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Opinión: Merece la pena seguir yendo a los toros

Morante en Ronda. Fotografía: Arjona.

Por Fernando Fernández Román.

Porque todavía tenemos una reserva de bravura en nuestros campos y porque aún hay hombres en el mundo dispuestos a jugarse la vida por el prurito que reporta una vanagloria legítimamente alcanzada –al margen de la recolecta de otras recompensas mundanas y tangibles–, merece la pena ir a los toros, estudiar su insólito e imprevisible carácter y tomar conciencia de la proeza que alcanzan aquellos individuos de la especie humana que son capaces de enfrentarse a ellos, creando arte en situaciones de máximo riesgo, sobre el albur que entraña lo recóndito, al filo de lo imposible.

Por todo esto merece la pena seguir yendo a los toros.

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Vista Alegre pierde 10.000 aficionados en las corridas antes de privatizar su gestión

La feria atrae a 62.470 espectadores frente a los 71.681 de 2017 en una edición en la que da carpetazo al antiguo modelo.

Por Ane Araluzea.

Bilbao – Antes de iniciar el giro de 180 grados con el que revitalizar su actividad, la plaza de toros de Vista Alegre ha vuelto a confirmar la caducidad del modelo de gestión por el que se ha regido en los últimos años. Las corridas generales de este año se han saldado con una asistencia de 62.470 espectadores, un 12% menos que el año anterior en el que las nueve jornadas de festejos taurinos atrajeron a 71.681 personas hasta el coso. Se trata de un descenso que la junta administrativa espera frenar a partir del año que viene, cuando entre en vigor el nuevo contrato para gestionar el ruedo que lleva enlazando pérdidas desde 2013. De hecho, está previsto que la licitación, cuyo pliego de condiciones se está elaborando actualmente, salga este mismo mes de septiembre.

Tomás del Hierro, concejal bilbaino que sucede a Ricardo Barkala como administrador general de Vista Alegre, es desde julio el responsable de lidiar con la patata caliente del coso bilbaino. En una edición en la que la calidad de las ganaderías y de sus toros de lidia ha sido más que cuestionada, el concejal asevera que “ha habido de todo”. En ese sentido, destaca que la junta dirimió otorgar el premio a la corrida más completa y brava del año a Torrestrella, que puedo verse el lunes día 20. Por contra, Del Hierro admite que “el martes se cayeron todos los toros, fue muy desagradable para la junta administrativa, que elige una serie de toros y ganaderías pensando en que va a salir bien, pero pasó lo que pasó”. En esa misma línea, es significativo que el Club Cocherito haya declarado desierto el premio que otorga cada año al “toro más bravo”.

En cuanto a los aspectos más positivos del balance desde el punto de vista taurino, el concejal destacó el saber hacer de Diego Urdiales, matador riojano que cortó tres orejas y salió por la puerta grande la tarde del sábado 25, y al diestro peruano Andrés Roca Rey, cuya garra y valor deslumbraron al público presente el viernes 24.

El buen hacer de los toreros en la recta final de la semana bilbaina de festejos taurinos no fue suficiente para llenar los 14.781 asientos de Vista Alegre, donde a lo largo de las nueve jornadas los balcones lucían a medio gas. Solo durante dos tardes se consiguió ocupar más de tres cuartos del coso. Ello se suma al descenso en asistencia que lleva experimentando el ruedo en los últimos años, que ha motivado, precisamente, el cambio de rumbo previsto a partir de 2019.

Gestión privada

El equipo del alcalde Juan Mari Aburto se ha comprometido a relanzar la plaza de toros con el objetivo de que pueda sufragar el costoso mantenimiento del propio equipamiento y revitalice los negocios de la zona donde se emplaza. Aunque la plaza ha conseguido subsistir sin ayudas públicas con el remanente de los años de bonanza de las corridas generales -que incluso en el peor de los escenarios siempre han aportado beneficios-, la inexistente actividad del ruedo durante el resto del año hace prácticamente imposible sostenerlo económicamente. De hecho, aunque en 2017 la asistencia fue notablemente superior a 2016 -cuando 63.340 aficionados acudieron a la plaza-, el saldo negativo ascendió a los 216.595 euros.

Tratándose de una estocada que ya se atisbaba en el horizonte, el Consistorio se ha propuesto taponar la herida externalizando la gestión de la plaza que hasta ahora contaba con la asesoría taurina de Martínez Flamarique, perteneciente a la familia Chopera.

Con unas cláusulas con las que esperan garantizar el éxito del nuevo modelo, el pliego de condiciones del nuevo contrato se conocerá a lo largo de septiembre. “Queremos que todo esté finalizado y funcionado para el 1 de enero de 2019. A partir de entonces la gestión será privada, con una serie de condicionantes e inversiones que vamos a exigir”, expone Tomás del Hierro.

De hecho, según afirmaron desde la junta administrativa de la plaza de toros -propiedad del Ayuntamiento de Bilbao y de la Misericordia al 50%- cuando se tuvo conocimiento del nuevo contrato, las inversiones a realizar son al menos de 1,5 millones de euros. En palabras de Del Hierro, “los arreglos y cuánto van a invertir lo tienen que especificar las empresas. En base a ello se concretará la duración del contrato”. Algunas de las mejoras podrían efectuarse en la cocina o en las galerías del coso bilbaino, así como en el Museo Taurino que alberga. Asimismo, además de músculo económico, se exigirá que el gestor tenga experiencia en gestión de plazas de primera categoría. “Nos consta que hay dos o tres empresas interesadas”, asevera el concejal, quien añade que el contrato blindará las corridas generales e incluso permitirá la celebración de otros festejos taurinos al tiempo que promueva otro tipo de actividades a lo largo del año. “Si la gestión es privada buscará la mejor manera de rentabilizar la inversión”, zanjó el edil.

Publicado en Deia

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LOS TOROS COTIZAN A LA BAJA

La afición a los toros cotiza a la baja por esas tierras. No lo decimos nosotros, lo subrayan los cronistas especialistas, que han cubierto este verano las ferias de Donostia y Bilbao.

Media entrada (peligro inminente), titulaba hace unos días Antonio Lorca en El País su texto sobre una de las corridas de Vista Alegre. Los rectores del coso pusieron ayer la asistencia negro sobre blanco con cifras. La feria bilbaina ha perdido un 12% de público en un año y eso que, según los datos del Ayuntamiento de Bilbao, más de un millón de personas han visitado la capital vizcaina en fiestas, 200.000 más que en 2017.

Los toros están en el menú diario de la Aste Nagusia (hay corridas todos los días), pero salta a la vista que ya no es plato de gusto para el respetable.

La feria de la Semana Grande de Donostia, más corta (cinco jornadas), tampoco se salva del naufragio. Si nos atenemos a las crónicas de Zabala de la Serna en El Mundo, hubo más cemento que público en Illunbe. A lo sumo, dos tardes se completaron tres cuartos del coso, en otras dos solo un tercio y en la inaugural hubo media entrada.

Los números hablan por sí solos.

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Ocho con Ocho: Memorable faena Por Luis Ramón Carazo

Hace algunos meses me refería a la faena de Paco Ojeda trazada al toro Dédalo de Juan Pedro Domecq en la Maestranza de Sevilla, hace más de 30 años y ahora con gran alegría comunico que una sensación parecida nos deja en la retina la gran faena de Diego Urdiales al gran toro Gaiterito de Alcurrucén, el 25 de agosto de 2018 en Bilbao.

La faena con el transcurrir del tiempo, seguramente se recordará como un hito en la historia conseguido por quién desde que inició (en un quite por bellas verónicas en el primer toro, de El Juli) dio la impresión de venir dispuesto a no dejar pasar la oportunidad que le abrió la empresa en un cartel estelar, luego de tener por diferentes motivos solamente dos festejos en su haber, en este año.

La feria de la Semana Grande, he de comentar que fue creciendo en momentos estelares, pues pudimos disfrutar de una buena faena de Álvaro Lorenzo con un Victorino Martín el 19 de agosto; el lunes 20 igual a Luis David Adame, obtener un trofeo de un buen toro de Torrestrella; luego vino la despedida de Bilbao de Juan José Padilla el 22 de agosto con un trofeo a la espuerta de Garcigrande y el cierre a todo vapor de Roca Rey, quién por una faena vibrante a un toro de Victoriano del Río recibió dos trofeos y salió en hombros de los entusiasmados aficionados y el cierre con la de Miura, el 26 con cornada para Juan Leal con un valor a toda prueba, pero con un trofeo en la espuerta; como también lo logró Octavio Chacón y no se me olvida el 18 de agosto un trofeo para la rejoneadora francesa, Lea Vicens con un toro de Ángel Sánchez.

La cantidad de trofeos, la atribuyen muchos aficionados duros locales a que el cambio de conceptos ha disminuido aquel histórico apetito por toros correosos y de trapío impresionante en favor de ganaderías con el concepto de nobleza y claridad por delante.

Los toros en Bilbao vienen según sabemos desde 1681 hasta nuestros días y como ya relatamos pocos toreros mexicanos han toreado en estos lares. Pecata minuta, lo importante fue lo que vivimos en el coso situado en la calle de Martín Agüero número uno que como ya comenté fue tío abuelo de Curro Rivera.

La apoteosis del 25 de agosto llegó en el sexto de la tarde Gaiterito dónde la conjunción en muleta entre toro y torero, fue asombrosa; vimos torear a Diego como pocas veces se ve torear con la bamba o panza de la muleta, templando las embestidas nobles y codiciosas con manejo de ritmo, modo y cadencia, impresionantes; la plaza era un volcán que paladeó el trazo, ligando Urdiales las series con gran plasticidad y ejecutadas en los medios, para embelesarnos.

Vino un pinchazo en todo lo alto y una muy buena estocada para que el público le exigiera al presidente Matías González, los dos trofeos mandatorios para poder salir en hombros en Bilbao, no titubeó y cómo el día anterior Roca Rey; Urdiales se fue en volandas, un trofeo más obtuvo de su primero.

Seguramente le servirá de aire fresco a quién con la oportunidad de la empresa y el lote de Alcurrucén, encontró un respiro en su carrera que necesitaba oxígeno, lo consiguió con gran mérito y ahora esperemos rinda fruto una actuación tan rotunda en una plaza tan emblemática en España.

Un detalle inolvidable será que al salir en hombros ante el recién inaugurado busto de Iván Fandiño en su salida de la Puerta Grande lo acercaron los que le cargaban y le dio un beso fraternal a la figura de su compañero y amigo, como él soñador de gloria.

Reitero, la fecha del 25 de agosto de 2018, para los que la vivimos y aquellos que por diferentes medios la disfrutaron, será imborrable, se lo merece el concepto del toreo tan puro que practica Diego, quién como el Ave Fénix resucitó de sus cenizas en Bilbao; vamos a ver hasta donde le sirve el vuelo para el futuro próximo, por lo pronto, para Madrid se sabe ya está contemplado y ese ingrediente, más la comparencia de Talavante (entre otros toreros) le darán gran atractivo a la Feria de Otoño, la cual se antoja será muy interesante y si no al tiempo que es sabio, dejamos la respuesta.

Isabel Lipperheide – Ganadería de Dolores Aguirre «Hay que cambiar muchas cosas, de dentro y fuera»

Isabel Lipperheide, Rafael Iribarren y Andoni Rekagorrri, desde el ‘burladero’ instalado en los salones del hotel Carlton. / Manu Cecilio.

Por Luis Gómez.

Roca Rey, ‘número uno’ en el escalafón taurino, salió el viernes por la puerta grande de Vista Alegre, pero tampoco llenó la plaza. El coso bilbaíno congregó apenas media entrada en una feria que está registrando las taquillas más pobres de los últimos años.

Isabel Lipperheide, Rafael Iribarren y Andoni Rekagorri, los tres ganaderos vizcaínos dedicados al toro de lidia, coinciden en la necesidad de acercar «más jóvenes» a los tendidos y en promocionar «mejor» una fiesta que precisa, a su juicio, «un giro urgente. Hay que trabajarla bien desde enero». Coinciden en que Bilbao debe «abrirse» a más ganaderías -«ahora son un círculo cerrado para 5 o 6»- y censuran que las figuras viven cómodas adaptándose a los «toros de solo unos encastes. Hay que cambiar muchas cosas». Lamentan también que hay más «público que aficionados».

Isabel Lipperheide, hija de la mítica ganadera Dolores Aguirre, es especialmente crítica con el actual momento de la fiesta. Confiesa sin rubor que ella misma se aburre «mucho» actualmente en los tendidos. «Es muy previsible todo lo que va a pasar y los toros deben ser justo lo contrario: imprevisibles. Casi todos hacen lo mismo y no hay variedad», esgrime.

Pese a su desánimo, se congratula de que el lunes, con hierros de Torrestrella, asistió a un «corridón» de toros. «Muy bien presentados y tampoco muy atacados de kilos. ¡Ese es el toro de Bilbao y por eso le aplaudí tanto! Tuvo emoción y se movió muchísimo». Como espectadora, los astados «me tienen que dar miedo», razona Lipperheide, cuyo ganado pasta, como en tiempos de su madre, en la finca sevillana de Constantina.

Lamenta que la tauromaquia está siendo «muy atacada por gente de fuera», pero no escurre el bulto: «Dentro hay muchas cosas que mejorar también». A diferencia de lo que sucede en Francia, se queja de que en Bilbao ha bajado «muchísimo el número de aficionados. Hay mucho público y poco aficionado», admite. «Ahora nos movemos entre un público que evidentemente paga y tiene todo el derecho del mundo a parecerle que a un toro se le pone la puya encima y ya está pitando o que se coloca al toro como se le coloca y no dice nada. Los que saben exigen que las cosas se hagan con ortodoxia. El rito es precioso en la corrida».

Rafael Iribarren no se muerde la lengua y advierte de que no hay que «engañarse». La tauromaquia vive una «crisis muy profunda». En su opinión, la «más grave» que él ha conocido. «Peor incluso que la de los años 80», sentencia. Urge «un cambio radical» y asume que políticamente es «incorrecto» que «te vean en los toros, sobre todo en ciudades pequeñas como Bilbao. Antes de la crisis, era un acto social. Ahora la gente no está muy por la labor», reflexiona.

Pese a los «ataques de la corriente antianimalista», Iribarren destaca que la afluencia de público ha crecido esta temporada en Madrid, Sevilla y Valencia. «En todos los lugares importantes, menos en Bilbao», donde plantea un cambio de gestión. «Es una feria para trabajarla desde enero y no llegar el mes de junio y ponerte a vender los abonos. Hay que promocionarla fuera del País Vasco y no limitarse a levantar la persiana y esperar a que vaya la gente, porque no es que vayamos los mismos de hace 15 años, sino 5.000 menos».

Para Iribarren, hay otro asunto crucial. Bilbao se ha convertido en un «coto cerrado» para solo «5 o 6 ganaderías. Y luego las llamadas figuras del toreo, que para mí son los líderes del escalafón, porque no hacen lo que hacían las figuras de hace 30 años, buscan el toro que les gusta a una ganaderías. Vamos, que la tarta es la que es y se reparten cuatro».

Rekagorri es, sin duda, el más optimista de los tres ganaderos. Está convencido de que el devenir de la feria habría sido «otro» de haber dado juego los toros de Núñez del Cuvillo. «Tuvimos un poco de mala suerte el martes. Teníamos puestas muchas esperanzas, pero no salió bien la corrida y eso desanimó a mucha gente», reconoce. Aun así, destaca que 13.000 aficionados pasaron ese día por taquilla. «Es una de las entradas más importantes que he visto en los dos o tres últimos años. Eso significa que existe un público que viene a los toros y que hay que buscar fórmulas para que repita más tardes», destaca.

Pese a que los claros son más notorios que otras veces, el ganadero de Galdakao insiste en que se mantiene «la tónica» de ejercicios precedentes y que Bilbao juega en «desventaja» por el elevado aforo de su plaza. «Estábamos acostumbrados hasta hace pocos años a llenar varios días. Sin embargo, reunir a 9.000 o 10.000 personas, como ha pasado en varias ocasiones esta feria, supondría hablar de llenos en plazas tan importantes como Sevilla y Valencia. Tampoco nos ayuda el color azul de los tendidos. Es muy llamativo».

Rekagorri no pasa por alto que «grandes empresas» han dejado de comprar abonos y alega que las entradas son «muy caras» y la oferta de espectáculos «impresionante» para justificar el menor tirón en taquilla.

Publicado en El Correo Web

CORRIDAS GENERALES DE BILBAO: Adiós a la lidia

Antonio Ferrera, ante el espectacular e inválido cuarto toro de la tarde. FERNANDO DOMINGO-ALDAMA.

Por Antonio Lorca.

El ganadero tendrá un buen disgusto porque la corrida, como se dice ahora, no sirvió para que se lucieran las figuras. Pero la corrida, que no fue perfecta, tuvo vértices a tener muy en cuenta. Muy bien presentada en líneas generales, -espectacular la fachada del cuarto, que lucía dos auténticas perchas-, cumplió con nota en los caballos -muy bravo el segundo-, varios galoparon en banderillas y todos se quedaron sin fuelle en el tercio final; nobles, a excepción del muy bronco quinto, pero agotados y sin alegría en su mirada.

Pero los toros no sirvieron para las figuras, es verdad. No hubo, por ejemplo, toreo de capa si se descuentan un par de verónicas de Marín al tercero, y un quite de dos chicuelinas y una media de Ferrera a ese mismo toro. El capote lo utilizaron los toreros como arma defensiva más que como objeto para el lucimiento. El mismo Ferrera lo intentó de salida con el de las exageradas defensas y pronto desistió, desbordado por la codicia primera del animal.

Saludó en banderillas Montolíu tras dos buenos pares al primero, y también se lució Antonio Manuel Punta ante el tercero, pero hubo varios medios pares, pasadas en falso y excesivas precauciones.

Y en la muleta quedó patente una vez más que las figuras actuales están encasilladas en el derechazo y el natural, y, si ello no es posible, todo se viene abajo.

Pero la corrida más sobresaliente en varas, hasta ahora, ha sido la de El Parralejo. Empujaron primero, segundo, tercero, quinto y sexto, y la pelea del segundo fue de bravo, el toro más bravo de la feria. Lo picó con conocimiento y torería Francisco Doblado, que aguantó el empuje del animal en un largo primer puyazo, en el que el toro se dejó picar con fijeza en el peto, y otro más del mismo tenor. Pero allí lo dejó todo, y llegó a la muleta sin vida.

Galopó el segundo en banderillas y propició que Montolíu saludara montera en mano, pero también se vino abajo. Y algo parecido sucedió a los demás. Como si fueran toros diseñados solo para la muleta, para el lucimiento de los toreros y no para aguantar el duro trance del picador y las banderillas.

Así pues, no hubo faenas artísticas, que es el objetivo de la mayoría de los ganaderos actuales. Y se duelen, claro está, cuando sus toros no tienen veinte pases de carril.

Pulcra e insulsa la labor de Ferrera ante el soso que abrió plaza, e interminable y anodina ante el guapo e inválido cuarto. Fue una pena que el precioso toro, de nombre ‘Pajarillo’ perdiera las manos una y otra vez, y obligara al torero a tratarlo con un delicado mimo más indicado para un noble becerro que para un toro.

No tuvo suerte Perera con su lote. Al bravo segundo le faltó brillo y codicia, lo mismo que al torero; y ante el quinto, que no tenía un pase moderno, abrevió en demasía. Escuchó algunos pitos que pudieron sonar injustos, pero un torero de su poderío debe estar de otra manera ante un toro difícil.

Y Ginés estuvo desdibujado ante la nobleza fría del tercero, y muy precavido ante el aburrido sexto. Otro que busca el toro perfecto y naufraga cuando encuentra dificultades.

En fin, que la culpa fue de los toros, pensarán los toreros. Pero no es esa toda la verdad: los de luces mostraron una preocupante carencia de dotes lidiadoras de principio a fin, insulsos y con muy escasas ideas.

Normal es que el ganadero esté preocupado si cría toros para las figuras. A estas alturas ya se sabe que el tercio de varas no vale y está en vías de desaparición, pero quede constancia del buen juego desarrollado en varas por la corrida de El Parralejo.

EL PARRALEJO/FERRERA, PERERA, MARÍN

Toros de El Parralejo, bien presentados, cumplidores a buen nivel en varas (muy bravo el segundo), nobles y sin fondo en el tercio final; muy deslucido el quinto.

Antonio Ferrera: bajonazo y un descabello (palmas); pinchazo _aviso_ y estocada baja (ovación).

Miguel Ángel Perera: media baja y trasera, un descabello _aviso_ y cuatro descabellos (silencio); dos pinchazos y media baja (algunos pitos).

Ginés Marín: estocada y un descabello (silencio); estocada caída (silencio).

Plaza de toros de Vistalegre. 23 de agosto. Sexta corrida de feria. Menos de media entrada.

Publicado en El País

Es lo que digo yo: La escasa asistencia a las corridas en Vista Alegre

Por Luis Cuesta – De SOL y SOMBRA.

Algo pasa en Bilbao y muy grave, ya que la gestión de la empresa de los Chopera (& FIT) parece que finalmente ya ha tocado fondo, por lo menos las cifras hasta hoy así lo demuestran.

El primer día casi 6.800 entradas se quedaron sin vender, el segundo día se quedaron 8.860 entradas sin vender, más del 60% de la plaza, y el tercer día más de 9.200 entradas.

En la cuarta corrida, el día fuerte de la feria, 3.200 entradas se quedaron sin vender y en la quinta corrida casi 6.000 entradas. Hoy la plaza lució menos de media entrada y aunque para mañana viernes con el regreso de Roca Rey (el único torero con tirón taquillero) y el sábado con Ponce y El Juli se espera que mejoren las entradas, será difícil para la empresa equilibrar las cuentas.

La realidad es que el balance económico de la plaza de Vista Alegre está en entredicho por las pérdidas acumuladas en los últimos años, aunque el Ayuntamiento que participa en la gestión defiende que los toros si dan beneficios a terceros (hotelería, restaurantes, museos, transporte, etcétera).

Este grave problema qué vive el coso de Vista Alegre, es en palabras del crítico taurino Paco Cañamero del portal Toros en el Mundo: “Una prueba de que la Tauromaquia necesita ya mismo una regeneración en todas sus estructuras o, irremediablemente, está condenada a morir mucho más pronto que tarde. No es nuevo lo que ocurre y era algo que se veía venir y llevábamos tiempo denunciando.

Porque la Tauromaquia es el único sector que jamás se ha preocupado del cliente, ni ha cultivado el futuro en el fomento y protección de las becerradas y novilladas –especialmente las picadas-. Y con ello hemos llegado a un escalafón tan caduco y envejecido donde los principales nombres superan las dos décadas de alternativa.

Ha sido el norte y sus otroras grandes ferias, con la excepción de San Fermín, las que han puesto a casi todos de acuerdo -excepto a algunos pesebreros y quienes laboran en el ‘sistema’ que se aferran interesadamente a ocultar la realidad- en que esto ha reventado y se actúa ya o estamos en la cuenta atrás del final de la Tauromaquia.

La mejor muestra es ver cada tarde el estado de los tendidos de la bilbaína Vista Alegre, dominados por el azul de sus butacas vacías. Y eso ocurre en una feria que hasta hace una década era la más importante de la temporada, tras Madrid y Sevilla” señala atinadamente Cañamero.

Y con esto no se trata de señalar a unos cuantos culpables, porque aquí la culpa es de todos y nadie se salva, pero mientras los antitaurinos sigan en casa y sus aduladores en un intento por salvar la fiesta a toda costa les sigan tapando sus tropelías, esto parece que tiene sus días contados no solamente en España, sino también en otras ciudades del mundo, como en la capital mexicana, en donde la Plaza México se ha ido vaciando año con año y con su decadencia, ha afectado seriamente la columna vertebral del espectáculo taurino en México.

Hay que aceptar que el enemigo principal está en casa, no busquemos culpables en Asociaciones Animalistas, Palacios de Gobiernos y en Congresos. Hay que limpiar primero nuestra casa y regresarle al espectáculo taurino su grandeza y la seriedad de antaño. El hilo negro ya está inventado.

Es lo que digo yo.

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Corridas Generales de Bilbao: Media entrada (peligro inminente)

Por Antonio Lorca.

El dato no es nuevo, pero no deja de ser dramático: tres reconocidas figuras, de esas que mandan y con tirón entre el público, una ganadería de postín, de que las que casi aseguran el triunfo, y una feria de primerísima categoría, y solo la mitad de los tendidos cubiertos.

‘Houston, tenemos un problema’; pero lo más preocupante es que no hay astronautas -taurinos, en este caso- que emitan el mensaje de socorro, ni mesa de ingenieros -ni autoridad ni organismo competente- que lo reciba. Aquí, cada cual va a su guerra, se animan unos a otros y olvidan pronto los tropiezos. Pero el problema persiste.

Y, además, la corrida fue un pestiño. Es verdad que los dóciles toros no ayudaron; mejor dicho, no ‘colaboraron’ con los toreros, que es lo que ahora se lleva. Unos, los tres primeros, por su falta de casta, de vida, de energía; parecían adormilados, tristes, enfermos… Y los otros, con cierta movilidad y nobleza, porque, quizá, no rebosaban almíbar en sus embestidas. En fin, que no; que los señores Padilla, Juli y Manzanares pasaron por Bilbao como almas en pena a pesar de la extremosa generosidad de unos tendidos bullangueros, triunfalistas y en exceso conformistas.

Padilla se despedía de la feria y paseó un trofeo que no mereció tras una labor tan entregada como vulgar; mató bien, ciertamente, pero su labor careció de mérito torero. Sin embargo, fue recibido y despedido como un auténtico personaje. En la puerta de cuadrillas, antes de comenzar el paseíllo, bailaron en su honor el aurresku, una danza tradicional vasca a modo de homenaje; antes de que sonaran los clarines, saludó una cerrada y muy emotiva ovación desde el centro del anillo, y la vuelta al ruedo fue verdaderamente clamorosa. Fue tratado más como héroe, como un superhombre que ha sido capaz de convertir una tragedia en un triunfo -un referente social- que como torero.

Porque como torero, ciertamente, no aportó nada; quizá, dos largas cambiadas de rodillas en el tercio, dos verónicas y dos chicuelinas en el recibo al cuarto, y una fulminante estocada a ese toro, y poco más. No banderilleó a ninguno de sus toros, se equivocó al brindar el muy deslucido primero, y ofreció un recital de mantazos y dos desplantes ante el toro de la despedida. Eso sí: solo faltó que el público bajara al ruedo e hiciera cola para abrazar a Padilla en su última tarde. ¡Qué explosión de cariño la de los bilbaínos…!

El Juli y Manzanares debieron conformarse con ovaciones. Nada pudieron hacer ante sus marmolillos primeros, pero no se les criticó por sus graves deficiencias en los otros. Ni uno ni otro aprovecharon convenientemente las condiciones de sus oponentes.

El Juli, por ejemplo, se mostró ventajista, y muleteó siempre fuera cacho y al hilo del pitón, en una lección de pegapasismo moderno.

Y Manzanares fue incapaz de ahormar la casta del sexto, mejor que el torero, al que se le vio despegado y acelerado.

GARCIGRANDE / PADILLA, EL JULI, MANZANARES

Tres toros -primero, segundo y tercero- de Domingo Hernández y tres de Garcigrande, bien presentados y mansos; muy descastados los tres primeros, y nobles los demás. Con poco fondo cuarto y quinto, y bravo y encastado el sexto.

Juan José Padilla: estocada casi entera caída (silencio); estocada (oreja).

El Juli: media estocada trasera y atravesada (silencio); pinchazo y estocada corta (ovación).

José María Manzanares: estocada caída (ovación); metisaca, pinchazo _aviso_ y bajonazo (ovación).

Plaza de toros de Vista Alegre. 22 de agosto. Quinta corrida de feria. Media entrada.

Publicado en El País

Corridas Generales de Bilbao: Desanimación e indiferencia ante un desfile de inválidos “new age”

Por Luis CuestaDe SOL y SOMBRA.

A la corrida del clavel se la acabaron los toros que fueron una ruina total, ninguno de los toros de Nuñez del Cuvillo daban para más: flojos y mansos en líneas generales. Los toreros también llevan la culpa. Es inútil ya apuntar corruptelas o denunciar el estado de la fiesta: porque en resumen la fiesta esta como la quieren los taurinos, que parece que nos dicen en cada tarde: o la tomas o la dejas.

Previo al festejo, las declaraciones del ganadero “New Age” Álvaro Nuñez de la Campa, cayeron como una estaca sobre el corazón vampiro del mundo taurino, al afirmar (dicen los presentes que hasta con cierto aplomo): “Esto es muy simple: la gente paga por ver un espectáculo y divertirse. La gente no va a ver un toro, van a ver toreros” palabras fuertes y esquizofrénicas de un criador de reses (supuestamente) bravas.

Quizás por esta razón a Nuñez de la Campa no le importo que sus animales fueran solo fachada, muy serios todos, pero que perdían la pata a la primera oportunidad y, a la hora de embestir, mostraban una enternecedora mansedumbre.

Pero aquí el único sorprendido será el aficionado, para los taurinos profesionales esto no es sorpresa. Ellos saben perfectamente lo que embarcan. Ya sea por mediación de expertos conocedores o de algunos ganaderos “New Age” como Alvarito. En resumen la gente de Ponce, Manzanares y Roca Rey sabe perfectamente lo que embiste y lo que no; lo que tiene peligro y que hay que evitar al máximo y lo que tiene comportamiento borreguil disfrazado en algunas ocasiones de clase.

Ante esta carne de matadero; es decir, lo que no tiene lidia. Ponce le plantó cara al cuarto que tuvo mas movilidad en un meritorio muleteo de generosa entrega que finalmente emborrono con el descabello, después de tirarse a matar con mucha verdad en el primer intento.

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Manzanares anduvo ausente, incluso cuando intentaba trazar algunos muletazos sueltos, los cuales ejecutaba descargando la suerte, y por esta razón carecían de emoción y acababan en el olvido.

El que estuvo por encima del bien y del mal fue Roca Rey, aunque no paso totalmente desapercibido, ya que con su primero destacó no exactamente por su arte (en el sentido que le dan actualmente los públicos al arte) sino por su valentía y su pundonor.

Al final nos quedamos nuevamente con la sensación de que actualmente todo es conformismo en la fiesta, así sean toros, toreros, autoridades y hasta el público, porque no crea usted que se armó la bronca gorda en Vista Alegre; nada de nada, la mayoría no dijo ni pío.

Vaya regalito que les hicieron las figuras y las autoridades al público inocente, con todo y turistas incluidos, algunos que habían acudido desde sus países de origen muy ilusionados a presenciar una corrida de toros histórica.

¿Así es como quieren hacer afición?

Nuñez del Cuvillo / Ponce, Manzanares y Roca Rey

Toros de Nuñez del Cuvillo bien presentados y serios; todos también flojos y la mayoría absolutamente descastados; ninguno dio juego, excepto el lidiado en cuarto lugar que tuvo más movimiento que el resto.

Enrique Ponce, silencio y en el cuarto aviso y ovación con saludos.

José María Manzanares, silencio en su lote.

Roca Rey, ovación con saludos y silencio.

Plaza de Vista Alegre. Cuarta de feria. Tres cuartos de entrada.

Twitter @LuisCuesta_