Archivo de la categoría: Alejandro Talavante

@Taurinisimos 113 – San Isidro 2017: Juan @taurinaDelAlamo, Puerta Grande. Recuerdo de Antoñete.

Programa @Taurinisimos de @RadioTVMx del viernes 9 de Junio de 2017. Conducen Miriam Cardona @MyRyCar y Luis Eduardo Maya Lora @CaballoNegroII.

Actualidad Taurina.

Madrid, Las Ventas, Feria de San Isidro 2017.

Resumen Semanal.
Triunfos de Rehuelga, mejor encierro, Alejandro Talavante con Victorino Martín y Puerta Grande de Juan del Álamo con Alcurrucen.

Enlace telefónico con Jonathan Aguilera desde Madrid.

Recuerdo, 35 Aniversario, Faena de “Antoñete” y Danzarín de Hermanos Garzón en Madrid.

Entrevista con Héctor “Nono” Cobos, picador de toros desde Aguscalientes, situación UMPB en México.

Producción: Miguel Ramos.
Operación: Abraham Romero, Staff Radio TV

La próxima emisión de #Taurinísimo será el próximo viernes 15 de Junio de 2017 a las 7 pm (Mex) a través de http://www.radiotv.mx

#EsperamosSuOpinión.

Twitter: @Taurinisimos.

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Feria de San Isidro: Arrebato inconcluso


Por Antonio Lorca.


Foto: Kiko Huesca.

El diestro extremeño Alejandro Talavante con su segundo durante la corrida de la feria de San Isidro.

Alejandro Talavante, torero de hondo sentimiento e inspiración, tuvo un lote de puerta grande y solo cortó una oreja. Pobre balance. Y no porque sus obras maestras no fueran coronadas a ley, sino porque a sus dos faenas le faltó la grandeza que exigían los toros.

No fue, ni mucho menos, el mejor Talavante. Gustó, claro que sí, porque da pinceladas henchidas de color, pero no arrebató, ni conmovió ni puso la plaza a sus pies. En fin, que una tarde inconclusa la tiene cualquier artista.

Se llevo el lote de la corrida. Mansos los dos, como los demás, pero ambos toros se vinieron arriba en banderillas y llegaron al tercio final con movilidad, codicia y casta suficiente para poner en apuros a cualquier coletudo y ofrecer en bandeja un triunfo a un torero grande.

Talavante es de estos últimos, y de los que exigen, además, este tipo de ganaderías, sobre el papel cómodas y nobles; pero estos dos, además de un carácter bonancible, derrocharon fiereza, lo que viene a complicar la tarea de los artistas. No están acostumbrados ellos a tanto derroche de energía, a tanto motor en las entrañas, y, claro, algunos brochazos salen desdibujados.

Eso le ocurrió a Talavante. La faena de muleta a su primero fue de más a menos. En la primera tanda con la mano derecha el toro buscó con raza la muleta, y el torero salvó con honor ese primer encuentro, bien rematado con un cambio de manos, un molinete y el de pecho.

Repitió el animal por el lado contrario, enganchó el engaño y ya los muletazos no surgieron con tanta plasticidad. Mecánicos y acelerados resultaron los redondos siguientes, y, a partir de entonces, se deshizo el encanto. El toro siguió embistiendo, pero el torero ya no fue el mismo. La obra no quedó rematada. Ni el torero estuvo a la altura del toro, ni hubo conexión entre ambos. Mejor Talavante en los adornos que en el toreo fundamental, y quedó patente que la grandeza esperada no había hecho acto de presencia. Eso sucedió porque el toro era exigente, y ya se sabe…

De menos a más fue la segunda. Otro toro encastado, este con genio áspero, que le permitió, sin embargo, lucirse de entrada con unos naturales largos, que remató con una preciosa trincherilla. Perdió la muleta y resbaló en la siguiente tanda, también con la zurda, y, cuando citó con la mano derecha, el toro se quedó corto en el viaje, le levantó los pies del suelo y se lo echó a los lomos. Salió dolorido de la voltereta y sus compañeros le insistieron para que se dirigiera a la enfermería, lo que no consintió. El parte demostró después que la herida no era grave. Con el público enardecido (suele ocurrir tras una cogida), Talavante dibujó dos tandas de naturales de categoría antes de cobrar una estocada baja. Le concedieron una oreja tras una mayoritaria petición, y con el trofeo en la mano cruzó el diámetro de la plaza para ponerse en manos del equipo médico.

No tuvo suerte Roca Rey porque su primer toro fue el único que, de verdad, se paró a mitad de faena, y el sexto se lesionó gravemente tras dos pases cambiados por la espalda que rompieron materialmente al animal.

Se jugó el tipo, no obstante, con los ceñidísimos estatuarios con los que comenzó la faena al tercero, derecho el torero como una vela, asentado en la arena, que remató con un pase del desprecio y el obligado de pecho. Unos redondos más aguantó el burel antes de venirse abajo definitivamente por su falta de fuerza y ausencia de casta. Quiso Roca Rey jugar de verdad la última carta de la tarde, y, tras un quite por chicuelinas de Bautista, respondió con otro por saltilleras y gaoneras ajustadísimas, que desprendieron verdadera emoción. Brindó al público, llegaron los dos pases por la espalda, pero el toro quedó tan seriamente lesionado que se desplomó para siempre.

No fue el convidado de piedra Juan Bautista, pero así se quedó el respetable ante sus formas anodinas, frías e insípidas. Sus dos toros fueron nobilísimos y tontunos, de esos que los coge un artista y les hace encaje de bolillos. Pero Bautista no lo es, como la mayoría de los habitantes del globo terráqueo, y no dijo nada. Dio muchos pases, alargó la primera faena de manera innecesaria, pero no sintió nada. La historia se repitió ante el cuarto, y Bautista corroboró que es un torero sin alma que, no obstante, se lució con un variado repertorio con el capote.

La corrida de hoy

Toros de Alcurrucén, para El Juli, Álvaro Lorenzo y Ginés Marín (los dos últimos confirman la alternativa).

DEL CUVILLO/BAUTISTA, TALAVANTE, ROCA REY

Toros de Núñez del Cuvillo, justos de presentación, mansos, blandos y muy nobles. Destacaron segundo y quinto por su movilidad y raza.

Juan Bautista: estocada y un descabello (silencio); bajonazo (división de opiniones).

Alejandro Talavante: pinchazo y estocada (ovación); estocada baja (oreja).

Roca Rey: bajonazo descarado (silencio); estocada (silencio).

Parte médico: Talavate sufrió una herida en el tercio inferior del muslo derecho, con una trayectoria de 20 cms. que despega el tejido subcutáneo sin afectar a los músculos. Pronóstico reservado.

Plaza de Las Ventas. Decimocuarta corrida de feria. 24 de mayo. Lleno de ‘no hay billetes’ (23.624 espectadores).

Publicado en El País 

“Golfos, y tú el primero Alejandro”…Talavante clava la mirada


Por Fernando Bermejo.

Alejandro Talavante lanzó, el viernes en la Corrida de la Prensa, al menos dos miradas asesinas al tendido. Con el derrumbe de la tarde por la invalidez de los toros, recibió mientras lanceaba un inesquivable “Golfos, y tú el primero Alejandro, que sois unos golfos”. 

Ante ese mismo sobrero corraleado con el que minutos después firmaría una obra maestra, se le recibió desde arriba con el dardo habitual en las tardes de figuras: “Este no es la cabra anterior, cómo se nota”, en la línea de flotación de una presunta incapacidad del torero ante un enemigo más exigente con el que, insisto, muy poquito después dio la vuelta a la tarde y a la feria como sólo los números uno saben hacer.

Los toreros ahí abajo oyen todo, por mucho que disimulen en las declaraciones. Todo se oye, todo se indigesta. Esas dos miradas asesinas en los desplantes cuando el mundo era suyo reafirmaban la gallardía del matador. Él sólo miraba. Aunque esa mirada tuviera traducción simultánea: “¿Qué decís ahora, a ver?”.

Entre las dos rayas del 7 provocó el terremoto del toreo grande. El feo Mayalde sacó su belleza interior y se produjo la sinfonía que buscamos en cada una de las 30 tardes, porque sabemos que siempre acaba llegando. Siempre.

Era tal el desafío en la mirada -herida pero valiente- de Talavante que dio un muletazo completo dedicado a los faltones, perdiéndole la cara al toro. Fue la sacudida que faltaba, el alto voltaje del faenón. El toro era suyo y lo toreaba sin mirarlo, para que quedara meridianamente claro que ni es un golfo ni un incapaz. Surgían mucho más que muletazos espléndidos: la gente se levantaba, brincaba emocionada, no sólo aplaudía. 

¿Dónde quedaba ese Talavante aparentemente apático de su primer toro?

En el toreo todo pasa en cinco minutos. Hay que saber esperar, al toro, al torero, al momento.

Hasta el Rey emérito le hubiera dado, por supuesto, las dos orejas.

Fuente: El Independiente

Feria de San Isidro: Castella queda en evidencia


Por Antonio Lorca.

Al final, la corrida derivó en una mezcla de ingredientes diversos. Hubo dos fracasados —Castella y el ganadero—; triunfó Talavante ante un nobilísimo sobrero al que muleteó con templanza y hondura, y resultó herido Javier Jiménez en el muslo derecho cuando muleteaba al sexto, un toro sin clase y deslucido.

Sebastián Castella bajó muchos enteros en su consideración de figura del toreo; es imperdonable que a uno de los que dicen mandar se le vaya un toro de puerta grande en feria de tanto relumbrón, pero que persista en el error y se le vaya otro que, al menos, le ofreció en bandeja un tercer trofeo, ya es para que se retire a un monasterio unos días y reflexione sobre las causas de tan grave fracaso.

Algo extraño le ocurrió, sin duda, porque el torero francés ha demostrado en esta plaza que sabe torear muy bien; pero ayer le abandonaron las musas, se enfundó el traje de la monotonía y ofreció todo un recital de destoreo, mantazo va, mantazo viene, hasta la derrota final

Lo más grave sucedió ante el primero, un sobrero de Buenavista, que cumplió en el caballo, acudió alegre en banderillas y llegó al tercio final con tranco, prontitud, fijeza y transmisión. El comienzo por alto y unos elegantes ayudados hicieron presagiar faena de triunfo grande. Mejoró el toro en cada tanda, persiguió la muleta con codicia y obedeció los cites del torero antes de que este le mostrara el engaño. Pero a medida que el animal asentaba su buena clase, Castella decía a voz en grito que no era su tarde, ni su toro, ni su plaza… No dio pie con bola, mezcló pases estimables con un aluvión de desatinos, alargó la faena en un intento desesperado de encontrar una salida digna, pero no consiguió más que cansar al bendito público que consintió, en respetuoso silencio, sus brochazos oscuros. Hasta dos avisos escuchó por su tardanza, y lo peor fue que el toro se marchó con las orejas al desolladero. ¡Imperdonable!

Pero es verdad que todo puede empeorar. El cuarto, de la pésima corrida titular, no tuvo la calidad de su compañero, pero no dejó de embestir al engaño del peor Castella imaginable. Acelerado siempre, con la muleta enganchada, dijo que las ideas le habían abandonado. Ojalá sea un retiro momentáneo.

El segundo fracasado, el ganadero. Hasta dos toros de la corrida titular fueron devueltos, pero alguno más podía haber seguido el mismo camino. Todos estuvieron muy justos de presencia, y, a excepción del cuarto, evidenciaron una preocupante falta de fuerzas y ausencia de casta. Otra birria más. El primero, por poner un ejemplo, se echó en la arena tranquilamente en el tercio de varas, circunstancia que aprovechó el presidente para mandarlo directamente a la puntilla; pero es que el tercero se desplomó ante la muleta de Jiménez y le costó un mundo recuperar la posición inicial.

La corrida iba a toda velocidad por el precipicio de la decepción más absoluta cuando salió un sobrero grandón del Conde de Mayade que huyó del primer encuentro con el caballo, mejoró en el segundo tercio, lo que permitió el lucimiento en banderillas de Juan José Trujillo, y llegó a la muleta con bondad y un temple exquisito. Lo aprovechó en toda su dimensión Talavante, quien se entretuvo en torear de salón, confiado y artista, por naturales hermosos, algunos de ellos bellísimos, y redondos rebosantes de torería. Faltó la emoción de la casta, pero ahí quedaron pinceladas del mejor toreo moderno.

Ese fue el mejor Talavante, pero hubo otro, no tan bueno, ante el segundo, un toro que iba y venía sin gran fijeza. El torero dio muchos pases, pero no hubo ni un solo muletazo que recordarse pueda, ni un solo detalle más allá de sus posturas flamencas tras el cierre de varias tandas anodinas. Es decir, que ante la mínima dificultad, queda patente que el toreo carece del más mínimo sentido de la emoción.

El peor parado fue el joven Javier Jiménez. Un toro enfermizo y con cara de pena, lisiado, noqueado y moribundo, fue su primero. Salió a por todas en el sexto, incierto de embestida y con la cara a media altura. Tan incierto que, en cuanto pudo, lo levantó cuando lo pasaba con la mano derecha, le clavó el pitón en el muslo, lo zarandeó y lo mandó directamente a la enfermería a pesar de los deseos en contra del propio diestro.

Puerto / Castella, Talavante, Jiménez

Toros de Puerto de San Lorenzo, —el primero y el quinto, devueltos—, muy justos de presencia, mansurrones, flojos, descastados y nobles. El primer sobrero, de Buenavista, bravo y muy noble y repetidor en la muleta; el segundo, de Torrealta, devuelto por inválido; el tercer sobrero, del Conde de Mayalde, grandón, manso y muy noble.

Sebastián Castella: —aviso— estocada trasera —2º aviso— y un descabello (palmas); —aviso— gran estocada (palmas); estocada en el que mató por cogida de Jiménez (silencio).

Alejandro Talavante: pinchazo, media y cuatro descabellos (silencio); estocada caída (oreja).

Javier Jiménez: gran estocada (silencio); cogido de gravedad por el sexto. El parte médico indica que la herida fue en el muslo derecho y tiene dos trayectorias; hacia arriba, de 20 centímetros, que produce destrozos en músculos aductores, y otra hacia abajo, de 15 centímetros que afecta a los músculos vasto interno y aductor. Pronóstico grave.

Plaza de Las Ventas. Corrida de la Prensa. Novena corrida de feria. 19 de mayo. Lleno de ‘no hay billetes’ (23.624 espectadores). Asistió el Juan Carlos I, que estuvo acompañado por Victoria Prego, presidenta de la Asociación de la Prensa de Madrid, y Carmen Martínez Castro, secretaria de Estado de Comunicación.

Foto: Info Castella Twitter.

Alejandro Talavante, entre la gloria y el infierno


Por Patricia Navarro.

Está desaparecido. No acude a las entregas de premios y hace tiempo que no habla con la Prensa, pero se anuncia cinco tardes en Madrid. 

Es Alejandro Talavante. Y nos encontramos en la nueva era. O eso queremos pensar, sobre todo porque ya no nos podemos permitir más lujos. Se nos acabaron. Con diez toros, al menos, si el pañuelo verde no asoma por presidencia, se verá las caras durante esta temporada por el ruedo de la Monumental venteña. El mismo que le catapultó cuando era novillero, un auténtico desconocido y le permitió en cuestión de meses tomar la alternativa y alternar con las figuras. Posición que no abandonó jamás. Y lo hizo sin cortar ni un sólo trofeo. Toreando al natural, con aquel chispazo que puso de acuerdo a todos. 

Han pasado once años desde aquella tarde del mes de mayo. Y muchas cosas más de aquellas declaraciones del torero pacense que no dejaban indiferente a nadie, pero a punto de abrir las puertas del coso de la calle de Alcalá durante más de un mes de manera ininterrumpida Alejandro Talavante es el protagonista de la gesta. 

Hará el primero de sus paseíllos el viernes 19 de mayo para lidiar la corrida de El Puerto de San Lorenzo con el francés Sebastián Castella y Javier Jiménez, que el año pasado, en pleno mes de agosto, abrió la Puerta Grande que tanto se resiste a la mayoría, también a las figuras, incluso más. 

El próximo miércoles, ya 24, volverá a la escena madrileña con la corrida de Cuvillo, con la que ha firmado faenas para la historia como la de Zaragoza en final de temporada, con Juan Bautista y el peruano Roca Rey, otro de los grandes atractivos del serial.

El 6 de junio la atención será mayúscula por volver a ver a Alejandro con la corrida de Victorino Martín, con la que ya se anunció en esta plaza en 2013 en esa ocasión en solitario y día en el que con la plaza llena fracasó. Vuelve con el mismo hierro y mismo lugar. 

El reto está servido. Le espera más. A él y a la afición. Beneficencia, en esta ocasión y por estrategia del nuevo empresario de Madrid, Simón Casas, el 16 de junio, dentro de un fin de semana de altos vueltos con la actuación al día siguiente de la única tarde de Morante de la Puebla en la corrida de la Cultura, que el empresario francés se ha sacado de la chistera. Magia aparte. 

Por Beneficencia, Juli, Talavante y Manzanares lidiarán un encierro de Victoriano del Río. Otro gran plato fuerte será ver al diestro de Badajoz en la Feria de Otoño, donde ya nunca quieren anunciarse las figuras en el mes de octubre y con la temporada casi vencida.

Las cinco tardes de Talavante centran en esta ocasión la nueva era de la plaza. La era Simón CasasNautalia. La UTE que se hizo con Madrid tras una jugada maestra trazada en el silencio más absoluto, no hubiera sido posible de otra manera, para hacer creer a su contrincante, en este caso José Antonio Martínez Uranga y el mexicano Alberto Bailleres que acudirían en solitario al concurso de Las Ventas. 

Una oferta a la baja de estos y una muy a la alza del francés con la agencia de viajes le hizo posible el sueño dorado de toda una vida de comandar, por fin, la monumental venteña. 

Llega a Madrid Simón en una etapa clave. 

Leer más de este artículo en: http://www.larazon.es/movil/toros/alejandro-talavante-entre-la-gloria-y-el-infierno-AH15125665

@Taurinisimos 107 – Polémica San Marcos 2017 – Manzanares y Garrido en Sevilla. Victorino Vuelve.

Programa @Taurinisimos de @RadioTVMx del viernes 28 de Abril de 2017. Conducen Miriam Cardona @MyRyCar y Luis Eduardo Maya Lora @CaballoNegroII.

Actualidad Taurina.

Feria de San Marcos, Aguascalientes 2017.

Crítica a la mala presentación de la novillada y la corrida del 25 de Abril, Hermoso de Mendoza, Macías y Flores.

Análisis y enlace telefónico en directo con Ana Delgado.

Clip: Sevilla por Pepe Alameda.

Análisis Feria de Abril, Sevilla 2017.

Faenas de José Garrido, El Juli y José María Manzanares.

Previo Corrida de Victorino Martín en Sevilla.

Recuerdo Indulto de “Cobradiezmos” y Manuel Escribano.

La próxima emisión de #Taurinísimo será el próximo viernes 5 de Mayo de 2017 a las 7 pm (Mex) a través de http://www.radiotv.mx

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Feria de Abril: El toro antitaurino

El diestro Julián López, ‘El Juli’, durante el segundo toro de la tarde. PACO PUENTES.

Por Antonio Lorca.

La búsqueda incansable de la suavidad puede acabar con la fiesta de los toros. Y si no, al tiempo. Las figuras de hoy están empeñadísimas en ello y seguro que lo consiguen más pronto que tarde. Lo uno y lo otro: la suavidad total y la desaparición de la fiesta.

Mientras toreros como Morante, El Juli y Talavante no entiendan que el toro moderno, estos de Garcigrande o cualquier otro de los apetecidos y exigidos por ellos, carecen de la más elemental emoción, que es condición indispensable para la pervivencia de la fiesta, no habrá futuro despejado.

Gordos, los toros elegidos por las figuras, con las fuerzas muy justas, ahogados algunos de ellos a las primeras de cambio, pero nobles y bondadosos hasta la idiotez. Ese es el toro que expulsa a la gente de las plazas; ese es el toro que aburre y desespera; el toro antitaurino. Pagar 100 euros por un tendido de sombra y calarte hasta los huesos —cayó una fina lluvia durante todo el festejo— porque la tarde no estaba para llover y has dejado el paraguas en casa merece, al menos, el sufrimiento incontenible de una buena tarde de toros. Pero no; estos de Garcigrande no hacen afición. No fijan población taurina en las plazas más allá de espectadores ocasionales ávidos de diversión y orejas facilonas.

Una cortó El Juli al quinto toro de la tarde, que acudió con alegría al caballo, donde no lo picaron como es de rigor, lo que provocó la ovación del respetable, algo ya habitual en la Maestranza. Fue pronto en banderillas y llegó a la muleta con esa suavidad tan perseguida por su lidiador. Resultó, sin embargo, que las cosas no rodaron según lo previsto. El toro soltaba la cara, embestía de forma irregular y esta condición determinó una faena larguísima e intermitente, en la que hubo destellos de enorme torería con tiempos muertos, compases insulsos y hasta un desarme, que provocó un descanso momentáneo de la música, que volvió a las notas en cuanto el torero tomó de nuevo la franela. Oreja, al fin, de poco peso.

Quede constancia, no obstante, de que El Juli había toreado muy bien con el capote toda la tarde. A este quinto lo recibió con unas verónicas muy templadas y volvió por la misma suerte en el quite, que cerró con dos medias lentísimas. Mejor, si cabe, estuvo en el segundo. Lo recibió con tres verónicas y media de categoría, y, momentos después, lo quitó con dos chicuelinas lentísimas rematadas cada una de ellas con el envés del capote, que provocaron el delirio en los tendidos.

Ese es el toro que buscan las figuras, ese toro tan noble que se convierte en un juguete en sus manos, ese toro que encierra riesgo, claro que sí, pero parece un muñeco. Después, sucedió que no hubo faena de muleta; iba bien el animal por el lado derecho, pero en la segunda tanda vio el vestido del torero cuando pasaba cerca de sus muslos y el gesto extraño no le gustó a nadie, especialmente a El Juli. Y ahí se acabó la noticia. Una mirada furtiva y esquiva descompuso la faena.

Morante no tuvo su tarde; bueno, lo que no tuvo fue su toro, porque su ánimo parecía intacto. Un buey de carne fofa era su primero, tan docilón como parado desde que pisó el ruedo maestrante. Era el antitoro, ese que adultera la esencia de la lidia y la convierte en un espectáculo denigrante. Una ruina. El cuarto no le gustó al torero desde sus primeras embestidas al capote. Le dieron de lo lindo en varas y Morante, siempre a la defensiva, se lo quitó de encima —era una birria— de la mejor manera que supo.

Tampoco fue la ocasión propicia de Talavante, siempre tan esperado. Se lució en un quite por chicuelinas en el segundo de la tarde y ese fue todo su bagaje. Acelerado y destemplado se mostró con la muleta ante el segundo, que se acabó pronto, y al que dio pases de muy baja intensidad. El sexto engañó en el caballo y se quedó como un guisando en el tercio final. Hizo bien Talavante en no aburrir al personal y finalizó con brevedad.

He aquí el resultado de las exigencias de las figuras: una tarde desesperante. El toro antitaurino tiene estas cosas. A ver si se enteran…

GARCIGRANDE, D. HERNÁNDEZ / MORANTE, EL JULI, TALAVANTE

Toros de Garcigrande-Domingo Hernández, gordos, mansos, blandos, descastados y nobles.

Morante de la Puebla: casi entera (silencio);dos pinchazos, casi entera atravesada —aviso— y tres descabellos (pitos).

El Juli: dos pinchazos y estocada (algunas palmas);estocada —aviso— y un descabello (oreja).

Alejandro Talavante: pinchazo, casi entera y dos descabellos (silencio); dos pinchazos, estocada y un descabello (silencio).

Plaza de la Maestranza. Cuarta corrida de abono, 27 de abril. Lleno de no hay billetes.

Publicado en El País 

La Amnistía Manzanarista – Temple de Manzanares Supera Debacle Bernaldista.

Derechazo con toda la rotundidad de Manzanares hijo en la apertura de la Temporada Grande. FOTO: Emilio Méndez. SuerteMatador.com
Derechazo con toda la rotundidad de Manzanares hijo en la apertura de la Temporada Grande. FOTO: Emilio Méndez. SuerteMatador.com

Abre La México época nueva con vicios viejos. Cambia forma pero no el fondo. La tarde sabatina naufraga con el desesperante, manso, descastado y falto de raza, encierro de Bernaldo de Quirós y su mansada acostumbrada. Con la peor entrada en años para una tarde inaugural, la Plaza México camina con rumbo desconocido por el sendero de la autocomplacencia y la falta absoluta de grandeza. Pese a la oreja regalada, Manzanares muestra su enorme clase y capacidad con el insulso quinto al que mata fatal. “Zotoluco”, en horas bajas y en plena liquidación, desperdicia el único astado que desplaza mejor mientras Talavante queda varado y absolutamente sin opciones.

Por: Luis Eduardo Maya Lora – De SOL Y SOMBRA. Plaza México.

Solía decirse antiguamente que los toros de Palomeque “ni en bisteque”, la ganadería yucateca que en los años treintas, cuando venía a El Toreo, se refería a ella como “El Coco”

O aquello otro que decía: “De Peñuelas… ni los huelas.

Hoy, no es guasa, debemos tristemente decir que los toros de Bernaldo… ni pa’l caldo.

La nueva era de la Plaza México, quizá la nueva época de la Fiesta en este país, encuentra en su primer paso, el primer tropiezo. Porque todo este invento de quitar la tipografía clásica de “Plaza México” traer nuevas butacas, el bar en la rampa o la escultura ecuestre en una de las entradas o el nuevo formato sabatino, un tanto ferial, es solo el cascarón.

Lo real, el fondo de las cosas, es el desastre, esta vez con el bernaldazo de cada año.

El premio para esta ganadería de tantos tumbos, de tanta mansedumbre, es lidiar cada ciclo en carteles de lujo, ahora el honor es abrir Temporada, la otrora Regia Inauguración, a la que tanto intento de innovación deja en apenas un tercio de entrada, con los precios en las nubes y el toro por los suelos. Esa es la preocupación, nuevas formas pero mismos vicios, poco aliento al real cambio, que más que todo aquello, debe ser el regreso a la base de la Fiesta: el Toro. Esta vez es su falta de bravura, o sea, su mansedumbre.

Los tres primeros, tres castaños, huyen del caballo solo al verlo. Y no los disculpemos. Desde su alumbramiento el toro bravo se somete a pruebas, castigos, pérdidas, decisiones: nace y lo primero que recibe del mundo es un golpe de realidad. Es una desgracia que un toro como este salga lastimado de los cuartos traseros, mansee y además se frene. Esto, sumado a las peores dudas, mañas y telarañas de “Zotoluco” explica perfecto por qué las fuerzas perdidas no las brinde un torero que ya no se queda quieto, tapa al manso encimándose y, ni por casualidad, alcanza a pegar, siquiera, un muletazo completo.

Pensemos que aquí ha sido el toro.

Si es así, donde es completa responsabilidad suya es en el cuarto.

En una moruchada como esta de Bernaldo de Quirós, cuando sale un astado como el cuarto, “Grego” nombrado de pelaje negro, que sale y toma los lances de hinojos de largo, requiere sujetarle y no dejarle ir por el ruedo sin mayor mando. “Zotoluco” va por lo fácil y deja pasar en las chicuelinas a plenos medios, vaya diferencia entre aquellas que le recetó a aquel torazo salinero “Prestigios” de Julio Delgado una tarde lejana de Diciembre de 2001.

En plenos medios y sin moverse.

Hoy, la danza aquí prosigue.

Lances mas que al paso, al salto. Rematados con horrible serpentina de la cual, como no alcanza a rematar por seguir saltando, es desarmado y entablerado, de milagro se salva de un percance y, por supuesto, no deja en suerte. Nacho Meléndez le puede al manso en el caballo y, tras tercio de banderillas batallador, Christian Sánchez, un tanto benévolamente, saluda en el tercio y la cosa queda caliente.

“Zotoluco” lo sabe y toma la fácil, la de rodillas por alto y el manso escapa.

Como en el primer tercio.

Y de ahí, con tanto toque afuera, tanto salirse de la suerte y reponer entre cada pase, su incapacidad para quedarse quieto y la ventaja de aprovechar el viaje, Eulalio López es doblemente desarmado, enganchado otras y descolocado varias más con el toro por todos lados y él, falto completamente de sitio. Derrotado, sin más que ofrecer, echa la culpa a un toro que, aun manso, con los viajes largos y menor debilidad, da opciones. Pitado es con la dureza de estos casos. Falla con el descabello, llega el aviso y la urgente despedida, para bien de todos.

Entre todas estas faltas de lesa majestad, toro ausente y declinante torería, queda otorgar la amnistía, por solo un momento, a José María Manzanares, por fundamental y señorial proceder, por siempre estar por encima de la pésima condición de sus toros.

Primero ante el peligroso segundo.

Luce en los lances pese a los cabezazos y la rebolera, en el sometimiento por el lado derecho, donde es capaz de insistir con la muleta hasta incluso hacer pasar a un toro sin casta que rebrinca, rasca y trata de escapar desde su aparición en el ruedo sin jamás emplearse ni tomar el engaño completo. José Mari logra casi el milagro que solo privan  el genio, el imposible pitón izquierdo y la estocada caída.

Solo saludos en el tercio.

Entonces, en el lugar de honor, salta un cárdeno claro, alto, bocinero, fino de hechuras pero con demasiado nervio por irse, escurrirse de las suertes. Manzanares echa para adelante, soporta, con esforzadas verónicas, el arreón y el cabezazo, se derrumba la embestida al solo sentir la tela. Entonces, el caballo en mala colocación, para al manso que se derrumba cuando protesta y que no se confunda al personal,  es tan solo  manifestación de  mansedumbre.

Suso”, el banderillero, en su debut con Manzanares, destaca en el segundo tercio y el alicantino tiene una doble asignatura: no derrumbar al débil cárdeno pero poderle a su protestona y corriente condición que cabecea, rebrinca y dobla contrario cuando se puede, si pasa la prueba podrá ligar aunque poco dure el toro.

Y así hace.

Tras inicio alternado donde destaca en el de trinchera, Manzanares se la juega desde la primera tanda. El manso, de no imponérsele puede desarrollar a mal, por ello arriesga al bajar apenas la mano en los derechazos y, pase tras pase, coloca en el sitio exacto la muleta para correr la mano. Sin esta estructura, todo se habría derrumbado. Incluso, ante el horrible cabezazo que descompone a mitad del derechazo, donde responde en el sitio, perfecto, castigador y acariciador, con nueva edición del trincherazo.

Ahí comienza el desencadenamiento de la mano izquierda, en cadencia trenzada, perdiendo un paso primero, quedándose quieto después, para trazar a media altura el natural, luego tirarlo a la cadera por abajo, en majestuosa composición de doble tanda que tapa por rítmica y extensiva, por sutil y perfectamente rematada arriba, la ínfima bravura y terrible mansedumbre del toro.

Solo que el arte emborracha.

Y engolosina al torero, pasa de faena al cárdeno luego de intercalar nuevos derechazos rematados con soberbio cambio de mano por bajo, arranca la ultima tanda de frente con la izquierda, lento, cerca de tablas y con la espada en mano, uno en redondo parece no acabar y brinda así la mayor alegría del festejo a La México. Así como la mayor decepción con el bajonazo  en la suerte contraria y el primer ramalazo de la Temporada de Jorge Ramos quien, malamente, regala un trofeo.

Menos mal, José María se olvida de la oreja y hasta los machos de la hombrera regala en la vuelta. Igual que hace un año, corta la primera oreja, también discutida pero en un mejor aire, al menos con la muleta.

A la vuelta decembrina y a la par de Dios, torero.

Sin suerte, Talavante se nota visiblemente desilusionado por esta malísima y frustrante mala racha en los sorteos. Salvo los toros de Campo Real, de varios años para acá, no funcionan los lotes del extremeño. El castaño tercero se rompe a la segunda tanda con la derecha y el sexto, con el literario y glorioso nombre de “Balzac”, ni para consomé le sirve pese a su disposición y clase capotera, en la verónica y en el lance de Jesús Córdoba, o su proverbial quietud con la muleta.

Nada, como diría el propio Balzac, la resignación es el suicidio cotidiano.

Esperemos no sea así el resto de la Temporada que mucho me temo la partida está cuesta arriba, con los vicios tan arraigados en empresas, ganaderos y sobre todo toreros, incluso, a pesar de esta amnistía manzanarista.

Que sea la excepción, nunca más la regla.

Texto: @CaballoNegroII.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Plaza México. Temporada Grande 2016-2017. Sábado, Noviembre 12 de 2016. “Corrida de Inauguración”. Primera de Derecho de Apartado. Un Tercio de Plaza en tarde fría de cielo nublado y con viento sin llegar a molestar la lidia. El toque de cuadrillas se realiza con cinco minutos de retraso luego de la presentación del espectáculo ecuestre “Morerías”, mal trazadas quedaron las rayas del tercio al poner en condiciones el ruedo.

El festejo se celebra en contravención al Artículo 47 de la Ley para la Celebración de Espectáculos Públicos en el Distrito Federal al no contar la categoría de Matadores de Toros con la mayoría de nacionalidad mexicana requerida. La Autoridad que preside, además de iniciar la corrida con retraso, equivoca al juzgar mal la petición al finalizar la lidia del quinto, así como en premiar exageradamente al segundo espada en tal turno.

6 Toros, 6 de Bernaldo de Quirós (Divisa Obispo, Verde y Rojo) variopinta y dispareja de presencia, con cabeza la mayoría. Los tres primeros castaños: retacado el primero, precioso de tipo, no obstante arrastrar los cuartos traseros sin que la Autoridad le devuelva, al parecer presenta una cornada arriba de la pata derecha, manso y sin fuerza alguna; manso y peligroso, principalmente por el pitón izquierdo el segundo, geniudo y tardo, siempre a la defensiva es picado en la querencia; insulso por desrazado y regateador el tercero. El cuarto, negro, enmorrillado y fino de hechuras, pese a su condición mansa, se desplaza largo aunque por momentos con la cara arriba y acaba en tablas gracias a la lidia otorgada. El quinto, con una mansedumbre escandalosa pese a tirar a la cabalgadura, alcanza a mejorar en la muleta dada la perfecta colocación de los engaños y el temple de su lidiador. Terrible el sexto, el más serio, largo y cornalón, manso y áspero, carente de toda sustancia.

Toda la corrida, pitada fuertemente en el arrastre.

Eulalio López “El Zotoluco” (Azul Noche y Oro) División y Pitos tras Aviso. José María Manzanares (Azul Mediterráneo y Oro) Saludos y Oreja con Leves Protestas. Alejandro Talavante (Esperanza y Oro) Palmas y Silencio.

Exagerado, por improcedente y sensiblero, saludo al tercio de Christian Sánchez luego de banderillear al quinto. Destaca a la brega y en banderillas, además de siempre bien colocado Jesús Miguel González “Suso” de la cuadrilla del segundo espada.

Al terminar el Paseíllo se tributa merecido y sentido minuto de aplausos en memoria del periodista taurino Ernesto Navarrete y Salazar “Don Neto” fallecido el pasado lunes, decano de los cronistas taurinos.

En la perfecta estructura de Manzanares y su pase natural, el cárdeno se entrega y la gente igual.
En la perfecta estructura de Manzanares y su pase natural, el cárdeno se entrega y la gente igual. FOTO: Emilio Méndez. SuerteMatador.com