Archivo de la categoría: Sergio Flores

Lunes de @Taurinisimos 108 – Cierre Feria de Abril, Sevilla y San Marcos 2017.

Programa @Taurinisimos de @RadioTVMx del lunes 8 de Mayo de 2017. Conducen Miriam Cardona @MyRyCar y Luis Eduardo Maya Lora @CaballoNegroII.

Actualidad Taurina.

Cierre FNSM Aguascalientes, 2017.

Enlace con Sergio Martín del Campo, crítico taurino.

Corridas Feria de Abril, Sevilla 2017.

Recuerdo de Manuel Montoliú en su XXV Aniversario Luctuoso.

Faenas de Ferrera, Morante, Roca Rey, Castella y encierros de Jandilla, Victoriano del Río, Victorino Martín, entre otros.

Foto: Muriel Feiner.

Producción: Miguel Ramos.
Operación: Abraham Romero.

La próxima emisión de #Taurinísimo será el próximo viernes 12 de Mayo de 2017 a las 7 pm (Mex) a través de http://www.radiotv.mx

#EsperamosSuOpinión.

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@Taurinisimos 107 – Polémica San Marcos 2017 – Manzanares y Garrido en Sevilla. Victorino Vuelve.

Programa @Taurinisimos de @RadioTVMx del viernes 28 de Abril de 2017. Conducen Miriam Cardona @MyRyCar y Luis Eduardo Maya Lora @CaballoNegroII.

Actualidad Taurina.

Feria de San Marcos, Aguascalientes 2017.

Crítica a la mala presentación de la novillada y la corrida del 25 de Abril, Hermoso de Mendoza, Macías y Flores.

Análisis y enlace telefónico en directo con Ana Delgado.

Clip: Sevilla por Pepe Alameda.

Análisis Feria de Abril, Sevilla 2017.

Faenas de José Garrido, El Juli y José María Manzanares.

Previo Corrida de Victorino Martín en Sevilla.

Recuerdo Indulto de “Cobradiezmos” y Manuel Escribano.

La próxima emisión de #Taurinísimo será el próximo viernes 5 de Mayo de 2017 a las 7 pm (Mex) a través de http://www.radiotv.mx

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@Taurinisimos 105 – Ferias de Sevilla y Aguascalientes, 2017. PREVIO Semanal.

Programa @Taurinisimos de @RadioTVMx del viernes 21 de Abril de 2017. Conducen Miriam Cardona @MyRyCar y Luis Eduardo Maya Lora @CaballoNegroII.

Actualidad Taurina. Sevilla 2017, Domingo de Resurrección Faenas de Morante, Manzanares y Roca Rey. Análisis Previo Semana de Preferia.

Feria de Aguascalientes – Alternativa de Diego Emilio, faenas de Ignacio Garibay y Sergio Flores, triunfador Oreja de Oro.

Enlace en directo con Ana Delgado desde Aguascalientes, Plaza Monumental. Análisis Semanal

Producción Miguel Ramos.

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¿La Fiesta en Paz? Otras lecturas de la memorable tarde de Sergio Flores en la Plaza México


Por Leonardo Páez.

Los empresarios taurinos siguen siendo los últimos en entender que en la plaza toro y torero deben hacer que ocurra algo a cambio de lo que el público paga, por lo que su desempeño y resultados distan mucho de lo que sería una planeación, oferta y promoción verdaderamente profesionales. Persiste la petulante idea de que dinero mata todo, incluso la sensibilidad y perspectiva para sustentar y fortalecer una tradición mexicana con 480 años.

Concluida la nefasta etapa del Cecetla o Centro de Capacitación para Empresarios Taurinos de Lento Aprendizaje, que a lo largo de 23 años al frente de la Plaza México nomás no supo cómo reposicionar el espectáculo taurino en la capital del país pero sí cómo someter autoridades, dividir gremios y estimular comunicadores, había en la afición la esperanza de que la nueva empresa corregiría el desviado rumbo, dada la experiencia de Alberto Bailleres como propietario del resto de las plazas más importantes del país, y la trayectoria ganadera de Javier Sordo, de Xajay. Pero mexhincadismo mata dinero.

Salvo una notoria mejoría en la presentación del ganado, en general escaso de bravura –con los cecetlos la falta de respeto al toro de lidia fue indignante, a ciencia y paciencia de autoridades, gremios, crítica y el cada vez más reducido público–, en cuanto a carteles bien equilibrados y a la obligación de un mayor juego a nuestros buenos toreros frente a las figuras importadas de siempre –incluso dos por tarde, contraviniendo el reglamento– continúan el amiguismo y la comodidad para los coletas de fuera y ninguneo para los de casa, amén de la añeja práctica de premiaciones aldeanas.

Ante este panorama de la misma gata revolcada, no fue extraño que al tlaxcalteca Sergio Flores, quien ya había triunfado en la México la temporada anterior en la penúltima corrida con un toro de Jaral de Peñas y otro de Xajay que fue indultado, y luego de cortar las orejas de Cumplido de El Vergel en la cuarta corrida, la empresa lo estimulara hasta el decimoquinto festejo, no al lado de figurines importados, sino con un bien servido encierro de Barralva, ante el que corroboró su privilegiada cabeza torera.
Y su apoteósica tarde del domingo 19 de febrero, en la que obtuvo resonante éxito con reses de Jaral de Peñas, pasándole de noche al público la sólida labor con su deslucido primero y obteniendo a ley las orejas de Feudal por una de las faenas más inteligentes y completas que se recuerden, pues Sergio no sólo toreó con temple, emoción y lucimiento con capote y muleta, sino que ante las precauciones e ineficacia de la peonería decidió, con conocimiento, bregar-cuidar a su toro en el tercio de banderillas y estructurar en tablas un imaginativo trasteo ante una res exigente.

En su tauromaquia, Sergio Flores añade a las clásicas tres ces: cabeza, corazón y cojones –está cocido a cornadas pero delante del toro no se acuerda–, dos más: carisma o capacidad excepcional de atraer y fascinar a las masas, así como creatividad o facultad de producir escenas bellas y emocionantes no únicamente con el toro bravo, sino con el geniudo, el deslucido o el rajado, como lo ha hecho en reiteradas ocasiones aquí, en España y en Francia desde novillero.

Hay que repetirlo hasta el cansancio: lo que tanto se admira en diestros importados lo tienen nuestros buenos toreros; sólo les falta ponerlos a torear, a rivalizar entre sí frente al toro y estimularlos. 

Las empresas colonizadas, más que hacer fiesta, aprovechan eventualmente comodinos toreros-marca importados que, al irse, dejan el ambiente taurino de nuestro país más triste que un velorio de mexhincados.

Publicado en La Jornada.

Los avances de Sergio Por Heriberto Murrieta 

Poco a poco, Sergio Flores se ha ido convirtiendo en un torero capaz, que ya identifican y apoyan los aficionados. El domingo último en la Plaza México le hizo una faena llena de decisión a un toro rajado de Jaral de Peñas, que se fue a las tablas y se desplazaba con transmisión. El tlaxcalteca no se entercó en sacarlo de los tableros, sino que le pegó pases intensos en ese terreno y lo mató de fulminante estoconazo para cortar dos merecidas orejas.
Se alzó como el triunfador absoluto del festejo en el que alternó con Joselito Adame. Consciente de que un mano a mano no es un café de amigos, sino que tiene que implicar competencia leal y rivalidad, le hizo el quite a que tenía derecho al primer toro del hidrocálido, sin que surgiera la previsible réplica del primer espada de la combinación.
Magisterio. Pablo Hermoso de Mendoza templó al primero de la jornada, un buen toro de Los Encinos, que dio pelea en distintos terrenos. En algún momento, le hizo un torerísimo recorte. Sin embargo, cosa rara, falló repetidamente con el rejón de muerte.
El segundo de su lote, también de Los Encinos, buscó en todo momento el abrigo de las tablas. Allá fue a buscarlo Pablo. Tiró de él como si el anca del caballo fuese una muleta. Enseguida provocó sus embestidas y terminó cuajando la suerte del cambio de grupa en torno a la barrera de manera sensacional. Pero de nuevo falló en la suerte cimera y se fue del coso metropolitano sin tocar pelo.
Los abucheos futboleros que escuchó al abandonar el ruedo fueron absurdos.
¿Por qué tan serio? El aire hierático y el gesto adusto no van con la personalidad de Joselito. Asumir el papel de nueva figura no requiere poner cara de serio. Eso hace que la gente lo sienta algo lejano.
Empezó doblándose magníficamente con el primero de su lote de Jaral de Peñas, un castaño de bravura seca, difícil y muy exigente. En ningún momento desentonó José. Estuvo a la altura de las circunstancias porque tiene la firmeza y el valor suficiente para afrontar retos de las más grandes dimensiones.
Sin embargo, contrastó esta decisión con su apatía en el quinto de la tarde, una actitud incomprensible en un torero siempre entregado, con una conexión muy especial con la gente.
Puros mexicanos. El cartel de esta tarde es por demás agradable: Ignacio Garibay, Fermín Rivera y Arturo Macías, con toros de la ganadería de La Estancia.
Garibay es un torero maduro que todavía tiene muchas cosas qué decir. Rivera, el torero clásico de los pases fundamentales, personifica la sobriedad y la categoría en los ruedos. Y Macías vuelve a su plaza con ganas de comerse el mundo a puños tras no ser considerado en la cartelería de la primera parte de la campaña, que entrará hoy en su recta final. Este cronista no estará en la transmisión de televisión a través de Unicable por motivos de viaje.
heribertomurrieta65@gmail.com
Publicado en El Universal.

Opinión: ¿Qué se siente?

Carlos Slim en La Plaza México. Foto Revista Caras Web.

Por Alberto Vázquez Benitez.

Que se siente es la frase que aplica para escribir la crónica de la corrida del pasado domingo. Tomando como base esta frase, que es la única que saben usar los comentaristas de TV en corridas de toros.

¿Qué se siente? Habrá que preguntarle al ex-joven Murrieta¿Qué se siente? Intentar sin previo aviso, sin gestión alguna de cortesía, de educación, tratar, así de súbito como mal acostumbran, tratar de entrevistar al hombre más pe$udo de México y que lo manden por un tubo. Pero ni así, ante hechos vergonzosos transmitidos en vivo aprenden.

Ya antes le ocurrió con Morante, ¡No escarmientan! Creen que con embestir con el micrófono en mano, ya cualquiera le va a hacer caso…pero Carlos Slim no es cualquiera.

Al matador Adame: aplicarle la misma fórmula; ¿Qué se siente? Qué en su primer toro Ciervo Rojo”, hermoso castaño aldinegro y rebarbo, al salir del caballo después del segundo puyazo, se atraviesa el alternante, con actitud encendida como el rojo sangre de su vestido, y capote a la espalda le instrumenta, al toro, un quite de aquellos, como en aquellos tiempos en que los toreros, salían a eso en los mano a mano a partirse el alma, dejando Sergio Flores al aguascalestence como un alambre electrificado, frío del baño y en auténtico espasmo de coraje por lo que vio: no un quite, no: el arrancamiento en la primacía y el cariño del público.

La confirmación del triunfo y la entrega absoluta de la afición de La México vendrían después, al manifestarse con gran cariño a festejar el merecido triunfo de Sergio Flores

Y, a Pablo Hermoso de Mendoza¡Grande debe sentirse! Para que le preguntamos, algo que resulta evidente al saberse dueño absoluto de La México por el gran entradón, una afición que aunque pasen los años, ya van 18, no se cansa de ir a verle, aplaudirle y disfrutar su toreo.

Una lástima que en sus dos toros las orejas se hayan ido en el sitio en que venían. Faltó Pirata” para consumar a la perfección como él sabe hacerlo la suerte suprema. Pirata”, está lesionado con un desgarre, un “tirón” de tendones de los cuartos traseros, está en la banca de la cuadra y por eso no alineó en tan señalada fecha, perdiendo el navarro los anhelados trofeos; las orejas de los de Los Encinos”.

Sergio Flores, no aplica preguntarle nada; no cabe la pregunta: ¿Qué se siente? Cabe felicitarle, con él dar gracias a Dios y pedirle al Señor, que así como le rogamos que nos aleje de las tentaciones, al torero lo aleje de los aduladores, que de eso está lleno el mundo de los toreros triunfadores.

Dios no permita que sus cencejantes le llenen la cabeza prematuramente de pulqueros aires de suficiencia.

Ha dicho Sergio en entrevista que: “Me gustaría volver a España, pero por ahora quiero consolidarse en mi país”. Está bien, pero ojalá se mantenga alejado, a prudente distancia, miles de kilómetros del toreo de folklorismo.

Su camino ya esta señalado y es por la vía del toreo reposado, de mano baja, por ahí puede llegar a torear con arte.

Publicado en Intolerancia 

Mexicanos al grito de: Ya es hora

Sergio Flores en la Plaza México.

Por Jesús Zarate.

Como nunca antes, está cantado el momento que los toreros mexicanos consigan librarse del yugo protagonista de las figuras extranjeras. Tan solo hay que echar un ojo a algunas de las circunstancias actuales, que se transforman en un escenario ideal para los coletas nacionales.

Por un lado y merced al mal ambiente que proviene del gobierno de Estados Unidos, el sentimiento nacional se encuentra en tierra fuerte para florecer, a la menor provocación una bandera nacional en el tendido, o un sombrero de charro tendrán un significado único.

Es el momento de refrendar los valores y tradiciones de la patria, pero qué mejor si van acompañadas con uno o varios matadores mexicanos que se conviertan en los nuevos héroes, en los depositarios de un pedazo de nuestra ilusión nacional, y que le hagan frente a los embates de culturas que se niegan a reconocer nuestra riqueza, pero también para hacerle frente a los que dicen comprendernos, solo para explotarnos.

Además, es el tiempo en el calendario en que las llamadas figuras regresan a Europa, de este domingo en adelante la mayor parte de los carteles estarán compuestos por toreros nacionales, la Plaza México es el mejor ejemplo de esto, ya que en las próximas semanas tendrá solo combinaciones de toreros locales, varios de los cuales han tenido triunfos relevantes.

Otro ingrediente importante es la velada competencia, que puede derivar en una guerra despiadada en los ruedos, tenemos a Sergio Flores, Joselito Adame, Luis David Adame, Fermín Rivera, Juan Pablo Sánchez, Diego Silveti, y por lo visto en Guadalajara el domingo anterior, a Fermín Espinosa Armillita IV.

Urge que, en el mejor de los términos, se pierdan el respeto entre ellos, que nos den batallas épicas y que se formen a sus seguidores y antagonistas.

Es el momento en que los toreros mexicanos tienen que demostrarle al mundo que son capaces de ser protagonistas en su tierra, que no tienen que ser agachones como otros de sus colegas, o los ganaderos, o peor aun, que los empresarios, ante las figuras españolas; es el momento de dar el grito fuerte y definitivo.

Lo único que no se vale es que se escuden en limitar el número de alternantes basados en el pasaporte, al que no quieran que lo corran como los hombres de antes, en el ruedo.

jesus.zarate@milenio.com

La Regadera de Sergio Flores – Sequedad y Realidad de José Adame.

Arremete el jaraleño a la tapatía de Sergio Flores en plenos medios. FOTO: Edmundo Toca.
Arremete el jaraleño a la tapatía de Sergio Flores en plenos medios. FOTO: Edmundo Toca.

La constante búsqueda de la excelencia taurina de Sergio Flores, su paciencia dentro y fuera del ruedo, convierte la mala programación empresarial de su Temporada en la mejor de las presencias. Pleno de entrega y realización, su promesa de triunfo se torna en la sentencia que apunta a la mejor realidad taurina. La corrida de Jaral de Peñas se topa con sus propios defectos principalmente la mansedumbre y se estrella con un torero vestido, no de azabache, sino de conformidad y contrariedad. Joselito Adame recibe un descontón que exhibe a sus panegíricos y entreguistas incondicionales que ayer lo entronizan y hoy esconden la cabeza. Hace la entrada y el toreo Hermoso que pincha hasta la saciedad de nuevo.

Por: Luis Eduardo Maya Lora – De SOL Y SOMBRA. Plaza México.

Si Hermoso de Mendoza trae la gente, Sergio Flores se la echa a la bolsa.

Y ésta se lo echa a hombros al finalizar la corrida.

Así es esto del toreo, más en una Plaza que espera año con año al navarro para hacer la mejor entrada de cada Temporada. Es más que entendible, nunca está taurinamente mal, eso parece imposible. Hermoso entra a La México, llena su tendido y deja ver que hay visos de reforma, es decir, que él también entra al sentimiento de traer toros mejor presentados.

Tomemos la palabra a las figuras.

Así, cada tarde vendría el filtro tan necesario.

Las dos faenas de Hermoso, una ante el bravo y noble primero, otra ante el manso y tardo cuarto, ocurren ante el asombro de un público que le aplaude cuando le puede y exprime en su totalidad al buen primero, “Sebastián” nombrado, con el paso preciso y templado, quizá la contrariedad es colocar el segundo rejón y la ya inexplicable y lamentable, terrible, forma de matar del navarro. Simplemente así no se puede estar.

Al primero le para magníficamente, decide colocar el segundo rejón luego de que le aprieta, Pablo torea magnífico y acaricia con la cola del equino la cara del astado, luego crece en banderillas piruetas incluidas y cuando parece que el cárdeno seguirá ese ritmo, afloja tristemente dejando lo que dibuja premio doble, al bajon grado de matar fatal y descabellar peor.

Con el cuarto repite, malamente, la dosis.

Mata fatal tras hacer andar un manso, tardo y probón, protestón, al que Hermoso de Mendoza encela muy en lo corto, aguanta cabezazos y alterna lados del toro y perfiles del equino al torear al hilo de las tablas, de nuevo piruetas exponiendo y, en momento bueno, muy airoso sale de la suerte. El de Los Encinos, manso sin mayor fondo, queda sin aire dentro para soportar el final, tristemente deficiente, del estellés.

Perdido con el rejón de muerte. ¿Qué ocurre con Pablo en el último tercio?

Francamente parece no haber solución.

Y qué habrá ocurrido con la Temporada si Empresa no desperdicia la oportunidad para que a tendido lleno, un torero como Juan Pablo Sánchez, triunfador de la Temporada, se muestre ante el gran orfeón de la Monumental. Al menos, le hacen un favor a la versión que de Joselito Adame aparece por la Puerta de Cuadrillas. Esta sombría, mediana y muy contradictoria aparición, empezando por el principio: el vestido elegido. Una muestra del estado taurino del torero, más sombra y menos luz.

Lo peor es que esto ocurre con el único toro con expresa posibilidad de triunfo, el primero de lidia ordinaria. Este castaño “Ciervo Rojo”, alto y serio, calcetero de los cuartos traseros igualmente, complica las cosas al hidrocálido que no alcanza a sujetar sin ser enganchado en el recibo, le receta doble puyazo al dejarlo ir suelto y es entonces cuando toda su pretendida pompa y prefabricada circunstancia, se derrumban justo al momento en que Sergio Flores le aprieta.

Basta una de las más hermosas tradiciones del toreo para que tal cosa ocurra, el quite.

Que a cada puyazo, tres deberían ser, corresponde un quite.

Y del segundo en adelante, toca a los alternantes. Flores echa mano

El quite de Sergio Flores al toro de Joselito, factor de cambio. FOTO: Edmundo Toca.
El quite de Sergio Flores al toro de Joselito, factor de cambio. FOTO: Edmundo Toca.

del catálogo habitual y tira de la chicuelina con emoción rematada en soberbia y vertical media verónica. En ese punto, el toro pone las cosas difíciles, Adame desespera por la incapacidad de la cuadrilla de salir al frente de un astado que echa para atrás y tira el ancla en síntoma de mansedumbre. Luego, ésta, expresa en el segundo tercio, parece desaparecer cuando José se dobla poderoso, acaso demasiado, latiguea la embestida que responde violenta en el de pecho con la derecha.

Atención, se trata de un manso con casta, es decir, de lío y que no se apacigua.

Pero Joselito, pese a un lado derecho con embestida larga y repetida, opone el tirón, el serrote y el martillo, tira del toro sin mayor temple, le enganchan de pronto y apurado se ve al rematar cada tanda. El toro, franco en su intención, no miente al anunciar que su pitón izquierdo es el complicado, donde puntea y se vuelve pronto, ante esto, no hay más que un mero ejercicio de exploración sin el mínimo esfuerzo de realización.

La vuelta a la derecha, la falta de compás, pese a despatarrarse, lo hacen ver descuadrado varias veces, no supera el cabeceo, se junta el viento y, aunque la gente le corea, pesa más en él la incomodidad que tratar de echar para adelante, cae en el ritmo del toro y no éste en su temple. La bagatela de la manoletina no disfraza la realidad.

El toro se ha ido y se va, sin haberle toreado del todo.

Hacer pasar no es torear. Feo espadazo.

En fin, así anda este torero, insuficiente ante el manso y deslucido, aunque violento, quinto, que le desarma tras la necedad de iniciar por alto, le hacer ver insolvente y le cobra la indolencia de tardes pasadas. Notorias son sus ganas de irse de la Temporada y reafirma José que, tras su encerrona, el trono queda más que vacante que nunca y, después de hoy, que no está ya siquiera en fila del mismo, su atención parece estar en todo menos en lo que importa, gana la forma al fondo y hoy sí que hay varios más que amenazan, más bien concretan, su mayor y mejor avance hacia la primera línea.

Tal es el caso de Sergio Flores. Con el mismo terno de su gran tarde hace dos años.

Porque no es causalidad que el bordado tlaxcalteca supere esta vez al deshilado hidrocálido, el berrendo y serio tercero, tal como el castaño ya descrito, es una real prueba. Y Sergio Flores hace posible lo imposible, detiene con los dedos un ventilador y no se corta, porque el berrendo, con todo y su percha, sale únicamente a calamochear y rebanar, a protestar y deslucir, a dejar mal al que viste de grana y oro .

Va a la querencia, ahí le pican, complica la brega, Flores ordena y convence.

Siempre en el sitio exacto espera el tlaxcalteca que se queda, tras iniciar abajo, en el lugar exacto para girar plantas y, como si nada, ligar con la derecha ante una protesta expresa que no trasciende sino al ojo del taurino pues al calamocheo le falta fuerza.

Flores insiste pero, pese a plantear las cosas en serio y hacerle pasar por ambos lados, la nula intención del astado, su irrenunciable protesta, le hace cortar por lo sano. Increíble que tras espadazo entero, cuando el toro se acuerda que tiene casta y aguanta a ceder en la hora final haya quien aplauda, no se confunda querido diletante, el chiste es aguantar y ser bravo en todos los tercios no solo en el final del último.

Claramente, Sergio Flores ha leído al tendido.

Compuesto por esta variopinta e incipiente, pero al fin, Afición.

Pero también ha hecho el torero y para muestra los lances, en algún momento sutiles y diáfanos, en otro desmayados y serenos,

Derechazo de Sergio Flores, a la huida del toro respondió con mando torero. FOTO: Edmundo Toca.
Derechazo de Sergio Flores, a la huida del toro respondió con mando torero. FOTO: Edmundo Toca.

sujetando al manso sexto que amaga con frenar y salir suelto, el manto de la verónica se desgrana entre su cintura que juega y las manos que al vuelo resuelven la embestida de la res como la playa la embestida del mar. Media muy toreada en los medios es el remate.

Y ahí comienza la escalada.

Porque, aunque ya lo ha hecho anteriormente, lo que se hace bajo el reflector de luz suele ser más importante que lo que se hace entre sombras, así que esta faena mirémosla como la indeclinable vocación de Sergio Flores de buscar lo mejor de un astado que mansea y que tal condición implica desplegar, no de cualquier modo, los resquicios, principalmente, de casta que posee el que cierra plaza.

Siendo la casta la agresividad ofensiva del toro, el de Jaral cuando arranca y deja de mansear toma el engaño, es bien picado y Sergio da la vuelta al intentado régimen adamista con un clásico del capote mexicano, Ortíz, la tapatía, esa suerte con el capote por detrás y por las afueras, con el lance siempre hacia los medios y el torero hacia el tercio, momento que no vivimos con tal emoción en esta Plaza desde Jorge Gutiérrez y su gran tarde en Diciembre 2001.

Esta vez no sale del todo al paso dado lo suelto del toro pero se remata airosamente alentando la esperanza de que el de negro embista.

Se complican las cosas en banderillas.

Vuelven a temblar a las cuadrillas y a mansear el jaraleño.

Entonces Flores ordena, recoge al astado y brega, hace las cosas en el sitio y, además, escucha y lee a la gente, a la que brinda sincero y entregado.

Cierto es que equivoca el inicio, tanto insistir en el repetitivo pase cambiado por la espalda a un toro tan manso viene mal, descubre la gracia en el morito de doblar contrario y hacerla varias veces. Flores, que insiste en el cambiado, lo consigue con la plaza hirviendo pero a riesgo de estropear la posible faena al tropezarse con el toro, entonces en el tercio frente a toriles, tras doblar contrario, Sergio, vertical y muy desmayado el brazo, se da, al fin, a torear.

Y no pararía.

Pese a las vueltas contrarias del toro al que castiga, lucidor, en el trincherazo, al que cita de dentro a afuera varias veces y con el que se inventa el terreno alternando arrucina invertida o molinete, atacaría desafiante su terreno pese a impedirle ligar por bajo derechazos. Entonces Flores, inteligente, dueño de su ubicación y sitio, alterna circurret, capetillina, vitolina, luminoso afarolado y cambios de mano, para quedar el toro por dentro y él en el mando por el terreno cambiado, salvo en uno de pecho larguísimo en terreno natural.

Solo así, con la Plaza en vilo, convence al manso.

Porque con la zurda, tras ligar dos y huir el toro, viene el cambio de procedimiento para hacerlo embestir por el lado izquierdo con dos pinceladas de cartel. Alguien me decía que alguna voz de ultratumba califica la poncina como “populismo”, un simple golpe de efecto. Nada más errado y trampa. Flores cita para tan mentado muletazo, genuflexo y frente al burladero de la primera suerte donde, tras pegarlo de manera circular invertida, corta la huida del toro en la primera y provoca la vuelta para un cambio de mano maravilloso en tal posición.

De cartel.

De campanillas.

Tan genial que ahí, sobrado y torerísimo, en pleno domino de su tiempo torero, cuando el toro vuelve natural, en pleno disfrute, Sergio Flores hace suya para siempre la victoria sobre el astado al trazar el pase contrario por bajo y con la izquierda más rotundo y de mayor calado, sí Señores, de toda la Temporada.

La entrega de La México es total.

Surge de lo bien toreado, de lo fundamentalmente construido y continua en el remanguillé, flor invertida del molinete, más el de pecho con el estallido de la Plaza.

Pese a la desigualdad, porque hay enganchones y un inicio en titubeo, el final de faena y la entrega en la estocada ponen la segunda oreja y una salida a hombros que ratifica que la regadera la carga siempre Sergio Flores, volverlo a traer es lo que procede y si lo hace con una corrida tlaxcalteca, atención, será el gesto de gestos.

Lástima que la Afición, sus deseos y sueños, vayan a ser ignorados.

Vilmente.

A menos que, tal como ocurre hoy, inesperadamente, regrese en unas semanas, un nuevo milagro del toreo.

Para bien y enhorabuena de todos.

Texto: @CaballoNegroII.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Plaza México. Temporada Grande 2016-2017. Domingo, Febrero 19 de 2017. Décima Sexta de Derecho de Apartado. Tres Cuartos de Plaza en tarde fresca soleada aunque con diversas ráfagas de viento durante la lidia de tercero, quinto y sexto. Falta iluminación en la Plaza para efecto de la lidia y en pasillo de la misma.

6 Toros, 2 para rejones de Los Encinos (Divisa Azul, Rosa y Verde) Serios y altos, bien presentados por sus cabezas serias y buena hechura: bravo y notable el primero mientras el cuarto resulta manso y probón, se frena en banderillas; y 4 de Jaral de Peñas (Divisa Obispo, Amarillo y Blanco) Variopintos y mansos los cuatro, serios por delante: encastado el segundo con un tremendo pitón derecho .

Indebidamente la Empresa inexplicablemente remueve a un posible tercer espada en contravención a lo originalmente anunciado como corrida de triunfadores.

Bien la Autoridad al aguantar la improcedente petición de homenaje y de máximos trofeos luego de premiar el sexto turno.

El Rejoneador Hermoso de Mendoza Ovación y División. Joselito Adame (Sangre de Toro y Oro) Palmas y Pitos. Sergio Flores (Grana y Oro) Ovación y Dos Orejas tras leve petición de Rabo.

El tercer espada salió a hombros.

Difícil tarde de las cuadrillas a pie, buen puyazo durante el primer tercio del tercer turno de Othón Salinas Ortega.

Tras la poncina, Sergio Flores se inspira en formidable muletazo que cierra la faena.