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FERIA DE SAN ISIDRO: Añoranza de una buena bronca

El diestro colombiano Luis Bolívar da un pase a su primer toro. MARISCAL EFE
El diestro colombiano Luis Bolívar da un pase a su primer toro. MARISCAL EFE

Por Antonio Lorca.

Si a Luis Bolívar le hubieran dedicado una buena bronca hace unos años, quizá hoy sería otro torero. Si ayer sale de la plaza de Las Ventas entre una ruidosa protesta de unos tendidos encrespados, quizá estuviera todavía a tiempo de reflexionar y dar un nuevo rumbo a su carrera.

Pero en la fiesta de los toros se han perdido las broncas como expresión de exigente cariño. Las grandes figuras de todos los tiempos han tenido una mala tarde y han debido soportar con entereza el enfado de sus partidarios. Una buena bronca te puede hacer pensar y te invita a cambiar. Porque el enojo o el desagrado en la fiesta de los toros no son más que sinónimos de un afecto que solo se profesa a quienes se quiere; y en este caso, a los ídolos.

Bolívar se marchó al hotel entre el silencio a la muerte de su bondadoso primero y unas palmas al finalizar su labor en el sexto, otro toro que le ofreció posibilidades de éxito. Y, con toda seguridad, alguien tratará de convencerlo de que él no es el culpable, que estuvo bien con los toros y que fue la dificultad de estos la que impidió que saliera por la puerta grande.

Quizá, sea exagerado, pero el lote del torero colombiano llevaba el triunfo en la frente; al menos, eso pareció desde la grada, desde donde los toros se ven de manera diferente, también es verdad.

Noble el tercero, que acudía con presteza y nobleza a los engaños, y noble el sexto, extraordinario por el pitón izquierdo. El torero se dejó superar ampliamente por su primero y ofreció una impresión de desgana y derrota. Quiso y no pudo o, quizá, es que no se encontraba en ese momento con la inspiración necesaria. Lo cierto es que desaprovechó la golosa embestida del animal y la plaza guardó un pasivo silencio tras el arrastre del toro.

Salió espoleado Luis Bolívar a recibir al sexto, y lo hizo con buen gusto y pasión con cuatro aceptables verónicas y una media con sabor. Se esmeró en colocar al toro frente al caballo, y mostró una actitud encomiable en el inicio de la faena de muleta. Tardó en ver el lado izquierdo, el bueno, del toro, y ambos colaboraron en tres tandas templadas, lentas y hondas, de naturales que albergaban una fundada esperanza. No alcanzó la faena el clímax requerido, la alargó en demasía, quiso arreglarlo tirándose de verdad sobre el morillo a la hora de matar, pero escuchó dos avisos y casi todo se diluyó.

Posiblemente, esta corrida de José Escolar le pese en su carrera; y aunque no hubiera bronca, la mereció, y de las gordas.

Otro que se fue entre silencios fue Rafaelillo, y fue esa una nota alta para su lastimoso quehacer. Se le vio perdido, con pocas ideas, sin soltura y desconfiado. Su primero lo atisbó cuando el torero lo citaba con la mano derecha y fue a por él como una flecha; tanto es así que, si no está listo, lo manda a la bandera. Le costaba embestir, y el torero dejó claros su oficio y entrega, pero quedó la impresión de que le pudo el conformismo. Y naufragó ante el quinto, corto y soso en el tercio final, con el que no le salió nada a derechas, y todo acabó en una decepción que no se debe corresponder con la eficacia de este torero. Una buena bronca tampoco le hubiera venido mal.

Mejor estuvo Robleño. Acostumbrado a fieras difíciles de lidiar, se encontró con un bonancible toro segundo de la tarde con el que se cruzó de verdad, y dibujó un manojo de naturales plenos de sabor. No supo acabar a tiempo, su labor se hizo interminable y todo el fuego se apagó pronto. Encima, lo aplaudieron. Ante el dificultoso quinto se justificó sin más.

¿Y los toros? Decepcionantes, en primer lugar, por su presentación, correcta para su encaste, pero muy justa para lo que se exige en esta plaza. Todos, a excepción del quinto, hicieron una aceptable pelea en varas, y, con escasa movilidad, pero con nobleza no exenta de sosería, dejaron estar a los toreros. El sexto, protagonizó un espectacular primer tercio, pero destacó más en el galope que en el empuje al caballo. Miguel Martín y Fernando Sánchez saludaron tras un vibrante tercio de banderillas en este toro.

Después de la guerra a muerte de los Saltillo llego el armisticio de los de Escolar. Tras la tensión, la nobleza, y, también, cierto aburrimiento. Una buena bronca —varias— hubiera levantado los ánimos.

ESCOLAR / RAFAELILLO, ROBLEÑO, BOLÍVAR

Toros de José Escolar, correctos de presentación, bravos en los caballos, noblotes, sosos y de corto recorrido.

Rafaelillo: tres pinchazos y estocada (silencio); pinchazo, estocada baja y un descabello (silencio).

Fernando Robleño: —aviso— casi entera perpendicular y dos descabellos (ovación); bajonazo y cuatro descabellos (silencio).

Luis Bolívar: estocada baja (silencio); estocada —aviso—, dos descabellos —segundo aviso— y un descabello (palmas).

Plaza de Las Ventas. 29º festejo de la Feria de San Isidro. 5 de junio. Más de media entrada (15.528 espectadores, según la empresa).

Publicado en El Pais

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El cordón umbilical: El Toro en México – Por el Bardo de la Taurina.

Pase natural de Adame al jabonero de Juan Pedro.

Por: El Bardo de la Taurina.

Acto I

No triunfar con la miel es tragar con la hiel.

Aunque mucho peor hubiese sido que Luis David Adame no le hubiese podido a sus toros en su presentación en este San Isidro, lo que sucedió el jueves pasado en el que Madrid le regaló una tarde apacible en lo climático, un cartel amable, unos toros con presencia sí, pero también sin fauces tiburoneras y uno de ellos, el primero del aguascalentense que era un guardián ligero de una retacería más flojas y desprendidas que la virginidad a los treinta, le ha endilgado tandas cortas y limpias que le receto el torero a un goloso de Juan Pedro Domecq, tan colaborador y tan educado que apenas reclamaba cuando el torero lo dejaba con hambre en cada capítulo de tres y remate.

Porque no llegaba el cuarto, el quinto, el sexto, que son los más complejos, los se dan con las espuelas de la ambición, tandas que nunca terminaron de romper o de calar hasta la médula ni por la derecha, ni por la izquierda, al grado que la gente coreo con más contundencia lo alegórico en lo complementario que en lo básico de los lados sólidos.

Luis David deberá de hacer un examen en el que tome conciencia que, si en verdad quiere ser alguien en este galimatías, ha llegado el momento del corte del cordón umbilical y que empiece a depender auténticamente de lo que sea capaz de hacer por sí mismo y a volar la inclusión en los carteles bajo el sistema combo, donde la base es el hermano mayor.

La reflexión es y será piedra angular del crecimiento de los hombres que tienen con qué saber en dónde están parados y hasta donde el engranaje les puede dar pa’ rodar pa’ lante, porque también se rueda pa’ atrás y a veces hay que cuestionarse ¿si a dónde se llegó, es el techo?

Y esto lo subrayo porque aquí ya se escucha que si no llegó el triunfo grande es porque Luis David toco su real nivel, en lo personal la opinión va en el sentido de la mesura que es la contraparte a las campanas del turrón y del badajo que escurre miel, y comienzo diciendo que el torero entró a la plaza de Las Ventas siendo el primogénito de uno que nació antes que él y hoy puede anunciarse simplemente como Luis David el que no necesita ya ser el remedo ese que irrespetuosamente lanza la montera por los vientos de las tolvaneras al momento del serio ritual del brindis, hoy debió de haber aprendido que con el percal se debe de ir al centro dejando las tablas pa’ los resguardos y las comodidades, también debe de saber que en esto el son, el ritmo, la duración y las pausas, las debe de imponer el torero, pa’ evitar que el toro al tercer muletazo este preguntando ¿Dónde está la sarga?

Y de una vez decir que en esto es tan importante el cite como el telar y si estos no se dan coordinados vienen los amontones, luego tendrá que saber que después de una faena corta pero sobria no caben las valentonadas de las temerarias Bernardinas que también son copia del consanguíneo

¡Ya! ¡A cortarse el cordón umbilical!

En fin, hoy solo son sensaciones las que debieron de haber sido tres llaves peludas y una cola larga con las que se estaría abriendo las puertas de las contrataciones, mas sin embargo ahora Luis David ganó el tenernos hablando de él, por lo que es él.

Acto II
Y ahora permítaseme constatar un hecho que entró dentro de lo extraño y que se suscitó el sábado inmediato, llevando como actuante a otro de los muchos de apellido Adame que se dedican a buscar sobresalir en esto de los capotazos y los muletazos, se trata de José Guadalupe, un toreador que en esto tiene más de veinte años y que fue anunciado dentro de la Feria de San Isidro con dos fechas que ya ocurrieron con el registro de que en la primera de ellas pues dejó ir un triunfo más rotundo que una zarzuela en plena calle de Alcalá.

No obstante, eso la gente dejándose llevar por la inercia que había provocado el hermano menor y de la que ya dimos cuenta, letras arriba, pues sintonizó las pantallas y se encontró con que el segundo toro de Alcurrucén que le correspondía al torero de Aguascalientes, México, traía prendidas las orejas con saliva indicando que con ellas podría abrirse la Puerta Grande sin ningún problema, salvo pa’ el toreador que como por acá se dice se le hizo bolas el engrudo y solito enterró, una vez más, cualquier ilusión.

Ante la decepción de lo que estábamos viendo y teniendo la glamorosa oferta de ver en otro canal la boda real del príncipe Harry & Meghan Markle, no en la Plaza de las Ventas sino en la capilla de San Jorge en el Castillo de Windsor, donde el mano a mano terminó en Puerta Grande, pues en tropel abandonamos la trasmisión madrileña, ya después a través del compendio, de cómo vio la prensa madrileña a José Adame nos enteramos que al extranjero y al presidente don Jesús María Gómez Martin, les fue como piñata por una congregación de pifias las que después de una hemorragia que el espadachín le provocó al difunto vacuno, desencadenó uno de los abaratamientos más patéticos que se hayan vivido en el palco.

Moraleja.

Siempre será más sencillo ser reconocido dentro de la nobleza, que aspirar a ser una figura en el reino de los elegidos.

Twitter: @BardoTaurina.

Feria de San Isidro: Las figuras se reparten tres orejas

Por FERNANDO FERNÁNDEZ ROMÁN.

Para torear así, tal cual se muestra en el documento gráfico, el torero tiene que tener la gallardía y el chispazo de inspiración propio de una gran figura del toreo, y el toro tiene que embestir de esa manera. Si ambas cosas no se circunstancian, la belleza del arte del toreo no se produce.

Reflejada la premisa, lo emblemático de la fecha en que se produce el hecho obliga a rendir emocionado culto al Torero por antonomasia, al que fuera indiscutible Sumo Sacerdote de la Tauromaquia de su tiempo, al ídolo inmolado en la plaza de toros de un pueblo toledano, va para un siglo. Noventa y ocho años, exactamente. Noventa y ocho tardes de toros en que los toreros de última generación que se visten de luces cada 16 de mayo, se descubren e inclinan la cabeza para musitar una oración en su recuerdo. Noventa y ocho veces ya que una multitud se pone en pie y guarda un respetuoso minuto de silencio en su memoria. Y es que ayer, hizo noventa y ocho años –se dice pronto—que a Joselito el Gallo le mató un toro en Talavera. Y nos seguimos acordando de él. ¡Cómo sería de grande su arte y de fecunda su obra!

Ayer se colocó el cartel de No Hay Billetes en la fachada de la Plaza de Las Ventas, porque actuaban tres toreros considerados figuras en esta época, dos consolidados, Manzanares y Talavante y uno, Ferrera, que viene trepando por los vagones del tren del toreo y va camino de alcanzar la locomotora. Decir tres figuras del toreo y público de Madrid, equivale a escenificar un escenario de permanente beligerancia. ¿Por qué razón? Razón, ninguna. En cuestiones taurinas, esto es Madrid. La villa y corte. El centro geográfico del país y, por supuesto, el santo y seña de la Tauromaquia; dicho lo cual, conviene recordar que Joselito el Gallo no actuó hace noventa y ocho años en Madrid porque la hostilidad de su público de toros se hacía ya insoportable. Hay que irse, Juan –le dijo a Belmonte–, vayámonos por un tiempo de la Plaza de Madrid y dejemos que vengan otros toreros…; pero se fue solo él, a encontrar su muerte talaverana junto al río Tajo, pegado a la ermita de la Virgen del Prado. Y ahora Madrid, año tras año, como si de una contrición perpetua se tratara, se quita el sombrero, se pone en pie y le dedica un minuto de silencio que a mi me parece más que de rendición admirativa, de remordimiento.

Con estos antecedentes, suponíamos que la corrida de máxima expectación acabaría como el rosario de la aurora. Figuras y Madrid, igual a petardo. Así sucede casi siempre. Pero, venturosamente, no sucedió tal cosa.

Sucedió que vimos al resurgido Antonio Ferrera, ahora colocado en modo homo levitating, vestido de raso y oro, torear a un toro de Cuvillo como si fuera una becerra de tentadero, incluso sin pensar en el premio a ganar, es decir, sin ánimo de lucro. Torear sin ánimo de lucro, aunque sea una metáfora, supone que el toro tampoco ha de poner apenas dificultades, como así era. No quiere esto decir que el peligro –de muerte, también, por supuesto- no acechara al torero. Quiere decir que el toro debe poner emoción a su embestida. Si esa emoción no aparece, el arte puede llegar a convertirse en artificio. Ni ese primer toro de la corrida ni el cuarto de la tarde, segundo del lote de Ferrera, generaron la emoción que lleva implícita la casta brava, por tanto, la emoción hubo de buscarla el torero por la vía de la estética, aunque también debiera estar lejos del amaneramiento. Antonio toreó a sus dos toros despacio, despacio, despacio porque los toros acometían andando, pesadamente. Toreó a placer. Para su placer, principalmente. Dos faenas de parecido corte, con algunos chispazos de cierta genialidad, en las que intercaló muletazos de bella composición. Al primer toro lo mató de una excelente estocada y al segundo de su lote, después de una faena de espejo larguísima, con algunos muletazos que podían servir de modelo para un cartel de Ruano Llopis, de un metisaca en los bajos. Oreja y aviso fue el balance de Ferrera, pero si llega a colocar a este cuarto toro un volapié tan magnífico y tan eficaz como el que recetó al primero, en esta corrida Antonio abre la Puerta Grande de Las Ventas.

Otro tanto le ocurrió a José María Manzanares, que se enfrentó al toro de mejores hechuras del lote enviado por Núñez del Cuvillo, jugado en segundo lugar y de 555 kilos de peso. Eso es entrar en razón. Fue éste un toro algo corretón de salida, al que picó superiormente Chocolate-hijo, pero un toro al que había que someter, porque su encastada embestida generaba calamocheos y rebrincamientos difíciles de aplacar. José María cuajó muletazos excelentes, de largo recorrido y templanza evidente, a pesar de que un sector del público le recriminaba constantemente, con ese ponte aquí y quédate allá, que es el tópico preferido o el catecismo de moda en estos tiempos. Lo cierto es que la labor de Manzanares en este toro fue francamente meritoria, pero caprichosamente devaluada por una corriente empecinada en el distorsionado del sentido común. El quinto fue un jabonero sucio de bella estampa, al que el diestro alicantino toreó de capa con ampuloso juego de brazos y bamboleo suave de la tela. Se arrancó el toro de largo al caballo de picar y Manzanares le volvió a ofrecer la capa para torear por delantales, suaves, sedosos, lentísimos; tan lentos que en uno de ellos por poco se lo lleva el toro por delante. Después, el de Cuvillo presentó problemas por el pitón izquierdo, pero tomó bien –sin perder temperamento— la muleta por el derecho, donde José María encontró los momentos más inspirados. Dos series por ese lado fueron sencillamente magníficas… a pesar de los pesare de por allá arriba del graderío. Otra vez montó la espada y ejecutó el volapié con perfecta sincronía de movimientos, metiendo el acero por el hoyo de las agujas. Solo por la estocada, la oreja que paseó el torero fue un premio de máxima justicia.

Al tercer espada del cartel AlejandroTalavante, le echamos de comer aparte, que diría un castizo. Su primer toro, tercero de la corrida fue un toro enrazado, corniveleto y respondón, al que Talavante toreó por bajo con unos muletazos de inspirado concepto –me atrevería a decir que se le ocurrieron sobre la marcha–, flexionando la pierna de salida de la suerte y obligando a humillar hasta lo inverosímil al toro de Núñez del Cuvillo. Incluso se permitió el lujo de mirar al tendido.

Comienzo tan explosivo auguraba una faena de altas dimensiones, pero el temperamento del toro no permitió excesivas florituras al torero. No obstante, el Tala cuajó muletazos magníficos, sobre todo en dos series con la mano derecha y una –excelsa—de naturales. Mató de estocada casi entera y la oreja cayó, sin discrepancia alguna que tuviera base concreta y sensata. Mejoró su actuación en el sexto, sin duda el toro de la corrida. Un cuvillo castaño que derribó con estrépito al caballo y al picador, Manuel Cid; acudió de nuevo con fijeza al área de castigo y apretó de firme bajo el peto. Arreó en banderillas, pero Juan José Trujillo le ganó la cara en dos pares meritorios, que le obligaron a saludar. La faena de Talavante a este toro olía a Puerta Grande. Más aún: a triunfo grande, de dos orejas. Y a fe que a punto estuvo de conseguirlo, porque toreó de muleta con arrebatada personalidad y desbordante torería. Las series en redondo con la derecha, perfectas; las de naturales, inmaculadas. Faena de gran intensidad que no firmó su espada como merecía. Dos pinchazos y estocada. La ovación, supo a poco.

Tres orejas, tres se repartieron las figuras ayer en Las Ventas del Espíritu Santo. Los tres, tienen nuevas comparecencias contratadas. Los tres deben agradecer a Núñezdel Cuvillo la corrida que envió a Madrid: toros de razonable peso, algunos bien corpulentos, pero todos ellos armados con dos puñales puntiagudos. Corrida, pues, seria y buena en líneas generales, con los matices descritos.

Corrida en la que un año más, salió revalorizado José Gómez Ortega, Gallito, o Joselito el Gallo, como ustedes quieran. En cualquier caso, el Rey de los Toreros, antes, ahora y siempre. Un Rey que ha dejado en prenda su corona: la montera que tuve el honor, el placer y la fortuna de tener entre mis manos durante varios minutos, hace tan solo tres días. Todavía me tiemblan de emoción.

Publicado en República

Foto: NTR Toros.

Feria de San Isidro: Escandalosa devolución de un toro por manso

Plaza de Toros Las Ventas de Madrid. Séptima corrida. Asistencia: 15.479 espectadores, casi dos tercios de entrada. Toros de LASRAMBLAS y un sobrero de JOSÉ CRUZ (4), con movilidad pero escasa de casta; el sobrero de buen juego en la muleta. El cuarto fue devuelto, indebidamente,por manso.

Por Carlos Ilián.

DAVID MORA (3), de verde manzana y oro. Estocada desprendida (saludos). Dos pinchazos, pinchazo hondo y tres descabellos. Dos avisos (algunos pitos).

JUAN DEL ÁLAMO (5), de blanco y plata. Estocada desprendida. Un aviso (saludos). Estocada caída (silencio).

JOSÉ GARRIDO (5), de verde botella y oro. Dos pinchazos y estocada. Un aviso (silencio). Dos pinchazos, media estocada tendida y cuatro descabellos (silencio)

A las 9,30 de la noche y ateridos de frío abandonábamos nuestro palco en la plaza de Madrid después de dos horas y media de un infumable espectáculo, especialmente por la poca casta de los mamotréticos toros de Las Ramblas y en parte, igualmente, porque los pocos toros que sirvieron se desperdiciaron, como ocurrió en el lote de DavidMora. Al margen de este urgente comentario, hay que irse a lo más sustancial y ayer el protagonismo fue del presidente, don Jesús María Gómez que se anota el triste antecedente de haber devuelto por manso un toro en la primera plaza del mundo, hecho sin precedentes en Madrid.

En la tauromaquia el manso tiene también su lugar y su lidia. El manso se castiga con banderillas negras. El manso. a veces, se viene arriba en la muleta y hay, para el recuerdo, faenas memorables a toros mansísimos, como aquella inolvidable de Paco Camino a un toro del Jaral de la Mira allá en el San Isidro 1975 que ha quedado en los anales de esta plaza.

Pues bien, el señor presidente, que según me dicen, presume de buen aficionado, ha dejado a la gente sin la lidia de un manso y vulnera uno de esos principios del toreo que siempre han sido como inamovibles: un toro no se devuelve por manso. Lo saben hasta los chinos. Y dentro de su inmenso despropósito hasta tuvo suerte porque el sobrero de José Cruz que sustituyó al manso de Las Ramblas fue un toro magnífico en la muleta.

David Mora, que también anduvo por debajo del primero, el mejor de la corrida titular, masacró al buen toro entre trallazos con la leve salvedad de un serie de derechazos.

De Juan del Álamo, tan apagado como su lote y José Garrido que se llevó dos bueyes de matadero, apenas se les anota una labor sin historia.

El cartel de hoy

Toros del Puerto de San Lorenzo para El Fandi, Paco Ureña y López Simón.

Publicado en Marca

San Isidro: Con la entrada más pobre y los rejoneadores, llegaron las orejas

Plaza de Madrid. Quinta corrida. Menos de media entrada. Toros de Bohórquez, muy desiguales de juego. Martín Burgos, una oreja. Rui Fernandes, palmas, Joao Moura, palmas. Leonardo Hernández, saludos. Andrés Romero, una oreja. Joao Telles, silencio.

Por Carlos Ilián.

Con la entrada más pobre de lo que va de este San Isidro se celebró la primera de las cuatro corridas de rejones programadas.

El cartel no invitaba, precisamente al entusiasmo para pasar por taquilla y la gente que es aficionada al toreo a caballo espera los carteles en los que ya aparecen las máximas figuras del rejoneo, Diego Ventura y Pablo Hermoso de Mendoza.

El espectáculo de ayer apenas dejó aspectos llamativos. Tal vez la juventud de Moura hijo que falló con el acero pero llegó a entusiasmar con las banderillas cortas. los quiebros de Leonardo Hernández y la buena doma de Martín Burgos pueden quedar en el balance positivo.

Muy desigual la corrida de Fermín Bohórquez, en el tono manso que ya cansa y por lo que Diego Ventura decidió en su día no aceptar esta ganadería en sus actuaciones. Para los que siguen las estadísticas, si es que estas corridas de rejones les interesan en su contabilidad, el dato es que Martín Burgos y Andrés Romero cortaron oreja. A propósito, las dos primeras que se cortan en esta feria.

Publicado en Marca

San Isidro 2018: Pobre cartel y sombrío comienzo

El novillero Carlos Ochoa. Foto Las Ventas Twitter.

Novillada insoportable de Guadaira y más voluntad que brillo de los tres novillero.

Por Carlos Ilían.

Como era de esperarse el inicio de San Isidro, con una novillada sin el más mínimo atractivo para hacer bulto en el abono, ha sido un triste y desolador espectáculo, con el acompañamiento siempre indeseado de la lluvia.

La novillada de Guadaira, seria de presentación, eso estaba a la vista, se comportó, sin embargo, con mansedumbre y una ausencia de casta clamorosa. Por salvar de la quema a algún ejemplar tal vez sea el segundo, que se movió y embistió con cierta codicia, la excepción de los de Guadaira.

Precisamente en ese novillo se manejó con soltura y fundamentos el madrileño Carlos Ochoa. Anduvo intermitente, pero desde el comienzo, muy torero, hasta los muletazos de largo trazo, sostuvo el único momento de cierto brillo de la sombría tarde.

En el quinto, muy parado, exprimió sobre el pitón izquierdo lo poquito que llevaba dentro el novillo. Y nada de casta y fuerza el tercero de la tarde con el que se estrelló Ángel Téllez. El muchacho quiso sacarse la espina con el sexto, un novillo rajado y morucho. Lo intentó con tanta pesadez que el público, cansado y aburrido, le pidió que terminara ya con la inútil y larga faena.

David Garzón no se llevó, desde luego, ningún bombón en el sorteo, pero el ecuatoriano tampoco estaba para venir a Madrid y abrir un San Isidro. Falto de recursos técnicos y muy verde, hizo lo que pudo dentro de sus limitaciones, a tono con la pobreza de este desbarajuste de una tarde para liquidar el ánimo del más entusiasta y recalcitrante aficionado.

Plaza Las Ventas de Madrid. Primera corrida. Más de media entrada. Novillos de Guadaira (3), de seria presentación pero absolutamente descastados.

David Garzón (3), de grana y oro. Bajonazo delantero (silencio). Estocada caída (silencio).

Carlos Ochoa (5), de celeste y oro. Estocada que atraviesa y tres descabellos (silencio). Dos pinchazos y estocada contraria (silencio).

Ángel Téllez (5), de blanco y oro. Estocada (silencio). Media tendida y descabello.Un aviso (silencio).

El cartel de hoy

Toros de La Quinta para Juan Bautista, El Cid y Morenito de Aranda.

Publicado en Marca

Twitter @Twittaurino

San Isidro 2018: La revolución que no acaba de llegar

Por Javier López.

La Feria de San Isidro arranca hoy en Las Ventas y con ella 34 tardes ininterrumpidas de toros, un maratón taurino de primer nivel que, sin embargo, no acaba de tener ese sello diferenciador con respecto a otros años, de ahí que esa revolución prometida por Simón Casas no acabe todavía de llegar.

Porque echando un ojo a la cartelería es cierto que están prácticamente todos los toreros escalafón, al menos los de mitad de tabla para abajo, pero, a diferencia del año pasado, faltan nombres para que este San Isidro hubiera sido completo de verdad, pues a la eterna y asumida ausencia de José Tomás hay que sumar esta vez las de Morante de la Puebla o Diego Urdiales, entre otros.

También se echan en falta carteles más rematados, de los que ilusionen de verdad; y es que quitando cinco o seis, la feria resulta demasiado plana y muy barata en cuanto a gastos de producción.

De los cinco toreros que harán el paseíllo tres tardes (todos ellos de perfil medio) tres son apoderados por Simón Casas o por su socio Rafael García; concretamente Castella, Ureña y Román, mientras que a los otros dos, Del Álamo y Bautista, los llevan también profesionales vinculados al productor francés.

Otro hecho que evidencia los bajos costes del serial lo representa la pobre presencia de las figuras actuales, algunas de ellas anunciadas dos tardes (Manzanares, Perera, Talavante, Ginés Marín y Roca Rey) y otras a una sola (Ponce, el Juli y Cayetano).

Abundan los carteles medios bajos, los conformados por toreros de salarios nada desorbitados, dirigidos la gran mayoría por empresarios con los que Casas podrá hacer el «intercambio de cromos» en las ferias estivales. Más económico todavía.

Algunas de las buenas nuevas son el regreso de Finito de Córdoba, las despedidas de Juan José Padilla o Alberto Aguilar, la alternativa de Ángel Sánchez y la notable presencia de toreros de otras nacionalidades.

Los que sí ilusionan, en cambio, son el mano a mano entre el Juli y Ginés Marín para la segunda edición de la ‘Corrida de la Cultura’, la terna conformada por Ferrera, Perera y el propio Ginés Marín para la de la Beneficencia, o la de Victorino Marín de fin de feria, anunciada este año en la ‘Corrida de la Prensa’.

A nivel ganadero, sin embargo, la expectación está servida, pues con el regreso de Baltasar Ibán se puede decir que están todas las principales ganaderías de la cabaña de bravo, con especial mención a Alcurrucén, Victoriano del Río, Fuente Ymbro, Cuvillo, Garcigrande y el Capea, que son las que repetirán a lo largo del serial, pero sin olvidar las «toristas» tan veneradas por la afición de Madrid.

Victorino y Adolfo Martín, Miura, Saltillo, José Escolar, Dolores Aguirre, La Quinta, Partido de Resina y Rehuelga ponen el toque de distinción a una feria en la que vuelve a predominar el encaste Domecq en todas sus variantes, con algunas pinceladas de Núñez, Atanasio y, para el toreo a caballo, Murube.

Precisamente, en el capítulo de toreo ecuestre destaca la doble presencia de Diego Ventura, que actuará en dos mano a mano con Leonardo Hernández y Andy Cartagena.

Twitter @Twittaurino

Publicado en EFE

Lunes @Taurinisimos 153 – Triunfa Jose María Hermosillo @ La México. Polémico Indulto @ Guadalajara.

El triunfo de José María Hermosillo en La México,  sus dos faenas en este Taurinísimo.

Programa @Taurinisimos de @RadioTVMx del viernes 12 de Marzo de 2018. Conducen Miriam Cardona @MyRyCar y Luis Eduardo Maya Lora @CaballoNegroII.

Actualidad Taurina. Plaza México Temporada Chica 2018. LXXII, Segunda Novillada: 6 Santo Tomás, 6 para Andre Lagravere, José María Pastor y José María Hermosillo.

Faenas de Pastor y Hermosillo.

Novillada en Aguascalientes: Triunfo de Ricardo De Santiago con novillos de El Garambullo y faenas de Juan Pablo Herrera y José Miguel Arellano.

Palabras de Gonzalo Caballero en Gala San Isidro.

Faenas de Antonio Ferrera y Ginés Marín en Olivenza.

Análisis Polémica Indulto en Guadalajara de Pablo Hermoso de Mendoza a “Tapatío” de Fernando de la Mora. Opinión de Javier Ángeles Rodríguez desde Guadalajara.

La próxima emisión de @Taurinisimos será el próximo viernes 16 de Marzo de 2018 a las 7 pm (Mex) a través de http://www.radiotv.mx

#EsperamosSuOpinión.

Twitter: @Taurinisimos.

Mail: taurinisimos@gmail.com

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