Archivo de la categoría: Suerte de Varas

@Taurinisimos 102 – Triunfo de Piedras Negras en La México. Entrevista Antonio Romero.

Programa @Taurinisimos de @RadioTVMx del viernes 24 de Marzo de 2017. Conducen Miriam Cardona @MyRyCar, Luis Eduardo Maya Lora @CaballoNegroII y José González @JoseNinoG.

Actualidad Taurina. Plaza México Feria de la Cuaresma 2017.

Análisis Corrida de Piedras Negras para “El Chihuahua”, Juan Fernando,  Mario Aguilar y Antonio Romero.

Entrevista con Antonio Romero.

Recuerdo de Lola Beltrán que interpreta “Huapango Torero” de Tomás Méndez desde Bellas Artes en 1990.

Producción de Miguel Ramos.

La próxima emisión de #Taurinísimo será el próximo viernes 5 de Febrero de 2016 a las 7 pm (Mex) a través de http://www.radiotv.mx

#EsperamosSuOpinión.

Twitter: @Taurinisimos.

Mail: taurinisimos@gmail.com

FB/Taurinísimo

Anuncios

Rompiendo el Asedio – Triunfal Regreso de Piedras Negras a la Plaza México.

Marco Antonio González  en la vuelta al ruedo, Piedras Negras regresa con fuerza a La México. FOTO: Toca.

Tal como si de romper un muro se tratara, los toros de Piedras Negras mantienen la posición y vuelven sin pedir tregua ni dar cuartel a unas cuadrillas rebasadas y a un cuarteto de toreros que se quedan por debajo de tan exigente, serio y revitalizante encierro que pone un signo de interrogación no solo a toreros y a las empresas en este país sino auténticamente a las razones por las que se acude a un espectáculo taurino y por las que este no camina. Hoy Piedras Negras revive el drama, la tensión y la atención de un público al que deslumbra por lo auténtico, lo vivo y lo riguroso del gran espectáculo que brindan cinco de seis toros con la mala suerte que el único torero digno del mismo cae herido. Sentida y tremendamente emocionada vuelta al ruedo de Marco Antonio González Villa que escribe, como ganadero, una página de oro en el libro de la Afición.

Por: Luis Eduardo Maya Lora – De SOL Y SOMBRA. Plaza México. FOTOS: Edmundo Toca.

Salta a la vista el anuncio, quince minutos antes de partir Plaza, más esperado de las últimas dos décadas por la Afición. El hierro y divisa de Piedras Negras aparecen en el cartelón sostenido por el monosabio en la Monumental.

Ayer los del rastrillo están de luto por la pérdida de un compañero.

Igual que los de oro, ante la partida de Jesús Solórzano hijo y Mauro Liceaga.

La ovación es tal que refleja la expectación de una Plaza México bañada por el sol y atacada por el viento que aguarda muy pacientemente más de veintiún años para ver salir a los del corbatín, a los toros de la rigurosa etiqueta, los del cintillo rojo y el moño negro, de negra capa o cárdena estampa.

Piedras Negras regresa fiel a sí misma, sí, con la bravura por delante, sin importar el estado de sitio o asedio al que por más de dos

Media de “El Chihuahua” al cárdeno primero.

décadas le ha sometido la patronal taurina o los círculos del taurineo, así como con sus siempre muy fieles seguidores que más que nunca tienen fe en que los seis enviados caminen. Y de seis, tres caminan sinceramente, otro más deja estar y, pese a que el sexto se derrumba y el primero tiene violencia, la tarde se reviste de gran interés.

De gran importancia.

Traen consigo, la atención y la tensión del público.

Y de arranque seis ovaciones en las seis salidas se desgranan.

Entonces, tenemos que “El Chihuahua” con su aparato chufla y vacilador de siempre, se encuentra que el primero, estrecho, largo sin exceso en la báscula pero con cabeza, le pone calladamente en su sitio. Se confía porque el cárdeno claro le toma el engaño en los parones a pies juntos de salida y porque se traga las espantosas y enganchadas navarras luego de empujar firme al caballo. Sergio González brega pero el matador no advierte lo difícil que es el astado pasa a su brinquito chambón en banderillas donde todo es vacilón.

Como la chufla de aventar la montera al aire varias veces.

Acaba poniéndosela y a la vez quitándosela al doblarse sin efectividad, al engancharse su muleta y al oponer el de Piedras Negras la dureza de su cuello y su sentido que no permite a García quedarse quieto pues no sabe si cruzarse o hilarse, si citar contrario o natural si las rayas o los medios. Simplemente incapaz en la lidia y violento con al toro que le mira y se cuela porque quietud y sometimiento faltan.

Bajonazo resulta al final con los consecuentes pitos.

Entonces, para defender la estirpe, quitarse el asedio y romper el sitio, Marco Antonio González envía a la batalla a un “Artillero” negro como bala de cañón e intimidante como sus blancos pitones que se apodera del ruedo tan solo salir en segundo turno.

Este “Artillero”, a lo Narciso Mendoza, sale a disparar y dispersar toda la mala leche que se ha vertido estos veinte años sobre Piedras Negras con cada una de sus embestidas y, para dejar las cosas en

Este ha sido “Artillero” bravo y muy serio burel que se queda esperando…

claro, ataca en todo momento el capote con fiereza, embiste al piquero firmemente en tremendo choque de toro y caballo, sus muy agresivas astas ponen el ambiente tembloroso y es justo decirlo, le hace falta otra vara.

Por ello los toreros deben estar en todo en todo momento, claro, cuando están en la profesión. Claramente, el regiomontano Juan Fernando no lo está. Por ello, vacila, ni un capotazo de prueba y los caballos se van sin ser debidamente utilizados. Cuando en un tablero de ajedrez se pierden o se desperdician las bridas la mitad de partida está perdida.

Esto es igual en los toros.

Sin emplearse tanto en banderillas, el toro llega fuerte y muy poderoso a la muleta.

Así embistió “Artillero” muy en la muleta abajo con fiereza por momentos, demasiado para Juan Fernando.

El de Monterrey trata, solo que en el arte más que intentar hay que realizar y, tras el antecedente mencionado, no puede con el de Piedras Negras que crece a cada derechazo, que lo encuentra en mala colocación y que lo envuelve en su pésima elección de terreno, los medios es lo mejor no los adentros. Así, con la embestida larga por los dos pitones la gente toma, claramente partido por el toro que se impone y al que matan mal.

Entonces Piedras Negras se adelanta a los de oro.

Y ocurre que Mario Aguilar, otrora gran esperanza, tampoco puede irse por delante no obstante encontrarse con un toro sacado de un

Natural sereno y templado con el toro entregado de Mario Aguilar a “Ranchero” tercero de la tarde.

libro de historia con toda la carga tlaxcalteca que trae consigo el nombrado “Ranchero” -ya sabemos por quién. Un regreso a “Fantasío” de Tepeyahualco por su alargada cara y sus vueltos pitones, por su hocico largo, su estrechez y esa capa cárdena que parece impregnada del heno de los sabinos llorones de los potreros de Piedras Negras.

Este es el único que se raja al caballo. Se repucha y escapa no obstante empuja al segundo intento y, a pesar de ello, queda servido con esa suavidad y son en su embestida para que un torero del ritmo de Aguilar se de a torearle.

Pero no.

Los toreros ayer, salvo los de a caballo, salen auténticamente derrotados.

Anticipada y malamente.

Por ello, cuando más se requiere, Aguilar no se para sino se contagia de lo andarín del toro para no terminar por centrarse, entre el viento y la incapacidad de dejar la muleta puesta y reponerse. Mario solo atina a pararse, después de mucho pensarlo, sobre la mano

Aun en la postrimería, aun siendo el menos bravo, “Ranchero” embistió así.

izquierda con los mejores naturales de la tarde que llegan a cadencia plena con el cite inicialmente a media altura y el muletazo hacia abajo en plenos medios.

Siete son.

La México ruge.

Porque el toro se entrega y el torero, al menos una tanda, responde.

Pena grande que el hidrocálido caiga en la trampa. Cómo recuerdo las palabras de Mariano Ramos que hace cinco años exactos pronunció para De SOL Y SOMBRA con motivo de el treinta aniversario de la faena a “Timbalero” en esta misma Plaza México (https://desolysombra.com/2012/03/23/voz-de-la-fiesta-mariano-ramos-primero-es-timbalero-despues-yo/) pasado mañana, por cierto, su Aniversario:

“Siempre le cambiaba al toro, nunca dos tandas por el mismo lado. Venía una de naturales y otra de derechazos, otra de naturales y de nuevo a la derecha. Había que cambiarle para que ya no pensara, para que ya no tuviera tiempo de desarrollar a más su sapiencia y su sentido para agarrarme.”

Aquí Aguilar no se impone, claro se le viene porque la muleta no queda puesta, sino él, y deja pensar al cárdeno que lo deja fatal al intentar citarle a recibir.

Y, claro, pinchar.

La suerte es caprichosa, la memoria breve y, principalmente, la cultura taurina, escasa.

Las cuadrillas, acostumbradas a toros que “se prestan” y “se dejan”

Antonio Romero estructura solo tres tandas, una por derechazos como este.

que no tienen sentido y los hacen estar a sus anchas, salen a equivocarse con tanto enganchón y, por ello, aunado a su mala colocación e incapacidad, ponen las cosas a la contra del festejo durante la lidia del plateadísimo y tremendamente serio y alto, con el rabo al piso, cuarto de la tarde “Caporal” por nombre.

Esto ocurre cuando Romero, el único que pasa por Piedras Negras la semana previa, luego de la larga cambiada, le puede a la embestida dando los adentros en el recibo y deja bien en suerte al caballo para un buen puyazo. Resulta que Jorge Mirafuentes de Anda es incapaz de salir limpio por el pitón izquierdo tras apurado segundo par, recibe un zarandeo y un arropón que de milagro está vivo mostrando al toro el camino de ataque sobre el lado izquierdo.

Y el grave error de Antonio Romero es no someter.

E irse a los medios, a los cambiados por la espalda y a tocar el lado izquierdo del toro con esos cambiazos de muleta. La recta razón aparece, a pesar del ansia, aun pese a quedar a merced en el segundo cambiado por pitón izquierdo, y comienza a estructurar la faena a un

Mientras la cara va tapada el toro responde ante el derechazo de Romero.

toro que cuando tiene la muleta puesta responde, incluso con clase al muletazo por bajo con la derecha. Dos tandas son muy templadas y medidas, la última con valiente cambio de mano por bajo. Después en la siguiente con la izquierda igualmente y para cuando el remate llega, la gente está emocionada porque se palpa la creciente de la faena.

Solo la inexperiencia, la mala colocación que orienta la suerte a las rayas, provoca que Romero, tras cambio de mano por la espalda, no embarque correctamente, destemple su natural lo suficiente para dejar un hueco fatídico que siente el toro y que derriba al diestro infiriendo, tras derribarlo, severa cornada en salva sea la parte.

Rompiendo con ello el destino de la corrida.

Porque para mal de todos, con Romero fuera, el primer espada aparece de nuevo y para matar el toro que Aguilar debió haber enfrentado.

Momento de la grave cornada del zacatecano Antonio Romero en La México.

El quinto.

Tan solo sale “Chihuahua” para recibir pitos al finiquitar malamente al cuarto y echar a perder a un quinto toro, “Agradecido” nombrado, tan serio como armónico, tan bravo como noble, hondo, lomitendido y degollado, tan templado su son en la muleta como pésima toda la lidia otorgada.

Solo así entendemos que “El Chihuahua” deje ir con lances tan a la trágala con el entrepelado que mete la cara pero al que, tras empujar, es maltratado al enrollarse el norteño con intento de zapopinas, tan efectistas como ineficaces.

Entonces, tres y medio pares, en cuarto pasadas, de brinquito, sin compás ni temple, sin pensar en modo alguno en el efecto que tendrá en el toro un tercio de vértigo, con rapidez mas no prontitud y siempre enganchado, García pasa del borde y al precipicio del ridículo con un toro fijo que http://www.suertematador.com/fotos2017/mexico19mar/foto%2014.jpg

El quinto metió así la cara, “Agradecido” de Piedras Negras el toro de la corrida.

incluso se regodea por el lado derecho que no pierde fijeza y que se queda esperando una lidia mejor que claro, el norteño no da.

Ni por asomo le otorgan los medios.

Pitos totales.

Anticipo levantamiento de ceja. Este toro debió ser homenajeado porque no es culpa de los de la corbata la incapacidad de los toreros, la imposible dominación de la casta que hace ver más que claro por qué los que hoy manejan la Fiesta hayan tenido en la congeladora a la divisa rojo y negro.

No son diferentes a los demás, son lo que los demás no son, bravos. A secas.

Remate de “El Chihuahua” al espléndido quinto.

Atacar, acometer, siempre al frente, sin dejarse, eso es de toro bravo. Al que no le gusta que no le salga, hará evidente (más) su impotencia.

Eso ha tenido la corrida y por eso Marco González, con toda justicia, antes de salir el sexto saluda en el tercio. Esa salida habría bastado y una ovación de saludo final pero ha sido tal el clamor, la esperanza y despertar del letargo de la falsa nobleza de la Afición que no importó la lastimadura del sexto, el más hermoso de los seis que no deja que la corrida rematara ya que tampoco Aguilar aflora el temple tan necesitado para el lastimado el astado.

La gente saca al ganadero a la vuelta.

Estrictamente, quizá es demasiado.

Taurinamente, en sentido amplio, ha sido el resultado natural de una larguísima espera recompensada ya con la tremenda presencia de todos los enviados incluyendo los sobreros que no quisieron que jugaran, el juego de cuatro de seis toros que hacen ver y que cuestionan la permanente coba y el modelo de Fiesta presente en la mayoría de las Plazas.

Piedras Negras llega, vence y convence de que la primera variable de la ecuación taurina se llama toro y que se compone de la suma de trapío y bravura.

La otra parte de la ecuación son los toreros, hoy descompuestos.

Solo queda ver si la primera fila, si la hay, dará la cara ante encierros como el de hoy.

Porque de entrada, esta tarde, Piedras Negras les ha roto el estado de sitio y el asedio que pesaba sobre ella.

Quiera Dios que haya sido por una vez y para siempre.

Texto: @CaballoNegroII.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Plaza México. Feria de la Cuaresma 2017. Domingo, Marzo 19 de 2017. Segunda de Feria. Menos de Un Cuarto de Plaza en tarde soleada con viento durante toda la lidia molestando la misma principalmente en los primeros cuatro turnos.

Al finalizar el paseillo se realiza un sentido minuto de homenaje en memoria de los Matadores de Toros Jesús Solórzano Hijo y Mauro Liceaga, así como el monosabio Gabriel Cepeda y el Ganadero Don Jorge Barroso fallecidos tristemente en esta semana.

6 Toros, 6 de Piedras Negras (Divisa Rojo y Negro) Ovacionados, todos, de salida. Desigual de presencia y variopinta no obstante su seriedad; apenas menor en cuanto al trapío los cárdenos claros lidiados en primer y tercer lugar, muy serio el negro, alto y cornalón segundo, precioso, muy armónico el cárdeno claro cuarto, tremendamente serio por delante y de gran hechura el entrepelado quinto y hermoso el cárdeno claro que cierra plaza. Salvo este último lastimado y flojo que se echa a la arena en el último tercio, fuerte de remos y exigente en todos los tercios excepto el tercero, noble, flojo y andarín. Violento el primero sin recibir la lidia atinada se queda corto en la muleta, bravo y fiero el segundo con embestida larga debió ser lidiado en los medios. El cuarto muy exigente y serio en su juego progresivamente a más incluso por ambos pitones en la muleta. Espléndido el quinto en todos los tercios y con son en la muleta debió ser homenajeado. Toda la corrida, salvo el tercero, brava en varas.

Tras la muerte del quinto y bajo el unánime clamor popular el ganadero de la divisa titular, Marco Antonio González Villa, fue sacado al tercio y a la muerte del sexto homenajeado con vuelta al ruedo. De igual manera, a la muerte del tercero, los aficionados Félix Romero y Andrés López “Chupaya” homenajearon al ganadero Raúl González González en el vigésimo aniversario de su muerte con una placa y reconocimiento a su hijo y nieto presentes en el Callejón.

Indebidamente la Empresa somete a un jurado la asignación del triunfador del festejo que resulta ser, increíblemente, el primer espada. Primer y tercer espadas mataron a los toros quinto y sexto respectivamente por decisión también de Jurado.

Antonio García “El Chihuahua” (Obispo y Oro) División, Pitos en el que mató por el cuarto espada y Bronca tras Aviso. Juan Fernando (Rosa y Oro) División tras Dos Avisos. Mario Aguilar (Rosa y Oro) Palmas tras Aviso. Antonio Romero (Burdeos y Oro) Palmas al retirarse a la Enfermería.

Bien los picadores, destacando Eduardo Noyola al picar al cierra plaza. Las cuadrillas a pie generalmente enganchadas al momento de bregar. El cuarto de la tarde alcanza y derriba sin consecuencias pese a lo aparatoso del percance al banderillero Jorge Mirafuentes.

PARTE MÉDICO DE ANTONIO ROMERO.

Cornada grave ano rectal, profunda, que desgarra desde el esfínter anal hasta el colon; aún no se puede determinar la profundidad de la cornada, pero es grave y pone en peligro la vida. El matador fue trasladado al Hospital Mocel para ser atendido por el cuerpo médico y un cirujano de colon y recto.

Firma Dr. Rafael Vázquez Bayod.

Jefe de los Servicios Médicos de la Plaza México.

Marco González, el reconocimiento de la Afición, Piedras Negras siempre viva.

@Taurinisimos 101-Triunfo de @33Silis. Vuelve Piedras Negras. Adiós a Jesús Solórzano.

Programa @Taurinisimos de @RadioTVMx del viernes 17 de Marzo de 2017, con: Miriam Cardona @MyRyCar, Luis Eduardo Maya Lora @CaballoNegroII y Lic. Julio Téllez García.

Actualidad Taurina. Plaza México Feria de la Cuaresma:

1. Rancho Seco – Juan Luis Silis con “Pelotari” en su confirmación de alternativa.
2. Rancho Seco – Toro “Campanero”  para Óliver Godoy.

Invitado en el estudio Juan Luis Silis (@33Silis).

Previo Encierro Piedras Negras, entrevista con Marco Antonio González Villa, Ganadero previo al regreso a La México.

Faena de Miguel Baez “Litri” y “Dancero” de Piedras Negras en la Plaza México, 60 Aniversario, 60.

Recuerdo de Jesús Solórzano Pesado tras su fallecimiento.
Faena de “Fedayín” de Torrecilla a colores. Semblanza con Julio Téllez.

La próxima emisión de #Taurinísimo será el próximo viernes 24 de Marzo de 2017 a las 7 pm (Mex) a través de http://www.radiotv.mx

#EsperamosSuOpinión.

Twitter: @Taurinisimos.

Mail: taurinisimos@gmail.com

FB/Taurinísimo

La Regadera de Sergio Flores – Sequedad y Realidad de José Adame.

Arremete el jaraleño a la tapatía de Sergio Flores en plenos medios. FOTO: Edmundo Toca.
Arremete el jaraleño a la tapatía de Sergio Flores en plenos medios. FOTO: Edmundo Toca.

La constante búsqueda de la excelencia taurina de Sergio Flores, su paciencia dentro y fuera del ruedo, convierte la mala programación empresarial de su Temporada en la mejor de las presencias. Pleno de entrega y realización, su promesa de triunfo se torna en la sentencia que apunta a la mejor realidad taurina. La corrida de Jaral de Peñas se topa con sus propios defectos principalmente la mansedumbre y se estrella con un torero vestido, no de azabache, sino de conformidad y contrariedad. Joselito Adame recibe un descontón que exhibe a sus panegíricos y entreguistas incondicionales que ayer lo entronizan y hoy esconden la cabeza. Hace la entrada y el toreo Hermoso que pincha hasta la saciedad de nuevo.

Por: Luis Eduardo Maya Lora – De SOL Y SOMBRA. Plaza México.

Si Hermoso de Mendoza trae la gente, Sergio Flores se la echa a la bolsa.

Y ésta se lo echa a hombros al finalizar la corrida.

Así es esto del toreo, más en una Plaza que espera año con año al navarro para hacer la mejor entrada de cada Temporada. Es más que entendible, nunca está taurinamente mal, eso parece imposible. Hermoso entra a La México, llena su tendido y deja ver que hay visos de reforma, es decir, que él también entra al sentimiento de traer toros mejor presentados.

Tomemos la palabra a las figuras.

Así, cada tarde vendría el filtro tan necesario.

Las dos faenas de Hermoso, una ante el bravo y noble primero, otra ante el manso y tardo cuarto, ocurren ante el asombro de un público que le aplaude cuando le puede y exprime en su totalidad al buen primero, “Sebastián” nombrado, con el paso preciso y templado, quizá la contrariedad es colocar el segundo rejón y la ya inexplicable y lamentable, terrible, forma de matar del navarro. Simplemente así no se puede estar.

Al primero le para magníficamente, decide colocar el segundo rejón luego de que le aprieta, Pablo torea magnífico y acaricia con la cola del equino la cara del astado, luego crece en banderillas piruetas incluidas y cuando parece que el cárdeno seguirá ese ritmo, afloja tristemente dejando lo que dibuja premio doble, al bajon grado de matar fatal y descabellar peor.

Con el cuarto repite, malamente, la dosis.

Mata fatal tras hacer andar un manso, tardo y probón, protestón, al que Hermoso de Mendoza encela muy en lo corto, aguanta cabezazos y alterna lados del toro y perfiles del equino al torear al hilo de las tablas, de nuevo piruetas exponiendo y, en momento bueno, muy airoso sale de la suerte. El de Los Encinos, manso sin mayor fondo, queda sin aire dentro para soportar el final, tristemente deficiente, del estellés.

Perdido con el rejón de muerte. ¿Qué ocurre con Pablo en el último tercio?

Francamente parece no haber solución.

Y qué habrá ocurrido con la Temporada si Empresa no desperdicia la oportunidad para que a tendido lleno, un torero como Juan Pablo Sánchez, triunfador de la Temporada, se muestre ante el gran orfeón de la Monumental. Al menos, le hacen un favor a la versión que de Joselito Adame aparece por la Puerta de Cuadrillas. Esta sombría, mediana y muy contradictoria aparición, empezando por el principio: el vestido elegido. Una muestra del estado taurino del torero, más sombra y menos luz.

Lo peor es que esto ocurre con el único toro con expresa posibilidad de triunfo, el primero de lidia ordinaria. Este castaño “Ciervo Rojo”, alto y serio, calcetero de los cuartos traseros igualmente, complica las cosas al hidrocálido que no alcanza a sujetar sin ser enganchado en el recibo, le receta doble puyazo al dejarlo ir suelto y es entonces cuando toda su pretendida pompa y prefabricada circunstancia, se derrumban justo al momento en que Sergio Flores le aprieta.

Basta una de las más hermosas tradiciones del toreo para que tal cosa ocurra, el quite.

Que a cada puyazo, tres deberían ser, corresponde un quite.

Y del segundo en adelante, toca a los alternantes. Flores echa mano

El quite de Sergio Flores al toro de Joselito, factor de cambio. FOTO: Edmundo Toca.
El quite de Sergio Flores al toro de Joselito, factor de cambio. FOTO: Edmundo Toca.

del catálogo habitual y tira de la chicuelina con emoción rematada en soberbia y vertical media verónica. En ese punto, el toro pone las cosas difíciles, Adame desespera por la incapacidad de la cuadrilla de salir al frente de un astado que echa para atrás y tira el ancla en síntoma de mansedumbre. Luego, ésta, expresa en el segundo tercio, parece desaparecer cuando José se dobla poderoso, acaso demasiado, latiguea la embestida que responde violenta en el de pecho con la derecha.

Atención, se trata de un manso con casta, es decir, de lío y que no se apacigua.

Pero Joselito, pese a un lado derecho con embestida larga y repetida, opone el tirón, el serrote y el martillo, tira del toro sin mayor temple, le enganchan de pronto y apurado se ve al rematar cada tanda. El toro, franco en su intención, no miente al anunciar que su pitón izquierdo es el complicado, donde puntea y se vuelve pronto, ante esto, no hay más que un mero ejercicio de exploración sin el mínimo esfuerzo de realización.

La vuelta a la derecha, la falta de compás, pese a despatarrarse, lo hacen ver descuadrado varias veces, no supera el cabeceo, se junta el viento y, aunque la gente le corea, pesa más en él la incomodidad que tratar de echar para adelante, cae en el ritmo del toro y no éste en su temple. La bagatela de la manoletina no disfraza la realidad.

El toro se ha ido y se va, sin haberle toreado del todo.

Hacer pasar no es torear. Feo espadazo.

En fin, así anda este torero, insuficiente ante el manso y deslucido, aunque violento, quinto, que le desarma tras la necedad de iniciar por alto, le hacer ver insolvente y le cobra la indolencia de tardes pasadas. Notorias son sus ganas de irse de la Temporada y reafirma José que, tras su encerrona, el trono queda más que vacante que nunca y, después de hoy, que no está ya siquiera en fila del mismo, su atención parece estar en todo menos en lo que importa, gana la forma al fondo y hoy sí que hay varios más que amenazan, más bien concretan, su mayor y mejor avance hacia la primera línea.

Tal es el caso de Sergio Flores. Con el mismo terno de su gran tarde hace dos años.

Porque no es causalidad que el bordado tlaxcalteca supere esta vez al deshilado hidrocálido, el berrendo y serio tercero, tal como el castaño ya descrito, es una real prueba. Y Sergio Flores hace posible lo imposible, detiene con los dedos un ventilador y no se corta, porque el berrendo, con todo y su percha, sale únicamente a calamochear y rebanar, a protestar y deslucir, a dejar mal al que viste de grana y oro .

Va a la querencia, ahí le pican, complica la brega, Flores ordena y convence.

Siempre en el sitio exacto espera el tlaxcalteca que se queda, tras iniciar abajo, en el lugar exacto para girar plantas y, como si nada, ligar con la derecha ante una protesta expresa que no trasciende sino al ojo del taurino pues al calamocheo le falta fuerza.

Flores insiste pero, pese a plantear las cosas en serio y hacerle pasar por ambos lados, la nula intención del astado, su irrenunciable protesta, le hace cortar por lo sano. Increíble que tras espadazo entero, cuando el toro se acuerda que tiene casta y aguanta a ceder en la hora final haya quien aplauda, no se confunda querido diletante, el chiste es aguantar y ser bravo en todos los tercios no solo en el final del último.

Claramente, Sergio Flores ha leído al tendido.

Compuesto por esta variopinta e incipiente, pero al fin, Afición.

Pero también ha hecho el torero y para muestra los lances, en algún momento sutiles y diáfanos, en otro desmayados y serenos,

Derechazo de Sergio Flores, a la huida del toro respondió con mando torero. FOTO: Edmundo Toca.
Derechazo de Sergio Flores, a la huida del toro respondió con mando torero. FOTO: Edmundo Toca.

sujetando al manso sexto que amaga con frenar y salir suelto, el manto de la verónica se desgrana entre su cintura que juega y las manos que al vuelo resuelven la embestida de la res como la playa la embestida del mar. Media muy toreada en los medios es el remate.

Y ahí comienza la escalada.

Porque, aunque ya lo ha hecho anteriormente, lo que se hace bajo el reflector de luz suele ser más importante que lo que se hace entre sombras, así que esta faena mirémosla como la indeclinable vocación de Sergio Flores de buscar lo mejor de un astado que mansea y que tal condición implica desplegar, no de cualquier modo, los resquicios, principalmente, de casta que posee el que cierra plaza.

Siendo la casta la agresividad ofensiva del toro, el de Jaral cuando arranca y deja de mansear toma el engaño, es bien picado y Sergio da la vuelta al intentado régimen adamista con un clásico del capote mexicano, Ortíz, la tapatía, esa suerte con el capote por detrás y por las afueras, con el lance siempre hacia los medios y el torero hacia el tercio, momento que no vivimos con tal emoción en esta Plaza desde Jorge Gutiérrez y su gran tarde en Diciembre 2001.

Esta vez no sale del todo al paso dado lo suelto del toro pero se remata airosamente alentando la esperanza de que el de negro embista.

Se complican las cosas en banderillas.

Vuelven a temblar a las cuadrillas y a mansear el jaraleño.

Entonces Flores ordena, recoge al astado y brega, hace las cosas en el sitio y, además, escucha y lee a la gente, a la que brinda sincero y entregado.

Cierto es que equivoca el inicio, tanto insistir en el repetitivo pase cambiado por la espalda a un toro tan manso viene mal, descubre la gracia en el morito de doblar contrario y hacerla varias veces. Flores, que insiste en el cambiado, lo consigue con la plaza hirviendo pero a riesgo de estropear la posible faena al tropezarse con el toro, entonces en el tercio frente a toriles, tras doblar contrario, Sergio, vertical y muy desmayado el brazo, se da, al fin, a torear.

Y no pararía.

Pese a las vueltas contrarias del toro al que castiga, lucidor, en el trincherazo, al que cita de dentro a afuera varias veces y con el que se inventa el terreno alternando arrucina invertida o molinete, atacaría desafiante su terreno pese a impedirle ligar por bajo derechazos. Entonces Flores, inteligente, dueño de su ubicación y sitio, alterna circurret, capetillina, vitolina, luminoso afarolado y cambios de mano, para quedar el toro por dentro y él en el mando por el terreno cambiado, salvo en uno de pecho larguísimo en terreno natural.

Solo así, con la Plaza en vilo, convence al manso.

Porque con la zurda, tras ligar dos y huir el toro, viene el cambio de procedimiento para hacerlo embestir por el lado izquierdo con dos pinceladas de cartel. Alguien me decía que alguna voz de ultratumba califica la poncina como “populismo”, un simple golpe de efecto. Nada más errado y trampa. Flores cita para tan mentado muletazo, genuflexo y frente al burladero de la primera suerte donde, tras pegarlo de manera circular invertida, corta la huida del toro en la primera y provoca la vuelta para un cambio de mano maravilloso en tal posición.

De cartel.

De campanillas.

Tan genial que ahí, sobrado y torerísimo, en pleno domino de su tiempo torero, cuando el toro vuelve natural, en pleno disfrute, Sergio Flores hace suya para siempre la victoria sobre el astado al trazar el pase contrario por bajo y con la izquierda más rotundo y de mayor calado, sí Señores, de toda la Temporada.

La entrega de La México es total.

Surge de lo bien toreado, de lo fundamentalmente construido y continua en el remanguillé, flor invertida del molinete, más el de pecho con el estallido de la Plaza.

Pese a la desigualdad, porque hay enganchones y un inicio en titubeo, el final de faena y la entrega en la estocada ponen la segunda oreja y una salida a hombros que ratifica que la regadera la carga siempre Sergio Flores, volverlo a traer es lo que procede y si lo hace con una corrida tlaxcalteca, atención, será el gesto de gestos.

Lástima que la Afición, sus deseos y sueños, vayan a ser ignorados.

Vilmente.

A menos que, tal como ocurre hoy, inesperadamente, regrese en unas semanas, un nuevo milagro del toreo.

Para bien y enhorabuena de todos.

Texto: @CaballoNegroII.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Plaza México. Temporada Grande 2016-2017. Domingo, Febrero 19 de 2017. Décima Sexta de Derecho de Apartado. Tres Cuartos de Plaza en tarde fresca soleada aunque con diversas ráfagas de viento durante la lidia de tercero, quinto y sexto. Falta iluminación en la Plaza para efecto de la lidia y en pasillo de la misma.

6 Toros, 2 para rejones de Los Encinos (Divisa Azul, Rosa y Verde) Serios y altos, bien presentados por sus cabezas serias y buena hechura: bravo y notable el primero mientras el cuarto resulta manso y probón, se frena en banderillas; y 4 de Jaral de Peñas (Divisa Obispo, Amarillo y Blanco) Variopintos y mansos los cuatro, serios por delante: encastado el segundo con un tremendo pitón derecho .

Indebidamente la Empresa inexplicablemente remueve a un posible tercer espada en contravención a lo originalmente anunciado como corrida de triunfadores.

Bien la Autoridad al aguantar la improcedente petición de homenaje y de máximos trofeos luego de premiar el sexto turno.

El Rejoneador Hermoso de Mendoza Ovación y División. Joselito Adame (Sangre de Toro y Oro) Palmas y Pitos. Sergio Flores (Grana y Oro) Ovación y Dos Orejas tras leve petición de Rabo.

El tercer espada salió a hombros.

Difícil tarde de las cuadrillas a pie, buen puyazo durante el primer tercio del tercer turno de Othón Salinas Ortega.

Tras la poncina, Sergio Flores se inspira en formidable muletazo que cierra la faena.

Sobre el tercer puyazo Por Joaquín Vidal

Efrén Acosta “El Loco” en Las Ventas de Madrid.

“Normalmente, el primer puyazo lo toman bien los toros, y si ése fuera el único del tercio, todos parecerían bravos. En el segundo ya empiezan a dar sintomas de su categoría de bravura. Y es en el tercero donde se define de verdad si el toro es bravo o no.

En el tercer puyazo casi todos los toros cantan la gallina se suele decir.

De manera que siendo fundamental el tercio de varas, los tres puyazos son imprescindibles para conocer la bravura del toro y para que el ganadero pueda efectuar su selección con suficiente conocimiento de causa. 

Si, desde que la fiesta es fiesta, se hubiera consentido que el tercio de varas pudiese concluir con tres puyazos, dos, uno o ninguno, el toro de lidia no habría llegado a nuestros días, perdida su casta en cruzas contradictorias sin posibilidad alguna de seleccionarlas en pureza.”

Joaquín Vidal (El Toreo es Grandeza).

La Cadencia del Paso – Creciente Confrontación entre Flores y Rivera.

fermin-en-el-derechazo
El derechazo a plena luz de temple de Fermín Rivera al cuarto toro de El Vergel. FOTO: Humbert.

La corrida de El Vergel subraya el extremo de la mansedumbre, la sosería. Sonado fracaso ganadero en presencia y juego rescatado por el pequeño pero apasionante mano a mano sostenido entre Fermín Rivera y Sergio Flores, quien sale a hombros tras desorejar al único chispazo de casta de la corrida con el que responde al magnífico y rotundo toreo de Rivera cuya desconcertante espada le cierra la Puerta del Encierro, ojalá repita lo antes posible. Mala tarde del confirmante Garrido, rápido en casi todo su proceder, reducido queda, en todo sentido, a telonero de la corrida.

Por: Luis Eduardo Maya Lora – De SOL Y SOMBRA. Plaza México. FOTOS: Humbert García y Edmundo Toca Olguín.

Suma preocupación sufría el General Lucio Blanco, acuartelado en la capital mexicana, sobre el paso de sus soldados, allá en el lejano 1914.

Como Jefe Militar de la Ciudad de México, Blanco se acuartela en la fastuosa y abandonada mansión de Don Joaquín Casasús en la colonia Guerrero, calle de “Héroes”, donde miraba el paso perdido de su tropa al intentar marchar en redondo, situación que resolvió “fácilmente” el General. Blanco, cruzó la calle, se plantó en el predio de enfrente, cuyo patio vislumbra una ideal rotonda, y realizó una “petición” a su dueño.

Si la tropa no debe perder cadencia al marchar en redondo, ensayar en el predio de enfrente. Ayer en La México, cien años después, la Temporada pierde paso, sin patio donde ensayarlo o retomarlo.

Con el petardo de las cuadrillas y el de El Vergel, un encierro mitad impresentable, los tres primeros, y manso en lo general, dejan a la Monumental sin resolver su mayor problema: el toro. Las quejas contra los josé-julianes del sábado son ridículas contra de esto. A los tres primeros de El Vergel solo el mal juicio de Jesús Morales, otra vez, deja pasar.

Desastre total con el anovillado primero, chincolo y, además, espantosamente manso. Ni la voluntad de José Garrido puede ayudarle. El confirmante, sin la cabeza en sitio, sin ritmo, enganchado y matando mal, no destaca con esta birria ni por chicuelinas, peor está  con el muy violento y protestón sexto, diametralmente opuesto a la falta de seriedad del de su confirmación, le desarma y hace ver que ayer, José Garrido, no aparece.

Ejemplo de ello, la omisión de pedir permiso a Usía al devolver trastos.

Inaceptable.

En fin. Lo único que puede ocurrir, para no perder el paso entre unas cuadrillas en la peor tarde en años y un encierro en mínimos históricos de bravura y presencia, es que aparezca el milagro del buen toreo. Esto tiene nombre, dos apellidos más que ilustres y una realidad incontestable: Fermín Rivera Agüero. En nazareno y oro enfundado, con mucha más soltura, menos cercano a la solemnidad pero siempre respetuoso de las formas, se topa con dos mansos como para estrellar la ilusión.

No esta vez. Por el contrario.

Desde el capote el muy pobre segundo sale a protestar y tirar cabezazos. Fermín, sin mayor preocupación, le da por su lado manteniendo la compostura, lancea y el astado trata de quitarse el engaño, cierra con media y, tras el puyazo, prosigue una

Desahogo de la embestida, pase de pecho redondo de Rivera. FOTO: Humbert.
Desahogo de la embestida, pase de pecho redondo de Rivera. FOTO: Humbert.

característica que desde el turno anterior muestra el encierro: aquerenciarse cerca de donde son picados. Las banderillas ayudan al manso que trata de poner el freno de mano y no pasar en la muleta.

Rivera entonces procede como de él se espera.

Serenidad y temple, alterna lados y tira del manso por fuera de las rayas. La faena es pausada y reposada sin atosigar venciendo a un toro que no termina por tomar la muleta por bajo sin protestar, justo en el punto donde todo puede echarse a perder: el último tiempo de su suerte. Si en una tarde Fermín Rivera está rotundo y redondo en su toreo es en esta, su suavidad raya en la seda, la yema de sus dedos tiene su sutileza, en la media altura de su engaño y el canillazo final, el enfoque de su realidad taurina que replica el tendido estruendosamente.

Y a más. Incluso a pesar del desarme, uno en cada toro.

Fermín, poco a poco y muy medido, gana imperceptiblemente el paso a este su primero cuando se queda u obliga a quedarse cuando se raja, el burel cambia tras el embarque del primer muletazo y, principalmente, por el lado derecho  hasta se emplea, al natural vuelve el mando a devenir tras el temple ligando el toreo, los firmazos y pases de pecho son completos.

Un pinchazo y espadazo entero deja todo en saludos.

E inquietante espera.

Menos mal la corrida se convierte en el nuevo capítulo de la confrontación Fermín RiveraSergio Flores, de segundo a quinto. Y la brevedad, el buen oficio del tlaxcalteca, dan cuenta del alimañero tercero, una alhaja, chica y acobardada tras el puyazo, que desarma de salida al tercer espada y se aquerencia accidentalmente para mal fuera del burladero de matadores, quedándose con solo dos palos en un segundo tercio para el olvido donde  urgían las infanterías a tomar pues no pueden banderillear al burel que arrea.

Recuerdo el último caso de dos pares, un cárdeno claro, todo un toro Xajay que se estacionó en toriles, en 2005, César Rincón, de palo de rosa y oro, le cortaría una oreja.

De este lío del solo Rafael Romero, al hacer tremendo quite de riesgo, alcanza a librarse. Flores otorga todo el castigo posible de su muleta al manso que no tiene un pase. Así se procede y el tendido agradece los muletazos rematados a pitón contrario perfectamente empleados, justo cuando salta, ahora sí, un toro para el cuarto turno de la corrida.

Cárdeno claro y nevado, bien armado, serio, por delante.

Aquí, de nueva cuenta, el tranco y la bravura completamente rotos del toro afloran cuando el potosino lancea mostrando, de nueva cuenta, que el juego será deficiente por los cabezazos. De ahí que, tras breve puyazo, la reacción aquerenciada vuelva aparecer y Fermín le avive en la chicuelina que brinda aire y la larga, borbotón de torería. Alejandro Prado se esfuerza, consigue algún capotazo bueno pero Felipe Kingston con esa extrema preocupación de tan solo aventar los palos hace la gracia de tener que volver a pasar pues no clava.

Y cuando un manso ve que al pasar los toreros, de oro o de plata, no pasa nada, puede crecer y hacerse dueño de la situación, por ello, inmediatamente quiere poner el freno de mano y quedarse en la querencia, como si fuese él, el ofendido.

Solo que ayer Fermín Rivera está en estado de gracia.

Plenamente.

Por eso tira a los medios, al menos por fuera de la segunda raya, dónde más. Y se da a torear, a obligar y someter sin derrumbar o tropezar, los derechazos llegan con redondez, saliendo al frente, en cadencia, paso muy decidido y venciendo el tornillazo final, tan intermitente que a cualquier otro quitaría concentración. La de Rivera rebasa cualquier parangón y por ello, tras soberbia tanda con la derecha abierta con molinete, cosa rara, el de pecho y tres derechazos más el de la firma, viene el amplio y cantado cambio de mano, desencadenado hacia abajo y con tanto temple que la gente queda hipnotizada.

Y el toro imantado.

El camino a la zurda alumbrado, con la muñeca que vence y el desdén que prende el tendido pero que muestra agotadas las poca casta en el cárdeno para tristeza nuestra y toque de atención en Rivera que cambia la espada no sin antes pegar postreros derechazos, uno soberbio verticalísimo casi a pies juntos y, tras huida a tablas, nuevo cambio de mano pese al cabezazo.

Es hora de oficiar, también de decir que la estocada, prácticamente sobre las rayas, es algo defectuosa y tendida, lo mismo que trasera y algo contraria.

No opone mucho el toro hasta que el puntillero le levanta. Larga agonía de un manso que la muleta que tiene enfrente le rescata. Suena “La Veneciana”, intermezzo de “El Carro Del Sol” triunfal y sonoro lauro para Rivera que se agarra a la oreja, orgulloso, sonriente, y vencedor.

Solo Dios sabrá por qué tiene solo una tarde.

Con la corrida a más, otro manso, para variar, hace de las suyas en el lugar de honor.

Nadie duda que si hay un torero peligrosísimo en todo terreno, ante casi todos los toros es Sergio Flores. ¡Y qué peligro para él es tener esa cuadrilla! En fin. Lo cierto es que el astado no vale nada en los primeros tercios, anda suelto, como el valor de los banderilleros que pierden turno y dejan las cosas en plena nubosidad.

Pero el de Apizaco no entiende de imposibles y hay un momento al cerrar el segundo tercio cuando el cárdeno se arranca tras el brindis y el cual aprovecha tirando la muleta abajo, doblándose y castigando por derecho para sacar Sergio del manso lo último que podría esperarse, un poco de casta, protesta por el otro lado pero, poderoso, ya de pie, pega un cambio de mano a la zurda por bajo que resiente al toro, muletazo alumbrador.

Tres cambios de mano, tres, este fin de semana, Rivera y Saldívar y Flores.

De cartel…

Y los naturales llegan largos con vibración en doble tanda en los medios, aguanta el arreón quizá con mucho látigo, arrastrada la muleta y ansioso por reventar el asunto, afarolado y el de pecho. Sergio Flores podrá no ser el exquisito pero su manera de torear

evidencia la utilización tremendamente rotunda de los fundamentos. Entonces, con menos revolución, dosifica con la derecha la exigencia y cuando el toro pierde raza, la arrucina invertida mantiene el interés, pero no la raza del astado.

Por ello en la faena falta el remate, no por cosa del torero sino que el toro que escapa en los nuevos derechazos y naturales, abre con circurret que parece prender la mecha pero que solo hace que el cárdeno termine de escapar y refugie en el tercio bajo la Contraporra.

Entonces Flores no pierde tiempo.

Las joselillinas cierran faena y el estoconazo sobre las rayas rubrica perfecto con el toque abajo, es ejemplo del volapié donde el plateado estoque rompe las carnes y hasta los gavilanes deja el pomo de la espada y el derrumbe del toro, el siempre presente jolgorio y el inefable Jesús Morales dan las orejas en donde para nosotros una basta. Puerta grande.

Es lo de menos.

No es un dos por uno, paquete de corridas, tanta innovación y futuristas intentos. El toreo es arte y sus fundamentos permanecen, ahí está una posible y contrastada rivalidad que solo la ceguera y el interés pueden frenar.

Las empresas deben buscar hoy, esta tarde es muestra, lo que Don Antonio Rivas Mercado pronunció en 1910 al inaugurar su Columna a los Héroes de la Independencia Nacional: “Que el carácter del monumento es glorioso y triunfante, perpetuo de la lucha más brillante en nuestra historia y en las que en aquella contienda sucumbió”.

Lugar de honor.

No por nada Lucio Blanco hubo de detener la revolución a la reja de la casa Rivas Mercado en la Colonia dedicada al ilustre Guerrero y pedir, no ordenar, que sus soldados ensayaran marchando en redondo por la rotonda de la casa del hombre que no gustaba de “renegar de la imagen pública”, en plena Revolución.

Y así debe marchar la fiesta cuando el paso y la cadencia tropiezan.

Pena grande que alrededor de La México ni existan casas con rotondas como la de Héroes 45, que está ya restaurada. Ni tenga vecinos de la majestad de Rivas Mercado.

Al menos nos quedan Sergio Flores y Fermín Rivera para caminar.

Al paso y en redondo.

Texto: @CaballoNegroII.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Plaza México. Temporada Grande 2016-2017. Domingo, Noviembre 26 de 2016. Cuarta de Derecho de Apartado. Un Cuarto de Plaza en tarde agradable con cielo despejado, luz artificial desde la lidia del segundo deficiente y debe corregirse.

6 Toros, 6 de El Vergel (Divisa Verde, Morado y Amarillo) mal presentada por desigual, los tres primeros por ningún motivo debieron lidiarse en esta Plaza, chicos, chincolos primero y sexto. Bien presentada los últimos tres. Mansa en general y protestona, sin casta salvo el lidiado en quinto lugar que, tras mansear en los primeros tercios, dura cuatro tandas antes de rajarse. El tercero pasa solo con dos pares al acobardarse en banderillas. La mayoría de los toros desarrollan querencia accidental en el sitio en el que son picados. Pitados en el arrastre por su pésimo juego. Segundo y cuarto apenas alcanzaron a tomar la muleta gracias a la lidia que se les da.

Fatal la Autoridad al premiar inadecuadamente y permitir la lidia de los primeros tres y permitir a las cuadrillas “hacer y deshacer” en diversos pasajes del festejo sin una sola amonestación.

Fermín Rivera (Nazareno y Oro) Saludos tras aviso y Oreja. Sergio Flores (Grana y Oro) Palmas y Dos Orejas con protestas. Salió a hombros. José Garrido (Noche y Oro) que confirma la alternativa, Silencio y Pitos.

El tercer espada confirma la alternativa con el impresentable negro, girón, nevado y facado, chincolo, de la ganadería titular nombrado “Mielero” número 90 de 490 kilogramos.

Una de las peores tardes en mucho tiempo para los banderilleros, mencionar las faltas sería interminable, solo decir que Jonathan Prado, Edmundo Navarro, Tonatiuh Silva, Felipe Kingston, entre otros, han sido incapaces de completar el tercio de banderillas sin pasar en falso, atinar o dejar de violentar el Reglamento y la adecuada lidia tratando de banderillear por detrás del toro. Bien Rafael Romero al hacer gran quite de riesgo durante el segundo tercio de la lida del tercero. Muy mal el puntillero al levantar al cuarto.

El único momento de casta en la corrida, fue un instante y gracias a la mano izquierda de Sergio Flores. FOTO: Edmundo Toca O.
El único momento de casta en la corrida fue un instante y gracias a la mano izquierda de Sergio Flores. FOTO: Edmundo Toca.

@Taurinisimos 87 – PREVIO José Julián Llaguno vuelve a La México – Entrevista @JoseMaPastor12.

Programa @Taurinisimos de @RadioTVMx del viernes 25 de Noviembre de 2016. Conducen Miriam Cardona @MyRyCar, Luis Eduardo Maya Lora @CaballoNegroII y Miguel Ramos.

Segunda Temporada, Tercer Programa.

Actualidad Taurina. Plaza México Temporada Grande 2016- 2017. Análisis novilladas y tercera y cuarta corridas.

Análisis Corridas, 6 José Julián Llaguno, 6 para Arturo Saldívar, Juan Pablo Llaguno y Ginés Marín que confirma; 6 El Vergel, 6 para Fermín Rivera, Sergio Flores y José Garrido que confirma.

Entrevista con José Miguel Llaguno, ganadero de reses bravas.

Faenas de Fermín Rivera y Arturo Saldívar en FENAPO 2016.

Novilladas Finales, entrevista con José María Pastor desde Aguascalientes triunfador del Certamen “Soñadores de Gloria”

Recuerdo de José Julián Llaguno Indulto del toro “Abarrotero” de Mariano Ramos en 1974, Plaza México.

La próxima emisión de #Taurinísimo será el próximo viernes 26 de Noviembre de 2016 a las 7 pm (Mex) a través de http://www.radiotv.mx

#EsperamosSuOpinión.

Twitter: @Taurinisimos.

Mail: taurinisimos@gmail.com

FB/Taurinísimo

La Tregua de Joselito – Guerra de Mansos en Inacabada Puerta Grande.

El estaquillador en perfecta cuadratura, la muñeca rompe y la figura vertical de Joselito ayer en La Mexico.

Abre La México su Temporada del setenta Aniversario con un encuentro de mansos en nuevo disloque de despilfarro premiador; impresentables los de Xajay, flojos y débiles, como de costumbre, los de Julián Hamdan. En medio de esta competición mansurrona y desbocada gritería en los tendidos, solo un toro, flojo y noble, es bordado por los trastos, solo los trastos, de Joselito Adame que en vez de acabar con la guerra otorga la tregua a sus inquisidores quienes, no sin razón, encuentran en su faena al manso sexto un motivo para negarle lo antes mostrado. “Zotoluco”, en fase de liquidación, y Manzanares, en el óxido del luto, brindan una tarde para su olvido.

Por: Luis Eduardo Maya Lora – De SOL Y SOMBRA. Plaza México.

Si un encierro parchado es ya de suyo discutible, en medio de una ocasión tan fundamental como una Temporada Grande hacerlo en plena tarde inaugural, no es señal de seriedad. Es más bien, gesto informal, que poco promete y mucho menos ha ofrecido.

Segundas partes no son mejores.

La reedición del cartel de febrero 2012 regresa ayer con la Guerra de Mansos, episodio que no puede empezar mejor. Julián Hamdan la comienza ganando al arrastre del primero, un zambombo que abre temporada, se espanta del caballo y muestra a Eulalio López “Zotoluco”, para variar, desarmado y desfondado, dando más pasos que pases, sin quedarse quieto, víctima de su propio ahogo al grado de no quedarle más que los muletazos de castigo, como si de Judas se tratara, el que abre Temporada.

Y el segundo episodio de la corrida muestra una posible diferente cara, con José María Manzanares enfundado en el luto y que para abrir capa vuelve a sujetar toreando, templando la embestida del estrecho y destragado segundo, a compás abierto y a pies juntos, que embiste con vivacidad al capote del alicantino que le encuentra en la salida, ligeramente adelantando el lance que remata en media para hacer.

El toro promete pero la mansedumbre gana.

Así se queda tras el puyazo y cada par de banderillas, como si no pasara nada, rasca y, como si no fuera la ocasión la que es, se derrumba por la arena cuando Manzanares le lleva a los medios. Menos mal la regla de las tres caídas del arte de fistiana no tiene efecto en el toreo. Lo que sí afecta es el cite manzanarista. Cae en el garlito de que el manso es flojo y, grácilmente, para luego es tarde, otorga el cite diestro hacia afuera y arriba pero sin siquiera hilarse al pitón derecho.

Ancho como el Mar Mediterráneo, amplia su muleta cual bandera de regata.

La corriente de mansedumbre por el hueco se cuela.

Ahí Manzanares muestra su sitio, atento evade dos veces la voltereta pero muestra su oxidación, su falta de ritmo, difícil ligar así. José María solo atina a pegar dos tandas con su habitual pantallazo con la derecha tras el primer pase se cambia de perfil, obliga por la izquierda pero demasiado rápido, sin soltura ni jugar las muñecas o la cintura, sin imponer su tiempo al toro. Por la izquierda, donde está lo difícil, aguanta un parón y no se vuelve a poner. En la suerte natural cobra volapié caído: petición dividida y el primer petardo de varios que vendrían y varios que vendrán en el Palco lo comete Jorge Ramos.

Ramalazo de costumbre. Petición mal leída y peor valorada. Oreja protestada, vuelta veloz.

Por ello los templados lances de Joselito ante el cornalón pero corto tercero resultan un remanso. Baja las manos y torea a la velocidad del toro, en el tercero, por el lado izquierdo, le torea tan sentido, tan bien hecho es el lance que el toro queda viendo visiones y busca las tablas escurriendo la vista en primer síntoma de que puede completar la tercia de mansos. A las rayas llega con chicuelina y remate con la cara abajo y el revuelo del capote a una mano.

Primera ovación grande de la nublada pero apacible tarde.

Del puyazo el toro saca su fondo breve pero bravo, se encela por bajo en el capote de la cuadrilla y Joselito quita por chicuelinas, tres, firmes y rotundas más la media ovacionada. Evade la tentación de las banderillas y centra toda su atención en la reacción del toro que, pese a su notoria flojedad, dispuesto está a embestir, se muestra así en el segundo tercio apretando y tomando los engaños que le cierran bajo la Porra.

La ovación en el brindis, durante todo un año aguardada, es atronadora.

Y quieto se queda en los ayudados por alto sacando la breve raza del toro, dan aire y pese al chicotazo abajo con la izquierda donde casi derrumba el astado, brinda espacio, sin equivocarse, pese el breve tranco del toro, por fuera de la segunda raya, comienza a ligarle el toreo por la derecha sin dejarse enganchar nunca, sin apresurar al toro ni apresurarse él, en el momento justo la muñeca hace el envite y a cada pase el paso del toro se mejora.

Mantiene la diestra, casi gira y embarca suave, embraguetándose más y mejor en la siguiente tanda, al temple que él quiere a veces con el doble toque, por fuera del tercio casi frente a la Puerta de Arrastre, un firmazo, el cambio de mano y el ayudado por bajo de cierre.

Clamor. Paseo entre nubes.

La mano izquierda dicta el camino donde dos naturales se van detrás de la embestida del astado rematando abajo. La pausa, larga y en respiro, antecede el cite al frente y el remate allá atrás con el muletazo hacia la raya, entonces, el astado queda hacia las afueras y frena, duda de seguir o no en el camino del engaño, el doble toque, apenas perceptible, hace que la tanda, cansina, con el toro a paso de procesión, prosiga pese al nuevo frenón, la muleta, cuadrada y con las yemas sostenida vuelva a desplegar el natural. Tres veces más.

Y ya para cuando el toro parece caerse, un nuevo natural, estaquillador encima de los ojos, verticalísima la figura y la mano que vuela con la planta que contagia al toro y que se contagia de lentitud, brinda el tiempo de irse al cite contrario invirtiendo Joselito su muleta al paso y rematar con el pase de pecho más rotundo, entero y deletreado que se podría imaginar con su mano izquierda.

La casi aérea esencia de la flor remanguillera.

El preciso nuevo cambio de perfil encela y renueva la embestida del astado, lleva larguísimo y en redondo el último derechazo previo desdén y el cambio del acero. ¡Torero, Torero…! es el grito. Todavía se cambiaría de mano en una faena toda hecha en un palmo de terreno, ya cerrado a tablas volvió clásicamente a tirar del toro por la izquierda. Como para emborracharse de tanto temple y buen toreo.

Quizá aquí fue demasiado bueno el trasteo. Quizá con el toro ya descolgado absoluto sobraron los ayudados y, muy probablemente, tras el último de los muletazos genuflexos, la suerte natural estaba cantada.

Pero quién es uno para ponerle reglas a lo que solo es la armonía de un capricho.

El pinchazo tras el inexplicable cambio de terreno la espantosa media estocada dejan todo en una oreja protestada, el ridículo de la autoridad al otorgarla y el interesante Arrastre Lento. Pero lo peor, la paradoja de la corrida, es que tras torear así, aquello acabe como el Rosario de Amozoc. Con tres de Xajay con muy poca presencia, fea hechura y mala suerte para el cuarto. El único que camina.

“Zotoluco” a punto de quiebra. Manzanares en horas bajas, a disgusto, metisaca incluido.

Y Joselito desafortunadamente haciendo lo que la masa espera: zapopina, rodillazos, pases de tiovivo pese a convencer al manso sexto de embestir. Dando armas a quienes pensamos que es mejor torero de lo que muestra en el sexto. No por lo que hizo sino porque es extraño que el estilo se pierda de un momento a otro. O le desarmen o le enganchen.

Pero, malamente, ya sabemos, urgían las orejas. Y así, Jorge Ramos, hace de las suyas.

Bajonazo en la suerte de recibir y Usía afloja dos pañuelos de salida y arrastre lento al manso sexto para dejar la Guerra de Mansos en igualdad de circunstancias. Doble homenaje de la Autoridad al villamelonaje, cada día más confundido, lapidario de la recta razón taurina.

Menos mal en ciertas guerras, como está, queda tiempo -lento ha sido- espacio -amplio ha venido- para la tregua torera como en la faena descrita.

Quiera Dios que de la tregua pasemos, urge y es ya hora, a la plena restauración taurina.

Ojalá de aquí en adelante sea.

Texto: @CaballoNegroII.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Plaza México. Temporada Grande 2015-2016. Domingo, Octubre 25 de 2015. Corrida Inaugural. Primera de Derecho de Apartado. Más de Media Plaza en tarde fresca de cielo nublado y con poco viento. Mucho ambiente fuera del coso gente guapa en los tendidos.

6 Toros, 3 de Xajay (Divisa Verde y Rojo) lidiados antirreglamentariamente desde el cuarto a sexto turnos debió el cuarto abrir plaza: Chicos y mal presentados pobres de cabeza, los cubrió la capa. Sin cuello el cuarto, único que embistió de forma completa en la muleta pese a resultar manso de salida como sus otros dos hermanos que cantaron su condición desde el primer al último momento; y 3 de Julián Hamdan (Divisa Azul y Morado) lidiados en los tres primeros turnos, el primero debió lidiarse como sexto. Destragado el segundo y retacado el primero, flojos ambos con cierta casta el segundo pese a desarrollar algo de mal sentido. El tercero, extrañamente nombrado “Gravado en el Alma” (sic) resultó con fondo bravo, muy noble y sumamente débil.

La Autoridad que preside, además de iniciar la corrida con retraso, tarda en decretar el Minuto de Memoria en recuerdo del Matador de Toros neolonés, Humberto Moro Mier, fallecido en dias pasados. Igualmente, equivoca al juzgar mal la petición en el segundo y tercero. Así como en premiar exageradamente en el sexto al tercer espada y homenajear indebidamente al lote del tercer espada con Arrastre Lento inmerecido principalmente el del cierra plaza.

Eulalio López “El Zotoluco” (Malva y Oro) Silencio y Pitos. José María Manzanares (Negro y Azabache) Oreja con Protestas y Fuertes Pitos tras Aviso. Joselito Adame (Malva y Oro) Oreja con Protestas y Dos Orejas con leves protestas.

El tercer espada salió a hombros.

Fatal la cuadrilla del primer espada, principalmente, Mauricio Martínez Kingston banderilleando con ventajas y espanto al cuarto de la tarde. Buen quite a una mano de Edmundo Navarro durante el segundo tercio del tercero.

La Porra Libre, A.C. entregó al terminar el paseillo el trofeo “Manolo Martínez” a Joselito Adame como triunfador de la Temporada Grande 2013-2014.