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@Taurinisimos 105 – Ferias de Sevilla y Aguascalientes, 2017. PREVIO Semanal.

Programa @Taurinisimos de @RadioTVMx del viernes 21 de Abril de 2017. Conducen Miriam Cardona @MyRyCar y Luis Eduardo Maya Lora @CaballoNegroII.

Actualidad Taurina. Sevilla 2017, Domingo de Resurrección Faenas de Morante, Manzanares y Roca Rey. Análisis Previo Semana de Preferia.

Feria de Aguascalientes – Alternativa de Diego Emilio, faenas de Ignacio Garibay y Sergio Flores, triunfador Oreja de Oro.

Enlace en directo con Ana Delgado desde Aguascalientes, Plaza Monumental. Análisis Semanal

Producción Miguel Ramos.

La próxima emisión de #Taurinísimo será el próximo viernes 28 de Abril de 2017 a las 7 pm (Mex) a través de http://www.radiotv.mx

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Domingo de Resurrección: Reencuentro con la sevillana más guapa

Una mal presentada, descastada e inválida corrida de Núñez del Cuvillo entristeció una tarde luminosa

Por Antonio Lorca.

Es, sin duda, la sevillana más guapa. ¿Del mundo? Quizá; no es fácil conocerlas a todas, pero esta es de una belleza inmaculada, una preciosidad, de esas que te dejan sin habla. Y cuantas más veces la admiras, más te gusta. Vuelves cada año por estas fechas, y La Maestranza, -de la plaza se trata, qué se creían- se presenta vestida como una reina, limpia, perfumada, reluciente, coloreada de amarillo, blanco y rojo, de estreno y dispuesta para el noviazgo, una temporada más, con la fiesta que le da sentido a su existencia.

Sus buenos dineros se gasta la corporación maestrante en que parezca una sevillana en flor a pesar de su edad; y así, cada primavera abre sus puertas para gozo y deleite de todas las miradas, y se convierte en la pasarela más hermosa para el arte más sublime. Así es la rosa; así es la plaza de toros de La Maestranza de Sevilla, una obra de arte construida a trompicones, en tiempos distintos, sin el objetivo, quizá, de ser una belleza, pero lo es por obra y gracia de una milagrosa armonía.

Visitar esta plaza un Domingo de Resurrección luminoso como el de ayer es una gozada que no tiene precio; quien no la conozca que apunte en su agenda una próxima visita. No le defraudará. Merece la pena disfrutar con la sevillana más guapa. Vacía es una maravilla; llena, como ayer, transmite una impresión indescriptible. Qué pena que tan extraordinario escenario no albergara un espectáculo en consonancia con su categoría. Se inauguró la temporada con un cartel de postín: Morante, Manzanares y Roca Rey, con toros de Núñez del Cuvillo, una combinación perfecta para los aficionados toreristas que tanto abundan en detrimento de la exigencia del toro y el torero heroico.

A nadie sorprende que las figuras eligieran la ganadería gaditana, pues se aprobaron seis toros muy justos de presencia, nobles hasta la saciedad, y amuermados, descastados, inválidos y vacíos de bravura. Una corrida sin fuerza y bondadosa. Tonta e inservible hasta la exageración. Y de tal modo no es fácil que el arte se haga presente. Y mira que está fácil Sevilla, defecto que ya viene de lejos; mira que se aplauden vulgaridades, y se jalean momentos que hace poco exigían el silencio expectante. Pues ni por esas; no hay manera de entresacar secuencias de recordada emoción. Anda que no tiene ganas Sevilla de que triunfe Morante… 

Y él también, pero con estos toros tendrá que esperar, como espera cada año, que le salga el gordo de la lotería para mostrar sus esencias. Ayer, un detalle por aquí, otro por allá, y poco más. Decisión, mucha, con capote y muleta, pero, mientras persista con estos toros, nada. Lo intentó en su primero, distraído y sin fondo de casta, con cara de niño, y se justificó con algunos muletazos con la mano derecha. Se lució por delantales en un quite al tercero que cerró con una media cincelada con una lentitud tan sentida como imperceptible. Ante el cuarto volvió a intentarlo sin éxito ante otro animal inservible.

¿Y Manzanares? Decir que cayó de pie en esta plaza es quedarse corto. Sevilla lo arropa y lo empuja hacia el triunfo, y ayer no paseó alguna oreja porque falló con la espada ante el quinto. Su innata elegancia destaca aún más ante toretes infumables como los de Núñez del Cuvillo. Algo más se dejó el quinto, que no fue picado, como toda la corrida, y lo muleteó con nervio, despegado casi siempre y con una decisión muy agradecida por los tendidos. No acertó a la hora de matar y todo quedó en una cariñosa ovación. Desapercibido quedó en su primero, un muerto en vida.

Y se esperaba todo de Roca Rey. A pesar de lo que pudiera creerse, seguro, seguro que no habrá aprendido la lección, y en cuanto pueda volverá con esta ganadería. Es el sino de las llamadas ‘figuras’.
Lo intentó de principio a fin, intervino en quites por chicuelinas y con el capote a la espalda, intentó capotear de rodillas al sexto, pero toda su labor no pasó de decidida y discreta. Se dio un arrimón ante el tercero, que no merecía otra cosa, pues no permitía el toreo de muleta por su falta de fuerza y movilidad, y ni eso pudo intentar ante el último, inválido protestado, que urgía su paso a una vida más placentera.

Del Cuvillo/Morante, Manzanares, Roca

Toros de Núñez del Cuvillo, muy justos de presentación –el primero, anovillado-, mansos, descastados y muy blandos.

Morante de la Puebla: cuatro pinchazos _aviso_ pinchazo y media (silencio); estocada caída, tres descabellos y el toro se echa (ovación).

José María Manzanares: estocada (silencio); pinchazo y estocada _aviso_ (ovación).

Roca Rey: estocada (ovación); pinchazo y estocada (silencio).

Plaza de La Maestranza. Inauguración de la temporada. 16 de abril. Lleno de ‘no hay billetes’. Se guardó un minuto de silencio en memoria de los toreros Manolo Cortés y Pepe Ordóñez y del niño Adrián Hinojosa

Roca Rey.

Publicado en El País 

Feria de Magdalena: Morantismo y albinegrismo


Por Vicent Climent.

Los morantistas y los albinegros, en eso de aguantar mofas, compartimos espacio vital. Ni les cuento si uno, como es el caso, milita en los dos bandos. A veces llevamos la cruz con paciencia en Castàlia. Ayer tocó en la plaza, el de la Puebla abandonó el coso andando mientras sus compañeros lo hacían a hombros de los costaleros.
Albinegros y morantistas, que tanto da, somos fieles a nuestros inquebrantables principios, a nuestras convicciones y ni el amarillo color del oro ni toreros con más éxito popular nos hacen cambiar de opinión. Los mejores muletazos, los de sentimiento, composición estética y compromiso artístico los dio José Antonio frente a dos astados limitados de fuerzas, nobles pero con poco fondo físico. Pinturero en el primero, a sus redondos les faltó ligazón y ante el cuarto inmortalizó verdaderas estampas que, reproducidas en blanco y negro, parecían extraídas de las revistas taurinas de los años veinte del siglo pasado: esos tironcitos que tan poco se llevan, tal molinete, cual por alto… Su lote, con un poco más de fuerzas hubiera sido ideal para dejarlo respirar y montarle una faena chipén, pero no…
El lote se lo llevó Castella y el que hizo segundo, que se llamó ´Farfonfillo´, de no tomar la vara del reserva, hubiera sido un toro con pocas fisuras. Aún así desarrolló bravura durante el último tercio y Sebastián, muy voluntarioso, no hizo más que darle pases, que no es lo mismo que torear. Eso sí, no tuvo ningún rubor en hacerle un quite, del todo innecesario, al cuarto de Morante… El francés mató extraordinariamente bien a la segunda y paseó una oreja. En el quinto le pidieron las dos pero el presi, en su sitio, solo concedió una. Le pitaron, pero obró con justicia y se le felicita. A la verónica no se lució en toda la tarde y enmendó un poco el manejo del capote por chicuelinas. Saludó por alto a pies juntos y recordó por momentos al que mueve la bandera en la llegada de los grandes premios de la F-1. Mediado el trasteo afloró una serie e nredonde de mano baja de lo más relajada. Puro espejismo, por lo que optó por la quietud, el aguante y el desplante antes de cerrar por manoletinas. Aburrió, en suma. Otra vez la espada lo redimió y dejó una estocada que optará a premio.
Si a un torero le gritan ¡guapo! por su cara bonita tiene mucho ganado y poco que arriesgar. Es el caso de Manzanares, que abandonó el ruedo a hombros y en compañía de Castella. El de Alicante dejó buenas verónicas con el compás abierto en el último, tiró de plasticidad sin arrimarse demasiado y la faena navegó entre dos aguas porque a la evidente nobleza del ´núñezdelcuvillo´ le administraron grandes dosis de sosería. Jose María lo mató recibiendo y la espada quedó tendida. Se le valoró la intención y le concedieron una oreja.
El tercero fue complicadito, el peonaje pasó fatiguitas y el maestro, tomando el mando de las operaciones, intentó echar las telas abajo. ´Bobito´ tuvo una mansedumbre encastada, buscó los adentros y el diestro le birló algún derechazo largo y templado y ciertos naturales de buena factura. También remató con gusto. Pero lo más valorado estaba por llegar. Echó la cara arriba el toro, le quitó la muleta y la cazó el hombre al vuelo. No vean qué ovación…
El hecho relatado da idea de lo que es una tarde de toros de las denominadas del clavel: gintonics sobrevolando peligrosamente las cabezas del personal; gente que se inmortaliza compulsivamente en selfies en plena faena; cuñado que saluda a cuñado a voz en grito, de pie y agitando los brazos para que lo vea desde un punto diamentralmente opuesto y desconcierto a la hora de catar el toreo. ¿Se acordará alguno de uno solo de los pases ejecutados por quienes han salido en hombros?. 
Ahí lo dejo.
Publicado en: Levante

FERIA DE ILLESCAS: Pepe Luis, el sueño de otra época

El diestro Pepe Luis Vázquez da un pase de muleta en su reaparición durante la corrida de la Feria del Milagro. ISMAEL HERRERO. EFE.
 

Indultado un toro con el que triunfó Manzanares, al igual que Morante en otro de vuelta.

Por Antonio Lorca.

La reaparición de Pepe Luis Vázquez bien justifica un viaje a Illescas. No en balde nació con la pureza del toreo en las entrañas, aunque la ausencia de ambición y serios percances impidieran en su día que pudiera emular la majestuosidad torera de su padre. Su paso por el arte taurino fue largo en el tiempo, breve en los éxitos e intenso en los sueños; quizá, por eso es de esos toreros que desborda esperanza cuando decide volver a enfundarse un traje de luces.

Pero el tiempo es un juez implacable, y lo que es peor, la inactividad, que pasa factura cada día. Lógicamente, Pepe Luis ha perdido el oficio -no torea desde 2012-, pero mantiene el garbo, las maneras y la estampa.

En Illescas esbozó detalles fugaces de una clase innata que ilusionó al toreo en los años ochenta: una media, un cambio de manos, un natural extraordinario, una trincherilla garbosa, todo ello ante su primero, muy terciado y noble torete con el que mostró excesiva y comprensible desconfianza. Mostró sus mejores intenciones ante el cuarto, también de noble condición, pero los deseos de su cabeza no coincidían con los impulsos del corazón. No hubo entendimiento e, incluso, se llevó un susto sin más consecuencias.

En fin, que no pudo ser, porque no ‘lo que no pué ser, no pué ser’, pero ahí quedó la imagen de un torero clásico de los que pervivirán siempre en el sueño de los buenos aficionados.

El resto del festejo fue una divertida algarabía. Morante se encontró con un nobilísimo toro en primer lugar y lo toreó como solo él sabe hacerlo. Lo recibió de capote con un farol en tablas y una tanda de verónicas excelentes. Repitió el animal en la muleta y el público se volvió loco de alegría. Al contrario sucedió ante el quinto, un marrajo que huía de su sombra, y los tendidos no quisieron entender que Morante acabara con el animal sin más preámbulos.

Manzanares se llevó el mejor lote: dos toros fabricados de pura almíbar: nobilísimos y de escasas fuerzas. Bien, con su habitual elegancia y templanza, muleteó a su primero, y se cansó de dar muletazos al excelente sexto, al que se le perdonó la vida. Excelente porque era un pan bendito en la muleta, pero el caballo ni lo olió.

En fin, todo muy divertido.

Y algo más. Es saludable visitar de vez en cuando una plaza de tercera para palpar el estado de la fiesta. Y la verdad es que se cae el alma a los pies. Pero no por el trapío del toro, sino porque lo que allí se celebra no es una corrida, sino un festejo adulterado que se parece a la tauromaquia como un huevo a una castaña.

Veamos: el presidente demuestra que ni sabe ni tiene autoridad, y el público se comporta como estuviera presenciando una verbena popular. Ejemplos: se le dio la vuelta al ruedo al segundo toro sin motivo, del mismo modo que se devolvió el quinto o se le perdonó la vida al sexto. Pero es más: el presidente le indicó a Manzanares que matara a ese último, e, incluso, le envió un aviso, pero el torero, en un gesto de inaceptable rebeldía, soltó el estoque y se sentó en el estribo a esperar que sonaran los otros dos; así pues el presidente, asustado, mostró el pañuelo naranja.

El respetable será muy respetable, pero parece no distinguir un toro de un caballo. Lo jalea todo, sobre todo si el torero se pone bonito, aplaude o abronca sin motivo y ríe a carcajadas como si estuviera en un circo.

En fin, que esta fiesta en plaza de tercera no necesita toro, ni fiereza, ni casta, ni sangre; basta con un carretón de entrenamiento y un señor vestido de luces con aires de bailarín.

Pero eso es un verbena, y no la fiesta de los toros…

VÁZQUEZ / VÁZQUEZ, MORANTE, MANZANARES

Toros de José Vázquez -el quinto, devuelto-, correctos de presentación, blandos, mansos y nobles; al segundo se le concedió la vuelta al ruedo y el sexto fue indultado. El sobrero, del mismo hierro, manso y bronco.

Pepe Luis Vázquez: estocada contraria (vuelta); casi entera perpendicular (ovación).

Morante de la Puebla: pinchazo y estocada (dos orejas); cuatro pinchazos, media baja y un descabello (silencio).

José María Manzanares: pinchazo y estocada baja (oreja); vuelta apoteósica tras el indulto del toro.

Plaza de Illescas (Toledo). Feria del Milagro. 11 de marzo. Lleno de ‘no hay billetes’.

Publicado en El País 

Opinión: Se levanta el telón 

Por Alvaro R. Del Moral.
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La bombonera de Olivenza, joya de la corona de Pepe Cutiño, ha vuelto a oficiar de banderín de enganche de una nueva temporada. La crema del escalafón ha calibrado su motorización antes de afrontar la campaña. El Juli, Manzanares o el irreductible Roca Rey -también Perera o el reaparecido Ferrera– han enseñado los dientes en esta nueva edición del intenso y breve ciclo extremeño que también ha servido de mostrador de las posibilidades de otros jóvenes cachorros como Ginés Marín. En el apartado novilleril hay que apuntar la proyección de un nombre nuevo –Toñete– y la clase contrastada de Pablo Aguado, que encara el camino a su alternativa con los deberes bien hechos. Más allá de las orillas del Táliga se abre el fuego purificador que anuncia una nueva primavera. Se inicia la temporada, comienza el nomadeo de los hombres de luces.

Una nueva feria de San Isidro en el horizonte

Simón Casas y sus coros celestiales se estrenan como empresarios de la primera plaza del mundo. La feria de San Isidro, que se presenta mañana de forma oficial, es la definitiva prueba de fuego del autodenominado productor de arte, que también ha estrenado zapatos nuevos de presidente de ANOET, las siglas que agrupan a los pesos pesados de la patronal taurina. El avance del larguísimo mes de toros madrileño sirve para calibrar la calidad y oportunidad de las combinaciones antes de escuchar los juegos florales que acompañarán su protocolaria puesta de largo. La feria no da para matar el cabrito cebado y romper los pomos de perfume. Es una más, fiel al guión extensivo de la plaza de Las Ventas. Un rápido vistazo nos hace detenernos en un cartel peculiar: es el de la doble confirmación de alternativa de Ginés Marín y Álvaro Lorenzo que tendrá como padrino único a El Juli. El maestro madrileño parece haberse espoleado con la savia nueva de los cachorros. Más allá de ese cartel, que goza de su propio argumento, parece difícil encontrar combinaciones auténticamente rematadas aunque sí hay ternas con cierto argumento para el aficionado. Pero es casi imposible redondear: la ausencia de figuras consagradas como Manzanares y Morante -que sí se habrían apuntado a los bolos de Beneficencia y la Cultura- hace imposible rematar un ciclo interminable que sólo podría encarecerse con la repetición -a cuatro, cinco o seis tardes- de las figuras del momento trufadas con los toreros emergentes. Simón tocará la lira mañana. Pero no hay más cera que la que arde. De revolución nada.

Otros asuntillos que se hablaron estos días…

Y hablando de San Isidro hay que comentar la nueva reaparición puntual de Eduardo Dávila Miura, que ha vuelto a sorprender a propios y extraños liándose la manta a la cabeza para salir al embudo venteño. El 175 aniversario de la mítica vacada familiar justifica esta nueva vuelta del veterano matador sevillano, que ya saldó con éxito y reconocimiento coral las apariciones fugaces de Sevilla y Pamplona. El torero ha afirmado que no hay dos sin tres aunque no sabemos si habrá cuatro. La vacada de Miura vuelve a lidiar en Bilbao este año. Preparación y capacidad tiene para ello. Pero la semana que se fue dio para más: se comentó y lamentó la triste desaparición de Ángela, pionera del toreo femenino moderno que falleció el pasado miércoles por las complicaciones de una operación quirúrgica. Su estela fue seguida por otras mujeres como Maribel Atiénzar en los años 70 y Cristina Sánchez en los 90. Descanse en paz. Y nos vamos deseando suerte a los que vienen y a los que van: de una forma cariñosa a Pepe Luis Vázquez, que volverá a sentir el tacto del oro y la seda en la plaza de Illescas el próximo sábado. 

Enviamos un abrazo especial a Manuel Escribano, renacido taurina, personal y profesionalmente después de un calvario que no ha logrado doblegarle.

Fuente: elcorreoweb.com

Pepe Luis Vázquez: “Reaparezco para una ocasión única y especial”

Los Vázquez, Pepe Luis padre e hijo.

Por Antonio Lorca.

Pepe Luis Vázquez (Sevilla, 1957), retirado en septiembre de 2012 tras una larga carrera tan intermitente como artística, vuelve el próximo sábado, día 11, a la plaza toledana de Illescas de la mano de su amigo Morante y la compañía de Manzanares para sentirse torero de nuevo y llenar de felicidad, si es posible, a los muchos partidarios que aún lo recuerdan.

Pepe Luis, de natural sereno y reflexivo, espera la vuelta sin sobresaltos ni duros entrenamientos de última hora. Asegura que nunca se ha alejado del toro, que se siente bien físicamente y que este nuevo compromiso no es más que una ocasión especial y única.

“Única, especial y llena de incógnitas, también”, afirma. “No me negaría, si la corrida no se da mal, a participar en otro festejo por el estilo, pero mi planteamiento no es hacer una temporada”, añade.

En realidad, parece un acto de amistad con Morante…

– Entre otros actos, sí, podía ser. Yo estaba apático, toreaba en el campo, pero no iba apenas a los toros; estuve con él en varias corridas, y me ilusionó verlo y verme en la plaza. Digamos que me hizo despertar del adormecimiento que pudiera padecer.

Y otra vez los nervios, los miedos, la preocupación…

– Un poco de todo, sí, porque debo vestirme de nuevo de torero, y salir a una plaza, con la responsabilidad que ello implica.

Pero no es como cuando se está en activo.

– Es otra, indudablemente. Ahora no tengo la necesidad de organizar una temporada y abrirme puertas. Eso, a estas alturas, no lo preciso, pero en fin. Tengo un compromiso muy importante con mis partidarios y conmigo mismo.

Esta reaparición es como un cameo, la travesura de un torero veterano…

– Podía ser, pero no es mi caso. A veces, me preguntan: ¿por qué toreas? Y yo contesto que la base principal es porque soy torero. Por eso, mientras haya quien quiera contar conmigo, aquí estoy. En este caso, torear no ha partido de mí, sino de un gran torero y amigo, que es Morante, y del empresario de Illescas, que lo ha visto bien.

Pero usted no ha dejado de ser torero.

– Ni dejaré por muy viejecito que me pueda poner; creo que todavía soy capaz de ponerme delante de un toro.

Porque la ilusión por torear no se pierde.

– Nunca. Es curioso, pero se piensa y se sueña todos los días con el toreo. Yo sueño mucho con el toro y con mi padre; a veces, son más trágicos que glorioso, y no sé por qué.

Lo que está claro es que no se cortó la coleta en Utrera en septiembre de 2012.

– No. Me la quiso cortar Morante, pero le dije espérate, por si acaso surge algo más adelante. Y hoy esas palabras suenan como una premonición, aunque entonces ni yo mismo me las creía.

¿Se echa de menos el traje de luces?

– Sin duda, porque más que una vocación, ser torero es una pasión. Yo he toreado casi cuarenta años, con temporadas cortas, pero he debido prepararme como si fueran largas. Pero es oficio es muy duro y requiere una fortaleza física mínima; por eso, mi planteamiento actual es acudir a una ocasión especial y esporádica, sin mayores pretensiones.

Pepe Luis, Morante y Manzanares, un cartel de artistas…

Quedan pocos toreros de ese corte. ¿Quién tiene la culpa? 

Digamos que los tiempos. Todo cambia. Hoy suele salir un toro a contraestilo, grande y pesado, que dificulta el toreo artístico, necesitado de un animal más ágil y con movilidad.

¿Y la fiesta actual?

– El acontecimiento taurino es único en el mundo; único y exclusivo. Es un espectáculo (no me gusta llamarlo espectáculo) con raíces muy hondas, de la máxima pureza y del mayor riesgo que existe. Es algo mágico que perdurará siempre, con sus vaivenes y sus crisis, pero seguirá por los siglos. Independiente de que eche de menos más dosis de arte, veo la fiesta actual con buenos ojos.

– ¿Y con futuro?

– Con todo el futuro, a pesar de todos los ataques que sufre. Pervivirá como algo litúrgico en un época de tanta tecnología. ¡No sé qué más se puede inventar ya! Y estaría muy bien que entre tantas redes sociales e internet se mantuviera un acontecimiento único y profundo, ligado a nuestra naturaleza. El hombre lo dirige todo, menos a un toro, al que se torea con la cabeza y el corazón. Y eso está muy bien en un mundo dominado por las tecnologías.

– ¿Qué sueña hacer en Illescas?

– Si es posible dar una docena de muletazos de los que a mí me gustan, sería suficiente.

– ¿Se atreve a enjuiciar su paso por el toreo?

– Ha sido una etapa fugaz y efímera, tal vez, pero sustanciosa.

– ¿Alcanzó las metas propuestas?

– Quizá las rebasé, pero nunca me puse meta alguna.

¿Pero algo le quedaría por hacer?

– Todo, y me quedará siempre, y lo mejor.

Y se retiró usted en silencio…

– Sí, de forma gradual. Tampoco pretendía decir adiós porque no me gusta despedirme ni de las reuniones.

Por cierto, ¿está usted preparado para hacer un nuevo paseíllo?

– Creo que sí; si no, no lo haría. No me ha costado mucho, porque nunca me he dejado. No he perdido el contacto con el campo, los tentaderos, los festivales.

Pero, ¿le entra el traje de luces?

– Je, je… Me estoy haciendo uno nuevo porque el que me he probado me queda más bien ajustadito.

Publicado en El País

@Taurinisimos 86 – Inauguración La México, Previa Finales Novilladas. Recuerdo Mariano Ramos.

Programa @Taurinisimos de @RadioTVMx del viernes 18 de Noviembre de 2016. Conducen Miriam Cardona @MyRyCar, Luis Eduardo Maya Lora @CaballoNegroII y Miguel Ramos.

Segunda Temporada, Segundo Programa.

Actualidad Taurina. Plaza México Temporada Grande 2016- 2017. Jornada Inaugural.

Análisis Corridas, 6 Bernaldo de Quirós, 6 para Zotoluco, Manzanares y Talavante; 6 Xajay, 6 para Joselito y Roca Rey en Mano a Mano.

Faenas de Manzanares y Joselito.

Novilladas Finales, entrevista con José María Pastor desde Aguascalientes.

Recuerdo de Mariano Ramos en el 45 Aniversario de su alternativa, faena al toro “Tal para Cual” de Mariano Ramírez, enero 1982.

La próxima emisión de #Taurinísimo será el próximo viernes 26 de Noviembre de 2016 a las 7 pm (Mex) a través de http://www.radiotv.mx

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Manzanares, faena de rey del toreo

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Por Andrés Amorós.

En la corrida de Beneficencia, presidida por Don Juan Carlos, con lleno de «No hay billetes» y la Plaza engalanada, José MaríaManzanares logra una faena literalmente extraordinaria; quizá, por ahora, la mejor de su vida. Muchos aficionados –y él, sin duda– se acuerdan de Manzanares padre, por la fidelidad a un estilo de clásica elegancia; también, por lo que hubiera disfrutado el maestro, esta tarde. ¡Lástima que no haya podido saborearla! Pero no olvidemos los datos: el diestro alicantino corta dos orejas y le piden el rabo, con una fuerza insólita en Las Ventas.

Le acompaña, en la salida a hombros, Alberto López Simón, que también corta dos orejas a su primero. Los dos han aprovechado la gran calidad de los toros de Victoriano del Río.

Vayamos por partes, como decía Jack el Destripador.

 Castella se ha apuntado a cuatro corridas, incluida una de Adolfo Martín: ni se le ha agradecido ni ha conseguido triunfar. Tampoco lo logra, esta tarde. El primer toro es bondadoso, justo de fuerzas, se pega una costalada, después del primer muletazo. Le deja torear a gusto pero falta la chispa: prolongar la faena no añade emoción. Y falla con el descabello.

El cuarto mete bien la cabeza y repite. Sebastián logra naturales templados y acaba metido entre los pitones, en un arrimón que no todos agradecen. Alarga demasiado y pincha.

Salto el orden para hablar de López Simón, que, con una entrega absoluta, consiguió abrirse camino, la pasada temporada. Por méritos propios, ya está en todas las Ferias.

El tercer toro se mueve muchísimo, repite, incansable: es ideal para él. Alberto hace la estatua, aguanta las encastadas embestidas, torea sin moverse, en un ladrillo (como había que bailar el chotis, decían). Entrando de muy lejos, deja una estocada y sufre una voltereta. La emoción del momento provoca que el presidente conceda las dos orejas (muchos, protestan la segunda). Ya tiene abierta la Puerta Grande.

Después de la faena de Manzanares, en el último, ha de justificarse. Juega sus cartas: la quietud, el aguante, meterse en el terreno del toro, el valor impávido… No devuelve el triunfo y sale a hombros con José María.

Ha elegido éste venir una sola tarde a esta Feria, donde se le suele tratar con exigencia. El destino –y sus cualidades– le han recompensado. El segundo toro no se entrega, derrota al final de cada pase, se cierne. Su seguridad con la espada acalla las protestas. Pero sale el quinto, negro listón, de 580 kilos y nombre extraño, «Dalia» (pero es tan atractivo como la rubia melena de Verónica Lake en «La dalia azul», de Raymond Chandler). De salida, embiste ya con gran clase y Manzanares dibuja unas verónicas solemnes, suaves. En el quite, las chicuelinas de mano baja avivan el recuerdo del padre. El toro es magnífico y el diestro dibuja tandas de muletazos de gran categoría: un pase de pecho vale por tres; los naturales ponen al público de pie; un interminable cambio de mano levanta rugidos. Mata aguantando, con su habitual seguridad: el presidente saca a la vez los dos pañuelos (muy bien) y mucha gente pide el rabo.

Corrida de Beneficencia

MONUMENTAL DE LAS VENTAS. Miércoles, 1 de junio de 2016. Corrida de Beneficencia. Lleno de «No hay billetes». Toros de Victoriano del Río y Toros de Cortés, de juego excelente 3º, 4º y 5º.

SEBASTIÁN CASTELLA, de rioja y oro. Estocada muy tendida y seis descabellos. Aviso (silencio). En el cuarto, pinchazo y media (ovación).

JOSÉ MARÍA MANZANARES, de grana y oro. Estocada (silencio). En el quinto, estocada al encuentro (dos orejas con petición de rabo). Salió a hombros.

ALBERTO LÓPEZ SIMÓN, de azul marino y oro. Estocada (dos orejas con protestas). En el sexto, estocada (saludos). Salió a hombros.

Publicado en ABC.