Archivo de la categoría: JOSÉ TOMÁS

@Taurinisimos 98 – Sergio Flores Triunfador @ La México. Invitado @RLoretdeM1.

Programa @Taurinisimos de @RadioTVMx del viernes 24 de Febrero de 2017. Conducen Miriam Cardona @MyRyCar y Luis Eduardo Maya Lora @CaballoNegroII.

Invitado: Rafael Loret de Mola (@RLoretdeM1) 50 Años en el Periodismo.

Actualidad Taurina. Plaza México Temporada Grande 2016 – 2017. Análisis Toros de Los Encinos para Hermoso de Mendoza y de Jaral de Peñas para Joselito Adame y Sergio Flores.

Faena de Sergio Flores a “Feudal” de Jaral de Peñas.

Recuerdo de Paco Camino y Manolo Martínez en Querétaro y José Tomás en Madrid, 2008.

La próxima emisión de #Taurinísimo será el próximo viernes 3 de Marzo de 2017 a las 7 pm (Mex) a través de http://www.radiotv.mx

Producción: Miguel Ramos.

Operación: Abraham Romero.

#EsperamosSuOpinión.

Twitter: @Taurinisimos.

Mail: taurinisimos@gmail.com

FB/Taurinísimo

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Tendido Siete: Sólo como un referente de su imagen

Por Xavier Toscano G. de Quevedo

Por mucha palabrería que se utilice, por más que se quiera paliar lo escueto presentándolo como excelente, quimera que ha sido un ejercicio muy utilizado durante los miles de años de nuestra historia, pero al final en la vida, al igual que sucede en nuestra fiesta brava, siempre emergerá la verdad, lo evidente.        

Así que, sin darle muchas vueltas, las auténticas figuras del toreo —y dije “auténticas”, no las de humo o papel— son aquellas personas capaces de soliviantar la máxima atención de los públicos, y que con su sola presencia en un cartel, movilizan a millares de personas para asistir al espectáculo en el que ellos estarán.  

Con qué libertinaje se vienen utilizando las frases: “En el cartel estará nuestra máxima figura” o igualmente “Nuestra primera figura de México”, y resulta que ¡“Nuestras figuras”! no existe, por supuesto que no lo son, y el resultado a la exageración se fleja en la escasa e irrisoria asistencia de público en las plazas, cuando son anunciados.           

Hoy nuestro punto de referencia o parangón será el torero de Galapagar, José Tomás, genuina figura de nuestra fiesta, que es capaz de remover y agitar a todos los aficionados del planeta de los toros, únicamente con su presencia y no exclusivamente cuando actúa en una plaza, sino que también provoca conmoción en cualquier lugar donde él se presente.     
 
Hoy y siempre deberemos tener presente que en nuestro sorprendente y emblemático Espectáculo Taurino, son muy contadas la verdaderas “figuras”, y para ser más puntuales los “auténticos mitos” —posición que inequívocamente otorgan nada más los aficionados y el público, en absoluto los tracistas la exageración— que son los personajes que han alcanzado el escalafón óptimo de la indiscutible autoridad y jerarquía dentro y fuera de los ruedos, y evidentemente lo es José Tomás.  

¿Que el torero de Galapagar es un personaje mediático? Sí lo es ¿Y? —¡Cuántos quisieran ser como él!— ¡O cuántos sueñan en alternar con él! Y seguramente nunca, jamás, ni en sueños lo conseguirán, pero algunos de ellos también se creen “figuras”. ¡Vaya ilusiones, o fantasías!  

Es José Tomás quien siempre ha gozado con la suficiente personalidad, y lo ha conseguido, al mismo tiempo que tendrán que aceptar que él jamás busca a la prensa ni se ocupa de los falsos y fatales aduladores que tanto dañan a nuestra fiesta. Esa es su forma muy propia e inteligente de manejar su figura y ser mediático, logrando crear un interés en su persona, inclusive aunque no toreé.

Han pasado ya algunos años, cundo José Tomás en una de sus muy limitadas apariciones ante los medios exteriorizó: “Ante el toro, hay que ponerse de verdad, para que así nazca el arte”. Así de contundentes fueron y han sido siempre sus observaciones.  

Sus muy meditadas palabras nos indican que es así, y solamente así, como se consigue la verdad de nuestra fiesta, su magia y su grandiosidad, frente al toro. Condición que para muchos será inevitablemente irrealizable de que algún día puedan lograrlo.  

Pero lo que deberemos puntualizar, es que únicamente conseguirán el éxito cuando aparezca de nuevo en todos los ruedos su Majestad, “El Auténtico Toro Bravo.

Publicado en El Informador.

José Tomás: la dimensión paralela


Por Álvaro R. del Moral.

Las fiestas navideñas ya sólo son un montón de espumillón que ha retomado su lugar en las cajas del altillo; enero está doblando y la temporada 2017 comienza a dibujarse en el horizonte pero nadie tiene idea, ni la más mínima, de los planes que José Tomás puede tener en su cabeza para el año que se abre paso. 

La temporada 2016 volvió a tener aire testimonial. Pocas corridas; toros y toreros escogidos, escasos guiños a la competencia y lejanía absoluta de los auténticos frentes del toreo. Ésa ha sido la tónica del genio de Galapagar en la década que ha quedado atrás. Es la norma que ha definido esta segunda época que alumbró el mito, fortificado después de aquel eclipse voluntario que le mantuvo alejado de las plazas entre los años 2002 y 2007.

Su presencia en los ruedos el año anterior se había limitado a una corrida en Aguascalientes pero estrenó 2016 con una reaparición en la Monumental mexicana que desbordó todas las previsiones, hizo hervir el agua del empresario y, definitivamente, no salió nada bien. Sus bolos españoles se iban a estrenar en la Feria del Caballo de Jerez en medio de un clima de enorme expectación. José Tomás se enhebró ese día a un excepcional toro de Núñez del Cuvillo que le sirvió para sublimar el toreo más natural. Aquella tarde jerezana servía, de paso, para retomar la simbiosis con los ganaderos de Vejer.

El maridaje había concluido seis años antes en medio de reproches mutuos. Los Cuvillo querían reforzar los carteles en los que participaba el Divino, que cortó con lo sano y estoqueó su último ejemplar en la Pascua malagueña de 2010. A Tomás le sirvió el cuvillo de Jerez y los ganaderos supieron poner en valor aquella excepcional embestida que confirmaba el gran momento de la vacada.

Pero la temporada, corta, proseguía. Matilla había logrado amarrar al Divino en la Feria del Caballo sin una sola filtración. Los carteles se hicieron públicos con un escueto correo electrónico en el que sorprendía leer el nombre de José Tomás. El siguiente agraciado con las bolas del bombo fue Simón Casas, que llevó al Dios de Piedra a las playas levantinas para celebrar la feria de San Juan de Alicante. Tomás se hizo acompañar de los hermanos Manzanares en una mixta de escasa tensión en la que volvió a contar con la colaboración inestimable de un pupilo de Núñez del Cuvillo.

El verano ya estaba avanzado cuando recaló en Huelva, una de sus plazas talismán, para dar la alternativa al novillero local David de Miranda. El tercero en discordia era López Simón. Juntos protagonizaron un festejo de más ruido que nueces, pródigo en orejas, en el que lo mejor -una vez más- fue la izquierda del madrileño.

En San Sebastián le esperaba un breve duelo con El Juli, absurdamente testificado por la actuación ecuestre de Pablo Hermoso de Mendoza. Pero el tête à tête se iba a saldar a favor del pretendiente. El Juli mojó la oreja de José Tomás sin ninguna conmiseración en una corrida -una más- que volvió a ser presenciada por el rey Juan Carlos sin que el diestro de Galapagar se dignara a brindarle ningún toro y, mucho menos, algún gesto de cortesía. Cosas de genios…

El caso es que los dos últimos compromisos que tenía que cumplir en la temporada enturbiaron su aura de guardián de la pureza en medio de la honda tristeza que produjo la trágica muerte de Víctor Barrio en Teruel. El propio Ponce no tuvo objeción en destapar la caja de los truenos para confirmar lo que ya se sabía: las estrategias de José Tomás le habían desplazado de la fecha inicialmente apalabrada con Toño Matilla para actuar en la feria de Valladolid. Los manejos del diestro madrileño también le dejaron, por extensión, fuera de la corrida coral que sirvió para honrar la memoria del torero caído. Aquella tarde -que ya había quedado coja con la ausencia del valenciano- no fue ni fu ni fa. Tomás cortó una oreja de circunstancias pero aún tenía que cumplir un segundo compromiso en el ciclo pucelano -el 9 de septiembre- en la misma fecha que se había comprometido inicialmente con Ponce.

José Tomás volvía a estar acompañado de su partenaire más habitual de 2016 –José María Manzanares– que delataba la renovada sintonía con la casa Matilla, que volvió a colocar un jinete que nadie había pedido por delante. Los de a pie salieron a hombros con un buen encierro de… Cuvillo. Se cerraba la última página de la singular historia del torero madrileño. No sabemos por dónde se vuelve a abrir el ibro.

Publicado en el El Correoweb

José Tomás, quería ser futbolista

JT por Cazalis

Por Emilio Fernando Alonso.

Hace unos días, para mi sorpresa, me enteré viendo una entrevista que el  reconocido periodista taurino español Manolo Molés le hizo a José Tomás el “Príncipe de Galapagar”, que éste se hizo torero por la afición que le trasmitió su abuelo Celestino Román, quien solía llevarlo a la Plaza de Las Ventas en Madrid cuando había corrida de toros. Galapagar por cierto es un municipio al noroeste de la comunidad de Madrid, cerca también de El Escorial.

El místico torero español, reconoció que su padre, por el contrario, era aficionado al futbol y lo practicaba cada semana jugando en Ligas amateurs, donde invariablemente el pequeño José Tomás lo acompañaba y soñó con ser futbolista profesional, pero la insistencia y afición de Don Celestino terminaron por inclinarlo a intentar ser figura en el Arte de Cúchares, y justamente su abuelo fue quien le regaló su primer traje de torear, un rosa y oro, cuando debutó como novillero en Valdemorillo, gracias al apoyo del famoso ganadero español Victorino Martín, quien lo había visto dar unos pases en una tienta en su ganadería, donde llegó acompañando a su abuelo que fue invitado por el ganadero.

Como suele suceder, van como invitados figuras del toreo, y son ellos quienes llevan el peso de la tienta dejando al final a los principiantes y aspirantes a toreros, José Tomás le comentó a Molés que no estaba asustado, pues él pensó que sólo iría como observador pero que al salir la última vaquilla se animó a dar unos pases y aunque era su primera vez frente a una vaquilla, dejó claro que tenía un valor a toda prueba, colocándose donde pocos toreros lo hacen, y dando algunos pases con mucho sabor y hondura que no pasaron desapercibidos para los ahí presentes, entre ellos su abuelo y por supuesto el ganadero de los “victorinos”, como se conocen los toros que cría Victorino Martín para enviar a las plazas más importantes de España.

José Tomás se olvidó entonces de ser futbolista para iniciar un largo camino hasta convertirse en figura del toreo, caminar que lo trajo a nuestro país como novillero, bajo la tutela del apoderado de Manolo Martínez y el ganadero mexicano José “Pepe” Chafic. Toreó en los diferentes carnavales de ciudades jaliscienses dándose a conocer, recibiendo una fuerte cornada en Autlán de La Grana que casi le cuesta la vida, se sobrepuso y volvió a España con más rodaje y experiencia, pero regresó a México para tomar la alternativa como matador de toros que le otorgó el hidalguense Jorge Gutiérrez en la Plaza México, la más grande del mundo teniendo como testigo a Manolo Mejía, iniciando una exitosa carrera y volviendo a España para confirmar en Las Ventas de Madrid con José Ortega Cano como padrino y de testigo Jesulín de Ubrique, convirtiéndose pronto en figura del toreo, lleno de misticismo (no da entrevistas, casi no hace apariciones en público, recluido en su casa, vida un tanto de ermitaño) y toreando a cuenta gotas, con pocas corridas en el año y últimamente toreando sólo una, máximo dos, que generan gran expectación, llenando la plaza donde se presente pese al exorbitante precio de los boletos, una vida increíble la de este hombre que soñó ser futbolista y terminó cumpliendo el sueño y anhelo de su abuelo, Don Celestino Román, de ser figura del toreo.

Publicado en El Informador.

ÁLVARO NÚÑEZ DEL CUVILLO: “Lo que consigue José Tomás es increíble, si en vez de tres corridas torease dieciséis…”

Por Luis Nieto.

  • La divisa gaditana lidiará en Sevilla dos tardes, la primera el Domingo de Resurrección.
  • Uno de sus grandes hitos en 2016 lo cosechó en la reaparición del diestro de Galapagar.

-Álvaro, en primer lugar, ¿qué supuso económica y genéticamente la catástrofe que sufrieron por las inundaciones del pasado diciembre?

-Por las lluvias perdimos 42 vacas, el 8%, y 11 becerros. Llegaron a caer 250 litros en tres días y murieron ahogadas en fila. Uno no se recupera de ello. Genéticamente perdimos un lote que nos estaba dando reses ensabanadas, de procedencia Osborne.

-En Sevilla se anuncian de nuevo este año en dos tardes: el Domingo de Resurrección y una corrida en la Feria de Abril.

-Sí. Lidiamos dos tardes. Pero la empresa no me ha dicho a mí las fechas ni quiénes las lidian.

-¿La del Domingo de Resurrección será lidiada por Morante, Manzanares y Roca Rey?

-Yo ya he leído en varias ocasiones ese cartel, pero repito que no tengo constancia de ello oficialmente.

-Es un reto enorme.

-El año pasado ya lo vivimos en dos días consecutivos. Salió bien. Triunfaron Morante, Manzanares, Roca Rey. La ilusión es superarlo, aunque puede llegar el petardo. Puede pasar de todo.

-¿Tienen ‘armario’, camada suficiente, para esta ocasión?

-Lo tenemos.

-¿Cómo son las dos corridas?

-A diferencia del año pasado, que estaban muy parejas, este año hay una más fuerte, con toros que incluso podrían valer para Bilbao. Pero son dos corridas bien hechas para Sevilla.

-¿Cuántas lidiarán en 2017?

-Veinte o veintidós corridas. De 120 a 130 toros. Todavía no están todas encajadas. También iremos dos tardes a Madrid y una a Valencia, Nimes, Mont de Marsan, Dax, Beziers, Alicante, Jerez y estamos negociando una corrida para Bilbao.

-¿Cómo valora la temporada 2016 en su conjunto?

-Muy positiva. Hemos recuperado el toro que queríamos en su forma de embestir con una gran regularidad desde Olivenza a Zaragoza, con buenos resultados también en Nimes, Sevilla, Granada, Córdoba, Jerez, Alicante y Valladolid.

-¿Cuáles le gustaron más?

-Las de Jerez y Nimes. Y también Zaragoza, con una gran actitud de los toreros.

-¿Y de toros?

-En la memoria el que toreó José Tomás en su reaparición, que lo bordó; otro excepcional en Mont de Marsan y también algunos de Nimes, Zaragoza y León.

-¿Como evalúa las dos corridas de Sevilla?

-De manera positiva. Embistieron dos o tres toros por corrida. Un toro a Manzanares, Castella, Roca Rey, Morante y El Juli. Y eso es difícil.

-¿Han aportado las novedades mayor competencia?

-Creo que sí. El caso de Roca Rey es excepcional. Desde El Juli no se veía una cosa igual. Luego han estado López Simón, Marín, Garrido. La gente quiere rivalidad y caras nuevas.

-¿Cómo se encuentra la Fiesta de salud?

-Saliendo de la crisis económica. La Fundación del Toro está realizando una gran labor en defensa de la tauromaquia y los antitaurinos se han desenmascarado como en el caso de la muerte de Víctor Barrio.

-¿Cree que de cara a la taquilla falta un torero como José Tomás?

-Lo que consigue es increíble. Si en vez de tres corridas torease dieciséis… También hay toreros que llevan mucha gente a la plaza, como Roca Rey o el caso de Morante, después de tantos años de alternativa.

-¿A qué se debió el desencuentro con José Tomás?

-Fue un error por nuestra parte. Nos llamó para rehacer la relación para sorpresa y alegría nuestra. Y ha tenido unas tardes extraordinarias con nuestros toros.

-Y con Sevilla, donde en su tiempo tenían problemas para el acuerdo económico, hacen doblete. Lo suyo, ahora, es una balsa de aceite…

-De momento, sí. ¡A ver lo que dura…! Hay que disfrutar del momento. Las cosas suelen cambiar en la ganadería, como sucede en la vida.

Publicado en Diario de Sevilla

 

José Tomás, el rey de la incognita 


Por Pablo García Mancha.

José Tomás le han bastado seis corridas (Jerez, Alicante, Huelva, San Sebastián y Valladolid, donde actuó dos tardes, ya que una de ellas fue el homenaje a Víctor Barrio) para volver a marcar diferencias abismales con el resto, tanto en el toreo como en su poder de convocatoria, ya que incluso a su núcleo más cercano le sorprendió el hecho de que los aficionados agotaran los abonos de las ferias de dichos cosos para asegurarse el boleto de la tarde del diestro de Galapagar. Da la sensación de que cuanto menos torea más interesa y más expectación levanta y más suerte tienen los empresarios que logran contratarle porque se aseguran el éxito económico de sus ferias, tal y como ha sucedido en todas las plazas de un año en el que sólo se le resistió la Puerta Grande de San Sebastián, tarde en la que estuvo sencillamente memorable con la mano izquierda y con el capote pero en la que se fue a hombros Julián López ‘El Juli’. Su promedio ha sido de 1,4 orejas cortadas por toro lidiado. Ha puntuado en 10 de los 11 toros estoqueados, con 7 orejas de los toros que lidió en primer lugar y 8 de los segundos de su lote, tal y como recoge ‘Datoros’ en un concienzudo informe estadístico sobre el torero de Galapagar.

Pero la realidad es que el fenómeno de José Tomás va mucho más allá de los números y con su casi absoluto hermetismo ha roto barreras mediáticas y de todo tipo. Es la excelencia del toreo contemporáneo y apenas se sabe nada de él; no se deja entrevistar ni televisar a pesar de las suculentísimas ofertas que ha recibido en un año que comenzó llenando hasta los pasillos del coso más grande del mundo un 31 de enero en México DF.

Es más, los artículos más duros y sesgados que se escriben en los siempre ‘amables’ portales taurinos suelen tener en él a su principal destinatario: los ha habido de todo tipo, incluso poniendo en entredicho su capacidad profesional. Tiene seguidores insignes como Miquel Barceló o José Andrés –el chef de Obama-, incluso el Rey Emérito, al que no le ha brindado un toro en toda la temporada a pesar de las múltiples oportunidades que ha tenido para hacerlo. Pero José Tomás va a su aire y se sabe de donaciones que ha realizado para determinadas causas que casi siempre tienen que ver con niños… Y poco más.

La gran pregunta que tienen los aficionados qué va a hacer el año que viene, ¿volverá a Madrid, Sevilla o Bilbao? ¿O planteará otra temporada al margen del primer circuito y con un número muy medido de tardes?

Este año ha roto con cosas que parecían harto complicadas: actuar con toros de Núñez del Cuvillo, contratarse con la empresa ‘Chopera’ y actuar por vez primera en una corrida con otros cinco matadores. Por lo tanto nada parece descartable ni imposible. El nuevo empresario de Las Ventas, el francés Simón Casas, lo llevó a Nimes a su tarde más gloriosa y este año lo contrató en Alicante. Lo intentará todo para Madrid con José Tomás, del que se supo que hace unos días estuvo en Ribadesella descasando y jugando al golf, tal y como publicó el diario ‘El Comercio’.

A partir de ahí absoluto mutismo y todas las interrogantes del mundo para tratar de descifrar cualquier paso en la carrera del tipo en el que descansa buena parte del peso de la tauromaquia.

Fuente: La Rioja

FERIA DE VALLADOLID: José Tomás, uno más o el único

José Tomás, con el capote en Valladolid. CÉSAR MANSO AFP.

Por Antonio Lorca.

El mesías era José Tomás, pero el verdadero triunfador de la tarde fue Manzanares, que cortó las dos orejas al torete más noble jamás soñado, ese bombón de feria al que todos los toreros torean en el salón de su casa.

Tomás cortó tres, pero no es menos cierto que al rebufo de su atractivo popular. ¿Buen torero? Superior. ¿Ventajista? El que más. Vamos a ver: el verdadero dilema del Tomás de hoy es ser uno más -menos que los demás- o ser el único, el elegido, el líder. Por el momento, ha optado por el camino más fácil, por torear en las plazas más benevolentes, a toros sin trapío y de contrastada bondad.

Así se presentó en Valladolid, con dos ejemplares de su muy amada y poco prestigiada ganadería de Núñez del Cuvillo, criados para el éxito de los toreros y no para la emoción de los aficionados.

Poco le permitió el desclasado sobrero -al titular lo devolvieron porque estaba enfermo de todas las extremidades-, y se lució con una verónica, una gaonera, un natural y tres derechazos. Eso fue lo mejor. ¿Y lo peor? Que estuvo ventajista, pesado y anodino, y eso es imperdonable en alguien de su categoría.

Salió transfigurado en el quinto, que embistió con mejor son. Dos verónicas y un quite vistoso con el capote a la espalda. Deslumbró a los suyos, que son legión, con una faena variada en la que destacaron más los adornos y dos circulares que el toreo fundamental reunido y ceñido. Asentó las zapatillas para una tanda de estatuarios sobresalientes, y eso fue lo mejor, Su clase es innata, pero toreó despegado, abusó del pico y no se embraguetó. El público cantó la faena como si asistiera a una gesta; tanto es así que le concedieron las dos orejas tras una estocada que precedió a otra que asomó por los costillares, aunque un subalterno avispado sacó el estoque con presteza.

En fin, que de José Tomás se espera más; se debe esperar mucho más. Y que no sea uno más; o menos que los demás, pues no compite con las figuras ante las aficiones más exigentes. Vivir de la inercia no es una genialidad, sino una picardía.

Triunfó, dicho queda, Manzanares con el animal más bonancible de la feria, al que no picaron, y llegó a la muleta con extraordinaria movilidad. Se limitó, primero, a acompañar la embestida con su habitual elegancia. Muleteó, después, de salón, con el uso del pico y ventajas varias, pero gustó al público su concepción torera. Le faltó arrebato, le faltó el convencimiento de que estaba ante un torete de apoteosis, y se limitó a quedar bien. También embistió, aunque con menos codicia, el sexto, y a Manzanares se le vio soso y abúlico. Quizá es que estuvo de tal modo toda la tarde.

Quien no pudo luchar con los elementos con más esfuerzo y menos recompensa fue el rejoneador Leonardo Hernández. Dos bueyes de carretas le tocaron, parados, huidizos, imposibles para el toreo al caballo. Lo intentó de mil maneras, clavó como pudo, los mató de igual forma y lamentó su mala suerte. Una cruz en toda regla para los toros de Luis Terrón.

TERRÓN, CUVILLO/ HERNÁNDEZ, TOMÁS, MANZANARES

Dos toros despuntados para rejoneo de Luis Terrón, muy mansos y descastados; y cuatro de Núñez del Cuvillo -el primero como sobrero-, justos de presentación, blandos y descastados; muy noble el corrido en tercer lugar.

Leonardo Hernández: rejón trasero y bajo (ovación); siete pinchazos y rejonazo (ovación).

José Tomás: estocada trasera (oreja); estocada que hace guardia y estocada (dos orejas).

José María Manzanares: estocada (dos orejas); estocada (oreja

Plaza de toros de Valladolid.Tercera corrida de feria. 9 de septiembre. Lleno.

Fuente: El País.

Valladolid: Desangelado Homenaje a Victor Barrio


Por ANTONIO LORCA.

La plaza de Valladolid lucía espléndida, llena hasta la bandera, como debiera ser cada tarde; en el recuerdo, el torero desaparecido, Víctor Barrio, que accedió a la gloria tras pagar el alto precio de su propia vida; la madre, la viuda y la hermana, presentes en el tendido, y todo parecía preparado para un homenaje único, cálido y emocionante.

Pero no fue así. La organización del espectáculo no estuvo a la altura deseada. Para empezar, no hubo una sola imagen que recordara al torero homenajeado; ni una palabra, ni un solo gesto más allá de los brindis a la familia y al cielo. Estaba previsto que, al finalizar el paseíllo, se entregara a la familia un capote con los mensajes que aficionados y admiradores de Barrio habían enviado por Twitter, pero el acto no se celebró. En fin, que el torero muerto estuvo en la mente de todos, pero no en el ruedo. Una buena ocasión perdida. Una loable intención de la Fundación del Toro de Lidia, mal ejecutada.

Por otra parte, la corrida como tal no resiste una crítica seria. Que seis toreros, considerados como grandes figuras de la actualidad, decidan rendir homenaje a un compañero muerto en el ruedo y se anuncien con seis becerrotes que parecían escogidos por su manifiesta invalidez y excesiva bondad, no es de recibo. Al menos, no parece juicioso.

Aunque solo fuera por lo dificultosa que fue la carrera taurina de Barrio, y porque está muerto, que es algo muy serio, sus compañeros debieron presentarse en Valladolid con una corrida mejor presentada y de orígenes menos comerciales. Los nombres de Juan Pedro, Núñez del Cuvillo, Zalduendo, Domingo Hernández, Victoriano del Río no figuran, precisamente, en el frontispicio de la fortaleza y la casta. Y así lo corroboraron los seis ejemplares que salieron al ruedo: asardinados -Valladolid es plaza de segunda, pero los toros eran chicos-, inválidos, descastados y de desbordante nobleza; tanta dulzura que no motivaban la más mínima emoción en sus cortas embestidas.

Aun así, ya se sabe que el espectador moderno prefiere el arte con becerros que hazañas con toros. Y así fue, a medias.

No hubo faena grande a pesar de la generosa disposición del público, que quiso ver arte donde solo afloró disposición. Pero sí se desgranaron detalles porque clase atesoran los seis actuantes.

Morante cortó las dos orejas de su toro. No fue la suya una tarde de inspiración, pero sí de alegre disposición. Le tocó un animal birrioso, con el que se mostró decidido a la verónica y afanoso con la muleta; sobre todo, en un inspirado inicio en el que mezcló ayudados con molinetes y el obligado de pecho. Abusó del pico, pero destacaron más sus detalles de inspiración. Mató mal, pero con rapidez y paseó dos orejas que supieron a gloria de segunda.

El Juli pechó con ‘la tonta del bote’ del festejo, que se quedó sin medio pitón derecho al comienzo del último tercio, pero nadie mostró queja alguna. Lo veroniqueó con lucimiento, brilló por zapopinas y gustó en una faena larga y poco vistosa.

La tarde la abrió Padilla, con otro animal tan noble como soso. Se esperó con las banderillas y casi nada dijo muleta en mano.

Manzanares tuvo peor suerte; uno de los más inválidos le tocó en suerte, y por allí anduvo el torero, decidido, pero escasamente artista.

Y lo mejor corrió a cargo de Talavante, con el torete que más se movió en los tres tercios.

Encandiló al público con el capote, brillante a la verónica, y espectacular de frente por detrás, y corroboró su labor con una encomiable actitud torera con la muleta. Abusó de las arrucinas, pero destacó su capacidad de improvisación y su deseo de triunfo. Mató de una efectiva estocada y paseó las dos orejas y el rabo.

¿Y Tomás? Su toro era un novillo sin cara, como los demás; y sin fiereza, y sin fuerza, y sin casi nada. Se esforzó a la verónica y trazó tres de bella factura, y se lució, después, en un quite por chicuelinas. Muleta en mano puso más su disposición que la casta del toro. Muy parado, se vino pronto abajo y deslució el afán del maestro.

El festejo acabó bien con el triunfo de un innovador Talavante, pero queda la duda sin consiguió el efecto deseado: homenajear como merece un torero muerto y engrandecer la tauromaquia. Se admiten dudas.

¿Corrida benéfica?

¿El homenaje a Barrio era una corrida benéfica? Parece que sí, pero no está nada claro. Al menos, la Fundación del Toro de Lidia, organizadora del mismo, no lo ha comunicado oficialmente.

Se ha hablado de que los beneficios de la corrida se dedicarán, por un lado, a erigir un monumento al torero muerto, y, por otro, a la difusión y defensa de la tauromaquia.

Parece que los toreros actuantes no han cobrado. Así lo confirmaba un miembro de la Fundación a este periódico. Pero, ¿y los ganaderos? Y la respuesta ya no era tan taxativa.

Por otro lado, la corrida está incluida en el abono de la feria de Valladolid, lo que supone que el empresario deberá tener algún beneficio de la misma. En fin, de nuevo la oscuridad tan manifiesta del mundo del toro.

Cinco ganaderías/Seis toreros

Por orden del lidia, toros de Juan Pedro Domecq, Núñez del Cuvillo, Zalduendo, Domingo Hdez, Victoriano del Río, y Núñez del Cuvillo, justísimos de presentación, nobilísimos y muy blandos. Al cuarto se le dio la vuelta al ruedo sin motivo.

Juan José Padilla: estocada baja (oreja).

José Tomás: estocada trasera y un descabello (oreja).

Morante de la Puebla: media estocada caída (dos orejas).

El Juli: estocada caída (dos orejas).

José María Manzanares: media estocada (ovación).

Alejandro Talavante: estocada (dos orejas y rabo).

Plaza de toros de Valladolid. Corrida homenaje a Víctor Barrio. Primera de feria. Asistió desde una barrera la Infanta Elena, acompañada por su hija Victoria Federica. 4 de septiembre. Lleno.

Fuente: El País