Archivo de la categoría: San Isidro 2018

Origen e historia de los san fermines

Por Óscar López Gamboa.

Los San Fermines es una fiesta anual que se celebra en honor a San Fermín, santo patrón de Pamplona, capital de la Comunidad Foral Navarra, al norte de España, cuyos orígenes se remontan a la Edad Media. Consta que el Regimiento (Ayuntamiento de entonces), celebró una fiesta el 7 de julio de 1591, con el siguiente programa:- Pregón de Fiestas.- Torneo de lanzas en la actual Plaza del Castillo.- “Comedia y Tragedia del Bienaventurado San Fermín”.-Danzas, procesión por las calles y al día siguiente se celebró una corrida de toros.

Los festejos comienzan con el lanzamiento de un cohete que se le dice chupinazo, desde el balcón del Ayuntamiento de Pamplona a las 12 horas del mediodía 6 de julio y terminan a las 24 horas del 14 de julio, con “El Pobre de mí” canción de despedida. Una de las actividades más famosas de los Sanfermines, es el encierro; una carrera que consta de 849 metros delante de los toros que se desarrolla a partir de la cuesta de Santo Domingo, subiendo hasta la Plaza del Ayuntamiento y girando por la calle de Mercaderes, para acceder a la calle Estafeta que conduce finalmente por el tramo de Telefónica hasta a la plaza de toros, los encierros tienen lugar todos los días entre el 7 y 14 de julio y comienzan a las ocho de la mañana, con una duración promedio entre 2 y tres minutos.

Los encierros de San Fermín tienen un origen medieval en la “entrada”: los pastores navarros traían a los toros de lidia desde las dehesas de la Ribera Navarra hasta la plaza mayor, que servía de coso taurino al no existir plaza de toros. La noche anterior a la corrida la pasaban acampados cerca de la ciudad, y al amanecer, entraban a la carrera arropados por los toros mansos o cabestros y acompañados de gente que, a caballo o a pie, ayudaba con palos y gritos a encerrarlos en los corrales. En 1717 y 1731 se formaron bandos que prohíben correr el encierro. En 1776 se construye el primer vallado hasta la plaza de toros que estaba en la actual plaza del Castillo. A finales del siglo XIX, se pasó de correr detrás de ellos para ayudar a encerrarlos, a correr delante; así se convirtió en una costumbre popular. Y a partir de 1856, pasa a denominarse encierro (antes era entrada). Dicen las crónicas que los primeros en desafiar las prohibiciones que impedían correr por delante de los astados fueron los carniceros del Mercado de Santo Domingo situado junto a la cuesta del mismo nombre. En 1867, el consistorio (Ayuntamiento) dicta un bando para reglamentar la carrera y se documenta el primer “montón” en 1878.

Los cánticos antes de correr el encierro, los participantes piden ayuda a San Fermín mediante unos cánticos que se entonan en la cuesta de Santo Domingo que se interpretan en español como en euskara antigua lengua Navarra, que a la letra dice: “A San Fermín pedimos/por ser nuestro patrón,/nos guíe en el Encierro dándonos su bendición/Viva San Fermín/¡Viva! Desde los registros oficiales en 1924, se contabiliza la muerte de 15 personas, la última víctima mortal ha sido un joven de 27 años de Alcalá, de Henares que fue empitonado en el cuello por el toro “Capuchino” de la ganadería de Jandilla, en el tramo de Telefónica en el 4º. Encierro de 2009 el 10 de julio. Otra vez Jandilla en el último encierro el 14 de julio de 2010, dejó a su paso mozos con golpes, contusiones y heridas por asta de toros a tres heridos uno en el brazo, en un muslo y otro en el abdomen y, el tiempo que empleó el encierro en hacer el recorrido fue muy largo de 4 minutos y 23 segundos. Para los corredores o mozos los encierros que más les atraen son precisamente los de Jandilla, Miura y Cebada Gago por la peligrosidad que desarrollan durante el recorrido.

Los san fermines como ya mencionamos tienen un origen que se remonta a varios siglos, aunque su fama mundial es un fenómeno reciente, vinculado también a la gran difusión que les dio Ernest Hemingway se trata de unas fiestas singulares. Este escritor estadounidense a través de su libro Fiesta, contribuyó a propagarlos y están considerados como una de las mejores celebraciones del mundo, junto a los Carnavales de Río de Janeiro, de Venecia, de Colonia y la feria de la Cerveza en Munich. La población de Pamplona durante ésa semana de fiestas pasa de 190,000 habitantes a más de 2,800.000 personas. Ha sido tanta la fama que han cobrado dichas fiestas, que inclusive la capital de Navarra, ha sido escenario de varias películas norteamericanas.

Desde 1950, aproximadamente, los Sanfermines han evolucionado tanto como la sociedad y se ha ido perdiendo mucho de su componente religioso, aunque la procesión sigue siendo multitudinaria y presenta momentos especialmente entrañables, como la jota que se canta al santo en la Plazuela del Consejo o el “Riau-Riau”, con el que el pueblo, acompaña a los sones del “Vals de Astraín” estos últimos festejos se han seguido haciendo, por la iniciativa privada y clubes de jubilados, sin contar con la ayuda del Ayuntamiento, dado que es opuesta a él.

El “Riau-Riau” es un acto tradicional que se celebró por primera vez en 1914 y se atribuye a Ignacio Baleztena, un carlista que coreando el Vals de Astraín que con el nombre de “La Alegría por San Fermín” fue compuesto a fines del siglo XIX, quiso interponerse en el avance de un Ayuntamiento en “cuerpo de ciudad”, políticamente contrario, que salía de la Casa Consistorial para participar en la misa de Vísperas en la iglesia de San Lorenzo. La avalancha de cantantes y danzantes del “Riau-Riau”, hace que un recorrido de sólo 400 metros, tarde en completarse varias horas después

Los Gigantes de Pamplona con sus 150 años de historia son uno de los símbolos más emblemáticos de la fiesta. Son unas figuras de madera, cartón y tela que representan a las razas del mundo de los 5 continentes en parejas reales, es decir Rey y Reina; con excepción de Oceanía que no tiene o tuvieron reyes que van con su cohorte de kilikis, cabezudos y zaldikos, que vienen a ser una especie de monigotes. Juntos, forman la Comparsa y estas figuras, han cobrado fama internacional al participar en las principales exposiciones del mundo.

Sin duda alguna los festejos anuales de Pamplona, en especial los famosos ¡ENCIERROS!, son vistos por millones de personas en todo el mundo gracias a Televisión Española (TVE), que desde 1982, de manera ininterrumpida los transmite. Y como cada año son imprescindibles las ganaderías de Miura, Cebada Gago, Fuente Ymbro, entre otras.

opiniontaurina@gmail.com

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Feria de San Isidro: Las figuras se reparten tres orejas

Por FERNANDO FERNÁNDEZ ROMÁN.

Para torear así, tal cual se muestra en el documento gráfico, el torero tiene que tener la gallardía y el chispazo de inspiración propio de una gran figura del toreo, y el toro tiene que embestir de esa manera. Si ambas cosas no se circunstancian, la belleza del arte del toreo no se produce.

Reflejada la premisa, lo emblemático de la fecha en que se produce el hecho obliga a rendir emocionado culto al Torero por antonomasia, al que fuera indiscutible Sumo Sacerdote de la Tauromaquia de su tiempo, al ídolo inmolado en la plaza de toros de un pueblo toledano, va para un siglo. Noventa y ocho años, exactamente. Noventa y ocho tardes de toros en que los toreros de última generación que se visten de luces cada 16 de mayo, se descubren e inclinan la cabeza para musitar una oración en su recuerdo. Noventa y ocho veces ya que una multitud se pone en pie y guarda un respetuoso minuto de silencio en su memoria. Y es que ayer, hizo noventa y ocho años –se dice pronto—que a Joselito el Gallo le mató un toro en Talavera. Y nos seguimos acordando de él. ¡Cómo sería de grande su arte y de fecunda su obra!

Ayer se colocó el cartel de No Hay Billetes en la fachada de la Plaza de Las Ventas, porque actuaban tres toreros considerados figuras en esta época, dos consolidados, Manzanares y Talavante y uno, Ferrera, que viene trepando por los vagones del tren del toreo y va camino de alcanzar la locomotora. Decir tres figuras del toreo y público de Madrid, equivale a escenificar un escenario de permanente beligerancia. ¿Por qué razón? Razón, ninguna. En cuestiones taurinas, esto es Madrid. La villa y corte. El centro geográfico del país y, por supuesto, el santo y seña de la Tauromaquia; dicho lo cual, conviene recordar que Joselito el Gallo no actuó hace noventa y ocho años en Madrid porque la hostilidad de su público de toros se hacía ya insoportable. Hay que irse, Juan –le dijo a Belmonte–, vayámonos por un tiempo de la Plaza de Madrid y dejemos que vengan otros toreros…; pero se fue solo él, a encontrar su muerte talaverana junto al río Tajo, pegado a la ermita de la Virgen del Prado. Y ahora Madrid, año tras año, como si de una contrición perpetua se tratara, se quita el sombrero, se pone en pie y le dedica un minuto de silencio que a mi me parece más que de rendición admirativa, de remordimiento.

Con estos antecedentes, suponíamos que la corrida de máxima expectación acabaría como el rosario de la aurora. Figuras y Madrid, igual a petardo. Así sucede casi siempre. Pero, venturosamente, no sucedió tal cosa.

Sucedió que vimos al resurgido Antonio Ferrera, ahora colocado en modo homo levitating, vestido de raso y oro, torear a un toro de Cuvillo como si fuera una becerra de tentadero, incluso sin pensar en el premio a ganar, es decir, sin ánimo de lucro. Torear sin ánimo de lucro, aunque sea una metáfora, supone que el toro tampoco ha de poner apenas dificultades, como así era. No quiere esto decir que el peligro –de muerte, también, por supuesto- no acechara al torero. Quiere decir que el toro debe poner emoción a su embestida. Si esa emoción no aparece, el arte puede llegar a convertirse en artificio. Ni ese primer toro de la corrida ni el cuarto de la tarde, segundo del lote de Ferrera, generaron la emoción que lleva implícita la casta brava, por tanto, la emoción hubo de buscarla el torero por la vía de la estética, aunque también debiera estar lejos del amaneramiento. Antonio toreó a sus dos toros despacio, despacio, despacio porque los toros acometían andando, pesadamente. Toreó a placer. Para su placer, principalmente. Dos faenas de parecido corte, con algunos chispazos de cierta genialidad, en las que intercaló muletazos de bella composición. Al primer toro lo mató de una excelente estocada y al segundo de su lote, después de una faena de espejo larguísima, con algunos muletazos que podían servir de modelo para un cartel de Ruano Llopis, de un metisaca en los bajos. Oreja y aviso fue el balance de Ferrera, pero si llega a colocar a este cuarto toro un volapié tan magnífico y tan eficaz como el que recetó al primero, en esta corrida Antonio abre la Puerta Grande de Las Ventas.

Otro tanto le ocurrió a José María Manzanares, que se enfrentó al toro de mejores hechuras del lote enviado por Núñez del Cuvillo, jugado en segundo lugar y de 555 kilos de peso. Eso es entrar en razón. Fue éste un toro algo corretón de salida, al que picó superiormente Chocolate-hijo, pero un toro al que había que someter, porque su encastada embestida generaba calamocheos y rebrincamientos difíciles de aplacar. José María cuajó muletazos excelentes, de largo recorrido y templanza evidente, a pesar de que un sector del público le recriminaba constantemente, con ese ponte aquí y quédate allá, que es el tópico preferido o el catecismo de moda en estos tiempos. Lo cierto es que la labor de Manzanares en este toro fue francamente meritoria, pero caprichosamente devaluada por una corriente empecinada en el distorsionado del sentido común. El quinto fue un jabonero sucio de bella estampa, al que el diestro alicantino toreó de capa con ampuloso juego de brazos y bamboleo suave de la tela. Se arrancó el toro de largo al caballo de picar y Manzanares le volvió a ofrecer la capa para torear por delantales, suaves, sedosos, lentísimos; tan lentos que en uno de ellos por poco se lo lleva el toro por delante. Después, el de Cuvillo presentó problemas por el pitón izquierdo, pero tomó bien –sin perder temperamento— la muleta por el derecho, donde José María encontró los momentos más inspirados. Dos series por ese lado fueron sencillamente magníficas… a pesar de los pesare de por allá arriba del graderío. Otra vez montó la espada y ejecutó el volapié con perfecta sincronía de movimientos, metiendo el acero por el hoyo de las agujas. Solo por la estocada, la oreja que paseó el torero fue un premio de máxima justicia.

Al tercer espada del cartel AlejandroTalavante, le echamos de comer aparte, que diría un castizo. Su primer toro, tercero de la corrida fue un toro enrazado, corniveleto y respondón, al que Talavante toreó por bajo con unos muletazos de inspirado concepto –me atrevería a decir que se le ocurrieron sobre la marcha–, flexionando la pierna de salida de la suerte y obligando a humillar hasta lo inverosímil al toro de Núñez del Cuvillo. Incluso se permitió el lujo de mirar al tendido.

Comienzo tan explosivo auguraba una faena de altas dimensiones, pero el temperamento del toro no permitió excesivas florituras al torero. No obstante, el Tala cuajó muletazos magníficos, sobre todo en dos series con la mano derecha y una –excelsa—de naturales. Mató de estocada casi entera y la oreja cayó, sin discrepancia alguna que tuviera base concreta y sensata. Mejoró su actuación en el sexto, sin duda el toro de la corrida. Un cuvillo castaño que derribó con estrépito al caballo y al picador, Manuel Cid; acudió de nuevo con fijeza al área de castigo y apretó de firme bajo el peto. Arreó en banderillas, pero Juan José Trujillo le ganó la cara en dos pares meritorios, que le obligaron a saludar. La faena de Talavante a este toro olía a Puerta Grande. Más aún: a triunfo grande, de dos orejas. Y a fe que a punto estuvo de conseguirlo, porque toreó de muleta con arrebatada personalidad y desbordante torería. Las series en redondo con la derecha, perfectas; las de naturales, inmaculadas. Faena de gran intensidad que no firmó su espada como merecía. Dos pinchazos y estocada. La ovación, supo a poco.

Tres orejas, tres se repartieron las figuras ayer en Las Ventas del Espíritu Santo. Los tres, tienen nuevas comparecencias contratadas. Los tres deben agradecer a Núñezdel Cuvillo la corrida que envió a Madrid: toros de razonable peso, algunos bien corpulentos, pero todos ellos armados con dos puñales puntiagudos. Corrida, pues, seria y buena en líneas generales, con los matices descritos.

Corrida en la que un año más, salió revalorizado José Gómez Ortega, Gallito, o Joselito el Gallo, como ustedes quieran. En cualquier caso, el Rey de los Toreros, antes, ahora y siempre. Un Rey que ha dejado en prenda su corona: la montera que tuve el honor, el placer y la fortuna de tener entre mis manos durante varios minutos, hace tan solo tres días. Todavía me tiemblan de emoción.

Publicado en República

Foto: NTR Toros.

Feria de San Isidro: Escandalosa devolución de un toro por manso

Plaza de Toros Las Ventas de Madrid. Séptima corrida. Asistencia: 15.479 espectadores, casi dos tercios de entrada. Toros de LASRAMBLAS y un sobrero de JOSÉ CRUZ (4), con movilidad pero escasa de casta; el sobrero de buen juego en la muleta. El cuarto fue devuelto, indebidamente,por manso.

Por Carlos Ilián.

DAVID MORA (3), de verde manzana y oro. Estocada desprendida (saludos). Dos pinchazos, pinchazo hondo y tres descabellos. Dos avisos (algunos pitos).

JUAN DEL ÁLAMO (5), de blanco y plata. Estocada desprendida. Un aviso (saludos). Estocada caída (silencio).

JOSÉ GARRIDO (5), de verde botella y oro. Dos pinchazos y estocada. Un aviso (silencio). Dos pinchazos, media estocada tendida y cuatro descabellos (silencio)

A las 9,30 de la noche y ateridos de frío abandonábamos nuestro palco en la plaza de Madrid después de dos horas y media de un infumable espectáculo, especialmente por la poca casta de los mamotréticos toros de Las Ramblas y en parte, igualmente, porque los pocos toros que sirvieron se desperdiciaron, como ocurrió en el lote de DavidMora. Al margen de este urgente comentario, hay que irse a lo más sustancial y ayer el protagonismo fue del presidente, don Jesús María Gómez que se anota el triste antecedente de haber devuelto por manso un toro en la primera plaza del mundo, hecho sin precedentes en Madrid.

En la tauromaquia el manso tiene también su lugar y su lidia. El manso se castiga con banderillas negras. El manso. a veces, se viene arriba en la muleta y hay, para el recuerdo, faenas memorables a toros mansísimos, como aquella inolvidable de Paco Camino a un toro del Jaral de la Mira allá en el San Isidro 1975 que ha quedado en los anales de esta plaza.

Pues bien, el señor presidente, que según me dicen, presume de buen aficionado, ha dejado a la gente sin la lidia de un manso y vulnera uno de esos principios del toreo que siempre han sido como inamovibles: un toro no se devuelve por manso. Lo saben hasta los chinos. Y dentro de su inmenso despropósito hasta tuvo suerte porque el sobrero de José Cruz que sustituyó al manso de Las Ramblas fue un toro magnífico en la muleta.

David Mora, que también anduvo por debajo del primero, el mejor de la corrida titular, masacró al buen toro entre trallazos con la leve salvedad de un serie de derechazos.

De Juan del Álamo, tan apagado como su lote y José Garrido que se llevó dos bueyes de matadero, apenas se les anota una labor sin historia.

El cartel de hoy

Toros del Puerto de San Lorenzo para El Fandi, Paco Ureña y López Simón.

Publicado en Marca

San Isidro: Con la entrada más pobre y los rejoneadores, llegaron las orejas

Plaza de Madrid. Quinta corrida. Menos de media entrada. Toros de Bohórquez, muy desiguales de juego. Martín Burgos, una oreja. Rui Fernandes, palmas, Joao Moura, palmas. Leonardo Hernández, saludos. Andrés Romero, una oreja. Joao Telles, silencio.

Por Carlos Ilián.

Con la entrada más pobre de lo que va de este San Isidro se celebró la primera de las cuatro corridas de rejones programadas.

El cartel no invitaba, precisamente al entusiasmo para pasar por taquilla y la gente que es aficionada al toreo a caballo espera los carteles en los que ya aparecen las máximas figuras del rejoneo, Diego Ventura y Pablo Hermoso de Mendoza.

El espectáculo de ayer apenas dejó aspectos llamativos. Tal vez la juventud de Moura hijo que falló con el acero pero llegó a entusiasmar con las banderillas cortas. los quiebros de Leonardo Hernández y la buena doma de Martín Burgos pueden quedar en el balance positivo.

Muy desigual la corrida de Fermín Bohórquez, en el tono manso que ya cansa y por lo que Diego Ventura decidió en su día no aceptar esta ganadería en sus actuaciones. Para los que siguen las estadísticas, si es que estas corridas de rejones les interesan en su contabilidad, el dato es que Martín Burgos y Andrés Romero cortaron oreja. A propósito, las dos primeras que se cortan en esta feria.

Publicado en Marca

PREVIA DATOROS | 2ª DE FERIA: A emular a Paco Ojeda, 35 años después

Por Datatoros.

Tras la novillada con picadores que ha inaugurado la Feria de San Isidro, este jueves se va a celebrar la primera corrida de toros. Se van a lidiar toros de La Quinta para Juan Bautista, El Cid y Morenito de Aranda. Te desvelamos todos los datos, claves, curiosidades y estadísticas del festejo.

Paco Ojeda es el único torero en la historia que ha desorejado un toro de La Quinta en la feria de San Isidro. Fue en 1983 en una tarde en la que Esplá dio dos vueltas al ruedo tras estoquear al cuarto toro. La Quinta va a lidiar una corrida de toros en San Isidro por segundo año consecutivo por primera vez en su historia. El año pasado David Galván resultó herido, compartiendo cartel con Alberto Aguilar y Javier Jiménez. Los tres toreros suman un total de 5 Puertas Grandes en Madrid: Juan Bautista (2007 y 2010), El Cid (2005 y 2006) y Morenito de Aranda (2015).

Juan Bautista fue el único torero que el año pasado cortó dos orejas a toros de La Quinta en plazas de 1ª Categoría. Lo logró en dos ocasiones: En Nîmes con el toro Molinero y en Mont de Marsan con Palomito, premiado con la vuelta al ruedo.

Bautista se puede convertir en el primer francés en la historia de San Isidro en desorejar a un toro de encaste Santa Coloma en Madrid.

Nueva oportunidad para El Cid para romper la peor racha de toda su carrera en Madrid. Encadena 45 toros marchándose de vacío de Las Ventas. No corta una oreja desde el 19 de mayo de 2011.

Morenito de Aranda lleva tres años consecutivos puntuando en Madrid. Es la mejor racha de toda su carrera en esta plaza.Las dos últimas veces que La Quinta ha lidiado en Madrid, el doctor Máximo García Padrós ha tenido trabajo. Ocurrió en la novillada del pasado año con García Navarrete (2 cornadas graves en el cuello y fractura de clavícula) y en la corrida de toros con David Galván (puntazo corrido en muslo izquierdo y fractura del codo izquierdo).

Bautista, El Cid y Morenito se pueden convertir en los matadores que más pronto han abierto la Puerta Grande en Madrid en San Isidro en toda la historia: Nunca nadie lo ha conseguido antes de un 9 de mayo (inclusive).

Es la primera vez que Juan Bautista, El Cid y Morenito de Aranda lidian una corrida de La Quinta en la plaza de toros de Las Ventas.

Fuente: Datatoros.com

San Isidro 2018: Pobre cartel y sombrío comienzo

El novillero Carlos Ochoa. Foto Las Ventas Twitter.

Novillada insoportable de Guadaira y más voluntad que brillo de los tres novillero.

Por Carlos Ilían.

Como era de esperarse el inicio de San Isidro, con una novillada sin el más mínimo atractivo para hacer bulto en el abono, ha sido un triste y desolador espectáculo, con el acompañamiento siempre indeseado de la lluvia.

La novillada de Guadaira, seria de presentación, eso estaba a la vista, se comportó, sin embargo, con mansedumbre y una ausencia de casta clamorosa. Por salvar de la quema a algún ejemplar tal vez sea el segundo, que se movió y embistió con cierta codicia, la excepción de los de Guadaira.

Precisamente en ese novillo se manejó con soltura y fundamentos el madrileño Carlos Ochoa. Anduvo intermitente, pero desde el comienzo, muy torero, hasta los muletazos de largo trazo, sostuvo el único momento de cierto brillo de la sombría tarde.

En el quinto, muy parado, exprimió sobre el pitón izquierdo lo poquito que llevaba dentro el novillo. Y nada de casta y fuerza el tercero de la tarde con el que se estrelló Ángel Téllez. El muchacho quiso sacarse la espina con el sexto, un novillo rajado y morucho. Lo intentó con tanta pesadez que el público, cansado y aburrido, le pidió que terminara ya con la inútil y larga faena.

David Garzón no se llevó, desde luego, ningún bombón en el sorteo, pero el ecuatoriano tampoco estaba para venir a Madrid y abrir un San Isidro. Falto de recursos técnicos y muy verde, hizo lo que pudo dentro de sus limitaciones, a tono con la pobreza de este desbarajuste de una tarde para liquidar el ánimo del más entusiasta y recalcitrante aficionado.

Plaza Las Ventas de Madrid. Primera corrida. Más de media entrada. Novillos de Guadaira (3), de seria presentación pero absolutamente descastados.

David Garzón (3), de grana y oro. Bajonazo delantero (silencio). Estocada caída (silencio).

Carlos Ochoa (5), de celeste y oro. Estocada que atraviesa y tres descabellos (silencio). Dos pinchazos y estocada contraria (silencio).

Ángel Téllez (5), de blanco y oro. Estocada (silencio). Media tendida y descabello.Un aviso (silencio).

El cartel de hoy

Toros de La Quinta para Juan Bautista, El Cid y Morenito de Aranda.

Publicado en Marca

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ANÁLISIS de San Isidro 2018: El mundial del toreo en siete claves

Por Rubén Amón.

La sorpresa de Ginés Marín, de Enrique Ponce y de Juan del Álamo como triunfadores en la edición de 2017 demuestra que la feria de San Isidro desbanca las apuestas y se define imprevisible, más todavía en una edición, la de 2018, más hiperbólica y heterogénea que nunca, tanto por el número de tardes consecutivas -34- como porque la combinación de figuras, jóvenes aspirantes, alguna leyenda y muchos toreros de ultramar, enfatiza la idea del “mundial de la tauromaquia”. Requiere la psicología de alpinista y el tiempo libre de un pensionista acometer la descomunal isidrada. Empieza hoy con una novillada y termina el… 10 de junio con la superstición de los victorinos. Estas pueden ser la claves de San Isidro de 2018. O no.

Mano a mano.- El triunfo de Ginés Marín en la isidrada de 2017 y la canonización de El Juli en Sevilla con el indulto de “Orgullito” convierten acaso la tarde del 24 de mayo en la más atractiva del serial. Un antagonismo de generaciones y hasta de tauromaquias: el joven y el veterano, el esteta y el poderoso, el delfín y el rey. Ginés Marín aspira a revalidar el título. Y El Juli comparece en la plaza más hostil, pero también la que más le motiva.

Eterno Ponce.- Una sola tarde se anuncia El Juli. Una sola lo hace Enrique Ponce, revestido de los honores de la maestría y respetado en Madrid como nunca había sucedido. Ponce está en la eterna plenitud. De ahí la “comodidad” con que se anuncia el 30 de mayo, encabezando un cartel cosmopolita, pues el diestro valenciano, diestro y zurdo, comparte la corrida de Garcigrande con el francés Sebastián Castella y con el venezolano Jesús Enrique Colombo, cuya confirmación de alternativa esconde una de las sorpresas de la feria.

King Roca.- El diestro peruano Roca Rey ha dado razones para observarlo como una máxima figura en la feria de San Isidro. Torea dos tardes -18 y 23 de mayo-y se postula como nuevo “tirano” del escalafón, habiendo prosperado de la tauromaquia del arrimón a una concepción de la lidia más estética y más reposada. Su actuación en Sevilla es probatoria de su impresionante evolución. Roca Rey es una estrella de rock en América. Y puede ser un ídolo en Madrid.

Americanos….- La presente edición de San Isidro subraya la relevancia y la fertilidad de la tauromaquia de ultramar. Podría entonarse la canción más célebre de Bienvenido Mr. Marshall para recibir a los americanos con alegría. Y para detenerse en un cartel que Juan del Álamo, salmantino, comparte con el francés Juan Bautista y con cuatro compañeros de la otra orilla: Luis Bolívar (Colombia), Joaquín Galdós (Perú), Luis David (México) y Colombo (Venezuela).

Toreros de Madrid.– El enunciado no quiere decir que los toreros de Madrid sean necesariamente madrileños. Alude a los matadores que han logrado arraigarse entre las predilecciones y dogmatismos del público de Las Ventas, de forma que conviene estar muy pendiente de ellos: Paco Ureña, Curro Díaz, David Mora, Jiménez Fortes, Rafaelillo, López Simón.. y Álvaro Lorenzo, cuya salida a hombros en la tarde del domingo de Resurrección lo ha puesto entre los más cotizados.

CARTELES SEÑALADOS

16 de mayo.- Antonio Ferrera, José María Manzanares, Alejandro Talavante (Núñez del Cuvillo).

19 de mayo.- Curo Díaz, Joselito Adame, Juan del Álamo (Alcurrucén).

23 de mayo.- Miguel Ángel Perera, Alejandro Talavante, Roca Rey (Victoriano del Río).

24 de mayo.- El Juli y Ginés Marín (diferentes ganaderías).

30 de mayo.- Enrique Ponce, Sebastián Castella, Jesús Enrique Colombo (Garcigrande).

3 de junio.- Rafaelillo, Pepe Moral, Román (Miura).

6 de junio.- Antonio Ferrera, Miguel Ángel Perera, Ginés Marín (Alcurrucén).

10 de junio,.- Manuel Escribano, Paco Ureña, Emilio de Justo (Victorino Martín).

Las figuras.– Ausente Morante y ajeno José Tomás, las primeras figuras del escalafón, discutidas por definición y por rutina, torean en Las Ventas como quien sube las rampas del Gólgota. Se ha sumado a ellas Antonio Ferrera después de muchos años de legionario. Y encabeza uno de los carteles más atractivos del serial -torea el 16 de mayo con Manzanares y Talavante-, sin menoscabo de las tres tardes que remarcan el desafío de Miguel Ángel Perera en otra temporada inconformista y antisistema.

El toro toro.- Proliferan en la isidrada los hierros toristas. Y reviste interés la presencia de Pepe Moral con los miuras y los adolfos, aunque las ganaderías denigradas como comerciales -Alcurrucén, Cuvillo, Jandilla, Victoriano del Río, Garcigrande- dieron mucha talla el pasado año y removieron antiguos estereotipos. Quienes todavía recelan de ellas, podrán concederse una última semana de gloria al uro a propósito de los hierros más fieros.

Publicado en El País

San Isidro 2018: La revolución que no acaba de llegar

Por Javier López.

La Feria de San Isidro arranca hoy en Las Ventas y con ella 34 tardes ininterrumpidas de toros, un maratón taurino de primer nivel que, sin embargo, no acaba de tener ese sello diferenciador con respecto a otros años, de ahí que esa revolución prometida por Simón Casas no acabe todavía de llegar.

Porque echando un ojo a la cartelería es cierto que están prácticamente todos los toreros escalafón, al menos los de mitad de tabla para abajo, pero, a diferencia del año pasado, faltan nombres para que este San Isidro hubiera sido completo de verdad, pues a la eterna y asumida ausencia de José Tomás hay que sumar esta vez las de Morante de la Puebla o Diego Urdiales, entre otros.

También se echan en falta carteles más rematados, de los que ilusionen de verdad; y es que quitando cinco o seis, la feria resulta demasiado plana y muy barata en cuanto a gastos de producción.

De los cinco toreros que harán el paseíllo tres tardes (todos ellos de perfil medio) tres son apoderados por Simón Casas o por su socio Rafael García; concretamente Castella, Ureña y Román, mientras que a los otros dos, Del Álamo y Bautista, los llevan también profesionales vinculados al productor francés.

Otro hecho que evidencia los bajos costes del serial lo representa la pobre presencia de las figuras actuales, algunas de ellas anunciadas dos tardes (Manzanares, Perera, Talavante, Ginés Marín y Roca Rey) y otras a una sola (Ponce, el Juli y Cayetano).

Abundan los carteles medios bajos, los conformados por toreros de salarios nada desorbitados, dirigidos la gran mayoría por empresarios con los que Casas podrá hacer el «intercambio de cromos» en las ferias estivales. Más económico todavía.

Algunas de las buenas nuevas son el regreso de Finito de Córdoba, las despedidas de Juan José Padilla o Alberto Aguilar, la alternativa de Ángel Sánchez y la notable presencia de toreros de otras nacionalidades.

Los que sí ilusionan, en cambio, son el mano a mano entre el Juli y Ginés Marín para la segunda edición de la ‘Corrida de la Cultura’, la terna conformada por Ferrera, Perera y el propio Ginés Marín para la de la Beneficencia, o la de Victorino Marín de fin de feria, anunciada este año en la ‘Corrida de la Prensa’.

A nivel ganadero, sin embargo, la expectación está servida, pues con el regreso de Baltasar Ibán se puede decir que están todas las principales ganaderías de la cabaña de bravo, con especial mención a Alcurrucén, Victoriano del Río, Fuente Ymbro, Cuvillo, Garcigrande y el Capea, que son las que repetirán a lo largo del serial, pero sin olvidar las «toristas» tan veneradas por la afición de Madrid.

Victorino y Adolfo Martín, Miura, Saltillo, José Escolar, Dolores Aguirre, La Quinta, Partido de Resina y Rehuelga ponen el toque de distinción a una feria en la que vuelve a predominar el encaste Domecq en todas sus variantes, con algunas pinceladas de Núñez, Atanasio y, para el toreo a caballo, Murube.

Precisamente, en el capítulo de toreo ecuestre destaca la doble presencia de Diego Ventura, que actuará en dos mano a mano con Leonardo Hernández y Andy Cartagena.

Twitter @Twittaurino

Publicado en EFE