montar, para qué exponer de más en el ruedo, por qué lidiar toros bien presentados. Al grueso de la gente no le importa que los animalitos a los que se enfrenta casi no tengan cornamenta, tampoco que los deje medio muertos con el rejón de castigo y se concrete a girar en derredor de los toritos.

Nadie, absolutamente nadie puede -ni quiere- detener sus fechorías; ni empresarios, ni autoridades, ni mucho menos otros rejoneadores.

Por eso será benéfico para la fiesta que Hermoso sienta un poco de presión de otro colega. Quizá Andy Cartagena no sea el rival que le apriete.

Pero con Diego Ventura las cosas cambian, tienen una rivalidad fortísima que Hermoso de Mendoza trata de ignorar. Diego, de varios años a la fecha, no deja de realizar gestas, este año cortó un rabo en Madrid. En aquella plaza que funciona desde hace 87 años sólo se han cortado dos rabos. Uno a cargo de Palomo Linares en mayo de 1972 y el 9 de junio del presente año el de Ventura.

Para rematar la presente temporada, Diego Antonio Espíritu Santo Ventura, quiso torear una encerrona en Madrid, será el sábado próximo, la primera de un torero de a caballo en el coso venteño. Además le tira el guante a Hermoso: “Una figura, a pie o a caballo, tiene que lidiar todos los encastes”; lo demuestra con hechos: matará dos toros de Miura, dos portugueses de María Guiomar Cortés de Moura y otro par de Ángel Sánchez.

Pablo no quiere torear con Diego en España. Desde hace un par de años Ventura declaró: “ojalá algún día tanto la empresa (de Madrid) como Pablo tengan la vergüenza torera de hacer un mano a mano”.

Antonio Lorca, cronista y columnista de El País, escribió en junio de este año: “El caso del rejoneador Diego Ventura no tiene explicación racional alguna. El hecho de que una de las grandes figuras del rejoneo de todos los tiempos esté vetada en algunas de las ferias más importantes de España y Francia no es más que el síntoma de la enfermedad incurable que padece la fiesta de los toros”.

Taurinamente Ventura está arriba de Hermoso de Mendoza. Si Diego se asesora inteligentemente para su campaña mexicana, a lo mejor no lo tumba del pedestal, pero al menos lo zangolotea. Por principio Diego debe cumplir. Es conocido que hace seis años un empresario lo amenazó con meterle un balazo a uno de jamelgos por no cumplirle. Otro de plano lo metió a la cárcel. Agregue usted las que no se conocen, por eso ya nadie lo contrató, tuvo que regresarse.

Ojalá Diego no decida a venir a México a cometer pabladas. Si decide rejonear ganado serio, sin mutilar cornamenta y sin trampas en el ruedo, la tauromaquia ganará. Verá al mejor rejoneador del mundo en plenitud de facultades y le dará una despertada a su rival. Puede que México sea el lugar de la ventura de Ventura.

Publicado en El Popular

Diego Ventura actuará en Tijuana el próximo 18 de noviembre

Por Marco A. Angulo Álvarez.

Con la presencia del matador Jerónimo, este domingo 23 de septiembre se realizará la corrida de Toros “Charro Taurina”, que organiza la empresa BUSA en la Plaza del Hipódromo.

El cartel para la quinta corrida de la temporada taurina será encabezada por Jerónimo, quien regresa al coso para compartir ruedo con José Luis Angelino y Ignacio Garibay, quien se despide de Tijuana con toros de la ganadería “Las Golondrinas”.

Alberto Bustamante, promotor del evento adelantó que esta será una gran corrida con un concepto único charro taurino.

Además de que se llevará a cabo una charreada de lujo en el Lienzo Charro del Hipódromo en punto de las 11 de la mañana. Sin olvidar la tradicional verbena popular con el festival del “Taco y del Mariachi” desde la 1 de la tarde.

Cabe mencionar que durante esta corrida se estará ofreciendo un merecido homenaje al torero, Elíseo “Charro” Gómez, quien tomó la alternativa un 16 enero de 1955 y actuó en su carrera en 690 corridas.

Para el cierre de la temporada taurina, el próximo domingo 18 de noviembre, Bustamante reveló que se presentará la figura del rejoneo mundial, Diego Ventura.

La corrida arranca a partir de las 4:30 de la tarde. Boletos en taquilla de la plaza desde 450 pesos en sol general y 550 sombra general.

Publicado en ZETA

Diego Ventura, el gran atractivo del invierno taurino mexicano

Diego Ventura llena el ruedo de Las Ventas y presenta a sus caballos:

Diego Ventura llena el ruedo de Las Ventas y presenta a sus caballos.

Por Antonio Lorca.

“Madrid me quita el sueño todos los días y el público va a disfrutar; voy a sorprenderos”, dijo el rejoneador Diego Ventura en un acto con aficionados celebrado este lunes en el ruedo de la plaza de Las Ventas como antesala de su encerrona con seis toros anunciada para el próximo 6 de octubre en Madrid.

Ante más de quinientas personas, el torero a caballo repasó sus veinte años de alternativa, y presentó a los principales caballos de su cuadra.

El jinete nacido en Lisboa, aunque criado desde muy temprana edad junto a las marismas sevillanas de La Puebla del Río, reconoció que Madrid le ha cambiado la vida, sobre todo una tarde de 2005 en la que aceptó el reto de matar una corrida de Fidel San Román en el mes de octubre y cuando en su cabeza rondaba la idea de quitarse del toreo.

Ventura es el caballero que más veces ha salido a hombros por la Puerta Grande de Las Ventas (16 en total) y el primer y único jinete en cortar un rabo en la primera plaza del mundo, el pasado 9 de junio, en el marco de la feria de San Isidro.

“Desde que empecé en 1998 las cosas no acababan de rodar. Veía que el trabajo y el sacrificio no servían para nada. No se me abrían puertas y las pocas que conseguía entreabrir me las cerraba por no matar los toros. Ese 2005 tenía casi decidido retirarme, dedicarme a otra cosa porque yo vengo de una familia muy humilde y necesitaba ganar un dinero que el rejoneo no me daba”, señaló.

“Pero un día me llamaron de Madrid a ofrecerme una corrida de Fidel San Román que, además de salir muy duras, promediaba más de 650 kilos. No había garantías, pero sabía que ese era mi último tren. Y después de ‘pinchar’ a mi primero, y que en mi cabeza volviera a rondar la idea de quitarme, en el sexto me fui a portagayola, conecté con la gente, lo cuajé y abrí mi primera Puerta Grande”, recordó.

A partir de ahí comenzó un idilio que aún perdura en el tiempo. Dieciséis salidas a hombros por la puerta grande desde entonces hablan por sí solas, aunque el hito que marcará para siempre la historia de Ventura en Madrid fue el rabo que cortó el pasado 9 de junio.

“Es el milagro que jamás pensé que ocurriría. Para cortar un rabo en Madrid tienes que hacerlo todo perfecto, sin fisuras, que la gente lo capte y luego haya una persona en el palco que tenga el valor de concedértelo. Aquella tarde se dio todo esto, sin duda, la mejor de mi carrera”, confesó.

“La tarde del rabo, además de una tremenda satisfacción, lo que me dio fue una paz interior indescriptible”, continuó. “Ahora salgo a la plaza de otra manera, busco otras cosas más allá de las salidas a hombros; busco hacer el toreo más bonito que pueda, innovar, desempolvar suertes antiguas, matar otros encastes. En definitiva, hacer cosas para hacer más grande el rejoneo y el toreo en general”.

Como su siguiente gesta: encerrarse con seis toros en solitario en la próxima Feria de Otoño, astados de tres ganaderías diferentes como son los murubes de María Guiomar Cortés de Moura y Ángel Sánchez, y los legendarios miuras.

“Sé que es una apuesta grande. Es más, llevo ya semanas que me cuesta dormir pensando en Madrid. Pero tenía que hacer algo para corresponder tanto cariño recibido por esta afición. De ahí esta gesta. Y con miuras. La gente no puede perdérselo porque será una tarde en la que verán un Ventura diferente y unos caballos que están a un nivel altísimo”, desveló.

Su cuadra fue, precisamente, la que puso la guinda al acto, al sacar un total de 13 caballos, que pasearon entre los aficionados mientras el propio Ventura los iba presentando uno a uno.

Desde el gran ‘Nazarí’, la estrella por antonomasia, a ‘Lambrusco’, ‘Bombón’, ‘Bronce’, ‘Guadalquivir’, ‘Fino’, ‘Dólar’, ‘Lío’, ‘Quillas’, ‘Gitano’, ‘Champán’, ‘Prestigio’ y ‘Remate’, caballos que volverán a pisar el próximo 6 de octubre el ruedo de Madrid en lo que será otra tarde llamada a marcar una época.

Publicado en El País

Solo para Villamelones: Diego Ventura en México, polémica y vetos

Por Manuel Naredo.

Una de las buenas noticias que podrían producirse en el mundo taurino nacional se ha dado hace apenas unos días: Diego Ventura, el extraordinario rejoneador, vendrá a hacer campaña a nuestro país.

La confirmación la dio el propio Ventura a través de sus redes sociales, donde dijo que su regreso a México se daba gracias al impulso de amigos como Alejandro Amaya, Jorge Hank, Francisco Funtanet y Enrique Fraga, y que se encuentra ilusionado con esta aventura de volver a México.

Ventura vendrá a nuestro país en el mejor momento de su carrera como rejoneador, habiendo triunfado en casi todas las plazas importantes de Europa, incluyendo la de Las Ventas, en Madrid, y alcanzando logros tan trascendentes como salir por quince ocasiones por la puerta grande de ese coso de la capital española, donde este año, además, cortó ahí el único rabo que se le ha otorgado a un rejoneador en la historia de esa catedral del toreo.

Lo hace también en momentos en que se ha visto afectado por un absurdo veto, que a estas alturas de su exitosa carrera, le impide aún presentarse en plazas navarras, como las de Pamplona y Logroño, la tierra natal de su rival natural, Pablo Hermoso de Mendoza, con quien tampoco ha podido alternar en cosos españoles.

Diego Ventura ha estado ausente desde hace seis años de las temporadas mexicanas; en nuestro territorio tampoco ha estado ausente el triunfo, ni el escándalo y la controversia, como se constata con los muchos trofeos conquistados por el jinete en numerosas plazas nacionales, y aquel problema, que devino a instancias legales, de su ausencia en una corrida en San Juan del Río.

El regreso a México de Ventura es, sin duda, un feliz acontecimiento, por el momento que atraviesa, y la oportunidad de apreciar de cerca al que, hoy por hoy, es sin duda, el mejor rejoneador del mundo.

Ventura ha dicho, adicionalmente, que fincará su centro de operaciones en territorio queretano, y concretamente en el rancho tequisquiapense de Funtanet, y que planea participar en una decena de festejos en México.

Las preguntas, sin embargo, saltan a la vista. ¿A qué plazas podrá asistir Diego en su incursión mexicana? ¿ETMSA, la empresa de varios cosos incluyendo La México y apoderada de Pablo Hermoso, lo excluirá de sus planes? ¿Lo dejarán torear en las que no son suyas?

Diego Ventura ha hecho ya historia en Europa.

¿Podrá hacerla también en nuestro país, sin que las sucias manos del veto, sin que las oscuras garras de la mafia taurina se interpongan?

No pasará mucho tiempo sin que lo descubramos.

Publicado en Diario de Queretaro

«Mi gran pecado es querer ser el mejor»: Diego Ventura

El hombre que hizo historia en Madrid, tras cortar un rabo esta temporada, Diego Ventura, se siente ilusionado de estar en Santander.

Por ALFREDO CASAS.

Aunque ignorado por buena parte de las grandes empresas taurinas, Diego Ventura es la máxima figura del rejoneo. Ausente de las madrugadoras ferias mediterráneas, también ninguneado en Sevilla –su tierra de adopción–, Ventura decidió hacer la guerra por su cuenta. Su triunfal ‘encerrona’ en Espartinas, una apoteósica tarde en Arles y el histórico rabo cortado en Las Ventas, el epicentro del toreo, han devuelto a Diego la confianza y la moral para contrarrestar tanto sinsabor. Es Ventura un rebelde con causa y, posiblemente, la mejor cuadra de la historia del rejoneo.

A pesar de ser la máxima figura del rejoneo ¿la presente campaña está siendo la más dura de su dilatada trayectoria?

–En parte. Es evidente que fácil no está siendo; me dolió quedarme fuera de Castellón, Valencia y Sevilla. Fue muy duro y, por qué no decirlo, llegaron algunas dudas. Por fortuna, fueron llegando los triunfos que me dieron una confianza tremenda. Necesitaba recuperar la paz interior y la seguridad en mí mismo. Como comprenderá, después de cortar un rabo en Madrid, de alcanzar uno de mis grandes sueños, ya todo me da igual.

¿Quedarse fuera de Sevilla le marcó a fuego?

–Ya le digo que quedarme fuera de Castellón y Valencia me jodió, pero es que ¡Sevilla es mi casa! No fue tarea sencilla asumir mi ausencia de la Feria de Abril. Básicamente porque no existió motivo para ello. Si querer cambiar la corrida, si querer exigir una ganadería que se mueva más, que transmita más emoción, que proporcione más y mejor juego, es la razón por la que me quedé fuera, pues ya me dirá cómo está esto. Es preocupante.

¿Organizó su ‘encerrona’ en Espartinas con ánimo de revancha?

–No. Organicé la corrida de Espartinas con la intención de complacer a los muchísimos aficionados, sevillanos y foráneos, que querían verme torear en mi tierra. También lo hice con ánimo de reivindicar mi condición de figura y para contribuir con mis honorarios a la asociación que apadrino –ANEF, Asociación Niños hacia el Futuro–. Me sentí muy respaldado. Fueron muchos los amigos, ganaderos y figuras del toreo a pie que, con su presencia, me apoyaron ante semejante injusticia. Es que me dejaron fuera por la cara. Son muchas las injusticias. ¿Acaso es normal que después de veinte años aún no haya debutado en Pamplona? ¡No tiene lógica!

¿Cuáles son sus pecados?

–Mi gran pecado es salir todos los días a los ruedos a querer ser el mejor. Llegar a las plazas un día tras otro a decir «aquí estoy»; cortar a diario entre tres y cuatro orejas y triunfar como norma, por lo visto, es una gran putada. Tal y como está actualmente el sistema, mis triunfos resultan muy incómodos para mucha gente. Pero allá ellos…

Aunque dicen que en Francia el sistema es otro, tampoco en el paísvecino están respondiendo en los despachos a sus continuos triunfos en los ruedos.

–Tampoco. Mire, la última vez que actué en Nimes, en dos tardes corté siete orejas y un rabo ¡y no he vuelto más! Es más, le diré que ni siquiera han vuelto a llamar. En Dax más de lo mismo: en mi último paseíllo corté tres orejas y un rabo, pues no he recibido ni una llamada. Son cosas que, por más que lo intento, no termino de entender. Igual usted es capaz de verle la lógica, pero yo… Igual el problema son mis honorarios, los de una figura. Hay empresas que, con mis dineros, contrata a tres rejoneadores. Será que no les importa la calidad del espectáculo. Mientras que la gente trague, todos estos empresarios de medio pelo irán aguantando.

–¿Hablamos de Madrid?

–Qué quiere que le diga, fue un sueño. Y mire que el primer día las cosas se pusieron cuesta arriba; también ese día me tocó tragar con algunas imposiciones que no impidieron que saliera a hombros. Pero el segundo día ¡ay amigo! Menuda fue la corrida de Los Espartales. Fue una tarde en la que salí al ruedo suelto y sin presiones de ningún tipo. Ya a mi primer toro lo cuajé de principio a fin y le corté las dos orejas; a partir de ahí, me rompí, me abandoné… la verdad es que todo salió a pedir de boca.

¿La prensa especializada está contando lo que le está sucediendo?

–Sí. Gracias a Dios sí. Hoy en día sí. Desde que se anunciaron los carteles de Sevilla, hubo una reacción. Es que todo era muy descarado. No digo que fuera unánime, pero sí es cierto que, buena parte de la prensa, contó la verdad de lo sucedió. Tenga en cuenta que hay portales que viven de las publicidades, de los empresarios, y pueden hablar hasta un cierto punto. No es bueno que los portales taurinos más importantes estén así, pero algo van contando. Reconozco que hay especialistas, que van por libre, que están dando la cara y defendiendo lo que es de todos.

Hablaba antes de Pamplona. El día en que se celebró la corrida de rejones en la capital navarra, en las redes sociales se crearon varios hashtags de apoyo a su figura.

–Fue algo precioso; salió de los propios aficionados y me pilló de imprevisto. En realidad, yo no me enteré de nada hasta que me llamó mi jefe de prensa y me lo contó. Estaba montando a caballo en el picadero, no me apetecía nada ver la corrida, y, entonces sí, empecé a curiosear por las redes. Fue impresionante la cantidad de mensajes que recibí. La gente no es tonta, sabe lo que está sucediendo y defienden aquello en lo que creen.

De todas las plazas del norte de España, la única en la que usted existe es la de Santander.

–¡Y no se olvide de Gijón! Para el empresario de Gijón también existo. Fuera bromas, así está el toreo. Confío en que el rabo de Madrid cambien las circunstancias de cara a la próxima temporada. Este año es muy complicado, tenga en cuenta que ya están prácticamente cerradas todas las ferias. Tengo fe en que se produzcan cambios significativos.

–Menos mal que en Santander profesan la religión ‘venturista’.

– (Risas) La verdad es que, la de Santander, es una de las fechas del calendario que uno espera con impaciencia e ilusión. Santander para mí es oxígeno, una bocanada de aire fresco que me permite venirme arriba y continuar peleando la temporada. Cuatro Caminos es una plaza, además de hermosa, de muchísima categoría, de la que todo el mundo del toro está pendiente. La verdad es que disfruto enormemente de la afición de Santander.

–A mi criterio llega a la Feria taurina de Santiago con la cuadra más amplia y consolidada de la historia del rejoneo ¿Comparte mi opinión?

–Sin duda. Y no porque lo digamos usted o yo. Es algo unánime, reconocido por todos los profesionales. A la vista están los triunfos y su regularidad. Ahora mismo tengo preparados al máximo nivel veinte caballos. En mi cuadra no hay dos o tres estrellas y, luego, otros caballos de relleno. Cada uno de mis caballos es una estrella, un torero distinto, un animal con su personalidad. Por la calidad y variedad de mí cuadra, cada tarde, cada faena, es un acontecimiento imprevisible. Aquí no caben los guiones.

Publicado en El Diario Montañés