Plaza México – Primera Corrida de Aniversario: No faltó torería.

José Mauricio. Foto NTR Toros Twitter.

Por Luis CuestaDe SOL y SOMBRA.

Para empezar la tarde una faena de arte. No fue un mal comienzo para el primer festejo del aniversario de la Plaza México. La afición disfrutó con las muestras de toreo bueno que desplegó Enrique Ponce con su primero y tomó nota para establecer a su debido tiempo los oportunos términos de comparación con el resto de la terna.

Ponce que venía pletórico de afición realizó una faena templada con pasajes técnicos de alto calibre ante un toro noble, pero soso, al que el diestro valenciano lo hizo ver mejor de su verdadera condición. El arte de torear por momentos resurgió en la muleta de Ponce y el clamor de los olés encendidos se elevó por toda la colonia Noche Buena. Siguió Ponce por redondos de similar corte y su faena como aperitivo de la tarde nos supo a gloria.

Después llegó el toreo al natural y ahí esbozó algunas pinceladas de esta suerte, la más emblemática del toreo. Fueron más, pero hubo tres naturales que volvieron a llenar de mágicas vibraciones el coso capitalino. Para la parte final de la faena llegaron las polémicas poncinas y una estocada certera que le sirvió para cortar una oreja, que al diestro valenciano le pareció poca cosa, por lo qué armo tremendo berrinche antes de dar la vuelta al ruedo.

Al ya maduro artista valenciano -que va para cincuentón, aunque se conserva mejor que muchos toreros jóvenes- la suerte ya no lo favoreció con el cuarto. Pero hay que apuntar que su labor tuvo mucho mérito. Con el capote el toro ya le había hecho fu por el lado derecho en los lances y aún así con la muleta consiguió un par de redondos y algún ayudado suelto, pero de mucho calado por ese lado. Y si no resultó más lúcido el trasteo fue por las condiciones de un astado que, siendo amable, fue infumable. En este toro el picador José Palomares protagonizó el puyazo -hasta ahora- de la Temporada Grande. El picador español nos recordó nuevamente lo bella y amena que es la suerte de varas y nos dejo para el recuerdo su forma de cabalgar, tirar la vara y consumar la reunión.

La tarde para José Mauricio se puso cuesta arriba desde que saltó al ruedo el corrido en segundo lugar. Y así continuó durante el resto del festejo por el lote tan malo que le tocó en suerte y, qué además, presentó muchas dificultades. Fueron dos toros mansos, geniudos y broncos los que estoqueó José Mauricio, pero hay que aclarar que fueron de esos mansos que no aguantan una avispa merodeándoles por las orejas, y que al mínimo error lidiador, se echaban al torero a los lomos. Con todo en contra José Mauricio los quizo torear con verdad, y eso constituye una empresa y un mérito aún mayor.

Ponerse delante de aquellos morlacos a la defensiva no hubiera sido concebible sin un valor a toda prueba; presentarles los engaños, sacarles pases, intentar ligarlos, únicamente podía hacerse a base de vergüenza torera. Y así fue. Especialmente con el quinto en su labor muleteril, en donde estuvo valentísimo, aportando recursos de diestro enterado y sacando muletazos que se suponían imposibles. A punto estuvo de llevarse un susto mayor, pero todo quedó en un par de volteretas. Señaló un estoconazo tras volcarse sobre el morrillo del toro después de señalar un pinchazo, pero su actuación ha sido en conjunto, muy importante.

Quien no ha podido tener una tarde triunfal ha sido Joselito Adame, ya que a pesar de haberse llevado el mejor lote no pudo redondear su actuación. Adame hizo otro tipo de toreo al que interpretaron sus compañeros, es decir menos artístico, pero voluntarioso. Lo malo fue que metió pico a mansalva, con su primero y la mecánica sucesión de pases que instrumento fueron de una desesperante monotonía, que en lugar de olés produjo algunos bostezos en el tendido. Para sorpresa de todos el juez de plaza le regalo una oreja por una petición minoritaria, misma que terminaría por convertirse en una enérgica protesta cuando Joselito la recibió.

El mejor toro de la tarde salió en sexto lugar, pero Joselito no estuvo a la altura de su astado en algunos pasajes su faena y dejó escapar el triunfo por una bipolar actuación malograda por él acero. Ahora, quisiera anotar que con este toro intento hacer el toreo; el de siempre, es decir con ortodoxia, pero justo cuando toreaba mejor con la muleta, decidió tirar de su amplio repertorio de suertes bullidoras. No obstante, todo eso, que debería de ser sustantivamente bueno en un torero de su corte, lo interpreto por momentos con unas crispaciones y unas prisas que malograron la armonía consustancial de su faena. Pincho al primer intento y con ello dejo escapar la oportunidad de abrir lo que hubiera sido una puerta grande muy polémica.

¿Y los toros?

Don Fernando de la Mora, uno de los grandes ganaderos de nuestro país, ayer estuvo a punto de pegar un petardo mayúsculo. Y si no lo pegó fue porque sus toros tuvieron enfrente toreros voluntariosos y un gran lidiador, ademas de que trajo algunos de aquí te espero, y uno de ellos -el sexto- le salió bueno, y eso sólo bastó para que se pasara con disimulo la mansada que venía constituyendo la corrida y salvar su cartel de criador de toros bravos.

Es lo que digo yo.

Twitter @LuisCuesta_

Para el 5 de febrero el cartel quedó conformado por El Zapata, Antonio Ferrera, Morante de la Puebla y El Payo con toros de Jaral de Peñas.

FERNANDO DE LA MORA / PONCE, MAURICIO Y ADAME

Toros de Fernando de la Mora, algunos serios y cuajados, pero descastados en general. Destacaron el 1° que fue noble y repetidor; y el 6º, un toro noble muy encastado.

Enrique Ponce: Oreja con petición y ovación.

José Mauricio: Silencio tras aviso y ovación.

Joselito Adame: Oreja con fuerte división de opiniones y vuelta al ruedo por su cuenta.

Entrada: Media Plaza.

Incidencias: Fernando Garcia se lució en banderillas en el cuarto y José Palomares en la puya. Enrique Ponce brindó toro al Dr. Rafael Herrerías, provocando una sonora rechifla del respetable hacia el que fuera empresario del coso capitalino por más de 20 años. Cosas del toro.

2 Comentarios »

  1. Del ganado que sé lidió ayer en el coso de insurgentes, salió tal y como se esperaba es decir manso y descastado porqué? pues, porque esa es la línea que manejan en su mayoría los criadores de reses bravas en nuestro país, con la consigna de los diestros peninsulares, de que así sea; para poder lucirse, en sus magisterios taurinos y, ayer no fue la excepción ya que es del dominio público que los diestros españoles, escogen con lupa, los encierros de mansos mensos, que habrán de lidiar en cosos mexicanos, para hacer de las suyas, con la complacencia de las focas amaestradas que pueblan los tendidos de los cosos; que todo, les aplauden y que en cambio a los toreros nuestros, todo les critican, por el hecho de ser domésticos.

    del señor Ponce, al menos un servidor, ya está hasta el copete, de sus actuaciones pues, siempre es lo mismo lidia toros como los de ayer y no expone un ápice con encierros de los llamados duros, para que de verdad, luzca como un torero poderoso que lidia cuánto toro salga por toriles pero no porqué, pues, porque él mismo se define como un torero artístico y le saca al parche, lidiar toros verdaderamente bravos y con sentido ya que ese tipo de astados, sé le indigestan porque le impiden hacer sus “monerías” de salón y, ya no digo más porque estoy encabronado.

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