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La Estela del Brillo – La México: Triunfo y Firmeza de José María Hermosillo.

Así de rotundo, firme y rota la cintura, José María Hermosillo manda sobre la embestida de “Campeador”, a la casta del novillo de San Antonio de Padua se opone el mando del torero. FOTO: Toca.

Tarde entretenida y de realidades en diversos aspectos en la Plaza México. Se parcha el encierro y, pese a la desigualdad de trapío encuentra varios episodios de mucho interés en una novillada donde incluso el clima embiste a favor del aficionado taurino. En esas, Roberto Román encuentra el camino inevitable a su realidad taurina mientras Héctor Gutiérrez se ve rebasado en concepto y realización por la gran posibilidad más que promesa, de José María Hermosillo que, salvo con el estoque, libra uno por uno los obstáculos que la novillada le coloca hasta romper en otra importante faena que lo coloca al frente de la novillería mexicana y a la espera dentro de quince días de finalizar por todo lo alto esta campaña novilleril, esperemos sea el comienzo de una gran carrera taurina.

Por: Luis Eduardo Maya Lora – De SOL Y SOMBRA. Plaza México. Foto: Edmundo Toca Olguín.

Se cumple el centenario de la muerte de Saturnino Herrán, el genio entre genios de la pintura mexicana, esperanza joven, frustrada, para variar, y a destiempo. De Aguascalientes. Y en Aguascalientes se encuentra viva mucha de su brevísima obra. Incluso, sabemos, se guardan celosamente sus apuntes taurinos enclavados en la primera época de la Plaza San Marcos.

Hoy, seguramente sin intención alguna, La México programa tres hidrocálidos.

Pero lo hace ante un encierro parchado sin necesidad alguna.

Con todo el tiempo del mundo para haber reseñado una novillada entera, seria y bien hecha, que se eleve a la ocasión, la Monumental cae en retraso y parcha el encierro de Maravillas, por suerte, el remiendo de San Antonio de Padua trae consigo los episodios más interesantes de la Temporada.

El cartel bueno queda en mano a mano por la natural realidad de Roberto Román todo deseo pero nulo en idea y concepto, enganchado y sin sometimiento con el capote, tiene la pésima suerte de encontrarse con un alto y muy serio novillo de origen Rancho Seco -esa capa cárdena, ese cuello y esos pitones no mienten- al que deja hacer lo que se le viene en gana, en vez de someterme de salida.

El toreo empieza cuando el toro para. El cárdeno en vez de deternerle, arrolla.

Nadie es capaz de ordenar, de aconsejar, en última instancia, mandar en el más que bisoño novillero quien desatinadamente se da a tirar de la cordobina de recibo, queda desarmado y hace que el novillo empiece a alargar la gaita desde muy temprano. Crudo tras el brevísimo y flojo puyazo -cuando las cuadrillas deben pegar no lo hacen- llega a un intento de quite donde gana terreno y, al tratar Román de rematar, apunta el pitón derecho a la ingle. La Virgen vuelve a cuidarle en los aires pero, ya en el piso, el novillo lo tiene a merced y no le perdona.

Ahí la tarde cambia pues hace que sobre los dos valores más adelantados de la novillería mexicana caiga el pesado fardo de la responsabilidad: Hermosillo y Gutiérrez.

Pero hay con qué responder.

Ese cárdeno tlaxcalteca se encuentra a José María Hermosillo lleno de sitio e inteligencia. Antes, en el que abre plaza, sobrepasa la prueba de un serio y bello ejemplar de Maravillas uno de esos novillos cuyo juego es regular, pues rasca y tardea en muleta tras mediocre tercio de (una) vara. Hermosillo, emociona en los lances, gusta en el quite por tafalleras al grado de pegar una en redondo y rematar hasta el exceso a una mano. Luego, se da a correr la mano a un novillo que duda pues le falta la casta para crecerse ante el exigente mando. Corre la mano por ambos lados con entendedera, la muleta en el sitio desde el inicio alternado abajo hace al novillo templarse y acudir.

Emociona pero mata mal.

Jorge Ramos, milagro, niega correctamente la oreja. Ojalá hayan tomado nota Jesús Morales y su secretario Juan Vázquez, pareja para el olvido. Bien Usía de forma, al no haber mayoría visible y de fondo, al no premiar una estocada defectuosa por atravesada.

Pero poco importan los trofeos cuando se tiene arte y cabeza.

Por ello, el cárdeno tercero y su juego, pese a no ser su toro, pese a lo crudo que queda y el sentido que desarrolla gracias a la falta de sometimiento inicial y al relajito que le forman las cuadrillas encabezadas por Christian Sánchez que recorta el viaje tras pasar en falso como si el novillo no hubiera aprendido lo suficiente, no hace mella en Hermosillo que se lo quita de encima con perfecto toreo de castigo de inicio por bajo, rematando con solvencia y suficiencia. Es más, prácticamente, lo hace pasar con la derecha con un mérito tremendo y al novillo, al fin sometido, lo único que le queda es morir de cara al sol tras la estocada.

Tras responder Hermosillo, queda la pena de que no haya mayor imaginación y pesen más sabrá Dios qué compromisos para hacer que el muchacho Héctor Gutiérrez repita tres domingos seguidos en la Plaza México y para este tercero muestre cierto cansancio mental. Aun así, lo intenta con el cárdeno claro segundo, chico pero con cara seria. Gutiérrez luce con el capote pero se muestra algo repetitivo y sin frescura con la muleta. Se trata de un novillero que esta vez sacrifica el fondo en pos de una forma que no le abona, equivoca el inicio con el cambiado por la espalda y el novillo, que necesita empaparse de muleta, pone el freno de mano para el último tercio.

Torear no es componer la figura. Torear no es lo mismo que dejar pasar.

Por ello tras la muerte del tercero, Gutiérrez se ve contrariado con el flaco, esmirriado, cariavacado e impresentable cuarto. Para sorpresa del personal el negro astado de Maravillas, hay que reconocerlo, embiste. Y no para. Gutiérrez trata pero no consigue nada en firme. Se confía, hace concha y el novillo no le perdona esa fijación que tiene por componer la figura, pendiente de las posturas a la mitad de la suerte y los desmayados remates. No es suficiente, aburre y se queda por debajo de la circunstancia.

Ese contraste se marca aun más al correr turno, con el quinto, el segundo novillo de San Antonio de Padua que deja en alto el color de la divisa por su hechura, apenas el trapío exacto para un cartel de este nivel y para esta Plaza y por la lidia que le otorga José María Hermosillo. Bien hecho de arboladura fino de corte es bien recibido por el novillero con la capa donde remata a una mano de salida. En cambio es muy maltratado por Efrén hijo en la cabalgadura. Cómo sería el golpe que el aparato motor del novillo resiente el efecto del feo puyazo contrario y sus patas traseras se doblan.

Ante todo eso el temple queda, alivia.

Y queda la casta, que rescata.

En la caleserina al propio ritmo del novillo y pese a que dobla las manos, Hermosillo aviva la esperanza y, aun adelantando la suerte, único señalamiento que hacemos al diestro, el astado da la pelea y el torero luce en la larga de remate. Lo mismo en banderillas donde agarra el astado aire al grado de derribar a Gilberto Aragón Zamora, como siempre sufriendo.. Hay casta pero falta fuerza. José María, entonces, aplica la medicina, quietud y alivio por alto, en el inicio pegado a tablas que repara el tranco del novillo quien le dicta al torero no hacer tonterías como ese intento de cambiado por la espalda o querer ligar derechazos en el mismo inicio que solo derrumban.

Diría José Chafik, al novillo mexicano hay que esperarlo pues éste enseña a torear. Hermosillo lo hace consiente inicialmente.

Y comienza entonces, en plenos medios, el concierto.

Hermosillo abandona el intento inicial de llevar muy por bajo y ajusta a la media altura para, además de mantener el pie, encelar, lograr que el novillo rompa adelante y, pese a tener el hocico floreado, crecerse al acariciar la embestida en derechazos largos y en un pase de pecho con la derecha completamente en redondo. Perfecto al natural pese a lo despatarrado, Hermosillo rompe su muñeca pese a trompicarse en algun momento por la colocación esencial de su muleta y el despliegue de su trazo. No duda cuando las miradas se cruzan en el cite y se apodera de la embestida, en definitiva, tras tardear el astado previo a un magnífico pase de la ranchera donde el cambio de mano hace reventar a la Afición junto al de pecho ligado.

Luego la tanda grande con la derecha, abierta con amplio pase de pecho donde prende Hermosillo los muletazos adelante y en los que se rompen plenamente su cintura y su muñeca, donde se va detrás del muletazo en redondo y ahí donde le pelea el novillo apretar y responde abrochado la tanda en pleno clamor con magnífico remate arriba y ayudado por bajo.

De cartel.

En otra época, no tan lejana, prendas y dianas habrían caído y tocado desde las alturas

Ya en la postrimería, con la faena hecha, las dosantinas y nueva ranchera ya cerca de tablas, pese a coquetear con pasarse de faena e intentar la arrucina, deja la mesa servida para la estocada algo caída. Esto y la casta del novillo retardan la hora final al grado de, en medio de un silencio total, requerir el descabello tras el aviso, perfecta decisión por parte de la Autoridad que preside y que hoy ha estado en el sitio.

Y una escena magnífica es la que sobreviene entonces.

La cruceta se asoma en el callejón y la gente, que desea el triunfo como el propio diestro, sabe que el descabello puede prevenirlo. Pero el arte del torero es una constante apuesta de la cual José María Hermosillo, no se raja. Al contrario, pese a demorar el uso del verduguillo y el aviso que diluyen la segunda oreja, el diestro se serena, busca encontrar el sitio exacto y el momento preciso en que “Campeador” descubra y, entonces, el rayo plateado de la espada ejerce con toda su fugaz, fulgurante y fulminante belleza con el descabello perfecto que rompe el silencio con el estruendo que no logra la segunda oreja pero que valora y aclama la gran faena. Oreja con todo el peso del triunfo y la responsabilidad, oreja que huele a triunfador.

Discutible el Arrastre Lento por la falta de fuerza, indiscutible por la casta y la bravura. Entonces, en tal caso, in dubio pro bous.

Gutiérrez se ve insípido pese al esfuerzo con el cierra plaza, manso e intrascendente.

Rebasado su forma habrá que esperarle, claro que sí, en la de triunfadores, donde saldrá a no dejarse rebasar. A picarse con lo ocurrido hoy a ver en Hermosillo a un adversario peligroso, sí, pero al que habrá que responderle a la altura.

Lo veremos. Ahí estaremos.

Ya quien se lo quería perder… pretexto no hay.

Falta que la Empresa, después de lo ocurrido, no vaya a convertir la graciosa huida en desapasionada intriga.

Twitter: @CaballoNegroII.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Plaza México. Temporada de Novilladas 2018. Domingo, Octubre 7. Noveno festejo de Temporada Chica. Menos de un cuarto de Plaza en tarde espléndida por fresca y prácticamente nula de viento. Nubes blancas durante los primeros dos turnos y,  tras el quinto alumbrado artificial.

6 Novillos, 4 de Maravillas (Divisa Morado y Rosa) Disparejos de presencia, esmirriado y acariavacado el negro quinto, preciosos primero y segundo, bonito aunque chico el sexto. El primero es mejorado en la muleta por el espada en turno, no peleó fuerte en varas y le faltó casta en el último tercio, el segundo calamocheaba no obstante ofreció posibilidades. Bravo el anovillado cuarto que no paró de embestir a la muleta y flojo el sexto; y 2 de San Antonio de Padua (Divisa Caña y Nazareno) Desiguales, muy serio el tercero desarrolló sentido gracias a la pésima lidia otorgada por espada y, especialmente, las cuadrillas. Hermoso aunque chico el quinto, número 109 “Campeador” nombrado de 386 kilogramos, que desarrollo buenas virtudes por ambos pitones pese al puyazo y la falta de fuerza, sacó bravura en la muleta. Fue homenajeado con, discutible, Arrastre Lento.

Se corre el turno por la cornada del tercer espada, lidiándose el quinto en cuarto lugar y viceversa. 

José María Hermosillo (Grana y Oro) Vuelta tras Petición, Ovación y Oreja con petición de la segunda tras Aviso. Héctor Gutiérrez (Grosella y Oro) Ovación, Silencio y Silencio. Roberto Román (Grana y Azabache) Palmas al retirarse a la Enfermería.

Extraordinaria e inusitada actitud, por seria y centrada, de la Autoridad que preside en persona del Juez Jorge Ramos que niega perfectamente la petición tras la muerte del primero y la segunda oreja a la muerte del quinto además de enviar muy atinado y en el sitio el aviso al primer espada previo a la muerte de este astado, no obstante, discutible, el Arrastre Lento a este último pero procedente.

Protestan actuantes, espadas y cuadrillas con vuelta al ruedo contra las iniciativas contrarias a los festejos taurinos aludiendo al Artículo 123 Constitucional pero omitiendo el muy importante 5, referente a la libertad de profesión.

Pésima tarde de las cuadrillas a pie y a caballo. Artero puyazo contrario y carioca de Efrén Acosta hijo ante el quinto al que daña el aparato motor. Fatal a la brega Diego Martínez, no obstante consigue un excelente par de banderillas ante el cuarto y sus correspondientes saludos. Bien Fernando García al banderillear al difícil tercero lo mismo que la valentía de Adolfo Sánchez al tragar y salir comprometido tras banderillear al primero, ambos saludan en su turno. Ventajosos y abusivos los lamentables recortes tocando los lados de Christian Sánchez haciendo desarrollar aun más sentido al referido y peligroso tercero, no obstante, se cuela, para no variar, en el saludo de GarcíaGilberto Aragón sufriendo como cada fin de semana en banderillas es derribado por el quinto. Tarde desigual con el capote de Juan Ramón Saldaña. Mal colocado y desarmado Marco Antonio Dones.

Natural de José María Hermosillo a “Marismeño” el novillo que abrió plaza de Maravillas. FOTO: Toca.

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La Cruz de Teófilo – Martirio Ganadero en Gris Apertura de La México.

En verticalidad, “El Juli” gana, en mansedumbre gana Teófilo y pierde la Afición. Foto: TADEO ALCINA RIVERA. Aplausos.

Teófilo cumple lo que promete. A la Empresa parcialmente le funciona lo que oculta. Y los toreros salen con la misma intención de siempre, hacer hasta donde se pueda, con el esfuerzo natural que impone de lidiar cualquier corrida pero sin el sobre esfuerzo que requiere la trascendencia taurina. Con una mansada tamaño Plaza México, “Juli” cumple el expediente al completar, en un mismo año, el quinteto de teófilos, no nos extrañe que, de premio, mate uno más el día 12 y complete “dignamente” su año en ña Monumental. Por su lado, Adame, efectista y corriente, refleja su estado real que solo el oficialismo podrá maquillar. Triste caída de la bravura, la casta y el trapío del toro de lidia.

Por: Luis Eduardo Maya Lora – De SOL Y SOMBRA. Plaza México.

Solemos pasar por el Barrio de la Santa Cruz en la mayoría de nuestras visitas a Querétaro capital, con su histórico templo, lo mismo convento que prisión, mausoleo y cuartel, vigía que ha visto pasar la historia de este país, casi en un pestañeo.

Ahí está el árbol de espina más misterioso del mundo, el que no da flor ni da fruto que solo puede crecer y reproducirse ahí, ese cuya figura, en forma de cruz, es solo espina por los cuatro costados. Algo así es la mansedumbre, esa espina que también igualmente es el báculo olvidado de un fraile que caminó dewde las Hibueras hasta la Santa Cruz sobre un camino igualmente espinoso.

Como la herida que esta noche deja Teófilo Gómez en la Plaza México.

Que nada justifica lo disparejo de la primera parte de la corrida y lo variopinto de la segunda, la falta de casta de los tres primeros y lo inválido del resto aunado a los sospechosos pitones. Si esto no ha llegado a mayores es dado la taurinamente juvenil mayoría, asistencia que cuya ilusión taurina, ávida de Plaza México y de Temporada Grande, ha frenado perder los papeles pero a la que hay que decir que esto ni es el toro bravo ni menos la Fiesta.

Así tenemos que Teófilo manda un flaco y serio cárdeno para abrir Temporada que muestra a “Juli” simple, sin mayor otro trámite capoteril, viene un horrible refilón trasero y la tendencia del astado, el más serio del encierro, a recortar por el lado derecho es expresa. Por ello López entiende que el lado bueno es el izquierdo por donde muletea con el tranquillo que tanto le caracteriza, muleta a modo de pantalla, la cintura hacia fuera, un embarque atrasado y la ligazón siempre en la periferia.

Como hay momentos de largueza y lentitud, La México embelesa.

No podemos negarlo, está en nuestra programación neuronal y en el palpitar.

Pero lo cierto es que el mérito de una faena y del toreo está en proporción directa al rival que se enfrente, este, descastado y soso, permite con su cara alta pase a pase que “Juli” se coloque a placer sin ser su planta exigida a la distancia que se pone, más cerca el cárdeno protesta, de ahí que el toreo, ya sin el feo retorcimiento, abra el compás pero se de a hacer embestir al veleto con mayor temple, alargando el recorrido y logrando llevar la embestida, incluso en redondo.

Único momento mayor de la faena.

Porque con la derecha Julián López no encuentra la forma, ni en lo vertical ni con su tranquillo, solo en los circulares ligados que borran cualquier observación hacia el toro. La México ayer solo ve al torero que excede en la faena y, a su por demás ventajoso modo, deja un volapié, contrario y perpendicular, defectuoso, que… sí, aunque ustedes no lo crean… se premia.

Y se protesta, que aun el porrismo no es unanimidad.

A la postre, esta sería la única oreja, menos mal.

Porque “Juli”, habría cortado otra más con el espantoso manso tercero, rajado desde salida, un burel cárdeno de feos pitones jadeante en todo momento sin celo por la muleta ni casta, que husmea los muslos y que, no obstante López lancea con temple, trata de aplicarle la fórmula por el lado derecho hasta que tanta periferia, tanto apuntar la salida por anticipado y tanto retorcimiento en los naturales, provoca que el cárdeno se salga del cuadro y se le cuele por dos veces.

Dos topetazos que no causan mayor emoción.

Entonces, “Juli”, en gesto dramatizado, se engalla pero el descastado le pone en el sitio obligándolo a dejar amaneramientos para quedarse vertical y quieto para ahí buscar su toreo la mejor versión que pueda ofrecer ante estos toros que ni para el consomé sirven.

Juli” vuelve a regodearse, a acomodarse con temple.

Pero ese temple, que tiene fundamento técnico, carece del alma dramática de la Fiesta.

La México le corea fuerte pasando por alto lo anterior, se embelesa en la circular dosantina y los cambios de mano, los molinetazos que llevan a pasar de faena y a dejar todo en pinchazo cuando el “julipié” canto a la ventaja, se estrella en hueso. La vuelta al ruedo, mecánica como casi toda su actuación sabe a muy poco.

Porque, es cierto, nos lo corrobora el gran Salvador García Bolio, ha toreado en redondo, varias veces y bien, pero cierto es que al natural, ha acompañado la embestida más que haberla toreado.

Así las cosas.

El inválido quinto, castaño retacado, sumado al cuarto y al cierra plaza, hacen ver que Teófilo Gómez coloca la cruz sobre la naciente Temporada, la mansedumbre, la flojedad y la invalidez que dan al traste cualquier esfuerzo.

De ahí que José Adame, arrastrando la cobija, recurra al estribo con el decadente cárdeno cuarto e, incluso, banderillee a la moderna pero con temple al salinero y debilísimo sexto. Tratando de rescatar su muy cuestionable prestigio y, sobre todo, su incapacidad de poder con el segundo.

Un cárdeno girón, fino y en la raya del trapío, a la postre único toro de triunfo.

Nombrado “Misionero” a lo Fray Márgil de Jesús, queretanamente.

Pero claro, al no lancear templado, al no mandar con sutileza a Adame le queda la vulgaridad, lo más corriente y al uso que se tiene, la cara dura, el retorcimiento y la ausencia de la mínima sutileza en los derechazos a un toro que pide mando de seda y temple de hierro. Con él solo atina a despatarrarse y ligar derechazos con el pitón derecho del astado que crece y así como en Diciembre dejó la mitad de embestidas al bravo teófilo de aquella ocasión, con este desatina al intentar cerrar por bajo, al grado del enganchón.

Y de la voltereta.

Y de marrar con el descabello.

Y así pasar al abucheo, con toda razón.

Que cuando se habla demás, el toro mexicano, a veces mustio, sin decir tanto pone en su lugar a los que no son capaces de poner el toreo donde ponen las palabras.

Y así se va el mano a mano, cargando la Afición con la ausencia de rivalidad, falta de contraste, sin oposición con bravura pero con la cruz del aburrimiento y, claro, con la torería al mínimo en una de las entradas inaugurales de menor asistencia después del año pasado.

En preocupante monotonía.

Solo queda pensar que después de la cruz, de la espina e, incluso, de las caídas y la expiración, tan solo quede, la esperanza de que llegue, taurinamente, la resurrección.

Al tiempo.

Twitter: @CaballoNegroII.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Plaza México. Temporada Grande 2017-2018. Domingo, Noviembre 19 de 2017. “Corrida de Inauguración”. Primera de Derecho de Apartado. Más de Media Plaza en tarde fría con cierto viento que molesta la lidia a partir del tercero. Corrida en Homenaje a Miguel Espinosa “Armillita” tras su sensible fallecimiento con minuto de aplausos. Mal la Autoridad Delegacional al permitir que la Temporada comience una semana posterior a lo exigido por la Ley para la Celebración de Espectáculos Públicos del Distrito Federal. La Autoridad que preside equivoca al juzgar mal la petición al finalizar la lidia del primero. Afición en cortedad y villamelonaje en mayoría.

6 Toros, 6 de Teófilo Gómez (Divisa Celeste, Blanco y Plomo) variopinta y dispareja de presencia, sospechosa gravemente de pitones y, salvo primero y tercero, retacada en kilos. Ausente de fuerza y bravura, apenas el estrecho segundo tiene recorrido en la muleta aunque es débil. Protestón y descastado el cariavacado primero, manso y soso el tercero y el resto simplemente inválidos y sin fuerza.

Inexplicablemente el tercero es aplaudido en el arrastre, el resto, salvo el segundo, es fuertemente pitado.

Julián López “El Juli” (Azul Añil y Azabache) Oreja con Protestas, Vuelta y Silencio. Joselito Adame (Grana y Oro) Silencio, Pitos tras Aviso y Silencio.

Cuadrillas en discreción y con solvencia. Pésimo puyazo en el primer tercio de la lida, refilón a medio toro.

Así embistió el noble “Misionero” al que no cuajo Adame. FOTO: Tadeo Alcina Rivera. Aplausos.

La Adolescente Gracia – Las Huertas, Fonseca y Gutiérrez triunfan en La México.

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Isaac Fonseca en la Rebolera por detrás del Cuerpo al novillo de Las Huertas en la Plaza México. Foto: Edmundo Toca.

La demora de La México, injustificada y criticable, deja a la gente que hoy compone la concurrencia con la consecuente impaciencia que trae la abstinencia, con muchas ganas de aplaudir. La fe taurina hoy es tan adolescente como los novillos, en momentos embistiendo como si de toros se tratara, en momentos reaccionando como si de berrinchudos se tratara. Esto, en un ambiente de gritos y sombrerazos, dispara las alarmas del taurinísimo, ausente cuando más se necesita. Vuelta exagerada del joven ganadero y pasos atrás los más y para delante los menos de la terna que corta orejas pero deja pendiente conocer la dimensión real de su evolución y su estado torero.

Por: Luis Eduardo Maya LoraDe SOL Y SOMBRA. Plaza México.

Solo una novillada sin picadores, a lo mucho dos, debería haber en la Plaza México.

En todo el año.

Obligada por la Ley, La México da, brinda, las novilladas tratando de innovar lo ya inventado y, al dejar a este invento de fijo pues, según dicen “no hay novilleros”, deja al descubierto falta de madurez taurina. Y esto es más cuando Guadalajara, al parecer, también se raja de las lides novilleriles. Una lástima. Yo me pregunto, ¿Qué ocurre de un año para acá con las demás plazas del mismo grupo al que hoy pertenece, al menos en lo económico, La México?

Simplemente nada, plácidamente durmiendo.

Decía José Luis Ramírez “El Padrino”, hay que hacer empresa, primero, con gusto.

En los toros lo forzado, si no es el de pecho, no sale, o sale mal.

Entonces queda confiar en la bravura.

La ganadería de Las Huertas cierra la Temporada Novilleril anterior y abre la presente con la misma emoción pero en diferente tono. Se va ayer ovacionado y con vuelta al ruedo su ganadero contagiado por la concurrencia y sin el consejo atinado en el callejón, con dos toros sin oreja cada uno, más un homenaje póstumo y con el deber cumplido.

Asegunda, eso ya es de buen labrador.

Pero habrá que decir que será bueno verle con caballos, no quedarse en este refugio y serenar el juicio, de ahí que la salida al tercio habría sido lo mejor para no perderse entre los vapores del aplauso del variopinto tendido pues nada más real para el toro de lidia y para esta tan perdida concurrencia que enfrentar y observar a novillo y caballo en la suerte de varas, respectivamente. Ya veremos cuando será tal prueba pues si la supera, con constancia, la ganadería de Las Huertas estará en el camino de la historia.

No solo de la anécdota.

Y no porque el encierro no tuviera bravura o emoción o no mantuviera la muy débil atención del público en todo momento, es más, los tres primeros por su prontitud y fijeza la han tenido, sino porque esos tres, en ciertos momentos, así como cuarto y quinto, han volteado contrario y buscado la querencia en varios momentos.

Quizá, de haber sido picados…

A pesar de esto, podemos concluir que tercero y sexto han sido bravos, indudablemente.

O sea el encierro trae un lote premiado. Una mano ganadora.

Pero, aun sin redondear en el sorteo, incluso con cartas menores, Ricardo De Santiago e Isaac Fonseca enfrentan cada quien, tanto al viento como a un novillo con amplias posibilidades como el primero, al que el potosino De Santiago no termina por templar, luce con el capote, en banderillas en el primer par y sobre todo en el segundo donde pasa en falso al ganarle el novillo la cara para luego cuadrar. Ya con la muleta, entre desarmes e imprecisiones, su desigual faena no remata donde debe, pincha y todo se desvanece.

El cuarto, novillo que mansea pero que tiene un inicio con la muleta bueno tras doblarse, le da una terrible voltereta a Ricardo al no salir bien de la suerte en quites, siempre trae al novillo encima al no rematar debidamente, le rompe parte de los labios y a como puede banderillea a un astado que dobló contrario lo que quiso porque no se le somete y con el que, tal como en el primero, escucha un aviso.

Pocos avances en uno de los toreros más esperados.

Tristemente.

En cambio Fonseca, de Morelia, se nota con mayor suficiencia torera de un año para acá.

Lo extraño no son sus intervenciones, lucidas en quites, gaoneras a pies juntos al que abre temporada de cartel, sino que el inicio a un novillo pronto y fijo como el segundo no es por bajo y. sobre todo, la colocación inicial en cada tanda de la muleta. Atención, a novillos así, sin picar, si no se les impone mando y sometimiento en todo tiempo se van para arriba.

Inicia por alto y remata con desdén pero a pesar de la emoción, no trae la imposición.

Siempre tan necesaria.

Fonseca liga por ambos lados e intenta pasar del tercer muletazo pero la reacción del novillo tras ligar le rebasa y no atempera, al contrario, a cada pase de la tanda el novillo en lugar de asentarse, de resentir el mando de cada muletazo, los hay muy buenos, se crece y protesta en buena medida por no ser picado ni sometido, consideramos. En algún punto lo compromete y el torero se descompone, no obstante, es capaz de dejar un espadazo, en uno de los pocos momentos con silencio de la tarde, de gran ejecución, a un tiempo, entera que, no obstante lo tendida y trasera es, hace tronar la piel del toro.

Isaac no desespera, muy atinado con la cruceta, sin acelerarse, corta una oreja cariñosa, cortesía de Jorge Ramos y su taurina ceguera, así como la sensible, casi piadosa concurrencia que necesita urgentemente aplaudir.

Luego en el quinto, el más serio, tampoco alcanza a cortar la salida al manso que termina rehuyendo la pelea y buscando el toril, todo deriva de una larga cambiada de salida que no llega y que muestra de nuevo el chiquero al astado. Se la pasa Fonseca queriendo hacer la misma faena que en el primero, es decir, terminar dando naturales y derechazos, a la misma colocación y altura, por fuerza.

Yo pregunto si acaso la tauromaquia es solo tal cosa.

Tampoco lo es el final por alto, a la trágala y sin espada con la muleta por detrás, que alarga el trasteo sin necesidad alguna. Mata con descabello a dos tiempos, uno del cual el novillo resiente pero resiste y otro, fulminante, con notable facilidad que sepulta al astado.

Aun así, valdrá verle de nuevo

Contraste, es diferencia y resultado de confrontar estilos.

El de Morelia encuentra su contraste en fachada y estilo, incluso estructura, en también incipiente hidrocálido Gutiérrez que brinda en sentida dedicatoria a los médicos que le atendieron el año pasado en su fallido debut. Éste apenas destaca en el capote y muestra la técnica que les parece insertada a todos y cada uno de los novilleros hidrocálidos: retorcimiento, poco toreo de capa, largueza en los muletazos y siempre por la derecha. Todo esto ante un novillo, algo feo y paliabierto, pero que comienza a embestir largo y por abajo.

Gutiérrez pega muchos, quizá demasiados derechazos.

No hay temple ni imposición. Ni despaciosidad.

Parece que estos toreros en vez de usar la de cobrar, les cobran por usarla.

Pues cuando busca la mano izquierda, un desatino de su parte, adelantar y no presentar la muleta en sitio exacto, provoca la colada que impide ver al cárdeno al natural, simplemente ya no lo intenta. Ni por asomo. Y qué bien le habría hecho al astado desengañarse y, sobretodo, al mismo torero, porque torear es muchas veces, quizá siempre, hacer posible lo que parece no ser.

Muy mal con la espada.

Pero en el sexto, otro novillo principalmente fijo y con mejor son, Gutiérrez se observa con mayor soltura, torea más largo y con más temple, ahora sí, por ambos pitones no obstante las tandas son de altibajos y no crecen porque, como con Fonseca, después del segundo y tercer muletazo la tanda por colocación o falta de mando no va a más. Y en buena medida es resultado de esa programación que dice que en todos los turnos hay que hacer lo mismo, trapear la arena e ignorar la altura y su debida elección en cada pase que desahogaría a los bureles, sobretodo, cuando de tan jóvenes reaccionan cambiantes.

Como casi adolescentes.

Que hoy eso son los novillos.

Y los novilleros.

Y la empresa… y, tristemente, la mayoría de la concurrencia.

Por ello la oreja, tras un cambio de mano de mucho temple y sello, quizá lo más artístico de la tarde y estocada entera algo tendida, importa mucho para la mayoría que encuentra que la alegría está en las orejas. Ojalá estuviera en el respeto a la lidia, o sea, en el silencio de las Porras y los vendedores que no hay Autoridad o ésta algún interés protege. Y, sobre todo, en la serenidad que no existe en la vuelta del Ganadero, la salida al tercio sería suficiente.

Pero así las cosas, a falta de caballos, la rienda muchos en La México la traen suelta.

Arte es, en buena parte, nuestra madurez.

Menos mal nos queda el toreo, su temple, su interior estructura y fuerza, su galope y su paso. Aunque sea adolescente. Siempre y cuando, no lo olviden, no lo guarden en espuertas y despachos, no lo dejen para el rato porque lo que más se requiere aquí, urgente, es mando y sometimiento de lo indómito.

Más aún, claro está, cuando de adolescentes se trata.

Twitter: @CaballoNegroII.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Plaza México. Temporada Novilleril 2017. Primera Novillada Sin Picadores. Menos de un cuarto de entrada en tarde nublada con lluvia intermitente y viento molesto. Público variopinto y distraído, entre gritos y vendedores la mayor parte de la tarde.

6 Las Huertas, 6 (Divisa Negro, Amarillo y Oro) Desiguales de presentación, feos en su mayoría, salvo primero, segundo y cuarto. Con fijeza y bravura tercero y sexto, con intermitencia en su embestida en la muleta pero con posibilidades de triunfo. Mansos cuarto y quinto con reacciones sumamente contradictorias principalmente en la muleta.

Ricardo de Santiago (Azul Añil y Oro) Silencio tras Aviso en Ambos; Isaac Fonseca (Corinto y Oro) Oreja y Palmas; Héctor Gutiérrez (Rosa y Oro) Silencio y Oreja.

El ganadero da exagerada vuelta al ruedo al terminar la lidia del sexto en compañía del tercer espada.

Mal las cuadrillas en banderillas y estrellando al toro en burladeros entre cada tercio. Oportuno quite de Juan Ramón Saldaña en banderillas al cuarto, no obstante apurado se nota toda la lidia.

@Taurinisimos 112 – Enrique Ponce A Hombros en Madrid. Recuerdo El Pana y Corrida del Siglo.

Programa @Taurinisimos de @RadioTVMx del viernes 2 de Junio de 2017. Conducen Miriam Cardona @MyRyCar y Luis Eduardo Maya Lora @CaballoNegroII.

Actualidad Taurina.

Feria de San Isidro 2017.

Triunfos de Joselito Adame, Roca Rey y Perera.

Puertas Grandes: Diego Ventura y Leonardo Hernández Hijo.

Análisis Puerta Grande de Enrique Ponce el 2 de junio de 2017 en Madrid.

Enlace con Jonathan Aguilera desde Madrid.

Recuerdo de Rodolfo Rodríguez “El Pana”, primer Aniversario Luctuoso y de la Corrida del Siglo 35 Aniversario.

La próxima emisión de #Taurinísimo será el próximo viernes 9 de Junio de 2017 a las 7 pm (Mex) a través de http://www.radiotv.mx

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