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De bien nacido es ser agradecido, Majestad

l rey Felipe VI, entre la presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, y el ministro de Cultura, Íñigo Méndez de Vigo. SAMUEL SÁNCHEZ / atlas
l rey Felipe VI, entre la presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, y el ministro de Cultura, Íñigo Méndez de Vigo. SAMUEL SÁNCHEZ / atlas

Del Río / El Juli, Manzanares, Talavante



Toros de Victoriano del Río-Toros de Cortés —el segundo, devuelto— correctos de presentación, cumplidores en los caballos, a excepción del manso primero, nobles, desfondados y corto recorrido; fiero y rajado el tercero. El sobrero, de Domingo Hernández, bravo y con clase.

El Juli: pinchazo y casi entera atravesada (silencio);

estocada caída y trasera (oreja).

José María Manzanares: estocada —aviso— (silencio); casi entera caída y atravesada (silencio).

Alejandro Talavante: pinchazo y estocada (silencio); pinchazo y media trasera (silencio).

Plaza de Las Ventas. Corrida de Beneficencia. 16 de junio. Lleno de “no hay billetes” (23.624 espectadores). Presidió el rey Felipe VI desde el palco real, acompañado por el ministro de Cultura y la presidenta de la Comunidad de Madrid.
Por Antonio Lorca.
La gran ovación de la tarde —unánime, cerrada, clamorosa— comenzó cuando el rey Felipe VI apareció en el palco real, y arreció al finalizar las notas del himno nacional. La plaza, de bote en bote, puesta en pie, silenciosa primero, y emocionada después, manifestó de modo tan ceremonioso y expresivo su cariño a la Corona y el agradecimiento al Rey por su presencia en la corrida de Beneficencia.
Pues que no se engañe Su Majestad. Recibió un afecto que él no se ha ganado, porque la fiesta de los toros no ha recibido del nuevo monarca más que desapego y frialdad.
Es la segunda vez que asiste a Las Ventas desde que asumió la jefatura del Estado, un balance muy pobre para quien representa a todos los españoles. Y en lugar de que la afición le recibiera como merece, con desaprobación por su lejanía manifiesta, va y le ofrece un abrazo de amigo, como si el Rey fuera de los nuestros —los aficionados—, que no lo es.
No debiera olvidar el Rey que en Las Ventas no escucha pitos —solo recibe simpatía— y sería lógico que, en justa reciprocidad, devolviera algún gesto de apoyo a la fiesta; aunque no le gusten los toros. Algún republicano habría en la plaza y, sin embargo, estaba de pie, en actitud de respeto, porque estaba allí el jefe del Estado. Pues eso… En dos palabras, que si don Felipe no es aficionado, al menos que sea agradecido, que ya se sabe que esa condición es de bien nacido.
Asunto distinto es que el Rey se aburriera; primero, porque la corrida fue un pestiñazo; segundo, porque debe de estar corto de conocimientos taurinos, y tercero, porque tenía a su lado al ministro de Cultura, que va a los toros menos que él, y de poca ayuda le pudo servir.
 El Juli, en un pase de pecho a su segundo toro.

El Juli, en un pase de pecho a su segundo toro. SAMUEL SÁNCHEZ

En fin, que la extraordinaria corrida de Beneficencia no cumplió con las expectativas. Los toros de Victoriano del Río ofrecieron un juego muy desigual; cumplieron en varas, pero se rajaron en la muleta, a excepción del cuarto, al que El Juli le cortó una oreja, y del sobrero, de Domingo Hernández, el más completo de la tarde, con el que naufragó Manzanares.
La corrida no fue buena, pero tampoco quiso comerse a nadie; muy noble toda ella, bobalicona y dulce, puso, también, de manifiesto que la zona alta del escalafón, las llamadas figuras, no está sobrada de ideas.
José María Manzanares, por ejemplo, se lució con unas buenas verónicas a su primero, que fue devuelto, y otro manojo de estimables capotazos al quinto, al que llevó al caballo con una larga cambiada en el centro del ruedo y un vistoso galleo por chicuelinas. Pero ahí acabó su obra.
Se encontró con el buen sobrero de Domingo Hernández, muy bravo en el caballo y al que picó con eficacia y torería Chocolate, que llegó al tercio final con clase y recorrido. Se esperaba faena grande —el público, entusiasmado, eufórico y entregado al torero alicantino—, pero todo quedó en una triste decepción. Comenzó con un trincherazo, un recorte y un pase de pecho, a los que siguieron dos bellos redondos, y no hubo más. Muletazos enganchados, falta de acoplamiento con el toro y de conexión con los tendidos; toreo anodino, sin gracia ni sentimiento. Todo muy embarullado y desdibujado. Pronto se rajó el quinto, noble y soso, y Manzanares se fue con más pena que gloria.
No es bien recibido El Juli en esta plaza, y no parece posible relajarse, asentarse y torear en un ambiente manifiestamente hostil. No está bien que eso ocurra, pero el propio torero debiera preguntarse su cuota de responsabilidad en este desafuero. Han sido muchas las tardes en las que se ha anunciado con reses impresentables después de un ajetreado baile de corrales; y, claro, el que siembra vientos ya se sabe lo que recoge…
No estuvo a gusto —no parecía posible— ante el noblón y descastado primero; y se esforzó ante el muy noble y bobalicón cuarto, en una labor intermitente, menos emocionante de lo que expresaron los veleidosos tendidos, pero con destellos de su experiencia y torería. Cortó una oreja tras una estocada trasera y caída y quedó la impresión de que se esperaba algo más.
Talavante tuvo peor suerte con su lote, pero tampoco estuvo lúcido. Fiero y codicioso llegó a la muleta su primero, y el torero no supo cómo frenar la velocidad impetuosa del animal. Pero pronto se rajó, se refugió en tablas y se esfumó la codicia. Y el sexto era blando, como casi todo, y sin pizca de calidad.
El Rey se marchó entre nuevas muestras de afecto. ¡Cómo es el público de toros…!
La corrida de hoy
I Corrida de la Cultura. Toros de Núñez del Cuvillo, para Morante de la Puebla, Cayetano y Ginés Marín.

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@Taurinisimos 114 – Polémica Unión Picadores y Banderilleros – Pepe Luis Vázquez Hijo en Granada.

Programa @Taurinisimos de @RadioTVMx del viernes 16 de Junio de 2017. Conducen Miriam Cardona @MyRyCar y Luis Eduardo Maya Lora @CaballoNegroII.

Actualidad Taurina.

Polémica Unión de Picadores y Banderilleros caso Héctor Cobos en Madrid. Debate con el Subalterno en Retiro, Rafael Romero, invitado.

Imágenes de Alfredo Acosta, Vito Cavazos, Chato de Acámbaro y Efrén Acosta con los Victorino en Valencia en 2001.

Corrida de la Beneficencia en Madrid.
Triunfo de “El Juli” con toro de Victoriano del Río.

Recuerdo, Morante de la Puebla en Madrid, San Isidro 2001 Toro de Pérez Tabernero.

Producción: Miguel Ramos.
Operación: Abraham Romero.

La próxima emisión de #Taurinísimo será el próximo viernes 23 de Junio de 2017 a las 7 pm (Mex) a través de http://www.radiotv.mx

#EsperamosSuOpinión.

Twitter: @Taurinisimos.

Mail: taurinisimos@gmail.com

FB/Taurinísimo

La corrida (Miura) del deshonor

Rafaelillo y su Miura. Foto Manolo Briones para NTR Toros


Por Antonio Lorca.

Miura / Rafaelillo, Dávila, Pinar

Toros de Miura -segundo y quinto, devueltos-, desiguales de presentación, muy flojos, muy mansos, descastados y deslucidos; chicos los tres primeros. Primer sobrero, de Buenavista, soso y noble; el segundo, de El Ventorrillo, cumplidor en varas, noble y con clase en el tercio final.


Rafaelillo
: media estocada y dos descabellos (silencio); media trasera (ovación).


Dávila Miura:
pinchazo y estocada caída (silencio); pinchazo y casi entera (división de opiniones).
Rubén Pinar: dos pinchazos y estocada (silencio); estocada y cinco descabellos (silencio).


Plaza de Las Ventas
. Trigésima segunda corrida de feria. 11 de junio. Casi lleno (22.490 espectadores).

El primer toro tenía cara de chavalín; el segundo, era un compañero del cole, y el tercero, escurrido de carnes. Pero eso no fue lo peor. El segundo fue devuelto a los corrales porque a su cara de niño le añadía una evidente invalidez, lo que ya parecía una broma. Y el animal se marchó solo a los corrales, convencido, sin duda, de que había terminado el recreo. 

Los tres últimos parecían los padres de los primeros; aún así, quedó claro que la ausencia de fuerzas no era cuestión de tamaño, sino de familia. Esa y no otra fue la razón de que también acabara en los corrales el quinto, y a punto estuvo de seguir los pasos el sexto. Pero el reloj ya pasaba de las nueve y no era cuestión de prolongar el hastío.

Y hubo más: ningún miura mereció la pena en ningún tercio; muy mansos en los caballos, con la cara siempre por las nubes, desganados en banderillas, y sosos, descastados y deslucidos en la muleta.

En fin, que vaya cierre de feria, menudo colofón y deshonor para ganadería tan señera; un fracaso sin paliativos que no admite disculpa alguna. Imperdonable que salieran tres toros anovillados, y un negro borrón en la historia de la centenaria ganadería por el pésimo juego de la corrida.

Con tal material, es presumible que el festejo fuera desabrido y plúmbeo, a pesar de la buena voluntad de los toreros.

Una cerrada ovación sonó al final del paseíllo en honor de Dávila Miura. Merecidísima. El gesto de matar la corrida de su familia en situación de torero retirado que no se viste de luces desde los Sanfermines del año pasado es una heroicidad que el público le reconoció. Al final, no lidió ningún miura, pues su lote fue el devuelto, pero demostró que la experiencia es un grado y permanece en sus muñecas el sabor añejo del toreo. Se le notó, claro está, la falta de rodaje, lo que no impidió que trazara varias tandas de estimables redondos a su noble primero, con el que dio la impresión de no sentirse cómodo ni relajado. El mejor toro de la tarde -cumplió en varas, acudió en banderillas y derrochó clase en la muleta- fue el quinto. Muy lucido el comienzo por bajo, rubricado con un gran pase de pecho; varias tandas muy toreras con la mano derecha, faltas de ceñimiento, quizá; un manojo de bellos naturales; otra tanda con la mano derecha sin la ayuda del estoque y unos inspirados ayudados por alto pusieron el colofón a una labor criticada incompresible e injustamente por parte del público, en la que el torero -es verdad- no llegó a romperse como se esperaba.


Rafaelillo
se llevó un susto gordo cuando el cuarto le lanzó un derrote a su menudo cuerpo y le produjo puntazos corridos de carácter leve en el muslo izquierdo y la axila derecha. Era un buey con malas pulgas. Y con el primero -tan soso y descastado como noble- se sintió a gusto, como si estuviera firmando un armisticio, de tan cariñoso como era, aunque el calor de la amistad no llegó a los tendidos.

El más perjudicado, Rubén Pinar. Un lote imposible. Decidido y esforzado. Merece otra oportunidad.

Publicado en El País

Sergio Galán abre la puerta grande


Por Carlos Ilián.

Los rejones llenan la plaza y mantienen su fuerza en un público triunfalista.

Última tarde de rejones y llenazo que sirve, una vez más, para demostrar que estas corridas tiene un público fiel y masivo. Para mantener el ambiente triunfalista, otra característica del toreo a caballo, se abrió la puerta grande para Sergio Galán que repetía en este San Isidro. Salió por todas y recibió a su primero a portagayola. Estuvo templado en banderillas, muy seguro al clavar y mató en los bajos, pero a este públoco eso es le importa muy poco y cortó las dos orejas. En el quinto, un manso solemne, lo hizo todo el rejoneador y otra oreja al bote.

Pablo Hermoso de Mendoza va rentabilizando su esplendoroso pasado con su maestría como resorte. Ayer estuvo solvente ante un lote manso, especialmente el cuarto toro. 

Lea Vicens sufrió una peligrosa caía en su primer toro y cortó una oreja del sexto, otro manso al que enceló como pudo, con una gran dósis de paciencia.

Plaza de Madrid. Trigésimoprimera corrida. Lleno. Toros de FERMÍN BOHÓRQUEZ (4), mansos en general. 

PABLO HERMOSO (5). Pinchazo hondo (silencio). Medio rejón (silencio). 

SERGIO GALÁN (7), Rejón caído (dos orejas). Medio rejón (una oreja). 

LEA VICENS (5). Dos pinchazos y rejón (ovación). Pinchazo y rejón (una oreja).

Publicado en Marca

Feria de San Isidro: Antonio Ferrera, un mago del toreo

El diestro Antonio Ferrera en la faena a su segundo toro. Kike Para.


MARTÍN/FERRERA, BAUTISTA, ESCRIBANO

Toros de Adolfo Martín, bien presentados, muy mansos, descastados y deslucidos.

Antonio Ferrera: pinchazo y estocada trasera (silencio); pinchazo -aviso- tres pinchazos -2º aviso- estocada baja y dos descabellos (palmas).

Juan Bautista: tres pinchazos y media (pitos); media (silencio).

Manuel Escribano: estocada trasera y baja (silencio); estocada baja (silencio).

Plaza de Las Ventas. Trigésima corrida de feria. 9 de junio. Casi lleno (21.796 espectadores). Se guardó un minuto de silencio en memoria del joven Ignacio Echeverría.

Por Antonio Lorca.

La corrida fue un pestiñazo de los gordos; una constatación más de lo poco que dura la alegría en la casa de los aficionados a los toros. Un triunfo tras otro no debe ser bueno para el corazón, y quizá, por eso, la de ayer fue una tarde de penitencia, una de esas en la que se pone a prueba el nivel de afición de cada cual.

La corrida de Adolfo Martín fue un fracaso sin paliativos; bien presentada y astifina, eso sí, pero sin alma brava. Muy mansa, en líneas generales, en el primer tercio, a excepción, tal vez, del segundo y tercero, pero muy descastada, sin clase, áspera, sin recorrido y sin casi nada en las entrañas. Una corrida para olvidar.

En consecuencia, hubo pocos momentos para el recuerdo; pero quedan dos y ambos son importantes.

El primero es una nueva lección de torería de ese artista transfigurado llamado Antonio Ferrera. Volvió demostrar que posee una admirable capacidad y conocimiento en la cara de los toros, que ha aprovechado, y muy bien, el año y medio que estuvo de baja por la fractura de codo, y que en este momento es uno de los pocos toreros realmente interesantes para el aficionado por su sentido de la lidia, su colocación, su variedad, su firmeza y, sorprendentemente, su naturalidad.

Ayer, por ejemplo, se las estaba viendo con su primero, soso, sin fijeza ni calidad, que embestía con la cara a media altura y no le quitaba ojo al cuerpo del torero con la insana intención de levantarle los pies del suelo. Pues por allí andaba Ferrera con una seguridad asombrosa, como si estuviera en la plaza de tientas. Y ese mismo toro le había rasgado la taleguilla de un pitonazo en la segunda verónica con la que pretendió recibirlo pegado a tablas.

Pero lo mejor llegó en el cuarto, que derribó con estrépito en el primer encuentro con el caballo, se orientó en banderillas y puso en apuros a la cuadrilla. Rajado llegó al tercio final, huidizo, negado para embestir, absolutamente inservible para la lidia.

Sin embargo, tenía delante un torero. No se conformó Ferrera con actitud tan displicente del toro, y lo tocó por allí y por acá, le mostró la muleta de mil formas distintas -y el toro, que no y que no-, hasta que, en el quinto o sexto intento, le robó dos naturales que supieron a gloria; instantes después, le siguieron otros dos con sabor a torería, y una trincherilla y el obligado de pecho que despertaron los olés en los cansinos graderíos. Y aún hubo algún muletazo por el lado derecho, y un par de naturales más…

Nadie acertaba a entender dónde estaba el truco de este mago de la lidia. Porque eso fue, toda una suerte de magia para hacer embestir a un animal que parecía imposible para el toreo. Pero había sido tan exigente el análisis, tan detenido y largo el estudio del toro, que el tiempo se le echó encima, falló con el estoque y a punto estuvo de que le devolvieran el toro al corral.

No fue así, menos mal, y quedó el regusto de una lección de auténtico mago del toreo.

No tuvo mejor suerte Escribano con un lote inservible, cortísimo de ánimo y más propio de una manada de bueyes. Esa era la actitud de su primero, que no tenía un pase; y muy valiente se mostro ante el sexto, parado y deslucido, ante el que expuso más de lo debido habida cuenta del poco rédito que podía ganar.

A ese toro le puso el par de banderillas -el segundo recuerdo- de muchas tardes; el torero, subido en el estribo de la barrera; a pocos metros, muy cerca, el toro, y el encuentro resultó ceñidísimo, y muy apretada la llegada al burladero. Un par en el que se lo jugó todo, y salió indemne de milagro. Ferrera y él había competido en el segundo tercio en sus primeros toros de manera muy discreta, y Escribano subió el nivel ante el sexto.

Bautista aburrió en demasía ante el quinto, un inválido muy protestado, al que se empeñó en muletear contra el criterio de los tendidos; y nada dijo ante el noblote segundo, tan suave como soso.

La corrida de hoy

Espectáculo de rejoneo. Toros despuntados de Fermín Bohórquez, para Hermoso de Mendoza, Sergio Galán y Lea Vicens.

Fuente: El País

Feria de San Isidro: El que quiso…¡pudo! 

Juan del Alamo. Foto Manolo Briones NTR Toros.
Por Paco Jara para De SOL y SOMBRA.

Las Ventas de Madrid.- Hoy se celebró un festejo más de la llamada semana torista dentro del serial Isidril. En el cartel tres toreros que venían buscando cada uno algo diferente, El Cid tratando de renacer, Adame buscando después de 45 años por fin abrir la puerta grande para un coleta mexicano y un Juan Del Álamo que fue el único que llegó decidido a todo para lidiar un encierro de Alcurrucén donde han destacado los corridos en 3o y 4o lugar. El encierro lo completo un toro del hierro de El Cortijillo.

Manuel Jesús con “Coplero” de El Cortijillo un negro listón bragado con 546 kilos en los lomos ha sido un mar de dudas, no ha sucedido nada durante su labor y después de una entera tendida y un golpe de descabello, se ha retirado en silencio. 

Con su segundo de nombre “Antequerano” un toro negro chorreado bragado de capa, con 560 kilos ha estado en algo que ya se ha hecho costumbre en su historial, mejor dicho, una mala costumbre; ha estado irregular ante un toro de triunfó. Ahí quedo en el recuerdo ese “Antequerano” que en el segundo encuentro con el caballo fue de largo y con el que El Cid solo ha dejado detalles dejandose ir un toro con las orejas puestas. Al final señaló una entera y un golpe de descabello para saludar, creo yo, inmerecidamente desde el tercio. Palmas en el arrastre para el de la familia Lozano.

Por su parte José Guadalupe Adame ha tenido una segunda mala tarde en este San Isidro, en la que ha confirmado que está muy, pero muy lejos de ser alguien importante de este lado del continente y quién siga diciendo que es una figura del toreo en México, está en un grave error. 

Si bien su primero “Listillo” un colorado con 521 kilos no ha sido un buen toro, Joselito tampoco ha estado solvente. Después de 3 pinchazos y 3 golpes de descabello acabo con el de Alcurrucén para escuchar un aviso y algunos pitos.

Con “Afectísimo” un negro bragado de 527 kilos, lo más rescatable de su labor ha sido su inicio con ceñidos ayudados por alto, para después estar toda la faena fuera de cacho, sin sitio, sin encontrar la distancia, ni las alturas, ni los terrenos que el toro pedía. Por momentos estuvo haciendo el toreo que práctica en cualquier plaza de segunda o tercera categoría en México y daba la impresión de que se le olvidaba en donde estaba. El de Alcurrucen pedía distancia, mando y sometimiento y al no encontrarlo en la muleta de su matador, terminó igual que todo el tendido, aburrido. Dejo una estocada desprendida, dos pinchazos y un bajonazo para nuevamente escuchar pitos. 

Ya son muchas tardes de José Guadalupe en Madrid y no se cuántas más le van a aguantar. 

Juan Del Álamo quiso y pudo, y es que el que quiere puede, claro, siempre y cuando vaya acompañado de una solida y sustentada tauromaquia. 

Con su primero, “Licenciado” un colorado bragado meano de 551 kilos que tuvo un inicio incierto, Juan estuvo técnicamente perfecto y con sapiencia, ya que pudo ver los defectos y las virtudes del toro desde el capote. Y es que tras una salida incierta “Licenciado” rompió para bueno y parecía que planeaba en sus embestidas de tanto humillar. 

Con la muleta inició con unos doblones muy toreros que nos dejaron ver que “Licenciado” podría ir a más. Despues llegaron dos tandas por el derecho que calaron fuerte en el tendido por la enorme transmisión de las embestidas, y aunque en algunos momentos del Alamo anduvo un poco apresurado, enderezó el rumbo al cambiarse la muleta a la mano izquierda y fue en ese momento cuando llegó lo mejor de la faena; tres naturales de cartel que hicieron vibrar al tendido. Despues llegaron dos naturales más y un par de trincherillas que hicieron crujir los cimientos de Las Ventas. Se volcó con la espada sobre el toro dejando una estocada entera, pero un pelín desprendida. Sin embargo el de Alcurrucén vendio cara su muerte de bravo, en los medios, dejando en suspenso el final triunfal de la vibrante faena. 

Al doblar “Licenciado” la petición fue mayoritaria, pero el presidente Trinidad López ha querido ser el “protagonista” y solo ha concedido una oreja cuando la plaza exigía las dos orejas. Pero ¡va! esos son despojos, el que paga y manda en este espectáculo lo obligó a dar dos vueltas al ruedo. Y es que una cosa es ser EXIGENTE y otra muy distinta ser INTRANSIGENTE.

Cerró plaza “Bocineto” un toro con 570 kilos de capa negro salpicada. Desde su salida hasta que Del Álamo tomó la muleta todo había sido una capea, capotazos por todos lados, uno por aquí, otro por allá, en resumen un desastre de brega. Un picotazo por aquí y otro par más por allá. Sin embargo Juan ha sido muy inteligente y sabiendo que tenía a la gente en el bolsillo se fue ha plantarle pelea con muletazos de mucho valor, algunos cortos pero el toro no permitía el lucimiento. Se  tiro ha matar nuevamente con mucha verdad para dejar una estocada caída y tendida. Pero la petición fue mayoritaria y más allá de lo reglamentario, Trinidad ha sacado el pañuelo para pagar (mal hecho) la oreja que le había negado en su primero. 

Al final Puerta Grande para Juan Del Álamo

Para algunos será merecida para otros no, pero en conjunto y más allá de la oreja de su primero, logró por los menos para los que estábamos en la plaza, unificar criterios y eso en Las Ventas siempre ha sido algo muy difícil. 

Twitter @paco1rafigura

Asi vio la prensa la actuación de Joselito Adame en Las Ventas 

Joselito Adame. Foto Manolo Briones para NTR Toros.

Decía hoy por la mañana el periodista Guillermo Leal desde su tribuna en el periódico Cancha:Hoy, Joselito Adame, la primera figura mexicana tendrá una oportunidad para abrir la puerta grande, sin embargo no es algo que le obsesione” remataba Leal. Menos mal que no es así, porque José después de 14 paseíllos (2 como novillero) seguramente viviría obsesionado y tal vez hasta atormentado.

De SOL y SOMBRA.

Como cada tarde en donde se presenta un torero mexicano en Madrid, les presentamos como vieron algunas de las plumas mas importantes de la prensa española, la actuación del mexicano Joselito Adame en Las Ventas de Madrid.

José Antonio del Moral – De toros en libertad: Chocó que el mexicano Joselito Adame anduviera tan desnortado e incapaz de repetir el triunfo de su primera actuación en la feria.  Joselito Adame no anduvo tan valiente ni tan decidido con sus dos toros que fueron muy huidizos en el primer tercio y proclives al lucimiento aunque sin redondear con la muleta, hasta el punto de imponerse al ayer más que prudente diestro azteca, incapaz de dar el imprescindible paso adelante para poder ligar los muletazos, razón por la que los espectadores más exigentes no cesaron de recriminarle su colocación al citar casi siempre desde las afueras. 

Ello sin contar la improcedencia de iniciar las faenas con muletazos por alto en vez de pos bajo, dando lugar a que el toro continué saliendo tan suelto como venía haciéndolo en el primer tercio. Nos chocaron mucho las precauciones del mayor de los Adame. Sobre todo después de lo que hizo en su primera tarde isidril en la que hasta llegó a entrar a matar sin muleta. Rasgo sin duda heroico aunque más propio del arrojo que del verdadero valor.     
     

Zabala de la SernaEl Mundo: Se convirtió Joselito Adame en el matador mexicano con más paseíllos en Las Ventas. Un total de 12 tardes en su carrera. Por delante del Zotoluco (11) y Curro Rivera (10).  Adame anduvo con su primero, con oficio y muy abierto. No pasó nada.

En el récord de México se quedó Joselito Adame con un quinto cinqueño que recorrió kilómetros en su abanta lidia y se movió en el último tercio con pistón y obediencia, sin descolgar a derechas y más entregado al natural en la ronda más notable de Adame. Que definitivamente se nubló con la espada. “Mejor sin muleta”, dijo un guasón.

Carlos Ilían – Marca: Joselito Adame abusó de las distancias, aliviándose exageradamente. Se le olvidó que estaba en Madrid.

Andrés Amorós – ABC: En su anterior actuación, Joselito Adame arrancó una oreja con el alarde de matar a topacarnero, sin muleta. No repite esta tarde esa suerte ni esa actitud. En el segundo, manejable pero suelto, saludan Miguel Martín y Fernando Sánchez. Adame torea fácil pero en línea; le recriminan la postura y, esta vez, tienen razón. Cañabate hubiera dicho que parecía el funcionario que acude a la oficina a fichar. Y, esta vez, mata con precauciones. El quinto sale muy suelto pero también da buen juego. Joselito desperdicia embestidas haciendo el poste y, de nuevo, tira líneas, en muletazos sin compromiso. 

Sentencia mi vecino José María: «Otro toro desaprovechado». Las Ventas exige otra forma de torear.

Paco Aguado – EFE: Los otros tres toros de Alcurrucén, al revés que los dos destacados, se mantuvieron en sus trece durante toda la lidia, bien defendiéndose y punteando como el primero de El Cid, o bien moviéndose sin clase ni celo alguno como el lote del mexicano Joselito Adame, que cumplió la tarde sin suerte ni ánimo.

Patricia Navarro – La Razón: Voluntad dejó Joselito Adame con un rajadito segundo y más de lo mismo con el quinto que se dejó hacer, aunque no llegaba ni uno ni otro a los niveles que habíamos vivido en la tarde de Juan del Álamo. Para él queda. Y nosotros.

Antonio Lorca – El País: Joselito Adame no tuvo su día. Apagado y derrotado se mostró ante el áspero segundo de la tarde, y anodino y sin garra ante el noble quinto. Los ajustados estatuarios iniciales no fueron más que un espejismo.

Por Juanma Castaño – COPE: El segundo fue un toro que no terminó de emplearse. Sin clase y bajo de raza, no permitió mucho lucimiento a un Joselito Adame que tampoco estuvo muy despejado de mente.

No mejoró su imagen el mexicano con el manejable quinto. No humilló el toro, pero estuvo muy espeso de ideas Adame. Su tarde será sólo recordada por su record de actuaciones en Madrid por parte de un torero azteca. Doce paseíllos. Ha tenido tardes mejores.

Juan Diego Madueño – El Español:  Adame mantuvo la tarde en la disolución. El primer toro iba a su aire. Le exigió Adame y medio respondió. Tampoco el torero pisó el acelerador. 

El quinto fue más toro. Largo, degollado, un pelín más zancudo. Iba con el hocico por delante y se desentendía. Adame lo toreó con suavidad. No era su día. Apenas alguien le compraba la mercancía. Se fue parando el toro. Cruzado, el mexicano no fue capaz de remontar el ambiente contrariado, un punto hostil, y volvió a estrellarse con el acero: el espejo definitivo.

Dario Juárez – Por el Piton Derecho: Alternaba el mexicano Joselito Adame. Figura del toreo es una cátedra que no todos alcanzan y que muy pronto se le ha otorgado en su tierra azteca. Desentendido, artificial, fuera de lugar y vacío de esa esencia que le otorgaba el valor. Pero hoy no estaba para nadie. No es que tuviera un lote de chaqué, pero ni puso ni predispuso tras dos años de ausencia en esta plaza. El mínimo querer de levantar su segunda tarde.

Fernando Fernández Román – Obispo y Oro Blog: Ante un toro noblón, Joselito Adame se estiró en varias series con ambas manos, de académico diseño, pero escasa profundidad. Tampoco el toro era la alegría de la huerta. La faena fue larga y las espadas lentas, por lo que eschuchó un aviso.

El quinto huyó en varas y derribó de un topetazo al picador de turno. Juan del Álamo le realizó un quite templado a la verónica y Joselito Adame comenzó su faena por estatuarios, para continuar sacándose al toro para las afueras, con desparpajo y donaire, para en seguida tratar de conducir una embestida de cara por arriba y nada codiciosa, en una larga faena que remató malamente con la espada, escuchando un aviso.

Barquerito – La Rioja: Con el lote de menos carácter Joselito Adame cerró su San Isidro sin más relieve que su toreo por alto a suerte cargada, de acento tan mexicano, y un par de tandas por toro en redondo bien templadas.

Twitter @Twittaurino


Rehuelga, con un corridón, hace trizas las teorías del taurinismo

El boleto de la lotería se llamo liebre, corrido en quinto lugar. Foto Plaza 1.
Por Carlos Ilián.

A pesar de la exagerada vuelta al ruedo al quinto toro, un notable para la casta y la seriedad de la corrida

Para ridículo del taurinismo, desmontando otra vez sus interesadas teorías sobre el peso, volumen y edad del toro “ideal”, ayer salió un corridón de Rehuelga con un promedio de 578 kilos, todos cinqueños y dieron un espectáculo por su movilidad, pelea en varas y algunos por su juego soberano en la muleta. El cuento del toro que embiste o sea ligero de kilos, utrero adelantado y descolgado de carnes vuelve a quedar hecho trizas en Madrid.

Si el otro día fue la corrida de Garcigrande, ayer los santacolomas de Rafael Buendía vuelven a demostrar que cuando hay casta detrás el peso y la edad no determinan el juego del toro. No fue la de Rehuelga la corrida perfecta, ni mucho menos, y hasta la vuelta al ruedo al quinto resultó una exageración triunfalista de la presidencia, pero la corrida dejó una huella de casta y en algún caso de bravura que merece un notable.

La corrida ha sido un canto a la casta. Una casta que Alberto Aguilar soportó por partida doble con el lote de la tarde. Le costó un mundo su primero y tardó en encontrar el temple y la distancia en el quinto, entendiendo que debía ligar dejando el engaño en la cara del toro para embarcar la embestida sin solución de continuidad y cuajar naturales y redondos muy serios en su concepción, Un feo espadazo afeó el conjunto.

Pérez Mota tuvo en el sexto el toro soñado en Madrid. Con generosidad abrió, de una vez, por naturales, capeando el torrente de embestidas. Por el pitón derecho alcanzó sus mejores momentos ante un toro que pedía mucho más. Le faltó continuidad y se notó lo poco que torea. Fernando Robleño, sin dejar de insistir en su lote, estuvo espeso y por debajo del cuarto. Al finalizar la corrida fue obligado a saludar el mayoral de la ganadería.

Plaza de Madrid. Vigesimoctava corrida. Menos de tres cuartos de entrada. Toros de REHUELGA y uno de SAN MARTÍN (7), serios, hondos, de gran pelea en varas, 5º y 6º de embestida encastada. Al 5º le dieron una exagerada vuelta al ruedo. 

FERNANDO ROBLEÑO (4), de grana y azabache. Dos pinchazos y estocada (silencio). Estocada caída y seis descabellos. Un aviso (silencio). 

ALBERTO AGUILAR (6), de rosa y oro. Pinchazo y estocada corta desprendida (silencio). Estocada caída (saludos). 

PÉREZ MOTA (5), de carmelita y oro). Dos pinchazos y estocada (algunos pitos). Pinchazo y estocada (palmas).

Fuente: Marca