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La bipolaridad de Simón Casas / del “los empresarios no deben apoderar toreros” al apoderamiento de Toñete

Casas con el CEO de Nautila Rafael Garcia con quien se dice tiene fuertes diferencias por cuestiones económicas.
Casas con el CEO de Nautila Rafael Garcia y socio de Plaza 1, con quien se dice tiene fuertes diferencias por algunas cuestiones económicas y operativas.

El empresario francés sumaría a sus filas al novel matador de toros Toñete a quien apoderará durante la próxima temporada 2019.

Casas es actualmente apoderado de Sebastián Castella.

De SOL y SOMBRA.

La bipolaridad en Simón Casas es algo común y constante, ya que suele pasar de la genialidad a la ridiculez en un minuto.

Si hace unas semanas declaraba abiertamente “los empresarios no deben apoderar toreros” hoy habría dado un giro de 180° para convertirse en el nuevo apoderado de Toñete, un joven torero que recientemente ha tomado la alternativa en Nîmes.

En este negocio nadie está peleado con su dinero y menos cuando a esto le queda muy poquito tiempo, como lo ha declarado y comentado el empresario en muchas ocasiones.

Las razones del apoderamiento de Toñete tienen razones de peso, aunque más bien tendríamos que decir de euros, ya que el novel matador es hijo del empresario millonario Antonio Catalán, fundador de AC Hoteles y único socio en el mundo del grupo hotelero Marriott.

No será barato el apoderamiento en caso de confirmarse, pero al padre de Toñete eso no le quitará el sueño, siempre y cuando el nuevo apoderado lo ponga a torear la próxima temporada, cueste lo que cueste.

Son tiempos difíciles para el toreo, hay mucha tensión en los despachos y con esto solo se constata un cosa: Hay poco dinero. Cada vez menos y lo poco qué hay se lo reparten entre unos cuantos. Casi todas las empresas están perdiendo dinero tanto en América como en Europa. Se dice que Sevilla ya no pierde y ahora gana, pero no mucho. Casas no gana, pero las cuentas le cuadran y sale tablas. Los choperas han tenido que vender a Baillères parte de sus empresas y en muchos pueblos y ciudades medias ya no hay toros.

El próximo invierno será muy largo para la Tauromaquia mundial, que desafortunadamente sigue sin un plan solido para afrontar su decadencia eterna.

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Ocho con Ocho: Concurrence Ouverte Por Luis Ramón Carazo

En el modelo tradicional del negocio taurino, las figuras del toreo llevan la mano en el cache o sea en el dinero que cobran; en definir fechas; toros; alternantes; que si las corridas se televisan y un largo etcétera que no es necesario detallar para comprender lo que estoy tratando de decir en unos cuantos párrafos que me permite éste espacio.

Lo que no ha sucedido en los últimos tiempos, salvo la excepción de José Tomás, es que una de las condiciones para calificar como figura es que provoquen tal expectación que los boletos en México o los billetes, vuelen de la taquilla.

Por lo anterior es que nos preguntamos: ¿Por qué no modificar el modelo tradicional y adecuarnos a los nuevos tiempos? Innovar, en pocas palabras.

Uno que se atrevió y fue muy criticado fue Simón Casas, quién para la Feria de Otoño de Madrid armó sus carteles por sorteo y por lo menos hasta ahora le ha funcionado, las entradas notablemente han mejorado con relación a los años pasados, impulsadas seguramente por haber incorporado el ingrediente de la suerte y romper con los carteles de cartabón repetidos decenas de veces con los mismos alternantes y ganaderías.

Ahora, Simón propone un sistema de la misma naturaleza para San Isidro, es decir que se continúe armando los carteles por sorteo y de esta manera la variedad en toreros y ganaderías impere en el serial.

También sugiere Casas que se separe la gestión empresarial de la de apoderamiento y dice que él mismo, como presidente de la asociación de empresarios en España está dispuesto a acatarlo, lo cual representaría un cambio mayúsculo en el otrora gran negocio taurino.

Me parece que en los tiempos que corren, es importante aplicar nuevas fórmulas para tratar de cambiar el rumbo de una fiesta hostigada por muchas facciones sociales y políticas, con una economía endeble en muchos sentidos, porque independientemente de que tenga o no razón Simón, me parece inaplazable decidir nuevos caminos, porque tal vez la competencia abierta (que es el significado en español del título francés con el que denomine está columna) sea lo que impulse hacia otros rumbos al toreo.

En nuestra capital, el elenco de Temporada Grande de La México apuesta por los toreros mexicanos y puntualmente acude a los nombres de toreros europeos que tienen ya un sitio ganado en nuestro país y por ahí incluyen a un torero maduro, que en su nueva época pudiera gustar que es Antonio Ferrera, pero se sustentan en los toreros mexicanos, quienes tendrán el peso de la temporada grande de atraer al público que salvo puntuales excepciones, no acude a sus localidades como en otras épocas.

Esperemos que la competencia sea el argumento para hacerlo y no las imposiciones y doy un caso concreto; cómo nos gustaría que en La México alternarán como no lo hacen en España, Pablo Hermoso y Diego Ventura a caballo, para provocar el llenó y entonces sí que cobrarán lo que ganan por su atractivo y no sólo por el cache de la temporada europea.

Todo lo que sea sacudir el toreo, me parece vital para responder a situaciones que pasan desapercibidas, pero que preocupan y doy un caso; es magnífico que SKY transmita en México las corridas de toros de Europa, pero duele que la transmisión la acompañen con un letrero de advertencia de ser un espectáculo no apropiado para menores de 18 años, lo cual me parece absurdo e innecesario.

Y así le podemos seguir, pero me detengo y digo con vehemencia; en tiempos de cambio habría que hacer algo distinto y no acudir a tiempos idos que están más muertos que Cuchares, que en Gloria de Dios descanse.

¿La fiesta en paz? Simón Casas: descubrir el hilo negro y “producirlo”

Por Leonardo Páez.

En el mundito taurino que va quedando, los que sacan evidente tajada de él se instalan en positivos falsos, en demagogos partidarios de construir –sobre los mismos endebles cimientos que hunden a la fiesta–, no en negativos empeñados en destruir –denunciar las deliberadas desviaciones de un sistema reiteradamente imprevisor y cortoplacista en beneficio de unos cuantos–, mientras los primeros se llenan la boca advirtiendo que antitaurinos y politicastros subvencionados son la principal amenaza de la centenaria tradición. Mismo esquema del régimen que ha sido corrido a patadas: los culpables son otros, los vaivenes de la globalización, los precios del petróleo y el distractor Trump. Nosotros, ni robamos ni funcionamos, por eso ya nos vamos, parece decir esta runfla de autocomplacientes ladrones.

Siguiendo las consignas de una fiesta de toros predecible y globalizonza, en la que España produce toreros-marca comodinos y como taquilleros y los otros siete países ponen plazas, ganado a modo, comparsas, público y dinero, el autonombrado productor, no empresario, de origen francés, Simón Casas, cabeza visible de la Plaza de Las Ventas, supone haber descubierto el hilo negro que permita retomar el camino de la competitividad equitativa en el toreo: sortear las cuatro ganaderías y los 12 puestos con motivo de la miniferia de otoño en el coso madrileño, principal bastión de la tauromafia que hace tiempo marca las directrices de una fiesta desapasionada, precisamente porque la élite taurina sigue apostando por la comodidad y no por la competitividad ante la bravura.

Más descubridor que la dichosa rifa resultó el cachondeo declarativo del alineado productor, auténticas perlas coleccionables para los taurinos seudopositivos del orbe: En las últimas décadas, los carteles se han vuelto demasiado tecnocráticos, soltó el torero por un día, cuando no se atrevió a decir que los taurinos que mangonean prefieren sacar dinero que sacar chispas con diestros de verdad y toros con casta. Añadió que admira mucho a los toreros figuras, pero que hay que forzarlos un poquito, sí claro, no un muchito, ya que sus pretendidas innovaciones son tan auténticas como las monedas de tres euros.

Creativo como es, Simón añadió que “hay que romper el dogmatismo de la afición, mal acostumbrada al blanco y negro (sicazo que llegó hasta los despachos de los contumaces acostumbradores taurinos), cuando la vida está en los grises”. Bueno, ni Montaigne. Y ya inmerso en las profundidades de la reflexión ética, advirtió: Hay que devolverle a la Fiesta el misterio, porque en toda la historia, las grandes figuras han variado encastes y aceptado retos, si bien él y los principales empresarios sigan sometidos a las torpes exigencias de los del dinero y sus figurines favoritos, no a la bravura de hombres y bestias, diferentes aunque ya parezcan sinónimos.

Alarmado por los recientes enjuagues de Morena y los Verdes seudoecologistas, un aficionado me preguntó si el Moerde, Morena y el Verde, feliz acrónimo formado por la unión de elementos de dos o más palabras, creación de José Luis Serrano, lector de La Jornada, no serían el preámbulo de un antitaurinismo oficial, y sólo le respondí que corresponde a los ciudadanos comprometidos con el país a sumar, confiar y vigilar a los políticos y funcionarios que, junto con el pueblo, protagonizan el último cambio pacífico en México.

Publicado en La Jornada

«El Dorado» del toreo: del sueño a la realidad de la Fiesta

Las Ventas, una tarde de lleno en San Isidro – Paloma Aguilar.

Por Rosario Pérez – ABC.

Cuenta la historia que en el siglo XVI se generó una leyenda entre los primeros descubridores del Nuevo Mundo: había un pueblo en el que todo era dorado, un lugar donde los reyes eran cubiertos con oro en polvo a su muerte como ofrenda a los dioses. Esta deslumbrante urbe se localizaba en medio de la jungla, posiblemente en la zona central de la Nueva Granada, actual territorio de Colombia, aunque dependiendo del origen o la época de la versión, lo mismo se sitúa en Cundinamarca que en alguna zona de Venezuela, en la selva amazónica o en los mismos Andes. Variaba según la febril imaginación y la codiciosa mirada de algunos exasperados conquistadores.

Aquí, en España, la tauromaquia vivió su particular «Dorado» entre los años 50 y 70 del siglo pasado (sí, había menos oferta de ocio). Las plazas se llenaban, los toreros formaban parte de la cultura y la sociedad, y el toreo competía con el fútbol y el boxeo como mayor espectáculo de masas de un país que resurgía de sus propias cenizas. Los ochenta sufrieron su crisis, superada a principios de este siglo. En aquella época dorada las plazas se llenaban con el mero hecho de anunciar el cartel en una pizarra con tres o cuatro días de antelación. Al rebufo de esta ola fervorosa por las corridas, surgieron geniales empresarios que utilizaron el ingenio y una gran pasión para llevar nuestra Fiesta hasta cotas inimaginables. Hubo también grandiosas figuras, aunque en eso las épocas no son tan distintas y, lógicamente, los había con inmenso tirón como El Cordobés y otros con mucho menos.

Pliego intervencionista

Aún en 2018, algunos todavía sueñan con ese «Dorado» que nos contaban, aunque no son pocos los que empiezan a pensar que es tan irreal como aquel que imaginaron los conquistadores de las Américas. Y lo es porque la Fiesta se ha desestructurado. Toreros, empresarios y ganaderos van por caminos distintos y encontrados, cada vez más alejados. Los políticos utilizan el toreo como moneda de cambio y se sientan al sol que más calienta. Madrid, capital del toro, ha estirado como una goma San Isidro, tratando de paliar un pliego recaudatorio y nocivo para la Fiesta, que por primera vez en muchos años ha sobrepasado por poco la media plaza en festejos del abono del Santo. Bilbao busca la gestión privada tratando de huir de los desmanes de un modelo desgastado. Sevilla vive un modelo basado en un antiguo contrato y mantiene una delicada (aunque resistente a la par) salud, y a Valencia le ha tomado el pulso la misma empresa que no termina de cogérselo a la Monumental madrileña, con una oferta desorbitada en el último concurso. Un poco a la desesperada, se ha recurrido en Otoño a la fórmula del bombo para reclamar la atención del público: a ver si las figuras recogen el guante… Como algo puntual y novedoso, que ya se sabe que el manda elige y no es amigo de loterías… Pues estos son los cuatro ases de la baraja en los que se sustenta el toreo.

Pamplona es punto y aparte: allí encontraron su Dorado particular a mediados del siglo pasado, ayudados por un Nobel norteamericano, y siguen abarrotando los tendidos 70 años después. El resto de las plazas luchan por sobrevivir a los ataques antitaurinos, algunos caprichos de varias figuras y la renovación de un modelo que ya no da para más. Los años ochenta vivieron una gran crisis taurina y de identidad, pero la muerte en la plaza de Paquirri y Yiyo reforzó y dio credibilidad a cuanto acontecía en el ruedo y los públicos volvieron a las plazas. Por desgracia, hemos vuelto a vivir la tragedia de dos toreros caídos en la arena, pero no parece que aquel relanzamiento se repita. Tres décadas después, tenemos una sociedad cada día más desnaturalizada, a la que preocupa más las proteínas que aportamos a la alimentación de nuestro Cocker que el drama que viven los niños en Siria, donde en lo que va de 2018 han muerto más de mil pequeños, según datos de Naciones Unidas.

Alternativas de los carteles

Volvamos a la tauromaquia: en este triunvirato de poderes en el que se sustenta, los empresarios son quizá la pata más coja del banco. Componer carteles se ha convertido en una quimera basada en los intereses de un reducido grupo de figuras que dominan a su antojo los restos de aquel «Dorado» de hace 60 años. Salvo la excepción de Roca Rey, las ferias se componen por toreros y carteles que se repiten durante casi décadas y no generan la expectación soñada. El paso a los jóvenes es testimonial. El argumento simple: «No interesan». ¿Alguien se preocupó de que interesaran los noveles? Para muestra, un botón.

Analizados algunos carteles de plazas significativas y variadas de primera y segunda categoría, en lo que va de temporada los resultados son esclarecedores: Castellón arroja una media de 16 años de alternativa por actuante; Valencia, 12; Sevilla, 14; Madrid, 11; Algeciras, 12; Burgos, 15; y Pamplona, 12. Con 27 carteles en los que sus actuantes suman más de 40 años de alternativa y algunas puntas de iceberg alarmantes, en la Maestranza dos carteles alcanzaron los 60 años de alternativa, 57 en Burgos, 52 en Valencia y 50 en Madrid. Otro dato más es que en Sevilla 24 de los 45 puestos disponibles (más del 50%) los copan diestros que estuvieron ya anunciados en la feria de 2007… ¿Dónde está la regeneración?

Desglosemos por años de alternativa los 15 primeros puestos del escalafón actual de matadores de toros. Desde Roca Rey, que lo lidera, hasta Román, que cierra ese top 15, arroja una media de casi 15 años de alternativa por coleta, con trece diestros por encima de los 10 años, nueve por encima de los 15, cinco por encima de los 20 y ¡solo! tres por debajo de dichos años de doctorado.

El porqué de tan delicada situación

Las cifras asustan por sí mismas, pero convendría analizar el porqué se ha llegado a esta delicada situación. Si analizamos la pirámide de abajo hacia arriba, la base la componen los matadores como máximos responsables de lo bueno y lo malo de cuanto acontece en la plaza, pero sería muy injusto generalizar, puesto que el escalafón 2017 lo compusieron 157 matadores (156 para ser exactos, puesto que uno de ellos, el que logró un lleno histórico en Madrid pore el camino de la independencia y saliéndose del «sota, caballo y rey» ya no está entre nosotros). Y nos atreveríamos a afirmar que no más de diez ven rentabilizados económicamente los esfuerzos y sacrificios realizados en la plaza. Alrededor de otra veintena viven dignamente de su profesión y los más de 120 restantes compatibilizan la tauromaquia con otras profesiones para poder llegar a fin de mes.

La liga novilleril

El caso de los novilleros es capítulo aparte: el caos y abandono de la liga juvenil es para hacérselo mirar. Y eso es lo que sucede: miran al lado y echan la culpa al siguiente. Mientras tanto, la solución de esos casi 200 novilleros con picadores es precaria y sin ninguna solución a corto plazo, salvo la esperanza de que surja algún genio, hecho que ocurre cada vez menos… Muchas veces tendemos a juzgar con demasiada severidad a imberbes que se ponen en Madrid delante de un ¿novillo? con más cuajo y seriedad del toro que matan en plazas de segunda y algunas de primera las figuras (el sobrero de Espartaco de la final de las nocturnas es un claro ejemplo). Chavales sin apenas bagaje y cuya recompensa económica son los mínimos de un convenio con el que, si les da por estrenar un vestido, salen del hotel en negativo. No son ellos los culpables de su poca experiencia, a los principales responsables no les suena ni el cinco por ciento de estos proyectos de toreros.

Desde dentro (y desde fuera) da la impresión de que los mandamases del toreo viven al margen de la realidad. La realidad de las cifras. Exigen corrida, fecha y cartel y el dinero de la plaza llena. Hasta ahí todo perfecto, pero el problema viene cuando la plaza no se llena en la mayoría de ocasiones y generan dos agujeros: el económico y el desequilibrio en la feria. Si la actualidad tiene cuatro o cinco toreros -caso aparte es José Tomás– que tienen demanda taquillera y van juntos en dos corridas, el empresario se ve en la difícil tesitura de completar las tres o cuatro restantes de cualquier feria mediana en los días menos buenos con toreros que no atraen al gran público. En lo que va de 2018, ha habido varias «cornadas» a las empresas de las graves. Vayamos por orden cronológigo en algunos ejemplos: en Guadalajara, por Primavera, Ventura y Perera, mano a mano, con sus 20 Puertas Grandes de Las Ventas y a media hora del Foro, apenas congregaron 1.800 personas; Aranjuez, con al aditivo mediático de Cayetano, por ahí anduvo; Zamora, León y Segovia, con los Julis, Manzanares, Talavantes, Morantes y Rocas repartidos, poco más de media entrada real… Lo de Badajoz tuvo entradas tristísimas. Y León, apenas media plaza en un cartel monstruo con Morante, Manzanares, Talavante y Roca Rey. ¿Poca promoción? ¿Falta de interés del público? ¿De todo un poco? Una feria consolidada como las Colombinas apenas ha reunido media plaza un día y escasos tres cuartos el otro con las máximas figuras y la milagrosa reaparición del ídolo local. En declaraciones a Carrusel Taurino, Carlos Pereda manifestó: «No ha sido una feria satisfactoria, económicamente hablando, pero podemos darnos por satisfechos. Nos salen las cuentas». Se trata de «salvar», más que de «ganar», en un negocio en el que se supone se mueven muchos billletes…

El Puerto inauguró, con Morante y Manzanares, con poco más de media plaza (días después, rozó el lleno con Roca Rey -con Padilla y Manzanares-). La empresa de Antequera ha tenido que salir corriendo tras la cornada económica de la primera corrida. Las figuras más taquilleras, con Juli, Manzanares y Roca, tampoco llenaron en Pontevedra. En Gijón, tampoco se están registrando las entradas esperadas. La recuperada Illumbe no remonta (las entradas de los primeros festejos de la Semana Grande han sido reducidas) tras los vientos prohibicionistas y pese al llenazo el año de José Tomás. Y van ya varios portazos a plazas de toros: vale que en algunas son por cuestiones políticas, pero han hecho algo las grandes figuras para decir «allá que voy a Vitoria», ¿por ejemplo? Es momento de hacer acto de reflexión y coger al toro por los cuernos.

Matemáticas de andar por casa

Metida a matemática de andar por casa, si a una plaza de segunda van 5.000 personas a una media de 40 euros la entrada (36 una vez descontado el IVA), la taquilla es de 180.000 euros. Si ponemos la corrida para figuras a 36.000; los gastos de apertura de plaza (médicos, veterinarios, seguros, cuadra de caballos, servicio plaza, etc.) en 9.000 euros; la Seguridad Social en 9.000; los gastos de publicidad en 7.500, quedan unos 118.500 euros. Si contratan a dos de esas tres o cuatro figuras que exigen 60.000 euros por tarde, ya va el organizador del espectáculo por «menos 1.500» y falta el tercer torero… Y algo debería ganar la empresa, ¿no?

Pues imaginemos ahora tres de ese grupo de «privilegiados»: para cubrir esos 180.000 euros, más los 61.500 de gastos, hay que vender 6.700 entradas para que la empresa «empate». ¿Y si no se venden? ¿Quién asume su responsabilidad? Casi siempre, el empresario… Otro ejemplo más es la plaza de toros de Las Ventas, donde se dicen que los beneficios en 2017 no llegaron al millón de las antiguas pesetas. Con una facturación cercana a los 30 millones de euros y un plantilla fija de casi 20 personas, los datos dan las mismas sensaciones que los antiguos Palhas: horror, terror y pavor. ¡Eso en Madrid!

Los empresarios se han quejado en varias ocasiones de que en los carteles donde están tres de esas cuatro o cinco figuras son ampliamente deficitarios aun colgando el «No hay billetes». Empresarialmente, ¿cómo se puede iniciar un negocio donde la pérdida es segura a pesar del lleno? La excusa de los apoderados es que tiran del abono y en los carteles medios se compensan las cifras. ¿Seguro? A veces sí, pero no siempre… En 2016 regresaron los miembros del G5 a la temporada sevillana tras dos años de ausencia voluntaria por no sé qué conflicto de intereses y cuentan que apenas se vendieron 300 nuevos abonos. La sangría de Madrid cuesta frenarla a pesar de estar todas las figuras. Con estos datos, ¿a qué excusa nos acogemos para justificar esos ingresos? Si trasladara estos números a mis compañeros de economía, me costaría convencerlos de la realidad que vivimos en nuestra querida tauromaquia.

Las empresas

Aunque hay algunas excepciones, el conjunto empresarial no destaca por su imaginación ni capacidad de trabajo, peros son, junto con los ganaderos, los grandes perjudicados de la situación actual. La inyección en dólares por parte de un millonario mexicano y la aparición de una agencia de viajes en Las Ventas no son suficientes para sostener los cimientos de un sector que se tambalea. La esperanza de contratar a José Tomás, salvar un abono y aprovechar su rebufo cada día se complica más, y con el resto de los mimbres y sus exigencias es una labor de orfebrería y altas dosis de trabajo y talento «perder poco» en cualquier feria. De ahí que los empresarios intenten atar cada vez a más toreros: viven más de ese intercambio y comisiones de apoderamiento que de la propia taquilla de las plazas.

Por cierto, alguno aboga por variar el precio en taquilla según el cartel, igual que ocurre, por ejemplo, en los conciertos: no todos los artistas «cuestan» lo mismo. ¿Y si se prueba en los toros allá donde el pliego no lo impida?

Otro caso curioso de la actualidad es el de Talavante. El genio extremeño vive un momento artístico pleno de inspiración, con un toreo puro al que casi ninguno se aproxima, pero sus logros en la plaza no se reflejan en la demanda que genera en taquilla y es la sorprendente ausencia de muchas ferias después de haber sido triunfador en San Isidro y cuajar la mejor faena de Sevilla y de otras plazas como Cuatro Caminos. Algunos culpan a Matilla, sacando toda su inquina hacia el empresario salmantino, y una venganza por su ruptura, pero no es esa la verdad, según comentan varios gerentes. Talavante está obsesionado con igualar sus números a los de Juli, Morante y Manzanares, y eso ha generado que los empresarios hayan decidido prescindir de tan grandioso torero por vivir al margen de la realidad económica de sus taquillas. Claro que no es el único caso que vive al margen de esa realidad, y algunos mantienen su caché casi por inercia. Por lo que Talavante dirá: ¿y por qué yo no? Eso sí, a cada cual lo suyo: es una de las figuras con mayor tirón en el Foro.

Pero, ¿quién tira del carro de la taquilla de verdad hoy? Solo la apisonadora Roca Rey, el último y joven fenómeno (que curiosamente no es el que más cobra….), ha sido capaz de situarse por delante de todos en la demanda de entradas para verle, gracias a su juventud, novedad, desparpajo y sus arrolladoras campañas, aunque, vista esta dinámica, ¿cuánto durará esa inercia?

El resto de la nueva hornada compuesta por Ginés Marín, Garrido o Román no termina de dar el salto, a pesar de algunos triunfos, y la recuperación de diestros como Ureña, Chacón, De Justo, Cortés o Moral no pasa de ser un buen complemento a los carteles medianos. Los mediáticos Fandi o Padilla (con su tirón en determinadas plazas) están también ya muy vistos. Y el circuito de las corridas duras (salvo en escenarios concretos) suscita el interés de parte de la afición pero no del público general y no mueve el suficiente dinero.

El incombustible Ponce aparece como «abreplaza» de lujo, mientras vive un dorado final dando lustre y categoría a una excelente trayectoria, siendo el triunfador de las dos últimas Orejas de Oro, pero sin llegar a las cotas taquilleras de sus inicios. Castella y Perera (que está cuajando un gran verano), dos figuras por el mismo palo pero opuestos planteamientos (el extremeño es de los pocos que se atreven al camino de la independencia), triunfan con regularidad pero su demanda taquillera está por debajo de sus resultados artísticos.

Panorama ganadero

En el apartado ganadero, superada ya la inflación que supuso la burbuja del ladrillo en nuestras dehesas y reguladas en base a la ley de mercado las cabezas existentes en las fincas, los sufridos criadores de bravo han conseguido «equilibrar» sus cuentas, aunque salvo cinco o seis excepciones son negocios por amor al arte y nula rentabilidad. En realidad, casi nunca lo fueron. Ser ganadero siempre fue un ejercicio de afición, valor, desinterés, amor al toro y, en ciertos casos, cierta dosis de ego que compensaba los sacrificios. De lo que no hay duda es de que estamos atravesando, a pesar del criticado monoencaste, una época dorada de porcentaje de toros que embisten. La unificación de la sangre Domecq en nuestra cabaña brava ha venido motivada, no nos engañemos, por la demanda y exigencia de la lidia actual. Su bravura más tardía ha sido la única capaz de soportar la longitud de lidia moderna y se ha adaptado a la nuevos tiempos. Pero la variedad de encastes es necesaria y también recobrar la importancia del toro. Pocos son los que preguntan «¿qué se lidia?», pues el público moderno es más bien torerista. Pero entre las ganaderías de otras sangres hay excepciones sobresalientes y que, en manos de algunos genios de la alquimia y la genética, han sido capaces de mantenerlas con éxito en plena actualidad. También, cierto es, algunas divisas Domecq atraviesan muy mal momento.

Con este panorama descrito viene el momento de preguntarnos si hay solución a nuestra realidad. Todavía generamos la demanda suficiente para mirar el futuro con optimismo, pero para ello toca ponerse el mono de trabajo y mancharse de grasa. Las cifras de espectadores todavía nos reflejan brotes verdes y esperanza. Y aquí ya se sabe: unos ven el vaso medio lleno, otros medio vacío y, como dice un viejo aficonado, «otros ven vodka donde solo hay hielo». Según el informe elaborado Diego Sánchez de la Cruz, más de cinco millones de espectadores asistieron a los toros durante la temporada 2017 en España. Según las estimaciones de su estudio, se vendieron alrededor de se vendieron 1.838.000 entradas en cosos de primera, 1.100.000 en escenarios de segunda y 2.100.000 en plazas de tercera y portátiles. A todo ello hay que sumar los festejos populares, alma de la tauromaquia. No nos olvidemos de ellos, cada vez con más auge. Todos esos datos son muy positivos, pero, no nos engañemos, existe un runrún de preocupación y de incertidumbre. Además de los varapalos externos, políticos y animalistas, se encuentra el de algunas tardes en taquilla.

La Fundación

La Fundación del Toro está muy bien, su discurso mejor, pero, más allá de postureos, ha llegado la hora de actuar y dejar de soñar con «El Dorado» e ir a buscarlo desde abajo. Quizá sea necesario gente externa, que desde dentro mire hacia fuera (y viceversa) y no al propio ombligo. También, para el aumento de socios, no estaría de más una transparencia total, con pelos y señales, en las cuentas y los resultados. Y también de los objetivos que persiguen y la hoja de ruta que siguen. Paciencia, sí, que aún es el embrión, pero el tiempo apremia y hay cuestiones que resolver pronto y en la mano, con reuniones con los principales mandamases de cada partido político y analizando las entrañas del propio sector. Sí, para ser cien por cien creíble y eficaz, la Fundación debería velar por profesionales y afición, por la supervivencia y el crecimiento del mundo del toro. No abandonemos Vitoria, ni Palma, donde cierto es que no están prohibidos pero las condiciones exigidas para dar toros convertirían la corrida en una pantomima, lo que imposibilita su celebración. Luchen por recuperar los puertos perdidos… ¿Ven a toreros y profesionales muy preocupados? Lo que se pierde, difícilmente se recupera…

Repetimos mucho la expresión figura del toreo. Pues, figuras, afronten el riesgo económico; el físico y el artístico ya lo asumen (y sí, ya sabemos que no hay precio que pague la vida, por lo que todos los dineros son pocos para un torero), y demuestren su ¿unión? no solo para atacar a un presidente y su grandeza no solo a la hora de coger la mejor fecha, ganadería y compañeros para «salvar» su cartel, demuestren su categoría pensando en el mañana, algo que algunos (pocos) sí hacen. Dejen paso a los nuevos, tiren ustedes de la taquilla en los días regulares, hagan (junto a las empresas -que necesitan, además de una política de precios asequible, dar una vuelta a los carteles y campañas de promoción efectivas-) algún guiño al que pasa por taquilla y discutan con los empresarios por el porcentaje de lo que generen. Tal vez no estaría de más igualarse con los grandes boxeadores y repartirse el neto de los ingresos. Cada uno en función de su categoría y demanda. Y, por favor, no dejen que se pierdan más plazas. Ganaderos y cuadrillas, hagan lo mismo. Y empresarios… ¡Trabajen y trabajen con cabeza, afición y afición! Solo así se podrá volver a soñar con «El Dorado» de una Fiesta que es grandeza por historia, sangre y verdad, pero en la que hay mucho, mucho, por hacer.

Posdata: las cifras aportadas han sido extraídas de conversaciones con diversos profesionales del sector. Y demasiadas veces se oye aquello de «vamos a llevarnos lo que podamos mientras esto dure…» Al menos donde políticos y pliegos lo permitan, trabajen todos los taurinos para que el presente de la Fiesta sea saludable y su futuro largo. Son muchos más los aficionados y las gentes que respetan las tradiciones que los animalistas falsos y oportunistas. La tauromaquia es grande, pero hagámosla gigante.

Publicado en ABC

Se le fue Curro a Simón

El diestro Curro Vázquez ha comunicado su desvinculación con Plaza 1, empresa gestora de Las Ventas, donde ejercía el cargo de Director Institucional y Artístico.

Cómo siempre pasa con estos acontecimientos taurinos, estos surgen después de unos meses y de muchos rumores.

Según afirma él mismo Curro, la decisión se la trasladó a la empresa «una vez culminado el ciclo de San Isidro y la tomé porque no estaba cómodo”. De momento se desconoce quién le remplazará en el cargo.

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¿La Fiesta en Paz? La cínica universalidad de la tauromaquia en otra producción de Simón Casas

Confirmador triunfo de Francisco Martínez en La Florecita:

Por Leonardo Páez.

En el segundo festejo en la plaza La Florecita, de Naucalpan, se anunciaron reses de la ganadería de La Paz, cuyo buen juego en general contrastó con los dos ejemplares del mismo hierro lidiados en el festejo anterior. El mejor fue el joven de San Miguel de Allende, Francisco Martínez, triunfador de las plazas México, San Marcos, Querétaro y otras, que hizo lucir a un astado deslucido.

Al abreplaza Montero, bien presentado, Martínez lo recibió con templadas verónicas. Cubrió el tercio de banderillas con espectacularidad y precisión, destacando un violín y un magnífico par corriendo hacia atrás, templando la fuerte embestida a escasos centímetros. El novillo exigía mando y colocación y fue aprovechado por Francisco por ambos lados. Dejó una estocada casi entera en lo alto y cortó merecida oreja. La tauromaquia de este Martínez posee el don de la sobriedad, con un ingrediente adicional: la intensidad. Vaya porvenir.

El otro alternante que dejó huella fue el más verde, pero con gran disposición: Alejandro Moreno, que recibió a su novillo con dos sosegadas gaoneras de mano baja. Las tandas, de variado temple, tuvieron eco en el tendido, que puede no saber pero siempre siente. Resultó cogido en cuatro ocasiones y por su entrega se retiró entre una nutrida ovación. Hoy partieron plaza Ricardo de Santiago, Roberto Román, Alejandro Fernández y Cayetano Delgado con cuatro de Xajay.

Dime de qué presumes y te diré de qué careces. Más tardó el elocuente y habilidoso productor, no empresario, como se autonombra el francés Simón Casas, en prometer las perlas de la virgen y cambios radicales en la gestión de la Plaza de Las Ventas, que en superar a sus antecesores en el mantenimiento de un estado de cosas en beneficio de la tauromafia que hace décadas se adueñó del negocio taurino en el mundo.

Casas es un continuador del estado de cosas que, como el resto de las globalizaciones, mantiene un esquema de operación centralizado, monopólico y de escaso interés masivo fuera de los cuatro o cinco toreros-marca que, frente a reses dóciles y desbravadas, vetando toreros, recorren el llamado planeta de los toros, o los cuatro o cinco países taurinos donde aquellos aún tienen mercado.

La fiesta refleja complejos, idiosincrasia y capacidad de negociación del país donde tiene cabida. Luego de casi un siglo de inexcusable coloniaje taurino español, Sudamérica muy poco abonó al fortalecimiento de su tradición taurina y al surgimiento de figuras nacionales de nivel internacional que reflejaran y enorgullecieran al pueblo y favorecieran un eficaz intercambio taurino internacional.

Presidentes antiimperialistas y alcaldes animalistas, todos mal asesorados en materia taurina pero enterados de la carencia de figuras nacionales y del saqueo anual de las figuras extranjeras, optaron por la fácil salida prohibicionista, en vez de vigilar y estimular una fiesta de toros propia que aprovechara el potencial taurino de sus países como posibilidad de expresión identitaria y competitividad equitativa.

Un cachondeo entonces la Corrida de las Seis Naciones, número 24 de 34, de la desalmada Feria de San Isidro 2018, subtitulada por el productor como El mundial del toreo. Toros de El Pilar para el francés Juan Bautista, el colombiano Luis Bolívar, el español Juan del Álamo, el peruano Joaquín Galdós, el mexicano Luis David Adame y el venezolano Jesús Enrique Colombo. Ocho nacionalidades diferentes pues el toreo es universal, bla, bla, bla.

United Colors of Simon por Plaza 1

Por J.C. Valadez De SOL y SOMBRA.

Una de las formas más efectivas que tienen las marcas para generar engagement y posicionarse en el top of mind del consumidor, es a través de campañas publicitarias, mismas que se valen de una gran cantidad de recursos visuales, auditivos e incluso interactivos para destacar a los productos o servicios que proponen.

Con estos conceptos de marketing en mente, los “Mad Men” de la empresa de la plaza de toros de Madrid, que hoy estuvieron representados por Nacho Lloret y Rafael García Garrido y junto a ellos estuvo el mercadólogo José Ramón Lozano, se reunieron para presentar una desconcertante campaña para promocionar el Ciclo Isidril 2018.

José Ramón Lozano quien seguramente se inspiró en algún comercial de la firma Benetton o Abercrombie defendió su frankestein asegurando que “No existen las fronteras en el mundo del toro y queríamos representar que cada uno en su cuerpo lleva los símbolos de su país con orgullo (¿United Colors?). Es una campaña arriesgada en el mundo del toro pero ellos confían y la empresa apuesta” …y los aficionados se lo comen con papas.

Y como si habláramos de la presentación de una fragancia de la mano de Justin Bieber, Nacho Lloret quien hoy presume la internacionalidad de su empresa defendió esta campaña de torsos desnudos a la Abercrombie y presumió que hasta se ha creado una corrida especial para ello: “El día 31 de mayo celebraremos la Corrida de las 6 Naciones en ‘El Mundial del Toreo’.”

Felices por el resultado los “Mad Men castizos” piensan que usando torsos desnudos y musculosos es una gran forma de promocionar la Feria de San Isidro en su parte taurina, ya que en palabras de Lloret “el toreo es universal y así hay que venderlo”.

Vaya, vaya ¿entonces la próxima edición será en pelotas?

Por su parte Rafael García Garrido dijo que “Esta campaña tiene el fin de impactar y captar a las personas que no son taurinas”.

Basándonos en las afirmaciones de la gente de Plaza 1, la empresa busca impactar a toda costa pero principalmente buscan vender la fiesta brava con estas imágenes, que nosotros francamente no entendemos y que pensamos nada tienen que ver con el toreo.

No sabemos si resultará contraproducente la campaña, pero esta claro que ya despertaron críticas en un gran número de usuarios en redes sociales, particularmente en Twitter, ya que algunos usuarios señalaron que la campaña fomenta un concepto equivocado de lo que representa un torero y del vestido de luces.

Lozano, Casas & Cia. en su afán por innovar esta vez quizás han ido muy lejos y le han faltado el respeto al traje de luces, así como a la categoría de los toreros con una campaña que no pienso que consiga interesar a muchas personas que no sean taurinas.

A ver cuanto tiempo se tardan nuestros empresarios locales en importar estas ideas chafas a México. Que tomen nota los chavos de las agencias taurinas.

Twitter @Twittaurino

Lunes @Taurinisimos 153 – Triunfa Jose María Hermosillo @ La México. Polémico Indulto @ Guadalajara.

El triunfo de José María Hermosillo en La México,  sus dos faenas en este Taurinísimo.

Programa @Taurinisimos de @RadioTVMx del viernes 12 de Marzo de 2018. Conducen Miriam Cardona @MyRyCar y Luis Eduardo Maya Lora @CaballoNegroII.

Actualidad Taurina. Plaza México Temporada Chica 2018. LXXII, Segunda Novillada: 6 Santo Tomás, 6 para Andre Lagravere, José María Pastor y José María Hermosillo.

Faenas de Pastor y Hermosillo.

Novillada en Aguascalientes: Triunfo de Ricardo De Santiago con novillos de El Garambullo y faenas de Juan Pablo Herrera y José Miguel Arellano.

Palabras de Gonzalo Caballero en Gala San Isidro.

Faenas de Antonio Ferrera y Ginés Marín en Olivenza.

Análisis Polémica Indulto en Guadalajara de Pablo Hermoso de Mendoza a “Tapatío” de Fernando de la Mora. Opinión de Javier Ángeles Rodríguez desde Guadalajara.

La próxima emisión de @Taurinisimos será el próximo viernes 16 de Marzo de 2018 a las 7 pm (Mex) a través de http://www.radiotv.mx

#EsperamosSuOpinión.

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