Archivo de la categoría: Encierro San Fermin

HUELVA: A menta y canela olía la tarde

Perera.
Perera. Foto Alejandro Dominguez.

Por Paco Guerrero.

Como si las hordas de Atila hubiesen pasado por encima de la tarde. Como si el bárbaro del norte se hubiese hecho torero y arrasara el festejo, Perera y sus hordas subalternas le sacaron el aire a toda la plaza con dos faenas bestiajas que se adueñan de muchas cosas en la feria. De muchas, y todas llenas de la grandeza que un torero poderoso, artista y brutalmente ambicioso con el triunfo, les montó a dos bravos y nobles toros de la notable corrida con la que Torrealta inicia su andadura en esta plaza.

El triunfo del extremeño no deja ni una fisura por donde discutirlo. Ni una sombra de duda de que esas cuatro orejas son de una legitimidad que apabulla y distingue a un torero en plenitud llegado a la feria para adueñarse de ella. Con él vibró La Merced. Se apasionó entregado y roto el tendido, y cuando ya no pudo más se levantó para responderle con palmas al torero que les miraba altivo, desplantado de espaldas al toro como diciendo: Ahí queda eso.

PERERA FORJA UN TRIUNFO DE CUATRO OREJAS ANTE UN INTERESANTE LOTE DE TORREALTA

Dos toros bravos dispuso la suerte para el extremeño. Bravos y nobles. Uno, su primero, sacando fuerza de la raza que llevaba en la sangre para seguir esa tela hipnotizadora que se arrastraba muy despacito encelando la bravura de Legionario, un toro bien hecho, engatillado de pitones y con un temple excelente que se dejó el alma embistiendo sin parar en las largas series que Perera le administró. Por los dos pitones sirvió el toro y por ambos llegó a engarzar el toreo la muleta ambiciosa de un torero borracho de ambición y poder.

Brutal en el quite por la espalda al quinto, Perera le robó el corazón a una plaza loca de pasión, mirando cómo el toro trazó el surco completo mientras el capote se movió en la redondez perfecta de un pase de pecho.

Después, la faena en una perra gorda con los zapatillas atornilladas en el albero, parando, templando y mandando sobre ese curto gerundio de los cánones que es arrematando como decía El Guerra. El torrealta asumió en su embestida de bravo la borrachera de toreo que Perera le largó a la faena del quinto, que terminaron rubricando dos legitimas orejas fruto de una estocada certera. El acabose.

En la certeza de la valentía sin remilgos le contestó Miranda en el tercero de la tarde. Bravo como un tejón y transmitiendo verdad en su embestida, al triguereño le sirvió la ocasión para explicar en un quite por gaoneras ese toreo valiente que raya mas en el arte que sobre el miedo de la tragedia. Muleta sincera sobre el run run de la tarde. Metida la gente en un nuevo acto apasionado de clamor sobre las series que el más joven del cartel era capaz de llevarse a su terreno. Sin ambigüedades, Miranda jugó la baza de engarzar con temple la ambiciosa embestida de un burel que reclamaba sitio y firmeza. Las mantuvo el torero en otro acto importante de la tarde de ayer. Como si no hubiese un mañana. Como si todo tuviese que ser ayer frente a la nobleza que sobre el tapete del albero se dejaba en cada muletazo el torero a un toro con alma de bravo.

Por ambas manos se cuajó la búsqueda del muletazo y el remate que buscaba salir de la suerte y respirar ambos: toro y torero.

Y a más. Una sobre otra en ese limite irrenunciable de la torería que aspira a ser.

Sobre el que cerró plaza la faena no terminó de rubricarse en la rotundidad deseada. Tuvo el toro de los campos gaditanos otras teclas complicadas de afinar y la faena nunca alcanzó ese punto de hervor que le da una embestida más entregada y franca que no tuvo este que cerró plaza. Una estocada mortífera sin pudor le arrancó al tendido las ansias de exigirle a la presidencia el trofeo que necesitaba el torero para celebrar su tarde por la Puerta Grande.

Y como la tarde se esta contando sobre la valentía de toros y toreros, merecida es la crónica que hable de un Castella que vino con la sinceridad y entrega necesarias para triunfar. Le faltó toro en su primero. Toro para emocionar con el que el de Beziers estuvo francamente bien en esa medicina que es el temple. Suavecito o despacito. Esa coña veraniega del Fonsi pero aplicada por el francés a un toro que se sumió en la nada, porque nada decía.

El jabonero que hizo cuarto tuvo poca cosa más que esa estampa diferente que le prestó Castella en una faena de menos emoción pero llena de verdad porque el francés no le hizo ascos en toda la tarde en intentar agradar y arrimarse sin cuentos. Desde los estatuarios hasta ese límite que marcaba un toro que no se entregó de verdad.

Calló la plaza ante su buena labor con el primero, al que le recetó una estocada a ley y calló el palco cuando la petición del tendido le pidió una oreja para el galo. Demasiado silencio injusto para Castella cuando tanta algarabía había tenido la tarde.

Tarde que se salda con tres toros bravos e intensos en su embestida y el triunfo de dos toreros cruzando el umbral de La Merced cuando la noche se hizo cierta y aún sobre el ruedo olía la tarde a torero valiente, a toro bravo y a triunfo. A menta y canela olía la tarde cuando se iban a hombros los toreros.

La plata también impone su ley en la tarde

Curro Javier cruzó el límite que impone la razón pero exige la torería y con el corazón de por medio se dejó llegar de verdad los pitones al chalequillo dejando sobre el morrillo del segundo uno de los pares de banderillas más inmensos de los que en mucho tiempo se han visto en esta plaza. Rugió La Merced, espontánea y sincera, sin reparos, para dedicarle la ovación que siempre merece el riesgo y la torería. Tanto soñó el tendido que aún en el quinto, la gente se acordaba de lo que había hecho ese torero que ahora lidiaba con capotazos de seda a otro bravo toro que se dejó ir en ovación sobre los vuelos de su capote. La tarde importante en tantas cosas destapó después la gallardía con la que Contreras le disputó los terrenos al riesgo en dos pares sinceros y brillantes a un toro exigente como fue el tercero. Mas como la tarde no se rendía por ningún lado, ahí vinieron Javier Ambel y Barbero a reivindicar con gallardía esa montera al viento que mereció la suerte y admitió su matador. Torería de plata que dejó muchas cosas planteadas entre lo bueno de una feria que hoy cruza su ecuador poniendo sobre el nombre del lesionado Manzanares el de Alejandro Talavante, sustituto del alicantino en el cartel de hoy. A ver cómo llega hoy la terna cuando se enteren de lo de ayer.

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@Taurinisimos 119 – Cierre Pamplona, San Fermín 2017. Entrevista @LamaDeGongora. Recuerdo Joselito Huerta.

Miuras por Telefónica. Foto El Diario de Navarra.

Programa @Taurinisimos de @RadioTVMx del viernes 14 de Julio de 2017. Conducen Miriam Cardona @MyRyCar y Luis Eduardo Maya Lora @CaballoNegroII.

Actualidad Taurina. Cerrojazo, Encierros, San Fermín, Pamplona 2017.

Cierre de Feria, análisis semanal. Faenas de Sebastián Castella, López Simón, Roca Rey, Cayetano, Ginés Marín, Antonio Ferrera, Paco Ureña, Pepe Moral, Rafaelillo, entre otros.

Encierro Puerto de San Lorenzo, toro “Huracán” corrido el 9 de Julio.

Entrevista al Matador sevillano Francisco Lama de Góngora previo a su presentación en Jesús María, Aguascalientes. Faenas del torero en 2016 en Jesús María y San Juan Solís, Hidalgo.

Recuerdo de Joselito Huerta. Faena al toro “Soldado” de Valparaiso en el Toreo de Cuatro Caminos en 1960, orejas. y rabo.

Producción Miguel Ramos – Staff RadioTV.

La próxima emisión de #Taurinísimo será el próximo viernes 21 de Julio de 2017 a las 7 pm (Mex) a través de http://www.radiotv.mx

#EsperamosSuOpinión.

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San Fermín 2017: Disminuye la afluencia de turistas en más de un 10%  

 

Los sanfermines de la psicosis:

El yihadismo, el sexismo y el antitaurinismo afectan la afluencia y la reputación de una edición de mucho sensacionalismo mediático.

Por Rubén Amón. 

Los pamploneses recelan de “la prensa de Madrid”. Observan a las televisiones y los periodistas capitalinos como depredadores de sensacionalismo, voceadores de la psicosis sanferminera en la descripción de una fiesta machista, depravada y peligrosa.

Es verdad que el balance tradicional de los heridos por asta de toro -cinco casos, al margen de los numerosísimos contusionados- ha incorporado el balance de abusos o tocamientos (11), agresiones sexuales (una) y detenidos en ese contexto (9), pero también es cierto que ha sido el propio Ayuntamiento de Pamplona -y no la prensa de Madrid- el que ha movilizado una gran campaña de concienciación contra la amenaza del sexismo: “Se acabó que no podamos sentirnos seguras ni seguros en la fiesta”.

El lema, el ultimátum, ha adquirido forma en las manos rojas gigantes que se yerguen en los puntos estratégicos de la ciudad. Un tótem urbano que se multiplica en la propia indumentaria sanferminera, que inculca la cultura del respeto y que al mismo tiempo redunda en la sugestión o en la percepción superficial de uno sanfermines inseguros.

No lo son en su rutina, en sus manifestaciones familiares ni en la proporción de delitos respecto a la afluencia de visitantes (más de un millón en una semana), pero sí en sus extremos y hasta en la percepción escénica. El hedonismo sanferminero y las aglomeraciones de occidentales desinhibidos convierten Pamplona en un modélico objetivo yihadista. Se explica así el despliegue rotundo, explícito, intimidatorio -armamento a la vista- de policías nacionales, policías forales y gendarmes franceses, como se entienden las barreras de hormigón que limitan el acceso al centro, precisamente como medida disuasoria al fenómeno contagioso del “camión terrorista”.

Se ocupa tradicionalmente de atraerlos Juanchi Patus, titular de la agencia Navarsol y presidente de la Asociación de Agencias de Viajes de Navarra (ANAVI), pero reconoce que en 2017 se ha producido un claro retroceso de afluencia de extranjeros. Recobrará Pamplona la normalidad a partir de este sábado – este viernes por la noche se entona el Pobre de mí- y podrá entonces hacerse el balance de unos sanfermines convulsos como nunca en su reputación, en sus malentendidos y en repercusión mediática, pero los primeros síntomas y datos apuntan a un franco descenso de visitantes. Ha decrecido un 5% la ocupación hotelera y se ha advertido mucho menos ajetreo en los encierros. Ha disminuido la afluencia de los turistas anglosajones.

“Las razones son tres. Una general, como el yihadismo y su efecto de psicosis en las grandes aglomeraciones. Otra es el sexismo, o la idea equivocada pero también extendida de que Pamplona es una ciudad sin ley, peligrosa para las mujeres. Y la tercera es la pujanza del antitaurinismo. Los toros ya no son un argumento de atracción para ingleses, australianos, estadounidenses o neozelandeses”.

No puede hablarse de crisis porque la plaza de toros se abarrota sistemáticamente y porque San Fermín constituye una mayúscula expresión turística, comercial -los negocios de hostelería recaudan en diez días el 50% de la caja de todo el año- festiva, universal, pero sí es víctima de un cambio de percepción y de “un grave o un gran equívoco”, como explica el escritor y periodista donostiarra Chapu Apaolaza: lleva 25 años corriendo los sanfermines y tiene recogida la experiencia en el manual para devotos y escépticos de 7 de julio (Libros del K.O.).

“La esencia de San Fermín ha sido y es la alegría compartida, la tolerancia. Su secreto es haberse convertido en un estado de ánimo. Y la fiesta consiste precisamente en saber estar al lado del otro, del prójimo. De hecho, es la propia Pamplona la que desenmascara los códigos que diferencian el compadreo del abuso o del exceso sexual. Ha sido aquí donde se han hecho las campañas de concienciación pioneras. Por eso no tiene sentido que se le cuelgue el estigma de la ciudad depravada. Hay una magnificación mediática de episodios concretos con la que pretende desprestigiarse una fiesta que esencialmente es sana, divertida y que tiene muchos registros. Desde el más familiar y contenido, hasta el más excesivo, porque San Fermín es una fiesta precisamente hiperbólica que desborda los límites de la corrección”.

El desprestigio al que alude Apaolaza preocupa a las instituciones, a los vecinos, a los comerciantes, a los hosteleros. Predomina el reproche al sensacionalismo que traslada “la prensa de Madrid”, pero también se explica el retroceso por la incidencia de los errores propios. “Si viene menos gente, ocurre porque hemos abusado de los precios demasiado elevados y porque no siempre ha sido equilibrada la relación entre calidad, servicio y tarifas.”, explica Juanchi Patus. “Tenemos delante una gran oportunidad para replantear el futuro. Puede que este año haya bajado la afluencia un 10%, calculo, pero el porvenir de San Fermín tiene que depender más de la calidad que de la cantidad. Es más, igual que Pamplona no ha superado estos días el 73% de ocupación hotelera, en agosto va a subir por encima del 90%. Pamplona ya no depende tanto de San Fermín. ni del foco universal de los encierros”, añade el presidente de ANAVI.

Están muy lejos los sanfermines de la decadencia, lejísimos, pero Chapu Apaolaza sostiene que están muy cerca de la inquisición laica. “Trata de imponérsenos a los sanfermineros un orden moral, del mismo modo que ha ido insinuándose la idea de prohibir la fiesta. Hay una cultura dominante que censura cualquier transgresión y que trata de imponer sus dogmas en una hipócrita definición de la tolerancia”.

UNA ‘MANADA’ ENTRE REJAS A ESPERA DE JUICIO

Siguen en prisión preventiva los cinco jóvenes que están acusados de haber violado a una chica en los pasados sanfermines. Se les conoce mediática y popularmente como la “manada”, en alusión al comportamiento colectivo, feroz, aunque también se han convertido en una suerte de escarmiento y de advertencia para los eventuales imitadores. En espera de juicio, la Fiscalía ha pedido 22 años de cárcel a cada uno de los cinco implicados en la presunta violación -un militar y un guardia civil, entre ellos-, concediendo todo el crédito a la versión de la víctima, al criterio de los forenses y a la reconstrucción de un episodio violento que se produjo en el portal de un inmueble céntrico de Pamplona en la madrugada del 7 de julio de 2016.

El impacto de la noticia reaparece cada vez que se producen novedades informativas y judiciales, pero también preocupa a las instituciones y comerciantes locales la relación que pueda crearse entre Pamplona, los sanfermines y la sugestión de una ciudad peligrosa para las mujeres.

Publicado en El País 

#Sanfermines2017 La última y nos vamos…con Los Miura 

Encierrillo con los Miura.

De SOL y SOMBRA.

Los Miura, que celebraron en 2016 sus bodas de oro en los Sanfermines, pondrán el punto y final el viernes a los encierros de este año. 

En su última actuación, en 2016, hicieron gala de su fama y protagonizaron una carrera rápida y limpia, en la que los mozos pudieron lucirse. Eso sí, se creó un pequeño montón al entrar en la plaza, aunque se resolvió sin incidencias.

Pese a que la velocidad forma parte de su carácter, en la historia de los Sanfermines han realizado el encierro más largo de la historia. Duró media hora y tuvo lugar en 1958 cuando uno de los astados se rezagó y fue necesario un perro para que mordiera al toro y conseguir así introducirlo en el corral. 

Los Miura, sin embargo, suelen protagonizar encierros rápidos y limpios, como el del año pasado (en el vídeo), dando ocasión a los corredores a lucirse ante sus astas.

En el encierro de hoy participan cuatro colosales toros de más de 600 kilos. Dos de ellos pesan 620 kilos, uno 635 y otro de hasta 660 kilos. Los otros dos son algo más pequeños, aunque de 580 kilos.

Para la última corrida, los Miura se verán las caras con Rafaelillo, Javier Castaño y Rubén Pinar.

Twitter @Twittaurino 

Encierros San Fermín: Los Núñez del Cuvillo, unos toros con dos caras, en el penúltimo encierro

APERTURA AL PUBLICO DE LOS CORRALES DEL GAS

Si eres una persona supersticiosa y no te va el número 13 tienen que saber que los encierros celebrados en 13 de julio son los que más heridos por traumatismo dejan, unos 4,45 por encierro. Los toros de Núñez del Cuvillo han participado hasta el momento en siete encierros y han dejado 8 corneados (1,14 cornadas por encierro) aunque realmente se registraron cornadas solo en 4 de las siete carreras. El año pasado el encierro de los buereles de Núñez del Cuvillo dejó una sola cornada espectacularmente recogida por Javier Martínez de la Puente.

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En cuanto a la rapidez de estos toros os tenemos que contar que en sus encierros se mueven entre los 2´20″ y 4´40″ con una velocidad máxima de 22,50 km/h. Se mueve igual de rápido con el suelo mojado, ya que en 2016 marcaron el segundo mejor tiempo de la historia moderna de los encierros sobre piso mojado con dos minutos y treinta y dos segundos.

Según los datos el tramo donde no debemos encontrarnos con estos toros de Núñez del Cuvillo es el de Santo Domingo ya que es el tramo donde más corneados han dejado con 4 en sus 7 encierros.

De SOL y SOMBRA.

Los Núñez del Cuvillo son unos toros con dos caras. O más. En las plazas de toros despliegan su nobleza, su clase. En el encierro, sin embargo, muestran otras facetas.

En sus tres primeras intervenciones, tras debutar en 1995, dejaron siete cornadas y cientos de estampas de terror. En 2008 y 2010, en cambio, galoparon vertiginosos por el recorrido sin muchos momentos peligrosos. Una actuación que volvió a repetirse el pasado año.

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Este año está por ver el rostro que lucirán los toros de esta ganadería gaditana en el penúltimo encierro de las fiestas que se corre en jueves.

Por la tarde, turno de los diestros Ferrera, Talavante y Ginés Marín por Roca Rey.

Publicado en Diario de Navarra

Los toros de Núñez del Cuvillo vuelven tras 5 años de ausencia

SAN FERMÍN: Impresiones de un ‘sanferminero’ primerizo

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EL PAÍS English Edition envió a su becario estadounidense a Pamplona para ver si Hemingway tenía razón…y esto es lo que se encontró

Por HENRY HAHN.

Ya sé lo que estáis pensando: un estadounidense que trabaja de periodista en Europa decide visitar Pamplona para observar y participar en las fiestas anuales de San Fermín. ¿Es posible ser menos original, o más imitador de Ernest Hemingway? La respuesta es: probablemente no. Pero eso no me detuvo: el fin de semana pasado, me pegué el viaje desde Madrid para ver con mis propios ojos por qué la gente monta tanta historia con esto de los Sanfermines.

Mientras que el tren se acercaba a la estación en la tarde del sábado, volví a ojear los últimos capítulos de mi ajado ejemplar de Fiesta (o The Sun Also Rises en inglés) para refrescar mi memoria y recordar las cosas que supuestamente hacen de este evento algo que hay que ver a toda costa; ya sea por la energía de una fiesta incesante, por el subidón de adrenalina de los peligrosísimos encierros, o por los vistosos pases de las corridas, con su enorme capacidad de seducción y fascinación. Tras aguantar las charlas de algunos de mis amigos madrileños por el hecho de asistir (y, por ende, apoyar) el festival, debido a cuestiones éticas relacionadas con la crueldad contra los animales, llegué a los Sanfermines con una mente abierta.

Lo que presencié fue un espectáculo increíble, pero complejo. Me apunté a las fiestas e incluso conseguí ver una corrida de toros. Pero el mejor momento de todo el fin de semana, con gran diferencia, fue el encierro del domingo por la mañana.

Para poder verlo bien, decidí pagar 100 euros para reservar sitio en un balcón en la calle Estafeta después de que un colega en EE UU me informara de que presentarme en un encierro sin planificación previa sería como aparecer en Times Square a las 23.30 en Nochevieja y pretender ver la bola caer. La analogía era buena.

En mi caso, la reserva, más que un balcón, resultó ser una barricada provisional hecha para ver el encierro casi a ras del suelo desde uno de los restaurantes en Estafeta. Desde esta posición estuvimos especialmente cerca de la acción (incluso alcanzamos a “chocar esos cinco” con los mozos mientras esperaban a que salieran los toros). Durante los minutos previos a las ocho de la mañana, nuestro guía nos dijo que si íbamos a grabar el encierro, deberíamos encontrar la manera de levantar la vista de nuestras cámaras. Este consejo se reveló fundamental.

Aunque solo llegué a ver 15 segundos de acción desde mi puesto en la barricada, estuve boquiabierto durante cada uno de esos segundos. La emoción en estado puro que sentí —sobre todo al estar tan cerca del suelo— la bofetada de aire en la cara al pasar la multitud frente a nosotros, el hecho de ver a esos gigantescos animales corriendo por esas calles tan estrechas… en esos pocos segundos, sentí que pude apreciar, aunque fuera tan solo un poquito, lo que deben experimentar los mozos cuando tienen a los toros prácticamente encima.

Estar ahí no tiene nada que ver con verlo por la tele. El corazón te late más rápido, te fijas en los detalles. Recuerdo que, unos momentos antes de que comenzara el encierro, vi a un joven español no mucho más mayor que yo agachado y cabizbajo. Primero pensé que estaría estirándose. Pero luego le vi santiguarse, y me di cuenta de que estaba rezando. En ese instante, comprendí que lo que estaba viendo era algo más que un paroxismo de animales y alcohol. Para muchos, también es algo muy serio.

Hay que decir que algunos de los rumores son ciertos. Puedo dar fe de que los Sanfermines son realmente una fiesta ininterrumpida de nueve días de duración. Después del encierro, salí de Estafeta sobre las ocho y media de la mañana y me topé con un hombre tumbado en un saco de dormir sobre el césped, rodeado de basura y bebiendo de una botella grande de sangría. Y es que para los auténticos devotos de la fiesta, no hay tiempo para el descanso.

Cuando acaba el encierro, los toros se pasan el día en la plaza, esperando su turno para la corrida de la tarde. Yo que ya andaba preocupado por el hecho de ir a un evento de este tipo, me llevé una sorpresa al descubrir que la controversia no se limita a las grandes ciudades españolas como Barcelona o Madrid, como pensé en un primer momento. Durante la corrida, un español que aparentaba mi edad se me acercó y, con evidentes signos de intoxicación etílica, me preguntó si me gustaba lo que estaba viendo. Sintiéndome confuso, le contesté con preguntas. Descubrí que era un pamplonica que no soporta las corridas de toros. “¿Así que esta es tu primera vez?”, le dije. “No, qué va”, me contestó. “Llevo viniendo todos los días de esta semana”.

“¿Y por qué sigues viniendo?”, proseguí yo. “Por esto”, replicó, refiriéndose al ambiente en las gradas y dando cuidadosamente la espalda al ruedo mientras hablaba conmigo. “¿Pero podrías ir de marcha fuera de aquí, no?” “No, no” insistió el chaval. “No es lo mismo”.

De hecho, era casi como si hubiera dos eventos paralelos dentro de la plaza: uno en el ruedo y otro en las gradas y tendidos. Mientras que en corridas normales la gente suele estar callada, observando los pases del torero (o eso me cuentan), en los Sanfermines el público se dedica a una variedad de actividades —desde entonar cánticos futbolísticos, hasta el lanzamiento de cerveza y sangría a otras zonas de la plaza—. Calculo que me cayeron bebidas encima cada 20 minutos, de media (el atuendo blanco que traje desde Madrid no logró hacer el camino de vuelta).

Ver la corrida fue algo menos encantador que ver el encierro. Tras presenciarlo, no hay duda de que sentí respeto por lo que se podría considerar una forma de arte, pero aún así fue difícil de soportar lo que, en esencia, es la tortura teatralizada de un animal, una reliquia de otros tiempos más bárbaros.

Después de la corrida, me fui a tomar unas tapas y unas bebidas en el centro. Pero de nuevo volví a demostrar que no soy un español de verdad: para la una de la madrugada ya había vuelto a mi alojamiento, donde caí como un plomo.

Traducción de Susana Urra.

Publicado en EL PAÍS

Los toros de Victoriano del Río protagonizan el encierro del séptimo día de las fiestas

Los toros de Victoriano del Río protagonizarán el encierro del séptimo día de las fiestas. Las reses de la ganadería madrileña saldrán de los corrales de Santo Domingo a las 8 de la mañana en el que será el sexto encierro de San Fermín. Los astados serán lidiados a las 18.30 horas por los diestros Sebastián Castella, Alberto López Simón y Ginés Marín.

Los toros de Victoriano del Río protagonizarán el encierro del séptimo día de las fiestas. Las reses de la ganadería madrileña saldrán de los corrales de Santo Domingo a las 8 de la mañana en el que será el sexto encierro de San Fermín. Los astados serán lidiados a las 18.30 horas por los diestros Sebastián Castella, Alberto López Simón y Ginés Marín.

La ganadería Victoriano del Río, flamante ganadora del trofeo «alpargata de honor» por el noble comportamiento de sus toros en el sexto encierro de los Sanfermines de 2016, tiene la oportunidad hoy de revalidar este título que otorgan los socios del Nuevo Casino Principal con una nueva carrera rápida y limpia.

Con fama de nobles y veloces, los Victoriano del Río prometen un encierro trepidante ya que suelen completar el recorrido en apenas dos minutos. Está por ver si alcanzarán la velocidad de «Fetiche», el Jandilla que ayer pisó el acelerador y llegó a la plaza de toros en poco más de minuto y medio.

Aunque los #SanFermines siempre son imprevisibles y si los Jandillas rompieron con su fama de peligrosos y se erigieron como los más rápidos por el momento de estas fiestas, quizá los Victoriano del Río se salgan de su guión. No conviene confiarse nunca ante las astas de un toro.

Antes, a las 9.30 horas, la Comparsa de Gigantes y Cabezudos volverá a salir a la calle desde el palacio de Ezpeleta, en la calle Mayor. Los más pequeños podrán disfrutar también de actividades infantiles en el espacio ‘¡Menudas Fiestas!’ de la Plaza de la Libertad o en el Birjolastu de la Taconera desde las 11.30 horas o por la tarde a partir de las 18.30.

  • La mañana reservará también un recital de jotas en el Paseo Sarasate a cargo de la Escuela de Jotas ‘Raimundo Lanas’ de Tudela, así como la celebración del Torneo San Fermín de sokatira 4×4 mixto en la Plaza de los Fueros, donde se realizará además una exhibición de aizkopra femenino así como de elaboración de tablas y corte de tronco con azada.

  • Ya por la tarde, tendrá lugar el desfile de caballeros, mulillas y la banda de música, a las 17.30 desde la plaza Consistorial hasta la Plaza de Toros, donde a las 18.30 tendrá lugar la sexta corrida de toros con la ganadería Victoriano del Río y los diestros Sebastián Castella, Alberto López Simón y Ginés Marín.


  • Durante la tarde, a partir de las 19.00 horas habrá verbenas en la Plaza del Castillo y danza y teatro en el Paseo Sarasate. A las 20.00 los más pequeños podrán disfrutar de un espectáculo de títeres y marionetas en la Plaza de la Libertad, mientras que para los chavales de 12 a 17 años habrá música, dj y karaoke en la Zona Joven de la Plaza de los Fueros.


  • Ya por la noche, a las 23.00 horas, tendrá lugar una nueva colección de fuegos artificiales del XVIII Concurso Internacional de Fuegos Artificiales de Autor San Fermín, diseñados por Tania Fernández de la pirotecnia leonesa Pibierzo.


  • No faltarán los espectáculos musicales de noche. A las 23.30 habrá una verbena en la Plaza de la Cruz a cargo de Orquesta Paraíso y a la 1.30 el Grupo Kresala tocará en la Plaza del Castillo. La Plaza Compañía acogerá el último concierto del ciclo Jazzfermín a cargo de Josemi Carmona, Javier Colina y Bandolero, mientras que la Plaza de los Fueros acogerá un concierto de Brigada Improductiva a las 2.30.



Publicado en La Vanguardia 

    #Sanfermines Jandilla, tiene el récord de corneados en un encierro

    De SOL y SOMBRA.

    Si tienes ganas de revivir o al menos de tentar al destino para que el 11 de julio del año pasado se repita, Jandilla es tu solución. En el caso de que hubiese un Dèjá vu el martes sería un día idóneo para los faltos en experiencia, ya que en su anterior aparición el encierro concluyó con tres heridos y ninguna cornada. No obstante, aunque las cifras del 2016 resulten favorables, el balance de los Jandilla en Sanfermin es poco menos que alarmante con el tercer puesto en cuanto a heridos y el segundo respecto a heridas por asta. Tanto en el caso de que te guste el peligro como en el caso de que quieras vivir un encierro más tranquilo y tentar al destino a tener un dèjá vu, sigue leyendo.

    Plata en heridas por asta

    Aunque las cifras del 2016 sean bastante alentadoras para todo aquel que evita el peligro, que no tiene experiencia o que simplemente no quiere jugársela, la ganadería gaditana es una arma de doble filo. La peligrosidad que reflejan sus podios, en cornadas y heridas, incitan a pensar que el año pasado fue un año tranquilo. No obstante, aunque su promedio de cornadas sea alto – 1,76-, en ocho de diecisiete encuentros Jandilla no ha tenido heridos por asta.

    Las cifras de heridos totales tampoco resultan esperanzadoras con un promedio de 7,59 heridos por encierro, haciéndose con la cuarta posición. Con 129 heridos en diecisiete encuentros, Jandilla es una opción para aquellos aficionados a las sensaciones extremas, aunque también lo es para aquellos que deseen buscar la tranquilidad avalándose en las últimas experiencias.

    Callejón, el tramo más peligroso

    El tramo más peligroso para los de Jandilla coincide con el tramo más peligroso desde 1980, Callejón, con nueve cornadas en diecisiete encierros. El tramo más pacífico para todos aquellos que decidan correr con los gaditanos es el tramo de Estafeta, con dos cornadas en toda la historia sanferminera. En cuanto al tiempo medio de duración, históricamente siempre ha sido inferior a seis y superior a dos minutos.
    Fuente: San Fermín