Archivo de la categoría: Bilbao

Feria de Bilbao 2017 – Corridas Generales 


Dos tardes para El Juli, Ponce, Roca Rey y Urdiales en la Feria de Bilbao. 

Se celebrarán ocho corridas de toros y una de rejones durante la Semana Grande.

De SOL y SOMBRA.

La Feria taurina de Bilbao continúa con un formato cuadrado y aunque presenta a casi todas las figuras, parece ser una calca de otras ediciones, aunque en esta ocasión  programen a casi todas las figuras del escalafón. 

Entre las ausencias destacadas estan las de Sebastián Castella, Miguel Ángel Perera y Morenito de Aranda, pero también hay sorpresas como la inclusión de algunos toreros que no tuvieron un buen San Isidro como Joselito Adame y el doblete de Diego Urdiales, asi como la injusticia con Antonio Ferrera y Jiménez Fortes, que fueron incluidos en carteles de nivel medio cuando sé merecían otro trato mejor. Una buena noticia es que regresan a la plaza de Vista Alegre José Mari Manzanares y Alejandro Talavante.
 

El rejoneador Diego Ventura es otro de los grandes ausentes.

De esta manera, entre el 19 y el 27 de agosto, se celebrarán ocho corridas de toros, una de rejones y no se incluye ninguna novillada. 
El domingo 27 de agosto finaliza la feria con un encierro de la ganadería de Miura.
Con la edición de este año la Junta Administrativa busca borrar el recuerdo de la pobre edición del año pasado, en la que se batieron récords negativos de asistencia de público y de calidad artística. 

Los carteles

19 de agosto. Corrida de rejones a cargo de Pablo Hermoso de Mendoza, Andy Cartagena y Lea Vicens, con toros de El Capea y Carmen Lorenzo.

20 de agosto: Juan José Padilla, Antonio Ferrera y David Fandila “El Fandi” lidiarán toros de Torrestrella.

21 de agosto: Iván Fandiño, Joselito Adame y Juan del Álamo, con toros de Alcurrucén.

22 de agosto: Seis toros de Jandilla para Morante de la Puebla, Julián López “El Juli” y Andrés Roca Rey.

23 de agosto: Diego Urdiales, Manuel Escribano y Paco Ureña torearán astados de la ganadería de Victorino Martín

24 de agosto: Julián López “El Juli”, Alejandro Talavante y José Garrido se enfrentarán a toros Garcigrande y Domingo Hernández.

25 de agosto: Enrique Ponce, José María Manzanares y Ginés Marín, con toros de Victoriano del Río,

26 de agosto: Enrique Ponce, Diego Urdiales y Andrés Roca Rey, con reses del Puerto de San Lorenzo.

27 de agosto: Seis toros de Miura para los diestros Fortes, Juan Leal y Román cerrarán las Corridas Generales.

Twitter @Twittaurino

Anuncios

Vista Alegre tendrá una nueva gestión a finales de año

La plaza de toros Vista Alegre de Bilbao. (Oskar M.)

Por Laura Fernández.

La junta directiva se marca esa fecha como límite para los nuevos proyectos

Bilbao– La junta de administración de la plaza de Vista Alegre de Bilbao se ha dado de plazo hasta finales de año para estudiar una nueva forma de gestión del coso taurino una vez que la empresa Martínez Flamari finalice su contrato en 2018. Este asunto, junto con la posibilidad de que albergue otras actividades así como la presentación de las cuentas y las ganaderías de Aste Nagusia, fueron objeto de debate en la reunión mantenida ayer.

Ricardo Barkala, concejal del Ayuntamiento de Bilbao y administrador general de la plaza, señaló que “habría que dar una vuelta para impulsar nuevos proyectos de gestión y meter otra variante, una intervención más moderna, más acorde con los tiempos para que impulsen nuevas actividades fuera de las corridas de toros. Además habría que estudiar el mantenimiento de la plaza de toros”. De hecho, en palabras del edil hay “necesidad” de plantear nuevas gestiones encima de la mesa para “impulsar la reflexión”. Tras aprobar las cuentas, tramite protocolario de transparencia, se abordó uno de los aspectos que más interesan a los taurinos como es las ganaderías de la próxima Aste Nagusia.

Ganaderías como “novedad”, el edil destacó que en esta edición se incorporan algunas “que hacía mucho tiempo que no venían a Bilbao”. Entre ellas, Victorio Martín y Miura, que esta última celebra su 175 aniversario como ganadería. Otras de las que estarán junto a Marijaia serán Puerto San Lorenzo, Marci Grande, Jandilla, Torrestrella, Vitoriano del Río y Alcurrucén. Siguiendo el hilo de los eventos, el festival taurino que se celebra este viernes, según Barkala, “va a salir bien porque los números van bien”. De hecho, aseguró que “la gente se va animando”, algo que se percibe con la venta de entradas.

De la misma manera, en la junta de administración también trataron otros temas, como por ejemplo, el evento de Pasión Andaluz que se celebra el próximo 7 de julio. Un evento que gira en torno a la música pero el caballo es su gran protagonista. Precisamente, siguen gestionando el tema porque “varios promotores tienen interés” en encargarse del servicio de hostelería.

A pesar de que en Vista Alegre haya habido menos espectadores también ha habido menos gasto. “Hemos sido buenos gestores en este sentido”, concluyó Barkala.

Fuente: Deia

BILBAO RECUPERA EL TRADICIONAL FESTIVAL DEL CLUB TAURINO


De Sol y Sombra.

Tras un parón de una década, el próximo 9 de junio la capital vizcaína retomará el festival taurino más antiguo de España.

El Excelentísimo Club Taurino con la colaboración de la Junta Administrativa y la Casa Chopera ha confeccionado un cartel de auténtico lujo para esta 64ª edición. Pepe Luis Vázquez encabezará un cartel completado por Enrique Ponce, Morante de la Puebla, El Juli, Andrés Roca Rey y el novillero Antonio Catalán “Toñete“. Los novillos-toros a lidiar serán de las ganaderías de Garcigrande y de Zalduendo.

Pepe Luis Vázquez hará el paseillo para celebrar su 62 cumpleaños, Enrique Ponce volverá vestido de corto a Vista Alegre tras torear en numerosas ocasiones desde 1992 que lo hizo por primera vez y Morante y El Juli afrontan su tercer festival en Bilbao. Roca Rey hará su primer paseíllo como matador de toros en Vista Alegre, ya que tras los percances del verano pasado no ha podido participar aún en las Corridas Generales. Su última actuación fue como novillero, en la que cortó tres orejas. Toñete Catalán cierra un festival en su presentación como novillero en una plaza de primera categoría.

Oficialmente, el primer festival taurino se celebró en 1933, pero el auténtico precedente se dio en 1932 con una becerrada en homenaje al Athletic de Bilbao por la gran temporada que realizó aquel año. Sin embargo, aquel acontecimiento no resultó atractivo para la afición taurina, por de cara al año siguiente se decidió elaborar un cartel más atractivo. En 1933 se lidiaron reses de Contreras para Germán Echevarría (actuó a sus órdenes como banderillero el torero Antonio Márquez), Ramón Lafuente (jugador del Athletic), Torquito, Pepe Ortiz, Cagancho (que dio una gran tarde de toros), Gil Tovar y Chiquito de la Audiencia.

Desde entonces, y hasta el 2007, el festival vino sucediéndose de forma consecutiva y con gran éxito. El último año el cartel estuvo compuesto por Paco Ojeda, Juan José Padilla, El Juli, El Cid, José Maria Manzanares e Ivan Fandiño, con ganado de José Luis Marca

Lamentablemente, la crisis ha hecho que en los últimos años el certamen no se haya podido organizar.
Sin duda, es de destacar, que desde sus inicios el festival siempre ha tenido un carácter totalmente solidario a beneficio de la Casa de Misericordia del Bilbao, de la que depende el asilo de ancianos. Tanto las figuras como las ganaderías, acudirán a Bilbao de forma totalmente desinteresada.

El festival dará comienzo a las siete de la tarde. Las entradas tienen un precio que oscila entre los 3 y los 72 euros. Los poseedores de títulos de propiedad y los socios del Excmo. Club Taurino de Bilbao podrán recoger las mismas los días 2, 3, 4, 5, 8, 9, 10, 11 y 12 de Mayo con un %10 de descuento. Para el público general las entradas se pondrán a la venta a partir del martes 16 de Mayo.

El despacho de localidades se realizará en las taquillas oficiales de la misma plaza de toros, de diez a una y media de la mañana, y de cuatro a siete de la tarde. También se pueden adquirir entradas a través de internet en www.bacantix.com/entradas/ o en el teléfono 944 44 86 98.

Bilbao: Cuernos entre tinieblas

Por Andrés Duque Alfonso

CONVIENE abordar de una vez por todas el análisis de las distintas responsabilidades porque, llegado a este momento tardío, la amenaza de llorar su muerte representa para la plaza de toros bilbaina el principio del fin, luctuoso, por mor de la insuperable egolatría de cuatro sujetos inmersos en intereses personales y vanidades públicas conniventes tanto en la vulgar torpeza como en la cultura de la ignorancia.

Ya viene de atrás. Los toros en Bilbao corren el riesgo de la fractura total o de la autodestrucción bajo un diagnóstico increíblemente oscuro y con ostensibles expectativas de fracaso tanto en lo económico como en lo especialmente artístico, debido al desamor que a punto está de consumir la paciencia de la afición y la categoría de la plaza porque son muchas las tardes de desolados espacios vacíos, de flojos resultados en el juego de los toros, con exiguos triunfos por parte de los toreros cuando la ignorancia del presidente se confunde con el criterio. Sí, la plaza está enferma y a lo peor ya no tiene remedio. O, de haberlo, ha de cambiarse urgentemente el tratamiento, ya no valen los analgésicos, e intervenir con cirugía, aunque para eso haya que sustituir al equipo médico habitual, librando el paso a un médico de confianza antes de extender el certificado de defunción por síndrome de fatiga, que no de fatiga democrática ya que esa nunca existió por voluntad de un monopolio de mando, que no de hegemonía, arrumbado al fracaso desde el papanatismo más clamoroso cuando ahora ya es un enigma recuperar la buena salud y el sentido común. Vista Alegre está en lista de espera y no puede demorarse más la intervención.

El ocultismo con la falta de conexión hacia el aficionado han sido siempre una patente de corso en los tiempos de abundancia y, ahora, en los de penuria también, aunque desde hace seis años el declive progresivo tomara acentos preocupantes que han disipado el aura de triunfalismo del que siempre alardeaban con ridícula exageración los señores responsables, como si comprar cincuenta toros bravos y contratar 25 toreros para ocho días de corridas fuese una gesta, como si fuesen bienes escondidos de una mina… ¡Con la gorra!… ¡En un mercado excedente! Y se paga a un asesor técnico con un buen dinero cuando debía de ser al revés y cobrar por cederle la plaza. Es hora de adentrarse, por fin, en los caminos del laberinto para llegar al corazón cuando todo se ha tapado con la máscara del secreto y mal puede resultar beneficioso para una institución la política que ignora la racionalidad económica en un caso notorio de opacidad en la gestión pública, añadiendo el desamor hacia el cliente que consume y pasa por taquilla, merecedor que es de todos los respetos, llegando al punto de consumir su paciencia.

García Márquez decía de los habitantes de Macondo: “Han suspendido la razón y sucumbido a la fantasía de los poderes milagrosos”. Digamos que aquí “han sucumbido a los poderes y a los manejos de los taurinos profesionales”… que no son milagrosos precisamente. Y no han querido que nadie les agüe la fiesta ni interrumpa sushow que, desde el mito de la omnipotencia y ridícula presencia, consiste en viajar asiduamente por los predios de Iberia como si de reyes medievales se tratara dedicados a ojear los toros que han de lidiarse en Bilbao, convertidas sus vidas como ufana conquista de la corbata de seda y el traje italiano. Todo un sueño, que es una huida, a new way of life. Vivir rápido, como los señoritos de la franela, con una mano en el fino y la otra en la cadera, en los bares de la provincia de Cádiz, con la opulencia que rodea el nuevo capitalismo taurino, convertidos en gallitos pintureros que creen haber nacido en el tendido de sombra cuando, burla burlando, han descendido a los infiernos por el camino proceloso y a veces sórdido por el que los ha guiado el estilo deslumbrante del mundo profesional taurino, banal y chabacano en alguna parcela, cateto también, o pesado como el plomo cuando se dispara al aire.

Cuando ya es abrumadora la desaparición de abonados clásicos, desasosiega pensar que prevalece una rara sensación de rutina interesada que se alejó tanto de la cultura como de la comunicación y del marketing. 25 años haciendo lo mismo y con la misma gente. No son capaces. Carecen de ideas. Desconocen el mercado del diseño o de las artes visuales y no requieren la voz del aficionado en ningún foro relativo a la explotación de la plaza, a su futuro, a la confección de sus carteles. Y se olvidan de los jóvenes. Si las cosas no van bien, ¿porque hacemos lo mismo con los mismos? Desde el sentido común esto es una involución. Y en los últimos siete años se han perdido más del 50% de los espectadores, al ras de las pérdidas, parcelada la gestión como si fuese una finca rústica por un asesor técnico cuyo alquiler es un alarde infructuoso, innecesario y caro como responsable principal y connivencia compartida del fracaso. Transcribimos literalmente parte del acuerdo firmado con La Junta Administrativa de la plaza: “La sociedad Martínez Flamarique, S. A. también participa en la gerencia y por contrato tiene derecho a unos honorarios del 15% de los resultados positivos de todos los acontecimientos, que en el ejercicio (2015) estos han ascendido a 147.355,58 euros. Y en ejercicio (2014) estos ascendieron a 174.721,81 euros”.

Buen negocio este de comprar toros y contratar toreros sin riesgo a perder, en combinación añadida con otras plazas que explota porque para los cuatro del equipo que controlan el asunto lo más bonito es viajar asiduamente en la compañía de aquel, a ver si los toros han puesto alguna arroba más o les han crecido las astas y tintinear después el hielo abrazados a la cintura del vaso de gin-tonic en un glamuroso bar de copas;como pintoresca resulta la pirueta bipolar sorpresiva de ver a uno de estos personajes de la Junta Administrativa fotografiado en portada de un periódico frente a la puerta de unos grandes almacenes de Bilbao, por la mañana, piqueteando una huelga obrera y por la tarde aparecer en las cámaras de televisión en directo fumándose un puro en la barrera de sombra más chic de la plaza de toros de Madrid, como la Ava Gardner que ocupaba idénticas localidades de barrera, siempre con la cabeza alta, glamurosa, también con su habano y lista para ser fotografiada en el brindis que le ofreciera Luis Miguel Dominguín. No es de recibo hacerse notar así tanto en otros cosos como en la bullaranga de los callejones porque, tratándose de entidad pública, como de cualquier empresa privada, se hace necesario las formas y el rubor que exigen cargos de esta naturaleza. A diferencia de los señores de la Casa de Misericordia de Iruñea (La Meca) por ejemplo, paradigma de la discreción cuando, confundidos entre las gentes de los tendidos de pago de las plazas que visitan, muestran el señorío de la gestión independiente a sabiendas de que una empresa viene a ser lo que son sus directivos que la representan.

Estos señores de la Junta Administrativa de Bilbao no reniegan del choperismo más devoto ni son capaces de cruzar el río por sí solos al padecer la enfermedad de la ignorancia, que vuelve osados a quienes la padecen, por lo que la forma más elegante y rentable de hacer la gestión sería sacar la plaza a concurso público con pliego de condiciones y dar acceso a cualquier empresario, incluida la empresa Martínez Flamarique, S. A. (Chopera) –asociada, ahora, al socorro de un capitalista mexicano- antes de que la plaza se vaya al garete definitivamente porque el verdadero equilibrio de intereses para la plaza de toros y su afición no necesita de grandes ideas rompedoras ni de consejeros de alquiler. Miremos a Pamplona, Azpeitia, Zestoa (este año se han cumplido los 350 con funciones de toros), Santander… Vayan a Madrid, plagada de chicos y chicas jóvenes y donde durante treinta días seguidos se sientan 24.000 espectadores. Vean los círculos concéntricos de la plaza convertidos en salas culturales, hervideros de conferencias, presentaciones de libros, documentales, debates, exposiciones ¡Un gentío! Desde el Club Taurino de Londres al de Milán, Chicago o Borussia. Desde Vargas Llosa a Botero… Y con solo mirar a Francia tenemos el ejemplo perfecto: todas las ciudades con tradición taurina han prescindido de nefastos asesores profesionales y se rigen por comisiones populares que atienden al aficionado todo el año hasta conseguir llenar las plazas con afición culta e interesada porque el valor social y económico de la tauromaquia es pertinente para los grupos sociales, minoritarios o no, como arte declarado en la República, Bien Cultural Inmaterial por la Unesco.

Aquí -en Bilbao- está tardando mucho en levantarse la niebla. Los cuernos están entre tinieblas desde hace 25 años. Llevan 25 años vendiendo su moto, la misma moto que ya no compra nadie y la labor de resurrección, aunque a base de rigor y conocimiento, ya no será un camino de rosas. ¡Ah! Con todo, ¡cuidado! Hay mucho zorro, trepas, figurones, que harían buenos a los que están, esperando a que el cuervo suelte el queso.

Fuente: Deia

Bilbao, el reflejo de la frustración

Por Xavier Toscano G. de Quevedo.

¿Qué ha sucedido en las Corridas Generales en Bilbao? Esta pregunta se escuchaba, y se repetía cada día, en cada uno de los festejos durante toda la feria bilbaína. Y es que los aficionados y público no asistieron como solían hacerlo en décadas anteriores —son ya varios años los que se acumulan con este problema, y que se viene agudizando dramáticamente—  en la llamada “feria del toro”, galardón que ostentaban con orgullo la plaza de Vista Alegre y su afición, que hoy está prácticamente perdido.

¡Cuánta extrañeza y cara de ingenuidad, porque supuestamente no lograban entenderlo! —¿tendremos que analizarlo?— “¡Si los carteles eran de lo ‘mejor’, contratamos a las figuras y a los toreros jóvenes del momento! ¿Por qué tuvimos tan bajas entradas?” Se repetían una y otra vez los integrantes de la Junta Administrativa, rectores y empresarios del coso de la arena negra, y sus leales pregoneros encargados de maquillar y encubrir la negativa situación por la que atravesó la ciudad de Bilbao, y que desafortunadamente es el común denominador de toda la geografía en donde existe el espectáculo taurino.       

Pero lo que nunca aceptan es que la fiesta es propiedad del Toro Bravo. ¡Qué va, si las figuras exigen determinadas reses, a sabiendas de que NO embestirán por su carencia absoluta y total de casta y bravura! ¡Qué los aficionados se molesten, ellos creen que no importa! Y Sí, claro que es lo más importante, y es por ello que NO asistieron al coso bilbaíno, y lo mismo viene sucediendo en las demás plazas. ¡Reconózcanlo, y fíjense bien! Los aficionados y el público que se deleita y acepta la fiesta brava, ya se aburrió y está fastidiado de tanta “mansedumbre”.

En ningún tiempo deberemos olvidar que el origen y la razón de este mágico y egregio espectáculo, se debe únicamente a la presencia de su majestad “El Toro Bravo”, sin él no podía haber existido jamás. Cuando él está presente en cualquier plaza del mundo, sea la más emblemática, hasta la más humilde o sencilla, marca tácitamente la diferencia y verdad de aquellos que tienen la honorabilidad y entrega para enfrentarlo, ganándose así el respeto y la admiración de los aficionados y público que son adeptos al espectáculo taurino.

De la presencia y trapío del que se enorgullecían los aficionados bilbaínos, también se han visto desplazados por el capricho de los actuantes y la complacencia de los organizadores. ¡Qué tristeza!, pero en este rubro Bilbao de igual forma se va desvaneciendo, el estandarte que ostentaban de la presentación impecable de todos sus encierros,  ya está en el olvido, la frase célebre que decía: “Este toro está para Bilbao” ya es historia. Por ello de nuevo subrayo; ¿Y todavía se cuestionan por qué su plaza lucia semivacía?

Tendrán que recapacitar —todos los actores y protagonistas del espectáculo en el planeta de los toros— y quitarse el velo del engaño, porque el padecimiento es muy grave y los problemas llegan como torrente de agua incontrolable. La única solución verdadera será con la presencia en las plazas, de su Majestad, El Toro Bravo.

Fuente: El informador.

FERIA DE BILBAO: Adiós con una tarde gris, gris ceniza

Iván Fandiño, en su primer toro. FERNANDO DOMINGO-ALDAMA.

A pesar de un buen Fandiño, la feria se cerró con otra mala corrida como resumen de una semana que ha quemado a la afición bilbaína.

Por Álvaro Suso.

La última tarde de la feria de Bilbao fue gris. Después de los infernales calores de la semana, llegó el día gris; gris el cielo y gris la corrida. El gris de las cenizas de los aficionados bilbaínos que se han quemado con la espantosa semana de toros que han vivido.

Otra descastada y floja corrida, la enésima. Le tocó el turno a Jandilla, que venía de buenos años en esta plaza, pero en esta ocasión no resultó. Con el trapío justo, los de Borja Domecq no se movieron en la muleta porque llegaron moribundos al último tercio. No tuvieron fuerzas desde la salida, apenas fueron picados y su transmisión para la faena fue nula.

Con esos mimbres poco se podía rascar en medio de la desesperación de unos tendidos que protestaron varios toros hasta que el tercero fue devuelto a los corrales. Pero los toreros echaron el resto y no dejaron que se escapara nada de lo que tenían los de Jandilla, salvo tercero y quinto, con buena clase.

Los de Urdiales no transmitieron y el riojano, ovacionado al finalizar el paseíllo por su triunfo de esta semana, vio su labor difuminada.

Iván Fandiño lo intentó todo y rayó a una gran altura. En su primero se hizo valedor a una oreja que habría tenido mucha más fuerza que otras de las cortadas en la feria, pero el palco no vio mayoría de pañuelos. El vizcaíno se gustó al natural ante un ejemplar de muy poquita fuerza, pero supo medirlo y hacer una faena ligada y con calidad. Lo remató con unas manoletinas de rodillas por si a alguien le quedaban dudas de su deseo de triunfo.

En el quinto se estrelló con un marmolillo al que recibió con una vibrante larga cambiada de rodillas y con el que no cedió ni un ápice. Una de las tardes más maduras del de Orduña en Vista Alegre.

David Mora tuvo en sus manos el triunfo. Si con el sobrero no llegó a entenderse, con el sexto, el mejor de los ejemplares de Jandilla, aprovechó en el inicio de la faena la clase del toro, siempre por abajo, largo y con la transmisión que no tuvieron sus hermanos.

Pero al toledano le faltó fondo para prolongar esa calidad y su labor se vino abajo demasiado pronto; además mató mal y su éxito se quedó en unos pobres saludos.

La de ayer también fue una tarde para olvidar, como varias de las vividas esta semana, aunque los tímidos pitos finales desde los tendidos debieran servir para que no caigan en el olvido y se recuerde lo harta que está la afición de Bilbao y lo quemada que se encuentra la feria en estos momentos. Quizás por eso la tarde fue tan gris, tan gris ceniza.

JANDILLA / URDIALES, FANDIÑO Y MORA

Siete toros de Jandilla, desigules de presentación, con muy poca fuerza, con clase la mayoría y destacó el buen sexto.

Diego Urdiales: Estocada delantera y descabellos (saludos). Estocada haciendo guardia y estocada (saludos).

Iván Fandiño: media trasera y descabello (vuelta con petición). Estocada (saludos).

David Mora: cuatro pinchazos y estocada (silencio tras aviso). Pinchazo y estocada (saludos tras aviso).

Saludaron por su actuación en banderillas Iván García y Víctor Martínez en el segundo y Ángel Otero en el sexto.

Plaza de Bilbao. 28 de agosto. Novena de las Corridas Generales. Media plaza.

publicado en El País.

El yuyo de López Simón

Por FERNANDO FERNÁNDEZ ROMÁN.

En Bilbao, el torero Alberto López Simón se ha desmayado. O casi. Según las informaciones que llegaban de la enfermería, ha sido atacado por una crisis de ansiedad, un aparatoso bajón anímico que afecta a sus constantes vitales y, por tanto, ha tenido que abandonar las tareas de la lidia. En lenguaje coloquial y de andar por casa, le ha dado unyuyo, que es como, aquí en España, se suele denominar al síncope, esparaván, epilepsia u otros zamarrazos que le dejan a uno desmoronado en un santiamén. Como si, de pronto, se hubiera tragado una mala hierba, de las que abundan en Hispanoámerica.

El desencadenante de la crisis anímica y la alcalosis respiratoria que los médicos advirtieron en Alberto fue la sonora pita que el público le dedicó, tanto a él como a su compañero de ocasión, José Garrido, por haberse quedado solos en el cartel, tras la forzosa baja de Andrés Roca Rey, todavía convaleciente del palizón que le propinó un toro en La Malagueta. Un vis a vis urdido entre bastidores que, se mire por donde se quiera, no tiene justificación alguna, ni el más mínimo interés para el aficionado a los toros, si acaso, el interés derivado del aumento de capital en el apartado de honorarios para los toreros y las colaterales bonificaciones de sus adláteres correspondientes, motivo por el cual, el público montó en cólera y abucheó a los cabeza de turco que tenía más a mano: los toreros del mano a mano.

El tema de los carteles duales forzados y esperpénticos ya lo he tratado en otras ocasiones, con la irritabilidad que corresponde. No se puede tolerar que se siga repartiendo el pastel de los ingresos de una corrida de toros en la mesa camilla que rodean los organizadores del festejo y los apoderados (a veces, una misma persona o ente “de razón”) de algunos toreros en cuanto se produce la menor contingencia o se barruntan conveniencias de estricta rentabilidad. Por fortuna, aquellos mano a mano que últimamente se prodigaban entre dos figuras sin el menor atisbo de rivalidad parece que iban remitiendo; pero en Bilbao, se ha vuelvo a reproducir el hecho, supongo que atendiendo al supuesto relanzamiento de dos jóvenes emergentes. Y la Junta Administrativa, traga.

Ellos, los miembros de la Junta Administrativa, debieron ser los destinatarios de la silba atronadora. Ellos, los de esa entidad apoltronada y respaldada por el Ayuntamiento de la ciudad, pero plenipotenciaria en el asunto taurino, son quienes debieron impedir que la ausencia forzosa de un torero nuevo, máximo atractivo de esta temporada, se restañara a la baja y no al alza, como en otros añorados tiempos. Porque antes, cuando un cartel cojeaba por la causa que fuere, el empresario lo reforzaba, no lo mutilaba. Así nacieron las corridas de ocho toros que tanto proliferaron hace algunas décadas.

Mira que lo tenían fácil: se cae del cartel su máximo atractivo, pues se cubre el hueco con otros jóvenes que tienen mucho que decir… y no les dejan. Qué cara habrán puesto, por ejemplo, Javier Jiménez o Román, que acaban de pegar un serio aldabonazo en Madrid, cuando sus respectivos apoderados llamaran a la puerta de Vista Alegre y le dijeran que el tema ya estaba resuelto: mano a mano.

El público de Bilbao tenía razón en la sonora pitada, pero erró la dirección del tiro. Los destinatarios de la sonora reprobación no se alineaban en el desfile multicolor, vestidos de luces, sino en el confortable burladero del callejón.

Sin embargo, lo que más me entristece es el golpe bajo que supuso para la sensibilidad de un torero como López Simón sentirse blanco de las iras de una muchedumbre encolerizada en una plaza de tanta responsabilidad, entes de enfrentarse al llamado toro de Bilbao, el más aparatoso y agresivo que sale al ruedo de una plaza de toros. ¿Por qué a mí?, pensaría el torero mientras caminaba cabizbajo sobre la arena cenicienta de esta Plaza. Pues porque a juicio del publico que abucheaba era, de los dos (Garrido es más nuevo, más virgen en estos rifirrafes), el responsable más directo.¿El torero responsable? Los responsables serán, en todo caso, su apoderado, el empresario y los más o menos neguríticos de la citada Junta Administrativa; pero el pobre Alberto acusó el golpe bajo y entró en fase depresiva… vamos, lo más idóneo para ponerse delante de un torazo con dos pitones descomunales. Los doctores, con buen criterio, decretaron su retirada de la lidia, mientras López Simón lloraba en el callejón por el doble padecimiento de infortunio e injusticia.

La lamentable situación posibilitó la intervención de José Garrido en un destajo imprevisto, y le valió para pedir a voz en grito un puesto entre los grandes, a pesar de que, una vez más, el sujeto que ocupa la presidencia de Vista Alegre dictó sentencia sumarísima ateniéndose a la norma reglamentaria que faculta el ejercicio de su insufrible la parcialidad para conceder el segundo trofeo de un mismo toro, pedido en esta ocasión por abrumadora mayoría. Menos mal que lo arregló en la posterior actuación del muchacho.

El caso es que, antes de que su compañero José Garrido disfrutara de un legítimo triunfo, mermado por la citada parcialidad del juez de Plaza, a Alberto López Simón apenas le llegaba el aire a los pulmones, un nudo en la garganta presionaba su pecho y apenas podía contener las lágrimas. La pitada había superado su fortaleza física y mental. Estaba derrotado prematuramente. ¡Qué poco se identifican los públicos con la sensibilidad de quienes van a jugarse la vida al sol de una tarde de toros! ¡Qué poco entienden de su vulnerabilidad! Pero, sobre todo, ¡qué injusto es culparles de los tejemanejes de quienes les organizan la vida y, quizá, la muerte!

Escribo de estas cosas cuando apenas faltan cinco horas para que López Simón se vista de luces y reaparezca, al parecer ya recuperado del yuyo de Bilbao en San Sebastián de los Reyes para enfrentarse a ¡seis toros! en solitario. O sea, que el muchacho acaba de salir de un bajón anímico y le meten en un sobresfuerzo físico y mental tremendo, a las puertas de Madrid.

Le deseo toda la suerte del mundo, pero me parece un despropósito descomunal. Ojalá triunfe, pero poner al límite las constantes sicosomáticas de un enfermo recién dado de alta es, como poco, una temeridad.

Por si acaso, habrá que poner este domingo alguna vela más al Cristo de los Remedios, titular de esta feria taurina y devoción oficial del Sanse madrileño…, pero ¡qué barbaridad!

Fuente: La República.

FERIA DE BILBAO: Garrido rescata del abismo a la tarde

Por Álvaro Suso.

Si alguien pensó en una tarde aciaga, podría haber escrito la de ayer desde principio a final. Desde los agobios de los antitaurinos en la puerta de la plaza con la increíble pasividad de la Ertzantza, que no impidió ni el acoso a una embarazada en los aledaños de la entrada, hasta lo que ocurrió en el ruedo, un auténtico desastre que echa por tierra todo lo que fue Bilbao. 

Porque no se trata de una tarde aciaga, de la muchas que se viven en este espectáculo, sino del remate a una feria insufrible. El aficionado no aguantó más y protestó, con la amabilidad que ha caracterizado a esta plaza, pero protestó porque la feria se ha hundido en un pozo que ahoga a los aficionados, que no saben si huir despavoridos o tomar parte en un alboroto. 

La mansada que envió Fuente Ymbro a Bilbao solo tuvo fachada en sus dos primeros ejemplares. Ni un puyazo en una tarde en la que el tercio de varas fue un simulacro, en la tónica habitual de la semana y donde solamente los dos primeros tercios de banderillas merecieron aplausos.

Pero la culpa no fue de los toros solamente, porque hubo dos, primero y sexto, para cortar oreja.  

La apatía de Castella, que no quiso ponerse de verdad con un primero que pedía distancia y el francés se decidió a ahogarlo, fue clave para que la tarde comenzase mal. Además, no estuvo digno con el malo cuarto al que mató de manera infame. 

Perera no encontró enemigos con los que medirse. 

Y como el entramado taurino es así de inexplicable, dejaron para sobrero un toro bien hecho y serio. Salió para sustituir al sexto y antes que a ese Pegajoso de nombre habían elegido a varios ejemplares que no había por dónde cogerlos. 

La tarde estaba a punto de estallar, pitos, palmas de protesta y la indignación como una mochila de la que ya nadie parecía poder librarse. Cuando se devolvió el sexto por su falta de fuerza, Bilbao estaba al borde del abismo, pero el sobrero apuntó maneras y se encontró con un José Garrido dispuesto a ponerse de verdad. 

El extremeño recibió una ovación antes de lancear a su primero y fue despedido en hombros con las dos orejas del sexto. Pudo ser un premio exagerado, donde las dos series de muletazos ligados por abajo desataron a los espectadores que vieron la luz divina en los rayos de Garrido. Una serie de rodillazos y una buena estocada fueron el colofón y de nuevo las dos orejas al tiempo en el palco. 

Había tanta desesperación que tampoco llegó a haber medida. Pero no se puede pedir más a una plaza castigada durante varios días con decepciones, al borde de la desorientación más absoluta. 

Se salvó la tarde en ese último sobrero. De la bronca histórica se pasó a la salida de José Garrido en hombros. Con el torero en la calle, hubo pitos de protesta, pero ya no fue lo mismo. Algo se había visto y algo bueno, aunque fueran cinco tragos amargos y tan solo uno dulce.

FUENTE YMBRO / CASTELLA, PERERA Y GARRIDO

Siete toros de Fuente Ymbro,desigules de presentación, con las fuerzas justas y mansos en general, salvo el sobrero corrido en sexto lugar, que tuvo gran transmisión.

Sebastián Castella: media y dos descabellos (saludos). Dos sablazos traseros y casi media(silencio).

Miguel Ángel Perera: estocada trasera (saludos). Estocada(silencio).

José Garrido: media y descabello (saludos). Estocada (dos orejas).

Saludaron por su actuación en banderillas José Chacón, Curro Javier y Guillermo Barbero.

Plaza de Bilbao. 27 de agosto. Octava de las Corridas Generales. Media plaza.