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​Ocho con Ocho: ¿El toreo es arte? Por Luis Ramón Carazo


Y si lo creemos ¿Entonces por qué algunos están concentrándose en la declaración de Morante de la Puebla sobre el toro y los jueces? , ¿Por qué no pensamos en las obras inmortales que dejo para el toreo, como la de Peregrino en la Plaza México o aquella actuación en Ronda sentado en una silla por algún momento?, ¿Por qué en lugar de desearle suerte y que regrese, algunos se preparan para fustigarle si lo decidiera a futuro?
Los instantes que crean los toreros son imborrables de las retinas que tienen el gusto de paladear la conjunción con el toro, la manera en la que se le que torea escudriñando en el comportamiento de un animal, quién hasta ese instante, se mueve por el instinto, los genes y el aprendizaje directo de la madre en su proceso de crianza, todo gracias a la paciencia, conocimiento y afición (esta última por encima de las otras) de los criadores de toros de lidia. 

Y para muestra un botón la actuación imborrable de Enrique Ponce en su faena de indulto número 47 en su haber, al toro de Juan Pedro Domecq en la plaza de la Malagueta en Málaga en España, habrá quienes como inquisidores que son, que criticarán con fuerza, tanto la puesta en escena y la música, como el que toreara de capote en la faena de muleta y que le diera a Javier Conde la oportunidad de darle las tres.

Pero regreso al principio, gran parte de la magia del arte en todas sus expresiones, en conjunto es la inspiración, la creatividad y la innovación y por tanto me parece recurrir a lo imprevisto, para generar sentimientos que nos llenan de gozo.

Así las cosas, queda para el recuerdo y la historia lo realizado por Morante de la Puebla plasmado en imágenes que nunca se podrán comparar con lo vivido en los ruedos, como aquel salir caminando y toreando del hilo de las tablas a los medios con el toro Peregrino de Teófilo Gómez, pero que sin embargo darán una idea de lo que afirmo.

Como diría la inolvidable Sor Juana Inés de la Cruz nuestra gran poetisa “hombres necios que acusáis…..” Por aquellos que viven las reglas,  como si fueran la única base para sentir lo que vibra en el ser humano, cuando se es testigo de instantes de arte efímero.

Muchos toreros, aquí hable de dos, pero en especial el que se retira, nos ha regalado momentos imborrables y por ello le deseamos que recobre la ilusión para en algún momento regresar a desplegar el concepto único que atesora. Si por el contrario,  deja para siempre su profesión, continuara siendo uno de los nombres con mayor sello dentro de la historia del toreo. 

Les guste a muchos o no.

Unos de los que sigue en activo Enrique Ponce,  a su modo y manera teje para el recuerdo también instantes imborrables engarzando una carrera longeva y exitosa con todo y que muchos también le fustigan. Allá ellos.

Así lo creo y por ello lo escribo, habrá desde luego quienes no están de acuerdo y esa es la grandeza del arte efímero del toreo,  en la que cada uno con su prisma lo interpreta; en mi caso me gana el sentir que la grandeza del arte radica en sus genios y se va uno, lo extrañaremos.

Quedarán otros que van a ir engarzando cuentas para mantener viva la ilusión, así lo creo, así lo espero para el futuro.

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Ocho con Ocho: Lo que mueve al toreo Por Luis Ramón Carazo

Algunos me cuestionan que no le reclame agriamente a la empresa de la Plaza México, por el retraso en el inicio de los festejos novilleriles y la falta de noticias claras al respecto. Si exigir sirviera, se lo aseguro, ya lo hubiera hecho, más bien cabría que esperar noticias, pues entiendo que el diferimiento ya no será tan largo y aquí nos vale aplicar, el de serenidad y paciencia, amigos.

Además, celebrar al menos 12 festejos, es un requisito indispensable para presentar la próxima Temporada Grande y creo ya no tardaremos en saber algo al respecto, y espero casi al unísono el serial tapatío, novilleril. En este espacio, por lo pronto, prefiero compartir lo que uno de tantos buenos aficionados comentó respecto a los cien años de El Taquito y su sentir de lo que mueve a ser aficionado al toreo de por vida. Me refiero a Sergio Suárez Liceaga de entrada uno de los contadores públicos financieros más respetados en el país por su trayectoria y luego familiar de la dinastía del apellido materno que alguna vez escribí al respecto.

Y me dice: “Con mucha pena me he tardado mucho en saludarte primero por una congestión de ideas, propósitos y quehaceres y recientemente por razones de salud que me mantuvieron hospitalizado por una neumonía de la que parece estoy en recuperación, aunque preso en casa por los convenientes cuidados. Tu artículo sobre El Taquito y El Carmen, me hacen renacer la nostalgia de aquellos tiempos y aquellos barrios en que yo por primera vez abrí mis ojitos.

Si efectivamente yo nací hace más de 88 años en la calle de San Sebastián No. l4 frente al Jardín y la iglesia de San Sebastián, a una cuadra de la Plaza del estudiante y de la Cárcel del Carmen, la Comisaria No 1 del D. F. en aquellos tiempos, por cierto en la calle a donde estaba (o está) la cárcel había un local corralón donde yo entrenaba toreando con una carretilla. Claro que me acuerdo del tumulto que se formó por el encarcelamiento y posterior liberación de don Lorenzo el “maestro del pase natural”, como también recuerdo la cojiniza al “Soldado” y luego de su faena parado sobre uno de ellos, para sacarse la espina del petardo. La plaza del Estudiante, se usaba para los baños con cubetas y agua de la fuente los “sábados de gloria” de entonces. La nostalgia me lleva a recordar las corridas de toros de aquellos tiempos y también como una vez ya te comenté, los cafés del Tupinamba y las funciones del Frontón México. Las meriendas de La Copa de leche en San Juan de Letrán, las funciones de cine en el Goya o el Alarcón, las comidas o cenas en El Taquito, en donde cuando yo trabajaba en La Tabacalera Mexicana, le hicimos un homenaje a mi tío David, donde saludamos a don Rafael y a su hijo Marcos al que sigo frecuentando.

En fin, que de recuerdos nostálgicos nos traen tus artículos. Y volviendo a los toros, te acuerdas Luis Ramón de cuando al salir el toro era recibido desde el burladero de enfrente por el peón de confianza para “pararle los pies” con dos lances y luego correrlo con tres “a una mano” con arte y sentimiento, ¿Te acuerdas cuando por reglamento se aplicaban tres puyazos seguidos de tres quites de los alternantes? Creo recodarás los quites de oro, o las tapatías o los quites de la mariposa e inclusive los quites al alimón: ¿Todavía existirán? Y hablando de banderillas creo que sabes que se invitaba a los alternantes como en el caso de David Liceaga, Arruza y Armillita. ¿Has vuelto a ver pares al cambio o al quiebro? o las banderillas cortas o en tablas? ¿O la merecida vuelta al ruedo del matador que no alcanzaba apéndices, pero había efectuado una buena faena?

Creo que antes los jueces de plaza no se lucían retrasando la entrega de trofeos y hacían respetar el reglamento para impedir el número de toreros en el ruedo (actualmente llegan a ser 7 o más). Que de cosas tuvimos la oportunidad de conocer personas como yo por mi edad o como tú por tú involucramiento desde joven. Cosas que el aficionado de hoy no tuvo la oportunidad de conocer.

En fin que linda es la fiesta y ojalá podamos seguir disfrutándola. “Un abrazo con el cariño de siempre y ojalá podamos platicar de esto en vivo” Me parece que sobra escribir algo más y ya quede con Sergio para ir a comer y celebrar su recuperación y taurinismo, así como también agradezco a Memo Infante convidado a esa comida, ejemplar ejecutivo en especial de la música discográfica y gran aficionado taurino, por tomarse el tiempo de escribir unas líneas.

La afición es la mejor defensa contra el ataque anti-taurino ahora proveniente de Veracruz y a ellos apelo para defender nuestra hermosa tradición a casi 500 años de haber celebrado el primer festejo taurino en México en un lugar muy cercano por cierto, a El Taquito.

​Ocho con Ocho: Aquellos viejos tiempos Por Luis Ramón Carazo

Ademas de muchos toreros, Marilyn Monroe fue homenajeada en El Taquito en 1962. En el restaurante del centro histórico El Taquito, la actriz estadounidense comió mole, chalupitas, tacos de gusano de maguey y tomó mezcal. 

El restaurante taurino El Taquito ubicado en la calle del Carmen cumplió cien años de existencia y recordé que a Lalo Gazcón quíén hoy es un próspero comerciante pero que en sus años mozos ocupó el puesto de garrotero y de cajero cuando en su juventud, pretendió convertirse en novillero. El sitio le era cercano a la tienda de su papá y podía convivir en el mejor restaurante de ambiente taurino, con figuras de tanto renombre como Garza, Silverio, Armillita, Manolete entre otras muchas, que por ahí se reunían a chanelar de toros.

En el libro: ”El Taquito una historia que contar” Su autor Rafael, hermano de Marcos y miembro de la descendencia de los Guillén, en su tercera generación desde los fundadores del lugar. En sus páginas se narra y se muestran imágenes de un lugar emblemático de México.

Entre otras muchas anécdotas,  la celebérrima de cuando a la cárcel del Carmen,  fue trasladado Lorenzo Garza. Lorenzo en un lapso de días, primero obtuvo los máximos trofeos que se otorgaban en aquella época oreja y rabo el 11 de diciembre de 1946 en La México de dos toros de Pastejé, Amapolo I y Buen Mozo, con la respuesta de Manolete de una oreja en su primer toro y los máximos trofeos de Manzanito, el segundo de su lote.

Fue también la fecha de la presentación de la ganadería de Eduardo Iturbide (descendiente de Agustín Iturbide) en el coso de Insurgentes y que según relatan quienes estuvieron, que se caracterizaba por ser muy codiciosa en sus embestidas. El tercer hombre fue el Ahijado de El Matadero quién confirmó alternativa.

Luego, vendría la anécdota de la cárcel para Garza para ser preciso el 19 de enero de 1947, se lidió esa tarde, un encierro de San Mateo que por el poco trapío, fue protestado ruidosamente por el público que llenaba hasta el reloj la plaza de toros México. Garza actuó con gran displicencia. Fue cuando un aficionado de las barreras de sombra, le lanzó un cojín al rostro al llamado Ave de las tempestades, quién tomó un estoque para tratar de vengar la afrenta, subiendo al tendido para herir al agresor.

Uno de los restaurantes mas antiguos de la Ciudad de México y quizas de Latinoamerica.

El aficionado que golpeó con el cojín a Garza, fue el papá del que fuera por muchos años directivo del fútbol con el Puebla, Emilio Maurer y afortunadamente Lorenzo antes de atravesarlo, fue detenido.

Con Garza, actuaron Manolete y El Vizcaíno llamado así no por ser natural de Vizcaya, sino por ser un poco bizco. La inusitada bronca es tal vez la peor de la historia del coso capitalino. Se multó con diez mil pesos a la empresa por haber vendido más boletos de los autorizados y con cinco mil a la ganadería de San Mateo, por la poca presencia del ganado.

Parte del público muy encrespado, destruyó a todo cuanto tuvo a su alcance, el reloj, los anuncios, los respaldos de los asientos y los arrojó al ruedo. Garza fue llevado a la cárcel del Carmen y también fue multado con diez mil pesos. Durante el festejo, Manuel Rodríguez (Manolete), le cortó la oreja y el rabo al toro Boticario y Arturo Álvarez El Vizcaíno toreó por última vez en la plaza México.

Hacia la zona de El Carmen se trasladó gran cantidad de personas; Paco Malgesto realizó un control remoto desde la cárcel. De El Taquito salieron las viandas para Garza y muchas personas que aguardaron en sus salones hasta que saliera de la cárcel el regiomontano.

Por el suceso, las ocho columnas de los diarios, se las llevó Garza obligando a Manolete a declarar: ”ni por ser el máximo triunfador aparecía en primer plano” Por la detención de Lorenzo, hubo un fiestón en El Taquito y también otro popular en las calles aledañas en dónde se ofrecieron todo tipo de antojos para los que iban de curiosos a ser testigos del suceso. Tal vez por esa razón los honorarios del regio eran según dicen, un peso más que los del cordobés.

El prólogo es del inolvidable Jacobo Zabludovsky, quien señala que “antes de que la ciudad se mudara quien sabe a dónde, ‘El Taquito’ era el centro de un reloj que a las doce marcaba Tepito, a las tres el Abelardo Rodríguez, a las seis La Merced y a las nueve La Lagunilla. Era el centro del Centro”.

El Taquito sigue en pie en una zona plagada de vendedores y de tiendas, pero entrar es como viajar en el túnel del tiempo a un lugar con la magia de los grandes sitios, como fue la casa de Coahuila,  el jueves 3 de agosto de 2017 con la muestra de Ramón Reveles quién a sus noventa años,  sigue plasmando la tauromaquia ahora acompañado por alumnos destacados en el arte del pincel como el matador, Humberto Flores.

Es para cantar: “caminos de ayer pasado de un romance que fue” Cómo me acorde está semana de nuestros viejos, presentes en el planeta y en el cielo.

***

La Historia de Marylin Monroe en El Taquito.

De SOL y SOMBRA.

El 22 de febrero de 1962, Teodoro Aceves, gerente del restaurante El Taquito, en el centro histórico, recibió una llamada del propio regente de la ciudad, Ernesto P. Uruchurtu. Le recomendó que preparara el lugar para recibir a unos invitados de lujo. La anécdota la cuenta Rafael Guillén, dueño del famoso establecimiento taurino.

¿Quiénes serían esos invitados de lujo? ¿Acaso el presidente Adolfo López Mateos? No hubiera sido extraño, pues era cliente del lugar. Pero no era el caso.

En una entrevista realizada en 2009 por el periodista Alberto Cabor, don Rafael Guillén, padre, recordó esa tarde. “El negocio estaba casi lleno. De inmediato, uno de los muchachos, emocionado, corrió hasta mí para decirme casi gritando: ´ ¡Señor Guillén, señor Guillén, ahí viene Marilyn, ya llegó!´ Me acomodé rápidamente el cabello y la corbata, y salí a recibirla”. La luminaria iba acompañada del escritor cinematográfico José Bolaños, mexicano, con quien supuestamente tuvo un romance.

Ese día, la actriz de Una Eva y dos Adanes comió carnitas, mole, chalupitas, guacamole, gusanos de maguey, acompañados de tequila y daiquirís. Un mariachi, traído ex profeso para la ocasión, alegró el banquete.

Cerca de tres horas estuvo Marilyn en el emblemático restaurante de la calle del Carmen. 

Al terminar, se dirigió con sus acompañantes a la casa de “El Indio” Fernández, actor y director de cine, ubicada en Coyoacán, donde pernoctó y quien le enseñó cómo tomar tequila con sal y limón. 

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Ocho con Ocho: Al grito de guerra Por Luis Ramón Carazo

José María Pastor.

​En unas semanas más,  arranca la temporada de novilladas en La México y mientras tanto, aspirantes, novilleros y matadores mexicanos, cada uno a su manera, hacen su esfuerzo; unos para llegar a la alternativa, otros por mejor posicionarse como matadores de toros.

Los Adame,  en Europa cada uno con su estilo, Joselito, Luis David y Alejandro, actúan de manera frecuente, en ese camino, los matadores Joselito y Luis David,  acaban de anotarse un hecho histórico, mucho se recordó que desde 1928 en Francia con los Armilla, Fermín y Juan,  no habían actuado dos toreros hermanos mexicanos en un mismo cartel,  lo cual ya sucedió el 23 de julio de 2017, en Saint Vincent de Tyrosse, con buenas actuaciones de los hermanos alternando con el francés, Juan Bautista.

El dato es importante por lo complejo que es hacer coincidir a una familia de toreros exitosa, en una misma época y próximamente el 13 de agosto en San Sebastián con López Simón lidiarán toros del Parralejo.

Posteriormente en Santander,  el 28 de julio,  Joselito tuvo una destacada actuación al lado de una gran promesa del toreo que salió al final en hombros Álvaro Lorenzo, parte de la generación de renovación española,  que viene con fuerza para refrescar carteles y ahora José,  se enfila entre otros sitios a Bilbao, lugar de la Feria del Toro.

Por su parte Luis David con un futuro muy brillante, llama la atención y su calendario se irá nutriendo de fechas en los países taurinos. El domingo 30 de julio de 2017 en La Roda, en Albacete con toros de Los Ronceles junto con Rubén Pinar, salió en hombros.

Alejandro en la categoría de sin caballos, marcha muy bien y ya en su momento dará el salto a novillero,  para conformar la nada remota posibilidad,  de una tercia de hermanos matadores de toros en una misma tarde, como hace muchos años no sucede, en la geografía taurina universal.

José María Pastor fue a Madrid a una novillada sabatina de promoción y dejó constancia de estar enterado de su oficio y por las crónicas supimos que en su actuación el 29 de julio de 2017, sin redondear el triunfo, no paso, desapercibido.

En Hagetmau,  en Francia el domingo 30 de julio Leo Valadez con una oreja y vuelta al ruedo,  compitió con gallardía con el venezolano Colombo y el francés Yunes punteros en Europa en número de festejos.

El Cala con El Chihuahua, salieron en hombros en Santiago Tezontlale de su actuación el sábado 29 de julio,  junto al rejoneador Jorge Carreño, el primero con la mira puesta en La Florecita adónde el próximo 9 de septiembre tiene un compromiso en mano a mano con El Canelo y astados de San Marcos.

En Santa Ana Chiautempam, con los toros de Tenexac,  Sergio Flores salió en hombros actuando al lado de Fermín Rivera quién recibió una oreja y Juan Luis Silis que aún esforzado no logró un triunfo.

Y así puedo continuar pero mi intención solo es demostrar que el movimiento taurino con sus subidas y bajadas,  no para.

Es importante recordar que hace 20 años Julián López El Juli con el toro Feligrés de La Venta del Refugio, se convirtió en el primer novillero español en lograr una meritoria faena de indulto en La México.

Y para cerrar recuerdo a Morante de la Puebla, quién empezó su vocación a los cinco años,  hace 20 junios, se convirtió en Burgos en matador de toros; su padrino fue César Rincón y el testigo Fernando Cepeda de capote mágico, hoy por cierto, apoderado de Miguel Ángel Perera, fecha exacta, el 29.

Morante es capaz de provocar las más bellas sensaciones de la que es capaz el toreo cuando brota de su fuente inspiradora, la técnica mezclada con la inspiración, de sus manos hemos visto surgir con capote, muleta, banderillas y hasta con el verduguillo, instantes de arte efímero.

Todos en pie de guerra, y muchos más,  que no están en este relato que solo pretende recordar lo que dijo Galileo interrogado por la inquisición hace siglos respecto a que la tierra giraba alrededor del sol, contestó; “…y sin embargo se mueve” Para no ser condenado a la mazmorra.

El toreo con agobio y diatribas, se mueve, no me cabe duda y he aquí algunos datos que lo prueban, para no hablar sin bases, al respecto.

Ocho con Ocho: El presente del futuro Por Luis Ramón Carazo

Colombo en Madrid.

​Al ser inminente la presentación de las novilladas en la Plaza México y en Guadalajara, dos cosos muy importantes, revisé los datos de las novilladas celebradas en nuestro país  y en Europa, cuando el descenso de los festejos taurinos en México es ya costumbre en los meses de junio y julio, para tratar de entender quienes, en su caso, pudieran ser los candidatos a presentarse en ambos cosos en las próximas semanas.

Me fui para atrás al ver las cifras y de memoria recordé que los últimos festejos de manera continua en la categoría de novilleros,  fueron los que se presentaron en la plaza de San Marcos en Aguascalientes, antes de la Feria de San Marcos.

Hasta la fecha y transcurridos prácticamente siete meses del año, el líder del escalafón en México es el moreliano Baruch Arreola con 13 festejos, seguido por el de Guanajuato Francisco Martínez con 10 y el capitalino Christian Antar con 8, para seguir con un extenso número de novilleros que casi llega a la centena, con un solo festejo, lo cual ofrece un panorama aterrador de cara al futuro taurino.

En Europa están en la misma tónica, un novillero que viene llamando la atención poderosamente es Jesús Colombo de la tierra de los Girón, Venezuela y lleva un festejo menos que Baruch, incluyendo su actuación reciente en Cinco Villas en México, con 12, sin dejar de comentar que viene la parte fuerte de la campaña europea y seguramente el número crecerá diariamente, también lo será así para Andy Younes el francés líder en este momento del escalafón europeo con 15.
Desde luego nos da alegría que José María Pastor pronto vaya a torear a Madrid pero lleva en el año solo 2 festejos en su espuerta.

El certamen que se celebró hasta el año pasado en México; Descubriendo un Torero, no parece dar visos de empezar, por eso se espera pronto el anuncio de la temporada de novilladas de Guadalajara y en la Ciudad de México, y en los que seguramente, será complicado decidir el cómo integrar los carteles con novilleros con poca experiencia práctica.

Siempre habrá algún consuelo y se dirá que otro tanto está ocurriendo en España pues es claro el que Madrid en lugar de ser plaza de culminación,  se ha convertido en de preparación y tanto es así que el número de novilleros cornados en el coso de la calle de Alcalá durante este año, refleja el poco rodaje con el que llegan a las plazas de peso, los actuantes.

Leo Valadez con sus apoderados ha decidido seguir su camino en Europa y tal vez no regresar a México sino como matador de toros, por ahora se anota 8 novilladas en aquellos lares.

El camino es muy estrecho de los mexicanos por dar idea, El Galo lleva en Europa 7 actuaciones y  también Luis Manuel Castellanos y Héctor Gutiérrez se apuntan, más los que están toreando en la categoría inferior de erales como Alejandro Adame o Arturo Gilio por dar algunos nombres y tampoco hay muchos más.

En pocas palabras además de urgir que empiecen las novilladas en La México y en Guadalajara,  surge la pregunta: ¿Quiénes serán los actuantes principales? Por qué después de varios años de magra siembra, es difícil la tarea y todos quietos en las bases, como diría el inolvidable narrador deportivo, Pedro El Mago Septién.

Los esfuerzos como de las escuelas taurinas como la de Espectáculos Taurinos de México en Aguascalientes,  no redundan en un mayor número de festejos novilleriles que bien se entiende  representan pérdidas económicas,  sin embargo después de varios años con pocos festejos novilleriles, la puerta de la renovación se estrecha  y  claro, sin descubrir el hilo negro, organizarlos con continuidad es el único camino para mantener prendida la vela de la esperanza del futuro del toreo. A todos los que lo amamos, nos corresponde reflexionarlo.

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Ocho con Ocho: ¡Cómo al perico! por Luis Ramón Carazo

Roca Rey, la nueva figura mundial del toreo.

Literalmente así me pusieron varios aficionados al tratar de entre siglos decidir quién es el torero más representativo  y por eso me preguntaba: ¿Escoger, seleccionar a los mejores? ¿En función de qué criterios? ¿Quién soy yo?

Decía que no había comparación posible entre las figuras principales del toreo en el Siglo XX y el que transcurre, que además el espacio que es breve y la memoria que es corta, pudieran llevarme a involuntarias omisiones.

Usando la última, recuerdo en una entrevista inolvidable a Paco Camino que realizamos el licenciado Julio Téllez y el que escribe para Toros y Toreros de Canal 11 en un hotel en Polanco al comentar su servidor,  que de un mano a mano en Querétaro en los setenta,  entre Paco y Manolo Martínez,  había observado que al ejecutar el sevillano la chicuelina y luego un cambio de muleta de mano, Manolo en su siguiente turno, había ejecutado el lance y el pase que minutos antes había ejecutado el español en el mismo sendero aderezado, con propia expresión.

Paco con esa manera de hablar tan propia de su tierra, nos dijo; “los güenos toreros nos parecemos, a mí algún cronista me dijo que tenía cosas de Ordoñez” Que constituyó un claro argumento, del llamado Mozart del toreo.

Los güenos toreros entre siglos como dijo Paco creo no rebasan a nivel estelar a la veintena y ahí usted póngale los nombres que guste y mande y  recuerdo algunos párrafos de mi colaboración anterior: “Toreros, entre siglos”:

El toreo ha evolucionado, el espectáculo y los aficionados somos diferentes. Lo que sí queda es el símbolo del toreo, el ritual del enfrentamiento de un hombre o una mujer con un animal agresivo, pero noble y que cada vez más se pretende sea útil para lo lúdico y no para la tragedia.

Respeto, admiración, a veces embelesamiento, son algunas de las sensaciones; que despiertan ciertas actuaciones de los toreros, ciertas faenas ante determinados toros, dentro de una circunstancia muy específica. Pero ese conjunto de valores y apreciaciones siempre está conducido por la pasión, la cual impide ser frío y objetivo.

Es claro que en un espacio de tiempo de más de cien años, el toreo se ha transformado de una lucha sin cuartel, en una actividad esencialmente plástica y de intención estética.

Al preguntarme para concluir fue dónde más brincaron las pasiones:

¿El estoicismo de José Tomás, es comparable con la quietud de Manolete?

¿La maestría de Ponce con la de Joselito El Gallo? 

¿La calidad en el capote de Curro Romero con El Calesero?

¿La melancolía del toreo de Morante con Rafael de Paula en la Verónica?

Lo de José Tomás sirvió para que varios aficionados viejos y jóvenes afirmarán que el de Galapagar es mejor torero que el de Córdoba y que en esta época a diferencia de la de Manolete, se lidian en España toros y no utreros como en la época del Califa.

La otra de Ponce con Gallito, fue motivo de escándalo pues me escribieron y dijeron que como era posible que comparara al sabio del toreo de principio del siglo pasado, con uno que según varios; es un torero ventajista y otros epítetos como que Enrique es un costal de mañas para no arriesgar y otros más que no repito para no ofender, sin tomar en cuenta que ninguno vio a Joselito y solo por la literatura y unas pocas imágenes emiten su draconiano juicio, pero en fin repito; ¿Quién soy yo, para refutarlos? Si así lo piensan.

Alguno me dijo que nada de que Manolete caracteriza al toreo; que soy hispanista pues el mejor de todos, el ídolo non, lo fue el Compadre Silverio y luego Manolo Martínez, en ese orden.

En fin lo que se demuestra es que tal vez en ésta época existen muy buenos toreros y para muestra al relance; que me dirían de lo visto en Pamplona con Ferrera o la ilusión que genera Ginés Marín.

Tal vez lo que falte sea eso que percibí en los comentarios; Pasión y lo pongo con mayúscula, esa que derramaban por los poros los toreros de antaño y que hoy se ha convertido en amable cofradía. Aquel celo que provocaba pleitos y antagonismos entre toreros, profesionales y  aficionados, aquella pasión que provocaba que en los tendidos hubiera pleitos y llenos impresionantes.

Aquella y recurro a Paco Camino quién al preguntar si algún torero lo había intimidado en la puerta de cuadrillas nos contestó a Julio y a mí: “de chiquillo me espantó un tío moreno y cacarizo cuando al partir plaza nos dijo a los alternantes ¡Que Dios reparta cornadas, cabrones!” Y se refería al inolvidable venezolano César Girón quién junto a César Rincón de Colombia representaron con grandeza al toreo de Sudamérica como hoy lo hace por Perú, Roca Rey.

¿Ese será ese el ingrediente que falta actualmente? A usted que me lee, dejo la respuesta. 

Ocho con Ocho: Toreros entre siglos Por Luis Ramón Carazo

¿Escoger, seleccionar a los mejores? ¿En función de qué criterios? ¿Quién soy yo?

La relación y el parecido que puedan existir entre la portentosa actuación de Manuel Rodríguez Manolete, en la plaza del Toreo de la Condesa en la Ciudad de México, el 9 de diciembre de 1945, frente Gitano de Torrecilla; o la faena de Tanguito de Pastejé en la misma plaza el 31 de enero de 1943 en la ejecución magistral de Silverio Pérez, o ésa misma tarde, la faena de Clarinero de la sabia tauromaquia de Fermín Espinosa Armillita o la faena de Manolo Martínez a  Aceituno de Tequisquiapan, son muy relativos.

No hay comparación posible. 

Por muchas razones, las bases del enjuiciamiento y lo que hemos visto por razones naturales de la edad, no es lo mismo; por lo tanto, no hay posibilidad de una clasificación racional, objetiva.

Alguna vez platicando en Ronda en España, con Antonio Ordóñez me decía “el toreo no es de saber sino de sentir” Y llevaba razón el inmortal rondeño.

El toreo ha evolucionado, el espectáculo y los aficionados somos diferentes. Lo que sí queda es el símbolo del toreo, el ritual del enfrentamiento de un hombre o una mujer con un animal agresivo, pero noble.

Respeto, admiración, a veces embelesamiento, son algunas de las sensaciones; que despiertan ciertas actuaciones de los toreros, ciertas faenas ante determinados toros, dentro de una circunstancia muy específica. Pero ese conjunto de valores y apreciaciones siempre está conducido por la pasión, la cual impide ser frío y objetivo.

Por lo tanto, la selección de los toreros de una época, siempre dará lugar a discusiones y controversias. Pero las controversias, que son el grano de las conversaciones, sugieren la reflexión y finalmente obligan a meditar y pensar.

La relación la integro, gracias a la extensa bibliografía del tema y a las charlas con José Luis Carazo Arenero, mi padre, al que debo en gran medida mi afición por los toros y conocimiento sobre la técnica del arte efímero que es el toreo.

Empezaré por tres toreros que dominaron la escena del toreo en España en los años diez del siglo veinte:

Joselito el torero poderoso al que su madre la seño Gabriela se refería como fuera de serie “para cogerlo el toro necesita lanzarle un cuerno” para su dolor y de todos en su época, murió a consecuencia de la cornada de Bailaor, de la ganadería de la Viuda de Ortega, en la plaza de Talavera de la Reina en 1920.

Sus rivales Juan Belmonte, el llamado Pasmo de Triana, a quién se le considera el revolucionario del toreo y quién sobreviviría a Joselito para como paradoja de la vida, cortarse el hilo de su existencia en su finca, al sentirse deprimido en el ocaso de su vida y el inmenso torero mexicano Rodolfo Gaona, nacido en León Guanajuato, cuya aportación al toreo, como lo reconoce un gran escritor español taurino Claramunt fue la de descubrir que es “con el toro y no contra el toro” como las faenas se labran. 

Gaona, Armillita y Carlos Arruza son los toreros mexicanos más importantes en España del siglo pasado.

Lanzo con atrevimiento por si alguno quiere un nombre propio del toreo entre siglos lo digo sin rubor; el toreo se llama; Manuel Rodríguez Manolete. 

Su figura, su mirada, reflejan el drama y la luz del toreo, sus actuaciones interrumpidas por graves cornadas, hasta la última, que le llevo a la muerte la de Islero de Miura en la plaza de Linares, son conocidas por los aficionados y también por aquellos que no conocen o incluso detestan al ritual taurino. 

En México entre 1945 y 1947, se vivieron tardes imborrables de Manuel Rodríguez al lado de Garza, Silverio (el acento mexicano del toreo) Armillita, del genial poeta del torero Alfonso Ramírez Calesero, de Pepe Luis Vázquez el torero sevillano, de Luis Procuna el berrendito de San Juan, que dejó para la posteridad su gloriosa despedida en 1974 en la plaza México, cuando ya el mando lo encabezaba Manolo Martínez, el torero mexicano con mayor número de años en la cumbre del toreo en México, genio en todos los sentidos dentro y fuera del ruedo. Y desde luego la lista es interminable.

Joselito Huerta, Manuel Capetillo le antecedieron a Manolo Martínez en México, ya cuando en España Paco Camino, torero consentido de nuestra afición, como lo fuera Joaquín Rodríguez Cagancho luego El Capea y ahora Enrique Ponce perseguían las glorias de Ordóñez y Dominguín, cuñados en la vida civil y rivales en el ruedo.

Manuel Benítez El Cordobés controvertido, acusado como su paisano Manolete de empequeñecer al toro, heterodoxo, como lo definía el inolvidable Pepe Alameda, capaz de generar pasiones, provocó que su nombre unido al toreo se conociera en todo el mundo.

En México en los setenta Martínez, Curro Rivera, Eloy Cavazos, Mariano Ramos y Lomelín, lograron una época dorada con los defectos y virtudes que arrojó la falta de competencia con los toreros españoles que ahora en todo el mundo parten el bacalao.

En los ochenta en España, Paco Ojeda, sin olvidar a un torero de aroma, como lo fue el sevillano Curro Romero, matador de toros desde 1959, en México como Espartaco pasaron de puntillas, sin la huella que dejó Pedro Gutiérrez Moya, El Niño de la Capea.

Jorge Gutiérrez y David Silveti provocaron en México las últimas grandes entradas que se recuerdan en plazas mexicanas de figuras nacionales.

No me olvido de El Príncipe del toreo Alfredo Leal, o de Miguel Espinosa Armillita, el valor indomable de Diego Puerta, Solórzano, Pepe Ortiz, El Soldado y tantos otros y guárdeme Dios de El Pana o José María Manzanares.

Es claro que en un espacio de tiempo de más de cien años, el toreo se ha transformado de una lucha sin cuartel, en una actividad esencialmente plástica y de intención estética.

Me pregunto para concluir:

¿El estoicismo de José Tomás, es comparable con la quietud de Manolete?

¿La maestría de Ponce con la de Joselito El Gallo? 

¿La calidad en el capote de Curro Romero con El Calesero?

¿La melancolía del toreo de Morante con Rafael de Paula en la Verónica?

Tantas y tantas preguntas, que sumadas a otras tantas observaciones, alimentarán siempre la reflexión sin dar nunca respuesta categórica y definitiva a la cuestión, ¿Fue éste, mejor torero que aquel?

Aquí tienen, un texto de referencia, para ir recordando, comparando y seguramente enjuiciando, lamentables ausencias de mi memoria, cuando el 4 de julio de 2017 hubiera cumplido 100 años Manuel Laureano Rodríguez Sánchez llamado para la posteridad; Manolete. 

Ocho con Ocho: ¡Qué bonita familia! Por Luis Ramón Carazo


¡Qué bonita familia! Diría un cómico muy famoso conocido con el mote de Pompín Iglesias, colombiano naturalizado mexicano y que aquí en su segunda patria, dejó el legado de su afable humor blanco en su principio como pareja de Nacho Contla lo cual se puede constatar en los canales de películas mexicanas y programas antiguos de cómicos.

¿Por qué lo traigo a colación? Porque con el nombre de Familia Taurina se reconoce a los profesionales del toreo y a los aficionados de ultranza.

¿Qué pasó?

Que la semana fue de sentimientos encontrados.

Por un lado se anuncia un capítulo más de Tauromaquia Siglo XXI ahora en San Luis Potosí lo cual habla de que se avanza en ordenar la defensa del arte taurómaco, pero por el otro, sale a luz pública el qué las novilladas en Cinco Villas, organizadas por Luis Marco Sirvent y su familia, vivieron el sábado 1 de julio de 2017, según el empresario, el último festejo en beneficio de la Casa Hogar la Divina Providencia, por sentirse dolidos con los estamentos profesionales.

De acuerdo a la opinión de la familia Marco, más que contribuir siempre ponen trabas a la celebración de novilladas en su primoroso coso del Estado de México.

Noticias como la anterior nos demuestra que no entendemos lo importante que resulta unirse, cuando las presiones son muy fuertes, para terminar con una de nuestras más bellas tradiciones con el peligro latente además de que por la paupérrima celebración de novilladas, el porvenir de los toreros mexicanos se vea negro.

Cinco Villas, siempre programa encierros serios en sus festejos y además no les cobra como algunos vivales si lo hacen a los actuantes, contribuyendo a su formación.

Y perdón pero le sigo, ahora con una perla de España; ¿Cómo es posible que en Albacete, según una nota sobre la corrida de ASPRONA (Asociación para la Atención de Personas con Discapacidad Intelectual y sus Familias) que se celebró el 11 de junio de 2017 en Albacete, los tres toreros y el ganadero se llevaran el 101% de lo recaudado en taquilla, sólo salvándose del déficit la asociación sin fines de lucro porque hubo otros ingresos que permitieron que no se fuera de vacío, entre otros los de derechos de televisión.

Los taurinos cada uno a su estilo nos oponemos a claudicar contra el embate de suprimir los festejos, pero la falta de solidaridad de muchos de los actuantes más importantes, nos debe llevar a entender claramente, que si se está tratando de conservar la tradición será para beneficio económico de unos cuantos matadores que respetando lo que se juegan en cada actuación su propia vida, desafortunadamente, se hacen de la vista gorda para contribuir con recursos a su defensa.

Los ganaderos es sabido que la gran mayoría mantienen sus hatos, más por afición que porque sea rentable hacerlo.

Del aparentemente lejano José Tomás, hemos sabido por fuentes ajenas a su menda de actos de generosidad muy grandes, sin que él busque hacerlo públicos, gracias a su mecenazgo, hay quienes reciben hasta hoy su mano amiga dentro y fuera del ámbito de los toros.

Por ello es que escribo estás letras para que reflexionemos todos quienes somos más destructivos para el futuro del toreo que los propios anti-taurinos, recordando aquellas famosas letras del genial Martín Fierro, obra del siglo pasado del militar y escritor argentino, José Hernández:

“Los hermanos sean unidos porque esa es la ley primera. Tengan unión verdadera en cualquier tiempo que sea, porque si entre ellos pelean, los devoran los de ajuera”

Así o más claro, querida familia.