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La Estela del Brillo – La México: Triunfo y Firmeza de José María Hermosillo.

Así de rotundo, firme y rota la cintura, José María Hermosillo manda sobre la embestida de “Campeador”, a la casta del novillo de San Antonio de Padua se opone el mando del torero. FOTO: Toca.

Tarde entretenida y de realidades en diversos aspectos en la Plaza México. Se parcha el encierro y, pese a la desigualdad de trapío encuentra varios episodios de mucho interés en una novillada donde incluso el clima embiste a favor del aficionado taurino. En esas, Roberto Román encuentra el camino inevitable a su realidad taurina mientras Héctor Gutiérrez se ve rebasado en concepto y realización por la gran posibilidad más que promesa, de José María Hermosillo que, salvo con el estoque, libra uno por uno los obstáculos que la novillada le coloca hasta romper en otra importante faena que lo coloca al frente de la novillería mexicana y a la espera dentro de quince días de finalizar por todo lo alto esta campaña novilleril, esperemos sea el comienzo de una gran carrera taurina.

Por: Luis Eduardo Maya Lora – De SOL Y SOMBRA. Plaza México. Foto: Edmundo Toca Olguín.

Se cumple el centenario de la muerte de Saturnino Herrán, el genio entre genios de la pintura mexicana, esperanza joven, frustrada, para variar, y a destiempo. De Aguascalientes. Y en Aguascalientes se encuentra viva mucha de su brevísima obra. Incluso, sabemos, se guardan celosamente sus apuntes taurinos enclavados en la primera época de la Plaza San Marcos.

Hoy, seguramente sin intención alguna, La México programa tres hidrocálidos.

Pero lo hace ante un encierro parchado sin necesidad alguna.

Con todo el tiempo del mundo para haber reseñado una novillada entera, seria y bien hecha, que se eleve a la ocasión, la Monumental cae en retraso y parcha el encierro de Maravillas, por suerte, el remiendo de San Antonio de Padua trae consigo los episodios más interesantes de la Temporada.

El cartel bueno queda en mano a mano por la natural realidad de Roberto Román todo deseo pero nulo en idea y concepto, enganchado y sin sometimiento con el capote, tiene la pésima suerte de encontrarse con un alto y muy serio novillo de origen Rancho Seco -esa capa cárdena, ese cuello y esos pitones no mienten- al que deja hacer lo que se le viene en gana, en vez de someterme de salida.

El toreo empieza cuando el toro para. El cárdeno en vez de deternerle, arrolla.

Nadie es capaz de ordenar, de aconsejar, en última instancia, mandar en el más que bisoño novillero quien desatinadamente se da a tirar de la cordobina de recibo, queda desarmado y hace que el novillo empiece a alargar la gaita desde muy temprano. Crudo tras el brevísimo y flojo puyazo -cuando las cuadrillas deben pegar no lo hacen- llega a un intento de quite donde gana terreno y, al tratar Román de rematar, apunta el pitón derecho a la ingle. La Virgen vuelve a cuidarle en los aires pero, ya en el piso, el novillo lo tiene a merced y no le perdona.

Ahí la tarde cambia pues hace que sobre los dos valores más adelantados de la novillería mexicana caiga el pesado fardo de la responsabilidad: Hermosillo y Gutiérrez.

Pero hay con qué responder.

Ese cárdeno tlaxcalteca se encuentra a José María Hermosillo lleno de sitio e inteligencia. Antes, en el que abre plaza, sobrepasa la prueba de un serio y bello ejemplar de Maravillas uno de esos novillos cuyo juego es regular, pues rasca y tardea en muleta tras mediocre tercio de (una) vara. Hermosillo, emociona en los lances, gusta en el quite por tafalleras al grado de pegar una en redondo y rematar hasta el exceso a una mano. Luego, se da a correr la mano a un novillo que duda pues le falta la casta para crecerse ante el exigente mando. Corre la mano por ambos lados con entendedera, la muleta en el sitio desde el inicio alternado abajo hace al novillo templarse y acudir.

Emociona pero mata mal.

Jorge Ramos, milagro, niega correctamente la oreja. Ojalá hayan tomado nota Jesús Morales y su secretario Juan Vázquez, pareja para el olvido. Bien Usía de forma, al no haber mayoría visible y de fondo, al no premiar una estocada defectuosa por atravesada.

Pero poco importan los trofeos cuando se tiene arte y cabeza.

Por ello, el cárdeno tercero y su juego, pese a no ser su toro, pese a lo crudo que queda y el sentido que desarrolla gracias a la falta de sometimiento inicial y al relajito que le forman las cuadrillas encabezadas por Christian Sánchez que recorta el viaje tras pasar en falso como si el novillo no hubiera aprendido lo suficiente, no hace mella en Hermosillo que se lo quita de encima con perfecto toreo de castigo de inicio por bajo, rematando con solvencia y suficiencia. Es más, prácticamente, lo hace pasar con la derecha con un mérito tremendo y al novillo, al fin sometido, lo único que le queda es morir de cara al sol tras la estocada.

Tras responder Hermosillo, queda la pena de que no haya mayor imaginación y pesen más sabrá Dios qué compromisos para hacer que el muchacho Héctor Gutiérrez repita tres domingos seguidos en la Plaza México y para este tercero muestre cierto cansancio mental. Aun así, lo intenta con el cárdeno claro segundo, chico pero con cara seria. Gutiérrez luce con el capote pero se muestra algo repetitivo y sin frescura con la muleta. Se trata de un novillero que esta vez sacrifica el fondo en pos de una forma que no le abona, equivoca el inicio con el cambiado por la espalda y el novillo, que necesita empaparse de muleta, pone el freno de mano para el último tercio.

Torear no es componer la figura. Torear no es lo mismo que dejar pasar.

Por ello tras la muerte del tercero, Gutiérrez se ve contrariado con el flaco, esmirriado, cariavacado e impresentable cuarto. Para sorpresa del personal el negro astado de Maravillas, hay que reconocerlo, embiste. Y no para. Gutiérrez trata pero no consigue nada en firme. Se confía, hace concha y el novillo no le perdona esa fijación que tiene por componer la figura, pendiente de las posturas a la mitad de la suerte y los desmayados remates. No es suficiente, aburre y se queda por debajo de la circunstancia.

Ese contraste se marca aun más al correr turno, con el quinto, el segundo novillo de San Antonio de Padua que deja en alto el color de la divisa por su hechura, apenas el trapío exacto para un cartel de este nivel y para esta Plaza y por la lidia que le otorga José María Hermosillo. Bien hecho de arboladura fino de corte es bien recibido por el novillero con la capa donde remata a una mano de salida. En cambio es muy maltratado por Efrén hijo en la cabalgadura. Cómo sería el golpe que el aparato motor del novillo resiente el efecto del feo puyazo contrario y sus patas traseras se doblan.

Ante todo eso el temple queda, alivia.

Y queda la casta, que rescata.

En la caleserina al propio ritmo del novillo y pese a que dobla las manos, Hermosillo aviva la esperanza y, aun adelantando la suerte, único señalamiento que hacemos al diestro, el astado da la pelea y el torero luce en la larga de remate. Lo mismo en banderillas donde agarra el astado aire al grado de derribar a Gilberto Aragón Zamora, como siempre sufriendo.. Hay casta pero falta fuerza. José María, entonces, aplica la medicina, quietud y alivio por alto, en el inicio pegado a tablas que repara el tranco del novillo quien le dicta al torero no hacer tonterías como ese intento de cambiado por la espalda o querer ligar derechazos en el mismo inicio que solo derrumban.

Diría José Chafik, al novillo mexicano hay que esperarlo pues éste enseña a torear. Hermosillo lo hace consiente inicialmente.

Y comienza entonces, en plenos medios, el concierto.

Hermosillo abandona el intento inicial de llevar muy por bajo y ajusta a la media altura para, además de mantener el pie, encelar, lograr que el novillo rompa adelante y, pese a tener el hocico floreado, crecerse al acariciar la embestida en derechazos largos y en un pase de pecho con la derecha completamente en redondo. Perfecto al natural pese a lo despatarrado, Hermosillo rompe su muñeca pese a trompicarse en algun momento por la colocación esencial de su muleta y el despliegue de su trazo. No duda cuando las miradas se cruzan en el cite y se apodera de la embestida, en definitiva, tras tardear el astado previo a un magnífico pase de la ranchera donde el cambio de mano hace reventar a la Afición junto al de pecho ligado.

Luego la tanda grande con la derecha, abierta con amplio pase de pecho donde prende Hermosillo los muletazos adelante y en los que se rompen plenamente su cintura y su muñeca, donde se va detrás del muletazo en redondo y ahí donde le pelea el novillo apretar y responde abrochado la tanda en pleno clamor con magnífico remate arriba y ayudado por bajo.

De cartel.

En otra época, no tan lejana, prendas y dianas habrían caído y tocado desde las alturas

Ya en la postrimería, con la faena hecha, las dosantinas y nueva ranchera ya cerca de tablas, pese a coquetear con pasarse de faena e intentar la arrucina, deja la mesa servida para la estocada algo caída. Esto y la casta del novillo retardan la hora final al grado de, en medio de un silencio total, requerir el descabello tras el aviso, perfecta decisión por parte de la Autoridad que preside y que hoy ha estado en el sitio.

Y una escena magnífica es la que sobreviene entonces.

La cruceta se asoma en el callejón y la gente, que desea el triunfo como el propio diestro, sabe que el descabello puede prevenirlo. Pero el arte del torero es una constante apuesta de la cual José María Hermosillo, no se raja. Al contrario, pese a demorar el uso del verduguillo y el aviso que diluyen la segunda oreja, el diestro se serena, busca encontrar el sitio exacto y el momento preciso en que “Campeador” descubra y, entonces, el rayo plateado de la espada ejerce con toda su fugaz, fulgurante y fulminante belleza con el descabello perfecto que rompe el silencio con el estruendo que no logra la segunda oreja pero que valora y aclama la gran faena. Oreja con todo el peso del triunfo y la responsabilidad, oreja que huele a triunfador.

Discutible el Arrastre Lento por la falta de fuerza, indiscutible por la casta y la bravura. Entonces, en tal caso, in dubio pro bous.

Gutiérrez se ve insípido pese al esfuerzo con el cierra plaza, manso e intrascendente.

Rebasado su forma habrá que esperarle, claro que sí, en la de triunfadores, donde saldrá a no dejarse rebasar. A picarse con lo ocurrido hoy a ver en Hermosillo a un adversario peligroso, sí, pero al que habrá que responderle a la altura.

Lo veremos. Ahí estaremos.

Ya quien se lo quería perder… pretexto no hay.

Falta que la Empresa, después de lo ocurrido, no vaya a convertir la graciosa huida en desapasionada intriga.

Twitter: @CaballoNegroII.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Plaza México. Temporada de Novilladas 2018. Domingo, Octubre 7. Noveno festejo de Temporada Chica. Menos de un cuarto de Plaza en tarde espléndida por fresca y prácticamente nula de viento. Nubes blancas durante los primeros dos turnos y,  tras el quinto alumbrado artificial.

6 Novillos, 4 de Maravillas (Divisa Morado y Rosa) Disparejos de presencia, esmirriado y acariavacado el negro quinto, preciosos primero y segundo, bonito aunque chico el sexto. El primero es mejorado en la muleta por el espada en turno, no peleó fuerte en varas y le faltó casta en el último tercio, el segundo calamocheaba no obstante ofreció posibilidades. Bravo el anovillado cuarto que no paró de embestir a la muleta y flojo el sexto; y 2 de San Antonio de Padua (Divisa Caña y Nazareno) Desiguales, muy serio el tercero desarrolló sentido gracias a la pésima lidia otorgada por espada y, especialmente, las cuadrillas. Hermoso aunque chico el quinto, número 109 “Campeador” nombrado de 386 kilogramos, que desarrollo buenas virtudes por ambos pitones pese al puyazo y la falta de fuerza, sacó bravura en la muleta. Fue homenajeado con, discutible, Arrastre Lento.

Se corre el turno por la cornada del tercer espada, lidiándose el quinto en cuarto lugar y viceversa. 

José María Hermosillo (Grana y Oro) Vuelta tras Petición, Ovación y Oreja con petición de la segunda tras Aviso. Héctor Gutiérrez (Grosella y Oro) Ovación, Silencio y Silencio. Roberto Román (Grana y Azabache) Palmas al retirarse a la Enfermería.

Extraordinaria e inusitada actitud, por seria y centrada, de la Autoridad que preside en persona del Juez Jorge Ramos que niega perfectamente la petición tras la muerte del primero y la segunda oreja a la muerte del quinto además de enviar muy atinado y en el sitio el aviso al primer espada previo a la muerte de este astado, no obstante, discutible, el Arrastre Lento a este último pero procedente.

Protestan actuantes, espadas y cuadrillas con vuelta al ruedo contra las iniciativas contrarias a los festejos taurinos aludiendo al Artículo 123 Constitucional pero omitiendo el muy importante 5, referente a la libertad de profesión.

Pésima tarde de las cuadrillas a pie y a caballo. Artero puyazo contrario y carioca de Efrén Acosta hijo ante el quinto al que daña el aparato motor. Fatal a la brega Diego Martínez, no obstante consigue un excelente par de banderillas ante el cuarto y sus correspondientes saludos. Bien Fernando García al banderillear al difícil tercero lo mismo que la valentía de Adolfo Sánchez al tragar y salir comprometido tras banderillear al primero, ambos saludan en su turno. Ventajosos y abusivos los lamentables recortes tocando los lados de Christian Sánchez haciendo desarrollar aun más sentido al referido y peligroso tercero, no obstante, se cuela, para no variar, en el saludo de GarcíaGilberto Aragón sufriendo como cada fin de semana en banderillas es derribado por el quinto. Tarde desigual con el capote de Juan Ramón Saldaña. Mal colocado y desarmado Marco Antonio Dones.

Natural de José María Hermosillo a “Marismeño” el novillo que abrió plaza de Maravillas. FOTO: Toca.

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@Taurinisimos 120 – Antonio Ferrera en Mont de Marsan, Previo Xico 2017.

Programa @Taurinisimos de @RadioTVMx del viernes 21 de Julio de 2017. Conducen Miriam Cardona @MyRyCar y Luis Eduardo Maya Lora @CaballoNegroII.

Actualidad Taurina, México y Francia.

Enlaces y Entrevistas:

1. José Antonio Aguilar, Picador de Toros regiomontano.

2. Emmanuel Cabrera, Pianista y Compositor.

3. Alex González, Teziutlán, Puebla.

Faenas y triunfos de Antonio Ferrera y Thomas Dufau, dos orejas corrida de Juan Pedro Domecq en Feria de la Magdalena, 2017, Mont de Marsan, Francia.

La próxima emisión de #Taurinísimo será el próximo viernes 28 de Julio de 2017 a las 7 pm (Mex) a través de http://www.radiotv.mx #EsperamosSuOpinión.

Twitter: @Taurinisimos.

Mail: taurinisimos@gmail.com

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@Taurinisimos 114 – Polémica Unión Picadores y Banderilleros – Pepe Luis Vázquez Hijo en Granada.

Programa @Taurinisimos de @RadioTVMx del viernes 16 de Junio de 2017. Conducen Miriam Cardona @MyRyCar y Luis Eduardo Maya Lora @CaballoNegroII.

Actualidad Taurina.

Polémica Unión de Picadores y Banderilleros caso Héctor Cobos en Madrid. Debate con el Subalterno en Retiro, Rafael Romero, invitado.

Imágenes de Alfredo Acosta, Vito Cavazos, Chato de Acámbaro y Efrén Acosta con los Victorino en Valencia en 2001.

Corrida de la Beneficencia en Madrid.
Triunfo de “El Juli” con toro de Victoriano del Río.

Recuerdo, Morante de la Puebla en Madrid, San Isidro 2001 Toro de Pérez Tabernero.

Producción: Miguel Ramos.
Operación: Abraham Romero.

La próxima emisión de #Taurinísimo será el próximo viernes 23 de Junio de 2017 a las 7 pm (Mex) a través de http://www.radiotv.mx

#EsperamosSuOpinión.

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El picador que resucitó la suerte de varas

Martín Toro con el periodista Bruce Synclair

Adiós a Martín Toro, jinete, mayoral, picador y caballero.

Por Marciano Breña Galán.

Hemos despedido a Martín Toro Ramírez, picador, uno de los grandes picadores del siglo pasado, que ha fallecido en Jerez a consecuencia de una trombosis que se le formó como resultas de una caída. El sábado y el domingo ha acudido al tanatorio, donde estaba el duelo, familiares, amigos y representantes de todo el mundo taurino, entre el que destacamos los maestros Luis Parra Jerezano, José Luis Galloso o Antonio Lozano.

Martín Toro había nacido en la provincia de Sevilla, en una finca de don Félix Moreno Ardanuy, donde trabajaba su familia. Uno de sus hermanos, Curro, nacido en Lora del Río, se dedicó también al oficio de picador. Martín se casó y se vino a la provincia de Cádiz, concretamente a Algar, porque empezó a trabajar como conocedor en la finca de Fernández Palacios.

El año 1954 empezó a picar a las órdenes de Juan Antonio Romero. Luego pasó con Rafael Ortega. Con quien estuvo más tiempo, veintidós años, fue con Francisco Ruiz Miguel y ambos se despidieron de la actividad a la vez, en Zaragoza el 14 de octubre de 1988; el toro de esa doble despedida fue “Almonteño”, un animal con trapío del hierro de Celestino Cuadri. Según nos informa Agustín Ladrón de Guevara, además actuó, como suelto, en la cuadrilla de Limeño y también en la de Rafael de Paula.

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Martín fue un gran caballista desde joven y esos le permitía manejar los caballos de picar con soltura, para recibir de frente a los toros y también para realizar, cuando era preciso, la suerte de varas a caballo levantado, como podemos observar en una de las fotos que acompañan esta información. En otras fotos que acompañamos lo vemos en la plaza de Cádiz, desaparecida, vestido a la manera goyesca en compañía de Molina (de Sevilla) y de los jerezanos Cristóbal Morales y Juan Gil, y en el patio de cuadrillas de la plaza de Jerez, acompañado de Manuel Cid, Pucherete, Cristóbal Morales y Mateo Navarro y posando con el actor americano Bruce Sinclair. Estas fotos corresponden al fondo documental perteneciente a Juanito Gil, también picador, retirado pero picador. Igual que la foto correspondiente a una actuación en Las Ventas, en la cual se ve la maestría: todavía no ha llegado el toro al caballo y ya está cogido con la puya sin ninguna necesidad de rectificación.

Tal era la calidad de su manejo de la puya que despertó los más encendidos elogios de los críticos, destacando especialmente la crónica que, a propósito de una actuación en Las Ventas, publicó en el diario El País el 27 de septiembre de 1987 aquel cronista de culto que se llamó Joaquín Vidal. Decía algo así como que “…en estas que apareció Martin Toro, caballero, para resucitar la suerte de varas, que estaba muerta, víctima de destructores sin ley. Después de lo de Martín Toro ya no está tan muerta, porque el noble picador, opuesto a la barbarie, la hizo por derecho, tirando el palo delantero, sin barrenar, sin más castigo que el resultante del propio empuje de la fiera”.

A caballo levantado

No era ningún obstáculo para picar de esa manera el hecho de que su matador, Ruiz Miguel ha sido el torero que se ha enfrentado a más corridas de Miura (cien) y en todas le acompañaba, con la diferencia que hay entre ese tipo de toros y otros. Martín decía que los miuras aprendían ya en el momento de ir al peto, pero siempre hacía las cosas como únicamente sabía hacerlas. Esto ayuda a calibrar la categoría del piquero. En alguna ocasión, sobre el futuro de la suerte de varas dijo: “Recuperar la belleza de la suerte de varas solo depende de los ganaderos. Ahora los toros no tienen fuerza  ni movilidad. No importa si el caballo es grande o chico, todo depende del toro”.

Ha sido una lástima, porque se encontraba por lo demás perfectamente. Él solía pasear diariamente, a sus noventa y dos años, por la plaza de las Angustias y los alrededores, ya que vivía con su hija en la calle Granados. Después de vivir despacio se ha ido rápido. Además tenía otro hijo, también de nombre Martín, que picó en algunas novilladas, pero luego se asentó en Sevilla, tomando profesionalmente otros derroteros. A él y al resto de la familia le transmitimos nuestras condolencias.

En Las Ventas

Fuente: http://www.mirajerez.com/03/02/2016/el-picador-que-resucito-la-suerte-de-varas/

El Nocturno de Mansedumbre – Triunfa Juan Pablo Sánchez en petardo Garfeño.

La muñeca rompiéndose en el natural soberbio de Juan Pablo Sánchez, a media altura borda el muletazo.

En la noche silveriana, centenario del natalicio del Faraón texcocano, cuando más esperábamos la corrida buena de Marco Garfias, ésta falla por la cortedad de remate en algunos ejemplares y por la desesperante, preocupante y alarmante mansedumbre: ¿Quién podrá salvar a la Plaza México? Victoriosa, la mansedumbre sigue ganando a la bravura por varios tramos. Juan José Padilla se va a la mitad de la corrida con el público en la mano pero con la reticencia del buen aficionado mientras que José Mauricio pese al gran esfuerzo es víctima de la falta de no torear y, a punto, de irnos en blanco Juan Pablo Sánchez y su temple salvan una noche condenada al olvido.

Por: Luis Eduardo Maya Lora – De SOL Y SOMBRA. Plaza México.

Silverio, la causa, el motivo, su centenario.

La Empresa en La México durante varios años ha podido hacer de diversas fechas del calendario, sea o no domingo, fechas ineludibles, ocasiones de lujo imperdibles para la Afición. Así se han ido rezagando desde la Oreja de Oro, la Corrida Guadalupana o el revolucionario 20 de Noviembre que este viernes trae un detalle especial: centenario de uno de los toreros, ya de por sí querido, más importantes que jamás han pisado ruedo alguno.

Silverio Pérez lo merece.

Pero la ocasión se pierde con la mansedumbre: Marco Garfias falla penosamente.

La Guerra de los Mansos prosigue en un capítulo nocturnal a media luna en el firmamento, con la Plaza iluminada pero con casi nada que escribir de una corrida sin remate, con edad indudablemente pero sin que su redondez de tipo sea la deseada, solo uno embiste a la muleta y acaba rajado. Parece que la corrida está gafada desde salida, con el brinco súbito del que abre el festejo.

Pese a ello este toro parece ir a más, pues Juan José Padilla, regiamente –quizá es poco- vestido en negro y oro, le torea bien a la verónica y tras puyazo excelso de “Montoliú” que le reordena el instinto al burel y que precede las chicuelinas, en silveriana ocasión, de mano baja del jerezano. Luego, sin el mejor de los ritmos en banderillas, Padilla se pasa en los dos primeros pares y solo destaca al violín.

No importa, el padillismo está con el torero.

Y parece que el garfeño también, hasta que se da un encontronazo en el burladero de la primera suerte y ahí, nos da la impresión, tanto el toro como toda la noche quedaría condicionada, pues el astado aunque toma los pases de rodillas y por bajo de Juan José no veía la hora de rajarse, tal como ocurre.

De ahí que Padilla otorgue las tablas, se quede muy quieto y alternadamente ligue pases por alto, interesando y convenciéndose, sacando, como debe procederse siempre, lo poco que puede tener un manso. El público ruge y se entrega al torero porque Juan José se ha entregado sin reservas, solo el pinchazo trae el desencanto y el enojo del público que, naturalmente, le pita al Ciclón cuando se arranca a dar una vuelta de mutuo propio.

Esto ya no se prolongaría en el cuarto donde Padilla se encuentra a un toro peor que su primero, geniudo y cabeceante, manso, claro está, opta por no banderillearlo en perfecta decisión y eso le ayuda, pese a su populismo, a pegar varios derechazos donde extiende lo que el toro parece no tener. Es una lástima que pudiendo torear mejor Juan José se pierda solo en la anécdota. Mata contrario y la petición es negada.

La gente la toma contra él por irse de la corrida a la mitad.

Y esto no es lo más taurino pero la Autoridad lo permite, la gente lo recrimina.

Pero, si somos francos, deberíamos recriminar la mansedumbre de la corrida porque el lote de José Mauricio ha tenido poco de relevante, por manso y protestón, nada que ofrecer si de virtudes se trata y el torero, desgraciadamente, desperdiciado falto de todo ritmo, pese a mostrar valor, se ve en ambos turnos enganchado, ni siquiera en los doblones al primero puede cuajarlos sin verse alcanzada su muleta, o en los cambiados por la espalda al quinto otro protestón y geniudo astado, tan manso que Mauricio no alcanza a tomar distancia.

Y lo peor, la dimensión de este torero, ilusionante hace tres años, hoy está en pausa. Mal con la espada, salida al tercio y silencio, el balance.

Así, sumando el espantoso y zancudo sexto, Marco Garfias ha sumado cinco para el petardo. Menos mal ese sexto no se lidia como tercero. Entonces, entre tanta mansedumbre y falta de casta, solo queda el temple de Juan Pablo Sánchez que coincide con enfrentar al toro, aunque chico y sin mucha cara, mayormente en tipo de la ganadería. Bendición es ver el orden en los lances, la verónica, clara y tersa y el ritmo en la rebolera, que prosigue con el buen son que le imprime Alejandro Prado en banderillas.

Brega atinada, templada, que abona al ritmo con el que llega este “Dorado”, salinero y cómodo de cabeza. Juan Pablo Sánchez lo ha visto claro y el toro le pide su proverbial temple, así las tandas derechistas se suceden paso por paso, con buen ritmo y verticalidad, se gusta Sánchez y convence a la gente.

Y al toro igualmente.

Pero, siempre tiene que haber un pero, Sánchez no termina de citar como lo requiere el toro para mejorar, echa hacia fuera y los toques violentan la cabeza del salinero que tardea y se descompone al grado de desarmar al hidrocálido que ajusta de nuevo con la diestra y a media altura. Lo malo de la faena ha sido que Juan Pablo Sánchez, aun estando templado no ha estado a la velocidad requerida fuera de las suertes, esa que imanta al toro que también cuenta y que implica torear.

Eso no lo trajo el hidrocálido.

Se quedó ya por Las Trojes, lo habrá dejado por Peñuelas.

Por eso la faena no ha sido más, se ha quedado en la sucesión de buenos muletazos, también al natural pero breves sin poder alargar las posibilidades del toro. Lo mata bien y termina por cortar una oreja valiosa en concepto, temple innegable, pero falta de despaciosidad de la lentitud en la que hay que estar en México.

La vimos la semana pasada y toros como este, medido de raza y de casta, sobrado de nobleza y bondad siempre requieren.

Pero no adelantemos, Sánchez ilusiona y nos hace pensar que el torero que quiere ser está cerca… aunque tengamos que esperar hasta enero.

Ya veremos.

Texto: @CaballoNegroII.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Plaza México. Temporada Grande 2015-2016. Nocturna. Viernes, Noviembre 20de 2015. Quinta de Derecho de Apartado. Corrida homenaje al Centenario del Natalicio del Matador de Toros mexicano, Silverio Pérez Gutiérrez, homenajeado previo al festejo.

Menos de Un Tercio de Plaza en noche fría con poco viento.

6 Toros, 6 de Marco Garfias (Divisa Negro, Naranja y Rojo) Desigual de trapío aunque con edad el lote del primer espada pero sin remate. Salvo el salinero tercero, el resto, cárdenos obscuros, con cabeza, algunos astifinos. Mansos en general, el primero salta al callejón de salida y el sexto finta con hacerlo. Todos mansearon durante su lidia. El ilusionante primero se rajó luego de iniciar la faena de muleta. El tercero ha tenido nobleza aunque poca raza acaba rajándose, el quinto tumba la cabalgadura pero termina soso y peligroso. Varios pitados en el arrastre.

Juan José Padilla (Negro y Oro) Vuelta al Ruedo con Protestas y Ovación tras leve Petición. José Mauricio (Azul Noche y Oro) Ovación y Silencio tras Aviso. Juan Pablo Sánchez (Sangre de Toro y Azabache) Oreja y Silencio.

Destaca en formidable puyazo Manolo Calvo “Montoliú” de la Cuadrilla del primer espada al picar al primero.

El Deshielo Novilleril – Tarde para el Olvido en Texcoco.

De lo poco bueno ayer, Diego Emilio con la Izquierda en Texcoco.

El balde de agua fría no lo da solo la lluvia que llega durante el primero y prosigue hasta los tres avisos en el segundo, no. Si la frialdad alguien la ha traído es el terrible encierro que contagia, al inicio de la Primavera, de la sensación de que el invierno para la novillería mexicana aun está y en pleno apogeo. Una plaza sin la iluminación necesaria, una autoridad vacilante y una tercia sin mínima suerte componen un cuadro donde la Afición taurina pierde.

Por: Luis Eduardo Maya Lora – De SOL Y SOMBRA. Texcoco.

Se echa al desfiladero el cartel novilleril en Texcoco. Si el año pasado se hace el esfuerzo de traer la novillada –también desigual- de Pepe Garfias, este año Texcoco presenta un encierro novilleril –duele decirlo- de segunda clase.

O de tercera.

Aun nos recordamos de ese bravo cárdeno garfeñísimo lidiado en cuarto lugar hace tan solo un año, “Debutante” nombrado, lo lidió Diego Emilio en medio de un vendaval tanto de bravura como de clima. Solo que aquella ocasión, a pleno sol, el fuerte viento pareció una prueba netamente taurina a sortear. Ayer la lluvia, el frío, la pésima iluminación es una prueba de resistencia para el público.

Sumemos a esto el nulo remate del encierro, la sucesión de caras alargadas, estrechez preocupante y nula bravura. Solo uno parece poder caminar un tanto mejor y es el horrible primero, un astado cariavacado, astiagudo y astilargo, feo de cabeza y terriblemente débil.

El hidrocálido Diego Emilio tiene personalidad, tan escasa en los toreros hoy en día, ha mejorado con el capote y prueba de ello son las cuatro verónicas de inicio, a compás abierto el sentimiento fluye, cuando este torero se templa su peculiar y sobrio estilo mezcla la emoción de su trazo. Preocupado de la aparente precaria situación del astado pide al piquero, joven y dinástico aspirante Daniel Morales, medirse.

Y esto solo ocurre a medias.

No interviene en quite Diego Emilio, cuida a “Bullanguero” en pos de encontrarlo en la muleta con mayor fuerza. Lo malo aquí es que estos novillos, dada su edad y su consecuente indefinición, incluso sus propias hechuras que les muestran correosos, son dados a mentir. De ahí que en el segundo tercio, con unas cuadrillas contagiadas de pesadez y flojera, el astado no se mejore, no se le temple lo suficiente ni se le encele.

El espada en turno, sin embargo, inicia alternando, sin forzar y el novillo derrumba.

Levantado a regañadientes, Diego Emilio toma distancia, la lluvia aparece y su toreo con la derecha lleva largo, templa y esto hace gradualmente recuperar al novillo. El temple y su milagro es, entre otras cosas, recuperar fuerza y aquí alguna mala maña porque el novillo se crece pero puntea. Entonces, en plenos medios, Diego Emilio torea abarca mejor la embestida, progresa en su trazo y, aun breves, sus tandas emocionan.

Se violenta el novillo al sentir que la muleta le puede por eso la sospecha de que su bravura es aparente se eleva. Diego pasa a la izquierda, parece acomodarse, cuadrar bien pero esa falta de usar la media altura para evitar así el enganchón le lleva a ser desarmado justo cuando la faena crecía… llega el desarme que la congela.

Sumándose el novillo al gris cielo que ignora el deshielo de la primavera.

Aun se la juega por alto con la manoletina pero ya el novillo, buscando las rayas primero y luego los tableros, se descompone. Pena grande la estocada atravesada que prologa el calvario del verduguillo, con unas cuadrillas de cerámica que no son capaces de enterrar ni de dejar el capote abajo. Y un Juez, Gilberto Ruiz Torres, al que le urge tirar aviso pero no empezar el festejo a tiempo.

Terrible.

La lluvia no trae abundancia, empaña a Diego Emilio y se carga a Antonio Mendoza en modo hibernación. Acusa el torear tan poco durante el invierno.

Pese a su buen recibo capotero al segundo “Tanguito” de mejor hechura aunque chico, no castiga lo suficiente pues el joven aspirante que vuelve a aparecer en la arena no atino y el novillo sangra poco. Aun quiere salir el montado a destiempo del ruedo, como pidiendo esquina, y en un error que cuesta caro, Mendoza no le regresa al sitio, deja crudo al novillo, sospechoso de debilidad, que crece en banderillas y en el tercio final.

Peor aun, Antonio no se dobla, inicia por alto equivocadamente porque el novillo aprende a protestar, agarra aire y se hace el amo. Por ello, a pesar de que Mendoza baja la mano con la zurda, no le termina por poder. Le somete poco, afloja cuando el novillo le engaña al grado de desarmarle y, pese a la estocada entera, arruinar su presentación texcocana con tres desesperantes avisos, mitad su culpa, un cuarto de las terribles cuadrillas y otro de Usía.

Frustrado y agobiado, que no queremos verle así, Antonio se va al callejón.

Y la desesperanza cunde.

A partir de aquí el encierro desmorona, con el geniudo tercero, al que pican poco, vuelven a confiarse los toreros y el espantoso novillo, de cabeza desproporcionada respecto de su cuerpo, se hace el amo con “El Moso” en penurias totales. El joven espada recibe al tratar de lidiarlo con la muleta un golpe horrible en la mandíbula al ser derribado y nuevo calvario al matar.

Un novillo de Los Cues salta en cuarto sitio. Corriente es el mejor denominativo a su estampa, con esos pitones sucios y feos que no tienen la blancura que en este encaste es fundamental. Berreón en todo momento, se encuentra otra vez con la disposición de Diego Emilio que le vuelve a mecer el toreo a la verónica y remata sensacional.

Nadie ordena en banderillas, sino al contrario.

El toro desarrolla, cerca de matadores, cortedad por el lado derecho: una querencia accidental. Frena y saca de toda colocación a Diego Emilio que intentaba iniciar por alto. Entonces el novillo parece pasar, mejor en los medios, lejos del burladero de matadores, solo que es otro espejismo, es la primavera que llega en el calendario mas no en una Plaza a la que los taurinos han abandonado.

Aun el hidrocálido se lo juega, le hace pasar por el lado izquierdo pero desiste de pisar el terreno y opta por lidiar de pitón a pitón metiendo la mano a la embestida, cosa nada aconsejable cuando se toca el lado contrario del astado, menos de esta birria que tiene todo menos ser una verdadera oportunidad. El colmo de la suerte llega cuando Diego Emilio mete entera que la propia muleta al vaciar arranca y extrae del novillo.

Ojalá y a Diego Emilio le permitan recuperar el tiempo que hace un año le quitaron.

A media luz -en Texcoco nadie hace nada por mejorar la Plaza iluminándola mejor- Mendoza, pese a cuatro faroles de inicio, no tiene posibilidad de iluminar nada con el manso y espantoso quinto que mete, literalmente, la revesar y al que al menos mata un tanto más decorosamente. Menos aun “El Mosso” demasiado nuevo para encontrarle las vueltas a los mansos.

¿Qué podrán los novilleros hacer en un medio donde les tienen congelados? Ni la primavera, la esperanza les deja.

Torean los de los compromisos y no los del mérito. Cuando los ponen les traen el desecho.

Lo malo es que para que lleguen las novilladas aun falta un tramo… para acabar el interminable invierno.

Twitter: @CaballoNegroII.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Texcoco. Feria del Caballo 2014. Plaza Silverio Pérez. Domingo, 22 de Marzo de 2015. Segundo Festejo de Feria. Segunda Novillada. Menos de Un Cuarto de Plaza en tarde fría, con lluvia desde la lidia del primero y hasta la muerte del segundo.

6 Novillos, 5 de Maravillas (Divisa Rosa y Morado) Desigual en presentación. Esmirriado y trasijados en lo general, estrechos de sienes y cariavacados los tres primeros. Mejor conformados quinto y sexto. Mansa en general, geniudo el tercero y con nobleza aunque débil el primero. Y 1 de Los Cues (Divisa Naranja y Blanco) lidiado en cuarto turno. Feo y chico de feos pitones, berreón y rajado al llegar al último tercio.

Diego Emilio (Gris Perla y Plata) Saludos tras Dos Avisos y Silencio tras Aviso. Antonio Mendoza (Turquesa y Oro) Silencio Tras Tres Avisos y Silencio. Emiliano Villafuerte “El Moso” (Marino y Oro) Silencio tras dos avisos y Silencio.

El segundo espada nuevo en esta Plaza.

Fatal las cuadrillas a pie, Juan Ramón Saldaña pasando por alto los cambios de tercio e interviniendo en exceso en la lidia y enganchado. Igualmente, al momento de descabellar el segundo espada su primero, ninguno de los subalternos es capaz de dejar el capote abajo. Pica a los dos primeros sin mucha suerte el aspirante a picador Daniel Morales.

Barlovento y Sotavento Zacatecanos – Chabacanazo en Dislocado Festejo.

Arturo Macías en la larga cambiada al toro de Pozo Hondo.
Arturo Macías en la larga cambiada al cuarto toro de Pozo Hondo. FOTO: @MyRyCar

Tomamos “el burladero de la Provincia” y en dos semanas volveremos al “ruedo de la Capital”, como decía Don Dificultades. La corrida de Pozo Hondo en Zacatecas alcanza la tapadera gracias a un berrendo en cárdeno que a punto está de ser malamente indultado. Esta petición muestra en buena medida el estado taurino actual de una Ciudad que casi lo tiene todo para ser un referente taurino pero que, tal como el encierro, no remata. Pese a las orejas cortadas, el festejo se queda corto en trascendencia en buena medida gracias al mal juego de la corrida local.

Por: Luis Eduardo Maya LoraDe SOL Y SOMBRA. Zacatecas.

Sopla, quizá la expresión es cortísima, el viento a una velocidad incalculable a simple vista sobre la hermosa Monumental de Zacatecas.

Nubes vienen, nubes van.

Una Plaza tan bien hecha, grande y de majestad canterana merece una Afición que le responda.

Pero las cosas, notamos en el tendido y en la plática de los buenos aficionados, las dudas y las reservas para acudir, parecen no romper. Aun así, dice el buen taurinismo militante en la Plaza, “hay que venir a todas” porque cuando se trata de acudir a los festejos “hambre, cansancio y sueño…. no los conocemos.”

El viento sí que es un viejo conocido.

La Monumental recibe con su Banda de Música, monumental igualmente, a la dupla de triunfadores, Macías y Rivera, más la presentación de Silveti. Pero en lugar de sacar la vajilla de plata, lujo de estas argentíferas tierras, nos ofrece la sequedad desértica de la corrida de Pozo Hondo. Veamos. Serio el primero, gordo como el Cerro de la Bufa, se desinfla tan solo sentir el inicio de faena alternado de Arturo Macías.

Toda la tarde presto y con soltura capotera, Macías se lo juega a la gaonera con sello y quietud, incluso hace el esfuerzo por no derrumbar al manso astado y lo consigue. Logra que el abre plaza, a pesar de sus parones y cara alta, acuda al engaño, incluso en redondo con la derecha, pero es tan descastado que no rompe el trasteo.

Arturo está perdido con la toledana, con el primero no es excepción.

La estela de mansa desesperación extiende al primero del lote de Fermín Rivera, el peor de la tarde, tanto este segundo como en sí su lote. Pésima suerte del triunfador de hace un año aquí. Ahondar en los vicios del segundo es perder tiempo y  hacemos aquí tal como hace Fermín.

La brevedad en estos casos es plata de ley.

Por ello desde su salida, el aldinegro castaño tercero levanta cierto halo de esperanza, tiene alegría en su tranco y fijeza en su mirada. Diego Silveti saluda a la afición y al astado con lances bien rematados. Luego, el eterno manto celestial que le acompaña, evita una cornada tras lancear al paso para dejar en suerte ante el caballo y tropezar hacia atrás.

De menos, un guiño al cielo es lo apropiado.

Recuerdo hace dos Navidades en la Santa María de Querétaro.

Un toro de Montecristo le tropezó y le derribó al lancearle de salida. En escena torerísima cuando el torero caía y el astado a merced le tenía, a cámara lenta pero a velocidad de rayo, le pegó una larga cambiada para su salvación y el deleite de ver el peligro del toro salvado por la gracia torera.

Ayer le salva su cuadrilla y el toro crece tras banderillear Diego Bricio que saluda. Extraño es ver, en una Plaza de primera, cuadrillas compartidas. Extrañamente.

Entonces Silveti siente que el burel puede servir.

Y bajo el gris celaje, la llama del pelaje del astado ilumina el panorama ayudando el toreo al alternar correctamente el perfil en el pase por bajo previo a citar con la derecha.

Ahí Diego Silveti trata de llevar largo solo que es notorio que su remate de muletazo no alcanza el mismo nivel de realización técnica y artística que al momento de iniciar el pase y de ahí para adelante. Por ello su faena dura solo le le alcanza al toro la bravura y la raza para rematar por abajo la embestida.

Diego solo llega artísticamente hasta donde el toro le dicta y no hasta donde dicta él.

A la segunda tanda con la derecha el castaño afloja.

La cara arriba le deja en evidencia.

Silveti, en vez de cambiar el perfil, pese a dejar atinadamente un espacio considerable entre tanda y tanda, prosigue con la derecha y solo hasta que pega tres naturales sin cuadrar la muleta el toro repunta. Pena que Diego no cuadre ni vuelva a la izquierda: más derechazos y a mayor cara alta, menor la posibilidad de que la faena escale.

Como las lomas y colinas que tiene la plateada capital zacatecana.

Luego de adornarse viene una estocada entera, apenas caída para que la oreja llegue aun sin rotundidad que esperamos siempre, pese a las incipientes canas, del joven Silveti.

La tarde puede cambiar, puede escalar, justo cuando arriba el berrendo en cárdeno cuarto, chico en presencia, aunque zancudo.

El mejor de la corrida.

Y tiene la suerte de encontrarse con que Arturo Macías le templa con el capote en lances a pies juntos, tras larga cambiada.

Justo al rematar, el hidrocálido encuentra el aire del toro y suyo personal. Por ello, tras buen puyazo de Nacho Meléndez, un quitazo por saltilleras donde alterna los lados en el cite, deja la escena lista para que Jonathan Prado salude y caliente a la Afición, aun más contenta porque Macías –homenajeado por la mañana- brinda a los asoleados.

Como sabemos la mente, la listeza y la ligereza hacia el tendido de Arturo Macías es proverbial. Lee siempre la Plaza. Antes de pensar cualquier cosa, piensa en el tendido. Opta por arrodillarse y  desplaza largo. Por bajo alterna, los lados muy abajo y manda sobre el berrendo que soporta la exigencia por el lado derecho.

Crece el astado y Macías muestra su mejor cara: temple y largueza.

A diestra y siniestra, lidia en sotavento del toro.

Derechazos con soltura y largueza, cambio de mano incluido. Con la izquierda largueza y firmeza, en los medios todo. Sobre el tercio pega rodilla en tierra un muletazo circular con la mano derecha de gran realización, excelso. Incluso vuelve a los naturales donde se impone al cansino y pastueño andar del berrendo. Pase de pecho de costado bien rematado.

La faena cuaja.

Hace al toro verse mejor aun en el adorno. Cosa que hace a los indocumentados taurinos pedir –hagan ustedes el favor- el indulto al berrendo.

Pero advierte Don Antonio Sánchez Landa, de zacatecanísimo acento, enamorado del campo, del caballo y del toro: “la plomada del toro en las patas no es la mejor, tiene el defecto de que su pezuña trasera derecha apunta hacia fuera en detrimento de su finura y de su desplazamiento”, indultarlo no es una opción.

Nos dice el veterinario zacatecano, apasionado de la cabalgata, “es estevado (pezuña asimétrica), un defecto altamente hereditable.”

Véase por donde se vea.

Solo que Macías, pese a su natural listeza, oye demasiado a su apoderado, Fermín “Armillita” que transmite demasiada inseguridad.

De ahí que Arturo caiga en su propia trampa. Sabe que el astado tan cerrado de agujas -certificado por el clínico y veterinario ojo del Doctor Sánchez Landa– con esa cruz que acaba en pico, será difícil de matar.

Y demora años en entrar a herir, no obstante en la suerte natural el berrendo estaba perfecto en cuadratura.

Aguanta la Autoridad, correctamente.

Claro, pincha Macías en la suerte contraria, desperdicia la perfecta cuadratura del berrendo ya mencionada para dejar todo en agua de borrajas.

Homenaje al toro, quizá exagerado.

Justo entonces, comienza el disloque.

El barlovento de la corrida, de la empresa, de la plaza en sí, comienza con una iluminación deficiente.

Prosigue con un trasijado y feo quinto, manso espantoso, y el desencuentro de Fermín Rivera. La llegada del viento huracanado y la desesperación pese al gran puyazo ante el geniudo toro de Gabriel Meléndez hijo. Aun Don Salvador García desgrana las “Cuerdas de Mi Guitarra” pero el astado destaca poco y Rivera solo en un momento arranca dos naturales.

El resto es contrariedad salvo la estocada. Magnífica para la oreja.

Inexplicable la presencia del sexto y el séptimo.

Ni Silveti ni Macías.

Uno a las carreras con poco temple otro por excederse en recursos. Silveti corta oreja, inexplicable, salvo por la estocada. Y a Macías le perdonan un tercer aviso con la “flexibilidad” de Usía, servilista y antirreglamentaria. Arturo Macías, innecesariamente da vuelo a la chabacanería y se lo cobra parte de la gente que se queda hasta el final.

Con la “Rosita Alvírez” de fondo en el cierre. Antes hay regionalismo soterrado entre “Marcha Zacatecas” y “Pela de Gallos” que sirven para dejar de lado el torerísimo y marcial pasodoble.

Será por eso que el taurino se lo piensa dos veces en subir la colina más alta para llegar a la Plaza zacatecana.

Desgraciadamente.

Por algo en tierra de toros como es Zacatecas hay desconfianza entre los taurinos pues en vez de torería hay chabacanería.

Y en vez de navegar el sotavento jugamos a la contra.

Aguas de barlovento de chabacanería y mansedumbre. Como tormentas que no se calman.

Twitter: @CaballoNegroII.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Plaza Monumental de Zacatecas. Feria Nacional de Zacatecas 2014. Domingo, Septiembre 14 de 2014. Tercer festejo de Feria. Menos de media entrada en tarde cielo encapotado durante todo el festejo salvo el único momento de sol clareante previo a la salida del cuarto de la tarde. Tremendo viento molesto durante la lidia del primero y quinto, principalmente. Leve llovizna en el primer turno.

7 Toros, 7 de Pozo Hondo (Verde y Azul) el séptimo sobrero de regalo. Mal presentada por desigual. Con mejor cuajo el primero y el segundo que se desinflaron pasado el segundo tercio. Inicio bravo pero muy a menos en su lidia el castaño y aldinegro tercero. Bravo con el caballo y a más en el transcurso de su lidia aunque con la cara arriba al final, petición de indulto bien negada. El resto, impresentable trasijado y anovillado el cárdeno quinto y abecerrados los últimos dos. Salvo primero y tercero todo el encierro chincolo.

Arturo Macías (Azul Rey y Oro) Palmas y Fuerte Ovación con Saludos y División tras dos avisos. Fermín Rivera (Malva y Oro) Silencio y Oreja. Diego Silveti (Granate y oro) Oreja y Oreja. Salió a Hombros.

Mal la Autoridad de Plaza al perdonar al primer espada el tercer aviso en el de regalo.

Saludan tras banderillear al tercero, Diego Bricio y al cuarto, Jonathan Prado. Fenomenal el puyazo al quinto de Gabriel Meléndez hijo y de Nacho Meléndez al cuarto.

Gran derechazo de Diego Silveti en Zacatecas.
Gran derechazo de Diego Silveti en Zacatecas. Foto: @MyRyCar.