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El cambio generacional del 67

Para muchos el 3 de diciembre de 1967 se presentó la gran transición como figuras del toreo entre Manuel Capetillo y Manolo Martínez.

Por Juan Pablo Estrada.

Sobre el ruedo de la plaza el Toreo de Cuatro Caminos se marcó un cambio generacional entre las figuras taurinas de nuestro país.

Nada más y nada menos fue el lugar donde para muchos se dio la transición de la estafeta como figura del toreo entre Manuel Capetillo y Manolo Martínez en el año de 1967.

El coso taurino, fue un recinto donde se escribieron momentos cumbres de la fiesta nacional.

Cuando se han cumplido 71 años de la inauguración del Toreo de Cuatros Caminos y cuando están cerca de conmemorarse 51 años de aquel mano a mano entre el tapatío y el regiomontano, el recuerdo y la nostalgia por un inmueble con tanto sabor se niega a morir en el olvido. Manuel Capetillo, quien fuera llamado el ‘Torero Tridimensional’, recordaba en alguna ocasión aquellos momentos gloriosos del coso de Cuatro Caminos.

Sobreviviente de una época dorada en los toros, el gran ‘Capeto’ compartía en cada oportunidad su sentir sobre el Toreo de Cuatro Caminos y las experiencias que ahí vivió.

“”Los recuerdos que tengo más presentes fueron las dos ferias que toree precisamente con Manolo Martínez. Eramos la base de muchos carteles Manolo y yo”” dijo en una entrevista don Manuel Capetillo.

Manuel Capetillo y su hijo Guillermo.

El 3 de diciembre de 1967, el Toreo de Cuatro Caminos vivió una de las tardes más exitosas que jamas se recuerden. Un mano a mano entre Capetillo y Martínez, donde se dieron un agarrón en el ruedo ante un encierro de Mimiahuápam.

Capetillo le bordó esa tarde una faena llena de sentimiento al toro Arizeño, y según el propio ‘Torero Tridimensional’, junto a la de Petatito, de la ganadería de Reyes Huerta, en la Plaza México son a las que más cariño les tenia.

“Esos recuerdos ahí se quedaron para toda la vida. La faena de Arizeño en el Toreo”, fue la última gran obra maestra de Capetillo, quien en aquella tarde se repartió cinco orejas y dos rabos con quien años más tarde fuera bautizado como el Mandón de la Fiesta en México, el último de su clase.

El cronista Carlos León describió así la faena del tapatío.

“”Con el quinto de la tarde borda un faenón de locura, de las más grandes de su carrera y no sólo por sus largos y sentidos derechazos, sino también por los naturales que llegaron muy hondo a los capetillistas y a todos los asistentes que piden emocionados los máximos honores para el gran muletero tapatío”” como se reproduce en el libro titulado Acontecimientos Taurinos Mexicanos, del bibliófilo mexicano, Luis Ruiz Quiroz.

Inclusive, Capetillo compartió también su faceta como empresario asociado del Toreo de Cuatro Caminos, cuando decidió torear al lado de Manolo Martínez.

“”Yo realmente con este torero (Manolo) no había toreado casi nada, entonces cuando lo veía me daba cuenta lo que traía y lo que podía hacer, y en la primera feria yo me asocié como empresario con Ángel Vázquez”” mencionó Capetillo, todo esto cuando ya se encontraba cerca de cortarse la coleta.

“Nos pasaron el contrato de Manolo Martínez en 40 mil pesos, no se me olvida, pero le dije a Vázquez: ‘dale 60 y Vázquez me dijo por qué’. Yo le respondí: ‘tú no sabes más que de beisbol y de toros yo si sé. Ese torero va ser y lo vas a ver’”.” Capetillo no falló y poco tiempo después Manolo Martínez estaba convertido en una figura del toreo.

Todo esto lo rememoró Capetillo en un pasaje de su vida junto al ex propietario del equipo de beisbol Diablos Rojos (Ángel Vázquez), cuando la fiesta en la capital mexicana aún desbordaba pasiones.

Sin duda fue un hecho sin precedentes en la vida de los dos Manueles, dos figurones que protagonizaron el cambio generacional en nuestro país, precisamente en el Toreo de Cuatro Caminos que cumpliría 71 años de existencia, el próximo 23 de noviembre.

Publicado en El Universal

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@Taurinisimos 138 – PREVIO Enrique Ponce en la Temporada Grande 2017-2018, Plaza México.

Enrique Ponce, figura del Toreo, eje central de @Taurinisimos en su más reciente edición. FOTO: Emilio Méndez.

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Actualidad Taurina. Plaza México Temporada Grande 2017-2018.

Análisis Previo Presentación de Enrique Ponce en la Temporada Grande en su XXV aniversario de confirmación en la Plaza México.

Faenas de Paco Ureña a “No que No” de Barralva, mejor toro Temporada Grande 2016-2017.

Clip: Dibujando a Enrique Ponce. Ponce en Cinco Villas.

Faena de Enrique Ponce a “Pateque” de Teófilo Gómez en cerrojazo Temporada Grande 2015-2016.

Faena de Joselito Adame a “Mexicano” de Teófilo Gómez el 12 de Diciembre de 2016.

Clip: Noticiero Mexicano, Toros: Joselito Huerta y Manolo Martínez en La Florecita, Festival en Septiembre de 1967.

Recuerdo L Aniversario, 3 de diciembre de 1967, 6 Mimiahuapam, 6 Manuel Capetillo y Manolo Martínez en El Toreo de Cuatro Caminos en Mano a Mano.

Faena de Manuel Capetillo a “Arizeño” y Manolo Martínez a “Presidente” y “Toñuco” de Mimiahuapam.

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@Taurinisimos 124 – Recuerdo de Manolo Martínez, Juli en El Puerto, Enrique Ponce en Málaga y Piedras Negras en Huamantla

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Recuerdo de Manolo Martínez por Pepe Alameda en “Brindis Taurino” en la despedida de Manolo Martínez en la Plaza México, faena “Toda una Época” de San Martín.

Análisis Corrida de las Luces, 6 Piedras Negras, 6 para El Zapata, Angelino y Sergio Flores.

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¡¡Manolo, Manolo y ya!!

De SOL y SOMBRA.

Manolo Martínez hace 21 años dejó de existir, el 16 de agosto de 1996 a las 13:10 horas en el Green Hospital Scripps de La Jolla, California, a la edad de 50 años a causa de un cáncer de hígado.

Manolo
vino a este mundo en Anahuac, Nuevo León, en México un 10 de enero del año de 1946.

Un ocho de octubre de 1961 Manolo Martínez se vistió por primera vez de luces en Monterrey, Nuevo León, y siendo la última vez que lo hizo un 4 de marzo de 1990, en la Plaza México alternando con Jorge Gutiérrez, lidiando al toro Limonero de la ganadería de La Gloria.

Como novillero actuó en 34 novilladas, lidió 73 novillos, se le concedieron 15 orejas, 3 rabos y 1 pata.

Como matador de alternativa actuó en 1.344 corridas, lidió 2.943 toros, se le concedieron 1.500 orejas, 189 rabos y 3 patas.

Manolo Martínez
, ha sido, sin lugar a dudas, uno de los toreros mexicanos más importantes que ha habido en la segunda mitad del siglo XX.

Torero de gran personalidad y arte único, fue, puede decirse, el último auténtico MANDON DEL TOREO en México.

Aún esta latente el grito de ¡¡Manolo, Manolo y ya!! como en aquellas tardes de gloria de Manolo Martínez.

A 21 años de su llorada pero no olvidada ausencia, hacemos este breve recuerdo a uno de los toreros mexicanos de mayor impacto del siglo XX: El Milagro de Monterrey, Manolo Martínez.

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Manolo Martínez y España


Por: Omar Rodríguez

Muchos dicen que Manolo Martínez no triunfó en España, que no pudo con el toro español y una senda larga de más mentiras. Lo que no saben o no sabían de él, es que la intimidación, más que aplacar, encendía el carácter del regiomontano.

Ostigamiento e intimidación fue todo lo que Manolo encontró en España gracias al miedo que provocó a los empresarios y matadores de toros a los cuales sencillamente respondió con Arte.

Martínez desde luego no “arrasó”, para ello tuvo que haberse quedado prácticamente a vivir allá y “tragar” mucho, sobretodo por los obstáculos que brotan afuera del ruedo. 

Los empresarios españoles no querían más “mandones” después de lo vivido con El Cordobés y Manolo llego, siendo aún muy joven, con ese status y por si fuera poco, no le gustaba “tragar” prefería el desprecio antes que doblegar su figura.

En su presentación en Toledo el 5 de Junio de 1969, Manolo hizo el paseillo con Antonio Ordóñez y Paco Camino, un periodista se acerca a su figura y suelta la pregunta que desembocaria un río de rabia y resentimiento en España: “¿No se siente usted nervioso de torear al lado de Ordóñez y Camino?”, Manolo respondió tajante y seguro: “Yo no, pregúnteles a ellos.”, y en el ruedo respondió cortando dos orejas. A partir de aquí Manolo Martínez incomodó a todos los peninsulares, tanto que, en sus obras literarias han querido minimizarlo a un torero simple.

El 7 de Junio de 1969, Manolo repitió la dosis de cortar dos orejas ante los mismos espadas pero ahora en Granada, con solo dos corridas y cuatro orejas ganadas a ley, Martínez empezó a incomodar a muchos. En su tercer corrida efectuada al día siguiente 8 de Junio de 1969 en Plasencia, volvió a cortar dos orejas ante Miguel Mateo “Miguelín” y Francisco Rivera “Paquirri“, esto encendió las alarmas y había que hacer algo en contra de Manolo y pronto.

El contraataque por parte de los peninsulares no se hizo esperar, primero de forma sutil y luego lo más descarado posible hasta llegar al punto del hartazgo. 

Cancelación de contratos, cambios de ganaderías, detalles de última hora, todo el mundo sabía lo que estaba pasando alrededor de la figura de Manolo; estimular su nerviosismo, cansancio y fastidio, para llegar al punto de cortar por lo sano o someterse a los empresarios encabezados Chopera.

El 13 de Julio de 1969 en Palma de Mallorca, Manolo se encontraba en el patio de cuadrillas de la plaza ya con el capote de paseo liado y a punto de hacer el paseíllo cuando “sorpresivamente” aparece la Guardia Civil y esta manda una pareja a interrogar y pedir a Manolo todos sus documentos a manera de comprobar que efectivamente era él y que si era torero. La guerra estaba declarada,  adentro del ruedo donde Manolo parecia no tener enemigo alguno y afuera de este.

El 5 de Agosto de 1969 Manolo pondría todo en su lugar taurinamente hablando al cortar cuatro orejas y dos rabos en Malaga al lado de Antonio Ordóñez y su mismísima majestad Santiago Martín “El Viti“, de esta fecha hasta el 16 de Septiembre de 1969 en Aranda de Duero, Manolo va cortando prácticamente una oreja por corrida, y repite aquí la dosis de cuatro orejas y dos rabos ante José Fuentes y Sebastián Martín “Chanito”, Manolo ya no era visto con buenos ojos y para refrendar a lo que había ido a España corta cuatro orejas más el 23 de Septiembre en Talavera ante Paco Camino y Ángel Teruel.

En la corrida del 29 de Septiembre en Cáceres, Manolo corta dos orejas ante José Martínez “Nimeño” y José Luis Parada, y además se lleva una cornada que fue, no sabemos si a propósito, mal atendida de primera instancia y que casi le cuesta la pierna derecha. 

Al año siguiente regresa Manolo a España, más mediático y ahora solo con la firme convicción de confirmar su alternativa en Madrid la cual se lleva a cabo el 22 de Mayo de 1970 de manos de Santiago Martín “El Viti” como padrino y Sebastián Palomo Linares de testigo, Manolo corta una oreja ganada a ley y que el presidente de la plaza la otorgó más a fuerzas que de ganas porque la gano a ley.  De mal talante acabó Manolo aceptando aquel cartel que no estaba anunciado en un principio donde aparecía Paco Camino y otro torero que regresaba a los ruedos.

Ese año su última corrida en España fue el 18 de Agosto de 1970 en Bilbao, junto a Miguel Marquez y Manolo Cortes. 

Acabando la corrida tomó un avión y regresó a México,  ya no le importaba conquistar el mundo ibérico, el mensaje estaba muy claro, aquél torero hispano que se quisiera medir con Manolo tendría que venir a México y demostrar de lo que estaba hecho. Únicamente regreso a España para cumplir con algunos contratos muy seleccionados, entre ellos un mano a mano con el mismo Paco Camino


Manolo Martínez
 pocas veces se molesto en explicar su decisión. Quizas porque simple y sencillamente: con las  palabras no se torea.

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Manolo Martínez
y sus números en España:

Corridas: 55.

Orejas: 54.

Rabos: 6.

Vueltas al Ruedo: 11.

Avisos: 3.

Cornadas: 3.

Ganaderías: 40.

@Taurinisimos 98 – Sergio Flores Triunfador @ La México. Invitado @RLoretdeM1.

Programa @Taurinisimos de @RadioTVMx del viernes 24 de Febrero de 2017. Conducen Miriam Cardona @MyRyCar y Luis Eduardo Maya Lora @CaballoNegroII.

Invitado: Rafael Loret de Mola (@RLoretdeM1) 50 Años en el Periodismo.

Actualidad Taurina. Plaza México Temporada Grande 2016 – 2017. Análisis Toros de Los Encinos para Hermoso de Mendoza y de Jaral de Peñas para Joselito Adame y Sergio Flores.

Faena de Sergio Flores a “Feudal” de Jaral de Peñas.

Recuerdo de Paco Camino y Manolo Martínez en Querétaro y José Tomás en Madrid, 2008.

La próxima emisión de #Taurinísimo será el próximo viernes 3 de Marzo de 2017 a las 7 pm (Mex) a través de http://www.radiotv.mx

Producción: Miguel Ramos.

Operación: Abraham Romero.

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Las despedidas de los toreros: Manolo Martínez, toda una época

¡Adiós Manolo Martínez!

Tres Toros Excelentes: dos de Mimíahuapam y uno de San Martín.

De SOL y SOMBRA.

Texto: Enrique Guarner. Ilustraciones: Jean Oucasse. 

Con la retirada de Manolo Martínez desaparece una figura cumbre de la tauromaquia mexicana.

Este torero de Monterrey destacó sobremanera en el periodo que abarca de 1965 hasta 1982, años pródigos en buenos diestros como fueron: Joselito Huerta, Paco Camino, Diego Puerta, «El Viti», «El Cordobés», Paquirri, Eloy Cavazos, Curro Rivera, «Niño de la Capea», Miguel Espinosa, para no citar más que aquellos que dejaron profunda huella.

Bastan estos nombres para darle a los triunfos de Manolo, el realce que es de justicia reconocerle. No porque con estos toreros alternara y les inflingiera derrota (en el arte del toreo no existen vencedores y vencidos); sino porque ál lado de ellos conquistó Martínez un puesto relevante en la historia de! toreo.

Sin embargo, no se puede afirmar que el trayecto haya sido fácil y que el del Cerro de la Silla no tuviera que luchar denodadamente. Como todos los que sobresalen e imponen su personalidad, Manolo fue discutido y despertó controversia. Nosotros nos preguntamos con frecuencia : ¿No es un infeliz el artista ai que no se le ataca? Por ello Manolo no dejó de sufrir los embates que solo se reservan a los privilegiados.

Naturalmente que esas polémicas nacían del estilo del reinero que frecuentemente carecía de pureza y clasicismo. Seguramente que no ha sido Martínez quien de manera más irreprochable, haya ejecutado las suertes del toreo.

Por ello han existido otros diestros que lo han superado en cuanto a perfección técnica y aún en el terreno estético; pero es difícil pensar que en su época hubiera algún alternante en México que lograra arrancar ovaciones o rechiflas tan estruendosas como Manolo.

La fiesta de los toros despierta enormes pasiones a las que somos arrastrados todos. Resulta por ello difícil no tomar partido al emitir un juicio y conceptuar a un torero. Manolo Martínez fue capaz, a lo largo de diez y siete años, de mantener discusiones sin límite entre aquellos que eran sus partidarios y los grupos de sus enemigos.

Estos arrebatos y fanatismos llevaban por base la personalidad del diestro y ayer, ante su retirada, podemos decir que tenían razón las dos partes.

Sin embargo debo añadir y aquí no cabe la discusión que el de Monterrey fue quien con más facilidad toreó al burel de media sangre que solamente existe en México. En otras palabras, con el astado demasiado joven y sin la edad necesaria, que embestía suave, franco y boyante, Manolo resultó insuperable. Distinto fue el panorama en España y en algunos países de Sudamérica, donde estos animales escasean y el espada tiene que enfrentarse al verdadero toro con procedimientos defensivos.

El fracaso allí de numerosos toreros mexicanos, se debe a su desconcierto ante la fuerte embestida de su rival. Con el burel de edad, trapío y resabiado, Manolo Martínez mostró carencia de recursos y de dominio. Por ello internacionalmente fue mucho menos de lo que quieren sus partidarios.

La retirada de este gran torero mexicano será sólo perjudicial en cuanto a la pasión que significaba en la fiesta y deberán pasar algunos años para que ésta vuelva a desbordarse otra vez.

Elogiamos a Manolo porque mantuvo su jerarquía a lo largo de diez y siete años y logró mostrarse orgulloso de poseerla.

Juicio Crítico de la Corrida

Cuando sonaron los clarines y atabales ya no cabía un alfiler en la plaza, que estaba engalanada como en las grandes ocasiones.

E n el centro del ruedo un adorno floral deseaba: «Buena suerte» y sobre la puerta de cuadrillas había otro anuncio donde se leía: «Adiós Manolo».

E n medio de un entusiasmo enorme, las cuadrillas desfilan y el público se pone de pie para despedir al torero al que más han ovacionado a lo largo de diez y siete años. Una lluvia de confeti cae sobre él, que visiblemente emocionado parte plaza vestido con un terno vino de burdeos y oro. Lo acompañan como sobresalientes Rogelio Leduc y Ricardo Balderas y detrás de ellos nueve bandilleros y picadores.

Manolo Martínez agradece la ovación que se desata y llega hasta cerca de los medios con la cabeza descubierta.

Inmediatamente Jesús Dávila que actúa como juez de plaza, ordena la salida de los bureles.

El Ganado

Bonita de verdad, resultó la corrida que Manolo Martínez escogió para su despedida. Es decir que, teniendo en cuenta la importancia del festejo, se seleccionó lo mejor que había en las ganaderías de San Martín y de San Miguel de Mimiahuapam.

Los seis animales eran de fina lámina, cortos y recogidos de cuello, de no gran corpulencia y dotados de pitones sin exageración. Fue un encierro apropiado en todo a la fiesta de que se trataba.

Cuatro fueron negros zanos, dos de ellos bragados, el cuarto era cárdeno entrepelado y de perfecta estampa.

El sexto granizado de los cuartos traseros y lucero, aunque anunciaba mayor peso que los otros cinco, resultó terciadillo y compacto.

A mi juicio, de los seis bureles hubo tres excelentes y otros tres que cumplieron. El primero de San Martín salió cojeando de la pata derecha trasera y en el tercio final se cayó con frecuencia. El segundo de Mimiahuápam, fue magnífico y permitió cuantos pases quiso su torero.

El tercero, que procedía de San Martín, embestía con la cabeza arriba y buscando con sus pitones. En cuarto lugar salió el cárdeno entrepelado de Mimiahuapan que en mi opinión fue un portento de nobleza y calidad. El quinto, que provenía también de Mimiahuapan embistió alegre al capote, pero por razón desconocida comenzó a perder el equilibrio ante la muleta de Manolo. Por último, el de la despedida que fue el granizado y lucero de San Martín resultó un «toro de bandera».

En resumen, una estupenda corrida que iba ganando de calle Mimiahuam hasta que salió el sexto y se emparejó la situación.

Manolo Martínez

Antiguamente cuando un torero se decidía a matar seis toros, era porque analizando sus recursos, tenía la seguridad de dar lidia distinta, variada y carente de monotonía a cada uno de sus enemigos.

Manolo Martínez siempre ha sido un torero corto, que además sólo ejecuta siete pases diversos, los cuales son: lances alargando tela, chicuelinas, medias verónicas, redondos con la derecha, pases cambiados o desdenes, naturales y pases de pecho. Por lo tanto, ver lidiar seis bureles consecutivos a los cuales se les aplica el mismo monótono trasteo y emocionarse, es toda una hazaña.

La primera ocasión en que el de Monterrey se encerró con seis bureles el 18 de Febrero de 1973, hubo el interés de la novedad.

La segunda que fue una reaparición, después de dos años de ausencia la cosa pasó.

Pero las últimas ocasiones como cuando celebró su corrida mil o el 17 de Mayo del año pasado, en que fracasó rotundamente han sido demasiado.

Ayer se trató de la corrida de su despedida y salió avante de la prueba, más que nada por la nostalgia de los años y los triunfos que ha dejado en la capital, pero no puedo dejar de ver que algunos sentimos aburrimiento por las faenas tan similares unas de otras.

En el fondo, a lo largo de su actuación hubo los mismos pases. Con el capote estuvo en general mediano.

Lógicamente no sabe banderillear y con la muleta donde sí tiene un poder y aguante fuera de lo común, no se le vio ninguna faena extraordinaria.

Por último, debo decir que anduvo bastante mal con la espada, pues despachó a los seis bureles con: diez pinchazos, cinco estocadas de las cuales sólo una fue hasta el travesano y cuatro descabellos.

En realidad sus faenas de muleta fueron premiadas: una con vuelta al ruedo, otra con una oreja y la del sexto, un astado al que jamás lo probó con la izquierda, con las orejas y el rabo del animal.

En cambio, si no obtuvo un triunfo rotundo con los bureles, sí debo señalar que toreó admirablemente al público, que al final de la corrida se desató haciéndole una verdadera apoteosis.

Aunque resulta difícil conseguir es-to, puesto que lo que ocurrió en cada astado fue similar al anterior, voy a intentar describirlos uno a uno.

El primero marcado con el 111 se llamó «Mi amigo» y anunciaba 490 kilos. Al principio lo tocó Ramón Negrete, quien por cierto tuvo una tarde estupenda.

Manolo le dio unos lances menos que regulares y lo dejó para que lo picara, Venustiano Pacheco. No hay nada en quites ni en banderillas.

El brindis es al público y después a Alfonso Gaona. Manolo da pases de tanteo y en seguida naturales desabridos. Con los terrenos cambiados señala un pin-chazo y después en la suerte natural clava tres cuartos de espada.

El segundo se llamó «Adiós» con el hierro 169 y 484 de tonelaje. Al principio sale abanto, pero Manolo se impone con tres lances a pies juntos y una buena media verónica. Pica Alejandro Martínez y se cambia el tercio.

El brindis es al cronista «Jarameño» de Ovaciónes y la faena se inicia con estupendos pases cambiados. Luego vienen redondos con la derecha que son rematados con excelente desdén. Se inicia el toreo con la izquierda, pero Manolo es golpeado con una banderilla. Por fin mete al animal en su muleta mágica y se produce la mejor serie. Vuelve sobre la derecha y claro que ejecuta buenos pases, pero en ellos descarga la suerte y a mí me divide.

Se tira a matar y dejar un pinchazo caído y tendido, pero insiste en que Adiós» se vaya con él, lo que no sucede. Martínez falla un descabello y por fin mata con una media esto-cada trasera, sonando un aviso.El torero es ovacionado y da una vuelta al anillo.

E l tercero se llamó «Negrito» con el 185 y 496 kilos de peso. Los lances de Manolo son retrocediendo y pica Alejandro Contreras.

Banderillean «Lupillo» y García. El brindis es a Francisco Lazo del «Esto».

El trasero resulta aburrido porque el burel conserva la cabeza alta y busca al torero. Manolo se tira a matar desde largo y saliéndose de la suerte como lo atestigua el que la espada queda contraria, como dice mi compañero de barrera, el gobernador Tulio Hernández.

El cuarto se llamó «Artista» con el 8 y 480 kilos por peso. De salida el burel demuestra que proviene de un circo, porque produce dos limpias volteretas. No hay nada de capa y el toro es picado por Julio Sánchez y recarga con fuerza. No hay nada en banderillas.

Manolo brinda a Pepe Alameda de «El Heraldo» y cosa rara en él, se dobla con el de Mimiahuapam ro-dilla en tierra. Después toma la muleta con la izquierda y ejecuta naturales con la punta que entusiasma a los espectadores.

Luego viene una tanda con la derecha dentro de la «Escuela Mexicana» o sea, citando con la región posterior del cuerpo. Remata con el consiguiente «martinete» y al final la faena se vuelve «encimista» porque el burel no sale de la muleta. Sin embargo, los últi-mmos pases en que cita de frente y bien, no resultan aplaudidos como debieran.

Manolo se tira a matar de largo y deja un pinchazo caido con el que se empeña que doble «Artista».

Como no sucede lo descabella certeramente y se gana su oreja.

En quinto lugar salió «Inolvidable» con el número 14 y 480 kilos de peso.

Los lances iniciales son buenos a mi vecino Baltazar González quiere chicuelinas.

Como por arte de magia, Manolo ejecuta cuatro que despiertan el entusiasmo acostumbrado.

Después del puyazo correspondiente, el burel comienza a caerse y aunque el brindis fue a Alberto Bailleres, la faena resultó medianísima. Además Manolo pinchó a su enemigo cuatro veces y necesitó de dos descabellos para terminar con «Inolvidable», del que más vale no acordarse.

El último de la vida de Manolo Martínez fue «Toda una época» con el 50 y 492 kilos. Lo recibió con magníficos lances y un precioso recorte. Con un sólo picotazo cambió de tercio y aquí vino algo grande cuando Ramón Negrete le brinda un par que fue extraordina-mrio, dándose las ventajas al burel y cuadrando en todo lo alto. Sucedió después la lamentable cogida de Angel Luna.

Manolo brindó el astado a su apoderado Pepe Chafik y empezó la faena con soberbias tandas de redondos con la derecha, en los que además mantenían la posición adecuada citando como debe de ser.

Siguió un estupendo desdén y otra tanda buena como la anterior.

Parecía que íbamos a ver un faenón, pero Martínez no quiere probar a «Toda una época» con la izquierda, tal vez porque a lo largo de su tiempo toreó mucho con la punta y se tira a matar. Se produce una buena estocada en lo alto y viene la apoteosis consiguiente con orejas y rabo, un público que grita entusiasmado y un grupo de «montoneros» que sin ton ni son lo rodean y no se separan de él.

En resumen, la corrida del 30 de Mayo de 1982 fue histórica porque en ella se despidió el torero que más pasiones despertó en México, a lo alargo de los últimos diecisiete años.

* Publicado el lunes 31 de Mayo de 1982 en el diario Novedades.

***
Manolo Martinez, es el torero que más a triunfado en la Plaza México.

Desde Novillero causo revuelo, luego cuando confirmo la alternativa, tuvo una actuación arrolladora.

En su carrera toreo 91 corridas en la Plaza México y triunfó cortando 81 orejas y 10 rabos, el que más.

El 15 de febrero de 1970, cortó su primer rabo en la Plaza México, ante un Toro de Mimiahuapam, esa tarde alternó con Eloy Cavazos y el español Curro Vazquez.

El 17 de enero de 1971, Manolo Martínez corto su segundoante un Toro de Chucho Cabrera y alternando con su paisano Raúl García y el espa-ñol Damaso Gonzalez.

El 30 de enero de 1972, corta sus tercer orejas y rabo en la Plaza México, a un toro de Garfías, y alternando con el español Palomo Linares y Mario Sevilla.

Es mismo año 1972, el 20 de febrero corta el cuarto rabo a un toro de Valparaiso, esa tarde alternó con Joselito Huerta y Mario Sevilla.

El 17 de diciembre de 1972, en la Temporada 72-73, Manolo Martínez alcanza un gran triunfo cortando una oreja a su primero y orejas y rabo a su segundo, a Toros de Torrecilla, y alternando con Eloy Cavazos y Mariano Ramos.

El 13 de marzo de 1977, torea en Solitario en la Plaza México, ante toros de Torrecilla y corta esa tarde 3 orejas.

El 23 de diciembre de 1979, ante toros de Mimiahuapam Manolo Martínez, corta otra vez orejas y rabo, llegando a seis rabos en la México, esa tarde toreó, con Miguel Espinosa “Armillita Chico” y Lazaro Carmona.

El 3 de febrero de 1980, ahora a un toro de Mariano Ramirez, Manolo le corta las orejas y el rabo, esa tarde alternó con Antonio Lomeli y Mario Coelho.

El 8 de marzo de 1981, corta el octavo rabo en su carrera en la Plaza México, ante un toro de Los Martínez, alternó con Antonio Lomeli y Bernardo Valencia.

El 30 de mayo de 1982, en tarde de su despedida y actuando en solitario, Manolo corta orejas y rabo al Toro “Toda una época” de Mimiahuapam.

El 17 de mayo de 1987, Manolo, le corta el rabo a un toro de Los Martínez, llegando a diez rabos en su historia, alternó con Manolo Arruza y Alfredo Ferriño.

Entre los diez rabos, solo uno fue otorgado por indultó, cuando el reglamento lo hacia valido.

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Ocho con Ocho: Veinte Años Por Luis Ramón Carazo

Hace 16 años, la salud de Manolo Martínez era deplorable, su hígado era inservible y la esperanza de vida pendiendo de un hilo, era un probable trasplante para paliar la delicada situación. Desafortunadamente Manolo ya no pudo salir adelante, el 16 de agosto en la Joya en California, Estados Unidos, falleció el torero mexicano con mayor poderío fuera y dentro del ruedo por largos años en nuestro país.

La afición mexicana no lo olvida, Manolo es de esos toreros que marcan época y difícilmente escapan a la memoria, todavía en novilladas y corridas de toros se escucha el grito  desde los tendidos recordando en la Plaza México las inolvidables faenas del diestro regiomontano. Con mirada penetrante y una mueca de satisfacción cuando el público capitalino lo veía camino del triunfo.

A muchos no se nos borra de la memoria un quite por chicuelinas, la tarde del mano a mano con Antonio Lomelin en La México, con toros de Xajay el 30 de mayo de 1980, esa tarde, Antonio se impuso en cuanto a trofeos, pues obtuvo su primer rabo de su carrera en el coso capitalino, del toro Luna Roja. Sin embargo el momento mágico, el del recuerdo imperecedero fue cuando Manolo se fue al centro del ruedo para ejecutar su versión del lance inventado por Manuel Jiménez Chicuelo.

Acudimos a la memoria y vemos los vuelos del capote de Manolo, vestido en un terno verde y oro toreando con suavidad, encauzando la embestida del de Xajay, con gran temple y el público en cada olé rayando en el paroxismo. Así fueron muchas tardes inolvidables, por dar una perla, la faena de Amoroso de San Miguel de Mimiahuápam en La México.

Al día siguiente, la prensa desde luego destacó la salida en hombros, del torero nacido en Jalapa pero considerado acapulqueño, sin embargo los lances del regiomontano quedaron para la posteridad. En una entrevista en la que tuve el gusto de participar junto con Julio Téllez a Paco Camino, hace ya algunos años en Toros y Toreros de Canal 11, le pregunté que era su opinaba respecto a que Manolo la tarde tan recordada de Navideño en Querétaro en 1977, había tomado el aire del lance ejecutado por el sevillano y le había dado sello propio, al igual que la manera de interpretar, el cambio de muleta de mano.

Paco con la gracia sevillana que le brota por los poros y con una chispa en la mirada, contestó: “hombre, los buenos toreros nos parecemos, a mi varias de las cosas que hago me decían que les recordaban a Ordoñez, Manolo era un gran torero” De un genio al otro el reconocimiento, al saber que trascender es sólo para los privilegiados.

Manuel Martínez Ancira nació en Monterrey el 10 de enero de 1946, su presentación como novillero es en la plaza de toros la Aurora, el 1 de noviembre de 1964 en dónde alternó con el gran actor Gonzalo Vega hoy en día ganadero de toros de lidia. Desde aquella fecha, muchos presagiaron que en Manolo había materia prima para figura grande, no se equivocaron.

Desde que tomó la alternativa de manos de Lorenzo Garza (QEPD) y de ahí para adelante se convirtió en el eje principal de nuestra fiesta. En él se conjugaban lo pro y los anti, alguna vez le pregunté a Manolo qué opinión le merecían sus anti y me contestó; ”pos al final todos pagan boleto y cuando triunfo, los escuchó y les veo regocijarse con mis faenas”.

Manolo detenta el mayor número de corridas de toros de matador alguno en la historia de la México con 91 corridas y es el de mayor número de rabos como matador de toros, con 10 en su trayectoria que se cerró en una mano a mano con Jorge Gutiérrez el 4 de marzo de 1990.

Su primera despedida fue el 30 de mayo de 1982 con 6 toros, 3 de San Miguel de Mimihuápam de don Alberto Baillères y 3 de San Martín de Marcelino Miaja y Chafic Handam su apoderado por muchos años, al toro de San Martín, toda una época que cerró plaza, Manolo lo lidió con gran parte del público llorando al compás de la emotiva faena, acompasada por las Golondrinas, que bucólicamente interpretó la banda de música.

Regresó en 1987 en Querétaro y reapareció en La México con gran faena el 26 de abril, a un toro de Begoña que no culminó con la suerte suprema, en la tarde en la que concedió la alternativa a Curro Cruz y alternaron ambos con Jorge Gutiérrez.

También siendo ganadero tuvo muchos éxitos en la capital, en corridas de toros, Manolo Mejía hizo faena, indultó al toro Zalamero y recibió el rabo al toro “Desvelado” en el año de 1994 y Jorge Gutiérrez indultó al toro Giraldillo el 27 de marzo de 1996, ahí con vida dio por última vez la vuelta al ruedo en la Plaza México, a su muerte sus restos fueron paseados en hombros al grito de ¡Torero, torero y Manolo y ya!

Lo recordamos hoy y lo recordaran siempre los aficionados taurinos, Manolo y su época representan un período muy extenso del toreo de México, del cual se pueden extraer pasajes para el análisis a favor y en contra, pero hoy no será el día, hoy recordamos al gran torero del cual extrañamos su presencia física.

Como también que desde que se fue y hasta mediados de los noventa del siglo pasado, los toreros mexicanos,  han pasado de sustento a complemento de los carteles en nuestro  país, sirva el recuerdo de Manolo para motivarlos a recuperar el tiempo perdido y el sitio que nunca debieron ceder a los toreros extranjeros.