Sevilla y Victorino, de plaza maldita a la gloria de Cobradiezmos

Entierro del ganadero Victorino Martín en Galapagar, Madrid. JAVIER BARBANCHO.

Por CARLOS CRIVELL.

En la muerte de Victorino Martín sería bueno recordar algunos de sus avatares relacionados con Sevilla. Victorino llegó a Sevilla muy tarde. La primera corrida que lidió fue en 1996. El cartel de aquel jueves de preferia lo compusieron Ortega Cano, El Tato y Pepín Liria. La corrida supuso un gran triunfo para Victorino. Había logrado romper las barreras que le cerraron durante muchos años el paso a la Maestranza.

Antes, los dimes y diretes corrían de boca en boca sobre las causas de su ausencia. En el año 1985 me decía en el histórico suplemento de El Correo de Andalucía que “estoy deseando lidiar en Sevilla; es más iría gratis, pero no voy a regalar mis toros para que el dinero se lo lleven otros”. Era el Victorino transgresor que denunció el afeitado masivo en la Fiesta; el ganadero que fue objeto de campañas contra su figura que, al revisarlas ahora, nos llegan a sorprender por la mezquindad de los argumentos utilizados.

En aquellos finales de los ochenta Victorino era cada vez más popular, bien por la bravura de sus toros, bien porque hablaba sin tapujos de todos los temas que se ponían encima de la mesa. De alguna forma, esa transgresión no era bien asimilada en determinaos sectores el toreo, sobre todo ganaderos, que tenían bien controlado el mercado. El buen aficionado sevillano, ese que ahora ya casi brilla por su ausencia, anhelaba que el ganadero de Galapagar lidiara en Sevilla.

En 1987 visité por primera vez Las Tiesas de Santa María. Ese día me dijo que era guerrillero, que la polémica le acompañaba porque no estaba dispuesto a callarse por nada. Sobre Sevilla, volvió a insistir: “Estoy deseando lidiar en la Maestranza, pero no hay acuerdo con la empresa”. A comienzos de 1988 decía Canorea que “Victorino debía acomodarse a las costumbres de Sevilla”. Era un mensaje muy claro. Victorino quería una fecha y unos dineros. Los días de farolillos en Sevilla tenían sus ganaderos. De dinero, no se admitía que un ganadero sin pedigrí se llevara un trozo del pastel así a las primeras de cambio.

En un nuevo encuentro con el ganadero en Sevilla en 1989, delante de la misma Puerta del Príncipe, para no dejar de lado su permanente discurso volvió a dejar claro que “estoy loco por traer mis toros a Sevilla. No vengo porque no recibo el trato económico que merezco”.

Y por fin apareció en 1996 con aquella corrida de los toros Bogotano y Bravío y el espaldarazo para El Tato y Pepín Liria. En 1997, de nuevo en Sevilla, ya el viernes de preferia, con un corridón donde salió Veraniego, toro inmortalizado por El Tato. Victorino había puestos las bases para ser imprescindible en Sevilla. Sin embargo, todavía había capítulos no escritos y que ahora resultan poco menos que increíbles. Ese mismo año recibí alguna presión para que no votara a Victorino en los jurados de los que formaba parte. Es decir, el poder elitista sevillano estaba a disgusto con la irrupción de la ganadería en la Maestranza.

Este clamor se desinfló en 1998 con una corrida de poca clase que lidiaron mano a mano los dos especialistas de primera hora de los Victorinos en Sevilla; El Tato y Liria. Y más se desinfló en 1999 con una mala corrida que estoquearon Juan Mora, Ponce y Caballero. La realidad es que Victorino dejó de acudir a Sevilla durante cuatro años. Ahora, al cabo del tiempo, cuesta mucho entenderlo.

La vuelta fue el 22 de abril de 2004, jueves de preferia, con Antonio Ferrera, El Cid y Luis Vilches. De este cartel hace ya 13 años. Figuraban en el mismo dos toreros que con el paso del tiempo serían ídolos en Sevilla con la de Victorino. Ese día, la corrida fue desigual y el que estuvo mejor fue el torero de Utrera.

Desde ese año 2004 hasta nuestros días no ha faltado Victorino en la feria de Sevilla. La corrida del 7 de abril de 2005 fue histórica. Se consagró Victorino en Sevilla y El Cid abrió la Puerta del Príncipe después de una tarde completa. La faena a Cobreño fue el punto de partida de un idilio entre ganadería y torero que tendría fechas gloriosas por delante. Para el torero de Salteras fue la segunda salida por la Puerta del Príncipe el mismo año después de haberlo conseguido el Domingo de Pascua. Los jurados se entregaron sin presiones al nombre de Victorino.

Bajó el tono en 2006 y subió a lo alto en 2007. Siempre El Cid en los carteles de estos años. El 19 de abril de 2007, El Cid se encontró con Borgoñés y le cortó las dos orejas. Ese día de nuevo abrió la del Príncipe. El toro fue premiado con la vuelta al ruedo. La de 2008 fue otra gran corrida que sirvió para la despedida sevillana de Pepín Liria. Se llevó los premios a la mejor corrida de la Feria. Menos buena fue la de 2009, celebrada el jueves de preferia, con un mano a mano de Morante y El Cid. Tampoco la de 2010 fue buena. Allí estuvieron de nuevo Ferrera y El Cid. Y otra decepción en 2011 con Padilla, El Cid y Salvador Cortés en la terna.

La novedad de 2012 fue que por fin Victorino pudo lidiar en farolillos. El martes 24 de abril de ese año se enfrentaron el desaparecido Iván Fandiño y David Mora con una corrida variada pero lejos de lo esperado. Mal año el de 2013 con un encierro sin relieve para El Cid y Daniel Luque y un toro para Manzanares en su encerrona. Fue un toro difícil que hizo pasar un mal rato al alicantino.

Los años más cercanos a este relato son gloriosos. En el año 2014, consumada la afrenta de las figuras del G-5 a la plaza sevillana, se lidió en Resurrección una de Miura y la de Victorino pasó al Domingo de la Feria. Ese día fue Antonio Ferrera quien ya en su etapa más madura se enfrentó a Disparate, un toro cumbre. Se repitió el triunfo de Ferrera en 2015 con otro toro enorme por humillación y recorrido, el recordado Mecanizado. A su lado, Escribano cortaba una oreja como aperitivo de la gran fiesta que estaba por llegar en el año 2016.

El día 13 de abril fue el día de la consagración para la eternidad en Sevilla de Victorino Martín. Entre varios toros con casta y bravura salió Cobradiezmos y se encontró con Manuel Escribano que logró su indulto. Ya el viejo ganadero no pudo presenciar en directo el acontecimiento. Su hijo, digno sucesor de su categoría ganadera, paseó el anillo maestrante con el torero de Gerena. Ese mismo día Paco Ureña le cortó las dos orejas a Galapagueña, otro producto de casta y bravura de pelo cárdeno.

La de este año fue otra corrida variada con ese toro llamado Platino que cuajó el nuevo Antonio Ferrera, ya de vuelta a los ruedos después de su ausencia en 2016 por una lesión.

En definitiva, 18 corridas de toros y uno más en la corrida de seis de Manzanares. Y muchos toreros en la gloria, como El Tato, Pepín Liria, El Cid, Antonio Ferrera, Paco Ureña y Manuel Escribano como nombres más destacados. Nombres de toros inscritos con letras de oro en la historia del toreo en Sevilla, aunque el nombre de Cobradiezmos lo eclipsa todo. ¿Quién le iba a decir al bueno de Victorino que sería necesario e imprescindible en Sevilla? Le dio tiempo a saborear su triunfo. Se ha marchado con ese buen sabor de boca de que ha conquistado la Maestranza, una plaza que al principio parecía maldita y que acabó rendida a sus pies.

Publicado en El Mundo

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