Archivo de la categoría: Simón Casas

Un judío sefardí que quiso ser español

Por J.L. Benlloch.

El impulsor de esta nueva forma de promocionar los toros es un francés que se inició queriendo ser matador y alcanzó fama y fortuna tocando los otros palos del toreo. Tipo extremadamente apasionado, de padre polaco y madre turca sefardí por donde reivindica su españolidad, nacido en Nimes y actualmente con doble nacionalidad hispano-francesa. Un tipo raro y atractivo. Excelente comunicador, además de arriesgado empresario, concepto del que reniega abiertamente para proclamarse productor por considerar que es término que se ajusta mucho más a sus ideales a la vez que le aleja de los aspectos especulativos que conllevan los empresarios tradicionales, porque asegura que «la Tauromaquia es arte y se le trata como tal, o no tiene futuro».

Se reconoce con frecuencia como un taurino errante. En realidad se llama o se llamó Simon Domb Cazes, hasta que un buen día un empresario español que le contrató siendo novillero decidió españolizarle y le convirtió en Simón Casas, no se sabe muy bien si por deficiencias idiomáticas o porque en realidad no creía que un torero francés fuese a tener mucho futuro. Y Simón Casas fue para siempre.

Su carrera como torero tuvo tres hitos: su debut en Madrid, donde cortó una oreja; el día que saltó como espontáneo en Nimes a un toro de Ordóñez para reivindicar a los toreros franceses y el rondeño en lugar de enfadarse le cedió su espada; y el día de su alternativa en Nimes, cuando al salir de la plaza decidió colgar el vestido de luces, un catafalco y oro elegido se supone como premonición de lo que iba a ser su carrera de torero. Y comenzó su carrera de productor.

Nimes fue su primer gran objetivo y su primer gran triunfo. Concurrió al concurso público para gestionarla con un modelo privado y más tarde llegó a crear un partido cuyos votos le permitieron dirigir el coso con una gestión pública. En una etapa y otra convirtió el Coliseo en un coso de primera categoría, donde pagaba más que nadie y organizaba los acontecimientos más importantes. 

Contrató a El Cordobés, lo convirtió en bastión del mejor Ojeda, dio cobijo a Victorino cuando el ganadero de Galapagar decidió exiliarse, organizó las alternativas de Litri y Camino, Caballero, Juli. Y en el camino apoderó a toreros de tanto relieve como Emilio Muñoz, Jesulín, Curro Vázquez o Manzanares y consiguió contratar más veces que nadie a José Tomás.

Acumulación de plazas

Su ambición final siempre tuvo a España como objetivo, sólo que a esta parte de los Pirineos su trayectoria fue menos vertiginosa por la mayor competencia y porque su condición de francés siempre le estigmatizó entre los más tradicionales. 

Ahora la adjudicación de la plaza de Madrid simboliza su culminación profesional, siempre que no se vea superado por la inercia de un coloso que todo lo engulle. Las garras de los empresarios están pendientes.

Actualmente es el empresario -perdón, productor- que más plazas de primera gestiona a través de distintas compañías: Madrid, Valencia, Zaragoza, Nimes, Málaga, Mont de Marsan. seguramente quien más poder acumuló en la historia de la Tauromaquia. En sus manos está la posibilidad de hacer realidad sus proclamas y sacar el toreo adelante en tiempos tan difíciles.

Publicado en Las Provincias 

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Simón Casas: “Yo me considero un artista y hacer carteles es una escritura”

“Las Ventas se va a convertir en un palacio de congresos”

Por Juanma Lamet.

En el despacho venteño de Simón Casas hay dos fotos definitorias. En una se ve a los gestores de la plaza con la presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, tras ser nombrados adjudicatarios de Las Ventas. Es la escenificación de la cima hollada. La otra retrata el abrazo del empresario con José Tomás, a hombros, tras cortar 11 orejas y un rabo en la plaza francesa de Nimes, cuyas riendas también lleva Casas. Fue en 2012, en una encerrona que muchos consideran la mejor corrida del siglo. Casas escribió un libro sobre aquella hazaña matutina: La tarde perfecta de José Tomás (Demipage, 2013).

El dios de piedra de Galapagar no estará en el primer San Isidro de Simón Casas y Nautalia. El acontecimiento no será tal. 

¿Por qué no toreará el mito? ¿Cómo han sido las negociaciones? “Este año José Tomás no se ha manifestado con ninguna empresa. Está en un silencio que llama la atención. Otros años, aunque toreara poco, ya se sabía que buscaba toros y que iba a lidiar tres o cuatro corridas. Este año, José Tomás ha desaparecido, y no ha enviado ningún veedor al campo. Eso significa que no va a torear en San Isidro o después. Nadie sabe si lo va a hacer. Ésa es la magia de José Tomás”, relata Casas.

Así que San Isidro no tendrá la guinda soñada. Aun así, Casas defiende que el ciclo de 32 tardes tendrá argumentos suficiente como para llenar los tendidos al menos dos de cada tres tardes. “He contabilizado 22 festejos de lleno o casi lleno. Hemos multiplicado por más de dos los espectáculos con contenido objetivo, los carteles rematados. Eso supondrá un aumento de 100.000 espectadores con respecto a 2016, o sea un 20% más, contando el aumento de los abonos y la venta de entradas sueltas”, sostiene el productor francés. Esto generaría unos ingresos adicionales de alrededor de 2,5 millones de euros.

Casas defiende “la narrativa del arte de hacer carteles de toros”, de manera que la feria sea “como una obra teatral en 32 actos, en la que cada torero y cada ganadería tienen personalidades específicas y cada día tiene un sentido específico -torismo, figuras, alternativas, etcétera-“. Para crear “un evento que dure un mes sin tiempos muertos, tiene que existir una cronología que encadene esos actos narrativos entre sí”, metaforiza el productor galo. “Yo me considero un artista y hacer carteles es una escritura”, ataja. “Se trata de crear emociones que vayan más allá de la plaza, de manera que el ritual contagie a la sociedad.

Tiene que ser un mes sin tiempos muertos que al final cree lo que yo llamo el tiempo de la memoria”, enfatiza Casas.

Cuando se hizo con la gestión de Las Ventas, Simón Casas dijo que iba a duplicar la comparecencia de figuras taurinas, y eso no se aprecia en la programación. ¿Qué ha pasado? Ésta es la versión del empresario francés: “Cada torero decide su programación. Hay que tener una visión global, contando antes de San Isidro, la feria y después. 

Talavante toreará tres tardes en San Isidro, más la corrida de la Beneficencia. David Mora y López Simón vendrán tres tardes también. El Juli, José María Manzanares, y Cayetano estarán dos veces: una en San Isidro y otra en Beneficencia o en la corrida de la Cultura. Enrique Ponce viene una tarde, y luego hay muchos toreros con dos tardes”.

¿Y Morante? “Viene en la corrida de la Cultura, y no quiere venir en San Isidro por decisión de él, porque el ruedo tiene mucha cuesta arriba”, contesta Casas. ¿Y no se le ha ofrecido aplanar el ruedo? “Después de San Isidro, sí, pero en la feria no lo podemos hacer”, sostiene.

Al final, el primer San Isidro se antoja variado e interesante, pero queda un poco pode debajo de las expectativas generadas. Casas lo justifica: “Había que abrir la programación a, por lo menos, 22 tardes de interés. Hemos querido que estén todos. En San Isidro estarán los 50 primeros toreros del escalafón. Es el mundial de la tauromaquia”.

Pero del abono sólo tiran dos cosas: que las figuras vengan muchas tardes o que se anuncie José Tomás, y no se da ninguna de las dos. “Del abono tira una programación con muchos espectáculos de objetivo interés.

Antes las figuras toreaban juntos, y ahora algunos de ellos llenan la plaza por sí solos, por ser Talavante, Manzanares o El Juli.

La novedad es que a ellos los juntamos con los nuevos valores jóvenes de la fiesta. Por ejemplo, El Juli da dos alternativas [en un mismo día], a Álvaro Lorenzo y Ginés Marín, cosa que sólo ha ocurrido en una ocasión en toda la Historia. Y Enrique Ponce da una alternativa, a Varea, y torea con el triunfador del año pasado David Mora”.

Sea como fuere, Simón Casas es consciente de que, al final, la feria de San Isidro será buena, mala, muy mala o muy buena según un factor más determinante que la programación: “La suerte”.

Fuente: Expansión 

Simón Casas: “La única justificación para la Fiesta Brava es la cultura.”

La Fiesta Brava tiene un nuevo rey. Porque así se considera a quien sea el responsable del coso más importante, decisorio y decisivo del mundo: la madrileña de Las Ventas. Que, por primera vez en su larga historia, tiene a su frente a un francés, Bernard Domb ‘Simón Casas’, quien incluso llegó a torear como novillero en ella antes de doctorarse como matador. Después, a lo largo de su trayectoria, ha sido apoderado de muchos coletudos y empresario de muchas plazas -actualmente Valencia, Alicante, Zaragoza, Mont de Marsant- , intentando varias veces serlo de la propia Monumental madrileña, lo que consiguió a finales de 2016 para los próximos cuatro años tras ganar, junto a la firma Naturalia Viajes, el concurso de la Comunidad de Madrid. Este habitual visitante del Museo del Prado, que tiene cinco libros publicados y que prefiere denominarse como productor artístico en lugar de empresario, viene cargado de novedades para la gestión del coso -la primera, iniciar la temporada con una corrida de Victorino Martín- en su afán de que los toros sean considerados cultura.

Por Emilio Martínez:


– A lo largo de su vasta trayectoria taurina ha habido un denominador común: los toros son cultura. Una posición ahora, con tanta gente contraria a la Fiesta, más difícil de defender ¿no?


– Bueno. no lo digo yo sólo, ahora y siempre, en efecto, sino que hay razones históricas y tradicionales que lo justifican. Y, por si fuera poco, lo dice la ley, porque dependen del Ministerio de Cultura. No puede estar más claro. Es más, actualmente, la única justificación para la Fiesta es la cultura.

– Algo que, paradójicamente, no tiene mucha discusión en su país, pero sí en el nuestro, que es el creador del espectáculo taurino. ¿A qué cree que se debe?

– Viene de muy atrás, en Francia, sobre todo en el Sur, siempre la hemos tratado como tal, como cultura. La afición francesa no se conforma con ir a los toros. Además, escribe, lee, organiza y visita exposiciones. Sin embargo, en España predomina lo lúdico.

-A pesar de que la tradición es mayor en España, incluida Cataluña, guste o no allí.

– En efecto, dentro de la cultura es un arte que no puede negarse siempre que vaya acompañado de sus raíces culturales. Y no se puede negar que forma parte de la historia y tradición de los pueblos, de todos los pueblos de España, incluyendo, por supuesto, a Cataluña. 

-Sin embargo, dentro del clima de opinión contrario, allí ha sido donde primero se ha prohibido con el apoyo de casi todos los grupos políticos a excepción del PP, ¿como lo valora?

– Insisto en que los toros pertenecen al pueblo y no hay ninguna ideología política que los puedan prohibir. La justificación es el pueblo, siempre y cuando, claro, el pueblo vaya a los toros, evidentemente. Y me gusta destacar que en España los toros son el segundo espectáculo de masas.

– En cualquier caso, remedando la mítica canción de Golpes Bajos, “son malos tiempos para la lírica”, y, claro, para los toros, a los que salvo excepciones individuales de algunos de sus miembros, ningún partido apoya oficialmente aunque de momento lo permitan. ¿Qué le parece esta actuación casi generalizada de nuestros políticos?

-Al político le toca aceptar el debate, las contradicciones de ideas, siempre fundadas en el respeto mutuo, sobre todo cuando constitucionalmente existe una actividad. Y el debate pasa por la inteligencia y la cultura de cada cual. El dogmatismo, el maniqueísmo, el integrismo no es una manera de pensar, señores políticos. El debate es la libertad de pensar, ser inteligente, crear pensamiento. Pero la mayoría de nuestros dirigentes políticos no lo hacen, no, y todos sabemos quiénes son: esto no puede ser. Del debate sale la luz. No les reprocho que no les gusten los toros, pero sí que cierren los caminos del pensamiento y reflexion, el camino de la libertad y la cultura. 

-Usted, que es valiente y ha ido a dar la cara a los espectadores más exigentes del tendido 7, en la Asociación El Toro, ¿retaría a los políticos a ese debate?

– Naturalmente. Es más, les admito que incluso se debata la posibilidad de suprimir la tauromaquia, pero que se debata democráticamente. Porque me hace mucha gracia cuando dicen que la tauromaquia es anacrónica, cuando lo que es anacrónico en democracia es utilizar la censura y la prohibición, eso sí que es retrógrado. Porque la cultura empieza por el respeto. Y, por supuesto, sí que invito a cualquier político, a Iglesias, a la alcaldesa de Madrid, a quien sea, cuyas opiniones respeto, pero respéteme: soy un ciudadano, debata conmigo. Me gusta la tauromaquia no por casualidad, sino porque me ha educado, y no soy el peor ciudadano por ello.

-Y, una vez más, Francia es el ejemplo a seguir, para vergüenza de España, ¿cómo tratan este asunto los políticos galos? 

– Pues sí, allí se aplica lo que comentaba antes, la libertad de pensar, de debatir libremente. O sea, que no es que los políticos defiendan la Fiesta, van más allá: la reconocen como Patrimonio del Pueblo, aunque no les guste. Que, por cierto, sí les gusta, porque incluso a nivel más alto de la representación política francesa hay más aficionados que entre los españoles, como son los casos, por ejemplo, de Valls, Fillon, Juppé y Sarkozy. Me da mucha envidia.

– Uno de los ejemplos que usted pone muchas veces afecta a un español que con su pintura revolucionaria desde Francia alcanzó dimensión universal, Pablo Picasso.

– Sí, porque, como en el caso de otro artista español universal, Federcio García Lorca, no sólo estaban influidos por la sensibilidad cultural e histórica que tanto les marcó, sino que eran grandes aficionados conocedores de la Fiesta. En el caso del malagueño siempre recuerdo que su primer dibujo fue un toro en el tercio de varas y cuando murió, tal y como había pedido, se lo pusieron sobre el pecho en el ataúd y se lo llevó con él a la eternidad.

– En su declarado intento de cambiar la imagen de la Fiesta hacia la cultura en general y de recuperar los 400.000 espectadores que ha perdido la plaza de Las Ventas, deberá convencer a los futuros clientes, que son los jóvenes, entre los cuales hoy la imagen de los toros es absolutamente negativa y son contrarios a este espectáculo. ¿Qué acciones tiene previstas? 

– No, yo no quiero convencer, me gusta más el término de explicar debatiendo. Que es lo que recientemente he hecho en la Feria Internacional de Turismo que es FITUR. Y voy a ir a colegios y universidades a abrir el debate, a explicar sus valores universales. Sin olvidar ese falso ecologismo de los jóvenes, porque la tauromaquia sí que es un vector ecológico real por excelencia. La ruralidad, la cultura del campo, depende de la tauromaquia, por tanto es absurdo ser antitaurino porque sin festejos el toro no existiría. Porque la tauromaquia, además de abrir las mentes, aporta la belleza y el reconocimiento de la la animalidad. No para tener un perro o gato esclavo, sino para dejar la libertad sublime de atacar, que en el toro es genética y natural, de llegar a matar al hombre. En definitiva, que la tauromaquia es el reconocimiento más sublime de la animalidad.

Publicado en El Diario Crítico.

Para Simón Casas, tras leer la entrevista que Anna Grau le ha dedicado en ‘El Español’


Por Fernando Sánchez Drago.

Cada aficionado ve en el ruedo lo que quiere ver: arte, espectáculo, circo, deporte, liza, caza, alarde, ritual, entretenimiento, agnición, catarsis, danza de la muerte… Yo veo religión: un sacramento. O sea: la epifanía de algo visible que provoca en quien lo ve (y más aún en quien lo genera) un estado de gracia procedente de lo invisible.

El torero es un místico que al torear levita, el espectador es un devoto y la faena es un trance. A su conjuro se detiene el tiempo y los usuarios se suben a un vehículo que los conducirá a un lugar lejano: el del arrobo o estado de conciencia alterada y situada fuera del mundo sensible en el que se sumerge el aficionado cada vez que el torero cita, para, templa, manda, liga, carga la suerte, barre el aire, ahorma la embestida y le da esplendor.

Ése es, de todos los momentos y emociones que la vida me ha ofrecido, el que yo prefiero, el más estimulante, el más revelador y embriagador, el más excelso, el que más felicidad me ha dado, el que más me dolerá perder cuando la muerte se me lleve.

Publicado en El Mundo 

Simon Casas: “No soy el nuevo empresario de Las Ventas, sino el productor”

 

Por Anna Grau. 

Simon Casas (Nimes, 1947), que en realidad no nació llamándose así pero se llama así porque así tiene que ser, porque tiene razón, corazón y derecho, ha llegado a la arena de Las Ventas para revolucionar culturalmente la tauromaquia y también para dar fin a su personal, larga e intensa búsqueda de la tierra prometida. Nunca nadie mereció tanto ser de donde no ha nacido, mayormente por un error de Isabel la Católica que parecen tentados de repetir hoy algunos políticos estrechos de miras.

¿Yo, el nuevo empresario de la plaza de toros de Las Ventas? Perdone, empresario, no. Productor. Hay un matiz: el concepto de empresario es un concepto comercial. La tauromaquia es un arte. Mi actividad consiste en organizar eventos artísticos. 

Como históricamente los que lo hacían se autodenominaban empresarios, yo he querido marcar una pequeña diferencia conceptual. Llamar a lo que hago de una manera que evoque más a los productores de cine, de teatro, porque sinceramente creo que está más cerca de eso. El arte se produce, sí. Hay una producción económica, pero sobre todo se busca producir emociones. Estética. Sueños. Yo me considero productor de emociones, de estética y de sueños.

Esta diferencia conceptual significa mucho para mí y para el mundo del toro.

El mundo del toro, en lo que se refiere a su producción, se ha quedado un poco anclado en el pasado. El toro, el animal, es el alter ego del torero. El uno no puede crear belleza sin el otro.

Históricamente el empresario taurino venía del mundo rural, de la fiesta del pueblo, en el siglo XIX y a lo largo de todo el XX. Yo creo que en el siglo XXI la tauromaquia mantendrá su arte y su ritual, pero la producción no puede ser la misma. Porque la sociedad ha evolucionado de tal manera que el empresario de corridas de toros debe evolucionar de modo acorde. No ha sido el caso. Los empresarios se han quedado en su visión, en su concepto decimonónico.

Se trata de contestar a Isabel la Católica y a unos cuantos Rufianes… España para mí es el pecho de mi madre.

Yo he querido cambiar eso. Lo estoy cambiando, seguramente porque yo soy distinto, no soy un taurino como los demás. Mi esencia y mi historia son otras. Soy francés, para empezar. Vengo de un mundo lejano históricamente a la esencia de la tauromaquia…

Me interrumpe usted, señorita, para recordarme y recordar al lector que yo de donde vengo es de Nimes, y que difícilmente se puede ubicar a Nimes en las antípodas de la tauromaquia, cuando es uno de sus templos. 

¿No era en Nimes donde decían que era más importante controlar la plaza de toros que ser el alcalde?, me pregunta usted.

Pues sí, soy de Nimes, y en Nimes hay mucha tradición taurina, y el evento mayúsculo de la ciudad son las dos ferias. Pero hay una diferencia. Ser de Toledo, de Sevilla, de Valencia o de Cuenca y tener una actividad taurina es lo normal históricamente. En Francia el evento podía tener su importancia, como las fiestas de Nimes, pero que un francés quisiera ser torero él mismo era algo implanteable… Inimaginable. Y ser empresario también. Y ser subalterno, banderillero o picador también. Cuando yo llegué al mundo del toro, la tauromaquia era un espectáculo al 100 por 100 de importación en Francia.

Apunta usted que le llama atención que la gente asocie tan intensa y casi exclusivamente los toros con España, cuando la raíz profunda de la tauromaquia es mucho más amplia, abarca todo el Mediterráneo, Oriente Medio, etc.

Totalmente cierto. ¿Que por qué se concreta entonces más en España que en otros sitios? Vamos a ver. El ritual del enfrentamiento del hombre y del toro es ancestral y está presente en todas las grandes culturas y civilizaciones, más, efectivamente, en las del entorno del Mediterráneo, desde antes de Cristo. Basta leer novelas como Sinuhé el egipcio. Y la primera letra hebrea, aleph, significa toro.

En resumen, el toro es culturalmente omnipresente. El juego sagrado de la dualidad torero-toro es transversal a casi todas las culturas. Pero los juegos con el toro varían según la historia de cada país. La tauromaquia francesa existe. Era de recortadores. En Portugal, de rejoneadores. La tauromaquia española ha tomado en cambio su forma escenográfica con la lidia y muerte de un toro. Todo es tauromaquia. Lo que era de importación en Francia era la usanza española, la tauromaquia que incluía dar muerte al toro. Es un espectáculo que se empezó a importar en el siglo XIX con Napoleón III, pero no había profesionales de la tauromaquia en Francia. No había ganaderos, no había toreros. Ni empresarios. Lo cual en mi vida personal me ha obligado desde la adolescencia a interrogarme a fondo sobre el sentido de mi tenaz y extraña vocación. El sentido de mi diferencia con mi entorno cultural, histórico y social.

Desde los 7-8 años de edad me estoy preguntando quién soy y por qué hago esto, por qué soy una especie de taurino errante… ¿Como el judío errante, dice usted? ¿Que si en realidad yo lo que quiero es coger Sepharad por los cuernos? Ya llegamos a mi origen sefardita, sí. Yo era francés y, por parte de madre, de procedencia sefardí. El idioma materno mío es el ladino, el español del siglo XV. Yo de niño no entendía de estas cosas. Yo no vivía con mi padre, vivía con mi madre, mi tía y mi abuela (mis padres estaban separados) y el idioma materno no era el francés, era el ladino. Venían de Turquía y no hablaban turco. Estaban en Francia y no hablaban francés. Entonces mi idioma materno fue un idioma de incomprensión, que nadie entendía. Poco a poco, a lo largo de muchos años, he entendido que ese era el verdadero idioma de mi identidad. Mi identidad tiene por tanto cinco siglos de historia y es al mil por cien española. Castellana. Yo soy castellano. Tardé en entenderlo. La primera vez que vi salir a un torero a hombros en la plaza de Nimes yo tenía siete años. Aquello era maravilloso. Salía como un verdadero héroe. Le llevaban al mejor hotel de la ciudad, donde le esperaba el coche más bonito, un Rolls Royce o un Hispano Suiza. Yo intuitivamente me sentía atraído por eso, por esa raíz de mi identidad. La más gloriosa que yo pudiera imaginar. Un camino que llevo recorriendo toda mi vida.

Me pregunta usted si es verdad que mi sueño es recibir mi pasaporte español, y que me lo entregue en mano el rey de España. Pues simbólicamente, sí. Yo quiero mi pasaporte español, que va a ser el último paso para reencontrar definitivamente mi identidad española, a la que doy una importancia trascendental, porque es el sentido de mi vida, ni más ni menos. Sé que yo lo puedo tener mañana, mi pasaporte español. Desde el año 64 soy residente en Madrid. Lo tengo mañana si quiero. Pero lo quiero por ser sefardita. En las Cortes, hace tres o cuatro años, se votó precisamente una ley que permite a los sefarditas pedir la nacionalidad española.

¿Que si lo que yo quiero es entrar por la puerta grande? Pues sí, quiero eso. Y voy a ir más allá. Ya que toda mi vida, toda mi existencia, ha estado guiada por esta búsqueda simbólica, alcanzar ese símbolo es mi mayor sueño. Obtener mi pasaporte español como sefardita y que me lo entregue el rey de España. Una manera fantástica de contestar históricamente a Isabel la Católica.

Me sorprende usted con una repregunta explosiva: ¿y si en vez del rey me lo entregara la reina de España? Con esto consigue descolocarme unos segundos, muy pocos, pero los suficientes para darle tiempo a usted a colar que no debe ser la primera que me dice a la cara que soy un hombre muy guapo, muy atractivo. Y encima va y añade: “Cuando pienso en la cantidad de hombres españoles de su generación que si hubieran podido ser altos, rubios, guapos y franceses y no tener nada que ver con los toros habrían preguntado, dónde hay que firmar…”. Y se ríe usted, señorita. Hay que ver cómo se ríe.

Me pregunta usted a quemarropa si escribo mi nombre a la española y con acento, Simón, o a la francesa sin él. Bueno, por ahora, sin acento (baja la cabeza contrito). La magia de los nombres muchas veces funciona así. La primera vez que mi apoderado español me preguntó mi nombre pasó lo siguiente. Él tenía claro que Domb, mi apellido paterno, que es polaco, no servía. Pero como yo, mintiendo un poco, le había dicho que mi madre era española, él me preguntó cuál era el apellido de ella, a ver si nos valía más. Cazes, dije yo muy bajito. Y él entendió Casas y dijo, muy bien, Casas es perfecto. Y Casas se quedó. Los prodigios numinosos suceden así. Yo articulé mal el nombre de mi madre porque la culpabilidad del judío errante me trababa la garganta. Y así salió lo que salió. Todo es justo, todo está en su sitio. Sólo me falta el pasaporte.
Pero usted no se resigna a irse de aquí sin que hablemos un poco de lo que usted llama mi vida de película: mis inicios como torero espontáneo, mi matrimonio con una rejoneadora a la que casi tuve que raptar, una mujer bellísima, como bellísimas son las hijas que he tenido con ella. Yo no sé si eso es una vida de película, ya ve. Yo me he limitado y me limito a interpretar mi papel existencial, a seguir el guión escrito por la Historia. Sólo dedicarte a los toros ya te mantiene en una tensión constante en relación con la vida y con la muerte, una búsqueda poética sin fin.
Insiste usted en querer exprimir el detalle de que yo me casé con una mujer que toreaba en un momento en que los hombres de este país tenían miedo de las mujeres que fumaban. ¿Que cómo es el amor con una mujer que torea? Bueno, es verdad que yo no sólo me casé con una sino que luego he sido apoderado de casi todas las toreras que han destacado. Fui apoderado de la mejor torera a pie que ha habido, Cristina Sánchez. Esto me llevó a pensar que un bonito epitafio para mí sería: “Aquí descansa el hombre que hacía torear a las mujeres”.
Pero, ¿cómo es en el plano íntimo estar con una torera?, se empeña en no cejar usted. Mire, la condición femenina en el mundo del toro está muy marginada históricamente. No porque la mujer tenga menos valor que el hombre, yo considero que en cierto modo tiene más. Pero no hay que olvidar que la tauromaquia procede de un país muy machista. España es como es. La mujer torero, a caballo, es como una amazona. No tiene nada que envidiar al hombre. A pie, imita al hombre. Y todo lo que sea imitar, no es bueno. Por eso hay poco margen para la mujer en la historia del toreo. No por falta de valor, no por falta de entrega, sino porque la limita imitar al hombre.
En cambio, hay visiones de la tauromaquia, arguye usted, en que al torero hombre, al torero macho, se le atribuye un rol profundamente femenino frente al toro. Totalmente de acuerdo. El torero está feminizado, por el traje de luces, por sus gestos, pero hay una diferencia fundamental con la mujer. El vientre. El vientre es básico en el despliegue gestual de la tauromaquia. El torero ofrece su vientre cuando entra a matar.
Hay una diferencia brutal entre el vientre de la mujer y el vientre del hombre. Del vientre de la mujer nace la vida. La mujer que entrega su vientre, que lo expone a los pitones del toro, está ofreciendo, está arriesgando mucho más que su propio vientre. Simbólicamente arriesga todo el centro del nacimiento de la vida. En el momento de entrar a matar es en el único momento en que el torero pierde el control de su vientre, que queda a merced de los pitones. Y ahí la diferencia entre ser hombre y mujer, ya le digo, es fundamental.


Ahora va usted y me pide perdón, señorita, por si a mí se me ocurre pensar que es una ordinariez la pregunta que viene ahora. Y la pregunta que viene ahora es: ¿y qué pasa si el pitón da un poco más abajo del vientre? Argumenta usted que en el momento de entrar a matar y desprotegerse del vientre para abajo, el hombre también se juega una parte bastante sensible de su anatomía y no menos importante para la reproducción de la especie. Ya, pero portar la vida durante nueve meses no es igual que echar un polvo. Veo que se ha quedado usted un tanto pálida al oír esto. ¿Le pasa algo? ¿Quiere un vaso de agua?

Simon Casas es el empresarios de Las Ventas.
Me dice que no y opta por cambiar de tercio y por preguntarme por mis planes para Las Ventas. Bueno, pues el plan es intentar -lo digo sin modestia pero con humildad- volver a coser la fractura que se observa desde hace alguna década entre la tauromaquia y nuestra época. Esta fractura, este anacronismo. Históricamente muchos artistas, escritores, filósofos, pensadores, etc., supieron encontrar en la tauromaquia valores universales. Últimamente se ha abierto una fractura. No es una fractura definitiva, se puede reducir. Se trata de readaptar la sintonía y de disipar malentendidos.
Por ejemplo, cuando la izquierda radical se opone a la tauromaquia, eso es una postura ideológica estrecha, por no decir estúpida. La tauromaquia no es de derechas ni de izquierdas. Es un arte transversal a todas las ideologías. Sus valores son universales. La vida. La muerte. La belleza. El respeto absoluto al animal aunque se le dé muerte. Si yo tuviera que ser un animal, quisiera ser un toro de lidia. Vivir y morir con esa sublime dignidad y libertad de matar al hombre que me mata, preservando todas mis pulsiones salvajes. Y además, si soy bravo y noble, puedo ser objeto de un indulto. Prefiero mil veces ser esto a ser un animal de compañía o una mascota que ni siquiera sabe que existe la muerte. ¿Cómo se puede vivir bien sin comprender la muerte? Por eso la tauromaquia es sagrada. Entiendo que eso no se entienda o hasta que se rechace. Pero, por favor, no en nombre de la estupidez o de la falta de cultura. 
Yo no soy un hombre cruel, ni anacrónico. A lo mejor los anacrónicos son ellos por su incapacidad de reflexionar más allá de la evidencia…


Publicado en http://www.elespanol.com/reportajes/entrevistas/20161223/180482495_0.html

Victorino abrirá la era Casas en Las Ventas

Por Zabala de la Serna.

Lo anunció Simón Casas en la sede invernal de la Asociación del Toro de Madrid. 

Una corrida de toros de Victorino Martín abrirá el Domingo de Ramos (9 de abril) la temporada de su debut como empresario de la Monumental de las Ventas. La temporada de corridas de toros. Porque el productor francés asociado con Nautalia para el empeño más transcendental de su vida profesional, que dos novilladas harán de teloneras del año taurino. No dos novilladas cualquiera, sino una de La Quinta y otra de Fuente Ymbro. 

Simón Casas, Trendig Topic (TT) en Twitter durante su comparecencia ante la asociación torista, el sector más duro y exigente de la plaza de toros de Madrid, sabía ante qué parroquia hablaba y anunció también que la próxima Feria de Otoño de dividirá en dos fines de semana, uno de ellos torista. 

Haciendo caso hasta esta boutade moderna que divide las aficiones en toristas o toreristas (sic), Simón se quitó su sello en un baño de masas -en Casa Patas no cabía un alfiler para oír su palabra- y alzó el telón de la cartelería venteña con el golpe de timón esperado por la afición de Madrid rumbo a la ilusión. 

Sólo quedo por desvelar el rumor que también fue pregunta:¿matará los seis de victorino Paco Ureña? Casas se reservó la respuesta. Habrá otra corrida de Victorino en San Isidro. Y el oráculo dice que será esa.

LISTA NEGRAS DE GANADERÍAS DE LA ASOCIACIÓN DEL TORO DE MADRID PARA 2017

PABLO MAYORAL. Novillada remendada con dos reses de otro hierro familiar, algunos de ellos de trapío inaceptable. Corrida suavona, de nobleza bobalicona, que produce tedio en los tendidos.

EL TAJO / LA REINA. Ha lidiado dos festejos en días de postín, toros el 2 de Mayo y novillada en la feria de Otoño. Los toros mal presentados, la novillada fue guapa. El problema estuvo en el juego, en general, salvo un par de excepciones, vacios por dentro. Por lo que tenemos entendido, hace años, en Francia, echaba buenos toros, no ha sido así en el debut en nuestra Plaza.

EL PARRALEJO. Cuatro novillos silenciados, uno pitado y otro devuelto a corrales por inválido. Animales blandos y bobos. Lleva así un par de años. Repetir a esta ganadería en la temporada venteña sería una tomadura de pelo.

FLOR DE JARA. No pudo tener peor debut en San Isidro. Corrida remendada, mal presentada y muy plomiza de pura falta de casta. No merece volver.

JUAN PEDRO DOMECQ. Después de una gran corrida en 2015 nos gustaría, aunque fuera, colocarla en “toque de atención”, pero el petardo de corrida que lidió el día del Santo Patrón fue de tal magnitud que no nos queda otra que mandarla a la Lista Negra.

PEDRAZA DE YELTES. Pasa directamente de la Lista Blanca a la Lista Negra. Una corrida muy mansa en el caballo, al contrario que la temporada anterior, y como escribió nuestro cronista Pepeillo: mulos en el último tercio. Muy mal.

FUENTE YMBRO. Rescatamos algún toro interesante, como Hechizo o Emperador jugados en Otoño, de dos corridas de toros lidiadas, como ven, el balance resulta muy pobre. Ganadería que con los años se ha comercializado en exceso y ha perdido la casta con la que entró en Las Ventas y en el resto de plazas.

LA VENTANA DEL PUERTO. La temporada pasada dijimos que fue una medianía de novillada pendiente de evolución. Esta temporada lidió otra novillada vulgar, sosa, facilona, salvando dos reses a lo sumo. Por lo que vemos que no hay tal evolución. Entra.

MORENO SILVA / SALTILLO. No nos importa que salgan toros duros o aviesos, pero la presentación y, sobre todo, inyectar a los toros antes de la corrida, como ha dicho el propio ganadero, no es de recibo. Estamos totalmente en contra de cualquier manipulación.

EL SIERRO. Una de esas ganaderías que eliminaron su encaste de toda la vida para pasarse a lo de Domecq. Se devolvieron nada menos que cuatro novillos por inválidos, con eso está todo dicho. Esperamos que no aparezca por Las Ventas.

SAN MARTÍN. Este hierro santacolomeño echó una corrida de toros mansa, pastueña y descastada en septiembre, todos ellos silenciados en el arrastre. Y dos sobreros en la de Flor de Jara, uno con más alegría. Se está prodigando las últimas temporadas y no vemos nada destacable.

EL RISCO. Pésima novillada para tomar antigüedad, sin fuerza y aborregada. Y dos sobreros en la corrida del Conde de la Maza que fueron devueltos por inválidos. Tienen mucho trabajo en esta casa, deben mantenerse al margen de la plaza de Madrid.

CONDE DE LA MAZA. Teníamos ganas de ver esta ganadería y dio una gran decepción. No presentó una corrida completa y de los que trajo hubo alguno con poca apariencia. Salvando un burel, muy bajos de casta.

AGUADULCE. Un saldo de novillada de la que finalmente se lidiaron tres ejemplares sin atisbo de bravura, completamente anodinos. El nombre de la ganadería ya es sospechoso.

TOQUE DE ATENCIÓN

GUADAJIRA. Lidió una novillada completa en la que hubo dos ejemplares aceptables. No tenemos mucha fe pero hay que ver cómo evoluciona.

LOS RODEOS. No fue un buen encierro ni mucho menos. En general sosos y a menos. Pero al ser debutante le damos una segunda oportunidad.

ALCURRUCÉN. Sale de la Lista Negra pero le damos un toque de atención. Viene siendo una constante que a las figuras le echen una corrida facilona y descastada, y con los modestos salen toros con chispa y complicados. Nos gustó la corrida del 24 de mayo, no así la de las figuras del día 20 que fue un pestiño..

ADOLFO MARTÍN. Pobre bagaje tras dos corridas de toros. Se echa de menos el temperamento y la viveza de años ha.

ADELAIDA RODRÍGUEZ. Le damos un poco de tregua porque llevaba muchos años sin lidiar en Madrid. La novillada fue mala salvo el sorteado en quinto lugar.

Ganaderías que abandonan la Lista Negra por llevar dos años sin lidiar en Madrid

Abandonan la Lista Negra, ya que no han venido como encierro completo las dos últimas temporadas, las ganaderías siguientes: LA PALMOSILLA, LA GUADAMILLA, JULIO DE LA PUERTA, FUENTE REY, MONTALVO, LAS DOS HERMANAS, JUAN MANUEL CRIADO, ANTONIO PALLA, AURELIO HERNANDO Y PEÑAJARA.. Debido a esta forma de salir de nuestra Lista, si este año aparecen estos hierros por Las Ventas se las considerará sin tener en cuenta precedente alguno, pues han cumplido ya dos años de penitencia.

Entre las corridas que abandonan la Lista Negra figuran PUERTO DE SAN LORENZO, VICTORIANO DEL RÍO Y BAÑUELOS.

Fuente: El Mundo

La vida torera de Simón Casas, el nuevo ‘dueño’ de Las Ventas

De S y S.

Se le conoce por Simón Casas (69 años), pero su verdadero nombre es Bernard Domb Cazes (Nimes, Francia, 1947), de madre sefardí y padre polaco. Este tipo alto, cortés con sus amigos e impertérrito con sus enemigos, un tanto desgarbado, impulsivo, pasional, elocuente, nada religioso, fumador empedernido, algo altivo y creído, con deje y claro acento francés que combina con giros de lo más castizos, con una gran capacidad verbal (lo que le ocasiona hablar muy deprisa) y con una gran constancia en su trabajo, ha sido uno de los personajes estrella de esta semana de las páginas de sociedad por ser el nuevo responsable de la primera plaza de toros del mundo, Las Ventas de Madrid, que ha conseguido ganar junto al grupo de viajes Nautalia.

Pero la vida de Simón Casas es en sí una novela. Tanto que cambió en los carteles su apellido sefardí Cazes por el castellanizado Casas. Un personaje singular al que no le gusta que le llamen empresario ni apoderado, sino “productor de arte”. Un bon vivant con un look propio, que le gusta vestir bien, algo extravagante en ocasiones, con un buen fondo de armario, con chaquetas con estampados de tartán combinadas, con camisas hechas a medida, pantalones vaqueros o chinos, siempre luciendo gafas de pasta que le confieren un aire de artista pop, y un flequillo de Montmartre que ni siquiera lo lleva del mismo color.

Simón Casas estrechando la mano a Rafael García Garrido, director general de Nautalia.

Simón Casas estrechando la mano a Rafael García Garrido, director general de Nautalia.GTRES

Ha estado casado en dos ocasiones. La primera con la rejoneadora francesa Marie Leconte Bourseiller, conocida en el mundo artístico como María Sara (nacida cerca de París, en 1964). La verborrea y el look de Casas cautivaron rápidamente a esta joven chica, diecisiete años más joven que él, hija de una familia dedicada al teatro y totalmente ajena al mundo de los toros, pero que se aficionó de muy joven a los caballos y que Simón Casas llevó ya a su plaza de Nimes en 1980, donde surgió una gran amistad que fructificó muy pronto en matrimonio.

La rejoneadora francesa Marie Leconte

La rejoneadora francesa Marie Leconte

La rejoneadora francesa, gracias en parte a la gestión de apoderado de éste su marido, recibió la alternativa en Nimes en 1991 de manos de la archifamosa rejoneadora peruana Conchita Cintrón. La confirmó en Las Ventas en abril de 1994. Pero aunque la amistad de Simón con su primera mujer siguió siempre presente, la rejoneadora se separó de él en la década de los noventa y se casó en 1995 con el popular jugador de tenis galo Henri Leconte con el que tuvo una hija: Luna, de la que Casas fue su padrino. También ésta se separaría diez años después, contrayendo nuevas nupcias con Christopher Lambert, un conocido publicista francés, recientemente fallecido.

Marie y su tercer marido, el publicista Christopher Lambert

Marie y su tercer marido, el publicista Christopher Lambert

El empresario por su parte también se volvería a casar con una guapa chica alta y rubia, de nombre Amandine, con la que paseó por los ruedos españoles durante la primera década de los dos mil. Luego Amandine se separó de él y se volvió a casar, siendo de nuevo Simón Casas el padrino del hijo de su segunda ex mujer. “Eso demuestra mi capacidad de conciliación y de la amistad. ¿Tú conoces un hijo de puta con tantos amigos?… No hay cadáveres, sólo hay lutos en mi alma”, ha llegado a decir.

Simón Casas con su segunda mujer, Amandine

Simón Casas con su segunda mujer, Amandine

Ahora se le relaciona con la joven y guapa rejoneadora francesa Lea Vicens, nacida en Nimes, y que gracias también a su apoderamiento debutó esta pasada feria de San Isidro en Madrid. Junto a ella se lució, al lado de ministros y famosos, como Inés Sastre, en la cena en el palacio presidencial francés del Elíseo en junio de 2015, un evento organizado por el presidente Francois Hollande en honor a los Reyes Felipe (48) y Letizia (44), esta vestida por sucouturier de cabecera, Felipe Varela.

Simón Casas y Lea Vicens en el evento celebrado en el Elíseo en junio de 2015

Simón Casas y Lea Vicens en el evento celebrado en el Elíseo en junio de 2015. 

Dicen quienes le conocen bien, que es un hombre relativamente culto a pesar de su nula formación académica. Que le gusta leer mucho. Que en su despacho en el centro de Madrid tiene una gran colección de libros de todo tipo y condición, sin orden determinado. Una mezcla de bohemia y modernidad, bajo cuadros de artistas cubanos de considerables dimensiones. Casas cuenta con la autoría de cinco libros de temática taurina, pero de ellos sólo uno traducido al castellano (La tarde perfecta de José Tomás, 2013), que prologó el cantante argentino Andrés Calamaro (55).

Entre sus amistades también se encuentran intelectuales como Mario Vargas Llosa (80), Albert Boadella (73) o Fernando Sánchez Dragó (79), quien le ayudó en su batalla jurídica con Esperanza Aguirre (64) cuando ésta no le concedió en su día la plaza de toros de Madrid. Los tribunales le dieron al final la razón y por mediación de ‘Espe’ se incorporó a la empresa vencedora de la familia Martínez Uranga, los conocidos Choperitas, y el empresario Toño Matilla.

Su carrera artística también es de novela, ya que se inició como espontáneo al tirarse al ruedo a comienzos de los años sesenta en un toro que lidiaba Antonio Ordóñez. El maestro de Ronda le dejó matarlo, lo que ocasionó un hecho insólito y novedoso en el mundo del toro. Tras este salto al vació pronto se vino a España donde dormía en portales y bancos cerca de la Puerta del Sol. Tanto fue su fijación, que ahora le dice a sus amigos que con el primer dinero conseguido se compró precisamente una casa justo al lado de la que durante muchas noches fue su guardia: la Puerta del Sol. 

Ahora vive en una casa abuhardillada reformada en la plaza de Pontejos. Puerta con puerta está su oficina, por lo que no tarda ni dos segundos en desplazarse al trabajo.

Simón durante una corrida

Simón durante una corrida EFE

Fue el 16 de julio de 1967 cuando toreó su primera y única novillada en Las Ventas, una nocturna donde logró una oreja a un novillo de Enriqueta de La Cova, aunque ya un año antes había debutado en España en la plaza de Gerona. Tomó la alternativa en su tierra Nimes en 1975. Y justo al día siguiente, se retiró de los ruedos. Era un tiempo en el que la idea del torero francés era una utopía o generaba desafección y rechazo. Por esos años solo destacaba el torero francés Alain Montcouquiol, el primer Nimeño. Los toreros galos se encontraban con no pocas trabas burocráticas, ya que en España el sindicato vertical del espectáculo les tenía prohibido torear sin caballos porque no había convenio entre los países.

Esto hizo que Bernard Domb -Simon Casas en los cárteles- comenzara muy pronto su carrera de empresario taurino junto a Manolo Chopera en 1976 en Bayona. La primera plaza que gestionó fue la de Frejus, donde acudía con frecuencia el célebre pintor Pablo Picasso. Desde entonces ya no ha parado de regir plazas. Bajo sus dominios se extiende un territorio que va desde Valencia, Alicante y Zaragoza a Mont de Marsan y Nimes, su gran tesoro, donde comenzó todo, revolucionando en parte un mercado anclado en muchos aspectos. También bajo su tutela están y han estado muchos toreros.

Su primer apoderamiento fue el del maestro trianero Emilio Muñoz. Luego vendrían Curro Vázquez, que hoy esta con él en el nuevo proyecto de Las Ventas coso asesor artístico, José María Manzanares (padre), Finito de Córdoba, Uceda Leal, Julio Aparicio (hijo), Javier Conde, Daniel Luque, David Mora, la torera Cristina Sánchez, a la que impulsó definitivamente, o Sergio Aguilar. Precisamente, a alguno de estos toreros le debe aún dinero por su gestión. Según ha señalado Sergio Aguilar, “no me ha liquidado todavía”, y como él hay alguno más en la lista de espera.

El diestro Sergio Aguilar reclama dinero al empresario francés

El diestro Sergio Aguilar reclama dinero al empresario francés EFE

“Soy consciente de las malas intenciones de quienes dicen eso pero no debo dinero. Algunas veces pago diferido, como cualquier multinacional, y con el pleno consentimiento de quien contrato. Le digo, es un ejemplo, por tu actuación de Zaragoza te daré un pagaré que es una modalidad contractual inicial y se te hará efectivo en marzo y me lo admiten como se lo admiten a marcas internacionales. Por tanto yo no debo un euro. No tengo un pagaré devuelto. No he huido de ninguna plaza debiendo dinero ni debo a ningún torero ni a nadie. Habría que ver la situación de quienes dicen eso”, ha llegado a afirmar. Pero esta falta de liquidez denunciada, que ha tenido en ocasiones, le llevó a serias depresiones, como comentan sus amigos, teniendo que ser a veces ingresado en hospitales. Ahora, para licitar a Madrid y estar al corriente de pagos con la Administración ha tenido que vender su piso de París.

Pero también en esta longeva vida, Casas ha hecho sus pinitos en la vida política. En dos ocasiones se ha presentado a las elecciones legislativas por el partido Le Rassemblement pour la République (RPR), un viejo partido político francés de derechas que revindicaba el gaullisme, es decir, las ideas de Charles de Gaulle. Fue creado en 1976 bajo el auspicio de Jacques Chirac y fue la principal fuerza de oposición que tuvo el presidente socialista François Mitterrand. Casas se presentó por primera vez bajo la etiqueta de RPR en las elecciones legislativas de 1993, en el segundo distrito de Gard.

Esta es la historia de Simón Casas, el ‘productor’ que transformó Nimes y que ahora pretende hacer lo mismo con Madrid. El empresario que ha acumulado más plazas de toros de primera categoría en la última década. Un francés que llegó al mundo del toro sin pedigrí dinástico y sin ni siquiera caudales, pero que ha roto el cliché del típico empresario taurino con una indumentaria que se aleja, y mucho, de la estética a la que acostumbran todos los personajes del mundo del toro. El primer extranjero al frente de la Monumental de Las Ventas.

Simón Casas (izqda), Rafael García Garrido (Nautalia) y Curro Vázquez tras ganar el concurso por Las Ventas

Simón Casas (izqda), Rafael García Garrido (Nautalia) y Curro Vázquez tras ganar el concurso por Las Ventas Gtres

Hoy ha logrado sentarse en el trono del toreo en una astuta jugada. Pero habrá que ver si las figuras que traiga aceptan el toro que se exige en Madrid y al que debe respetar.

Fuente: El Español

Simón Casas: de espontáneo a amo del toreo

Por Zabala de la Serna.

El ‘productor de arte’, como se autodenomina, se convierte en el primer francés al frente de la primera plaza del mundo tras más de 40 años entregado al mundo de los toros en las facetas de empresario y apoderado
Aglutina ahora mismo la gestión de las plazas de Madrid, Valencia, Alicante, Nimes, Zaragoza y Mont de Marsan.

Casas se tiró de espontáneo en los años 60 en Nimes a un toro de Antonio Ordóñez, llegó a debutar de novillero en Las Ventas en el año 1967 y cortó una oreja


Bernard Domb Cazes (Nimes, Francia, 1947), Simón Casas en los carteles, viene de padre polaco y madre sefardí. La historia de su nombre ya es un historión en sí mismo. Sólo porque Domb Cazes no sonaba muy torero. Su árbol genelógico hunde sus raíces en el Toledo español del siglo XV por el lado de su madre. La expulsión de 1492 acabó en un éxodo a Turquía y con los siglos y las carambolas en el regreso a Europa por una ruta que desembocó en Nimes. Y allí el niño Bernard creció oyendo hablar el ladino o sefardí, el español que de generación en generación habían conservado desde el siglo XV. Y soñaba con ser torero. Porque el torero era el español en Nimes. Por la ruta de los sueños, Blanquito, su aporerado, confundió el sonido de Cazes con Casas, y como ya habían acordado que lo de Domb no pegaba ni con cola en los carteles surgió el pack completo: Simón Casas

Ahora, con esta victoria en el concurso de Madrid, Simón vuelve a casa, o eso dice como desmintiendo el título de primer extranjero al frente de la Monumental de las Ventas, y cierra un círculo. Como colofón a una apasionada trayectoria taurina no está mal.

Pasó de ser un joven inconsciente que saltó de espontáneo a un toro de Antonio Ordóñez en Nimes en los 60 a un respetado empresario taurino revolucionario de un mercado anclado en muchos aspectos. Antes de encontrar su sino como productor de arte, así le gusta que se le defina, trató de ser torero. Debutó en Las Ventas como novillero en el año 1967 cortando una oreja. Tras varios éxitos rivalizando con otro francés, Nimeño, tomó la alternativa en Nimes convirtiéndose en el primer torero que se doctoró en el anfiteatro romano. De manos de Ángel Teruel y en presencia de Paco Alcalde en mayo de 1975 con toros de Dionisio Rodríguez. Anunció su retirada al día siguiente de convertirse en matador de toros.

Tras aquella experiencia vital, decidió probar suerte en los despachos. En la Bayona francesa encontró la mano del gran Manolo Chopera para empezar a andar. La primera plaza que gestionó fue la de Frejus, que años atrás había hecho famosa Pablo Picasso acudiendo con asiduidad. Ese inicio como organizador de espectáculos le dio la posibilidad de fijarse en distintos toreros. Su primer apoderamiento fue el de Emilio Muñoz. El maestro trianero, aún niño, consiguió enloquecer al francés. La falta de capital le hizo alquilar las plazas por jornada para que su joven pupilo torease. El sistema resultó un acierto. 

La lista de apoderamientos es extensa, desde Muñoz hasta uno de los componentes de su actual proyecto venteño: Curro Vázquez
Por sus manos pasaron José María Manzanares (padre), Cristina Sánchez, Finito de Córdoba, Uceda Leal, Julio Aparicio, Javier Conde o Daniel Luque, entre otros. En la actualidad dirige la carrera de David Mora. Y la de la rejoneadora Lea Vicens como continuación de aquel otro loco lanzamiento amazónico de María Sara.

Su espíritu valiente le ha llevado a presentar distintas exclusivas a importantes toreros a lo largo de la historia. Dos ejemplos inolvidables son la campaña de Paco Ojeda en 1984 y el planteamiento de temporada que firmó con El Juli. Este último lo tuvo que romper en dos para pagarle el doble de lo acordado tras el fenómeno que supuso el lanzamiento del madrileño como matador. Una de las medallas que luce con mayor orgullo es la de tener buena sintonía con José Tomás. En la última época del genio de Galapagar, Simón Casas fue capaz de conseguir su reaparición en Valencia el 23 de julio de 2011 tras la gravísima cornada de Aguascalientes (México) y de programar la histórica mañana del 16 de septiembre de 2012 de los seis toros de Nimes.

Además cuenta con la autoría de cinco libros de temática taurina, sólo uno de ellos traducido al castellano: La tarde perfecta de José Tomás (Demipage, 2013), que prologó el cantante Andrés Calamaro.

En la ya penúltima adjudicación de Las Ventas formó parte del equipo de Taurodelta cuando José Antonio Martínez Uranga le convenció para concursar juntos y de formar una candidatura única que no encareciese el concurso. Organizó una rica agenda cultural de la Feria de San Isidro en una carpa que se instaló en la explanada exterior del coso. Para aquellas jornadas logró contar con personajes de la Cultura de la talla de Mario Vargas Llosa, Albert Boadella o Fernando Sánchez Dragó, con quien le une una especial vinculación. Pero sus responsabilidades taurinas fueron nulas. Finalmente se desvinculó de Taurodelta para centrarse en las plazas que gestiona en la actualidad. 

Ahora asume la gestión de la plaza más importante del orbe taurino de la mano de Nautalia. Un proyecto ambicioso que ha reventado al alza la licitación venteña desde los 2,8 millones del canon de explotación a los casi 3 millones del Plan del Fomento, Publicidad y Difusión pasando por la rebaja del 10% a los abonados o la inversión en las Escuelas de Tauromaquia, que roza 1 millón de euros.

Aquel melenudo joven nimeño que saltó de empresario en un toro de Antonio Ordóñez allá por los años 60 se sienta desde hoy en el trono del toreo y bajo sus dominios se extiende un vasto territorio desde Valencia, Alicante y Zaragoza a Mont de Marsan y Nimes, su gran tesoro, allí donde empezó todo.


Publicado en El Mundo