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FERIA SAN ISIDRO: Entre la vistosidad y la bravura. Javier Cortés sufrió un puntazo en el muslo izquierdo tras una espectacular voltereta

El diestro Javier Cortés sufre una cogida en su segundo toro. MARISCAL EFE.

Por Antonio Lorca.

Un toro bravo es un milagro; una obra prácticamente imposible. Imperfecta, desde luego, y plagada de matices desde que el animal aparece en el ruedo hasta que lo arrastran las mulillas.

La corrida de ayer se planteó como un desafío y quedó en un saludo cordial. Solo dos toros de Rehuelga, muy blando el primero y bravo en el caballo y de noble sosería el otro; y tres de Pallarés, muy vistosos en los caballos el cuarto y el sexto, pero decepcionantes en el peto y sin fondo ni casta en el tercio final.

Quizá, el más completo el tercero de la tarde -de Rehuelga-, que empujó con brío en el segundo puyazo y llegó a la muleta con más clase que los demás, pero sin arrebato.

El cuarto acudió con alegría tres veces al encuentro con el picador Héctor Vicente, lo que fue un placer para la vista y una agradable sorpresa, pero una vez allí empujó con la cara alta, se repuchó y deslució por completo el encuentro. Y una película parecida protagonizó el sexto, emocionante su carrera hacia el caballo que montaba Agustín Romero, pero una muy deficiente pelea en el peto. Y en la muleta ninguno destacó por su boyantía. Duraron poco, mezclaron nobleza con sosería y falta de casta, y ninguna faena resultó brillante. En fin, que nadie es perfecto.

Claro que el toreo actual está basado en el último tercio; y algo más: en redondos y naturales ligados. Si no es así, la labor del torero pasa desapercibida.

No es fácil, por otra parte, encontrar un toro que aúne movilidad, profundidad, galope, ritmo, etc. Entre los de ayer, desde luego, ninguno. Quizá por eso, los toreros pasaron desapercibidos entre un derroche de entrega y buena disposición, pero lejos los tres del triunfo soñado. Y para colmo de males, Javier Cortés sufrió una tremenda voltereta ante el deslucido sobrero que le produjo un puntazo en el muslo izquierdo y múltiples contusiones. Nada pudo hacer con este toro bronco, y un par de buenas tandas de derechazos dibujó ante el segundo, aunque pecó de celeridad y escasez de mando.

Iván Vicente tiene empaque, gusto, personalidad… Detalles sueltos y faena interminable ante el primero, y destellos sin arrebato con el noble cuarto. Poco le ofreció el tercero a Jiménez y aún menos el sexto. Voluntad imposible.

REGUELGA-PALLARÉS / VICENTE, CORTÉS, JIMÉNEZ

Desafío ganadero. Cuatro toros de Pallarés -el segundo, devuelto-, bien presentados, nobles y sosos. Vistosos cuarto y sexto en el caballo. Y dos -primero y tercero- de Rehuelga, blando el primero, y bravo, noble y soso el tercero. Sobrero de José L Marca, deslucido.

Iván Vicente: estocada (ovación); pinchazo y estocada caída -aviso- (silencio).

Javier Cortés: estocada (ovación); tres pinchazos y estocada (silencio).

Javier Jiménez: pinchazo y estocada (silencio); dos pinchazos y estocada (silencio).

Plaza de Las Ventas. Trigésimo primer festejo de la Feria de San Isidro. 7 de junio. Más de media plaza (13.687 espectadores, según la empresa).

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San Isidro: Toros Saltillos, pura nitroglicerina de carne y hueso

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Plaza de Madrid. Vigesimoctava corrida. Asistencia: 11.191 espectadores, menos de media entrada. Toros de SALTILLO (3), de mansedumbre con genio y desarrollando sentido, aunque al primero le dieron una vuelta al ruedo exagerada. OCTAVIO CHACÓN (6), de celeste y oro. Estocada trasera y rtendida. Un aviso (vuelta). Estocada delantera (saludos). ESAÚ FERNÁNDEZ (1), de azul noche y oro. Pinchazo y estocada (silencio). Nueve pinchazos, media atravesada y bajonazo. Dos avisos (pitos).. SEBASTIÁN RITTER (5), de grana y oro. Estocada. Un aviso (silencio). Pinchazo, estocada atravesada y un descabello. Un aviso (silencio).

Por Carlos Ilian:

Una vieja película que contaba la historia de un viaje con un camión cargado de nitroglicerina se titulaba “El salario del miedo”. La nitroglicerina mal tratada causa una explosión inevitable. Y ayer durante la lidia de los toros de Saltillo nos acordamos por momentos de aquella película porque los saltillos eran nitroglicerina de carne y hueso y tratarlos con capote y muleta se convertía en un alto riesgo de explosión, bueno de explosión en forma de una cogida.En la lidia del segundo, cuarto y sexto se vivían momentos de alto riesgo por las embestidas al bulto, los derrotes de infarto y todo lo que estos mansos, de intenciones criminales, iban desarrollando durante las difíciles y peliagudas faenas de Chacón, Fernández y Ritter.

Aunque el momento más angustioso se produjo en ese sexto, de nombre Saladora, que desarmó y persiguió al colombiano Sebastián Ritter hasta las tablas empitonándole por la espalda y perdonándolo luego la vida cuando el muchacho cayó debajo del estribo a merced de los pitones del toro.Dicho lance fue como el final de una tarde de suspense en la que Octavio Chacón se llevó el único toro que a su manera se dejó ligar los muletazos por el pitón derecho, y ni uno por el izquierdo. Chacón lo había lucido en varas en tres encuentros con el caballo y la faena tuvo compostura, por encima del toro al que de manera inopinada se le dio la vuelta al ruedo. Una más de las descabelladas decisiones del palco en este San Isidro, el peor presidido de la historia reciente. Chacón estuvo de nuevo muy firme y seguro con el imposible cuarto toro.

Esaú Fernández no supo que hacer con su primero y palideció en la lidia del quinto al que por poco no se deja vivo con la espada. Ritter además del trance de pánico son el sexto se quitó de encima con facilidad al manso de libro que salió en tercer lugar.

Publicado en MARCA

De @TorosyToreros72: Las Puertas de Curro Rivera en Madrid – Julio Téllez en @DSolySombra.

Formidable muletazo del desdén de Curro Rivera en plena Plaza Monumental de Las Ventas. Desdeñosa verticalidad y superior donaire en su apoteosis isidril de 1972. Con estos recuerdos madrileños damos la bienvenida a De SOL Y SOMBRA al Lic. Julio Téllez García para seguir platicando de Toros y Toreros.

A la sombra del mes de Mayo, de tantos recuerdos de Toros y Toreros, recordamos que ayer domingo ha sido el aniversario 47 de la primer Puerta Grande de Curro Rivera en Madrid, la de Junio de 1971. Pero claro está, nuestro recuerdo siempre se centra en la tarde maravillosa ocurrida un año después y que lo confrontaría en una naciente y creciente rivalidad con Sebastián Palomo Linares en medio de la sempiterna polémica corrida de Atanasio Fernández en la Feria de San Isidro de 1972. Estuvimos ahí y hoy que partimos plaza por primera vez en De SOL Y SOMBRA, lo hacemos con este hermoso recuerdo.

Por: Julio Téllez GarcíaDe SOL Y SOMBRA.

Nos recuerdan las redes, hoy un catálogo taurino abierto también al recuerdo, que el lunes 22 de mayo de 1972 -no fue el 23- Curro Rivera salió por la Puerta Grande de las Ventas en Madrid, al cortar cuatro orejas situación que no se repetiría sino treinta y seis años después.

Los comentarios a tal hecho no tienen desperdicio.

Curro salió dos veces en hombros de Las Ventas, la primera el 3 de junio de 1971 en la extraordinaria Corrida de Beneficencia, mano a mano con el maestro Antonio Bienvenida quien fue “ahogado” por Curro, al decir la prensa. No pudo Bienvenida con un torero joven e impetuoso que estuvo sensacional en sus tres toros. Currocortó la oreja al segundo de la tarde de nombre “Grajador”, perdió las orejas del cuarto “Callejero” de nombre, por fallar con la espada y cortó la oreja del último de la tarde, “Niño”, por gran faena. Los toros fueron de Felipe Bartolomé y el maestro Bienvenida estuvo bien, a secas, en su lote.

A Curro lo pasearon en hombros por el ruedo y salió por la Puerta Grande. Curro toreó diez tardes en Las Ventas cortando nueve orejas en total, según nos cuenta el Señor Hernández Silva.

Pero grandiosa fue la corrida del 22 de mayo de 1972, Curro cortó 4 orejas alternando con Palomo Linares y Andrés Vázquez, con toros de Atanasio Fernández. Esta es la corrida que propagó uno de los mitos más extendidos en el toreo, el cuento de que le fue entregado a Palomo Linares el rabo de un toro por “un estúpido nacionalismo”, argumento que usó hace muchos años Pancho Lazo en forma equivocada, engañando a sus lectores haciéndoles creer que el rabo entregado a Palomo fue para demeritar el triunfo de Curro.

Nada más falso.

Lazo ocultó la realidad de lo sucedido esa tarde en la que Curro, después del triunfo de Palomo, le peleó en el último toro de la tarde realizando una faena del más puro clasismo y cortando dos orejas a pesar de un pinchazo, algo inusitado en Las Ventas como inusitado fue el rabo otorgado a Palomo por su extraordinaria faena.

Muy tarde tratemos de encontrar la verdad sobre las mentiras de Lazo que hicieron escuela y todavía se las creen muchos taurinos malamente, tomemos como guía la reseña y las fotos de la corrida publicadas por El Ruedo, semanario de gran prestigio y credibilidad.

Nos cuenta El Ruedo que Palomo en su primero, segundo de la tarde de nombre “Clavijero”, lo toreo por naturales y pases de trinchera ligados con molinetes. Toda la faena fue por naturales, limpios, serenos, tranquilos con el “desahogo grande del pase de pecho” rematando su faena con dos trincherazos contundentes previos a una estocada desprendida.

A petición popular le concedieron dos orejas.

Curro Rivera en el tercero de la tarde, su primer toro de nombre “Cigarrero” le da la réplica saludando al toro con cinco verónicas templadísimas sin enmendar y cierra con “media de suave armonía”. Con la muleta empieza Curro con estatutarios pases por alto. El momento sorpresivo que provocó la aclamación pública la provocaron “unos circulares sin enmendarse en que tres veces pudo sin mover los pies, constituirse en el eje de la embestida” siguió Curro con series de naturales perfectos como prólogo de media estocada de efectos culminantes, provocando la aclamación popular y la exigencia de las dos orejas.

Hasta aquí los dos toreros actuaban en igualdad de circunstancias por las orejas cortadas, no así por el impacto de las faenas. Curro había conmocionado al público con los “circulares” que por primera ocasión ejecutaba en Las Ventas. En México, estos muletazos que desataron toda clase de polémica, los conocíamos con el feo mote de “circurret”.

Sale el quinto de la tarde, segundo de Palomo de nombre “Cigarrón” y, en franca réplica a Curro, recibe a su toro toreando a la verónica con gran temple, erguida la figura,

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Curro y Palomo en 1972, gloria venteña.

toreando y caminando hacia los medios. Con la muleta, aprovechando la bravura y nobleza de “Cigarrón”, con gran decisión, lo torea de rodillas “con la misma soltura, mando y perfección que los mejores que se hayan dado de pie. La faena fue una maciza obra de arte en que el toreo más puro y más moderno se terminaron fundiendo como solamente se funden en los momentos de inspiración máxima. Una faena para guardar en el recuerdo.”

El final dramático conmocionó al público.

Palomo citó a recibir pero “Cigarrón”no acudió al cite, entonces, al encuentro, Sebastián se tiró a matar o a dejarse coger, dejó media estocada, salió prendido por el muslo y levantado en el aire.

El toro dobla y se produce una conmoción de entusiasmo de las que se ven pocas veces en la vida taurina y la plaza “exigió la rotura de normas y tabúes, obligando al Presidente a otorgar las orejas y el rabo”, aquel hombre al que se le terminaría haciéndole renunciar al día siguiente. He ahí uno de tantos hitos.

Era evidente la rivalidad y “pique” entre dos toreros jóvenes.

“Pitito”fue el último toro de la lidia y le tocaba a Curro.

¡Qué difícil remontar el rabo cortado por Sebastián!

Pero Curro tenía todas las armas para triunfar: juventud, creatividad plena con su toreo psicodélico muy a tono con la época que le tocó vivir, pero sobre todo, tenía las enseñanzas del toreo clásico que le enseñó su padre, el gran Fermín Rivera, y de esas enseñanzas hecho mano Curro para triunfar con “Pitito”, sin abandonar por momentos su toreo “psicodélico” del que era dueño y señor.

El anónimo cronista de El Ruedo, después de hacer una detallada crónica de la faena, la resume con este juicio: “… con el toro que tenía más respeto… Curro realizó la faena más clásica, más arriesgada, seguramente más maciza, dentro de la sobriedad elegante de los redondos y pases de pecho en línea, creciente de perfección. Después de un pinchazo y una estocada en buen sitio, el público embalado por el triunfo de los toreros, exige unánimemente las dos orejas para Curro.

De esta corrida, hay y habrá mucha tela para cortar; quise agregarme a la opinión muchos aficionados para aclarar algunos temas, sin descartar seguir platicando sobre esta eterna polémica.

Saludos y abrazos para toda la Afición envío desde Coeneo, Michoacán.

Twitter: @TorosyToreros72.

La Revolución Riverista entronizó, tras su paso por Madrid, a Curro Cumbre, Emperador Azteca del Toreo.
La Revolución Riverista entronizó en 1972, tras su paso por Madrid, a “Curro Cumbre, Emperador Azteca del Toreo.”

San Isidro: La ONU taurina llega a Las Ventas

Por Fernando Fernández Román.

Era un experimento. Un ramalazo de genialidad, de buscar la novedad. Lo nunca visto, o casi nunca; en suma, un aliciente más, un pimiento del piquillo picante, para reavivar la cartelería maratoniana de esta feria de San Isidro. Dígase lo que se quiera, no se puede negar que, en principio, lo de la corrida de las Seis Naciones cayó bien. La ONU taurina se presenta en Las Ventas. Era una curiosidad que apetecía descubrir y discernir, llegada la hora. Y la hora llegó: las siete de la tarde del jueves del Corpus Christi, al tiempo que, a menos de una hora de camino en coche, se celebraba una corrida de toros de postín. Lo diré con letra de sevillana lenta de Chiquetete: A la Puerta de Toledo…/ en el mismo sitio (su plaza de toros) y a la misma hora, cuatro toreros, Morante, El Juli, Talavante y Álvaro Lorenzo, llenaban el coso de la imperial ciudad y se entretenían en cortarles ocho orejas a los toros de Garcigrande.

Tan brutal competencia hizo que los graderíos de la Monumental de Madrid se cubrieran solo en sus dos terceras partes. Impresión final: no carburó la novedosa corrida. Un solo toro para seis matadores, entraña el riesgo de que los toreros traten de dilatar al máximo su única intervención (lo cual puede acarrear, como así fue, una rociada de avisos). También comporta una pequeña ceremonia de la confusión, cada torero llevaba a sus órdenes un picador y dos banderilleros, pero como uno de estos últimos se encarga de la brega durante el segundo tercio, se tiene que echar mano de otro del siguiente espada, para cubrir el expediente. Total, que la inmensa mayoría del público, incluido el grueso de la conspicua afición, no se enteró bien de quien colocaba los palos en la tarde de ayer.

Banderas por doquier, en las bocanas de acceso a la gradería descubierta y también en los propios tendidos, en un ejercicio cromático y visual de fervor patriótico, esta vez un poco forzado por el marketing –bien dirigido, por cierto—del departamento pertinente de la empresa.

En efecto, a las siete y unos pocos minutos iniciaron el paseíllo una formación inusual de toreros, a saber: Juan Bautista (de Francia), Luis Bolívar (de Colombia), Juan del Álamo (de España), Joaquín Galdós (de Perú), Luis David Adame (de México) y Jesús Enrique Colombo (de Venezuela). Seis naciones taurinas en liza, con sus correspondientes embajadores plenipotenciarios (o no). Y en chiqueros, seos buenos mozos de El Pilar, ganadería salmantina (traer cada cual su toro “nacional” debió complicar mucho las cosas, pero todo se andará). La disposición jerárquica que, según el orden de antigüedad de los toreros, ofrecía el cartel obliga también a una exposición cronológica de lo ocurrido; por tanto, me olvido por esta vez de invocar al estro literario y me doy complacido a la tarea de utilizar el género periodístico del “toro por toro”, que con tanta fortuna manejaban los revisteros de antaño, para lo cual, me complace reestrenar mi seudónimo, solo sacado del armario en casos excepcionales. A ello voy:

Primer toro, Dudoso de nombre, castaño de pelo 551 kilos de peso, de correcta presentación, aunque mas bajo de agujas que los estereotipos de esta ganadería. Mansea en varas. Brega eficazmente de capa Rafael González y Gustavo García (de la cuadrilla del torero siguiente) le coloca un buen par de banderillas. Aprieta en uno de los puyazos, poro no tarda en echar el freno en el tercio final. Juan Bautista torea de muleta con soltura y buen oficio. El toro pega arreones y no termina de pasar. Poco que hacer. Pincha una vez, a continuación otro pinchazo horrible, media caída y descabello. Silencio.

Segundo toro, negro mulato, Jacobo de nombre, y como tal resultó ser un jacobino de tomo y lomo, porque revolucionó la lidia en pocos minutos. Los 549 kilos de peso, bien repartidos por su equilibrada anatomía. Luis Bolivar lo torea a la verónica con buen porte, y saca dos lances excelentes. Se arranca al caballo de picar desde gran distancia (unos 20 metros), pelea metiendo los riñones y le pegan duro. En la segunda vara también aprieta, pero le pegan menos. Bolívar inicia el trasteo confiado, y cuando trata de dar un pase en redondo con la mano diestra, el toro se acuesta por ese lado, le prende, voltea y busca en el suelo, rompiéndole al torero los bullones de la camisa y le saca la pañoleta a pasear. Tremendos instante de incertidumbre, porque los pitones rondaron el pecho, la espalda y el cuello del colombiano, a merced del toro de El Pilar durante angustiosos segundos. Se levanta Luis Bolívar sereno y valiente, mostrando al toro la muleta que maneja con la mano izquierda. Brotan los naturales armoniosos, todo lo que permite una embestida encastada y buscona del toro. Más con la derecha, encarrilando mejor al animal en el trapo rojo. Pases de pecho profundos y ceñidos. Adornos finales. Escocada algo caída. Aviso y silencio. Mereció una ovación cerrada el torero, porque tuvo mucho mérito su labor, dadas las condiciones del toro de El Pilar.

Tercer toro, cinqueño, Liebre de nombre, castaño de pelo, 515 kilos, también bajo de agujas. Le pican poco. Embistió con viaje desmotivado, evidenciando también bajura de casta y escasa codicia. Juan del Álamo realiza una larga faena, deseoso de sacar el máximo partido al animal. Algunos pases al natural le salen estimables y los de pecho, también. Pinchazo y más de media al encuentro. Aviso y silencio.

Cuarto toro, de nombre Campanero, 601 kilos, rabilargo. Recibe un puyazo al relance de un capote, empujando con poder y otro metiendo abajo la cabeza en el peto. Luis David Adame, en su turno de quites, realiza uno muy vistoso por navarras. El Pilo coloca dos buenos pares de banderillas y el peruano Joaquín Galdós escenifica un precioso comienzo de faena, por abajo, flexionando la pierna. Dos series con la derecha que permiten ver la nobleza del animal y alguna de naturales de bella traza, se logran a la voz y con toques precisos, aunque no consiguen calar en el público. El toro es noble, pero soso. Mal con las espadas, pincha tres veces, pone media estocada y descabella al segundo intento. Dos avisos y silencio.

Quinto toro, Cotidiano de nombre, cinqueño, de 535 kilos de peso, negro bragado y muy astifino. Se deja pegar en varas, metiendo los riñones en dos entradas. Exhibe movilidad en los tercios siguientes, aunque lleva la cara alta y los pitones por encima del estaquillador de la muleta de Luis David Adame, muy inteligente y sereno, le saca el máximo partido, midiendo tiempos, alturas y distancias. Los pases en redondo con ambas manos no pueden completarse como quisiera el torero porque el toro se frena en la salida de los muletazos. Las bernadinas ajustadas de final de faena son injustamente afeadas por un sector de público. La casta que le falta al toro la pone el torero. Estocada entregándose. Petición de oreja y vuelta.

Sexto toro, atiende por Medidillo, es negro y pesa 562 kilos. Lo recibe Jesús Enrique Colombo con dos largas cambiadas de rodillas en terrenos de tablas del 10 y con unos salerosos lances del delantal.

Empuja el toro en varas y Colombo quita por chicuelinas. Banderillea con su proverbial espectacularidad, pero marra en el par al quiebro, prendiendo los palos en la paletilla del toro. Pide colocar un tercer par y parte del público le abronca, en gesto de absurda impertinencia. Por fin coloca otro al cuarteo, exhibiendo sus facultades físicas, porque el toro arrea en este tercio. Muy encastado y con movilidad, este toro fue el mejor de la desigual corrida enviada por Moisés Fraile, y posibilitó algunas fases lucidas del joven diestro venezolano, todo voluntad y ganas de agradar. La contundencia de su espada precipitó una tibia petición de oreja, desatendida por el presidente. Dio la vuelta al ruedo.

Consideraciones finales. Casi todos los toros fueron protestados de salida. Ignoran los protestadotes el perfil fenotípico de estos toros, generalmente no “rematados de atrás”, pero muy ofensivos por delante. Luis Bolívar se mostró cuajado, artista y valiente. Mereció una mejor respuesta del público, después del trance terrible que sufrió, del que salió milagrosamente ileso. Adame (Luis David) sale reforzado de Madrid y Colombo queda a la espera de más reposo y una nueva oportunidad.

La tarde fue soleada y fresquita.

Publicado: República

Reaparece Álvaro Lorenzo en Las Ventas con la ilusión de refrendar su tarde triunfal del domingo de resurrección

De SOL y SOMBRA.

Reaparece Álvaro Lorenzo, el gran triunfador de esta temporada en Madrid, con la ilusión de refrendar su tarde triunfal del pasado Domingo de Resurrección. Completan el cartel Daniel Luque y David Galván con toros de Torrehandilla:

Víctor Barrio e Iván Fandiño, los dos últimos toreros que han perdido la vida en el ruedo, torearon su última corrida en Madrid un 29 de mayo. El primero en 2016 e Iván en 2017.

Curiosamente, José Cubero “Yiyo” cortó su última oreja en Madrid un 29 de mayo si bien volvió a hacer el paseíllo el 5 de junio.

Álvaro Lorenzo vuelve a Madrid tras su gran triunfo a comienzos de temporada, cuando se convirtió en el primer torero en la historia del toreo en cortar 3 orejas el Domingo de Resurrección en Madrid.

Álvaro Lorenzo puede presumir de ser uno de los 4 únicos toreros que ha cortado tres o más orejas en una misma tarde en Madrid: José Tomás en 2008 (4 orejas y 3 orejas en dos corridas distintas), Juan Mora (2010) y Miguel Ángel Perera (2014).

Álvaro Lorenzo puede convertirse en el segundo torero del escalafón en cortar 3 orejas en Madrid en un mismo año. Hasta ahora, el único que lo ha conseguido es José Tomás (2008).

Novena corrida de toros que Álvaro Lorenzo torea en una plaza de 1ª Categoría. Suma 7 orejas y 1 Puerta Grande en Madrid.

El último torero que encadenó dos salidas a hombros consecutivas en Madrid fue López Simón en 2015. Álvaro Lorenzo podría ser el próximo en conseguirlo.

David Galván ha pasado por la enfermería en dos de sus últimas tres corridas que ha toreado en Madrid: 2016 (cornada en muslo derecho con destrozos en sóleo y gemelo) y 2017 (puntazo en muslo y fractura del codo izquierdo).

Galván es el único de los tres toreros del cartel que nunca ha abierto una Puerta Grande en una plaza de 1ª Categoría. En su carrera lleva 3 orejas: 1 en Madrid, 1 en Dax y 1 en Málaga.

Tercer paseíllo de Daniel Luque este año en Madrid, lo que le va a convertir en el segundo torero con más toros estoqueados este año junto a David Mora y Alejandro Talavante. En sus dos anteriores comparecencias se fue de vacío. El 12 de octubre del pasado ayer cortó un trofeo en la última de la temporada.

Torrehandilla – Torreherberos es uno de los debuts ganaderos de la feria de San Isidro.

Fuente: Datoros

San Isidro: Partido de Resina, ilusión y añoranza en Las Ventas

Entre los años 60 y 70, la ganadería de Partido de Resina (Antes Pablo Romero) fue un referente en los carteles de la Feria de San Isidro.

Un clásico que mataban las figuras de la época y que a partir de los años 80 entró en una crisis de la que todavía aún no se ha recuperado. Vuelve a Madrid tras dos años de ausencia en un cartel compuesto por Javier Castaño, Sánchez Vara y Thomas Duffau.

Sólo cinco matadores han desorejado a un Partido de Resina en toda la historia de San Isidro: Paco Camino, Serranito, Antonio Ordóñez, César Girón y Juan Silveti.

Hasta 7 toros de Partido de Resina han sido premiados con la vuelta al ruedo en la feria de San Isidro.

En 1971 dos animales recibieron este premio en una misma corrida: Cabrero y el famoso Serranito.

Nadie en todo el Siglo XXI ha salido a hombros con una corrida de Partido de Resina en una plaza de 1ª Categoría. Padilla fue el último en conseguirlo en el año 2000 en Arles.

El último matador que cortó una oreja a un Partido de Resina en Las Ventas fue Juan José Padilla en el año 2000.

Javier Castaño no tendrá buen recuerdo de la última vez que mató un toro de Partido de Resina. Fue en Muro en 2017 y la corrida duró 5 horas ya que se llegó a parar en dos ocasiones al irse la luz y nadie haber cobrado. En 2014 tuvo su debut con esta ganadería en una concurso de Vinaroz.

Hace casi 12 años de la primera y última oreja de Javier Castaño en Madrid. Desde entonces lleva estoqueados 30 toros sin “tocar pelo”.

Thomas Duffau llega a Madrid tras dar una vuelta al ruedo en Nîmes con los toros de Partido de Resina.

Thomas Duffau se puede convertir en el primer matador francés en cortar una oreja a un toro de Partido de Resina en San Isidro. A lo largo de la historia sólo lo han conseguido 3 toreros no nacidos en España: Curro Girón, César Girón y Morenito de Maracay.

Thomas Dufau es un torero casi “desconocido” en España. En Las Ventas no torea desde la tarde de su confirmación en 2012. No torea en España desde 2015 en El Tiemblo.

Sánchez Vara entra en Madrid sustituyendo a Ricardo Torres. En 2016 se las vio en Madrid con un “Cazarrata” de Saltillo condenado a banderillas negras, ganadería a la que cortó una oreja en la temporada 2015.

Historia de la Ganadería

En 1885, Felipe de Pablo Romero, que poseía 15.000 hectáreas de terreno en las marismas del Guadalquivir adquiridas por su familia tras la desamortización, compró la ganadería de Carlos Conradi.

Mediante una cuidadosa selección consiguió un tipo de toro peculiar a partir de la mezcla de diferentes castas antiguas: Jijona, Cabrera, Vázquez, Navarra y Gallardo. Este toro por su proporción y carácter se consideró un modelo dentro de la cabaña brava y adquirió enseguida fama entre el público de los últimos años del siglo XIX. Con el paso del tiempo las características de sus animales evolucionaron junto a los gustos del público y fueron pasando de la aspereza y la pelea espectacular contra el picador a la bravura con mayor grado de nobleza.

En 1906 Felipe de Pablo Romero falleció y fue sucedido por su hijo Felipe de Pablo Llorente que mediante autorización gubernativa unió los apellidos Pablo y Romero de su padre para que la ganadería conservase la misma denominación.

Tras sucesivas herencias y compraventas, en 1986 el propietario de la sociedad Pablo Romero, S.A, era Jaime de Pablo Romero que continuó con la tradición familiar.

Sin embargo a partir de los años 70 y 80 del siglo XX, la ganadería entró en una crisis profunda, por las caídas continuas de los animales en la plaza y una alarmante disminución de casta, fuerza y bravura en el ganado.

El 1 de enero de 1998 fue adquirida por la sociedad Partido de Resina, SL, que toma su nombre de la finca de Aznalcázar (Sevilla) en la que pasta el ganado, por lo que a partir de entonces se suele denominar Partido de Resina (antigua Pablo Romero).

En el año 2009 se abrió al público en la ciudad francesa de Nimes el Museo Pablo Romero perteneciente al Club Taurino Pablo Romero de esta ciudad, al cual Jaime de Pablo Romero, último propietario de la saga familiar, ha cedido la documentación histórica de la ganadería y numerosos enseres de la misma, como los diferentes trofeos que ha ido recibiendo a lo largo de los años.

El Toro de Partido de Resina

Se suele hablar de toros guapos por la armonía de sus proporciones, con unas características físicas típicas que consisten en bastante longitud, no mucha altura de agujas, con una cornamenta hermosa, sin exageraciones ni pitones astifinos, mucha caja, gran morrillo y testuz rizada.

El comportamiento tradicional es gran acometividad y bravura en el caballo con importantes dosis de bravura. En cuanto al pelaje, aunque variable según el animal, presenta como tono más característico el cárdeno.

El primer toro lidiado en Madrid el 9 de abril de 1888 tenía por nombre Cuchillero. El animal se defendió con fiereza, recibió 14 varas, mató a 8 caballos y fue premiado con dos vueltas al ruedo tras ser estoqueado por Guerrita.

El mismo premio obtuvo Cigüeño, lidiado en la Real Maestranza de Sevilla el 31 de mayo de 1888. Rayadito fue toreado por Joselito el Gallo el 30 de mayo de 1917 en Madrid, los 6 pablorromeros de ese día mataron 20 caballos.

Otros animales célebres fueron: Gondolero, toreado por JuanBelmonte el 16 de mayo de 1919 con un éxito clamoroso, Cubano (San Sebastián, 1960), Collarito (Madrid, 1960), Tremendo (San Sebastián, 1964), Comilón (Madrid, 1965) , Potrico que fue indultado en Barcelona en junio de 1968 y murió en la dehesa en 1977 tras varios años como semental y Serranito, estoqueado en 1971 en Madrid por Paco Camino.

Twitter @Twittaurino

San Isidro: Como el toro no recobre su estampa…

Por Luis Carlos Peris.

Poco a poco vamos acercándonos a la recta última de ese maratón táurico que es San Isidro, esa feria kilométrica que hace bueno lo de que si lo malo es largo, dos veces malo.

Todo un mes de toros grandes, enormes, sacados de tipo para un público lleno de prejuicios que parece disfrutar reventando la tarde es insufrible.

Las cámaras se encargan de multiplicar la catástrofe y sus comentaristas te machacan una y otra vez todos los días conque Madrid es Madrid y que ahí está la primera plaza del mundo.

Así una tarde tras otra mientras salen a la arena armatostes con cara de toro que se paran tras el correteo de salida para solaz de ese tendido inquisidor que mira con lupa los pitones y la colocación del torero. Y no es que hagan mal con tamaña rigurosidad, claro que no, pero como el tipo del toro no vuelva a su ser, la corrida va al caos sin necesidad de antitaurinos.

Publicado en El Diario de Sevilla

Última novillada de la Feria de San Isidro: Once años sin que un novillero salga a hombros

La Feria de San Isidro sigue avanzando. Este sábado se celebra la última novillada con picadores del ciclo con un cartel compuesto por Marcos, Francisco de Manuel y Alejandro Gardel, con novillos de Fuente Ymbro.

Las claves, curiosidades y récords, a continuación con la ayuda de Datoros.com:

Última novillada de la Feria de San Isidro… y última oportunidad para poner fin a una de las peores rachas históricas de la Feria. Ningún novillero ha salido a hombros en Madrid durante este ciclo desde hace 11 años: Pepe Moral (2007) fue el último en conseguirlo.

Orejas cortadas en novilladas en las últimas 4 temporadas: 2 en 2014, 3 en 2015, 2 en 2016, 1 en 2017 y 1 en 2018. Este año tan sólo Toñete ha tocado pelo.

Francisco de Manuel es uno de los novilleros que ya ha puntuado este año en Madrid. Lo hizo el 5 de mayo cortando una oreja a un novillo de López Gibaja.

Francisco de Manuel tiene una oportunidad histórica para convertirse en el único torero del escalafón en haber salido a hombros de Madrid sin picadores y con los del castoreño. Lo primero lo consiguió en la final del Camino hacia Las Ventas de 2014.

Dos novilleros hacen este sábado su debut en Madrid: Marcos y Alejandro Gardel. Gardel sí toreó como sin picadores en 2014.

Tercer encierro que Fuente Ymbro lidia este año en Madrid tras la novillada del mes de abril y la corrida de la Feria de San Isidro.

Nunca un novillero ni un matador de toros han salido a hombros con esta ganadería en Las Ventas.

Ninguno de los 3 novilleros han salido a hombros en una plaza de 1ª Categoría. Marcos es el que más orejas (2) ha cortado con los del castoreño.

Este sábado se cumplen 51 años de una corrida histórica en Madrid.

Ocurrió en 1967 cuando se vio a los tres toreros salir a hombros: Paco Camino, Diego Puerta y Curro Romero.

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