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Y Mañana, Qué… – Xajay, las Cosas por su Nombre.

La bravura de Xajay, extrañamente, ausente. Necesario es que regrese.

En los toros se tiene un lenguaje tan particular y tan propio, resultado del arte taurino, que, si se usa bien, basta para poner las cosas en el sitio. Y así como al miedo hay que llamarle miedo y a la muerte en los mismos términos, varias sabandijas taurinas utilizan cierto lenguaje poco taurino y propenso al engaño para evitar nombrar la condición del toro como siempre debe llamársele: mansa o brava. Ocurre en La México cada ocho días y bien puede explicar, la razón de la culpa y, principalmente, la disculpa de la sinrazón.

Por: Luis Eduardo Maya LoraDe SOL Y SOMBRA.

Son dos las condiciones, atención, que muestra en globalidad el toro bravo en la Plaza: bravura o mansedumbre. Ataca o rehúye.

Es la condición del toro en la plaza el qué de la cuestión de la lidia.

Tenemos que en México tan proclives somos a la disculpa y a tratar de encontrar la forma de ser la excepción a toda la regla que en materia taurina, de mitad de la década para acá, estamos consiguiendo la excepción y la disculpa. Y claro, como siempre en estos casos, el hilo se rompe por la parte más débil de la fórmula y que en la Plaza México es el toro, o sea, ese elemento tan abandonado por la patronal taurina que tiene, en cuatro corridas, hundida a la Temporada Grande 2017-2018.

Esto, claro está, salvo muy señaladas excepciones, no alcanza a mostrarse en medios de comunicación, que el oficialismo presente está en todas partes, en ese terreno nadie se atreve, cuando debería ser un presupuesto, que siempre se obligue a mencionar, ya no en una crónica, en una simple conversación de taurinos, cuál es la condición del toro.

Nadie llama, principalmente, a la mansedumbre como es.

A secas.

¿Qué otro nombre dar al juego de la mayoría de los escarchados toros de Xajay corridos el día de hoy? Todo lo que pueda el oficialismo y la cargada taurina aducir para explicar el juego de los ocho lajeños y el que se rompió la pata derecha, necesariamente tiene que pasar por definir la base, la condición de su juego: bravura o mansedumbre.

Decir el qué antes del cómo.

Tal cual si quisiéramos aplicar el Reglamento Taurino para el Distrito Federal sin contar con su Ley que le origina, la de Ley para la

La legendaria Xajay, casi centenaria y aquí reverenciada a sus originales propietarios.

Celebración de Espectáculos Públicos en el Distrito Federal, que nos dice el qué mientras el Reglamento nos dice el cómo.

Es decir, puede ser un toro encastado, es decir, agresivo al ofender, o geniudo, agresivo al defenderse. Pero hay que decir sobre que condición se parte. Los xajay aun no muestran el domino ganadero sobre su línea santacolomeña y es curioso como los toros pueden variar de momento a momento su lidia e ir a menos o encastarse de pronto.

Pena que sean parpadeos de casta perdida. Triste no soportar la exigencia de la lida.

Apenas el cuarto, con un punto de casta e incluso violencia, mostró ciertas cosas de bravo, algunas fundacionales, la fijeza y la prontitud, otras cambiantes, como doblar contrario, escurrirse y buscar, afligidos, los adentros o la querencia. Entonces tenemos el cuento de la clase y la calidad, el toro que se deja o el que necesita asilo o asistencia, el toro colaborador cuyo instinto de ataque es opaco.

Ese toro queda en la raya.

Ese toro confunde y da la vía a las sabandijas taurinas para mostrar su mansedumbre y no pasar por el compromiso de la verdad taurina, podrá doblar contrario pero si pasa de pronto, lo convierte, no en bravo sino en bueno, es decir, convierte al toro, ser de veneración y culto, en un medio, tan solo en un herramental más. A su condición de ser  la vuelve en una especificación de utilidad.

Xajay no ha sido, históricamente, eso.

Eso ni la cargada y el oficialismo lo puede negar.

Aunque para afirmarlo tenga que pasar por la condición de la ganadería: la bravura.

Esperemos, por bien de todos, nadie pueda ello ignorar.

Twitter: @CaballoNegroII.

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La Cruz de Teófilo – Martirio Ganadero en Gris Apertura de La México.

En verticalidad, “El Juli” gana, en mansedumbre gana Teófilo y pierde la Afición. Foto: TADEO ALCINA RIVERA. Aplausos.

Teófilo cumple lo que promete. A la Empresa parcialmente le funciona lo que oculta. Y los toreros salen con la misma intención de siempre, hacer hasta donde se pueda, con el esfuerzo natural que impone de lidiar cualquier corrida pero sin el sobre esfuerzo que requiere la trascendencia taurina. Con una mansada tamaño Plaza México, “Juli” cumple el expediente al completar, en un mismo año, el quinteto de teófilos, no nos extrañe que, de premio, mate uno más el día 12 y complete “dignamente” su año en ña Monumental. Por su lado, Adame, efectista y corriente, refleja su estado real que solo el oficialismo podrá maquillar. Triste caída de la bravura, la casta y el trapío del toro de lidia.

Por: Luis Eduardo Maya Lora – De SOL Y SOMBRA. Plaza México.

Solemos pasar por el Barrio de la Santa Cruz en la mayoría de nuestras visitas a Querétaro capital, con su histórico templo, lo mismo convento que prisión, mausoleo y cuartel, vigía que ha visto pasar la historia de este país, casi en un pestañeo.

Ahí está el árbol de espina más misterioso del mundo, el que no da flor ni da fruto que solo puede crecer y reproducirse ahí, ese cuya figura, en forma de cruz, es solo espina por los cuatro costados. Algo así es la mansedumbre, esa espina que también igualmente es el báculo olvidado de un fraile que caminó dewde las Hibueras hasta la Santa Cruz sobre un camino igualmente espinoso.

Como la herida que esta noche deja Teófilo Gómez en la Plaza México.

Que nada justifica lo disparejo de la primera parte de la corrida y lo variopinto de la segunda, la falta de casta de los tres primeros y lo inválido del resto aunado a los sospechosos pitones. Si esto no ha llegado a mayores es dado la taurinamente juvenil mayoría, asistencia que cuya ilusión taurina, ávida de Plaza México y de Temporada Grande, ha frenado perder los papeles pero a la que hay que decir que esto ni es el toro bravo ni menos la Fiesta.

Así tenemos que Teófilo manda un flaco y serio cárdeno para abrir Temporada que muestra a “Juli” simple, sin mayor otro trámite capoteril, viene un horrible refilón trasero y la tendencia del astado, el más serio del encierro, a recortar por el lado derecho es expresa. Por ello López entiende que el lado bueno es el izquierdo por donde muletea con el tranquillo que tanto le caracteriza, muleta a modo de pantalla, la cintura hacia fuera, un embarque atrasado y la ligazón siempre en la periferia.

Como hay momentos de largueza y lentitud, La México embelesa.

No podemos negarlo, está en nuestra programación neuronal y en el palpitar.

Pero lo cierto es que el mérito de una faena y del toreo está en proporción directa al rival que se enfrente, este, descastado y soso, permite con su cara alta pase a pase que “Juli” se coloque a placer sin ser su planta exigida a la distancia que se pone, más cerca el cárdeno protesta, de ahí que el toreo, ya sin el feo retorcimiento, abra el compás pero se de a hacer embestir al veleto con mayor temple, alargando el recorrido y logrando llevar la embestida, incluso en redondo.

Único momento mayor de la faena.

Porque con la derecha Julián López no encuentra la forma, ni en lo vertical ni con su tranquillo, solo en los circulares ligados que borran cualquier observación hacia el toro. La México ayer solo ve al torero que excede en la faena y, a su por demás ventajoso modo, deja un volapié, contrario y perpendicular, defectuoso, que… sí, aunque ustedes no lo crean… se premia.

Y se protesta, que aun el porrismo no es unanimidad.

A la postre, esta sería la única oreja, menos mal.

Porque “Juli”, habría cortado otra más con el espantoso manso tercero, rajado desde salida, un burel cárdeno de feos pitones jadeante en todo momento sin celo por la muleta ni casta, que husmea los muslos y que, no obstante López lancea con temple, trata de aplicarle la fórmula por el lado derecho hasta que tanta periferia, tanto apuntar la salida por anticipado y tanto retorcimiento en los naturales, provoca que el cárdeno se salga del cuadro y se le cuele por dos veces.

Dos topetazos que no causan mayor emoción.

Entonces, “Juli”, en gesto dramatizado, se engalla pero el descastado le pone en el sitio obligándolo a dejar amaneramientos para quedarse vertical y quieto para ahí buscar su toreo la mejor versión que pueda ofrecer ante estos toros que ni para el consomé sirven.

Juli” vuelve a regodearse, a acomodarse con temple.

Pero ese temple, que tiene fundamento técnico, carece del alma dramática de la Fiesta.

La México le corea fuerte pasando por alto lo anterior, se embelesa en la circular dosantina y los cambios de mano, los molinetazos que llevan a pasar de faena y a dejar todo en pinchazo cuando el “julipié” canto a la ventaja, se estrella en hueso. La vuelta al ruedo, mecánica como casi toda su actuación sabe a muy poco.

Porque, es cierto, nos lo corrobora el gran Salvador García Bolio, ha toreado en redondo, varias veces y bien, pero cierto es que al natural, ha acompañado la embestida más que haberla toreado.

Así las cosas.

El inválido quinto, castaño retacado, sumado al cuarto y al cierra plaza, hacen ver que Teófilo Gómez coloca la cruz sobre la naciente Temporada, la mansedumbre, la flojedad y la invalidez que dan al traste cualquier esfuerzo.

De ahí que José Adame, arrastrando la cobija, recurra al estribo con el decadente cárdeno cuarto e, incluso, banderillee a la moderna pero con temple al salinero y debilísimo sexto. Tratando de rescatar su muy cuestionable prestigio y, sobre todo, su incapacidad de poder con el segundo.

Un cárdeno girón, fino y en la raya del trapío, a la postre único toro de triunfo.

Nombrado “Misionero” a lo Fray Márgil de Jesús, queretanamente.

Pero claro, al no lancear templado, al no mandar con sutileza a Adame le queda la vulgaridad, lo más corriente y al uso que se tiene, la cara dura, el retorcimiento y la ausencia de la mínima sutileza en los derechazos a un toro que pide mando de seda y temple de hierro. Con él solo atina a despatarrarse y ligar derechazos con el pitón derecho del astado que crece y así como en Diciembre dejó la mitad de embestidas al bravo teófilo de aquella ocasión, con este desatina al intentar cerrar por bajo, al grado del enganchón.

Y de la voltereta.

Y de marrar con el descabello.

Y así pasar al abucheo, con toda razón.

Que cuando se habla demás, el toro mexicano, a veces mustio, sin decir tanto pone en su lugar a los que no son capaces de poner el toreo donde ponen las palabras.

Y así se va el mano a mano, cargando la Afición con la ausencia de rivalidad, falta de contraste, sin oposición con bravura pero con la cruz del aburrimiento y, claro, con la torería al mínimo en una de las entradas inaugurales de menor asistencia después del año pasado.

En preocupante monotonía.

Solo queda pensar que después de la cruz, de la espina e, incluso, de las caídas y la expiración, tan solo quede, la esperanza de que llegue, taurinamente, la resurrección.

Al tiempo.

Twitter: @CaballoNegroII.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Plaza México. Temporada Grande 2017-2018. Domingo, Noviembre 19 de 2017. “Corrida de Inauguración”. Primera de Derecho de Apartado. Más de Media Plaza en tarde fría con cierto viento que molesta la lidia a partir del tercero. Corrida en Homenaje a Miguel Espinosa “Armillita” tras su sensible fallecimiento con minuto de aplausos. Mal la Autoridad Delegacional al permitir que la Temporada comience una semana posterior a lo exigido por la Ley para la Celebración de Espectáculos Públicos del Distrito Federal. La Autoridad que preside equivoca al juzgar mal la petición al finalizar la lidia del primero. Afición en cortedad y villamelonaje en mayoría.

6 Toros, 6 de Teófilo Gómez (Divisa Celeste, Blanco y Plomo) variopinta y dispareja de presencia, sospechosa gravemente de pitones y, salvo primero y tercero, retacada en kilos. Ausente de fuerza y bravura, apenas el estrecho segundo tiene recorrido en la muleta aunque es débil. Protestón y descastado el cariavacado primero, manso y soso el tercero y el resto simplemente inválidos y sin fuerza.

Inexplicablemente el tercero es aplaudido en el arrastre, el resto, salvo el segundo, es fuertemente pitado.

Julián López “El Juli” (Azul Añil y Azabache) Oreja con Protestas, Vuelta y Silencio. Joselito Adame (Grana y Oro) Silencio, Pitos tras Aviso y Silencio.

Cuadrillas en discreción y con solvencia. Pésimo puyazo en el primer tercio de la lida, refilón a medio toro.

Así embistió el noble “Misionero” al que no cuajo Adame. FOTO: Tadeo Alcina Rivera. Aplausos.

@Taurinisimos 135 – PREVIO La México, Temporada Grande. Faenas @MatadorJPS y @LuisDavidAdame.

Programa @Taurinisimos 135 de @RadioTVMx del viernes 17 de Noviembre de 2017. Conducen Miriam Cardona @MyRyCar y Luis Eduardo Maya Lora @CaballoNegroII.

Actualidad Taurina. Plaza México Análisis Inauguración Temporada Grande 2017-2018. Faenas de Juli y Morante de la Puebla con Teófilo Gómez el 5 de Febrero de 2017.

José María Hermosillo en La México, Novillada con “Pirata” de Las Huertas.

Análisis Corrida de Xajay 2 de Noviembre de 2017 para Castella y Sergio Flores.

Dos Grandes Faenas en Guadalajara, Juan Pablo Sanchez, toro de Marco Garfias y Luis David, polémica indulto “Maestro” de Villa Carmela.

Recuerdo de David Silveti, XIV Aniversario Luctuoso. Nota Omar Bolaños.

La próxima emisión de Taurinísimo será el próximo lunes 20 de Noviembre de 2017 a las 7 pm (Mex) a través de http://www.radiotv.mx

#EsperamosSuOpinión.

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Mail: taurinisimos@gmail.com

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Por la Puerta Falsa – La Falacia de Jesús Morales captura a Miguel Aguilar.

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Miguel Aguilar, al natural, pese a lo descalzo y retorcido, el de Aguascalientes triunfa. FOTO: Alfredo Florez (Toriles.com)

Como si de un fenómeno astronómico se tratara, la estratósfera desde donde se sitúa Jesús Morales impide ver la realidad de como las cosas han ocurrido y, peor aún, en el turno que a la postre resulta ser el más trascendental, el quinto, donde la voluntad de Miguel Aguilar contrasta con la falta de bravura que, en general, muestra la birria de encierro a cargo de Caparica. El propio novillero hidrocálido no termina por cuajar el único astado valioso al que plantea una muy ligera faena de cara a la galería que encandila pero no convence. La mansada se carga la intención de Llaguno y deja a Loaiza en plena ignominia.

Por: Luis Eduardo Maya LoraDe SOL Y SOMBRA. Plaza México.

Si habrá alguna consideración o mención al encierro mayormente manso de la Temporada, lamentablemente, Caparica lleva mano.

En presencia y juego.

Nos lo dice claramente Corrochano, no hay ni chicos ni grandes, hay toros o hay novillos.

Hoy en La México hay novillos, se supone, de tres años, lo que no hay es finura, nada que ver con la Caparica ilusionante de 2010, no. Hoy se manda lo de tercera línea a la Plaza de primera. Se somete a la más importante Plaza de este taurino país a un laboratorio, a una práctica de campo donde los practicantes, ganaderos y toreros, muestran no solo su verdor sino su inobservancia de las esenciales formas taurómacas.

Y en ese aire, es espantosa verdaderamente la presentación del ganado considerando la importancia de la Plaza México. Podemos ver claramente los pitones gachos y sucios, lo zancudos varios de ellos, lo faltos de trapíos y, varios, especialmente el quinto, despavoridamente mansos y descastados. La raza de lida no es esto. Para la masa, aquella que el propio Corrochano la identifica como contentadiza e ingenua, lo será, para la recta razón taurina, no.

Por ello, no queda otra más que consignar.

Por ello, no queda otra más que tratar de escapar de los falsos cantores.

De Jesús Morales… y la ignorancia de sus defensores.

Confunden y aplauden al manso quinto pero tapan al único novillo valioso, el segundo. Este novillo es un hermoso ejemplar, carifosco, negro de brillante pelaje y de pitones blancos y simétricos que mansea de salida y desarma al joven Loaiza, destemplado y poco preciso toda la tarde, que estorba el procedimiento y que deja al toro servido para poner a parir a las cuadrillas.

Toma aire el de Caparica y entonces Miguel Aguilar confirma lo que de él se espera.

En los doblones, dos, muy toreros, más los pases alternado ya de pie, pudiendo siempre, al frente, de las rayas a los medios y en la primera tanda por la derecha obliga al novillo exitosamente, con buen corte e intensidad en el centro de la suerte, ligando con ritmo e imantando al novillo de un temple que se paladea. Prosigue en la siguiente tanda derechista pero el hechizo se rompe en un firmazo mirando al tendido.

Porque la muchedumbre, ruge y cambia el proceder del novel torero.

Que ya no cambiaría, vendrían los golpes de efectos y el desarme, cambiar el proceder de un torero natural, sin poses, por un toreo afectado por el retorcimiento que ya señalábamos en la semana pasada que prevalece en los hidrocálidos. Este desarme sería ya el sino de la faena porque Aguilar, en vez de templar, comienza a encimar.

Y a hacer tropezar su corte natural de torero.

Para mal de la Afición y para regodeo de la masa.

Así se pierde el buen toreo por el arrimón, la despaciosidad, tan necesaria siempre, incluso desde la mocedad, por el relumbrón de hacer el cite de la galería, el “vamos ya” tan malamente extendido y la ausencia, esta sí preocupante, del cuarto y quinto muletazo, más por un pitón izquierdo que valía la pena intentarlo.

No, la cosa es orejear, ah, y descalzarse otra detestable moda.

Pero todo eso poco importa, incluso tampoco el espadazo al volapié, entero pero pasado y tendido con el que el astado, obvio está no dobla. Por eso Aguilar promete para el otro lo que Llaguno y Loaiza no consiguen en ninguno, triunfar. Uno por quedarse sin enemigo al frente con el abre plaza al grado de derrumbar su inicialmente alegre intervención, pasada por banderillas, pero rematada con desarmes y adornos a cabeza pasada, más lo insulso del espantoso cuarto con el que no tiene opciones.

Y el otro por estar negado para el toreo que, con el viento que sopla, le dice que este no es el camino. Sumemos a esto el juego manso del lote de Loaiza y tenemos la tarde perfecta a partir de la cual debe tomar una decisión.

Que sea la correcta.

Tal como no lo hace, adivinen ustedes, Jesús Morales.

Porque “Usía” premia a Aguilar de manera doble escudriñando, seguramente, el uno más uno, son dos. Diría Corrochano, en aritmética lo es, en tauromaquia, no.

Así tenemos que el novillo quinto, espantoso por chico y feo, por cornigacho y manso, berreón todo el tiempo y con más arreones que embestidas, más reparos que entrega hace ver a la faena en una constante persecución que germina con desarme en el capote y la cacería de un manso con cierta agresividad por la muleta pero que entre las vueltas irredentas y contrarias dejan al novillero mostrando su verdor.

Si tan solo la administración hubiera intercambiado turnos, Aguilar, más asentado, habría lidiado al mejor de los astados en el lugar de honor. Pero, en fin, en los toros no basta con tener temple en la mano, diría Don Gregorio, hay que tener temple en el ánimo. Fundamentalmente, consideramos, para pensar y sobre todo encerrar al manso paralelo a las tablas, no perpendicular a ellas.

Aquí Miguel Aguilar brilla pero corta brevemente a fin de hacer el poste, mirar al público, desde luego y…

Destemplarse y descalzarse, de nuevo.

Quien se considere amante de la verdad no podrá negar que la estocada seda en la suerte contraria, que es entera, casi a un tiempo y al volapié.

Como tampoco podrá negarse lo trasera y lo tendida, de ahí que solo una oreja fuese solo procedente.

El resorte mágico, casi onírico, de Jesús Morales y su letargo, lo pueden todo.

Incluso regalar la salida a hombros.

Y aquí ya no vamos a citar a Corrochano, dejémoslo en paz, sino a un precepto cartesiano, puede tomarse como verdad lo que es falto y puede negarse lo que es verdadero. Entre certezas y falacias la nebulosa confusión de este Juez y los que le siguen, que pocos no son, dan al traste con la Plaza México, única verdad taurina, la única evidente.

Al rato, nos amaneceremos que el toreo ya no es arte, sino diversión.

La que gusta a la masa, la que conviene a los panegíricos.

Esa que no valoró el quitazo de riesgo en el siguiente toro que el propio Aguilar haría al paso, incluso con elegancia, como resultado de su colocación a la salida del banderillero y que le permite tirar de una rebolera para librar la salida del banderillero.

No importa, para eso, para tranquilidad del crítico de Talavera, queda la real afición.

La única con certeza… hasta ahora.

Twitter: @CaballoNegroII.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Plaza México. Temporada Novilleril 2017. Segunda Novillada Sin Picadores. Menos de un cuarto de entrada en tarde nublada con leve brizna al inicio y al final del festejo, así como viento molesto durante casi toda la tarde, especialmente en la lida del primer a cuarto turno. Fatal el Palco al llevar al exceso la premiación dando al traste con la realidad de la corrida, no obstante procede Usía correctamente al negar la petición en el primero.

6 Caparica, 6 (Divisa Negro, Tabaco y Rojo) Muy feos de presencia, inaceptable para la plaza, salvo el hermoso segundo, quizá el primero. Sospechosa de pitones. Mansa y descastada en lo general exceptuando el primero del lote del segundo espada, muy reunido, muy bien hecho, negro de lustroso pelaje, carifosco con blancos y simétricos pitones que, tras mansear de salida, acaba embistiendo a la muleta largo y por abajo, aplaudido en el arrastre, contrario al resto del vario pinto encierro que dobla contrario y se descasta. Increíble como un sector de barrera de sombra aplaude el manso, descastado y cabeceante quinto.

Juan Pedro Llaguno (Verde Botella y Oro) Silencio en Ambos; Miguel Aguilar (Esperanza y Oro) Palmas tras petición y Dos Orejas con leves protestas; Tato Loaiza (Blanco y Oro) Silencio tras Aviso y Silencio.

Destaca el segundo espada en un gran quite al paso con rebolera que quita el novillo a Diego Martínez a la salida de tercer par al sexto.

Fatal las cuadrillas con capote y en banderillas durante los primeros cuatro turnos, incluso toreando descaradamente desde el callejón, estrellando al novillo tercero en el burladero de los matadores. Debió solo saludar Jorge Guerrero y no Juan Ramón Saldaña tras banderillear al quinto. Chambón y a cabeza pasada y risa y risa, saluda Diego Martínez tras par al sexto.

La Regadera de Sergio Flores – Sequedad y Realidad de José Adame.

Arremete el jaraleño a la tapatía de Sergio Flores en plenos medios. FOTO: Edmundo Toca.
Arremete el jaraleño a la tapatía de Sergio Flores en plenos medios. FOTO: Edmundo Toca.

La constante búsqueda de la excelencia taurina de Sergio Flores, su paciencia dentro y fuera del ruedo, convierte la mala programación empresarial de su Temporada en la mejor de las presencias. Pleno de entrega y realización, su promesa de triunfo se torna en la sentencia que apunta a la mejor realidad taurina. La corrida de Jaral de Peñas se topa con sus propios defectos principalmente la mansedumbre y se estrella con un torero vestido, no de azabache, sino de conformidad y contrariedad. Joselito Adame recibe un descontón que exhibe a sus panegíricos y entreguistas incondicionales que ayer lo entronizan y hoy esconden la cabeza. Hace la entrada y el toreo Hermoso que pincha hasta la saciedad de nuevo.

Por: Luis Eduardo Maya Lora – De SOL Y SOMBRA. Plaza México.

Si Hermoso de Mendoza trae la gente, Sergio Flores se la echa a la bolsa.

Y ésta se lo echa a hombros al finalizar la corrida.

Así es esto del toreo, más en una Plaza que espera año con año al navarro para hacer la mejor entrada de cada Temporada. Es más que entendible, nunca está taurinamente mal, eso parece imposible. Hermoso entra a La México, llena su tendido y deja ver que hay visos de reforma, es decir, que él también entra al sentimiento de traer toros mejor presentados.

Tomemos la palabra a las figuras.

Así, cada tarde vendría el filtro tan necesario.

Las dos faenas de Hermoso, una ante el bravo y noble primero, otra ante el manso y tardo cuarto, ocurren ante el asombro de un público que le aplaude cuando le puede y exprime en su totalidad al buen primero, “Sebastián” nombrado, con el paso preciso y templado, quizá la contrariedad es colocar el segundo rejón y la ya inexplicable y lamentable, terrible, forma de matar del navarro. Simplemente así no se puede estar.

Al primero le para magníficamente, decide colocar el segundo rejón luego de que le aprieta, Pablo torea magnífico y acaricia con la cola del equino la cara del astado, luego crece en banderillas piruetas incluidas y cuando parece que el cárdeno seguirá ese ritmo, afloja tristemente dejando lo que dibuja premio doble, al bajon grado de matar fatal y descabellar peor.

Con el cuarto repite, malamente, la dosis.

Mata fatal tras hacer andar un manso, tardo y probón, protestón, al que Hermoso de Mendoza encela muy en lo corto, aguanta cabezazos y alterna lados del toro y perfiles del equino al torear al hilo de las tablas, de nuevo piruetas exponiendo y, en momento bueno, muy airoso sale de la suerte. El de Los Encinos, manso sin mayor fondo, queda sin aire dentro para soportar el final, tristemente deficiente, del estellés.

Perdido con el rejón de muerte. ¿Qué ocurre con Pablo en el último tercio?

Francamente parece no haber solución.

Y qué habrá ocurrido con la Temporada si Empresa no desperdicia la oportunidad para que a tendido lleno, un torero como Juan Pablo Sánchez, triunfador de la Temporada, se muestre ante el gran orfeón de la Monumental. Al menos, le hacen un favor a la versión que de Joselito Adame aparece por la Puerta de Cuadrillas. Esta sombría, mediana y muy contradictoria aparición, empezando por el principio: el vestido elegido. Una muestra del estado taurino del torero, más sombra y menos luz.

Lo peor es que esto ocurre con el único toro con expresa posibilidad de triunfo, el primero de lidia ordinaria. Este castaño “Ciervo Rojo”, alto y serio, calcetero de los cuartos traseros igualmente, complica las cosas al hidrocálido que no alcanza a sujetar sin ser enganchado en el recibo, le receta doble puyazo al dejarlo ir suelto y es entonces cuando toda su pretendida pompa y prefabricada circunstancia, se derrumban justo al momento en que Sergio Flores le aprieta.

Basta una de las más hermosas tradiciones del toreo para que tal cosa ocurra, el quite.

Que a cada puyazo, tres deberían ser, corresponde un quite.

Y del segundo en adelante, toca a los alternantes. Flores echa mano

El quite de Sergio Flores al toro de Joselito, factor de cambio. FOTO: Edmundo Toca.
El quite de Sergio Flores al toro de Joselito, factor de cambio. FOTO: Edmundo Toca.

del catálogo habitual y tira de la chicuelina con emoción rematada en soberbia y vertical media verónica. En ese punto, el toro pone las cosas difíciles, Adame desespera por la incapacidad de la cuadrilla de salir al frente de un astado que echa para atrás y tira el ancla en síntoma de mansedumbre. Luego, ésta, expresa en el segundo tercio, parece desaparecer cuando José se dobla poderoso, acaso demasiado, latiguea la embestida que responde violenta en el de pecho con la derecha.

Atención, se trata de un manso con casta, es decir, de lío y que no se apacigua.

Pero Joselito, pese a un lado derecho con embestida larga y repetida, opone el tirón, el serrote y el martillo, tira del toro sin mayor temple, le enganchan de pronto y apurado se ve al rematar cada tanda. El toro, franco en su intención, no miente al anunciar que su pitón izquierdo es el complicado, donde puntea y se vuelve pronto, ante esto, no hay más que un mero ejercicio de exploración sin el mínimo esfuerzo de realización.

La vuelta a la derecha, la falta de compás, pese a despatarrarse, lo hacen ver descuadrado varias veces, no supera el cabeceo, se junta el viento y, aunque la gente le corea, pesa más en él la incomodidad que tratar de echar para adelante, cae en el ritmo del toro y no éste en su temple. La bagatela de la manoletina no disfraza la realidad.

El toro se ha ido y se va, sin haberle toreado del todo.

Hacer pasar no es torear. Feo espadazo.

En fin, así anda este torero, insuficiente ante el manso y deslucido, aunque violento, quinto, que le desarma tras la necedad de iniciar por alto, le hacer ver insolvente y le cobra la indolencia de tardes pasadas. Notorias son sus ganas de irse de la Temporada y reafirma José que, tras su encerrona, el trono queda más que vacante que nunca y, después de hoy, que no está ya siquiera en fila del mismo, su atención parece estar en todo menos en lo que importa, gana la forma al fondo y hoy sí que hay varios más que amenazan, más bien concretan, su mayor y mejor avance hacia la primera línea.

Tal es el caso de Sergio Flores. Con el mismo terno de su gran tarde hace dos años.

Porque no es causalidad que el bordado tlaxcalteca supere esta vez al deshilado hidrocálido, el berrendo y serio tercero, tal como el castaño ya descrito, es una real prueba. Y Sergio Flores hace posible lo imposible, detiene con los dedos un ventilador y no se corta, porque el berrendo, con todo y su percha, sale únicamente a calamochear y rebanar, a protestar y deslucir, a dejar mal al que viste de grana y oro .

Va a la querencia, ahí le pican, complica la brega, Flores ordena y convence.

Siempre en el sitio exacto espera el tlaxcalteca que se queda, tras iniciar abajo, en el lugar exacto para girar plantas y, como si nada, ligar con la derecha ante una protesta expresa que no trasciende sino al ojo del taurino pues al calamocheo le falta fuerza.

Flores insiste pero, pese a plantear las cosas en serio y hacerle pasar por ambos lados, la nula intención del astado, su irrenunciable protesta, le hace cortar por lo sano. Increíble que tras espadazo entero, cuando el toro se acuerda que tiene casta y aguanta a ceder en la hora final haya quien aplauda, no se confunda querido diletante, el chiste es aguantar y ser bravo en todos los tercios no solo en el final del último.

Claramente, Sergio Flores ha leído al tendido.

Compuesto por esta variopinta e incipiente, pero al fin, Afición.

Pero también ha hecho el torero y para muestra los lances, en algún momento sutiles y diáfanos, en otro desmayados y serenos,

Derechazo de Sergio Flores, a la huida del toro respondió con mando torero. FOTO: Edmundo Toca.
Derechazo de Sergio Flores, a la huida del toro respondió con mando torero. FOTO: Edmundo Toca.

sujetando al manso sexto que amaga con frenar y salir suelto, el manto de la verónica se desgrana entre su cintura que juega y las manos que al vuelo resuelven la embestida de la res como la playa la embestida del mar. Media muy toreada en los medios es el remate.

Y ahí comienza la escalada.

Porque, aunque ya lo ha hecho anteriormente, lo que se hace bajo el reflector de luz suele ser más importante que lo que se hace entre sombras, así que esta faena mirémosla como la indeclinable vocación de Sergio Flores de buscar lo mejor de un astado que mansea y que tal condición implica desplegar, no de cualquier modo, los resquicios, principalmente, de casta que posee el que cierra plaza.

Siendo la casta la agresividad ofensiva del toro, el de Jaral cuando arranca y deja de mansear toma el engaño, es bien picado y Sergio da la vuelta al intentado régimen adamista con un clásico del capote mexicano, Ortíz, la tapatía, esa suerte con el capote por detrás y por las afueras, con el lance siempre hacia los medios y el torero hacia el tercio, momento que no vivimos con tal emoción en esta Plaza desde Jorge Gutiérrez y su gran tarde en Diciembre 2001.

Esta vez no sale del todo al paso dado lo suelto del toro pero se remata airosamente alentando la esperanza de que el de negro embista.

Se complican las cosas en banderillas.

Vuelven a temblar a las cuadrillas y a mansear el jaraleño.

Entonces Flores ordena, recoge al astado y brega, hace las cosas en el sitio y, además, escucha y lee a la gente, a la que brinda sincero y entregado.

Cierto es que equivoca el inicio, tanto insistir en el repetitivo pase cambiado por la espalda a un toro tan manso viene mal, descubre la gracia en el morito de doblar contrario y hacerla varias veces. Flores, que insiste en el cambiado, lo consigue con la plaza hirviendo pero a riesgo de estropear la posible faena al tropezarse con el toro, entonces en el tercio frente a toriles, tras doblar contrario, Sergio, vertical y muy desmayado el brazo, se da, al fin, a torear.

Y no pararía.

Pese a las vueltas contrarias del toro al que castiga, lucidor, en el trincherazo, al que cita de dentro a afuera varias veces y con el que se inventa el terreno alternando arrucina invertida o molinete, atacaría desafiante su terreno pese a impedirle ligar por bajo derechazos. Entonces Flores, inteligente, dueño de su ubicación y sitio, alterna circurret, capetillina, vitolina, luminoso afarolado y cambios de mano, para quedar el toro por dentro y él en el mando por el terreno cambiado, salvo en uno de pecho larguísimo en terreno natural.

Solo así, con la Plaza en vilo, convence al manso.

Porque con la zurda, tras ligar dos y huir el toro, viene el cambio de procedimiento para hacerlo embestir por el lado izquierdo con dos pinceladas de cartel. Alguien me decía que alguna voz de ultratumba califica la poncina como “populismo”, un simple golpe de efecto. Nada más errado y trampa. Flores cita para tan mentado muletazo, genuflexo y frente al burladero de la primera suerte donde, tras pegarlo de manera circular invertida, corta la huida del toro en la primera y provoca la vuelta para un cambio de mano maravilloso en tal posición.

De cartel.

De campanillas.

Tan genial que ahí, sobrado y torerísimo, en pleno domino de su tiempo torero, cuando el toro vuelve natural, en pleno disfrute, Sergio Flores hace suya para siempre la victoria sobre el astado al trazar el pase contrario por bajo y con la izquierda más rotundo y de mayor calado, sí Señores, de toda la Temporada.

La entrega de La México es total.

Surge de lo bien toreado, de lo fundamentalmente construido y continua en el remanguillé, flor invertida del molinete, más el de pecho con el estallido de la Plaza.

Pese a la desigualdad, porque hay enganchones y un inicio en titubeo, el final de faena y la entrega en la estocada ponen la segunda oreja y una salida a hombros que ratifica que la regadera la carga siempre Sergio Flores, volverlo a traer es lo que procede y si lo hace con una corrida tlaxcalteca, atención, será el gesto de gestos.

Lástima que la Afición, sus deseos y sueños, vayan a ser ignorados.

Vilmente.

A menos que, tal como ocurre hoy, inesperadamente, regrese en unas semanas, un nuevo milagro del toreo.

Para bien y enhorabuena de todos.

Texto: @CaballoNegroII.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Plaza México. Temporada Grande 2016-2017. Domingo, Febrero 19 de 2017. Décima Sexta de Derecho de Apartado. Tres Cuartos de Plaza en tarde fresca soleada aunque con diversas ráfagas de viento durante la lidia de tercero, quinto y sexto. Falta iluminación en la Plaza para efecto de la lidia y en pasillo de la misma.

6 Toros, 2 para rejones de Los Encinos (Divisa Azul, Rosa y Verde) Serios y altos, bien presentados por sus cabezas serias y buena hechura: bravo y notable el primero mientras el cuarto resulta manso y probón, se frena en banderillas; y 4 de Jaral de Peñas (Divisa Obispo, Amarillo y Blanco) Variopintos y mansos los cuatro, serios por delante: encastado el segundo con un tremendo pitón derecho .

Indebidamente la Empresa inexplicablemente remueve a un posible tercer espada en contravención a lo originalmente anunciado como corrida de triunfadores.

Bien la Autoridad al aguantar la improcedente petición de homenaje y de máximos trofeos luego de premiar el sexto turno.

El Rejoneador Hermoso de Mendoza Ovación y División. Joselito Adame (Sangre de Toro y Oro) Palmas y Pitos. Sergio Flores (Grana y Oro) Ovación y Dos Orejas tras leve petición de Rabo.

El tercer espada salió a hombros.

Difícil tarde de las cuadrillas a pie, buen puyazo durante el primer tercio del tercer turno de Othón Salinas Ortega.

Tras la poncina, Sergio Flores se inspira en formidable muletazo que cierra la faena.

@Taurinisimos 77 – Faena @infoMorante de la Puebla en la Plaza México. Feria de León 2016.

Programa @Taurinisimos de @RadioTVMx del viernes 22 de Enero de 2016. Conducen Miriam Cardona @MyRyCar, Luis Eduardo Maya Lora @CaballoNegroII y José González @JoseNinoG.

Actualidad Taurina. Análisis Feria de León, 2016. Dos primeras corridas, Triunfos de Juan Pablo Sánchez y Manuel Escribano corrida de Julián Handam; Diego Urdiales, Diego Silveti y Andrés Roca Rey con San Miguel de Mimiahuápam.

Plaza México, Temporada Grande 2015-2016. Corrida de Teófilo Gómez. Análisis de las faenas de “El Payo” y Morante de la Puebla con “Debutante”, lidiado en cuarto lugar: Dos Orejas.

Comentarios previo a la corrida de Montecristo; Zotoluco, El Juli y Joselito Adame.

Faena de “El Juli” a “Trojano” de Montecristo, indultado el 5 de Febrero de 2005.

Trivia José Tomás: Revista 6 Toros 6, Serie de Oro La Tauromaquia de José Tomás.

La próxima emisión de #Taurinísimo será el próximo viernes 29 de Enero de 2016 a las 7 pm (Mex) a través de http://www.radiotv.mx

#EsperamosSuOpinión.

Twitter: @Taurinisimos.

Mail: taurinisimos@gmail.com

RECAPITULANDO: El Apagón Bravológico – Negro Borrón para De Haro.

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Banderillas negras por tercera vez en la historia de la Plaza México y por segunda en la década. La injusta y precipitada decisión de la “autoridad” no refleja lo realmente acontecido en ese lastimosamente célebre sexto toro, sino tal vez lo ocurrido durante cinco turnos a la ganadería de De Haro: poca presencia y lastimoso, por manso, juego. Reaparecen las rebajas marca Jesús Morales, el peor Juez de Plaza que ha pasado en lo que va del siglo en la Monumental, regala la salida a hombros a José Luis Angelino y pone en entredicho no solo su capacidad taurina sino la que en lo taurino ejerce el Gobierno en esta Ciudad.

Por: Luis Eduardo Maya Lora – De SOL Y SOMBRA. Plaza México.

Se juntan la mansedumbre con las ganas de salir huyendo.

Aparece la cara alta, la tardanza en el cite, la falta de raza y la aburrición general. A esto sumemos que la Afición tiene la mala suerte de que el encierro de De Haro, que no corre completo, es lidiado por tres diestros con diversas y variadas limitaciones, así como el colmo de caer en las garras –manos es poco- de una autoridad encabezada por Jesús Morales y secundada por Juan Vázquez cuya incapacidad, ausencia de personalidad y minúsculo criterio tienen secuestrado todo intento de restauración taurina.

Así las cosas De Haro se derrumba superlativamente.

Falla en lo que nunca fallaba: la presencia.

Falla en lo que sospechamos en el pasado: la bravura.

Y nos pesa mucho decirlo, porque aun tenemos en los ojos y en el sentimiento la bravura inacabable de “Referente” la Temporada Chica antepasada, la emoción de “Gonzalero” hace dos Temporadas Grandes y, sobretodo, la palpable esperanza de la Afición. Todo se va por la borda empezando por lo desigual y corta de la corrida, tanto en las cabezas de los toros como el propio remate de sus carnes.

En fin, justificaciones habrá, lo cierto es que la cosa no ha comenzado del todo mal. Principalmente cuando el que abre festejo regala embestidas por bajo de salida incluso el inexplicablemente acartelado Víctor Puerto logra bajar los brazos pero al dejarse enganchar comienza a echar a perder todo. Se anima por lances al paso pero, en vez de cuidar la lidia en el segundo tercio, se preocupa menos y para cuando se anima al inicio del último tercio, el toro le aprieta y le pone en predicamento.

Aun consigue sacarlo de tablas otorgando los adentros, luce y remata con molinete pero es todo. No cabe duda que a alguien muy importante habrá metido al engaño el manchego, astuto tanto en los despachos como en el ruedo, donde hábilmente no para los pies, no le puede al cárdeno y la cosa que va para bronca acaba en solo rechifla, parece que a la Afición también le han quitado la casta.

Esto se replica en el cuarto donde sin decoro alguno Puerto es incapaz de lidiar con la mansedumbre y la falta de celo por el engaño en otro mitin que nos demuestra que un torero así claramente no está por el mérito sino por la recomendación.

La viva antítesis del mérito.

Pero así está el toreo, solo en un ambiente tan enrarecido como en el que se encuentra la Fiesta entendemos la salida a hombros de José Luis Angelino. Siempre dispuesto, cierto, aunque poco resuelto. Enfrenta a un astado sanmarqueño, hierro jalisciense que por segundo domingo seguido enmienda la corrida y que trae lo único destacable.

Pero Angelino no se entiende desde la larga cambiada de inicio.

Cita “por aquí” y el toro sale “por allá”.

Entonces todo es querer, en banderillas por ejemplo, con la cabeza arriba, consigue un buen segundo par y otro arriesgando por dentro. Pero en la muleta, pese a su trazo con temple ocasional, le engancha un toro que sale con la cara arriba pero que crea la interrogante de saber qué habría sido si el tlaxcalteca tira menos hacia fuera y lleva más en la línea en el cite, menos pendiente de salirse y mucho más comprometido de que el toro no se vaya, pena porque el de San Marcos podría haber sido mejorado por el torero.

Por eso Angelino termina increíblemente desarmado, por un toro ante el que debió estar siempre por encima pese a que parece haber estado lastimado de la pata izquierda. Afortunadamente, el monedero electrónico de Jesús Morales lo salva sin importar el espadazo tendido y trasero: viene la primera oreja.

Protestada, como iba a tener que ser.

Angelino se encuentra con el único de De Haro que sigue el engaño pero que no nos engaña. El anovillado quinto va por el trapo pero siempre con la cara arriba, doblando contrario varias veces y sin el mínimo interés de tomar la muleta repetidamente con raza, con los rasgos que hacen del toro de lidia diferenciarse del que no lo es.

José Luis Angelino lo intenta con el capote, con banderillas pese a demorar horas, cierra con un gran par al violín pero, a fin de complacer a la complaciente asistencia, se va a los medios al chocante pase cambiado que resulta movido.

Ahí entonces, en una faena con muchos muletazos, algunos moviéndose otros deslucidos por el extraño modo del toro Angelino no es capaz de tapar el ojo contrario sin que le enganchen, se queda en el intento, opta por manoletinas y pese al pinchazo viene la segunda oreja que ya no iba a dar el Juez Morales pero sabrá Dios por qué razón afloja.

En el último momento.

Jesús Morales y su incapacidad se anotan otro triunfo.

Porque lo de las banderillas negras ha sido más que un cuento.

Sobre todo teniendo en cuenta que el sainete del segundo tercio en el sexto ha tenido como resultado que el toro, gracias a los oficios y mañas de Don Carlos Domínguez Márquez casi en la Puerta de Toriles, pudiera sangrar. Claro que el astado se repucha dos veces de cada caballo pero no menos cierto es que también sangra y alcanza a ser picado en la querencia. De lo contrario las banderillas negras eran perfectamente adecuadas.

La pésima valoración del Juez pone en entredicho su criterio taurino.

Al parecer, paupérrimo.

El sexto, encuentra a las temibles cuadrillas con las viudas entre manos.

El petardo sobreviene cuando Diego Martínez, para variar, no calcula la extensión de los palitroques y se ve sorprendido por el astado que le pega tremenda voltereta y lo deja fuera de combate. Completado el tercio el condenado a dos pares de negras es tan pastueño como sus hermanos y a lo mejor hubiese podido embestir de un modo distinto de no encontrarse con Pepe López, cuya actuación ante el cuarto deja igualmente dudas.

Su trazo siempre frágil, su quietud de cristal y su aparente displicencia poco abonan para la historia del festejo. La suerte de este año taurino en La México parece cambiar realmente justo cuando se acaba.

Esa es la mejor noticia, el 2015 para la Plaza México ya acaba.

Esperemos que el año nuevo nos traiga el apagón pero de la mansedumbre, muy activa en este 2015 que no olvidaremos, que no será fácil dejar atrás y que, como casi siempre pretende la mansedumbre, trata de llegar para quedarse.

Solo una cosa la puede alejar de nuestro destino, el rigor, dentro y fuera del ruedo.

Aquello que indubitablemente encuentra su complemento en la verdad.

Que esperemos tampoco se encuentre, analógica o digitalmente, apagada.

Texto: @CaballoNegroII.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Plaza México. Temporada Grande 2015-2016. Domingo, Diciembre 27 de 2015. Décima Primera de Derecho de Apartado. Menos de Un Tercio de Plaza en tarde fresca de cielo despejado pero con viento molesto en diversos pasajes de la lidia. Fatal la Autoridad al regalar los trofeos malbaratando la categoría de la Plaza.

6 Toros, 5 de De Haro (Divisa Tabaco y Oro) Sospechosos de cornamenta. Desiguales en presencia, variopintos mansos en general y descastados, siempre con la cabeza arriba y frenando la embestida, peligroso el primero, el sexto es indebidamente condenado a banderillas negras; y 1 de San Marcos (Divisa Azul Rey, Blanco y Amarillo) lidiado en segundo lugar y aparentemente lastimado de la pata izquierda. Estrecho, destragado con recorrido por el pitón derecho, no obstante su cara arriba.

Víctor Puerto (Palo de Rosa y Oro) Pitos tras Aviso en Ambos.

José Luis Angelino (Malva y Oro) Oreja con protestas en ambos.

Pepe López (Turquesa y Oro) Silencio y Silencio tras aviso.

Fatal las cuadrillas toda la tarde. Banderilleando a la media vuelta y con ventajas, varios banderilleros caminando por dentro del callejón sin agacharse afectando la lidia. Diego Martínez, de la cuadrilla del tercer espada, resulta empitonado y con un puntazo en el tobillo y  un golpe en la rodilla al no poder banderillear con palitroques negros al sexto.

Resplandor en Rioja y Oro – Faena Grande de Urdiales en remontada Riverista.

La “V” del toreo triunfa en este muletazo toda verticalidad  y todo temple de Diego Urdiales, para la embestida y su muleta duerme la suerte… el tendido se vuelca. FOTO: Emilio Méndez.

Y no lo querían traer… Inundando el albero de sosiego y torería, Diego Urdiales arriba y confirma en La México no solo la alternativa sino que, a pesar de su “añada” permítanme la expresión, su añeja cosecha riojana empata con el paladeo del mejor toreo. Faena, lenta y sosegada, con mucho cuerpo como el tinto riojano, aroma a torero, copa de lujo y la reserva de que todavía no hayamos degustado la mejor botella de la casa. Pena que es posible solo lo veamos por única vez. En medio de esto, solo uno de los alternantes mexicanos remonta, Fermín Rivera se impone al manso mientras que Fermín Espinosa se hunde en su propia displicencia e incapacidad taurina.

Por: Luis Eduardo Maya Lora – De SOL Y SOMBRA. Plaza México.

Sale un toro de Fernando de la Mora, como si lo de la semana pasada no hubiera sido suficiente, con el añejo y muy relacionado nombre de Salitrillo, muy pobre de pitones, enfrenta con bravura, ataca siempre, con ritmo, tiene su embestida un peculiar y característico andar que progresivamente eleva y muestra al rejoneador Alejandro Zendejas como dueño de un concepto serio y que de no fallar al final, habría sumado un triunfo gracias a sus emocionantes batidas y el cabalgar de costado fundamental.

Esperemos prosiga.

Pasado esto, comienza el bernaldazo de cada año.

Pero eso quieren los toreros, el toro de sueño para el toreo de ensueño. Esto casi nos cuesta la tarde, porque, siendo objetivos, no hubo un solo turno en que el disparejo en presencia encierro de Bernaldo de Quirós no rascara, todos sin excepción lo hacen, igual que en algún momento escurrirse de la muleta o doblar contrario. El riesgo del sueño del toro para el toreo de ensueño es matar de sueño a la afición, por mero aburrimiento.

Y casi lo logran.

Pues esto sumado a una actitud de autosuficiencia y cierta petulancia, además de unos pies muy bailarines, hacen que el muchacho Fermín Espinosa no esté mínimamente bien. Da muchos más pasos que pases con la muleta, ineficaz con el capote, distraído, nunca fija los pies en la arena, de antemano entra a las suertes solo para salir de ellas, incluida la suprema en el tercero, no obstante la entera en el sexto.

En ambas actuaciones, grises como su toreo, se mete con el público y es pitado con fuerza. La noticia es que “el fenómeno” volverá y dos veces más a La México.

Veremos.

Mala suerte la de Diego Urdiales, venir de emergencia y por una vez solamente.

Pero los milagros pasan y el único toro con cierto fondo, con cierta casta y una indubitable, casi infinita nobleza, no obstante su mansedumbre –rascar y rascar, hacer interminable el tercio de banderillas y doblar contrario una vez podio- es el primero, “Personaje” punto más que girón, punto menos que bravo y bien redondeado en carnes.

Quizá de más.

De otro modo no se explica que un toro tan bien toreado como lo es éste a la verónica por Urdiales, con la rotundidad de lo bien hecho en cada lance, la sutileza en la media y lo tranquilo y seguro de ese andar, termine por cantar a tablas y doblando contrario.

Serio como es, el riojano dosifica el castigo en varas y por ningún motivo, pese a las muestras de preocupación en su rosto, deja de confiar en que sus virtudes toreras habrían de convencer al morlaco.

Quietud y temple.

Es para angustiar que el toro reaccione como lo hace este en banderillas, haciendo a Gustavo Campos fallar, tirar para atrás rascando y hacer el berrinche en pleno ruedo, tales cosas anteceden a la seria y solemne confirmación de Urdiales por Fermín Rivera, para brindar el toro a la televisión (después sabríamos que el brindis ha sido con dedicatoria a la tierra donde tomo la alternativa) e ir a la cara del casi berrendo.

Aleja del toro las marañas de la mansedumbre, logra quitarlo del sitio aquerenciado para, por fuera de la raya, tirar de su embestida, sin accesorios u ornatos, verticalísima la columna, muy firme en el cite, con la fortaleza suficiente en la voz y en el toque para que el bernaldo se fije y la tome pero con la sutileza adecuada para que no se violente o descomponga, Diego Urdiales ha sumido la barbilla en el pecho, alargando su brazo y meciendo su cintura en el centro de la suerte para casi rematar a la cadera.

Y digo casi porque más que rematar, liga los derechazos primeros sin casi mover la planta.

La tela casi suspirar de la franela.

Como el buen vino y el toreo cuando son buenos, que llegan al gusto despacio y con paladeo.

De La Rioja… denominación de origen.

En el canto del muletazo las tandas llegan en un área corta, en un toreo ligado, rotundo, muy preciso, rematando con el cambio de mano atrás y los de pecho espléndidos que, pese a la vuelta contraria, hacen ver mejor al toro. Apenas le engancha el primer pase en la tercera tanda porque el temple encela al astado que se va arriba, entonces Urdiales dando medida y distancia exactas, gira cintura, abre apenas el compás y rompe la muñeca, vence la violencia del que cabecea en el precioso firmazo y en el breve pero esperanzador cambio de mano.

Que alumbra el camino de la mano izquierda.

Urdiales no ceja en insistir y ligar, aliviar y embeber al toro que está por rajarse. Para eso está el toreo, el mérito de la faena, de ir a las aguas profundas del natural donde no es fácil extraer el oro. El arte aflora y se lo debemos a Diego Urdiales que se cambia de nuevo en sensacional firmazo y, cambiada la espada, remata en ayudados sensacionales, uno con la derecha bárbaro muy cerca de tablas.

Lástima que se perfila en la suerte contraria y que se queda sin enemigo al frente. Pincha saliéndose y solo la vuelta al ruedo queda como estadística de una faena espléndida y de imborrable recuerdo. Para la historia la vuelta y la entrega del personal que si no es por la casualidad de la vida, no habría podido ver el despliegue de rioja y oro enfundado.

Que salva el papelón de la Empresa al no traerlo se salida.

Y el toro más bonito de la corrida, rematado por supuesto, el cuarto se queda corto de bravura. Ya desde salida se ha querido quitar el capote de encima. Urdiales lo vuelve a obligar y ha sido tanda y media antes de perder la muleta, en un tiempo que le viene pésimo al toro que desde que descubre el engaño ya no hace por embestir más. No han sido los kilos sino la ausencia de bravura. Diego le ha obligado y le ha extraído lo impensable, naturales.

Lástima que ayer ha pegado una mala tarde con la espada. Para el olvido.

Ante esto a Fermín Rivera ha quedado entre las dos aguas que ya preveíamos por el efecto Urdiales, quedarse en la nada taurina como el muchacho Espinosa o irse para arriba como hace en el quinto. Conste aquí que Rivera se ha tardado todo lo que perdona al manso segundo en el caballo.

Se va crudo. Pese a las chicuelina hace ver sin gran ritmo a Fermín.

Pero entonces, tras finiquitar sin mucho alcance al segundo, cuando más importa, Rivera se crece ante el extraño en pinta, sardo, quinto, más manso que el que inventó la mansedumbre y que sale a no dejarse sino hacer el borde, a tirar todo por el canal de la ignominia, su mansedumbre es tal que no responde a toques y descompone intento inicial de Fermín de hacerle pasar por fuera de la raya. Pero su insistencia, su afán de hacerle pasar y sin desesperarse, hace que al plantarle cara, el toro al menos responda en el tercio y Rivera, pisando el terreno del astado se eleve.

Sin caer en la desesperación, arrimando la pierna de recibo Fermín obliga, corre la mano, se descara y se obliga pase a pase a entregarse y romperse ante un toro que su mansedumbre le hace protestar y no responder afirmativamente ante este esfuerzo, dobla contrario y ante eso hace que Rivera se meta a las tablas y lo haga pasar.

Ruge La México.

Pero se divide luego del pinchazo y la estocada entera de Fermín.

Protesta la oreja. No importa.

Rivera tiene que arrebatar y arrebatarse ya. A riesgo de que le batan y que le arrebaten. Mucho más cuando, una de sus ganaderías preferidas, hoy y el viernes ante pasado le juega una de las peores pasadas, la de la mansedumbre.

Ojalá no le fallen más.

Hoy Urdiales y Rivera han fallado, malamente, con la espada. Esto pega a la estadística pero no a la esperanza. Pese a que en una época de toro manso la aburrición impere, nos queda solo la entrega y el arte del toreo.

Pena que esa combinación sea menos fructífera con el toro del aburrimiento.

Que la dicha sea buena y volvamos a ver a ambos toreros con un encierro mejor porque espero a ellos mismos no les quede ganas de vérselas de nuevo con Bernaldo de Quirós. Todo en la vida tiene su límite. Incluso la paciencia y la espera de la Afición.

Menos mal, así lo deseamos, el toreo es siempre una eterna espera.

Texto: @CaballoNegroII.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Plaza México. Temporada Grande 2015-2016. Domingo, Noviembre 15 de 2015. Segunda de Derecho de Apartado. Más de Un Tercio de Plaza en tarde fría con algo de viento.

7 Toros, 1 para rejones de Fernando de la Mora (Divisa Amarillo y Blanco) de fea cabeza, pobre de pitones, bien hecho y con mucho ritmo en la embestida, siempre a más y con emotividad ante la cabalgadura; y 6 de Bernaldo de Quirós (Divisa Rojo, Verde y Morado) Dispareja de presencia, con cuajo el lote del primer espada, muy chico el segundo, apenas en la raya el lote del tercer espada. Mansos todos sin pelar firmemente en varas midiéndoseles y dosificando mucho el castigo, destaca la nobleza del segundo, rascando siempre y, pese a buscar las tablas, desarrolló un juego aceptable gracias a la muleta que ha tenido enfrente. Pitos fuertes a varios de los lidiados en el Arrastre.

Los tres primeros todos de lidia ordinaria fueron bautizados en memoria del reconocido aficionado taurino, el periodista y cronista taurino, Jacobo Zabludovsky, a quien se develó una placa fuera del Palco 31 de la Plaza.

El Rejoneador Alejandro Zendejas, Saludos; Diego Urdiales (Rioja y Oro) que sustituye a Enrique Ponce, Vuelta al Ruedo y Palmas. Confirmó la alternativa. Fermín Rivera (Negro y Oro) Silencio tras Aviso y Oreja protestada. Fermín Espinosa “Armillita IV” (Azul Rey y Oro) Pitos y Leves Pitos.

El primer espada confirmó la alternativa con el toro “Personaje” de la ganadería titular, no. 645 berrendo en negro de 505 kilogramos.

El Banderillero Ángel González hijo saludo tras banderillear al castaño tercero.