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Fermín Rivera, a la Mérida, con responsabilidad


Por Gaspar Silveira.

Hace una semana, una vaca de José Julián Llaguno le pegó una cornada de dos trayectorias. Casi nada, sin embargo, no frena el ímpetu de un matador de toros como Rivera.

Fermín Rivera es un torero convencido del sí, con deseos de una trascendencia que, afirma, “va más allá de mis apellidos”.

La cornada le llevó a ser operado en San Luis Potosí. Se perdió un festival benéfico en León el jueves pasado, pero no la corrida del domingo anterior en Pachuca, donde, dice, “pude torear sin que los puntos de sutura se abrieran. Y allí vamos alistándonos para Mérida”.

La empresa Toros Yucatán le anuncia en la combinación con la que abrirá su temporada 2017-2018, este domingo 29, con una combinación que incluye al rejoneador español Andy Cartagena y el matador mexicano Jerónimo, con toros… sí, de José Julián Llaguno.

“Es un encaste que en lo particular. La corrida va con buenas hechuras, en el tipo de esta ganadería, y esperemos que embista”, afirma el matador potosino, en una llamada telefónica.

Los temores de los doctores que le operaron en San Luis fueron precisamente que se resintiera. “Ahora estoy en rehabilitación para que los músculos queden bien. La verdad es que me siento bien, en tono para ir a la Mérida”, expresa.

“Ir a esa plaza me da mucha responsabilidad, es muy interesante torear allí, se vive muy intensamente el toreo. La forma en que el público, su exigente afición, disfruta. Gusta del toro y sabe de toros”.

Apenas días antes, Jerónimo, su compañero de terna, dijo que “el toreo de Fermín me gusta, lo disfruto”, y ahora es Fermín quien destaca las cualidades de las formas de torear de Jerónimo. “Ese sentimiento, el contepto muy a la mexicana, a la antigua, con arte. Le hace distinto a los demás”.

Igual el apellido, incluso el nombre, hace a Fermín Rivera un torero distinto. Su abuelo, Fermín Rivera Malabhear, fue una figura del toreo en México y su tío Curro Rivera ni se diga. Dos personajes representativos de épocas distintas de la Fiesta en México. “Mi abuelo fue una gran figura y mi tío también, pero es pasado. El apellido lo llevo y llevaré siempre. Ahora, yo soy torero desde hace muchos años y lo que tengo lo estoy logrando por méritos propios. Salgo a entregarme y la gente me ve hacer lo que yo sé hacer”.

“Más que responsabilidad, es un orgullo ser un Rivera y llamarme Fermin”, expresa el diestro, quien tomó la alternativa el 6 de noviembre de 2005 en la Plaza México.

Y en la Mérida, dice, la temporada pasada le vieron torear “como me gusta, y a la gente le gustó. Corté una oreja y me sentí contento”.

Ese trasteo a su primer enemigo fue lo que, dice, “permitió verme como me gusta, torear reposado”.

Agradeció el matador potosino el que haya sido considerado por la empresa Toros Yucatán para volver al coso de Reforma.

“Apenas torearé por segunda vez en la Mérida, pero he estado allí muchas veces porque desde esa ciudad me muevo para ir a plazas de Hopelchén y Hecelchakán, en Campeche”. 

Publicado en Diario de Yucatán 

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Y en Mérida… Tarde de toros… de Toros Toros – Orejas a Padilla en Nuevo Inicio de La Mérida.

Lance a la antigua de Padilla en La Mérida

La temporada dio inicio con bombo y platillo en la monumental de reforma, ante un tercio de Plaza que fue, sin embargo, más de lo que se esperaba dado el puente de día de muertos y los tradicionales mucbilpollos; y con un soberbio encierro de José Julián Llaguno lidiado por Federico Pizarro, Juan José Padilla y Michelito.

Por: Marco Bastarrachea De SOL Y SOMBRA. Mérida.

Sin mayores incidentes, se desarrollo la primera corrida de la temporada, con renovados bríos por parte de la dinosáurica Comisión Taurina (algunos de ellos ya hasta con 20 años de haber sido nombrados) y las usuales peripecias por parte de nuestro Juez, el tlaxcalteca Ulises Zapata que no pudo contra su propio afán de protagonismo y negó una oreja de mucho peso a Federico Pizarro en su segundo, lo mismo que otro apéndice en el toro de regalo. En fin. Así es nuestro Juez, es tonto y no tiene mucho ojo para lo artístico, sin mencionar que en su vida ha estado frente a un toro sin un burladero de por medio.

Sin embargo no todo es dinosáurico, el nuevo regidor de espectáculos José “Primo” Martínez Semerena está consiente que la Comisión Taurina ha dañado más a la fiesta de lo que la ha resguardado, está consiente de lo estúpido (¿hay otra palabra?) que es el hecho que no considerar a los medios electrónicos como medios de prensa escrita para efecto del acceso al callejón; lo anterior seguramente porque en la dinosáurica comisión taurina no tienen la menor idea de lo que es la internet y tampoco han escuchado de las redes sociales.

Pero “Primo” sí entiende de nuevas tecnologías y a diferencia de Elías Lixa, no es antitaurino, sino taurino.

Así pues, con la promesa de dejar de discriminar sobre las bases de la ignorancia que reina en nuestra, y lo digo de nuevo, dinosáurica Comisión Taurina, nuestro nuevo regidor se mira prometedor y promete, valga la redundancia, ayudarnos a llevar la fiesta al Siglo XXI; lo que para mi se entiende como deshacernos de los dinosaurios y comenzar a prestar atención al público joven que será, a final de cuentas, quien sostendrá el futuro de la fiesta. Porque le aseguro que aunque esta columna se publica en nuestra versión impresa, seguramente la está usted leyendo en nuestra versión electrónica.

Un encierro completo de José Julián Llaguno abrió la temporada de la Monumental de Reforma. El primero de la tarde, que parecía sería el toro de la corrida, fue excesivamente picado lo que provocó que se desfondara tras la primera tanda, por lo cual, tra un pinchazo, Federico Pizarro lo pasaportó con una estocada desprendida. Para Juan José Padilla el primero de su lote, le resultó una alimaña. Un toro que no tenía por donde.

Tras escupirse del caballo en dos ocasiones, el matador decidió no poner banderillas y pasaportarlo tras una serie, sin embargo el candor del torero de Jerez es tan fuerte que lo que a Pizarro le silenciaron, a Padilla le aplaudieron. El tercero y primero del matador yucateco Michelito, a quien ya deberíamos de comenzar a llamar Michel porque ya no es un niño; fue un toro sin son, parado al que pocas cosas se le pudieron hacer.

Sin embargo el matador yucateco intentó agradar a la concurrencia que agradeció en su mayoría. No se hicieron esperar los pitos de sus detractores, porque así es esto.

El peor enemigo de un yucateco siempre será otro yucateco. Se retiro al callejón entre división de opiniones.

La segunda parte de la corrida fue definitivamente mucho más memorable.

Federico Pizarro cuajó a un cuarto toro con buen son y una embestida algo rebrincada, pero de una nobleza de libro. Logró las mejores series de la tarde tras traerlo muy toreado y con la cara en la tela, conjugando el buen son con un temple del que no hizo gala el resto de la tarde. 4 pases y la faena estaba hecha. Una estocada que, por ponerle un pero, estaba un pelo, si a caso esa es una unidad de medida, desprendida.

Enterramiento excesivo por parte de la cuadrilla y toro a tierra. Sonora fue la petición de oreja pero, adivinen… el palco hizo de las suyas y se guardó la que considero que era una oreja justa. La Plaza resonó en chiflidos al Juez por espacio de dos minutos y medio, reloj en mano. Nuestros dinosáurico Palco, acompañado de nuestra dinosáurica comisión, se guardó la oreja.

Llegó el turno del ciclón de Jerez. Recibió por verónicas de rodillas y chicuelinas a un toro que más que buen son, tenía movilidad, la movilidad que Padilla necesita para ejecutar su toreo. Perfectamente picado (en dos ocasiones) y probado de nuevo por chicuelinas, el ciclón de Jerez hizo glas de sus dotes de banderillero espectacular al que los puristas le podrán poner muchos peros, sin embargo hay que recordar que esto es un espectáculo y sin duda eso fue lo que Padilla dio: espectáculo.

En la muleta fueron pocas las series, sin embargo las supo adornar con florituras de molinetes y trincheras, además de 4 desplantes que estaban de más, la faena se hizo y tras una estocada ligeramente tendida pero efectiva, la plaza se vino abajo. Dos orejas, el público no iba a permitir que Ulises y Hernán le robaran de nuevo. Fue tajante la determinación de las 2 mil almas que soportaron la intermitente lluvia por mera afición: El Palco no nos robará de nuevo.

Y así fue.

Ulises lo intentó, aguantó, Hernán se sonrió con ese desprecio con el que mira a la afición desde el palco consuetudinariamente (¿No han notado como se ríe de nosotros como si fuéramos ignorantes?). Aun así, la afición se impuso. Incluso los madridistas del tendido Tapia corearon la oreja. Dos orejas de ley. Ganadas desde la honestidad, porque habrá quien diga que Padilla hace gala del tremendismo, pero es un tremendismo honesto; se torea como se es y Padilla es así.

Salió el que cerraba plaza y en el callejón sonaba cada vez más fuerte la posibilidad de un regalo por parte de Pizarro quien sentía que el Juez le había robado, con lo cual disiento: El Juez no le robó solo a Pizarro, le robó a la afición yucateca. Porque la primera oreja es del público ¿O no? Si con tanto empeño guarda las demás tradiciones ¿Por qué esa no? Qué conveniente, igual que dejar fuera a los medios electrónicos… bueno, seamos realistas, sólo deja fuera a los que no le dan coba.

Pero ese es otro tema. Michelito recibió al sexto con mecidas verónicas que hicieron reventar la plaza. Sin embargo, una puya excesiva convirtieron al toro que ya era algo soso en un marmolillo que se defendió de fea manera y no permitió muchas opciones al novel matador yucateco. Se fue con el ensordecedor eco del silencio en una actuación que, como el toro que abrió plaza, pudo haber sido y no fue.

Esperamos que haya una próxima y que la suerte mejore, y que no desespere, el camino es largo y aún le quedan muchas tardes al joven matador.

Y llegó el toro de regalo.

Anunciado antes de finalizar el tercio de banderillas del sexto, salió por la puerta de toriles un tren. Con menos cara que sus hermanos, pero con sus imponentes 592 kilogramos y la largura de un tren. Su pudo escuchar un sonido de asombro en los tendidos al momento de la salida. No tan armónico ni tan bello como sus hermanos, pero lo que le faltaba en belleza le sobraba en poder. No era noble. No era fijo. No era un toro para el lucimiento, sino para la lidia.

Tumbó en tres ocasiones a los de a caballo y apenas pudo ser propiamente picado en una ocasión. Barbeó tablas y nos hizo suspirar de miedo a quienes en el callejón nos encontrábamos. En banderillas, esperó y mucho. Sin embargo fue perfectamente banderillado por el Joven aspirante César Domínguez quien ya en otras tardes ha demostrado que va con todo para hacerle la competencia al gran Gustavo Campos. Dos pares asomándose al balcón con un toro que pensaba y luego actuaba, de esos que los toreros prefieren no torear, le ganaron una ovación muy sentida al final del tercio.

Pizarro no podía no torear a este mastodonte.

Al toro de regalo se le torea si o sí y Federico lo sabía. Si bien el toro no permitió el lucimiento artístico, si dio espacio a una faena cojonuda. Una estampa antigua de la lidia de mediados del siglo pasado es la comparación que encuentro más adecuada. Cerca se lo pasó Federico y cerca le protestó el toro. Nos hizo temblar de miedo, no por tremendista, sino porque el peligro era elocuente. Ni el pinchazo en todo lo alto hizo que el público se desanimara.

Una estocada en el sitio al segundo viaje y el toro fue a tierra más rápido de lo que puede decirse “oreja”.

Sin embargo el Juez decidió que Pizarro no.

Ya desde la tarde se escuchaban las quejas de los miembros de la dinosáurica comisión taurina sobre la inclusión de Pizarro y Michelito en el cartel. Ya desde la tarde sabíamos que nada que hiciera Federico le iba a ganar una oreja. Pero la afición no lo sabía y se mantuvo pañuelo en mano pidiendo el trofeo para un torero que, al menos este domingo, se lo había ganado.

Dos robos del dinosáurico palco y de la dinosáurica comisión. La estoicidad del Juez que más me suena a insensibilidad y gran amargura (No creo que sea un tipo que viva feliz, sinceramente nunca le he visto sonreír ni dentro ni fuera del palco.). La sonrisa de Hernán que parece decirle a la afición “Ustedes no saben nada”. Y la ilusión del público yucateco de premiar a quien se lo merece, pisoteada.

Aun así fue una gran corrida. Palomita para TauroArte. El esfuerzo de hacer las cosas bien tiene su recompensa, aunque en los toros a veces depende de un soberbio tras un biombo y otras del tiempo.

Sin más, desde Mérida me despido.

Twitter: @Bastarrachea.

 PS. Le invito a contar el número de veces que he usado la palabreja “dinosáurica”. Le aseguro que su uso no ha sido excesivo.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Plaza Monumental de Mérida Primera corrida de la Temporada. Media plaza. Siete toros de José Julián Llaguno. Destacando el quinto y el de regalo. 

Federico Pizarro, Silencio, vuelta al ruedo tras fuerte petición y vuelta al ruedo tras fuerte petición en el de regalo; Juan José Padilla, ovación y dos orejas; Michelito Lagravere, división de opiniones y silencio.

Pitos al Juez en tres dos ocasiones.

Programa @Taurinisimos – Emisión 34. La Controversia de Mérida. Temporada Guadalajara.

Programa @Taurinisimos de @RadioTVMx del viernes 27 de Febrero de 2015. Con @MyRyCar, @CaballoNegroII y @JoseNinoG. Emisión XXXIV.

Análisis sobre la controversia de Mérida con los toros de San Isidro y la Autoridad de Plaza.

Toros en Guadalajara 2015, Corrida de Los Encinos. Faenas de Alejandro Talavante y Joselito Adame. Imágenes discurso Julián López “El Juli” en Albacete.

La próxima emisión de #Taurinísimo será el próximo viernes 6 de marzo de 2015 a las 7 pm a través de http://www.radiotv.mx

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De SOL y SOMBRA 

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Rafael Ortega o el Asesinato de un Toro Bravo – Bastarrachea sobre La Mérida.

¿Cuantos de nosotros nos hemos sentado en innumerables ocasiones en una mesa de debate para defender la fiesta? El contraargumento siempre es el mismo: los taurinos amamos y respetamos al toro, él –ojo, no eso.- es el alma de la fiesta, la razón de ser de la misma y el protagonista irrefutable. Pero cuando un carnicero de pueblo como Rafael Ortega se viste de luces y pretende ser torero… pues uno la piensa, digo, por el toro.

Por: Marco Aurelio M. Bastarrachea De SOL Y SOMBRA.

Tarde de toros en La Monumental de Mérida, calurosa y con los tendido llenos hasta la bandera. Aquí no se conoce tal cosa como el “Efecto Pablo Hermoso”, aquí es tierra de rejones así que fuera Pedro Luceiro, Fernandez Madera o Joao Mouhra hijo la plaza se hubiese visto retacada; Incluso con la tauricida lusitana Ana Batista, asesina serial de toros y consumada carnicera a caballo, tal vez un poco menos, pero hay que decir que el responsable de llenar la Mérida en la corrida mixta no fue el Centauro torero, sino el toreo a caballo per se.

Sin embargo no podemos negar que cuando torea Hermoso de Mendoza existe una emoción especial desde que la ciudad despierta en domingo de toros a caballo. Es el consentido, el único que puede hacer temblar al caballerango mordelón Diego Ventura. Es, en resumen, el mandón de la fiesta a caballo.

Pudo haber llenado la plaza 2 veces, sin embargo fue prudente y decidió hacerlo sólo una vez esta temporada, a diferencia del Luso-sevillano que retacó en 2 ocasiones la Plaza de Motul, tierra donde se tiene un especial aprecio y conocimiento del toreo a caballo.

Recibió HDM a  “Azul” marcado con el No. 176 y con 508 kg. Un toro que aun con el severo afeitado de sus pitones se dejaba ver serio y al que templó, dejándose ver y enganchando al bicho a la grupa cual si fuese esta muleta, para dejarle en los medios y clavar un primer rejón en buen sitio. “Manolete” sucedió a “Estella” y templó aun más, toreo por adentro y con la cola para dejar la primera banderilla en buen sitio con un quiebro que puso al público en suerte para lo que parecía sería una gran faena.

Pero las posibilidades siempre serán vencidas por las probabilidades: los de Fernando de la Mora hicieron lo que se esperaba de ellos, es decir, se acabaron a media faena. ¿Habíamos tocado ya el tema de las ganaderías de Javier Bernaldo y Fernando de la Mora? Creo que sí. ¿Pero que haces cuando el torero trae sus toros? Una vez más a merced de la figura los yucatecos nos quedamos con dos medias faenas que difícilmente valen por una completa.

“Icaro” para tres banderillas cortas y salió “Pirata” para dejar un bajonazo que nos hizo recordar al Zotoluco. Pero habrá que decirlo: Pablo tiene arte hasta para errar, no como la carnicera de hace 15 días que fue fileteando al toro mientras este aun estaba vivo y embistiendo. 4 descabellos y se acabó.

Un toro de Fernando de la Mora acabó con las ilusiones del público yucateco de ver una primera gran faena, pero el que es figura, es figura. Palmas.

Vino entonces el medio tiempo con el espectáculo del Carnicero Ortega, una suerte de Bombero Torero pero sin gracia y con mucha pena ajena. A “Carabinero” de “La Punta” no le pudo desde la salida, toro serio de cara, bajo, enjuto de carnes, ligero y con mucho movimiento.

Al recibo a la Verónica se vio soso, al intentar delantales se vio descuidado, dudoso y finalmente al intentar detener a su propio picador se vio como un tonto. Sí, porque tonto es el que piensa que agitando los brazos y casi suplicándole al picador que se detuviese lograría a convencer a la afición que la culpa era del cerdo montado en un caballo y no del “diestro”.

¿Pensará el carnicero Ortega que somos ignorantes? ¿Será que su cuadrilla no le guarda respeto?¿Será que la cuadrilla es estúpida? ¿Seremos estúpidos los aficionados que estábamos en la Plaza? ¿Todas las anteriores? No, simplemente es un circo montado para las plazas de pueblo, en el que el matador suplica al cruel picador que deje de bombear al inocente burel y éste –el picador.- hace caso omiso debido a su naturaleza burda y cruel. Nada más lejos de la realidad. Sobre todo cuando se sabe de antemano que a tal o cual toro se le castigará en exceso o se le pasará crudo por órdenes de un matador.

No, simplemente es un circo montado para las plazas de pueblo, en el que el matador suplica al cruel picador que deje de bombear al inocente burel y éste –el picador.- hace caso omiso debido a su naturaleza burda y cruel. Nada más lejos de la realidad. Sobre todo cuando se sabe de antemano que a tal o cual toro se le castigará en exceso o se le pasará crudo por órdenes de un matador. Se sabe desde el patio de caballos, siempre es así en todas las plazas –Salvo cuando torea Silveti, porque su apoderado no va a ver las corridas creyendo que puede imponerse como lo hizo a Gerardo Adame en Juriquilla donde, dicen, no sorteó.

Bombeó una y otra vez, no contento con ello, rectificó en dos ocasiones. Rafael Ortega casi con lágrimas en los ojos suplicaba al cruel varilarguero que le permitiese por lo menos pegarle un trapazo al toro, que ahora estaba reducido a un bulto de carne con patas cuyos instintos le obligaban a defenderse más que a acometer. Después de la fea escena y de taparle la cara al toro en dos ocasiones, el picador llevó ante pitos y reclamos del respetable, su morbidés al patio de cuadrillas donde, de haber tenido acceso, más de un espectador lo hubiese convertido en cochinita.

Trapazo por derecha, trapazo por izquierda y de nuevo. Sinfonía de trapazos del carnicero Ortega a un toro que se caía en cada intento de pase. Patética la estampa. Ante un público molesto y en desacuerdo con lo que sucedía en el ruedo, el carnicero tomo el cuchillo grande –Que cuando la lleva un torero se llama “Estoque” o “Espada de matar”.- y dejó una estocada en buen sitio ligeramente desprendida que fue efectiva, por supuesto, a toro parado. Pitos.

Acabó el medio tiempo, volvió la seriedad al espectáculo y con ella un torero serio, caro, de esos que han esperado y madurado en la tercera fila del toreo y que ahora llevan dentro una solera que combinada con la frescura de su presencia –ante el gran público.- los convierten en un manjar del toreo. Fermín Spinola no vino a ver si podía, sino porque podía, vino.

Cuajó una gran faena a “Buena Suerte”, número 27 de Bernaldo de Quiros con 508 kg. Un toro al que se le hicieron las cosas bien desde el principio, se le recibió con suaves lances, se le ahorraron capotazos y se le pasó crudo, como debe ser con un toro tan débil como el de la línea Bernaldo de Quiros.

Como de costumbre, los miembros de la Unión de Picadores y Banderilleros de Mérida son de lo peor que hay en esta galaxia así que ni me ocupo de ellos. Previo brindis al multicéfalo, comenzó Fermín con una serie por derecha en la que, entendiendo la debilidad del toro, se fue a media altura y con temple, sin precipitar al Bernaldo. Dos series a media altura donde el toro más que acometer con celo a la muleta, la acompañaba en sus suaves movimientos.

Un toro manso al que un torero con menos oficio le hubiese sacado nada. Probando por derecha, el Bernaldo demostró que traía, malas ideas de ese lado, por lo que Fermín regresó al pítón bueno y tras 3 series más, bajó la mano en una última y mató en los medios, con una estocada casi perfecta, en buen sitio, tocando pelo y de la cual el toro acusó los efecto en segundos, doblando en los medios y quedando muerto sin puntilla. Dos orejas muy merecidas.

Pablo Hermoso de Mendoza en su segundo no estuvo mal, pero una vez más el toro se acabó al principio del segundo tercio, templando llevó a “Carnaval” de Fernando de la Mora No. 113 con 545 kg. A los medios y dejó un primer rejón de castigo más colocado y un segundo en buen sitio. Toreó con “Viriato” y puso banderillas con “Garibaldi”, en ese punto el toro estaba acabado, salió de nuevo “Manolete” y puso banderillas cortas a un marmolillo que luego acribilló con dos rejones que de haber sido más traseros habrían partido al toro en dos.

Y con mucho espíritu navideño, Adrián Flores le regaló una oreja a Pablo que fue severamente protestada.

De la actuación del carnicero en su segundo lo único que puedo decir que … pues nada, dijo mi madre alguna vez que cuando no tengas nada bueno que decir de alguien, mejor no digas nada. Pero como ya hemos empezado, habrá que terminar.

Con toda la falta de clase que le caracteriza, recibió a “Campanero” No. 58 del hierro de la punta, toro que fue nuevamente “tasajeado” –término del argot matarife.- en sendas ocasiones por un picador que seguramente no ha podido saludar a su hombría desde hace varios kilos. Una y otra vez bombeó y rectificó. Una y otra vez el carnicero Ortega pretendió estar en desacuerdo moviendo los brazos y con lágrimas en los ojos. Una vez más fue un circo, pero esta vez nuestro Juez si estaba despierto y multó al matador por la actuación de su cuadrilla.

Banderilló, tal y como se espera después de semejante abucheo. Comenzó por derecha, dos series de derechazos vulgares, sin llegar a ser trapazos y un arrebato de molinetes que fueron menos que lo anterior. El toreo vulgar, el que sólo se hace cuando no hay posibilidades.

Dejó una serie de derechazos en redondo a media altura que por un momento se pensó que venían firmados por un torero, para después volver al mismo toreo vulgar y corriente de este carnicero. Pinchó en el primer viaje y dejó una de libro en su segundo. Leves Palmas.

Salió el que cerraba Plaza, el toro con más cara de la corrida, marcado con el No. 68 y con 481 kg. Le recibió Fermín con tres verónicas y una media que  fueron temple al temple. Le puso en suerte y fue picado de manera magistral.

Ya ven, a mis detractores les brindo esta flor al picador del 6º de la tarde. Comenzó por derecha y bajo ligeramente la mano en tres series que remató con un pase de pecho completo. Le dio aire al de “La Punta” y repitió la fórmula. Se llevó entonces el engaño a la siniestra y dejo pinceladas en una serie de naturales que remató con cuatro dossantinas y el de la firma y la faena estaba hecha. Manoletinas para aderezar con valor y un volapié que fue desafortunado, bajonazo desprendido y se perdió una oreja más por la espada, descabello y ahí quedó.  Ovación.

Sin duda Fermín Spinola está en su mejor momento –hasta ahora.- ojalá –con acento en la “a” pues es palabra aguda.- que los frutos de lo sembrado sean tan dulces para él como lo fueron este domingo para nosotros. ¡Ole, torero!

De Pablo sólo podemos decir que estando en la Plaza más entendida de rejones del País, tuvo que haber regalado un toro y decidió no hacerlo por desidia, pues el toro no le iba a costar, pero después de ver a ese sobrero de Garfias, pues se la pensó.

Del carnicero lo he dicho todo, sólo me falta decir: no vuelvas carnicero, en esta Plaza no te queremos volver a ver nunca más, torero vulgar.

Twitter: @Bastarrachea.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Mérida. Lleno de No hay billetes. Se lidiaron 2 toros de Fernando de la Mora para rejones, de buen juego pero débiles. 3 de “La Punta” para los de a pie y un sobrero de Bernaldo de Quirós que se lidió en 3er sitio, de juego regular todos, destacando el 2º y el 5º que fueron masacrados por la cuadrilla de Rafael Ortega.

Pablo Hermoso de Mendoza: Ovación y Oreja con bronca al palco. Rafael Ortega, Grana y Oro: Pitos y Leves Palmas. Fermín Spínola Obispo y Oro: Dos orejas y Ovación.

Incidencias: Rafael Ortega fue multado por la actuación de su cuadrilla en su segundo de la tarde.

Hermoso sobre "Ícaro"

Ps. Galería en Breve.

Por si estaban preocupados: La rejoneadora Ana Batista no actuara en la México este domingo

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De SOL y SOMBRA

Mediante un comunicado se informó que la rejoneadora lusitana Ana Batista no estará presente el domingo en la Plaza México como se había anunciado, al no llegar a un acuerdo con la empresa (que cosa mas rara ¿no?).

El cartel quedó con la salida de Ana Batista, en una tercia compuesta por Mary Paz Vega, Hilda Tenorio y Lupita López, quienes despacharán astados (no especifican si toros o novillos precoces) de San Judas Tadeo, que ya se encuentran en los corrales de la plaza.

Twitter: @Twittaurino

Tarde de Toros. Así de simple, de TOROS – Ética, Estética y Patética en La Mérida.

Talavante al Natural en Mérida. Foto: Erick Díaz Rosado.

Mérida se vistió de luces una vez más para la quinta de la Temporada. Una tarde grande, de las que no se planean, de las que se sueñan. Una Ana Batista francamente mala, un Talavante artista, un Saldivar sin suerte y un Silveti que es pura vergüenza torera. Un encierro de Begoña digno de cualquier plaza: serio, igualado, hondo y con mucha cara; con buen juego en los tres primeros de la lidia de a pie, un toro duro para rejones y tres orientados pero no infumables para la segunda mitad. Y lo mejor: con Afición.

Por: Marco M. BastarracheaDe SOL Y SOMBRA. Mérida

Con un casi lleno en los tendidos del coso de Reforma se partió plaza al 25 para las 5 del día 12 de febrero. La afición yucateca respondió al llamado de la empresa de Bailleres con singular alegría y prestancia. Al conjuro de un cartel de a pie que no tuvo desperdicio, la Mérida vivió una tarde grande en la que hubo ética, estética y patética.

Uniéndose a la campaña mundial en pro de la fiesta brava, un grupo de alumnos de la Escuela Taurina “Silverio Pérez” dieron la vuelta al ruedo de la mano de los diestros enarbolando una manta que en cuatro palabras conjuga y envuelve el porqué de la fiesta: “Sí a los Toros”. Bajo una lluvia de aplausos los jóvenes aspirantes se unieron a los titulares de la tarde en un acto de alegre solemnidad que no tiene precedentes en la historia de nuestra plaza. Por breves momentos talavantistas, saldivaristas y silvetistas, convergieron en una sola opinión: Sí a los toros. Porque la fiesta somos todos.

No pasó desapercibido a este humilde juntaletras que las peticiones hechas por este medio a los operativos de la plaza fueron escuchadas: no hubo vendedores durante la lidia, se presentó una banda de música digna de la plaza, hubo toros y la afición se comportó en mayor o menor medida a la altura.

Una lástima que no podamos decir lo mismo de la Comisión Taurina, cuyos debrayes y afanes de protagonismo llevaron a Hernán Evia a guardarse la segunda oreja “Atinado” con 512 kilos, primero de Talavante, al cual el diestro pacense le cuajó una faena digna de Madrid.

Y digo a Hernán Evia porque al parecer la voluntad de nuestro Juez de Plaza está subyugada a los caprichos del hombre de la barba. Sólo quiero añadir por ahora una observación: en Madrid le hubiesen dado la segunda… y en Bilbao, La México, Guadalajara, también. Lo de la Comisión me lo reservo para el final.

Así fue. Vimos al Talavante artista, al del toreo suave, al de Madrid y de Zaragoza, que dibujo una faena que no tuvo desperdicio, lenta, estoica, de arte y de mente; entendiendo al toro en todo momento y logrando la entrega de la afición que se mecía sublimemente al compás de su muleta.

La faena comenzó por recibos fundamentales, puyazo bueno y a lo que sigue. Un par templado, uno desafortunado y otro que fue acertado pero atrabancado. Tomó el maestro el pincel y dibujó una primera serie por derecha en la que ya se auguraba lo grande de la faena.

Rompiéndose ya en los primeros trazos, repitió por el mismo pitón y se retiró con el de la firma escuchando la primera de sendas ovaciones por parte del multicéfalo. Prosiguió por naturales, a media altura y bajando la mano con ese arte talavantista, en el sitio, cargando y reponiendo apenas terreno. Destaca de la faena esta segunda serie por naturales, de la cual se desprendió un eterno trazo en el tercer muletazo que nos hizo a todos suspirar. Por un momento Talavante paró los relojes de La Mérida.

Una estocada que tal vez estaba un centímetro contraria y la plaza se vino abajo. Pero Evia pensó diferente, no sabemos si quiso poner muy cara la Plaza –que ya es cara per se.- o si sólo pretendió ser el antagonista de la tarde. El punto es que se guardó la oreja. Coraje, mucho coraje que un aficionado de tanta solera caiga en semejantes provocaciones del Ego.

Bravo Talavante, bravo torero que no te ha importado en que plaza estés y que has demostrado porqué eres figura. Bravo.

Llegó el turno de Saldivar con el número 261 de 508 kilos de nombre, histórico, “Consentido” un serio cárdeno, con el que estuvo arrimado, comenzando con derechazos de rodillas, muy en su estilo efectista. Continuó en la misma línea y extrajo muletazos de calidad a un toro que sin ser bueno, no era malo. Desperdiciado. El torero no entendió, o peor aún, no quiso entender al toro. Le corrió la mano sin suerte y procedió a dejar un bajonazo digno de “El Zotoluco”. Palmas y a lo que sigue.

Diego Silveti comenzó la faena al No.53 con 511 Kg., de nombre “Peregrino” por delantales, dos lances de pies juntos y una media que nos hizo recordar que su tauromaquia, si bien propia, tiene reminiscencias de aquella estética de David Silveti. Bregó y malcolocó al toro en suerte. Un puyazo en buen sitio y se procedió a cambiar el tercio. Nada memorable en banderillas.

Brindó Diego al público que ya le había sacado al tercio después del paseíllo haciendo sentir claramente quien fue el responsable del regreso de la afición a los tendidos: El hijo del Rey. Porque no hemos de olvidar que la Mérida era una plaza de David Silveti.

Con dos de recibo y un pase de pecho dio inicio a la faena, probó el derecho con una tanda de 3 y remato con un pase de pecho que bien pudo haber estado firmado por Morante de la Puebla, pero no, estaba firmado por Diego Silveti. Continuó por derecha a media altura bajando la mano sutilmente y logrando en su tercera tanda un muletazo cambiado que de no ser por un leve enganchón, hubiese sido el pase de la tarde. Probó por izquierda, por donde el toro iba más orientado, logrando dos series artistas casi arrebatadas.

Firmó por espeluznantes manoletinas y procedió a dar muerte a su enemigo tirándose a matar entre los pitones y dejando un pinchazo que nos hizo recordar nuevamente a El Rey. El público se lo perdonó, porque tras la entrega total se perdona todo y eso es lo que hizo Diego en la Mérida el domingo 12: se entregó completo.

Pinchazo arriba y una media de efectos mortales. Salida al tercio de un muy agradecido Silveti y ovación de un público entregado ante la vergüenza torera del más joven de la legendaria dinastía.

Salió al ruedo el segundo de Talavante, un cárdeno 510 Kg número 281, un toro que se acabó antes de empezar, una puya simple, un tercio de banderillas deslucido y rápido y una faena que no pudo ser por simple razón, ya no había toro. Procedió el peninsular a abreviar dejando dos medias muy tendidas y rematando con el descabello 2 ocasiones. Silencio.

“Compañero” salió al ruedo con singular alegría, marcado con el No.303 y con 509 Kg, un toro que pudo ser pero al que, desde un principio, se le hicieron las cosas mal. Pasado crudo tras sustraerse del caballo, banderillado de fea e ineficaz manera; el de Begoña acusó la falta de vara en sus embestidas que eran poco vistosas, con derrotes que rayaban en la vulgaridad de un toro que en hechuras no le pedía nada a sus hermanos. Intentó Arturo por derecha un par de ocasiones sin éxito, por izquierda con el mismo resultado y finalmente deja dos pinchazos y 4 descabellos. Pitos.

Definitivamente La Mérida se le ha negado a Saldívar. No es ni será una de sus plazas por un simple razón, su suerte no ha sido buena y remontar lo sucedido en dos ocasiones consecutivas será sumamente difícil, no imposible, pero si difícil.

Finalmente llegó “Poeta”, el sexto bis con sus 525 kg, un toro manso con peligro sordo que puso al torero en aprietos desde el principio, acudió dos veces al caballo y se mostró orientado en banderillas.

Dio inicio la faena por derechazos muy sentidos, de técnica irreprochable, pero ya desde entonces el toro sabía lo que había detrás. Una serie más por derecha y dos por naturales que más que belleza tuvieron peligro. Se retiró Diego de la cara del toro para rearmar el pincel y retomar por la derecha tropezando y siendo prendido de la taleguilla por el de Begoña sin consecuencias inmediatas. Una serie final que fue encendida, un pinchazo alto, una media muy contraria y un remate con el descabello que dio fin a la actuación del joven coleta. Ovación.

De Diego Silveti hay que destacar que pisa el sitio del peligro, se entrega, se arrima y torea. Acusa un defecto que tal vez le venga de herencia: no mata bien. Habrá que entrar más al carretón, pero este domingo en La Mérida Diego dio muestras de su ética torera, algo que sin duda se agradece.

Y finalmente, la patética actuación de Ana Batista. Mal de principio a fin. Rejones de castigo en mal sitio e incompletos, banderillas traseras y desprendidas y un intento de banderillas al quiebro en el que el quiebro siempre se hizo fuera de los terrenos del toro. Deja un rejón lateral y un pinchazo en buen sitio. Tras solicitar el permiso de la autoridad y tener la anuencia del Sr. Evia, el sobresaliente fue quien dio muerte a “Chiquitín” con un pinchazo pescuecero y una entera de efectos mortales. Pobre “Chiquitin”, no se topó con una rejoneadora, sino con una carnicera vestida “a la Federica”.

Aun así, tuvo la osadía Batista de robarse una vuelta al ruedo. Sin solicitar el permiso de la Afición –o del Sr. Evia– se arrancó a dar una vuelta entre pitos y palmas, las segundas de quienes la menoscaban por su condición de mujer y no consideran que deban exigirle. Se les olvida que parte de la equidad de genero consiste en no condescender. Esperemos no verla nunca más.

Incidencias:

El sexto de la lidia de a pie se despitorró en toriles presumiblemente por la falta de presteza de los caporales de la plaza. Fue toreado a puerta cerrada por Arturo Saldivar, vestido de corto, al terminar el festejo.

Sobre la actuación de la Comisión:

Cabe mencionar que es del conocimiento de este servidor de todos ustedes que los toros de Begoña llegaron el viernes 10 de febrero a las 11:30 de la noche. Sin embargo y a pesar de que tanto la Empresa como la Comisión lo nieguen contundentemente, los toros fueron bajados hasta las 8 am del día sábado. No me pregunto el “por qué”; lo sé. A la Comisión no le parece importante bajar a los toros fuera de los horarios convencionales, porque así lo marca el reglamento. Sólo puedo decir que hay que ser muy soberbio para pensar que después de 30 horas de viaje, 8 horas extras en los camiones no tendrán efecto negativo en los animales.

Me permito repetirlo: HAY QUE SER MUY SOBERBIO. Desearía pensar que la Comisión peca de estupidez, pero la realidad es que su pecado es la soberbia.

Sin embargo soplan vientos de cambio, y con un poco de suerte, una nueva Comisión Taurina será nombrada para la siguiente Temporada.

Twitter: @Bastarrachea.

Olor a Tarde Grande – Horas Previas de la Corrida de Mérida.

La Merida en horas calladas a la espera de la llegada de los toreros. Foto: Bastarrachea.

Recuerdo cuando era pequeño que en mi casa se hablaba de toros con cierta regularidad, la cual se incrementaba y desembocaba en furor los días previos a cualquier festejo taurino, ya sea en Mérida o en sus alrededores, festejo al cual no podía faltar la caravana familiar.

Por: Marco M. BastarracheaDe SOL Y SOMBRA. Mérida.

Entre las frases que recuerdo con mayor particularidad es la que mi abuelo hasta la fecha utiliza cuando siente que el universo taurino conspira para que sucedan las cosas bien: Huele a tarde grande.

Hoy en la Plaza de Toros Mérida huele a tarde grande, lo cual no significa nada más que eso, expectación. En otras palabras: el Domingo habrá o un éxito rotundo ó un fracaso inusitado. ¿Por qué? Simple: huele a tarde grande, y nada exacerba la felicidad o el enojo de las aficiones más que la expectativa.

Bernaldo de Quirós, allá en la República Mexicana se escribe con “S” aquí lo escribimos con “Z”, bajó sus toros en La Mérida, nada del otro mundo.

Permítanme repetirlo: nada del otro mundo… y eso es bueno porque significa que están por arriba de lo que se había lidiado en la Mérida en las dos tardes de a pié que anteceden. Son, sin temor a equivocarme, los toros mejor puestos de la temporada. Al menos tres de ellos, los otros tres están “justitos” de presentación, lo cual se agradece y causa expectativa.

A mi en lo particular no me importa si los toros son de Bernaldo de Sinkehuel o de Palomeque siempre y cuando se muevan y embistan. Y para eso tendremos que esperar al domingo.

Los toros están enteros, eso es un hecho, no como aquellos toros que pidiera Castella para la inauguración de la temporada, que estoy convencido que estaban despuntados, como casi todo lo que torea en México el joven francés. Eso pasa cuando no vienen las grandes figuras, generalmente salen toros enteros al ruedo.

Pero en este caso en particular el cartel se encuentra rematado por los cuatro costados. Es apetecible y lo mejor: es 100% mexicano. “El Pana”, torero de leyenda, del mote romántico, el vino y las mujeres. Que lo mismo puede volcar la plaza boca abajo con un trincherazo que enardecer a propios y extraños con cosas a veces no propias de la tauromaquia.

Un torero antiguo, de esos que simplemente ya no hay y los que hay ya no torean. Para mi en lo particular, será un gusto –siempre lo ha sido.- ver al “Brujo de Apizaco” hacer el paseíllo en la Mérida, tal vez porque cuando él ya esté toreando con Manolo y David, podré decirle a mis hijos y a mis nietos: “Yo vi torear al Pana” Independientemente de si pueda o no ser yo un seguidor de su tauromaquia, que no lo soy.

Por el lado artista, un torero de casa, uno que ya se ha ganado a Mérida en tres tardes triunfales, uno que no es pero puede ser… porque tiene todo para ser. Juan Pablo Sánchez regresa a Mérida por derecho propio, porque ha cuajado una gran faena por naturales en la primera tarde de esta temporada, porque demostró en la México que tiene las credenciales suficientes para oficiar en parroquias y catedrales por igual y porque ha despertado expectativa en la afición, no sólo emeritense sino mexicana.

Será un gusto ver a Juan Pablo torear con muñecas y cintura en un rompimiento que es lentamente delicioso cuando en su corte de torero se manifiesta, y porque si sigue así, llegará a ser una gran figura del toreo. Ojo con este muchacho.

Finalmente Saldívar. Y así lo escribo porque no hay más presentación para un torero que ha sabido rebasar por el carril derecho a sus compañeros que parecía que se le pondrían muy por adelante y no ha sido así.

Un torero que tiene una técnica indiscutible, que conoce, cual etólogo, al animal que se le planta y que, si bien a veces se arrebata en trances que son lo mismo fascinantes que espeluznantes, manda en el ruedo con singular firmeza.

Un torero al que le ha costado más que a otros toreros, que ha picado piedra y que se ha arrimado como otros –concretamente me refiero a “El Payo”. No se arriman ni se arrimarán. Con su tauromaquia que es más efectista que artista, logra atrapar a propios y extraños con un ángel particular que lo hace, hoy, el “front runner” de la baraja mexicana.

Finalmente la empresa de Alberto Bailleres entró en sus cabales y se acercó a miembros conocidos de la sociedad yucateca para “tocar base” y atraer de nuevo a las aficiones que después del ridículo de “El Zotoluco”, decidieron ausentarse. Encabezados por Elías Farah, el equipo de relaciones públicas de la empresa hidrocálida cambia el acento norteño por la musicalidad del acento yucateco y despierta interés nuevamente en los sectores más elitistas de nuestra sociedad, lo cual me hace pensar que la empresa no está tan sorda como creíamos.

También es pertinente decir que existirá de nuevo una banda de música como en temporadas pasadas y no 4 instrumentistas famélicos como había sido en las tres corridas anteriores, malos por cierto, muy malos. Y finalmente, que los vendedores se vana callar durante la faena y se van a sentar, como siempre había sido.

Lo anterior son promesas, el lunes les platicaré que tanto fue y que tanto no, pero hoy mientras escribo esta humilde columna, les repito que: Huele a tarde grande.

Twitter: @Bastarrachea.

Post Scriptum:

Sobre lo acontecido en la tarde del 1º de enero en Mérida y Motul debo decir lo siguiente: los ¾ de lleno en la Plaza Mérida y el 90% de lleno en los tendidos de Motul –con 5600 y 6800 localidades respectivamente.- demuestran una cosa: Público hay, nomás hay que saber como llegarle. Y sobre el hecho de que ambas corridas fuesen a la misma hora el mismo día debo decir que fue un acto deliberado de la empresa de Motul por demostrar que van enserio, y lo lograron.

Pero también Espectáculos Taurinos de México, demostró que tales desplantes no le hacen cosquillas y que ellos seguirán, cada quien en lo suyo. Al final del día, aunque ellos mismo no lo puedan ver porque a veces no incapaces de ver sus propias narices, ambas empresas salieron ganando, en lo moral y en lo económico, y por supuesto también ganó la afición yucateca.