Archivo de la categoría: Crónica

@Taurinisimos 150 – Arturo Macías a Hombros, Polémico Indulto @ La México. Barralva @ Guadalajara.

Programa @Taurinisimos de @RadioTVMx del viernes 19 de Febrero de 2018. Conducen Miriam Cardona @MyRyCar y Luis Eduardo Maya Lora @CaballoNegroII.

Actualidad Taurina. Plaza México: Cerrojazo, Temporada Grande 2017-2018.

Análisis Indulto toro “Copo de Nieve” de Reyes Huerta, polémica faena de Andy Cartagena.

Faenas y Puerta Grande de Arturo Macías con los toros “Petirrojo” y “Muñeco” de Las Huertas.

Festejos en Guadalajara, Monumental Nuevo Progreso, triunfos de Joselito Adame y Sergio Flores, encierros de Julián Handam-Villa Carmela y Barralva. Enlace con Javier Ángeles Rodríguez, corresponsal.

Festejos y polémica en Monterrey, JuliJoselito Adame

Corrida en Cadereyta, Nuevo León: Carranco para Enrique Ponce, Juan Antonio Adame y Fermín Rivera.

La próxima emisión de @Taurinisimos, 151, será el próximo viernes 23 de Febrero de 2018 a las 7 pm (Mex) a través de http://www.radiotv.mx

#EsperamosSuOpinión.

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Mail: taurinisimos@gmail.com

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En Guadalajara la seriedad de Barralva se lleva la tarde

Barralva puso la seriedad en la plaza. Foto Tauro Agencia.

Por Luis E. Carvajal.

Segunda corrida de la segunda parte de la temporada 2017 – 2018 en la Plaza de Toros Nuevo Progreso, media plaza, se lidiaron toros de Barralva muy bien presentados, 5 de ellos de encaste ParladéAtanasio Fernández y uno más línea Saltillo (6to) con un juego desigual destacando el 1ero y 3ero.

Que importancia cobra todo lo que acontece en el ruedo cuando el REY de la fiesta aparece en plenitud e integridad. La corrida del día de ayer en Guadalajara tuvo el ingrediente que nunca debería faltar en ningún coso donde se anuncie una corrida de toros…pues eso: TOROS con toda la barba y la seriedad que exige una plaza de primera categoría como la de la Perla Tapatía.

Abrió la tarde Comadroso que tocó en suerte al tlaxcalteca Sergio Flores. La emoción se hizo presente desde el primer tercio con un tumbo impresionante al varilarguero Juan Pablo Gónzalez que terminó con el pitón izquierdo de Comadroso completamente cubierto en sangre del equino poniendo en alerta a cuadrillas y aficionados. Flores no reculó al quite y entre tafalleras y chicuelinas puso sabor a la tarde para terminar con un bonito remate muy toreado. Muy bien estuvo con las banderillas Diego Martínez que salió a saludar al tercio.

El toro transmitía y mucho. Comenzó Sergio Flores su faena por alto con estatuarios rematando con un pase de pecho. Dos tandas por el pitón derecho bastaron para demostrarle al de Barralva quién mandaría en la pelea. Por izquierdo no logra acoplarse del todo. Continuó con derechazos cargados de emoción pues fueron constantes los parones que tuvo Comadroso poniendo a prueba el valor de Flores. Estocada contraria pero entera que bastó para que el público pidiera la oreja. “Hay que creérsela” se escuchó en el tendido mientras Flores daba la vuelta al ruedo y es que Sergio tiene todo para colocarse en un lugar privilegiado en nuestra baraja de toreros mexicanos.

Con el segundo de su lote Cardicito poco pudo hacer el oriundo de Apizaco. El animal acusó debilidad desde que recibió los primeros capotazos. Con la muleta Sergio logró sacar algunos derechazos a media altura pero el animal continuó con la cabeza arriba tal como salió de chiqueros. Media estocada, descabello y terminó todo en silencio.

Andrés Roca Rey va tarde a tarde adquiriendo una madurez bastante importante. Y es que el peruano ha entendido que no puede basar su repertorio en el toreo efectista y comienza a equilibrar su tauromaquia con un sólido toreo fundamental. El primero de su lote Clavillino nos regaló un bonito tercio de varas en el que fue ovacionado Manuel Molina que dejó un puyazo muy bien colocado. Comenzo Andrés su faena con pases por alto que emocionaron al tendido. Poca gasolina tenía Clavillino y a pesar de la disposición del peruano no terminó por levantar la faena. Media entera, descabello y a otra cosa.

Con Pitito pudimos ver la dimensión que comienza a desarrollar el peruano. El toro fue aplaudido de salida y empujó con fuerza al caballo de David Vázquez que como nos suele tener acostumbrados realizó un gran tercio de varas. Inició su faena llevando al toro a los medios con derechazos dando el pecho y cargando la suerte. Al natural el peruano se recreó logrando dos series muy jaleadas por el público. Pitito hacia el final de la faena comenzó a quedarse corto y Andrés le ejecuto una gran dosantina quedándose muy quieto y aguantando las miradas del astado de Barralva. Señalo una estocada desprendida que deslucio un poco su gran actuación. Se le invitó cariñosamente a dar la vuelta al ruedo.

El mediano de los Adame tuvo una tarde para el olvido. Luis David recibió a Burgañoso primero de su lote por verónicas y lo llevó al caballo con chicuelinas andantes que fueron aplaudidas por el público. Quite vistozo por tafalleras y caleserinas que demuestran lo bien que Luis David maneja el capote. Con la muleta consiguió meter poco a poco al toro en el engaño sin embargo nunca logró confiarse con el 1ero de su lote y el poco ajuste acompañado de un desplante, hizo que la afición comenzara a meterse con él. Manoletinas para culminar la faena y señalar una entera atravesada. El público quería premios y el juez le otorgó una oreja a Adame. La indiferencia de los asistentes cuando el torero daba la vuelta al ruedo hacia preguntarse a más de alguno si ese mismo público fue el que pidió la oreja con tanto entusiasmo. Aplausos al toro en el arrastre.

Con el 2do de su lote “Aquí de vuelta” nuevamente mostró su repertorio capotero con templadas verónicas y una media aplaudida. Inició su faena de capa con doblones intentando dominar al toro, que no le puso fácil la tarea ya que toda la faena dio la sensación de desconfianza ante un animal con embestida incierta que pedía firmeza y una muleta poderosa, algo que nunca sucedió y se fue silenciado por los asistentes. Ni la sombra del torero que ilusionó a la afición tapatía en el pasado mes de Noviembre.

El TORO es el eje del espectáculo y como tal es de agradecerse que José Ramón Álvarez Bilbao continúe con el legado de seriedad que junto con su hermano Luis Ángel, que en paz descanse, han intentado llevar a lo largo de su trayectoria como ganaderos.

Su majestad se hizo presente una vez más en Guadalajara.

Twitter @luiscarvajal0

La Enésima Tropelía – Cierra Temporada “Mayor” con sabor a Menor.

Cambio de mano de Arturo Macías a “Petirrojo” de Las Huertas. Foto: Miriam Cardona.

Ahora es el Juez Braun, en mala hora nombrado, porque no se puede hacer ridículo mayor, al no saber ver la lidia, ya sea a pie o a caballo, así como las reacciones de cada toro y así valorar y guiar a la asistencia, cada día más confundida. Salta un toro bravo, esto sumado la lastimera y chabacana actuación de Andy Cartagena consigue conmover y promover el camino fácil e inventar un indulto con muy poco de fondo propio y que subraya que de aquel torero a caballo ilusionante de 2000-2001 solo queda un tramposa y vulgar puesta en escena. Arturo Macías aporta la parte menos alborotadora de un espectáculo lamentable y, pese a la exageración que ha tenido su novena puerta grande en La México, se contrasta con la débil y decepcionante aparición de Leo Valadez, sin sitio y superficial, sin mayor recurso para quitarse un lote infame, reflejo del estado de la Fiesta.

Por: Luis Eduardo Maya Lora – De SOL Y SOMBRA. Plaza México.

Seriedad y solemnidad revisten las formas taurinas.

No negamos, decía Don Neto, la gran algarabía del público mexicano, que goza más del jolgorio de la corrida que de la entendedera del fenómeno taurino. Lo cierto es que la Plaza México está completamente perdida entre la desorientación a la que se le ha sometido de varios años para acá, la falta de autoridad y la auto complacencia de la actual administración. El mejor ejemplo de ello es el rejoneador Cartagena.

La aparición de un anovillado astado que abre plaza hace ver al torero a caballo preciso clavando un solo rejón en lo alto de salida pero acelerado y vacilante en los cites, al quiebro o a la tira en banderillas y sin mayor temple, a la misma velocidad siempre al galopar, sin torear, solo dando vueltas por el ruedo.

Así los toros, nunca mejoran.

Y veamos la lidia a caballo, precursora fundamental del toreo a pie, como un ejercicio también de sometimiento, de poderío y de temple. Esto Cartagena lo muestra a medias ante este cárdeno oscuro primero, fiel a su tipo ganadero pero infiel a su encaste pues este ejemplar sale flojo y se le esfuma la casta, acaba parado. A esto se homenajea con impensable Arrastre Lento. Claro, el rejoneador está tan pendiente de la galera y de dar coba a la gente que, ésta, predispuesta, aplaude incluso lo realizado fuera de la cara del toro.

Olvidando que, salvo el cite psicodélico, todo lo que se haga fuera de la línea de ataque del toro, del lugar donde puede herir, es ensayo o simulación.

Más, si esto se pretende que tenga mérito.

Pincha Cartagena varias veces y es silenciado.

Entonces la corrida encuentra, sorprendentemente, dos partes serias, una en la presencia aun cariavacada del castaño primero de lidia ordinaria, un burel largo y alto, demasiado zancudo acaso pero con cabeza bien armada. Y otra con la aparición tardía de Arturo Macías con buen proceder capotero, concentrado en el toro y firme ante un burel que se escurre a la querencia, dos veces, además de repucharse del caballo de recibir.

Macías ve como Valadez, en su único momento de lucimiento, interviene correctamente por chicuelinas y el veterano contesta con tafalleras cargando la suerte donde hace notar la tardanza y flojedad del castaño pero cierto son en la embestida, mismo que no alcanza a ser mejorado por las cuadrillas que no atinan y no ahondan la condición del astado.

Pena grande porque los de plata han abandonado el temple y el bien hacer.

Macías por el contrario.

En ambos turnos ha planteado y colocado correctamente el andamiaje. Ha caminado por una estructura adecuada, alternado y genuflexo, vaciando hacia arriba en el primero, sereno y templado, de pie, con el segundo. Este procedimiento le viene perfecto al castaño que agarra son y contagia a Macías de temple en un inicio donde después de iniciar bien se descuadra al girar en el martinete pero que encuentra soberbio desdén. Aquí el toro le responde y le indica que solo embestirá en cierto terreno –sobre las rayas- y a cierta altura y distancia –media altura, de preferencia.

De malva y oro, contra el viento, hace que el toro acuda en dos tandas breves de derechazos, rematadas bien, abajo y con la zurda. Pero trata de enroscarse al toro por el pitón izquierdo sin notar que la flojedad le pide respetar la línea para encelar. La informalidad del toro, su mansedumbre, impide que siga el engaño y descuadra a Macías que responde con la mejor tanda de su actuación, largos derechazos que encienden la esperanza.

Solo por una tanda.

Luego no terminaría por adecuarse ni rematar: plantea correcto, ejecuta desigual. Y en eso se parecen las dos faenas, la primera rematada por alto y con espadazo entero caído. Habría sido bueno tapar el pañuelo. La México, su Juez, tal como en el que abre plaza, aflojan.

Lo malo en los toros es caer una sola vez en la tentación.

Cuando es así, se cae para siempre.

Pese a ello Macías se mantiene ajeno al jolgorio, no hace mella en él, el numerito del cuarto turno y a un precioso toro lidiado en tercer turno ordinario le construye una faena que, de haber respetado la altura y tirado del toro sin descuadrarse o engancharse, el astado habría roto a mejor. No obstante la innecesaria voltereta propia en el intento de gaonera donde pierde tiempos preciosos, se nota de nuevo con estructura y, pese a no rematar, con poca ligazón, termina acertando con la espada, tras alternadamente rematar con cambios de mano por bajo en los terrenos cambiados bajo la Porra.

Estocada entera, en lo alto y en la suerte contraria, incluso la curva del estoque acentua su pronunciado trazo al clavar y, pese a tener algo de tendencia contraria el estoque, Macías hace uso paciente y magnífico del verduguillo, fulmina al precioso “Muñeco”, nombre célebre, y corta la segunda oreja para su novena puerta grande.

Justo cuando más lo necesitaba.

Ya veremos el tiempo qué sitio da a este su triunfo.

Pues así como Valadez no sabe qué hacer con un manso espantoso que hace de segundo ordinario al que no es capaz de sujetar y parar primero para castigar después, el novel torero se ve imposibilitado para apenas mostrarse con tanta pata para atrás, muchas zapopinas en el quite y, claro, demasiadas precauciones al empecinarse a lidiar en redondo a un toro tan manso como chico. Cómo se extraña ese toreo que domeña y remata a pitón contrario para alternar rodilla en tierra el castigo y el latiguillo que merecen los mansos. Su insustancial actuación se acentúa a peor con el inválido sexto al que intenta quite de oro sin mayor lucimiento ante un inválido que debió ser devuelto. Tarde para su olvido.

Y esas mismas tenemos para lo acaecido a la mitad de la tarde.

Cuando salta un dije como el cuarto, “Copo de Nieve” ya histórico, las esperanzas se avivan nomas de verlo. Recordemos, a mejor trapío, mejor bravura.

Aprieta al caballero en plaza, tanto, que pese a clavarle contrario y hacerle dudar sobre el segundo rejón, el toro muestra una condición de atacar con plena alegría en el tranco durante el segundo tercio.

Eso si, si no se le tapa, si se le pasa apenas por encima, sale suelto.

Pero basta sentir el engaño para que embista. Cartagena galopa y galopa, vueltas al ruedo más con las ancas y dando la espalda al cárdeno que encelándole con la grupa y con mejor temple que derive en despaciosidad y, sobre todo, verle torear en plenos medios, más allá del simple ejercicio, hoy ya rebasado, de solo clavar. Porque si Cartagena emociona no es por la manera enfrentar al toro mientras embiste, sino del modo en que él mismo “embiste” al tendido, más pendiente de la puesta en escena que del fundamento de la escena misma.

Y para muestra, un botón.

En uno de los múltiples cambios de jaca, el sobresaliente Jorge López traza caleserinas y el toro acude con tal clase y casta al engaño que termina entablerando y pidiendo más pelea al desorientado y sempiterno sobresaliente. Ahí Cartagena ya no sabe que hacer mas que recurrir baratamente a la chambonería del parado de manos del caballo para jamás citar con compromiso al hermoso cárdeno sino llamarle desde la periferia sin no provocar debdiamente en el cite sino aburriendo al toro y brindar el tramposo espectáculo que su peón de brega tocara los lados del noble toro en abusivo Capote.

A grado tal que “Copo de Nieve” acabara soso y doblando contrario.

Pero todo es posible en La México.

Y el indulto se promueve gracias al ridículo y lastimero ruego de Cartagena, echado en la arena sobre el caballo, todo con tal de no consumar la suerte suprema. Indulto tramposo y tolerado por una Autoridad aun peor y una empresa que festeja el hecho como todo un triunfo cuando quizá ha sido el retroceso donde no gana la bravura pues no hemos podido ver en total dimensión la condición de un toro inicialmente bravo sino la puerta falsa de la pachanga a la que hoy La México está reducida.

La que evita a propósito la suerte suprema.

Esa que impide una mejor y mayor Afición, pues hoy se interesa más la patronal el público y su relajo que en el futuro más duradero, el que nace en el amor de la asistencia por los valores más auténticos la Fiesta. Eso por lo que nadie apuesta…

Eso que es la Afición.

Y quedamos en el último episodio de esta infausta Temporada como el microrelato de @Narratorio, ayer aparecido: “Todo comenzó cuando cayó la última hoja. Se miraron a los ojos con fiereza y sus espadas chocaron. Tras varios minutos de combate cayó un copo de nieve y para alivio de ambos, la lucha a muerte quedó aplazada hasta la primavera.”

Así llega este “Copo de Nieve” y su indulto, a partir del cual, un lidiador se alivia.

Aplaza la realidad, da la falsa salida a lo inevitable de la Fiesta, la verdad del encuentro último, como decía Alfred Tennynson: “Permanece a mi lado cuando vaya apagándome//Y puedas señalarme el final de mi lucha.” Ese final que el cárdeno se ha ganado, luchando, al que la trampa cartaginera le ha cambiado por la muerte en la vejez y la soledad del campirano olvido.

Texto: @CaballoNegroII.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Plaza México. Temporada Grande 2017-2018. Domingo, Febrero 11 de 2018. Décima Cuarta de Derecho de Apartado. Un Cuarto de Plaza en tarde fresca con viento molesto en diversos pasajes de la lidia. Palco desatinado y distraído que incide, lamentablemente, en la lidia y el resultado del festejo, para variar, la Autoridad no supo ni como indultar al cuarto de la tarde, ocupó todo menos el pañuelo verde.

6 Toros, 2 para rejones de Reyes Huerta (Divisa Rojo, Blanco y Rosa, saltan al ruedo con otra divisa) chico el primero, sin fondo y con flojedad, increíblemente homenajeado con el Arrastre Lento a cargo de Usía. Precioso de hechura perfecta el lidiado en segundo lugar de la lidia para rejones, cárdeno claro número 250 de 514 kgs., con bravura y alegría en el tranco, responde bien en los capotazos de la cuadrilla y en el quite del sobresaliente así como a los cites de su lidiador, no obstante acaba soso y desentendiéndose de las jacas, indebidamente indultado por la pésima y lastimera actitud del rejoneador y la banalidad de Usía. Y 4 de Las Huertas (Divisa Negro, Oro y Amarillo) Desigual y variopinta, destaca el lote del primer espada, con flojedad pero nobleza. Manso y descastado, saltando al callejón dos veces el segundo e inutilizado el cuarto que debió ser devuelto.

Al finalizar la lida del segundo para rejones el ganadero José María Arturo Huerta y su hijo dieron la vuelta el ruedo.

El Rejoneador Andy Cartagena, Silencio y División en la vuelta al ruedo. Salió a Hombros. Arturo Macías (Malva y Oro) Oreja con Protestas y Oreja tras Aviso. Salió a Hombros. Leo Valadez (Azul Rey y Oro) Silencio en Ambos.

Padecen las cuadrillas nuevamente, al bregar y parear. Imprecisos toda la tarde.

Plaza México: Veloz oreja de Sebastián Castella en otra kilométrica y tediosa tarde

Jeronimo. Foto Plaza México.

Por Leonardo Páez.

A los ganaderos mexicanos de bravo les pasa como a los políticos y funcionarios, poco o nada les lucen sus esfuerzos y afanes de servicio. El problema de fondo parece tener un origen similar: la pasividad tanto de la ciudadanía como del público aficionado, incapaces de exigir resultados acordes con lo prometido o anunciado. ¿Qué recibe la gente en la plaza por lo que paga? ¿Qué recibe la gente por sus impuestos?

Muy difícil entonces la tienen quienes hablan de una fiesta brava sin bravura y quienes hablan de democracia sin logros. Causas se pueden invocar muchas; los pobres o nulos resultados son evidentes.

Para la decimocuarta corrida de la temporada grande en la Plaza México y segunda del 72 aniversario de la inauguración del coso, la nueva empresa diseñó otro cartel desalmado con cuatro toreros y ocho toros, ahora de Jaral de Peñas, encaste español Domecq, muy bien presentados y mejor armados, prevaleciendo el pelaje castaño. Reses cuya presencia hacía abrigar esperanzas de que contribuyeran no a la diversión, sino a la emoción que entraña el encuentro entre inteligencia y bravura. Pero no hay inteligencia torera que luzca ante la mansedumbre, la sosería y la debilidad, como ocurrió con los ocho ejemplares lidiados ayer.

Partieron plaza Jerónimo (40 años de edad, 18 de alternativa y 15 corridas toreadas en los pasados 13 meses), el franco-español Sebastián Castella (34, 17 y la friolera de 72 tardes en ese lapso, al que la nueva empresa le firmó un contrato por 30 corridas), Joselito Adame (28, 10 años de matador y 46 festejos) y el joven peruano Andrés Roca Rey (21, dos años de matador y 71 corridas toreadas entre ambos continentes). La plaza registró una mejor entrada que el día anterior con el predecible mano a mano entre El Juli y Sergio Flores; había interés por volver a ver la emotiva tauromaquia de Jerónimo, la entrega de Roca Rey y el oficio cartesiano de Castella y el mayor de los Adame.

Pero poco o nada pudo ver la gente, ya que los toreros se toparon con reses cuyas condiciones, en el mejor de los casos, exigían una lidia menos convencional, que derechazos y naturales; faenas breves de aliño, de doblones y muletazos de pitón a pitón, precisos y elegantes, de preparación de esas embestidas renuentes y bruscas para la suerte suprema, lo que hubiera reducido el tedioso festejo a la mitad de su duración, que fue de tres horas y media, como si las intensidades pudieran dar para tanto.

Por cierto, de los 18 toros que salieron por toriles en ambos festejos de conmemoración, no más de cuatro recargaron en el peto-muralla, mientras el resto recibía su respectivo pujal o puyazo fugaz en forma de ojal. O la puya que se usa en esta plaza es demasiado grande o la bravura de las reses adquiridas es demasiado poca, por lo cual los dueños del pandero deberían sentarse a revisar si tiene caso este remedo de la otrora emocionante suerte de varas.

Jerónimo está renovado, en actitud y aptitud, y su juego de brazos con el capote es privilegio de unos cuantos. Con su primero, rajado y geniudo, logró meterlo en meritorios muletazos en tablas, intercalando detalles y adornos de buen gusto. Dejó una estocada en lo alto y en una plaza más seria habría dado la vuelta al ruedo. En el mismo tenor anduvo con su segundo, de juego más deslucido aún.

Sebastián Castella supo aprovechar al mejorcito del encierro y desplegó los recursos que da tamaño rodaje, cobró una estocada caída y trasera que no fue obstáculo para que el juez Jesús Morales, presto, soltara la oreja. Su segundo se rompió el pitón desde la cepa, fuera por el encontronazo en el caballo o porque ya lo traía sentido. El sustituto permitió un buen par a Gustavo Campos.

José Adame corrió con la misma suerte que sus compañeros, pero con una desventaja más: su falta de sello, por lo cual sus faenas resultaron doblemente aburridas. Y Roca Rey, triunfador en todas las plazas excepto en la Plaza México, donde no le ha salido un toro bravo, estuvo como suele estar: entregado, quieto y siempre cerca, sin mayores resultados.

Habrá que leer el libro sobre Iván Fandiño escrito por su apoderado Néstor García, donde exhibe las marrullerías, ventajas y vetos del mandoncito Juli y de otros como él.

Publicado en La Jornada

Ruinas de Aniversario – Efecto Regalo en nuevo Teofilazo julista.

El Juli. Foto Plaza México.

A topes, con un guión bien estudiado, con la tolerancia del desorden por parte de la autoridad y de promoción del mismo por parte de la propia Empresa involucrada en otro escándalo, Julián López sigue al amparo del abuso y el repudio, con el cartel a la baja, con la necedad a la alza y principalmente con la mediocridad más vulgar y el toreo más corriente que se le recuerde. Aprovechando el “Efecto Regalo” le terminan regalando dos orejas inmerecidas luego del mitin acaecido en los turnos de lidia ordinaria donde no hay pasión porque no hay contraste ni razones para el mano a mano. Sergio Flores, reducido por su administración, a lamentable patiño, comienza a tomar el camino de la comodidad, solapado por una absurda cargada taurina que, aparenetemente, lo puede todo.

Por: Luis Eduardo Maya Lora – De SOL Y SOMBRA. Plaza México.

Su lesa majestad, Julián López, vuelve a hacer de las suyas.

Es más, arrastra todos los vicios que desde su presentación de matador de toros en México con aquella novillada disfrazada en la Santa María queretana, ha hecho propios: anovillerarse, agazaparse en las faldas de lo impresentable y tratar de rescatar las cosas con dos pincelazos o aludiendo a la sensiblería de un público que aun le espera y hasta le aprecia.

El público que no la Afición.

Esa que le deja hueco medio tendido de sombra y cuarto de tendido en sol.

La empresa ha podido observar que la otrora figura, ya no es rentable. Menos con la combinación que nos recuerda aquella guasa de la afición de inicio de los años cuarenta de los años pasados: “La yunta de Silao… Tan malo Garza como El Soldao…” Hoy tan malo es Teófilo como Bernaldo. ¿Quién sabe cuál es peor? Probablemente Teófilo que toro por toro ensucia el nombre, el color de la divisa y arrastra la cobija, por no decir que su prestigio.

Pero todo se parece a su dueño.

Por ello “Juli” se nota vulgar y corriente por toda la lidia, lo mismo con el débil primero al que no atina como hacerle ver mejor dada su falta de temple y de compromiso, que con el horrible tercero al que intenta llevar en periferia y que con la punta de la muleta, intenta pegar pases al tercero, por un momento logra ligar hasta pasar al enganchón y al empujón con el toro. Con la gente, con toda razón en contra, regala un toro, de Bernaldo manipulando la masa y dando salida a su frustración.

Y en el inter se carga a Sergio Flores, el muchacho de Tlaxcala al que no solo no sienta bien estos encierros sino que lo dejan como un simple agregado, un patiño reducido a leves intentos como los derechazos al fino pero sin remate primero, que le desarma, increíblemente dos veces y con el que se nota insustancial.

El estilo es al torero y se torea como se es.

Por ello, Flores, con estos astados mustios se pierde con facilidad.

Así, sometido a los caprichos del otrora niño prodigio, el hijo pródigo tlaxcalteca se nota fuera de toda proyección taurina, le devuelven al sexto, enfrenta a un novillo descarado como reserva y él mismo se reserva todo para los regalos, donde aparecería un astado no reseñado. Pero como decían los antiguos dinosauros de la política en los sesenta: “Todo es posible en la Paz”. Absolutamente todo, hasta lidiar toros no reseñados. Y de regalo.

Y como Sergio y el resto felices están en la muy conveniente comodidad, solo en el de regalo Sergio puede estar a su aire con un xalpeño que comienza con sosería, algo flojo y sin fijarse Destaca el tlaxcalteca, mucho, con el capote al recibir a regañadientes y rematar torero con media. Flores ya parece un (otro) guión aprendido: péndulos, muletazos a la trágala, manotazos tras volteretas y brincos exagerados en la premiación.

Injusta, claro.

Puesto que Flores se dedicó a la galería, al quedar fuera de cacho en varios momentos hasta provocarse la voltereta que caldeó los ánimos, incendió un supuesto éxtasis y, tras estocada caída, salen las dos orejas.

Claro, en la Plaza México, todo es posible más en los exámenes extraordinarios.

Y sobre todo cuando “Juli” se digna a lidiar un toro mejor presentado pero de una ganadería que parece espejo de la titular. Bernaldo de Quirós echa un chico y acuchardo, bien hecho astado que embiste y que cae en la tentación de rajarse, no obstante los lances y muletazos de “Juli”, las zapopinas con brincos incluidos y una desigual faena, donde lo mismo templa, por fuera y sin compromiso, claro, que lo mismo se descuadra y termina a empujones o enganchones.

“Juli” da coba, se sale de la cara antes de rematar para alargar la embestida, compone la figura, sabedor que el toro pasa, liga a la distancia y cuando se ven enganchado, los efectos especiales tienen su aspecto conciliador con la gente, que saca sus frustraciones y las encausa en el efecto del anuncio de los regalos.

Donde todo se olvida.

Entonces cuando la faena crece el toro se raja y López, tan por fuera y tan oportunista en sus cites, no pierde más el tiempo y deja un maravilloso julipié, ejemplo de martingala que en pleno y falso frenesí desata la ira de la frustración hasta llegar a las dos orejas.

Y una, inexplicable, desmemoriada, salida a hombros.

Ver para creer.

Veinte años, que se cumple a final de este, son los que “Juli” tiene de confirmar en México…

Y no entiende.

Teófilo es lo único que mata, para qué esforzarse.

Claro, si hay toda una plaza que le ha puesto las orejas en la mano, más una autoridad complaciente y una empresa promotora no de la Fiesta sino de la tibieza y la poca frente taurina que tiene.

Eso no es lo más grave.

Lo más grave es esa Afición que ya no llena el numerado, esa que, en todo su derecho, dijo nomás. Ahí está la luz roja, no en el terno de la comodidad, otrora el de los valientes, grana y oro. Hoy, Juli, encabeza la alarma roja del toreo.

La de la mediocridad y las ruinas en las que tiene a La México.

Texto: @CaballoNegroII.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Plaza México. Temporada Grande 2017-2018. Domingo, Febrero 4 de 2018. Décima Segunda de Derecho de Apartado. Menos de Media Plaza en tarde fresca y agradable. Pésima decisión del Palco de autorizar la desigualdad, la falta de trapío y el impresentable encierro. No reseña la Autoridad al lidiado en octavo lugar. Mala valoración del Usía en la premiación en los turnos fuera de la lidia ordinaria.

8 Toros, 6 de Teófilo Gómez (Celeste, Plomo y Blanco) pitados de salida. Impresentables, salvo el quinto, por cariavacados y chicos, débiles y sin fondo alguno, sin casta, el sexto es devuelto dadas las protestas por falta de trapío; 2 de Bernaldo de Quirós (Divisa Obispo, Rojo y Verde) el sexto lidiado como sobrero que sustituye al devuelto titular. Anovillado y débil. El lidiado en séptimo lugar resulta mejor presentado y con recorrido por ambos pitones, no obstante rajarse en el último tercio. Y 1 de Santa María de Xalpa (Divisa Amarillo, Rojo y Verde) anunciado erróneamente como “Xalpa“, negro y serio, falto de remate, de más a menos, cabeceando en la muleta.

Julián López “El Juli” (Sangre de Toro y Oro) Pitos, Pitos, Silencio y Dos Orejas con Protestas. Sergio Flores (Grana y Oro) Pitos, Silencio, Palmas y Dos Orejas con Protestas.

Saluda Christian Sánchez al banderillear al séptimo. Destaca Ángel Martínez hijo en ese mismo turno.

Un espontáneo vegano fue debidamente interceptado en un movimiento destacado del arenero Carlos Cadenas al que la Afición le hizo saludar una ovación.

El Río Seco – Temple Inacabado de Juan Pablo Sánchez en plena debacle de La México.

Pase del desdén de Juan Pablo Sánchez, perfecto con la muleta, fatal con la espada.

Falla, y de qué manera, el encierro de Fernando de la Mora. Su inaceptable presencia, desesperante mansedumbre y debilidad, no hacen mas que demostrar que, hoy, todo lo que toca La México, está bajo sospecha. Ya sin contrapesos, la Monumental ya no es referencia, turbio es su ambiente y, por ello, la gente castiga y elimina gradualmente la expectación y el interés de una de las otrora grandes fechas: el último domingo de enero de este año pasa a la ignominia dada la ineptitud y la nulidad de actuación de la empresa más rica de la historia pero la de menos frente taurina. Solo el ritmo, el temple y bien hacer de Juan Pablo Sánchez rescata con su muleta pero entierra con su fallida espada los únicos momentos taurinos de una tarde terrible para Saldívar y espantosa para Marín, cuya presencia muestra los peores males de la presente administración.

Por: Luis Eduardo Maya Lora – De SOL Y SOMBRA. Plaza México.

Si hay un ganadero al que respetamos, sí, aunque algunos consideren esto increíble, es Fernando de la Mora Ovando. Lo hemos dicho muchas veces, de 2006 a 2012 perdimos los mejores años de la divisa amarillo y blanco por un capricho empresarial.

Ahora por otro capricho lo tenemos que ver en horas muy bajas.

Pésimas quizá.

Fernando de la Mora sabe muy bien qué es lo que echa, lo que tiene y lo que vende. Por eso el marasmo de hoy en La México tiene explicación: vende de segunda porque escogen y pagan de segunda, quizá, de tercera.

Peor aun, él vende,

Pues los cinco lidiados, de auténtico escándalo, son el fracaso empresarial más sonado pues la actual administración, con todo su dinero, con todo el antecedente y con toda la pompa y circunstancia que la rodea, no parece tener en la frente el suficiente taurinísimo ni el suficiente nivel de influencia para impedir que pase esto.

Recuerdo a uno de los “amigos de la Empresa” actual pidiendo guardar las formas por el cambio de logotipo de la Plaza México, ese que la antigua administración perdiera en favor de la Secretaría de Hacienda, el famoso óvalo rojo, resultaba que esta administración quería distanciarse de las viejas formas.

Con lo de hoy están más cerca que nunca.

Ya no ahondemos en lo que ha sido la conformación del cartel, haber puesto a Ginés Marín sin ningún mérito en esta Plaza, únicamente por ser apoderado por los socios de la Empresa aflojó la expectación y resto importancia, un nombre que dice nada y menos con la manera en que se deja enganchar por la rata corrida en tercer lugar. Enfundado en traje de sombras que le resta categoría y personalidad, ese cabeceante tercero le mete en problemas.

Solo una tanda donde pisa firme, liga derechazos pero Marín muestra lo que desde novillero ha enseñado en México: incomodidad, ya no digamos al matar. Cómo la empresa incluso no hace las cosas a favor de los suyos somete a Marín a un bochornoso doble incidente.

La devolución de un toro y la aparición de un mulo como sobrero.

Devolver a un toro por falta de trapío es el peor desprestigio para una Plaza de Toros.

Más como La México. La Empresa tolera y emprende, en vez del bien hacer y la captación de sólida clientela taurina, la falta más recurrente al adolecer del principal cimiento taurino: el toro. El sexto es el más cornalón de la ganadería titular pero el hartazgo y lo alargado de cara, lo feo de hechura, lo estrecho, lo falto de remate, revienta la bronca que trae el horrible sobrero, corraleado sobrero de Montecristo que se defiende.

Y tal como Ginés se muestra, rebasado e incapaz, el triunfador de Madrid se hunde en doble voltereta por tanto afán de no someter de hacer ascos al toro en vez de torearle y, con tanto gorrón en el callejón, uno de sus asistentes al tratar de ayudar sale zarandeado y hasta lastimado, este taurineo infame es el que muestra escenas como las de ayer, toro devuelto, sobrero corraleado, toreros incapaces, lluvia y las esperanzas taurinas como el clima.

Tres recordatorios, toro vivo y el recordatorio que los recomendados no caben aquí.

Saldívar, igualmente, da el paso atrás.

Ocurre que este torero está en todo menos con la cabeza en el sitio, sorprendido de salida toma el olivo. Está en la postura de componer la figura dejando pasar la embestida de un lote compuesto por un terriblemente mal presentado segundo y el remiendo de Xajay, serio y bravo de inicio, que le incomoda por falta del sitio y valor suficientes para quedarse quieto. Con el tercero que cabecea, más pendiente está por voltear la montera con los machos para abajo que por mandar a un toro que le atropella lo que quiso y le engancha peor.

Está fatal con el quinto con el que no para y al que trata terriblemente de parar sin conseguirlo. Saldívar ha sido solo un espejismo que confirma hoy su realidad.

Y queda Juan Pablo Sánchez, única esperanza de que la calidad y el mérito impongan y valgan. Todo esto contrasta con el encierro, astados impresentables por fuera y también por dentro, ¿Qué tendrá que decir Othón Ortega al respecto? Someter a un torero de esta valía a este tipo de escándalos es el verdadero daño a la Fiesta. Por ello, con todo y lo firme, lo vertical y muy templado que está con el primero de la tarde, Sánchez llega poco al tendido, que se molesta con la presencia y la debilidad del que abre Plaza.

Aun así, el hidrocálido, que omite cualquier intento con el capote, logra hacer andar y sostener la horizontal del débil, a partir de un muy claro entendimiento, se queda quieto y ajusta la embestida del toro a su dictado, no solo templado sino despacioso por ambos pitones. Sánchez, torea cumbre con la derecha pero pincha hasta dividir la Asamblea.

Sánchez lo sabe y por eso se tapa cuando entusiastas piden saludar en el tercio.

Entonces, enfrenta en cuarto turno a un torete que anda de forma boyancona de salida y que tras los lances casi clava los pitones en la arena que protesta ante un puyazo doble, el primero trasero, que huye en cada capotazo tras los pares de banderillas y que no es ni mucho menos un muestrario de bravura.

El diestro brinda a la generalidad.

Entonces alumbra el camino, a la distancia necesaria para no estorbar aliviando la embestida en los doblones hasta abrirse muy torero a los medios y desahogar sobre la mano derecha. Es palpable como hay una aflicción de la casta del nombrado “Río Dulce” que no aparece y cuyo cauce solo es reparado por los derechazos perfectamente en el sitio, largos y completamente templados que traza Juan Pablo en una breve pero intensa primera tanda.

Luego cuando el toro resiente el sometimiento de hierro y de seda la vez, finta con salir con la cara arriba, los muletazos son de tal acabado que bastan solo tres para trazar el cambio de mano por la espalda y cerrar con la zurda el de pecho, de tan lentos podrían haber durado lo que duran seis de diestros más revolucionados.

Arrebata Juan Pablo, sin arrebatarse él.

Entonces, a ese mismo compás, Sánchez se crece casi sin reponer y liga los derechazos de trazo perfectos que abrocha con el martinete y el cambio de mano mejor trazado de toda su actuación, un remate abajo que abre el camino del río de su muñeca hacia el pitón izquierdo donde, igualmente, vuelve a bordarlo.

Arte, clase y tempo largo en la medida distancia y tiempo exacto.

Desfile de forma y despliegue de fondo, magistral.

Y prosiguió la obra hasta el camino de la redondez, apenas una capetillina entrelazada, Sánchez se gusta en la dosantina y también en el derechazo en rendondo por completo y el pase, soberbio, de la firma.

Solo que es demasiado para el burel.

Que se escurre.

Que se raja.

Y que levanta la cara cuando Sánchez alarga la faena, innecesariamente, entra a matar en la suerte contraria y, claro, para variar, pincha. Dejando el destino, su inclusión en el 5-F, en manos de otros tantos afectos al adamismo y desafectos al toreo bueno.

Que se rubrica con las orejas. Dice un buen aficionado: “No se puede estar tan mal luego de estar tan bien.”

En absoluto.

Ojalá que no quede fuera de una fecha clave donde por calidad debe estar pero donde sus fallas con la espada lo empata en cantidad con otros cinco.

Ya veremos que ofertan el lunes.

No confiemos en la empresa, empecinada en ensuciar el río de la torería.

Y peor, aun, el de la categoría de la Plaza.

Texto: @CaballoNegroII.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Plaza México. Temporada Grande 2017-2018. Domingo, Enero 28 de 2018. Décima Primera de Derecho de Apartado. Menos de Un Cuarto de Plaza en tarde muy fría con viento fuerte y molesto a partir del quinto y fuerte lluvia al final de la corrida.

8 Toros, 5 de Fernando de la Mora (Amarillo y Blanco) pitados de salida. Rechazados varios en la semana y remandado el quinto turno. Impresentable, el sexto turno ha sido debidamente devuelto, un encierro de segunda. Manso y débil, salvo el segundo que sacó algo de casta en la muleta; 1 de Xajay (Divisa Rojo y Verde) el quinto. Serio y bien hecho, con bravura ha sido pesimamente lidiado. Y 1 de Montecristo (Divisa Obispo, Oro y Verde) Grande y corraleado, sobrero que sustituye al sexto, corraleado y con edad, sacó malas ideas.

Juan Pablo Sánchez (Malva y Oro) División y Ovación con Saludos. Arturo Saldívar (Obispo y Oro) División y Silencio. Ginés Marín (Aguamarina y Azabache) Pitos y Silencio tras Tres Avisos.

Mala tarde de las cuadrillas banderilleando a contraquerencia y mal colocados, enganchados y a la media vuelta, aun así, tras pasar en falso Diego Martínez se desmontera inmerecidamente en el segundo tercio de la lidia del quinto.

Al finalizar el paseillo se rinde minuto de homenaje en memoria del ganadero Luis Álvarez Bilbao, de Barralva, y el Juez de Plaza, Matador de Toros Ricardo Balderas, fallecidos lamentablemente en la presente semana.

Plaza México: Toreo desazón, no de salón, a cargo de Sánchez, Saldívar y Marín

Juan Pablo Sánchez. Foto Plaza México.

Por Leonardo Páez.

Más de 250 ganaderías de bravo hay en el país, sin embargo, la nueva empresa de la Plaza México no logra presentar carteles medianamente atractivos siquiera en lo que a toros se refiere. ¿Quién fue el antitaurino que decidió no traer esta temporada un encierro de la triunfadora dehesa de Piedras Negras? ¿Qué concepto de bravura manejan? ¿A qué pelmazo se le ocurre imponer estos encierros? ¿Así quieren que el público asista? De no creerse este pobre concepto de espec-táculo a cargo de la empresa más adinerada en la historia del toreo.

Por eso ayer, en la duodécima corrida de la temporada en la Plaza México se registró otra muy pobre entrada, precisamente por lo poco contrastado del cartel, con dos diestros mexicanos de sobrada trayectoria para alternar cada uno con una figura consolidada, no con un joven importado desconocido. Si a ello se añade la casi nula publicidad del festejo y lo predecible del ganado de De la Mora…

Hicieron el paseíllo Juan Pablo Sánchez (25 años, siete de alternativa y 27 corridas en 2017), Arturo Saldívar (28 años, siete de matador, 24 tardes en 2017 y cuatro en 2018) y el español Ginés Marín (20 años, un año ocho meses de doctorado, 49 corridas en 2017 y triunfador de la Feria de San Isidro el año pasado) con cinco toros de Fernando de la Mora y uno de Xajay, al ser rechazado uno impresentable del de por sí terciado hierro titular.

Cuando la gélida tarde se despeñaba por la agreste barranca del tedio –diría alguien inspirado– salió en quinto lugar el de Xajay, Luna nueva, con 530 kilos. Un toro bien armado, de pelaje cárdeno claro, armonioso de hechuras y comportamiento exigente que contrastó con los sosos, anovillados y pasadores de Fernando de la Mora. Le correspondió a Arturo Saldívar, que a punto estuvo de ser prendido al realizar una comprometida larga cambiada en tablas.

El toro empujó en un puyazo certero de Héctor Delgado –la bravura se pica sola– y embistió con fuerza en un preciso par de Diego Martínez, que saludó en el tercio, pero todo esto no pareció verlo Saldívar, que en lugar de doblarse para someter y fijar al astado en la muleta, se plantó para torear por derechazos mecánicos, como si de otro pasador se tratara. Hubo colocación, escaso mando y menos estructuración. Cobró una estocada entera y lo que debió ser una faena de fuste se quedó en trasteo de trámite, sin la entrega requerida, pues la torería no repara en la concurrencia exigua, sino en el duelo de compromisos.

El cierra plaza, escurrido de carnes, fue otro burel pitado de salida, por lo que el juez Enrique Braun ordenó la devolución de lo que previamente había aprobado, añadiendo otra perla al collar de contradicciones a que nos tiene acostumbrados la autoridá. Hondo y silleto o pandeado del lomo, fue el sustituto del hierro de Montecristo, que recargó en una vara trasera. Empezó a llover y a soplar el viento, Ginés Marín resbaló en la cara y fue trompicado varias veces sin consecuencias, no así uno de sus asistentes de civil, que fue sacado del burladero y recibió una cornada. Cuando sonó el tercer aviso dobló por fin el toro tras recibir incontables golpes de descabello.

Ah, y Juan Pablo Sánchez desplegó su temple ante dos mesas con cuernos en minitandas tan insípidas como los enemigos. Alguien se propuso superar la acumulación de pifias de la empresa anterior y lo está logrando.

Publicado en La Jornada

Plaza México: Encierro con trapío de La Joya; dos faenas malogradas con la espada y 2 toros de regalo

Andrés Roca Rey sufrió una fea voltereta con el octavo de la tarde – Efe.

Por Leonardo Páez.

La nueva empresa de la Plaza México, al igual que su predecesora, no logra equilibrar carteles, de manera que sólo ofrece redondos –tres que figuran– y cuadrados –tres modestos–, pero lo que se llama combinaciones rematadas –uno que figura, uno en vías de serlo y un novel que les apriete ante un encierro exigente– no se le dan. Por ello hubo menos de un cuarto de entrada.

En la undécima corrida hicieron el paseíllo Diego Silveti (32 años, 11 de alternativa y 26 corridas en los últimos 12 meses), el peruano Andrés Roca Rey –mejor manos a mano chocarreros que alternar con este león de los ruedos– (21 años, dos de matador y 67 corridas toreadas en diversos países) y Luis David Adame, otro consentido de la empresa, que compareció por tercera ocasión en el serial (19 años, un año cuatro meses de doctorado y 39 festejos en 12 meses) para lidiar un encierro muy bien presentado de la ganadería de La Joya, del que destacaron tres ejemplares, primero, segundo y sexto, si bien los dos primeros recibieron un pujal o puyazo fugaz en forma de ojal, y sólo último recargó en el peto.

Diego Silveti tiene dos serios problemas: el primero, su buena suerte en los sorteos, que no se traduce en triunfos, y el segundo, su añeja inexpresividad con la muleta, que no conecta al tendido, por lo menos de la Plaza México.

Al abreplaza, claro, suave y repetidor, le hizo un quite por gaoneras en los medios, le dio varias minitandas –tres muletazos y el remate– por el derecho, un solo natural, bernadinas y una entera defectuosa.

Con su segundo, claro, soso y débil, ejecutó saltilleras sobre pies, más derechazos despersonalizados sin lograr decir, naturales anodinos, manoletinas y una entera desprendida. Y con el de regalo de Xajay, tardo y deslucido, siguió por el mismo tenor.

Hemos insistido en que a Andrés Roca Rey le falta callejón y administración. Ayer no debió venir en este cartel y, ya que lo hizo, debió haber salido en hombros, pero su inexcusable deficiencia con la espada se lo impidió. A diferencia de Silveti, el peruano pone la emotividad que le falta al toro; sin embargo, tras una faena de muletazos largos, aguantando y mandando, dejó media caída y varios descabellos hasta escuchar un aviso.

Su segundo, que recargó en un puyazo en todo lo alto de David Vázquez, recuperando por fin el sentido de tan gallarda suerte, llegó a la muleta defendiéndose. Dejó dos medias estocadas defectuosas.

Y con el de regalo, claro pero tardo, también de La Joya, lució en un quite por gaoneras, caleserina y revolera, se echó al toro encima en un cambiado por la espalda y consiguió, siempre quieto y ajustado, emocionantes muletazos pero volvió a fallar con la espada.

Luis David Adame tomó en cuenta que venir por tercera vez en la temporada lo obligaba a triunfar a toda costa. Luego de un trasteo aseado a su primero, más en maestrito que arrebatado, con su segundo, que empujó en una vara, consiguió el anhelado triunfo, no sin antes ser fuertemente trompicado al intentar la efectista suerte del pase cambiado por la espalda.

Repuesto del porrazo, logró tandas de derechazos con sentimiento y tras ajustadas bernadinas dejó una entera a toro parado y un certero descabello, lo que le valió una oreja. Lo dicho, armar carteles también se volvió ciencia.

Publicado en La Jornada