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@Taurinisimos 96: Corridas del LXXI Aniversario en La México. Ponce, Morante y “El Juli”

Programa @Taurinisimos de @RadioTVMx del viernes 10 de Febrero de 2017. Conducen Miriam Cardona @MyRyCar, Luis Eduardo Maya Lora @CaballoNegroII. Producción: Miguel Ramos.

Invitado: Gastón Esquivel (@GastonEsquivel)

Actualidad Taurina. Plaza México Temporada Grande 2016 – 2017. LXXI Aniversario de la Monumental.

Análisis Corridas de Aniversario.

6 Fernando de la Mora, 6 para “Zotoluco”, que se despide, y Enrique Ponce en Mano a Mano.

6 Teófilo Gómez, 6 para Morante de la Puebla, “El Juli” y Luis David Adame, que confirma.

La próxima emisión de #Taurinísimo será el próximo viernes 17 de Febrero de 2017 a las 7 pm (Mex) a través de http://www.radiotv.mx

#EsperamosSuOpinión.

Twitter: @Taurinisimos.

Mail: taurinisimos@gmail.com

FB/Taurinísimo

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La Virtud del Emperador – Concierto a Plenitud de Enrique Ponce.

El cambio de mano en plena puerta de toriles de Ponce a
El cambio de mano en plena puerta de toriles de Enrique Ponce a “Venadito”, le cortaría dos orejas. FOTO: Tadeo Alcina Rivera.

En una época de dudas, de crítica, y cómo no, a todo el establecimiento taurino, donde reina la triste desesperanza sobre el futuro, solo la cultura y el arte pueden venir a dar la “eterna primavera” que decía sobre el arte Valle Inclán. Justo cuando más se duda incluso de su gran historia en la propia Plaza México, el Emperador del toreo, Enrique Ponce Martínez, ha triunfado y dado la cara con una espléndida corrida, por su trapío y emoción, de Fernando de la Mora que se redime a sí misma, fundamentalmente, por su seriedad. He aquí pues los hechos del paso imperial de Ponce y de la despedida zotoluquista en la Plaza México.

Por: Luis Eduardo Maya Lora – De SOL Y SOMBRA. Plaza México.

Se crece la corrida de Fernando de la Mora y lo hace en el momento más necesario.

De su edad, algunos se anuncian con seis peligrosos años, no se duda. De su apariencia, algunos azucarados como los berrendos que abren y cierran festejo o los oscuros cárdenos que van del turno segundo al quinto, cabrá el recuerdo de algunas de nuestras mejores páginas de aficionados taurinos.

Memoria, decía Carlos Fuentes, es nuestro pasado.

Deseo es nuestro futuro, proseguiría aquel “Niño sin Fiesta”

Y lo grande de la corrida ocurre en dos turnos para la historia. Porque la despedida de “Zotoluco”, como ocurrió en Aguascalientes con la de Miguel Espinosa “Armillita” hace casi doce años, será recordada por el paso y el sometimiento que Enrique Ponce realiza, con imperio sin par, de las condiciones de su lote y de la sublimación de las emociones en el público.

La despedida ocurre en un momento bajo del diestro que se va, no nos habría gustado que fuera así.

Sin entenderse ante el zambombo berrendo en negro que abre plaza y que rebana y cabecea enganchando como no debía ser al diestro que se despide, “Zotoluco” se da a pinchar su primera intervención y, ante el muy serio y bravo tercero, alto y digno de La México, muy imponente y astifino, trata sinceramente incluso por un momento parece trazar el camino de ligar por abajo pero no hay más. No alcanza a caminar por el camino que él mismo, con los doblones, allana.

Pena grande, este tercero que ataca firme el puyazo trasero, bien citado y de despedida igualmente, de Ignacio Meléndez, que crece en banderillas, se recuesta y toma largo la embestida por el lado derecho, regodea con fuerza al natural y solo exige, el toro bravo no negocia, impone, que la muleta esté puesta. Solo está puesta la voluntad, no la realización.

Una estocada muy bien colocada pone en la mano la oreja.

Único momento taurinamente feliz para “Zotoluco

Adiós a “Zotoluco” el momento de la despedida acompañado por sus hijos. FOTO: Plaza México.

Pues la emotiva y larga despedida, tras poco entenderse con el manso quinto, ocurre posterior al colosal despliegue, casi marcial y virtuoso pronunciamiento del valenciano. Enrique Ponce enfrenta al cárdeno segundo, armónico pero serio, poderoso en su protestona embestida, dispuesto a embestir solo si es convencido en una sujeción al ritmo que palpa Enrique en las primeras verónicas que se mantiene en el verticalísimo remate y que, luego del breve puyazo, mantiene y detiene ralentizando la chicuelina.

Un canto al arte, con tal relajo que permite al toro tirar a la querencia.

Por ello, Ponce, al sentir la protesta que lastima la rebolera, no se queda con las ganas y, más importante aun, no permite que le impongan sino que dicta los términos y sobre el mismo pitón, el izquierdo, gira para hacia los medios tras el lance para, ahora sí, completo y limpio, rematar haciendo ver que el toro, teniendo posibilidades no es, ni por mucho, sencillo.

Como debe y tiene que ser la tauromaquia.

Emoción plena.

El inicio alternado y por bajo abre la primera parte de una faena de amplitud de trazo con un toro que, por su edad, reacciona pidiendo ser convencido y Ponce, de sobra inteligente, arrebatador por poderoso y soberbio como artista, extiende pese a la probatura en los derechazos y en los cambios de mano abajo el valor, la quietud son la clave para, tras derechazos, aguantar el parón, consumar el cambio de mano, sin echar abajo en ningún momento las posibilidades del toro.

Las tandas requieren ese extra del torero, toque a tiempo y correr la mano para dejar la muleta al frente con la sensación de que su ritmo y verticalidad, más que subrayada en la relajación y la posición de sus hombros, siempre hacia atrás, trazan el camino que emociona al público y que logran al toro mejorar. Porque éste, “Venadito” nombrado, tiende a la querencia y, con sus cabezazos, a estropear el toreo al natural.

Para Ponce parece no haber imposibles.

Así, tras vitolina liga, casi eslabonando una tanda donde en definitiva se impone al cárdeno, en redondo, sin la mínima duda en el torero ante las dudas propias del toro que le mira y puntea, Enrique extiende el muletazo al borde de exprimir la embestida y romper la voluntad del astado de intentar deslucir. Y si ha sido todo por el lado derecho, la pincelada de la doble poncina con dos cambios de mano, monumentales, por bajo vencen al cárdeno que ya canta al toril, por el lado izquierdo.

Y el de pecho, entero, rotundo y clásico.

El espadazo, al volapié, en la suerte contraria, sería el único al primer viaje del valenciano. Le otorgan las dos orejas a Enrique Ponce por parte de un Juez que no muestra, de forma, ser autoridad, que le gana la pasión y suelta el Arrastre Lento confundido por la movilidad. En fin, tan emocionado está que no da tiempo a que la petición se mostrara.

Es lo de menos.

Recuerdo la famosa reseña de la crítica inglesa sobre la fascinante capacidad del chileno Claudio Arrau para desplegar un amplísimo repertorio de música de cámara en el piano: “Ningún pianista viviente supera el amplio estilo de Arrau que es suficientemente flexible para acomodar los extremos musicales.” Y en el caso de Ponce, paralelismo con Arrau, ha sido capaz de entender, desplegar una tauromaquia y triunfar con los más variados encastes, tal como Arrau en lo suyo.

Así tenemos que la corrida, que según el cartelón rayan algunos en los seis años, encuentra episodios tan dispares como el cuarto de la tarde. Que tumba a la cabalgadura de la querencia tras no emplearse de salida y que ataca al caballo de la contraquerencia previa brega del propio Enrique que camina de espaldas al toro sometiéndolo, esos capotazos resultarían claves después. Tras nuevo puyazo y cambiado el tercio, Ponce ordena, manda a las infanterías que obtienen llevar largo al burel.

Y es aquí cuando todo el poderío se despliega en los doblones bajo la porra, tan claves en su paciencia, en su quietud por la probadura del astado, que le hacen andar y recibir por bajo, repitiendo con emoción, la primera tanda derechista. Sin embargo Enrique confía en el astado que orienta todo a los tableros y lentamente a la puerta de toriles.

Quizá la única mácula de todos sus planteamientos.

Pues este “Tumba Muros” en cuanto siente el toril lo busca y en tal cercanía ha estado Ponce, descifrando en aguas profundas y ultra profundas la condición mansa aunque encastada del toro y explorando dónde puede existir el fondo de bravura.

Así tenemos las dos tandas de naturales con los vuelos del engaño, abierto el compás, la ligazón total y los cambios de mano tras los derechazos y las vueltas contrarias, traen nuevos naturales tras magnífico cambio de mano por la espalda y, pese a un intento de brinco al callejón, nuevos derechazos genuflexos, en variación formidable y exquisita, que traen la locura del coro. Parece que a cada movimiento que ejecuta el solista, el coro del tendido se torna como una gran orquesta que responde a cada afirmación.

Como si de un gran concierto para piano se tratara.

Luego los doblones sensacionales, como en aquel mano a mano con Manolo Mejía al toro de Mimiahuapam en ’94, de emoción plena que a cada pase, como el cambio de mano abajo que parece no llegar, por ejemplo, pero que brinda el olé que es un canto del corazón, misterioso y claridoso, fulgurante de arte mayor. Solo el pinchazo, los avisos indiscriminados y un descabello tardío rompen la imperial fantasía.

No la entrega de un público que, si bien despediría y respetaría a “Zotoluco” en el siguiente turno, hace que Ponce dé la más sentida y entregada vuelta al ruedo que se pueda recordar. Luego, entre el viento y su propia insistencia, no alcanzaría a solventar el incómodo cabeceo y molesta tozudez del sexto, precioso berrendo sin mayor historia.

Trae la corrida emociones, pasiones y el reencuentro del diletante con su gusto taurino.

Un gusto real traído por un toro mejor, en todo sentido.

Qué importa su condición, si es lo único que no se puede controlar del todo.

Para eso está el toreo.

Decía Claudio Arrau que Beethoven escribía sus conciertos confrontando en su movimientos una serie de luchas espirituales pero, al final, la lucha resultaba en un triunfo de su espíritu. Esa majestad que siempre tiene el triunfo, el don, la virtud de, a través de su arte, descubrir las condiciones de un toro, confrontar la bravura y la mansedumbre para triunfar.

Y triunfante es para la historia “El Emperador” por Arrau.

Y para la historia, en la despedida de un torero en La México, el despliegue entronizado de otro Emperador, que soñamos con que nunca se vaya.

Por virtud artística, el privilegio imperial de Enrique Ponce y la majestad de su corte.

Que sea así por el resto de los años.

Texto: @CaballoNegroII.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Plaza México. Temporada Grande 2016-2017. Sábado, Febrero 4 de 2017. Décima Tercera de Derecho de Apartado y Primer Festejo del LXXI Aniversario de la Monumental. Dos Tercios de Plaza en tarde agradable hasta la lidia del sexto en donde sopla mucho el viento molestando el conjunto de la lidia. Mala iluminación de la Plaza pese a nuevos reflectores.

6 Toros 6 de Fernando de la Mora (Divisa Amarillo y Blanco) Seria y con edad, tercero y cuarto anunciados antirreglamentariamente con seis años; un poco menos serios los lidiados en primero y último turnos, berrendos en cárdeno ambos: muy retacado el primero aunque con voluntad para embestir y violento el sexto, protestando siempre cabeceando la muleta; muy serio el lidiado en tercer lugar el más bravo de la corrida y armónicos los lidiados en segundo y quinto turno, destaca el segundo, nombrado “Venadito” que pese a protestar termina injustamente homenajeado con el Arrastre Lento. Manso encastado el cuarto de nombre “Tumba Muros” recibe dos varas y tumba en la querencia durante la primera, en el último tercio intenta brincar al callejón.

Mal la Autoridad al ordenar el homenaje mencionado y al no expresar correctamente la premiación a los espadas.

Eulalio López “El Zotoluco” (Sangre de Toro y Oro) que se despide de la profesión, Saludos, Oreja y Vuelta tras Aviso. Enrique Ponce (Habano y Oro) Dos Orejas, Aclamadísima Vuelta tras dos Avisos y Palmas.

Ambos espadas salieron a hombros.

El primer espada se despidió en multitudinaria ceremonia tanto al inicio del festejo como al momento de retirarse el añadido, tras lidiar al cárdeno oscuro “Toda Una Historia” de la ganadería titular.

Tras picar lucidamente al tercero y ser ovacionado el picador potosino Ignacio Meléndez dijo adiós a la profesión sin dar una merecida vuelta al ruedo. Destaca a la brega Edmundo Navarro con el cuarto. Saluda tras banderillear al tercero Christian Sánchez.

img_6376La magistral cadencia del imperio de Enrique Ponce se recrea toda en este derechazo al segundo de la tarde. FOTO: Emilio Méndez. SuerteMatador.com

COMUNICADO – En la Muerte de Jorge Barbachano Ponce (1926-2015)

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Pérdida profunda y muy sentida la del ganadero guanajuatense Jorge Barbachano propietario de la divisa guinda, blanco y oro de Vistahermosa. Triunfador reciente en la Plaza México, su partida acaecida hoy  produce el siguiente comunicado de la Asociación de Ganaderos.

COMUNICADO Asociación Nacional de Criadores de Toros de Lidia.

México, D.F.,15 de Abril de 2015.

La Asociación Nacional de Criadores de Toros de Lidia con profundo pesar y tristeza lamenta el fallecimiento de Don Jorge Barbachano Ponce quien fuera amigo y socio activo de esta agrupación ganadera.

Enviamos nuestro más sentido pésame a su familia deseádoles una pronta resignación.

Acaecido el 15 de Abril de 2015.

Asociación Nacional de Criadores de Toros de Lidia.

AFILIADA A LA CONFEDERACION NACIONAL DE ORGANIZACIONES GANADERAS

Leibnitz 47 3er. Piso   Col. Anzures  C.P. 11590  México, D.F.

anctldemex@mexis.com

52 54 58 58   52 54 81 37   52 50 1943  fax 52 54 79 97

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@Taurinisimos Programa 40 – Domingo de Resurrección en Sevilla. Recuerdo de Rodolfo Gaona.

Programa @Taurinisimos de @RadioTVMx del viernes 11 de Marzo de 2015. Conducen Miriam Cardona @MyRyCar, Luis Eduardo Maya Lora @CaballoNegroII y José González @JoseNinoG.

Actualidad Taurina. Análisis Feria de Abril 2015. Puerta del Príncipe de “Espartaco” Faenas de Borja Jiménez en su alternativa y de José Maria Manzanares. Feria de Texcoco, Fermín Rivera.

Recuerdo de Rodolfo Gaona a 90 años de su despedida en el Toreo de la Condesa.

Recuerdo del gran pintor taurino mexicano, Reynaldo Torres tras su fallecimiento.

La próxima emisión de #Taurinísimo -41- será el próximo viernes 18 de Abril de 2015 a las 7 pm (Mex) a través de http://www.radiotv.mx

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Después de prepararse en España unos meses, Fernando Ochoa regresa para su campaña final.

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De SOL de SOMBRA.

En días pasados el matador de toros michoacano cerró su preparación en España para emprender el viaje de retorno a tierras mexicanas, arribando el día de ayer; ya que será este viernes 16 de agosto cuando inicie su campaña de despedida en San Luis Potosí.

Fue en la ganadería Hermanos Pérez Villena, donde lidió un toro de esta dehesa, además estuvo en el campo bravo de El Jaral de la Mira así como en Hermanos Mansilla. Con esto finalizó su preparación en el viejo continente donde estuvo cerca de cuatro meses y medio.

Durante la semana Ochoa estará haciendo campo en algunas ganaderías mexicanas con miras a sus compromisos finales como matador de toros.

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Fernando Ochoa dice adiós a los ruedos y anuncia campaña de despedida.

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De SOL y SOMBRA.

Fue ya confirmado el rumor que andaba circulando acerca de la retirada de los ruedos del matador Fernando Ochoa, al hacer precisamente el propio Ochoa el anuncio oficial mediante el siguiente documento:

“He tomado la difícil decisión de retirarme de los ruedos. Ha sido complicado aceptar éste paso en mi vida. Me ha tomado tiempo asumir éste compromiso conmigo mismo, ya que desde niño soñé con hacerme torero y he dejado prácticamente mi vida en el toreo. Quiero agradecerles todo el apoyo que desde mis inicios he recibido, tanto de ustedes aficionados, como de ganaderos, empresarios, medios de comunicación, compañeros toreros, amigos y familiares por darme la oportunidad de convivir a su lado los momentos más inolvidables de mi vida.

Haré una campaña de despedida por diferentes plazas de la República, que iniciaré el próximo día viernes 16 de agosto en la Feria de San Luis Potosí, culminándose en el año 2014. Les mantendré informados, comunicándoles próximamente las plazas donde actuaré, así como el día de mi despedida.

Espero seguir contando con su apoyo para lograr culminar ese sueño que me persigue desde que era niño, un abrazo sincero de Fernando Ochoa”.

Hasta aquí el documento.

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Ocho con Ocho – Juan José Guerra por Luis Ramón Carazo.

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En su entorno obtendría buena parte de la inspiración para sus crónicas. Juan José recurrió al análisis de los toros desde la posición interna, primero como aficionado desde niño, luego fue por veinticinco años monosabio y posteriormente acumuló más; casi treinta años como comentarista y cronista taurino, actualmente era la voz junto con Marysol Fragoso de las transmisiones dominicales de Radio Mil.

Me comentó su esposa Chelita lo emocionado que estaba por el inicio el próximo domingo 7 de julio de la tarde inaugural de novilladas. Dice su compañera de toda la vida, que lo notó nervioso y con la interrogante de si su salud se lo permitiría, ya no fue posible, Dios lo requirió antes para adelantarse en el paseíllo de la vida terrenal.

A finales de los ochenta principios de los noventa, varios comentaristas seguimos los pasos de Juan José, Heriberto Murrieta y Mauricio Locken en la XEW y Televisa.

En un viaje a la corrida nocturna de Morelia que se presenta el 2 de noviembre, me platicó que cuando Paco Malgesto falleció en junio de 1978, él junto con Adiel Bolio (QEPD), se incorporaron al equipo de cronistas del que formaba parte Julio Victoria (QEPD).

Desde ese punto de vista lo platicaba con su querido sobrino José Luis Valiente y con Mario Antuña hoy en día experto en box y abogado de profesión, Juan José representa en esta época el eslabón con la crónica de Paco Malgesto que se caracterizó por su estilo afable, popular y coloquial, salpicado de anécdotas.

Recuerdo las transmisiones con Ignacio Hernández Lumbreras (QEPD) en las que los dos tejían historias en las que Nacho resaltaba al hombre de Ojo de Agua, pues por muchos años allí vivió Juan y a su vez el de Ojo de Agua lo provocaba a cantar a capela la letra del Carro del Sol al zacatecano Don Nacho, quién con cariño a su tierra, la interpretaba.

En su preferencia como aficionado taurino sobresalió la que le tuvo a Paco Camino, al que vio desde su debut en la plaza del Toreo de Cuatro Caminos (hoy ya desaparecida) convertida en un paraje comercial.

En 1978 le tocó participar en la transmisión de la corrida de despedida de la Plaza México de Paco Camino al lado de Manolo Martínez y Eloy Cavazos. Momento muy emotivo para Juan José, pues fue monosabio durante la tarde de la presentación del Niño Sabio de Camas en Cuatro Caminos en 1961 y años más tarde narraba las incidencias de la corrida.

Una tarde especial de la que guardo un particular recuerdo de él, fue la despedida de Pedro Gutiérrez Moya El Capea de la Plaza México en 1995, a su lado y con Roberto Guerrero nos tocó la transmisión de la corrida, la plaza México estaba conmocionada por la gran faena del toro de la despedida del salmantino y el micrófono vibraba con las voces de los cronistas.

A mí me tocó el honor de hacerle la entrevista a Pedro al concluir con un estoconazo la faena, al llegar el torero exhausto al burladero de matadores, muy pocas veces he visto un rostro de torero más transfigurado, viviendo la gloria por la emoción del reconocimiento pleno del cónclave capitalino, que abarrotó los tendidos.

Juan José llegó a las lágrimas viviendo y haciendo vivir el momento con genuino sentimiento de la despedida de un gran torero, acompañado desde luego por la voz aterciopelada de Roberto Guerrero quién sigue narrando fútbol y hablando de toros en su querida Guadalajara.

Perlas de momentos vividos con un hombre que deja a su familia con un gran hueco y a los que lo conocimos la tristeza de verlo partir, cuando reflexionamos lo larga que parece y lo corta que es la vida en realidad.

Juan José escribió entre otros medios en El Heraldo de México y ahora con su otra afición, el box, colaboraba en las transmisiones de Cadena Tres, fue también locutor comercial y en sus principios colaboró entre otros con el Rápido Esquivel (QEPD) con el afortunadamente hoy día saludable nonagenario Mago Septién, reiteró era un eslabón entre las generaciones de los cronistas legendarios y los de ahora.

En los últimos meses, Juan José tuvo problemas de salud que no le impedían tener el ánimo por todo lo alto y les recuerdo que ya se preparaba para asistir al inicio de las novilladas en La México el domingo próximo y a narrar funciones de box.

A su esposa, hijos, nietos, familia y cauda de amigos, en especial a José Luis Valiente su compañero de andanzas por la vida, un abrazo fraternal. Lo extrañaremos.

Recapitulando… El Diciembre de Manolo Mejía – Infumable Encierro para una Despedida.

Manolo Mejía en su retirada. Tras remover el añadido, atrás quedaban 30 años de torería.

Ante una mansada, de cabo a rabo, la terna enfrenta la afrenta de calentar un frío comienzo de Diciembre en la Monumental. Una afición distraída a lo largo de la tarde alcanza a despedir a un torero como Manolo Mejía quien ha merecido una mejor circunstancia en su postrera hora torera que ha salvado con dignidad. David Mora es víctima de su inexperiencia mientras Fabián Barba sufrir una inmerecida valoración de la asistencia.

Por: Luis Eduardo Maya LoraDe SOL Y SOMBRA.

Se ha ido Manolo Mejía. Se retira de la profesión por su propio pie tras cuarenta años de estar en torero, desde niño precoz hasta consumar maestría taurina.

Sin embargo, debemos señalar que en la despedida de Mejía no ha habido el derroche de formas acostumbrado (y requerido) para estas fechas. Tampoco el rigor de un público, por lo general, reservado con él. Tan solo queda la pálida sombra de las candilejas que acompañan su salida por el Túnel de Cuadrillas.

Que es al final la estela que trae consigo el encierro jugado.

Y es que Marco Garfias decepciona porque su corrida no ha sido en hechura la mejor, cosa que cuando un torero parte siempre se cuida, casi, al extremo. Echa el ganadero lo que tiene o puede y el encierro juega a la contra de la ocasión.

El único, con fondo aceptable es el primero.

Tiene la mala suerte de encontrar a David Mora en fase de reinicio físico y de oxidación taurina. Siempre dispuesto con el capote, apenas consigue algún lance estimable, remate bueno al saludar. El fondo, poco, del garfeño aflora lo mismo que su floja condición. Mora ataca la embestida del toro y él mismo se ataca de inicio. Ajusta la velocidad y, claro, mejora el toro en los derechazos.

Tras dos tandas estimables, una por cada lado, con la faena en el punto de ser o no, de manera inexplicable, David Mora tira de algo que de él no se espera, el efectismo y la vista al tendido en el muletazo clave de la siguiente tanda derechista en los medios. Sin razón alguna, cuando la vista del torero tendría que estar en su temple y en la embestida del toro, David equivoca y se acartona.

El toro con su fuerza física in diminuendo no deja de tomar el engaño y da la sensación de no ser entendido. Mora, deja ver su inexperiencia y su pena es esa estocada envainada, chalecazo infame en una confirmación donde lo más rescatable ha sido su brindis a Manolo Mejía en el sexto, donde el galafate garfeño pone las cosas imposibles.

Dura lección para el debutante madrileño. Que no la olvide.

Los turnos de la confirmación traen consigo dos toros cortos de bravura: noble el primero, violento el segundo. Por ello la salida del encendido tercero, a pesar de su fea y acapachada cabeza, además de brindar esperanza, representa toda una vuelta al pasado. Garfeñísima su pinta, castaño aldinegro, estrecho y largo, con edad indiscutible, da la sensación de emoción porque tiene su tranco alegría.

La Plaza México aprueba – no sin observaciones por la cornamenta- porque no queda de otra y porque Fabián Barba recibe en los medios y de rodillas, innecesariamente.

Sin dar tiempo a más. Barba se acelera en el recibo pero se templa en uno de los momentos grandes de la Temporada, quitazo – no es exageración-por gaoneras a pies juntos. Templado y sereno, vertical y torero remata el lance y La México se emociona.

El toro crece en banderillas y, emocionados los partidarios del encaste Garfias, esperan que este sea el de la reivindicación. Pero Fabián tiene otra idea e inicia, más de cara a la gente, menos hacia la condición del astado.

Y se va a los medios. No precisamente para ejercer oficio divino sino a jugarse el tipo, con el toro a su aire y arrancando de largo. Concebidos pases cambiados dejan la mesa para el toreo fundamental.

El castaño tiene un buen comienzo de tanda y de muletazo, Fabián se templa al comienzo e incluso luce con la derecha, a pesar de que el toro sigue a su aire y de pronto protesta al final. Se impone al principio Barba, viene una tanda de naturales con el torero en el donaire de su ritmo y la firmeza de su muleta cuadrada.

Aquí ha mandado el hidrocálido y para su remate hacía arriba, quizá de lo mejor de la tarde, la esperanza de que cuaje al castaño se dispara. Por ello, al momento en que el toro invade la salida de los muletazos, en que se frena y protesta, la decepción hace presa del tendido que no observa como el garfeño, en vez de haberse crecido, estorba a Barba porque se siente podido.

La asistencia reprueba a Fabián e implícitamente no aprueba el examen fundamental de cada aficionado: observar al toro. El castaño mintió y no hizo bueno lo que Javier Garfias indicaba que distinguía al toro bueno del que no lo es, sus finales altos y no solo sus aparentes comienzos.

Luego Barba equivoca el final al tirar de las cercanías al grado de ser empalado, la ilusión s diluye y solo queda vislumbrarle en torero y poderoso, valiente e inteligente con el galafate quinto, al que le eliminó por aguante y por mando la manía del hachazo por pitón izquierdo, del parón, pero no la sosería y la mansedumbre de la cara alta.

Gran y formidable estocada, alcanza a sacarla por atracarse de toro, por no soltar el gavilán de la espada y, claro, hay petición negada. Ojalá volviese pronto. Difícil cosa.

Hablamos antes del segundo, el de la solemne ceremonia de devolución de trastos, en la que por cierto hay que desmonterarse. En fin…

Con el ojo clínico intacto, con el deseo de estar muy bien, Manolo Mejía advierte su sentido desde salida. Se trata de un casi cinqueño que protesta de manera ejemplar por el lado izquierdo. Perfecta la manera de recoger, de echar las manos abajo y luego de guiar al toro, sin la brillantez del lucimiento pero con la suficiencia y la atingencia por delante de la eficacia.

Claro, cómo habría de haber banderillas si el garfeño requiere la brega y las manos abajo. Todo el segundo tercio es un pizarrón para Mejía, donde anota, donde aborda y dibuja posibles escenarios y elige el comienzo por bajo de la contraporra a los medios. Mantiene el garfeño el pitón izquierdo como peligroso, como complejo y amenazante. Mejía sostiene, a partir de valor y muleta puesta el poder y el mando.

Por ello el toro se ve engañado, cambiada su intención de tomar el bulto por la muleta, son tres y la salida al paso, inteligente y siempre en el sitio, más el remate que tiene incluso cadencia en un cambio de mano y los de pecho.

Con el paso al frente y la muleta en el sitio exacto, pese al cabezazo, Manolo muestra como progresivamente el defecto al tomar malamente el engaño se cambia ahora solo por la cara alta pero desdeñada de nuevo al paso y, más importante aun, con el temple del pase de la firma y el soberbio trincherazo, muy entendido el procedimiento.

Salvo al matar. Aquí Mejía se ha perdido. Por ello su importante primer faena queda solo en ovación. Conste aquí que muestra todo lo que su toreo ha sido. Inteligente.

Queda la hora postrera de todo un torero. En pleno Diciembre pone fin Manolo Mejía a casi treinta años de una alternativa que tomase en León un Enero.

El destino, el azar, madre del toreo, quiere que sea con el más serio de la desigual corrida garfeña. Y también, quizá, con el más manso. Que ya es decir.

Sale Manolo Mejía dispuesto y deseoso de cerrar dignamente su paso taurino. El garfeño protesta y vuelve el torero a tirar de los lances a pies juntos, avanza Mejía y despliega parte de su buena formación. Previo a ser picado el astado, se toca desde los medios con algo rumbo la Puerta de Caballos y salta al callejón en escena de manso despavorido.

Parece que el propio primer espada cubre a su padre y mozo de espadas, Pancho Mejía –célebre e histórico personaje- de un grave percance al cubrirle con su propio cuerpo. Decimos parece porque no apreciamos la escena desde nuestra posición. Lo que es a todas luces cierto y visto por la generalidad es que el garfeño cambia y a peor.

Brindis punto más que emotivo. Abraza La México a uno de los toreros abrigados en su regazo y le ovaciona cálidamente cuando el garfeño se raja, cuando tira la cara arriba y aun así, Mejía, jugándoselo, le hace pasar a pesar de todo. A regañadientes, pero inteligente siempre como en las lasernistas finales y el desdén.

Aun sin brillantez queda la dignidad. Fuerte petición aun sin el mejor espadazo ponen una oreja en paz y en sobriedad. Vueltas emotivas y dos palomas al vuelo. Ceremonia solemne con el retiro del ayudado. En melancolía de las candilejas que van muriendo lo mismo que el terno, en principio marino y que remata en azul noche.

Noche en la carrera de Manolo Mejía, el torero que jamás llevó un par hecho. Que albos pañuelos portaba su chaquetilla, que sabía estar de pie y tomar el capote en el tercio. Que con su partida deja lejanos pero hermosos recuerdos de nuestra infancia taurina. Pena que todo esto los toros no lo sepan.

Menos mal. A pesar de irse por su propio pie, Manolo Mejía podrá taurinamente vivir y afirmar que se es torero siempre, que el toreo se puede ir sin irse realmente. Porque aun en Diciembre dejar historia en el arte nos recuerda que arte es, aun en el último momento del último mes de la carrera torera, la eterna primavera.

Que para Manolo Mejía comienza el verano pero en el ruedo de la vida. Suerte siempre.

Twitter: @CaballoNegroII.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Plaza México. Temporada Grande 2012-2013. Domingo, Diciembre 2 de 2012. Séptima de Derecho de Apartado. Un cuarto de plaza en tarde fría, viento molesto. Asistencia distraída.

6 Toros, 6 de Marco Garfias (Divisa Negro, rojo y naranja) Desiguales en presencia, chico el primero, desentona la cabeza del tercero. Muy serios segundo, cuarto y sexto aunque no bien construidos. Mansos en general, noble y flojo el primero. Con movilidad y buen comienzo el colorado tercero, se desfondó tras ser exigido por bajo. El cuarto saltó despavorido al callejón.

Manolo Mejía (Azul Marino y Oro) que se retiró del Toreo. Ovación y Oreja. Fabián Barba (Turquesa y oro) División y Palmas. David Mora (Palo de rosa y Oro) División y Silencio.

Al primer espada le fue desprendido el añadido por parte de su familia cerrando así una carrera de casi treinta años como matador de toros.