Archivo de la categoría: Victorino Martin

@Taurinisimos 155 – Novilleros: Héctor Gutiérrez @ Aguascalientes y Ricardo De Santiago @ La México.

La media verónica abre y marca el camino a “Buen Gusto” de San Martín al que bordó Héctor Gutiérrez. La faena, hoy aquí en @Taurinisimos.

Programa @Taurinisimos de @RadioTVMx del lunes 26 de Marzo de 2018. Conducen Miriam Cardona @MyRyCar y Luis Eduardo Maya Lora @CaballoNegroII.

Actualidad Taurina. Novilladas en México y Aguascalientes.

Análisis Novillada Plaza México, 6 San Constantino, 6 para José María Hermosillo, José Miguel Arellano y Ricardo De Santiago, discutida oreja.

Faena de Héctor Gutierrez en la Plaza de Toros San Marcos a “Buen Gusto” de San Martín, enlace con Sergio Martín del Campo, crítico taurino hidrocálido.

Corrida de Primavera en Irapuato, oreja para Jerónimo con Begoña.

Toros de Victorino Martín en Madrid, Domingo de Ramos: faena y oreja para Jiménez Fortes.

La próxima emisión de @Taurinisimos será el próximo viernes 30 de Marzo de 2018 a las 9 pm (Mex) a través de http://www.radiotv.mx

#EsperamosSuOpinión.

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Victorino Martín, de Las Ventas al cielo

De SOL y SOMBRA.

La cuenta atrás para el comienzo de la temporada 2018 en la Plaza de Toros de Las Ventas encara su recta final y hoy ha visto la luz la ilustración del cartel anunciador del festejo que abrirá el curso el próximo Domingo de Ramos, en el que El Cid, Pepe Moral y Fortes lidiaran toros de Victorino Martín.

Un cartel anunciador que homenajea la figura de Victorino Martín junto al nombre de algunos de los toros históricos lidiados por este hierro en el coso venteño. Baratero, Jaquetón, Murciano, Belador o Hebreo son algunos de los nombres de toros para el recuerdo que perdurarán por siempre en la memoria de los aficionados y que ahora se plasman en el cartel de un día histórico, el del regreso de este hierro de leyenda a Las Ventas tras el fallecimiento de Victorino Martín Andrés. Precisamente, han sido los propios aficionados quienes a través de las redes sociales han propuesto estos nombres de toros históricos.

La ilustración se ha dado a conocer a través de un emotivo spot en el que un cartel de grandes dimensiones se transporta hasta la Finca Las Tiesas de Santa María, finca de los toros de la A coronada. Allí, Victorino Martín aguarda su llegada mientras recuerda pasajes vividos en la Plaza de Toros de Las Ventas antes de dirigirse a la plaza de tientas de la finca para desplegar el cartel gigante. La mirada emocionada a la figura de su padre se dirige después al cielo, desde donde a buen seguro él está siendo testigo.

Ahora más que nunca, Victorino Martín, #DeLasVentasalCielo, ha sido el slogan elegido para la campaña promocional del festejo.

Venta de Entradas

Los abonados podrán retirar sus entradas en las taquillas de la plaza el 12 y 13 de marzo con un 20% de descuento. Posteriormente, desde el 14 de marzo se pondrán a la venta las localidades para el público general, tanto en taquillas como en la web http://www.las-ventas.com

Fuente: Teseo Comunicación

Emilio de Justo dibuja una faena de emoción en la plaza de Vistalegre

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Emilio de Justo da la vuelta al ruedo tras cortar una oreja al tercer toro de la tarde. Kiko Cuesta Efe.

Por ALEJANDRO MARTÍNEZ.

Durante los siete u ocho minutos que duró la faena de Emilio de Justo al tercer toro de la tarde los espectadores y aficionados que se dieron cita en el Palacio Vistalegre para homenajear al ganadero Victorino Martín Andrés vivieron en sus carnes la emoción del toreo. Los ‘bien’ y los aplausos protocolarios se tornaron en sentidos ‘olés’ y en vibrantes ovaciones. La razón es que en el ruedo se habían encontrado un toro y un torero.

El trasteo ejecutado por el diestro extremeño no fue perfecto ni completamente lucido, pero y qué. Allí había emoción y verdad. El toro de Victorino -o novillo, luego se verá por qué- tuvo la principal virtud de la transmisión. La transmisión que da la casta. Pero también las dificultades y la exigencia que conlleva esta condición. Sin terminar de humillar ni entregarse, el cárdeno ejemplar de la divisa azul y encarnada mantuvo hasta el final una actitud desafiante y, por momentos, respondió con brusquedad y violencia.

Pero De Justo no se amilanó. Siempre bien colocado, muy de verdad, le plantó cara y firmó una obra de enorme valor que remató con una estocada trasera y tendida -y un descabello posterior-, que cobró tirándose muy derecho encima del morrillo de su oponente. Esperando al animal con la muleta retrasada, aguantó los parones, y dibujó muletazos que tuvieron largura y verdad. Cada vez que llegaba el momento del embroque, nadie sabía si el torero seguiría con los pies en el suelo. Y, tras el remate, una mezcla de entusiasmo y alivio se liberaba en los tendidos. La oreja, de peso. Su labor frente al manso y deslucido sexto estuvo cargada, de nuevo, de entrega y pundonor, pero fue un tanto embarullada.

Al tercero se le debería haber recibido con el ‘cumpleaños feliz’. Melonchero, que así se llamaba el animal, cumplía los cuatro años este mes de febrero. Es decir, podría haberse lidiado igualmente como utrero. Algo así, en una corrida de Victorino, no tiene perdón. Sobre todo, teniendo en cuenta que no fue la excepción, sino la norma. Los otros cinco astados que saltaron al ruedo acababan de cumplir los cuatro, en enero o diciembre. Utreros adelantados, que se dijo siempre. Y en la apariencia se notó, vaya si se notó. El encierro tuvo cara, pero solo eso. Chicos y vareados todos, y alguno, como el quinto, era una cabra. Y todos, o casi todos, lucieron una expresión de adolescentes y no de hombres con toda su barba, como esos cinqueños que dieron gloria a este hierro.

El cuarto, el más toro de la corrida, fue, además, el que más empujó en el caballo. Aunque bien es verdad que acudió al relance, metió la cabeza bajo el peto y se llevó al picador hasta el mismo centro del ruedo. Y ahí se acabó la historia porque su matador, Curro Díaz, nos privó de un segundo puyazo (ya un tercero o cuarto es pura utopía). Díaz, que ante el noble primero solo había dejado un par de detalles de torería y se había mostrado acelerado, evidenció falta de ambición cuando, tras una notable tanda al natural en la que se sintió toreando, se limitó a ponerse bonito, a citar fuera cacho y a pasar al toro lo más rápido posible, antes de irse a por la espada entre la sorpresa general. La orejita que le dieron tras un espadazo bajo y delantero fue de sonrojo.

Daniel Luque, tan correcto y técnico como carente de pasión y alma, sobresalió en un cambio de mano, un par de redondos, y un pase de pecho ante el segundo, que solo sacó casta a la hora de morir, y se estrelló con el morucho quinto, que no pasaba.

Publicado en El País

“Sin corridas de toros desaparecería el toro de lidia, no es un animal para carne” : Victorino Martín García

Por Sixto Naranjo @sixtonaranjo

Este año será especial para la ganadería más importante del campo bravo español de las últimas décadas. Los toros de Victorino Martín lucirán este 2018 divisa negra. Y lo harán en memoria del gran patriarca, Victorino Martín Andrés, fallecido el pasado mes de octubre. El ganadero que cambió la historia y las estructuras del toreo.

Su legado y el peso de dirigir los destinos de la vacada de referencia de toreros y aficionados recaerán ya en solitario sobre su hijo, Victorino Martín García, que ha reconocido en Herrera en COPE que ha recogido “Un legado importantísimo, con una responsabilidad de mantener la pureza del toro íntegro que le gusta al aficionado. Pero como lo he mamado desde pequeño lo hago con gusto”.

La llegada de Victorino Martín Andrés al mundo ganadero “supuso una reafirmación del toro en unos tiempos complicados para el animal. Fue una reivindicación de lo que nunca debe dejar de ser un toro bravo. Él siempre crío un toro para el público”, ha afirmado su hijo a Carlos Herrera.

La ganadería de la ‘A coronada’ ha vivido días de gloria y triunfo pero también tardes de menor brillo. “Cuando lidiamos nos gusta estar en el tendido y cuando sale mala la corrida piensas, ‘tierra trágame’. Pero la vida de un ganadero es una carrera de fondo. Inflyen muchas cosas, hasta las manos de un torero incluso. Son muchos factores los que influyen en el juego de un toro en el ruedo”.

Victorino hijo ha definido la vida de un toro bravo como “algo espectacular. Vive como en un hotel de cinco estrellas. Es una vida natural en zonas privilegiadas como son las dehesas, auténticas reservas naturales”.

“Sin corridas de toros desaparecería el toro de lidia, no es un animal para carne”

Victorino Martín García ha sido designado hace escasas fechas como nuevo presidente de la Fundación del Toro de Lidia. Y afronta esta nueva etapa con varios objetivos en mente. “Estimamos que la Tauromaquia es poco conocida por la sociedad, está maltratada en muchos medios generalistas. Somos el segundo espectáculo de masas y ocupa poco espacio en esos medios. No somos ni proscritos ni subersivos. Tenemos que llegar a la gente y explicar qué es la Tauromaquia”.

La defensa legal de la Fiesta ante los ataques antitaurinos en redes sociales está ya dando sus frutos. “Ya se han puesto má de sesenta demandas. Hemos creado jurisprudencia al ganar ya varios juicios”.

Victorino comienza el próximo 17 de febrero su temporada lidiando una corrida de toros en la Feria de Invierno de Vistalegre en Madrid. “Va a ser un día muy especial con un homenaje a la figura de mi padre. En Vistalegre no lidiábamos desde 1971, en la plaza antigua. En el moderno Palacio actual es nuestro debut y la verdad es que hay mucho ambiente. Después iremos a Las Ventas el Domingo de Ramos, y entre ambas regresamos a Castellón en La Magdalena y posiblemente estaremos en Olivenza”

Publicado en COPE

@Taurinisimos 129 – Gloria Victorino Martín Andrés (1929-2017) Homenaje @VictorinoToros.

Programa @Taurinisimos de @RadioTVMx del viernes 6 de Octubre de 2017. Conducen Miriam Cardona @MyRyCar y Luis Eduardo Maya Lora @CaballoNegroII.

Homenaje, Recuerdo de Victorino Martín Andrés (1929-2017)
Memoria de grandes toros de Victorino de 1982 a 2017.

Imágenes de Ruiz Miguel, Luis Francisco Esplá y José Luis Palomar, “El Capea” y Luis Miguel Encabo en Madrid.

Faena de “El Tato” en Sevilla 1997, “El Cid” en Bilbao y recuerdo de “Zotoluco” en Valencia.

Faena e indulto de “Cobradiezmos” en Sevilla, 2007.

Faena e indulto de “Belador” en Madrid, 1982.

Juan Bautista en Logroño en 2017.

La próxima emisión de @Taurinisimos será el próximo viernes 13 de Octubre de 2017 a las 7 pm (Mex) a través de http://www.radiotv.mx

#EsperamosSuOpinión.

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Sevilla y Victorino, de plaza maldita a la gloria de Cobradiezmos

Entierro del ganadero Victorino Martín en Galapagar, Madrid. JAVIER BARBANCHO.

Por CARLOS CRIVELL.

En la muerte de Victorino Martín sería bueno recordar algunos de sus avatares relacionados con Sevilla. Victorino llegó a Sevilla muy tarde. La primera corrida que lidió fue en 1996. El cartel de aquel jueves de preferia lo compusieron Ortega Cano, El Tato y Pepín Liria. La corrida supuso un gran triunfo para Victorino. Había logrado romper las barreras que le cerraron durante muchos años el paso a la Maestranza.

Antes, los dimes y diretes corrían de boca en boca sobre las causas de su ausencia. En el año 1985 me decía en el histórico suplemento de El Correo de Andalucía que “estoy deseando lidiar en Sevilla; es más iría gratis, pero no voy a regalar mis toros para que el dinero se lo lleven otros”. Era el Victorino transgresor que denunció el afeitado masivo en la Fiesta; el ganadero que fue objeto de campañas contra su figura que, al revisarlas ahora, nos llegan a sorprender por la mezquindad de los argumentos utilizados.

En aquellos finales de los ochenta Victorino era cada vez más popular, bien por la bravura de sus toros, bien porque hablaba sin tapujos de todos los temas que se ponían encima de la mesa. De alguna forma, esa transgresión no era bien asimilada en determinaos sectores el toreo, sobre todo ganaderos, que tenían bien controlado el mercado. El buen aficionado sevillano, ese que ahora ya casi brilla por su ausencia, anhelaba que el ganadero de Galapagar lidiara en Sevilla.

En 1987 visité por primera vez Las Tiesas de Santa María. Ese día me dijo que era guerrillero, que la polémica le acompañaba porque no estaba dispuesto a callarse por nada. Sobre Sevilla, volvió a insistir: “Estoy deseando lidiar en la Maestranza, pero no hay acuerdo con la empresa”. A comienzos de 1988 decía Canorea que “Victorino debía acomodarse a las costumbres de Sevilla”. Era un mensaje muy claro. Victorino quería una fecha y unos dineros. Los días de farolillos en Sevilla tenían sus ganaderos. De dinero, no se admitía que un ganadero sin pedigrí se llevara un trozo del pastel así a las primeras de cambio.

En un nuevo encuentro con el ganadero en Sevilla en 1989, delante de la misma Puerta del Príncipe, para no dejar de lado su permanente discurso volvió a dejar claro que “estoy loco por traer mis toros a Sevilla. No vengo porque no recibo el trato económico que merezco”.

Y por fin apareció en 1996 con aquella corrida de los toros Bogotano y Bravío y el espaldarazo para El Tato y Pepín Liria. En 1997, de nuevo en Sevilla, ya el viernes de preferia, con un corridón donde salió Veraniego, toro inmortalizado por El Tato. Victorino había puestos las bases para ser imprescindible en Sevilla. Sin embargo, todavía había capítulos no escritos y que ahora resultan poco menos que increíbles. Ese mismo año recibí alguna presión para que no votara a Victorino en los jurados de los que formaba parte. Es decir, el poder elitista sevillano estaba a disgusto con la irrupción de la ganadería en la Maestranza.

Este clamor se desinfló en 1998 con una corrida de poca clase que lidiaron mano a mano los dos especialistas de primera hora de los Victorinos en Sevilla; El Tato y Liria. Y más se desinfló en 1999 con una mala corrida que estoquearon Juan Mora, Ponce y Caballero. La realidad es que Victorino dejó de acudir a Sevilla durante cuatro años. Ahora, al cabo del tiempo, cuesta mucho entenderlo.

La vuelta fue el 22 de abril de 2004, jueves de preferia, con Antonio Ferrera, El Cid y Luis Vilches. De este cartel hace ya 13 años. Figuraban en el mismo dos toreros que con el paso del tiempo serían ídolos en Sevilla con la de Victorino. Ese día, la corrida fue desigual y el que estuvo mejor fue el torero de Utrera.

Desde ese año 2004 hasta nuestros días no ha faltado Victorino en la feria de Sevilla. La corrida del 7 de abril de 2005 fue histórica. Se consagró Victorino en Sevilla y El Cid abrió la Puerta del Príncipe después de una tarde completa. La faena a Cobreño fue el punto de partida de un idilio entre ganadería y torero que tendría fechas gloriosas por delante. Para el torero de Salteras fue la segunda salida por la Puerta del Príncipe el mismo año después de haberlo conseguido el Domingo de Pascua. Los jurados se entregaron sin presiones al nombre de Victorino.

Bajó el tono en 2006 y subió a lo alto en 2007. Siempre El Cid en los carteles de estos años. El 19 de abril de 2007, El Cid se encontró con Borgoñés y le cortó las dos orejas. Ese día de nuevo abrió la del Príncipe. El toro fue premiado con la vuelta al ruedo. La de 2008 fue otra gran corrida que sirvió para la despedida sevillana de Pepín Liria. Se llevó los premios a la mejor corrida de la Feria. Menos buena fue la de 2009, celebrada el jueves de preferia, con un mano a mano de Morante y El Cid. Tampoco la de 2010 fue buena. Allí estuvieron de nuevo Ferrera y El Cid. Y otra decepción en 2011 con Padilla, El Cid y Salvador Cortés en la terna.

La novedad de 2012 fue que por fin Victorino pudo lidiar en farolillos. El martes 24 de abril de ese año se enfrentaron el desaparecido Iván Fandiño y David Mora con una corrida variada pero lejos de lo esperado. Mal año el de 2013 con un encierro sin relieve para El Cid y Daniel Luque y un toro para Manzanares en su encerrona. Fue un toro difícil que hizo pasar un mal rato al alicantino.

Los años más cercanos a este relato son gloriosos. En el año 2014, consumada la afrenta de las figuras del G-5 a la plaza sevillana, se lidió en Resurrección una de Miura y la de Victorino pasó al Domingo de la Feria. Ese día fue Antonio Ferrera quien ya en su etapa más madura se enfrentó a Disparate, un toro cumbre. Se repitió el triunfo de Ferrera en 2015 con otro toro enorme por humillación y recorrido, el recordado Mecanizado. A su lado, Escribano cortaba una oreja como aperitivo de la gran fiesta que estaba por llegar en el año 2016.

El día 13 de abril fue el día de la consagración para la eternidad en Sevilla de Victorino Martín. Entre varios toros con casta y bravura salió Cobradiezmos y se encontró con Manuel Escribano que logró su indulto. Ya el viejo ganadero no pudo presenciar en directo el acontecimiento. Su hijo, digno sucesor de su categoría ganadera, paseó el anillo maestrante con el torero de Gerena. Ese mismo día Paco Ureña le cortó las dos orejas a Galapagueña, otro producto de casta y bravura de pelo cárdeno.

La de este año fue otra corrida variada con ese toro llamado Platino que cuajó el nuevo Antonio Ferrera, ya de vuelta a los ruedos después de su ausencia en 2016 por una lesión.

En definitiva, 18 corridas de toros y uno más en la corrida de seis de Manzanares. Y muchos toreros en la gloria, como El Tato, Pepín Liria, El Cid, Antonio Ferrera, Paco Ureña y Manuel Escribano como nombres más destacados. Nombres de toros inscritos con letras de oro en la historia del toreo en Sevilla, aunque el nombre de Cobradiezmos lo eclipsa todo. ¿Quién le iba a decir al bueno de Victorino que sería necesario e imprescindible en Sevilla? Le dio tiempo a saborear su triunfo. Se ha marchado con ese buen sabor de boca de que ha conquistado la Maestranza, una plaza que al principio parecía maldita y que acabó rendida a sus pies.

Publicado en El Mundo

Adiós, Victorino


Por FERNANDO FERNÁNDEZ ROMÁN.
¡Cómo no te voy a conocer!, me dijo Victorino hace un par de años en Valladolid, al acercarme a la meseta de toriles de la plaza de toros, donde se había instalado junto a su nieta Pilar, al terminar una multitudinaria manifestación a favor de la Tauromaquia. Al ver su mirada perdida y su meneo de cabeza, como ausente ante mi presencia y ante aquella magnífica concentración de la gente del toro, le tuve que preguntar medio enfadado: ¿Pero es que no me conoces? Fue al iniciar el abrazo habitual de nuestros cada vez más espaciados encuentros cuando me percaté de la gravedad de su estado. ¡Cómo no te voy a conocer!, me espetó al cabo de unos minutos, probablemente porque un rayito de lucidez se abrió paso entre el celaje de su memoria. Pero me dejó preocupado. Muy preocupado. Y ahora, hace un momento, me acaba de llegar la noticia: ha muerto Victorino.

A Victorino le conocí cuando (taurinamente hablando) a ninguno de los dos nos conocía nadie; cuando aquí el firmante hacía sus primeros pinitos como informador taurino y ya se había hartado de correr delante de los grises por los merodeos de los comedores universitarios del SEU, en aquél enfebrecido mayo del 68. De él, me impresionaba su radiante colmillo de oro, incrustado en la formación recia y amarilla de una formidable dentadura, pero sobre todo su locuacidad, su desparpajo y su asombrosa determinación de no claudicar ante nada ni ante nadie que le tocara, siquiera fuera tangencialmente, la dignidad. Tenía encerrados en su hato de Galapagar una piara de toros fornidos, enterizos, soberbios, de pieles grises y cuernos buidos y brillantes, cuya mirada de acero causaba un respeto imponente. Unos toros de impresionante trapío que ningún torero –ni siquiera los que estaban más tiesos que una regla—querían ver ni en pintura. Me contaba entonces que estaba dispuesto a ceder una corrida completa ¡gratis! a la empresa de Madrid, para solventar la polémica entre El Cordobés y Palomo Linares, a la sazón a la greña en la disputa por una corrida de Galache para la feria de San Isidro. Y, de paso, naturalmente, darse a conocer entre el establihsment taurino ¡Qué tío, mi amigo Victorino! ¡Qué forma de ordaguear a los poderes fácticos de la Fiesta! ¡Qué huevos! Aquél ejemplar tan especial de la raza humana me ganó para los restos.

A partir de entonces –y porque los azares de la vida así lo quisieron—seguí de cerca su meteórica carrera como criador de reses bravas. Por tanto, pude disfrutar de su apabullante despegue, por encima de sus compañeros de crianzas, que no de fatigas. Y hasta me hizo un hueco en cosas de su privacidad, comiendo cocidos en su casa de Galapagar, y alubias con chorizo en el cuartito de estar en Monteviejo; pero sobre todo, me hizo el honor de compartir largas horas, días y años en su gratificante –bien que intermitente– compañía.

Llevo mucho tiempo en continuo contacto con su hijo, también Victorino, amigo del alma, con quien he solapado tantas confidencias, personales y profesionales, y tipo cabal donde los haya. Le acabo de telefonear y no descuelga el móvil. Lo entiendo. Debe estar abrumado, agobiado, desbordado por el aluvión de llamadas interesándose por tan infausta noticia, una noticia que no por esperada deja de ser dolorosa, de las que le dejan a uno aplanado. Ha muerto su padre, y con independencia de la edad y de las circunstancias penosas en que vivía en los últimos meses, un padre es un padre. Y más si el padre se llama Victorino Martín Andrés.

A la hora de los obituarios —increíble lo de este malhadado año, Señor—se contarán las vicisitudes y los avatares de este tío paleto, descarado y atrevido, que tuvo la osadía de hacer de un proyecto utópico una realidad maravillosa: recuperar un encaste de bravo emblemático que se había medio perdido entre las verdes praderas de las dehesas y los verdes tapetes de los casinos: los albaserradas del marqués que un marranero de Palazuelo de Vedija se llevó previo vaciado de sus alforjas reventadas de dinero. Unos toros que, en manos de sus herederos, andaban de acá para allá, sin que apenas nadie les echara cuentas… hasta que Victorino y sus hermanos Venancio y Adolfo hicieron piña y comenzaron la aventura.

De la aventura hablarán o escribirán, si a bien lo tienen, los compañeros de la información taurina y algún que otro aventurero en estos menesteres. La mayoría citarán lugares comunes, datos de toros, triunfos sonados, encuentros y desencuentros con empresas, taurinos, toreros y aficiones. Les puedo asegurar que Victorino jamás dobló el lomo ante ellos, ¡faltaría más! Iba a lo suyo, y lo suyo era el toro y su crianza, el toro íntegro, el serio, el que ponía las peras a cuarto al más pintado… o metía el morro a ras de la arena, con una nobleza extraordinaria. ¡Había que verle en esos tentaderos, abroncando a quien creía que lo merecía, sin distingos de rangos ni pijadas!

Le quisieron involucrar en tejemanejes espurios o burdas añagazas. Fracasaron los viperinos y los envidiosos. Victorino Martín Andrés ha puesto un jalón indestructible en la historia de la ganadería brava del mundo y de la Tauromaquia en general. Lo he dicho y escrito tantas veces que no me importa repetirlo ahora: es el mejor ganadero de lidia de todos los tiempos, porque sobre su talento, su intuición, su capacidad de trabajo y su imperturbable honestidad, se fue erigiendo un criador de bravo desde abajo, un ganadero sin apoyo de herencias, apellidos, ni otras zarandajas. Un ganadero ejemplar. Un fenómeno irrepetible, me atrevo a decir. Y no quiero abundar más en panegíricos o semblanzas por si alguien pudiera creer que se incurre en el ditirambo. Victorino estuvo, y está, muy por encima de todo eso.

A pesar de los temores por la evolución de su último arrechucho, hace tan solo cuarenta y ocho horas, ahora que nos abandona siento que un vacío extraño y una rara melancolía va ganando espacio en mi ánimo. Ya no sé qué decir. Solo sé que se me ha ido un amigo. Uno de mis buenos amigos, de los mejores que he podido espigar entre las besanas de la gente del toro.

Adiós, Victorino. Te echaré de menos. Ya lo estoy haciendo. Como te conozco, no me extrañaría que abandonaras este perro mundo rescatando el resplandor de tu potente colmillo de oro, tratando de alumbrar el oscuro panorama, taurino, político y social que aquí nos dejas. Lo digo porque te conozco bien. ¡Cómo no te voy a conocer!

Que la tierra te sea leve, ganadero

El perrillo de Fermín Mondaraiz Mosulén, émulo del Perro Paco, tratando de animar al Belador para volver a los corrales tras su indulto. Corrida de la Prensa 1982.

Por José Ramón Márquez.

Y dicen que Marqués de Albaserrada, y el buen hombre tuvo la ganadería tan sólo ocho años; y dicen que Marqués de Albaserrada cuando el que ha hecho la ganadería, el que la ha dado fama, el que ha proclamado urbi et orbe lo del Marqués ha sido un paleto de Galapagar que se llama, se llama porque siempre se va a llamar, Victorino Martín, que dicen que se acaba de morir pero que no se va a morir nunca mientras permanezca el recuerdo de todos los Albaserrada que nos ha dado, desde su presentación en Madrid con los del 69, que fueron veinte veces al caballo, hasta los del 82 y el Belador, que no había quien fuese capaz de meterlo al chiquero después de indultado.

Victorino nos ha acompañado toda la vida de nuestra afición y aunque a veces haya estado por debajo de la altísima exigencia que siempre le hemos puesto, nunca ha dejado de echar uno al menos que él sólo valía por toda la corrida, por toda la Feria.

Victorino y sus toros tobilleros de Ruiz Miguel, de Manili, de El Cid; Victorino y sus “toros que hacen el avión”, Victorino compitiendo con Miura en Madrid y echando la corrida impresionante de la Feria del año 14, con ese toro Vengativo, número 27, ese despliegue de casta, de fiereza, esa explosión primitiva de fuerza, de sentido. Y dicen que Albaserrada, por ocho años que lo tuvo. Y ahí, como un titán, Victorino, que no se refugia en la cosa del minoritario, que no está a ver si vende en Francia una corrida a un pueblo con dos mil espectadores, que está en Sevilla y en Valencia y en Bilbao y en Gijón, y en Madrid, poniendo su verdad frente a todos los inmundos ganaduros de eliminando lo anterior, que Victorino no sólo no elimina sino que hace mejor lo que ya era bueno y no se apea de su verdad: la verdad del toro, del cárdeno como bandera y, de vez en cuando del negro “que procede de lo ibarreño”.

Hoy con el tránsito de Victorino Martín Andrés, no por anunciado menos doloroso, se va uno de los responsables de la propia afición, que si uno se hizo aficionado a los toros fue por toros como los de Victorino. Hoy habrá podido encontrarse por las dehesas celestiales con don Vicente José Vázquez y mirarle a la cara de tú a tú, con su sonrisa de tratante, de hombre sabio del campo, de gran ganadero de reses de lidia.

Que la tierra te sea leve, ganadero.

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