Archivo de la categoría: Libros Taurinos

@Taurinisimos 98 – Sergio Flores Triunfador @ La México. Invitado @RLoretdeM1.

Programa @Taurinisimos de @RadioTVMx del viernes 24 de Febrero de 2017. Conducen Miriam Cardona @MyRyCar y Luis Eduardo Maya Lora @CaballoNegroII.

Invitado: Rafael Loret de Mola (@RLoretdeM1) 50 Años en el Periodismo.

Actualidad Taurina. Plaza México Temporada Grande 2016 – 2017. Análisis Toros de Los Encinos para Hermoso de Mendoza y de Jaral de Peñas para Joselito Adame y Sergio Flores.

Faena de Sergio Flores a “Feudal” de Jaral de Peñas.

Recuerdo de Paco Camino y Manolo Martínez en Querétaro y José Tomás en Madrid, 2008.

La próxima emisión de #Taurinísimo será el próximo viernes 3 de Marzo de 2017 a las 7 pm (Mex) a través de http://www.radiotv.mx

Producción: Miguel Ramos.

Operación: Abraham Romero.

#EsperamosSuOpinión.

Twitter: @Taurinisimos.

Mail: taurinisimos@gmail.com

FB/Taurinísimo

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Birlibirloque regresa al anaquel

Joselito “El Gallo”

De S y S

Se acaba de reeditar, y con el prólogo escrito por José Antonio Morante de la Puebla, la obra ‘El Arte de Birlibirloque’, escrita en 1930 por José Bergamín, escritor, dramaturgo, poeta benjamín de la Generación del 27, exiliado, creador de la revista ‘España Peregrina’, comunista y antifascista. En esta libro, Bergamín se decanta en el toreo por la figura de Joselito ‘El Gallo’: «Las virtudes afirmativas del arte del birlibirloque de torear, son: ligereza, agilidad destreza, rapidez, facilidad, flexibilidad y gracia. Virtudes clásicas: Joselito. Contra esas siete virtudes hay, en efecto, siete vicios correspondientes: pesadez, torpeza, esfuerzo, lentitud, dificultad, rigidez y desgarbo. Vicios castizos: Belmonte castizo hasta el esperpentismo más atroz y fenomenal. El predominio de la línea curva y la rapidez son valores vivos de todo arte (Joselito). El de la lentitud (morosidad) y la línea recta, son valores muertos invertidos (Belmonte)».

Es decir, en la polémica entre los dos más grandes toreros de la historia, Bergamín se decanta por el ‘Rey de los toreros’ porque «el arte no puede ser artificial, como el estilo no puede ser estilizado. El arte tiene su propia naturaleza artística, y, naturalmente (artísticamente), su graciosa naturalidad, que es la más pura perfección artística. El artificio, por el contrario, es siempre afectación. En el arte de birlibirloque de torear, Belmonte fue la afectación artificiosa; Joselito, la artística naturalidad; volvía el arte del birlibirloque de ‘Pepe-Illo’ a su inocencia bella, clásica, anterior a la caída casticista: con toda la fuerza y la gracia primaveral del más nuevo renacimiento».

Morante, en su prólogo, termina de interpretar a Bergamín: «El poeta tenía que dejar claro por qué Joselito era el arte real, el verdadero, el que no necesitaba del esfuerzo visible, el que brillaba con luz propia, y que en el toreo de Belmonte existía una tendencia clara a parar el toreo, pero no por valor, que por su puesto lo tenía, sino por sus limitadas condiciones físicas, por lo que el poeta temía que el toreo derivara en un quietismo estático que supusiera la pérdida de todo un arte en movimiento».

Publicado en http://www.larioja.com

Morante confiesa en el arranque de su prólogo que al ir leyendo a Bergamín ha ido «poniéndoles palabras» a sus «sentimientos como torero», unos sentimientos que, añade, hasta el momento de esta lectura no había sabido explicar: «Para mí, este libro ha supuesto un despertar espiritual en mi concepción artística», añade el matador para calificar lo que le ha supuesto esta lectura como «una revelación».

Publicando este libro en plena apoteosis belmontista, recuerda Morante, Bergamín debió ganarse un número importante de detractores, «pero fue valiente y lo hizo porque le sobraba personalidad».

Yo soy el otro’, doble…o nada

El libro, ganador del premio Torrente Ballester, cuenta las peripecias de un personaje real, el torero José Sáez Fernández.

La teoría literaria ha distinguido tradicionalmente lo que en inglés se llama “fiction” de la “non fiction”. En esta época posmoderna, la barrera se ha difuminado mucho. Este libro es un claro ejemplo: se presenta como novela, ha ganado un premio de narrativa (el Torrente Ballester) pero cuenta las peripecias de un personaje real, con el que la autora charla y sobre el que ha recogido artículos periodísticos. Pero ella defiende su libertad imaginativa desde el comienzo, con una muy oportuna cita de John Keats: “Él (Byron) describe lo que ve. Yo, lo que imagino”.

Eso mismo hace Berta Vías Mahou (Madrid, 1961) al contarnos la historia de José Sáez Fernández, apodado en los ruedos El Otro.Aunque esté hoy muy olvidado, es un personaje auténtico, cuya breve biografía taurina se localiza en el tomo VI del tratado Los Toros, deJosé María de Cossío. (En uno de los numerosos juegos metaliterarios que nos ofrece el libro, a eso aspiraba el protagonista).

Nació en Pozo-Alcón (Jaén), en 1943. De familia humilde, trabajó como pastor. Quiso liberarse de ese destino haciéndose torero, aprovechándose de su extraordinario parecido con Manuel Benítez, El Cordobés, entonces un fenómeno de masas. José acentuaba su semejanza con el peinado y los ademanes. (Otros diestros lo hicieron sólo por el estilo heterodoxo). Según Cossío, toreó una novillada picada en 1964; 13, en 1965; 16, en 1966; 15, en 1968. Fue herido en Villarreal, el 11 de mayo de 1969. En 1970, sólo actuó en dos festejos. Todavía tomó la alternativa, el 11 de abril de 1971, en Las Palmas de Gran Canaria, de manos de Blas Romero, el Platanito (el más claro imitador de Benítez, que protagonizó una película y ahora vende lotería), junto a Henri Higgins, Cañadas, y la rejoneadora PIerrette Le Bourdiec, la Princesa de París: un cartel realmente exótico… Luego, sólo toreó otra corrida, antes de retirarse.

Según Cossío, reside en Paterna (Valencia). Berta Vias, más informada, lo sitúa en Gran Canaria. (En internet he visto yo su propaganda, como “nuevo revolucionario del toreo”, que se parece a Benítez “como una gota de agua”. De hecho, la cubierta de este libro es una fotografía suya que engañará a casi todos).

Pero lo taurino es sólo el escenario. Lo fundamental es la historia de un“doble” o “sosias”, capaz de confundir a todo el mundo por su extraordinario parecido con un famoso. Son muy pintorescas las escenas en que José habla con Manuel, como en un espejo, o es recibido como un héroe por una Peña Taurina dedicada a El Cordobés

Berta Vías no procede del mundo taurino, ha publicado tres novelas y traducido a autores de lengua alemana, como Stefan Zweig y Joseph Roth. Esta historia podría haber dado lugar a una película de Luis García Berlanga, a un guión de Rafael Azcona… pero la cuenta una confesa admiradora de Robert Musil: ¡vaya mezcla! Escribe bien, con amplio vocabulario, que –ella misma nos previene– no es verosímil en este personaje, aunque lo ponga en su boca: no se trata de un reportaje, imagina lo que José pudo sentir.

Lo que más le importa es el problema psicológico de alguien que ha accedido a vivir con un permanente disfraz. No es difícil recordar las teorías sobre el “doble” (el “döppelganger”), que tanto agradan a escritores como Borges y Cortázar; también, la famosa frase de Rimbaud, en una de sus Cartas del vidente” (13 de mayo de 1871): “Je est un autre”. (Subrayo: el poeta escribe “est”, no “suis”, como reza el título de este libro). Y todo se resuelve en una cuestión moral, en la que la autora insiste desde la dedicatoria hasta la última página: “El verdadero talento está en la bondad”.

Un tema muy curioso, un libro bien escrito y original. José Sáez se ha debatido entre ser sólo un “doble” o, aparentemente, no ser nada: nada más que él mismo.

Berta Vias Mahou: Yo soy El Otro, Barcelona, ed. Acantilado, noviembre 2015, 240 págs, 18 euros. ISBN: 978-84-16011-69-8.

Reseña: “Seis Claves del Arte de Torear” de Francis Wolff – Sobre los Toros, el Arte… y José Tomás.

Libro: Seis Claves del Arte de Torear de Francis Wolff.
Libro: Seis Claves del Arte de Torear de Francis Wolff.

Hace poco más de un mes, fui a una muy conocida librería de la Ciudad de México que no visito mucho por cuestiones geográficas. Fue una agradable sorpresa descubrir que ahora ya cuentan con una sección de tauromaquia; tomando nota de lo que había en los estantes descubrí cierta variedad de títulos que antes parecían inconseguibles. Esta es una pequeña reseña del más reciente libro de Francis Wolff.

Por: Fabiola FloresDe SOL Y SOMBRA.

La gran maravilla de nuestra era digital es que podemos acceder a un sinnúmero de programas de radio, televisión o tertulias taurinas.

Porque lo que más le gusta al aficionado, además de ver toros, es hablar de toros (o en su defecto, escuchar hablar de toros). Muchas veces he escuchado lamentaciones por la escasez de “intelectuales” de peso que hoy en día se declaren aficionados y además reflejen esto en su particular campo de acción. Es decir, que hoy no basta con blandir tres nombres de pintores y un premio nobel por allí, lo ideal sería que ese premio nobel actualizara la narrativa taurina. Esas quejas dejan de lado la gran calidad que han alcanzado ciertos textos taurinos de reciente publicación, hablo de los últimos veinte o veinticinco años.

A ese reclamo responde la obra de Francis Wolff, quien sin atraer la misma cantidad de reflectores que los laureados es identificado por el grueso de la afición. Tal vez es más conocido que leído. Wolff es egresado y docente de una de las instituciones educativas más prestigiadas de Francia, la École Normale Supérieure y se dedica principalmente al estudio de la Filosofía clásica, también ha publicado títulos con respecto a su otra pasión, la música. Ya es una obra de referencia sus famosas 50 Razones para defender las corridas de toros y que puede leerse aquí.

Su más reciente libro se titula Seis claves del arte de torear, publicado por Ediciones Bellaterra.

El título es muy acertado si atendemos a dos acepciones de la RAE: “noticia o idea por la cual se hace comprensible algo que era enigmático” y “elemento básico, fundamental o decisivo de algo”. Aislar cada uno de estos elementos da pie a pequeños ensayos que no dejan de formar un todo; van consolidando, una y otra vez, su tesis fundamental: que la fiesta es un fenómeno donde es imposible separar lo estético de lo ético.

Hay que mencionar que el estilo claro evidencia las grandes dotes pedagógicas del autor, supongo que la traducción le hace justicia a su quehacer de profesor. Por eso, no estaría mal recomendar este texto al neófito, a cualquier interesado en indagar un poco en lo que significa la tauromaquia sin tener que adentrarse en los innumerables detalles que demanda la apreciación de este arte.

Primera clave, la época.

Leemos a Wolff como quien descubre algo ya sabido pero que aún no hemos estructurado. Todo mundo sabe que los toros no entran en las sensibilidades que han sido atrofiadas desde la modernidad -que no la postmodernidad, eso nos queda bien claro-. Que quien busca la desaparición de la tauromaquia sólo cae en el espejismo de una “aldea global”, donde no pueden existir las particularidades culturales. El mérito del escritor está en desmenuzar y analizar dicho momento histórico con razonamientos incuestionables.

Por encima de todo, Francis expone esta particularidad de la fiesta: es una manifestación cultural donde el hecho estético es indisoluble del estético; además, añade, es la única práctica viva de esta índole (al menos en occidente).

Pero es, en esta coyuntura “postmoderna”, donde cobra mayor vigencia porque nadie pone en duda la crisis de los objetivos de la “modernidad” pues para la mayoría de los habitantes de este planeta ha representado el fracaso del bienestar prometido. En ese contexto la fiesta de toros retoma su más auténtico sentido, experimenta un giro de 360 grados y vuelve al origen.

                       “Ser moderno era considerar todos los ritos como convenciones arbitrarias; pero lo contemporáneo y la tauromaquia vuelven a descubrir los valores de lo ritual al margen de lo religioso; reconocen que la ceremonia de la muerte puede contribuir a darle sentido a la vida mostrando que es una victoria de cada instante sobre la posibilidad misma de su negación”.

Experimentamos una supuesta “crisis de las ideologías”, existe un enorme hueco sin marcos teóricos que puede llenarse con cualquier cosa. ¿Es menos legítimo colmarlo con lo que representa la tauromaquia?

Segunda clave, la Plaza.

Francis Wolff ha preferido explicar esta clave publicando de manera íntegra el texto que escribió en el año 2010 cuando fue invitado a dar el famoso pregón taurino de Sevilla que marca el comienzo de cada Feria de Abril. Muchos de esos pregones son joyas literarias, el de Wolff no se queda atrás. En dicho texto expone cómo una tarde de toros permite experimentar el momento en que “la frontera entre presentación y representación se diluye” […] “El toreo alcanza la realidad mientras que las otras artes – y el arte total de la ópera también- se conforman con soñarla”.

En la plaza, lugar donde confluye la polis, es posible constatar la existencia de las más importantes doctrinas de la filosofía clásica. Los arquetipos ideales de Platón y su reflejo en el mudo; las oposiciones aristotélicas entre el Ser en potencia y fáctico o sea, entre la materia y la forma; el estoicismo, ser estoico “es afirmar con arrojo que la quietud es más fuerte que el movimiento y que la tranquilidad del alma puede imponerse a la violencia del cuerpo, tanto el del toro como el del hombre”.

Y por último, en una tarde de toros podemos experimentar la más refinada de las teorías del placer, el epicureísmo. Sí, todo eso allí, en el albero de la Maestranza de Sevilla.

Tercera clave, el toro.

Aquí el autor intenta dar luz sobre el conocido debate acerca de la esencia de la bravura. Retoma conceptos que el aficionado cree por bien sabidos: casta, genio, bravura y mansedumbre; sus límites son difusos, entre ellos pueden existir mezclas y superposiciones. Wolff nos dice que un toro bravo es la síntesis de contradicciones constantes; su método: el planteamiento de preguntas. ¿Qué es la bravura, algo inherente o artificial? ¿Se conserva, se crea, se transforma, se pierde?

El concepto de la bravura ideal ha determinado los gustos de la afición, y por lo tanto el devenir de los cambios en la tauromaquia. Como todo buen aficionado sabe, la tauromaquia no se crea ni se destruye, sólo se transforma, no es un bloque monolítico estático. El autor nos invita a mirar con lupa esos conceptos tan llevados y traídos que a veces no resultan tan claros. ¿No es la embestida, en realidad, una especie de “defensa” que ataca para “huir”? ¿Hay bravura sin casta y/o viceversa?

¿Cuáles serían todos los matices intermedios? En dicho caso, hablamos del toro bravo como una especie en general, pero el comportamiento de ciertos individuos contradice el adjetivo.

Wolff nos recuerda que hablamos con calificativos absolutos sólo a partir de una faena en un día y hora específicos, juzgamos a un toro por el comportamiento que mostró en sólo unos cuantos minutos de su vida. ¿Y el contexto? ¿Puede jugar un papel determinante? ¿Qué es un animal doméstico? ¿El toro bravo es doméstico o salvaje?

Esto es más complicado de lo que parece; la misma existencia del toro bravo es un hecho que, por lo menos, debería deslumbrarnos. Wolff lo resume en una comparación: “El toro bravo es como la rosa, el fruto natural de la cultura humana, cultura que sólo puede mandar en la naturaleza obedeciéndola”.

Cuarta clave, el torero.

Para pocos es noticia que Francis Wolff es parcial para con un torero actual. Este apartado es una apología al arquetipo del Torero, léase José Tomás. Afortunadamente en el mundo del toro podemos convivir todos, en acuerdo y desacuerdo. José Tomás es para Wolff la más depurada personificación de lo que representa un torero, un argumento bien fundamentado.

El problema surge cuando meditamos acerca de si es posible serlo sin ser completamente una “figura” del toreo. Porque entonces comenzaríamos por tratar de definir qué implica ser una figura del toreo y en eso no entra el autor (esto es de mi cosecha). A Wolff sólo le importa demostrar como toda la metafísica del mundo entra en juego cuando torea José Tomás.

Al parecer, este apartado resume algo que desarrolló de manera más amplia en su anterior libro. Insinúa que sin importar el camino creador que hubiera elegido nuestro artista en cuestión –pudo haber sido pintor o cantante- esta autenticidad sin artilugios le lleva a depurar su arte de cualquier accesorio, lo vuelve minimalista. Como si fuera un epítome del racionalismo arquitectónico de Le Corbusier o del neoplasticismo de Mondrian (mis comparaciones). José Tomás se despoja de todo lo que no es él, se vuelve el arquetipo ideal de lo que es un torero y de esa manera recuerda al concepto griego de lo que implicaba ser un filósofo-sabio.

No sólo busca la verdad… él es la verdad.

Lo mejor es que el lector podrá corroborar todo esto si tiene la suerte de poder entrar a la Plaza México el próximo 31 de enero. Ya le darán o no la razón a este filósofo francés.

Quinta clave, los mitos del arte de torear.

Cuando el aficionado quiere indagar en la historia del toreo se enfrenta ante el monstro de la veracidad. El problema es que, siendo un arte temporal, sólo nos quedan los testimonios a manera de crónicas, fotos – que por congelar el momento no dicen mucho de la dinámica de la lidia- y en el mejor de los casos, algunos videos antiguos. Dentro de esta memoria histórica es fácil que se anquilosen, como piedras, muchos de los llamados tópicos o mitos del toreo.

Para Wolff, todo depende del cristal con que se mire, se detiene a examinar de manera detallada los dos extremos opuestos: el del aficionado que menosprecia el presente dando por sentado las glorias pasadas y a su antípoda, aquellos que sobrevaloran demasiado el momento actual de la tauromaquia – los de la frase de que “hoy se torea mejor que nunca”.

En este apartado se analiza no sólo los cambios formales por sí mismos, sino lo que implican dentro de ese marco ético-estético. A pesar de que el buen aficionado se autodenomine “abierto” o accesible, la verdad es que nos cuesta mucho trabajo separarnos de nuestros marcos de referencia taurinos.

Para quienes caen en la trampa de las etiquetas y se autodefinen con un “ismo” -toristas, toreristas o seguidores de algún torero o ganadería en específico- este aparatado es un reto a su afición, un guiño para tratar de entender la evolución de este arte de otra manera. En la parte final se explica la razón de la de la suerte suprema con la tal lucidez que muestra cómo algo tan obvio, muchas veces, nos es vedado por una cortina de humo.

Sexta clave, los aficionados y sus partidos.

Simpática es la manera en que Francis Wolff trata de definir y categorizar al aficionado taurino como si de tendencias políticas se tratase. Esta descripción puede parecerle muy ajena al lector mexicano, no le parecerá nada coherente equiparar la extrema izquierda con el aficionado ultra torista (tipo Talibán) y a su opuesto en la más reacia derecha.

Esto es debido a que en Europa, y particularmente en Francia, los procesos sociales y políticos tienen características completamente diferentes a las de nuestra reciente y muy apaleada democracia. Resulta un ejercicio interesante tratar de identificarnos dentro de alguna de estas tendencias (muy convencionales y que no tienen nada que ver con alineamientos políticos reales).

¿A qué corriente taurina pertenecemos? ¿La ultraizquierda, la izquierda, el centro, la derecha o la ultraderecha? Wolff adjudica a cada corriente sus plazas, sus ganaderías, sus figuras, sus procederes. Claro que nada es completamente absoluto, pues pueden darse combinaciones diversas, lo que daría lugar a un aficionado ecléctico.

Es un texto rico, conciso y breve, muy recomendable para cualquier aficionado. Sería una excelente lectura para aquel que, sin ser adverso a la fiesta de los toros aún no tenga un sentido claro de su peso en el subconsciente colectivo. Vivimos interesantes tiempos para el toreo de acuerdo a lo que piensa Wolff, aún es válido para la sociedad el laboratorio metafísico que se planta sobre la arena cada tarde de toros.

A eso, añado yo, se le suma la suerte de coincidir con un gran aficionado francés que nos regala tanto material para la reflexión.

Twitter: @Cassiel_28.

Francis Wolff

Seis claves del arte de torear

Ediciones Bellaterra. Col. Muletazos. 2013. 177 p.p.

José Tomás: Hombre, Torero y Mito

De SOL y SOMBRA.

Llega a México una singular obra literaria catalogada como una joya dirigida a bibliófilos y coleccionistas, no sólo por sus delicados y finos acabados, sino porque se trata de un personaje que ha hecho de su carrera una leyenda;  José Tomás, el novillero  que lo mismo torea en vida que en la muerte, de donde dicen que ya ha regresado.

La obra  “José Tomás. Hombre, Torero y Mito”, es para deleitar el gusto de quienes conocen el mundo de los toros.

La venta de sólo 199 ejemplares con registro debidamente documentado, incluye una selección de poemas, textos, y sobre todo grabados, todos ellos firmados por el artista grabador e ilustraciones dentro de un fino estuche autentificado por el Notario D. José Gómez Pascual.

La obra consagra a José Tomás como uno de los mejores toreros de las últimas generaciones, solamente es comparado con Joselito y Enrique Ponce. El matador de 42 años de edad, es considerado el mejor torero desde hace más de 20 años.

En el cartel del próximo domingo 31 de enero de la Plaza de Toros México, destaca el novillero madrileño justo cuando se cumplen 70 años de esa arena considerada la más grande del mundo, y en la que el matador cobró fama para ir y venir de otro países a estas tierras que ya abarrotaron las entradas porque nadie se quiere perder el espectáculo del Hombre, torero y mito.

Este lunes llegan a México directivos de la editorial que lanzó a la venta esta maravillosa obra para dar detalles de la forma en que podrán adquirir los ejemplares únicos en su tipo y que desafortunadamente no todos podrán adquirir, principalmente por el alto costo y trámites que deberán realizar para lograr tener esta obra de arte.

 

Fuente: https://www.siete24.mx/jose-tomas-leyenda-de-la-tauromaquia/

Nuevos Libros de Toros para el 2016

De reyes y libros

Por ENRIQUE AMAT.

Los Reyes, que no reinas, Magos, llegaron la noche del pasado 5 de enero con una gran cantidad de libros de toros en las alforjas de sus camellos, para que los aficionados puedan pasar este caluroso invierno antes de que comiencen las ferias de Castellón y Valencia. Entre ellos destaca la novela titulada Yo soy el otro de la escritora madrileña Berta Vías. Una obra  ganadora del XXVI Premio Torrente Ballester  y editada por Acantilado, en la que el protagonista es un personaje real, José Sáez. Un espada cuyo parecido físico con Manuel Benítez El Cordobés le llevó a torear en la década de los sesenta con el apodo El Otro. Llegó a tomar una alternativa en Las Palmas de Gran Canaria de manos de Blas Romero El Platanito. La localidad valenciana de San Antonio de Requena tiene un gran protagonismo a lo largo de la narración.

Asimismo, SSMM trajeron obras de muy diversos temas. Unas eran biografías de toreros. Entre ellas destaca  «José Luis Galloso, historia de un torero», de José Reyes Carmona, editado en Cádiz por JRC, en la que se recorre la singladura en los ruedos de este matador de toros portuense, figura en la década de los 70 del pasado siglo. Por su parte Mi sitio: memorias de juventud. Un recorrido por mis primeros pasos en el toreo, de Luis Alarcón, es un análisis por los inicios en la profesión del matador de toros Rafi Camino. Está editado por Éride. Asimismo, la editorial Unomasuno de Madrid ha puesto en las librerías la obra: Diego Urdiales: retrato de pureza, una semblanza de este matador de toros riojano, en tanto que José Luis López Aledón se ha encargado de dar forma al volumen Curro Cano: sueños de gloria. Vida y andanzas del toreo de capa, que ha sido editado por la Diputación de Cuenca.

En él se traza la biografía de Curro Cano, un espada de excelente corte con amplias vinculaciones en Valencia y luego costalero por todas las ferias importantes de España. Finalmente, cabe consignar Sentimientos de una pasión. Viejos y nuevos sentimientos, en el que el banderillero y antiguo alumno de la Escuela de Tauromaquia de Madrid Julián Maestro analiza su trayectoria en los ruedos. Está editado en Cuenca por The Duende Cool. Y cierra Historia de los matadores de toros de Granada, de Francisco Rodríguez Aguado. 

En lo que hace referencia a plazas de toros, destaca Tauromaquia Balear. Un viaje por la historia del toreo en las islas, obra del que fuera banderillero Raúl Felices, en el que se recorre la historia de los toros en estas islas, donde han habido plazas importantes como Palma de Mallorca, Ibiza, Muro, Inca, Alcudia y Felanitx entre otras. Está editado por la firma catalana Bellaterra, una de las más activas en la edición de libros de toros en la actualidad.  Por su parte, Mauricio Rodríguez del Rincón se ha encargado de redactar Olivenza: sueños de plata. 25 años de la feria del toro, un  estudio de la feria de esta localidad extremeña, editado en Sevilla por Cullbooks. Otro volumen de interés es Historia de la plaza de toros de Ledesma, de  Santiago Martín Puente, impreso por la Diputación de Salamanca. Y cierra este póker de plazas el ensayo 25 años de la plaza de toros Monumental metálica, que versa sobre el coso de Cadalso de los Vidrios, redactado por Jorge García Escudero.

Dentro de una miscelánea de otros temas, se encuentra el ya tradicional Dietario taurino de Antonio Picamils. Por su parte, el Ayuntamiento de San Sebastián de los Reyes se ha encargado de poner en las librerías un estudio de sus tradicionales encierros en la obra Encierro en estado puro, en tanto que Círculo Rojo en Almería ha sacado a la luz Del alba al ocaso, de Pelayo Grado y con prólogo de Enrique Ponce.  Y sobre ganaderías y la gente del campo trata Paraísos del toro, una sugestiva obra de José Luis Benlloch. 

Y los Magos de Oriente trajeron también la tarjeta para la presentación, el próximo 28 de enero, de los nuevos libros de Avance Taurino, un acto con el que se da el tradicional pistoletazo de salida a la temporada en la Comunitat Valenciana. En esta ocasión serán tres títulos.

El primero es Crónica Elemental de la Lidia, la penúltima producción de magistrado y colaborador de Levante-EMV, Mariano Tomás. Junto a éste, Arriba Abajo, de Paco Delgado, el habitual resumen de la temporada en la Comunitat Valenciana. Y cierra la trilogía Tipografía taurina, del aficionado holandés Pieter Hildering, una personalísima visión de la fiesta, sus ambientes y personajes. Será en el Casino de Agricultura dentro de su Foro Taurino.

Fuente: http://www.levante-emv.com/cultura/2016/01/10/reyes-libros/1363794.html

Miedo. Letrilla de “Pero el Torero”

MIEDO
LETRILLA DE “PERO EL TORERO”

Valiente como el primero,
marchoso como el que más,
“pero” tras el burladero.

Y era un torero
más grande que los demás,
“pero” tras el burladero.

¿Miedo? ¿Quien ha dicho miedo?
Es que el toro no veía…
es que el toro se caía…
es que el toro no embestía…
es que el toro… es que el toro…

“Pero” ¿miedo? No, señor.
Y no era miedo. ¡Qué va!
Un valiente como él
nunca supo qué era el miedo.
si acaso… en el redondel.
Ni era miedo a las cogidas.

¡Qué iba a ser!
Ni a tener
en una plaza perdida
una triste muerte de oro.

Era sólo que, ante el toro,
¡y con razón!
se acordaba de la vida.
“Pero” ¿miedo? ¡No, señor!

MANUEL BENÍTEZ CARRASCO