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La Dignidad Cinqueña – Vuelve José Julián con Desigual Encierro.

Natural de Arturo Saldívar con la embestida entregada de
Natural de Arturo Saldívar con la embestida entregada de “Recuerdo” de José Julián Llaguno.

Cuando el toro real, cinqueño, está en la Plaza casi todo vuelve a su sitio, pues implica en el ruedo, en el callejón, tendidos y barreras una exigencia para todos. Incluso la muchedumbre, con esta presencia acalla la generalmente dispersión del tendido. En una corrida cuyo resultado queda debajo de la expectación, José Julián Llaguno cumple al brindar la presencia y sensación de romper, al fin, con lo que se ofrece cotidianamente. Falla el encaste Jandilla mientras que la línea mexicana brinda dos episodios y medio de tremendo interés combinado con la aparición del buen hacer del confirmante Ginés Marín y los muy marcados síntomas de recuperación de Arturo Saldívar. Tarde terrible de Juan Pablo Llaguno que no da la talla en todo el festejo.

Por: Luis Eduardo Maya Lora – De SOL Y SOMBRA. Plaza México.

Seriedad en la presencia. Serenidad en el juicio. Sensación de constante peligro.

Los toros son un arte y verlos, al menos ayer, ha sido otro.

La corrida que marca el esperado, esperemos permanente, regreso de José Julián Llaguno a la Plaza México se parte en dos desde la ganadería, tres encaste “torrecilla”, más un toro hermoso, mexicano, el 30 de nombre “Amiguero” que se queda, sabrá Dios por qué oscuras razones, como sobrero y tres jandillas a los que pesa la falta de armonía es sus hechuras.

Estos tres toros van a condicionar el juicio del oficialismo y la cargada reinante.

En derecho penal americano, José Julián, debería declararse culpable para que sus vanidosos “jueces” taurino socarronamente se erijan en una condena reducida y digan “se los dije”, caigan en el más tramposo de los tópicos y apliquen el famoso “esto es solo fachada” y el novedoso “no puede torearse esto”. Nunca más, otra vez, equivocados.

Una ganadería brava siempre primero muerta que confesa, no puede irse sin luchar. Dignidad de cinco hierbas.

Y si la parte española falla es por fuera primero, no hay armonía sino desproporción de hechura, ahí queda el colorado tercero, zapatón, demasiado zancudo y aparentemente afectado de los cuartos traseros, protestón y a la vez soso, violento el cuarto que sale a defenderse todo el tiempo, mientras que el quinto, un pájaro vestido de negro con mucha percha y pitones, tiene demasiado calamocheo y falto de bravura.

Claro está, todo esto se acentúa y duplica gracias a la poca muleta que tiene enfrente.

La incapacidad, impotencia, miedo y displicencia de Juan Pablo Llaguno son escandalosas. Recuerdo a Pepín Liria confirmar con un lote durísimo de los primeros atanasios de Barralva de 2002, el encierro de los dos toros devueltos, que se quitó el de Murcia no sin sudar, siempre diligencia y torero. Palabras mayores. Salir de La México así rebasado es un pecado mortal, reseñar los desarmes del queretano con capote, triple con la muleta, su ineficacia con la espada, las dudas y la manera de descabellar es perder tiempo.

Tan solo decir que a la sosería del tercero, incluso a la violencia del quinto, hay que oponer la dignidad del oficio torero, los recursos atinados, el castigo de pitón a pitón, el discurso preciso del sitio, domeñar, sacar el latiguillo y castigar con trastos, utilizar bien las armas. Y claro, valor en las cuadrillas que dan dos tercios de banderillas fatales, sorprendentemente Luis Alcantar fallando en el quinto al pasar dos veces en falso.

El toro aun con juego deficiente siempre impone, obliga a poner atención.

Con los tres jandillas seguidos en horas bajas y Llaguno ahogado, la corrida luce aun peor, más el segundo de Saldívar, el cuarto, que da vuelta de campa sobre pitón derecho tras accidentadamente romper el estribo de la puerta contigua al burladero de la primera suerte más su falta de bravura defendiéndose siempre y tirando derrotes, Saldívar procede perfecto, después del desarme inicial, quitándose de encima al mulo que no merece mayor intento sino brevedad.

Que agradece la Afición.

Que también es capaz de sentir, a pesar de la pobre entrada incluso de la poca luz natural que la Empresa obsequia al empezar la corrida en lorquiana hora, los mejores valores del espectáculo taurino con los tres toros mexicanos. Principalmente, los primeros dos, dos cromos más allá de lo cinqueño, rematadísimos, negros como la noche, hondos de vientre, badanudos y anchos de pecho, reunidos de pitones, cara seria, arrugas de edad, musculosos.

El primero, atacado en kilos demás, “Caballero” nombrado, con la “J” de la simiente.

Esto no obsta para que ataque con fuerza, por bajo, de largo y se vuelva natural al capote de Ginés Marín en su confirmación de alternativa. Esa sensación de no querer escapar que ya no se ve en esta y otras plazas, trae consigo emoción, incluso exceso de confianza en el confirmante, que baja las manos y torea en el lance a la verónica llegando a las rayas donde se confía y un feo manguerazo a punto está de entablerarlo, no le puede colocar en suerte porque el cinqueño nunca sale a dejarse.

Luego tras el puyazo trasero, malamente, y fintar hacia la querencia llegan las chicuelinas emocionantes que cierran el tercio con ovación pero que provocan una serie de errores de las cuadrillas. El tercio de banderillas, breve por definición, fundamental por necesidad, pierde entre otras cosas la colocación con Manuel Punta que no sujetar la orientación del astado hacia la querencia, la cuadrilla sufre para completar el tercio y, finalizado este, pasan horas para que el confirmante llegue a la cara.

La confirmación, la absurda costumbre de pedir permiso dos veces, tiempo muerto.

Que no le viene bien al de negro que rasca pegado a tablas y toma por alto y con tardanza el inicio estatuario de Ginés demasiado inmóvil cuando quizá conviene alternar avanzando por arriba, sí, para plantear todo por fuera de la segunda raya, brindando aire a un toro que le falta fuerza. Ayudado por bajo y desdén sobre las rayas cierra el inicio.

El confirmante está fenomenalmente pulcro como su hermosísimo blanco y oro, con un solo enganchón quizá en toda la faena. Se abre a los medios y encuentra que el toro tarda en tomar el engaño pero cuando lo hace va largo, deja pasar la media altura, tan necesaria en el cite, pero liga dos y el de pecho muy coreados en lentitud. La embestida es clara y por bajo, noble, por el derecho, así prosigue.

Lo percibe el tendido pese a la brevedad de la tanda.

La mano izquierda llega pero en vez de conceder las rayas, prosigue a campo abierto, aun así el Llaguno responde el pase de pecho es completo. Solo que aquí Ginés rompe su faena con la necedad de tocar por la espalda de no volver a la derecha y solo insistir por pitón izquierdo comenzar por optar en las cercanías, un terreno que domina, donde su muestra valiente, esforzado pero que no le viene bien al toro.

Con agobio por tantos kilos.

Cada que brinda aire y cambia perfil el josé-julián responde, como en los ayudados por bajo.

Aire, fresco, bueno, a lo José Mercé es lo requerido.

Ya no es tiempo, más cercanías, dosantinas, pases por alto y desplante exagerado. Ah, joselillinas como si faltara algo, a por la espada, más tiempo. Mariano Ramos, especialista en estos toros, vale recordar, siempre cargaba la espada. En todo momento. Ginés no. Falla al dejar la estocada punto más que desprendida. Aun así se roba la vuelta, bien protestada por la gente que, aun existe, no se da coba, cual debe ser.

Entonces, restaurada la presencia del toro, la atención del público en el ruedo, la tensión en las cuadrillas, la importancia en cada muletazo, sale el segundo que es una réplica del anterior, nombrado “Recuerdo” pero mejor hecho. Mucho mejor repartidos los kilos, que teóricamente son más y mayormente emocionante porque tiene más poder en la embestida.

Se encuentra aun rejuvenecido y en mejor forma, mentalizado y dispuesto siempre.

Como en la emocionante larga cambiada al hilo de las tablas.

Tan bien hecha que el propio cinqueño se encuentra las tablas tras cambiar su viaje, sale suelto pero vuelve con fuerza centellante sobre pitón izquierdo donde exige de Saldívar torear y este responde perfecto con el capote, tal como ha estado toda la tarde, sujetando y bajando luego las manos, se gusta en lances hasta rematar donde él impone, la raya.

Y brega bien, ordena mesurar la vara y pega la tafallera de espaldas rematada, en plenos medios, con la rebolera invertida. Momento bueno de la tarde. Luego, nuevamente la cuadrilla batallaría, menos, claro está, con un toro que por cuya edad da la impresión de pensar demás y requerir mejores procedimientos pero que se arranca de largo y que tiene que esperar para la devolución de trastos.

Horas literalmente.

Aun así, Saldívar es paciente, inicia arriba con la arrancada pronta, pega molinete y tras tropiezo del toro pone espacio suficiente para colocarse y ligar dos tandas diestras, la segunda, rematada con muletazo clave que define su actuación, un casi imposible cambio de mano antes de medio derechazo por bajo, coreadísimo, que descubre el pitón izquierdo.

Del mismo sale lanzado el torero que se encuentra con la embestida de un toro que le prueba tras el primer muletazo al natural, que le pregunta en el frenón tan propio del cinqueño qué tanto está de vuelta ese torero de 2011 que arrebataba al que fuera.

La respuesta es, de vuelta.

Liga el pase, muy valorado, a la mitad de la mirada, se impone y dispone mantenerse en el sitio, incluso invadir el del toro que mete la cara en el pase exacto, el estaquillador cuadrado maravillosamente hasta llevar larguísimo, completar el de pecho rotundo previo nuevo frenón. Y prosigue Saldívar con nuevos derechazos, obligando en frenón, ligando y para el de pecho, librando el freno con aguante, pleno valor y el olé de fuego como resultado.

A pesar de la probadura, la dignidad corporal del torero exalta la del toro.

Luego los naturales en tres tiempos la tanda, impone su sitio sobre el astado y obtiene la faena que el público aguarda incluye la arrucina invertida y con ella una emoción distinta al permanente establecimiento de la puerta falsa de la aburrición.

Pero nada es perfecto, se pasa Saldívar de faena.

Nada que hacer con esas dosantinas, los derechazos sobraban y lo peor deja pasar el momento del pinchazo, que enfría mucho la posterior estocada entera, en el sitio y que saca del toro la raza, negándose a morir aun con la muerte entre las carnes, atravesar de burladero a burladero y doblar en el tercio frente a la Puerta de Arrastre.

Pero despertar la ovación al levantarse del cachetero y negarse a morir en un momento digno de Beinllure, una lucha que solo el bronce podría perpetrar. Dignísimo final de un astado de tremendo “Recuerdo” un josé-julián que no se olvidará jamás.

Como si olvidaremos los jandillas e incluso el sexto, mexicano, de seis años, que decepciona luego de sus dos primeros y emocionantes tercios que incluyen gran recibo a la verónica de Ginés Marín, buen puyazo de Luis Miguel González y dos grandes pares de Manuel Punta. Pena que solo haya sido eso.

Que haya venido la decepción.

Pero mil veces la decepción del toro de lidia, la dignidad incluso de su derrota y no de la falsedad de cuando el trapío se fuga. Ojalá que pronto, lo más digno de esta corrida se replique y se quede para siempre.

Pase lo que pase.

La plenitud de seriedad.

Texto: @CaballoNegroII.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Plaza México. Temporada Grande 2016-2017. Sábado, Noviembre 26 de 2016. Tercera de Derecho de Apartado. Un Cuarto de Plaza en tarde fría con cielo despejado pero molesto viento a partir de la lidia del tercero de la tarde.

6 Toros, 6 de José Julián Llaguno (Divisa Verde, Rosa y Amarilla) cinqueña y toda ovacionada de salida, de origen Jandilla tercero, cuarto y quinto; con seis años cumplidos, según el cartelón, el lidiado en sexto lugar. Parejos, bien presentados los lidiados en primero, segundo y sexto lugares, negros y bien armados, impresionante el precioso primero, no obstante falto de fuerza en la muleta acabando muy a menos; bravo el segundo, con las complicaciones propias de la edad pero peleando en todo momento, con bravura en el caballo y recorrido en la muleta por ambos pitones; desfondado tras dos grandes primeros dos tercios el sexto. Descastado y soso, protestón el débil colorado tercero, destartalados y ofensivos por delante los débiles y mansos cuarto y quinto.

Arturo Saldívar (Azul Turquesa y Oro) Saludos y Palmas. Juan Pablo Llaguno (Espuma de Mar y Plata) Bronca tras Dos Avisos y Pitos. Ginés Marín (Blanco y Oro) que confirma la alternativa, Vuelta por su cuenta y Palmas.

El tercer espada confirma la alternativa con el precioso e imponente negro, cinqueño, nombrado “Caballero” número 16 de 530 kilogramos.

Muy mal Luis Alcantar al pasar en falso con el sexto y correr turno, lo mismo con el capote al igual que varios de sus compañeros toda la tarde. El banderillero español Manuel Punta, primero de la cuadrilla del confirmante, no obstante estar mal con el capote con el primero, saluda por fenomenal tercio de banderillas en el sexto. Destaca a caballo el picador capitalino Luis Miguel González tras picar al cierra plaza.

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@Taurinisimos 87 – PREVIO José Julián Llaguno vuelve a La México – Entrevista @JoseMaPastor12.

Programa @Taurinisimos de @RadioTVMx del viernes 25 de Noviembre de 2016. Conducen Miriam Cardona @MyRyCar, Luis Eduardo Maya Lora @CaballoNegroII y Miguel Ramos.

Segunda Temporada, Tercer Programa.

Actualidad Taurina. Plaza México Temporada Grande 2016- 2017. Análisis novilladas y tercera y cuarta corridas.

Análisis Corridas, 6 José Julián Llaguno, 6 para Arturo Saldívar, Juan Pablo Llaguno y Ginés Marín que confirma; 6 El Vergel, 6 para Fermín Rivera, Sergio Flores y José Garrido que confirma.

Entrevista con José Miguel Llaguno, ganadero de reses bravas.

Faenas de Fermín Rivera y Arturo Saldívar en FENAPO 2016.

Novilladas Finales, entrevista con José María Pastor desde Aguascalientes triunfador del Certamen “Soñadores de Gloria”

Recuerdo de José Julián Llaguno Indulto del toro “Abarrotero” de Mariano Ramos en 1974, Plaza México.

La próxima emisión de #Taurinísimo será el próximo viernes 26 de Noviembre de 2016 a las 7 pm (Mex) a través de http://www.radiotv.mx

#EsperamosSuOpinión.

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Mail: taurinisimos@gmail.com

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PLAZA MÉXICO: Temporada Grande 2016-2017 CARTELES – Entre Prisas y Carreras.

Javier Sordo, primer año, primera Temporada Grande. Foto: TAR.
Arq. Javier Sordo, primer año, primera Temporada Grande. Foto: TAR.

La  presentación de los carteles rompe la tradición y con el pasado que por oscuro y mal hallado parece ser el único objetivo que tienen las formas de la nueva era: olvidar lo de antaño. Además las nuevas formas exigen hablar bien de todo, no cuestionar. Lo único malo, más allá de que si en un mes puede caber casi todo el derecho de apartado, es que al intentar romper con lo anterior, la nueva era vuelve a caer con lo que trata de romper, la falta de apuesta por un toro diferente al de ayer, es decir, con la prisa de acabar antes, La México puede tropezar de nuevo con la misma piedra… y con el mismo pie.

Por: Luis Eduardo Maya Lora De SOL Y SOMBRA. Especial.

Sentaos taurinos y diletantes.

Calma, que las cosas en el toreo deben ser despacio. Ni con “ganas de reventar” como dicen los que saben porque “nada les embona”, dice la más corriente de las corrientes taurinas, sino solo ideas plasmadas con ganas de recordar la grandeza del arte del toreo y reflexionar sobre su futuro, que nos compete a todos.

Pensar, sí, complicada actividad para el oficialismo militante y la patronal taurina.

Pero antes de pensar, pasemos a imaginar.

Recordemos a Alameda:

“Con amplitud de Palacio y rigor de minutero//Debe ajustar el torero su tiempo por el espacio.//Ni de prisa, ni despacio y un tanto como al azar//Al aire de su persona, como Fuentes y Gaona, maestros del buen andar.”

Seguramente Don José, con su poético actuar, palpaba que las prisas son tan malas como la falta de espacio al andar. Fuentes y Gaona, quizá dando la vuelta al ruedo es la muestra taurina superior. Y al torear, no lo es menos, amplitud es necesaria para no apresurar. Liguemos entonces este su “Seguro Azar” del toreo con su manera tan particular de explicar la distancia, su célebre “un paso al frente y puede morir el hombre, un paso atrás y puede morir…” el arte de torear, para Alameda, ha de ser tan preciso como el (seguro) azar.

“Saber ver, saber estar…”, prosigue.

Es decir, todo en los toros tiene su distancia, ni más lejos ni más cerca, su sitio.

Y pongamos las cosas en el sitio correcto.

Más allá de formas, con las que no comulgamos, a la Temporada le falta espacio para respirarla y sentirla, semana a semana. La Plaza México quita su histórica tipografía de los carteles. Sobra amontonamiento en los carteles que puede agotar al aficionado mental y económicamente, requiere un mejor horario para que no llegue pronto el frío y, si los toros fallan, la aburrición. Sobra grandilocuencia y faltará grandeza si las entradas los días seguidos son seguidamente medianas.

La México no es para fines de semana con sabor a Feria.

Sumemos las novilladas y desde el viernes hay actividad.

En las formas, tan importantes, es omisa la Plaza México en nombrar a las cosas como son o quitar de los carteles la palabra “show”. No imagino a Don Antonio Ariza en aquella época taurina del ayer, llamar a un atractivo adicional, una cuadra o espectáculo ecuestre, de tal modo.

Tiempos modernos.

O no anunciar los toros por delante.

Esta omisión no podemos obviar, debemos cuestionarla porque es la más grave de todas, deja muestra de lo que la empresa ofrece en realidad, toreros. Solo que, quitando a José Julián Llaguno y, quizá, a El Vergel, los encierros son tan de poca esperanza que el toro, factor de cambio necesario, para romper con lo malo realmente del pasado, sigue estando en un segundo plano.

Si ustedes analizan cada encierro, desde Bernaldo de Quirós hasta Julián Hamdan, pasando por Teófilo Gómez y San Isidro, la programación de los encierros son la repetición del ayer, que por trillado, manso y descastado, no alientan ningún tipo de esperanza. Quiere decir que una mano de gato, un cambio en la decoración y la irreverencia en la forma taurina, solo hacen cambiar lo desechable, dejando intacto lo realmente esencial.

Y es innegable, a menor toro mayor toreros.

Cuando una Temporada Grande lo es por sí, no requiere inventarse una leyenda tan distante de lo taurino como “pasión hecha a mano” para saber que el arte no se “hace” y que la nueva cara de la Plaza México solo cambia de piel, pasa a cirugía estética sin hacer el cambio de sangre, la renovación en toros, principalmente, tan necesaria. Es más, varias de las combinaciones de toros y toreros ya las hemos visto en la propia Plaza México, a petición de parte diríamos cuales, porque son un puñado.

Y no nos sorprenderá que las corridas pasen la asignatura del trapío, no es favor, es obligación porque, no olvidemos, los precios suben y la Afición tiene la obligación, ya que el oficialismo informativo no puede serlo, de ser siempre exigente. Veremos si realmente, con edad y presencia ofensiva, pueden embestir, veremos que tan bien la Plaza México, ya sin la guerra fría contra su rival reciente ETMSA, hizo los deberes y reseñó a tiempo.

Si repite la formula autocomplaciente, la Temporada se caerá por lo más delgado: Los encierros, ojalá nos equivoquemos.

Pero lo inconcebible son las prisas, el amontonamiento de las fechas, la inexplicable aparición única de Fermín Rivera y Juan Pablo Sánchez, la injustificable aparición de Ginés Marín, Gerardo Rivera y Diego Sánchez, la innecesaria repetición de Fermín Espinosa “Armillita” IV y el forzado doblete de Luis David Adame. Porque quizá es uno de los más esperados pero, la vida no se agota en un solo acto.

Tal como parece que José Adame puede agotarse en la encerrona del doce de Diciembre, tal como lo vimos en Aguascalientes en Abril de 2015. Un torero que no cuenta con el máximo cartel a pesar de las orejas que ha cortado y que es un caso claro del torero de hoy: técnico por definición, artista por excepción. Veremos si al torero le alcanza esta gesta, primero para llenar la Plaza, el primer toro a lidiar en toda encerrona.

Considerando todo un mes de corridas de toros, esperemos, a cuestas.

Cómo brindar interés en las primeras doce sin tres de los cuatro ases del toreo: Ponce, José Tomás y “El Juli”, solo Morante está, otra vez, con los teófilos para variar un poco la costumbre. Dicen que están firmados, que como aquel toro de Xajay, serán “Pa’Enero” pero es muy posible que el bolsillo del aficionado aguarde precisamente para cuando estos vengan, antes no.

Quizá por ello no se hace oficial si habrá o no, televisión, en vivo y en directo.

Error si no se hace.

Y, nos pregunta la Afición, ¿Qué hay sobre la prohibición de carteles con mayoría extranjera? Nosotros contestamos como taurinos. Son perfectos, salvo por el integrante mexicano de cada uno de ellos y, a su vez, analizamos la Ley de Espectáculos: el anuncio es a favor del espectáculo pero contrario a derecho.

Esto no es cosa de pagar una multa, sino que la Delegación puede actuar tal como lo hizo en 2007 cuando Clausuró la Plaza, defendiendo y ganando el famoso amparo 1594/2007 del Juzgado Duodécimo del Primer Distrito en Materia Administrativa, concluyendo que aquel Artículo 47, en aquel entonces no restrictivo, era constitucional, hoy que mayormente lo es, con mayor razón.

La Ley es dura pero es la Ley.

No nos gusta la inflexibilidad tampoco nos gusta la transgresión a la Ley.

Pero nos gusta el toreo y aquí estaremos, los viernes de novilladas, los sábados de corridas, los domingos por regla y el lunes guadalupano, como está en nuestra sangre.

Así pienso yo, Así, ¿Lo creerá el resto de la Afición?

Esperamos sus comentarios a los carteles a continuación listados.

Suerte…

Twitter: @CaballoNegroII.

La otrora "Regia Inauguración" como premio, Bernaldo de Quirós.
La otrora “Regia Inauguración” ahora en sábado y como premio, Bernaldo de Quirós.
Xajay llega para los dos Adame y Roca Rey.
Segunda de Temporada, al día siguiente, Xajay llega para los dos Adame y Roca Rey.
Al fin, José Julián Llaguno vuelve a la Plaza México en el año de la partida de Don José Julián.
Tercera de Temporada. Al fin, José Julián Llaguno vuelve a la Plaza México en el año de la partida de Don José Julián.
La incognita sobre El Vergel, en su presentación en Temporada Grande.
Cuarta de Temporada. La incognita sobre El Vergel, en su presentación en Temporada Grande en la tristemente única tarde de Fermín Rivera y la confirmación de José Garrido.
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Quinta de Temporada. Castella y El Payo con una de sus ganaderías predilectas en la segunda aparición del joven Adame.
Una ganadería con varios petardos encima para una terna desigual.
Sexta de Temporada. Una ganadería con varios petardos encima para una terna desigual con la única e inexplicable tarde de Juan Pablo Sánchez..
Choque entre Castella y Talavante a la espera de Montecristo.
Séptima de Temporada. Choque entre Castella y Talavante a la espera de Montecristo.
Octava de Temporada. Barralva para el Payo, una vez más en la segunda tarde de Roca Rey y la única de Silveti.
Octava de Temporada. Barralva para “El Payo” una vez más,  la segunda tarde de Roca Rey y la única de Silveti.
Novena de Temporada. Vuelve Morante tras el año pasado, con Teófilo de nuevo y en el encontronazo con Manzanares. Inexplicable la confirmación.
Novena de Temporada. Vuelve Morante tras lo del año pasado, con Teófilo de nuevo y en el encontronazo con Manzanares. Inexplicable la confirmación.
Décima de Temporada. La encerrona catorce de la historia en lunes guadalupano para José Guadalupe Adame.
Décima de Temporada. La encerrona catorce de la historia en lunes guadalupano para José Guadalupe Adame.

Todos los festejos a las cinco de la tarde.

CARTELES DE ANIVERSARIO 

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Los Carteles de La México están aquí… para juicio de todos.

Esta es la cartelera para la segunda parte de la temporada, para mayor información siga este link: Corridas de Aniversario

  1. DOMINGO 22 de Enero: 6 Montecristo, 6 para Miguel Ángel Perera, Juan Pablo Sánchez y Diego Silveti;
  2. DOMINGO 29 de Enero: Un toro para rejones de El Vergelpara el rejoneador Jorge Hernández Gárate y 6 Los Encinos, 6 para Sebastián Castella, Octavio García “El Payo” y Andrés Roca Rey
  3. SÁBADO 4 de Febrero: 6 Fernando de la Mora, 6 de Eulalio López “Zotoluco” que se despide y Enrique Ponce. Mano a Mano;
  4. DOMINGO 5: Corrida del LXXI Aniversario. 6 Teófilo Gómez, 6 para “Morante de la Puebla”, Julián López “El Juli” y Luis David Adame que confirma alternativa;
  5. DOMINGO 12: 6 Barralva, 6 para Paco Ureña, que confirma alternativa, Arturo Saldívar y Sergio Flores; y
  6. DOMINGO 19: Dos toros para rejones de Los Encinos para Hermoso de Mendoza y 6 Jaral de Peñas, 6 para Joselito Adame y dos triunfadores de las anteriores corridas.

NOTA De SOL Y SOMBRA:

Convocamos a la Afición, tal como amablemente hicieron en el anuncio del Elenco a hacer notar su voz y opinión contestando el correo para los suscriptores o dejando comentario debajo de esta entrada.

Agradecemos su atención.

Atte.

De SOL Y SOMBRA.

 

Juan Pablo Llaguno: Ilusión hecha realidad

El matador queretano fue incluido en el cartel de Juriquilla, en lugar de Fabián Barba.  LILIA ROSALES

De S y S.

Luego de que se hiciera oficial la modificación del cartel que se presentará este sábado 28 de mayo en la Plaza de Toros de Provincia Juriquilla, Juan Pablo Llaguno se mostró seguro de poder tener un buen debut en este coso; recordando que el joven torero queretano sustituirá a Fabián Barba, quien estaba originalmente programado en el festejo.

“Un poco de imprevisto, pero bueno, así son las cosas en esto del toro, y como se ha dicho ‘siempre hay que tener la escopeta cargada y no dejar de entrenar’, aunque no tengas corridas por delante, pero se presentó la oportunidad y aquí estamos. Muy ilusionado por debutar en mi tierra, en Juriquilla, me ilusiona mucho torear la corrida y más siendo charra, estoy contento, aún tranquilo y Dios quiera y salgan bien las cosas”, declaró.

Por increíble que parezca, Juan Pablo realizará su primer paseíllo como torero en la Plaza de Juriquilla, por lo que se mostró ilusionado de tener la oportunidad de actuar en casa.
“Siempre a uno lo honra el torear en su tierra, es tu gente, en donde entrenabas desde que empezabas y no sabías ni torear, pues ibas a Juriquilla o a la Santa María, y aunque parezca mentira te encariñas con las plazas y el verte anunciado en una Plaza como Juriquilla te ilusiona bastante”.

En este sentido, el espada de apenas 20 años de edad señaló que saltará al ruedo en busca del triunfo, ya que eso podría abrirle la puerta a un mayor número de festejos esta temporada.

“Uno siempre va buscando el triunfo en todas las plazas, y aún a mi corta edad de matador de toros creo que un triunfo en Juriquilla puede repercutir directamente, y sí te abre las puertas de más plazas. Estás en boca de todos, te ven los medios y te vas forjando. Uno siempre va a echarlo todo en cualquier plaza, la gente merece seriedad, (…) merece el mismo respeto que La México. Entonces siempre vas con la mentalidad de triunfar y hacer disfrutar a la gente”, aseguró.

Sobre al encierro de la ganadería de Huichapan que se lidiará esa tarde, el queretano apuntó que los ejemplares que lo componen son dignos de presentarse en cualquier plaza del país.

“Es una gran corrida de toros, uno lo afronta siempre como un reto, y más una corrida así que te viene inesperada, después ves la corrida y es una corrida que pasa en cualquier plaza de México. Entonces el posible triunfo, que sí Dios quiere y sea, pues sí te repercute, porque no se lo hiciste a una novillada en un festival, sino a una corrida hecha y derecha”.

Para concluir, Llaguno reconoció que, aunque es diferente salir con el traje de charro al ruedo, pues él está acostumbrado a la tradicional vestimenta de luces, “es un atractivo, sobre todo para la gente, que vea algo bonito tradicional de nuestro país”.

Fuente: Por Víctor Terron www.plazadearmas.com.mx

El Imperio Siempre Contraataca – Encore Capitalino de Enrique Ponce.

La imperiosa mano derecha de Enrique Ponce en su vuelta a La México. Foto: Miriam Cardona
La imperiosa mano derecha de Enrique Ponce en su vuelta a La México. Foto: Miriam Cardona.

La vuelta de Enrique Ponce, auténtico emperador del toreo en nuestro tiempo, a la Plaza México trae la acostumbrada polémica. Solo que esta vez la controversia se vuelve tópico y devela que la auténtica afición de México existe pero convive con una joven, incipiente y desorientada partida que solo el tiempo y la buena conducción podrá hacerla valorar en el mediano plazo una faena como la realizada al segundo de la tarde en que la ganadería de Teófilo Gómez falla en tarde tan señalada por sus feas hechuras y deficiente juego.

Por: Luis Eduardo Maya Lora – De SOL Y SOMBRA. Fotos: Miriam Cardona Martínez.

Se escurre todo intento de Emiliano Gamero con la mansedumbre del primero.

Ese hace ver que el capitalino merece un mejor sitio, dos toros por ejemplo. Y temple. Emiliano tiene que parar a un toro que dobla contrario que nada quiere saber de la jaca, la garrocha de salida resulta ineficaz. Requiere acercarse al toro, imposible doblarse o fijarle pero como el toreo –incluso a caballo- inicia cuando el toro para, Gamero pega dos rejones y tres banderillas que hacen al manso rancho seco arrear.

Entonces le persigue y cuando cabalga por las tablas la gente se emociona pero no termina Gamero por redondear, pese a dos piruetas. Hace falta cercanía y despaciosidad pero lo cierto es que el torero a cada actuación que pasa progresa y requiere espacio, un toro mejor y tiempo. El único juez supremo de los toreros.

Y un rejón de muerte, Emiliano pincha otra vez y, de nuevo, solo queda en palmas.

Mismas que recibe Juan Pablo Llaguno tras confirmar con un toro ideal para la ceremonia. Y a este le para a pies juntos y encuentra en la muleta todo lo que no ha hecho en los primeros tercios: fijeza, nobleza, recorrido, aun falto de fuerza. El inicio muestra al toro pedir los medios , Llaguno los concede, sujeta y manda con la zurda.

Ahí se regodea.

Prosigue y liga derechazos, emociona, hay fuertes palmas pero deja suelto el cabo del tercio y el toro va a las rayas bajo la Porra. Dilata en ligar y el declive llega hasta pinchar. Se prorroga con el sexto, discreto de presencia, silencioso de inicio pero con un buen pitón derecho, doble desarme al confirmante a quien el compromiso parece pesar.

Pero esperemos. Roma no se construyó en una hora.

Años. Siglos. Podemos decir que toda la dialéctica técnica y constitutiva del arte del toreo o de la historia del enfrentamiento entre hombres y toros se resumen en la cabeza de Enrique Ponce, una especie de emperador moderno: estado y gobierno en su toreo son régimen de mando absoluto al que somete a su oponente, sobre quien es capaz de imponer su privilegiada cabeza.

El irredento de salida castaño segundo se encuentra que para huir primero tiene que derribar la verticalísima columna del lance a pies juntos. Ya que no tiene ganas ni clase suficiente para tomar la verónica, Ponce ajusta alturas y cierra el compás: cada capotazo es fantástico, técnica y estéticamente, ordena despacioso, desdeña y evita el cabezazo, remata saleroso en airosa rebolera cerca del toril, terreno preferido del toro.

Las cosas de Palacio van despacio. Siempre.

Pero ante la vuelta contraria, buscar la salida al caballo de la querencia, un oportuno capotazo de Jorge Luna devuelve al castaño que escapa de nuevo, la tendencia a evitar cualquier pelea no puede tener otra condición mas que la mansedumbre. Así ha sido con las telas y con el caballo.

Tras puyazo, el quite es el estudio exacto y la composición que la verónica anunciada de salida brinda consigo: muestra el pitón izquierdo áspero y la cara alta en el otro. Solo la rebolera enseña existe largueza en el toro por el lado derecho

Toda la corrida busca huir hacia la Puerta de Arrastre, este castaño busca el toril. Tardea, se autocoloca el freno de mano y entonces Enrique aventaja el muletazo por bajo hasta avanzar a los medios, genuflexo con cambio de mano por bajo incluido y uno de pecho que apunta el sitio elegido, entre la boca de riego y las rayas del tercio.

Y si el veleto quiere huir, Ponce le impide salir de la muleta, somete con la derecha, acaricia pero obliga, sin derrumbar o dejar de poderle a media altura irresistible, vertical y serena, ordenadora de la embestida para darse a torear en nueva tanda que el toro orienta hacia el toril. Inteligente, magnánimo, Ponce evita la trampa y detiene el pase de pecho hacia el toril. Imposible pensarlo.

El trincherazo a los medios abre la tanda que cierra con cambio de mano a la izquierda. Y de ahí que el molinete y el cambio de mano iniciaran la tanda al natural enganchada de inicio con ese calamocheo, la cabeza a las nubes y la reserva del toro por el pitón zurdo que en el remate le hace tomar el camino del toril.

Entonces la mejor versión de Enrique aparece.

A pesar de que el castaño está en tendencia mansa y hacia su querencia, la raza le aflora con la altura y el trapo al frente, se encela porque el temple llega y el domino absoluto rompe el molde en la mejor tanda de la faena, a hierro vivo, al rojo quemante de la embestida que rebrinca y protesta puntillosamente, la hipnosis muleteril le receta siete pases y el de pecho de asombro.

La entrega y el grito de “¡Torero!”es el resultado.

Y la intensidad de La México, del toreo ligado hacen al toro rascar y protestar, tanto que osa enganchar a quien le ha empujado a ser mejor y distinto. Por ello, la poncina es algo más que un adorno. Solo la cortedad de visión y quizá de taurinismo puede hacer pensar que el personal muletazo poncista es un ornato, ayer es principal. No nos extrañe, lo mismo se decía del natural rodilla en tierra garcista.

Resulta que la poncina es el sello del imperio. Impone, instaura para siempre el mando del torero, la facultad del impero poncista se proclama por bajo, circular, con la derecha en tres muletazos genuflexos, uno ligado, que dominan y muestran al de tabaco y oro como soberano absoluto de la pugna taurómaca. Si el castaño sale a guerrear más que a pelear y protestar por carecer de mejor y más amplio fondo, Ponce sale a dominar.

Simplemente.

Aun taurinamente postrado se ha puesto protestón. Enrique le toma el tributo en firmazo maravilloso y el enésimo cambio de mano por bajo y por pitón izquierdo para el recuerdo. De ahí que el rumor, el desafecto al régimen, se exprese con la “falta” de toreo, no irónicamente, izquierdista. Para ello está la última fase de la faena, con el toro que rebana y el torero que empuja la suerte con la zurda se encamina a nueva tanda derechista a un imposible cambio de mano que abre los adornos.

Sí, con la izquierda. Como grita el paisanaje.

Todavía, el final alternado, en tablas deja la puerta abierta a dos naturales ligados donde el toro ha cedido pero donde –nunca abandona esa condición- tiende la última tanda: engolosinar al torero. Ponce, naturalmente, no cae en el garlito y en la suerte contraria el volapié desprendido trae las dos orejas de imperial jurisdicción. Dudar sería hacer lo que el feo quinto. Y quitarlo de encima es lo que procede.

Así hace Enrique Ponce que retoma el camino y manda sobre lo que ha sido suyo siempre: embestidas y pitones, partidarios y desafectos.

Como todo Imperio.

El tiempo de Juan Pablo Sánchez es aquí y ahora.

Sin importar que el tercero, espantoso de cuerna tenga fondo minúsculo. O el quinto con el que se lo juega hasta el punto de hacerlo pasar pese a su falta de fuerza, en plenos medios y con largueza. Peor ha sido con el terrible sobrero de regalo. Feo de mucha cabeza pero de poca, muy poca, fuerza, deja a Juan Pablo con poco que contestar.

Falla en el quinto con la espada.

Falla el de regalo con él.

Pero aun así. La fuerza de la voluntad, del temple, del espacio que requiere la embestida para progresar, el valor y la tremenda capacidad de ajustar alturas colocan a Juan Pablo en el privilegio de tirar del toro cuando este se queda, como dice una gran aficionada paisana del torero: “Aguantar el paso a pasito, cuesta una barbaridad. Tardaba enormidades en pasar y en esa eternidad pueden pasar todas las cosas.”

Y es cierto.

Los toreros con más temple son los de mayor valor, casi le cuesta a Juan Pablo la voltereta cuando se frena. Nada detiene el torrente de temple. Nada solo la espada. Aun así, la oreja llega por que ha dado el pecho se ha pasado por el pitón derecho que no salido como en sus dos primeros turnos y así, siempre es mejor.

Afortunadamente, mando y temple, dos cualidades supremas no basta para formar, taurinamente un imperio, facultad de someter de incluso hacer uso de la fuerza.

En el toreo la caricia, el temple, la acompaña, la sostiene el mando, la imposición. Aun cuando los soberanos declinan, inician su paso o abdican.

O más fuerte aun, cuando retornan.

Texto: @CaballoNegroII.

Foto: @MyRyCar.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Plaza México. Temporada Grande 2014-2015. Domingo, 18 de Enero de 2015. Décima Tercera Corrida de Derecho de Apartado. Menos de Dos tercios de Plaza en tarde fresca, despejada y con viento en diversos pasajes de la lidia, frío al final.

8 Toros, 1 de Rancho Seco (Divisa Caña y Rojo) para rejones. Alto y largo, estrecho y manso desde salida; y 7 de Teófilo Gómez (Divisa Azul Cielo, Blanco y Plomo) el séptimo lidiado como sobrero de regalo. Dispareja de presentación, de feas hechuras tercero, cuarto, quinto y el sobrero. Bonito el lote del tercer espada y el castaño segundo de lidia ordinaria. Mansos en general. Peligroso el cuarto, débil el lote y el de regalo del segundo espada. Con nobleza el primero y recorrido el sexto. Manso encastado con tendencia al toril que dobló contrario desde su salida y homenajeado, por tanto, injustamente con el Arrastre Lento.

El Rejoneador Emiliano Gamero, Palmas. Enrique Ponce (Tabaco y Oro) Dos Orejas y Silencio. Juan Pablo Sánchez (Nazareno y Oro) Silencio, Saludos desde los Medios y Oreja en el de regalo. Juan Pablo Llaguno (Azul Marino y Plata) que confirma la alternativa, Leves Palmas y Silencio.

El tercer espada confirmó la alternativa con el toro número 87 de la ganadería titular, nombrado “Pirulero” de 485 kilogramos: entrepelado bragado, meleno y listón, delantero y vuelto de pitones.

Destacan a pie Gustavo Campos y Jorge Luna en banderillas.

Derechazo Juan Pablo Sánchez.
Derechazo Juan Pablo Sánchez.

Seda y Oro de Antonio Mendoza – Pincha Triunfo en Lluvioso Cierre.

La rapsodia capotera de Antonio Mendoza ante "Bala" de La Soledad.
La rapsodia capotera de Antonio Mendoza ante “Bala” de La Soledad. Foto: @MyRyCar.

Justo cuando la Temporada, inundada en las aguas de la mediocridad, asoma su necesario cierre, en el momento en el que el encierro adolece de las mínimas virtudes de un toro de lidia, las virtudes taurinas casi virreinales, de mixto y amplio imperio, de Antonio Mendoza cerca están de lograr completar el triunfo grande y, aun pinchando, el terno de pasamanería que está en juego se va para Michoacán. En contraste, Llaguno y “Platerito” a quienres estrellan terriblemente con un encierro espantoso que en la soledad deja pero a la Afición.

Por: Luis Eduardo Maya LoraDe SOL Y SOMBRA. Foto: @MyRyCar.

Se acaba la Temporada de Novilladas. Al fin, dicen algunos.

Lastimosamente, consideramos, puesto que es la primera vez en bastante tiempo en que un novillero como Antonio Mendoza tiene tan poco espacio en los carteles en una Plaza como la Monumental. Es posible que la respuesta a ello la obtengamos en la propia espada del novillero michoacano.

¿Qué habría sido de la Temporada si Mendoza, mata al xajay indebidamente indultado el primer día? O, si corta las orejas a su lote de Real de Valladolid la segunda tarde… o si remata en todo lo alto su faena ayer al manso quinto.

Diría Don Alfonso Torres Lemus, imposible saberlo.

Quizá la Temporada continuara y lo que afirmamos del novillero michoacano no sería solo literatura, sino tendría el respaldo de las orejas. Cosa que su toreo hoy no tiene. Falla siempre con la espada, da la impresión de perderse en terrenos, ayer se nota desesperado e incapaz de solventar la suerte suprema.

Hace tiempo leíamos la sensacional entrevista de “Don Tancredo” a Rodolfo Gaona durante 1937 en la infaltable “Revista de Revistas”. Ahí el Califa, en su Renacimiento de Azcapotzalco confiesa a Don Roque Armando: “Yo, por ejemplo, era muy mal estoqueador, y atravesaba siempre a los toros en mis primeros tiempos, aun haciendo el viaje recto. Daba el hombro, que era lo que me habían enseñado.”

Una confesión que ni a “Monosabio” hace en “Mis Veinte Años…”

Y sigue. “Hasta que un viejo aficionado de Madrid, Andrés “El Zapatero”, me dijo: ‘qué así no puéser, porque el movimiento de la mano desvía la espada. Mira, chaval, da el pecho y verás qué estocadas’. No lo creí mucho pero en la primera corrida que tuve seguí el consejo de Andrés “El Zapatero”, y después de hacer el viaje buscaba yo por dónde había salido la espada. ¡Y no! Que tenía razón el viejo: no dar el hombro, sino el pecho; y saber manejar la izquierda, para vaciar al toro…”

Es posible que Mendoza no tenga ese defecto a simple vista, su espada no está a la altura de su muleta ni de su capote. Ayer luce todo temple aun de hinojos con el encendido farol y su buen trazo a la verónica pero nada más. Es imposible con la soledad, la abandonada bravura que envía Mariano González Zarur, ¿Cómo embestir con esa presencia infame?

A mejor trapío suele corresponder mejor bravura.

El primero de Mendoza, segundo de la tarde no tiene condición brava, mansa y desrazada, nada le salva. Ni siquiera los cuidados –válgame la expresión- de Antonio. Mal con la espada.

Por ello hay que esperar al quinto.

Y pasar todo un calvario desde el brinco tras doble farol de rodillas de Juan Pablo Llaguno, sin opción ante ese primero ni ante el cuarto con el que la gente desespera al límite, hasta las ganas y buenos deseos, en momentos también buena realización, de “Platerito” ante el tercero, para que entonces salga el berrendo en cárdeno que ocupa el lugar de honor.

El momento llega cuando Mendoza repite a una mano el saludo capotero de pie, suelta una punta con la mano hacia abajo y es coreado. El astado corretea. Y frena cuando el michoacano sensacionalmente le para a pies juntos en los mismísimos medios, templa las manos en el mismo sitio y cuando el novillo aprieta Antonio emociona al cerrar con rebolera que, pese a atorarle, espléndido resuelve cuando arremete y él arrodillado remata en soberana composición.

Vuelta contraria del novillo.

Saltillera de inicio para llevar al caballo. Entonces el de La Soledad escapa a la jaca de la querencia. Mendoza ajusta se coloca a la manera de Ortiz, con el capote por detrás del cuerpo pero gira –tiene el terreno y el lance en la cabeza- para citar hacia las afueras y andar, lance por lance, levitando por la arena, toreando al paso y por las afueras la gris embestida embaucada por tapatías en el capote y su seda.

Han sido tres, por la huida del astado, pero valen como por treinta.

A lo clásico, a lo de siempre, con la solera del capote por detrás, él mismo quita, retira del caballo y toca a un lado en el tercio cortando la huida del novillo para pegar quite de oro al paso, tomar distancia y sumar Antonio a la escena, capoteramente mexicana, la más mexicana de las creaciones: gaoneras, tres, por si algo hiciera falta.

Una ha sido sensacional, a pies juntos, en otra gira para quedar en cite de quite de oro y tornarlo en herniana (algo nos dirá Leonardo Páez) tan genuina que estalla La México. Solo el novillo y su mansedumbre expresa cortan la rapsodia capotera mexicanísima de Antonio Mendoza que en el tercio carga la suerte en la rebolera a compás abierto y por detrás que, por si fuera poco, liga y remata en brionesa.

Y la Banda… callada. La Afición, estalla.

A falta de Diana, floreada y rematada, la cuadrilla se encarga de florearle el pitón izquierdo al astado. El desencanto llega. No importó que el propio espada haya indicado a Lupillo qué hacer, a lo mejor debió hacer todo él ante la inutilidad de la cuadrilla. A pitón roto pero sin desprenderse, Mendoza va los medios, pese a su frustración, se va a los medios y doble pase cambiado por la espalda.

La faena grande se anuncia tras un cambio de mano que… el novillo toma con la cara alta. Los derechazos llegan con temple y tremenda suavidad pero la fuerza y la escasa raza flaquean en el toro. Para muestra la segunda tanda, sin mayor posibilidad de embestir completo y repetir, el pitón derecho se complica al grado de voltearle al intentar rematar la tanda siguiente al natural.

Entonces pese a berridos, ajusta Mendoza maravillosamente a media altura, encela desde el cite y corre la mano en tal dimensión y rescata al novillo de su desesperante flojedad en todo sentido con esa cara alta como en la dosantina y pese a nuevo topeteo culminar el pase de pecho. La vuelta al ruedo sabe a muy poco, luego del su paso por el Gólgota de la espada.

Asignatura más que pendiente.

Caso extraño. Don Pancho Contreras me ha dicho que no pero, sin orejas Antonio Mendoza es el triunfador de la Temporada.

Porque la oreja que corta Juan Pablo Llaguno tras doble desarme muleteril con la lluvia encima, pese a su buen trazo, deja las cosas con muy poco que reseñar para un torero que está para cosas más grandes que el astado lidiado como sobrero.

En realidad nuestra Plaza, nuestra novillería, nuestra tradición taurina están en la misma posición, en el mismo supuesto: se lidia el becerro cuando las aspiraciones taurómacas son y han de ser mejores en tamaño y calidad; de mayor trapío.

Por ello se trata de descubrir lo que a lo mejor ya descubrimos… Pero quizá, como decía el Maestro Torres Lemus, todavía no lo sabemos.

Twitter: @CaballoNegroII.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Plaza México. Temporada de Novilladas 2014. Domingo, Octubre 7 de 2014. Duodécimo y último festejo de Temporada Chica. Menos de un cuarto de plaza en tarde nublada durante todo el festejo y lluvia en el de regalo.

7 Novillos, el último de regalo, 6 de La Soledad (Divisa Morado y Azul) Mal presentada por absolutamente desigual, flojo y descastado. El primero brinca al callejón y el cuarto lo intenta. Inexplicablemente, el quinto, estrellado por la cuadrilla en el burladero de la Porra hasta romperse el pitón izquierdo, recibe de manera por demás injusta el Arrastre Lento tras una lidia mansa en todo momento. Y uno de Los Ébanos (Divisa Verde) séptimo, abecerrado y feo con buen pitón derecho en la muleta.

Juan Pablo Llaguno (Canela y Plata con remates negros) Silencio, Silencio tras dos Avisos y Oreja en el de Regalo. Antonio Mendoza (Turquesa y Oro) Silencio y Vuelta protestada tras Dos Avisos. Ángel Espinosa “Platerito” (Rosa y Oro con remates negros) Silencio y Silencio y Silencio tras Aviso.

El primer espada resultó adjudicado tras la muerte del sexto con el terno de luces en disputa.

Fue examinado, al parecer con buen resultado, el aspirante a caballo Jorge Delgado “Finito” de Aguascalientes que pica en general correcto salvo al sexto. Mal las cuadrillas a pie tras hacer del segundo tercio en el quinto turno un desastre y estrellar con pésimas consecuencias a tal novillo hasta hacerle romper el pitón izquierdo.

Destaca en la brega al cuarto Rafael Romero.

Derechazo de Antonio Mendoza, rotundo y clásico. Foto: @MyRyCar.
Derechazo de Antonio Mendoza, rotundo y clásico. Foto: @MyRyCar.

La Inacabada Perfección – Polémico Indulto en Faena Grande de Mendoza.

Sale a hombros el debutante Antonio Mendoza. Foto: Humbert.

El borrón de la tarde, justo cuando más se necesitaba el gesto taurino y el rigor de la excelencia en el cerrojazo, se lo anota la Autoridad que preside el más que importante festejo. El cartelazo no falla, A pesar de la desigual presencia y poco juego en general del encierro de Xajay, los novilleros de menor a mayor, dan la cara y brindan emociones que revientan en el sexto. A punto de gloria y grandeza, el debutante Antonio Mendoza, deja una gran faena sin remate… para incógnita de la historia misma.

Por: Luis Eduardo Maya Lora – De SOL Y SOMBRA.

Son veintisiete, simbólicos, años sin que algún novillero corte un rabo en La México.

El tópico se anda haciendo leyenda, malamente. Ayer en la apertura novilleril poco falta en realidad para romper tal “maleficio” No es así, pues Antonio Mendoza duda, el corazón de mazapán engaña a la Afición y la autoridad falta en ejercer su potestad.

Que un festejo como este, a toma y daca con el viento, a la contra el tranco roto y la sosería expresa de los novillos más cierta llovizna, no puede dejar a tan buena entrada con esa confusión que siempre acarrea el indulto: el happy ending usual.

Donde todo es caramelo y algodones de azúcar.

El indulto en los toros, como se entiende hoy, es el camino fácil, lo que muchos decían debían acabar las películas de Emilio “Indio” Fernández, la puerta con remate feliz que daba el de Coahuila al público, ese instante en que todo puede arreglarse y con ello evadir enfrentar el rigor de la realidad final.

Porque cuando llega el final real –Dolores del Río mirar irse a su hijo abogado en “Las Abandonadas” o Miguel Inclán perder a Marga López en “Salón México”- el público se desencanta, siente pena. Y eso es muy humano. Pero ayer, resulta que la autoridad ni siquiera permite al público enfrentarse al humano desencanto… o a recibir la divina e inesperada gloria.

Como también en ciertas películas del “Indio” ocurre.

La llegada de la gloria espera cinco turnos. Que Xajay manda una novillada ligera en varios aspectos: presencia, casta y emoción.

Esa emoción, compañera inseparable de Diego Emilio, ayer le abandona un turno y medio en tarde tan señalada. Tarda en entrar en el festejo, aun con la suerte de que el espontáneo que salta al salir el novillo, no hace daño. Delante del brocho que abre Temporada, “Antequerano” está algo serio, sin proyectarse, aun a pleno sol. Diego se nota incómodo ante el paso vacilante y el viento terrible al recibo.

Solo la media resulta completa.

Y de ahí a la rigidez.

Salvo Mauro Prado, la cuadrilla de Diego Emilio no abona en positivo. El novillo se queda corto por el izquierdo y va a menos pues el novillero en su cite no cubre lo suficiente con la de cobrar. Se amarra. La estocada defectuosa coloca al esperado hidrocálido en sellado silencio y contrariedad viendo al xajay diluirse en medianía.

Así, cuando Juan Pablo Llaguno, galardonado de inicio, se abre de capa la Afición sonríe pues el parón tiene oportunidad y ordena al muy feo cárdeno claro segundo.

El toro trae las primeras gotas y el cambia el color del celaje al de su grisácea capa.

Tras el brinco mansurrón delante de Efrén Acosta hijo, el cárdeno se encuentra con la chicuelina, algo inclinada hacía adelante pero bien lograda y rematada. A diferencia de la cuadrilla del primer espada, Juan Pablo Llaguno consigue que sus infanterías coloquen el terreno, sean breves y diligentes para empezar doblándose con el novillo muy en brincos todavía.

Ahí Juan Pablo escala, uno por uno, los peldaños de la cuesta de la mansedumbre del novillo. Y lo hace con emoción, aplicando la medicina correcta, primero con la derecha en dos tandas, aliviando y midiendo la cantidad a pesar de la cara alta de “Coleador” para después cerca de tablas abrochar con tremendo trincherazo, uno de los muletazos grandes de la faena.

Que crece insospechadamente.

La primera tanda al natural templa hasta la sombra del toro. El joven Llaguno brinda aire, calma y pausa tras mágico desdén. El trincherazo que abre la siguiente es de asombro y de amplitud sus derechazos mayor con el novillo hacia fuera y que acaba en toril tras hermoso cambio de mano por detrás, al paso, que consume el de pecho.

Ahí no para, sino ataca el terreno con dosantinas, cambios de mano, uno sensacional por delante para inaugurar más naturales. Verticalidad y buen gusto. La suerte contraria trae la entera delantera, la petición consigo la acertada singular concesión.

Y mejor aún la acertada negación del premio doble.

Que en la Fiesta, al premiar, mas vale que falte y no que sobre. Por ello cuando da Juan Pablo la vuelta, hasta el sol sale de nuevo y claveles cierran su triunfal paso.

Inexplicable ovación al toro.

Con el tercero Antonio Mendoza da tantos pases que aburre al novillo y a la Afición.

Quizá a él mismo.

Conste que la afición le espera, tal como a Diego Emilio que con el chico cárdeno cuarto se queda con las ganas de torearle de capa gracias al viento. El hidrocálido con presión en los hombros, a plenas ráfagas, tras ayudados por alto, toma la muleta con la izquierda en los medios y el novillo lo toma a mal. Diego dilata en tomar la mano armada y citar por el pitón derecho, cuando lo hace el viento retoma su camino.

Entonces, al fin, Diego Emilio entra a la corrida. Le gana la partida al viento, frente a la Porra bajando mucho la mano derecha, casi al piso. Como cita perfecto el novillo repite y se templa, la Plaza cruje, la lentitud embelesa y suyos son los mejores muletazos de la tarde.

Porque a pesar de su rigidez inicial, con este cuarto Diego descubre el pitón derecho, tras adelantar en un momento de la suerte, retoma ya en los medios a compás lento, a muletazo profundo en la cintura fundido y tirado el toro a la cadera, suya es la verticalidad y el estruendo del tendido.

Pena que, dado que es un producto en creación, Diego no haya vuelto a la izquierda. Ya sabemos que lo que se hace por un pitón sirve siempre para el otro. De no pinchar la oreja estaba en la espuerta.

Afortunadamente, los pases derechazos han sido tan buenos que no importan los dos avisos, la tardanza en descabellar para que le sacaran al tercio. Con mucha fuerza.

Si Diego Emilio responde en el cuarto. Mendoza despierta al siguiente con un quite.

Es verdad, no le correspondía. Cierto, parece que el cornicorto novillo requiere un segundo puyazo. Llaguno no lo ve así y a las saltilleras, soberbiamente rematadas con rebolera por detrás, responde con tafalleras y encienden los ánimos.

Lástima que a Juan Pablo este novillo le cobra vía desarme y voltereta los derechazos. Muy disminuido tras la terrible voltereta mata a como puede para saludar y ser devuelto en el intento de vuelta al ruedo.

Y queda el sexto, bautizado, cosa rara, como “Bandolero” nombre tristemente célebre.

Hasta ayer.

Pues desde salida Antonio Mendoza, prosigue lo conseguido con el quinto en su quite, manejo bueno del lance natural con el capote. Las verónicas de inicio le muestran el camino al burel llegando a los medios al rematar. Luego el lance al paso y por las afueras que preparan uno de los mejores momentos, deja en suerte ante el caballo con genuflexa tijerilla.

Si bien el xajay recarga no es prolongada la exigencia. Mendoza, lanza su montera y de pie ilumina suerte por faroles que cintilan y encandilan el olé al rematar con el reverso del capote soltando una punta. “Bandolero” crece pues dispara su arrancada siempre largo y fijo en banderillas.

Entonces, atinadamente, el novillero con nombre de Virrey novohispano, tan moreliano, hace de las tablas el sitio exacto para, muy en corto, tras brindis e insistencia en el cite, consumar de dentro a afuera el pase cambiado por la espalda, replica dos veces y comienza, tras esa emocionante obertura la obra plena.

El negro astado, muy Xajay en su tipo y emoción, en su negro pelo y ligeramente tocado pitón izquierdo, siente el cobijo de las tablas y es pronto al cite pero a la mitad de los remates se quiere quedar para pensarlo un poco. Pero Mendoza, sabedor de esto, en momento supremo, abrocha los primeros derechazos con un pase de pecho clave en el devenir de la faena, un remate con doble toque en el cite y desahogo total.

El temple encela. Siempre.

Y más cuando, estira su brazo Antonio y su planta enreda la nueva tanda, de tanta fuerza y emoción, intensidad y expresión que eleva el compás del derechazo a más en calidad aun en menor cantidad protegido del viento, cuatro y el de pecho rotundísimos. La despaciosidad se asoma porque el que se impone es Mendoza que eleva al toro al bajarle la mano y evitarle la tentación de la cara alta, tan latente.

Aun le pega la vitolina muy cerrado en tablas y la mano izquierda se rompe en dos tandas al natural sensacionales, de mayúscula realización, lo mismo que el circular perfecto. Y en tales redondeces, previo a las manoletinas llega la petición de indulto a un toro siempre cobijado en tablas, nada destacado en el caballo.

Del final “feliz”.

Una de las obsesiones de “El Indio” Fernández era su “fortaleza” de la “Dulce Olivia” en Coyoacán. El terror de perder su casa le lleva incluso en 1952 a escribir para cine la injusticia de perderla, en pos de complacer las apariencias de un capricho femenino por parte de la autoridad.

“El Rapto”, se llama tal obra.

La faena de Antonio Mendoza recibe la injusticia de no poder ser consumada.

A pesar de hacer mejor al astado. Aun encelándole y dejando en evidencia al final de la faena el juego del astado con esas manoletinas, éste fue indultado, sin importar que su faena, por completa en toda su intervención, habría alcanzado la gloria total…

O la habría perdido, en el cadalso del pinchazo.

Los falsos felices finales del cine de “El Indio” Fernández, de no haber creído y defendido firmemente sus convicciones, le habrían convertido en un artista más, incapaz de expresar su sentimiento, de elegir y decidir el camino, riesgoso o no de la personal creación, la que asume los riesgos del arte.

Pero que nunca deja las cosas a medias.

Ayer, el Usía prefiere la inacabada perfección, más bien corrección del indulto, privándonos de vivir los riesgos de la gloria.

Espero haya sido, como en el cine de antes, un breve anuncio intermedio.

Hay películas que no se ven dos veces.

Twitter: @CaballoNegroII.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Plaza México. Temporada de Novilladas 2014. Domingo, Julio 20 de 2014. Primera de la Temporada. Un cuarto de plaza en tarde de sol quemante y lluvia intermitente durante la lidia del segundo y molesto viento durante todo el festejo.

6 Novillos, 6 de Xajay (Divisa Rojo y Verde) Desigual en presencia, cuarto y quinto demasiado chicos muy feo el segundo, mansos en general salvo el sexto, precioso negro nombrado “Bandolero” indultado benévolamente por la autoridad. El quinto saca genio.

Diego Emilio (Verde Esperanza y Oro) División y Saludos tras dos avisos. Juan Pablo Llaguno (Grana y Oro) Oreja tras petición y Saludos con vuelta protestada. Antonio Mendoza nuevo en esta plaza (Turquesa y Oro) Silencio y Vuelta tras indulto. Salió a hombros.

Al finalizar el paseíllo se guarda un minuto de aplausos en memoria del Matador de Toros Raúl Espíndola fallecido esta semana.

El segundo espada fue galardonado por la Porra Libre, A.C., con el trofeo “Joselillo” como triunfador de la Temporada anterior.

La Querencia del Matarife – Triunfo Legítimo de Diego Emilio.

La estocada de la novillada. Todo el estoque en el morrillo, todo el brazo, desde el hombro, matando en lo alto.
Diego Emilio con todo el estoque en el morrillo, todo el brazo, desde el hombro, mata en lo alto. Foto: Humbert García.

Vendavales de apasionada disputa deshacen engaños y condicionan la novillada de José Garfias, mitad fea, mitad bien hecha. Un novillo extraordinario, el cuarto, queda secuestrado por el terrible viento que impide verle pleno, lo mismo a Diego Emilio que no obstante, cae de pie por su gran personalidad. Juan Pablo Llaguno, sin suerte y apurado, libra apenas el compromiso mientras Diego Sánchez queda en la raya de obtener un resultado mejor.

Por: Luis Eduardo Maya Lora – De SOL Y SOMBRA. Texcoco.

Se acaba el vendaval justo cuando la novillada termina.

Pega fuerte el sol en Texcoco que el horario de verano hace que el sol extienda su brillo más allá de las seis de la tarde. La primavera texcocana trae consigo a los nuevos prospectos enfrentándose a una de las ganaderías siempre ilusionantes.

Pero De Santiago aplica la de “tres y tres”, por alguna razón, esperemos no sea grave, no hay un solo representante de la ganadería en el Palco y la presencia de los tres primeros levanta la ceja de varios aficionados. No solo porque puedan verse chicos sino por mansos y feos de hechura.

Los únicos que muestran su asombro es el personal del rastro de la Plaza.

El rastro que acompaña las plazas de toros es hoy una joya del pasado justo cuando el presente lo ha desterrado de la mancha urbana. Y los matarifes de Texcoco toman nota y al pendiente están de cada detalle de lo que ocurre en el ruedo.

¿Qué sería sin la Fiesta de este apasionante oficio? ¿Y de este oficio sin la Fiesta?

Estaría incompleta, como el toro de lidia sin bravura.

Los tres primeros parecen destinados a vivir menos años que los de la edad adulta dada su hechura, quizá lo que los salva de acudir anticipadamente al rastro y pasar primero por las telas, arpones y estoques en la Plaza puede que sea su historial genético. Sin embargo, la primera mitad de la novillada comparte, lo huidizo, lo descastado y las terribles vueltas contrarias.

Por eso Diego Emilio, el esperado hidrocálido, a pesar del viento y de lo cabeceante del negro y chico primero, a cómo puede le parar y se pará en el tercio final sin importar lo vacilante que es la condición del novillo, al fin niño todavía. El astado se escurre y distrae pero el de Aguascalientes imprime mando, abre el compás se ayuda con la espada defendiéndose del viento y liga, emocionando, el pase con la izquierda.

Gusto hay y emoción tiene el toreo y la personalidad del toreo, fuerte y expresiva.

Aun por la derecha, en el tercio ante matadores, consigue correr la mano y emocionar, todo en Diego Emilio tiene ese común denominador. Ya no es aquel espada que caminó siempre a merced en la Plaza México, evoluciona, incluso pierde pasos y está siempre colocado para lidiar con seriedad a la res.

Ni un gesto a la Banda. Como debe ser.

Aun se dobla, castiga y en la suerte contraria frente a toriles, como corresponde al manso, la mano izquierda bajísima arranca a herir, casi dándola a morder, vaciada la suerte delante, pasándose hasta el rabo atrás, viene así la estocada de ésta y quizá de varias tardes: toda por lo alto, toda entera y con ella el primero de la tarde fulminado queda.

Como el Juez con la petición general increíblemente no concedida. Aclamada vuelta al ruedo.

Y la respuesta se espera de Juan Pablo Llaguno pero ese viento infame, como pocas veces en Texcoco, limita al joven queretano a protegerse y, a pesar de correr la mano con temple en un inicio, ataca demasiado pronto el terreno del frágil novillo, consigue buenos muletazos pero la cosa queda inconclusa y en respetuoso silencio.

Diego Sánchez tiene largueza con la muleta pero poca soltura con el capote, su chicuelina dada a trágala, feamente desmonterado, le hace ver falto de sincronía con el horrible castaño. Lo importante de este espigado torero es que tiene temple, apunta cierta cadencia en el tercio final al encontrar muletazos de buen trazo desde los medios coreados por lo bien rematados.

Sin embargo, tiende a retrasar su muleta a comprometerse poco en los embarques y embroques para torear siempre en línea, son varias las veces en que se observa falta de profundidad en su concepto. Por ello, la faena arriba a muy poco, mas tomando encuentra el espantoso bajonazo con el que remata.

Cerrada la primera parte, los matarifes hacen su agosto, desollan pronto que batallan menos con el toro de lidia, por su conformación y finura.

Pero sale el novillo de verdad.

Hermoso cárdeno claro, paliabierto, de hechura incomparable, cómo recuerda a “Vinatero” el mejor toro de la década pasada en La México de esta misma divisa. Y sale alegre acudiendo desde el inicio del cite con el capote que deshace el viento y que obliga a Diego Emilio, a la defensiva, a recortar genuflexo.

Crece el cárdeno, doble puyazo y embestida con fuerza, tanto así que vuelve loco al caballo que resiente ambas veces el encuentro. Justo en el tercio frente a los médicos, Juan Pablo Llaguno instrumenta navarras, sin plenitud por el viento, que interrumpe de la peor manera posible. No hay réplica, no puede haberla.

El astado arrolla con lo que tenga enfrente durante banderillas, obliga a Torreblanca a defenderse, a Martínez Kinsgton que saluda a brincar la barrera y a Diego Emilio a decidirse y olvidar el duro viento. Parece hacerlo solo que el cárdeno, con muchas virtudes dentro: descolgado, fijo, pronto, humillado desde el cite, viaje largo, vuelta por bajo en la embestida… crece calladamente.

Solo atina por la izquierda tímidamente, trata de repetir hasta que su muleta se vuelve un barullo al intentar ligar, lo mismo por la derecha, el viento hace todo lo posible para que Diego Emilio no pueda dejarla puesta. Claro, esta era una faena y una plaza para sacar el aparato como Jesús Solórzano hijo y “Pirulí” o aplicar el cite y muleta en el piso, como José Tomás y otro Santiagueño, “Vinatero”.

Dura prueba. Pero ya habrá tiempo para olvidar el viento y abandonar el cuerpo.

Diego Emilio encuentra una tanda por el derecho y una buena estocada para, ahora sí, cortar la oreja y generar una vuelta aclamada. Vergüenza de la autoridad no homenajear, de menos, con arrastre lento al novillo. Nada raro.

El quinto promete, un serio y negro astado. Solo que la promesa dura poco porque Juan Pablo Llaguno no brinda sitio, cierto, al novillo le falta fuerza pero el queretano opta por encelarle poco a media altura, cuando lo hace vibra la plaza pero acaba desarmado.

Y silenciado.

Tal como Sánchez en el sexto, muy serio, gruesas sus cepas y con sonecillo a pesar de su dificultad de patas traseras. Claro, tanto toreo sobre la línea, lejano al pitón contrario y demasiado de dejar pasar, emociona poco, peor tratando de pegar pases por la espalda, Diego es aun joven para aprender tales mañas. Ojalá no se haga costumbre ni sea tarde para ya no afear su toreo así.

Pena el horrible chalecazo que hace guardia al matar.

Cierran los matarifes texcocanos una jornada de seis novillos, listos para vender su carne, felices de que regrese la Fiesta y las novilladas en el XXV Aniversario de la Plaza.

Hay cosas que no cambian.

El herramental de la lidia en la Plaza todavía tiene su vínculo con el del desolladero, donde se separa la piel de la carne: el cachete o puntilla. En la Plaza el viento separa el arte de toreo. Hay que dejar la piel, entonces.

Y el alma, también. Inmutable principio.

Claro, como el eterno rastro para los toros mansos y la gloria del desolladero taurino de la plaza solo para el toro bravo.

Twitter: @CaballoNegroII.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Texcoco. Feria del Caballo 2014. Plaza Silverio Pérez. Segundo Festejo de Feria. Segunda Novillada. Un cuarto de Plaza en tarde cálida con una de las condiciones de viento más complicadas que hayamos visto en esta Plaza durante todo el festejo. Cesaron inmediatamente arrastrado el sexto.

6 Novillos, 6 de De Santiago (Divisa Rojo y Oro) Desigual, los primeros tres demasiado chicos y feos, mansos completamente. La segunda parte, perfecta en hechuras, serio el sexto, destaca en tono menor el quinto. En tono mayor, el hermoso cuarto, cárdeno claro, estrecho de sien, paliabierto, ojalado y bocinero, de nombre “Debutante” mereció al menos los honores del Arrastre Lento que por alto pasó el Usía.

Diego Emilio (Granate y Azabache) Vuelta aclamada tras petición y Oreja. Juan Pablo Llaguno (Tabaco y Oro) Palmas y Silencio. Diego Sánchez (Celeste y Plata) Silencio y Silencio.

La tercia por completa, nueva en esta Plaza.

Saludan Fernando Guerrero y Mauricio Martínez Kingston tras banderillear a segundo y cuarto.