Archivo de la categoría: Crónica

Feria de San Marcos: BARBA EMPUÑA UNA OREJA Y JERÓNIMO MUESTRA EL ORO PURO MEXICANO

Por Sergio Martín del Campo.

Nada extraño fue lo sucedido con el ganado. Los amos de San Isidro desencajonaron un encierro muy bien presentado, hermosos de hechuras, con cuajo, buenos pesebres, edad y trapío, pero con el infaltable sello de la casa: falta total de casta y bravura.

Esta condición del aún llamado ganado de lidia, impuesta por los que figuran y ordenan, seguida por los sumisos y replegados al sistema, casi manda la primera corrida de toros del serial sanmarqueño al contenedor del olvido, el tedio y la abulia. Ninguno de los seis toros corridos salvó de la deshonra los colores de la divisa aguascalentense.

Como el público espera “enloquecer” con lo que hacen los abusivos espadas extranjeros, se “guardó” para carteles posteriores y el coso Monumental de Alberto Bailleres apenas se marcó un punto más que el cuarto de entrada. Si el andamiaje mexicano llamado taurino no fuera soberbio, irreflexivo e inflexible y si, por lo contrario, pensante, sensible y reflexivo, lo que aún llamamos patria tendría cuatro o cinco figurones de rango internacional. M

Jerónimo, miembro de una generación de toreros a la que prometió “Rafail” Herrerías desaparecer, fue desaprovechado y marginado por las empresas cuando pasaba sus mejores años. Pero como el toreo también es de milagros, hoy el inspirado coletudo está más asolerado que nunca y sigue emocionando con su forma de practicar la tauromaquia, por momentos inexplicable. Oro puro mexicano su interpretación del “Arte de Cuchares”. En él se mezcla personalidad, empaque, profundidad y otras virtudes que aún no encuentran calificativo, todo con un sello distinto al de los demás.

A modo de unos lances de los de él abrió su participación el poblano (palmas y vuelta tras petición), continuando, ya muleta en manos, con una faena medida, calibrada y, sobre todo, envigada con pincelazos de colores mexicanos, de ese toreo nostálgico, sentimental y hondo, poniéndose encima de un toro con el ya acotado e imborrable distintivo de la casa: pastueño, soso y descastado, aunque con buen estilo y al que mató, en desgraciada hora, de un bajonazo. Inspirado salió a dar cara a su segundo, ofreciendo variedad al manejar el capote, y en acto seguido se abrió el corazón, lo dejó al descubierto y, así, en estado de arte mexicano y exótico, ruecó una faena de naturales y adornos tan intensos que valieron por toda la vida. Ello teniendo delante a un formidable rajado al que despachó tras una estocada caída. Que si el cornipaso le hubiera empujado otro poco, el cotarro se habría ido directamente al manicomio. Ahí quedaron sus muletazos aromáticos, mismos que fueron acompañados con oles ensordecedores y salidos de lo más oscuro de la entraña del público…

El segundo burel se portó como cabal descastado durante los primeros tercios, y contra todo pronóstico, algo admitió el toreo de muleta yendo a ella con nobleza de asno, condición que el de Aguascalientes, Fabián Barba (oreja y vuelta al ruedo), comprendió formando un trasteo seco y vehemente, de modesto calado entre el respetable, pero, eso sí, extraordinariamente rematado con el estoque. El salido en el turno de honor, por si quedara duda, apuntaló la tesitura del encierro. Fue prácticamente un marmolillo sin gracia alguna, y ante eso la labor obstinada del diestro casi se fue en vació. Finalmente se dobló oportunamente con torería, diligencia que se le agradeció, para luego realizar una estocada desprendida y tendida, aunque eficaz.

José Garrido (humildes palmas en ambos) es un torero desalmado, muy a pesar de su buen gusto. Las dos intervenciones, aparentemente tesoneras, resultaron huecas. Nada dice el ibérico y por su puesto no justificó que su nombre fuera impreso en el primer cartel de la feria. Hay alguien, o algunos, que evitan al precio que sea la variedad, el desarrollo y evolución del espectáculo y la competitividad.

En México tenemos no uno, si no varios diestros de torera entraña y de altos alcances artísticos que sin embargo fueron desairados para este serial…

Publicado en Noticiero Taurino

Foto NTR Toros Twitter.

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FERIA DE ABRIL: ¡Qué bien se torea un carretón!

La Maestranza en pie, y a los sones de la música, homenajea a Curro Javier tras un par de banderillas arriesgadísimo.

Por Antonio Lorca.

El momento más emocionante de la tarde lo protagonizó un gran torero de plata, Curro Javier, que colocó dos excelentes pares de banderillas al cuarto de la tarde. Tras el segundo, arriesgadísimo y asomándose literalmente al balcón en un palmo de terreno, salió trastabillado y enganchado, después, por el toro que le rajó la taleguilla y le propinó un varetazo en la región lumbar izquierda. La plaza, puesta en pie, estalló en una atronadora ovación al tiempo que sonó la música para homenajear al valiente torero. Fue un instante, pero solo por vivir momentos así merece la pena ser aficionado.

Las dos horas y tres cuartos
restantes fueron otro cantar.

¡Qué bien, con qué gusto y tranquilidad se torea un carretón! ¡Qué bonitos, qué fáciles y qué sosos resultan los muletazos! Pero la gente los aplaude, señal de que les satisface. Pero eso no es el toreo. El toreo exige, en primer lugar, un toro, y lo que se ha lidiado este viernes en La Maestranza han sido novilletes sin presencia, sin fortaleza, sin bravura y con exceso de sosa nobleza. Una burla, vamos..

Y por allí andaban tres figuras de hoy, de las que exigen estos animales con alma de borregos, haciendo de tripas corazón para salvar los muebles de un desastre anunciado para todos menos para ellos, por lo visto.

Talavante cortó una oreja al quinto de la tarde, un torete dulzón al que muleteó como si estuviera en el salón de su casa. Algunos compases por ambas manos fueron estéticamente vistosos, pero vacíos de emoción. Y la plaza aplaudía como si estuviera presenciando la faena del año.

Y se acabó. Otro toro tonto le tocó en segundo lugar, otro carretón, una perita en dulce, y lo muleteó sin gracia ni convencimiento en la búsqueda constante del pase bonito en vez de torear.

Perera no tuvo su tarde. Un muerto en vida, chiquitín, sin clase, amorfo y tullido, lidió en primer lugar, y otro novillete blandurrón en cuarto, y con ninguno dijo nada.

Roca Rey venía con ganas, pero ninguna tenía el rajado sobrero que hizo tercero, el mejor presentado de la tarde, pero el más cobarde. Y otro del mismo tenor el sexto.

En fin, que no se quejen ni Perera, ni Talavante ni Roca. Estos son los toros que eligen ellos, con los que se engañan a sí mismos y a los demás. Claro, que si el público aplaude los pases a un carretón…

Y cuatro notas finales:

1.- Si a Javier Ambel, Guillermo Barbero, Juan José Domínguez y Paco Algaba los hacen saludar tras correctos pares de banderillas, a Curro Javier habría que sacarlo por la Puerta del Príncipe.

2.- ¿Por qué el torilero espera la señal del jefe de los areneros y del matador de turno para abrir la puerta? ¿El que manda no es el presidente?

3.- Perera brindó al público el inválido primero. ¿Qué le vio?

4.- Tres figuras y no se colgó el ‘no hay billetes’. ¡Peligro!

Publicado en El País

Foto: Miguel Ángel Perera Twitter.

Sevilla: 4ª de abono – Tres de La Palmosilla para el triunfo

Por Carlos Crivell.

Si en una corrida de toros saltan a ruedo tres toros con movilidad y nobleza, alguno de ellos encastado, y con un toro cuarto bravo, noble y repetidor, el ganadero que los presenta se puede dar por satisfecho.

Los propietarios de La Palmosilla presentaron un lote de toros bien hechos, salvo el culipollo que abrió plaza, un toro que desentonó del conjunto. Tres toros para el triunfo suponen algo más que el aprobado.

Más si de los restantes, el tercero tenía nobleza aunque sin fuerzas. Ese toro se mantuvo en el ruedo y debió volver a los corrales. Se derrumbó en los primeros tercios y no aguantó la faena de muleta. Bajaron la nota el descastado primero y el manso sexto. Es decir, que hubo toros y solo una oreja.

Se la llevó Luis Bolívar de un toro que le puso en bandeja el doble trofeo. A su cantada bravura en los dos puyazos, el llamado Destilado puso sobre el albero movilidad con alegre prontitud y nobleza. Bolívar le dio siete tandas, cinco con la derecha y dos con la izquierda. El de La Palmosilla embistió tan bien por un lado como por el otro. El torero colombiano estuvo sobrio, templado, tal vez poco arrebatado para la calidad del animal que tenía delante, pero su labor ganó consistencia en la primera tanda con la zurda, más reunida y maciza.

La música puso su granito de arena hasta el final de la faena, porque ya aquí no cesa la banda de sonar cuando la faena baja de intensidad. La estocada cayó baja. La oreja de un toro que regaló las dos, fue un premio de mediano valor. Cierto que el torero tiene gusto, que hubo reposo, todo es verdad, pero qué toro más bueno fue Destilado.

Todo había comenzado con lluvia en la lidia del primero, toro sin trapío, muy feo, blando y carente de clase. Afanoso en todo momento, Bolívar solventó con desahogo la papeleta.

Joselito Adame sorteó dos buenos toros, tal vez mejor en conjunto el segundo de la tarde, ambos encastados. Adame anduvo bullidor con el capote en los lances de saludo y el algunos quites, tal como unas caleserinas al cuarto. La extensa faena al segundo fue mecánica y carente de alma. Los muletazos surgía como latigazos con un golpe final de muñeca violento. No se pueden dar más pases y torear menos. Aburrió al toro, al público y creo que se aburrió el torero. Sonó un aviso antes de perfilarse en la suerte suprema. La ovación en el arrastre al de La Palmosilla lo dijo todo.

El quinto fue menos toro. Tenía casta, embistió por el derecho y no quiso hacerlo por el izquierdo. De nuevo fue un torero con prisas, mecánico, desplazando al toro afuera con un toque excesivo, en fin, que Adame no tuvo su mejor tarde en Sevilla.

A Rafael Serna le tocó lo más ingrato de la tarde. El tercero era noble, embestía con clase, pero no podía con su esqueleto. El palco lo mantuvo. De nada sirve poder darle algunos muletazos bonitos a un animal tambaleante. Se lo había brindado a los médicos, que en San Miguel lo curaron de una cornada en la axila.

Y cuando el torero sevillano tenía todas sus ilusiones puestas en el sexto, todos los hados se volvieron en su contra. El cielo rompió a llorar con furia, la gente se tapó como pudo o salió huyendo, lo mismo que el toro, que buscó con ahínco la puerta de salida añorante de los campos tarifeños. Manso y complicado. Una papeleta para un joven toda vía inexperto.

Plaza de toros de Sevilla, 12 de abril de 2108. Menos de media plaza. Tarde con lluvia en 1º y 6º toros. Seis toros de La Palmosilla, bien presentados excepto el 1º, de juego variado. Bravo en varas el 4º, que fue bueno en la muleta. Encastados, 2º y 5º; sin celo, 1º; flojo y noble el 3º; manso, el 6º.

Saludaron en banderilleas Tomás López y Fernando Sánchez.

Luis Bolívar, de sangre de toro y oro. Pinchazo y estocada delantera (silencio). En el cuarto, estocada caída (una oreja).

Joselito Adame, de caldera y oro. Pinchazo, estocada delantera y baja y tres descabellos (silencio tras dos avisos). En el quinto, pinchazo y estocada trasera y tendida (silencio).

Rafael Serna, de azul pavo y oro. Estocada (saludos). En el sexto, pinchazo, estocada tendida y descabello (silencio).

Publicado: Sevillatoro

Foto: Arjona para toro media.

Desde el Tendido Dos: La Palmosilla justifica su inclusión bajo la lluvia

La Palmosilla justifica su inclusión bajo la lluvia.

Por Ignacio SM / @isanchezmejias

Sevilla.- Cuando allá por el mes de enero nos enteramos de que la única ganadería novedad del abono 2018 iba a ser La Palmosilla, muchos juramos en arameo, quizás tanto por ser esta ganadería como por ser la única. Pero hoy ha echado una interesante corrida de toros, con clase, nobleza y recorrido. Ha bajado la nota el primero, de nulas fuerzas, el tercero que claudicaba dentro de su nobleza, siendo el sexto el único que desarrolló dificultades.

La tarde no estaba hoy de toros. Con vientos huracanados en Sevilla, que han hecho más por quitar los veladores de la Avenida que nuestro señor alcalde, y lluvia cerrada, prefería uno quedarse a cubierto más que ir a los incomodos tendidos de la Maestranza a calarse hasta los huesos. Pero los aficionados se han visto recompensados una interesante corrida de toros.

Luis Bolívar que en su flojo primero poco pudo hacer, se encontró con un cuarto noble, con recorrido y duración. Pudo con él de principio a fin, con un toreo clásico y pulcro, quizás demasiado pulcro como para poner Sevilla a revienta calderas, pero una faena de mucho calado. La estocada cayó baja y, a pesar de ello, cortó una oreja que deseamos le sirva para hacer más contratos.

Joselito Adame ha sorteado el mejor lote. Su primero era pronto, pero la faena no tomó vuelos suficientes. Su segundo fue un gran toro, muy aplaudido en el arrastre, encastado, lo que significa que no era tonto, pero que metía la cabeza y embestía de largo. Pero no lo entendió, o no le pudo, o no le quiso poder. Por el pitón izquierdo era para jugársela y reventarlo, pero le enganchó los trapos las primeras veces el torero tiró por la calle de en medio. Una pena.

Rafael Serna es el que peor suerte tuvo en el sorteo. Su primero, de mucha clase, en cuanto le exigía, perdía las manos. De forma que le compuso una faena a favor del toro, y aun así, sacó cuatro o cinco naturales de mucha calidad. El sexto, ya bajo el diluvio universal, desarrolló peligro. Otra vez será.

Publicado en blogs.sevilla.abc.es

Foto NTR Toros – Twitter

Feria de Sevilla: Una oreja mayoritaria para Pablo Aguado con un buen Torrestrella

Detalles de Lama de Góngora y esfuerzo sin resultado de Javier Jiménez.

Plaza de la Real Maestranza. Segunda corrida. Media entrada. Toros de TORRESTRELLA (5), muy desiguales sobresaliendo el 6º. JAVIER JIMÉNEZ (5), de azul y oro. Pinchazo y estocada. Un aviso (silencio). Pinchazo y media estocada. Un aviso (silencio). LAMA DE GÓNGORA (5), de azul noche y oro. Pinchazo y estocada desprendida (saludos). Estocada (silencio). PABLO AGUADO (6), de verde botella y oro. Dos pinchazos y estocada desprendida (saludos). Pinchazo y estocada (una oreja).

Por Carlos Ilián.

Con frío siberiano y un aire que cortaba como un cuchillo afilado se aguantó como se pudo la segunda corrida de la feria sevillana. El frío inmisericorde fue determinante para maltratar lo que se cocía en el ruedo, se cocía bajó mínimos de temperatura, claro está.

Y no fueron los toros de Torrestrella los que esta vez, como el año pasado, encendieran algo de calor con su casta. La corrida, seria sin exageraciones, tuvo poquita casta aunque al final el sexto toro, un buen torrestrella, muy codicioso y que embistió con largura y gran fijeza permitió la faena de la tarde.

Su autor Pablo Aguado que ya en el tercero, toro noblote, se empeñó en torear despacito y eso se agradece enb estos tiempos de tanto trallazo. Una faena con detalles y buen gusto. Claro que lo del sexto subió de tono porque el toro transmitía mucho más. Aguado se ajustó a las normas clásicas y en el toreo por derechazos y especialmente por naturales brilló por el temple, la buena y ortodoxa colocación, alejado del ventajismo. La faena se tejió sobre el reposo y la ligazón. Muy cruzado en los de pecho de pitón a rabo y con torería como en los muletazos con los que inició su labor. Después de un pinchazo arriba dejó la estocada que le permitió cortar una oreja y dar un buen paso en su carrera.

Javier Jiménez se esmeró sin resultado ante un lote descastado y Lama de Góngora dejó algún pellizco de buen gusto en el segundo y dejó la estocada de la tarde en el quinto. Estocada de premio.

Publicado Marca

Feria de Abril: ¿Dónde está la pasión juvenil?

El diestro Pablo Aguado, en su primer toro de la tarde.
El diestro Pablo Aguado, en su primer toro de la tarde. RAÚL CARO EFE.

Pablo Aguado cortó una oreja al mejor toro de una decepcionante corrida de Torrestrella.

Por Antonio Lorca.

Tres jóvenes sobre el redondel, henchidos de sueños y escasa experiencia, que, con toda seguridad, dieron lo mejor de sí mismos; y el más afortunado, Pablo Aguado, que cortó una oreja al sexto de la tarde, el toro de más recorrido y codicia de una decepcionante corrida de Torrestrella.

Y lo mejor de sí mismos es posible que les sirva de poco. Incluso la oreja. La tauromaquia está necesitada de toreros con capacidad para sorprender, innovar y arrebatar. Y ninguno de los tres ofreció razones para la esperanza. Los tres torearon bien, bonito, pero les faltó la pasión que desata la emoción con la que vibran los tendidos.

¡Qué dureza…! ¿No? Dura esta profesión, extenuante la paciencia de los aficionados y muy urgente que surja un torero joven que ponga el toreo bocabajo. Y no parece que el elegido esté integrado en esta terna.

Decepcionante, también, la corrida de Torrestrella. Bonita de hechuras, eso sí, y recogida de pitones, también, pero sin fortaleza, sin bravura, sin casta, sin clase, sin duración… Carne fofa el primero, simplemente noble y tonto el segundo, soso y desabrido el tercero, deslucidos cuarto y quinto, y con recorrido y cierta dosis de casta el sexto.

A pesar de ello, un nutrido grupo de espectadores aplaudió en el arrastre a los toros lidiados en segundo y tercer lugar. Y otro más amplio ovacionó a Lama de Góngora y Paco Aguado al término de sus primeras faenas. Y no estaría de más que se pudiera identificar a los aplaudidores y preguntarles a la salida: ¿Por qué? ¿Qué ha visto usted en esos toros y toreros para cantar su bravura, en un caso, y torería, en otro?

Ciertamente, no hubo motivo para tales contentos. Lo mejor, sin duda, la faena al sexto de Pablo Aguado, muletazos limpios, algo fríos, y grandes los de pecho, pero no hubo la conmoción esperada, y quedó la impresión de que el toro estuvo por encima del torero. Tres naturales bien trazados ante el tercero, bonitos pero todo a medio gas.

No tuvo la suerte de cara JavierJiménez, entregado ante un amorfo primero, y decidido sin más ante el desabrido cuarto.

Y Lama mantiene el buen gusto de sus inicios y su aparente fragilidad también. Le tocó un bombón en primer lugar, pero toda su dulzura la esparció en las tres primeras antes de despedirse de esta vida. No hubo tiempo más que para que el torero dibujara algunos muletazos con aroma. El soso no le permitió más que una somera justificación.

¿Y la pasión juvenil? ¿Y esa actitud de comerse el mundo para demostrar a todos que se quiere ser figura? El problema es que esta corrida y sus protagonistas tardarán poco, muy poco, es ser olvidados.

Torrestrella / Jiménez, De Góngora, Aguado

Toros de Torrestrella, bien presentados, blandos, nobles y sosos. Destacó el sexto por su movilidad.

Javier Jiménez: pinchazo, estocada -aviso- (silencio); pinchazo y media atravesada (silencio).

Lama de Góngora: dos pinchazos y estocada (ovación); estocada (silencio).

Pablo Aguado: dos pinchazos y casi entera (ovación); pinchazo y estocada (oreja).

Plaza de la Maestranza. Segunda corrida de la Feria de Abril. 11 de abril. Menos de media entrada.

Publicado en El País

Temporada de Primavera Madrid: Fuente Ymbro por encima de los pegapases

Plaza de Madrid. 6.576 espectadores, o sea más de un cuarto de entrada. Novillos de Fuente Ymbro (6), mansos en el caballo pero que en general se emplearon en la muleta.

Jorge Isiegas (5), de azul marino y oro. Bajonazo que atraviesa. Un aviso (silencio). Estocada perpendicular y caída (saludos).

Carlos Ochoa (4), de celeste y oro. Pinchazo y estocada desprendida (vuelta con protestas). Dos pinchazos, pinchazo hondo y descabello. Un aviso (silencio).

Ángel Téllez (5), de verde botella y oro. Estocada delantera y desprendida. Un aviso (saludos con protestas). Pinchazo y estocada trasera. Dos avisos (saludos).

Por Carlos Ilián.

Hace un año la ganadería de Fuente Ymbro envió a Madrid una novillada de lujo, tal vez el conjunto de reses bravas más completo de toda la temporada en la primera plaza del mundo. Ayer también se anunciaban sus novillos en esta plaza y las cosas no tuvieron la altura del año pasado, en especial porque los ejemplares de Ricardo Gallardo mansearon de lo lindo en el caballo, pero, ¡ojo!, la novillada se dejó, y mucho, en la muleta. Por desgracia delante de la misma hubo más rurtina que calidad.

Jorge Isiegas, un novillero de Zaragoza que está muy placeado, se llevó un lote dispar: su primero mansísimo en varas resultó un colega en la muleta. Isiegas intercaló redondos y naturales con cierto temple y buen oficio. El sexto, sin embargo, se desfondó en el último tercio a pesar de que Isiegas se esforzó con ciertos recursos técnicos para un trasteo eficaz.

El mejor lote fue para Carlos Ochoa y en ambos nos dejó un reguero de derechazos y naturales fuera de cacho, muy retorcido en el acompañamiento del lance y vociferando más de la cuenta. Muy por debajo de los dos buenos ejemplares de Gallardo, especialmente del quinto, ovacionado en el arrastre. Ah, en lo que tuvo mucho desparpajo fue en darse la vuelta al ruedo a la muerte de su primer ejemplar.

Ángel Téllez tiene buena planta y cierto afán por cuidar la estética. Pero eso no le sirvió para estar a la altura de un sexto novillo que humilló y tuvo recorrido. En el primero de su lote se pasó varias millas en una faena densa y repetitiva y en ese sexto subió algo el listón con algunos muletazos de cierta entidad que dejaron buen sabor en un público que ayer parecía tan bondadoso que podía homologarse con el de cualquier pueblo.

Parte facultativo

El banderillero Jesús Montes sufre herida en tercio inferior cara externa del muslo izquierdo con dos trayectorias de 15 centímetros que alcanza fémur y contunde nervio ciático y arteria poplítea y otra herida de 15 centímetros que produce destrozos en vasto i n terno y músculos isquiotibiales.

Publicado en Marca

FERIA DE ABRIL SEVILLA | Román, herido en la pierna izquierda


El diestro Román, cuando es enganchado en la lidia al primero de su lote en Sevilla. Raúl Caro EFE.

Por Antonio Lorca.

El joven Román se presentó en Sevilla y sufrió una aparatosa voltereta con cornada incluida al poco de pisar el albero maestrante. Auténtica mala suerte. Ciertamente, fue una presentación breve. Solo tuvo tiempo de demostrar en un par de tandas con la muleta que venía a por todas, que sabe torear despacio y con temple, y que no estaba dispuesto a volverse de vacío. Pero un toro mal presentado, manso, soso, sin fiereza y emoción alguna, una birria de toro bravo, lo enganchó por la pierna izquierda, lo volteó, lo buscó con saña en el suelo y lo mandó a la enfermería con toda la media ensangrentada, prueba evidente de que iba herido.

El triunfador de la tarde fue Pepe Moral, que nada pudo hacer ante su primero, un buey pesado, sin casta ni codicia, al que le costaba un mundo moverse. Entendió muy bien a su segundo, un dechado de nobleza, aunque escasamente fortalecido y con poca capacidad de movimiento. Se colocó Moral en el lugar exacto y, después de trazar algún derechazo estimable, tomó la izquierda y dibujó un manojo de naturales de toreo de salón, largos, hondos, lentísimos, que hubieran adquirido una altísima consideración si el toro hubiera sido algo más que un marmolillo bienintencionado. Muy andarín y deslucido fue el sexto, y todo quedó en un deseo incumplido.

Finalizada la primera faena de muleta, asomaron cuatro pañuelos en los tendidos mientras el matador, Curro Díaz, se acercaba al burladero de cuadrillas. Arrastrado el toro entre leves palmas, una ovación obligó al torero a salir al tercio a saludar. Y así sucedió; con generosidad sevillana se le agradecieron los pocos y bonitos detalles que tuvo ante un animal que exigió otra actitud del diestro. Acabado el gesto, Curro se dirigía a su sitio pero, antes de alcanzar el callejón, cambió de opinión e inició una sorprendente vuelta al ruedo que nadie le había pedido ni, por supuesto, había merecido. No hubo más que protestas aisladas, pero fue un detalle el de Curro Díaz muy poco torero. No se debe uno arrogar premios a los que no se ha hecho acreedor, y mucho menos en esta plaza.

La verdad es que no estuvo mal ante un toro que cumplió en el caballo y repitió con nobleza en el tercio final. Curro Díaz lo recibió de capote con excesiva brevedad y molestado por el viento, y muleta en mano, despertó la esperanza con un inicio en el que combinó los trincherazos, los pases por alto y dos de pecho que ilusionaron al respetable. Hubo, después una buena tanda de muletazos con la mano derecha y asentadas las zapatillas, y otra a continuación que tuvo menos hondura. Y, a todo esto, el toro seguía embistiendo. Bajó el tono del animal por el lado izquierdo, y ya solo hubo detalles de torería, pero no una faena hilvanada. En fin, que todo quedó en detalles bonitos, muy al estilo de este torero, de buen corte y elegante siempre, pero poco amigo de triunfos arrolladores. Y la vuelta al ruedo sobró, sin duda alguna; un gesto impropio de un torero que debe conocer dónde está.

Tampoco estuvo mal ante su segundo, otro noblón con muy poco fuelle. De nuevo, un inicio esperanzador por alto, y dos buenas tandas por el lado derecho, con aroma y torería. Una estocada baja, muerte rápida del toro, petición mayoritaria del público que no atiende la presidenta y otra vuelta al ruedo, con más sentido en esta ocasión. Lo dicho: torero de ¡bien…! más que de ¡óle…!

LAS RAMBLAS / DÍAZ, MORAL, ROMÁN

Toros de Las Ramblas, desigualmente presentados, cumplidores en los caballos, nobles, flojos y descastados.

Curro Díaz: casi entera (vuelta por su cuenta); media y tres descabellos en el que mató por Román (silencio); estocada baja (vuelta tras petición).

Pepe Moral: pinchazo, estocada y un descabello (silencio); estocada y un descabello (oreja); estocada muy tendida y tres descabellos (silencio).

Román: herido durante la faena de muleta a su primer toro.

Plaza de la Maestranza. Primera corrida de la Feria de Abril. 8 de abril. Casi tres cuartos de entrada. Se guardó un minuto de silencio en memoria del rejoneador Ángel Peralta.

Parte médico de Román

Cornada en cara antero-externa de miembro inferior izquierdo, región pretibial, en una extensión de 15 cm, con dos trayectorias, una ascendente y otra posterior, que lesiona musculatura pretibial, alcanzando espacio posterior, donde lesiona estructura vascular venosa. Hemostasia de lesión venosa. Ante la imposibilidad de constatar con certeza la lesión arterial, y aun comprobando pulso arterial distal, se traslada para realización de pruebas complementarias.

Pronóstico: grave.

Publicado en El País