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FERIA DE ILLESCAS: Pepe Luis, el sueño de otra época

El diestro Pepe Luis Vázquez da un pase de muleta en su reaparición durante la corrida de la Feria del Milagro. ISMAEL HERRERO. EFE.
 

Indultado un toro con el que triunfó Manzanares, al igual que Morante en otro de vuelta.

Por Antonio Lorca.

La reaparición de Pepe Luis Vázquez bien justifica un viaje a Illescas. No en balde nació con la pureza del toreo en las entrañas, aunque la ausencia de ambición y serios percances impidieran en su día que pudiera emular la majestuosidad torera de su padre. Su paso por el arte taurino fue largo en el tiempo, breve en los éxitos e intenso en los sueños; quizá, por eso es de esos toreros que desborda esperanza cuando decide volver a enfundarse un traje de luces.

Pero el tiempo es un juez implacable, y lo que es peor, la inactividad, que pasa factura cada día. Lógicamente, Pepe Luis ha perdido el oficio -no torea desde 2012-, pero mantiene el garbo, las maneras y la estampa.

En Illescas esbozó detalles fugaces de una clase innata que ilusionó al toreo en los años ochenta: una media, un cambio de manos, un natural extraordinario, una trincherilla garbosa, todo ello ante su primero, muy terciado y noble torete con el que mostró excesiva y comprensible desconfianza. Mostró sus mejores intenciones ante el cuarto, también de noble condición, pero los deseos de su cabeza no coincidían con los impulsos del corazón. No hubo entendimiento e, incluso, se llevó un susto sin más consecuencias.

En fin, que no pudo ser, porque no ‘lo que no pué ser, no pué ser’, pero ahí quedó la imagen de un torero clásico de los que pervivirán siempre en el sueño de los buenos aficionados.

El resto del festejo fue una divertida algarabía. Morante se encontró con un nobilísimo toro en primer lugar y lo toreó como solo él sabe hacerlo. Lo recibió de capote con un farol en tablas y una tanda de verónicas excelentes. Repitió el animal en la muleta y el público se volvió loco de alegría. Al contrario sucedió ante el quinto, un marrajo que huía de su sombra, y los tendidos no quisieron entender que Morante acabara con el animal sin más preámbulos.

Manzanares se llevó el mejor lote: dos toros fabricados de pura almíbar: nobilísimos y de escasas fuerzas. Bien, con su habitual elegancia y templanza, muleteó a su primero, y se cansó de dar muletazos al excelente sexto, al que se le perdonó la vida. Excelente porque era un pan bendito en la muleta, pero el caballo ni lo olió.

En fin, todo muy divertido.

Y algo más. Es saludable visitar de vez en cuando una plaza de tercera para palpar el estado de la fiesta. Y la verdad es que se cae el alma a los pies. Pero no por el trapío del toro, sino porque lo que allí se celebra no es una corrida, sino un festejo adulterado que se parece a la tauromaquia como un huevo a una castaña.

Veamos: el presidente demuestra que ni sabe ni tiene autoridad, y el público se comporta como estuviera presenciando una verbena popular. Ejemplos: se le dio la vuelta al ruedo al segundo toro sin motivo, del mismo modo que se devolvió el quinto o se le perdonó la vida al sexto. Pero es más: el presidente le indicó a Manzanares que matara a ese último, e, incluso, le envió un aviso, pero el torero, en un gesto de inaceptable rebeldía, soltó el estoque y se sentó en el estribo a esperar que sonaran los otros dos; así pues el presidente, asustado, mostró el pañuelo naranja.

El respetable será muy respetable, pero parece no distinguir un toro de un caballo. Lo jalea todo, sobre todo si el torero se pone bonito, aplaude o abronca sin motivo y ríe a carcajadas como si estuviera en un circo.

En fin, que esta fiesta en plaza de tercera no necesita toro, ni fiereza, ni casta, ni sangre; basta con un carretón de entrenamiento y un señor vestido de luces con aires de bailarín.

Pero eso es un verbena, y no la fiesta de los toros…

VÁZQUEZ / VÁZQUEZ, MORANTE, MANZANARES

Toros de José Vázquez -el quinto, devuelto-, correctos de presentación, blandos, mansos y nobles; al segundo se le concedió la vuelta al ruedo y el sexto fue indultado. El sobrero, del mismo hierro, manso y bronco.

Pepe Luis Vázquez: estocada contraria (vuelta); casi entera perpendicular (ovación).

Morante de la Puebla: pinchazo y estocada (dos orejas); cuatro pinchazos, media baja y un descabello (silencio).

José María Manzanares: pinchazo y estocada baja (oreja); vuelta apoteósica tras el indulto del toro.

Plaza de Illescas (Toledo). Feria del Milagro. 11 de marzo. Lleno de ‘no hay billetes’.

Publicado en El País 

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PLAZA MÉXICO: Temporada Grande 2016-2017 CARTELES – Entre Prisas y Carreras.

Javier Sordo, primer año, primera Temporada Grande. Foto: TAR.
Arq. Javier Sordo, primer año, primera Temporada Grande. Foto: TAR.

La  presentación de los carteles rompe la tradición y con el pasado que por oscuro y mal hallado parece ser el único objetivo que tienen las formas de la nueva era: olvidar lo de antaño. Además las nuevas formas exigen hablar bien de todo, no cuestionar. Lo único malo, más allá de que si en un mes puede caber casi todo el derecho de apartado, es que al intentar romper con lo anterior, la nueva era vuelve a caer con lo que trata de romper, la falta de apuesta por un toro diferente al de ayer, es decir, con la prisa de acabar antes, La México puede tropezar de nuevo con la misma piedra… y con el mismo pie.

Por: Luis Eduardo Maya Lora De SOL Y SOMBRA. Especial.

Sentaos taurinos y diletantes.

Calma, que las cosas en el toreo deben ser despacio. Ni con “ganas de reventar” como dicen los que saben porque “nada les embona”, dice la más corriente de las corrientes taurinas, sino solo ideas plasmadas con ganas de recordar la grandeza del arte del toreo y reflexionar sobre su futuro, que nos compete a todos.

Pensar, sí, complicada actividad para el oficialismo militante y la patronal taurina.

Pero antes de pensar, pasemos a imaginar.

Recordemos a Alameda:

“Con amplitud de Palacio y rigor de minutero//Debe ajustar el torero su tiempo por el espacio.//Ni de prisa, ni despacio y un tanto como al azar//Al aire de su persona, como Fuentes y Gaona, maestros del buen andar.”

Seguramente Don José, con su poético actuar, palpaba que las prisas son tan malas como la falta de espacio al andar. Fuentes y Gaona, quizá dando la vuelta al ruedo es la muestra taurina superior. Y al torear, no lo es menos, amplitud es necesaria para no apresurar. Liguemos entonces este su “Seguro Azar” del toreo con su manera tan particular de explicar la distancia, su célebre “un paso al frente y puede morir el hombre, un paso atrás y puede morir…” el arte de torear, para Alameda, ha de ser tan preciso como el (seguro) azar.

“Saber ver, saber estar…”, prosigue.

Es decir, todo en los toros tiene su distancia, ni más lejos ni más cerca, su sitio.

Y pongamos las cosas en el sitio correcto.

Más allá de formas, con las que no comulgamos, a la Temporada le falta espacio para respirarla y sentirla, semana a semana. La Plaza México quita su histórica tipografía de los carteles. Sobra amontonamiento en los carteles que puede agotar al aficionado mental y económicamente, requiere un mejor horario para que no llegue pronto el frío y, si los toros fallan, la aburrición. Sobra grandilocuencia y faltará grandeza si las entradas los días seguidos son seguidamente medianas.

La México no es para fines de semana con sabor a Feria.

Sumemos las novilladas y desde el viernes hay actividad.

En las formas, tan importantes, es omisa la Plaza México en nombrar a las cosas como son o quitar de los carteles la palabra “show”. No imagino a Don Antonio Ariza en aquella época taurina del ayer, llamar a un atractivo adicional, una cuadra o espectáculo ecuestre, de tal modo.

Tiempos modernos.

O no anunciar los toros por delante.

Esta omisión no podemos obviar, debemos cuestionarla porque es la más grave de todas, deja muestra de lo que la empresa ofrece en realidad, toreros. Solo que, quitando a José Julián Llaguno y, quizá, a El Vergel, los encierros son tan de poca esperanza que el toro, factor de cambio necesario, para romper con lo malo realmente del pasado, sigue estando en un segundo plano.

Si ustedes analizan cada encierro, desde Bernaldo de Quirós hasta Julián Hamdan, pasando por Teófilo Gómez y San Isidro, la programación de los encierros son la repetición del ayer, que por trillado, manso y descastado, no alientan ningún tipo de esperanza. Quiere decir que una mano de gato, un cambio en la decoración y la irreverencia en la forma taurina, solo hacen cambiar lo desechable, dejando intacto lo realmente esencial.

Y es innegable, a menor toro mayor toreros.

Cuando una Temporada Grande lo es por sí, no requiere inventarse una leyenda tan distante de lo taurino como “pasión hecha a mano” para saber que el arte no se “hace” y que la nueva cara de la Plaza México solo cambia de piel, pasa a cirugía estética sin hacer el cambio de sangre, la renovación en toros, principalmente, tan necesaria. Es más, varias de las combinaciones de toros y toreros ya las hemos visto en la propia Plaza México, a petición de parte diríamos cuales, porque son un puñado.

Y no nos sorprenderá que las corridas pasen la asignatura del trapío, no es favor, es obligación porque, no olvidemos, los precios suben y la Afición tiene la obligación, ya que el oficialismo informativo no puede serlo, de ser siempre exigente. Veremos si realmente, con edad y presencia ofensiva, pueden embestir, veremos que tan bien la Plaza México, ya sin la guerra fría contra su rival reciente ETMSA, hizo los deberes y reseñó a tiempo.

Si repite la formula autocomplaciente, la Temporada se caerá por lo más delgado: Los encierros, ojalá nos equivoquemos.

Pero lo inconcebible son las prisas, el amontonamiento de las fechas, la inexplicable aparición única de Fermín Rivera y Juan Pablo Sánchez, la injustificable aparición de Ginés Marín, Gerardo Rivera y Diego Sánchez, la innecesaria repetición de Fermín Espinosa “Armillita” IV y el forzado doblete de Luis David Adame. Porque quizá es uno de los más esperados pero, la vida no se agota en un solo acto.

Tal como parece que José Adame puede agotarse en la encerrona del doce de Diciembre, tal como lo vimos en Aguascalientes en Abril de 2015. Un torero que no cuenta con el máximo cartel a pesar de las orejas que ha cortado y que es un caso claro del torero de hoy: técnico por definición, artista por excepción. Veremos si al torero le alcanza esta gesta, primero para llenar la Plaza, el primer toro a lidiar en toda encerrona.

Considerando todo un mes de corridas de toros, esperemos, a cuestas.

Cómo brindar interés en las primeras doce sin tres de los cuatro ases del toreo: Ponce, José Tomás y “El Juli”, solo Morante está, otra vez, con los teófilos para variar un poco la costumbre. Dicen que están firmados, que como aquel toro de Xajay, serán “Pa’Enero” pero es muy posible que el bolsillo del aficionado aguarde precisamente para cuando estos vengan, antes no.

Quizá por ello no se hace oficial si habrá o no, televisión, en vivo y en directo.

Error si no se hace.

Y, nos pregunta la Afición, ¿Qué hay sobre la prohibición de carteles con mayoría extranjera? Nosotros contestamos como taurinos. Son perfectos, salvo por el integrante mexicano de cada uno de ellos y, a su vez, analizamos la Ley de Espectáculos: el anuncio es a favor del espectáculo pero contrario a derecho.

Esto no es cosa de pagar una multa, sino que la Delegación puede actuar tal como lo hizo en 2007 cuando Clausuró la Plaza, defendiendo y ganando el famoso amparo 1594/2007 del Juzgado Duodécimo del Primer Distrito en Materia Administrativa, concluyendo que aquel Artículo 47, en aquel entonces no restrictivo, era constitucional, hoy que mayormente lo es, con mayor razón.

La Ley es dura pero es la Ley.

No nos gusta la inflexibilidad tampoco nos gusta la transgresión a la Ley.

Pero nos gusta el toreo y aquí estaremos, los viernes de novilladas, los sábados de corridas, los domingos por regla y el lunes guadalupano, como está en nuestra sangre.

Así pienso yo, Así, ¿Lo creerá el resto de la Afición?

Esperamos sus comentarios a los carteles a continuación listados.

Suerte…

Twitter: @CaballoNegroII.

La otrora "Regia Inauguración" como premio, Bernaldo de Quirós.
La otrora “Regia Inauguración” ahora en sábado y como premio, Bernaldo de Quirós.
Xajay llega para los dos Adame y Roca Rey.
Segunda de Temporada, al día siguiente, Xajay llega para los dos Adame y Roca Rey.
Al fin, José Julián Llaguno vuelve a la Plaza México en el año de la partida de Don José Julián.
Tercera de Temporada. Al fin, José Julián Llaguno vuelve a la Plaza México en el año de la partida de Don José Julián.
La incognita sobre El Vergel, en su presentación en Temporada Grande.
Cuarta de Temporada. La incognita sobre El Vergel, en su presentación en Temporada Grande en la tristemente única tarde de Fermín Rivera y la confirmación de José Garrido.
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Quinta de Temporada. Castella y El Payo con una de sus ganaderías predilectas en la segunda aparición del joven Adame.
Una ganadería con varios petardos encima para una terna desigual.
Sexta de Temporada. Una ganadería con varios petardos encima para una terna desigual con la única e inexplicable tarde de Juan Pablo Sánchez..
Choque entre Castella y Talavante a la espera de Montecristo.
Séptima de Temporada. Choque entre Castella y Talavante a la espera de Montecristo.
Octava de Temporada. Barralva para el Payo, una vez más en la segunda tarde de Roca Rey y la única de Silveti.
Octava de Temporada. Barralva para “El Payo” una vez más,  la segunda tarde de Roca Rey y la única de Silveti.
Novena de Temporada. Vuelve Morante tras el año pasado, con Teófilo de nuevo y en el encontronazo con Manzanares. Inexplicable la confirmación.
Novena de Temporada. Vuelve Morante tras lo del año pasado, con Teófilo de nuevo y en el encontronazo con Manzanares. Inexplicable la confirmación.
Décima de Temporada. La encerrona catorce de la historia en lunes guadalupano para José Guadalupe Adame.
Décima de Temporada. La encerrona catorce de la historia en lunes guadalupano para José Guadalupe Adame.

Todos los festejos a las cinco de la tarde.

CARTELES DE ANIVERSARIO 

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Los Carteles de La México están aquí… para juicio de todos.

Esta es la cartelera para la segunda parte de la temporada, para mayor información siga este link: Corridas de Aniversario

  1. DOMINGO 22 de Enero: 6 Montecristo, 6 para Miguel Ángel Perera, Juan Pablo Sánchez y Diego Silveti;
  2. DOMINGO 29 de Enero: Un toro para rejones de El Vergelpara el rejoneador Jorge Hernández Gárate y 6 Los Encinos, 6 para Sebastián Castella, Octavio García “El Payo” y Andrés Roca Rey
  3. SÁBADO 4 de Febrero: 6 Fernando de la Mora, 6 de Eulalio López “Zotoluco” que se despide y Enrique Ponce. Mano a Mano;
  4. DOMINGO 5: Corrida del LXXI Aniversario. 6 Teófilo Gómez, 6 para “Morante de la Puebla”, Julián López “El Juli” y Luis David Adame que confirma alternativa;
  5. DOMINGO 12: 6 Barralva, 6 para Paco Ureña, que confirma alternativa, Arturo Saldívar y Sergio Flores; y
  6. DOMINGO 19: Dos toros para rejones de Los Encinos para Hermoso de Mendoza y 6 Jaral de Peñas, 6 para Joselito Adame y dos triunfadores de las anteriores corridas.

NOTA De SOL Y SOMBRA:

Convocamos a la Afición, tal como amablemente hicieron en el anuncio del Elenco a hacer notar su voz y opinión contestando el correo para los suscriptores o dejando comentario debajo de esta entrada.

Agradecemos su atención.

Atte.

De SOL Y SOMBRA.

 

El triunfo de Manzanares

El torero José María Manzanares, la semana pasada en Madrid.
Por Antonio Lorca para El País.

Hace año y medio que falleció su padre, y aún lo echa de menos. A pesar del tiempo transcurrido, mantiene en su rostro ese rictus de tristeza que paseó por los ruedos durante la temporada pasada, vestido de catafalco y azabache, en recuerdo del maestro desaparecido. Ha abandonado el luto, pero no la melancolía. Quizá por eso, horas después del gran éxito alcanzado en la plaza de Las Ventas, que lo ha reconocido como el triunfador de la pasada Feria de San Isidro, José María Manzanares (Alicante, 1982) reconoce con voz tenue y apagada que está “relativamente tranquilo”. “Tengo mis cosas interiores”, añade, “pero ahora mismo estoy feliz”.

Ha cambiado el reluciente grana y oro de luces por un impecable traje azul que despierta la admiración de un grupo de paisanas que lo reconoce en la madrileña plaza de Santa Ana; momentos después, en una clásica biblioteca de mediados del pasado siglo, Manzanares mantiene la gravedad de su rostro, se acaricia el pelo, carraspea con frecuencia, duda y parece sentirse incómodo. Aclara que solo es tímido, desconfiado con los extraños y celoso de sí mismo. Y, a renglón seguido, reconoce que “lo de Madrid” ha significado un antes y un después en su carrera. “Ha sido un sentimiento intenso que ha supuesto mucho interiormente, pero no va a cambiar mi planteamiento inicial sobre la temporada”, afirma. “Estoy inmerso en un proceso de evolución profunda para mejorar mi concepto del toreo; el día del triunfo pude ver resultados de esa progresión en la que estoy empeñado desde que falleció mi padre”.

Manzanares emocionó el 1 de junio, en la corrida de Beneficencia a una plaza abarrotada porque se mostró como un torero diferente. Él lo explica así: “Pretendo alcanzar la máxima naturalidad sin perder la pasión. Esa era la obsesión de mi abuelo: los talones encajados, los riñones metidos, acompañar la embestida con todo el cuerpo hasta llegar al abandono físico, sin perder la entrega en cada muletazo”.

El torero está convencido de que así enamoró a Las Ventas. Pero no ha sido fácil llegar hasta ahí; tanto es así que dice haberse sentido incomprendido durante el proceso de cambio: “No he salido de un bache artístico, como muchos creen; no buscaba el triunfo fácil y toreaba más para mí que para la galería. Y es verdad que todavía arrastro un componente emocional por lo de mi padre; son muchos los recuerdos y queda un vacío que aún no he superado”.

José María Manzanares cumplió 34 años en enero, y está a punto de ser padre por tercera vez. Aún permanece erguido en el sofá, pero esboza la primera sonrisa cuando se dispone a hablar de su familia. Las distancias con los extraños se van acortando. “Mi hijo mayor solo tiene cuatro años y medio, pero la vida me ha dado un vuelco en los últimos tiempos. Me ha cambiado todo como persona y como matador. Tenía razón mi padre cuando afirmaba que cada día costaba más. Y yo le contestaba: ‘Sí, papá, pero ganas en experiencia’, y él me replicaba que aumentaba el miedo y la responsabilidad. Y es verdad. Pero estoy tranquilo. Soy una persona inestable, y mi familia me proporciona serenidad. Además, sufro mucho porque soy muy perfeccionista y disfruto muy poco. Pero en este momento, estoy feliz”.

—¿Es usted un buen marido y padre?

—Sí, un buen padre, sí. Amo a mis hijos por encima de todo, y eso lo aprendí del mío, que fue extraordinario, e intento hacer lo mismo. Pero lo paso mal porque en Alicante, donde vivimos, hay pocas ganaderías y debo pasar tiempo fuera de casa, en la finca de mi padre o en la de mis apoderados, y los echo mucho de menos.

El torero y los hombres de su cuadrilla mantienen la costumbre de encerrarse en el campo después de la fiesta de Reyes hasta que finaliza la Feria de San Isidro, dedicados al entrenamiento intensivo para la temporada.

—¿Se cuida mucho?

—Antes hacía muchísimo deporte, pero en este momento me dedico más al toreo de salón. Si estás muy fuerte físicamente, lo aprendí de mi padre, los movimientos se vuelven más toscos y brutos. Por esa razón trabajo menos el cuerpo. Mi padre estaba muy fuerte, pero fue siempre muy delgado; yo he salido a la familia de mi madre, que es más corpulenta.

Corpulento o fuerte, lo cierto es que el físico de Manzanares despierta el interés del público y, en consecuencia, de la industria de la moda. Ha trabajado con prestigiosos fotógrafos, se ha enfundado caros trajes de marcas de lujo y ha lucido su cuerpo en portadas de revistas. La mirada del torero adquiere un tono de gravedad, se remueve en el asiento, se toca el pelo por enésima vez, carraspea para aclarar la voz y se perfila para lo que considera una aclaración importante: “Intento que mi relación con ese mundo tenga que ver con el toro o con lo que soy. Odio asistir a un evento en el que se me pueda considerar solo un modelo. Yo soy torero, y vivo por y para el toreo. Hacer incursiones en la moda en las que se vea a un torero me parece que es importante. Pero no tengo tentación de ser modelo ni me atrae ese mundo”.

—¿Se pueden mantener los pies en el suelo cuando se alcanza el éxito siendo muy joven y le recuerdan a cada instante que es un icono de la belleza masculina?

—Es difícil. Hay muchas tentaciones, muchas distracciones… Por eso me encierro tanto tiempo en el campo, porque el cuerpo tiende a la vanidad. Hay momentos en que todo el mundo te dora la píldora. A todos nos gusta que nos digan palabras bonitas, pero hay que ser inteligente para saber dónde está el límite. Es complicado combinar la juventud y la gloria, y lo único que te salva es la gente buena que está a tu lado, que te aconseja bien. Hay que saber escuchar y a quién escuchar; debo usar mucho la mano izquierda. Pero, sí; creo que mis zapatillas están bien asentadas.

A estas alturas de la conversación, José María Manzanares ha roto la distancia, se muestra relajado y sonríe cuando se le pregunta qué hay detrás de esa mirada enigmática y seductora de galán de cine. “Soy bastante tímido cuando no conozco a las personas, pero muy divertido y bromista con mis amigos; y cariñoso con ellos y con todo el mundo. Soy sensible, muy sensible, todo me afecta mucho. Y una persona muy familiar y casera. Así creo que soy”.

Tiene un recuerdo para Sevilla (“la plaza de la Maestranza es lo más especial de mi vida”); asegura que le preocupa el momento actual de la fiesta (“está en peligro, pero no creo que desaparezca”), y espera que su carrera sea muy larga (“me queda mucho por hacer, y me gustaría estar mucho tiempo, pero no sé hasta cuándo”).

Y su padre… Qué pena, se lamenta, que el maestro, también José María Manzanares, no estuviera en Las Ventas para gozar con su triunfo. Ya en el hotel lo celebró con su esposa, Rocío, “que está embarazadísima y con miedo, porque deberá someterse a la tercera cesárea para que podamos ver a nuestra segunda niña”. Mientras, junto a Rocío y sus dos hijos, trata sin éxito de recordar la faena del triunfo. “Me sentí aislado; intento revivir la respuesta del público y no lo consigo. Tengo algunos flashes, destellos, pero es como si hubiera toreado en otro lugar. No fue la faena perfecta, pero hubo momentos que se acercaron a lo que yo voy buscando. Para ello trabajo, y espero que así se comprenda”.

SUPER PAPA…POR TERCERA VEZ

José María Manzanares ya tiene en brazos a su tercera hija. El torero ha anunciado en Instagram la llegada al mundo de la pequeña Gabriela, el bebé que les ha transformado a él y a su esposa, Rocío Escalona, en familia numerosa. “Ya tenemos a Gabriela con nosotros… Las dos están genial gracias a Dios. Saludos a todos!!!”, escribía el diestro en las redes sociales.

El matrimonio acaba de celebrar su quinto aniversario de boda. La noticia del embarazo saltaba en la boda de Eva Gónzalez y Cayetano Rivera, una noticia que llenó de alegría a la pareja. Rocío y Manzanares tienen otros dos niños: Julieta, que nació en el año 2013, y José María, nacido en noviembre de 2011.

Manzanares, declarado triunfador de San Isidro 2016

De S y S.

José María Manzanares ha sido declarado triunfador de la Feria de San Isidro 2016, según el fallo del jurado de los premios Taurodelta, compuesto por algunos de los periodistas encargados de cubrir las 31 tardes del ciclo, además de representantes de la empresa de la plaza de toros de Las Ventas.

El alicantino ha recibido también los galardones correspondientes a la mejor faena y mejor estocada, ambas correspondientes a la gran actuación que le hizo al toro de Victoriano del Río, al que cortó las dos orejas.

En otras categorías han sido también reconocidos el matador de toros Andrés Roca Rey y el novillero Luis David Adame asi como el rejoneador Leonardo Hernández.

Estos son todos los premiados de los premios Taurodelta:

Triunfador de la feria: José María Manzanares.

Mejor faena: José María Manzanares.

Mejor novillero: El mexicano Luis David Adame.

Mejor rejoneador: Leonardo Hernández.

Torero revelación: El peruano Andrés Roca Rey.

Mejor estocada: José María Manzanares.

Mejor picador: Juan Bernal, de la cuadrilla de El Cid.

Mejor brega de subalterno: César del Puerto, de la cuadrilla de Alberto Aguilar.

Mejor par de banderillas: David Adalid, de la cuadrilla de José Carlos Venegas.

Mejor ganadería: Victoriano del Río.

Mejor toro: Malagueño, número 1, de la ganadería de Alcurrucén, y lidiado en segundo lugar por David Mora en la tarde del 24 de mayo.

Twitter @Twittaurino

Los Manzanares acompañarán a José Tomás en la feria de Hogueras

De S y S.

El Ayuntamiento de Alicante y la empresa concesionaria de la Plaza de Toros han presentado esta mañana el cartel de la próxima feria taurina de Hogueras. Como ya se anunció, José Tomás será el máximo protagonista de una cita que el 24 de junio, día grande de las fiestas, reunirá al diestro de Galapagar junto a los hermanos Manzanares, el diestro José María y el rejoneador Manuel.

La feria se completará con otros cinco festejos, con figuras de la talla de Enrique Ponce, Paquirri, el Fandi o Cayetano, entre otros. También están en el cartel los alicantinos Francisco José Palazón y los hermanos Andy y Ginés Cartagena, ambos rejoneadores.

El miércoles 22 de junio torearán Paquirri, El Fandi y Cayetano.
El día 23: Enrique Ponce, López Simón y Roca Rey.
El día 24: Manuel Manzanares, José Tomás y José María Manzanares.
El día 25: Manuel Escribano, Francisco José Palazón y Paco Ureña.
El día 26: los rejoneadores Andy Cartagena, Lea Vicens y Ginés Cartagena
El día 27: los novilleros Borja Álvarez, Jorge Rico y Adrián Velasco.

Los precios de las entradas, pese a la inclusión de José Tomás, no variarán respecto a los últimos años. Los abonos, que variarán desde 80 a 650 euros, se pondrán a la venta el próximo lunes, 9 de mayo, mientras que las entradas sueltas -si quedasen- se venderían a partir del 11 de junio. El mismo día de cada corrida, la empresa tiene la obligación de sacar a taquilla un 5% del aforo total, es decir, unas 500 entradas.

Fuente: http://www.diarioinformacion.com

 

Manzanares: “Me encanta Madrid y no quiero que se diga que la huyo”

Por Rosario Pérez – ABC.

Después de un 2015 de luto, vestido de negro en homenaje a su padre, «reaparece» de color y oro el viernes en Castellón con el deseo de «recuperar la normalidad emocional tras un año durísimo»

Habla incluso la palabra muda. Su mirada revela el genésis del dolor pasado, de la paz presente. Atrás queda un año de lágrimas brunas, de azabache luto, de cuerdas negras en los violines. Los acordes del Morricone más triste, de «La Misión» más dura de su vida, silban las notas de la superación, la suite orquestal de una fe que nunca abandona. José María Manzanares es un hombre de credos y principios, de los valores heredados del padre que habita en su sangre. No hay despertar en el que no lo recuerde, pensamientos en los que no siga perenne. Al descubierto quedan, en su primera entrevista de la temporada, en su refugio de la sierra de Francia, bajo un cielo salmantino que pincela castaños y robles de tono ocre. Al calor de la chimenea, con un paisaje de fondo que es una auténtica reserva natural, nos asomamos al paisaje del alma, la de un torero que vive en calma con el mundo y en constante inquietud consigo mismo.

–¿Cuál es su mayor desafío en 2016?

–Para mí lo más importante es estar feliz delante del toro. A pesar de todo lo que me ha pasado, de la pérdida de mi padre, intento volver a mi estado anímico de antes, a lo que yo sentía, a lo que él me transmitía.

–¿Las emociones dominan a la acción?

Siempre. Puedes intentar luchar contra tu estado anímico, pero es inútil, porque al final lo que expresas delante del toro es lo que sientes por dentro. Soy una persona muy sensible y me cuesta, pero tengo ganas de que vuelva todo a la normalidad emocional.

–Decidió rendirle homenaje vestido de luto en cada paseíllo. ¿Llegó a sentirse preso en ese terno negro?

Fue durísimo. Quise hacerlo en homenaje y por respeto. Creo que es lo mínimo que se merece, pero en cada feria a la que iba me seguían dando el pésame.

¿El color es un puente hacia la luz?

–Vuelvo a mis colores, a mis azules, al grana, al oro. Creo que sentiré algo diferente en Castellón cuando me ponga de color y me vea otra vez de oro. El recuerdo de mi padre está en mí, pero es un paso.

Manzanares conversa con despaciosidad, con la profundidad que nace de la amargura, de la controversia caravaggesca del claroscuro, de un vacío tan lleno, de la memoria de quien fue, es y seguirá siendo su faro y guía.

–¿Ha dialogado con su yo más hondo en esta etapa?

–Muchísimo. Me hago muchas preguntas, intento darles respuesta y sobrellevar ese sentimiento lo mejor posible, dejando que la tristeza pase.

–¿Es importante la fe?

Lo que más, sobre todo en uno mismo. El que se conoce a sí mismo ya tiene mucho avanzado. Cuando toreo, intento estar bien técnicamente, pero hago lo que siento, siendo transparente, sin poder ocultar mi estado emocional. Los míos saben cómo estoy.

–¿Alguien le conoce mejor que usted?

Taurinamente, mi padre; personalmente, mi mujer.

–Por todo lo que cuenta, ¿no necesitan los toreros un psicólogo?

–Mi compadre, el padrino de mi niña, es psiquiatra. Se llama Indalecio y he hablado mucho con él de todo esto. A veces los toreros nos volvemos locos pensando millones de cosas, tenemos mucha presión, muchos miedos. El toreo no es como otras bellas artes. Nosotros para inspirarnos debemos superar muchas cosas: los miedos, la presión, hasta el tiempo… Es una superación continua. Y a la vez tienes que ser capaz de que no te intimide esa exposición al público al crear una obra en el momento. Todo lo que ocurre delante del toro es pura verdad, y lograr esa estabilidad mental es difícil y precioso a la vez. Los toreros somos, al menos en mi caso, personas obsesivas, perfeccionistas. Indalecio me ha ayudado a entenderme y a controlar esas obsesiones. Soy perfeccionista y nunca me quedo realmente satisfecho del todo. Así se crece, pero a veces me gustaría disfrutar más.

–¿A qué se teme más: al fracaso, a la cornada, a despedirse de los hijos?

Los niños influyen mucho. Cuando estás lejos, se les echa de menos. Delante del toro luego olvidas todo, pero en los momentos previos de ferias importantes me vienen al pensamiento mis niños, las preocupaciones por si me pasa algo. Ellos te dan amor, te hacen feliz, pero luego es duro dejarlos. Ahora realmente entiendo a mi padre cuando tenía que dejarnos para torear y viajar.

Viaja a sus principios, a la cinta que grabó su maestro cuando él tenía 11 años.

«Era una faena a una becerra ensabanada de Garzón. Se la ponía siempre. Dice que ahí vio todas las cualidades que yo tenía para ser torero, dice que me vio facilidad y valor natural». Todo el tiempo es presente ahora. Todo es silencio después, un silencio desgarrador y roto por el lenguaje bravo y estremecedor de los toros de la ganadería de sus apoderados, la casa Matilla, «una familia extraordinaria y con la que estoy fenomenal». «Cada año tenemos que aguantar el rumor y el invento ese de que rompemos», comenta. Y regresa de nuevo a la niñez y a la actualidad al compás del ladrido de la juguetona «Piccolina»: «No sé bien cómo sería yo si mi hijo José Mari quisiera torear», señala sonriente mientras cuenta que su pequeña Julieta siente fascinación por sus faenas.

¿Cómo se templa ante las aviesas embestidas de los antitaurinos?

–Me da mucha pena, pereza y rabia. No conozco a nadie que haya sido aficionado y se haya vuelto anti. De hecho, conozco a antitaurinos que ahora son supertaurinos. Se habla de que nos gusta maltratar al toro, yeso no es así. Cada una de las cosas que se hacen durante la lidia tiene un porqué, ya sea para ver las condiciones del toro, para medir su bravura, su nobleza… El problema lo tienen ellos, que tienen la mente cerrada y no se preocupan de realmente conocerlo. Si lo hicieran, se darían cuenta de que no hay nadie en el mundo que ame más los toros. Más allá de que si desaparece el toreo desaparece el toro bravo, lo que hay que explicar es el porqué de cada tercio. Cada uno es básico para que la raza de un animal único exista. 

–¿Le preocupan los sartenazos y los vaivenes políticos?

–Claro que sí, porque se juega con las personas. ¿Cuántas veces los partidos han cambiado de idea por conseguir más votos? Estamos hartos, pero no solo en el mundo del toro. No conozco ningún partido político que realmente tenga unos principios y los siga hasta el final, pase lo que pase. Hablo en general, pero con el toro sucede lo mismo: nos usan para ganar votos o no perderlos.

–Ya sabe, «si no le gustan mis principios tengo otros…» ¿El toreo va mejor que la política?

–En el toreo al menos hay respeto, que es lo que en la política no abunda. Te podrá gustar más o menos un compañero, podrás tener diferencias, pero ante todo lo respetas, que es lo que me ha enseñado mi padre desde pequeñito.

–Ha sido imagen de grandes firmas a nivel internacional y se ha relacionado con personalidades de todos los ámbitos. ¿Cómo nos ven al otro lado?

–Como algo increíble, impresionante. Les produce muchísimo respeto. Ninguno me ha hablado de maltrato. A lo mejor me han hablado de si les puede dar pena, que es diferente. Sienten enorme admiración por nuestra capacidad para ponernos delante de un toro. He conocido a gente fuera de España, en Estados Unidos o Italia, por ejemplo, a la que he tenido la oportunidad de invitar luego a los toros y queda maravillada. Me hablan mucho de la energía que se respira en la plaza. A nosotros se nos olvida porque estamos acostumbrados y nos volvemos más fríos. Ellos me hablan mucho de lo que se transmite, de lo que ellos pueden sentir, y salen maravillados, encantados, pero sobre todo lo que más noto es la admiración y el respeto. Lo ven como una heroicidad. Muchos creen que el vestido lleva una protección; cuando les cuentas que no, se asombran y exclaman un «¡oohh!»

–¿Qué personalidades le han sorprendido y se han sorprendido más?

-Los fotógrafos Peter Lindbergh y Mario Testino, el escritor Paulo Coelho… A Coelho le gustan los toros; en la distancia algunos se preocupan y lo siguen, les gustan las sensaciones. A Nico Rosberg, corredor de Fórmula 1, no le gustan, pero lo respeta a muerte. Y a Lewis Hamilton igual, no le gustan, pero lo respeta. Coincido con ellos en la gala de la alta relojería de Ginebra y me lo dicen. A Fabian Cancellara, campeón de ciclismo, le gustan mucho y le parece algo con una fuerza brutal, increíble.

–Dependiendo de la profesión, ¿el enfoque es distinto?

Grandes deportistas internacionales se fijan en la capacidad de sufrimiento, de sacrificio, de autosuperación, nos ven como héroes. A los diseñadores de Dolce & Gabbana y a Riccardo Tisci, el de Givenchy, les encantan. Ellos se fijan más en la parte estética, unos en lo folclórico y otros en lo trágico. Los escritores y los músicos me hablan desde un punto de vista más interior, más sentimiental y espiritual. Es curioso que dependiendo de la profesión que tengan te enfocan el toreo desde diferentes ángulos. También me he encontrado con políticos fuera de España y les encantan los toros. Unos lo dicen abiertamente, pero otros no. Es una pena que la gente tenga miedo, porque realmente se está privando de la libertad de expresión, de la libertad de elegir y de la diversidad de opiniones y gustos del ser humano. Unos se sienten cohibidos; otros sí tienen la personalidad suficiente: «Soy taurino y orgulloso de serlo».

–¿Seguirá siendo imagen de marcas?

–Sí, siempre que se fijen en mí porque soy torero y me lo permita mi tiempo. Toda mi preparación es única y exclusivamente para torear. Hemos hecho cosas por Europa y en Estados Unidos, y me gustaría hacer algo por Asia. Sé que tienen interés en conocer nuestro mundo y podría encajar. Siempre que pueda llevar el toreo más allá de las fronteras que ahora mismo existen y se haga con el máximo respeto, aportaré mi granito de arena. Es esencial que conozcan fuera cómo viven el toro y el torero.

Vivir por lo que vale la pena morir, morir por lo que vale la pena vivir. Todo el tiempo es ya soledad, «lo que peor llevo, pero también lo mejor porque el toro exige total concentración y cualquier distracción puede ser fatal». Una soledad que lleva la melodía de su amigo Alejandro Sanz –la admiración es mutua entre ambos–. Una soledad que ahonda en el yo más íntimo del hombre y el torero. Paz y libertad para aquellos que se conquistan a sí mismos.

–¿Qué le parece la nueva hornada de toreros?

–He toreado mucho con ellos y también lo haré esta temporada. Me encantan David Galván y Alberto López Simón. A Roca Rey no le he visto en directo, aunque tiene condiciones increíbles. Estoy feliz de que haya gente joven que ilusione y que la afición demanda. Hacía falta, son muchos años viendo las mismas caras.

–¿Le alegra la vuelta de sus compañeros a la Maestranza?

–Mucho. Sevilla lo necesitaba. Te gustarán más o te gustarán menos, pero cualquier feria importante necesita que la élite esté en su plaza.

–Después de ser el primero en dar un paso al frente para torear en Sevilla, ¿le molesta que el protagonista sea Morante?

–Para nada. Yo a José Antonio lo quiero muchísimo. No soy envidioso ni me molesta. Al revés, me alegro de sus cinco tardes.

–A Madrid irá usted una con López Simón, autor del triplete de Puertas Grandes.

–. Me hace mucha ilusión torear con Alberto en una de sus plazas, con David (El Fandi) y la ganadería de El Pilar, de embestidas muy especiales.

Fuente: http://www.detorosenlibertad.com/?p=49048

@Taurinisimos 68 – Joselito Adame en La México. Entrevista @FerminRiveraA Recuerdo El Cordobe.

Programa @Taurinisimos de @RadioTVMx del viernes 30 de Octubre de 2015. Conducen Miriam Cardona @MyRyCar, Luis Eduardo Maya Lora @CaballoNegroII y José González @JoseNinoG.

Actualidad Taurina. Análisis Corrida Inaugural de la Plaza México, Temporada Grande 2015-2016. Joselito Adame a hombros. Faena de José María Manzanares, oreja protestada.

Entrevista a Fermín Rivera previo a su encerrona el 6 de Noviembre de 2015. Previo del Encierro de Villa Carmela en Guadalajara a lidiarse por Daniel Luque, Arturo Saldívar y Diego Silveti.

Faena de Manuel Benítez “El Cordobés” a Cuadrillero de San Mateo en El Progreso de Guadalajara en 1964. Cortesía: 6Toros6, Guadalajara.

La próxima emisión de #Taurinísimo será el próximo viernes 18 de Abril de 2015 a las 7 pm (Mex) a través de http://www.radiotv.mx

#EsperamosSuOpinión.

Twitter: @Taurinisimos.

Mail: taurinisimos@gmail.com

José María Manzanares recuerda a su padre en el aniversario de su fallecimiento

  
El torero José María Manzanares padre falleció el pasado 28 de octubre de 2014 a los 61 años, dejando un gran vacío en el mundo del toreo y sobre todo para sus seres queridos. 

  

En el primer aniversario de su muerte su hijo, José María Manzanares, le ha recordado con un bonito homenaje en las redes sociales, publicando algunas imágenes del diestro a lo largo de su trayectoria. Un precioso recorrido fotográfico por su carrera que ha emocionado a todos sus seguidores, que también hoy recuerdan a José María Manzanares.

   
    
    
  
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