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Encerrona en Gotas Bilbaínas – L Aniversario de la Plaza de Vista Alegre.

Natural de Iván Fandiño en su encerrona en Bilbao.

La esperada encerrona, la apuesta fuerte y detonante de Iván Fandiño, se estrelló con su propio verdor, aun la corrida concurso no ha sido nada sencilla. Media plaza en un festejo que las nubes se cargaron tal como la propia claridad taurina del propio y único espada. Con muy poco realizado en los primeros tercios el victorino tercero ha sido el que más y mejor se ha empleado en la muleta quedando el resto desfondados tras sus encuentros con el caballo.

Por: Luis Eduardo Maya LoraDe SOL Y SOMBRA.

Se posan sobre Vista Alegre las santacolomeñas nubes que incomodan la lujosa ocasión que implica el cincuentenario de la “nueva” plaza bilbaína. De ahí que la poco menos de media entrada pueda tener una explicación.

Esos tonos grises empatan con la capa cárdena del bajo, de ilusionante hechura y serio astado de La Quinta que abre plaza. Iván Fandiño, con su terno “bilbao” y oro, es recibido con cariño y todo el tiempo impulsado por sus coterráneos desde el tendido, pero poco destaca con la capa y tiene que soportar la floja pelea del que abre plaza.

Llega el de La Quinta andarín y de pronto gazapeante -que no es lo mismo- a la muleta del vizcaíno. Fandiño apuesta por la muleta planchada y al frente pero no toma de principio el ritmo de la embestida en los medios. Soso de pronto, el toro, con la cara arriba a veces, mejora hasta que Iván toma la distancia y vienen entonces dos series por cada lado que emocionan por lo bien rematadas y compuestas. Suena la música.

De cara a una posible oreja Fandiño pincha y queda la cosa en saludos.

El pablorromero perfecto, largo y lomitendido, enmorrillado, por supuesto, cárdeno y serio por delante con los kilos bien repartidos, brinda esperanzas. Fandiño poco hace –poco ha hecho toda la tarde- con el capote. La pelea en varas resulta emocionante y abona en ello Rafael Agudo que al picar tan bien, desde el cite y con el castigo arriba, medido y sin tapar, hace lucir al toro al que, si acaso, las fuerzas, tal como ocurre, le condicionan.

En medio de esto, la cuadrilla se ha dejado enganchar. Sabemos lo que pesa una encerrona pero Iván Fandiño ha dejado todo el peso de la lidia en la peonería y esta ha estado desconfiada y destemplada. Tal cosa, lo mismo que el poco fondo del pablorromero dejan la cosa en solo deseos. Dos toros y aun estamos sin que la tarde prenda.

Bajo el gris celaje, las nubes avanzan manteniéndose sobre Vista Alegre cuando “Mirador”, salta a la arena con su azul y encarnada divisa, su capa cárdena y sus sienes estrechas. El victorino no es claro de salida y no se define sino hasta la muleta. Los primeros tercios son un suplicio, parte por el toro y parte por los toreros que nadie ordena. Sufren las cuadrillas y la alarma del ansia se dispara que se acerca la media corrida.

Pero la cosa parece cambiar en definitiva en cuanto Fandiño hace lo que de él se espera. La muleta puesta y apostando fuerte, si acaso, algo enganchado de inicio con la muleta en la derecha. Pero encandila tremenda tanda derechista, de muleta abajo, de buen trazo, todo en los medios y abrochada sobre el mismo lado y por alto, es decir, previo gallardo cambio de mano por la espalda para el de pecho.

Repite la dosis, la expectación sube y se enciende, música desgranada, al rematar ahora por bajo la nueva tanda. Tras el necesario cambio de perfil, viene la espantada con el derribo del espada tras el intento por la zurda del que sale a gatas.

Regresa a la cara por ese pitón difícil para trazar lo mejor de la tarde: tres naturales esforzadísimos con los que convenció al toro y se convenció él, tras la trincherilla y el dominador desdén.

Emoción en la embestida del victorino difícil, claro, como ha de ser. La vuelta a la mano derecha tiene amplitud y temple, se rematan sus derechazos con cambio de mano y el epílogo son los doblones, genuflexos y bien logrados. Puesto todo está, Fandiño hacia el tercio, la mano izquierda descubre pero la derecha tarda en entrar y el hueso bloquea el acero.

Aun con la estocada entera que sigue, la muerte de bravo del victorino, la petición mayoritaria, la Presidencia se lo cree de más y niega la oreja tan necesaria para el festejo. Me van a disculpar pero ahí Fandiño se salió de la corrida. Comenzó la segunda parte con la púrpura del orduñés rota al no hacerse expreso el deseo de morder y arrebatar.

Por ello tras la salida del salpicado de Torrestrella que hace cuarto, que previo al breve quite chicuelinero, con posterior tumbo al picador, se cierra emocionante primer tercio, el quite de Fandiño muestra con claridad que su momento se lo ha devorado la pálida cara de las nubes de Bilbao y su terno azul. No entra a la lidia del toro gaditano, deja de nuevo que las cuadrillas deshagan lo poco que podía progresar ese cuarto.

El péndulo muestra otra cara pero la realidad es que Fandiño deja al torrestrella a su aire, sometiendo poco y con la cabeza suelta. En plenos medios, el toro sigue cabeza alta por su lado con su lidiador en otro compás. Contrapunto sin complemento, mar sin puerto y torero, en solitario, sin triunfo, pues así como llega el toro así se va, imponiéndose al torero y siendo a la postre el vencedor del concurso.

Cuesta arriba doble con la flojedad del colorado girón de torrealta. Innecesario diálogo del torero con sus paisanos de barrera, bronca a la autoridad para que devuelva al flojo toro que tras banderillas accede y salió entonces el toro que más pesó para Fandiño. Ese quinto bis de El Cortijillo dejó, tras breves dos primeros tercios, sin chispa, casi sin plan.

Nuevamente a los medios, Fandiño lo intenta y por momentos cambia la mansa condición del contreras. Frío, claro, de comienzo. Indefinido a la mitad pero que, a pesar de su violencia, en dos tandas metió la cabeza, duramente, pero también a la espera de ser mandado. Ni hablar, acaba aburrido, vuelve a su condición mansa y dejan la esperanza del milagro en el Alcurrucén último.

El silencio a la muerte de ese quinto lo dice todo.

El retinto sexto, preciosísimo, largo y bien hecho, serio y sin estridencias da sumas esperanzas. Varios puyazos tomados con emoción pese a la no atinada suerte de varas de Borja Ruíz, va hacía delante, desde los medios, cuatro veces. Incluso el sobresaliente se atreve en, nuevas, chicuelinas.

Pero tan solo llega la faena de muleta la casi tristeza de Fandiño se acumuló como las nubes con el toro flojo y con la cara alta con el que se mostró simplemente resignado. Y seguro las nubes se desplegaran en gotas bilbaínas, en lenta y gruesa precipitación ante la segura pesadumbre del diestro.

No le echemos en cara la falta de variedad, echemos en cara la poca intervención en la construcción del esqueleto taurómaco de sus toros, la inseguridad al descabellar, la sensación de tomar cada toro como trámite. Eso era lo que de Iván no se esperaba.

Lección grande para Fandiño cuando se apuesta fuerte así se puede perder. Pero eso también es el torero, veremos que ocurrirá “la sierra pasada” antes de tomar del camino, de nuevo, para una posible y aliviadora Semana Grande para el diestro.

Mientras, solo queda vender la esperanza y comprar, al precio que haya sido, la experiencia.

Twitter: @CaballoNegroII.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Bilbao. Sábado 16 de Junio de 2012. Plaza de Toros de Vista Alegre. Corrida del L Aniversario de la Nueva Plaza de Toros de Bilbao. Más de un tercio de plaza en tarde muy nublada y fresca.

Corrida Concurso de Ganaderías, no se pintan las rayas del tercio. Se coloca raya de cal a modo de ojo de picaporte que señala un círculo en el centro de la plaza y deja un espacio por el terreno de adentro para el piquero.

7 Toros, el quinto como sobrero. 1 de La Quinta (Divisa rojo y amarillo), cárdeno claro y bajo, flojo y sin gran bravura ante el caballo, andarín y noble en la muleta; 1 de Partido de Resina (Divisa celeste y blanco) cárdeno y bien hecho, bravo en el caballo desfondado en la muleta; 1 de Victorino Martín (Divisa azul y encarnada) cárdeno estrecho flojo en varas y banderillas pero tuvo raza y fue el mejor en la muleta; 1 de Torrestrella (Divisa azul y amarilla) burraco, bravo ante el caballo, cabeceante en la muleta, tumbó al piquero en el tercer puyazo; 1 de El Cortijillo (Divisa roja y blanco) lidiado al sustitir al titular de Torrealta (Divisa roja, negra y amarilla) devuelto en banderillas por flojo, manso en todo momento, tuvo dos tandas con la muleta; y 1 de Alcurrucén (divisa celeste y negro ) precioso colorado, bravo ante el caballo pero muy flojo en la muleta.

Iván Fandiño (Azul Bilbao y oro) como único espada. Saludos. Silencio. Saludos tras fuerte petición. Silencio. Palmas y Ovación.

El sobresaliente Víctor Manuel Blázquez realizó un quite al sexto toro por chicuelinas.

Destacó en banderillas Roberto Marín “Jarocho” y a caballo, picando espléndidamente al segundo, Juan José Esquivel.

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