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@Taurinisimos 129 – Gloria Victorino Martín Andrés (1929-2017) Homenaje @VictorinoToros.

Programa @Taurinisimos de @RadioTVMx del viernes 6 de Octubre de 2017. Conducen Miriam Cardona @MyRyCar y Luis Eduardo Maya Lora @CaballoNegroII.

Homenaje, Recuerdo de Victorino Martín Andrés (1929-2017)
Memoria de grandes toros de Victorino de 1982 a 2017.

Imágenes de Ruiz Miguel, Luis Francisco Esplá y José Luis Palomar, “El Capea” y Luis Miguel Encabo en Madrid.

Faena de “El Tato” en Sevilla 1997, “El Cid” en Bilbao y recuerdo de “Zotoluco” en Valencia.

Faena e indulto de “Cobradiezmos” en Sevilla, 2007.

Faena e indulto de “Belador” en Madrid, 1982.

Juan Bautista en Logroño en 2017.

La próxima emisión de @Taurinisimos será el próximo viernes 13 de Octubre de 2017 a las 7 pm (Mex) a través de http://www.radiotv.mx

#EsperamosSuOpinión.

Twitter: @Taurinisimos.

Mail: taurinisimos@gmail.com.

FB/Taurinísimo

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La Cadencia del Paso – Creciente Confrontación entre Flores y Rivera.

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El derechazo a plena luz de temple de Fermín Rivera al cuarto toro de El Vergel. FOTO: Humbert.

La corrida de El Vergel subraya el extremo de la mansedumbre, la sosería. Sonado fracaso ganadero en presencia y juego rescatado por el pequeño pero apasionante mano a mano sostenido entre Fermín Rivera y Sergio Flores, quien sale a hombros tras desorejar al único chispazo de casta de la corrida con el que responde al magnífico y rotundo toreo de Rivera cuya desconcertante espada le cierra la Puerta del Encierro, ojalá repita lo antes posible. Mala tarde del confirmante Garrido, rápido en casi todo su proceder, reducido queda, en todo sentido, a telonero de la corrida.

Por: Luis Eduardo Maya Lora – De SOL Y SOMBRA. Plaza México. FOTOS: Humbert García y Edmundo Toca Olguín.

Suma preocupación sufría el General Lucio Blanco, acuartelado en la capital mexicana, sobre el paso de sus soldados, allá en el lejano 1914.

Como Jefe Militar de la Ciudad de México, Blanco se acuartela en la fastuosa y abandonada mansión de Don Joaquín Casasús en la colonia Guerrero, calle de “Héroes”, donde miraba el paso perdido de su tropa al intentar marchar en redondo, situación que resolvió “fácilmente” el General. Blanco, cruzó la calle, se plantó en el predio de enfrente, cuyo patio vislumbra una ideal rotonda, y realizó una “petición” a su dueño.

Si la tropa no debe perder cadencia al marchar en redondo, ensayar en el predio de enfrente. Ayer en La México, cien años después, la Temporada pierde paso, sin patio donde ensayarlo o retomarlo.

Con el petardo de las cuadrillas y el de El Vergel, un encierro mitad impresentable, los tres primeros, y manso en lo general, dejan a la Monumental sin resolver su mayor problema: el toro. Las quejas contra los josé-julianes del sábado son ridículas contra de esto. A los tres primeros de El Vergel solo el mal juicio de Jesús Morales, otra vez, deja pasar.

Desastre total con el anovillado primero, chincolo y, además, espantosamente manso. Ni la voluntad de José Garrido puede ayudarle. El confirmante, sin la cabeza en sitio, sin ritmo, enganchado y matando mal, no destaca con esta birria ni por chicuelinas, peor está  con el muy violento y protestón sexto, diametralmente opuesto a la falta de seriedad del de su confirmación, le desarma y hace ver que ayer, José Garrido, no aparece.

Ejemplo de ello, la omisión de pedir permiso a Usía al devolver trastos.

Inaceptable.

En fin. Lo único que puede ocurrir, para no perder el paso entre unas cuadrillas en la peor tarde en años y un encierro en mínimos históricos de bravura y presencia, es que aparezca el milagro del buen toreo. Esto tiene nombre, dos apellidos más que ilustres y una realidad incontestable: Fermín Rivera Agüero. En nazareno y oro enfundado, con mucha más soltura, menos cercano a la solemnidad pero siempre respetuoso de las formas, se topa con dos mansos como para estrellar la ilusión.

No esta vez. Por el contrario.

Desde el capote el muy pobre segundo sale a protestar y tirar cabezazos. Fermín, sin mayor preocupación, le da por su lado manteniendo la compostura, lancea y el astado trata de quitarse el engaño, cierra con media y, tras el puyazo, prosigue una

Desahogo de la embestida, pase de pecho redondo de Rivera. FOTO: Humbert.
Desahogo de la embestida, pase de pecho redondo de Rivera. FOTO: Humbert.

característica que desde el turno anterior muestra el encierro: aquerenciarse cerca de donde son picados. Las banderillas ayudan al manso que trata de poner el freno de mano y no pasar en la muleta.

Rivera entonces procede como de él se espera.

Serenidad y temple, alterna lados y tira del manso por fuera de las rayas. La faena es pausada y reposada sin atosigar venciendo a un toro que no termina por tomar la muleta por bajo sin protestar, justo en el punto donde todo puede echarse a perder: el último tiempo de su suerte. Si en una tarde Fermín Rivera está rotundo y redondo en su toreo es en esta, su suavidad raya en la seda, la yema de sus dedos tiene su sutileza, en la media altura de su engaño y el canillazo final, el enfoque de su realidad taurina que replica el tendido estruendosamente.

Y a más. Incluso a pesar del desarme, uno en cada toro.

Fermín, poco a poco y muy medido, gana imperceptiblemente el paso a este su primero cuando se queda u obliga a quedarse cuando se raja, el burel cambia tras el embarque del primer muletazo y, principalmente, por el lado derecho  hasta se emplea, al natural vuelve el mando a devenir tras el temple ligando el toreo, los firmazos y pases de pecho son completos.

Un pinchazo y espadazo entero deja todo en saludos.

E inquietante espera.

Menos mal la corrida se convierte en el nuevo capítulo de la confrontación Fermín RiveraSergio Flores, de segundo a quinto. Y la brevedad, el buen oficio del tlaxcalteca, dan cuenta del alimañero tercero, una alhaja, chica y acobardada tras el puyazo, que desarma de salida al tercer espada y se aquerencia accidentalmente para mal fuera del burladero de matadores, quedándose con solo dos palos en un segundo tercio para el olvido donde  urgían las infanterías a tomar pues no pueden banderillear al burel que arrea.

Recuerdo el último caso de dos pares, un cárdeno claro, todo un toro Xajay que se estacionó en toriles, en 2005, César Rincón, de palo de rosa y oro, le cortaría una oreja.

De este lío del solo Rafael Romero, al hacer tremendo quite de riesgo, alcanza a librarse. Flores otorga todo el castigo posible de su muleta al manso que no tiene un pase. Así se procede y el tendido agradece los muletazos rematados a pitón contrario perfectamente empleados, justo cuando salta, ahora sí, un toro para el cuarto turno de la corrida.

Cárdeno claro y nevado, bien armado, serio, por delante.

Aquí, de nueva cuenta, el tranco y la bravura completamente rotos del toro afloran cuando el potosino lancea mostrando, de nueva cuenta, que el juego será deficiente por los cabezazos. De ahí que, tras breve puyazo, la reacción aquerenciada vuelva aparecer y Fermín le avive en la chicuelina que brinda aire y la larga, borbotón de torería. Alejandro Prado se esfuerza, consigue algún capotazo bueno pero Felipe Kingston con esa extrema preocupación de tan solo aventar los palos hace la gracia de tener que volver a pasar pues no clava.

Y cuando un manso ve que al pasar los toreros, de oro o de plata, no pasa nada, puede crecer y hacerse dueño de la situación, por ello, inmediatamente quiere poner el freno de mano y quedarse en la querencia, como si fuese él, el ofendido.

Solo que ayer Fermín Rivera está en estado de gracia.

Plenamente.

Por eso tira a los medios, al menos por fuera de la segunda raya, dónde más. Y se da a torear, a obligar y someter sin derrumbar o tropezar, los derechazos llegan con redondez, saliendo al frente, en cadencia, paso muy decidido y venciendo el tornillazo final, tan intermitente que a cualquier otro quitaría concentración. La de Rivera rebasa cualquier parangón y por ello, tras soberbia tanda con la derecha abierta con molinete, cosa rara, el de pecho y tres derechazos más el de la firma, viene el amplio y cantado cambio de mano, desencadenado hacia abajo y con tanto temple que la gente queda hipnotizada.

Y el toro imantado.

El camino a la zurda alumbrado, con la muñeca que vence y el desdén que prende el tendido pero que muestra agotadas las poca casta en el cárdeno para tristeza nuestra y toque de atención en Rivera que cambia la espada no sin antes pegar postreros derechazos, uno soberbio verticalísimo casi a pies juntos y, tras huida a tablas, nuevo cambio de mano pese al cabezazo.

Es hora de oficiar, también de decir que la estocada, prácticamente sobre las rayas, es algo defectuosa y tendida, lo mismo que trasera y algo contraria.

No opone mucho el toro hasta que el puntillero le levanta. Larga agonía de un manso que la muleta que tiene enfrente le rescata. Suena “La Veneciana”, intermezzo de “El Carro Del Sol” triunfal y sonoro lauro para Rivera que se agarra a la oreja, orgulloso, sonriente, y vencedor.

Solo Dios sabrá por qué tiene solo una tarde.

Con la corrida a más, otro manso, para variar, hace de las suyas en el lugar de honor.

Nadie duda que si hay un torero peligrosísimo en todo terreno, ante casi todos los toros es Sergio Flores. ¡Y qué peligro para él es tener esa cuadrilla! En fin. Lo cierto es que el astado no vale nada en los primeros tercios, anda suelto, como el valor de los banderilleros que pierden turno y dejan las cosas en plena nubosidad.

Pero el de Apizaco no entiende de imposibles y hay un momento al cerrar el segundo tercio cuando el cárdeno se arranca tras el brindis y el cual aprovecha tirando la muleta abajo, doblándose y castigando por derecho para sacar Sergio del manso lo último que podría esperarse, un poco de casta, protesta por el otro lado pero, poderoso, ya de pie, pega un cambio de mano a la zurda por bajo que resiente al toro, muletazo alumbrador.

Tres cambios de mano, tres, este fin de semana, Rivera y Saldívar y Flores.

De cartel…

Y los naturales llegan largos con vibración en doble tanda en los medios, aguanta el arreón quizá con mucho látigo, arrastrada la muleta y ansioso por reventar el asunto, afarolado y el de pecho. Sergio Flores podrá no ser el exquisito pero su manera de torear

evidencia la utilización tremendamente rotunda de los fundamentos. Entonces, con menos revolución, dosifica con la derecha la exigencia y cuando el toro pierde raza, la arrucina invertida mantiene el interés, pero no la raza del astado.

Por ello en la faena falta el remate, no por cosa del torero sino que el toro que escapa en los nuevos derechazos y naturales, abre con circurret que parece prender la mecha pero que solo hace que el cárdeno termine de escapar y refugie en el tercio bajo la Contraporra.

Entonces Flores no pierde tiempo.

Las joselillinas cierran faena y el estoconazo sobre las rayas rubrica perfecto con el toque abajo, es ejemplo del volapié donde el plateado estoque rompe las carnes y hasta los gavilanes deja el pomo de la espada y el derrumbe del toro, el siempre presente jolgorio y el inefable Jesús Morales dan las orejas en donde para nosotros una basta. Puerta grande.

Es lo de menos.

No es un dos por uno, paquete de corridas, tanta innovación y futuristas intentos. El toreo es arte y sus fundamentos permanecen, ahí está una posible y contrastada rivalidad que solo la ceguera y el interés pueden frenar.

Las empresas deben buscar hoy, esta tarde es muestra, lo que Don Antonio Rivas Mercado pronunció en 1910 al inaugurar su Columna a los Héroes de la Independencia Nacional: “Que el carácter del monumento es glorioso y triunfante, perpetuo de la lucha más brillante en nuestra historia y en las que en aquella contienda sucumbió”.

Lugar de honor.

No por nada Lucio Blanco hubo de detener la revolución a la reja de la casa Rivas Mercado en la Colonia dedicada al ilustre Guerrero y pedir, no ordenar, que sus soldados ensayaran marchando en redondo por la rotonda de la casa del hombre que no gustaba de “renegar de la imagen pública”, en plena Revolución.

Y así debe marchar la fiesta cuando el paso y la cadencia tropiezan.

Pena grande que alrededor de La México ni existan casas con rotondas como la de Héroes 45, que está ya restaurada. Ni tenga vecinos de la majestad de Rivas Mercado.

Al menos nos quedan Sergio Flores y Fermín Rivera para caminar.

Al paso y en redondo.

Texto: @CaballoNegroII.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Plaza México. Temporada Grande 2016-2017. Domingo, Noviembre 26 de 2016. Cuarta de Derecho de Apartado. Un Cuarto de Plaza en tarde agradable con cielo despejado, luz artificial desde la lidia del segundo deficiente y debe corregirse.

6 Toros, 6 de El Vergel (Divisa Verde, Morado y Amarillo) mal presentada por desigual, los tres primeros por ningún motivo debieron lidiarse en esta Plaza, chicos, chincolos primero y sexto. Bien presentada los últimos tres. Mansa en general y protestona, sin casta salvo el lidiado en quinto lugar que, tras mansear en los primeros tercios, dura cuatro tandas antes de rajarse. El tercero pasa solo con dos pares al acobardarse en banderillas. La mayoría de los toros desarrollan querencia accidental en el sitio en el que son picados. Pitados en el arrastre por su pésimo juego. Segundo y cuarto apenas alcanzaron a tomar la muleta gracias a la lidia que se les da.

Fatal la Autoridad al premiar inadecuadamente y permitir la lidia de los primeros tres y permitir a las cuadrillas “hacer y deshacer” en diversos pasajes del festejo sin una sola amonestación.

Fermín Rivera (Nazareno y Oro) Saludos tras aviso y Oreja. Sergio Flores (Grana y Oro) Palmas y Dos Orejas con protestas. Salió a hombros. José Garrido (Noche y Oro) que confirma la alternativa, Silencio y Pitos.

El tercer espada confirma la alternativa con el impresentable negro, girón, nevado y facado, chincolo, de la ganadería titular nombrado “Mielero” número 90 de 490 kilogramos.

Una de las peores tardes en mucho tiempo para los banderilleros, mencionar las faltas sería interminable, solo decir que Jonathan Prado, Edmundo Navarro, Tonatiuh Silva, Felipe Kingston, entre otros, han sido incapaces de completar el tercio de banderillas sin pasar en falso, atinar o dejar de violentar el Reglamento y la adecuada lidia tratando de banderillear por detrás del toro. Bien Rafael Romero al hacer gran quite de riesgo durante el segundo tercio de la lida del tercero. Muy mal el puntillero al levantar al cuarto.

El único momento de casta en la corrida, fue un instante y gracias a la mano izquierda de Sergio Flores. FOTO: Edmundo Toca O.
El único momento de casta en la corrida fue un instante y gracias a la mano izquierda de Sergio Flores. FOTO: Edmundo Toca.

Resplandor en Rioja y Oro – Faena Grande de Urdiales en remontada Riverista.

La “V” del toreo triunfa en este muletazo toda verticalidad  y todo temple de Diego Urdiales, para la embestida y su muleta duerme la suerte… el tendido se vuelca. FOTO: Emilio Méndez.

Y no lo querían traer… Inundando el albero de sosiego y torería, Diego Urdiales arriba y confirma en La México no solo la alternativa sino que, a pesar de su “añada” permítanme la expresión, su añeja cosecha riojana empata con el paladeo del mejor toreo. Faena, lenta y sosegada, con mucho cuerpo como el tinto riojano, aroma a torero, copa de lujo y la reserva de que todavía no hayamos degustado la mejor botella de la casa. Pena que es posible solo lo veamos por única vez. En medio de esto, solo uno de los alternantes mexicanos remonta, Fermín Rivera se impone al manso mientras que Fermín Espinosa se hunde en su propia displicencia e incapacidad taurina.

Por: Luis Eduardo Maya Lora – De SOL Y SOMBRA. Plaza México.

Sale un toro de Fernando de la Mora, como si lo de la semana pasada no hubiera sido suficiente, con el añejo y muy relacionado nombre de Salitrillo, muy pobre de pitones, enfrenta con bravura, ataca siempre, con ritmo, tiene su embestida un peculiar y característico andar que progresivamente eleva y muestra al rejoneador Alejandro Zendejas como dueño de un concepto serio y que de no fallar al final, habría sumado un triunfo gracias a sus emocionantes batidas y el cabalgar de costado fundamental.

Esperemos prosiga.

Pasado esto, comienza el bernaldazo de cada año.

Pero eso quieren los toreros, el toro de sueño para el toreo de ensueño. Esto casi nos cuesta la tarde, porque, siendo objetivos, no hubo un solo turno en que el disparejo en presencia encierro de Bernaldo de Quirós no rascara, todos sin excepción lo hacen, igual que en algún momento escurrirse de la muleta o doblar contrario. El riesgo del sueño del toro para el toreo de ensueño es matar de sueño a la afición, por mero aburrimiento.

Y casi lo logran.

Pues esto sumado a una actitud de autosuficiencia y cierta petulancia, además de unos pies muy bailarines, hacen que el muchacho Fermín Espinosa no esté mínimamente bien. Da muchos más pasos que pases con la muleta, ineficaz con el capote, distraído, nunca fija los pies en la arena, de antemano entra a las suertes solo para salir de ellas, incluida la suprema en el tercero, no obstante la entera en el sexto.

En ambas actuaciones, grises como su toreo, se mete con el público y es pitado con fuerza. La noticia es que “el fenómeno” volverá y dos veces más a La México.

Veremos.

Mala suerte la de Diego Urdiales, venir de emergencia y por una vez solamente.

Pero los milagros pasan y el único toro con cierto fondo, con cierta casta y una indubitable, casi infinita nobleza, no obstante su mansedumbre –rascar y rascar, hacer interminable el tercio de banderillas y doblar contrario una vez podio- es el primero, “Personaje” punto más que girón, punto menos que bravo y bien redondeado en carnes.

Quizá de más.

De otro modo no se explica que un toro tan bien toreado como lo es éste a la verónica por Urdiales, con la rotundidad de lo bien hecho en cada lance, la sutileza en la media y lo tranquilo y seguro de ese andar, termine por cantar a tablas y doblando contrario.

Serio como es, el riojano dosifica el castigo en varas y por ningún motivo, pese a las muestras de preocupación en su rosto, deja de confiar en que sus virtudes toreras habrían de convencer al morlaco.

Quietud y temple.

Es para angustiar que el toro reaccione como lo hace este en banderillas, haciendo a Gustavo Campos fallar, tirar para atrás rascando y hacer el berrinche en pleno ruedo, tales cosas anteceden a la seria y solemne confirmación de Urdiales por Fermín Rivera, para brindar el toro a la televisión (después sabríamos que el brindis ha sido con dedicatoria a la tierra donde tomo la alternativa) e ir a la cara del casi berrendo.

Aleja del toro las marañas de la mansedumbre, logra quitarlo del sitio aquerenciado para, por fuera de la raya, tirar de su embestida, sin accesorios u ornatos, verticalísima la columna, muy firme en el cite, con la fortaleza suficiente en la voz y en el toque para que el bernaldo se fije y la tome pero con la sutileza adecuada para que no se violente o descomponga, Diego Urdiales ha sumido la barbilla en el pecho, alargando su brazo y meciendo su cintura en el centro de la suerte para casi rematar a la cadera.

Y digo casi porque más que rematar, liga los derechazos primeros sin casi mover la planta.

La tela casi suspirar de la franela.

Como el buen vino y el toreo cuando son buenos, que llegan al gusto despacio y con paladeo.

De La Rioja… denominación de origen.

En el canto del muletazo las tandas llegan en un área corta, en un toreo ligado, rotundo, muy preciso, rematando con el cambio de mano atrás y los de pecho espléndidos que, pese a la vuelta contraria, hacen ver mejor al toro. Apenas le engancha el primer pase en la tercera tanda porque el temple encela al astado que se va arriba, entonces Urdiales dando medida y distancia exactas, gira cintura, abre apenas el compás y rompe la muñeca, vence la violencia del que cabecea en el precioso firmazo y en el breve pero esperanzador cambio de mano.

Que alumbra el camino de la mano izquierda.

Urdiales no ceja en insistir y ligar, aliviar y embeber al toro que está por rajarse. Para eso está el toreo, el mérito de la faena, de ir a las aguas profundas del natural donde no es fácil extraer el oro. El arte aflora y se lo debemos a Diego Urdiales que se cambia de nuevo en sensacional firmazo y, cambiada la espada, remata en ayudados sensacionales, uno con la derecha bárbaro muy cerca de tablas.

Lástima que se perfila en la suerte contraria y que se queda sin enemigo al frente. Pincha saliéndose y solo la vuelta al ruedo queda como estadística de una faena espléndida y de imborrable recuerdo. Para la historia la vuelta y la entrega del personal que si no es por la casualidad de la vida, no habría podido ver el despliegue de rioja y oro enfundado.

Que salva el papelón de la Empresa al no traerlo se salida.

Y el toro más bonito de la corrida, rematado por supuesto, el cuarto se queda corto de bravura. Ya desde salida se ha querido quitar el capote de encima. Urdiales lo vuelve a obligar y ha sido tanda y media antes de perder la muleta, en un tiempo que le viene pésimo al toro que desde que descubre el engaño ya no hace por embestir más. No han sido los kilos sino la ausencia de bravura. Diego le ha obligado y le ha extraído lo impensable, naturales.

Lástima que ayer ha pegado una mala tarde con la espada. Para el olvido.

Ante esto a Fermín Rivera ha quedado entre las dos aguas que ya preveíamos por el efecto Urdiales, quedarse en la nada taurina como el muchacho Espinosa o irse para arriba como hace en el quinto. Conste aquí que Rivera se ha tardado todo lo que perdona al manso segundo en el caballo.

Se va crudo. Pese a las chicuelina hace ver sin gran ritmo a Fermín.

Pero entonces, tras finiquitar sin mucho alcance al segundo, cuando más importa, Rivera se crece ante el extraño en pinta, sardo, quinto, más manso que el que inventó la mansedumbre y que sale a no dejarse sino hacer el borde, a tirar todo por el canal de la ignominia, su mansedumbre es tal que no responde a toques y descompone intento inicial de Fermín de hacerle pasar por fuera de la raya. Pero su insistencia, su afán de hacerle pasar y sin desesperarse, hace que al plantarle cara, el toro al menos responda en el tercio y Rivera, pisando el terreno del astado se eleve.

Sin caer en la desesperación, arrimando la pierna de recibo Fermín obliga, corre la mano, se descara y se obliga pase a pase a entregarse y romperse ante un toro que su mansedumbre le hace protestar y no responder afirmativamente ante este esfuerzo, dobla contrario y ante eso hace que Rivera se meta a las tablas y lo haga pasar.

Ruge La México.

Pero se divide luego del pinchazo y la estocada entera de Fermín.

Protesta la oreja. No importa.

Rivera tiene que arrebatar y arrebatarse ya. A riesgo de que le batan y que le arrebaten. Mucho más cuando, una de sus ganaderías preferidas, hoy y el viernes ante pasado le juega una de las peores pasadas, la de la mansedumbre.

Ojalá no le fallen más.

Hoy Urdiales y Rivera han fallado, malamente, con la espada. Esto pega a la estadística pero no a la esperanza. Pese a que en una época de toro manso la aburrición impere, nos queda solo la entrega y el arte del toreo.

Pena que esa combinación sea menos fructífera con el toro del aburrimiento.

Que la dicha sea buena y volvamos a ver a ambos toreros con un encierro mejor porque espero a ellos mismos no les quede ganas de vérselas de nuevo con Bernaldo de Quirós. Todo en la vida tiene su límite. Incluso la paciencia y la espera de la Afición.

Menos mal, así lo deseamos, el toreo es siempre una eterna espera.

Texto: @CaballoNegroII.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Plaza México. Temporada Grande 2015-2016. Domingo, Noviembre 15 de 2015. Segunda de Derecho de Apartado. Más de Un Tercio de Plaza en tarde fría con algo de viento.

7 Toros, 1 para rejones de Fernando de la Mora (Divisa Amarillo y Blanco) de fea cabeza, pobre de pitones, bien hecho y con mucho ritmo en la embestida, siempre a más y con emotividad ante la cabalgadura; y 6 de Bernaldo de Quirós (Divisa Rojo, Verde y Morado) Dispareja de presencia, con cuajo el lote del primer espada, muy chico el segundo, apenas en la raya el lote del tercer espada. Mansos todos sin pelar firmemente en varas midiéndoseles y dosificando mucho el castigo, destaca la nobleza del segundo, rascando siempre y, pese a buscar las tablas, desarrolló un juego aceptable gracias a la muleta que ha tenido enfrente. Pitos fuertes a varios de los lidiados en el Arrastre.

Los tres primeros todos de lidia ordinaria fueron bautizados en memoria del reconocido aficionado taurino, el periodista y cronista taurino, Jacobo Zabludovsky, a quien se develó una placa fuera del Palco 31 de la Plaza.

El Rejoneador Alejandro Zendejas, Saludos; Diego Urdiales (Rioja y Oro) que sustituye a Enrique Ponce, Vuelta al Ruedo y Palmas. Confirmó la alternativa. Fermín Rivera (Negro y Oro) Silencio tras Aviso y Oreja protestada. Fermín Espinosa “Armillita IV” (Azul Rey y Oro) Pitos y Leves Pitos.

El primer espada confirmó la alternativa con el toro “Personaje” de la ganadería titular, no. 645 berrendo en negro de 505 kilogramos.

El Banderillero Ángel González hijo saludo tras banderillear al castaño tercero.