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RECAPITULANDO: Amargo Dulzor de Enrique Ponce – Tobogán Teófilo Gómez.

Doblón de Enrique Ponce a “Vivaracho” para quitar el freno de mano inicial.

Francamente poco podíamos esperar de Teófilo Gómez. Peor aun luego de la danza de corrales semanal. Enrique Ponce no necesita de estas maniobras sino alejarse de sospechas y de un gesto mayor: enfrentar a un toro mexicano de más cartel que las birrias queretanas con la que ya lo hemos visto hasta saciar. No importa el desastre de Teófilo para que un nuevo milagro se teja a partir de los mínimos exigidos en el toro para que Ponce trace una nueva lección, esta ocasión, de precisión de altura y donosura, de clase y arte para hacer embestir a un torito sardo al que, matando fatal, corta dos orejas en plena entrega de La México, severa con Adame y “El Payo” con dos actuaciones que nacen parecidas pero que al final la clase del último marca diferencia.

Por: Luis Eduardo Maya Lora – De SOL Y SOMBRA. Plaza México.

Se le abre plaza a Enrique Ponce con un rejoneador. ¿Necesita de ello? No.

Se le trae con Teófilo Gómez, sí, otra vez. Y con Barralva. ¿Necesita de ello? No.

Por ello la tarde, que comienza con ovación de auténtico lujo para el valenciano, pasa al aburrimiento con Jorge Hernández Gárate, acartonado al grado de entablerarse y fallar con el rejón de muerte. A la doble frustración de ver al primero saltar despavoridamente y atorarse en la tronera de picadores.

El Juez, Braun, destemplado como siempre, lejos de la acción, toma la pésima decisión de no devolver y el marfileño terno en oro bordado, deslumbrante de Ponce, tan recordado porque con tal combinación desde 1995 ha bordado diversas tardes para la historia en esta plaza, desde el toro de Mimiahuapam en dicha Temporada, la corrida de Los Encinos en Diciembre de 2000 o el faenón a “Llanero” (sí) de Bernaldo en el Aniversario de 2005.

Blanco y Oro, hoy marfil, que se convierte en filipina de enfermero.

O de terapeuta.

Solo así entendemos que, con todo y lo lastimado, lleguen chicuelinas, derechazos de mano alta y templada, despaciosas pero carentes de mayor emoción. Mata mal y solo hay ovación.

Pero la cosa no para ahí. Tenemos que el sospechoso de cuerna segundo se encuentra con la peor versión posible de torero alguno. Atacado de atacar, de zapatillear, de echar afuera y sin temple, de verse desarmado y, claro, exigido, José Adame se achica con el único toro de lidia ordinaria que toma la muleta largo y repetido. Tan poco tiene de toreo que se acerca a donde Manolo Rodríguez, que no ha echado el famoso sombrero, para mendingarle el tan mexicano tocado y hacer de la lidia un simple numerito.

Tras arrimón con un toro que pide espacio hace la gracia de tirarse con sombrero en mano en gesto artificial y forzado.

Como su actitud y pésima manera de estar en la Plaza.

Pincha claro, porque para matar bien, salvo casualidades, hay que haber toreado a tal nivel, más a un toro que le ha exigido someter. No pasa. Como tampoco pasa nada con el barralva quinto, otro torete soso que le levanta los pies al hidrocálido que ya se olvidó que para banderillear, como para todo en el torear, hay que estar bien colocado. Como gusta de pasarse de la cara, al segundo par, desentrenado, se pasa tanto que queda a contraquerencia y claro, el jarabe que le baila el barralveño apenas es la medida del terrible nivel de Adame.

Peor quedaría al matar mal y llegar ya no al enojo sino a la indiferencia de la gente.

Como uno más.

Así pudo quedar el “Payo” insípido y notablemente frustrado ante el tercero con el que, además de verse sin tino, se nota sin actitud. Afortunadamente, luego de intentar Ponce con el manso y débil cuarto, segundo teófilo, en una faena demasiado insistente, sobre piernas para tratar de que el manso avanzar y con dos cambios de mano por bajo de cartel, “El Payo”, por fin, para despertar de todos, se da a torear a la verónica.

Y de qué manera, el toreo como nunca debería de variar.

Cuando piramidalmente el compás que sostiene la suerte hace que el tronco gire y los brazos desahoguen la embestida hacia las muñecas, la plaza rompe y el toro, manso y desesperantemente soso, incluso mejora. Y esto ocurre en doble aspecto, “Payo” no

“El Payo” a la verónica, a pie firme, compás de pirámide y mano templada. FOTO: Edmundo Toca.

afloja, se templa en el nuevo quite y al cerrar la media verónica, vertical y torera, el ambiente se va para arriba y se dispara cuando la gente abruma como nunca a Ponce y este regala un toro.

A partir de entonces, con el efecto que genera esto, la faena del queretano, crece, desde el péndulo inicial hasta los derechazos redondos, los naturales de pleno empaque y los cambios de mano que no hicieron sino acentuar la mansedumbre y la necesidad, como hizo, de que “El Payo” se impusiera de nuevo y con la derecha abrochara la faena que…

Echa a perder con la espada… otra vez. ¿Por qué? Solo Dios…

Y como hubo protestas, con razón, “El Payo” estaba por taparse, menos mal Enrique Ponce no le deja y así se desahoga y purga la mala suerte de la tarde para dar paso a la capa roja, negra y blanca de “Vivaracho” el sardo y precioso astado, aunque destragado y chico, regalo de Teófilo Gómez que mete el freno de mano de la sosería, esa palabreja donde comienza la nobleza a mostrar los síntomas de su verdadera condición.

Ponce la siente en el capote, como en el lance por pitón derecho, hay salidas que muestran al sardo pajarear. Pero tras breve puyazo, lo realmente “Vivaracho” cobra vida gracias a la magistral y torera, de ritmo teñida, de temple creada y aunque de plata bordada, brega de Mariano de la Viña que dio a Enrique Ponce el milagro en oro centenario de lograr que el de Teófilo por lo menos no detuviera su embestida.

La México casi ni lo nota, de otro modo, lo habría sacado al tercio.

Ponce lo sabe. Brinda a todos y los doblones, constantes y sonantes, rematados algunos a la media altura, brindan el alivio y el amparo pero también son los cimientos a partir de los cuales los derechazos de las dos primeras tandas hacen que el toro tome el engaño al natural pero frene en el remate contrario, más si ve las tablas. Entonces la mano izquierda se rompe, previo aleteo en el cite, que traza un natural de estaquillados en horizontal perfecta en un ejercicio de colocación de encelamiento y de sometimiento de ese opaco deseo de no embestir hacia el pleno e iluminado camino del convencimiento de tomar el engaño.

Y al natural, el cite insiste  a la tardanza que convence y prepara los pases genuflexos y pese a no ser, primeramente lo rotundos como después, ajusta cuando el toro protesta al sentir los adentros, regresa con derechazo cumbre y nuevo cambio de mano de gloria revestido.

Previo al cierre y al remate por bajo.

Que mientras otros juegan al poste y al arrimón, Ponce echa mano de la personalísima dosantina genuflexa, luego de haber repasado todo el toreo natural al extremo, en triple poncina que termina, con La México rota y Ponce en torero desplante marcando en la arena, con el ayudado su pisada en la plaza de su máximo cartel.

Solo que la espada cae en pésimo sitio: baja y perpendicular.

Se esfuma cualquier trofeo, La México dio dos y, algunos pidieron el rabo. Mal otorgadas las primeras, bien negado el segundo. Ese fue el acíbar entre tanto almíbar, entre tanto, impensable dulzor que parecía no llegar ante lo manso y descastado del encierro.

Que solo las virtudes más finas de Enrique Ponce podían obtener.

¿Qué será el día que escape de el “Síndrome de Teófilo”?

Que nuestros ojos, igualmente triunfal, lo vean.

Texto: @CaballoNegroII.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Plaza México. Temporada Grande 2017-2018. Domingo, Diciembre 3 de 2017. Tercera de Derecho de Apartado. Menos de Media Plaza en tarde fría con viento intermitente. Palco equivoca, para variar, el Arrastre Lento al sobrero de regalo dada su falta de fuerza, tardanza y sosería, así como la premiación de la segunda oreja al primer espada. De igual manera, terrible error no devolver, tras lastimarse luego de brinco al callejón y quedar atorado en la tronera de picadores, al primero. Público consentidor con el toro y severo con el toreo (remitirse a la crónica)

8 Toros, 1 para rejones de El Vergel (Amarillo, Obispo y Verde) Anovillado con cierta casta entre el tercio y las tablas funcionó en el último tercio. Y 7, el séptimo como sobrero, 3 de Barralva (Divisa Azul Pastel, Amarillo y Rosa) los lidiados en primero, segundo y quinto turnos; sospechosos de pitones, acochinado el primero que salta la barrera y luego de quedarse atorado con una cuerda en el pitón derecho, se astilla y aun así no es devuelto. Mansos el resto y descastados; 4 de Teófilo Gómez (Divisa Azul Celeste, Blanco y Plomo) Chicos, mansos y sospechosos de pitones. Bonito de hechuras aunque chico el sardo lidiado como primero, con fijeza y nobleza en las telas pero tardanza en decidir la arrancada y sosería tras el remate de las suertes, homenajeado exageradamente con el Arrastre Lento.

El Rejoneador Jorge Hernández Gárate, Silencio. Enrique Ponce (Marfil y Oro) Ovación con Saludos y Vuelta tras Aviso y Dos Orejas en el de Regalo tras petición de rabo. Salió a Hombros. Joselito Adame (Azul Rey y Oro) División y Silencio. Octavio García “El Payo” (Obispo y Oro) División tras Dos Avisos y Oreja con Protestas.

Simplemente genial, templado, largo y con donosura la brega de Mariano de la Viña al sobrero, ya había lidiado a una mano al cuarto. Al de regalo en el segundo tercio le empapa de tela, sin enganchar, le descubre el temple y le hace tomar el engaño largo, situación fundamental para el resultado de dicho turno. El resto como siempre, a media o mala agua.

Fotograma de la faena de Ponce a “Vivaracho” de un lado a otro encela al sardo astado.
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RECAPITULANDO: Tropieza Jaral de Peñas – Posible Vuelta de Arturo Saldívar.

Así embistió el jaraleño “Bienvenido” al natural de Arturo Saldívar, solo el viento impidió llegara el remate de la faena. FOTO: SuerteMatador.com

Grave descalabro a la Temporada. Hermoso de Mendoza sufre de ese síndrome tan mal extendido entre todas las figuras del toreo y que implica, esta vez, la captura por parte de Bernaldo de Quirós de la voluntad y de las posibilidades taurinas en la Plaza México. Esta ganadería marca el tropiezo del rejoneador navarro en la peor entrada que se le recuerde y en la tarde más gris que podamos apuntarle. Tristemente Valadez y Cayetano exhiben sus carencias ante un encierro manso pero con ciertas posibilidades y, con el único toro bravo del encierro, Arturo Saldívar muestra síntomas de recuperación pese al siempre exagerado “show” de Jesús Morales que premia y homenaje hasta a las palomas que pasan.

Por: Luis Eduardo Maya Lora – De SOL Y SOMBRA. Plaza México.

Siguen las figuras, esta vez Hermoso de Mendoza, equivocando el razonamiento.

Ahorrándose esfuerzos acaban en la vergüenza total. La tarde de Hermoso hoy en La México ha sido para formarle la bronca pero, este también es un riesgo ya medido, a la asistencia capitalina también le han quitado la casta. Lo ocurrido con el navarro, al verle sin enemigo alguno al frente, tanto en presencia como en nula bravura, se habría castigado con aquel público reaccionario del ayer con no sola indiferencia de hoy sino con un severo mítin.

Hoy ya no pasa porque se ha acostumbrado la gente a conformarse. Como “es muy difícil negociar con las figuras” tenemos que tragarnos las dos birrias cárdenas que vuelven a pisotear el color de la divisa y la importancia de la Plaza México.

Javier Bernaldo no entiende.

Di de orgullo ni de dignidad.

Y si lo juntamos con Don Pablo el abuso adquiere proporciones monumentales, como la imposibilidad de hacer embestir al bernaldo no por otra cosa sino por la aflicción, lo abrumado que quedan ambos ejemplares y el susto que les provoca tener delante de sí a todo un peso completo cuando ellos apenas a categoría mínima llegan. Sumado esto a la mansedumbre, ningún activo del portafolio mendocino consigue el milagro.

El villamelonaje aun aplaude pero el aficionado responde con un arma moderna.

El desdén, la indiferencia, la más peligrosa de todas las actitudes.

Esto puede y debe tener arreglo, mismo que está en la corrida de los señores Barroso que siempre ilusiona. Solo que, desde el primer instante, se encuentra con una preocupante tendencia a la querencia generalizada. Así abre la tarde con la confirmación del joven Valadez, el muchacho hidrocálido que ha ganado en dureza pero que ha perdido en frescura y a quien privaron, sabrá Dios por qué, de venir de novillero a la Monumental.

La minoría le espera pero para la mayoría Leo Valadez es un desconocido más.

Esto pudo cambiar con el manso primero, al que lancea y que deja a su aire, el jaraleño busca y consigue doblar contrario en cada capotazo. Leo tolera, le deja hacer lo que le viene en gana, también en el quite. Como las cuadrillas no abonan en nada con el capote, desde la contraquerencia, pasada la ceremonia de confirmación, con notorio nerviosismo, Valadez trata al astado como si de un toro normal se trata.

La cosa acaba en el tercio frente a toriles.

Ahí el manso embiste, será manso pero casta tiene y toma largo el engaño, por un momento, pese a su imparable velocidad, Valadez corre la mano con emoción, crece con la izquierda y, tras pases diestros, la faena no termina por romper, ni el hidrocálido en centrarse por esa necedad de sacrificar la línea natural del toreo, echar hacia fuera, e ir por el trazo invertido que convierte, tristemente, la dosantina en enredadina y al temple en empujón.

Y la faena en enganchón y el pinchazo que enfría todo.

Entonces el festejo se congela en el frío y la mansedumbre.

El juego del encierro empaña cualquier intento ulterior de Valadez al que traen a la trágala a estrellarse y lo acentúa la falta de sitio, atinencia y, principalmente, solvencia de Cayetano que termina, por mal colocado, dando la espalda a los testigos en la confirmación, y que, ya en el ruedo, no se está quieto al no poder quitar la protesta al segundo al que no es capaz de quitárselo de encima con lo que de un torero como él se espera.

Lo mismo con el segundo, difícil, que vale poco. Rivera Ordóñez no muestra ni la raza de lo uno ni la majestad de lo otro. Se ve rebasado desde que Saldívar muestra, ante ese toro, que el manso requiere quietud y largueza. Lo muestra en un tremendo quite combinado, las chicuelinas le salen que ni pintadas, no obstante las tafalleras resultan algo enganchadas.

Quieto se queda y remata vertical la rebolera que enciende el tendido.

Cayetano se guarda el capote, solo intentaría algo más en el cuarto con el que impensadamente se va de rodillas al inicio, acaba la cosa muy mal, incluyendo, otra vez, la indiferencia. De nuevo, como en 2009, .

Entonces Saldívar revuelve el río y alcanza a salirse para pescar en él.

Así se encuentra al muy largo, algo destragado pero bien armado “Bienvenido”, nombre de toro célebre, más para este encaste, al que no insiste en veroniquear al ver su tendencia a la querencia, situación que duraría, salvo con el caballo, durante el resto de los primeros tercios. Saldívar remata el saludo con tijerilla y no comete el error de querer hacer quites ni acentuar la tendencia a la querencia del negro astado.

Al contrario, se afana en que, ese trote suelto, no se prolongue y presto se va a los medios, tras brindis general, donde tras pase cambiado por la espada, pega de largo la arrucina invertida en dos ocasiones que provoca, tras la segunda, la vuelta natural y pujante del toro sobre el lado izquierdo al que responde el torero con soberbio cambio de mano y desahogo por alto en el de pecho.

Pero llega el viento y, quizá por ello, el amontonamiento.

Pues tras una primera tanda larga y emocionante de derechazos, exprimiendo el tranco largo y entregado, por humillado, de la embestida del toro, y otra más, la necesaria tanda de naturales se estropea posterior al tercer muletazo de esa tanda, el viento y la imposibilidad de Saldívar de ganar un paso entre pase y pase provocan que el toro le invada el sitio y se venga con mucha emoción sobre la muleta.

Cierto es que sale un tanto suelto al final de cada muletazo.

Cierto es que Saldívar se refugia en el tercio y el toro afloja para terminar desparramando la vista y en las tablas pues lo que se habría hecho con él era con la famosa sentencia de “Antoñete”: “Pronto y en la mano”, cosa que el viento ha impedido.

De ahí viene el cierre haciendo el poste de Saldívar en la joselillina con la emoción que da el toro arrancando de largo al que, inexplicablemente, pincha.

Debió perder la oreja.

Tal como Jesús Morales, otra vez, pierde la honra al premiar, malamente con una oreja que no pide la mayoría y un arrastre lento algo discutible por tantas vueltas contrarias por tanto salir suelto.

La emoción enciende el frío ambiente, la casta incendia el palpitar taurino, orejas a un lado, homenajes de menos. Pocos entienden la necesidad de público: no queremos orejas, queremos casta. No queremos modelos, queremos toreros.

Veremos quién lo quiere entender.

Texto: @CaballoNegroII.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Plaza México. Temporada Grande 2017-2018. Domingo, Noviembre 26 de 2017. Segunda de Derecho de Apartado. Menos de Media Plaza en tarde fría con viento que molesta la lidia a partir del tercero. El Juez de Plaza, que responde al nombre de Jesús Morales, no valora la correctamente la petición NO mayoritaria luego de la muerte del tercero y premia equivocadamente al tercer espada, así como exageradamente otorga el Arrastre Lento al tercero.

8 Toros, 2 para rejones de Bernaldo de Quirós (Rojo, Obispo y Verde) Impresentables por anovillados, ambos mansos y sin fuerza, pitados en el arrastre. Y 6 de Jaral de Peñas (Divisa Obispo, Amarillo y Blanco) pareja de pinta negros todos, aunque dispareja de trapío, destaca especialmente el lidiado en segundo lugar, negro, alto y con seria cabeza: bravo y con casta de inicio aunque acaba suelto y hacia la querencia. Homenajeado exageradamente al tercero, nombrado “Bienvenido” número 168 de 490 kilogramos, con el Arrastre Lento. El resto mansos y con tendencia a la querencia, no obstante el primero, manso de inicio, termina encastado y embiste en toriles.

El Rejoneador Hermoso de Mendoza, Pitos y Pitos. Cayetano (Tabaco y Oro) Silencio y Silencio tras Aviso. Arturo Saldívar (Azul Noche y Plata) Oreja Protestada tras Aviso y Silencio tras Aviso. Leo Valadez (Blanco y Plata) Ovación y Silencio.

El tercer espada confirma su alternativa con “Arrogante” número 171 de 477 kilogramos de la ganadería titular.

Pésima tarde de las cuadrillas con la capa. Tras parear al segundo de lidia ordinaria saluda Jonathan Prado.

 

La Cruz de Teófilo – Martirio Ganadero en Gris Apertura de La México.

En verticalidad, “El Juli” gana, en mansedumbre gana Teófilo y pierde la Afición. Foto: TADEO ALCINA RIVERA. Aplausos.

Teófilo cumple lo que promete. A la Empresa parcialmente le funciona lo que oculta. Y los toreros salen con la misma intención de siempre, hacer hasta donde se pueda, con el esfuerzo natural que impone de lidiar cualquier corrida pero sin el sobre esfuerzo que requiere la trascendencia taurina. Con una mansada tamaño Plaza México, “Juli” cumple el expediente al completar, en un mismo año, el quinteto de teófilos, no nos extrañe que, de premio, mate uno más el día 12 y complete “dignamente” su año en ña Monumental. Por su lado, Adame, efectista y corriente, refleja su estado real que solo el oficialismo podrá maquillar. Triste caída de la bravura, la casta y el trapío del toro de lidia.

Por: Luis Eduardo Maya Lora – De SOL Y SOMBRA. Plaza México.

Solemos pasar por el Barrio de la Santa Cruz en la mayoría de nuestras visitas a Querétaro capital, con su histórico templo, lo mismo convento que prisión, mausoleo y cuartel, vigía que ha visto pasar la historia de este país, casi en un pestañeo.

Ahí está el árbol de espina más misterioso del mundo, el que no da flor ni da fruto que solo puede crecer y reproducirse ahí, ese cuya figura, en forma de cruz, es solo espina por los cuatro costados. Algo así es la mansedumbre, esa espina que también igualmente es el báculo olvidado de un fraile que caminó dewde las Hibueras hasta la Santa Cruz sobre un camino igualmente espinoso.

Como la herida que esta noche deja Teófilo Gómez en la Plaza México.

Que nada justifica lo disparejo de la primera parte de la corrida y lo variopinto de la segunda, la falta de casta de los tres primeros y lo inválido del resto aunado a los sospechosos pitones. Si esto no ha llegado a mayores es dado la taurinamente juvenil mayoría, asistencia que cuya ilusión taurina, ávida de Plaza México y de Temporada Grande, ha frenado perder los papeles pero a la que hay que decir que esto ni es el toro bravo ni menos la Fiesta.

Así tenemos que Teófilo manda un flaco y serio cárdeno para abrir Temporada que muestra a “Juli” simple, sin mayor otro trámite capoteril, viene un horrible refilón trasero y la tendencia del astado, el más serio del encierro, a recortar por el lado derecho es expresa. Por ello López entiende que el lado bueno es el izquierdo por donde muletea con el tranquillo que tanto le caracteriza, muleta a modo de pantalla, la cintura hacia fuera, un embarque atrasado y la ligazón siempre en la periferia.

Como hay momentos de largueza y lentitud, La México embelesa.

No podemos negarlo, está en nuestra programación neuronal y en el palpitar.

Pero lo cierto es que el mérito de una faena y del toreo está en proporción directa al rival que se enfrente, este, descastado y soso, permite con su cara alta pase a pase que “Juli” se coloque a placer sin ser su planta exigida a la distancia que se pone, más cerca el cárdeno protesta, de ahí que el toreo, ya sin el feo retorcimiento, abra el compás pero se de a hacer embestir al veleto con mayor temple, alargando el recorrido y logrando llevar la embestida, incluso en redondo.

Único momento mayor de la faena.

Porque con la derecha Julián López no encuentra la forma, ni en lo vertical ni con su tranquillo, solo en los circulares ligados que borran cualquier observación hacia el toro. La México ayer solo ve al torero que excede en la faena y, a su por demás ventajoso modo, deja un volapié, contrario y perpendicular, defectuoso, que… sí, aunque ustedes no lo crean… se premia.

Y se protesta, que aun el porrismo no es unanimidad.

A la postre, esta sería la única oreja, menos mal.

Porque “Juli”, habría cortado otra más con el espantoso manso tercero, rajado desde salida, un burel cárdeno de feos pitones jadeante en todo momento sin celo por la muleta ni casta, que husmea los muslos y que, no obstante López lancea con temple, trata de aplicarle la fórmula por el lado derecho hasta que tanta periferia, tanto apuntar la salida por anticipado y tanto retorcimiento en los naturales, provoca que el cárdeno se salga del cuadro y se le cuele por dos veces.

Dos topetazos que no causan mayor emoción.

Entonces, “Juli”, en gesto dramatizado, se engalla pero el descastado le pone en el sitio obligándolo a dejar amaneramientos para quedarse vertical y quieto para ahí buscar su toreo la mejor versión que pueda ofrecer ante estos toros que ni para el consomé sirven.

Juli” vuelve a regodearse, a acomodarse con temple.

Pero ese temple, que tiene fundamento técnico, carece del alma dramática de la Fiesta.

La México le corea fuerte pasando por alto lo anterior, se embelesa en la circular dosantina y los cambios de mano, los molinetazos que llevan a pasar de faena y a dejar todo en pinchazo cuando el “julipié” canto a la ventaja, se estrella en hueso. La vuelta al ruedo, mecánica como casi toda su actuación sabe a muy poco.

Porque, es cierto, nos lo corrobora el gran Salvador García Bolio, ha toreado en redondo, varias veces y bien, pero cierto es que al natural, ha acompañado la embestida más que haberla toreado.

Así las cosas.

El inválido quinto, castaño retacado, sumado al cuarto y al cierra plaza, hacen ver que Teófilo Gómez coloca la cruz sobre la naciente Temporada, la mansedumbre, la flojedad y la invalidez que dan al traste cualquier esfuerzo.

De ahí que José Adame, arrastrando la cobija, recurra al estribo con el decadente cárdeno cuarto e, incluso, banderillee a la moderna pero con temple al salinero y debilísimo sexto. Tratando de rescatar su muy cuestionable prestigio y, sobre todo, su incapacidad de poder con el segundo.

Un cárdeno girón, fino y en la raya del trapío, a la postre único toro de triunfo.

Nombrado “Misionero” a lo Fray Márgil de Jesús, queretanamente.

Pero claro, al no lancear templado, al no mandar con sutileza a Adame le queda la vulgaridad, lo más corriente y al uso que se tiene, la cara dura, el retorcimiento y la ausencia de la mínima sutileza en los derechazos a un toro que pide mando de seda y temple de hierro. Con él solo atina a despatarrarse y ligar derechazos con el pitón derecho del astado que crece y así como en Diciembre dejó la mitad de embestidas al bravo teófilo de aquella ocasión, con este desatina al intentar cerrar por bajo, al grado del enganchón.

Y de la voltereta.

Y de marrar con el descabello.

Y así pasar al abucheo, con toda razón.

Que cuando se habla demás, el toro mexicano, a veces mustio, sin decir tanto pone en su lugar a los que no son capaces de poner el toreo donde ponen las palabras.

Y así se va el mano a mano, cargando la Afición con la ausencia de rivalidad, falta de contraste, sin oposición con bravura pero con la cruz del aburrimiento y, claro, con la torería al mínimo en una de las entradas inaugurales de menor asistencia después del año pasado.

En preocupante monotonía.

Solo queda pensar que después de la cruz, de la espina e, incluso, de las caídas y la expiración, tan solo quede, la esperanza de que llegue, taurinamente, la resurrección.

Al tiempo.

Twitter: @CaballoNegroII.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Plaza México. Temporada Grande 2017-2018. Domingo, Noviembre 19 de 2017. “Corrida de Inauguración”. Primera de Derecho de Apartado. Más de Media Plaza en tarde fría con cierto viento que molesta la lidia a partir del tercero. Corrida en Homenaje a Miguel Espinosa “Armillita” tras su sensible fallecimiento con minuto de aplausos. Mal la Autoridad Delegacional al permitir que la Temporada comience una semana posterior a lo exigido por la Ley para la Celebración de Espectáculos Públicos del Distrito Federal. La Autoridad que preside equivoca al juzgar mal la petición al finalizar la lidia del primero. Afición en cortedad y villamelonaje en mayoría.

6 Toros, 6 de Teófilo Gómez (Divisa Celeste, Blanco y Plomo) variopinta y dispareja de presencia, sospechosa gravemente de pitones y, salvo primero y tercero, retacada en kilos. Ausente de fuerza y bravura, apenas el estrecho segundo tiene recorrido en la muleta aunque es débil. Protestón y descastado el cariavacado primero, manso y soso el tercero y el resto simplemente inválidos y sin fuerza.

Inexplicablemente el tercero es aplaudido en el arrastre, el resto, salvo el segundo, es fuertemente pitado.

Julián López “El Juli” (Azul Añil y Azabache) Oreja con Protestas, Vuelta y Silencio. Joselito Adame (Grana y Oro) Silencio, Pitos tras Aviso y Silencio.

Cuadrillas en discreción y con solvencia. Pésimo puyazo en el primer tercio de la lida, refilón a medio toro.

Así embistió el noble “Misionero” al que no cuajo Adame. FOTO: Tadeo Alcina Rivera. Aplausos.

¿La Fiesta en Paz? Hoy comienza la temporada “grande”

El Juli inaugura la temporada “grande” 2017-2018.
  • Algo sobre Miguel
  • Negro Muñoz, advertencia desoída
  • Hoy comienza la temporada grande

Por Leonardo Páez.

Molesta, me llamó una amiga aficionada para reclamar que no hubiera escrito una sola línea con motivo del fallecimiento del matador.  

“Es que en la siguiente columna se atravesó El Pana con el documental de Rodrigo Lebrija, que aún se exhibía en algunas salas”, respondí. Pues hazlo en la siguiente, que no se murió un cualquiera, sino un artista de los ruedos, se revolvió encastada antes de colgar.

A mi entender, Miguel enfrentó tres serios obstáculos que empañarían su privilegiada naturalidad como muletero: la displicencia de estilista consumado –torero de toros a su estilo, a modo, de pocas o nulas exigencias–; la eficaz sobre administración a cargo de su apoderado y sobrino José Manuel Espinosa, quien fuera nieto de Zenaido, el portentoso subalterno de Fermín, que junto con su hermano Juan integraron la modélica mancuerna del llamado Maestro de maestros y, por último, haber sido hijo de éste. Fue como pretender que un descendiente de Picasso saliera pintor o uno de Buñuel cineasta y superara a su progenitor.

No obstante, la tauromaquia de Miguel levantó enormes expectativas a partir de la inolvidable tarde del 11 de marzo de 1979 en la plaza México, a tan sólo 15 meses de su alternativa, frente al complicado Arte Puro, de la ganadería de Torrecilla, al que sometió a base de decisión, quietud y mando, estructurando en los medios una faena que parecía imposible. Cómo habrá sido de emocionante ese trasteo que a pesar de haber pinchado, el público demandó la oreja, que fue concedida. Esa faena referencial, de muy altos vuelos toreros, acabó perjudicando la trayectoria de Miguel, que en los siguientes 25 años se instalaría en la comodidad, convencido de que estilismo mata entrega.

En la memoria quedaron algunas faenas de excepcional tersura, en las que lo mismo deletreaba el pase natural que ligaba cadenciosos derechazos, aunque con un defecto mayúsculo: su descompuesta manera de rematar las tandas, al grado de inspirarme el calificativo de escuadrado de pecho, con la consiguiente contrariedad de su apoderado. En la México, a Perlito, de Santiago, Miguel lo toreó no con lentitud, sino con eternidad, perpetuando la suerte fundamental del toreo a un ritmo inconcebible, sin retorcimientos, con intenso sentimiento, mientras la gente ya no gritaba ole, sino que parada de sus asientos emitía alaridos por lo que apenas podía soportar. Pero fueron excepciones. Servida, señora.

José El Negro Muñoz, personaje donde los haya, me decía hace años: El toreo es un algo sublime que la naturaleza legó al hombre para que jugara con el toro a la vida y a la muerte. De ahí que a quien no le guste la poesía difícilmente le pueden gustar los toros; no encaja en la vida y se pierde de profundizar y gozar de ese algo maravilloso y dramático que ninguna otra manifestación artística puede tener ni otorgar como vivencia. La vida es magia, lo que pasa es que nosotros somos unos pendejos. Siempre habrá un toro bravo, de lo que ya no estoy muy seguro es que haya un torero que lo busque y sepa torearlo. Mientras sigan manejando la fiesta manos torpes, el virus seguirá propagándose, sin poder romper un ambiente de mentiras y elogios mutuos. ¿Es que ya nadie se acuerda cómo le hicieron los grandes toreros de la historia? Con toros, hombre, con toros.

A propósito, hoy comienza la temporada 2017-18 en la plaza México, con un mano a mano sacado de la manga a cargo de El Juli y Joselito Adame ante reses de Teófilo Gómez. Bueno.

Publicado en La Jornada 

Crónica de Querétaro: ¡Que Envidia!

Roca Rey. Foto Casa Toreros Twitter.
Roca Rey. Foto Casa Toreros Twitter.

Por Francisco Jara @paco1rafigura – De SOL y SOMBRA.

Dicen que no hay envidia de la buena, sin embargo yo creo que sí la hay.

Que envidia es no tener desde hace unas décadas un torero en México como el peruano Andrés Roca Rey, el cual podrá gustar o no, podrá transmitir o no, podrá tener mil defectos pero tiene la mayor de las virtudes en el toreo; tener hambre y sed de triunfo. Sale a arrasar donde pisa, no le importa la plaza ni sus alternantes, solo piensa en ser figura y créame que si los toros lo respetan ¡¡lo será!!

Una mala entrada registró la Santa María de Queretaro, si acaso llegó a media plaza.

El cartel fue conformado por el veterano Giovanni Aloi, los forcados queretanos y a pié, El Payo, Roca Rey y Luis David Adame con astados de Montecristo de aceptable presencia, 2 inválidos, 2 con movilidad y 3 mansos.

Abrió plaza un inválido de nombre “Cumplido” y un Giovanni Aloi del cuál comentar algo sería una perdida de tiempo. Aplaudidos los forcados quienes al segundo intento realizaron una aceptable pega.

Con su primero de nombre “Giraldo“, El Payo ha dejado dos buenas verónicas y una sentida media. Con la muleta intentó por el derecho ante un manso que terminó por pararse. Entera en buen sitio. Silencio.

Su segundo de nombre “Serenato” tuvo de salida un inicio incierto y así lo demostró en el capote de Octavio. Con la muleta fue algo similar, lo mejor una tanda mandona por el derecho, larga y templada. Un enorme natural. Se puso pesado El Payo con la espada para después de 2 pinchazos y 6 golpes de descabello, escuchar un aviso. División en el tendido.

El primero de Roca Rey, “Queretano” fue un toro con movilidad que fue aprovechado para ejecutar verónicas un tanto apresuradas al igual que la media, la chicuelina y la revolera. Llevó por chicuelinas al de Montecristo al caballo. Una vergüenza la suerte de varas, ya no es ni siquiera una simulación. Un piquete de zancudo haría más daño. Con la muleta todo fue por el derecho, destacan 2 de ellos en la tercera tanda y un soberbio pase de pecho. Termina por ajustadas manoletinas y un desdén mirando al tendido. Una entera para recibir dos orejas que a lo más, era una. Un insulto el arrastre lento a un toro que no fue picado.

Con “Guantero” un toro de bonita lámina, cinchado, Andrés lo ha entendido y le ha realizado una faena pasándose al toro por la faja, obligándole para evitar que se rajara. Terminó el toro con la cara arriba. Al final una trincherilla con mucho sabor. Se tiró a matar sin ventajas, donde los toros pesan, en el centro del ruedo. Entera para sumar una oreja más.

Cerró plaza “Velador” y nuevamente Roca Rey anduvo variado con el capote. Picotazo en lugar de puyazo al toro en el caballo. Inició con pases por alto tomado de las tablas. Del resto de la faena nada que destacar por las condiciones del toro, no por él diestro peruano. Pinchazo, media y 3 golpes de descabello. Silencio.

La terna la completaba Luis David Adame que lamentablemente fue prendido por su primer toro, el cual ya le había avisado desde el inicio con la muleta con el cambiado por la espalda donde estuvo a nada de ser arrollado. Cuando parecía que estaba metiendo al toro en la muleta, se quedó corto, se venció y se volvió en un palmo de terreno para prenderlo de fea manera y pegarle la cornada. Hasta el momento de hacer la crónica no hay parte oficial. Esperemos que todo salga bien.

El Payo fue el encargado de dar muerte al toro.

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Luis David ilusiona en Guadalajara, ¿Indulto? El toro bravo es otra cosa


Por Luis E. Carvajal – De SOL y SOMBRA.

Cuarta y última corrida de la primera parte de la temporada 2017 – 2018 en la Plaza de Toros Nuevo Progreso se lidiaron toros de Villacarmela para los toreros a pie con desigual presencia y juego, 2 de Marrón para rejones de justa presencia y destacando el 1ero. Se indultó con protestas al 3ero de Villa Carmela un toro noble que correspondió a Luis David Adame llevándose el triunfo de esta tarde.

Comenzó la corrida con un sentido homenaje a Miguel Espinosa “Armillita” en el cual se dedicó un minuto de silencio acompañado de calurosos aplausos a demás de nombrar a los toros lidiados esta tarde en alusión al reciente fallecimiento del torero hidrocálido quién tuvo importantes triunfos en el coso de la Calzada Independencia.

Abrió cartel el rejoneador Pablo Hermoso de Mendoza un constante atractivo entre el público tapatío que ocasionalmente visita nuestra plaza atraído por el jinete español. Por toriles inauguró la tarde un encastadito castaño que se topó con un Pablo Hermoso con sobradas precauciones y sin entregar a sus caballos a la embestida codiciosa del Villa Carmela. Aunque estuvo templado el ajuste fue mínimo y no tuvo conexión con el público. El 4to fue un toro parado y manso que de colaborador no tuvo nada y a lo lejos se escuchó un atinado grito “Y eso que tú los escoges Pablo” pues eso…no hubo piruetas, ni espectacularidad, mucho menos exposición. Mal anduvo el navarro con el rejón de muerte con el que se llevó abucheos. Que pena que todavía las mejores entradas en plazas de toros en México sean para ver al que alguna vez fue el mejor rejoneador del mundo ante animales sosos, mansos y con actuaciones medianas.

Sobrada expectación había en la afición por volver a ver en esta plaza a Ginés Marín el triunfador de Madrid que tuvo una tarde irregular. Con su 1ero lució por gaoneras y lances a pies juntos. Comenzó la faena de muleta por estatuarios, para conseguir posteriormente muletazos de buena factura por derecha pero sin ajustarse para lograr mayor transmisión en su faena. Circular y dosantinas ante el manso rajado, media estocada y todo terminó con una vuelta al ruedo después de que una minoría lo vitoreara. Con el 5to de la tarde un toro que empeoró conforme transcurría la lidia y se llevó pitos de parte del público.

Luis David ilusiona y no es para menos. La tarde de este Domingo se mostró ante la afición tapatía como un torero maduro para su corto bagaje y dejó claro que más que una promesa es una realidad. Recibió con verónicas con son y desmayo al cárdeno primero que le correspondió. Llevó al caballo a “Maestro” con suaves chicuelinas andantes. El toro realizó un tumbo por la mala colocación del piquero y únicamente recibió un breve y trasero puyazo. Se despidió del capote con un quite por tafalleras y cerró con una revolera vistoza. Ya se anunciaba algo importante. Sí, el toro por un pitón y por el otro ya mostraba fijeza, prontitud y nobleza en sus embestidas.

Comenzó Adame la faena por alto con los pies juntos para posteriormente castigar por abajo a “Maestro”, por derechazos con regular condición logrando muletazos de gran factura y profundos pases de pecho. Lo mejor llegó con la mano izquierda trazando dos tandas de naturales templados dando el pecho una y otra vez al toro de Villa Carmela rematando la mejor serie con un molinete y pase de pecho largísimo que pusieron a la gente en pie. Dosantinas para preparar la muerte y unos cuantos pañuelos comenzaron a hacer presencia pidiendo el perdón de “Maestro”. Un cambio de manos para enmarcar firmó una actuación seria y firme de Luis David. Si algo hay que reprocharle al joven torero hidrocálido es la constante insistencia en cuestionar al juez de plaza Arnulfo Martínez si debía o no tirarse a matar. Había un triunfo importante en la espada que no llegó por vender un indulto polémico que servirá solo para vanagloriar a un toro regular y un triunfo intrascendente. Poco se aprendió de la tarde del Domingo pasado. Con el 6to estuvo muy torero con un negro bragado muy rajado que no consiguió lucimiento alguno.

El toro merecedor del indulto lleva colgado en el cuello la placa de bravo y pone a todos de acuerdo. Que no quepa duda; el arte del toreo es posible gracias a la nobleza que atesora el toro de lidia, pero lo que da grandeza a este espectáculo es el TORO bravo con trapío, integridad, poderío, casta, fiereza, codicia y transmisión. El constante invitado que amamos y le daba el toque de señorío, seriedad y respeto a esta plaza. Que no se pierda.

Aunque la respuesta del público ha sido buena en las últimas corridas, la categoría y seriedad de Guadalajara no se puede ver mermada por una estrategia de promoción de la empresa carente de un soporte de cultura taurina y una notable incompetencia de la autoridad del palco de esta plaza.

Se anuncia para el 26 de Noviembre la semifinal de novilladas con de seis toreros, novillos de “La Playa”. José Maria Pastor, Arturo de Alba, Francisco Martínez, Iván Hernández, Ricardo de Santiago y Rafael Soriano se jugarán un puesto en la final buscando el trofeo “Manuel Capetillo”.

FICHA – Guadalajara, Jal. Plaza de Toros Nuevo Progreso con poco más de media entrada. Toros de Villa Carmela de desigual presentación y juego destacando el 3ro indultado por su nobleza y Marrón de justa presentación y regular juego.

Pablo Hermoso de Mendoza – Silenciado y pitos.

Ginés Marín – Vuelta inmerecida y silencio.

Luis David Adame – Vuelta por el indulto y silencio.

ACHO: PRIMERA DE FERIA, NOVILLADA IMPRESENTABLE

Protestados de salida, impresentables para Acho “plaza de primera”, el encierro de Daniel Ruiz que ofreció el consorcio Casa Toreros Perú, con el guarismo 4 en la paletilla derecha que delataban a todas luces su condición de NOVILLOS. Escasos de presencia y sospechosos de pitones, un bodrio de corrida

Alternaron el eterno Enrique Ponce, y los peruano Andrés Roca Rey y Joaquín Galdós. 

Enrique Ponce:

Al primero de la tarde, lo recibe en una suerte de doblones, es puesto al relance y recibe un miserable picotacito. Inicio de faena basada en derechazos despegados a un ejemplar escaso de fuerzas y nula transmisión. Ausencia absoluta de naturales. Estocada trasera. 

A su segundo (4to de la tarde), lo recibe con lances de tanteo que lo hacen rodar por los suelos. Simulacro de lo que algún día fue la dignísima suerte de varas, ante la total indiferencia del cabeza privilegiada de la tauromaquia y hasta dicen figurón del toreo. Rueda nuevamente por los suelos en la suerte de banderillas. 

Vuelve a rodar  al inicio de faena de muleta y esta vez el enfermero se muestra colaborador con el inválido Ruiz, ayudándolo a incorporarse hasta en dos oportunidades, que esta vez tampoco podía dejar de fungir de enfermero. Lo cierto es que esta vez hasta sus fieles adeptos de siempre se aburrieron de sus artes resucitadoras.  Estocada delantera, aviso.

Andrés Roca Rey:

En el segundo novillo de la tarde, bochornosa suerte de varas en la que el picador persigue al animal para simular la suerte de varas. En el llamado quite de una suerte inexistente, mantazos  por arriba y por abajo, Chicuelina desprendida y vistosa Gaonera. Tercio de banderillas para el olvido. Con la muleta, empiezan las maromas, pases cambiados y recortes.  Naturales despegados y sin ligar a un animal que termina rajándose; suena inmerecidamente la música marcial. Tremendismo en tablas, faena sin estructura que el público jalea. Bernardinas en puerta de chiqueros. Espada caída de efecto fulminante y oreja al grito de Perú al mundial. 

En su segundo (5to de la tarde), otro animalejo impresentable para Acho, la que dice ser su plaza. El picador de reserva termina señalando sin enterarse. Quite kamikaze de una suerte inexistente de varas a base de mantazos. Manoletinas a 100 Km/h. Derechazos codilleando sin rematar con el de pecho. Faena sin mando aprovechando el viaje. Suena la música para el jaleo de derechazos sin ton ni son, fuera de cacho y con mucho arresto. Pases invertidos de la casa, todo vale con tal de alegrar al personal. Arrimón, enganchones y mucho valor ante colaborador novillo. Dos pinchazos y estocada fulminante.

Joaquín Galdós:

A su primer novillo  (3ro de la tarde) Galdós lo pone al caballo para una suerte absolutamente simulada. Quite vistoso. En banderillas, providencial quite a Darcy Tamayo. Inicia con serie de naturales ligados y con hondura. A considerable distancia cita al natural de frente y dando el medio pecho como mandan los cánones, liga los naturales y suena la música. Trincherazo de cartel. Redondo invertido. Continúan la tanda de naturales ligados a un animal que ya le pide la muerte. Estocada  tendida. Oreja con fuerte petición de segunda.

Su segundo novillo terciadito (6to de la tarde), pierde las manos al salir del simulacro de varas. Doblones aseados con los que se lleva a los medios al novillo. Serie de derechazos citando de lejos y dando el medio pecho. Deja interesante nociones de toreo ligando al natural, intercalando con derechazos. Estoconazo  y a cobrar dos orejas.

Y aprovechamos para recordarle al inefable Daniel Ruiz, que el encaste mayoritario huye de la suerte de varas, que es la que en definitiva mide la BRAVURA.

Pocho Paccini Bustos.

Gran entrada para el fiasco ganadero.

En Guadalajara 2 triunfos de distinta factura y fuerte bronca al juez de plaza

El Payo por Manolo Briones.

Tercera corrida de la temporada 2017 – 2018 en la Plaza de Toros Nuevo Progreso se lidió un encierro de Santa Fe del Campo terciado tanto en presentación como en juego. 

Destacó el lidiado en sexto lugar por su codicia y transmisión, al que se premio con una vuelta al ruedo inmerecida fue al noblón segundo. 

Al final salieron en hombros Joselito Adame y Octavio García “El Payo”, mientras que el palco de la autoridad se llevo una fuerte bronca por sus constantes desatinos.

Por: Luis E. Carvajal – De SOL y SOMBRA.

Abrió el cartel Fermin Rivera un torero con un corte clásico y una parsimonia que es complicado que entienda un público ocasional, más no el buen aficionado. Su primer toro de lote de nombre “Mayito” un berrendo de bonita pinta fue recibido por Fermín por delantales coreados y una larga cambiada con categoría. Después vendría un quite de Adame y una réplica de Fermín sin mucho lucimiento. Inició su faena con pases por alto y comenzó a rugir la plaza con tres tandas de derechazos que hicieron que la gente entrará en calor. Manoletinas para cerrar su faena y posteriormente un concierto de pinchazos. Finalmente Rivera acertó con el descabello y se le invitó a saludar al tercio.

Con el segundo de su lote de nombre “Remendado” lo más destacado sucedió con el capote. Instrumento con mucho sentimiento y buena ejecución unas chicuelinas que emocionaron al público. Es para subrayar la manera tan torera que tiene Fermín para llevar a sus toros al caballo. Con la muleta no hubo comunión entre toro y torero, ni Rivera logró  confiarse con el animal. Finalizó su labor sin pena ni gloria.

Lo mejor de Fermín vino con “Paliacate” un toro de regalo del hierro titular al que recibió de rodillas con 2 largas cambiadas, posteriormente dibujo unas verónicas suaves y remató con una media de cartel. Pero el regalo al final le salio caro ya que el astado no le regaló una sola embestida, por lo que Fermín tuvo que echar mano de valor y firmeza para extraerle muletazos por naturales de mucha valía en la querencia del astado, al igual que lo hizo con la mano diestra dando siempre el pecho. Señalo media estocada y se llevó una oreja.

Joselito Adame tiene muchos toros en la cabeza y una madurez que le ha hecho entrar en el gusto del nuevo público, que no necesariamente esta compuesto por el aficionado regular. “Recuerdo” fue el primero de su lote un toro negro bragado, noble y con fijeza al que recibió por verónicas y un recorte con mucha solera. Un quite por chicuelinas y una larga cordobesa adornándose calaron hondo en el tendido. Inicio su faena doblándose con el toro en una labor de sometimiento, que culminó con unas tandas con la mano diestra que produjeron la escandalera.

El de Adame fue un trasteo mixto compuesto por algunos muletazos de calidad y tambien por otros un tanto despatarrados, sin mucha exposición aunque con largura. Se lucio en la parte final con unas luquecinas ajustadas y mato recibiendo de un estocadón que quedará para el “Recuerdo”.

Y vendría la controversia con la petición de trofeos, ya que al juez de plaza Arnulfo Martínez le pareció prudente sacar sin más el pañuelo verde indicando las orejas y el rabo, añadiéndole el arrastre lento al animal.

La bronca fue total al palco que en su negligencia restó meritó al quehacer de Adame que no paseó el máximo trofeo en una muestra de vergüenza torera. No es la primera vez que el juez de plaza de la Nuevo Progreso, Arnulfo Martínez peca de protagonismo y queda en ridículo.

Recuerdo” se retiró en un arrastre lento pitado por el respetable que reclamaba el premio excesivo al astado de Santa Fe del Campo.

Con el 2do de su lote, Adame ligó pases con ambas manos aprovechando el viaje del animal, pero sin mandar en la embestida dejando pasar al toro sin lograr en esta ocasión mucha conexión con el tendido. Finalizo su faena con molinetes y una entera defectuosa, para finalmente llevarse una ovación del respetable.

Octavio García “El Payo” nos regaló lo más torero de la tarde toreando al natural a “Oriundo” el mejor toro de la corrida que tenía una transmisión y una codicia que fueron los ingredientes perfectos para una faena que caló muy fuerte en el tendido.

Para el recuerdo nos dejo dos tandas buenas por el derecho, tres más al natural cargando la suerte con mucho gusto y reposo. Un inoportuno desarme deslucio un tanto la faena.

Preparo la suerte suprema con unos ayudados por alto y dejó una entera tendida que le valió para llevarse las 2 orejas. Con el primero de su lote no pasó nada destacado, siendo este toro el de menos juego del encierro.

En resumen Adame defendió su sitio de figura que ha venido forjando desde hace varias temporadas y El Payo demostró una vez más que la torería no se vende ni se compra. Se tiene o no se tiene.

Seguimos esperando que Fermín Rivera decida afianzarse en la corta lista de matadores mexicanos en los que aún tenemos esperanzas.

Para la próxima corrida 12 de Noviembre se anuncia rejoneador Pablo Hermoso de Mendoza, el triunfador de Madrid Ginés Marín y a la promesa del toreo en México Luis David Adame, con toros de Marrón y Villa Carmela.

FICHA – Guadalajara, Jal. Plaza de Toros Nuevo Progreso con media entrada. 

Toros de Santa Fe del Campo de terciada presentación y juego desigual.

Fermín Rivera: Palmas, silencio y oreja en el de regalo.

Joselito Adame: Dos orejas y rabo protestado y ovación.

Octavio García “El Payo”: Silencio y dos orejas.

Incidencias: Saludó al tercio Diego Bricio en el primero de la tarde.