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Rodolfo Gaona y el carácter de una figura de época

Por Antonio Casanueva Hernández.

El carácter ha sido una cualidad común en las figuras del toreo. Tener carácter implica entendimiento de las dificultades externas y dominio, a través de la voluntad, de los apetitos sensibles. Llano (1999) explicaba que una persona con carácter es capaz de cultivar la sensibilidad, ordenar los sentimientos y desarrollar la imaginación. Así fue Rodolfo Gaona. Un torero que estuvo sujeto a las mayores complicaciones en distintos ámbitos y que superó todas aquellas vicisitudes para convertirse en una de los toreros más trascendentes de todos los tiempos.

En su libro íntimo confesó que, “a ningún torero mexicano le ha costado más trabajo que a mí darse a conocer de los públicos españoles” (Monosabio, 1925, p.37). Después tuvo que superar intrigas, amenazas políticas, aislamientos, chismes… Al igual que frente a los toros, con elegancia, siempre salió avante y triunfador.

Gaona fue descubierto por Saturnino Frutos “Ojitos”, un personaje estrafalario y suigéneris que fue fundamental en el desarrollo de la fiesta de los toros en México y, como lo explicamos en el artículo anterior –gracias al propio Gaona, su discípulo más aventajado–, pieza clave en la internacionalización del toreo. Ojitos fue un valiente banderillero madrileño que llegó a torear en la cuadrilla de figuras como Salvador Sánchez “Frascuelo”. Tenía espíritu de aventurero y de inventor (Padilla, 1987). Se asoció con Ramón López Portal, empresario de la antigua Plaza México, para descubrir y formar toreros mexicanos.

Ojitos creó la primera escuela taurina mexicana y la Cuadrilla Juvenil Mexicana para formar no sólo toreros, sino hombres de bien. En su primer encuentro con el entonces adolescente Rodolfo Gaona, Ojitos le dijo “…quiero hacer una cuadrilla de toreros, pero una cuadrilla modelo, de toreros que sepan estar en sociedad y portarse como gente decente. Porque se puede ser torero y no ser un vicioso…” (Monosabio, 1925, pp.25-26).

Ojitos fue un gran pedagogo y dejó una clara ruta de disciplina y torería para la formación de jóvenes toreros. Después de los primeros triunfos de la Cuadrilla Juvenil, unos oportunistas intentaron boicotearlo ofreciéndole dinero a los alumnos para que se cambiaran de empresa (Padilla, 1987). Gaona se mantuvo leal a su maestro. Eso permitió el surgimiento no sólo de una gran figura sino de una idea que directa o indirectamente ha seguido influyendo en la tauromaquia mexicana. Si bien Guillermo Ernesto Padilla (1987) escribió el magnífico libro El Maestro de Gaona, la historiografía aún está en deuda con Ojitos.

Es necesario rastrear las enseñanzas de Saturnino Frutos y documentar cómo contribuyó, por ejemplo, a la forma en que se banderillea en México, a la manera en que chorrean la vara algunos picadores y a otras particularidades de entender el toreo en algunas regiones de México. Afortunadamente aún existen maestros como Óscar Rodríguez “el Sevillano”, Pablo Miramontes o Diego Bricio quienes, a través de la tradición oral, han bebido en la fuente de Ojitos y trasmiten a sus alumnos algunos de los conceptos y métodos arraigados a la idiosincrasia de la torería mexicana.

Rodolfo Gaona impresionó desde sus primeras presentaciones como novillero. Entre 1907 y 1908 triunfó fuertemente en Puebla, en la antigua Plaza México y en el recién inaugurado Toreo de la Condesa. En Guanajuato, causó tal impacto que el periodista Joaquín González “El Quino” escribió, en el periódico local El Barretero, lo que se repetiría en muchas tardes después de las actuaciones de Gaona: “Las campanas de León tocan a Gloria”(Padilla, 1987, p.161). Tras semejantes éxitos y después de haber toreado 122 novilladas fue que Ojitos decidió llevarlo a España.

Como habíamos escrito anteriormente, el inicio en España fue complicado. Ojitos no tenía los contactos, además el ambiente era cerrado. Para dar a conocer a Rodolfo, tuvieron que rentar un par de plazas y organizar ellos mismo las corridas. Finalmente, el público español solicitó a las empresas que empezaron a contratar a Gaona. Durante su primer viaje a España, inauguró la Plaza de Vista Alegre en julio 1908 alternando con Bombita y Machaquito. El crítico Serrano García Vao “Dulzuras” escribió:

…el público vio en él algo extraordinario y su trabajo en conjunto hizo concebir grandes esperanzas (…) En lo que gustó extraordinariamente fué en el toreo de muleta, pues con la planta clavada en el suelo y el cuerpo erguido estiraba o levantaba los brazos según era de necesidad y muchas veces en la que se creía que la cogida era inevitable, se despegaba los toros con una facilidad incomprensible y las llevaba por terrenos que no parecía posible que pasara (citado en Uno al Sesgo, 1922, p.17).

Al año siguiente toreó 32 corridas, no sin dificultades. Para tratar de cerrar su paso avasallador, le inventaron una calumnia. Por los ambientes taurinos empezó a circular el rumor de que Gaona había pisoteado una bandera de España. Fueron los mismos toreros y subalternos los que intentaron presentarlo como “anti-hispanista” para desacreditarlo con el público que lo estaba convirtiendo en su torero predilecto. La ventaja es que frente al toro lo único que cuenta es el valor, la verdad y la estética del toreo. Ahí, Gaona superaba a todos los de la época. El propio Rodolfo se expresó sobre el incidente de la siguiente manera: “Sin embargo, la calumnia idiota siguió su camino y me causó muchos dolores de cabeza (…) Señor, ¿por qué permites que haya imbéciles?” (Monosabio, 1925, p.59).

Regresó a México y causó sensación. Se enfrentó y superó a toreros españoles como Lagartijo Chico, Manolete (papá del Monstruo de Córdoba) y Cocherito de Bilbao, entre otros. En esos años, en México lo involucraron en un asesinato. Una mañana de 1909, apareció en los periódicos la noticia de que se había encontrado muerta a la señorita María Luisa Noecker. En el cuello, el cadáver llevaba un medallón con un retrato de Gaona. El maestro leonés fue llevado a prisión y los periódicos siguieron morbosamente el caso. María Luisa Noecker era admiradora de Gaona, pero –por lo que declaró el propio matador– nunca llegaron a conocerse. No obstante, pasó más de veinte días detenido. Al salir libre, los aficionados lo recibieron como héroe, pero surgieron también sus detractores. A partir de entonces, los aficionados en México se dividieron entre gaonistas y anti-gaonistas.

Todos querían ver a Gaona. Era tal su fama que los personajes públicos deseaban ver y retratarse con el joven maestro. Porfirio Díaz lo invitó a su casa y fue a verlo torear. En aquella ocasión, Rodolfo le brindó la muerte de un toro. El Presidente Díaz le correspondió con una cartera de piel con adornos de oro, en el interior iba un billete de banco y una nota de su puño y letra que decía: “Espero que nunca necesites cambiar este billete” (Padilla, 1987, p.199).

Gaona se retrató con varios políticos de la época como Madero, Álvaro Obregón o Victoriano Huerta. De hecho, Venustiano Carranza utilizó, como pretexto, una foto en la que el joven matador aparecía con Huerta durante una comida en Tlalpan, para acusarlo de traidor, robarle la totalidad de su patrimonio –con la figura de la incautación– y prohibir las corridas de toros en la Capital (mediante este ejemplo se entiende por qué en México se acuñó el verbo carrancear como sinónimo de hurto, estafa o triquiñuela).

En 1911 empezaron sus mayores triunfos en España. Estuvo por encima de figuras locales como Bombita, Machaquito, Manzantini y Rafael “El Gallo”. No sólo sorprendió con una nueva forma de ejecutar el lance “de frente por detrás” de Cayetano Sanz, sino que lo hizo parte habitual de su tauromaquia. Si bien era un quite que otros toreros habían realizado, Gaona le imprimió características distintivas: ligazón, quietud, temple y profundidad(Ramón, 2008). Fue tal el sello de Rodolfo que Don Pío propuso llamarles “gaoneras” (Morente, 2013).

En 1912 Gaona realizó en la Real Maestranza de Sevilla la que él consideró su mejor faena en España:

Esa tarde —21 de abril— realicé la mejor faena de mi vida. Fue en mi primer toro, que era bravísimo (…) lo cambié de rodillas, lo toreé por verónicas y gaoneras, de modo superior. Le hice cuatro o seis quites superiores, porque el toro peleó magníficamente en varas. Y tomé las banderillas y le colgué cuatro pares soberbios. Todo dentro de una constante ovación (…). La faena de muleta fue breve y artística: quince muletazos magistrales, solo, derecho y toreando de brazos, y lo tiré patas arriba de una estocada sin puntilla (Monosabio, 1925, pp.116-117).

Estaba en la cumbre del toreo. Dice el historiador José F. Coello que “Gaona ya no sólo es centro. Es eje y trayectoria del toreo aprendido y aprehendido por quien no quiere ser alguien más en el escenario (…) Y es que el leonés comulga con el pasado, lo hace bandera y estilo” (Coello, 2017).

Es entonces cuando aparecieron Gallito y Belmonte, quienes revolucionaron el toreo. Nada volvería a ser igual. Para no desaparecer como las demás figuras de la época, Gaona se vio obligado a desaprender y reinventarse. Las enseñanzas de Ojitos habían quedado obsoletas. Había llegado la Edad de Oro del Toreo y Rodolfo tenía que adaptarse. Haciendo gala de templanza y flexibilidad, Gaona cambió de estilo. En sus memorias, se refirió a ello de la siguiente forma:

Cambiar de estilo, para muchos será imposible y para todos muy difícil. A mí me fue fácil. Al domingo siguiente, en San Sebastián, salí por ‘soleares’. Y hubo agarramientos del pitón, y molinetes, y mucho de arrodillarse y hacer que el toro tomara la muleta, y pases en el estribo, y cuando se estilaba en aquellos días (Monosabio, 1925, pp.136).

Rodolfo Gaona logró volverse parte de la terna de la Época de Oro del toreo. Para demostrarlo, Alameda (1989) cita un par de editoriales de Juan León publicados en El Ruedo de Madrid, en 1970: “Ya dejé apuntado que en la Edad de Oro del toreo, así llamada por los furibundos partidarios de Joselito y Belmonte, con estos dos diestros sevillanos se completaba una terna que hoy me parece justo llamar de oro, con el mexicano Rodolfo Gaona”(citado en Alameda, 1989, pp., 150-151). Aunque de los tres, el único que triunfó, tanto en México como en España, fue Gaona.

Cuando Joselito se hizo la primera figura y el mandón del toreo, intentó bloquear a Gaona, quien representaba una auténtica amenaza. Ambos eran toreros largos, completos y magníficos banderilleros. Gallito no quería una competencia como esa e intentó boicotearlo. Prohibió que se presentara en Sevilla y exigió a las empresas que su hermano Rafael actuara como primer espada. Gaona se sobrepuso a aquellos obstáculos y se convirtió en un torero fundamental en los años más importantes de la Época de Oro. El 21 junio de 1917, estuvo presente en una de las corridas más relevantes de la historia del toreo moderno en Madrid, la corrida de “los dos solos”. Alternaron Gaona, Gallito y Belmonte. Rodolfo y José habían estado magníficos en sus primeros toros. En el quinto de la tarde de nombre Espumoso, Gallito ofreció los palos a Gaona. Alameda narra aquel segundo tercio:

¿Qué quería José? ¿Demostraron que también era capaz de humillar a un coloso del segundo tercio? Entonces, además de un reto, era un reconocimiento: ‘Ya me he medido con los demás, ahora voy a medirme con el mejor’. Y allí estaban, el gitano y el indio, frente a frente (…)

El tercio fue definitivo. Clavaron cuatro pares de banderillas, ni mejor ni peor el uno que el otro. Equilibrio en la perfección.

De pie, unánime, el público prorrumpió en un grito: ¡‘los dos solos, los dos solos!

Esto, sí, era un reto. Pero un reto para Belmonte.

Sólo que Belmonte y su pacto con el diablo darían, sin más, la respuesta. El último toro dijo la última palabra. Resultó el mejor de la corrida. Y Belmonte se fue a hombros y los otros dos —solos— a pie.

Pero Rodolfo y José habían dejado, sobre la arena de la vieja plaza de toros de Madrid, el tercio de banderillas más famoso de la historia.

Superados todos los retos en el albero, Rodolfo Gaona se enfrentaría a la faena más difícil de su vida. Dominaba todas las suertes. Era un hombre elegante, apuesto y distinguido. Los padres de la afamada actriz Carmen Ruiz Moragas lo vieron como la perfecta tapadera del amasiato que sostenía el Rey Alfonso XIII con su hija. Envolvieron al torero y organizaron una relación que finalmente terminó en boda. Cuando Gaona se enteró, de que había sido engañado y de que había un “tercero” en la relación, se separó de ella. Pero ya era demasiado tarde. Estaba en boca de todo Madrid que la actriz le ponía los cuernos con el mismísimo Rey de España. A consecuencia de los cuchicheos, Gaona sufrió una fuerte depresión y los públicos, a partir del escándalo, lo trataron con dureza y desprecio.

Todavía tuvo tardes de triunfo, pero no volvió a sentirse a gusto en ruedos españoles. Un nuevo engaño de Joselito lo llevó a torear una corrida del Marqués de Albacerrada en Madrid. Gallito lo había retado a que fueran los dos a la Capital, pero de última hora canceló su participación. El encierro fue grande y complicado, a Gaona se le vio desconfiado toda la tarde. El público se metió muy duro con él, le gritaron “mamarracho” y le tiraron almohadillas. Orgulloso como era, Gaona se quedó en el centro del ruedo esperando a que el toro se fuera vivo. Fue su última presentación en Madrid. Decidió regresar a México.

Años después volvió a España, pero el sindicato de toreros no lo dejó vestirse de luces. En una tarde en Madrid, el público lo reconoció en el tendido y le pegaron una de las grandes ovaciones que se recuerden en aquella vieja plaza, un tributo a la carrera de un grande.

En la tabla 1 se presentan las corridas estoqueadas por Rodolfo Gaona en España.

Fuente: (Uno al Sesgo, 1922, p.17)

En 1920, Rodolfo Gaona regresó a México convertido en una gran figura. Se volvió un mandón y vivió momentos cumbres. Se recuerdan grandes faenas como las de “Sangre Azul” y “Revenido” de Piedras Negras; a “Faisán” de Atenco, al que le ejecutó cuatro muletazos sentado sobre el estribo y la de “Pavo” de Zotoluca. Fueron épicas las tardes en las que alternó con Ignacio Sánchez Mejías, Ernesto Pastor, Juan Silveti, Marcial Lalanda y Luis Freg, pero ninguno de ellos estuvo a la altura del Califa de León. Llegó a tal nivel su excelencia que, el 14 de enero de 1923, le fue entregada, en forma simbólica, la “tiara pontificia” para investirlo como el “Sumo pontífice del toreo” o como “Papa del toreo mexicano” (Coello, 2013).

A Rodolfo Gaona se le recuerda por su suprema elegancia, por sus gaoneras o, por su otra invención, el “pase del centenario”. Alameda sostuvo que sus valores estéticos fueron superiores a la simple elegancia, argumentando que su secreto estaba en que “les andaba a los toros, pero no sólo en banderillas —en lo que fue insuperable—, también con la muleta. No sólo para ir al toro o para citarlo, sino dentro del desarrollo de la faena, para mantener la reunión entre suerte y suerte, en el enlace de ellas. Andándole, recolocándose sobre la marcha, siempre armónicamente” (Alameda, 1989, p.152).

Pero como hemos visto en este artículo, el éxito de Gaona estuvo en la fortaleza de su carácter. Se sobrepuso a embistes y artimañas de poderosos en México (v.g. Venustiano Carranza) y en España (v.g. el Rey Alfonso XIII), a intrigas, envidias de toreros y hasta al intento de veto de José Gómez Ortega “Gallito”. Su voluntad, templanza y fortaleza fueron superiores a las dificultades. Su carácter le permitió cultivar la sensibilidad de artista y superar cualquier obstáculo o conflicto. De esta manera, dejó un ejemplo para cualquier torero mexicano o americano que quiera triunfar en el complejo y cerrado mundo taurino español.

Como remate, les dejamos un video/homenaje que la Peña Taurina Oficial “Dinastía Arruza” dedicó al Indio Grande, al Califa de León, a Don Rodolfo Gaona:

Publicado en Intolerancia

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El Edificio Gaona 

De SOL y SOMBRA.

En el número 80 de avenida Bucareli en el centro histórico, que a inicios del siglo XX fungió como uno de los paseos de la aristocracia de la época, se encuentra el edificio Gaona, una de las pocas construcciones que quedan y que adornaban esta zona junto a edificios como los de los diarios EL UNIVERSAL y Excélsior, el edificio que hoy aloja a la Secretaría de Gobernación, el Vizcaya y El conjunto Mascota.

Situado a la altura de la glorieta del reloj chino, la única glorieta que queda de las tres que tenía esta avenida, el edificio Gaona fue de las primeras unidades habitacionales que hubo en los años 20. Hace esquina con la calle de Emilio Dondé en la colonia Centro, frente a la Secretaría de Gobernación.

Tiene 23 departamentos en la parte interior del inmueble que son de dos pisos cada uno, mientras que en la parte exterior de la fachada hay más de 40 hogares de un solo piso.

Sucesos como que sirvió de resguardo para algunos estudiantes durante la percusión en 1968 o de que uno de sus balcones sirvió para un discurso del expresidente Gustavo Díaz Ordaz cuando era precandidato, son algunas de sus anécdotas, además de que lleva el nombre del célebre torero Rodolfo Gaona, uno de los máximos exponentes de la tauromaquia mexicana de las primeras décadas del siglo XX y quien aportó recursos de su bolsillo para su edificación.

Al morir el célebre torero Rodolfo Gaona, en mayo de 1975, el inmueble quedó intestado y aparentemente los nietos del matador se hicieron cargo de él, pero dicen sus moradores que en realidad inició su descuido.

Hoy, los inquilinos y comerciantes de sus locales desconocen a los nuevos dueños dicen que los nietos del torero ya lo vendieron y sólo tienen contacto con quienes aseguran ser sus abogados quienes incluso ya les pagaron para desalojar tanto departamentos como establecimientos comerciales.

Los residentes y encargados de los comercios en la parte de abajo del edificio como la señora Silvia Soto vieron cómo empezó la decadencia el inmueble. “A Don Rodolfo Gaona nunca lo conocí… dejaba a otra persona a cargo de la renta y cuando falleció, el dominio pasó a sus nietos. El nieto se llama Fernando Gaona, era quien según regenteaba el edificio. Pero en realidad nunca se hicieron cargo. Él lo echó a perder (el nieto)”.

A pregunta expresa de EL UNIVERSAL, el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) respondió no tener información sobre los nuevos propietarios de inmueble; sin embargo, reconoce que es una “obra de carácter privado, catalogado como inmueble con valor artístico, ubicado en área de conservación patrimonial y en perímetro B del Centro Histórico. 

Sea cual sea el propósito de los nuevos dueños, por ley la fachada del edificio debe respetarse ya que está registrada “en la Relación del INBA de Inmuebles con valor artístico” desde 1989, informó el instituto.

La historia del Gaona

Según datos del INBA el inmueble se construyó entre 1922 y 1925, aunque la placa que tiene este edificio registra el año 1924. La obra estuvo a cargo del arquitecto Ángel Torres Torija, quien ya había erigido varias iglesias junto con su hermano Manuel desde la época porfiriana.

La construcción es de estilo neo-colonial con acabados de cantera, tezontle, azulejos, así como arcos y labrados. Además, se adornó con mosaicos pintados en la parte exterior con la cara de varios virreyes y figuras coloniales como Hernán Cortés y el mismo Bucareli.

En la parte interior, un pasillo divide los apartamentos que dan a la calle y que únicamente son visibles para los residentes. En su interior hay otros mosaicos pintados con el rostro de personajes históricos de la nación, entre los que destacan Miguel Hidalgo, Josefa Ortiz de Domínguez e Ignacio Allende.
También en la parte alta del edificio son visibles los escudos de algunas ciudades del país como Monterrey, Guadalajara, Saltillo y Puebla.

En la parte superior del edificio se aprecian los escudos de las ciudades de Monterrey, Guadalajara, Saltillo y Puebla. Imagen de febrero 2017.

Rodolfo Gaona 

El célebre torero de los años 20, Rodolfo Gaona, a quien debe este edificio su nombre, nació en León, Guanajuato, en 1888. Al paso del tiempo se colocó como uno de los mejores toreros de la época, llegando a ser constantes sus menciones en la prensa de la época.

Heriberto Murrieta, cronista de toros y columnista de EL UNIVERSAL supone que “Gaona mandó construir el edificio (que lleva su apellido) por vanidad, porque más allá de filantropía, creo que era un gesto propio de una figura del toreo con importancia y fama. Es una figura de impacto que cubrió una época, era el gran ídolo, todo México lo admiraba, querían saber dónde toreaba y como era él. Fue un gran referente de la sociedad mexicana que en ese entonces tenían a la tauromaquia como su espectáculo favorito”.

Y continúa diciendo: “Rodolfo Gaona fue uno de los más importantes toreros en los contextos de la tauromaquia en México. Fue el primer mexicano en pisar fuerte en España, quien comparte lugar con Fermín Espinosa “Armillita” y  Carlos Aruza, unos de los más influyentes”.

“La situación en México era difícil en aquel entonces. Gaona tenía que viajar a España a dar la cara frente a sus rivales ibéricos como lo eran José Gómez “Gallito” y Juan Belmonte que son dos de los lidiadores más reconocidos en el viejo mundo.

Fue a España con una gran personalidad, con categoría, a competir”. En España ambos toreros son reconocidos como los máximos exponentes de la tauromaquia, cabe mencionar que el trio de lidiadores (que incluye a Gaona) pertenecen a la llamada “época de oro del torero”, refiere el comentarista taurino.

Gaona falleció en mayo de 1975 de un paro cardiaco en el Sanatorio Español y tras su muerte el inmueble quedó en desamparo. Su fachada comenzó a deteriorarse con el tiempo.

Personajes y anécdotas

Según anécdotas de las personas que habitaron y trabajaron en el recinto a mediados de la década de los 60, el ex- presidente Gustavo Díaz Ordaz usó uno de los balcones de los departamentos del edificio Gaona que daba hacia la calle de Bucareli para dar un discurso de campaña. Otros famosos que habitaron ahí fueron el director y actor Juan Orol y la actriz Dinorah Judith.

Marcelo Sánchez, quien es empleado de una de las refaccionarias que se encuentran en el Gaona recuerda a la pareja: “En el departamento noventa vivía Dinorah Judith la actriz, quien era novia de Juan Orol, después se casaron”.
Entre los eventos de los que el Gaona fue testigo destaca el movimiento estudiantil de 1968, pues sirvió de refugio para varios jóvenes que buscaron esconderse por la persecución de los policías y militares. Pese a que todo se concentró en Tlatelolco, en las colonias adyacentes también hubo persecuciones.

“Aquí me tocó el 68, mi patrón me decía: Aquí ya parece Paris” tuvimos que bajar las cortinas, muchos se refugiaron aquí atrás. Años después llegaron esos estudiantes de la escuela popular Tacuba y pintarrajearon el edificio, creo que esa fue la última vez que lo rayaron”, señala el empleado Marcelo Sánchez.

Publicado en El Universal.

Plaza México Temporada Grande 2017: Carteles LXXI Aniversario – La Medianía y la Esperanza

Los Carteles de La México están aquí… para juicio de todos.
Los Carteles de La México están aquí… para juicio de todos.

De nuevo a medias, con retraso, dejando pasar el tiempo y la emoción de la ilusión y el tan necesario misterio que debe rodear todo acontecimiento taurino, la nueva Empresa de la Monumental presenta su “otra” Temporada Grande casi desde la sombra. Conste que hay carteles que pueden valen y mucho la pena, pero igualmente la mediana de la mediocre repetición de combinaciones ya vistas hasta la saciedad hacen cuestionar la gestión desde el punto de vista artístico y de manejo taurino. Sin respuestas, sin eco mediático, con dos tuitazos y listo, La México busca salir del rezago, cambiando horarios, ajustando precios y con las figuras por delante, dejando, por otro lado fuera al recuerdo y remembranzas taurinos, a Fermín Riviera y, sobretodo, dejando suelta la principal pregunta… ¿Y el Toro? 

Por: Luis Eduardo Maya Lora De SOL Y SOMBRA. Especial.

Sinceramente no podíamos esperar más de la Empresa.

No parece ser el brillo de las ideas o la luz de la imaginación su mayor distintivo porque con la estructura que cuentan todo parece un ejercicio de copiar y pegar. No me refiero solo a los carteles en el fondo sino en la forma de comunicarlos.

Nadie pide tampoco esas comidas de antaño, con mariachi y todo.

Esa época ya pasó.

Sino una estrategia de comunicación, con lo que se tenga, más efectiva. Dos tuitazos y una entrevista tradicional es lo único que La México trae a la mesa.

Es extraño ver como tal estrategia, si la hay, se basa en el mutismo en no explicar ni vender mayor y correctamente los esfuerzos, pocos o muchos, que trae la segunda parte de la Temporada. Esto incluye dejar el misterio que rodea a todo cartel taurino de lado, más en una Plaza de Temporada. Sinceramente, adelantar los carteles tan drásticamente no queda tan bien en una Plaza que, volvemos a lo que decíamos en Octubre, no es una Feria.

Adicionalmente, da la impresión que la Empresa y su cara visible no se siente cómoda sino  ante oficialismo tradicional mediático, muchas veces servil. No hay la intención de ir más allá o de promoverse en otros medios. Tristemente esto es perder terreno, no suena La México, no se promueve, no compra espacios…

Cae en el polvo del olvido.

Cede a la embestida externa.

Y esto se liga a una comunicación centrada únicamente en promover un mes de toros, menos apretado que la vez pasada pero que entra con retraso y a destiempo puesto que deja pasar dos domingos que pudieron haber ocupado espacio en medios y traído ruido al alicaído ambiente taurino,  empezando por el recuerdo de “El Pana”, diez años después de “Rey Mago” y “Conquistador” No hay memoria taurina. Ya sabemos, habría sido tal guiño el gesto taurino, unificador que habría hecho homenaje justo a un histórico de esta plaza.

Una Placa y su consiguiente acto era lo adecuado.

Pero lo imperdonable es no arrancar el día 15.

Porque la noticia de que los domingos vuelven en exclusiva, que la corrida es media hora más temprano habría sido mucho mejor recibida con un cartel de menos relumbrón y más sinceridad, es decir, hechos mayormente que palabreo, algo así como un aperitivo a los demás carteles este mismo domingo.

Falta sensibilidad.

Que domingo sin toros no es domingo…

Y otro elemento punto más que imperdonable. Más allá de cualquier consideración de gusto personal, la ausencia de Fermín Rivera refleja la pieza faltante que hace al conjunto de los carteles tropezar. La no inclusión de Fermín refleja que la Plaza México no representa los intereses de la Afición que, básicamente, no es otro que vivir la Fiesta con la mayor plenitud posible.

Tal como el momento que vive Rivera.

Porque no ha sido por no cortar orejas, de ser así ni Roca Rey, que en La México no ha demostrado ser la figura que promete, ni Arturo Saldívar, que pinchó su dignísima actuación ante el encierro de José Julián Llaguno, estarían programados. La Empresa no quiso darle a Rivera la tercera tarde pues se “desigualaría” de los demás, salvo “El Payo” La México hoy, queda demostrado, no entiende que para torear en enero y febrero debe pesar la categoría, el momento de cada torero más que la numeralia.

Y Fermín pudo tener sitio, incluso en la sexta, ese tan ilusionante encierro de Jaral ganadería con la que Rivera ya triunfó en La México y en la fecha que puede traerse mayor entrada. En contraparte, Fermín debe ser, ya mismo, su propio Juez, no dejar el veredicto de su destino en manos ajenas… Y aun lo puede tener si aprieta más desde ya, si pasa por las batallas sin tomar prisioneros y si La México se concientiza que tanto el torear como hacer carteles no es algo cosa de reducir todo a un solo grupo al que se cobija.

Si se quiere abandonar la medianía.

O a la monotonía.

Porque, igualmente, dejar fuera a Talavante, ni más ni menos, por ya no estar apoderado por el grupo, no es de buenos taurinos. Al contrario, es otra tauro cobranza que termina por pagar la Afición respecto de un torero que quizá tenga mayor conexión con el público que Perera.

Primer cartel y primer repetición. Vuelven Perera y Sánchez, ahora con Montecristo.
Primer cartel y primer repetición. Vuelven Perera y Sánchez ahora con Silveti, ahora con Montecristo.

Con el respeto debido, la ociosa repetición de las fórmulas PereraSánchez y CastellaPayo no viene bien a la Temporada, un simple cambio de posición y la cosa cambia por completo. Cierto es que hay esperanzas en la corrida de Montecristo pero las luces se centran más en la de Los Encinos. Injustamente postergada, revivida para bien en esta Temporada.

La Afición podría volver y meterse a la plaza si, de fondo, la Empresa no equivoca en lo clave que es el toro. Hasta el momento de que la Empresa logre convencer, apoyándose en la Autoridad, de la necesidad de un cambio sumamente necesario en la actitud de los toreros españoles, la duda que reina en la Plaza México seguirá indefinidamente.

Cuando el taurino duda en ir a la Plaza es generalmente porque algo falta en el toro.

En La México, durante la primera parte de la Temporada, reinó la desigualdad.

Y además de ya tener que ver estas ganaderías hasta la saciedad, otra vez, pesa la sombra del anovillamiento y la ya explorada aburrición de la mansedumbre y la sosería. Es por ello que debe la Monumental garantizar, no solo quejarse, de lo difícil que es encontrar corridas ene el campo puesto que quedarán desmentidos si, como se confirma, en febrero y marzo llega el torismo a la Monumental en un posible tercer tercio de la Temporada.

Incluso se habla de una corrida de Piedras Negras

Es por ello que esperanzados estamos de que en el fin de semana de Aniversario -aquí sí debieron ser tres festejos como en diciembre- las figuras no tropiecen de nuevo con la misma piedra y con el mismo pie. La llegada de Enrique Ponce debió ser el 5, fecha  a la que él ha hecho grande y en la que, a pesar de todo, “Zotoluco” debió despedirse, a pesar de todo ocurre con uno de los encierros con los que mejor se ha entendido Ponce en nuestras plazas.

Fernando de la Mora y Enrique Ponce es una combinación altamente exitosa.

Tal como ocurrió en Aguascalientes en 2005 y ese mismo año en La México, la tarde de su primer rabo, aquella corrida grande que funcionó e inauguró una gran época de este hierro puede que traiga la suerte de ver a Ponce una vez más en el epicentro de su triunfo, La México.

Pero no queda todo aquí.

Morante luego del grandioso episodio guadalupano, con Xajay excluida, se empecina en Teófilo Gómez para el cartel grande, el domingo 5 de Febrero y en el centenario de la Constitución. Pone en juego su suerte, como en Febrero de 2007. Lo malo es que lo hace a lado de “El Juli” y todo el equipaje que lo acompaña, difícil siempre para un torero como Morante alternar con el madrileño.

Puede con ello, porque arte mata todo pero, hay que decirlo,  la Autoridad, si la Empresa no lo hace, debe de apretar a “Juli” desde los sorteos para que el piso esté parejo. En medio de eso Luis David Adame al fin llega para confirmar, como Garibay en 2001, al máximo escenario y en la máxima fecha, puede ser la fecha necesaria para proyectarse mayormente.

Ojalá todo esté en su sitio.

Pese a la ya apaciguada polémica de la Ley de Espectáculos vigente que sigue transgrediéndose.

La mayoría espera que Barralva, tras varios escándalos, esté a la altura de Paco Ureña y el murciano, como el ausente tristemente Diego Urdiales el año pasado, a la altura del hecho. Puede que así lo sea, este cartel puede ser de muy alto vuelo y emoción con el renovado Arturo Saldívar la siempre disposición férrea de Sergio Flores.

Diez corridas después, al fin regresa.

Y chocante  vuelta de Joselito Adame tan cuestionable como el sitio que muchos creen que tiene.

O les conviene que tenga.

Su encerrona algo deja claro: el trono está vacío y quizá en tal día pueda marcarse la diferencia si es la cualidad la que se impone para cerrar al final el cartel con el contraste entre el oficio y el arte bajo la buena o gran entrada que esperamos pueda traer Hermoso de Mendoza. Importante la corrida de Jaral de Peñas que será seria y sabemos que podría ser brava, ojalá el cerrojazo remate una segunda mitad que esté a la altura.

Pero alguien me decía en la Navidad de Uriangato que realmente nadie sabe las causas por las cuales la gente “ya no va a los toros” Una bien puede ser la monotonía. Siguen la variedad y la imaginación muy perdidas, casi todos los años torean los mismos toreros a los mismos toros, en las mismas fechas.

Dice un titular aquí en De SOL Y SOMBRA: “La ‘Selfie’ de Todos los Años”

Y es acertado.

Otro tema son los precios, hay un ajuste, casi una vuelta al pasado, solo en mes y medio sabremos si esto ha tenido o no un efecto sobre la Afición y en qué sentido.

Por ello, una corrida de toros, siendo eso, en la presencia, con toreros de esta calidad no puede quedarse en la paradójica simpleza de repetir lo ya visto, enfrentar el juego en una situación distinta con los mismos argumentos, esperando un resultado diferente.

Recuerdo que mucha gente decía que la única virtud del cine de Roberto Gavaldón se basaba en repetir hasta la saciedad las escenas. Hasta que el corte quedara listo.

No se puede esto en el toreo.

Es un arte que no deja lugar para la duda.

Los toros son un arte, su conformación otra.

Y en ella queda la Afición, derrochando su pasión, por increíble que parezca, por el arte taurino, esperemos, tarde con tarde, que el ajuste de formas sea suficiente. Nosotros notamos falta de presencia y de nuevo omisión de formas para con la Afición y el interés propio del espectáculo taurino.

Pero lo que digamos nosotros queda a un lado.

Realmente esperamos, tal como su magnífica respuesta anteriormente (https://desolysombra.com/2016/11/04/plaza-mexico-temporada-grande-2016-2017-carteles-entre-prisas-y-carreras/ ) sus comentarios a los carteles a continuación listados:

  1. DOMINGO 22 de Enero: 6 Montecristo, 6 para Miguel Ángel Perera, Juan Pablo Sánchez y Diego Silveti;
  2. DOMINGO 29 de Enero: Un toro para rejones de El Vergel para el rejoneador Jorge Hernández Gárate y 6 Los Encinos, 6 para Sebastián Castella, Octavio García “El Payo” y Andrés Roca Rey
  3. SÁBADO 4 de Febrero: 6 Fernando de la Mora, 6 de Eulalio López “Zotoluco” que se despide y Enrique Ponce. Mano a Mano;
  4. DOMINGO 5: Corrida del LXXI Aniversario. 6 Teófilo Gómez, 6 para “Morante de la Puebla”, Julián López “El Juli” y Luis David Adame que confirma alternativa;
  5. DOMINGO 12: 6 Barralva, 6 para Paco Ureña, que confirma alternativa, Arturo Saldívar y Sergio Flores; y
  6. DOMINGO 19: Dos toros para rejones de Los Encinos para Hermoso de Mendoza y 6 Jaral de Peñas, 6 para Joselito Adame y dos triunfadores de las anteriores corridas.
  7. DOMINGO 26: 6 de La Estancia 6 para Ignacio Garibay, Arturo Macias y Fermín Rivera. 

Seguiremos atendiendo todos sus comentarios, con respeto y taurinismo, ya que solo la Afición taurina puede devolver al espectáculo sus mejores virtudes.

Suerte para todos.

Twitter: @CaballoNegroII.

Los precios el ajuste llega, salvo en las barreras. ¿Llegará la Afición?
Los precios el ajuste llega, salvo en las barreras. ¿Llegará la Afición?

@Taurinisimos 68 – Joselito Adame en La México. Entrevista @FerminRiveraA Recuerdo El Cordobe.

Programa @Taurinisimos de @RadioTVMx del viernes 30 de Octubre de 2015. Conducen Miriam Cardona @MyRyCar, Luis Eduardo Maya Lora @CaballoNegroII y José González @JoseNinoG.

Actualidad Taurina. Análisis Corrida Inaugural de la Plaza México, Temporada Grande 2015-2016. Joselito Adame a hombros. Faena de José María Manzanares, oreja protestada.

Entrevista a Fermín Rivera previo a su encerrona el 6 de Noviembre de 2015. Previo del Encierro de Villa Carmela en Guadalajara a lidiarse por Daniel Luque, Arturo Saldívar y Diego Silveti.

Faena de Manuel Benítez “El Cordobés” a Cuadrillero de San Mateo en El Progreso de Guadalajara en 1964. Cortesía: 6Toros6, Guadalajara.

La próxima emisión de #Taurinísimo será el próximo viernes 18 de Abril de 2015 a las 7 pm (Mex) a través de http://www.radiotv.mx

#EsperamosSuOpinión.

Twitter: @Taurinisimos.

Mail: taurinisimos@gmail.com

@Taurinisimos Programa 40 – Domingo de Resurrección en Sevilla. Recuerdo de Rodolfo Gaona.

Programa @Taurinisimos de @RadioTVMx del viernes 11 de Marzo de 2015. Conducen Miriam Cardona @MyRyCar, Luis Eduardo Maya Lora @CaballoNegroII y José González @JoseNinoG.

Actualidad Taurina. Análisis Feria de Abril 2015. Puerta del Príncipe de “Espartaco” Faenas de Borja Jiménez en su alternativa y de José Maria Manzanares. Feria de Texcoco, Fermín Rivera.

Recuerdo de Rodolfo Gaona a 90 años de su despedida en el Toreo de la Condesa.

Recuerdo del gran pintor taurino mexicano, Reynaldo Torres tras su fallecimiento.

La próxima emisión de #Taurinísimo -41- será el próximo viernes 18 de Abril de 2015 a las 7 pm (Mex) a través de http://www.radiotv.mx

#EsperamosSuOpinión.

Twitter: @Taurinisimos.

Mail: taurinisimos@gmail.com

La Regresión y la Inocencia – Arrastre Lento y Estrellones en La México.

“El Tuco” en el pase invertido. El novillo cabrereño espléndido también por el lado izquierdo.

Condenada al naufragio, al gafe, la tarde encuentra un bálsamo, la esperanza y un respiro con un cuarto novillo de honores en el arrastre. Lentamente, los restos del lidiado en el turno cuatro se llevaron consigo, no una ovación, sino el sino y el origen de un ya viejo encaste, un antiguo carácter. Con ese toro el triunfo asomó sin tocar la puerta en un festejo tan gris como su toldo celestial.

Por: Luis Eduardo Maya LoraDe SOL Y SOMBRA.

Se sabe, de antemano, que en México somos dados a tirar, derrumbar las cosas del pasado, por malas o buenas que estas hayan sido.

El Arquitecto Rafael Fierro Gossman, en su estudio sobre las casas de México y principalmente el que dedica a la historia de las calles del viejo Chapultepec-Polanco, ha referido a la que fuera casa de Don Jesús Cabrera Llamas como un complejo proyecto, integrador del gusto personal de su propietario y que agrupaba varios metros cuadrados en el Paseo Castelar, a solo pasos de El Reloj.

La casa, de tal Señor, con espacio de frontón ha sido necesariamente una casa taurina.

Y ahí, suponemos, han tenido que confluir algunas generaciones de gente del toro, esa fusión tan triplemente interesantísima entre los Gaona, los Garza y los Cabrera que, viendo por el espejo lateral, da la vista a Zacatecas y ahí entrelaza el rosa de Don Antonio y el verde de Don Julián, Llaguno, claro está. Por lo blanco entrelazados. Y por la brava sangre hermanados.

Hoy, como ayer había sido siempre, la histórica divisa rosa, verde y blanco regresa a La México en condiciones de México actual: nombre diferente, nuevos propietarios, olvido del actual aficionado, así como desigualdad en la presencia y el juego. Más una asistencia menos entendida y cada día menos enterada que ovaciona la mansedumbre.

Como ocurre en el arrastre al primero, para rejones.

Todo esto se acentúa con la aparición de un personaje a caballo anunciado como Joaquín Gallo, casi un inocente taurinamente. Ahondar en sus carencias sería cruel. Puede más el manso novillo en él y evidencia su precario modo de entender el toreo con tanto cambio de jacas, una a pelo, que no le sirve de nada.

Como es rejoneador a la antigua, no solo clava a la pasada, sino le alcanzan repetidamente –un alazán sale huyendo tras posible, de menos, puntazo- y además trae consigo Forcados. Él mismo solicita un tercer intento, infructuoso como los dos anteriores, de los Hidalguenses que sufren las iras del manso al que despacha el espada en turno a como puede.

Malamente. Tal como la gente al aplaudir al manso arrastrado.

Pasa demasiado tiempo. Para cuando el hermoso cárdeno segundo se parte un pitón cerca estamos de la primera hora de festejo. Una desgracia, con todo el tipo histórico de la casa, embistiendo fuerte, se estrella en el burladero de la Contraporra. Y deja las cosas en blanco para Paola San Román, injustamente colocada en este cartel tras ser ya triunfadora aquí.

El feo sobrero, arrea y complica las cosas a la queretana desde salida. Se crece en su descastamiento con la muleta y la San Román solo puede echar hacia fuera queriéndose ir todo el tiempo y termina con horrible bajonazo.

A este sobrero, Jorge Didier le hace un quite inoportuno.

En su turno, un novillo justo de presencia, intenta la caleserina, pero no pone orden previo al quite con los montados y como con la muleta le enganchan queda gusto y adelanta suertes ni el brindis ganadero le rescata. Y solo discretas palmas quedan.

Por ello, a la salida del cuarto, quienes seguimos el escalafón menor detenidamente, sabemos que hay posibilidad de salir del gris aburrimiento, que parece contagiar el cielo a los novillos. Más porque Rodolfo Mejía “El Tuco” es el espada en turno, el mismo que rompió quince años sin rabo novilleril en Aguascalientes y que tres años después llega a La México.

Saluda con rodolfina.

El nombrado, chabacanamente, “Ranger” es auténtica vuelta al pasado. Su agradabilísima cornamenta y bravura expresa, no solo de fondo, en varas es muestra de ello. Tumba dos veces. La segunda a Hugo Campos Rubio en la querencia pero la que a la postre le cuesta muy cara es justo la primera, que le propina a Juan Pablo González Villagómez quien no pica bien al recibir por dentro.

El novillo queda servido, incluso Mejía aunque tarde, se desmontera y el tercio cambia. No importa. Soslayando toda la autoridad, Juan Pablo González pega arteramente varios puyazos en el tercer encuentro a fin de cobrarse el tumbo. Y la autoridad, como la de la miscelánea sin clientela, leyendo el aviso de ocasión. En mutis.

Quita “El Tuco” y en la rebolera el novillo se emplea. El yucateco Lizama responde en su turno al quitar. Lo mismo que el novillo que incluso hace ver mal a Marco Dones al crecerse en banderillas.

Novillos como este, salen poco, con esa clase, esa espera a humillar y mostrar las palas antes de entrar a la muleta, de regodeo, deben siempre aprovecharse, aflorar el mejor concepto del toreo. “El Tuco” acostumbrado a lo instantáneo en plenos medios pega el afarolado de rodillas, cosa que incomoda a la asistencia, los pases por alto brindan aire al astado que le complica el cite, junto con el aire en la primera tanda.

En los medios, pasada la ráfaga, Mejía encuentra la forma de que sus muñecas se sintonicen con su acompasada cintura, eso le funciona perfecto. Pero, tras dos buenas tandas, de sabor y ritmo, con la derecha, no encuentra la forma de brindar espacio y trazar el toreo al natural.

Justo cuando más importa.

Por ello, usa la dosantina y la ranchera como recurso para emocionar y pasar al tercio. Entonces el novillo frena, hace mella el tercer y artero puyazo. Y peor el ahogo que de él hace “El Tuco” a quien mañas le sobran y por ello no nos extraña su tendencia al toreo invertido y a las manoletinas de rodillas. Falta la media altura, la fantasía natural que el toreo conlleva cuando deriva de un concepto genuino.

Vienen tres cuartos de acero tendidos y cierta petición. Bien negada.

El arrastre lento, por la nobleza, la bravura y la clase del novillo nos parecen buenos. Pero aplaudir en el arrastre los anteriores, más aun con la fichita que sale de quinto, un novillo feo y al parecer enfermo, es síntoma de clara confusión en la afición. Con él Ángel Lizama solo puede quitárselo a como su breve estatura taurina le permite, tras angustiosa larga cambiada en los medios, con honradez y ahínco le mata.

Aun así, la novillada cierra a tambor batiente cuando el huamantleco Emilio Macías, el tercero de tres hermanos que ya se han presentado en La México es volteado. Aun así, tras severo golpe el joven aplica medicina de capote bajo y trata de imponerse a un duro y exigente astado que llega muy sobrado al último tercio.

Poco falta para someterle pero realmente Macías no lo consigue. A pesar de estar cerca y ligar con la derecha termina desarmado. Digno, sobre todo en la gran estocada que consigue al volapié, momento brillante de la tarde.

Y no más.

Alguien me decía que lo complicado en ganadería viene en la segunda generación de propietarios. No es lo mismo que cuando ésta surge: las familias crecen, los gustos cambian y si la sangre no re-une, la bravura, el interés y la cohesión se difumina.

Algo así pasa con las casas, las grandes residencias de México. Injustamente, a las grandes obras de arte se las lleva, no el tiempo, sino los intereses, la ambición y, claro, muchas veces, la nula protección de la autoridad.

A la casa del Paseo Castelar, residencia Cabrera LlamasMartínez, muy seguramente nunca le faltó arte, como al toreo cuando es bien hecho. Tal como a la divisa rosa, verde y blanco jamás le faltó bravura.

La ganadería de Jesús Cabrera Llamas, como tal, ya no existe, se borró como ese pequeño palacio polanqueño, tan “neocolonial” en su acento, tan blanco y rosa a veces, otras tan blanco y verde que fue tristemente derruido. Pero cuando el arrastre lento a la muerte se le brinda en homenaje es porque algo queda de la esencia y realmente no se desaparece aunque se materialmente se pierda.

Cierto, no ocurre esto con el bien raíz, seguimos destruyendo lo que tanto cuesta construir.

Menos mal el intangible paso de la bravura no es tan instantáneo de eliminar, no se rinde, claro, fácilmente pero… puede que el día llegar.

Quiera Dios siga vistiendo de oro y de seda el arte y la buena sangre.

Como siempre ilumina ver hoy lo que del original Chapultepec-Polanco queda.

Twitter: @CaballoNegroII.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Plaza México. Temporada de Novilladas 2014. Domingo, Julio 27 de 2014. Segundo festejo de Temporada Chica. Menos de un cuarto de plaza en tarde cielo nublado, llovizna en el segundo e intermitente y molesto viento.

7 Novillos, 7 de D’ Guadiana (Divisa Rosa, Verde y Blanco) El primero lidiado para rejones. Segundo lidiado como sobrero tras inutilizarse el titular al partirse un pitón tras su salida. Desigual en presencia, el primero demasiado chico. Muy feo el quinto, mansos en general con excepción del cuarto, precioso cárdeno nombrado “Ranger” homenajeado con los honores del Arrastre Lento. El sexto muestra bravura seca y dura.

El Rejoneador amador, Joaquín Gallo (Usanza charra mexicana) División de Opiniones. A pie Paola San Román (Rosa y Oro) Silencio. Jorge Didier (Azul rey y Oro) Leves Palmas. Rodolfo Mejía “El Tuco” (Marfil y oro) Saludos. Ángel Lizama (Granate y Oro con remates negros) Fuertes palmas tras aviso. Emilio Mendoza (Azul noche y plata) Fuerte ovación. 

Los tres últimos espadas nuevos en esta Plaza.

Fatal la autoridad al no poner orden en el primer tercio del cuarto turno.

Destaca el picador Hugo Campos Rubio al picar en la querencia al cuarto.

Al finalizar el paseíllo se guarda un minuto de aplausos en memoria del forcado Eduardo del Villar fallecido a causa de una cornada en meses pasados.

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De SOL y SOMBRA 

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Gloria y Torería: Recuerdos y Confidencias de Gaona – Rodolfo Gaona en Entrevista con Don Tancredo.

El 12 abril taurinamente representa el recuerdo de uno de los más grandes episodios jamás vividos en la historia de los espectáculos públicos en nuestro país y quizá más allá de ellos. Por ello, hoy, reproducimos una entrevista que concediera Rodolfo Gaona y Jiménez al gran periodista taurino Don Roque Armando Sosa Ferreiro “Don Tancredo”, publicada en Revista de Revista de Excelsior casi al final de1937. A más de doce años de haberse despedido de los ruedos, Gaona se sincera con Sosa, habla de sí y, por supuesto, de la actualidad taurina de entonces. Así, recordamos al primer gran ídolo mexicano – en cualquier ámbito- del Siglo XX, apasionante figura y modelo de torería ayer y siempre. 

Por: Don TancredoRevista de Revistas. 19 de diciembre de 1937. 

Triángulo admirable y ejemplar el que simboliza Rodolfo Gaona, tan grande hoy como ayer y más acreedor al homenaje en el presente que en el pasado, por la reciedumbre de su carácter y la dignidad con que conserva su prestigio y su gloria: torero sin molde, que señaló una época en la tauromaquia; hombre cabal, con una sola palabra; y artista siempre, que lejos de la arena de sus triunfos vierte en cauces nuevos el caudal de su temperamento y su sensibilidad estética.

Ebrio de palmas y de halagos, tuvo el gesto heroico de retirarse en la cumbre de sus éxitos, dejando un recuerdo perdurable que se agiganta con los años y se hace leyenda en la proyección del tiempo. Y asqueado del servilismo y la mentira que rodean inevitablemente al torero, vive en la coraza de su hosquedad y su hurañía, protegiéndose del enemigo falaz que nunca perdona y nunca olvida: la popularidad.

Rodolfo tiene pocos amigos, en el sentido exacto del vocablo, y rehúye el trato con los que llegan hasta él sin la sinceridad y la franqueza que exige a sus íntimos, a quienes forman el círculo que comparte sus horas de pasión y de alegría, sus confidencias y sus minutos negros.

Admiré -¡y quién no!- al torero desde el tendido, a la distancia del espectador. Y no tenía por El Indio ninguna simpatía personal, por el gesto de arrogancia y de soberbia que se advierte en este semidiós visto de lejos.

Hay en él un exterior falso, engañoso: parece todo orgullo, todo vanidad y petulancia. Y este concepto de primera impresión se desvanece automáticamente al tratarlo, al romper la muralla del silencio y franquear su espíritu noble y su corazón de niño. Entonces se acrecienta la admiración formada ante los toros, y se quiere y se estima al hombre en la integridad de su vida y en el espacio de su alma.

Conocí a Gaona hace apenas tres meses, en una de las comidas de la Peña Taurina “El Puyazo”, a la cual asistió él por excepción, pues nunca se le ve en banquetes ni frecuenta reuniones. Y su charla cordial tendió el puente del afecto y se inició esta entrevista, prolongada después en una comida en su residencia del Paseo de la Reforma y en varias sesiones de dominó –su pasatiempo favorito- en que nos dividimos el triunfo y la derrota del juego en compañía del caballeroso ganadero Don Carlos Cuevas y el gaonista medular Don Pedro de Cervantes y de los Ríos.

Ante el panorama taurino de esta época y el desbarajuste que priva en el criterio de los aficionados nuevos, desorientados por la mentira de crónicas en subasta, reclamé a Gaona su voz autorizada para decir lo que piensa de los ases y del toreo de hoy. Quiso rehuir el tema, pero logré convencerlo en merito a la obligación que tiene para con el público de México, que peleó por su torero y lo sostuvo en todo momento y lo elevó a la cúspide, y que tiene derecho a que Rodolfo hable para él y le exprese su verdad.

Si personas que apenas han visto unas cuantas corridas en su vida se juzgan capacitadas para gritar en el tendido y pontificar, aún poniéndose en ridículo; y si cronistas que no saben de la fiesta más que el modo de hacer la faena del peso, dicen los mayores disparates con frescura polar y realizan juegos malabares de retórica para engañar a los que no chanelan de estas cosas, ¿Por qué Gaona va a ser menos que ellos?

¿Acaso porque fue torero, porque tuvo experiencia de veinte años ante los toros y los públicos de México, de España, de Portugal, de Francia y de Sudamérica?

Y vino el diálogo, en que Rodolfo hizo recuerdos y confidencias:

-Una tarde, a fines de 1924, se me vino a la cabeza la idea de retirarme de los toros. Y decidí que esa sería mi última temporada.

-No olvidaré nunca las ovaciones del 12 de abril de 1925, en que puse fin a mi historial de torero, y guardo el mejor recuerdo del cariño que siempre tuvo para mí el público de México.

-Después de la retirada sentí un vacío en mi vida y sufrí lo que nadie imagina: una noche, hasta soñé que estaba toreando. Durante dos años no quise saber nada de toros, porque la tentación era muy grande y tenía unos deseos locos de volver a torear; ni siquiera fui a una plaza para ver una corrida, y pedí a mis amigos que no me hablaran nada de toros. ¡Lo que sufrí!

Y al decir esto, Gaona respira con satisfacción, como quien recuerda la crisis de una enfermedad que puso en peligro la existencia de

Cromo de Rodolfo Gaona y Jiménez.

un hijo, y que se resolvió en una victoria.

-Después… ni los contratos en blanco ni las alusiones personales han turbado la paz en mi vida. Tres años después de mi retirada, me sentía tan fuerte y tan bien de facultades como en mis mejores tiempos; y habría podido con todos. Pero se es hombre o no se es, y yo había empeñado mi palabra, y tenía que cumplirla como la he cumplido.

Aquí cabe hacer el elogio del hombre que ha mantenido fielmente su actitud, demostrando que se retiró de los toros una sola vez, para siempre y de verdad, rechazando contratos en blanco y desoyendo el cantar engañoso de las sirenas.

Y en su rostro moreno, una mueca indescifrable marca el enigma de lo que pudo haber sido Gaona en los toros, después de 1925. En su rostro moreno, que tiene dos condecoraciones de sus campañas en la arena: dos cicatrices, una arriba de la ceja izquierda y otra en la mejilla del mismo lado:

-Esta me la dio un miureño en Sevilla, en 1916, después de haberle metido el estoque. Ya había salido de la reunión, y cuando había pasado el toro sentí que se volvía y me trincó por la frente; desperté en la enfermería. Y la otra un buen mozo de Benjumea, en Madrid, en 1918; por cierto que fue la única vez que un toro me lastimara al poner los palos, y curioso que yo ni me diera cuenta del rasguño sino hasta que Vicente Pastor, que alternaba conmigo esa tarde, me hizo notar que tenía sangre. ¡Vicente Pastor, el mejor compañero que conocí en los ruedos, un hombre bueno de verdad!

-¿Y el peor?

-Conocí muchos, pero ninguno como José, que a pesar del gran torero que fue, personalmente tenía todos los gatos gitanos. ¡Era un fenómeno, el fenómeno más grande de la historia taurina! Pero para mi gusto, su hermano Rafael el mejor torero de todos. Ese, cuando se confiaba podía borrarnos a los demás. Rafael hubiera sido más de lo que fue, pero cuando surgió el hermanillo comenzaron a olvidarse de él…

-¿Cuál ha sido la mejor faena de su vida?

-Creo que la hice en Sevilla en abril de 1912, en una corrida de feria, alternando con Quinito y Minuto, al tercer toro, de Gregorio Campos.

-Usted, que fue evolucionando al gusto de distintas épocas y ajustándose a nuevas maneras de torear, ¿considera superior el modo de principios de siglo o el que se practica ahora?

-Pues… sí y no. Entonces se corrían toros con toda la barba, con los cuales hubiera sido una locura torear como ahora; y lo que se hacía en aquellos tiempos no lo soportaría el público de hoy…con los toros de hoy. Como se toreaba antes tenía su mérito, por los toros de entonces; y como se torea hoy tiene también su mérito. Entonces creo que había más valor, y ahora más arte. ¿La elegancia? Esa es cosa personal, de todos los tiempos.

-¿Y el toreo de rodillas?

-En eso hay muchos trucos. Es decir, cuando se arrodilla el torero al arrancarse el toro. Cuando se cita arrodillado, entonces…hay que saber torear. Yo no vi a Garza en su faena de “Amapolo”, en que me dicen toreó al natural con una rodilla en tierra, ligando los pases. Pero creo que se puede hacer, y sobre todo que él puede hacerlo. Para mi gusto, el narizón ese es el mejor de todos, con la muleta, que es la base del toreo. Tiene sitio, eso que tan pocos toreros han tenido. Si pudieran resucitarse muchos toros que otros no pudieron hacer lucir, Garza se hubiera cansado de hacerles faenas con la izquierda; porque tiene temple y, sobre todo, sitio para torear…

-Personalmente, a quien más estimo de los toreros de hoy es a Balderas, que me gusta mucho con las banderillas y también con el capote; con la muleta ha estado casi siempre atropellado, pero por lo que le hemos visto en esta temporada parece que va encontrando ya su sitio; y el día que Balderas tenga sitio para torear con la muleta…

Solórzano tiene un capote especial, único, y nadie como él me gusta toreando a la verónica…

Gorráez, Paquillo, puede llegar muy lejos, porque tiene una comprensión del toro verdaderamente notable, le echa valor a lo que hace y tiene afición… Las máquinas de torear…

-¿Y de los toros españoles de hoy?

-Son mejores los nuestros. Mucho me gusta “Cagancho”, que tiene una gracia y una elegancia de la calle de las Sierpes, y que es torero cuando se quiere serlo. Y Victoriano de la Serna, que si tuviera corazón sería el mejor de todos…

Gaona hace una pausa para fumar el cigarrillo que juega en la diestra. Parece contrariado de haber hablado como lo hizo.

-Yo, por fortuna, estoy lejos ya de todos estos líos desde hace doce años. Y no quisiera que empiecen con que si Gaona dijo y si Gaona no dijo, que estoy buscando publicidad… Pero usted es amigo, y le ofrecí hablar claro, y ya está…

-¿Cree en la necesidad de que vengan toreros españoles, para el porvenir de la fiesta en México?

-Sí, para que haya más pasión, más pelea y mejores combinaciones. Esto no podrá ser antes de arreglar bien los asuntos del boicot a los nuestros, con dignidad, pero también con inteligencia, para bien de todos.

-¿Y es necesario que los toreros mexicanos vayan a España para cuajar como matadores de toros?
-Eso ya es bien sabido, que aquí no sabemos estimar a los nuestros, y en España nos han formado a muchos toreros. Aunque quizá las cosas cambien con el tiempo, pues tenemos el caso de Gorráez, que se ha hecho de pies a cabeza en México, sin necesidad de las

Gaona en su faenón al natural a “Quitasol” de San Mateo.

plazas españolas. Pero lo estimaríamos mejor si tuviera una aureola de triunfos en Madrid, en Sevilla, en Valencia…

 -Del público de su época en “El Toreo” al público de hoy, ¿ha cambiado mucho?
-¡Vaya! Muchos aficionados de entonces se han retirado, y mucha gente va a la plaza hoy porque sí, por moda, pero no para ver toros… Eso, ver toros, y ver al torero según el toro, es lo que ya no se hace. Pero el público no tiene la culpa, sino los que escriben para el público y no le dicen la verdad.

 –Le hacen daño al aficionado nuevo y al torero mismo. ¿Cómo va a saber estimar el público lo que tiene mérito y lo que no tiene mérito, si no se le dice? Ustedes, los que no ponen la mano, son los que tienen obligación de orientarlo… Pero son tan pocos…

 -Y los tratados de tauromaquia…

-Allí no se aprende sino a conocer las suertes, no a saberlas ejecutar. Nadie puede enseñarle a uno a ser torero, sino el toro, ese, el toro, que es el que manda en la plaza.

-Y para ser buen aficionado no hay como ver muchas corridas y hablar con los toreros, y los toreros necesitan hablar con los buenos aficionados para aprender también muchas cosas. Yo, por ejemplo, era muy mal estoqueador, y atravesaba siempre a los toros en mis primeros tiempos, aun haciendo el viaje recto. Daba el hombro, que era lo que me habían enseñado. Hasta que un viejo aficionado de Madrid, Andrés “El Zapatero”, me dijo: ”Qué así no puéser, porque el movimiento de la mano desvía la espada. Mira, chaval, da el pecho y verás qué estocadas!”

–No lo creí mucho; pero en la primera corrida que tuve seguí el consejo de Andrés “El Zapatero”, y después de hacer el viaje buscaba yo por dónde había salido la espada. ¡Y no! Que tenía razón el viejo: no dar el hombro, sino el pecho; y saber manejar la izquierda, para vaciar al toro…

Y un apretón de manos rubrica la entrevista con el torero que es un símbolo y personifica toda una época; con el hombre que tiene una sola palabra, lo mismo para irse definitivamente de los toros que para cumplir sus promesas, como la de esta charla para los lectores de REVISTA DE REVISTAS.

Y con el artista de siempre, que si antes desbordó su personalidad ante los toros e hizo arte con el capote, las banderillas y la muleta, hoy lo hace también en su pasión por los versos, siendo un recitador sin paralelo en nuestro idioma: nadie como él dice la poesía gitana de García Lorca, sintiéndola, gozándola y sufriéndola, creando modulaciones eufónicas y exactas las metáforas del poeta granadino, gitano de verde luna, que apagó la estrella de su vida en una alborada de tragedia…

Via: Revista Campera.