Archivo de la categoría: Temporada Grande 2014 -15

Programa Especial (I) @Taurinisimos – Resumen Mejores Faenas 2015.

Programa @Taurinisimos de @RadioTVMx del viernes 18 de Diciembre de 2015. Con Miriam Cardona (@MyRyCar), Luis Eduardo Maya Lora (@CaballoNegroII) y José González (@JoseNinoG).

Actualidad Taurina. Análisis Año Taurino 2015 en Europa y América.

Enrique Ponce en La México. Morante en Valencia, Ferrera en Sevilla. López Simón y Morenito de Aranda en Madrid. Castella en San Isidro.

José Tomás en Aguascalientes.

Urdiales en Bilbao, Paco Ureña en Pamplona. El Juli en Zaragoza y Diego Urdiales en su confirmación en La México.

La próxima emisión de #Taurinísimo será el próximo viernes 15 de Enero de 2016 a las 7 pm (Mex) a través de http://www.radiotv.mx

#EsperamosSuOpinión.

Twitter: @Taurinisimos.

Mail: taurinisimos@gmail.com

@RadioTVMx. FB/Taurinisimo.

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@Taurinisimos, Trigésimo Programa – Morante en la Plaza México. Feria de León 2015.

Programa @Taurinisimos de @RadioTVMx del viernes 30 de Enero de 2014. Con @MyRyCar, @CaballoNegroII y @JoseNinoG.

Actualidad Taurina. Plaza México. Temporada Grande. Corridas en Querétaro y León.

Recuerdo de Jorge “El Ranchero” Aguilar.

Faena de Enrique Ponce en Querétaro. Morante de la Puebla y Diego Silveti en La México. Análisis Corrida del LXIX Aniversario.

Joselito Adame y Juan Pablo Sánchez en León, Guanajuato.

El próximo programa de @Taurinisimos se transmitirá el viernes 6 de Febrero de 2015 a través de http://www.radiotv.mx a las 19 horas.

Twitter: @Taurinisimos.

RECAPITULANDO. La Sonrisa de la Puebla – Desquicio y Exquisitez Morantista.

Media de Morante, Torería Total. FOTO: TAR.

Debemos y pagamos, aun con interés. Aun lejos de cualquier conexión, suspiramos por brindar al menos unas ideas sobre la socarrona propiedad torera, el donaire en la escena y el irrenunciable sabor torero de Morante de la Puebla que evidencia y deshace los tópicos más recurrentes en la actual Plaza México: la ignorancia y la desorientación de la mayoría asistente. Otrora sensible al toreo bueno, La México hoy gusta del relumbrón y no del auténtico oro. Con el peor lote (otra vez) Morante esfuerza y roza el triunfo que, de rebote, obtienen “Zotoluco” y Silveti con dos de los mejores toros de una decepcionante corrida.

Por: Luis Eduardo Maya Lora – De SOL Y SOMBRA.

Salen a pie los tres espadas en el epílogo de la tarde. Bajo el escrutinio público, claro.

El más antiguo sale haciendo gestos al callejón, como el empleado que al terminar la semana en la oficina avisa “comemos en la semana” según su gesto digital. Así se ha llevado su Temporada, todo para la tarde que viene. Cuatro realmente han sido y en esta solo ha medias vemos a aquel “Zotoluco” que algún día ha tenido preeminencia.

En el aguante y en el embate.

Su actuación es vacilante por su falta de quietud, pierde pasos cada vez que tiene que ligar un muletazo ante un primer toro tan discutible como estrecho que solicita mando y quietud pero Eulalio vive de tapar la embestida de que esta frene, con toques por la espalda o retirando la muleta, para no tener solo que girar. Esto preocupa porque, otra vez, lejos de los medios el cárdeno parece tan solo pedir quietud para pasar completo.

A veces ocurre, otras no. Le enganchan unas otras también, “Zotoluco” se justifica en una gran estocada, una de las mejores en el ciclo, volapié perfecto en la suerte contraria. En otros tiempos la oreja habría llegado sin protesta. En doce turnos esta Temporada su toreo no deja dudas sino una implacable respuesta: el tiempo de su mejor y mayor expresión parece haber pasado.

Incapaz de solventar con brevedad al debilísimo cuarto, aburre y vuelve a decir nada.

La corrida, otrora importante, muestra que de Fernando de la Mora perdimos sus cinco mejores años: 2006 a 2011. La divisa amarilla y blanco tuvo un periodo de ensueño, donde el ideal del toro bravo en México se reflejaba lo mismo en su versión más seria en plazas de primera que en la más habitual del resto. Hoy no distinguimos si de lo que mandan queda algo de aquel lustro de gloria que no vimos en la Plaza México.

Solo Dios sabrá por qué.

El encierro, dispar de presencia, presenta toros tan feos como segundo y sexto, o tan armónicos como tercero y quinto. Lo que antes habría distinguido a la Afición de La México a protestar, no el tamaño sino la fealdad, hoy resulta ser que ya no existe. Hasta la toman contra Morante al ordenar sabiamente el segundo puyazo, luego del geniudo tumbo, ya le había cobrado carísima una verónica enorme por el lado izquierdo. Pena que en La México se viva del tópico de “acabar con el toro en el caballo”

Como el silencio es oro, callados quedan los desafectos al observar como el alto y estrecho segundo vuelve a derribar por geniudo y malaje. Diego Silveti perdona el quite. Ni pío en el tendido. Raro, porque a Morante no le perdonan evidenciar que el astado sirve para nada. Aun así luce en los trincherazos y logra que la aspereza del calamocheo se reduzca, corre la mano pero, podido, el astado descompone.

Queda solo la espera al quinto.

Mientras, el toro de la tarde, chico y pobre de cabeza, vuelve a tocar a Diego Silveti.

Otra vez.

Qué no habrían hecho quien sabe cuantos toreros con esta suerte proverbial del guanajuatense. Silveti intenta y se advierte mejor con el capote, a compás abierto las verónicas y carga elegante la suerte en la cordobina del quite, que muestran la nobleza del toro y también su falta de fuerza. Lucido remate con cambio de mano en la rebolera.

Y el toro de la consagración llega.

Largueza y recorrido en la embestida, nobleza y una fijeza maravillosa. Lo que se espera que llegue es que, tras el inicio arriba, Silveti logre escalar el único camino posible, el triunfo y el furor. No llega. Y esto es porque sus tandas son ligeras, inician y terminan a la misma velocidad, todo es plano en un mismo ritmo sin la cadencia que implica mandar sobre el toro.

Se pierde Diego no de tanda a tanda sino de muletazo a muletazo, principalmente con la izquierda, con ese estaquillador caído y el brazo amarrado le hacen perder casi todo. Por algo Silveti nunca sale tras cada pase al frente con la izquierda. Precipitadamente, tras vuelta a la derecha, se dobla y el toro reacciona mejor, la faena está incompleta, hueca.

Ni los buenos naturales de frente la rescatan peor aun los pinchazos.

Pero a Diego le queda la raza que saca con el espantoso sexto al que hace pasar arrimándose, a empujones y tirones, aun con la cara arriba y los cabezazos el toro toma tres dosantinas y al gente se

Así embistió el berrendo, Con él ha podio Morante en todo momento.

entrega, aun con el pinchazo le dan una oreja. Le ovacionan como al que más los mismos que ignoran la faena al quinto de Morante de la Puebla.

Parece que el relumbrón le gana al bueno torero.

El berrendo aparejado “Nueva Luna” aparece en el ruedo y las verónicas de Morante, perfectas de trazo, con los brazos al vuelo. Cada lance del sevillano produce una reacción del toro que pone a prueba su condición al siguiente. A cada verónica el berrendo reacciona frenándose perdiendo su embestida al ser exigido. De ahí que se dosifique el castigo en varas.

Mas no el arte en el quite.

Chicuelinas perfectas que hacen tomar aire al toro y a La México recordar que siempre ha tenido un sitio para los toreros de arte. A la altura perfecta el cite, cuatro y el remate. Ya en la muleta su faena es muestra de colocación perfecta. Poderoso pero sosegado inicio con la izquierda, ayudándose: firmazo y pase de pecho sobre las rayas con el toro que rebrinca y no da crédito a como está siendo toreado.

Así los derechazos, sólidos de estructura, rotundos de ejecución muestran que el toro rebrinca, se quiere quitar el engaño y pide tregua, Morante, sonrisa en los labios prosigue, no perdona ni cae en la treta, cambio de mano tras derechazos y arriba en el de pecho la muleta

Sensacional.

Luego la zurda, primero en cambio de mano por bajo y luego inaugura la tanda con afarolado. Tres series de inmenso poderío de clásico envite, al centro tomado el palillo y la altura perfecta, a tiempo arriba y a veces poderoso abajo hasta que le berrendo frente a matadores raja. Nada raro. Sin reponer casi, Morante saca el latiguillo que acaricia, verticalísimo y remata remanguillero en el invertido.

Y luego la tanda de máximo oro, de mayor brillo.

Vuelta a la derecha, vertical como columna, gracia de un pañuelo al vuelo cuatro derechazos fundidos en oro y en la cintura troquelados. Aun así le discuten.

Como la puntilla por él mismo sostenida y cara a cara, de frente, que prosigue al volapié entero apenas caído, por cierto, en la suerte natural. Le apuntilla y desata la tonta polémica, la muestra clara que la Afición se hace astillas ante los peñascos de la idiotez taurina.

Por ello Morante ríe.

Porque es de risa razonar con la idiotez, la falta de afición y de conocimiento. Y porque lidiar como lidia, torear como torea y matar, hasta el último suspiro, como a matado, dejan el alma satisfecha.

Pese a los zumbidos del tendido.

Afortunadamente, como dicen por ahí, la sonrisa de Morante es hoy el remedio infalible.

Texto: @CaballoNegroII.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Plaza México. Temporada Grande 2014-2015. Domingo, 25 de Enero de 2015. Décima Cuarta Corrida de Derecho de Apartado. Más de Un Tercio de Plaza en tarde fresca, despejada y con viento en diversos pasajes de la lidia.

6 Toros, 6 de Fernando de la Mora (Divisa Amarillo y Blanco) Desigual de presentación, terciados los lidiados en los tres primeros turnos, protestado el tercero de salida. Basto el cuarto y debilísimo, mejor hecho el berrendo quinto y muy feo el sexto. Mansos en general y faltos de fuerza, el segundo tumba dos veces al caballo por geniudo, el quinto dura un suspiro al rajar mientras que el sexto saca todos los defectos posibles en el último tercio. El tercero, negro, bajo de nombre “Anda Solo” ha tenido gran nobleza aunque poca casta; espléndido en la muleta, tuvo tremenda clase, fijeza y recorrido. Homenajeado justamente con el Arrastre Lento.

Eulalio López “El Zotoluco” (Berenjena y Oro) Oreja Protestada y División. José Antonio “Morante de la Puebla” (Verde Bandera y Oro) División y Vuelta con división tras aviso. Diego Silveti (Burdeos y Oro) Ovación con Saludos y Oreja con protestas.

Destaca en la brega a pie Gustavo Campos y César Morales a caballo.

La verónica que no perdonó el segundo. El poder de Morante con el capote es incalculable.

El Imperio Siempre Contraataca – Encore Capitalino de Enrique Ponce.

La imperiosa mano derecha de Enrique Ponce en su vuelta a La México. Foto: Miriam Cardona
La imperiosa mano derecha de Enrique Ponce en su vuelta a La México. Foto: Miriam Cardona.

La vuelta de Enrique Ponce, auténtico emperador del toreo en nuestro tiempo, a la Plaza México trae la acostumbrada polémica. Solo que esta vez la controversia se vuelve tópico y devela que la auténtica afición de México existe pero convive con una joven, incipiente y desorientada partida que solo el tiempo y la buena conducción podrá hacerla valorar en el mediano plazo una faena como la realizada al segundo de la tarde en que la ganadería de Teófilo Gómez falla en tarde tan señalada por sus feas hechuras y deficiente juego.

Por: Luis Eduardo Maya Lora – De SOL Y SOMBRA. Fotos: Miriam Cardona Martínez.

Se escurre todo intento de Emiliano Gamero con la mansedumbre del primero.

Ese hace ver que el capitalino merece un mejor sitio, dos toros por ejemplo. Y temple. Emiliano tiene que parar a un toro que dobla contrario que nada quiere saber de la jaca, la garrocha de salida resulta ineficaz. Requiere acercarse al toro, imposible doblarse o fijarle pero como el toreo –incluso a caballo- inicia cuando el toro para, Gamero pega dos rejones y tres banderillas que hacen al manso rancho seco arrear.

Entonces le persigue y cuando cabalga por las tablas la gente se emociona pero no termina Gamero por redondear, pese a dos piruetas. Hace falta cercanía y despaciosidad pero lo cierto es que el torero a cada actuación que pasa progresa y requiere espacio, un toro mejor y tiempo. El único juez supremo de los toreros.

Y un rejón de muerte, Emiliano pincha otra vez y, de nuevo, solo queda en palmas.

Mismas que recibe Juan Pablo Llaguno tras confirmar con un toro ideal para la ceremonia. Y a este le para a pies juntos y encuentra en la muleta todo lo que no ha hecho en los primeros tercios: fijeza, nobleza, recorrido, aun falto de fuerza. El inicio muestra al toro pedir los medios , Llaguno los concede, sujeta y manda con la zurda.

Ahí se regodea.

Prosigue y liga derechazos, emociona, hay fuertes palmas pero deja suelto el cabo del tercio y el toro va a las rayas bajo la Porra. Dilata en ligar y el declive llega hasta pinchar. Se prorroga con el sexto, discreto de presencia, silencioso de inicio pero con un buen pitón derecho, doble desarme al confirmante a quien el compromiso parece pesar.

Pero esperemos. Roma no se construyó en una hora.

Años. Siglos. Podemos decir que toda la dialéctica técnica y constitutiva del arte del toreo o de la historia del enfrentamiento entre hombres y toros se resumen en la cabeza de Enrique Ponce, una especie de emperador moderno: estado y gobierno en su toreo son régimen de mando absoluto al que somete a su oponente, sobre quien es capaz de imponer su privilegiada cabeza.

El irredento de salida castaño segundo se encuentra que para huir primero tiene que derribar la verticalísima columna del lance a pies juntos. Ya que no tiene ganas ni clase suficiente para tomar la verónica, Ponce ajusta alturas y cierra el compás: cada capotazo es fantástico, técnica y estéticamente, ordena despacioso, desdeña y evita el cabezazo, remata saleroso en airosa rebolera cerca del toril, terreno preferido del toro.

Las cosas de Palacio van despacio. Siempre.

Pero ante la vuelta contraria, buscar la salida al caballo de la querencia, un oportuno capotazo de Jorge Luna devuelve al castaño que escapa de nuevo, la tendencia a evitar cualquier pelea no puede tener otra condición mas que la mansedumbre. Así ha sido con las telas y con el caballo.

Tras puyazo, el quite es el estudio exacto y la composición que la verónica anunciada de salida brinda consigo: muestra el pitón izquierdo áspero y la cara alta en el otro. Solo la rebolera enseña existe largueza en el toro por el lado derecho

Toda la corrida busca huir hacia la Puerta de Arrastre, este castaño busca el toril. Tardea, se autocoloca el freno de mano y entonces Enrique aventaja el muletazo por bajo hasta avanzar a los medios, genuflexo con cambio de mano por bajo incluido y uno de pecho que apunta el sitio elegido, entre la boca de riego y las rayas del tercio.

Y si el veleto quiere huir, Ponce le impide salir de la muleta, somete con la derecha, acaricia pero obliga, sin derrumbar o dejar de poderle a media altura irresistible, vertical y serena, ordenadora de la embestida para darse a torear en nueva tanda que el toro orienta hacia el toril. Inteligente, magnánimo, Ponce evita la trampa y detiene el pase de pecho hacia el toril. Imposible pensarlo.

El trincherazo a los medios abre la tanda que cierra con cambio de mano a la izquierda. Y de ahí que el molinete y el cambio de mano iniciaran la tanda al natural enganchada de inicio con ese calamocheo, la cabeza a las nubes y la reserva del toro por el pitón zurdo que en el remate le hace tomar el camino del toril.

Entonces la mejor versión de Enrique aparece.

A pesar de que el castaño está en tendencia mansa y hacia su querencia, la raza le aflora con la altura y el trapo al frente, se encela porque el temple llega y el domino absoluto rompe el molde en la mejor tanda de la faena, a hierro vivo, al rojo quemante de la embestida que rebrinca y protesta puntillosamente, la hipnosis muleteril le receta siete pases y el de pecho de asombro.

La entrega y el grito de “¡Torero!”es el resultado.

Y la intensidad de La México, del toreo ligado hacen al toro rascar y protestar, tanto que osa enganchar a quien le ha empujado a ser mejor y distinto. Por ello, la poncina es algo más que un adorno. Solo la cortedad de visión y quizá de taurinismo puede hacer pensar que el personal muletazo poncista es un ornato, ayer es principal. No nos extrañe, lo mismo se decía del natural rodilla en tierra garcista.

Resulta que la poncina es el sello del imperio. Impone, instaura para siempre el mando del torero, la facultad del impero poncista se proclama por bajo, circular, con la derecha en tres muletazos genuflexos, uno ligado, que dominan y muestran al de tabaco y oro como soberano absoluto de la pugna taurómaca. Si el castaño sale a guerrear más que a pelear y protestar por carecer de mejor y más amplio fondo, Ponce sale a dominar.

Simplemente.

Aun taurinamente postrado se ha puesto protestón. Enrique le toma el tributo en firmazo maravilloso y el enésimo cambio de mano por bajo y por pitón izquierdo para el recuerdo. De ahí que el rumor, el desafecto al régimen, se exprese con la “falta” de toreo, no irónicamente, izquierdista. Para ello está la última fase de la faena, con el toro que rebana y el torero que empuja la suerte con la zurda se encamina a nueva tanda derechista a un imposible cambio de mano que abre los adornos.

Sí, con la izquierda. Como grita el paisanaje.

Todavía, el final alternado, en tablas deja la puerta abierta a dos naturales ligados donde el toro ha cedido pero donde –nunca abandona esa condición- tiende la última tanda: engolosinar al torero. Ponce, naturalmente, no cae en el garlito y en la suerte contraria el volapié desprendido trae las dos orejas de imperial jurisdicción. Dudar sería hacer lo que el feo quinto. Y quitarlo de encima es lo que procede.

Así hace Enrique Ponce que retoma el camino y manda sobre lo que ha sido suyo siempre: embestidas y pitones, partidarios y desafectos.

Como todo Imperio.

El tiempo de Juan Pablo Sánchez es aquí y ahora.

Sin importar que el tercero, espantoso de cuerna tenga fondo minúsculo. O el quinto con el que se lo juega hasta el punto de hacerlo pasar pese a su falta de fuerza, en plenos medios y con largueza. Peor ha sido con el terrible sobrero de regalo. Feo de mucha cabeza pero de poca, muy poca, fuerza, deja a Juan Pablo con poco que contestar.

Falla en el quinto con la espada.

Falla el de regalo con él.

Pero aun así. La fuerza de la voluntad, del temple, del espacio que requiere la embestida para progresar, el valor y la tremenda capacidad de ajustar alturas colocan a Juan Pablo en el privilegio de tirar del toro cuando este se queda, como dice una gran aficionada paisana del torero: “Aguantar el paso a pasito, cuesta una barbaridad. Tardaba enormidades en pasar y en esa eternidad pueden pasar todas las cosas.”

Y es cierto.

Los toreros con más temple son los de mayor valor, casi le cuesta a Juan Pablo la voltereta cuando se frena. Nada detiene el torrente de temple. Nada solo la espada. Aun así, la oreja llega por que ha dado el pecho se ha pasado por el pitón derecho que no salido como en sus dos primeros turnos y así, siempre es mejor.

Afortunadamente, mando y temple, dos cualidades supremas no basta para formar, taurinamente un imperio, facultad de someter de incluso hacer uso de la fuerza.

En el toreo la caricia, el temple, la acompaña, la sostiene el mando, la imposición. Aun cuando los soberanos declinan, inician su paso o abdican.

O más fuerte aun, cuando retornan.

Texto: @CaballoNegroII.

Foto: @MyRyCar.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Plaza México. Temporada Grande 2014-2015. Domingo, 18 de Enero de 2015. Décima Tercera Corrida de Derecho de Apartado. Menos de Dos tercios de Plaza en tarde fresca, despejada y con viento en diversos pasajes de la lidia, frío al final.

8 Toros, 1 de Rancho Seco (Divisa Caña y Rojo) para rejones. Alto y largo, estrecho y manso desde salida; y 7 de Teófilo Gómez (Divisa Azul Cielo, Blanco y Plomo) el séptimo lidiado como sobrero de regalo. Dispareja de presentación, de feas hechuras tercero, cuarto, quinto y el sobrero. Bonito el lote del tercer espada y el castaño segundo de lidia ordinaria. Mansos en general. Peligroso el cuarto, débil el lote y el de regalo del segundo espada. Con nobleza el primero y recorrido el sexto. Manso encastado con tendencia al toril que dobló contrario desde su salida y homenajeado, por tanto, injustamente con el Arrastre Lento.

El Rejoneador Emiliano Gamero, Palmas. Enrique Ponce (Tabaco y Oro) Dos Orejas y Silencio. Juan Pablo Sánchez (Nazareno y Oro) Silencio, Saludos desde los Medios y Oreja en el de regalo. Juan Pablo Llaguno (Azul Marino y Plata) que confirma la alternativa, Leves Palmas y Silencio.

El tercer espada confirmó la alternativa con el toro número 87 de la ganadería titular, nombrado “Pirulero” de 485 kilogramos: entrepelado bragado, meleno y listón, delantero y vuelto de pitones.

Destacan a pie Gustavo Campos y Jorge Luna en banderillas.

Derechazo Juan Pablo Sánchez.
Derechazo Juan Pablo Sánchez.

12a corrida de La Plaza México: Otra festejo anodino en el papel.

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De SOL y SOMBRA.

La fiesta brava en la capital esta devaluada, en decadencia, no hay ambiente en la presente temporada y la afición parece que ha perdido la ilusión después de 11 festejos.

Haciendo un breve balance de las primeras once tardes, parece que serán más recordadas las pifias cometidas por la incompetencia de sus autoridades, la justa presentación de los encierros lidiados y los percances sufridos en el ruedo que le han dado la vuelta al mundo, que los mismos triunfos.

¿Y los triunfos? A estas alturas parecen ser lo menos importante, ya que la mayoría de ellos han sido exagerados, ridículos, sin ningún fondo de torería e intrascendentes.

Hoy para la doceava corrida se anuncia al Conde, una vez más al Capea Junior y la confirmación de Jorge Sotelo con un encierro de La Estancia.

El Conde regresa a la México convertido en un torero más maduro, en busca de un milagroso triunfo que lo ayude a resurgir una carrera que parece ya se encuentra en el ocaso.

Lejos han quedado ya aquellos años noventa cuando El Conde deslumbró a la afición con sus enormes cualidades. Inclusive el Maestro Manolo Martínez declaró alguna vez que El Conde llegaría a ser figura del toreo.

Hoy la esperanza esta en que este torero tapatio logre revivir su carrera y pueda convertirse en un primer espada de lujo, que tanta falta hace en algunos carteles.

Con más experiencia técnica y un toreo más reposado, Alfredo Ríos El Conde puede ser el caballo negro de esta temporada, si la suerte decide el día de hoy estar de su lado. Condiciones, personalidad y trayectoria las tiene de sobra.

Regresa una vez el hijo del Niño de la Capea y uno se pregunta ¿Para que?

Pero Pedrito parece gozar del cariño de la empresa, que cada año lo programa en carteles de mediano nivel y en fechas complicadas a pesar de que en alguna ocasión ha triunfado.

Pero la realidad es no es un torero del agrado de la afición capitalina y su carrera es más vista como un capricho familiar, porque parecen estar empeñados en que Pedro sea figura del toreo cueste lo que cueste, quizás más que el mismo torero.

El torero michoacano Jorge Sotelo tomo la alternativa hace seis años, hoy la confirmará con 25 años de edad y con más de 50 festejos.

Los toros serán de la ganadería guanajuatense de La Estancia, que tiene su origen cuando don Enrique Cervantes Aragón crea la ganadería de La Providencia en 1967, en el municipio de Altzayanca, Tlaxcala con 60 vacas  y dos sementales de Zacatepec.

En 1993 la adquieren sus actuales propietarios, que trasladaron la dehesa al lugar actual cambiándole el nombre a La Estancia y le agregaron vacas y sementales de Vistahermosa de don Jorge Barbachano Ponce.

Sus propietarios actuales son el Ing. Alejandro Martínez Vertiz Riquelme y su esposa Gloria Barbachano de Martínez.

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Esencia y Apariencia – Triunfan Rivera y Aguilar sobre Salida a Hombros.

El pase con la derecha de Fermín RIvera, el toro en la bamba de la muleta. FOTO: Humbert.
El pase con la derecha de Fermín Rivera, el toro en la bamba de la muleta. FOTO: Humbert.

Afortunadamente la corrida no cierra con sobrero de regalo sino con una sobra de regalo en el nuevo ramalazo de la Autoridad que “afloja” la salida a hombros de Saldívar que, tan desangelada ha sido, muestra que el hidrocálido sigue sin pasar por su mejor momento. Mientras que, superadas las apariencias, la doble esencia de Rivera y Aguilar vuelve a combinarse para traer los dos capítulos de mayor emoción de la decembrina encrucijada.

Por: Luis Eduardo Maya Lora – De SOL Y SOMBRA.

Se cruzan Fermín Rivera y Mario Aguilar por azares del destino en La México.

Nuevamente. En la séptima, el séptimo día del mes último del año que duplica el siete.

Ambos, autores de las dos mejores faenas novilleriles en la Monumental la década pasada, dieron una buena tarde hace tres años con Villa Carmela. De rebote torean Xajay y la asistencia, que debió ser la mejor Afición taurina, no acude.

Que el espectáculo taurino es ya de unos cuantos.

Y es penoso.

Viendo los hechos con seriedad y serenidad, Xajay envía una corrida desigual por presencia –segundo, tercero y quinto son anovillada muestra- la pinta y su desconcertante juego. Solo esto explica como en un mismo encierro se encuentra un toro tan bravo y serio como el sexto y otro tan anovillado y manso como el tercero.

O tan emocionante pero desconcertante como el primero de la tarde.

La bravura en esencia y apariencia ha de superar obstáculos y crecerse ante ellos para demostrar que es auténtica. Así, el primero, “Golino” nombrado sale a buscar pleito a bronquear y por ello Fermín Rivera aplica de salida el lance a pies juntos, han sido más de seis sin enganchar y rematar muy vertical y torero en plenos medios. Si el toro sale bravucón, el torero sale a superar cada bravata con su ordenado manejo de percal.

Igual que Gabriel Meléndez que al picar arriba, me recuerda una reunión post-sorteo en El Paseo potosino con su tío Don Gabriel, la histórica “Coca” que en una entrevista en Aguascalientes, donde fue capitán general, decía: “Al toro hay que sangrarlo hasta cierta medida, ni matarlo ni dejarlo sin picar que luego no ves faenas.”

Fermín, por ello, en buena medida, lo ve claro.

Lo suficiente para quitar en el lance a pies juntos, regodeándose y recogiendo la embestida del toro, rematada soberbiamente por bajo. Y, tras la atinada brega de Sergio González, Rivera da la rienda suelta, no solo a su empaque, sino al ejercicio de su sapiencia: dos doblones espléndidos por el lado derecho y la trincherilla de cartel.

Y la faena siempre a los medios es la lucha entre la descompuesta embestida contra la vertical planta, la largueza de arriba a abajo que somete y deja la horizontal del toro domeñada, primero por el derecho en dos tandas: la primera ensaya, la segunda explaya y a la violencia del toro responde Fermín con firmeza y quietud al grado de dejar al toro pasmado para el de pecho.

Tiempo exacto entre tanda y tanda.

No confundir bravura con bravuconería, hay entre ellas la misma distancia que entre el valor y la temeridad en el torero. “Golino” no tiene fondo para ubicarse en la primera y al natural hace todo por regatear pero le vence la muñeca zurda del potosino cincel primero y pincel después. Entera tanda de naturales bordado pese a la cara arriba baja la mano y remata estupendo.

De oro.

Y el la rotundidad, clásica, soberbia y fundamental del toreo con la derecha en redondo, siete derechazos que vencen cada uno cada embestida distinta del toro que quiere escapar y que, a Plaza al rojo vivo, cierra con un trincherazo de excepción, revienta La México y el astado desinfla para la siguiente tanda, solo el de la firma el de trinchera, más el doble desdén dejan la escena lista para la estocada.

Pero Fermín decide seguir.

Con el drama que se percibe el toro le cobra caro, en el tercio frente a los médicos, quedar evidenciado con su toreo de absoluta claridad y a la salida de un muletazo, ya para rematar, le prende. La fortaleza de Fermín le hace ni sentir –de inicio- el golpazo su raza le hace cerrar la faena por alto con un toque de voz exacto para dejar media trasera que finiquita al toro que apenas aguanta.

Oreja a Rivera, vuelta aclamada.

Entonces Mario Aguilar sale a jugársela.

Cariavacado, la hechura del escarchado segundo, “Nevaito” nombrado, muestra que puede embestir por lo degollado y bajo, el lomo recto y su expresión que adivina dispuesta a atacar. ¿Acabará como apunta su salida? La respuesta comienza a develarse cuando Mario Aguilar toma como Rivera el camino del lance a pies juntos. Inteligente, no se deja enganchar sino obliga a bajar la cabeza pese a la protesta y prosigue en la torera chicuelina.

Los problemas llegan cuando,  por violencia y estridencia, toma el cárdeno a Cruz Prado y su cabalgadura como muñecos de trapo con  terrible tumbo, vuelta incluida, el de Xajay tiene la asignatura para rematar en bravo de proseguir en su juego a más sin rajar o reservarse. Para banderillas pone en predicamento por su reserva a Alejandro Prado y en problemas a Javier Escalante al quien el primero le realiza un quitazo a cuerpo limpio y cierra soberbio el tercio.

Saludos desde el callejón incluidos.

Aguilar comienza arriba, brinda aire quedándose quieto. Baja la mano con la derecha en la primera serie y el cárdeno protesta. Entonces, da el pecho con naturales que mandan y templan, uno enorme, cantado antes de ocurrir por lo fenomenalmente citado y rematado previo a frenar el astado. Ajusta a la siguiente e impide que el xajay tire ancla con la ligazón que hace imaginarnos una tarde para el recuerdo.

Luego en el trincherazo que sigue, ligado a los derechazos la cintura juega, carga toda la suerte sostenida en la pierna de salida al ritmo que quiere el torero para que, cuando vuelva a frenar el toro, invada el terreno y pegue, accesoria y arrojada, la capetillina. Así, una vez impuesto en lo esencial, la siguiente tanda trae la dosantina progresivamente mayor en calidad y estruendo, muy cerca de los pitones.

Revienta el tendido.

A punto del error de Mario por adelantar, las manoletinas se cierran con firmazo y la entera, tendida y caída pone en sus manos la oreja.

Del triunfo a la aburrición. Tres turnos seguidos .

Con la espesura del actual Arturo Saldívar incapaz de encontrar razón y convencer al anovillado y castaño tercero de embestir. Insulso turno para el olvido. O la desazón del geniudo y descastado cuarto al que ni todos los esfuerzos de Rivera logran evadir su real destino. Se lo juega al no picarle dos veces, al dar aire por arriba de inicio y no doblarse pero el manso no lo agradece. Hasta salir quiere de la muleta por la izquierda.

Mario Aguilar no tiene otra más que hacer ante el peligroso quinto.

Y la Afición tampoco.

Solo esperar la salida del muy serio, hondo, astifino y astiagudo sexto nombrado “Nuriesco” cárdeno oscuro. Igualmente, espera de él Arturo Saldívar -tan comunicativo (risa y risa…) con la Porras- ser el que le regrese el importante cartel que tuvo, aun ausente, en esta Plaza.

Hoy, pese a los triunfos, es uno más.

Este cárdeno progresivamente mejora su acometida, siempre ataca con la embestida completa por ambos pitones y, tras inicio templado con el capote, Saldívar repite las ya acostumbradas chicuelinas y atina al recargar la brega en la cuadrilla, donde le dejan las cosas calientes al saludar Diego Martínez tras banderillas.

Pena que agota su concepto por abandonar lo mejor de su toreo: largueza en lo fundamental. Por ello, repetitivo es su pase cambiado y luego el cambiado por la espalda. Si viéramos de nuevo su tarde de rabo hace tres largos años, la tarde anterior y esta, tenemos que Saldívar parece no tener que más ofrecer a un toro que está listo para ser toreado fundamentalmente por donde pasa el paquete de los toreros.

Arturo lo hace a cuenta gotas.

Incluso le derrumba de inicio y el torero da el paso atrás en el de la firma.

Extrema cortedad de tandas muestran al hidrocálido como reservado en dejar la muleta puesta y no recolocarse como al principio, retraído por el viento y el toro que toma larguísimo los derechazos… cortados por inoportuno martinete. O el enganchado cambio de mano, o la manía de ayudarse al torear con la izquierda.

Cuando gira solo son cuatro pases y un cambio de mano por la espalda que rompe la claridad y la entrega de la gente, ya lo decía Manuel Capetillo, “la tanda buena es del sexto para adelante”. Pero puede más la chabacanería y lo accesorio de las dosantinas que no hacen más que evidenciar que el toreo al natural ha sido posible.

Ni en tal postura, lejos y por la espalda, es capaz de que el toro le tome el engaño por violento y poco sutil en los toques. Maltrata la embestida de un toro que ha sido, hasta hoy, el mejor del ciclo.

Pero eso no importa, menos aun la estocada defectuosa o el fallo del puntillero.

Le regalan la Puerta Grande en nuevo ramalazo de Jorge Ramos que atina el arrastre lento. El ganadero se regala la salida en hombros, el autobombo y el grito del panegírico.

No hay de que preocuparse.

La Afición paga por ver el juego de cada toro y la capacidad de imponerse de los toreros, aunque le marquen las cartas o le inventen salidas a hombros. Para la salvación nuestra entre taurinos no va la coba, como entre gitanos no hay que leer las cartas.

Ni al toro bravo, cuando es bravo, no le van acompañantes, que la bravura canta sola.

Aunque haya quien doble siempre contrario al respecto.

Texto: @CaballoNegroII.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Plaza México. Temporada Grande 2014-2015. Domingo, Diciembre 7 de 2014. Séptima Corrida de Derecho de Apartado. Un Cuarto de Plaza en tarde fresca de inicio y fría de mitad de corrida en adelante. Viento a partir del cuarto turno.

6 Toros, 6 de Xajay (Divisa Verde y Rojo) Desigual y variopinta. Anovillados los lidiados en segundo tercero y quinto lugar. Con emoción el primero de la tarde que acaba rajado y a la defensiva. Interesante aunque cariavacado el cárdeno segundo con buen fondo aunque corto en distintos pasajes. El resto mansedumbre y sosería, así como falta de casta por parte de cuarto y quinto. Serio y bravo el sexto “Niuresco” número 100 con 503 kgs., cárdeno oscuro y bragado homenajeado justamente con el Arrastre Lento.

Fermín Rivera (Malva y Oro) que sustituye a Sergio Flores, Oreja y Saludos tras Aviso. Mario Aguilar (Obispo y oro) Oreja y Silencio tras Aviso. Arturo Saldívar (Tabaco y Oro) Silencio y Dos orejas con protestas. Salió a hombros malamente junto al ganadero. 

Mal la Autoridad al hacerse de rogar al premiar tras el turno y aflojar completo en el sexto.

Espléndida tarde de Alejandro Prado primero que saluda con toda discreción tras parear al segundo y realizar un extraordinario quite a cuerpo limpio en tal turno a Javier Escalante. Fácil y muy efectivo a pie, Sergio González.

Saluda Diego Martínez tras banderillear al sexto.

Destacan a caballo, en el primero Don Gabriel Meléndez, Eduardo Reyna Rivera en el cuarto y, durante la lidia del segundo, Cruz Prado.

Derechazo de Mario Aguilar a "Nevaito" de Xajay. FOTO: Humbert.
Derechazo de Mario Aguilar a “Nevaito” de Xajay. FOTO: Humbert.

Taurinísimo Vigésimo Quinto Programa – Análisis Encerrona “Zotoluco” – @FerminRiveraA Entrevista

Por: De SOL y SOMBRA-Redacción.

Dejamos aquí la emisión 25 del Programa @Taurinisimos de @RadioTVMx del viernes 28 de Noviembre de 2014. Actualidad Taurina. Plaza México. Temporada Grande 2014-2015. Feria de Lima 2014.

Faenas de Eulalio López “Zotoluco” a “Bigotón” de Xajay en 1998 e imágenes su encerrona en la Plaza México. Entrevista con Fermín Rivera e imágenes de Mario Aguilar en La México.

Recuerdo de Mariano Ramos y trailer de la película “El Niño y El Toro” (“The Brave One”) de Irving Rapper, EUA 1955.

Análisis Sexta de Derecho de Apartado Plaza México: Toros Diversas Ganaderías para “Zotoluco” como Único Espada. Toro “Río Dulce” de Jaral de Peñas.

Conducen Miriam Cardona (@MyRyCar) Luis Eduardo Maya Lora (@CaballoNegroII) y José González (@JoseNinoG).

La próxima emisión, 26, de @Taurinisimos será transmitida el viernes 12 de Diciembre, en vivo, a las 19 horas a través del link: http://www.radiotv.mx

Los esperamos.

Twitter: @Taurinisimos.

La Mula del Trece – Juego Ahorcado, Escala de Grises en Tediosa Encerrona.

Derechazo de "Zotoluco" al tercero "Río Dulce" de Jaral de Peñas. Foto: Tadeo Alcina.
Derechazo de “Zotoluco” al tercero “Río Dulce” de Jaral de Peñas. Foto: Tadeo Alcina.

La apuesta de la encerrona, la décimo tercera en historia en la Monumental, termina por artísticamente quedar torcida al no llegar el triunfo necesario y esperado por buena parte de la entrada. La gesta de “Zotoluco” queda en contrariedad de gesto pues, aun con toros de triunfo, deja poco para la historia pues enfrenta a su estado real actual que contrasta, lógicamente, con la intención inicial de lograr un acontecimiento taurino de mayor realce.

Por: Luis Eduardo Maya Lora – De SOL Y SOMBRA.

Se queda corta, demasiado, la encerrona de “Zotoluco” en La México.

Para algunos, el torero no se juega nada ni pone en riesgo su legado, tampoco algún mal resultado afectaría su por demás respetable trayectoria. Vista así, la encerrona no tiene la menor importancia. Vista como la necesidad de coronar por lo alto una carrera de respeto mas no de entrega de la Afición, debió ser mucho más.

Y así debemos juzgarla, al mayor de los niveles.

Que nadie llega a la Plaza México a ver si se puede, a este nivel –malo sería si no- se viene a poder, a dominar y sacar lo mejor cada toro, del público y del toreo en sí. “Zotoluco” con todo a favor, el público que le ovaciona de salida y le deja estar a gusto seis turnos, da una tarde tan caída como sus estocadas y siembra para siempre la duda de saber si la encerrona de ayer hace mucho tiempo debió haber sido.

Justo hace diez años, que se cumplen en doce días, Eulalio López bordó –y es una expresión corta- a “Ejecutivo” de Julio Delgado, la faena menos estudiada y cantada de su trayectoria, ni siquiera por sus propios seguidores. No imagino al torero de entonces con carencia de firmeza ante un toro como el de Marrón, bien rematado, cárdeno claro que abre plaza tiene con tendencia expresa a la sosería.

Ni con este ni con el resto “Zotoluco” ha podido claramente torear a la verónica, solo destaca en el remate. La intervención del piquero, derrumbado con la puya rota, muestra que el festejo puede navegar por el agua de la mala suerte.

Pero el juego de los toros dicta lo contrario.

Cabeceante en momentos, a veces vacilante en su viaje, el de Marrón tiene fuerza suficiente para soportar la exigencia de la muleta. En vez de buscar los medios López decide tirar a su personal querencia, la Porra. Entonces, ligero de pies, las tandas cuentan con muletazos que antes de acabar muestran los pinreles en movimiento.

Muchos pases, muchos pasos… poco toreo.

Desigual la faena, una estocada casi abajo le priva de cualquier premio.

El segundo, castaño, garfeño, tampoco falla pese a su dolencia inicial y el rascar la arena. Ideal para una encerrona y para el estado actual de “Zotoluco” le complica las cosas al único espada de salida, tanto que ha de dar los adentros con el capote. En el quite, un “Zotoluco” movido y a la trágala, remata la navarra de puntillas con serpentinazo, no obstante, el público piadosamente le espera y le corea.

Con el toro al pasito, leve en su forma, cansino en su embestida y sin mayor malicia, tarda años en observar que hay que aliviar con temple “Zotoluco” se complica y el toro con él, le engancha. Dos tandas de derechazos se corean una con la zurda entablerado pero no remata en los medios. A pesar de la estocada caída, viene la oreja.

Rompe el hielo, no el firmamento.

Nos recordaban los maestros Bardo de la Taurina y Víctor José López “El Vito” durante su “Sin Tapujos” Panamericano de junio pasado que en Venezuela la radio caraqueña de los sesenta anunciaba la presentación de “El Cordobés” un 13 de diciembre de hace cincuenta años: “Trece de suerte torera//Domingo para ‘Pedrés’//Por gracia pinturera Faraco y ‘El Cordobés’…”

La suerte torera deja en la encerrona trece al toro 13 de Jaral de Peñas con 513 kilogramos con el plácido nombre de “Río Dulce” para el tercer sitio. El toro de la emoción, aun breve de trapío para su encaste –quizá con seis meses más habría sido mayormente de escándalo- hermosa su brillante y negra pinta, aleonados sus blancos pitones de seriedad infinita su mirada es este que embiste por bajo y de largo.

Y prende la mecha.

La doble larga cambiada despierta emoción pero ya a toro parado es difícil bajar las manos a un ejemplar como este de rabo espeso y tranco demoledor, “Zotoluco” prosigue, trata y encela en la rebolera bien rematada. La pelea firme con el caballo alienta la esperanza, se le pega lo justo y en banderillas la cuadrilla, saludos incluidos del banderillero, de la cosa caliente.

Agarrando el toro aire “Zotoluco” determina doblarse, hay que “amarrar” cualquier cabo suelto, pero a lo mejor –solo él sabrá- los medios, a campo abierto, frontal el desafío, luciendo el toro, pero ganando él, con la derecha habría lucido más. Se dobla y orienta el sentido del toro hacia su sitio.

Pa’ los toros del Jaral, los toreros de allá mismo.

Y el toro le pide aguante, sobre todo con la izquierda, pero el diestro con esa tendencia hacia fuera, tras tres naturales, deja el hueco y ante la mirada su planta no aguanta, más evidente imposible, y el brazo violento en el cite, empeora al burel que con esa fijeza, se queda esperando el suspiro y la necesidad de firmeza en pies y muleta.

Lo penoso ha sido, igualmente, no ir a los medios. Qué necesidad de ir a las tablas.

Lo despacha como si de Barrabás se tratara, castigo abajo y nuevo sainete con la espada. “Zotoluco” apuesta por el toro parladé y éste muy caro se lo cobra. Muerto a boca cerrada, en silencio sentencia su existencia, cierra la pinza y ahorca con la ficha imposible al torero, la del trece. De suerte torera.

Como lo haría el horrible, impresentable cuarto berrendo de Montecristo manso al que solo Ignacio Meléndez le pudo en un puyazo candidato al mejor del ciclo, impresionante. El toro, cabeceante siempre, nunca deja de protestar pues siempre logra enganchar y esto lo remata todo.

Aun así queda el de Xajay, en el lugar de honor.

Efectivamente, a “Zotoluco” le queda la oreja de la honra, la que le daría “el pase” a la puerta grande solo que el quinto vuelve a ser el toro que hace al torero padecer la falta de fuerza y cortedad inicial en la embestida. Por eso se entrega con el capote, temple en momentos con el lance al paso, adelanta la suerte en el quite chicuelinero.

Pero el toro llega con buen son, con aceptable condición.

Y se va de hinojos, tratando siempre y brindando aire al astado.

Que llega con ímpetu de embestir y con despaciosidad. La pregunta es, “Zotoluco” podrá brindarle lo que al toro le falta. Comienza con la diestra enganchado de pronto con largueza después. El desarme y la eventual vuelta a la izquierda, con la muleta arrastrada con el toro que pide aire nos deja ver que otra versión de “Zotoluco” habría hecho mejorar el son del toro pero tantos pasos, tanto reponerse y tantas vueltas, sobre las piernas todo el tiempo, indican que el torero ha sido rebasado varias veces.

La estocada menos caída de la tarde, todas en la suerte contraria, precede a la súplica al toro de “por qué no te caes” que menciona el propio espada. Con aun pases por dentro el de Xajay, débil y noblón, se queda esperando como toda la Afición hasta que –por fin- llega el aviso. Oreja protestada y Arrastre Lento exagerado.

Pero el Fernando de la Mora que cierra Plaza habla de lo mal que las nuevas manos en esta ganadería tienen a la legendaria divisa amarillo y blanco. Sospechoso de pitones y feo de tipo no ha hecho mas que defenderse incluso con achuchón a “Zotoluco” cuyo otrora facilidad para pisar el terreno se vuelve dudas y barullo.

Solo queda el quite de Guillermo Martínez, lo mejor de la tarde, faroles tapatíos, con el capote. Iluminación.

Porque en escala de grises, opaca, es la salida a hombros, sin entrega apasionada. Pena porque lo intenta, porque tiene el mérito de tratar en todo momento pero realizando muy poco.

Como cuando uno se queda con la ficha lista, pero con el juego ahorcado.

Texto: @CaballoNegroII.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Plaza México. Temporada Grande 2014-2015. Domingo, Noviembre 30 de 2014. Sexta Corrida de Derecho de Apartado. Más de Media Plaza en tarde fresca con leve viento durante la lidia del primero. 

6 Toros, 6 de Diversas Ganaderías en el siguiente orden de salida: 1 de Marrón (Divisa Verde, Marrón y Naranja) cárdeno claro, hondo y rematado, bien hecho aunque retacado; 1 de Javier Garfias (Divisa Naranja y Azul) Chico, bajo, degollado, castaño ojinegro, discreto de cara y vuelto de pitones; 1 de Jaral de Peñas (Divisa Obispo, Blanco y Morado) Serio y fuerte, negro zaino, aleonado, el mejor presentado; 1 de Montecristo (Divisa Verde, Obispo y Oro) Impresentable, feo berrendo en negro, anovillado; 1 de Xajay (Divisa Verde y Rojo) Mal presentado, cariavacado, cárdeno claro y estrecho; y 1 de Fernando de la Mora (Divisa Amarillo y Blanco) Cárdeno obscuro, alto y retacado en kilos aunque paupérrimo de cornamenta. Los dos últimos sospechosos de pitones. 

Destacan por su juego el segundo, noble y con clase en la muleta, no obstante ha sido flojo y ha rascado durante toda su lidia, así como el tercero, bravo con mucha emoción y largueza en los viajes, principalmente por el lado izquierdo sin haber sido aprovechado por falta de quietud y mando. Al quinto se le homenajea exageradamente con el Arrastre Lento a pesar de su falta de fuerza y sosería, pues desarrolló nobleza en el último tercio. El resto mansos en lo general, soso el primero que derribó por geniudo al picador. Áspero y cabeceante, a pesar de ir de largo en la muleta, el cuarto, así como manso y soso el sexto de la tarde.

Mal la Autoridad al premiar equívocamente la estocada defectuosa del segundo turno.

Eulalio López “El Zotoluco” (Negro y Oro) como Único Espada; Leves Palmas, Oreja, Silencio, Silencio, Oreja protestada y Silencio tras aviso. Salió raquíticamente a hombros.

Como sobresalientes partieron Plaza los Matadores de Toros Christian Ortega y Guillermo Martínez.

Irregular tarde de las cuadrillas a pie. Saluda Christian Sánchez tras banderillear al tercero de la tarde. Destacan a la brega Sergio González, Alejandro y Jonathan Prado.

Destacan a caballo, en el primero Rodolfo Chávez y espléndido en el cuarto, Ignacio Meléndez.