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Anuncian festival taurino para recordar a Rodolfo Rodríguez “El Pana”


De S y S.

Torreón, Coahuila.- A vísperas de conmemorar un año luctuoso de Rodolfo Rodríguez “El Pana”, un grupo de aficionados taurinos llevará a cabo un homenaje con un festival el próximo 1 de mayo en la plaza de toros “Alberto Balderas” a las 5:30 de la tarde.

Lo anterior se dio a conocer este sábado por la mañana por el grupo de taurinos que conforman Rafael Cortés Montalvo, Sergio Ceballos Valdés, José Luis Orozco y Jorge Galván, quienes confirmaron que el cartel lo conforman el malagueño Javier Conde, quien ha tenido tardes importantes en Madrid, Sevilla y todo España.

También estará el torero capitalino José Mauricio, Ernesto Javier ‘Calita’  y Antonio Lomelín.

Se lidiarán 4 toros de la ganadería Santoyo y los precios van a partir de los 200 pesos y se empezarán a vender el próximo martes 18 de abril a través del sistema Boletea.

Se espera la presencia de Marina Rodríguez. Los aficionados taurinos agradecieron el apoyo brindado por la Ing. María Luisa González Achem, alcaldesa de Lerdo.

Con información de El SOL de Torreón.

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2016: El año en que nos dejó El Pana

Por Alcalino.

Hablar este duro fin de año de Rodolfo Rodriguez resulta problemático para un medio insensible y desinformado, que ha elegido la servidumbre y el conformismo más gris. Su muerte, como su vida, les pasó de noche a los taurinos del país, que sólo se preocupan por lo inmediato en detrimento de lo valioso. ¿Valía El Pana, como París, una misa, aunque fuera de difuntos? Porque ni eso tuvo para él nuestro rastacuero medio taurino. El mismo que, con sus más y sus menos, se adhirió sin rechistar al veto decretado en su momento –el gran momento de Rodolfo Rodríguez, cuando pudo y debió revolucionar una fiesta aletargada y monocorde– por los mandamases de entonces, a quienes el impetuoso panadero de Apizaco debió parecerles un paquete excesivo, un asustante torbellino, imposible de someter y controlar dada su connatural rebeldía y claridoso verbo.

REY DE LOS EXCESOS. Porque en Rodolfo todo era excesivo: el individuo, el personaje y el torero, una trinidad digna de cuidadosa distinción. En las entrevistas, siempre aludía a El Pana en tercera persona –“El Pana no se raja”, “El Pana va el domingo a Guadalajara”, “El Pana no estuvo a la altura de ese toro”, etcétera–; cuando una vez le pregunté la razón, respondió, impertérrito, “Porque éste que habla es un individuo anodino y sin historia ni trascendencia como ser humano… Pero El Pana es otro boleto… es el único que puede salvar a Rodolfo Rodríguez, si es que Rodolfo Rodríguez aún merece salvarse… Porque de donde vengo (el alcoholismo) ya no hay lugar para la soberbia, para la avaricia ni para otra esperanza que no sea en Dios… Sólo los que han caído hasta el fondo saben de qué estoy hablando.”

EL PERSONAJE. Conversador fascinante el Brujo de Apizaco. Y un genial comunicador, sólo hace falta ver en youtube cualquier entrevista suya, en México o en el extranjero, compendio y suma cada una de ellas de retahílas espontáneas, enunciadas desde ese don tan suyo para decir las cosas más insólitas con un desparpajo y una gracia nunca exentas de jiribilla, originalidad y riesgo. Sus juegos de palabras no buscaban caer bien sino poner su alma, y la del toreo, al desnudo; soltaba el tipo de verdades –o de puntos de vista– más incómodos y audaces, aireando a viva voz lo que la corrección política o la conveniencia personal aconsejan mantener a resguardo.

Como en la arena y frente al toro, El Pana, ante el micrófono, era capaz de salir por el lado más inesperado, y exponer cosas que la lidia canónica –el sentido común– manda callar. O inventarse un artilugio barroco para ir directo al grano, si vale la contradicción.

TODOS CONTRA UNO Y UNO CONTRA TODOS. Lo malo del caso es que ese modo suyo tan frontal –en El Pana todo era excesivo– apuntó desde muy temprano, en evidente error de cálculo, contra la línea de flotación del entramado taurino de México, que en aquellos finales de los 70, principios de los 80, era un monolito de solidez draconiana, no el tembladeral que tenemos ahora, y que, paradojas de la vida, resulta ser hijo bastardo de aquel pasado y sus avatares, encarnados hasta hace muy poco en uno de los guaruras del entonces amo del tinglado. Ocurría aquello cuando El Pana tenía todo para desarrollarse como torero de gran proyección. Lo que pudo ser y no fue. Para colmo, reconocía Rodolfo, “conforme se fue apagando la estrella de El Pana, fue creciendo su adicción al alcohol”.

INCURABLE ENFERMEDAD. Y es que a la feroz oposición del medio –empresarios amedrentados y cobardones, ganaderos sometidos y exhibicionistas, publicrónica indigna, toreros sin personalidad para enfrentar a los capos del medio con las armas del arte, la inteligencia y el valor–, se sumaba la enfermedad del alcoholismo.

Durante decenios, mientras la fiesta en México se iba diluyendo sin remedio, Rodolfo Rodríguez estuvo siete veces la cárcel, se sometió a incontables curas de desintoxicación, huérfano de afectos fuera del amor de su sufriente madre –Lichita Superstar para Rodolfo– conoció en Cancún a una gringa rubia y guapa a la que “envolvió la brujería de El Pana”, contrajeron nupcias, tuvieron una hija y al cabo se separaron porque “El Pana no se sabe enamorar de las personas ni de las cosas, sabe que todo es pasajero, efímero… y además, el american way of life no se hizo para él”.

Su alcoholismo, dice, viene del pulque, “traicionero y cabrón como el petróleo”; pero acaso estuviera ya en los genes de aquel padre pistolero que casi no conoció y que, según Rodolfo, “tuvo la muerte que se merecía… porque él y mi tío eran de los matones de Maximino Ávila Camacho y sólo podían acabar así”. Caramba con El Pana. ¿O con Rodolfo?

EL TORERO. De las tinieblas de varios decenios de inactividad casi total emergió El Pana para despedirse de los ruedos. O eso, al menos, anunciaron los carteles del 7 de enero de 2007 en la Plaza México. Cayó en su lote “Rey Mago”, un noble toro de Garfias, junto con otro buen mozo llamado “Conquistador”.

Cuenta Fierrerito, uno de sus discípulos, que cuatro meses antes “Dios le dijo al maestro que iba a triunfar en la México”, por eso se empeñó en sonsacarle a Herrerías la corrida del presunto adiós. Esa tarde, El Pana dio siete vueltas al ruedo, le cortó las orejas a “Conquistador” –luego de brindarlo por micrófono a “todas las suripantas, hetairas, meretrices” que lo habían “acogido entre sus pechos y sus muslos y colmado de amor su soledad”–, y dejó para los restos la faena a “Rey Mago”, al que pinchó. “Lo que se suponía que era una despedida –diría después—prácticamente se convirtió en una resurrección”.

Del escritor español Domingo Delgado de la Cámara entresaco estas líneas, dedicadas a El Pana a propósito de una corrida celebrada en la Guadalajara de allá, su mano a mano con Frascuelo del 12 de septiembre de 2014: “Últimamente escribo muy poco sobre toros… Hacer crónicas mediocres de festejos mediocres, donde se repite siempre lo mismo, me parece una tarea plúmbea e improductiva… Pero después de ver la actuación de Rodolfo Rodríguez “El Pana” en Guadalajara sacudo inmediatamente mi abulia y pongo manos a la obra. Porque de este suceso sí que merece la pena escribir… Salió el sexto. El Pana, al hilo de las tablas, dio unos lances de muy difícil definición. Sin toro daba una especie de farol, que terminaba en una verónica cuando el burel llegaba a su jurisdicción. Estos lances, cuyo nombre ignoro, levantaron un clamor. El Pana cogió las banderillas, puso dos pares al quiebro y, como remate, el par de Calafia. Este último es una mezcla entre quiebro y violín. En esos momentos la plaza era un auténtico manicomio. Rodolfo dio la vuelta al ruedo tras el segundo tercio, envuelto en una apoteosis formidable… Comenzó el trasteo de muleta con un péndulo emocionantísimo donde el toro estuvo a punto de llevárselo por delante. A continuación, tres largos derechazos de gran sabor, y el toro se paró. Una lástima, si solamente hubiera aguantado veinte muletazos, El Pana le hubiera cortado el rabo. Así y todo, cortó una oreja después de tres pinchazos. Las peñas de mozos estaban como locas, cantando desaforadas “El Pana es cojonudo, como El Pana no hay ninguno”. Rodolfo dio dos vueltas al ruedo con la oreja del toro de Criado Holgado en la mano. Al final, fue abordado por todos los peñistas en olor de multitud. Frascuelo, que había estado muy bien, abandonó la plaza en medio de la indiferencia. Todo el protagonismo lo absorbía el Brujo de Apizaco, es decir, El Pana… Pero ¿cómo se explica todo esto? A la primera conclusión que llego es que desde El Cordobés no ha habido torero con tanto magnetismo personal… La segunda, que el empresariado taurino mejicano es de una estupidez monumental.

¿Cómo es posible que dejaran parado a un torero así?, ¿Cómo es posible que haya estado vetado durante tantos años, sumido en un pozo de miseria? El Pana era el hombre perfecto para sacar a la fiesta mejicana de la mediocridad en la que lleva años instalada. Además, los empresarios se hubieran hecho de oro con él. Pues no, prefirieron apoyar a un montón de toreros que no valían nada. Tanta estupidez es inaudita… El Pana no sólo hace suertes insólitas, además es un gran artista. La faena que hizo al toro “Rey Mago” en la Plaza México, en 2007, es de una belleza desgarradora. Se trata de uno de los trasteos más inspirados de la Historia del Toreo. Sólo por esto, El Pana debería ser un mito”.

LA MUERTE. Compañera inseparable, El Pana la conoció y la trató de cerca mucho antes de que ella saliera a su encuentro, el pasado 2 de junio, en un hospital de Guadalajara. “Los toros salen a hacer lo suyo, a pegar cornadas… Llevo 20 medallas en el cuerpo, porque para torear y casarse hay que arrimarse. No hay sacrificio sin gloria ni gloria sin sacrificio.”
Fue chícharo de tahona, repartidor, oficial y maestro panadero, bizcochero y francesero. Su única fuente de felicidad —la fugaz, la auténtica–, la vivió como torero. “Si le pidiera a Dios más de lo que ya me ha dado me mandaba a tiznar a mi madre… Pero me daría mucha tristeza acabar mis días atropellado por el camión de la basura y no en el ruedo”.

Parece como si “Pan Francés” –¿quién bautizó así al torito colorado y cornigacho de Guanamé?– lo hubiera escuchado. Rodolfo Rodríguez, roto, inválido, agonizó durante un mes largo. El Pana, su mito, pertenece a la eternidad.

Publicado en La Jornada de Oriente

Homenaje al Pana en Francia

El Pana ha sido olvidado tristemente en su propio país.

De S y S.

Mientras que en México el taurinaje parece haberlo olvidado al haber dejado de ser noticia, en Francia El Pana recibirá un homenaje póstumo en un festival taurino en la localidad de Saint Laurent d’Aigouze, muy próxima a Nîmes, el próximo 15 de octubre.

El cartel estara compuesto por Roberto Piles, Carlos Escolar Frascuelo, Patrick Varin y los mexicanos Arturo Macías y Michelito Lagravere con novillos de Patrick Laugier y Pages Mailhan.

Ante el abandono que ha sufrido la memoria del Pana en su propio país, Macías anunció a los medios de comunicación que pretende organizar próximamente otro homenaje, esta vez en México y en forma de corrida de toros.

Vamos a ver si lo de Macías no queda únicamente en buenas intenciones, como paso con aquellos que ante el drama y la noticia anunciaron homenajes y festejos de norte a sur, pero una vez desaparecido el Brujo se taparon rápidamente.

Twitter @Twittaurino

¿La Fiesta en Paz? De aclaraciones, explicaciones, fundaciones y lo que se acumule

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Por Leonardo Páez.

Mauricio Méndez El Calafia ha sido por casi dos décadas mozo de espadas, amigo y confidente del matador Rodolfo RodríguezEl Pana, y eso que El Pana no confía ni en Rodolfo Rodríguez, ¿eh?”

Muchos años de relación y de comunicación en los que ha estado a su lado en las duras y en las maduras. Le tocó vivir la etapa crítica de alcoholismo del torero y luego cuando debió estar en el Hospital de Nutrición. De ambas pruebas logró salir renovado, sin embargo, entonces casi nadie hizo gestiones para ayudar al desaprovechado diestro. Pero ha sido maravilloso ser parte de esta aventura mágica.

“El matador no recibió ninguna infiltración o anestésico –me aclara El Calafia, contra lo que en este espacio publicamos con la información proporcionada por otra fuente– luego de que el primero de la tarde lo cogiera al intentar un adorno. Se quedaba corto por el lado derecho y aun así Rodolfo quiso probarlo. Cayó de espaldas y el toro le bailó un zapateado encima. Cuando lo llevaban en la camilla pidió agua y que le quitaran el polvo, se levantó, exigió muleta y espada, logró una emotiva faena por el lado izquierdo, mató al toro y le dieron las dos orejas.

El Pana, emocionado –prosigue El Calafia–, rechazó una por considerar exagerada la premiación y ante ese gesto el público ovacionó más fuerte al matador durante la clamorosa vuelta al ruedo. No pasó a la enfermería y estaba muy motivado al ver la respuesta de la gente. Su segundo salió con muchas patas, un peón lo tocó desde el burladero cerrándolo todavía más a tablas, por lo que cuando Rodolfo extendió el capote para recibirlo el toro no obedeció, sino que lo arrolló y siguió su viaje. El encontronazo fue tan fuerte que quizá en ese momento es cuando el matador pierde el conocimiento, ya que no metió las manos antes de caer de cara en la arena. El manejo inicial que se hizo del torero ya es otra cosa.

“El camino del infierno está lleno de buenas intenciones –añade Mauricio– y desde que ingresó al Hospital Español, en Torreón, empezaron a sugerir festivales benéficos, un panatón, grupos de apoyo y ahora una fundación. Todo está muy bien, pero pareciera que más se preocupan de dar una imagen de solidaridad que de saber los deseos del matador, a merced de criterios médicos, sondas, respiradores, enfermeras y reducidos tiempos de visita de los más allegados.

No puede decir nada, sólo mueve un poco la cabeza y emite sonidos, una cosa dice al leerle los labios y otra con la mirada. A una persona tan inquieta como él es lo peor que le puede pasar. La desesperación altera sus pulsaciones y quizá todavía no sabe cuál es su condición, aunque probablemente la intuye, pues no siente nada cuando le masajean las piernas, concluye un afligido Calafia.

Si el medio de los taurinos es imprevisor y mezquino, ante casos tan dramáticos como el del Pana, que quedó paralizado de brazos y piernas, una conmiseración de emergencia parece acompañar el desconcierto.

Desde torpes explicaciones de por qué El Pana no se hizo figura hasta la decisión del gobierno estatal de Tlaxcala de crear una fundación que lleve el nombre del matador apizaquense, la cual tendrá como objetivo apoyar a niños de escasos recursos y los requeridos para el tratamiento médico del diestro, pasando por la oferta de festivales benéficos de la empresa Coliseo Centenario de Torreón, de Arturo Gilio, quien maneja la plaza de Ciudad Lerdo, y cápsulas de video en las que se censura el hermoso brindis de Rodolfo en la Plaza México a sus comprensivas y oportunas putas.

Publicando en La Jornada.

La mentira y la demagogia de Leonardo Anselmi

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Por Luis Cuesta – De SOL y SOMBRA.

Deben de ser días muy difíciles en el campamento de los antitaurinos estimado lector. Usted se preguntara a que me refiero con esta afirmación, pues a que uno de sus principales líderes morales, el argentino (con aires catalanes) Leonardo Anselmi se ha ido de boca en su Twitter y ha posteado un tuit en donde ha exhibido toda su cobardía y su calidad humana, al poner en boca del Maestro Pana, un torero que lamentablemente se encuentra parapléjico, dependiente de un respirador artificial y que apenas puede hablar en estos momentos, unas palabras falsas llenas de odio y de una bajeza que nos demuestran que este canalla argentino y sus secuaces no tienen escrupulos.

Anselmi ha utilizado un portal de dudosa reputación como  http://www.denunciasmx.com para darle RT a una nota falsa que ha firmado un tal Alexander Garín Rojas, que en caso de no ser un seudónimo de Anselmi, tiene sin duda los mismos escrúpulos que el argentino.

Aquí esta otra prueba de que este tipo es una pesima persona y un mentiroso, además de que tiene engañados a muchisima gente con sus ataques a la fiesta brava y con esto me refiero también a la opinión publica y patrocinadores:

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Sabiendo -porque tonto no es- que la noticia no tenía ningún fondo ético o moral y que la fuente mentía, aún así el argentino se dio el lujo de burlarse de un hombre en las lamentables condiciones en que se encuentra actualmente el Pana.

Yo me preguntó: ¿Acaso entre más animalistas son estos fanáticos menos humanos se vuelven?

La verdad, es que no se vale ser tan “animal”.

Con esto queda demostrado una vez más la gran mentira con la que quiere construir Anselmi una corriente animalista amanerada y falsa contra la fiesta brava.

Es lo que digo yo.

Twitter @LuisCuesta_

El México de El Pana

La riqueza cultural de nuestro país tiene una extraordinaria amplitud de expresiones. Rodolfo Rodríguez El Pana, torero auténtico por original, es una de esas expresiones de mexicanidad dignas de mención y reconocimiento.

Por Armando Salinas T.

El Pana es una expresión tan rural y urbana como un corrido de José Alfredo Jiménez, como una canción de Chava Flores y, a la vez, también una expresión tan pura que lo hace distinto; es una personalidad que nace como consecuencia de la lucha cotidiana con la vida, donde en ocasiones lidiaba los toros que nadie quería torear, que en brazos de una mujer, a quienes, por cierto, siempre expresó su infinita gratitud. Él es una expresión tan pura que lo hace distinto a lo que muchos buscan y no lo encuentran.

El primero de mayo pasado, en la Plaza de Toros de Ciudad Lerdo, Durango, cuando a sus 64 años de edad enfrentaba a su segundo toro, El Pana recibió un golpe que lo lanzó por el aire y, al caer, lo hizo con el mentón, generando una gran presión en las cervicales que lo dejó parapléjico, esto evidencia el falso debate con respecto a la prohibición de las corridas, bajo el argumento de la desventaja del animal frente al torero.

El Pana siempre ha tenido muy claro su destino por trascender, ha creado, con ironía y picardía, tanto su decir como su hacer, se enfrenta al grande y poderoso, pero abraza al débil, se ríe de la vida y de la muerte y asume las consecuencias.

Es un torero orgulloso de su pueblo tlaxcalteca y personificador de muchos corridos populares. Su aportación al toreo tiene la esencia de la expresión mexicana con aroma de un buen puro, el colorido de un sarape y la autenticidad del pulque.

El Pana es un torero que se ha hecho a sí mismo con esfuerzo, valor y dignidad; valores que escasean en general en la actualidad. Toda vez que vivimos en un mundo en el que priva la comercialización de la imagen, sin importar los valores reales que la soportan.

Las faenas que se narran sobre el torero tlaxcalteca no se circunscriben a las plazas de toros en las que conquistó el reconocimiento de nacionales y extranjeros, sino a la vida que ha enfrentado desde su niñez rodeada de enriquecedoras carencias, pero sobre todo de anécdotas que recrean la vida de un mexicano que se hace con el esfuerzo y deseo de ser figura del toreo.

Reconozco el derecho a disentir de muchos lectores, a quienes respeto su punto de vista, aunque no lo comparta, puesto que existimos millones de mexicanos que nos formamos desde nuestra infancia, algunos por cuenta propia y otros por tradición familiar, por el aprecio, respeto y admiración de lo que para nosotros es el arte y cultura de la tauromaquia.

Hoy lamentamos que un mexicano, como El Pana, que ha abierto brecha y servido de inspiración para muchos, esté padeciendo a lo que están expuestos quienes, como él, ofrecen su vida e integridad para una fiesta que se celebra en todas las plazas de toros de nuestro país. Una tradición que inició hace casi 500 años en nuestro país y que goza de cabal salud.

Desde hace varios años, Rodolfo Rodríguez construye la leyenda de alguien más grande que él y con mayor trascendencia: El Pana. Estoy seguro de que ahora resonarán con mayor fuerza los triunfos que tuvo en capeas, novilladas y corridas en el mundo de los toros pero, sobre todo, en el corazón de muchos que hemos soñado con sostener un capote y enfrentarnos no sólo al toro, sino a la bestia de mil cabezas que es más exigente, muchas veces, que el animal mismo.

México tiene muchos retos por delante, pero poco podrá hacer en la medida en que vaya mermando con el tiempo la riqueza cultural y artística de su pueblo, como son las corridas de toros, en donde cualquier mexicano que quiera con pasión, esfuerzo, valentía y dignidad, como nuestro querido y apreciado Pana, conquistar el corazón, el alma y las ilusiones e inspirar a sus compatriotas a seguir aportando al toreo universal.

Nuestras oraciones serán para aliviar el dolor y sufrimiento que aquejan a nuestro amigo y a su familia. Reafirmo mi reconocimiento a quienes, como él, hacen de nuestras tradiciones la esencia de nuestro país, del cual estamos orgullosos y deseamos que las próximas generaciones también puedan disfrutar de ellas.

Fuente: Excelsior

Contraquerencia: La más dura batalla de El Pana

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Por Jesús Zárate.

Apenas unas cuantas palabras resumen todo el dramatismo que enfrenta El Pana: “lesión raquimedular cervical severa con fractura de tres cuerpos vertebrales, producto de contusión con hiperextensión cervical”, de acuerdo con lo expresado por el parte médico, luego de la voltereta que sufrió el domingo pasado en la plaza Alberto Balderas, de Ciudad Lerdo, Coahuila.

Rodolfo Rodríguez El Pana ha sido de siempre un personaje único, dotado de una genial inspiración y conexión con el pueblo. Pero también ha tenido que librar batallas que pocos podrían superar.

Su carrera como matador de toros se vio obstaculizada por los mandones de su tiempo que le cerraron las puertas al irreverente que los desafiaba fuera y dentro del ruedo.

El Pana pagó con años de ostracismo el salirse de los cauces de la prudencia de los despachos y la pleitesía hacia las figuras.

Por si fuera poco, Rodolfo Rodríguez tuvo que enfrentar el traicionero toro del alcoholismo, que lo llevó a perder la salud, corridas y dinero. Una voluntad férrea lo regresó al camino de la abstinencia y también pudo retomar su carrera en los ruedos. Recordemos que volvió a figurar después de la faena a Rey Mago en la Plaza México en 2007.

Torero de culto para aficionados y matadores, ahora El Pana está postrado en una cama de hospital luchando por su vida y con el lamentable pronóstico de una muy posible incapacidad motriz. Los médicos lo sometieron a un coma inducido y han comenzado a reducir la sedación para valorar su reacción, siendo lo principal que pueda respirar por sus propios medios.

El percance de El Pana es similar al de otros toreros como el del francés Christian Montcouquiol Nimeño II, el mejor torero francés de todos los tiempos, quien quedó parcialmente incapacitado desde 1989 a causa de la lesión cervical producto de una voltereta. Se suicidó en 1991.

Otro caso memorable es el del español Julio Robles, a quien el 13 de agosto de 1990 en Béziers, Francia, el toro Timador le provocó tetraplejia, después de ser volteado y lesionarse las cervicales. Debido a varias complicaciones derivadas del percance falleció en 2001.

Menos popular, pero también dramático, fue el caso del novillero japonés Atsuhiro Shimoyama, mejor conocido como el Niño del Sol Naciente, quien permanece con inmovilidad de su lado izquierdo desde la voltereta que le propinó Vergonzoso el 16 de gosto de 1995 en la plaza abulense de Pedro Bernardo.

jesus.zarate@milenio.com

Publicado en Milenio.

Murió un Torero Por Bardo de la Taurina

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La muerte, más allá de la palmada que es el hecho consumado a través del cual los seres vivos dejan de estar vivos, es el chupinazo de los sentimientos y el manantial de los dolores, reacciones éstas que se manifiestan en variadas expresiones y que son válidas cuando no se fraguan y sí estallan al son de los latidos del corazón y de los suspiros del alma de los dolientes y aquí es oportuno decir que todos los vivientes tenemos corazón, pero no todos tenemos expresión y más aún algunos los que poseen el duende de la vena, la tienen pura como la lágrima de una infanta, candente como el quemar que siente por dentro el amo y desgarradora como la del padre que se abre en dualidad cual rejón de dos canales para  por sus heridas sentir el duelo que es crin de luto por quien ha partido y desconsuelo por el hijo que hoy no encuentra consuelo, porque su ‘Cigala’ se le transformo en Pegaso, que en sí,  lo era en vida y que hoy ha volado al albero de nunca jamás, dejando tras su partir plaza, la flama  eterna en tres votivas que mientras vivan mantendrán viva la memoria, admiración y gratitud con la unión que conjugan los Gamero, la nietecita Macarena, el hijo Emiliano y el abuelo Guillermo, quien con la sensibilidad del que ha cabalgo por la vida sobre los lomos equinos expresó en oración de réquiem ‘No murió un caballo, murió un TORERO, siempre te recordare’

CUANTO AMARILLISMO Y EXHIBICIONISMO

Hay columnas que a la primera no salen fluidas por el hecho de que el tema viene de origen sucio, pestilente, deplorable y esos son los calificativos que se merecen los que usaron las redes sociales para su exhibicionismo, que no es lo mismo que la información veraz de los profesionales, esto con motivo del acontecer dentro de un ruedo que escenificó Rodolfo Rodríguez ‘El Pana’ el domingo último en la plaza Alberto Balderas de Ciudad Lerdo, Durango. Cuando fue hasta la tierra algodonera a un festejo al que nunca debió de haber ido, pues él es un  torero pinturero con alternativa, lo cual no es poca cosa y es que ese  blasón en México solo él lo tiene, entonces la pregunta ¿Por qué ir a torear un festejo mixto al lado de un principiante y todavía hacerlo con solo dos bureles?, ¿qué los casi cincuenta años de andar en este galimatías de las cuernas y los treinta siete años de doctorado no son suficiente aval?, cuando menos para alternar con un torero del mismo grado y para ir como debe de ser con tres toros por coleta, pero eso  es en lo taurino, y hoy estamos aquí para señalar y reprobar la conducta amarillista y de notoriedad de entes que además ¿con qué derecho se dirigen a un torero con esa cachondearía del tuteo?, luego la enfermiza torpeza de creer que por haberlo visto un día a la distancia ya son su amigos ¡Qué pena! y como a estas personas ni les interesa el matador, sino el exhibicionismo, solo decirles que confundir, vanagloriar, pitonizar, usurpar y usar al caído en estos momentos es de muy mal gusto y  hasta de mala leche y pa’ que se la metan en su conciencia que levanten la mano quienes estuvieron en la encerrona del ‘Pana’ este mes de marzo en Texcoco, eso es haber apoyado al torero como lo hicieron  escasísimos aficionados yendo a la plaza, retratándose en la taquilla, alentándolo en el tendido, con la garganta sequita, con el pañuelo blanco en la mano, no apachurrando teclas  buscando llevar agua pa’ sus molinos.

OTRA LAMENTABLE

No la destaco porque lo personal es precisamente eso, personal y porque   las esquelas deben de ser sobrias y también discretas, Ciudad de México abril 30 del 2016 deja de existir el  hombre de múltiples aristas Don Enrique Hernández Flores a los ochenta y ocho años de una vida que fue de los ruedos a los micrófonos con un estilo muy propio, el de hacer amigos. Misas Iglesia de Santa Mónica mayo 2 al 10.

Twitter @BardoTaurina

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