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La revista taurina más antigua es francesa y fue fundada por una mujer

Por Antonio Lorca.

Se titula Toros, —así, en castellano—, y es la revista taurina más antigua del mundo. Nació en 1925, en la ciudad francesa de Nimes, y fue fundada por una mujer, Marcelle Cantier ‘Miqueleta’, su primera directora hasta 1939. Tras una breve interrupción impuesta por la Segunda Guerra Mundial sigue hoy en contacto con sus lectores, como una excelente referencia de periodismo taurino libre e independiente.

A ‘Miqueleta’ le sucedió su hijo, Francis Cantier ‘Paquito’, que estuvo al frente de la publicación desde 1946 hasta 1980; después, vinieron Pierre Dupuy y Joël Bartolotti, y desde 2014 la dirige un exigente aficionado, Francis Fabre, jubilado como viticultor de la zona Cotes du Rhone y exprimer ejecutivo de una asociación de empresarios del sector vinatero del país vecino.

“En los años veinte del pasado siglo, había muchas pequeñas revistas de toros en Francia, pero la mayoría de ellas tenía compromisos con los empresarios”, cuenta Fabre. “Miqueleta —continúa— se empeñó en fundar una publicación absolutamente independiente de todos los poderes taurinos, y lo consiguió”.

Y para demostrarlo, el responsable destaca que la característica fundamental de Toros es que todos los que trabajan en ella —cuenta con unos 50 colaboradores— lo hacen de manera altruista, e, incluso, pagan de su bolsillo las entradas de los festejos que presencian. Solo los fotógrafos están autorizados a solicitar una acreditación para realizar su trabajo en el callejón. Una vez al año, la empresa los invita a una comida, generalmente en una ganadería, y de ese modo todos se dan por bien pagados.

“Nuestra línea editorial es la defensa del toro, eje fundamental de la corrida”, afirma Francis Fabre, director.

La revista no admite publicidad general, y mucho menos de toreros, y solo acepta como tal el cartel de feria de algunas plazas singulares. “Nuestros lectores no entenderían que actuáramos de otra manera”, afirma Fabre.

Toros edita 20 números al año de 20 páginas y cuatro especiales con 40, y distribuye 1.500 ejemplares, de los cuales el 85% es por suscripción. Publica unas 250 crónicas de los festejos que se celebran cada temporada en Francia y en las ferias españolas más importantes, como Madrid, Sevilla, Pamplona, Bilbao, Valencia, Castellón, San Sebastián, Azpeitia y Tafalla. El precio anual es de 74 euros, y cada ejemplar se vende en los quioscos al precio de 3,90 euros.

“La revista se mantiene económicamente porque no tiene gastos; aquí solo cobran la imprenta y el distribuidor”, concluye Fabre.

El director expresa una indisimulada satisfacción cuando se le pregunta por la línea editorial: “El toro”, afirma concluyente. “Es el eje fundamental de nuestra concepción de la corrida”, aclara.

Pregunta. O sea, que ustedes no son toreristas.

Respuesta. No. Algunos colaboradores lo son, pero yo les insisto en que el toro es lo primero, y, después, deben valorar la actuación del torero en función de las condiciones del animal que tiene delante.

Como corresponde al responsable de una publicación tan singular, Francis Fabre es muy crítico con la tauromaquia en su país, y rompe algunos tópicos extendidos en España sobre los aficionados galos.

“El toreo en Francia es prácticamente igual que en España”, asegura, “y yo solo destacaría dos diferencias relevantes; la primera, que en mi país el número de espectáculos es más estable, y la segunda, es que, en términos relativos, en mi país hay más aficionados al toro que en España, y, en consecuencia, valoramos más el tercio de varas; pero en el resto de cuestiones, Francia y España son iguales, y ahí está el ejemplo del empresario Simón Casas, que actúa del mismo modo en Nimes que en las plazas españolas”.

P. Se puede concluir que ustedes conceden más importancia al toro…

R. No en todas las plazas; eso es verdad en algunas localidades pequeñas como Vic Fezensac, Ceret y Orthez, por ejemplo, pero no en las demás. Tampoco es cierto que la gestión empresarial esté, por lo general, en manos de los aficionados; así ocurre en las tres ciudades que he citado antes, pero poco más. En el resto abundan las grandes empresas, y el sistema es un calco del español.

No cree Fabre que los aficionados franceses tengan más conocimiento y sean “mejores y más exigentes” que los españoles, y cita de nuevo el ejemplo de Nimes, donde se lidian “corridas del encaste Domecq y se cortan muchas orejas”.

El director de Toros se atreve, además, a expresar su peculiar punto de vista sobre los medios de comunicación taurinos de ambos países.

Destaca, el primer lugar, la existencia en su país de cuatro revistas, además de la suya, “independientes y críticas”: Tauromaquia(mensual), Semana Grande (semanal), Planeta corrida y Tierras Taurinas.

Y añade: “Las crónicas taurinas que se publican en la prensa generalista española suelen reflejar, más o menos, lo sucedido en la plaza, pero eso no ocurre en Francia, donde los diarios no son críticos porque reciben mucha publicidad de las empresas taurinas. Y lo mismo sucede con las revistas taurinas españolas: viven de los toreros y empresarios, y están al servicio de ellos y no de los lectores”.

Confiesa Fabre que, aunque no tiene una ganadería preferida, “me gusta mucho el encaste Albaserrada”, y siente un creciente interés por la tauromaquia del torero Antonio Ferrera. “Lo que interesa es la emoción que trasmite la lidia, ya sea un toro, un matador o un subalterno; esa es la única verdad de la tauromaquia”.

P. ¿Tiene futuro la fiesta de los toros?

R. A mi juicio, el porvenir de la fiesta depende de su capacidad para generar movimiento económico. No se podría entender Nimes sin su feria taurina por el gran caudal turístico que genera, pero en una ciudad pequeña, que organiza un festejo al año, el futuro es preocupante. La razón de fondo es que la fiesta se aleja cada vez más de su esencia, que es la emoción. Por eso, si los toros contribuyen al bienestar de una ciudad, tienen futuro; en caso contrario, la fiesta está en peligro.

Publicado en El País

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@Taurinisimos 120 – Antonio Ferrera en Mont de Marsan, Previo Xico 2017.

Programa @Taurinisimos de @RadioTVMx del viernes 21 de Julio de 2017. Conducen Miriam Cardona @MyRyCar y Luis Eduardo Maya Lora @CaballoNegroII.

Actualidad Taurina, México y Francia.

Enlaces y Entrevistas:

1. José Antonio Aguilar, Picador de Toros regiomontano.

2. Emmanuel Cabrera, Pianista y Compositor.

3. Alex González, Teziutlán, Puebla.

Faenas y triunfos de Antonio Ferrera y Thomas Dufau, dos orejas corrida de Juan Pedro Domecq en Feria de la Magdalena, 2017, Mont de Marsan, Francia.

La próxima emisión de #Taurinísimo será el próximo viernes 28 de Julio de 2017 a las 7 pm (Mex) a través de http://www.radiotv.mx #EsperamosSuOpinión.

Twitter: @Taurinisimos.

Mail: taurinisimos@gmail.com

FB/Taurinísimo

FRANCIA: NUEVA ESENCIA DE LA TAUROMAQUIA

Corrida de toros en el anfiteatro de Arles. IMAGEN: BERNARDO PÉREZ / EDICIÓN: PAULA CASADO.

Un concepto diferente del espectáculo y el creciente número de toreros, ganaderías y novilleros animan la fiesta de los toros en las plazas del sur del país.

Por Ruben Amón – Fotos Bernardo Pérez.

El anfiteatro romano de Arlés recupera su función litúrgica, hedonista y sociológica 20 siglos después de haberse erigido en el promontorio que otea la Camarga. Un combate estilizado del toro y el hombre. Una comunidad heterogénea que celebra un rito pagano, eucarístico. Y una voz metálica que resuena por los altavoces, anunciando la celebración de “una novillada cien por cien francesa”. La reivindicación del animador se recibe entre ovaciones. Y alude al paseíllo de una terna de chavales locales —Andy Younes, Tibo García, Adrien Salenc— que van a lidiar reses de seis ganaderías francesas. Imposible imaginarlo hace unos años.

Y no digamos hace unas décadas, cuando Simón Casas, empresario de Las Ventas desde esta misma temporada, formó el primer sindicato de toreros franceses con Nimeño I. Eran los únicos afiliados. Y estaban aislados, pero obstinados también en levantarse contra la discriminación que ejercía la colonización española. Se sentían exiliados, clandestinos. Soñaban con introducir la revolución de la tauromaquia francesa.

Francia constituye en 2017 un territorio autosuficiente de ganaderías (49), plazas (51), grandes ferias (7), toreros en activo (10), primeras figuras —Sebastián Castella, Juan Bautista, Lea Vicens— y profesionales en todos los ámbitos —empresarios, banderilleros, picadores…—, y su posición de minoría exótica y de marginación predispuso una conciencia de militancia y de autodefensa que ahora sirve de modelo de urgencia al complejo de superioridad español. Más aún cuando Cataluña ha dado por abolidas las corridas. Se antoja estrafalaria la situación de los aficionados catalanes, constreñidos a cruzar la frontera de los Pirineos para participar de un espectáculo reprobado en su tierra, seña en algún tiempo de la españolidad.


    
La paella y la sangría se consumen en Arlés con la avidez de la promiscuidad cultural. Y bailan flamenco los arlesianos. E identifican el anfiteatro romano como un templo identitario. Y lo abarrotan por fuera y por dentro, acompasando el pasodoble como el himno iniciático a la corrida de toros, aunque todos los festejos empiezan con la obertura de Carmen, la ópera del compositor francés Georges Bizet. Y aunque los altavoces proclamen el hito regional de la “novillada cien por cien francesa”.

No se trata de una apropiación, sino de una merecida y trabajada asimilación. Francia fue el primer país que declaró la tauromaquia Patrimonio Cultural Inmaterial (2011). Lo hizo cumpliendo con escrúpulo los requisitos técnicos y conceptuales de la Unesco —estética, tradición, creatividad, acervo…— y consolidando una protección cuyo origen se remonta a 1951, cuando se proclamó una ley que prohibía la tauromaquia —y las peleas de gallos, y el maltrato animal— excepto donde estaba acreditada una tradición continuada. Es la famosa excepción cultural. Es el caso de Arlés. Y de Nimes. Y de Béziers. Tres arenas señeras del sudeste francés que rivalizan con las ferias principales del suroeste. Sobre todo con Bayona, Dax, Mont-de-Marsan y Vic-Fezensac.

“La necesidad de defender la tauromaquia casi en una situación de asedio nos ha convertido en pioneros de las iniciativas políticas”, explica André Viard. Fue matador de toros. Escribe, pinta, filosofa. Y desempeña la presidencia del Observatorio Nacional de las Culturas Taurinas, cuya función activista y pedagógica tanto reivindica el valor ecológico, medioambiental de la tauromaquia como la justifica desde un punto de vista ético y estético. “España ha dado por descontado que el toreo iba a ser eterno. Y que no era necesario protegerlo. Por eso allí se ha reaccionado tarde. Ha predominado la desunión de unos y otros sectores. No ha sabido utilizarse el marketing, una de las armas que mejor emplean los animalistas. Y se ha incurrido en una desesperante pasividad”.


La alarma de la prohibición catalana estimuló la reacción. Los toros pasaban de la tutela del Ministerio de Interior a la cartera del Ministerio Cultura (2011). Se declararon patrimonio histórico cultural en 2013. Y se les garantizó una protección legislativa, inmune a las competencias que pretendieran atribuirse las comunidades autónomas. 

“La cuestión es que no basta únicamente con blindar los toros”, razona André Viard. “Hay que crear un modelo de espectáculo. Atraer a los públicos. Saber exponer las cualidades de la tauromaquia en este mundo complejo, globalizado. Francia necesita a España porque España es la casa madre de la tauromaquia. Y España necesita a Francia porque aquí hemos avanzado mucho en el camino del porvenir”.

Aficionados con voz y voto

El modelo francés muestra una adhesión desacomplejada a los toros, heterogeneidad de público, mezcolanza de generaciones e implicación de los espectadores. Muchas de las plazas llegan al extremo de “alojarlos” en las comisiones taurinas, organismos municipales donde los aficionados tienen voz y hasta voto en la confección de los carteles, en la expresión de sus preferencias. 

Desconcierta el silencio, la actitud observadora, a veces gélida, del público taurino francés, pero esta misma idiosincrasia cartesiana a medida de un partido de tenis perfila a un aficionado más culto, más instruido. Y más leído también, como invitan a pensar los escaparates de las librerías que jalonan las calles céntricas de Arlés.

En Francia hay 49 ganaderías, 51 plazas de toros y 7 grandes ferias.

Bullían en las fiestas de Semana Santa. Impresionaba la “españolización” de los hábitos festivos y hedonistas. Y se vivía la tauromaquia a todas las horas —encierros, festejos de recortadores camargueses— y en todas las modalidades. Incluida la tertulia vespertina del Ayuntamiento. O las clases prácticas de toreo de salón para aficionados.


Tiene Simón Casas razones para sentirse gratificado, reconocido. Su modelo de productor creativo en Nimes y de agitador de ideas representa hoy el hito embrionario de la tauromaquia francesa. Especialmente desde finales de los ochenta, cuando el visionario extorero atrajo al anfiteatro romano los grandes acontecimientos. Litri y Camino reaparecieron con el pelo blanco para dar la alternativa a sus hijos en 1987. Luego sobrevinieron los doctorados de Jesulín de Ubrique, Manuel Caballero, Chamaco, Cristina Sánchez, El Juli, incluso la reciente alternativa de Roca Rey.



“Los toros eran en Francia un espectáculo importado. Se nos discriminaba como franceses. Y nuestras plazas no eran sino colonias españolas. Ahora hemos arraigado la fiesta por nosotros mismos. No desde el revanchismo, sino desde la identificación y la asimilación. Vivimos el toreo como una fiesta nuestra, o también nuestra. Francia ha conseguido ser autosuficiente. Y no estoy hablando de chovinismo, sino del proceso con el que hemos revitalizado e integrado la cultura mediterránea del toro”, señala Simón Casas.

Francia necesita a España porque España es la casa madre de la tauromaquia. Y España necesita a Francia porque aquí hemos avanzado mucho en el camino del porvenir”.

La mejor evidencia se encuentra en el campo. Fue la antiquísima ganadería de Hubert Yonnet la primera que debutó en Las Ventas (1991). Y la pionera de una implantación ganadera que se extiende desde las Landas hasta la Camarga. Aquí, el toro de lidia, el toro bravo, se ha arraigado como el arroz. Se ha fortalecido con la sal. Y se ha multiplicado como símbolo de la marisma en la desembocadura del Ródano.

Bien lo saben Andy Younes, Tibo García y Adrian Salenc. Sus nombres resonaban en la megafonía de Arlés como valedores de una generación que ya no necesita cruzar la frontera para aprender el oficio y torear en el campo. Han podido mirarse en el espejo de las grandes figuras. Que son Juan Bautista y Sebastian Castella. Y que se hicieron toreros porque de chavales les estimuló que un compatriota suyo, Nimeño II, fuera capaz de abrir la puerta grande de Las Ventas cuando el adjetivo de francés tenía connotaciones peyorativas. O se observaba con el recelo de un exotismo.

Un toro de Miura malogró la carrera del maestro en 1989. Lo hizo en Arlés. Y la tragedia predispuso su suicidio, de forma que Nimeño II, hermano de Nimeño I, se convirtió en el primer mártir de la historia de la tauromaquia contemporánea. Y en el héroe de una revolución que convierte a Francia en la vanguardia de este espectáculo.

Es el viaje de la clandestinidad al reconocimiento. El viaje que hizo la Viridiana de Buñuel para torear la censura franquista. No requisaron la película en la frontera porque iba escondida entre los avíos de la cuadrilla de Pedrés. Y llegó a tiempo de estrenarse en Cannes, como alegoría de la libertad. Y como paradoja premonitoria de la coyuntura contemporánea de los aficionados catalanes. También ellos tienen que cruzar la frontera y acomodarse en los tendidos de Arlés para aplaudir a los artífices y protagonistas de una novillada “cien por cien francesa”.



Sebastián Castella
, máxima figura

Si Nimeño II puede considerarse el primer torero francés “aceptado” en el escalafón español, Sebastián Castella alcanzó la categoría de máxima figura. Llegó a torear hasta 90 tardes en 2006. Y consiguió en 2015 abrir por cuarta vez la puerta grande de Las Ventas. Son evidencias estadísticas de un torero de “ida y vuelta” que nació en Béziers, de padre español, pero que se terminó forjando en Sevilla, a la vera del maestro José Antonio Campuzano.


El mestizaje explica su acento andaluz y se añade a la peculiaridad de una madre polaca. Castella, como Juan Bautista, es referencia de las principales ferias contemporáneas y afronta su decimoctava temporada de matador en una posición de madurez. Un torero vertical, hierático, que tomó la alternativa en Béziers y que adquirió una gran repercusión en las plazas mexicanas. Torea en Sevilla el 5 de mayo y dos tardes en Madrid, en San Isidro, el 19 y el 26 de mayo.

Publicado en El País 

Dax Ferias de Agosto y ‘Toros y Salsa’


Por @AlberoCope

La Comisión Taurina de Dax ha presentado las combinaciones de las dos ferias que componen su temporada, la Feria de Agosto y la Feria de ‘Toros y Salsa’.

La primera de ellas, la de Agosto, irá del 12 al 15 de ese mes y contará de cinco corridas de toros, un festejo de rejones, una novillada picada y dos de promoción.

La Feria de ‘Toros y Salsa’, por su parte, constará de dos corridas de toros y una novillada picada. Habrá una corrida de Victorino Martín y otra de con reses de tres ganaderías para un mano a mano entre Ponce y Roca Rey que pondrá punto y final a este ciclo.

FERIA DE AGOSTO

Sábado 12 de agosto.- Matinal. Erales de Lartet para tres novilleros por designar.

Sábado 12 de agosto.- Tarde. Toros de Domingo Hernández para El Juli, Alejandro Talavante y Álvaro Lorenzo.

Domingo 13 de agosto.- Matinal. Toros de Montalvo para Curro Díaz, Sebastián Castella y Manzanares.

Domingo 13 de agosto.- Tarde. Toros de Adolfo Martín para Manuel Escribano, Paco Ureña y Martín Escudero.

Lunes 14 de agosto.- Matinal. Erales de Rehuelga. Dos novilleros finalistas.

Lunes 14 de agosto.- Toros de Pedraza de Yeltes para Rafaelillo, Daniel Luque y Román.

Martes 15 de agosto.- Matinal. Astados de Los Espartales para Andy Cartagena, Leonardo Hernández y Lea Vicens.

Martes 15 de agosto.- Toros de El Ventorrillo para David Galván, Ginés Marín y Joaquín Galdós.

FERIA TOROS Y SALSA

– Sábado 9 de septiembre.- Toros de Victorino Martín para Antonio Ferrera, Alberto Aguilar y Emilio de Justo.

Domingo 10 de septiembre.- Matinal. Novillos de José Cruz para una terna por designar.

Domingo 10 de septiembre.- Tarde. Toros de Núñez del Cuvillo, Puerto de San Lorenzo y Domingo Hernández para Enrique Ponce y Roca Rey mano a mano.

Fuente: COPE

Fallas de Valencia: Andy Younes pide pista y abre la puerta grande

Andy Younes. Foto @Actutoro
 

Por Carlos Ilían.

La antigua ganadería de Aleas, cuya antiguedad se remonta al año 1788,sembró el terror en los ruedos hasta el punto que en el mundo taurino se decía aquello de “lo de Aleas, ni lo veas”. Aunque luego los toros de Aleas pasaron a cierta clandestinidad, lidiándose muy poco. Pero el actual propietario del histórico hierro se propuso cambiar el rumbo de la leyenda negra y con sementales de Juan Pedro Domecq ha ido conformando una ganadería para que los toreros “estén a gusto”. 

Buena prueba es que las figuras ya la reclaman. Ayer en Valencia una seria novillada de esta casa, es decir de José Vázquez, derrochó bondad y buen juego.
Ese buen juego le sirvió al francés Andy Younes para abrir la puerta grande por primera vez en estas Fallas y por según do año consecutivo en el haber del jóven torero de Arles. Un chico que ha ido evolucionando hasta el punto de cuajar en un sólido torero. Sin alardes, ni ventajismos, lo que se agradece en estos tiempos, compuso dos faenas con argumento en ls que la impecable colocación, el temple y la compostura se hicieron presentes. Me quedo con la faena a su primer novillo al que fue consintiendo para encelarlo y lo que el animal agradeció. El quinto no paró de embestir y tanta “calidad” resultó empalagosa. A Younes le sobraron muletazos, pero no para cortar otra oreja y salir en hombros.

El buen lote de Marcos, un muchacho poco placeado pero con carácter, permitió a este casi debutante estirarse, ligar y dejar puntadas de torero recio con buen criterio y sentido del temple. La faena al sexto, un auténtico bombón, le sirvió para cortar su primera oreja en una plaza de primera, aunque los mejores muletazos, lentos y ligados, los cuajó en el tercero. Cristian Climent se llevó el manso de la tarde , el primero, y estuvo bullidor en el cuarto. Con la espada pegó un mitin.

Plaza de Valencia. Cuarta corrida. Un cuarto de entrada. Novillos de JOSÉ VÁZQUEZ (6), bien presentados, con movilidad y más nobleza que casta. CRISTIAN CLIMENT (5), de rosa pálido y oro. Dos pinchazos, estocada caída y descabello. Un aviso (saludos). Bajonazo, dos pinchazos, estocada corta y caída y tres descabellos. Un aviso (saludos por su cuenta). ANDY YOUNES (7), de carmelita y oro. Estocada (una oreja). Pinchazo y estocada corta (una oreja). MARCOS (6), de grana y oro. Pinchazo y estocada (saludos). Estocada desprendida (una oreja).

Publicado en Marca.

Reseña: “Seis Claves del Arte de Torear” de Francis Wolff – Sobre los Toros, el Arte… y José Tomás.

Libro: Seis Claves del Arte de Torear de Francis Wolff.
Libro: Seis Claves del Arte de Torear de Francis Wolff.

Hace poco más de un mes, fui a una muy conocida librería de la Ciudad de México que no visito mucho por cuestiones geográficas. Fue una agradable sorpresa descubrir que ahora ya cuentan con una sección de tauromaquia; tomando nota de lo que había en los estantes descubrí cierta variedad de títulos que antes parecían inconseguibles. Esta es una pequeña reseña del más reciente libro de Francis Wolff.

Por: Fabiola FloresDe SOL Y SOMBRA.

La gran maravilla de nuestra era digital es que podemos acceder a un sinnúmero de programas de radio, televisión o tertulias taurinas.

Porque lo que más le gusta al aficionado, además de ver toros, es hablar de toros (o en su defecto, escuchar hablar de toros). Muchas veces he escuchado lamentaciones por la escasez de “intelectuales” de peso que hoy en día se declaren aficionados y además reflejen esto en su particular campo de acción. Es decir, que hoy no basta con blandir tres nombres de pintores y un premio nobel por allí, lo ideal sería que ese premio nobel actualizara la narrativa taurina. Esas quejas dejan de lado la gran calidad que han alcanzado ciertos textos taurinos de reciente publicación, hablo de los últimos veinte o veinticinco años.

A ese reclamo responde la obra de Francis Wolff, quien sin atraer la misma cantidad de reflectores que los laureados es identificado por el grueso de la afición. Tal vez es más conocido que leído. Wolff es egresado y docente de una de las instituciones educativas más prestigiadas de Francia, la École Normale Supérieure y se dedica principalmente al estudio de la Filosofía clásica, también ha publicado títulos con respecto a su otra pasión, la música. Ya es una obra de referencia sus famosas 50 Razones para defender las corridas de toros y que puede leerse aquí.

Su más reciente libro se titula Seis claves del arte de torear, publicado por Ediciones Bellaterra.

El título es muy acertado si atendemos a dos acepciones de la RAE: “noticia o idea por la cual se hace comprensible algo que era enigmático” y “elemento básico, fundamental o decisivo de algo”. Aislar cada uno de estos elementos da pie a pequeños ensayos que no dejan de formar un todo; van consolidando, una y otra vez, su tesis fundamental: que la fiesta es un fenómeno donde es imposible separar lo estético de lo ético.

Hay que mencionar que el estilo claro evidencia las grandes dotes pedagógicas del autor, supongo que la traducción le hace justicia a su quehacer de profesor. Por eso, no estaría mal recomendar este texto al neófito, a cualquier interesado en indagar un poco en lo que significa la tauromaquia sin tener que adentrarse en los innumerables detalles que demanda la apreciación de este arte.

Primera clave, la época.

Leemos a Wolff como quien descubre algo ya sabido pero que aún no hemos estructurado. Todo mundo sabe que los toros no entran en las sensibilidades que han sido atrofiadas desde la modernidad -que no la postmodernidad, eso nos queda bien claro-. Que quien busca la desaparición de la tauromaquia sólo cae en el espejismo de una “aldea global”, donde no pueden existir las particularidades culturales. El mérito del escritor está en desmenuzar y analizar dicho momento histórico con razonamientos incuestionables.

Por encima de todo, Francis expone esta particularidad de la fiesta: es una manifestación cultural donde el hecho estético es indisoluble del estético; además, añade, es la única práctica viva de esta índole (al menos en occidente).

Pero es, en esta coyuntura “postmoderna”, donde cobra mayor vigencia porque nadie pone en duda la crisis de los objetivos de la “modernidad” pues para la mayoría de los habitantes de este planeta ha representado el fracaso del bienestar prometido. En ese contexto la fiesta de toros retoma su más auténtico sentido, experimenta un giro de 360 grados y vuelve al origen.

                       “Ser moderno era considerar todos los ritos como convenciones arbitrarias; pero lo contemporáneo y la tauromaquia vuelven a descubrir los valores de lo ritual al margen de lo religioso; reconocen que la ceremonia de la muerte puede contribuir a darle sentido a la vida mostrando que es una victoria de cada instante sobre la posibilidad misma de su negación”.

Experimentamos una supuesta “crisis de las ideologías”, existe un enorme hueco sin marcos teóricos que puede llenarse con cualquier cosa. ¿Es menos legítimo colmarlo con lo que representa la tauromaquia?

Segunda clave, la Plaza.

Francis Wolff ha preferido explicar esta clave publicando de manera íntegra el texto que escribió en el año 2010 cuando fue invitado a dar el famoso pregón taurino de Sevilla que marca el comienzo de cada Feria de Abril. Muchos de esos pregones son joyas literarias, el de Wolff no se queda atrás. En dicho texto expone cómo una tarde de toros permite experimentar el momento en que “la frontera entre presentación y representación se diluye” […] “El toreo alcanza la realidad mientras que las otras artes – y el arte total de la ópera también- se conforman con soñarla”.

En la plaza, lugar donde confluye la polis, es posible constatar la existencia de las más importantes doctrinas de la filosofía clásica. Los arquetipos ideales de Platón y su reflejo en el mudo; las oposiciones aristotélicas entre el Ser en potencia y fáctico o sea, entre la materia y la forma; el estoicismo, ser estoico “es afirmar con arrojo que la quietud es más fuerte que el movimiento y que la tranquilidad del alma puede imponerse a la violencia del cuerpo, tanto el del toro como el del hombre”.

Y por último, en una tarde de toros podemos experimentar la más refinada de las teorías del placer, el epicureísmo. Sí, todo eso allí, en el albero de la Maestranza de Sevilla.

Tercera clave, el toro.

Aquí el autor intenta dar luz sobre el conocido debate acerca de la esencia de la bravura. Retoma conceptos que el aficionado cree por bien sabidos: casta, genio, bravura y mansedumbre; sus límites son difusos, entre ellos pueden existir mezclas y superposiciones. Wolff nos dice que un toro bravo es la síntesis de contradicciones constantes; su método: el planteamiento de preguntas. ¿Qué es la bravura, algo inherente o artificial? ¿Se conserva, se crea, se transforma, se pierde?

El concepto de la bravura ideal ha determinado los gustos de la afición, y por lo tanto el devenir de los cambios en la tauromaquia. Como todo buen aficionado sabe, la tauromaquia no se crea ni se destruye, sólo se transforma, no es un bloque monolítico estático. El autor nos invita a mirar con lupa esos conceptos tan llevados y traídos que a veces no resultan tan claros. ¿No es la embestida, en realidad, una especie de “defensa” que ataca para “huir”? ¿Hay bravura sin casta y/o viceversa?

¿Cuáles serían todos los matices intermedios? En dicho caso, hablamos del toro bravo como una especie en general, pero el comportamiento de ciertos individuos contradice el adjetivo.

Wolff nos recuerda que hablamos con calificativos absolutos sólo a partir de una faena en un día y hora específicos, juzgamos a un toro por el comportamiento que mostró en sólo unos cuantos minutos de su vida. ¿Y el contexto? ¿Puede jugar un papel determinante? ¿Qué es un animal doméstico? ¿El toro bravo es doméstico o salvaje?

Esto es más complicado de lo que parece; la misma existencia del toro bravo es un hecho que, por lo menos, debería deslumbrarnos. Wolff lo resume en una comparación: “El toro bravo es como la rosa, el fruto natural de la cultura humana, cultura que sólo puede mandar en la naturaleza obedeciéndola”.

Cuarta clave, el torero.

Para pocos es noticia que Francis Wolff es parcial para con un torero actual. Este apartado es una apología al arquetipo del Torero, léase José Tomás. Afortunadamente en el mundo del toro podemos convivir todos, en acuerdo y desacuerdo. José Tomás es para Wolff la más depurada personificación de lo que representa un torero, un argumento bien fundamentado.

El problema surge cuando meditamos acerca de si es posible serlo sin ser completamente una “figura” del toreo. Porque entonces comenzaríamos por tratar de definir qué implica ser una figura del toreo y en eso no entra el autor (esto es de mi cosecha). A Wolff sólo le importa demostrar como toda la metafísica del mundo entra en juego cuando torea José Tomás.

Al parecer, este apartado resume algo que desarrolló de manera más amplia en su anterior libro. Insinúa que sin importar el camino creador que hubiera elegido nuestro artista en cuestión –pudo haber sido pintor o cantante- esta autenticidad sin artilugios le lleva a depurar su arte de cualquier accesorio, lo vuelve minimalista. Como si fuera un epítome del racionalismo arquitectónico de Le Corbusier o del neoplasticismo de Mondrian (mis comparaciones). José Tomás se despoja de todo lo que no es él, se vuelve el arquetipo ideal de lo que es un torero y de esa manera recuerda al concepto griego de lo que implicaba ser un filósofo-sabio.

No sólo busca la verdad… él es la verdad.

Lo mejor es que el lector podrá corroborar todo esto si tiene la suerte de poder entrar a la Plaza México el próximo 31 de enero. Ya le darán o no la razón a este filósofo francés.

Quinta clave, los mitos del arte de torear.

Cuando el aficionado quiere indagar en la historia del toreo se enfrenta ante el monstro de la veracidad. El problema es que, siendo un arte temporal, sólo nos quedan los testimonios a manera de crónicas, fotos – que por congelar el momento no dicen mucho de la dinámica de la lidia- y en el mejor de los casos, algunos videos antiguos. Dentro de esta memoria histórica es fácil que se anquilosen, como piedras, muchos de los llamados tópicos o mitos del toreo.

Para Wolff, todo depende del cristal con que se mire, se detiene a examinar de manera detallada los dos extremos opuestos: el del aficionado que menosprecia el presente dando por sentado las glorias pasadas y a su antípoda, aquellos que sobrevaloran demasiado el momento actual de la tauromaquia – los de la frase de que “hoy se torea mejor que nunca”.

En este apartado se analiza no sólo los cambios formales por sí mismos, sino lo que implican dentro de ese marco ético-estético. A pesar de que el buen aficionado se autodenomine “abierto” o accesible, la verdad es que nos cuesta mucho trabajo separarnos de nuestros marcos de referencia taurinos.

Para quienes caen en la trampa de las etiquetas y se autodefinen con un “ismo” -toristas, toreristas o seguidores de algún torero o ganadería en específico- este aparatado es un reto a su afición, un guiño para tratar de entender la evolución de este arte de otra manera. En la parte final se explica la razón de la de la suerte suprema con la tal lucidez que muestra cómo algo tan obvio, muchas veces, nos es vedado por una cortina de humo.

Sexta clave, los aficionados y sus partidos.

Simpática es la manera en que Francis Wolff trata de definir y categorizar al aficionado taurino como si de tendencias políticas se tratase. Esta descripción puede parecerle muy ajena al lector mexicano, no le parecerá nada coherente equiparar la extrema izquierda con el aficionado ultra torista (tipo Talibán) y a su opuesto en la más reacia derecha.

Esto es debido a que en Europa, y particularmente en Francia, los procesos sociales y políticos tienen características completamente diferentes a las de nuestra reciente y muy apaleada democracia. Resulta un ejercicio interesante tratar de identificarnos dentro de alguna de estas tendencias (muy convencionales y que no tienen nada que ver con alineamientos políticos reales).

¿A qué corriente taurina pertenecemos? ¿La ultraizquierda, la izquierda, el centro, la derecha o la ultraderecha? Wolff adjudica a cada corriente sus plazas, sus ganaderías, sus figuras, sus procederes. Claro que nada es completamente absoluto, pues pueden darse combinaciones diversas, lo que daría lugar a un aficionado ecléctico.

Es un texto rico, conciso y breve, muy recomendable para cualquier aficionado. Sería una excelente lectura para aquel que, sin ser adverso a la fiesta de los toros aún no tenga un sentido claro de su peso en el subconsciente colectivo. Vivimos interesantes tiempos para el toreo de acuerdo a lo que piensa Wolff, aún es válido para la sociedad el laboratorio metafísico que se planta sobre la arena cada tarde de toros.

A eso, añado yo, se le suma la suerte de coincidir con un gran aficionado francés que nos regala tanto material para la reflexión.

Twitter: @Cassiel_28.

Francis Wolff

Seis claves del arte de torear

Ediciones Bellaterra. Col. Muletazos. 2013. 177 p.p.

@Taurinisimos 78 – PREVIO 31 de Enero: La México, José Tomás y Joselito Adame, Mano a Mano.

Programa @Taurinisimos de @RadioTVMx del viernes 29 de Enero de 2016. Conducen Miriam Cardona @MyRyCar, Luis Eduardo Maya Lora @CaballoNegroII y José González @JoseNinoG.

Invitados: Isidro del Pino y Arnaud Sibke.

Actualidad Taurina. Plaza México Temporada Grande 2015 – 2016. LXX Aniversario de la Monumental.

Análisis Previo Mano a Mano, Toros de Los Encinos y Fernando de la Mora para José Tomás y Joselito Adame en Mano a Mano.

Corrida de Montecristo para “Zotoluco”, “El Juli” y Joselito Adame.

Faenas de José Tomás en Aguascalientes y Plaza México.

La próxima emisión de #Taurinísimo será el próximo viernes 5 de Febrero de 2016 a las 7 pm (Mex) a través de http://www.radiotv.mx

#EsperamosSuOpinión.

Twitter: @Taurinisimos.

Mail: taurinisimos@gmail.com

FB/Taurinísimo

Fernando Robleño y el toro, bases de la feria francesa de Ceret.

EL TORO presente en Ceret.

Por Antonio Lorca.

El diestro madrileño Fernando Robleño y tres ganaderías toristas, representantes de otros tantos encastes, son los protagonistas de los carteles de la feria francesa de Ceret, que han sido aprobados por la Asociación de Aficionados de esta localidad del país vecino. La feria se celebrará el 11 y el 12 de julio y consta de tres corridas.

Robleño está anunciado dos tardes y encabeza una lista de toreros en la que no aparece ninguna de las conocidas figuras del escalafón; tampoco los toros que serán lidiados pertenecen a las ganaderías comerciales y destacadas en el toreo moderno.

Los carteles son los siguientes:

Sábado, 11 de julio. Fernando Robleño, Alberto Aguilar y Alberto Lamelas (toros de Dolores Aguirre. Encaste Atanasio / Conde de la Corte).

Domingo, 12. Matinal. Sánchez Vara, Morenito de Aranda y Pérez Mota (toros de Juan Luis Fraile. Encaste Santa Coloma / Graciliano).

Domingo, 12. Tarde. Luis Miguel Encabo, Diego Urdiales y Fernando Robleño (toros de Adolfo Martín -Encaste Albaserrada).

Encerronas en Ecija y Almería

 Los diestros Salvador Cortés y Torres Jerez se encerrarán el sábado 28 de febrero, Día de Andalucía, con seis toros de distintas ganaderías en Ecija y Almería, respectivamente.

Cortés (Sevilla, 1981) se anuncia en una corrida goyesca y lidiará toros de Victorino Martín, Partido de Resina, Luis Albarrán, Juan Pedro Domecq, Javier Molina y Los Recitales.

Este torero tuvo una exitosa carrera novilleril, lo que le permitió tomar la alternativa en la Feria de Abril de Sevilla, el 11 de 2005, de manos de Morante de la Puebla. Esa tarde cortó dos orejas al sexto toro de la corrida. Al año siguiente, salió a hombros por la Puerta del Príncipe y se proclamó triunfador del ciclo ferial. El 12 de octubre de 2007, se encerró en la plaza sevillana con seis toros y volvió a salir a hombros tras cortar cuatro orejas. A pesar de estos triunfos continuados, la estela de Salvador Cortés ha ido perdiendo fuerza con el paso del tiempo, su nombre ha desaparecido de los carteles de las grandes ferias, y ahora pretende volver al primer plano con esta gesta en la plaza de Écija.

Por su parte, Torres Jerez se enfrentará en solitario a toros de Adolfo Martín, La Quinta, Santiago Domecq, Luis Algarra, Torrealta y Lagunajanda.

Torres Jerez nació en Almería en 1978. Triunfó el día de su alternativa, que tomó en su ciudad natal el 24 de agosto de 2005 de manos de El Cid. Ha sido torero de pocas corridas y su actividad profesional se ha limitado a su provincia (ha salido cinco veces a hombros de la plaza almeriense) y a algunos países sudamericanos.

Fuente: EL PAÍS

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