Archivo de la categoría: Cornadas

“Mi deseo es terminar la temporada como Dios manda”: Juan José Padilla

El torero Juan José Padilla recibe las curas en su herida en la cabeza donde le pusieron 50 grapas tras ser cogido en Arévalo. TWITTER.

Padilla quiere estar en Pamplona: “Es una corrida importante y quiero despedirme de mi afición”. Esas fueron sus primeras declaraciones tras sufrir una espeluznante cornada en la cabeza, el torero ha asegurado que su intención es pisar el ruedo pamplonés este viernes.

De SOL y SOMBRA.

Juan José Padilla quiere y hará todo lo posible por estar en Pamplona el próximo viernes para despedirse de la Feria del Toro de San Fermín después de su impresionante cogida.

El torero recibió una cornada en la cabeza el pasado sábado en Arévalo cuando trataba de poner las banderillas y le tuvieron que poner un total de 50 grapas.

“Sí voy a seguir toreando. No hay motivos para dejarlo y mi deseo es estar en Pamplona el viernes”, ha asegurado este lunes.

“Ha sido muy aparatoso como habéis visto pero no hay ningún riesgo ni peligro de ninguna lesión grave, ni craneal ni neurológica. Es una cornada extensa en la cabeza, aparatosa, pero bueno, con mucha suerte y milagrosamente estoy bastante bien”, ha dicho.

Sobre su presencia en Pamplona, Padilla ha comentado que se encuentra “en manos del doctor García-Perla, ayer (domingo) ya me hizo una cura y vio la herida y el drenaje, que mañana (martes) ya retiran”.

“Mañana (martes) tengo una nueva revisión y me retirarán el drenaje, pero mi deseo es estar en Pamplona con Cayetano, con Roca Rey“, ha asegurado el torero.

“Es una corrida importante y quiero despedirme de mi afición, de una plaza que me lanzó a la feria, y donde no he dejado de estar ningún año. Me siento muy querido por la afición de Pamplona”, ha añadido Padilla.

Por último, Padilla ha señalado que “este es el tributo que se paga en la profesión y no tengo motivo para no despedirme en Pamplona. Me encuentro fuerte físicamente, con buen fondo y mi deseo es terminar la temporada como Dios manda, como creo que merecen todos los aficionados”, ha sentenciado.

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Pamplona: Castaño evoluciona y Paco Ureña recibe el alta

Javier Castaño cayó herido el pasado sábado.

De SOL y SOMBRA.

El diestro extremeño Paco Ureña y el castellanoleonés Javier Castaño evolucionan bien de sendos percances sufridos en las dos primeras corridas de toros de la feria de San Fermín, hasta el punto de que el primero ha recibido este lunes por la mañana el alta del Complejo Hospitalario de Navarra.

Según el doctor Hidalgo, la herida de Paco Ureña, corneado en el muslo derecho por un toro de Puerto de San Lorenzo en la corrida del 7 de julio, presenta buen aspecto y “con débito hemático ligero del drenaje”, por lo que, tras haber comenzado este domingo a caminar, el diestro ha sido dado de alta para que su evolución sea revisada por su cirujano de referencia, el madrileño doctor Crespo.

Por su parte, Javier Castaño, herido este domingo, también al entrar a matar al cuarto toro de José Escolar, evoluciona favorablemente y permanece afebril, según ha informado el cirujano jefe de la enfermería de la plaza de toros de Pamplona.

La grave cornada sufrida por el diestro salmantino, de 20 centímetros de extensión en la fosa iliaca y cinco de profundidad, con afectación del músculo oblícuo pero sin penetrar en la cavidad abdmonial, presenta hoy un aspecto “correcto” e, igual que la de Ureña, con escaso débito de drenaje.

La cornada

La segunda corrida de toros de Los Sanfermines 2018, cuarto festejo del ciclo, volvió a teñirse de sangre. Si el día anterior cayó Paco Ureña, quien convalece de una cornada en el muslo derecho, en esta ocasión era herido Javier Castaño, quien al entrar a matar al cuarto, fue cogido feamente, recibiendo una cornada en el abdomen.

La segunda corrida de toros teñida de sangre por la fea cornada a Castaño mostró en el anverso de la moneda el triunfo de De Justo, quien cortó una oreja a ley.

PLAZA DE TOROS DE PAMPLONA

GANADERÍA: Corrida de José Escolar, de desiguales hechuras y en conjunto bien presentada. Exigente y de comportamiento dispar.

TOREROS: Javier Castaño, de burdeos y azabache. Tres pinchazos, estocada que asoma y un descabello (silencio tras aviso). Estocada de la que sale corneado y estocada de Emilio de Justo (silencio). Emilio de Justo, que debutaba en Pamplona, de blanco y oro. Estocada (oreja). Seis pinchazos y un descabello (silencio tras aviso). Gonzalo Caballero, de gris y oro. Pinchazo y estocada (silencio). Estocada y descabello (silencio).

INCIDENCIAS: Plaza de toros de Pamplona. Domingo 8 de julio de 2018. Lleno. Según el parte médico, Castaño fue intervenido de “una herida de aproximadamente 20 centímetros en fosa ilíaca derecha que afecta piel, y de otros 5 centímetros en profundidad, con afectación de oblicua mayor y menor, con atrición muscular, estando el músculo transverso íntegro y sin penetrar en cavidad abdominal. Pronóstico grave”. Joao Ferreira saludó tras banderillear a los toros primero y cuarto.

Twitter @Twittaurino

Obispo y Oro: El valor del valor de los toreros

Por Fernando Fernández Román.

¿Cuánto vale el valor de los toreros? ¿Qué baremación se utiliza y cómo fluctúa su cotización en ese Wall Street taurino que es la Plaza de Las Ventas? ¿Quién o quiénes se encargan del sube-y-baja y del color de sus dígitos? ¿No será obsceno ponerle precio a la sangre derramada?

La cuestión viene de lejos. De muy lejos. Tanto, que habría que remontarse al Rey Alfonso X, conocido como El Sabio en nuestra Alta Edad Media, para leer la primera notificación acerca del ome que recibiese precio por lidiar con alguna bestia, sobre todo por son enfamados los que lidian con bestias brauas por dineros que les dan. De tales afirmaciones se infiere que el famoso autor de Las Partidas consideraba que, ya entonces, no estaba bien visto que el hombre ibérico se ganara la vida haciendo una exhibición de valor frente al toro y cobrara estipendio por ello, de lo cual se deduce que el valor de los toreros ha sido cuestionado desde la más remota antigüedad.

Ayer, la Comunidad de Madrid celebraba su heroico Dos de Mayo de 1808 con una corrida de toros de perfil cortesano y popular, ambientada en los años finales del siglo XVIII y los de principios del XIX: la Goyesca. La Goyesca es una corrida que se inventó el muy ingenioso empresario –catalán, por más señas—Eduardo Pagés en la década del charlestón, y que se ha venido celebrando, bien que de forma intermitente, para rememorar la gesta patriótica del pueblo madrileño con una pequeña remembranza de la época del pintor Goya, don Francisco el de los toros, para lo cual se permite pasear por la arena a los espectadores, antes de que los alguaciles, sable en ristre –es un decir–, les obligue a ocupar sus localidades para que de comienzo el espectáculo. Un espectáculo de abigarrado cromatismo, con chisperos –fragüeros– y manolas –frescachonas de buen ver y admirar—aposentadas en carruajes tirados por troncos de caballos que conducen aurigas y lacayos de sombrero calañés. Así debieron ir a los toros los madrileños/as que acudían a la Plaza de la Puerta de Alcalá, para ver a los toreros valientes frente a los corpulentos toros castellanos, o los ribereños del Jarama o los jijones de más abajo.

Ayer, también se vieron en esta parte de Madrid que emerge a la vera de lo que fuera el viejo Abroñigal, algunos toros que nada tendrían que envidiar en aspecto a los que hubieron de enfrentarse los Romero,Costillares, Pepe-Hillo y compañía. Ayer, un año más, se celebró la corrida Goyesca en el día festivo de la capital del Reino y la Comunidad que le abarca.

Los toros pertenecían al que fuera gran torero madrileño José Miguel Arroyo, Joselito, con los dos hierros de su ganadería: el 8 de El Tajo y el 4 de La Reina. Fue una señora corrida de toros, variada en todo: capa, cuerpo, cuerna y comportamiento. De imponente trapío el que abrió la corrida y aún más imponente el quinto, ambos de pelo colorado, con dos garfios por pitones y bravos, encastados, codiciosos y con su punto de nobleza, lo cual no quiere decir que fueran la tonta del bote. Al contrario, fueron dos toros que exigían mando, firmeza y templanza, porque de lo contrario desenvainaban su armamento, sacaban a relucir su casta brava y acababan imponiendo su autoridad. El otro gran toro fue el sexto (de La Reina). Digo gran en doble sentido: fue grande de peso y grande su caudal de encastada nobleza. Después, el jabonero de La Reina, segundo de lidia, bajó en todos los niveles, de trapío y fortaleza principalmente, lo mismo que el tercero, un cinqueño del mismo hierro, que se vino abajo demasiado pronto y el cuarto, el toro de El Tajo que fue el primero de gran tonelaje al que le faltó raza y embistió andando.

El primer espada, Iván Vicente, es uno de los toreros de Madrid que están mejor considerados por el público. Y a fe que Iván torea muy bien con capote y muleta. Traza los pases con una geometría muy en la línea clásica, y dibuja un toreo de acabados perfiles. El primer toro fue el mejor de la corrida. Bello, y bravo, en el más amplio sentido de la palabra. Salió algo suelto de la primera vara, pero apretó en la segunda y no paró de embestir, con viaje humillado y codicioso. Un toro de triunfo gordo, sí señor. ¿Qué pasó pues? En realidad, le anotamos a Iván dos tandas en redondo con la mano derecha, de largo trazo, templadas y mandonas, que no acierto a comprender por qué no hicieron crujir los tendidos. Lo mismo que otra de naturales de alta calidad y notable ajuste, y los ayudados por bajo de final de la faena. Todo muy torero y muy arrebujado. Estocada hasta la bola, pelín contraria. Petición no atendida y vuelta al ruedo, con las consabidas protestas de algunos (quizá de algunos de los que pidieron la oreja). ¿Qué había ocurrido? ¿La maldición del primer toro y el ambiente frío? Puede ser. Les aseguro que si este magnífico toro sale en cuarto lugar, a Iván Vicente le piden las dos orejas. Pero el cuarto fue ese primer toro grandón de la corrida, al que picó lucidamente Jesús Vicente, bregó superiormente Raúl Martí y clavó un excelente par Rafael González, pero que de dejó la casta brava en esos primeros tercios. La faena fue tan correcta como desangelada y larga. A pesar de que de nuevo mató de una gran estocada escuchó un aviso y le tocaron algunas palmas.

Antes, Javier Cortés había hecho oídos sordos a los pitos que algunos aficionados dedicaban a su primer toro, más que por su falta de trapío –era un toro de correcta presentación, pero menos aparatoso que el anterior–, por el atisbo de ciertas claudicaciones, y se echó el capote a la espalda con una saltillera para recetar tres gaoneras ceñidísimas, de enorme mérito… premiadas con palmitas de cortesía. Un gran par de Abraham Neiro soliviantó al público, lo cual animó al torero a iniciar la faena con el pase cambiado citando a muleta plegada, rememorando los del novillero Antonio Bienvenida al novillo de A.P., en el año 40 (¡Salve, Antoñito Bienvenida!, tituló su crónica Curro Meloja), y los naturales subsiguiente les salieron bordados. Lástima que al toro le faltara fuelle para seguir la escarlata franela. Cortés hubo de liarse a bernadinas ajustadas, previas a un pinchazo seguido de infame golletazo. Y de inmediato Gonzalo Caballero se impuso al cinqueño bajito de agujas, que hizo tercero, un toro de escaso fondo, al que logró endilgar algunos estimables pases naturales y otros pases en redondo y por alto de impertérrita ejecución. Falló con la espada y recibió un aviso.

Hasta aquí, la tarde de toros en Madrid, la tarde de la Goyesca, discurría sin mayores acontecimientos. Una tarde de toros con dos tercios del aforo cubiertos de público, en gran parte de aluvión, por la regalía de la Comunidad madrileña, organizadora del evento. Pero salió el quinto toro…

Era un toro de enorme altura de agujas, zanquilargo y engallado. A su vera, el torero Javier Cortés parecía un alfeñique quebradizo. Y sin embargo, el torero también se creció ante lo que parecía una imponente adversidad y se puso a torear de capa con buen juego de brazos, ganando terreno y rematando con garbo. El picador Juan Francisco Peña y el toro protagonizaron un interesante tercio de varas y el banderillero Antonio Molina colocó dos pares antológicos, porque el animal, de 655 kilos de peso, con dos puñales apuntando al cielo y de nombre Cazador, parecía ir a la caza de toreros, en sus veloces arrancadas hacia quienes osaran desafiarle. ¡Qué dos pares, señores! ¡Qué dos señores pares! Ovación rotunda, no correspondida montera en mano porque el medio queso con que se cubrían los toreros era aditamento inservible en estos casos. Y a continuación llegó el momento cumbre de la tarde: Javier Cortés citó al toro con los pitones por encima de su flequillo, se despatarró y le ligó tres tandas en redondo, dos con la derecha y una de naturales, sencillamente antológicas. Faenón de los gordos. El toro, en principio engallado, acabó por humillar la cerviz ante el mando y el desparpajo del torero. Ahora, el engallado era el hombre. ¡Un tío, este Javier Cortés! Pena que el toro le prendiera en el remate de una de las series, ya al final de la faena. Pareció que el torero había salido ileso, pero en seguida comenzó a manar sangre en abundancia de su pierna izquierda y se hacía posible continuar la lidia; pero Javier quiso rubricar la obra con la espada y citó a recibir con la pierna a rastras y ensangrentada. La estocada fue muy defectuosa, solo media espada hundida y exageradamente atravesada, pero el clamor del público enardeció el ambiente. Se pidieron las dos orejas y el presidente, acertadamente, solo concedió una. Comprendo que el torero necesitaba el doble premio como el comer, pero, bien pensado, ¡qué más da! ¿Acaso una oreja más o menos sirve para justipreciar una gesta de tal calibre?

Algo parecido ocurrió minutos después en el último toro de la corrida. Gonzalo Caballero recibió al colorado de 612 kilos con unos lances pausados, de manos bajas, elegantes, a pies juntos, de bella composición y… al rematar con el último recorte, el toro le empitonó y le propinó una tremenda voltereta, golpeándose violentamente la cabeza contra el suelo. Se lo llevaron para la enfermería cuando aún estarían desvistiendo a su compañero Cortés.

Continuaba la lidia bajo la dirección de Iván Vicente, pero, de pronto, la menuda figura de este Caballero se perfila cobre la contera de la barrera. Y se va hacia el toro muleta en mano, y lo torea de muleta sin apenas poder moverse por el ruedo, con una pierna inservible, luciendo un torniquete que impide la hemorragia, supuestamente supervisado por los médicos. También está herido y medio conmocionado. Le cuaja al toro tres series de pases con ambas manso, ejecutados con gran templanza. El toro es noble y el torero un valiente a carta cabal. Le falla la espada y escucha un aviso, a la vez que una gran ovación cuando regresa a la enfermería.

La corrida termina con el público consternado por tanta y tan seguida fatalidad y los partes facultativos dan cuenta de una cornada a Cortés de 20 centímtros que destroza los músculos isquiotibiales, contusiona el nervio ciático –¡con lo que duele eso!—y alcanza el fémur. Caballero tiene una muy dolorosa lesión cervical y una cornada en el muslo izquierdo de 5 centímetros. Grave aquél, menos grave éste, son dos pedazos de toreros. Dos ejemplos de valor escalofriante en situaciones límite. Un valor tasado con una pírrica oreja. ¿Es eso lo que vale el valor de los toreros? Y todo ello, en el día en que se evoca una heroicidad histórica en la villa y corte.

Por menos, a Cascorro, en Madrid, le hicieron un monumento.

Publicado en República

La Enésima Tropelía – Cierra Temporada “Mayor” con sabor a Menor.

Cambio de mano de Arturo Macías a “Petirrojo” de Las Huertas. Foto: Miriam Cardona.

Ahora es el Juez Braun, en mala hora nombrado, porque no se puede hacer ridículo mayor, al no saber ver la lidia, ya sea a pie o a caballo, así como las reacciones de cada toro y así valorar y guiar a la asistencia, cada día más confundida. Salta un toro bravo, esto sumado la lastimera y chabacana actuación de Andy Cartagena consigue conmover y promover el camino fácil e inventar un indulto con muy poco de fondo propio y que subraya que de aquel torero a caballo ilusionante de 2000-2001 solo queda un tramposa y vulgar puesta en escena. Arturo Macías aporta la parte menos alborotadora de un espectáculo lamentable y, pese a la exageración que ha tenido su novena puerta grande en La México, se contrasta con la débil y decepcionante aparición de Leo Valadez, sin sitio y superficial, sin mayor recurso para quitarse un lote infame, reflejo del estado de la Fiesta.

Por: Luis Eduardo Maya Lora – De SOL Y SOMBRA. Plaza México.

Seriedad y solemnidad revisten las formas taurinas.

No negamos, decía Don Neto, la gran algarabía del público mexicano, que goza más del jolgorio de la corrida que de la entendedera del fenómeno taurino. Lo cierto es que la Plaza México está completamente perdida entre la desorientación a la que se le ha sometido de varios años para acá, la falta de autoridad y la auto complacencia de la actual administración. El mejor ejemplo de ello es el rejoneador Cartagena.

La aparición de un anovillado astado que abre plaza hace ver al torero a caballo preciso clavando un solo rejón en lo alto de salida pero acelerado y vacilante en los cites, al quiebro o a la tira en banderillas y sin mayor temple, a la misma velocidad siempre al galopar, sin torear, solo dando vueltas por el ruedo.

Así los toros, nunca mejoran.

Y veamos la lidia a caballo, precursora fundamental del toreo a pie, como un ejercicio también de sometimiento, de poderío y de temple. Esto Cartagena lo muestra a medias ante este cárdeno oscuro primero, fiel a su tipo ganadero pero infiel a su encaste pues este ejemplar sale flojo y se le esfuma la casta, acaba parado. A esto se homenajea con impensable Arrastre Lento. Claro, el rejoneador está tan pendiente de la galera y de dar coba a la gente que, ésta, predispuesta, aplaude incluso lo realizado fuera de la cara del toro.

Olvidando que, salvo el cite psicodélico, todo lo que se haga fuera de la línea de ataque del toro, del lugar donde puede herir, es ensayo o simulación.

Más, si esto se pretende que tenga mérito.

Pincha Cartagena varias veces y es silenciado.

Entonces la corrida encuentra, sorprendentemente, dos partes serias, una en la presencia aun cariavacada del castaño primero de lidia ordinaria, un burel largo y alto, demasiado zancudo acaso pero con cabeza bien armada. Y otra con la aparición tardía de Arturo Macías con buen proceder capotero, concentrado en el toro y firme ante un burel que se escurre a la querencia, dos veces, además de repucharse del caballo de recibir.

Macías ve como Valadez, en su único momento de lucimiento, interviene correctamente por chicuelinas y el veterano contesta con tafalleras cargando la suerte donde hace notar la tardanza y flojedad del castaño pero cierto son en la embestida, mismo que no alcanza a ser mejorado por las cuadrillas que no atinan y no ahondan la condición del astado.

Pena grande porque los de plata han abandonado el temple y el bien hacer.

Macías por el contrario.

En ambos turnos ha planteado y colocado correctamente el andamiaje. Ha caminado por una estructura adecuada, alternado y genuflexo, vaciando hacia arriba en el primero, sereno y templado, de pie, con el segundo. Este procedimiento le viene perfecto al castaño que agarra son y contagia a Macías de temple en un inicio donde después de iniciar bien se descuadra al girar en el martinete pero que encuentra soberbio desdén. Aquí el toro le responde y le indica que solo embestirá en cierto terreno –sobre las rayas- y a cierta altura y distancia –media altura, de preferencia.

De malva y oro, contra el viento, hace que el toro acuda en dos tandas breves de derechazos, rematadas bien, abajo y con la zurda. Pero trata de enroscarse al toro por el pitón izquierdo sin notar que la flojedad le pide respetar la línea para encelar. La informalidad del toro, su mansedumbre, impide que siga el engaño y descuadra a Macías que responde con la mejor tanda de su actuación, largos derechazos que encienden la esperanza.

Solo por una tanda.

Luego no terminaría por adecuarse ni rematar: plantea correcto, ejecuta desigual. Y en eso se parecen las dos faenas, la primera rematada por alto y con espadazo entero caído. Habría sido bueno tapar el pañuelo. La México, su Juez, tal como en el que abre plaza, aflojan.

Lo malo en los toros es caer una sola vez en la tentación.

Cuando es así, se cae para siempre.

Pese a ello Macías se mantiene ajeno al jolgorio, no hace mella en él, el numerito del cuarto turno y a un precioso toro lidiado en tercer turno ordinario le construye una faena que, de haber respetado la altura y tirado del toro sin descuadrarse o engancharse, el astado habría roto a mejor. No obstante la innecesaria voltereta propia en el intento de gaonera donde pierde tiempos preciosos, se nota de nuevo con estructura y, pese a no rematar, con poca ligazón, termina acertando con la espada, tras alternadamente rematar con cambios de mano por bajo en los terrenos cambiados bajo la Porra.

Estocada entera, en lo alto y en la suerte contraria, incluso la curva del estoque acentua su pronunciado trazo al clavar y, pese a tener algo de tendencia contraria el estoque, Macías hace uso paciente y magnífico del verduguillo, fulmina al precioso “Muñeco”, nombre célebre, y corta la segunda oreja para su novena puerta grande.

Justo cuando más lo necesitaba.

Ya veremos el tiempo qué sitio da a este su triunfo.

Pues así como Valadez no sabe qué hacer con un manso espantoso que hace de segundo ordinario al que no es capaz de sujetar y parar primero para castigar después, el novel torero se ve imposibilitado para apenas mostrarse con tanta pata para atrás, muchas zapopinas en el quite y, claro, demasiadas precauciones al empecinarse a lidiar en redondo a un toro tan manso como chico. Cómo se extraña ese toreo que domeña y remata a pitón contrario para alternar rodilla en tierra el castigo y el latiguillo que merecen los mansos. Su insustancial actuación se acentúa a peor con el inválido sexto al que intenta quite de oro sin mayor lucimiento ante un inválido que debió ser devuelto. Tarde para su olvido.

Y esas mismas tenemos para lo acaecido a la mitad de la tarde.

Cuando salta un dije como el cuarto, “Copo de Nieve” ya histórico, las esperanzas se avivan nomas de verlo. Recordemos, a mejor trapío, mejor bravura.

Aprieta al caballero en plaza, tanto, que pese a clavarle contrario y hacerle dudar sobre el segundo rejón, el toro muestra una condición de atacar con plena alegría en el tranco durante el segundo tercio.

Eso si, si no se le tapa, si se le pasa apenas por encima, sale suelto.

Pero basta sentir el engaño para que embista. Cartagena galopa y galopa, vueltas al ruedo más con las ancas y dando la espalda al cárdeno que encelándole con la grupa y con mejor temple que derive en despaciosidad y, sobre todo, verle torear en plenos medios, más allá del simple ejercicio, hoy ya rebasado, de solo clavar. Porque si Cartagena emociona no es por la manera enfrentar al toro mientras embiste, sino del modo en que él mismo “embiste” al tendido, más pendiente de la puesta en escena que del fundamento de la escena misma.

Y para muestra, un botón.

En uno de los múltiples cambios de jaca, el sobresaliente Jorge López traza caleserinas y el toro acude con tal clase y casta al engaño que termina entablerando y pidiendo más pelea al desorientado y sempiterno sobresaliente. Ahí Cartagena ya no sabe que hacer mas que recurrir baratamente a la chambonería del parado de manos del caballo para jamás citar con compromiso al hermoso cárdeno sino llamarle desde la periferia sin no provocar debdiamente en el cite sino aburriendo al toro y brindar el tramposo espectáculo que su peón de brega tocara los lados del noble toro en abusivo Capote.

A grado tal que “Copo de Nieve” acabara soso y doblando contrario.

Pero todo es posible en La México.

Y el indulto se promueve gracias al ridículo y lastimero ruego de Cartagena, echado en la arena sobre el caballo, todo con tal de no consumar la suerte suprema. Indulto tramposo y tolerado por una Autoridad aun peor y una empresa que festeja el hecho como todo un triunfo cuando quizá ha sido el retroceso donde no gana la bravura pues no hemos podido ver en total dimensión la condición de un toro inicialmente bravo sino la puerta falsa de la pachanga a la que hoy La México está reducida.

La que evita a propósito la suerte suprema.

Esa que impide una mejor y mayor Afición, pues hoy se interesa más la patronal el público y su relajo que en el futuro más duradero, el que nace en el amor de la asistencia por los valores más auténticos la Fiesta. Eso por lo que nadie apuesta…

Eso que es la Afición.

Y quedamos en el último episodio de esta infausta Temporada como el microrelato de @Narratorio, ayer aparecido: “Todo comenzó cuando cayó la última hoja. Se miraron a los ojos con fiereza y sus espadas chocaron. Tras varios minutos de combate cayó un copo de nieve y para alivio de ambos, la lucha a muerte quedó aplazada hasta la primavera.”

Así llega este “Copo de Nieve” y su indulto, a partir del cual, un lidiador se alivia.

Aplaza la realidad, da la falsa salida a lo inevitable de la Fiesta, la verdad del encuentro último, como decía Alfred Tennynson: “Permanece a mi lado cuando vaya apagándome//Y puedas señalarme el final de mi lucha.” Ese final que el cárdeno se ha ganado, luchando, al que la trampa cartaginera le ha cambiado por la muerte en la vejez y la soledad del campirano olvido.

Texto: @CaballoNegroII.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Plaza México. Temporada Grande 2017-2018. Domingo, Febrero 11 de 2018. Décima Cuarta de Derecho de Apartado. Un Cuarto de Plaza en tarde fresca con viento molesto en diversos pasajes de la lidia. Palco desatinado y distraído que incide, lamentablemente, en la lidia y el resultado del festejo, para variar, la Autoridad no supo ni como indultar al cuarto de la tarde, ocupó todo menos el pañuelo verde.

6 Toros, 2 para rejones de Reyes Huerta (Divisa Rojo, Blanco y Rosa, saltan al ruedo con otra divisa) chico el primero, sin fondo y con flojedad, increíblemente homenajeado con el Arrastre Lento a cargo de Usía. Precioso de hechura perfecta el lidiado en segundo lugar de la lidia para rejones, cárdeno claro número 250 de 514 kgs., con bravura y alegría en el tranco, responde bien en los capotazos de la cuadrilla y en el quite del sobresaliente así como a los cites de su lidiador, no obstante acaba soso y desentendiéndose de las jacas, indebidamente indultado por la pésima y lastimera actitud del rejoneador y la banalidad de Usía. Y 4 de Las Huertas (Divisa Negro, Oro y Amarillo) Desigual y variopinta, destaca el lote del primer espada, con flojedad pero nobleza. Manso y descastado, saltando al callejón dos veces el segundo e inutilizado el cuarto que debió ser devuelto.

Al finalizar la lida del segundo para rejones el ganadero José María Arturo Huerta y su hijo dieron la vuelta el ruedo.

El Rejoneador Andy Cartagena, Silencio y División en la vuelta al ruedo. Salió a Hombros. Arturo Macías (Malva y Oro) Oreja con Protestas y Oreja tras Aviso. Salió a Hombros. Leo Valadez (Azul Rey y Oro) Silencio en Ambos.

Padecen las cuadrillas nuevamente, al bregar y parear. Imprecisos toda la tarde.

@Taurinisimos 147 – Andrés @RocaRey @ La México. Recuerdo de Curro Rivera y José María Luévano.

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El recuerdo de Curro Rivera y Luévano más la tarde de Roca Rey en México, eje de este @Taurinisimos.

Programa @Taurinisimos de @RadioTVMx del viernes 26 de Enero de 2018. Conducen Miriam Cardona @MyRyCar y Luis Eduardo Maya Lora @CaballoNegroII.

Actualidad Taurina. Plaza México Temporada Grande 2017-2018.

Corrida de La Joya para Diego Silveti, Roca Rey y Luis David Adame.

Faena de Roca Rey a “Cazador” de La Joya.

“El Juli” en Tlaxcala y Castella en León.

Recuerdo de José María Luévano y Curro Rivera en la Plaza México. Faenas a toros de La Soledad en 2009 e indulto a “Saltillero” de Campo Alegre en 1979.

Proyecciones y comentarios de cara al Aniversario LXII de la Plaza México.

La próxima emisión de @Taurinisimos será el próximo viernes 2 de Febrero de 2017 a las 7 pm (Mex) a través de http://www.radiotv.mx

#EsperamosSuOpinión.

Twitter: @Taurinisimos.

Mail: taurinisimos@gmail.com

FB/Taurinísimo

Arturo Macías continúa delicado de la grave cornada en el cuello

El diestro mexicano despachó al toro que le hirió y luego fue operado. El tiempo extra que paso en el ruedo después de caer herido le podría dejar algunas secuelas negativas a Arturo Macías.

De SOL y SOMBRA.

Arturo Macías continúa delicado pero se recupera de forma favorable de la grave y espectacular cornada que sufrió el sábado pasado en la Monumental de Aguascalientes.

Macías, que se encuentra con fuertes dolores, continúa bajo un severo control médico debido a la importancia y la situación de la herida. 

En este momento, Macías aún no puede hablar y permanecerá ingresado al menos tres días pendiente de la evolución de la cornada. 

En el parte médico se describe una lesión de 7 cm. en el cuello al lado derecho de la tráquea, sin hemorragia activa y sin salida de aire a través de la misma, con una cornada de una sola trayectoria hacia atrás, arriba y adentro”.

Twitter @Twittaurino 

Triunfo de los Adame, drama para Macías en La Monumental.

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Los Adame en hombros.

Tarde triunfal de los hermanos Adame en la Plaza de Toros Monumental de Aguascalientes; Joselito cortó tres orejas por dos de Luis David, saliendo a hombros de la plaza, épica actuación de Arturo Macías quien resultó herido en el cuello y Arturo Saldívar que estuvo digno y perdió la oreja por pinchar.

Por: AguasDigital – Aguascalientes.

Ante tres cuartos de entrada y donde se lidió un encierro de San Isidro de buena presencia y juego variado siendo los mejores el segundo, sexto y octavo los mejores y uno de Santa Bárbara de comisiones complicadas.

Una tarde donde “El Cejas” y Luis David Adame resultaron heridos, pero han dejado su sello personal de honradez y vergüenza torera, al redactar esta nota, tanto Macías como Adame estaban siendo intervenidos quirúrgicamente.

ARTURO MACÍAS
(negro y oro)

Brega de capa a “Solidario”, número 146, con 553 kilos, y después de la puya, realiza un quite por chicuelinas, siendo prendido de fea manera, saliendo con una herida en el cuello del lado derecho, pasando a la enfermería y pensándose lo peor.

Ensangrentado sale de nuevo al ruedo y con la muleta ante un bastado enrazado, que se queda corto y espía al torero, Macías se la juega con ese valor y entrega de “El Cejas” en trasteo emocionante, de actitud enorme y firmeza, consiguiendo Arturo dos buenas tentadas con la diestra y una de naturales. Se pone pesado con la espada escuchando dos avisos a un toro que le faltó un segundo puyazo, escuchando ovación.

Su segundo se llamó “Municipal”, número 103, con 552 kilos al que recibe con una larga cambiada de rodillas para luego de pie ejecutar el toreo a la verónica y rematar con rebolera.

El burel es complicado, cabeza arriba y sale suelto pero “El Cejas” es todo carácter y valor para plantarle cara y conseguir una meritoria actuación consiguiendo dos buenas tandas de derechazos y algunos naturales de enorme mérito, siendo prendido nuevamente de forma impresionante que lo hace volver a la enfermería de la que regresa Macías muy mal trecho volviendo a fallar con el acero para ser llevado al hospital para ser intervenido.

JOSELITO ADAME
(azul pavo y oro)

Con suaves verónicas saluda a “Cántaro”, número 81, con 502 kilos para ejecutar un quite por saltilleras con gran firmeza después de la puya.

El astado tiene calidad, transmisión y suavidad en su embestir y la muleta de Adame tiene inspiración, sentimiento y gran temple para realizar una faena de enorme fondo taurino en su mayoría por el derecho y que permite ver al nuevo Joselito Adame pleno de hondura y sentimiento, roto y totalmente abandonado  en un extraordinario trasteo en el que finaliza toreando por luquesinas para pinchar una vez y dejar luego estocada entera cortando la primera oreja de la tarde ante la entrega total de los tendidos.

“Viva México”, se llamó su segundo número 185, con 532 kilos, al que lance a pies juntos para soltar la punta del capote en torero remate.

Con la muleta ante un astado noble y deslucido, Adame lo entendió a la perfección y se inventó una faena plena de mando, sitio y gusto, toreando con largueza y suavidad por ambos lados, adornándose con molinetes, trincherazos y el desdén, capetillinas, en una faena que tuvo como final cuarto naturales rodillas en tierra y una fulminante estocada a un tiempo ante el grito de ¡torero! ¡torero! y la petición unánime por las orejas que concedió el juez.

ARTURO SALDÍVAR
(ciruela y oro)

“Gente buena”, número 155, con 554 kilos, que después de ser bregado por Arturo y antes de ser picado remató en un burladero y se partió un pitón siendo sustituido por el primero reserva “Nopalero” 97, con 508 kilos, de la ganadería de Santa Bárbara que ha sido justo de presencia y que desde su salida ha sido muy agarrado al piso por lo que Arturo abrevia no teniendo materia prima, de varios pinchazos y descabellos escucha un aviso y se retira entre palmas. Cumple a la verónica con “Viva Aguascalientes´n”, número 176, con 521 kilos, para ser ovacionado.

Ante la nobleza, transmisión y calidad del toro, Arturo se inspira para cuajar una faena con clase, mando y suavidad donde los derechazos tienen largueza y tersura, dos tandas de naturales con buen talante. Molinete y tres derechazos más, ligando dos dosantinas para ser fuertemente ovacionado, sobria actuación de Saldívar que pierde la oreja por pinchar para escuchar ovación.

LUIS DAVID ADAME
(grana y oro)

“442 Aniversario”, número 120, con 505 kilos, es un astado que desde su salida mostró complicaciones por lo que los lances a pies juntos después de la larga cambiada de saludo, tuvieron mérito.

Parecía que el socio haría buen papel ante la muleta de Luis David pero cambió de lidia, embistiendo con peligro y quedándose corto, el de oro consiguió dos buenas tandas de derechazos y una por el izquierdo para pegarse un arrimón, ejecutando una regiomontana de total verdad. Estocada entera de efectos rápidos para saludar en el tercio.

“Corazón de México”, número 8, con 496 kilos,  se llamó el cierra plaza con el que Luis David toreó con primor a la verónica y lances a pies juntos, chicuelinas andantes para llevar al socio al caballo y ser fuertemente ovacionado.

Con la muleta ha estado variado ante un toro que inició con transmisión y buen motor y permitió a Luis David correr la mano con profundidad y solera por el lado derecho y disfrutar de la suavidad por el izquierdo en un gran trasteo.

El toro se viene a menos y Adame se inventa una faena exprimiendo a toro para ser prendido cuando toreaba por bernardinas, aparentemente resultando herido, encantado regresa para dejar un espadazo fulminante y cortar dos orejas con mucha fuerza.

Los dos Adames salieron en hombros.

Texto: http://www.aguasdigital.com

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Drama y angustia en la cornada de Arturo Macías.

 

La recuperación de Colombo se prevé larga

De SOL y SOMBRA.

El novillero venezolano Jesús Enrique Colombo evoluciona favorablemente tras sufrir una cornada en el tercio medio del muslo derecho con sección del músculo abductor mayor, durante la novillada de Los Chospes que tuvo lugar ayer en la plaza de toros de Valencia.

Así lo han transmitido fuentes del equipo médico que dirige el doctor Cristóbal Zaragoza en el Hospital Casa de Salud de Valencia, donde el torero fue intervenido tras ser cogido por el segundo novillo del festejo. A pesar de ello, la recuperación del novillero venezolano se prevé larga por el importante destrozo muscular que produjo el pitón del novillo.

Los médicos le intervinieron de una cornada ascendente de 25 centímetros en el muslo derecho “con pronóstico grave” que puso en peligro la integridad del paquete vásculo-nervioso.

Así de trágica puede ser la fiesta brava a veces, llegaba el venezolano Colombo a Valencia para despedirse de novillero, horas antes de su alternativa en Zaragoza, anunciada para este miércoles. Pero los planes de hacerse matador de toros se vinieron abajo apenas iniciada la faena al segundo de la tarde, y su puesto en la Feria del Pilar lo ocupará ahora Ginés Marín.

Tras este duro golpe para el novillero venezolano, los planes de su administración apuntan ahora hacía México, donde se dice que ya tendrían una oferta en firme para tomar la alternativa en la Plaza México en la próxima Temporada Grande de manos de Enrique Ponce y un diestro nacional.

CHOSPES / BELTRÁN, COLOMBO, TÉLLEZ

Novillos de Los Chospes, muy bien presentados, serios, mansos y descastados. El 2º sacó sordo peligro, y 5º y 6º se dejaron algo en la muleta.

Fernando Beltrán: pinchazo y estocada (saludos); tres pinchazos _aviso_, estocada perdiendo muleta y descabello (silencio).

Jesús Enrique Colombo: herido por el segundo, que mató Beltrán de pinchazo, más de media y tres descabellos.

Ángel Téllez: más de media baja (silencio); estocada perdiendo muleta (oreja); media estocada (oreja).

Plaza de Valencia, 9 de octubre. Festejo del Día del Día de la Comunitat Valenciana. Casi media entrada. Jesús Enrique Colombo fue asistido en la enfermería de una cornada de 25 centímetros en el muslo derecho, con orificio de salida, que desgarra y rompe el músculo aductor mayor y fascia cribiforme, contundiendo el paquete vascular femoral superficial. Pronóstico grave.

Con información de COPE.